Tag archives for MARTINA LEMMI

dominación

Relato erótico: “LA ORQUÍDEA Y EL ESCORPIÓN 10 EPÍLOGO” (POR MARTINA LEMMI)

    Las cosas fueron bastante parecidas en los días que siguieron.  Diariamente yo debía atender a Loana en el parque y diariamente ella me instalaba el consolador y el culote para recordarme quién era ella y quién era yo…  El corazón me iba latiendo más fuerte en la medida en que se acercaba el fin de semana… ¿Reclamaría nuevamente Loana mi presencia en su finca?  ¿Tendría alguna tarea para asignarme ahora que el trabajo sobre el conductismo ya estaba hecho y presentado?  La realidad fue que al llegar el viernes no ocurrió nada distinto al resto de los días y eso, por supuesto, me produjo un cierto desencanto… Al otro fin de semana volvió a ocurrir lo mismo, pero al siguiente… ¡me requirió!  Puede imaginar el lector que yo, obviamente, estaba como perro con dos colas… No puedo describir la emoción que me embargó al ver nuevamente la finca que…
Sigue leyendo
dominación

Relato erótico: “La orquídea y el escorpión 9” (POR MARTINA LEMMI)

Cuando finalmente se marcharon, yo supe que había vivido una noche de experiencias difíciles de olvidar… Loana se llevó por el brazo doblado a Sofi, hermosamente enrojecido su culo… y su madre hizo lo propio con Eli… Volví a quedar sola en la habitación con el plug conectado a mi cola… y sin saber cómo concentrarme para retomar el trabajo… Las imágenes del día y de la noche se presentaban en mi cabeza una y otra vez… A pesar de todo logré finalmente dedicarme a lo mío y avancé muchísimo… el cansancio fue haciendo mella en mí y en algún momento me dormí durante un par de horas… Desperté sobresaltada, temerosa de ser descubierta y a sabiendas de que estaba perdiendo tiempo… Al llegar la madrugada, el trabajo estaba prácticamente reconstruido e incluso logré avanzar algo más…              La primera visita matinal fue de la enfermera, quien vino a retirar…
Sigue leyendo
dominación

Relato erótico: ” la orquidea y el escorpión 8″ (POR MARTINA LEMMI)

 Qué mujer interesante y hermosa que era la enfermera, había que decirlo… Su presencia física era tan avasallante que hasta costaba imaginarla en rol de sumisa.  Ese momento de espera que se había producido me resultó ideal para animarme a hacerle algunas preguntas:                                                        “¿Hace mucho que está en este lugar?” – le pregunté, sin atreverme a tutearla; en parte era su edad y en parte su tipo lo que me hacía tratarla con una cierta reverencia.            “Cuatro años”             Había esperado que se explayara más allá del mero dato pero no lo hizo, así que cargué con una nueva pregunta:             “Y… ¿cómo fue que cayó aquí?  ¿Fue Loana?”             “Hmmm… no – me respondió -… Podría haber sido tranquilamente pero no……
Sigue leyendo
dominación

Relato erótico: “La orquídea y el escorpión 7” (POR MARTINA LEMMI)

  Yo no salía de mi asombro.  Para cubrir a su amiga, la chiquilla Batista me había echado al incinerador sin ningún complejo y, a decir verdad, no parecía la expresión de su rostro rezumar sentimiento de culpa alguno.  Abrí los ojos y la boca enormes, presa tanto de la incredulidad como del terror; desde el piso, arrodillada como me hallaba, miré a Loana y pude ver que sus ojos estaban encendidos en furia, tanto que el color marrón parecía virar hacia el rojo: era como si estuviese a punto de estallar de un momento a otro.  Yo quería, por un lado, decir algo; sentía que necesitaba defenderme… y a la vez percibía que una invisible mordaza me tapaba la boca y me ataba la lengua: mi mutismo era el que correspondía a una criatura que se sentía infinitamente inferior ante la grandeza y altivez de Loana Batista, de pie…
Sigue leyendo
dominación

Relato erótico: La orquídea y el escorpión 6 (POR MARTINA LEMMI)

Luego de la “justa” en que me tocó salir derrotada, volvimos a nuestro trabajo, teniendo que soportar el descontrolado frenesí de la colorada, quien no cabía en sí por el premio ganado.  El sabor amargo del semen seguía en mi boca como un humillante recordatorio de mi derrota.  La mujerona que hacía la limpieza llegó en un momento; agradecí estar en presencia de Loana: me sentía más protegida.  En efecto, la abominable bruja no se extralimitó en modo alguno en sus funciones sino que simplemente se dedicó a ubicar tres cuencos en el piso a unos cinco metros de donde nos hallábamos; luego de llenarlos con la inmunda mezcla que venía a cumplir función de almuerzo, se retiró.               “Bueno… ¡a comer, perritas!” – conminó la voz de mando de Loana al tiempo que palmoteaba el aire.               Interrumpimos nuestra labor y nos abalanzamos hacia nuestra “comida”.  Las otras dos me sacaron…
Sigue leyendo
dominación

Relato erótico: La orquídea y el escorpión 5 (POR MARTINA LEMMI)

  No tuve más visitas durante la noche y, por cierto, ya tenía suficiente.  La golpiza recibida de parte de Loana por mi desobediencia con respecto al celular había sido la frutilla del postre.  Ya no me quedaban más energías ni físicas ni morales y tenía aún que delinear el trabajo.  Terminé haciendo algo como pude: un borrador bastante precario con algunas líneas fundamentales: no debe ser difícil para el lector imaginar que yo no estaba en condiciones de tener demasiada capacidad de concentración ni inventiva.  En un momento tuve ganas de ir a orinar y recién caí en la cuenta de que nadie me había hablado de eso; no había margen, por ejemplo, para salir fuera de la habitación a satisfacer mis necesidades.  Y fue entonces cuando descubrí el sentido de la palangana que había sido dejada en el suelo, no lejos del cuenco maloliente que, por cierto, seguía…
Sigue leyendo
dominación

Relato erótico: La orquídea y el escorpión 4 ( POR MARTINA LEMMI)

Siguiendo a Loana tan decadentemente, llegamos ante dos peldaños en mármol que ascendían hacia una galería en forma de semicírculo y, una vez allí, desapareció ella al cruzar el vano de una puerta.  Las otras dos muchachas no la siguieron sino que permanecieron junto a la puerta y supuse que ésa debía ser la pauta correcta o, más bien la norma: como un perrito obediente que sigue a su amo y se queda afuera a aguardar que él decida salir.  Yo, por lo tanto, hice lo mismo.  Allí había más luz y ello me permitió distinguir en ambas chicas, sendas mariposas tatuadas  sobre el empeine del pie, muy semejantes a la que yo llevaba desde hacía un rato (se apreciaba claramente la mano del mismo tatuador) y sólo con algunas variaciones en las tonalidades del color.  Pero lo que más me inquietó fue reconocer en la nalga derecha de cada una…
Sigue leyendo
dominación

Relato erótico: La orquídea y el escorpión 3 (POR MARTINA LEMMI)

  El tono de Loana era lo suficientemente imperativo como para que yo no persistiera con la duda… Comencé a soltar muy lentamente los botones de la blusa que llevaba.              “Más rápido – conminó ella -.  No estás haciendo un strip tease, putita”               El tatuador festejó el comentario de Loana con una risita.  Urgida por las órdenes de ella, desprendí casi de un tirón la blusa sin cuidado de que tal vez pudieran saltarse algunos botones.  La premura me había puesto nerviosa; me quité el calzado simplemente pisando un pie con el otro y luego desprendí el botón del pantalón para comenzar a deslizarlo hacia abajo.  Era bastante ajustado así que era prácticamente imposible no contonear las caderas al hacerlo.  Pensé en los ojos escrutadores del tatuador detrás de mí o en los de la gente que pasaba caminando al otro lado de los cristales.  Muerta como estaba…
Sigue leyendo
dominación

Relato erótico: La orquídea y el escorpión 2 (POR MARTINA LEMMI)

Al llegar a casa al atardecer, pasé casi sin saludar a mis padres con rumbo hacia mi habitación.  Me preguntaron algo acerca de cómo había estado mi día y no sé qué contesté.  Me encerré en mi habitación y me dejé caer en la cama sintiéndome terriblemente baja… y sucia.  Yo, Luciana Verón, estudiante siempre brillante y de personalidad segura y bien formada, había sido degradada al punto de sentirme la peor basura del mundo y todo había sido obra de una muchachita rubia con aires de engreída… Las sensaciones se encontraban y chocaban, tanto que en algún momento lloré… pero también en algún momento me toqué, me acaricié el sexo mientras a mi mente acudía el recuerdo de cada una de las escenas vividas en el buffet y en baño de la facultad.  Reconstruí todo mentalmente mil veces porque hasta tenía temor de olvidarme de algún detalle con el correr de…
Sigue leyendo
bisexual

Relato erótico: “Aurora 2” (POR MARTINA LEMMI)

- ¿Qué otras cosas le hacía Aurora? – me pregunta mi psicoanalista, cambiando el ángulo de las preguntas: no se resigna ante mi falta de respuesta sino que, por el contrario, la toma como un dato; aun sin verle, lo imagino paladeando su triunfo. Entierro mi rostro en el diván: no es tanto que esté haciendo memoria, sino que quiero, de algún modo, ocultarme de los recuerdos tortuosos. Mi respuesta tarda en llegar pero, al parecer, esta vez el tipo no está dispuesto a concederme el beneficio del silencio; de pronto, siento que está haciendo girar el bolígrafo dentro de mi orificio de tal modo de describir círculos. Mi resistencia se afloja aun más; es evidente que él está consiguiendo su objetivo. - Me… hacía vestir como nena – balbuceo, entrecortadamente y entre sollozos. - Bien, seguimos encontrando cosas interesantes. No es difícil entender por qué Aurora lo traumó tanto.…
Sigue leyendo
bisexual

Relato erótico: “Aurora” (POR MARTINA LEMMI)

- ¿Nombre? - Julio. - ¿Edad? - … Treinta y nueve. - Dudó al decirlo. - Cumplo cuarenta en unos días. - Digamos entonces que tiene casi cuarenta. - Tengo treinta y nueve… Asiente ligeramente, se acomoda un poco los lentes y vuelve a su bloc de anotaciones. Debo confesar que, a poco de conocerlo, mi psicoanalista comienza a caerme mal; no sé por qué, pero creo haber detectado un cierto deje de ironía en su gesto o bien un cierto aire de triunfo por haberme hecho pisar el palito: a nadie le gusta el cambio de década y, por lo tanto, uno busca prolongar los treinta y nueve lo más que puede, pero sí, la realidad es que ya tengo casi cuarenta. A propósito, él parece tener algo menos: tal vez unos treinta y cinco o treinta y seis. Retoma su interrogatorio: -¿Estado civil? Trago saliva antes de responder:…
Sigue leyendo
dominación

Relato erótico: La orquídea y el escorpión (POR MARTINA LEMMI)

    Ya sé que es un lugar común pero comenzar una carrera universitaria siempre constituye un desafío nuevo y una puerta hacia un futuro que uno puede ver como incierto pero a la vez motivador.  Creo que siempre supe que elegiría psicología, al menos desde que entré a la escuela secundaria.  Es que la mente humana siempre me pareció un laberinto interesante para descifrar y cuando elegí mi carrera, no lo hice (como sí lo hacen muchos) con la esperanza vana de resolver los propios problemas psicológicos.  De hecho, si de algo estaba segura era de que terminaba mi paso por la secundaria como una adolescente segura de lo que quería y de lo que no quería, por lo cual no consideraba tampoco que hubiera muchos problemas dentro de mi cabeza por resolver.          Lo siento… fui muy descortés… Olvidé presentarme.  Mi nombre es Luciana Verón.  Mi contextura física…
Sigue leyendo
dominación

Relato erótico: “La Fábrica (42)” (POR MARTINA LEMMI)

El evento del hotel llegó a su fin y hubo que retornar a casa, o mejor dicho… a casa de Evelyn, a quien se la veía feliz como perro con dos colas por el éxito obtenido por la empresa en la muestra. No sólo se complacía en mostrarme que hacía conmigo lo que quería sino también que ella vivía las ganancias de la empresa como propias o, dicho de otra manera, que el control que ejercía sobre el infeliz de Luciano le daba, ya para esa altura, el liderazgo dentro de la fábrica pues, como ella misma se había encargado de señalar en alguna ocasión, Hugo estaba algo cansado y cada vez se desentendía más de la dirección de la empresa. Ya en su casa, la colorada me felicitó varias veces, pero no dijo palabra sobre comisión alguna que me pudiera corresponder en las ventas: parecía, más bien, que las…
Sigue leyendo
dominación

Relato erótico: “La Fábrica (41)” (POR MARTINA LEMMI)

No sé durante cuánto rato me tuvo así, pues llegó un punto en el cual toda percepción del tiempo se me hizo del todo imposible e, incluso, éste pareció dejar de existir; aun a pesar de ello, llegó un momento en el cual se detuvo y, por cierto, yo no terminaba de creer que por fin lo había hecho: la tortura del placer extremo y sin control parecía haber llegado a su fin. Sin embargo, me equivocaba: apenas retiró el miembro artificial de mi sexo, buscó mi orificio anal, dejando así en claro que ése sería su próximo objetivo. Me retorcí un poco y creo que intenté alguna protesta, pero fue en vano, claro, pues la mordaza lo impedía y, por otra parte, tampoco parecía ella tener interés en oírme; antes bien, por el contrario, me propinó una palmada en la nalga en clara señal de conminarme a mantenerme quieta.…
Sigue leyendo

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.POLÍTICA DE COOKIES

ACEPTAR
Aviso de cookies

Centro de preferencias de privacidad

¿Quieres cerrar tu cuenta?

Se cerrará tu cuenta y todos los datos se borrarán de manera permanente y no se podrán recuperar ¿Estás seguro?