Tag archives for HELENA

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Relato erótico: “Blood is thicker than water” (POR HELENA)

Aquella noche la ciudad no  parecía distinta en nada. Y quizás no lo fuese y el único matiz de distinción es el que ahora le otorga mi mente al recordar lo que estaba por venir. Todavía no había pegado ojo a pesar de que el reloj ya marcaba una hora muy poco ortodoxa para aquellos que esperan descansar algo. Pero no era el caso. Yo había salido de cena con los socios del bufete para celebrar un fallo a nuestro favor en un caso que había tenido bastante eco en Nueva York, y podía permitirme no aparecer por allí al día siguiente. Nadie esperaría que lo hiciese, a decir verdad. Era mi primer gran caso como socio, aunque ya habíamos tenido uno de bastante repercusión mediática poco después de que yo llegase aquí para ser durante unos meses el empollón colmado de sabiduría teórica que no tenía ni idea de…
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Relato erótico: Entresijos de una guerra 11 (POR HELENA)

Casi tres meses después del bombardeo de Düsseldorfel doctor dijo que quizás fuese hora de retirar el aparatoso yeso. No pude evitar sonreír ilusionada al escucharlo, ¡se habían terminado los días de dependencia! Dispuse mi mano en la posición que me indicó, dispuesta a aguantar estoicamente cualquier daño que pudiesen infligirme para liberarme de aquel armazón, pero no dolió lo más mínimo. Me lo habían enyesado cuando el brazo todavía estaba hinchado, así que ahora quedaba espacio suficiente entre el yeso y mi piel como para obrar con cierto margen. Cuando vi mi brazo la ilusión se disolvió rápidamente. Era amorfo. Todavía tenía una hinchazón pronunciada en la zona circundante a lo que debía ser el punto exacto de la rotura, y la piel allí estaba roja y brillante. Un verdadero asco de brazo. El doctor lo miró y le indicó a la enfermera que me practicase un “vendaje de sujeción”.…
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Relato erótico: “Los entresijos de una guerra 10” (POR HELENA)

<Contactos con la embajada británica, bueno, es fá la Francia Libre depende activamente de Inglaterra, no es ningún secreto>>. La idea de soltárselo fríamente y quedarme al descubierto ante alguien como Berg revoloteaba en una cabeza que yo apenas podía reconocer como mía. Aunque Berg - por mucho General que fuese - no tenía nada que ver con el tipo de gente que abundaba en las SS, no me convenía enemistarme con alguien que podía ejercer sobre Herman una influencia como la que él tenía. Y a él le ocurría lo mismo, así que aquello tenía que llegar a buen puerto. Me paré a pensar. No importaba que me hubiese acorralado mejor que nadie, no podía confesarle a él lo que le había negado a mi propio marido. En una pequeña parte, porque era simple cuestión de principios. Y en otra gran parte, porque el muy cabrón estaba deseando pillarme en…
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Relato erótico: Entresijos de una guerra 9 (POR HELENA)

  Arrastré durante casi todo un mes el soberano cabreo que la reclusión obligatoria en la biblioteca me había ocasionado. Herman se disculpaba una y otra vez afirmando que lo entendía, pero que ya era hora de que yo comprendiese que lo hacía por mi bien. Y puede que lo entendiese, pero no por ello iba a pasarle por alto que me había encerrado en la biblioteca. Durante aquel tiempo en el que la notoria disminución de comunicación me dejaba mucho tiempo para pensar, decidí no mencionar nada de la falsificación de divisas en mis informes. Finalmente me decanté por lo que a mi juicio era lo realmente importante: toda aquella gente que sufría las consecuencias de una política atroz y desproporcionada que el Reich había instaurado. Y puesto que a mí los ingleses ni me iban ni me venían, y los franceses parecían acordarse de mí sólo cuando tenía…
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Relato erótico: Entresijos de una guerra 8 (POR HELENA)

    -Bájate de cama, no voy a dejar que te metas aquí – insistía la voz de Herman de una manera perezosa. Intenté despejarme un poco para escuchar aquella voz que le respondía, y que sonaba tan lejana como la suya. -Pero si a Erika no le parece mal. Venga… siempre venías conmigo antes de casarte con ella… tengo miedo, Her… -Berta, vas a despertarla. Vuelve a tu cuarto y duérmete. Tienes trece años, ya no eres una niña. Si tienes miedo, entonces pregúntate; "¿a qué tengo miedo?" Y enfréntalo, anda… seguro que puedes - le contestó acomodándose en la almohada. Contuve la risa al escuchar semejante clase de disciplina. Completamente inútil a estas alturas si se tenía en cuenta que estaba dirigida a la criatura que llevaba mimando con afán desde que había nacido. Miré el reloj, eran cerca de las tres de la mañana. Berta seguramente habría…
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Relato erótico: Entresijos de una guerra 7 (POR HELENA)

      El sol brillaba con fuerza sobre Binz, aunque no llegaba a calentar del todo. Y si cerca de Berlín todavía era posible encontrar los últimos resquicios de nieve en algún sitio apartado de un bosque en el que no diese mucho el sol, allí era imposible ver algo así a principios de mayo si no se miraba directamente hacia las montañas. -Tendremos que volver mañana. Lo siento mucho, de verdad – se disculpó Herman irrumpiendo en el porche y anunciando lo que nos temíamos. La boda había sido algo sencillo, apenas una veintena de invitados – los amigos más íntimos de la familia Scholz más algún que otro familiar –. Y nuestra luna de miel, aunque era mucho más de lo que soñé tener nunca, también estuvo en concordancia con las circunstancias de la ceremonia que nos había declarado "marido y mujer". Binz, una localidad con kilómetros…
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Relato erótico: Entresijos de una guerra 6 (POR HELENA)

  Tuvimos una cena de Navidad tranquila. Y amenazó con no serlo, porque la señora Scholz dejó caer en la comida que tendríamos un invitado e inmediatamente Herman desencadenó una lucha verbal para que Furhmann no cenase con nosotros. Su madre se parapetaba en el hecho de que era un amigo de la familia, amigo de su propio padre. Pero no calibró bien la estrategia y lo que tenía que ser un atenuante para su hijo, terminó siendo un agravante que se volvió contra ella cuando éste la dejó sin palabras al espetarle que precisamente por eso tenía que darle vergüenza no sólo lo que todo el mundo ya sabía cuando el Coronel todavía estaba vivo, sino la enorme desfachatez que supondría sentarle a la mesa de la familia el primer año que celebraban las Navidades sin su difunto esposo. Un silencio sepulcral reinó después de las duras palabras de…
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Relato erótico: Entresijos de una guerra 5 (POR HELENA)

    A tan sólo tres días para el regreso de Herman a casa, yo todavía continuaba con aquella sensación de no pertenecer al mundo que me rodeaba. Todavía sentía unas enormes ganas de salir corriendo de aquel lugar hasta que un calambre me obligase a detenerme. Barajé la posibilidad de marcharme sin darle ningún tipo de explicaciones a nadie, ni a los Scholz, ni a mis superiores. Pero ya sabía lo que pasaría si lo hacía y seguramente no alcanzaría un lugar seguro antes de que se diesen cuenta de que había desertado. Sin embargo, necesitaba un descanso. Y desafiando toda la cadena de mando y autoridades que dirigían mi vida desde una cómoda silla de piel hasta el punto de decirme con quién debía casarme, decidí "matar a mi padre" y tomarme ese descanso. Cuando la señora Scholz llegó aquella tarde después de una fugaz visita a Berlín…
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Relato erótico: Entresijos de una guerra 4 ( POR HELENA)

A media tarde de este viernes en la cabaña. Te quiero. Es todo cuanto ponía la carta que Frank me entregó dentro de un sobre sin abrir que llevaba mi nombre. Estaba escrita a mano y llegó tres semanas después de que Herman regresase a Francia, tras su última aparición en casa para anunciar su nuevo rango. Pero cuando él no estaba cerca, pensar con claridad era más fácil y tres semanas era demasiado tiempo como para hacerlo y no darse cuenta de que me gustaba demasiado, de que lo aquello solamente iba a acarrearme complicaciones, porque él era mi objetivo y yo tendría que desaparecer de allí en cuanto me lo ordenasen. Y si ese día llegaba en un periodo de tiempo relativamente corto, todavía estaba en mi mano escoger si prefería pasarlo como uno más o como el más negro de mi vida. Así que escogí lo más…
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Relato erótico: Entresijos de una guerra 3 (POR HELENA)

  Cuando llegué a la cabaña disminuí el paso, haciendo que el caballo caminase con sigilo entre la maleza que rodeaba el camino de acceso. Todo iba bien hasta que relinchó sin aviso previo, descubriendo mi posición a pocos metros de la casa y haciendo que mi mano derecha se deslizase ágilmente dentro de la alforja para empuñar la pistola sin sacarla a la vista. Me quedé quieta delante de la escalera que llevaba a la puerta principal, observando en todas direcciones sin bajarme del caballo y sin alcanzar a ver nada, ¿qué coño ocurría? ¿A qué estaba jugando Furhmann? Estreché la pistola con fuerza cuando la puerta se abrió y entonces, paré en seco la maniobra de sacarla rápidamente y disparar. -¡¿Herman?! – Exclamé con sorpresa mientras él se dirigía hacia mí y se hacía con las riendas desde abajo para amarrar a Bisendorff a la barandilla de madera…
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Relato erotico: “Mi hermano; el origen de mis quebraderos de cabeza” (POR HELENA)

-¿Me estás escuchando? – preguntó Nerea insistentemente desde el sofá de al lado. -Siii… – respondí por inercia mientras mis pensamientos fluían en otra dirección. Me hubiese gustado contestarle que francamente, me importaba una mierda lo que me estaba contando. Llevaba más de una hora relatándome con todo lujo de detalles las guarradas que había puesto en práctica la noche del sábado anterior, cuando desapareció con un idiota que había conocido en la discoteca. -Ya… Sigues dándole vueltas a esa atracción fatal que sientes por tu hermano, ¿no? Se te ve a leguas… Suspiré arrepentida. Nunca debí habérselo contado y sin embargo, a principios de verano cometí exactamente esa tontería. La noche de San Juan, entre una cerveza y otra, le confesé lo que me venía rondando por la cabeza desde hacía algunos meses. Sí, exacto, mi hermano. Mi hermano mayor, el mismo que recuerdo guardándome con recelo de todo…
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Relato erótico: “Entresijos de una guerra 1” (POR HELENA)

  Me llamo Erika Kaestner. Al menos eso es lo que dicen los nuevos documentos de identidad que recibí esta misma mañana antes de subirme al coche que me lleva hacia la casa en la que ejerceré como institutriz para la hija pequeña de un coronel de las SS. Viviré allí -a unos treinta kilómetros al norte de una intratable ciudad de Berlín que un día me vio jugar en sus calles- hasta nueva orden y con el propósito de informar una vez a la semana de cada uno de los movimientos del Coronel Scholz. Suena arriesgado pero ya lo he hecho muchas veces. He conseguido información de incalculable valor para mis superiores valiéndome de todo tipo de engaños, artimañas, falacias y promesas vacías. Recapitulando en la brevedad del cuarto de siglo de mi vida encuentro que he sido actriz, cantante, prostituta, rica heredera, mujer de negocios y hasta una…
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Relato erótico: “Mi hermana; el origen de mis quebraderos de cabeza” (POR HELENA)

  El siguiente relato constituye la segunda –y última– parte de "Mi hermano; el origen de mis quebraderos de cabeza". Para todos aquellos que no lo hayan leído y quieran hacerlo, a continuación facilito el link en donde podrán encontrarlo: Abrí la puerta con despreocupación, mis padres habían salido pero sabía que mi hermana estaba en casa porque se empeñaba en dejar un trabajo listo antes de irnos a Londres, ni siquiera había querido venir conmigo de compras. Se tomaba muy en serio la universidad y seguramente las calificaciones que Laura obtendrá echarán por tierra mi gran excusa; "se nota mucho el cambio del instituto a la universidad". Pero es que no puedo competir con ello, ni siquiera me lo planteo. Yo soy feliz con mis cincos raspados mientras que ella se martiriza si baja del sobresaliente, es una parte que yo no he heredado. Fui a mi habitación, lancé…
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Relato erótico: Entresijos de una guerra 2 (POR HELENA)

El día del entierro del Coronel fue uno de ésos que me encantaría olvidar. Tuve que formar parte de la recepción junto con el resto de la familia por expresa petición de Herman, que estaba pendiente en todo momento de su madre y tampoco quería perder de vista a Berta. Nunca antes había tenido que recibir ningún pésame por alguien a quien había matado. Casi me da un ataque de risa cuando la mujer de un General de campaña me dijo que el Coronel había recibido una muerte tranquila, lejos del campo de batalla. <>, pensé mientras la afligida mujer me soltaba su ensayado discurso. Pero hice lo que Herman me pidió y aguanté el tirón. Su padre era un capullo como pocos, pero eran momentos difíciles para la familia Scholz. Cuando la última de las visitas que había acudido para apoyar a la viuda abandonó la casa me dirigí…
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