Tag archives for CABALLEROCAPAGRIS

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Relato erótico: “Naturaleza helada” (POR CABALLEROCAPAGRIS)

NATURALEZA HELADA Los árboles del cercano parque mecían al creciente viento sus desnudas ramas. El cielo se teñía de gris en un ritmo cauteloso pero firme. El estanque quedó vacío de patos y las palomas se refugiaban en las cornisas de los bellos decimonónicos edificios que rodeaban al parque. Un pequeño columpio se movía de forma aleatoria sin niño que lo disfrutase, ni madre que le empujara. Rómulo paseaba despacio, sin importarle que la lluvia le cogiese por la calle sin paraguas. Las manos guarnecidas dentro de los bolsillos de la cazadora, de la que salía un abrigado gorro de lana color naranja que igualmente le cubría la cabeza. Las calles estaban desiertas en aquella sobremesa de sábado festivo, el fin de semana prometía soledad y tristeza.  Una inofensiva desesperación silenciosa se iba apoderando de él, igual que la oscuridad se apoderaba de la sonrisa de las gárgolas de la…
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Relato erótico: “Apocalipsis 5” (POR CABALLEROCAPAGRIS)

APOCALIPISIS 5 El coche se deslizó lentamente por el camino que circulaba alrededor de la ladera,  dejando atrás la casa. María se giró para verla por última vez. La contempló solitaria en la cima de aquella colina, le pareció que estaba encantada, como sacada de una película de terror. Pero las películas que tenía en mente no eran tan crueles ni terroríficas como la experiencia que estaban viviendo. “No tenemos donde ir, probaremos suerte yendo a la casa de tus padres Sara” Jaime había metido en el coche un poco de todo lo indispensable. Tenía intención de volver a por más en cuanto se acomodasen en un lugar seguro, y esperaba que la casa de los padres de Sara lo fuese. Ella le miró con una mezcla entre emoción y sorpresa. “Gracias, Jaime, será segura ya lo verás”. “Más nos vale” Jaime se centró en conducir, intentando relajarse para poder…
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Relato erótico: “Apocalipsis 4” (POR CABALLEROCAPAGRIS)

APOCALIPSIS 4 Las horas parecían siglos bajo el prisma de María. Siempre captó esa percepción diferente del tiempo, desde que el suceso la dejara encerrada sola en aquella casa de campo, estando su marido cortando madera en el bosque. Recordó como percibió algo de repente, no supo muy bien el qué; fue como si el mundo se diese la vuelta pero sin que se moviera nada alrededor. No olvidará cuando vio a su marido intentar entrar en la casa, era él sin serlo. Con otra cara, otra mirada, otro semblante, otras intenciones. Tras de él varios hombres más, hombres que no conocía, hombres que deberían haber andado por allí cerca cuando todo acabó. Después su hijo le salvó la vida. Desde ese momento todo avanzó despacio, pasaron meses que fueron como siglos. Más tarde se convirtió en la amante de su hijo, aunque el tiempo seguía detenido. Nunca jamás volvería…
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Relato erótico: “Apocalipsis 3” (POR CABALLEROCAPAGRIS)

Bajó los cadáveres al salón. María se sobresaltó emitiendo un quejido trágico. “¿Te has vuelto loco?. ¿Qué iban a hacerte?. Estaban desnudos y desarmados por el amor de Dios”. Jaime los arrinconó en una esquina ante la puerta de salida. Se secó el sudor provocado por el  esfuerzo y miró el reguero de sangre dejado por sus cabezas agujereadas. Había pasado una media hora desde que se encerrara con ellos en la habitación de su madre. “Limpia la sangre” María se acercó con un gesto teatral, que intentaba transmitir incredulidad con un atisbo de desesperación. “¿Me has oído?, ¿por qué los has matado? , ¿acaso ahora matamos también a seres humanos?” “¡Por lo que yo sé han invadido nuestra propiedad y estaban violándote!” La mirada furiosa que le dedicó a su madre la aplacó al instante. “Pero….” “¿Pero?, ¿acaso ahora hay peros?. Deberían darte más miedo los vivos que los…
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Relato erótico: “Apocalipsis 2” (POR CABALLEROCAPAGRIS)

Miró de nuevo, apartándose hacia un extremo. Un nuevo relámpago iluminó toda la colina que bajaba suave por la parte delantera de la casa hasta el bosque profundo. Estaba plagada de caminantes que subían la colina de forma lenta y perdida, como si no les afectase la intensa lluvia. Hizo señas a su Madre para que no hablara. Ella lo miró extrañada, con los ojos graves y la mirada apocalíptica. Se acercó y le dio una escopeta cargada y dos cajas más de munición. Se acercó y le tapó la boca intentando que no chillase. Le susurró al oído. “Hay caminantes fuera. Llévate la vela y baja al sótano. Toma esta escopeta y estas dos cajas de balas, aunque abajo hay más velas, linternas, armas y munición. Enciérrate y no salgas pase lo que pase. Si no aparezco en varios días abre la puerta y ten cuidado. Si hay caminantes…
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Relato erótico: “Apocalipsis” (POR CABALLEROCAPAGRIS)

Jaime bebió un sorbo más de la botella de whisky y la dejó sobre la mesa. Convenía no beber demasiado para estar alerta. Se secó los labios humedecidos con el antebrazo desnudo. La primavera avanzaba despacio y los días cálidos iban llegando a mediados del mes de mayo, o tal vez ya estuvieran en junio. Miró a través de las tablas que aseguraban el amplio ventanal del salón, ahora reducido a una estrecha franja de unos diez centímetros por los que mirar y apoyar alguna de las escopetas si se aproximaban caminantes subiendo por esa zona de la colina. Todo estaba oscuro y en silencio.  Su madre apareció por la puerta del salón con algo de cena: ensalada con productos de la huerta, que cultivaban en una pequeña parcela colindante a la casa y atún de una de las muchas latas que acumulaban en el sótano. Hacía meses, tal vez…
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Relato erótico: “La decadencia: 2. El nacimiento del dolor” (POR CABALLEROCAPAGRIS)

El coche miraba al lago. Las luces apagadas, la noche en ciernes, la ciudad bulliciosa e iluminada al fondo. Aun resonando en el eco del manto de estrellas el canto de los cisnes, aun se dibujaba el rastro rosáceo del vuelo de los flamencos al atardecer. La luna me mira pícara extendiendo su luz plateada, mientras Lorena me besa dulce y su mano acaricia mi paquete, muy crecido. Se ajusta las gafas y se recoge el pelo. Se desabrocha la camisa y suelta su sostén. Le agarro las peras y las lamo, noto endurecerse los pezones en mi boca y lamo, entorno a ellos, su piel de gallina. Lorena desabrocha mi bragueta y libera a mi polla de su prisión. Está gorda, la siento juguetona. La masturba un poco. Se agacha y escupe en el capullo, bajando del todo el pellejo. Ahora la masturba con más facilidad, preparándola. Sus manos…
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Relato erótico: “La decadencia: 1. El despertar del Diablo” (POR CABALLEROCAPAGRIS)

La luz de la luna atravesaba la ventana y se derramaba en su espalda. Se curvaba desde el hermoso trasero hasta su pelo rubio teñido. La columna vertebral interpretaba un hermoso baile en zigzag, mientras mi pene entraba y salía de su mojado y cálido coño. Mis manos, inquietas, acariciaban su trasero, dando azotes; y de ahí recorría sus muslos y caderas. Cada milímetro de su piel se me antojaba de Diosa, cada gemido quedo de mi amante endulzaba mis oídos. El aroma a vainilla de Lorena se entremezclaba con el estándar de la habitación de un hotel de cuatro estrellas. Pronto se irá a su hogar, pronto dejaré de saborearla. Pero mientras la penetro, mientras la acaricio, mientras es mía Lorena, absorbo cada segundo de su compañía, cada milímetro de su piel. Lorena se sentó en la cama y me miró cómplice. Agarró mi polla y la engulló durante…
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Relato erótico: “Paki, mi Diosa Madura.” (POR CABALLEROCAPAGRIS)

Mi cuñada Paki siempre fue un icono para el que os habla. No se pueden explicar los sentimientos; aunque más que sentimientos, Paki despierta en mí un incontrolable impulso sexual. Más bien puedo contaros cómo es ella, y cómo sucedió. Todo hombre tiene un día que recuerda como el mejor de su vida, y que siempre lleva a gala en su secretismo interno. En mi caso, con solo treinta años de vida, ya puedo decir que tengo el mío. Y no crean que estoy falto de momentos inolvidables, pues no puedo quejarme, pero encontrar la compañía, en cama, de Paki es algo que me aupó a las nubes de una forma tan dulce y femenina, que el solo recuerdo hace que mi ánimo se venga arriba, rompiendo bajo mi bragueta. Soy hombre de morbo familiar, más por cercano que otra cosa. Desde que empecé la relación con mi actual mujer,…
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Relato erótico: “Mis yeguas y yo. Explorando a mamá.” (POR CABALLEROCAPAGRIS)

A Sara le dejé correr el carrete, pues aunque su cuerpo era delicioso y su juventud bella y apasionada; no quería abusar de sus dieciocho años. Debía dejarla vivir su vida y pedirle sexo solo alguna vez. Lo cierto es que sus ojos, su pelo, sus pechos tersos y firmes, su culo de Diosa, toda ella; me hacían ir más al gimnasio a mantenerme. Siempre quise amar a las mujeres, siempre quise tener mil yeguas para mí. Manoli, su madre, era la única yegua de la que podría enamorarme. Ella me brindaba sexo cuando quería, al instante, y de una considerable calidad. Pero los nuevos objetivos me habían hecho verla cada vez menos. Me ayudó con mi madre y guarda el secreto de la cama de su hija. Es la testigo principal de mi proceso de locura. De mis discos de música clásica, el alcohol y el sexo. No se…
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Relato erótico: “Mis yeguas y yo. Con Sara, hasta el cielo.” (POR CABALLEROCAPAGRIS)

Sarita estaba deliciosa. Consciente de que era para mí, que ella lo consentía con aparente buen agrado y de que tendríamos unas tres horas de tranquila intimidad, mi felicidad era un hecho irrefutado. El mundo daba vueltas al compás de la más bella música que jamás habrá escuchado el ser humano. La luz rojiza del atardecer de finales de septiembre, daba a su habitación un halo de intimidad serena y atemporal. Además de dejar pasar el color rojizo de la verdad caduciforme, la ventana situada sobre su escritorio dejaba ver un hermoso cuadro de castaños, naranjos y baja arboleda del parque que había justo enfrente. -        Siempre me ha encantado la vista de tu habitación. Se limitó a sonreír. Parecía nerviosa. Tengo que reconocer que, en el fondo, yo también lo estaba. Pero mi decisión era únicamente la de saborear el momento. Y el momento era el de la vida…
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Relatos eróticos: “Mis yeguas y yo. Apuntando a Sarita” (POR CABALLEROCAPAGRIS)

Pasé un tiempo acariciando a mis dos flamantes yeguas. Manoli me daba buen sexo, con carácter y dedicación. No quedábamos muchas veces y manteníamos con recelo nuestros secretos encuentros. Ella buscaba gustarme, no me era muy difícil darme cuenta de ello. Eso me hacía sentir a gusto y generoso con aquella hembra. Al fin de cuentas, las pocas veces que quedábamos, nos entregábamos con dedicación. Mi madre me daba amor. Esa era la palabra, amor. Cuando acudía a sus brazos me recibía con el alma abierta y me entregaba su dulce y maduro cuerpo. Lo hacía con naturalidad y nunca me dejaba indiferente. Sus amplios senos llenaban mi paladar y mi tacto de gloria. Su forma de subirse encima me dejaba agarrado al abismo, haciendo fuerzas por no correrme, Pocas veces tomaba la iniciativa con ella. Pero poco a poco fui entendiendo como imponerme a ella. Con mamá todo era…
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Relato erótico: “Mis yeguas y yo. Madre no hay más que una.” (POR CABALLEROCAPAGRIS)

Lo reconozco, tengo un problema con la bebida. Con la bebida y con Chopin. El alcohol porque me ha hecho follar más que un sí quiero, Chopin porque me relaja antes y después de casi todo. Nos hicimos amantes casuales. La casa de mis padres sirvió de cuartel general; y las prendas de mi madre se acabaron convirtiendo en el testigo tangible de una fantasía que acabó siendo enfermiza. La puerca de Manoli me acabó empujando a un abismo del que no quise saber demasiado en el pasado; y al que solo me asomaba en los sueños secretos de alguna paja mal parida. Ella se me adelantó. Tardé en atreverme en nombrar a su hija, aunque a veces me mordiera la lengua. Pero ella empezó a nombrarme a mi madre bastante a menudo. Se pensó que era mi gran fantasía secreta, y su insistencia acabó consiguiendo que lo fuera. Muchos…
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Relato erótico: “Mis yeguas y yo” (POR CABALLEROCAPAGRIS)

Manoli vestía pantalón vaquero, que sin ser ajustado  le dejaba marcado el trasero. Una marca de carne bajo la tela, que en cambio era a fuego bajo mi bragueta. Arriba lucía su escote. Su eterno escote, delicioso fruto de los Dioses; ¡oh!, ¡quien al probarlo sintiera el edén en sus labios!. ¡oh, libre de mí!. Escote con más guerra que bandera a la que defender. Más insinuación que bulto. Más deseo de querer mostrar algo de lo que carecía. No muy pechugona es Manoli, como pueden imaginar mis queridos lectores. No muy pechugona, pero sí guerrillera. Y pongo a Dios por testigo que sus pechos siempre me parecieron más grandes. Diosa Manoli, que me hace jurar en vano. Maldita puerca presumida. Siempre maquillada. Luchando contra la edad que tan mal consideraba. Pero a sus treinta y seis años la percibía como un delirio. Su imagen taladraba mi cerebro en el…
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