Tag archives for BUENBATO

filial

Relato erótico: “El club 3+4” (POR BUENBATO)

Eliseo; que a pesar de las apariencias se encontraba en completo estado de incertidumbre, repleto de nervios, respiró aliviado ante la respuesta de Blanca. Sacó su mano de las bragas de la chica y con unas palmaditas en el culo le ordenó que subiera. La chica subía mientras Eliseo la seguía por detrás con los mismos o más nervios que la chica; hasta entonces se estaba dando cuenta de la gravedad de su proposición pero no pensaba echarse hacia atrás, se fundió en el mismo aura de valor que hacía unas horas le habían hecho conseguir el cuerpo de Blanca. Tenía nervios pero también toda la intención de hacerlos a un lado. Blanca se dirigió a su cuarto, donde Pilar se encontraba. Eliseo, por su parte, se desvió hacia su cuarto donde rápidamente tomó la videocámara; en menos de un minuto ya se encontraba en la recamara de sus hermanastras,…
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Relato erótico: “El club 1+2 ” (POR BUENBATO

Eliseo se sentía como una especie de forastero en su hogar. Había decidido, tras el divorcio de sus padres, quedarse a vivir con su madre pero no imagino que esta iba a volverse a casar tan pronto con alguien más. Desde hacía tres años había tenido que soportar el vivir, no tanto con su padrastro, sino con sus irritantes hermanastras, Blanca y Pilar. Blanca era un año menor que Eliseo e iban juntos en el mismo colegio; la rivalidad entre ambos no tenía sentido para Eliseo pero para la chica era una forma de vida. Pilar, dos años menor que su hermana, simplemente la imitaba. A Eliseo le faltaba poco menos de dos años para terminar el bachillerato e irse de aquella casa a estudiar pero por lo pronto no era más que una especie de patiño de sus molestas hermanastras. Sin embargo, tampoco se mortificaba tanto y era feliz;…
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dominación

Relato erótico: “Consigueme tres rubias (1)” (POR BUENBATO)

Marco se asomaba constantemente a su alrededor mientras por su mente recordaba una pregunta: "bien, soy millonario, ¿y ahora?". El instinto básico de cualquier adinerado, más que gastar su dinero es ahorrarlo; o al menos fue lo que él sintió cuando comenzó a advertir que su cuenta bancaria aumentaba a pasos agigantados. Pero como fuera, el punto ahora es que había tomado la decisión de gastar su dinero; cuando el dinero es demasiado es incluso difícil gastarlo, siempre hay más, mucho más. Frente a él se encontraba una persona un tanto distinta, ni siquiera sabía su nombre real pero todos le llamaban Pacheco. Pacheco no era tan adinerado, quizás porque era más hábil en el arte de gastar su dinero. Habían hablado de varios temas pero principalmente del que Pacheco tenía mayor conocimiento: mujeres. Y se ilustraba perfectamente; la oficina de Marco era en un cuarto amplio y redondo rodeado…
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grandes series

Relato erótico: “No hay jinetes, solo caballos (1)” (POR BUENBATO)

Las olas de la corriente golpeaban constantemente el casco del barco mientras los peces huían del paso de la nave, de manera que Camila no se aburría tanto en su búsqueda de avistar un caimán. A sus diecisiete años el mundo le seguía pareciendo muy reciente y tanto la selva como los caimanes le eran una novedad. Había perdido a su madre en un incendio que casi la mata a ella también y, a pesar de su aparente tranquilidad, ardía de desolación como el mismo fuego de su desgracia. El viaje en aquel barco era el último paso para reunirse con su padre después de dos años de no verlo; viajar por el rio hasta la ciudad a través del rio, sin embargo, tomaría aun tres días. No iba sola, por supuesto, la acompañaban el hermano de su padre, su tío Amador, y Matilde, una joven criada de dieciocho años…
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filial

Relato erótico: “Sobre un pueblo 4 y 5” (POR BUENBATO)

Supuso que se dirigía a su escuela aunque era un tanto temprano pues sus clases iniciaban a las nueve de la mañana y eran apenas las siete. No hizo más caso pues adivinó de que se trataba: Claudio, su sobrino. Brianda era una adolescente preciosa de dieciséis años, era virgen puesto que la edad tradicional para iniciar sexualmente solía estar por encima de los diecisiete, o al menos era la edad para que cada padre rompiera el himen de su hija. No se parecía a sus padres pero sus rasgos tenían sentido, su madre tenía el origen hindú de uno de los pioneros de aquella población mientras que su padre, el alcalde, venia de un bien conocido linaje proveniente del conde fundador. Como fuera, Brianda tenía unos hermosos y enormes ojos grises, piel clara y cabello castaño ondulado que juntos adornaban el cuerpo de musa que en ella se iba…
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Relato erótico: “Sobre un pueblo 2 y 3” (POR BUENBATO)

Sandra, la hija de Javier, era una muchachita preciosa, alta y delgada cuyos pechos firmes y su marcado trasero le hubieran permitido desfilar en las más aclamadas pasarelas de moda. Era una mulata de piel más clara que sus primas y su cabello negro y lacio le iban bien. La chica no pudo ocultar su felicidad al ver a su padre recibiendo una mamada de su prima, pues sabía que por fin su padre había desistido de irse del pueblo. Corrió hacia su padre y sin interrumpir la acción de Leticia lo abrazó y le dio un beso en la mejilla. - Gracias papa, gracias. Sabía que no nos iríamos. Javier sonrió al ver la felicidad de su hija. La sensación de los experimentados labios de Leticia lo distraían constantemente pero Javier alcanzó a decirle algunas cosas a su preciosa hija. - Te llamé para que atiendas a tu tío,…
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filial

Relato erótico: “Sobre un pueblo 1” (POR BUENBATO)

"La primera de las alrededor de las hasta ahora siete generaciones que han habitado este poblado fueron iniciadas por cinco individuos y sus cinco esposas a mediados del siglo XIX. Los inicios, un tanto apresurados fueron ideados en su totalidad por uno de aquellos hombres, un conde europeo cuyo bajo perfil y su bien guardada riqueza le fue de utilidad para uno de sus mayores deseos: desaparecer para siempre. El día clave comenzó en una visita a las entonces desconocidas aun costas indias e indochinas y en compañía de su fiel sirviente y algunos esclavos se encontró con una recóndita aldea que aun vivía de la misma forma en que se debió haber vivido en los inicios de la humanidad. El conde, fascinado por esta extraña aldea en la que cocer la carne aun era opcional y en la que la vergüenza por la desnudes aun no existía, no tardó…
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Relato erótico: “Un yate repleto de mujeres (3)” (POR BUENBATO)

A la mañana siguiente comenzaron a presenciarse los primeros inconvenientes de viajar, tantas mujeres, en una relativamente pequeña embarcación. Una de las desventajas era la escasez del agua que solo permitía un baño no muy riguroso y las tareas de higiene más básicas. Esto no fue una buena noticia para las jovencitas, acostumbradas a los baños en tinas. Otro de los inconvenientes era el calor que, durante el día, se generalizaba en ambas embarcaciones. Para Kimberly, Gina, Tiffany, Susan y Kayla no había mucho problema pues sus prendas, pantalones y camisas cortas, eran mucho más frescas que los brumosos y elegantes vestidos del resto de las tripulantes. Sin mayor opción, las chicas decidieron utilizar, durante las horas de calor, vestidos muy ligeros, pantalones de telas delgadas o simplemente batas para dormir. Al inició fue un tanto difícil perder el glamour pero el hecho de que solo hubiese mujeres durante aquel…
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grandes relatos

Relato erotico: “Un yate repleto de mujeres (1 y 2)” (POR BUENBATO)

Kimberly no la pasaba tan mal. A sus 22 años ya era conocida por todo el mundo, desde París a Nueva York como la Bella Australiana, la joven rica cuyo padre había hecho una fortuna en el negocio ganadero. La particularidad de Kimberly era que, en lugar de las fiestas y los convivios sociales, prefería arrear el ganado por los pastizales australianos. A su padre le molestaba que su hija peligrara en aquellos largos viajes pero, dado su amor de padre, no se atrevía a contradecirla. Tras dos semanas de pastoreo, Kimberly leía una novela romántica en su tienda de campaña, ella y sus dos capataces se encontraban a solo un dia de la ciudad, el fin del viaje, cuando de pronto un deseo recorrió el cuerpo de la chica. Sin pensarlo dos veces salió de su tienda y respiro el aire frio de la noche y miró las estrellas,…
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Relato erótico: “Entrenador de putas 6” (POR BUENBATO)

Era tal como me lo imaginaba, ahí estaban los tres sobre la cama de Ignacio y, para variar, teniendo sexo. La escena parecía saludarme, el culo completamente abierto de Lucia me apuntaba mientras, agachada encima de Ignacio, le practicaba una mamada bastante interesante. También Gina me mostraba sus preciosas nalgas mientras entre sus piernas la cabeza de mi buen amigo le provocaba orgasmo tras orgasmo con su lengua. Ninguno me vio, ni ninguno parecía haber notado mi presencia; el sueño, desde luego, se me quitó y aquella escena inevitablemente terminó por provocarme una erección inmensa, quizás por lo poco que me esperaba semejante y tan erótica situación. Ambas eran muy pero muy lindas, con mucho mejor cuerpo que Rocío aunque sin aquel aire de ternura y simpatía que aquella daba. Eran, entre las dos, más bien, una especie de par de amigas tan hermosas como alocadas. Sabía que Ignacio se…
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Relato erótico: “Entrenador de putas 5” (POR BUENBATO)

  En el auto iban hechos un escándalo. Los tres ebrios iban atrás gritando tonterías y riendo a carcajadas por asuntos muy triviales. Ignacio parecía el maestro de ceremonias de aquella borrachera y cada cosa que se le ocurría hacia que Gina y Lucia se murieran de la risa. Rocío y yo solo sonreíamos de aquellas bobadas. Finalmente llegamos al departamento, bajamos a los tres del auto y a lucha los logramos subir al departamento. Rápidamente oculté las botellas de licores que teníamos ahí aunque no parecía tan necesario porque, apenas llegamos, Ignacio cayó rendido en el sofá y se quedo dormido. Gina y Lucia no fueron la excepción, entre Rocío y yo las llevamos a la cama de Ignacio donde las dos se quedaron dormidas, no sin antes entonar una canción de la manera más desentonada. Con aquellos tres durmiendo Rocío se sentó en el comedor y me pidió…
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Relato erótico: “Entrenador de putas 4” (POR BUENBATO)

  Leticia seguía chocando su lengua contra la entrada de mi ano. Yo sentía su fresca saliva y debo admitir que no se sentía nada mal que aquella estudiante mía, que ya muy bien me había demostrado lo caliente que era, me limpiara a conciencia la zona de mi pene a mis nalgas. Estuvimos así un par de minutos más pero volví a recordar la cita con Paola y esta vez sí decidí que era momento de irme. Le explique a Leticia que tenía un trabajo de la facultad y entre dudas término por creerme. Le di un último vistazo y pude comprender que esa tarde me había follado a, quizás, la mujer con mejor cuerpo que pude haber visto. Sus tetas, sus nalgas y su cuerpo entero parecían despedirse de mí con el mismo esplendor con que me recibieron. Leticia se acerco a mí y me dio un profundo…
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Relato erótico: “Entrenador de putas 3” (POR BUENBATO)

Mientras la bombeaba no podía parar de mirar fijo hacia su apetitoso ano, comencé de nuevo a tratar de lubricar aquel hoyo, de modo que con sus fluidos o saliva mía me inicié en la tarea de abrirle paso a mi dedo pulgar para que entrara en el recto de Leticia, ella lo notó y seguramente iba a protestar de no ser porque la callaba con fuertes embestidas que le hacían caer rendida. Quizás jamás se lo esperó, o quizás si, pero lo cierto es que, minutos después, cuando lo creí conveniente, saqué mi verga de su vagina y de un certero golpe incrusté poco más de la cabeza de mi falo en el adolorido ano de Leticia; esta parecía haber tenido una descarga eléctrica pues su cuerpo se paralizó y su espalda se movió violentamente haciendo que su cabeza se hiciese hacia atrás lo que aproveché para tomarla de…
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Relato erótico: “Entrenador de putas 2” (POR BUENBATO)

Al día siguiente, durante las prácticas, miraba desde las gradas como las muchachas jugaban; en ese momento se enfrentaba por un lado Leticia y por el otro Grecia, aunque los equipos eran aleatorios y no estaban con sus respectivas amigas la rivalidad entre ambas chicas era evidente. Yo me encontraba hasta la parte más baja de las gradas y en ese momento, un tanto molestas, Karla y Dulce, las gemelas negras, bajaron y se sentaron cada una a mi lado. - Profesor, ¿se vale hacer eso? - preguntó Dulce. - ¿Qué cosa? - Sacar así, esta de Leticia saca bien mal. - Hace trampa. - agregó Karla. En ese momento Leticia estaba haciendo unos saques no de la forma común sino lanzando al aire el balón, saltando y arrojándolo con fuerza al otro lado de la cancha con un manotazo bastante firme, lo cual, desde luego, era totalmente valido y…
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