Una Familia Decente 5
Andrea Rojas de Zavala, era la única sobrina de un acaudalado empresario del área comunicaciones. Su madre había muerto al darla a luz y su padre falleció en un trágico accidente automovilístico cuando Andrea aún era solo una bebita de 2 años de edad, quedando huérfana y desamparada. Fue su tío paterno Eulogio, hermano del difunto quien se hiso cargo de la nena e hiso de padre y madre a la vez, asumió su formación y fue quien la vio crecer además de ser el quien fue el primero en vislumbrar las marcadas curvas que poco a poco se empezaban a formar en el tierno cuerpo de su adorada hija-sobrina.
Tenía apenas poco más de catorce años cuando se ganó la admiración de la sociedad en la cual se desenvolvía la joven y también de su escasa parentela, debido a su exuberante y deleitosa belleza más el exquisito encanto de su manera de ser.
La formación académica de Andrea había sido más de excelencia y profunda de lo habitual en una joven, era extremadamente estudiosa, desde sus primeros años tubo clases particulares en su mismo hogar, en donde le enseñaron a dominar distintos idiomas como el alemán, francés e inglés, le habían dado las herramientas para expresarse fluidamente, y ya en plena adolescencia era un incuestionable ejemplo femenino de prestancia y distinción.
El tío Eulogio desde que la tomo como su tutor la convirtió en la niña de sus ojos, y el hecho de carecer de descendientes, veía en Andrea a su única heredera y sabía que el día en que el ya no estuviera seria ella quien se haría cargo de todas sus posesiones las cuales incluían una treintena de propiedades, un sinnúmero de acciones en distintas Corporaciones comerciales y además de suculentas y millonarias cuentas bancarias en los más distinguidos bancos internacionales. (Esta información la manejaba muy bien el cadavérico de don Urias)
Debido a lo anterior es evidente llegar a la conclusión de que, en semejante sociedad en la cual vivimos a cualquier joven muchacha que viva sola con un hombre y que debido a su innata distinción, sumada a su exótica y extraordinaria belleza, no tardaron en atraer sobre ella las más bajas y humillantes murmuraciones llenas de envidia y desprestigio hacia su persona, ya que todas ellas hacían referencia a la extraña cercanía y convivencia entre tío y sobrina, murmuraciones odiosas que nunca llegaron a oídos de ambos, ya que el tío Eulogio por su lado, la mayor parte de su tiempo estaba inmerso en sus obligaciones que le demandaban sus negocios y trabajo.
El caso de Andrea era similar ya que ella solo vivía para congraciarse con su tío- padre, se sabía que era una joven privilegiada por las grandilocuentes comodidades que la rodeaban y en el medio en el cual se desenvolvía, hasta que todo este mundo casi de fantasía se acabó para ella cuando las fuerzas del amor tocaron las puertas de su corazón a sus tiernos y candorosos 16 años. En esa época de su vida fue cuando conoció al joven Eduardo Zabala un tímido estudiante de Ingeniería hijo de un humilde pero trabajador matrimonio, su padre obrero y su madre dedicada a las labores del hogar y de extrañas inclinaciones religiosas las cuales fueron heredadas en una forma extremadamente fundamentalista por el joven e inexperto Eduardo.
Los sucesos se dieron en forma rápida porque debido a la inexperiencia de ambos jóvenes, sumado a los sinceros sentimientos de amor que ambos se profesaban, no tardaron a consumar lo que cualquier pareja de enamorados llega a hacer cuando sus jóvenes cuerpos dan rienda suelta a todos esos extraños pero exquisitos impulsos que los llevan a querer conocer y disfrutar de aquellas nuevas y extrañas sensaciones de placer y felicidad.
Una vez que la joven pareja de enamorados consumaron el acto sexual Andrea se sintió la mujer más enamorada del mundo, ya que en forma innata se dio cuenta de la nueva vida que se comenzaba a formar en sus entrañas y así se lo hiso saber a su novio, pero el joven Eduardo una vez repuesto de ese arranque de arrebato pecaminoso que no pudo controlar, se sintió el más blasfemo y vil de los hombres que pisan esta tierra, y en vez de pensar en su amada, lo que más le preocupaba a él era lo que pensarían sus padres de esta situación, serian burla por parte de la comunidad religiosa en la cual participaban, por lo que se auto desterró de su medio social y familiar y se dedicó a sus estudios y a buscar una forma de expiar su pecado.
Con esto la joven e inexperta Andrea quedo encinta, ella con más preparación que Eduardo, no se desesperó y fue ella misma quien le comunico la noticia al tío Eulogio, quien a pesar de la profunda pena que sintió en un principio por ver alterado el bienestar y futuro de su bella sobrina, no tardo en aceptar la situación y fue el mismo quien al ver los verdaderos esfuerzos que hacia su futuro sobrino-yerno por surgir, y también por habérselo solicitado su sobrina le ofreció un puesto en una de las sólidas empresas de las cuales el dirigía, con la condición de que terminase sus estudios profesionales.
La joven pareja se casó en una ceremonia austera y sencilla, el tío Eulogio se contentaba con ver feliz a Andrea pero aun así veía algo raro en es joven, además de sentir por primera vez en su vida celos!! y reconocía que estos no eran muy filiales que digamos ya que hacía solo un par de años se había percatado de las endemoniadas formas y curvas que había adquirido el joven cuerpo de su rubia sobrina, pero a pesar de ello nunca tuvo la mala intención de sobrepasarse con ella, se conformaba con admirarla, hubieron muchas noches en que fantaseaba en ardientes y largas masturbaciones en donde él y su sobrina solo eran macho y hembra, por lo que la situación del embarazo fue un golpe bajo para él, pero era un hombre sensato sabía que su sobrina era hija de su hermano y por lo mismo nunca podría tener algún otro tipo de trato con ella.
Dos años más tarde Eduardo conoció a don Urias y con esto se sucedió el inminente ingreso a la Decente Congregación la cual este último dirigía, no sin antes por parte del mismo Urias verificar los estados financieros del hombre y la mujer, en donde se percató que Eduardo a pesar de su sólido puesto en una de las más prestigiosas empresas del país, no se comparaba y no le llegaba ni a los talones a lo que heredaría su mujer y que prácticamente ya era dueña, ya que se preocupó también de investigar la descendencia familiar de Eulogio Rojas, y esto sumado a la esplendorosa imagen de aquella extraña y joven mujer rubia, de la cual quedó prendado desde el primer día en que la conoció.
——————————
“Andrea pensó al instante que don Urias tenía razón, Eduardo se había comportado en forma extraña con ella, había sido déspota y egoísta con su propia familia, y si don Urias también lo notaba era porque algo le sucedía a su marido. Miro al viejo flaco con sus hermosos ojos verdes, quería conversar con él, que la aconsejara, o que hablara con Eduardo, pero al momento de querer articular las palabras su hermosa voz se quebró y solo pudo emitir unos dolorosos sollozos de hembra herida, por lo que don Urias acudió atento a prestarle su más DESINTERESADO consuelo a la hermosa mujer. Andrea se echó a llorar a los delgados brazos de don Urias y este por su parte en forma paternal, por ahora, la abrazo poniendo su huesuda mano en la esbelta cintura y con la otra le acariciaba el rubio cabello que nacía desde sus sienes, al viejo le temblequeaban las hilachas de piernas que poseía, por la sencilla razón de sentir el poderoso cuerpo de esa Diosa a la cual amaba, ya que en estos momentos y por primera vez podía sentirlo y rozarlo con el suyo.”
————————————————————
UNA FAMILIA DECENTE 5
Andrea lloraba desconsoladamente en el regazo de don Urias, pensaba en todos los años que llevaba viviendo casada con Eduardo, en cómo se conocieron, de como ella había renunciado a una vida llena de comodidades por estar junto a él, su personalidad no era mezquina y tampoco egoísta, pero Eduardo con esto estaba sobrepasando los limites, sus pensamientos estaban sumidos en la paternal figura de su tío Eulogio en como él se había opuesto a que ella se incorporara a una congregación de fanáticos religiosos ya que para el esto solo era una tapadera de hombres y mujeres para encubrir sus retorcidas personalidades, y en realidad su tío no estaba muy lejos de ello, pero ella lo había hecho por Eduardo, además que a pesar del gran cariño que sentía por su tío también se percataba de las extrañas miradas que este le daba a su cuerpo desde el tiempo que comenzó su noviazgo.
Andrea sabía muy bien de lo que ella causaba en los hombres, sabía que gozaba de una espontánea y exuberante belleza, su sensual naturaleza era de por si propia, ni siquiera necesitaba de ir al gimnasio o similares para mantenerse en un excelente estado físico, lo sabía por el simple motivo de que a donde fuese o estuviese se percataba de las profundas miradas que la recorrían de pies a cabeza, sumado a todas las leperadas que le hacían distintos tipos de hombres cuando se dirigía al centro de la ciudad, y se preguntaba que por qué Eduardo era tan frio con ella, hacía poco más de tres horas que se habían abrazado afectuosamente e incluso hasta la había besado en la frente, esto significaba que tendría que esperar por lo menos unas dos semanas para que a él le naciera otro tipo de reacción más o menos parecida, y para que hablar de tener sexo, con lo de la discusión podía pasar tal vez uno o dos meses, pero ese tema era tabú para ellos, el solo hecho de estar pensando en ello, su marido quizás que tipo acciones tomaría por tales aberrantes pensamientos, a la rubia aunque aún no se daba claramente cuenta de ello, ya lo notaba.
Los delgados dedos de don Urias que en estos momentos le acariciaban sus dorados cabellos la sacaron de sus tristes pero reales cavilaciones, pensó en el hecho de estar abrazada a un hombre que no era su marido, si alguien la viera que podrían pensar de ella, pero se encontraba en un estado emocional quebrantado en donde cualquier mínimo gesto de cariño la hacían sentirse un poco más reconfortada, lentamente fue separándose de don Urias y para luego decir,
–Perdóneme don Urias, no sé qué fue lo que me paso, sniffs…
–Shhh, no tienes necesidad de explicarme nada Andrea, dijo el presidente de la congregación, –Pero si tienes ganas de hablar lo podremos hacer después de la cena, le propuso.
–Lo siento don Urias mi marido me espera en la habitación ya es tarde y Ud. comprenderá que nosotros no nos podem…
–Andrea!, le interrumpió el viejo flaco,–Mira hacia tu alrededor!, quien dijo que las personas normales nos tenemos que privar de lo que el mundo nos ofrece, la rubia solo lo escuchaba atenta a las aclaraciones que en estos momentos le hacía don Urias y que luego continuaba, –Mira hacia los comedores, ahí están la gran mayoría de nuestros congregados, Andrea miraba y escuchaba con sus 5 sentidos, don Urias tenía razón,– Mira ahora hacia la barra del Bar!, no es el mismo don José, tu futuro familiar quien está bebiendo un trago de wiski…
–Si, contesto Andrea, — Lo he visto pero es que mi marido piensa…
–Esas son cosas de Eduardo!! Le volvió a interrumpir don Urias que con este ejemplo ponía en marcha su macabro plan de hacerse con el cuerpo de la rubia, por los días que estuvieran en aquellas instalaciones.—De eso mismo quería conversar contigo ya que Eduardo ha estado muy raro este último tiempo. Y era cierto el viejo flaco y desgarbado notaba a Eduardo muy raro, pero esto sencillamente no le importaba para nada, pero si le servía para separar a la rubio del inepto de su marido.
–Pero don Urias yo soy una mujer casada, le decía la rubia con algo de congoja y también extrañada, –Y esas cosas Ud. debiera hablarlas con el…
–Y quien dijo que estos asuntos no se deben tratar con las mujeres?, preguntaba haciéndose que esas cosas eran de Eduardo, y que él no compartía semejantes planteamientos, siendo que el mismo le había metido en la cabeza esas ideas a Eduardo.
–Don Urias!, lo siento me encantaría seguir hablando con Ud. pero de verdad me tengo que retirar!, termino diciendo Andrea y con un tono que demostraba por terminada la conversación.
–Te comprendo pequeña permíteme acompañarte a tu habitación, dijo en forma triste don Urias, mitad para que Andrea creyera de sus buenas intenciones y mitad por ver fracasado su proyecto, ante la firme personalidad de la encamable mujer, que nuevamente se le escapaba de sus garras ante los innumerable intentos pasados por hacerle cambiar su postura sobre la correcta persona de su esposo.
Se dirigieron hacia el sector de las habitaciones, los ojos hundidos de don Urias no se despegaban de las exquisitas formas de la beldad que caminaba a su lado, por su parte Andrea pensaba en lo que había dicho don Urias, seria verdad que estas cosas eran solo de Eduardo? Se preguntaba. Pero la verdad era una sola, era cierto que don Urias profesaba todas esas estupideces del lugar del hombre y de la mujer ante la sociedad, pero en la congregación eran muy pocas las familias que hacían caso de ello. En el trayecto mientras cruzaban por el sector de los comedores, Andrea se pudo fijar en todas las familias ahí reunidas, solo faltarían ellos vio la mesa de la numerosa familia de don José Almarza su futuro familiar político y como este reía a la vez que descorchaba otra botella de champagne para seguir celebrando el noviazgo de su vástago con una de las mejores hembras de la cofradía a la cual ellos pertenecían.
Andrea se sentía confundida, de todos los años de matrimonio junto a Eduardo nunca se le ocurrió ponerse a pensar de como llevaban las demás familias su manera de vivir en cuanto a las reglas establecidas, y se dio cuenta que todos actuaban distinto a lo estipulado o a lo mejor no eran tan devotos como lo eran ellos, o lo otro seria también que quizás Eduardo era el…
–Andrea!, la voz de su esposo la saco de sus pensamientos.
La rubia levanto su mirada y vio a Eduardo que se acercaba sonriente hacia ella y don Urias. Andrea pensó que tal vez su esposo había cambiado de opinión, por el hecho de haber discutido con ella y por haberla tratado como lo había hecho, por un momento se sintió dichosa, por la idea de que se quedarían a cenar igual que todos los demás y quizás luego de la cena podrían dar un romántico paseo por los hermosos senderos de verde vegetación, pero todas estas ilusiones se le derrumbaron cuando Eduardo llego junto a ellos:
–Cariño te traigo la llave de la habitación contigua, la que había solicitado para Karen, hablaba el hombre disimulando y para dar a demostrar a don Urias que todo estaba perfecto entre ellos.
–Eduardo, justo en este momento me dirigía hacia nuestra habitación, decía Andrea, –Le estaba explicando a don Urias…, fue interrumpida por el fuerte vozarrón de don José, quien desde su mesa les hacía señas.
–Eduardo!!, les llamaba don José moviendo su mano en señal para que se acercaran. Una vez que lo tres llegaron a la mesa de don José y su familia, este les invito, –Eduardo, ves esos dos puestos reservados? Son para Uds, será un honor para nosotros que nos acompañen a cenar, jaja, ya que prácticamente somos familia, termino diciendo el buen don José.
–Don José, le estoy profundamente agradecido, pero el largo viaje de ayer y los ajetreos de hoy me tienen agotado además que acabo de tomar un somnífero y aunque quisiera no duraría ni 10 minutos en poder acompañarlos, pero mi esposa si estará encantada de acompañarlos no es verdad cariño, dijo Eduardo mirando con una sonrisa fingida hacia el hermoso rostro de la mujer.
Andrea pensaba por primera vez desde que estaba casada con Eduardo, que por que este tomaba decisiones por ella, si en algún momento pensó en perdonarlo por lo que había ocurrido en la habitación solo hace una hora y por el hecho de nuevamente haberse equivocado en las intenciones de su marido, lo contradijo para que él se diera cuenta que era ella quien tomaba sus propias decisiones.
–La verdad Eduardo es que también estoy cansada y no creo estar en condiciones para acompañarlos, creo que me iré a descansar. Cuando termino de decir esto último lo acompaño con una de sus más encantadoras sonrisas dejando ver su blanca y reluciente dentadura, don José e Ignacio ya estaban comenzando a babear ante la imponente imagen de esa Diosa que en estos momentos se excusaba de no poder acompañarlos. Don Urias se daba total cuenta de la real contienda de emociones que estaba teniendo el matrimonio, la cosa se estaba poniendo buena así que espero para ver la reacción de Eduardo.
En la cara de Eduardo el espanto mesclado con vergüenza era total, Andrea su mujer lo estaba contradiciendo delante de otra familia esto no era así , qué pensarían de él se preguntaba, pensarían que él no era capaz de controlar los insolentes impulsos de su esposa, esto no lo podía permitir, así que delante de don Urias y de toda la familia Almarza y de otras gentes que estaban en las mesas cercanas, tomo fuertemente del brazo a su mujer y casi la arrastro hacia donde estaba las sillas reservadas para ambos diciéndole, –Mira mujer!!, la palabra mujer la recalco, –Yo ya dije que estoy cansado y que tú te vas a quedar en mi representación, además mañana podrás descansar todo el día si quieres ya que yo estaré ocupado en distintas actividades con los jóvenes de escasos recursos de esta región…, en esto lo interrumpió muy caballerosamente don José…
–Eduardo, pensándolo bien no es necesario que se queden lo podemos dej…
–Ella se quedara!! Dijo Eduardo no gritando, pero dando a entender con el tono de su voz que ahí era el quien mandaba, –Lo que pasa es que para ella han sido muchas emociones en un solo día, no es así Andrea!!, le pregunto cómo obligándola a decir la respuesta que él quería escuchar.
–Si, dijo una casi inaudible vos de Andrea que por la vergüenza y dolor que la situación le causaban, sentía las profundas ganas de llorar, pero no lo haría.
–Bien! en vista que mi esposa ha entendido cuáles son sus obligaciones, yo me retiro. Andrea permíteme, solo será un minuto, pidió permiso Eduardo a los congregados para hablar a solas con su mujer, se alejaron un par de metros de donde estaban
–Andrea escúchame bien, lo que has hecho no tiene nombre!! Me has hecho hacer el ridículo!! Le decía un Eduardo eufórico y en voz baja temiendo que lo pudieran escuchar de como recriminaba a su mujer, aunque ya a estas alturas casi todos los reunidos se daban cuenta que la pareja estaba pasando por un mal momento. Andrea quien ya estaba repuesta del aquel amargo momento le dijo con mirada imponente, –No te preocupes Eduardo solo ve y descansa yo te representare en la cena de compromiso de nuestra hija, que ni siquiera está al tanto que su padre acaba de comprometerla…
–Eso ya está hablado y no lo discutiré nuevamente contigo y menos aquí, que ya todos nos están mirando, ahora iras y cenaras con ellos y te quedaras hasta que la última mujer se retire, creo que en el lago abran juegos de artificio, te puedes quedar a verlos si quieres pero debes dar una buena imagen ante don José y su familia y para que no estés sola le pediré a don Urias que te acompañe, me has escuchado…
–Si Eduardo y no te preocupes que así será, como tú dices, agregó…, El marido notaba el tono sarcástico que por primera vez notaba en su esposa, esta situación lo descolocaba, como le pudo haber afectado tanto el compromiso de Karen?, se preguntaba a la vez que la miraba de pies a cabeza.
–Y para mañana no quiero verte vestida así como andas, este antro está lleno de hombres viejos y lujuriosos que solo te miran las partes pudorosas de tu cuerpo, o acaso no te has dado cuenta? Lo último que me faltaría es que los andes provocando…mira que pareces una… se tardó unos segundos en mencionar la palabra, pero hasta que su voz que no estaba acostumbrada a expresar este tipo de apelativos lo pronuncio, — Una verdadera prostitutaaa!, lo dijo sin acordarse de que solo hace unas horas cuando la vio salir del servicio la había encontrado perfecta.
Fue el golpe más grande y más vil a la vez, que pudo haber recibido Andrea, estaba segura que ella no merecía aquel trato, sus hermosos ojos verdes ya estaban bañados en lágrimas que insistían en dejarse salir y rodar por sus mejillas, saco todas sus fuerzas de coraje y no lo hiso, no lloro, aunque ahora si estaba destrozada, en un solo día Eduardo la había hecho ver todas las imperfecciones como hombre y como esposo que este tenía, fue el instante en que la mujer se dio cuenta que ella solo conocía dos mundos, la feliz infancia en la casa de su tío Eulogio y luego el mundo fantasioso que la había hecho vivir su marido privándola de sus amistades antiguas, visitas a familiares y solo dedicándose a participar en esa extraña congregación que hasta el momento era parte de su vida, pero a pesar de todo esto ella igual lo perdonaría, había sido el único hombre en su vida y no iba a permitir que aquellos extraños sucesos vividos le afectaran en la sana convivencia matrimonial, haría todo lo que su marido le había solicitado pero cuando ya estuvieran en casa buscaría el momento apropiado para hablar con él.
La cena se desarrollaba normal, toda la familia Almarza celebraban la presencia de Andrea su futura familiar política, hablaban de cosas triviales y se esforzaban por contar anécdotas cómicas con la intención de subirle los ánimos a la invitada ya que todos se dieron cuenta de la situación vivida por aquella distinguida mujer rubia que solo atinaba a sonreír tímidamente ante cada situación narrada por cualquier integrante del clan Almarza.
Don Urias se sentía privilegiado, ahora que veía a la dolorida y destrozada mujer sentada a su lado en un estado emocionalmente vulnerable renacían sus insanas intenciones de usar esa situación a su favor, su corazón latía aceleradamente con el solo hecho de pensar en que tal vez Andrea entraría a su habitación o a cualquiera de aquel elegante hotel cinco estrellas, con la firme intención de acostarse con él, pero el viejo no sabía cómo abordar a una mujer, de estrategias de conquista o de palabras para congraciarse con alguna fémina estaba en cero, nunca había tenido pareja, solo se acostaba con putas de lujo, en donde gracias a don dinero podía dar rienda suelta a su verdadero antojo sus más bajas y calientes depravaciones, ya que no tenía que porque tener algún tipo de consideración con aquellas mujeres, que aunque muchas de ellas siendo de gran atractivo, no dejaban de ser lo que eran, unas simples prostitutas que se dejaban hacer de todo en sus cuerpos, pero con una tarifa establecida, ocupando para esto los ingresos que le dejaban en sus cuentas los mismos integrantes de la congregación.
Después de la cena se dedicaron a la sobremesa, el tema principal eran los hermosos paisajes de la región, los brindis iban y venían, Andrea ya estaba más relajada pero no podía dejar de pensar en lo último que le dijo su marido “mira que pareces una verdadera prostituta!!”. Vio como la Sra. Inés su futura consuegra bebía de lo más normal uno exóticos tragos que había solicitado su esposo, por lo que no dudo en aceptar cuando el joven garzón le sirvió uno de estos a ella, al principio le pareció un poco fuerte, pero al ir probándolo se dio cuenta que era de muy agradable sabor, por lo que no se preocupó más del asunto y decidió en pasarla bien aunque sea por un rato, sola y sin su marido, además de saber que estaba acompañada con gentes de excelente nivel de decencia y buenas costumbres.
Don Urias al notar que el alcohol ya estaba empezando a distender el ambiente y que la rubia mujer ya estaba más relajada y sin las preocupaciones que la acongojaban desde al principio de aquella velada, se dio a pedir que trajeran más tragos a la mesa, hasta se pidió una botella de Wiski, según el para seguir celebrando el compromiso nupcial de ambas familias, además que faltaban casi una hora para que comenzaran los juegos pirotécnicos.
La conversación y las risas ya se habían apoderado de casi todas las personas reunidas en aquella mesa, por lo que Andrea no supo en que momento ya había comenzado a beber Wiski, el asunto era que se lo estaba pasando muy bien con esas gentes tan simpáticas, y con don Urias, que por los años que lo conocía no había sabido nunca de aquella nueva faceta de bebedor ocasional y de tan entretenido contertulio, ya casi ni se acordaba de la discusión que había tenido con Eduardo, y cuando las soeces y ofensivas palabras dichas por su marido regresaban a su mente para atormentarla, bebía y acercaba su vaso hacia don Urias quien muy solícitamente se encargaba de volverlo a llenar.
El viejo flaco por su parte ya estaba que no daba más, le dolía hasta el estómago por las sensaciones adrenalinicas que sentía con el solo hecho de pensar en emborrachar hasta el tuétano a aquella fabulosa mujer, siempre recatada y madre de familia, con la finalidad de que una vez terminada la velada se la llevaría a su habitación para seguir con la parranda pero ahora ellos solos.
Habían momentos de la tertulia en que este calculador y horrendo hombre se acercaba a los aromáticos oídos de Andrea solo para decir y hacerle ver de lo mal que había actuado su esposo con ella, y de como ella misma no se merecía tan viles tratos y cosas por el estilo, con esta fórmula el viejo flaco sabía muy bien hasta donde era capaz de llegar una hembra al sentirse despechada y con ánimos de venganza, y si todo le resultaba como él quería no habría mucho problema en hacerla caer en su calentona trampa de poder arrastrar y llevársela hasta la fría cama de cualquiera de aquellas habitaciones que habían por doquier, y disfrutar al fin!! de aquel cuerpo de diosa que llevaba esperando ya por más de una década.
De reojo miraba hacia debajo de la mesa maravillándose en las marcadas líneas que perfilaban las perfectas curvas del cuerpo de la mujer, y de cómo estas al terminar de dibujar su espalda, daban paso a delinear sus caderas y formar aquel perfecto y majestuoso pedazo de culo que se gastaba la mujer , que al estar sentada se veía como estas se perdían por debajo de la mesa la cual no dejaba ver aquellas portentosas y bien formadas piernas que ya se adivinaban, por lo que sintió las tremendas ganas de aventurarse y ver si podía tocárselas, aunque sea solo un poquito decidió.
Entre brindis y brindis Andrea sintió unos leves roces de las huesudas manos de don Urias en una de sus piernas, pero creyó y estaba segura que esto había sido solo una mera casualidad, por lo que no le dio mucha importancia a la situación, la conversación estaba de muy buen ánimo en la mesa, ella solo escuchaba atenta y se daba solo a sonreír y de vez en cuando aportaba y comentaba algunas de las situaciones que tan alegremente se exponían.
Por su parte el viejo Urias estaba totalmente ajeno a las estupideces que hablaban los reunidos en la mesa, solo estaba concentrado en continuar el leve magreo que le estaba dando a los poderosos muslos de Andrea, pero no se contentó con solo tocar por sobre el vestido, en una oportunidad que vio a la mujer conversando animadamente con una de las hijas de don José, y ya con claros efectos del alcohol bebido en la persona y mente de Andrea, acerco unos de sus dedos a la parte donde terminaba la tela del vestido y muy lentamente comenzó a subirlo para dejar al aire, parte de esas bellísimas piernas de ensueño que ya casi lo tenían sin aire en los pulmones, lo subió casi hasta la mitad de los muslos, ahora solo le quedaba lanzarse a palpar las prometedoras suavidades de estos, su respiración ya era agitada y dificultosa, le temblaba todo el cuerpo se preguntaba cómo era que la rubia no lo hubiera sentido o que le hubiera retirado la mano, esto no se hubiera notado ya que todo ocurría por debajo, además de estar todos pendientes de los chistes y de seguir disfrutando de tan encantadora velada.
Andrea reía alegremente, ya iba como en su tercer wiski cuando sintió que muy lentamente su vestido iba subiendo y despejando una buena parte de sus piernas, al darse cuenta de esto giro como resorte su cabeza ya que se dio cuenta muy bien de lo que ahora si estaba pasando ahí mismo debajo de la mesa, pensó en hacer un escándalo pero vio que el viejo que en estos mismos momentos se encargaba de despejar sus muslos era don Urias, a quien su esposo le había pedido que la acompañara, después de haberla tratado como a una vulgar puta, y tras pensarlo en milésimas de segundos decidió no muy segura y más por sentirse envalentonada por los efectos que ya le producía el alcohol en su mente y sumado a que ella no estaba acostumbrada a estar en estado etílico, pensó en vengarse y de que este extraño castigo hacia su marido podría ser de lo más normal dentro de un matrimonio que se encontraba pasando por un mal momento, así que este sería el desquite ejemplar para Eduardo, dictamino.
No alcanzo a pasar ni medio minuto cuando sintió una helada mano de don Urias tomar posesión de sus sabrosos muslos, el viejo flaco estaba que se desmayaba de tanta emoción por fin la estaba acariciando, por fin ella se estaba dejando a que el la tocara, la mujer por su parte se sentía nerviosa, la sensación era de estar haciendo una pequeña travesura, pero de momentos aterrizaba en que esto estaba mal! Ella no podía estar dejándose tocar por un viejo de apariencia esquelética, mentor de su santurrón esposo y que en este momento no sentía ningún tipo de respeto por la amistad que ambos tenían, pero lo que la envalentonaba y decidía a la principiante de infiel y adultera esposa, era de que ella creía que lo que se estaba dejando hacer, era culpa de Eduardo y no de ella.
Las sensaciones para Andrea eran difusas, en parte pensaba que su marido se merecía este extraño castigo, otra parte de su mente le decía que estaba mal, pero lo más raro de todo era que al estar debatiéndose entre lo correcto y lo inmoral, y dejándose tocar por un hombre mucho más viejo que ella por debajo de una mesa llena de personas le causaba un extraño estado emocional que le ordenaba que siguiera experimentando, su cuerpo comenzó a sentir unas extrañas cosquillas que nunca en su vida había sentido y estas iban bajando desde su estómago , pasando por su bajo vientre y se instalaron en la entrada de su tajito, su cuerpo empezó a temblar, estas sensaciones eran nuevas para ella, ni siquiera en su tiempo de noviazgo había experimentado algo parecido, entre nerviosa y temblorosa intentaba mostrarse lo más normal posible, mientras el viejo Urias ya la recorría casi en su totalidad por las suaves tibiezas de ambos muslos.
Andrea seguía bebiendo trago, pensando que con esto podría aminorar las eróticas emociones que estaba sintiendo su cuerpo, siendo que la realidad el hecho de seguir bebiendo licor más la estimulaba e iba prendiendo su libido que poco a poco se iba apoderando de su cuerpo, solo que ella no lo sabía, no tenía ni la más mínima idea que lo que su cuerpo estaba empezando a sentir era nada más que calentura pura y neta.
Con todo el magreo que estaban recibiendo las piernas de Andrea su vestido ya estaba casi subido totalmente, sabía que había parte de su cuerpo que estaba siendo asaltado, pero a estas alturas y por culpa de su marido a ella no le importaba era lo que pensaba la confundida mujer.
Al viejo Urias le temblequeaban las manos, hace mucho rato que ya había perdido el hilo de la conversación, solo atinaba a reírse y asentir todo lo que se hablaba, él solo estaba concentrado en las piernas de su Diosa, pensaba que ya el encamamiento con la rubia era casi inminente, y para comprobarlo quiso ir más allá de todo limite, fue metiendo su mano por entre medio de ambos muslos sobando y acariciando como a su vez instando a la mujer para que fuera abriendo sus deseadas piernas.
Mientras Andrea conversaba y reía con la Sra. Inés, grande fue la sorpresa para el pobre viejo flaco cuando se dio cuenta que ella sin el menor tipo de resistencia por su parte fue abriendo sus bien formadas piernas para él, y cuando estaba a punto de posar dos de sus dedos en la mística ranura ubicada al medio de los muslos semi abiertos de Andrea, una explosión ensordecedora hiso que la mujer los cerrara en forma rápida, lo mismo hiso con su vestido que en una reacción casi automática lo bajo con una de sus manos devolviéndolo a su estado inicial y protegiendo sus extremidades que habían sido avasalladas por un hombre que no era su marido.
Todos los integrantes de la familia Almarza se pararon efusivamente de la mesa, incluidos don Urias y Andrea, para dirigirse y bajar hacia el gran lago donde se estaba dando el gran espectáculo de juegos artificiales, don Urias aprovechando la aglomeración de la gente se las arregló para muy rápidamente agarrar la botella de wiski con una mano y con la otra tomar por la cintura a la aun confundida hembra e ir quedándose un poco más atrás del resto de personas con quienes habían estado compartiendo la sobre mesa.
Andrea aun dominada por los efectos de la bebida alcohólica se dejaba llevar por las pretensiones de don Urias, el viejo con cara de muerto no le gustaba para nada, pero nunca se había imaginado que este flacuchento hombre tuviera la osadía de haberle corrido mano delante de otras personas y a pesar de lo bastante feo que era, este jueguito la tenía entretenida, quería seguir jugando un ratito más para ver que le haría ahora, ya que ella recordaba muy bien las antiguas pretensiones de aquel pobre hombre tenía para con ella.
Bajaron hacia el lago donde el cielo estaba totalmente iluminado por los juegos pirotécnicos, era un gran espectáculo que el lujoso hotel había preparado para todos sus invitados, mientras Andrea caminaba abrazada por don Urias pensaba en que como le hubiera gustado que el hombre quien la llevara asida a su cuerpo en estos momentos hubiese sido su Eduardo, pero él no estaba, había preferido insultarla para luego irse a dormir, y el hombre que la llevaba en estos momentos a su lado era aquel viejo pretendiente que la llevaba cortejando desde sus primeros años de matrimonio, de pronto se percató que si bien se dirigían hacia el lago, la dirección en que la llevaba don Urias era ya apartada del grupo de gentes, él viejo por su parte estaba plenamente seguro de que Andrea ya estaba borracha por lo tanto vulnerable para sus calientes intenciones.
Llegaron hasta la oscuridad de un sendero que los guio hacia un apartado espacio, en este habían un bloque de cemento de forma rectangular que hacía las veces de asiento, donde fácilmente cabrían unas cuatro personas sentadas cómodamente, tomaron ubicación al lado de este y debajo de un gran árbol que con sus largas y frondosas ramas los protegerían de cualquier mirada, aunque esta precaución no era necesaria ya que estaban bastante apartados del resto de la multitud.
–Un trago?, ofreció don Urias a la atontada mujer, Andrea solo tomo la botella y se la empino dando unos grandes sorbos, su compañero de juergas ya estaba casi babeando de una emocionante calentura y se sobaba las manos al tener conciencia que ya casi estaba por cumplir su sueño, todo indicaba que la mujer al estar casi ebria ya estaba por entregarse a la infidelidad.
Andrea se sentó en aquel bloque que servía de asiento, miraba con ojos de niña aquel gran espectáculo que se les estaba ofreciendo, sintió cuando el atrevido hombre se acomodó al lado de ella abrazándola y posando una de sus flacuchentas manos en una de sus poderosas caderas, situación que casi al instante la hicieron recordar aquellas extrañas sensaciones que sintió cuando ambos estaban sentados en la mesa, pensaba en cómo pudo dejarse tocar y que el hombre casi haya llegado a su parte más íntima y con pleno consentimiento de ella quien para rematarla le había abierto sus piernas para que el tomara lo que quisiera con toda potestad aquello que estaba supuestamente reservado solamente para su esposo, para aquel hombre con el cual estaba casada y habían tenido una hermosa hija, pero que lamentablemente poca atención le prestaba a eso que ahora ella estaba sintiendo y más encima con el viejo feo y flaco de don Urias.
Ahora sentía los delgados dedos del flacuchento como hacían pequeños circulitos en su cadera y como estos comenzaban a jugar con el delgado elástico de su pequeña ropa interior que se encontraba por debajo del vestido, no sabía por qué motivo lo estaba dejando, ella era una mujer casada con obligaciones maritales solo para su marido, pero como ya se dijo este no estaba, se preguntaba por qué el destino la ponía en esa situación, fue en esto que sintió que la otra mano de don Urias bajaba hacia sus piernas y que ahora ya venía subiendo arrastrando su vestido para luego con mucho cuidado dejárselo a la altura de su cintura, a pesar de ella estar casi consiente de la situación solo se dedicaba a seguir mirando el espectáculo y seguir dándole pequeños sorbos a la botella de wiski.
Don Urias ya no daba más, poso su mano en toda una nalga de Andrea por debajo de sus ropas, la extrema suavidad y tibieza de esta casi lo hacen enloquecer, sus manos se saciaban con toda esa carne femenina que tenía a su disposición, además que todo indicaba que la mujer estaba dispuesta a cooperar, sintió la imperiosa necesidad de violarla y tomarla a la fuerza, tal como lo hacía en sus sesiones de sexo con las rameras que contrataba, pero el viejo se contenía y no lo iba a hacer, Andrea no era una puta, ella era la única mujer que por su natural elegancia lo había hechizado, además que si hacia una estupidez que explicación daría, a la vez que perdería todo lo construido en todos estos años. No, no lo haría si es que ella no quería, para eso tenía a las putas.
La hembra se estaba dejando hacer sin ningún tipo de reclamos, por lo que el hombre se dio a empezar a sobar suavemente aquel majestoso y parado trasero que por tantos años había estado soñando y ahora lo tenía solo para él, fueron como cinco minutos de suave sobajeo, claro que le costaba abarcar toda la extensión de este por el hecho de que la hembra estaba sentada. El viejo miro el hermoso rostro de Andrea que ya no miraba el espectáculo, tenía sus ojos cerrados dando la nítida impresión de estar sintiendo y gozando de la gran sobada de culo que le estaban dando, y claro si todo esto era nuevo para ella, con su marido ni en los tiempos de juventud habían experimentado algo parecido y tan atrevido.
El hecho de haber sido manoseada en un comedor repleto de gentes y ahora que la tuvieran con el culo al aire la tenían más que caliente a la casi perdida mujer casada, lo único que la detenían era que todo esto lo estaba haciendo solo por haberse sentido menospreciada por su marido, además que la apariencia del viejo no ayudaba mucho a que la hembra se perdiera en el ardiente mar de nuevos deseos que su cuerpo ya estaba empezando a exigirle a su espectacular dueña.
Don Urias que algo suponía de las impredecibles reacciones de las mujeres cuando ya se encontraban en estado de calentura (esto lo había aprendido leyendo relatos eróticos) aprovecho el momento de debilidad de la ninfa, por lo que en un rápido y brusco movimiento la giro hacia su delgado cuerpo y sin pedir permiso por parte de ella, poso su mano en aquella deliciosa curva que tenía Andrea y que le nacía desde su pelvis y se perdía hacia el interior de sus piernas.
Andrea sintió los largos dedos de don Urias posarse en su intimidad, al sentirse violada por aquel horrendo hombre con cara de sepulturero mezclado con la de un verdadero pervertido sexual, tubo la instintiva reacción de protegerse intentando preservar su más preciada posesión que solo le pertenecía a ella y a Eduardo, pero la suave fricción que le estaban practicando los dedos invasores en su zorrita la hicieron ver las estrellas casi al instante por lo que no tubo las fuerzas de negarse ante tan vil dedada que tan exquisitamente la estaban masturbando.
Esto sumado a su estado de embriaguez y el hecho de que se lo estuvieran haciendo en un lugar público la llevaron a casi perder la razón, no tuvo las fuerzas necesarias para negarse, por lo que soltó la botella que ya casi estaba vacía y se abrazó a aquel delgado cuerpo que ya le demostraba la imperiosa necesidad de entrar en ella, sentía los pronunciados y huesudos pómulos del hombre rozar las suavidades de sus mejillas, este por ser casi 15 cts. más alto que ella tenía que esforzarse por alcanzar la altura de su cara casi arqueando los huesos de su espinazo, Andrea quien ya se encontraba perdida en el gran universo del ya casi seguro adulterio y animada por tan gratificantes cosquillas que estaba sintiendo en el punto neurálgico de su zorra, fue ella quien busco la boca de don Urias para entregarse al más apasionado, infiel y adultero beso con lengua que la llevaron a posarse en las mismas puertas del oscuro futuro que el destino le tenía reservado.
Se besaban como lo hacen una pareja de recién enamorados, el viejo metió su asquerosa lengua lo que más pudo dentro de la dulce boquita de Andrea quien al notarlo y producto de la bebida no lo dudo mucho para juntar su fresca lengüita con la de él. Ambas lenguas se buscaban, se enredaban una contrala otra, la hembra casi asfixiada solo emitía unos femeninos y ahogados gemidos de placer por lo que le estaban a punto de hacer, el viejo seguía metiéndole lengua creía sentir como esta traspasaba la campanilla de la mujer, si hasta creía rozarle las amígdalas, borbotones de babas se le acumulaban y los traspasaba a la boca de Andrea quien al sentir aquellas asquerosidades no le quedaba más remedio que ir tragándoselas todas, Andrea quien al principio de aquel repulsivo besuqueo tubo las tremendas ganas de empujar al vejete y salir huyendo de aquel apartado, a estas alturas ya lo había superado y hasta daba la impresión que ella lo disfrutaba tanto como su esquelética pareja.
Don Urias ya seguro de que la hembra estaba entregada, junto con besarla en forma desesperada y salivosa le sobaba ese gran culo que poseía la distinguida dama, sobajeos que él iba alternando con sus dos manos entre nalgas y panocha. La caliente y magnánima situación por la cual estaba atravesando ya le urgía por ver aquel cuerpo desnudo, quería probarla a plenitud, esa mujer iba a ser de él y lo seria esta misma noche.
La ansiedad por probar los sabores que la beldad escondía entre medio de sus piernas lo llevaron a que le tomara su fina prenda interior por un lado de sus ampulosas caderas y de un rápido y fuerte tirón se los arranco y los tiro hacia atrás de donde ellos estaban, los cuales fueron a dar a una de las ramas del gran árbol quedando enganchados y colgados en forma muy coqueta, dejando a Andrea desprotegida e indefensa para los propósitos que el tenia, la quería empelotar ahí mismo y clavarla de una buena vez por todas.
Ella al sentirse despojada y desvalida no opuso ningún tipo de resistencia, de pronto cayo en cuenta que se encontraban en un lugar en donde lo más probable seria que en el día normal hasta jugarían niños con sus padres, por lo que se avergonzó de ella misma, pero reconocía que esto en lugar de cohibirla, la calentaban aún más, ella tenía ganas de seguir… que tal vez hasta que se lo hicieran, y no por que le gustara aquel horrendo hombre, sus deseos eran el verdadero llamado propio de la naturaleza, la pobre hembra ya llevaba 4 semanas de abstinencia forzada, solo por el hecho de llevarle las de abajo a ese hombre que tenía por esposo y que según él, el sexo era solamente para procrear. Que pedazo de maricon mal nacido era este Eduardo, tener tal pedazo de mujeron en aquel estado de calentura y sin satisfacerla como a ella le correspondía.
Andrea como si de verdad estuviera decidida a dar el gran paso se separó del infiel ósculo y mirándolo con cara de calentura abstenida, procedió a ir bajando su cuerpo siempre abrazada a la delgada contextura de aquel hombre, hasta quedar plenamente acostada en el frio bloque de cemento en donde la tenían, y con don Urias montado arriba de ella, el viejo ya exaltado por todo lo que estaba viviendo en esos tan esperados momentos nuevamente la tomó por asalto besándola con más calentura que antes, ahora su herramienta ya se le estaba comenzando a parar, Andrea se la sentía a la altura de su estómago y en un movimiento puramente instintivo llevo su delicada mano y la poso sobre el pantalón del suertudo de don Urias que ya le daba gracias a los escoceses por haber inventado aquel infalible trago que hace perder la razón hasta la más santas sores de la caridad.
La rubia sentía como esa masa blanda iba poco a poco comenzando a endurecerse escondida entre las ropas de su casi primer amante, la apretaba y la recorría, dentro de su borrachera se sorprendía que a pesar de lo delgado que se suponía que era don Urias se la sentía grande y gruesa, pero aun no la tenía parada como ella ya la quería sentir, aun así determinaba que esta era casi el doble de más larga que la de su marido, que aunque en pocas ocasiones la había palpado en los casi 18 años que llevaban viviendo, algo ya se la conocía.
Una vez comprobado su descubrimiento, subió sus delicadas manos hacia el sector del pecho del hombre y ahora sí que estaba espantada, al comprobar ella misma las fláccidas carnes del hombre que la estaba magreando con total libertad y con ella cooperando como si verdaderamente le gustase estar haciendo todo eso con él, su alterado y ya caliente temperamento de hembra falta de verga la llevo a recorrerlo y confirmaba sus apreciaciones, este viejo debería estar en total estado de desnutrición, en su mente ya imaginaba ese delgado y ajado cuerpo encajado en sus deleitosas carnes, y estos pensamientos en vez de espantarla la enardecían aún más al saberse estar en tales condiciones con un hombre extremadamente feo y calamitoso, esos obscenos pensamientos le hacían sentir muy rico, y al terminar de recorrer los delgados brazos de anciano y al llegar a los esqueléticos dedos de sus manos, pensó y volvió a la realidad, estaba con don Urias, el viejo esquelético que era blanco de todo tipo de mofas y burlas en la congregación, pero aun así se sentía caliente.
El viejo comenzó a subir el vestido para ahora dejárselo por encima de ese gran par de tetas que ya solamente estaban cubiertas por el fino sujetador que llevaba puesto la mujer, pensó que ya estaba todo listo y la situación se acondicionaba para llevar a cabo el acto sexual, determinando que se la quería culiar ahí mismo.
Solo faltaba que el desenfundara su armamento e hiciera la que tenía que hacer, por lo que empezó a bajar la cremallera del pantalón, esto fue advertido por la ardorosa hembra que estaba debajo de su cuerpo.
–Ahhh, don Urias por favooor aquí nooohh!, a la infiel aun le quedaba algo de pudor en su mente pensó el viejo flaco y ya que él no era tonto entendió casi al instante que la hembra no se estaba resistiendo, por lo que se decidió a dar el único gran paso que le faltaba para lograr su cometido…
–Entonces Andreita… vamos a la camaaaa??!!, le dijo con su grave y temblorosa voz.
La embriagada mujer presa de unas nuevas pero excitantes sensaciones que la tenían casi poseída y queriendo ya comprobar ella misma las generosas medidas del ariete que se podría gastar el flacuchento, no midió consecuencias ni tampoco se acordó de que ella era casada y que su marido se encontraba solo a unos metros de donde ella estaba actuando como la mujer adúltera que ya empezaba a imperar en su persona.
–Buenooo …, contesto Andrea, –Llevemeee a su habitaciónnn, pero prométame que esto no lo sabrá nadieeee!.
–No te preocupes mi amorrr, lo de lo nuestro nadie se enterara.
Ya estando en acuerdo la pareja de los ya casi seguros amantes se pararon y una vez acomodadas las ropas se pusieron en dirección hacia donde se encontraban las habitaciones del lujoso hotel. Andrea ni supo adonde habían ido a caer su pequeña prenda de ropa interior pero estaba totalmente consiente de que caminaba sin ella puesta y en dirección hacia la cama de don Urias para consumar lo que ya casi había estado a punto de hacer.
Las palabras retumbaban en la cabeza de Andrea “No te preocupes mi amorrr, lo de lo nuestro nadie se enterara.”, mi amorrr!!… lo nuestro!!, a medida que más se acercaban a la habitación de don Urias, la mente de la mujer más se aclaraba, pero por Dios!! Se dijo en un momento, pero que es lo que estoy a punto de hacer!! Tengo a mi marido, tengo una familia, y más encima voy sin calzones!!! No, no, nooo!!, esto no debe pasar!! .
Ya habían llegado al pasillo del hotel en donde se encontraba la habitación de don Urias, Andrea lo freno en seco…
–Don Urias, lo siento, lo que acaba de pasar no debió pasar nunca!, el viejo no quería creer lo que estaba escuchando, pero Andrea continuo diciendo, –Fue una total indiscreción de mi parte, se sinceraba la atribulada mujer. Para el viejo flaco esto fue un golpe que lo dejó noqueado.
–Pero Andrea si solo hace un momento tú me dijiste que ven…
–Siii, le interrumpió la rubia, ya con su mente despejada y con miles de remordimientos que la atacaban por aquellos momentos de debilidad que había vivido, –Si se lo que dije, y le pido disculpas, no estoy acostumbrada a beber y creo que el trago fue el que confundió mi mente, Andrea lo pensó por algunos segundos, — Espero y cuento de Ud. con su total discreción con lo que acaba de ocurrir entre nosotrooosss, termino diciendo Andrea totalmente avergonzada, porque la realidad era esa, entre ellos ahora había algo, había ocurrido algo, que difícilmente y aun que ambos quisieran ya se había formado el vínculo, había un lazo que los unía, fuera culpa del alcohol o de las salidas palabras de Eduardo, nunca se sabrá, pero la cruda verdad era esa… ellos habían tenido algo.
Andrea dejo plantado a don Urias en la misma puerta de su habitación, el pobre hombre ya había dado por hecho en que la convertiría en su amante, pero la mujer una vez más se le escapaba. Se sintió como una vil y cochina rata de alcantarilla, repudiado por la ninfa que una vez más optaba por el estúpido de su marido, que ya estaba seguro que este no la atendía ni la satisfacía en la cama, con el solo hecho de recordar con las ganas que ella le había agarrado su verga, de la apasionada forma en que se besaron, de cómo se dejó manosear casi en público y como casi la desnuda en el oscuro apartado.
Se maldecía por no habérsela culiado en aquel mismo bloque de cemento cuando tuvo la oportunidad!! Si ya hasta la había besado e incluso la tenía sin sus calzones!!, pensaba en que no pudo mirarle bien su zorrita y que la tubo ahí mismo!! Solo a centímetros!!
Una vez más calmado don Urias pensó en lo bueno de la situación, había gozado de la rubia, se habían besado, y había estado a punto de mandárselo a guardar, situación que hasta solo unos momentos estaba muy lejana para él, o sea el avance había sido significativo, se preguntaba cuál sería la reacción de ella en los días que quedaban de la junta anual, a lo mejor la podría chantajear para gozar con ella todo lo que quisiese, pero no! Aun no era tiempo para aquello, además que dentro de las posibilidades él la quería poseer y que esto fuera por las buenas, tal como la había visto comportarse solo hasta hace un ratito nada más, no importa se dijo, ya vería que se le ocurriría, se sintió bien con el mismo, y sintió también que ya no odiaba tanto a Eduardo Zabala, pero aun así mantenía intactas sus intenciones de algún día poder humillarlo ante la sociedad.
Andrea paso el resto de los días encerrada en su habitación, la primera noche después de lo ocurrido con el tenebroso personaje de don Urias no pudo conciliar el sueño, lloro por la falta cometida, su marido no se merecía lo que ella había hecho, si bien él la había tratado pésimo lo que ella había cometido era aún peor, se sentía sucia y vejada y más encima con un hombre que no tenía nada de atracción física, como se dejó llevar, y que más encima debido a su propia calentura había sentido la necesidad de probarlo, de desear que se la culiaran!!, se preguntaba una y otra vez como esto pudo haber ocurrido, pero nunca pudo encontrar la respuesta.
Eduardo como siempre no presto atención a lo que le sucedía a su mujer, simplemente lo atribuyo a la discusión acaecida por lo del noviazgo de Karen.
Al tercer día en una de las rápidas salidas que hacia Andrea para ir a desayunar u almorzar encontró a Eduardo de buen humor y le pidió por favor que adelantaran su viaje de regreso argumentando que la familia de don José había anunciado para ese mismo fin de semana la postura de argollas entre sus hijos y debía preparar a Karen para los acontecimientos que cambiarían el curso de su vida, Eduardo lo pensó y encontró que su mujer tenía razón , lo hablaría con don Urias para que él se hiciera cargo de las actividades programadas para el ultimo día, y así una vez todo acordado, el decente matrimonio viajo una noche antes hacia la capital para llegar el miércoles alrededor del mediodía a su tan extrañado hogar en donde los esperaba su hija Karen a quien no quisieron avisarle para darle la grata sorpresa.
DÍA MIÉRCOLES EN LA CASA ZABALA (14.00 HRS. APROX.)
–Jejeje, te dije que el enculamiento tenía que ser por las buenas putita, jejeje, pero tú siempre con tus estupideces y haciéndome problemas, jejeje, ahora tendré que aplicarte un castigo ejemplarizador, para que esto no vuelva a ocurrir, además que vas a mentirles a tus padres para tapar lo zorra que eres, y como yo ahora soy tu marido hare que no te queden ganas ni de pensar en mentirme alguna vez, ya verás que después de tu correctivo aprenderás a comportarte como una verdadera yegua que se debe solamente a su dueñooo!!, –Ultima vez que lo repito… en cuatro patas perraaaa!! Le grito con su cara desfigurada dándole un aspecto demoniaco.
Karen totalmente horrorizada y con su cuerpo temblando por el miedo, se puso nuevamente en la degenerada posición la cual le ordenaban, y entregada al desventurado destino que tendría al lado de don Pricilo, lo miro con esos hermosos ojos azules y lo último que se escuchó en aquella habitación fue: Sniff, sniff, sniff…
–PLAFFFFF!!!, retumbo el primer sonoro, fuerte y seco correazo que recibió el blanco culo de la nena.
–AYYYYYYYYY!!! Sniff, snifff, snifff, don Priciloooo!!!, Le juro que yo no le mentiré a Ud.…Snifff, snifffff!!
–Cállate pedazo de zorraaa malcriadaaa!!!, esto es para que conozcas a tu macho!!!, al que te culeaaa!!, y tomando más fuerzas que el azote anterior le mando el segundo guascazo de la tarde.
–Tomaaa!! PLAFFFFF!!! , volvió a sonar el segundo y más feroz correazo, el llanto de Karen ya se había transformado en gritos por el fuerte y descarnizado dolor que sentía en el culo, fue cuando el vejete ya iba tomando impulso para el tercero, cuando ambos amantes escucharon los conocidos bocinazos que hacia Eduardo Zabala cuando venía llegando a su casa, Karen y don Pricilo detuvieron en el acto su extraño ritual amatorio y se quedaron mirando como si ambos hubieran visto al mismísimo demonio en persona, y peor fue cuando sintieron que la puerta de la casa se estaba abriendo y un fuerte saludo del padre retumbo en toda la casa, era Andrea quien estaba entrando el vehículo!!
Don Pricilo pensó al instante: hasta aquí no más llegue!! Jejeje!! Por la chucha madre!!, Karen se paró desnuda de la cama y le dijo:
–Don Pricilo!! Por la ventana!!, dijo limpiándose las lágrimas que aun caían por sus mejillas.
–Jejeje, por eso te quiero mi putilla culoncita!!! Jajaja, y escúchame bien pedazo de puta!!! Ni una palabra de esto a nadie!! Escuchaste!!
–Si si don Pricilo, pero ahora arranque que o si no, nos van a pillar!!, el vejete se subió de un salto a la ventana y de un solo zarpazo tomo a Karen por las suavidades de sus caderas y le planto un beso con lengua y lleno de babas que dejaron a la pobre criatura casi aturdida y sin aliento.
Desde su ventana Karen lo vio correr desnudo hacia su cabañita de madera hasta que lo perdió de vista, la mocosa solo sintió una extraña nostalgia al ver que ese hombre grande y obeso que corría en pelotas por el patio de su casa, se separaba de ella y quizás ahora hasta cuando no iba a poder gozar de aquel terrible aparato con el que la habían perforado tan rico por sus dos agujeros, a lo mejor ya no la escupirían ni tampoco le pegarían por un buen tiempo…que lamentable!! pensaba la nena, hasta que unos suaves golpes tocaron a su puerta.
–Karen, llegamooos!! , Hija estas ahí!!, le hablaba su padre.
–Si papá, no entres que justo me iba a dar una ducha, dame 10 minutos!!
–Bien con tu madre necesitamos hablar contigo!! A todo esto como te fue en el examen!!
–Espere!, ahí les cuento!!… Ahora sí que me queda la grande! , pensó casi al instante una vez que le dio la respuesta a su padre.
Una vez bañada y vestida Karen salió de su habitación y se dirigió a la sala de estar en donde la esperaban sus padres, luego de los saludos correspondientes y de recibir unos presentes que le habían traído de su viaje empezó el tema espinudo:
–Bueno hija, cuéntanos como te fue hoy en tu examen.
–Ehhh, la verdad es que no pude ir papá, lo siento, hoy en la mañana no me sentía muy bien del estómago y aunque intente ir el dolor era tan fuerte que no fui capaz de moverme, la nena pensaba que su mentira a lo mejor no lo era tanto, ya que en verdad ella intento ir pero no pudo y el dolor que sintió tan grande lo atribuía al primer enculamiento de su vida o a la tremenda calentura que sentía cada vez que miraba la gran tranca que se gastaba el viejo aprovechador de don Pricilo, lo veía como una metáfora…
Eduardo y su mujer se miraron extrañados, como era posible que no haya ido por un dolor de estómago si de lo único que hablaba todo este último tiempo era de su examen y hasta no quiso ir a la junta anual por su afán de ingresar si o si a esa tan prestigiosa Universidad.
–Y ahora como te has sentido hija, continuo hablando Andrea intentando bajar el perfil a lo del examen, ya que desde muy pequeña ambas, madre e hija mantenían una muy estrecha amistad y complicidad en cuestiones domésticas.
–Bien!! Ahora justo antes que Ud. llegaran, como que me estaban viniendo los dolores nuevamente, pero al sentirlos llegar me mejore casi en el acto, Karen se extrañaba de estar casi tomándoles el pelo a sus propios padres ya que el gran dolor que decía haber sentido justo antes que ellos llegaran fueron los dos fuertes correazos que recibió en el culo por un iracundo don Pricilo, quien le estaba enseñando a comportarse como una verdadera hembra!!, pensaba.
–Bueno hija lo de tu ingreso a la Universidad es un tema que se puede arreglar en cualquier momento, hay muchas instituciones de tan buen prestigio como en la que tu deseabas estudiar eso lo veremos después, ahora tenemos que darte una gran noticia, termino diciendo Eduardo su padre, quien le comento de principio a fin lo que habían convenido con la familia Almarza.
Karen quedo estupefacta con la noticia que le acababa de dar su padre, y se percató también que más que una noticia era una orden, miraba con ojos penetrantes a su madre a ver que decía ella al respecto, pero Andrea quizás en otras circunstancias hubiera socorrido a su hijita, pero con el desliz de infidelidad que había tenido con don Urias, no le quedaban ganas de contradecir a su marido, eso era lo que menos quería en estos momentos, y solo pudo aportar:
–Hija tu padre ya ha tomado la decisión!!… y debes acatarla!!, lo hacemos por tu bien y por tu futuro!!, fue lo único que se atrevió a decir la rubia. Eduardo al escuchar las palabras de su esposa saco pecho como si él fuese el mejor gallo de pelea, el pobre no sabía el costo que tuvo que pagar para que su recatada y decente mujer dejara salir se sus labios esas palabras de apoyo a su indiscreta determinación, que en

otra ocasión a lo mejor muy distinta hubiese sido la historia.

Karen quien se había ataviado con uno de sus deliciosos vestidos que le llegaban hasta la mitad de sus torneados muslos, se fue parando lentamente para mirar con esos hermosos ojos azules a sus dos progenitores, esperando una explicación del por qué, pero con lo único que se encontró fue con un rotundo silencio por parte de ambos, quiso articular alguna palabra, pero de su garganta estas no salían, se fue en silencio y perpleja en dirección a su habitación y se encerró en ella.
La nena lloraba por lo que le acababan de notificar se tendría que casar en tres meses y se preguntaba qué pasaría ahora con ella, con sus estudios, con don Pricilooooh!!!, en esto último se detuvo un instante, y al volverlo a meditar un fuerte dolor atravesó su corazón ahora lloraba doloridamente, en solo pensar en el horripilante viejo y en esos días en que habían compartido cama, su corazón más se le apretaba y no paraba de llorar amargamente.
La noticia del casamiento de Karen tomo por sorpresa al vejete, se preguntaba como lo iba a hacer ahora?, solo se habían acostado en tres oportunidades, y él ya estaba añorando pasar una noche entera con la nena. No la veía desde que habían llegado sus padres, no sabía los motivos solo había desaparecido, las cortinas de su habitación permanecían todo el día cerradas, la situación ya estaba comenzando a desesperarlo. Temía que tal vez el haberle pegado en las ocasiones en que estuvieron juntos hayan espantado a la joven, pero también recordaba con nostalgia que la última vez que la vio y que a pesar de también haberla golpeado en esa oportunidad, la joven no había demostrado querer dejar de verlo.
También ya había descartado la opción de que quizás la nena lo hubiese acusado con sus padres porque si hubiese sido así, ya lo habrían corrido desde hace un buen rato, necesitaba verla, hablar con ella, quería saber que pensaba de su casamiento además de aclararle que si ella se casaba, él se iría de jardinero adonde ella viviese para poder seguir culiandosela, y además que le haría saber que por parte de él no habría problema en que se casara pero con la condición de que el primer hijo tenía que ser de él.
La imagen de la madre de Karen tenían vuelto loco al viejo Pricilo, pero sabía que la situación estaba rara en la casa, lo del casamiento de su putita lo había sabido por una conversación que escucho a los padres de ella, pero estaba claro que algo andaba mal por lo que prefirió en irse con cuidado con la rubia, primero tenía que recuperar a Karen y luego vería como estaba el camino para seguir con Andrea, tal como lo había pensado desde el principio. Estos eran los pensamientos del vejete mientras arreglaba el ante jardín de la casa, ya que le habían notificado que hoy Sábado venían importantes visitas, entre ellas el famoso novio con toda su familia, y don Urias que a este ya le conocía, tendría que apurarse antes de que llegara e ir a esconderse ya que le debía importantes sumas de dinero las cuales le solicito para pagar numerosas deudas de juego y que una vez salido de sus apuros económicos nunca más se acordó en pagar. Lo que no sabía el viejo Pricilo era que don Urias estaba en cabal conocimiento de que él se encontraba trabajando en la casa de los Zabala y si no había ido en esos tres meses a buscarlo o a cobrarle fue para no causar revuelos en el hogar donde vivía su Diosa.
La casa de los Zabala se llenó de gentes, con don Pricilo fondeado en su cabaña lo que menos quería era encontrarse con don Urias, la familia de don José Almarza era numerosa, los novios eran los más callados en aquella familiar ceremonia, y casi no se hablaron, si bien la niña Karen había aceptado casi por obligación el noviazgo con Ignacio, ella lo rehuía, la daba vergüenza mirarlo a la cara, lo conocía desde que eran niños y ella que ahora algo sabia de hombres estaba consciente de que él era muy apuesto, pero lo que la atormentaba y no la dejaban en paz era que ella sabía que Ignacio era un joven honesto y de nobles sentimientos, y también asumía muy bien qué clase de joven era ella ahora, después de haberse estado revolcando en tres ocasiones con un viejo horripilante y hediondo y que además era todo lo opuesto a su ahora novio.
Solo se hicieron algunos brindis por los recién comprometidos, con una Andrea totalmente avergonzada y cabizbaja por la sola presencia del calculador y asquerosamente desnutrido de don Urias, que oportunidad que tenia se le acercaba para solicitarle cualquier tipo de tontería, Andrea se daba cuenta de esto.
Ya casi en la media noche después del cóctel, don Urias se mandó un fenomenal discurso, en donde destacaba todos los logros obtenidos por Ignacio en el extranjero, de cómo esta joven pareja se enfrentarían hacia el futuro con las bendiciones de todos los presentes, el buen ejemplo que serían ellos para las futuras generaciones de la decente congregación y de la suerte que tenía el novio de llevarse a tan pura, casta y virgen fémina reservada por el omnipotente solo para él.
El discurso continuaba, pero en la mente de Karen solo se le quedaron grabadas las palabras de don Urias: “llevarse a tan pura, casta y virgen fémina,”, “llevarse a tan pura, casta y virgen fémina”…, por lo que de pronto pensó –¿Y si se da cuenta? ¿Y si se da cuenta que ya no soy tan pura casta y virgen? Ohhh por dios!!, pensaba la consternada muchacha y que voy a hacer ahora!! Existiría alguna forma en que un hombre no se dé cuenta si una mujer no es virgen? A quien se lo podría preguntar?
La reunión familiar ya terminaba y cuando don Urias ya se aprontaba para salir a subirse a su moderno auto, fue alcanzado por Karen, el viejo flaco la noto sumamente nerviosa…
–Don Urias necesito consejo… necesito hablar con Ud!., le dijo Karen con su expresión que se dejaba ver a muestras claras que una gran preocupación la acongojaba. El viejo flaco se dio cuenta de esta situación y muy solicito le respondió…
–Claro que podemos hablar, dime en que te puedo ayudar mi pequeña, le dijo con su grave vos que daba la impresión de que el hombre sufriera de alguna clase de afección a la garganta.
–No!!, no debe ser aquí, tiene que ser a solas, cuando me puede atender en la congregación…
–Mira mañana es Domingo y debo ir por la tarde a las oficinas, tipo 06.00 pm. Hay un grupo de jóvenes que saldrán a repartir víveres, si quieres nos podemos juntar allá y podremos conversar… y de que se trata si se podría saber?, inquirió.
–Ehhh, se trata de mi casamiento, necesito consejos…
–Muy bien!! Ahí estaré, siempre será un gusto para mí el poder aconsejarte, termino diciendo el abominable sujeto quien a la vez aprovecho la situación para acariciarle en forma paternal la suavidad de sus mejillas con una de sus heladas manos.
–Gracias don Urias!!, entonces a las 06.00 pm. Esto último fue escuchado por Eduardo a quien le pareció estupendo que su hija buscara consejo con don Urias, quien mejor que él pensó, ya que al parecer Karen ya estaba tomando en serio su noviazgo.
El día Domingo transcurrió sin novedad, don Pricilo al ver que por ahora tenía cero posibilidad de encontrarse con Karen, decidió salir a visitar a sus amigos, el matrimonio se dedicó a las cosas habituales, Eduardo estaba encerrado en su despacho hablando con alguien e inmerso en sus asuntos, y Andrea se quiso concentrar en buscar empresas que se dedicaran a realizar eventos, pensaba que estos tres meses pasarían muy rápido, así que había que preparar todo desde ahora ya, y así también podría pensar en otra cosa que no fuera lo sucedido entre ella y don Urias, ya que la situación aún la atormentaba.
Se despidió de sus padres y fue a subirse al taxi que la paso a recoger, había tomado su liso cabello con un pañuelo quedando su deliciosa cara totalmente despejada, iba vestida con un jeans azul que se ajustaban exquisito a su cuerpo haciéndole ver su perfecto y bien formado trasero bien paradito, acompañado de una blusa y un chaleco con cuello, ya que el día había estado nublado y por el viento que corría daba la impresión que en cualquier momento se pondría a llover, típicos cambios climáticos que afectaban a la ciudad en donde ellos vivían.
Don Urias acababa de despachar al grupo de jóvenes que en forma voluntaria se habían ofrecido para salir a cumplir una de las tantas obras benéficas que ahí se realizaban, solo le quedaba por esperar a Karen para ver de qué se trataba el asunto que ella quería tratar con él, con solo pensar que estaría a solas con tan encantadora jovencita y aun que esto fuera solo conversando y sumado a que ella era hija de la mujer con la que casi llega a tener un verdadero encuentro sexual, lo tenían en un estado muy parecido a la excitación, además que reconocía que Karen tenía un cuerpo espectacular, era tan hermosa como su madre, pero él la había formado desde niña, sabía que la jovenzuela era integra en sus emociones.
La vio bajarse del taxi miro como sus portentosas piernas se delineaban a la perfección entalladas en esos ajustadísimos jeans de color azul, estos daban la impresión en que en cualquier momento reventarían, lo que no sabía el viejo cadavérico ni nosotros tampoco, era que los ajustados pantalones de Karen nunca le habían quedado ajustados, o sea, esa era su figura natural y propiamente tal!!.
Ya eran las 06.10 pm, cuando Karen se encontraba sentada en un cómodo sillón al interior de la oficina de don Urias, y este le servía un vaso de agua mineral a su joven y hermosa visitante.
–Y bien de que se trata el asunto, le pregunto el vejestorio que era la viva copia del Sr. Montgomery Burns de los Simpson una vez que se sentó al lado de Karen
–Necesito orientación, le respondió mirándolo fijamente con sus penetrantes ojos azules, que a pesar de la seguridad con la que intentaba hablar, el viejo flacuchento igual se daba cuenta de que había algo que la hacía sentirse insegura.
Karen buscaba la forma de hacer la pregunta sin que el viejo sospechara algo.
–Mire he estado pensando y solo por curiosidad, me gustaría saber si siempre un hombre se dará cuenta si con la mujer con la que esta… Karen intentaba medir bien sus palabras…,–ella habrá estado con otro hombre antes que con él?… me refiero a lo sexual…o algo así, termino diciendo la ingenua de Karen. Ya estaba se lo había preguntado y de una!! pensaba, ahora vería que le contestaba don Urias.
Don Urias se quedó sin aire ante el tipo de pregunta que le estaba haciendo Karen, pensó en pedirle que se lo repitiera, pero con lo astuto que era pensó en darle la respuesta de la forma lo más normal posible , ya que intuyo casi en el acto que aquí algo raro estaba pasando, se paró haciéndose como si estuviera meditando en la consulta que le hacían, paseo de lado a lado en su oficina , moviendo una de sus manos en forma notoria en uno de los bolsillos de su pantalón, el silencio ya estaba poniendo aún más nerviosa a la joven.
–Y porque me preguntas eso a mí Karen?, lo podrías haber buscado en google  o en algún libro?, el viejo quería estar seguro de lo que ya se estaba imaginando es por eso que le hacía tales preguntas a la nena de los ojos azules.
–He buscado… pero no sale nada que dé una respuesta clara al respecto por eso pensé en que Ud. Me podría ayudar… Usted siempre me ha aconsejado para bien y por eso pensé que…
–Es importante para ti saberlo pequeña!?, don Urias ya estaba temblando, le excitaba tener aquel tipoi de conversación con la hija de Andrea, la nena más buenota de su congregación…
–De verdad que es muy importante para mi don Urias, Ud. No sabe cómo…
–Si, contesto le contesto al final, el miserable vejete ya tenía la vaga idea de que quizás él podría sacar un buen provecho de toda esa conversación que tenía con la hermosa y cándida jovencita, –Un hombre siempre se dará cuenta cuando una mujer ha estado… o más bien dicho… se ha pro creado con otro hombre antes.
Toda la frese la respondió mirando fijamente a la joven y noto también que ante su respuesta la muchachita empezaba como a desmoronarse en el sillón quedando enterrada en este y desde sus azulados ojos empezaban a asomarse gruesos goterones lagrimales. El perverso viejo de don Urias decidió que debía seguir con su explicación, ya que por la reacción de Karen estaba casi seguro el porqué de tan extraña pregunta… –Es por ello la gran importancia de que una hermosa jovencita debe siempre cuidar su castidad, virginidad y pureza, como es tu caso mi niña, pues imagínate la reacción que tendría tu esposo en la primera noche de casados si él se diera cuenta que su recién casada ya no tiene nada para entregarle ni ofrecerle, te lo imaginas? Supondría al instante que esta se ha revolcado con otro antes que con el… e imagínate las nefastas consecuencias para la familia de ambos, sobre todo para el padre y la madre de la mujer, la innombrable vergüenza para el resto de la sociedad y la gran desilusión que ellos sentirían por el hecho de haber confiado a ojos cerrados en su hija…
–Snifff, snifff, snifff, comenzaba a llorar la pobre de Karen al estar escuchando todo lo que se le vendría por el hecho de ella haber sido una desconsiderada que no había sabido cuidar su pureza.
La mente de don Urias trabajaba a mil ya quería escuchar de la propia boca de la joven que ella ya no era virgen y el solo hecho de ya imaginárselo poco a poco lo estaba empezando a calentar. Muy presto se fue a sentar al lado de la joven quien ahora ya lloraba desconsoladamente, sin más se puso a consolarla como también aprovechándose de su estado emocional darse a manosearla,
–Tranquila jovencita, le dijo abrazándola paternalmente, en donde aprovecho de posar una de sus arrugadas manos justo entre la cadera de la nena y el nacimiento de una nalga, –Ya verás que todo estará bien, cuéntaselo todo a don Urias y veras que buscaremos una solución a todo esto… Con estas palabras Karen más lloraba por la vergüenza, se daba cuenta que su preceptor espiritual ya sabía la verdad y ella con su propio llanto se lo confirmaba.
–Neceeesitooo que me ayudeeee don Uriassss, sniff, sniff, confirmaba Karen.
Con esto el libido y la morbosidad contenida de don Urias, comenzaban a revolucionar el ardiente y lujurioso temperamento del hombre, quien ya maquinaba la estrategia para usar esta situación a plena conveniencia sexual para el mismo.
–Claro que te ayudare jovencita, le decía el Nosferatus a la vez que le acariciaba sus cabellos y cara, –Solo necesito que me lo cuentes todo, y con toda seguridad podre ayudarte, pero no debes omitir nada, necesito saber hasta el último detalle, así podre buscar una buena solución para el problema en el cual estas metida…vamos dime con quien te acostaste?, le pregunto ya abiertamente,
–Snifff, se lo contareee todooo! pero por favooor ayudemeee…!! snifff, snifff.
–Está bien, pero te lo repito si quieres mi ayuda y pretendes salir de este embrollo, debes contármelo sin restricciones de ningún tipo, hasta el último detalle de cómo te lo hicieron, el viejo se paró y se puso a mirar por la ventana ya casi sudando por lo que sus oídos estaban a punto de escuchar, –Te escucho, le dijo a la vez que se masajeaba la verga dándole la espalda para que ella no lo notara.
Karen meditaba que palabras ocuparía para contarle a su mentor, las aberrantes y degeneradas sesiones de sexo que había mantenido ella con don Pricilo en la ausencia de sus padres, pero ya estaba casi todo dado, si quería que don Urias la ayudara se lo tenía que contar, así que ya no quedándole más opción comenzó con su relato.
–Todo ocurrió la semana pasada, Snifff, estaba yo en mi casa y cuando me quise ir a bañar snifff, a la piscina atrás en el patio de mi casa, y ahí estaba aquel hombre que nos trabaja de jardinero solo hace algún tiempo, snifff, entonces snifff………….
Don Urias escuchaba como un enajenado todo lo que aquella tierna jovencita le estaba contando sin ningún tipo de restricción, claro que no en una forma erótica, pero la situación lo tenía más que caliente, y aun que ella había omitido el nombre del supuesto amante o violador, él ya sabía de quien se trataba y por dentro se reía de la astucia y decisión de uno de sus antiguos amigos, y pensaba: “Pricilo este viejo de mierda caliente, nunca deja de sorprenderme jajaja, ya arreglaremos cuentas”.
–Increíble!! Y ese primer día, me decías que estuvieron restregándose desde la tarde y después por toda la noche juntos?
–Siii, pero yo no quería el me obligooo, Snifff.
–Después veremos eso y la segunda vez, vamos cuéntame………–No mames!!, Te tragaste su semennn!!……, sigue sigue….., cuéntame la tercera vez!!!……Ohhhh!! Y más encima se atrevió a encularteee!!! Karen por lo nerviosa que se encontraba al estar contándole todas sus intimidades a don Urias no se percataba de las palabras de grueso calibre que este ya estaba comenzando a ocupar en su presencia.
Karen se lo conto todo, claro que no con soeces palabras, pero don Urias estaba eufórico con la increíble historia que había escuchado, y ya sentía que no tenía que por qué tener tantas consideraciones con la mujer que estaba en su oficina, con lo que le había narrado la hija de su Andrea cualquiera de sus putas de lujo quedaban chicas al lado de Karen, pero si quería conseguir algo de aquella inusual oportunidad que se le estaba dando con tan deleitable hembra, por ahora debería seguir guardando las apariencias, pero ya lo tenía decidido, si no había podido acostarse con la madre, ahora lo haría con su hija, ella pagaría por los numerosos desaires sufridos por él y por culpa de Andrea y esta misma noche lo haría, solo tenía que actuar bien para que Karen no sospechara nada.
–Estoy totalmente arrepentida don Urias!!, exclamaba Karen, –Por favor dígame que tiene una solución para mi situación, ese hombre me obligo a hacerlo con él, mentía Karen ya que sabia y se acordaba muy bien que en casi todas las sesiones de apareamiento que sostuvo con don Pricilo, ella se había mostrado muy complaciente a la hora de abrir sus piernas, sobre todo en la última vez que estuvo con el vejete, pero por ahora lo único que ansiaba la nena era salir del problema.
–Está bien te ayudare!, pero debes prometerme que me harás caso en todo lo que te pida desde ahora, por muy extrañas que te parezcan algunas situaciones, y ya verás que para mañana todos tus problemas se habrán terminado.
Karen se levantó del sillón y se arrojó a los brazos de don Urias.
–Gracias por ayudarme don Urias!! Sabía que podría contar con Ud.!! Le prometo que desde hoy mismo me portare biennn!! El viejo que tenía cara de dueño de la morgue, sentía ese potente cuerpo juvenil adosarse junto con el suyo, sentía como la niña se mantenía abrazada a él, se dio a tantear solo un poquito las durezas de sus carnes, eligió la parte de las caderas y Ohhhh!!, por dios!!, que suavidad, y eso que todavía estaba vestida!!, que bien se sentía y se remarcaba la curva que nacía desde su cintura para bajar hacia sus caderas!!, le recordó la noche en que estuvo a punto de concretar con su mami, pero eso ya era historia pensaba el abominable, ahora poseería a la propia hija, la tomaría como premio de consuelo.
–Estoy seguro de ello, contesto el cadavérico Urias ya sobándose las manos y con su huesuda verga aprontándose para probar los dulces manjares que le brindarían la delicada intimidad de la hija de Andrea, su gran amor e hija también de Eduardo, su enemigo. Ahora era la oportunidad, se vengaría de él y de su brillante vida.
–Lo primero que harás será acompañarme a un lugar al cual te llevare, es a la casa de un amigo quien nos podrá ayudar y una vez que lleguemos allá te diré lo que debes hacer, entiendes?.
–Si don Urias, hare todo lo que Ud. me pida, le contestaba Karen convertida ya en una candorosa jovencita, como lo era ella cuando estaba en estado normal y no en el de tristeza o calentura.
Salieron de las dependencias de la congregación y abordaron el modernísimo auto de don Urias, el viejo antes de salir de su oficina y sin que la nena se diera cuenta se mandó tres viagras, le importaba una verga morirse de para cardiaco pues si esto sucedía seria entre los muslos de una bella y joven mujer. Mientras el egoísta vejete manejaba no podía dejar de mirar de reojo las torneadas piernas de la mocosa, ya se la estaba imaginando con ellas abiertas y sin nada de ropa.
–Karen, le dijo don Urias, –Llama a tus padres y diles que te quedaras en la actividad de la congregación, y que esta durara toda lo noche, le solicito el alto y delgado viejo, si te pone algún problema dile que me llame y que yo le explico, termino diciendo.
–Pero lo que tendremos que hacer, será para como no poder llegar a mi casa a dormir?, le pregunto la extrañada muchacha que ya no entendía mucho, lo que estaba preparando don Urias para sacarla del problema.
–Si quieres nos devolvemos y lo dejamos hasta acá, pero tú me pediste ayuda, y yo te la voy a dar , pero acuérdate de lo que te dije, me tendrás que hacer caso en todo, pero si no quieres no hay problema nos devolvemos y tendremos que pensar en cómo decírselo a tus padres y a la familia del novio, porque no pretenderás que yo me preste para ocultar algo de tan gruesa envergadura, esto último contradecía las intenciones de don Urias, ya que con la otra opción él también se estaba prestando para ocultarlo , pero el viejo sabia en el precario estado emocional en que se encontraba Karen, por lo tanto se arriesgó ya que suponía que ella no lo notaria.
La joven pensó en que el viejo tenía razón, ella se había comprometido a cooperar si quería salir del embrollo, y además que al notar la pequeña presión que este estaba ejerciendo en su persona al hacerla pensar en tener que dar a la luz sus intimidades, no lo dudo mucho para decidirse, así que no le quedo más que llamar para su casa y mentir en complicidad con don Urias de que se quedaría ayudando en la famosa obra benéfica, pero muy lejanamente su mente le avisaba que algo extraño estaba ocurriendo, pero estos avisos aun no le llegaban con toda claridad , por lo que se dejó llevar por aquellas tan inusuales circunstancias.
Su padre por supuesto que no le hiso ningún tipo de problemas ni reparos, si la niña estaba con don Urias esto era sinónimo de que ella estaría bien, por lo tanto los acontecimientos seguían desarrollándose como el destino ya lo había dispuesto, favorables para uno y perjudiciales y adversos para la otra. Después de unos 20 minutos de recorrido y ya casi en las afueras de la ciudad, Karen se pudo dar cuenta que el vehículo hacia ingreso a un elegante complejo en donde se dejaban ver una gran cantidad de casitas muy mononitas y que estas estaban separadas a una prudente distancia unas de las otras.
–Aquí me espera mi contacto que nos ayudara le dijo don Urias, para calmar a la nena si es que esta ya estaba sospechando algo, por su parte Karen solo pensaba en que todo transcurriera rápido, ya quería que la noche pasara luego para ella poder sentirse librada de sus tormentos, la pobre no se imaginó nunca la larga y agotadora noche que la esperaba.
La joven noto que se detenían en una especie de peaje en donde don Urias estaba pagando algo y le daban unas llaves y un tiket.
–Buenas!!, saludo la mujer que atendía y cobraba el tipo de habitación a las parejas que ingresaban al motel,– Por horas o noche completa les consulto.
–Noche completa, dijo don Urias casi en un susurro para que Karen no terminara en despabilarse y las cosas se le complicaran.
La mujer hiso el ingreso y la boleta, luego contesto…
–Para noche completa solo me queda la “cama en forma de corazón”…
–Está bien… pero apúrese!!, dijo don Urias ya casi al borde de la desesperación…
–Al fondo a la izquierda habitación 9…
–Gracias, termino diciendo don Urias quien rápidamente hiso ingreso y estaciono su auto a un costado de la habitación indicada.
Ya casi estaba listo, ahora solo quedaba que Karen ingresara a la habitación y se venía la segunda parte del malévolo plan que el flacuchento hombre había urdido en su mente en solo minutos. Ambos bajaron del vehículo, Karen estaba expectante ya quería saber la forma en que le ayudaría el amigo de don Urias a salir de su problema.
–Bien, vamos adentro le insto don Urias, –Allí espera mi contacto…
Karen pensó en lo extraño que era todo aquello, no le cuadraba mucho que a don Urias le pasaran las llaves de una casita en donde supuestamente le esperaba un amigo, además lo único que pudo escuchar cuando estuvieron detenidos fue algo de una “cama corazón”, a lo mejor era algún tipo de clave pensó, pero su ansiedad y desesperación no la dejaron pensar en forma sensata y esto sumado a que ella no tenía ni la menor idea que la habían metido al interior de un motel por el simple motivo de que ella nunca los había conocido, la dulce joven ya casi estaba por cruzar el umbral que la separaba del mundo real y con lo que se iba a encontrar en solo un par de minutos, pobrecita!!
El primero en entrar fue don Urias, Karen lo secundo y fue cuando se cerró la puerta. La nena quedo impresionada por la lujosa habitación en la cual se encontraba, le llamo mucho la atención aquellas paredes forradas y tapizadas de terciopelo color rojo colcho vinos, en una mesa de cristal vio que había una gran cantidad de tragos para preparar y las diversas estructuras de metal que la decoraban, pero lo más insólito de todo era la inmensa y colosal cama con forma de corazón enfundada también del mismo fuerte color rojo de las paredes, la cual se encontraba apoltronada en la pared de al fondo de aquella casi poética y principesca recamara nupcial, y que más encima estaba rodeada de grandes espejos, fue cuando se preguntó por el amigo de don Urias.
–Don Urias y su conocido dónde está?, le pregunto un poco preocupada, ya que aún le creía la farsa al rancio y vetusto hombre.
El hombre tomo un poco de aire y determino que ya era hora de dejar a un lado las apariencias, actuaría como lo que él siempre había sido y como lo hacía cuando estaba con sus putas, con Andrea era distinto y un caso aparte, a ella la veía como su amor platónico del cual siempre estuvo vedado, pero esta pendeja solo lo calentaba y el ser hija de su amada le aumentaban los niveles de libido y morbosidad, reconocía que la muchacha era realmente hermosa para los ojos de cualquiera pero con las revelaciones descubiertas en ese día no se podía andar con remilgos, tenía que tomarla sin ningún tipo de miramientos hacia ella, y en el fondo sabía que la joven igual lo había defraudado, por eso ahora tenía que pagar su debilidad de la misma forma en que ella ya lo había hecho, esto le daba más seguridad. Comenzaba el chantaje…
–No hay ningún amigo!… Mentí!!…, le dijo de una y abiertamente,
–Pero cómo?, si Ud me dijo…
–Mira pequeña zorra!!, aquí hemos venido para que te abras de patas y folles conmigo!! Tal como lo hiciste con Pricilo!!, le aclaraba la situación el abominable hombre.
Karen quedo con la mitad de sus ojos salidos para afuera, pero como podía saber don Urias de quien se trataba si ella estaba segura de no haberlo mencionado, y de la forma que lo decía daba la impresión que lo conociera…, por lo que el mismo don Urias la saco de sus dudas.
–Claro que lo conozco a ese sinvergüenza!!, aparte de deberme dinero fuimos muy amigos, jajaja, eso te sorprende?
–Don Urias!! Ud. no puede hacerme estooo!!, le decía Karen totalmente atontada por el drástico cambio de personalidad que había tomado aquel hombre, que para ella había sido su ejemplo prácticamente por toda su vida. Y que más encima ya veía en su hundida mirada el fulgor desesperado y furioso del deseo lujurioso y mal sano, el mismo que había visto en los porcinos ojos de don Pricilo en la primera vez que se lo metió.
–Claro que te hare todo lo que yo quiera, si para eso hemos venido putita!!, si eres exactamente como a mí me gustan jajaja!!, no sabes los deseos que te he tenido desde la primera vez que me di cuenta que ya te habían crecido las tetas!!, y ahora se me cumplen mis sueños…
–Pero Ud. es el presidente de la congregación y se supone q……
–Supones mal lindaaa!!…, mira te explico esto es como mi trabajo, yo vivo de toda esa gente, ellos me dan su dinero y yo los dejo estar en un lugar donde pueden hacer lo que a ellos se les ocurra y aparentando ser de solidos principios morales y religiosos, que te parece mi negocio?
–Pero mi padre…
–Ahh si, tu padre!!, le interrumpió el huesudo, –Él es un extraño caso, es el más estúpido de todos, jajaja, pero no lo culpo al principio yo también creía en todo esto de la decencia , pero me di cuenta que es una farsa, te doy un ejemplo?…mírate a ti misma, no me vas a salir con que eres una niña decente después de todo lo que me contaste, porque ni las putas se tragan el semen o se dejan encular por un hombre si no es por una fuerte suma de dinero, y tú lo haces gratis, así que no me vengas con tus estupideces y comienza a sacarte la ropa.
–Pero yo no haré nada con Ud.…, le dijo Karen totalmente asustada y que lentamente comenzó a retroceder en dirección hacia la puerta de la habitación.
–Está bien, le dijo el hombre,– Vete si quieres, pero en este mismo momento voy a citar a reunión a la familia de don José, a tus padres y al mismo Pricilo , y les enseñare tu relato que tengo aquí en mi teléfono, quiero verle la cara a Eduardito cuando escuche la parte de tu enculamiento, jajaja, como se reirán con la función que les voy a dar, y lógico que después te las tendrás que ver con tu amante, ya que él no te aguantara que lo andes haciendo hacer el ridículo, pero el que más me preocupa es Eduardo, te imaginas su reacción cuando le notifique que debe abandonar la congregación por la culpa de la Zorra de su hija?, — Vamos elige!!, …–Te vas o te quedas!!, retumbo la voz de don Urias que le salió como de Ultratumba.
Karen lo pensó por un instantes, ahora veía todo claramente, nuevamente había caído en las garras de otro viejo asquerosamente feo y aprovechador, y entendió muy bien de la forma en que tendría que pagar el silencio por parte de don Urias, con todos los perjuicios que este le señalo, ya no le quedaba más alternativa, tendría que pagar con su cuerpo…
–Meee quedooo!, dijo con su voz casi quebrada por el llanto, en eso vio acercarse a don Urias, quien se ubicó justo al frente de ella hablándole con su grave voz muy cerca de su cara, le podía sentir muy bien su asqueroso aliento de viejo apolillado.
–Mira para que estés más tranquila, esto va a ser como un secretito entre nosotros, el viejo ya resoplaba de calentura, en poco rato estaría clavado a esas apetitosas y juveniles carnes que estaban justo delante de él, –Desde ahora tu culiaras conmigo en forma confidencial, serás mi amante y me conformare con un día a la semana, tu veras la forma en que te las arreglaras para desaparecerte por 24 horas de tu casa, puedes usar a la congregación si quieres y si me cumples de buena forma yo no diré nada de lo que tú ya me contaste, además que mi propuesta de ayudarte en el caso que surgieran problemas en tu futuro matrimonio con Ignacio, aún sigue en pie.
Karen en solo pensar en todos los efectos que esta situación le causarían se quedó paralizada, –Y que hago ahora!, tendría que convertirse en la amante de aquel espantoso hombre, se preguntaba por qué su vida había cambiado tanto solo casi en una semana, pensaba ya presa por la desesperación.
A continuación los huesudos dedos de don Urias ya habían desabrochado sus jeans y ahora le estaba bajando el cierre de estos. Karen no podía mirar para ningún lado, lugar adonde posaba su mirada veía reflejada su propia imagen siendo desnudada por ese antinatural hombre de don Urias, y ver esa enorme cama con forma de corazón la destrozaban ya que sabía muy bien lo que tendría que hacer con don Urias una vez que ya estuvieran acostados en ella.
El pavor se apodero de la mente y cuerpo de la angustiada joven al ver que ya no tenía escapatoria, recién estaba oscureciendo y tendría que complacer a ese aprovechador hombre por toda la noche.
Don Urias ya la había despojado de sus ropas la tenía solamente con su fina ropa interior de color blanca, Karen no sabía qué hacer ni de qué manera comportarse, sus movimientos y su mirada eran erráticas como las de una enferma esquizofrénica, ya que el solo ver la imagen de don Urias con ropa daban miedo mesclado con asco, el imaginárselo desnudo… no sabía si su persona aguantaría verlo sin antes desmayarse o vomitar.
Sentía las heladas manos del muerto que la recorrían por todo su cuerpo, sintió como este le destrabo su sujetador y la despojo de este quedando sus hermosos senos a plena voluntad de aquel nuevo sátiro que abusaba de su ingenuidad, mantenía sus ojos cerrados no quería verle la cara a ese monstruoso hombre que justo en este momento abría sus huesudas mandíbulas para chuparle una de sus carnosas y duras tetas, hubiese querido luchar, huir, pero adonde!!, y las consecuencias que eso implicaría, estaba perdida!
Don Urias chupaba y lamia como ternero aquellas juveniles tetas, recordaba que en una ocasión hasta había pagado en dólares para que le trajeran una puta más joven y aun así esta que estaba chupando ahora estaba mucho mejor que cualquiera de todas las costosas meretrices con las cuales él había estado, sentía que su verga estaba por estallar, los viagras ingeridos ya estaban haciendo su trabajo.
El degenerado viejo recordaba que con Andrea se había puesto tan nervioso que le había costado lograr una buena erección, pero con Karen y las pastillas azules se sentía más seguro de sí mismo, su ansiedad por violarla era parecida a la que cuando contrataba a sus carísimas rameras, pero lo bueno es que sentía su herramienta que reaccionaba a la perfección por el solo hecho de aspirar el suave perfume natural que emanaba del cuerpo de aquella casi doncella a la cual en este momento le estaba lamiendo en las tetas.
A Karen le dolían sus pechos por las profundas succiones que ese raquítico le estaba dando a sus pequeños pezones, el hombre poco a poco fue bajando por el tierno y suave cuerpo de la nena quien solo lo dejaba hacer, ella solo mantenía sus ojos cerrados se sentía como si estuviera en el mismísimo infierno, le llegó la hora a sus pequeños calzoncitos blancos, los cuales fueron retirados y doblados por el mismo don Urias que con extrema delicadeza los dejo sobre una pequeña mesita que adornaba la lujuriosa habitación, como si estos fueran parte de un gran tesoro al cual a él le habían encomendado resguardar.
Don Urias pensó que se moriría ahí mismo, ahora que la veía en semejante estado natural en que Dios la envió a este mundo, cayó en cuenta que estaba arrodillado a los pies de la mujer más hermosa que había visto en su vida y con ella completamente desnuda (recordemos que a Andrea no la había alcanzado a desnudar por completo y el sitio en donde estuvieron estaba oscuro), pero que clase de cuerpo y que coño se gasta esta pendeja!! Se decía para el mismo.
La miraba una y otra vez con esos hundidos ojos de muerto, y por un momento no supo qué hacer ni por dónde empezar, pero el cara de esqueleto eligió recorrerla entera, poso sus manos por cada una de sus piernas las cuales las masajeo a cabalidad, a ratos sobajeaba sus caderas y volvía a bajar por aquellas exquisitas extremidades, el pequeño tajito que poseía ese portento de mujer era de otra dimensión, lo veía casi rasurado a la vez que sabía que por ahí no había pasado navaja alguna, pero por Dios de donde habían sacado a esta vampiresa!!, así la veía por el solo hecho de contemplar la palidez de su tierna piel y de ese extraña tonalidad purpuracea que habían adquirido sus finos y bien delineados labios, era lo que pensaba el hombre en los momentos en que se perdía de la realidad y se olvidaba que estaba con Karen, y que la niña era real y no sacada de ningún cuento, o sea una mujer hecha y derecha con un cuerpo formado para saciarse en el hasta verter la última gota de semen en su interior.
Una vez terminada la desquiciante inspección a tal grácil y esbelta anatomía, el viejo Urias tomo con mucha delicadeza una de las piernas de aquella semi diosa, en ese momento Karen abrió sus ojos para ver que se disponía a hacer aquel desmadejado hombre, y este todo un Gentleman dijo, –Con permiso, a la vez que hacía que Karen posara uno de sus suaves muslos en uno de los hombros de él, para así comenzar a dar la mejor comida de zorra que hasta ese minuto le había propinado a alguna mujer.
Don Urias estaba con pómulos, nariz, boca y lengua enterrado en la panocha de la nena, lamiendo y chupando todo lo que podía, Karen quien estaba siendo tomada por asalto, no quería tener nada de participación en aquella degenerada sesión de sexo no deseado, se tuvo que agarrar de la calva cabeza del hombre para no caerse y aunque ella no quisiera igual podía sentir la juguetona lengua de don Urias al interior de su ranura, sentía como esta lengüeteaba por los bordes de su tibia rendija intima, lamia sus pelitos como peinándolos hacia un lado y luego hacia el otro, para luego introducirse en esta misma hasta puntos indeterminados por ella.
Don Urias aún estaba con toda su ropa puesta, hasta con la corbata y para Karen esto estaba bien así, no quería por nada del mundo que el viejo se desvistiera, si bien ella ya estaba entregada a la degenerada situación, prefería que ese señor se la culiara vestido que por nada del mundo se le ocurriera desvestirse, ya que temía que esa asquerosa y anti natural imagen se le quedara en su mente por el resto de su vida.
A todo esto debido a los desesperados movimientos que hacia don Urias, en el afán de querer abarcar con su boca todos los rincones de aquella rica zorrita que se estaba comiendo y sumado a los movimientos que también hacia Karen aun de pie y para no caerse, ella había quedado en una posición que daba la impresión de estar ella casi sentada en la boca y hombros del hombre, con sus bellas piernas semi flectadas y siempre agarrada de la pelada cabeza de aquel horrendo personaje que parecía sacado de algún cuento de zombis.
Karen veía su propia imagen desnuda en distintos ángulos, hacia donde mirara se chocaba con un espejo que la daba a entender y que le decían burlonamente que a ella le estaban chupando la zorra de esta forma y de esta otra también, lascivas imágenes que la destrozaban aún más, el viejo ya llevaba unos buenos minutos comiéndosela por su pequeña rendija, cuando de pronto empezó a sentir que este venia subiendo por las carnes de su vientre, lamiendo y avasallando todo a su paso con aquella inquieta lengua que había sentido al interior de su intimidad.
La nena esperaba expectante y ya sentía nauseas de lo que se veía venir, don Urias ya venía a la altura de sus duras tetas, paso y se entretuvo por un rato lamiendo entre su cuello y oreja dejando esta última toda ensalivada, situación que le causaron los ya conocidos escalofríos al cuerpo desnudo de aquella joven que se encontraba nuevamente en contra de su voluntad dejándose hacer por otro viejo aprovechador, que lo único que quería en este momento era mandárselo a guardar.
Y los repugnantes presagios de Karen se cumplieron ahora don Urias buscaba con su boca los labios de ella, hasta que se encontraron, la nena intentaba por todos los medios posibles correr su cara, mantenía fuertemente sus mandíbulas bien cerradas, pero a don Urias eso no le importaba se conformaba con lamérselos, ensalivárselos, y hasta le gargajeo en su rostro para después el mismo desparramar toda su propia saliva a los distintos rincones de la cara de la joven.
Karen tenía su carita brillosa de tan ensalivada que se la tenían, pero lo más repugnante para ella era el olor a viejo, ese olor a rancio que desprendía el cuerpo de don Urias como si este fuese su olor personal y característico, y así seria, la pobre y desventurada joven se tendría que empezar a acostumbrar a esos fuertes olores a viejo que por ahora la espantaban hasta mas no poder.
De un brusco empujón fue arrojada a la cama con forma de corazón, la blancura del cuerpo de Karen resaltaba con el rojo de las cobijas, sus gráciles extremidades temblaban por lo que se veía venir, su respiración se agitaba a medida que pasaban los segundos, ya no habría vuelta, el viejo Urias en estos momentos se comenzaba a desvestir, para luego dar paso a la segura copulación entre ambos.
Por la indeterminada edad de aquel hombre, Karen se percató de lo mucho que le costaba al vejete doblarse para desabrochar sus zapatos, y más grande fue su asco y espanto cuando lo vio quitarse su chaqueta y camisa, ya que pudo ver un cuerpo viejo y catastrófico, lleno de arrugas y de pellejos sueltos, acompañado de sus feas facciones cadavéricas. Los huesos de sus hombros se le  remarcaban, y si a eso que la escandalizada chiquilla estaba mirando se le podía llamar pecho este viejo lo tenía apenas cubierto por una poca cantidad de pelos canosos, Karen al notar que ahora el viejo se iba a sacar los pantalones innatamente sintió una serie de arcadas que tuvo que contener con una de sus manitas…
Don Urias la miro con se esquelética cara diciéndole,
–Que te parece mi aspecto zorra de mierdaaaa!!??, no es una maravilla, el único problema es que de niño padecí de una extraña enfermedad que nunca dejo que mi cuerpo engordara ni un solo gramo, solo lo suficiente para poder mantenerme con vida, jajajaja, pero espera a ver mi verga y de seguro que esta si te encantara, te voy a hacer ver las estrellas putita, porque la tranca que me gasto esa si es de lo más normal del mundo, después ansiaras que llegue el día de nuestros encuentros para venir a acostarte con el buen flaco de Urias jajaja!!, y en una de esas, lo más seguro es que hasta dejes a Pricilo y a tu futuro esposo, solo te tienes que acostumbrar a vencer ese profundo asco que de seguro ya estas sintiendo y ver mi fea cara… y veras que ya no va a ser tan malo, jajaja!!.
Terminando de decir esto último don Urias ya lo tenía decidido, se la iba a violar.
Karen quedo horrorizada, el desgraciado cuerpo desnudo de don Urias que en este minuto ya se había quitado los pantalones y calzoncillos, parecían ser el de un sobreviviente de algún campo de concentración de los nazis que ella había visto en un video documental, pensó que si este tuviera alas y por lo alto que era seria la viva imagen de una luciferesca gárgola en estado de desnutrición, su mirada tropezó con la hiniesta verga palpitante que este tenía, y no pudo evitar hacer una rápida comparación con la de su buen don Pricilo.
Pensó que esta nueva verga que se dejaba ver ante su azulada mirada, no era tan gruesa, pero su longitud era muy parecida y esta era mucho más nerviada y con los mismos ríos desquiciantes de hinchadas venas de múltiples colores e igual de palpitante, los pelos de la base eran totalmente blancos.
Cuando lo vio venir a subirse a la cama con la insana seguridad e intención de tomar lo que prácticamente ya era de él, Karen comenzó una franca huida, pero el desastroso viejo flaco de don Urias la alcanzo a agarrar por unas de sus piernas y la jalo con fuerzas hacia el centro del corazón que la hacía de cama amatoria, con claras intenciones de que se lo iba a meter.
Karen ya se debatía en una débil lucha por no dejarse violar por tan satánico hombre, que su cara y cuerpo ahora le recordaban a las espeluznantes imágenes que ella veía en las poleras de jóvenes que gustaban de música rock y metalera y que decían algo parecido a iron-maden.
Karen había sido sorprendida e inmovilizada por un abrazo rudo y poderoso, a la vez que se preguntaba que como esa calamidad humana podría tener tanta fuerza, la ósea humanidad de don Urias aplastaba fuertemente su delicado cuerpo, a la vez que al notar sus prominentes huesos clavárseles en diferentes partes de su cuerpo le producían dolor.
Un fuerte grito de pavor salió de los atemorizados labios de ella, y en medio de sus vanos e inútiles esfuerzos por escapar, y de sus débiles intentos para impedir la consumación de los propósitos de su nuevo y viejo violador, reconoció que era casi inútil la desfallecida resistencia que ella podía ofrecer.
Don Urias, no ajeno a esto y con una caliente rapidez sumado a la terrible excitación provocada por el contacto con las suavidades de aquella juvenil y asustada hembra, tomó a la fuerza la posesión de sus más secretos e íntimos encantos y preso de su odiosa y contenida lujuria metió toda su parada y tiesa verga en el cuerpo de su nueva joven manceba, ensartándosela en su totalidad, Karen lo recibió en toda su longitud y grosor con auténticas demostraciones de rechazo, aversión y repugnancia. En la cama con forma de corazón se libraba una feroz lucha entre dos contendientes, en la que cada uno desempeñaba un papel muy diferente uno del otro.
El violador, igualmente enardecido y aireado por las dificultades que le presentaba su víctima a la realización satisfactoria de su invasión y esto sumado a las exquisitas sensaciones que estaba experimentando en el salvaje enfrentamiento cuerpo a cuerpo con una de sus más bellas discípulas, le enterraba su tiesa herramienta de carne en la lasciva y jugosa ranura que tenía la nena entre medio de sus bellas piernas, intentaba por medio de ansiosas y brutales aserruchadas de retrasar la inminente pero copiosa y abundante descarga de semen que se aproximaba, el cual lo desparramaría al interior del cuerpo de la jovencita.
La vejada jovencita lloraba copiosamente al sentirse violada por ese espantajo humano, que la mantenía con sus muslos abiertos mientras él se dedicaba a meter y sacar su cosa adentro de su cuerpo en forma desesperada, le veía los huesos de su cara, y de como este se mantenía con sus ojos cerrados en autentica señal de estar sintiendo al máximo los placeres que le otorgaban a su verga las carnes intimas de la curvilínea y hermosa jovencita a la cual él estaba mancillando.
–Nooooo… don Urias por favor ya noooo… sniffssss!!, le rogaba Karen sintiendo como le metían la verga, e intentando de alguna forma que el caliente de don Urias la dejara de una buena vez,
–Cállate zorraaaa… y siente mi vergaaa…
Don Urias se la dejaba ir de una y lo más profundo que podía, como también de vez en cuando se la metía y sacaba lentamente intentando de experimentar al máximo ese gratificante gozo que le proporcionaba su verga al rosarse con las cálidas carnes de la vagina de la jovencita. Ya llevaban unos buenos minutos en esta tarea.
Mientras tanto el cuerpo de Karen quien a duras penas había vencido las sensaciones de repulsión al ver y sentir al esquelético viejo encima de su cuerpo metiéndole su inmundicia de verga, y debido a su nuevo temperamento adquirido después de los tres encamamientos que ya había tenido con don Pricilo antes de esta nueva lucha sexual, estaba comenzando a sentir esos gratificantes escalofríos que se apoderaban poco a poco de su ardiente estado emocional, mientras la ensartaban, la pobre se daba el tiempo de pensar en la persona la cual la estaba apuntalando, era don Urias!! Qué pasaría si ahora este viejo cadavérico la llegase a dejar embarazada?, se preguntaba para sí misma, él era su mentor espiritual, ella no podía de darse el lujo de dejarse preñar por él ni menos entregarse a disfrutar como ya lo había hecho con don Pricilo, pero aun así las potentes clavadas de verga que le asestaban en estos momentos ya estaban comenzando a provocar estragos en su delineado cuerpo, ya que en estos mismos momentos sentía la imperiosa necesidad de comenzar a contonearse.
Karen ya se daba cuenta de lo que le estaba haciendo don Urias se sentía muy rico y gratificante para su mente y cuerpo, pensó en menearse solo un poquito, para comprobar ella misma si esto era igual de placentero como lo había sido con don Pricilo, y adivinen, Error!!
No tuvo la fuerza de voluntad necesaria como para aguantar las ganas de ella también comenzar a moverse y menearse de la misma forma en que la estaban poseyendo, primero la nena lo hacía muy despacito, pero por cada movimiento que ella hacía con sus caderas, las sensaciones se iban notando aún más placenteras, gradualmente la hembra se fue entregando a los placeres de la carne, y luego de varios minutos en que la pareja daba la impresión de estar apareándose como los animales ahora la pareja ya estaban sencillamente culiando con todas las de la ley, o como Dios manda!!
Ante los violentos y lascivos ataques, que ambos amantes se propinaban, la mente de Karen seguía luchando por no ser la mujer de don Urias, recordaba muy bien de que lo que ella hacía en estos momentos era estarse pro creando, era el acto de apareamiento sexual, si el mismo de don Urias era quien le había advertido solo hace unos años de las consecuencias que esto podría generar en su vida, si en la consumación del acto la sabia naturaleza pusiera de su parte ella quedaría esperando un hijo, pero también existiría la posibilidad de que el padre fuera don Pricilo.
Mientras más pensaba en las nefastas consecuencias de lo que podría pasar con lo que ella estaba haciendo, más se perdía en las confusas nebulosas de la pro creación, y estas aberraciones en vez de espantarla , más la prendían y calentaban, el solo hecho de pensar en aventurase en correr esos riesgos, más fuerte se movía y meneaba, por lo que decidió en esmerarse y gozar a plenitud de todas las insanas oleadas de calentura que su propia naturaleza lujuriosa iban despertando en ella, y esto acrecentado a las ansiosas clavadas a las cuales estaba siendo sometida.
Karen ahora también correspondía en un acto de natural y autentico instinto animal por parte de ella y que a pesar de la antinatural y fea imagen del hombre que en estos momentos la estaba sometiendo sexualmente y por la ardiente fricción que le causaban las palpitaciones de semejante tranca al interior de su vientre, estas igual le amenazaban con traicionarla, su azulada mirada estaba perdida y vidriosa hacia cualquier punto de esa horrenda y sucia habitación de motel, hasta que a continuación y con desmesuradas convulsiones en sus órganos y con su respiración más que acelerada, se rindió y se sometió a tan vil violación a su exquisito cuerpo, ahora ya dejaba de ser Karen ahora era la hembra la que comenzaba a actuar y decidir por ella, ya no le preocuparon las probables consecuencias del coito y descargo desde su misma intimidad, un derrame de su propia esencia natural sobre el hinchado palo de carne que tan deliciosamente le estaban metiendo al interior de su cuerpo y en contra de su voluntad.
Don Urias por su parte nadaba en un mar de placeres jamás imaginados que podrían existir, tenía plena conciencia de a quien se estaba culiando, era la hija de su amada Andrea y de su enemigo Eduardo Zavala, esto era un sueño del cual no quería despertar jamás, por lo que decidió aminorar la velocidad de sus acometidas, ya se había percatado del orgasmo contenido que había sufrido su bella adversaria.
El lento y cadencioso mete y saca de su verga en el cuerpo de aquella juvenil diosa fue provocando el aumento gradual de la calentura y lascivia de nuestra dulce Karen, quien ya estaba casi gozando de aquella nueva violación sufrida y provocada a causa de su ingenuidad. La necesidad por mover y menear sus caderas ya la tenían casi superada, su cuerpo se lo exigía y demandaba, ya no disimulaba nada, ahora sencillamente estaba dedicada a culiar y a que se la culiaran.
Karen ya hacia desquiciantes movimientos ondulatorios con sus ancas y caderas, los cuales hicieron que don Urias cayera en un estado similar al ataque cardiaco, el corazón le latía a cien por hora, a la vez que comenzó a darle la cacha más caliente y brutal que jamás en su vida le haya dado a mujer alguna, le daba estocadas, empujaba, embestía, y la apuntalaba para luego retirarse hasta dejar ver la ancha cabeza enrojecida de su erecta y parada verga junto a los rosados y delicados labios vaginales de Karen, para luego volver a metérselo hasta las más íntimas profundidades de sus entrañas, los canosos pendejos que le nacían en el vientre ya se enredaban con la suave y escasa población de tímidos y sedosos pelitos íntimos que cubrían el nacimiento de la vagina de la fémina, hasta que muy en contra de su voluntad por parte de ella todavía, unos leves gemidos entrecortados acusaron el auténtico placer que ella y su cuerpo ya estaban sintiendo desde hace un buen rato.
De nuevo se la estaban follando a la fuerza y bajo chantajes y con ella gozando como una perra en estado de leva, el ganador nuevamente era un viejo extremadamente feo y mientras le metían un viejo miembro masculino, envainándoselo hasta las raíces en su delicado cuerpo, ella solo se dedicaba a ondular con su cintura y manteniendo sus poderosos muslos bien abiertos.
Ahora lo contemplaba con una perdida mirada de calentura, le miraba su feo rostro, estudiaba sus sobresalientes y huesudos pómulos, fue en esto que don Urias al estar consciente del real goce de su compañera sexual acerco su vetusta boca a los labios de la joven quien ahora lo recibió sumisa y complaciente, para dejarse besar por su nuevo y viejo amante.
Juntaron sus lenguas las cuales luchaban entre si al interior de ambas bocas, intercambiaban salivas en donde era Karen quien se encargaba de que nada de estas se perdieran y tragaba todas las conjunciones salivales que ellos iban juntando. La nena pensaba que por lo menos este viejo no era tan gordo como don Pricilo y que además tenía toda su dentadura en buen estado y no esa masa ennegrecida que tenía en la boca su otro primer amante.
El acto de apareamiento entre Karen y don Urias estaba en su mejor momento, con la mujer ensartada hasta las mismas viseras por lo cual ella agradecía moviendo su cuerpo a la par de como la estaban ensartando, ambos continuaban besándose con frenesí, en un momento mientras Karen seguía moviendo su lengua con la de don Urias, noto que algo extraño sucedía al interior de la boca de este por lo que asusto y dejo de besarlo, este por su parte como quería seguir con los calentones besos que ambos se estaban propinando y al darse cuenta cual era la razón por la cual Karen había dejado de besarlo, no se inmuto para dirigir una de sus manos hacia su boca y proceder a retirar su placa dental casi en los mismos ojos azules de la ahora nuevamente espantada muchachita, la cual la dejo a un costado de la misma cama.
Karen quedo horrorizada con esta asquerosa situación que ahora le había tocado presenciar solo a centímetros de su angelical carita de niña, el viejo se había atrevido a retirarse la placa dental solo a centímetros de sus ojos, esta nauseabunda operación nuevamente casi la hacen vomitar, pero aun así la tranca que la apuntalaba firmemente no dejaba de hacerla sentir en los cielos, veía que ahora que el viejo Urias estaba totalmente desprovisto de dientes, se veía el doble de más viejo que antes, mientras la seguía culiando con fuerzas descomunales, la nena pudo ver que sus cejas se inclinaron hacia su frente dándole la impresión que lo que estaba sintiendo ese hombre en ese momento era sufrimiento y no goce sexual, vio también que ambos labios, superior e inferior se habían adentrado hacia sus encías y su boca había tomado la forma de una perfecta “0”, Karen veía perfectamente las rosadas encías desdentadas, y gracias a las impecables arremetidas que el viejo le asestaba a su caliente panocha, estas hicieron que ella se perdiera en un mar de lujuria incontenida, con sus hermosos y desnudos brazos atrajo la calva cabeza de su amante para continuar con la caliente sesión de besos con lengua que se había visto interrumpida. Ahora no le importaba que don Urias careciera de dientes, lo aceptaba y recorría con su fresca lengua las rosadas y suaves encías carentes de dentadura del vejete.
En el lujurioso acto de emparejamiento sexual y de pro creación mutua en que ambos cuerpos se esforzaban en consumar a la perfección, solo se sentían los suspiros de placer que involuntariamente dejaba salir Karen de sus exquisitos labios, los crujidos que hacia la cama al estarse meciendo al mismo ritmo en que se movían los amantes estos sonaban como música de fondo para acompañar la magnífica copulación que ahí se llevaba a cabo, lo cual mantenía a sus protagonistas en un verdadero estado de morbosidad y éxtasis.
Ambos se estaban follando uno al otro, se restregaban en forma desesperada, cuando de pronto un placentero y sonoro gemido por parte de la joven hembra demostró nuevamente de su real estado de calentura ya que una vez más, las seguidas convulsiones de placer recorrieron todo su sistema nervioso, para luego aferrarse con todas sus fuerzas a la escalofriante y raquítica contextura de su nuevo macho semental con el cual se estaba apareando, movía su cintura, ancas y caderas con total desesperación, sus ojos cerrados que daban la impresión de estar enojada, demostraban la gran concentración con la que ella se lo estaba follando, le encantaba que la ensartaran, que se la metieran y de que se la culiaran sin pudores ni miramientos, hasta que su cuerpo ya no resistió más, para culminar y explotar en un tercero intenso y sensacional orgasmo, el cual demostró con los más fuertes bramidos de placer emitidos por mujer alguna, a la vez que pretendió abrir sus piernas separándolas lo más que le permitió su cuerpo, entregándose a don Urias en plenitud.
Karen lo había hecho, pensaba ella misma con su mente casi desfallecida, ahora también era mujer de don Urias en las leyes naturales de la vida, lentamente comenzó el lento amaine de sus anteriores desesperados movimientos coitales, ahora solo podía sentir las irrupciones de la poderosa herramienta resbalosa de don Urias de cómo se adentraba en su cuerpo con total libertad y con pleno consentimiento por parte de ella, su cuerpo estaba totalmente sudado por su propia transpiración mesclada con el sudor de su nuevo amante.
Don Urias, ya se había dado cuento de su triunfo y conquista, nunca se había imaginado el estar yaciendo con la niña Karen y menos pensó que esta se entregaría de una mejor forma en que lo haría una verdadera ramera, a la vez que sentía que en cualquier momento descargaba su simientosa masculinidad en el interior del joven cuerpo de su nueva putita, quien se mantenía debajo de su cuerpo en forma mansa y sumisa, por lo que se sintió poseído por unos desenfrenados deseos recientemente renacidos y todavía no deleitados con la integra posesión de tan hermosa y joven mujer, por lo que la más perversa enajenación se fue apoderando de sus oscuros instintos.
El viejo desnaturalizado de don Urias saco su verga del tierno cuerpo avasallado de Karen y el mismo, con bestiales movimientos dio vuelta la agotada figura de su compañera sexual ya casi semi desmayada a raíz de los desquiciantes placeres sufridos y congraciados con ella en aquella roja cama en forma de corazón.
Karen nuevamente posaba en cuatro patas para que un degenerado y horrible viejo hiciera con ella y con su culo lo que quisieran, esta situación hicieron que la pobre niña volviera un poco a la realidad, y su realidad era solo una, el haber adoptado la degenerada posición antes señalada la llevaron a que sus ardientes emociones ya desearan un sufrido pero exquisito enculamiento.
El objetivo de don Urias era claro y evidente, y lo fue aún más cuando la misma Karen hiso la invitación y usando sus dos manos abrió ella misma sus dos poderosas nalgas de ensueño dejando ver a don Urias su apretado conducto posterior el cual ella ya deseaba que se lo perforaran, invitación que don Urias capto en el acto y dejándose llevar por el lujurioso entusiasmo que la situación provocaba, metió su dedo índice lo más adentro que pudo de aquel místico culo que jamás había imaginado con poseer, Karen bufaba y babeaba por las sensaciones causadas con ese dedo metido en el culo, don Urias por su parte sentía como el esfínter apretaba el dedo invasor, como no queriendo dejarlo salir de su interior.
Sus ardientes y degenerados deseos carnales nuevamente habían llegado a limites sexualmente incontrolables para cualquier persona normal, por lo que ahora al retirar su dedo de aquel glorioso pedazo de culo el cual iba a perforar en este mismo momento, poso su verga en las suaves y perfectas nalgas de Karen apuntando certeramente hacia el diminuto puntito que ya había probado con el dedo, se subió y acomodo sobre el cuerpo semi recostado de la mujer, quien mantenía la posición de perra lista para ser abotonada por algún macho de cualquier especie, situó su dura cabeza vergal sobre el pequeño orificio, para luego con verdadero ahínco intentar metérselo en las profundidades de su apretada abertura anal.
Don Urias presionaba con fuerzas hacia el interior del culo de la joven y luego de varios intentos y con la propia ayuda de su amante quien empinaba el culo en dirección a la tranca que intentaba encularla consiguió su perverso propósito, y Karen quedo nuevamente totalmente clavada por el recto, lo había recibido en su pequeño orificio posterior en toda su longitud.
La angostura y constricción de su ano brindo a don Urias el mayor de los placeres jamás sentidos en su vida, y siguió metiendo y sacando lentamente de atrás hacia adelante durante una media hora por lo menos.
En aquella sucia habitación de motel no habían palabras de amor, ni tampoco palabras de aliento entre aquellos dos amantes, solo se oían los apagados gemidos de dolor mesclado con placer por parte de la escultural niña-hembra y que en ocasiones eran alternados con desesperados bramidos de calentura aportados por cualquiera de los dos enamorados sexuales, que solo se concentraban en acoplarse de la forma normal u anal que era como en este momento lo llevaban a cabo.
Karen lo aguantaba todo en forma resignada y tolerante, la cama en forma de corazón aportaba con los más morbosos crujidos con los cuales había estado colaborando, esta se balanceaba de arriba hacia abajo y viceversa, congraciándose con los rítmicos movimientos que ya hacían ambos apasionados amantes en forma sincronizada y perfecta, la habitación entera vibraba con las temblorosas y convulsivas aserruchadas enérgicas de los lascivos empujes, ambos excitados cuerpos se agitaban y se ensamblaban, encajándose y convirtiéndose en una sola materia compacta.
Hasta que don Urias dictamino de que ya la discípula manceba estaba lista para recibir su merecido tributo por tan celebre e ilustre follada que se había mandado con él, por lo que decidió en complacerla de la forma en que ella eligiera en donde recibir las descargas de semen que dispararía su armamento, por lo que en forma agitada le consulto…
–Estas lista para recibirlooo putaaa!!, Karen entendió en el acto que era lo que le esteban ofreciendo…
–Siiiii!!, contesto con un hilillo de voz producto de estar más concentrada en sentir los feroces y seguidos apuntalamientos con los cuales estaban castigando a su hermoso y suave culo…
–Donde lo quieres recibirrr!!, preguntaba don Urias preso por la lujuria, Karen aun no caía en cuenta de lo que le esteban preguntando, –Responde Zorraaaa!!
Con este segundo grito comprendió que le estaban dando a escoger, su mente se debatía en miles de dudas, las veces anteriores en que había recibido copiosas descargas de semen le habían ordenado de como recibirlo, tragarlo o simplemente se lo habían echado adentro de su cuerpo, pero esto era distinto, ahora le daban a escoger de como quería ella recibirlo, pensaba en cuál sería la mejor forma, por un momento llego a la insania de pedirlo en la boca para comérselo, pero otra idea de fuerza mayor se apodero de su mente, cuerpo y epidermis, y viendo que el cara de esqueleto viviente había aminorado las apuntaladas, se desclavo ella misma de aquel terrible aparato que tan bien le había estado perforando el culo, y se acomodó nuevamente de espaldas para luego abrirse de piernas a la vez que acomodaba su desmadejado cabello por sobre sus magníficas tetas y una vez que estuvo bien abierta de patas se lo solicito…
–Don Uriasss… échemelo adentro… preñemeee!!
–Queeeeeeeee?, el viejo Urias creyó no haber escuchado la insania que le estaba pidiendo Karen, pensaba que una cosa era que el cómo aprovechador que era, se lo tirara todo adentro de su cuerpo, pero otra muy distinta era que esa pequeña zorra estuviera a patas abiertas pidiendo que la preñasen…
–Quierooo queee meee preñeeennn!!, volvía a solicitar la caliente jovenzuela, mientras hacía pequeñas ondulaciones con su zorra como si ella estuviera culiando con el hombre invisible…
Don Urias que ya estaba que se desparramaba en cualquier momento pensó que él no era quien para negarse a tan extraña solicitud, por lo que se volvió a acomodar en los suaves y tibios muslos de la muchacha a la vez que volvía a ubicar su parada tranca en la femenina abertura vaginal de Karen y fue ella misma quien lo pidió…
–Don Uriasss!! Metamelaaa!!, pidió la joven de 18 añitos recién cumplidos abriéndose aún más de piernas a medida que iba sintiendo como la gruesa herramienta de don Urias iba nuevamente ingresando hacia el interior de su cuerpo…–Métamela bien adentrooo!! Y con un profundo suspiro de placer volvió a bañar a su feo violador con una abundante descarga de sus propios fluidos naturales, al mismo tiempo que meneaba su zorra para adelante para recibir una brutal clavada de su nuevo macho.
Los bellos muslos de Karen se flexionaban convulsivamente cuando don Urias se lanzaba entre ellas, para iniciar una serie de movimientos de entrada y salida que causaban en Karen un extraño placer ya que ella sabía que aquel hombre se estaba moviendo de aquella forma para que al momento de la eyaculación proceder a preñarla ya que ella misma se lo había solicitado, con estos pensamientos la endemoniada chiquilla se dio a secundarlo con todas sus fuerzas.
Karen sentía la verga de don Urias embutida por completo al interior de su zorra, suspiraba hondo y se estremecía bajo las firmes embestidas de su amante. Su respiración se volvió totalmente agitada, cerró sus ojos a consecuencia del inmenso y exquisito placer que estaba experimentando su cuerpo y todos sus sentidos incluidos.
Después de unos 10 minutos de una caliente follada ininterrumpida, don Urias le ponía en conocimiento de que él ya estaba listo para descargar…
–Karennnn, te voy a llenarrr putitaaa!!, la nena ya se preparaba para la venida del viejo desdentado abriendo aún más sus poderosas y blancas piernas…
Don Urias seguía moviéndose, y se babeaba en la misma carita de Karen, quien ya nuevamente presa por la calentura del momento esperaba con verdadera ansiedad la corrida de aquel horrendo y oscuro hombre.
Don Urias de pronto se la clavó en forma casi animal en las profundidades de su delineado cuerpo, quedándose en forma rígida y totalmente ensartado al interior de su apretada zorrita, para luego soltar en el interior cuerpo de Karen una tremenda rociada de semen caliente y espeso a la vez que intento adentrarse aún más en el bello cuerpo de su víctima con el único afán de cumplirle la tan extraña solicitud de preñarla.
–Arrrggg!!…—Tómala!! Ahí te vaaa!! Puta asquerosa!!! Toda para tiii!! Ohhh ojala te sirvan mis mocosss!! Perraaa calienteee!!
–Ahhhh lo quierooo todooo!! Fue el grito placentero de Karen al sentir la primera abundante descarga de semen en su interior…Demelooo todooo don Uriassss!!, le solicitaba a gritos intentando juntar aún más su panocha para fundirla con la tranca caliente del vejete…Lo quierooo todooo adentroooo de miii zorraaaaa!! Y con esto último la caliente mujer volvió a rendirse en otro excelente orgasmo casi de fábula para ella.
Karen sintió las siete abundantes chorreadas de semen caliente que la verga de don Urias derramo en su interior, una vez que todo hubo acabado vio como don Urias con mucho cuidado se salía de su cuerpo desclavándole una reluciente y nervuda verga que contrastaba con sus ajados y secos pellejos, la humeante tranca del vejete aún estaba en estado de combate, Karen la vio brillar orgullosa por el excelente trabajo que acababa de realizar en las propias carnes de ella, se quedó con sus hermosas piernas abiertas tal cual como estaba cuando la fertilizaban, también pudo ver su pequeña abertura intima en que poco a poco comenzaban a escurrirse desde su interior unos gruesos goterones de semen, seguidos por otras abundantes expulsiones de este mismo formando tres pequeños globos blancuzcos entre sus pelitos y labios vaginales. Sintió las tremendas ganas de ella misma poder doblarse y lamerse su propio coño bañado en semen y dejarlo totalmente limpio de aquel venenoso y peligroso líquido.
Recién eran las 11.30 de la noche, aun les quedaban como 9 horas para retirarse de aquel sucio motel, la pareja descansaba cada uno por su lado, pensativos. Karen con sus mejillas sonrosadas y con su panocha aun llena de semen, solo se entretenía en imaginar que otra cosa más le tocaría hacer ya que don Urias le había aclarado que aún faltaba mucho para el sentirse realmente satisfecho con la entera posesión de su persona.
La nena ni siquiera se acordaba de don Pricilo ni para que decir que recordara que ella estaba de novia, y nunca se imaginaria que su Ignacio en estos mismos momentos en que ella yacía acostada totalmente desnuda a un lado de don Urias, su novio se encontraba eligiendo que destino tendrían una vez casados para ir a pasar su luna de miel.
(Continuara)