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2º parte del relato.

Sin títuloMe fui a comer algo y ante su tardanza, me volví a la habitación para preparar la tarde, le había comprado un colgante, un collar hecho con plata de ley, en forma de delfines azules, le encantaban aquellos animales, y mas de una vez la había visto con bisutería de ese tipo, collares que no eran muy amplios ni grandes, si no finos y poco llamativos, que apenas le pasarían por la cabeza sin desabrochárselos, gargantillas me enseñó que se llamaban, sabia poco o nada de esas cosas, era su regalo de cumpleaños, que había medio fingido olvidar, o mas bien la dejé pensar que mi regalo era la escapada a la sierra, que aun siendo cara, su presente era aquella joya que me valió mas de 300€, un precio que a mi me parecía mucho hasta que vi en la tienda donde lo compré algunos de 1.000€ o 2.000€, muy ostentosos y llamativos, cosas que no pegaban con Ana. Me preocupé de dejar un camino de pétalos por el suelo hasta la cama, una fondue de chocolate, como en Navidades, y champan frío, ensayaba vestido o desnudo, tumbado en la cama o de pie, no sabia como hacerlo, se me pasó por la cabeza hasta quedarme en pelotas de pie delante de la puerta con la gargantilla colgada de mi polla, pero me pareció excesivo hasta para mi, estaba tardando mucho Ana en volver a la habitación, habían pasado ya casi 3 horas desde que la dejé en las duchas, la mandé un mensaje preocupado, me respondió con una carita sonriente, “te tengo una sorpresa preparada”. Me ilusionó más que un niño al ver regalos en reyes, y no ayudó a mi eterna falta de paciencia, me resolví por esperarla vestido sentado en un sillón giratorio, de espaldas junto a la puerta, como un malo de película, al entrar me daría la vuelta, se me hizo infinita la espera hasta que sonó la puerta, me fui girando lentamente.

-YO: pase, amada mía – me recosté al ver la puerta abrirse, observando a la señora de la limpieza con el carrito y los cascos de música puestos, mirando sorprendida – perdone, estaba esperando a mi novia, ya recogerá mas tarde ande, fuera, rápido que esta al caer – me levanté y la cerré la puerta en las narices dándome cuenta de cómo miraba la habitación, estaba preciosa con velas y demás, pero seria un horror limpiarla.

Me volví a sentar de espaldas rápidamente, con el regalo en un mano debajo de un cojín que acariciaba como mi malvada mascota, esperando su llegada, pasados unos minutos, volvió a sonar la puerta.

-YO: pase, amada mía – me recosté girándome lentamente para esta vez si encontrarme a Ana abriendo la puerta sorprendida.

-ANA. ¿Como sabias que era yo?

-YO. Intuición y perspicacia, mi señora – que se lo digan a la de la limpieza……

-ANA: ¿pero que has hecho aquí?- dejando una bolsa en el suelo de la entrada, miraba anonadada la habitación, a media luz por las velas y la chimenea, con incienso encendido dando un aroma a vainilla y el suelo lleno de pétalos, hasta que observó la fondue, y se llevó las manos a la cara riendo de la sorpresa, saliendo corriendo con su cuerpo tapado por un enorme abrigo hasta ella, haciendo sonar el suelo con unos tacones altos, no acostumbraba a llevarlos -¡¡¿me has preparado todo esto para mi?!!- se agachó sobre el chocolate sacando un poco con una de las cucharas, y probándolo con cuidado de no mancharse el pelo.- ¡¡ummmmmmmmmmmmmmm, DIOS!!, esta buenísimo, mira prueba….- me ofreció con la cuchara, me acerqué probándolo pero clavando mi mirada en ella, estaba espectacular, no era ningún fan de la moda pero si noté como se había alisado el pelo y se había hecho un pequeño recogido que le favorecía mucho, y se había puesto algo mas de maquillaje de lo habitual, resaltando su preciosa cara y con un ahumado en el contorno de los ojos que provocaría algún infarto.

-YO: sabe mejor cuando lo echas encima de una bella mujer- aludí a las Navidades donde me comí su cuerpo bañado en cacao líquido.

-ANA: pues esta vez no, que me vas a chafar la sorpresa jajajaja- me rodeó con sus brazos el cuello dejándome probar de sus labios el chocolate y su ligero pinta labios rojo fuego.

-YO: ¿y cual es?- la rodeé ahora yo con mis brazos por su cintura, admirando de cerca la espectacular visión de su precioso rostro arreglado, sin duda había pasado por la peluquera del vestíbulo, y aunque no lo necesitaba para estar preciosa, iba un paso mas allá.

-ANA: ¿me da un poco de vergüenza, me prometes que no te rieras de mi?

-YO: jamas, no pienso prometer a nadie que no me reiré, te prometo que no seré malo contigo. – me miró con cierto enfado por mis palabras, pero me conocía para saber que bromeaba en parte, era virtualmente incapaz de callarme una risa si algo me parecía gracioso.

-ANA: ¿ah si………..? Pues ahora no te lo enseño……- se hacia al dura mientras se relamía el regusto del chocolate en la cuchara, dándome con ella luego en los labios, parando mi búsqueda de los suyos.

-YO: venga no seas cruel conmigo, quiero mi sorpresa, o si no, yo no te daré la tuya.- le dejé ver la caja de terciopelo donde estaba la gargantilla, escondiéndosela por detrás de su cintura o detrás de mi – sus ojos se abrieron por ver el regalo, no lo esperaba realmente, y se retorcía buscando, y jugando frotándose contra mi para cogerlo, cuando lo puse a mi espalda mi corpulencia se lo impedía – no, aquí si no hay sorpresas, no hay para nadie, es una pena………, tendré que devolverlo….con lo bonito……….. y lo caro que es……….- mi tono era de evidente manipulación, jugando con ella, su candidez era tal que hasta se puso de morritos, como cuando a un crío el quitas su juguete.

-ANA: jo, esta bien, pero yo quiero la mía, si no te gusta mi sorpresa la puedo cambiar, – se reafirmo.

-YO: este bien, tu 1º, así no me engañas.

-ANA: vale, siéntate en la cama y cierra los ojos – se uso seria, pasó su lengua por los labios recogiendo cualquier rastro de chocolate, girándome y sentándome, se fue a por la bolsa de la entrada y sacó un cinta de tela, parecía seda, me ató los ojos con ella y se aseguró de que no viera nada, toda ilusionada, amagando con su mano cerca de mi cara, podía notar el aire al desplazarse y dándome un suave beso que me sorprendió, la oí alejarse con su taconeo, intuía como se movía por la habitación y se colocaba enfrente de la chimenea, haciendo algo de ruido que no adiviné – ya esta, puedes mirar.

-YO: ¿seguro?

-ANA: si bobo, y recuerda no ser malo, por fi.- le temblaba un poco la voz.

Poco a poco, deleitándome con la situación me quité la venda con los ojos cerrados, abriéndolos de golpe, mis ojos tardaron unos segundos en acostumbrarse de nuevo a la luz tan tenue de la habitación, hasta que ajusté, y lo que vi casi me revienta los pantalones de la erección que tuve. Allí estaba Ana de pie, como sospechaba, enfrente de la chimenea, con el fuego a su espalda dándole mas fuerza y vigor a la imagen y a su contorno, como había visto, el pelo liso y arreglado, con ese peinado que le despejaba la cara y le dejaba el cuello a la vista, pero que caía por sus hombros, igual que su cara y sus tacones, iba perfecta, peor el abrigo escondía mi regalo, un vestido negro de fiesta, ajustado al milímetro al cuerpo de Ana, que se pavoneaba y se daba la vuelta pidiendo opinión, la mía fue babear, si, me encantaba exteriorizar mis sentimientos, pero aquello me salió solo, abrí la boca tanto que me goteo la saliva, y no era para menos.

El vestido podía ser mejor o peor pero el cuerpo de Ana lo hacia perfecto, y no hablo de un descripción vaga, si no de algo hecho por Miguel Angel, la belleza en su estado mas puro, ese punto en el que no se podía añadir ni modificar nada mas, con la espalda al aire por completo, habiendo una gran V desde sus hombros, con 2 ligeros tirantes, hasta la corva, dejando ver esos hoyuelos que se le forman a algunas en la zona de los riñones, casi adivinando el inicio de sus nalgas, por delante era peor, o mejor según se mire, esos 2 tirantes hacían otra V mas comedida, hasta su ombligo, con el pico de la V algo abombado, dejando ver su amplio escote sin sujetador, viendo claramente gran parte de sus senos, pero en ese punto entre la sensual y lo obsceno, esa delgada línea deliciosa. El resto del vestido se ajustaba a su cintura y piernas hasta que a medio muslo por uno de sus lados empezaba a decrecer, terminando en una pierna casi en el tobillo y en la otra muy por encima del muslo, dejando ver parte de su pelvis, otra V ahora invertida, con sus piernas cubiertas por unas suaves medias que me constó reconocer, puesto que no alteraban su tono de piel, con todo el borde de las V , tanto de espalda, escote y piernas, recorrido por una fina línea plateada y brillante. Mi cara debía de ser la de un quinceañero al ver su 1º teta, viendo con placer como al girarse el vuelo del vestido con el fuego de fondo la hacían parecer la mujer mas bella del plantea, y para mi lo era, y supongo que para el 100% de los hombre que la hubieran visto, con todo lo que había follado y visto, con todas las mueres desnudas o medio desnudas o incluso viendo a Eli en aquella fiesta, sin duda aquella Granadina de 19 años recién cumplidos era la visión mas hermosa que jamas había contemplado. Mi mirada debió de confundirla.

-ANA: ¿lo ves?, ya savia yo que era demasiado atrevido, ¿a que me queda mal? Parezco una fulana, demasiado descocado ¿verdad?- me miraba después de repasar su cuerpo, esperando una respuesta, no la hubo de mi parte, estaba aun deleitándome con aquella visión divina.- ¿Raúl?, ¿que pasa? ¿No te gusta verdad?- esta vez si reaccioné al notar desesperación en su voz, como yo era, sacudiendo la cabeza y quitándome aquella gota de saliva de mi barbilla.

-YO: ¿que qué?

-ANA: ainsss no hagas el tonto, dime la verdad, se que puedo confiar en ti, ¿este vestido no te gusta verdad? ¿Es demasiado atrevido?

-YO. Re-formula la pregunta, ¿que si es atrevido, o descocado? Si, y posiblemente otras mujeres, envidiosas, lo piensen y comenten, ¿pero que si me gusta o te queda mal? Me cago el la puta de oros, no hay en la faz se la tierra una mujer mas bella que tu ahora mismo, no hay palabras ni idiomas suficientes para describir lo hermosa que estas.- mis palabras me negaron, su cara se iluminó dándola aun mas belleza, dando ligeros saltos de alegría y una vez dada mi opinión, encantada con como le quedaba, ajustándose la tela del escote – pero pese a lo que diga nadie, incluso yo, a quien le debe de gustar, antes que a nadie, es a ti.- estaba demasiado acelerada para darse cuenta de eso, me levanté con la polla reventando en los slips, hacia mucho que una mujer no me provocaba una erección así sin siquiera tocarme, me acerqué a ella ofreciéndole mi mano para sujetarse, tanto pétalo y sus tacones no eran buena combinación, trato de andar hacia mi pero no controlaba bien esos zapatos, lo que la dio un punto de ingenuidad e inocencia en la sonrisa que volvieron a subir el nivel de su belleza a mi ojos.

-ANA: lo se, pero nunca he tenido un vestido así de……..

-YO: bonito, es irrelevante lo que piensen los demás, tu dime si te gusta a ti.- la miré a los ojos transmitiendo seguridad.

-ANA: pues, la verdad, cada vez que me veo, me siento mas segura, es que me queda de escándalo, pero es…… demasiado, no se, me da apuro.

-YO: a quien dará apuro es a las demás mujeres, se morirán de envidia ante ti y los hombres querrán matarse por ser yo y estar a tu lado.- sin llegar a abrazarla, la rodeaba con mis brazos.

-ANA: ¿de verdad?, muchas gracias, pero no se, no me gusta ser el centro de atención, ya lo sabes.- recordé una frase de una película, la ayudé a ponerse enfrente de un gran espejo y que se mirara delante de el.

-YO: y que pueden hacer las estrellas, si no brillar, son estrellas, no deciden si sobresalen del resto, simplemente lo hacen.- la cogí de la nuca, apartando su pelo, y acercando mis labios a su cuello, con un beso de cariño y amor, con su punto de sensualidad, queriendo convencerla.

-ANA: jo, que cosas mas bonitas me dices, al final me vas a terminar enamorando- reía ante su ironía, en ese lapso cruzamos miradas, ella recordó su regalo- oye, ¡¡¿y mi sorpresa?!!!

-YO: es verdad pero ahora que te veo así en el espejo, espérate.

Me fui a por el estuche de terciopelo que se me había olvidado ante semejante belleza abrumadora, y al ver la cinta se me ocurrió la misma idea, volví con Ana que sonreía nerviosa, le puse la cinta en los ojos y ataqué sus labios con los míos para asegurar que no veía, con algo mas de pasión de lo que lo había hecho ella, sonriendo nerviosa, saqué la joya del estuche y con mucho cuidado la pedí que se apartara el pelo del cuello, lo hice y rodeándola con mis manos la coloqué la gargantilla, resistiéndose el diminuto cierre a mis gruesos dedos, supongo que ya sabia que era un collar, pero aun así temblaba de nervios ante mi tardanza, al fin se lo puse y lo retoqué dejándoselo como me pareció mas bonito, me abstraje unos segundos mirándola a ella, dios, era un ángel, casi echo a llorar, sabéis esa sensación de que te pinza la nariz o el temblar en la barbilla antes de llorar, pues algo así, pero no había tristeza, no era desconsuelo, era felicidad, no creerme lo afortunado que era, ese nivel de saber que mi vida era grotescamente mejor al resto, hasta el punto de ser injusto. Ana me devolvió a la tierra.

-ANA: ¿ya puedo mirar? –preguntó casi rogando.

-YO: si, puedes.

Se quitó la venda fugazmente para observar su reflejo, su cara fue aumentando su sorpresa al verse, igual que su mano subió hasta su cuello palpando la gargantilla, intercalando miradas al reflejo y a mi, con una sonrisa tan amplia que era imposible serlo mas, se acercó al espejo ya que la anchura no la dejaba verlo bien en su cuello, admirándolo de cerca.

-ANA: que preciosidad, ¿que son?…. ¿Delfines?

-YO: si, me gustó en cuanto lo vi, me recordó a ti, simple, sencillo y discreto, pero arrebatadamente bello.- me puse a su espalda, acariciándola con mis manos en la cintura.- ¿te gusta?, si no tengo el ticket si no…- se dio al vuelta de golpe sin controlar mucho su cuerpo debido a los tacones y me agarró la cara mirándome con aquellos ojazos que me volvían loco.

-ANA: me encanta, no piensos quitármelo jamas, será mi anillo de compromiso, mi signo de amor haca ti.- su mirada irradiaba la misma felicidad exacerbada que la mía.

-YO: no exageres, no puedes ir con ello siempre, o si, vamos no se como va la moda ahora, lo que tu quieras, o si la plata se estropea en la ducha….- me miró aun mas sorprendida.

-ANA: ¿es de palta? Entonces es caro….

YO un poco, pero nada que no te merezcas.

-ANA: si es buena no pasa nada, y me encantará llevarlo- sonrío dando un salto para besarme tibiamente, mientras sus dedos jugueteaban con su regalo.

-YO: dios, mírate, pareces una actriz famosa rompiendo la portadas de las revistas en una fiesta, llevándose los titulares, no me creo lo feliz que me haces y lo guapa que eres, podría pasarme el resto de mi vida contemplándote.

-ANA: jajajjaja ya claro, anda que no sabes tu como adular.- se contoneaba delante mía relamiéndose esos labios rojos mientras podía notar como su temperatura subía al notar mi polla en su vientre, estabamos tan pegados que mi erección no podía ser pasada por alto.

-YO: es posible, pero que quiera sonrojarte no cambia que mis palabras sean ciertas, ¿y si lo comprobamos?- su cara se giró curiosa.

-ANA: ¿como?

-YO: bueno, antes de irnos, ¿sabes que había una boda en el hotel?, supongo que habrá bailes, los he estado oyendo en el restaurante, podríamos pasarnos….

-ANA: colarnos más bien, jajja que dices, si no vamos arreglados para una boda….

-YO: ¿perdona?- la cogí de una mano y la hice darse una vuelta sobre si misma dejándola de nuevo cara al espejo conmigo detrás.- tu estas para romper la boda enamorando al novio, es un peligro llevarte así de preciosa.

-ANA: jajja vale, pero ¿y tu?

-YO: dame 10 minutos, una ducha rápida, me pongo un traje que tengo y bajamos a bailar un rato, ¿te apetece?- dudaba con la mirada picara, pero verse en el espejo era mucho más tentador, quería comprobar si ese efecto era general, sentirse el centro por 1º vez.

-ANA: vale, pero no tardes.- la di un sonoro y juguetón beso en el cuello, haciéndola cosquillas con mi barba de 3 días.

Salí disparado a la maleta, por algún motivo había llevado el traje de Eric, y me vendría de perlas, me metí en la ducha y en 15 minutos ya estaba listo, debe ser odioso para una mujer ver como un tío en 10 minutos esta listo y a ellas les llevaba horas, ducha rápida, repaso jabonoso a zonas importantes, champú, secarse, echarse 4 gotas de gomina para mantener el pelo despeinado con el efecto mojado, ponerme el traje y un poco de colonia, fin, hubiera tardado menos si no me hubiera tenido que hacer una paja descomunalmente rápida en la ducha, o iría con la barrera bajada todo el tiempo. Al salir del baño Ana me miró perdonándome la vida, mientras la pillé atacando la fondue.

-YO: ¿que? ¿Como estoy?

-ANA: que carbón, dais asco los tíos, estas perfecto, y yo me he tirado casi 3 horas de tiendas y en la peluquería, dios como os envidio.- me fui contoneándome de forma sexi y graciosa hasta ella – aunque ahora de cerca el traje te queda un poco estrecho, ¿es a medida?

-YO: si, y la verdad es que yo también lo he notado, hacia tiempo que no me lo ponía, y desde la ultima vez he ganado algo de masa muscular, tendré que llevarlo a que lo arreglen – me ajuste un poco del pecho, era de donde mas me tiraba, pero al abrir la chaqueta quedaba a perfecto.

Me cuadré en la puerta después de coger el móvil y la cartera, ofreciéndole mi brazo a Ana, que se repasó sus labios con un dedo de forma sensual, por si tenia cacao, cogió un bolso de la bolsa, uno que aun no había visto, metió sus cosas y agarrándose con una mano el vuelo del vestido, me cogió del brazo, mas que para ir de parejita, por que realmente necesitaba apoyo, no era al 1º vez que usaba tacones pero si la 1º que la veía con unos tan grandes. Nos hicimos un par de fotos con algo más de luz y bajamos riendo los 2 y sonrojándose ella, al ver como alguno por el pasillo la miraba, era inevitable. En el ascensor su vergüenza aumentaba.

-ANA: ¿y si no podemos pasar?

-YO: es un baile de una boda, no el banco de España.

-ANA: ¿y si nos pillan? ¿O nos preguntan?

-YO: ningún hombre te cuestionara que haces allí, y si alguna mujer te pregunta di que eres el +1 de una miga de Maite.

-ANA: ¿y quien es Maite?

-YO: la que se casa, mira el cartel – señalé una hoja pegada en el ascensor, anunciando al boda- ¿ves? Maite y Pedro.

-ANA: jo, que nervios, y si…. – la cogí de los brazos clavando nuestras miradas.

-YO: tú tranquila, no va pasar nada, tú déjame hablar a mí, tú solo ve con la cabeza alta, y haz como si conoces a todos, saluda. – se agarraba a mi brazo queriéndose inventar tela para cubrirse el escote ante todo

Según salimos al vestíbulo con bastante ajetreo, se notó un silencio momentáneo, como si se parara el tiempo, los ojos de todos se clavaron en nosotros y mas aun en ella, apretó sus manos en mi brazo, pero mi seguridad al andar era incontestable, llegamos a la puerta del salón del baile, con un armario en la entrada con forma de ser humano.

-YO: si, hola buenas, disculpe, queríamos volver a entrar, verá, he tenido que salir un momento con mi …..acompañante. – hice indicaciones hacia Ana, que se metió en el papel con la cabeza erguida y saludando a un hombre dentro, a través de la puerta, este anonadado le devolvió el saludo, solo por cortesía, a aquella bella joven, pero el armario aquel entendió como aceptación y al ver a Ana entendió mi necesidad de salir de la fiesta con ella.

Noté como al pasar se la comía con los ojos, pero es que lo hacían todos, al entrar Ana le dio las gracias a aquel desconocido que la devolvió el saludo, el hombre no entendió el porque, pero sonrió, y nos paseamos por la pista hasta llegar al bar, allí nos pedimos algo de beber, Ana necesitaba templar los nervios con una copa, yo con mis refrescos y mi poca o nula vergüenza, iba sobrado. Aun así Ana estaba abrumada, era exagerado, pero en el fondo normal, la atención que suscitaba, pese a la luz algo baja, se podía ver casi puntos brillantes en la oscuridad de la mesa clavándose en ella, como lobos en la noche, alguna otra mirada femenina se fue a por mi, pero estaba muy centrado en Ana como para darlas importancia, seria el mayor retrasado de la historia fijarme en otras teniendo a la mujer a la que estaban envidiando todos, a mi lado.

-YO: bueno, ¿que tal?

-ANA: dios, me muero de vergüenza, me miran todos, pero no disimuladamente, como en el metro o la Universidad, es que me comen con la mirada.- se quería cubrir conmigo, pero eso regalaba la visión de su esculpida espalda al resto.

-YO: jajaja es que es lo normal, mira a aquella mesa de solteronas, todas cotilleando con sus ojos clavados en ti, ¿notas la envidia? ¿Ese cuchillo candente que te quieren clavar en la espalda ahora mismo?

-ANA: joder, pobres, es como si les hubiera quitado toda esperanza de ligar hoy, mira, si hay un chico que estaba con ellas que se la levantado y esta ahí, de pie, mirando.- le dio un gran sorbo a su copa, sus mejillas estaban tan rojas que no hacían mas que denotar su belleza natural.

-YO: pues si, vamos a dejar claro que tenemos pareja y estamos bien, para que vuelvan a sus cosas, ¿vamos a bailar?- me miró levantado su cabeza, casi estaba escondida entre la barra del bar y yo.

-ANA: ¿que dices? ¡¡¡¿Estas loco?!!!

-YO: venga, será divertido, tu olvídate de ellos, solo estamos tu y yo, quiero disfrutar de mi novia bailando.- me separé de ella dejándola medio colgada, extendiendo mi brazo para que me cogiera la mano para arrastrarla a la pista, mirándola fijamente a los ojos, retándola, mientras ella se reía y se tapaba la cara con la mano y así el escote con el brazo.

-ANA: esta loco…..- con mas pudor que determinación me dio la mano, respondí con un pequeño tirón que la obligo a moverse velozmente hasta mi y allí la di un vuelta de baile dejando que todos admiraran a mi acompañante, y su espectacular vestido.

Luego la pegué a mi y nos fuimos a la pista de baile, era obsceno la atención que suscitábamos, bueno, que ella suscitaba, por donde andábamos se apartaba la gente y al entrar en la pista nos dejaron nuestro propio hueco, la cogí las copas y las dejé en una mesa, luego volví rápidamente a los brazos de Ana que prácticamente era una estatua paralizada por la vergüenza, reclamaba mi vuelta con sus brazos, a los que acudí encantado, cogiendo la postura de baile para un clásico, (debido a mi obesidad infantil ya os he dicho que mi madre me apuntaba a todo tipo de clases extra escolares, natación, karate, judo, fútbol, baloncesto…..una de tanta fue danza, y allí aprendí a moverme correctamente en diferentes bailes, de hecho hasta pienso que cierta habilidad en el ritmo al follar que tengo se lo debo a aquella profesora vieja, gorda y que fumaba, pero que me hacia repetir 10000 veces cada paso, eso, y mi experiencia con Eli, me dieron las nociones para saber bailar, y no hacer el tonto o solo restregarme como hacen muchos hoy en día.), ella que ya me conocía respondió tomando la postura y comenzando a movernos, con pasos amplios y lentos, con nuestros ojos clavados en los del otro, ella podía notar mi seguridad pero también que aquella situación me encantaba, con una sonrisa boba, mientras a ella le daba pavor ser el centro de atención, era cuando mejor me encontraba yo, dicen que en el amor no tienes que buscar a alguien igual que tu, si no a alguien que te compete, y eso hacíamos, nos deslizábamos por la pista mientras Ana se iba olvidando del resto y solo gozaba con el baile y con el momento, sus giros y movimientos fueron adquiriendo ritmo, ya se daba la vuelta y formaba giros y posturas, mis fuertes brazos la ayudaban y acompañaban. Para mi seguía siendo evidente como la desudaban con la mirada pero para ella fue algo que dejó atrás, se centró en mi y en lo bien que estabamos pasando, las canciones iban pasando y los estilos, canciones y dj de bodas, pasan del viva España de Manolo Escobar al ultimo hit latino, poco a poco ella me seguía el ritmo y hacíamos tonterías y movimientos super conocidos de los bailes mas típicos, sacándola una sonrisa continua cuando me veía liderar los bailes que el resto de la pista seguía, era mi mayor regalo, verla reír y ser feliz, ademas que en el momento de las sevillanas, ella sacó su raza andaluza, de Granada, e hizo lo mismo, arrancándose por bulerias, sabia moverse, eso sin duda, luego tocó una lenta en la que nos pegamos para descansar y darnos algún que otro beso esporádico.

-ANA: no se como lo haces.

-YO: ¿el que?

-ANA: ser así, como eres, nunca me atrevería.

-YO: ¿por que lo dices? Si acabas de iniciar el movimiento sevillanas jajajaja

-ANA: pero es por ti, por que haces sentir cómoda en situaciones que no lo son, no se, como lo de la sorpresa del masaje, la gargantilla, colarte en un boda, hacer todo lo que hiciste para el piso, y luego abandonarlo todo, a hacer reír a los demás a toda cosa, a ser quien se lleve las miradas pero para hacer reír, no por vanidad, a reírte de ti mismo el 1º y de los demás, a ser tan abierto y sincero que contagias, es algo que me confunde y me gusta.

-YO: vaya, no sabia que hiciera tantas cosas….normalmente solo hago el tonto, y los tontos hacen tonterías.

-ANA: ya, eso puede parecer al resto o a quien no te conozca bien, pero piensas mas en los demás de lo que te gusta admitir, vas de duro y de bruto y eres el mejor hombre que he conocido, amable, cariñoso, tierno y romántico.- me dejó sin palabras, aunque quisiera negarlo, era cierto, eso podía cambiar si en vez de recibirla vestido lo hubiera hecho desnudo con el colgante en mi polla como se me pasó, no lo se, supongo que elegir otra opción a esa, pero que se me ocurrieran, era a lo que se refería.

-YO: supongo que eres quien mejor me conoce últimamente, no soy quien para negarlo, solo se que soy como soy, y me gusta serlo, es mas divertido, y simplemente dio gracias a dios por encontrar a alguien como tu en mi vida.

Se hizo un leve silencio entre los 2, las palabras eran sinceras y sentidas por lo tanto no había nada que añadir, continuamos con nuestros bailes, acercándonos a la mesa con las copas de vez en cuando, viendo como algún mirón se pasaba de la raya al asomarse al escote de Ana, que estaba tan acelerada y acalorada por los movimientos que no se daba cuenta del efecto de su canalillo brillante en los demás. Lo mejor de la noche llegó al sonar una canción de hacia unos años, una canción que nos era muy familiar, en la visita aquella que de crío hice a Granada, donde conocí e hice migas con Ana con casi 12 años, hubo una canción, mas bien una película, Grease, que sonaba a todas horas y los críos imitábamos el baile final de la película para los padres, según sonaron los primeros acordes Ana y yo nos miramos, ella por que quería saber si me acordaba, pero yo por que mi cabeza me devolvió a los 12 años, la cogí de la mano según el resto adivinaba la canción, de hecho mas de una pareja quiso amagar con empezar el baile, pero era demasiada vergüenza, incluso cuando arrastré a Ana a la pista, roja de vergüenza al entender mi intención de comenzar a bailar como en la película, ella se resistía, le podía sobre manera, pero a mi me dio igual, me arranqué con la parte del chico, cantando y bailando clavando el play back, tirando la chaqueta al suelo e imitando a la perfección la famosa película, sin saber si quiera si Ana me seguía, me di al vuelta esperando verla , ya había llamado la atención de todos y me había dejado casi solo en la pista, pero no era Ana quien tenia delante, me encontré a la novia clavando la parte de la mujer, con Ana de fondo partiéndose de risa al verme, la novia me miraba para que la diera el paso, comenzaba la parte juntos y no corto ni perezoso me fui a por ella, bailando juntos y pasando entre las mesas y al barra del bar como en la atracción de la película, la novia iba algo borracha, supongo que por eso se atrevió, la situación se me fue de las manos, o no y era lo que buscaba, había gente que nos hacia los coros y nos seguía bailoteando como en la película, el resto aplaudía y cantaba partiéndose, yo era el barco rompehielos y el resto me seguía, según me acercaba a una mujer seguía donde la anterior lo había dejado, la novia fue apartada de aquel desenfreno, o no me pudo seguir, me dio igual, iba rebotando por toda la sala agarrando hasta algún hombre en vez de a una mujer, o hasta al cámara de la boda, fue de esos momento de los que hablaba Ana, ese momento en que yo me desataba, podía coger un grupo de gente normal y a través de mi ridículo sacarles a todos de sus encasilladas vidas por unos instantes, el “que dirán” no fue algo que me preocupara nunca, ni antes ni después de la operación. Llegó al parte final a la que me fui a la pista, y no se si fueron celos o que se vio arrastrada por la tsunami que acaba de montar en la fiesta, Ana apareció de la nada liderando conmigo una clase de baile que el resto de parejas se habían animado a seguir detrás, Ana se acordaba perfectamente de aquellas tardes en Granada y de cómo lo ensañamos para nuestros padres, las partes juntos o separados, hasta que iba terminar la canción, en la película no recuerdo bien como lo hacían, pero Ana y yo lo ensañamos para que ella saliera corriendo hacia mi y yo la elevara por los aires con mis brazos, totalmente estirada boca abajo, mi corpulencia y su escuálido cuerpo a los 11 años era como levantar una mochila, pero ahora llegó el final y como estipulaba el baile ella quedó a unos 6 metros de mi, mirándome con su eterna sonrisa sin saber si hacerlo o no, me coloque en posición apartando al resto que miraban expectantes, viendo mi predisposición, y tapándose la cara de una vergüenza que ya no podía existir, la animé, pidiendo aplausos de todos, colocándome en posición de nuevo, ella se quitó los zapatos y se recogió el vuelo del vestido, para salir corriendo hacia mi, como de críos me agaché para recibirla con mis manos en la cintura y elevarla con mis piernas a la vez que ella ponía el cuerpo rígido, como un ángel para echar a volar, gritando de pánico y miedo, salió perfecto, ni ensañado 1000 veces, arrancando el aplauso de toda la boda mientras yo daba vueltas sin dejar de mirarla como se estiraba de brazos delante de todos, asegurándome que no se le vieran nada y mas aun que no se me cayera.

Fue uno de esos momentos en mi vida que cada ida que recuerdo me avergüenzo de mi mismo, en que me doy golpes en al cabeza castigándome por ser tan ridículo, pero sonriendo al pensar en ello, por que estoy seguro de que lo volvería a hacer. Entre aplausos y comentarios del dj la bajé con cuidado haciéndola resbalar por mi pecho hasta que se quedó medio escondida entre mis brazos, apoyando su frente en mi tórax y tapándose con las manos por los laterales de la cabeza, pasado el subidón de adrenalina se daba cuenta de lo que había hecho y de cómo iba vestida, quería que el mundo se la tragara, la besé en la frente mientras la apretaba contra mi pecho, podía notar como se reía de nervios descontrolada, como su cara emanaba calor de lo roja que estaba y como se quería hundir en mi pecho para desvanecerse.

-YO: no ha salido tan mal sin ensañar….jajajaja- la oía balbucear, su cara estaba tan pegada a mí que no salían las palabras.- venga, no puedes quedarte así, vamos a tener que ir a buscar tus zapatos- me miró de golpe, con su cara medio compungida y aluna lagrimilla de risa en sus ojos siendo secada por sus dedos.

-ANA: ¡¡¡dios, los zapatos!!!- se dio la vuelta para buscarlos entre el gentío, la novia con una de las damas de honor sujetándola, se los acercó, dándole las gracias.

-NOVIA: os tengo que felicitar, vaya momentazo, ¿vosotros quienes sois? – no se la podía engañar, sabría perfectamente los invitados.

-YO: somos……animadores del hotel, no se creerá que nos hemos colado a montar este numerito, gratis, ¿no?- Ana me miraba aguantándose la carcajada, me encantan las ironías, las medias verdades o decir la verdad de tal forma que no lo pareciera.

-NOVIA: pues que detalle, me habéis hecho reír tanto que se me va el maquillaje jajajajja

-YO: pues mucho gusto, y felicidades por el compromiso, aquí tiene mi dirección de correo, me gustaría tener una copia del vídeo, si no le importa.

-DAMA DE HONOR: nada, descuide ya me ocupo yo de que le llegue, ¡¡¡¡que esta señora se nos va de luna de miel!!! – y gritando se la llevó con el Novio, que andaba con el ritual de la corbata. Ana se dio la vuelta ahora si dando rienda suelta a sus risas.

-ANA:¡¡¡ ¿pero como se te ocurre pedirle una copia?!!

-YO: jajaja yo quiero ver el baile repetido, ¿tu no?- entendió mi petición y me pegó en el pecho ante mi ocurrencia, su puso los zapatos con algo de dolor en sus gestos, recuperó un altura considerable de nuevo.

-ANA: vale, amonos ya a la habitación que estoy cansada y me están matándome estos zapatos, ¿y tu chaqueta?- me miré dándome cuenta, la había tirado al empezar a bailar, me separé de Ana buscándola por el suelo, me costó encontrarla, hasta que por fin la vi en las manos de una mujer, me acerqué a ella para pedírsela.

-YO: si, perdone, creo que es mía la chaqueta.

-MUJER: ¿ah si?, la vi en el suelo y no se de quien es, ¿es tuya seguro?

-YO: si miré el forro por dentro, pone Eric, el pantalón también lo tiene- le señalé el mío, pero estaba por dentro, la mujer ni lo miró, solo me comía con los ojos, me costó darme cuenta, pero ella sabia de sobra que esa chaqueta era mía.

-MUJER: y si subimos a mi habitación y así me enseñas lo del pantalón – se me acercó insinuante, agarrándome la corbata y frotando su buen par de tetas escotadas en mi pecho, buscando con sus labios los míos dándome topecitos con la punta de la nariz, estaba jodidamente buena, y sin duda, sin Ana allí, ella era el premio gordo, y supongo que quiso volver a serlo quitándole su hombre a Ana.

-YO: lo siento, pero tengo pareja y no tengo ningún interés en ti.- se sobresalto casi ofendida.

-MUJER: ¿quien, esa fulana del vestido de puta? Tranquilo yo soy mejor que ella…..- la agarré con fuerza de una de sus manos que se dirigió a mi polla, no me gustó nada su comentario.

-YO: miré, no la faltare al respeto, pero que sepa que como mujer no le llega ni a la suela, pero eso si, como fulana, le tiene usted ganada la partida.- se volvió a ofender, supongo que no estaba acostumbrada a ser tratada así por lo hombres, era una autentica belleza y su vestido denotaba que lo sabia y lo usaba a su favor, sin duda tendría a tíos babeando por ella continuamente.

-MUJER: pues que sepas que tu “amiga” esta allí con esos 4 tíos, y no se la ve muy comedida.

Me di la vuelta viendo como 4 buitres habían aprovechado mi ausencia para ir a cuchillo a por Ana, le arranqué mi chaqueta de las manos a aquella mujer, y me fui volando hasta ella, pese a lo que había dicho aquella mujer, Ana estaba siendo acosada, su mirada denotaba auxilio, y me buscaba con la mirada, me había perdido de vista, acariciándose la gargantilla en el cuello como llamándome, cuando me localizó, extendió su mano hacia mi, de inmediato la agarré y de un leve tirón la saque de aquella trampa, ante las protestas de los demás hombre, una mirada firme mía les hizo agachar las orejas a todos.

-YO: esta tiene dueño caballeros, pero aquella mujer del vestido azul parece muy necesitada.- les indiqué a la mujer que me había tirado los trastos, a la que fueron como lobos.

-ANA: dios, menos mal que me has encontrado rápido, no paraban de hablar y querer subirme a su habitaciones, pobrecilla mujer la que se le viene encima.- se echó sobre mi pecho agradeciendo m protección.

-YO: no me preocuparía por esa mujer, me había cogido la chaqueta, y casi me coge la polla, me quería subir a su habitación también.- Ana me miró alterada.

-ANA: ¡¡será puta!!- me hace gracia lo ofendidas que se ponen cuando un tío las llama así pero las facilidad con la que se lo llaman ellas.

-YO: eso te ha llamado a ti….- Ana se abrió de boca ofuscada.

-ANA: ¡¡¿que? yo voy la mato, te arranco el moño a tirones, so´ guarra!!- saco su vena mas andaluza, la sujeté para que se quedara en eso.

-YO: tranquila, ya la he puesto en su sitio, además, estoy aquí contigo, anda subamos a la habitación aun nos quedan unas horas antes de irnos- con cierta dificultad logré que dejara de mirar cabreada a aquella mujer, que ahora si, siendo rodeada de hombres babosos, estaba en su salsa.

Salimos de la boda después d dar un par de tragos mas a las copas, Ana me acariciaba el brazo tratando de calmarse ella, mirando de reojo aun a aquella mujer, poco a poco y con algún beso furtivo la devolví a un estado natural, subimos al ascensor con todos los hombres envidiándome al salir de allí con ella y subir a las habitaciones, y pese a que su tono y su cuerpo estaban mas relajados, la notaba tensa en sus gestos, pero me distraía enseguida, no podía dejar de admirar su escote como esos babosos, y ver como se agarraba y apartaba el vuelo del vestido la daba un aire a diva de los años 70 que me encantaba, sus caricias y besos fugaces eran mas tórridos de lo habitual, al llegar a la puerta de la habitación se colocó entre la puerta y yo de espaldas a ella, atrayéndome hacia ella cogiéndome de las solapas de la chaqueta, ahora si, besándonos de forma pasional, acariciando su cintura mientras ella me apretaba contra su cara, ya fuera agarrándome del pecho o de la nuca, su lengua se volvió atrevida, y me perforaba la boca, me olvidé de la puerta y me centré en aquella hembra que demandaba mis caricias, mis manos no pudieron evitar dejar su cintura y repasar su cuerpo por completo, la agarré la pierna libre de la tela del vestido y la elevé frotando su muslo, doblándosela para restregarla contra mi, no era habitual que en publico, aunque no hubiera nadie en el pasillo, me dejara atacar su cuerpo de esa manera, supuse que quería marcar territorio de nuevo, y eso me la terminó de poner como un tronco de árbol, palpitando en mis pantalones y haciéndome notar en su ombligo, eso la sacó la lengua de mi, necesitaba la boca para gemir ahogadamente, rozar su vientre era encenderla sobre manera, llevó sus manos a mi polla manoseándola por encima de la tela, yo no me corté menos y mi otra mano se busco sitio a su espalda, introduciéndose por la V de su culo y llegando a su trasero, gracias a sus movimientos de cadera que separó de la puerta, me aleje de sus labios besandola el cuello mientras mi mano notaba el fino hilo de su tanga, no era una asidua de la prenda pese a que las tenia, le gustaban mas las bragas, entre otras cosas por que decía que su cuerpo y sus caderas eran algo anchas y esa prenda la “violaba”, fui cruel y agarré del hilo del tanga tirando de el con fuerza, eso la estremeció echándola la cabeza hacia atrás, regalándome su escote, que ataqué con mis labios y mi otra mano ya libre, que pese a no sujetar su pierna, seguía doblada, rodeándome. Podía ver y palpar sus pezones a punto de rasgar la tela del vestido, estaba muy caliente, y yo no menos que ella, mis caricias la hacían temblar y cada vez que tiraba del tanga la podía notar contraerse de placer, pasados unos minutos me agarró la cara con sus manos mordiéndose el labio y clavándome su mirada.

-ANA: fóllame ahora mismo, vamos en la habitación y hazme tuya, lo necesito- se apoyó en la puerta y me rodeo con la otra pierna cruzándolas quedando ha horcajadas sobre mi, la sujeté de la cintura mientras nos fundíamos en otro beso caliente y húmedo, si ella lo necesitaba yo ardía por dentro de ganas.

Es difícil abrir una puerta de hotel aunque sea con una tarjeta magnética cuando no sabes que mano apartar de una hembra en celo que tienes agarrada por una teta y por el hilo del tanga, mas que no saber, es que no quieres apártalas de allí, finalmente me decidí por la de su pecho, entré en la habitación con ella colgada de mi cuello, quitándome la chaqueta por los hombros, no hubo tiempo ni para la fondue ni para el champan con los hielos medio derretidos, de hecho casi tiro el cubo con al dejarla sobre la cama mientras las lenguas se divertían en la boca del otro, a duras penas me terminé de quitar la chaqueta y la corbata, no me dejaba separarme de sus labios, me sujetaba la cabeza con sus manos implorando que continuara aquel frenesí, mi cuerpo me pedía a gritos que le rompiera el vestido y la destrozara a pollazos, sin ninguna duda con cualquiera lo hubiera hecho, pero no con ella, no ahora con esa relación que me llenaba y me elevaba por los cielos, perdí la noción del tiempo, de vez en cuando me separaba de su cara para coger aire, admirando sus ojos de cerca, reía al verme así de perdido en sus ojos, en uno de esos momentos saco mi polla del pantalón, aun no sabia como pero su habilidad para sacármela con la ropa puesta era casi magia, pero siempre que lo hacia me importaba mas el alivio que sentía al liberarme de los slips, como para preguntarme como lo hacia. Su habilidad con las manos había mejorado mucho y pajeaba suavemente sin dejar de hundir su lengua en mi boca, a mi me costaba segur con ese juego bucal con sus hábiles manos sacándome pequeños suspiros, lo comprendió, así que me tumbó boca arriba y poniéndose de rodillas, con mis piernas entre las suyas, se contoneó para que me deleitara con su cuerpo antes de agacharse a chuparme la polla, tan bien como había aprendido ha hacerlo, sujetando con ambas manos y trabajado el glande con su lengua de forma exquisita, engullendo solo el capullo para jugar con el a su antojo, cuando me sacaba alaridos con sus gestos pasaba a trabajar el tronco, lo repasaba lentamente con sus labios, bajando hasta la base de mi falo, siguiendo con sus manos masturbando la parte superior, estas fases las terminaba siempre igual, pasando su lengua desde la base hasta la punta, como si lamiera un sobre, pero de forma muchísimo mas sensual y excitante, al terminar la infinita barra de carne daba un lametón final como a un helado, haciendo gancho con la lengua, para justo después perforarse hasta el gaznate mas de media polla sin esfuerzo alguno, se mantenía allí unos segundos hasta que la sacaba para poder respirar y repetida la operación, sus primeras veces solo se metía la polla, algo loable ya que casi se desencajaba la mandíbula, pero a estas alturas chupaba y relamía cada centímetro de barra que se introducía, sus labios no se despegaban de mi verga, pese a lo evidente del verbo, realmente chupaba, succionaba sin piedad, y comenzaba a jugar con su lengua cuando poco, o nada, de espacio debía de tener entre sus dientes.

Pese a la explosión de sensaciones que me hacia sentir, eso no me hacia correrme, no me aceleraba el pulso, eran las manos pajeando de forma continua desde la base hasta su boca las que me mataban, lo sabia así que siempre que paraba para respirar y secarse las babas que brotaban, sus manos aceleraban un poco mas, hasta volver a chupar como una aspiradora, quiero pensar que era mi falta de entrenamiento, pero la realidad es que sus avances me llevaron a correrme en menos de 15 minutos, antes la avisaba, y le costo mas de 10 corridas no tener arcadas, pero ahora dejé de hacerlo, ella lo sentía y se preparaba, metía solo el glande haciendo el vacío con sus labios y machacándomela sin piedad hasta que explotaba en chorros de semen dentro de su boca, cada contracción era una cantidad enorme de leche caliente que la llenaba, aun así se mantenía firme hasta asegurarse de que no quedaba nada, y sin ningún pudor echaba la cabeza hacia atrás y se le tragaba sonoramente, para volver a mi polla y repasarla de arriba abajo para no dejares nada de su recompensa, y también por que así sabia que en pocos minutos me tendría tieso de nuevo.

-ANA: me pone como una moto tragarme tu semen, dios, no sabia lo que me perdía.- no se por que, pero o lo decía para halagar o realmente se excitaba mucho comiéndomela hasta lograr su ración de simiente caliente.

-YO: seamos justos, ¿no te parece?- me sonrió de forma obscena, leyéndome la mente.

Tomé partido, me incorporé y la cogí de la cintura, y usando mi polla como eje, la giré hasta ponerla encima mía, con mi cabeza entre sus piernas, un 69, como era ya habitual, ella entendió de nuevo, y con el gesto mas sensual y provocativo que os podáis imaginar se agarró el vuelo del vestido echándoselo hacia un lado, dejándome acceso limpio a su coño, que estaba marcado claramente en un tanga fino y medio trasparente, aun mas debido a los fluidos que chorreaban, literalmente, de su interior, me goteó en la cara, olía a hembra desesperada, la subí un poco mas el vestido y apenas al rozar el tanga convulsionó, lo aparté suavemente, de forma lenta oyéndola como tenia que dejar de tratar de levantar la polla por que gemía de lujuria impaciente, una vez a mi disposición, la agarré y apreté la cadera hasta meter su coño en mi cabeza, iniciando una comida salvaje, había aprendido donde tocar, y como, para sacarla de si, abriendo bien sus labios mayores para atacar sin piedad el clítoris que parecía un melón de lo grande que estaba, eso, unido a los juegos de mi lengua en su interior la arrancó un orgasmo bestial a los pocos minutos. Estaba lo mas cachonda que la recordaba, dejó sus trabajos manuales para incorporarse y mover su cintura de forma rítmica mientras mi boca seguía martirizándola, no hacia falta mamada para mi empalme, ver en el espejo como su cuerpo se retorcía en ese vestido, sabiendo que la causa era yo, me la puso hinchada de nuevo, ella ni se percató, estaba abstraída disfrutando, apoyándose en mi vientre mientras sus caderas alternaban movimientos rítmicos con parones en seco cuando mi boca atinaba con sus movimientos, no tardó en llegar la 2º corrida de mi chica, esta vez con premio en forma de fluidos, que me tragué sin pestañear, viendo como su cintura temblaba.

Era lo que buscaba, y pido disculpas por el inciso, si algo había aprendido hasta ahora es que para hacer disfrutar a una mujer, de verdad, tenia que lograr que se corrieran así al principio del sexo, ya fuera masturbaciones, sexo oral o penetraciones, mi 1º objetivo era lograr que se corrieran como una fuente, una vez que tienes a una mujer en ese estado, volver a lograr que se corra es muy sencillo y rápido, la excitación es máxima, no es ni disimulado ni contenido, es gozar de la forma mas pura, y entre emanaciones, el nivel de placer es alto y continuo, da igual como la tengas o lo bien que creas que follas, hasta que no ves ese patrón repetido en muchas mujeres no te das cuenta que es en ese punto en el que una mujer no puede fingir nada, solo disfrutar de ello como una perra, cada vez que la hagas temblar ella misma se frotará el coño, incluso sacándote la polla de dentro, hasta que termine, para después volver a por mas. Una vez ahí, solo tienes que mantener un ritmo normal, la sacaras orgasmo tras orgasmo bañándote sin parar y haciéndola sentir estrellas entre ellos, a partir de eso, ya es una pelea por ver quien aguanta mas en igualdad de condiciones, mi teoría es que hasta que no logras eso, las mujeres parten con ventaja en el aguante y duración en el sexo, con lo que eso conlleva, puedes estar años con una mujer follando y creer que la haces vibrar y luego te deja por que no la llenabas en la cama, o ver como mujeres echan su vida por la borda y se someten a un hombre que las de eso, como era mi caso.

Volviendo a la cama del hotel, en que Ana recuperaba a duras penas el aliento por la eclosión de su cuerpo sobre mi cara, cayó abrumada entre risas y suspiros de excitación a un lado de la cama, incorporándose mientras miraba mi polla apuntando al techo con firmeza amenazadora, relamiéndose, se puso en pie quitándose los zapatos que aun llevaba, soltando un gemido de placer con cada uno de ellos, quedando de pie junto a mi, y llevándose las manos a lo hombros, se sacó lo tirantes del vestido y lo dejó caer hasta su cintura, dejando al aire sus preciosas tetas turgentes, juveniles, perfectas y en su sitio, con aquellos pezones oscuros totalmente erguidos, no me resistí y me puse de rodillas enfrente suya atacándolos con mis labios y manos, es una injusticia universal que una mujer tenga 2 tetas y el hombre solo 1 boca, pero mi experiencia era amplia y sabia como tratarla, ella agarró mi cabeza acariciando mi pelo dejándose dar placer, para asegurarme no perder lo ganado, mi otra mano acariciaba levemente su vientre, por encima del vestido que colgaba de su cintura apretada, negándose a ir al suelo, eso la aceleró aun mas, y viendo lo tieso de sus pezones los mordisqueaba, vi el cubo del champan, se me ocurrió coger un hielo medio desecho, y pasarlo pos su pezones, el frío la devolvió a la tierra de golpe, estaba algo ida, rió sintiendo como su cuerpo se estremecía y su piel de gallina afloraba en sus senos, los pasaba con cuidad y lentitud, para luego lamer y chupar como un recién nacido, eso le estiró aun mas lo pezones, los tenia los mas grandes que había visto nunca y lo aproveché a conciencia .Cuando se deshacía el hielo lo fui subiendo por su cuello repasando con mi lengua las zonas, acabando con unas pocas gotas frías en sus labios y perforando su boca con pasión, logrando que sus muslos se frotaran de forma incontrolada, estaba a punto de nuevo y aun no la había penetrado, pero eso se iba a acabar pronto.

Se sacó el vestido por arriba viendo que por abajo su cintura era demasiado amplia, dejando al descubierto su escultural cuerpo ejemplo de la belleza jovial, solo con un diminuto tanga que, andando hacia la chimenea, se agachó sensualmente para quitar, se apoyó en el marco, notando como el calor de las llamas la envolvía, ver su cuerpo desnudo brillando por el reflejo del fuego, con su tono de piel tostado me obligó a ir a por ella, la rodeé con calma aunque mi instinto me pedía violencia, dejando que mi polla se abriera paso entre sus muslos y abrazándola por la cintura, ella respondió echando su cabeza hacia atrás al notar mi boca en su cuello, acariciando mis brazos en su vientre.

-ANA: fóllame, por dios, te lo ruego, pero como estamos, por detrás.

-YO: ¿y por que?

-ANA: así mi culo hará de parapeto, no quiero que me la metas toda otra vez, aun me escuece de este medio día en las duchas, ¿te importa?

-YO: para nada, lo que tú desees, siento si he sido muy brusco.

-ANA: no pasa nada, solo dame tiempo, pero ahora te lo pido, métemela y llévame al cielo.

Me desvestí completamente, y ella misma bajó su mano a mi polla y sacando un poco el culo abriéndose de piernas, y poniéndose de puntillas, se la metió sin dificultad, los varios meses practicando y su lubricado coño hacían que su cuerpo ya no se estremecía con solo notar media polla dentro, se dejó caer poco a poco hasta que ya no podía evitar notar como la abría de nuevo sus paredes interiores, aun así y con algún suspiro de dolor leve, no paró hasta tener dentro todo lo que la posición permitía, dejando fuera unos 5-6 centímetros, pero incidiendo directamente en su punto G desde ese ángulo, plantando bien los 2 pies en el suelo se quedó quieta dejando que su dolorido coño se acostumbra de nuevo a ser invadido por aquella enorme nave, yo besaba su hombro y su cuello, mientras mis manos repasaban su cintura, sus pechos y su ombligo. Ya no era ninguna cría asustada, y sin dejar pasar mucho tiempo comenzó a mover sus caderas de forma circular, al inicio sobre mi, sin sacársela, pero luego sobre ella, sacando cada vez mas, y metiendo mas de golpe. Me deleité con su trabajo y sus progresos, se haba convertido en una buena amante hasta para mi, su ritmos y gestos eran aprendidos y mecánicos, logrando sacarme gemidos leves con su aceleración, sin duda así podara sacarle un orgasmo a mas de 1, pero era yo, me divertía verla tan concentrada mientras se retorcía de placer por sus propios gestos, sin que yo aun me moviera, era como ver a tu hermano pequeño no haciéndolo mal en un deporte en el que tu eres profesional, decidí marcarme una meta, hasta que no se corriera ella sola usándome de herramienta no tomaría partido, la dejaría creer que va “ganando”, y así lo hice. Tardó unos minutos, pero como os he dicho, en ese estado se corren con poco trabajo, su ritmo antes de ello era bastante bueno, había cambiado los círculos amplios con solo un mete saca que hacia q mi pelvis rebotar en su trasero provocando un sin fin de oleadas vibrantes en sus nalgas duras y tersas, al venirse volvió a los círculos amplios echándose de nuevo sobre mi pecho, riendo, sintiéndose la reina por un segundo, la dejé disfrutar, pero en cuanto noté que se le paso el orgasmo y dejaba de chorrear, agarré sus caderas fuertemente y metí la 1º marcha, le pilló desprevenida y se agarró a mi nuca pasando sus brazos por encima de su cabeza, sonriendo por mi entrada en acción, pase a la 2º marcha, su sonrisa se desvaneció cambiando por morderse el labio de forma agresiva, queriendo aguantar aquel arreón, al meter la 3º marcha comenzó gemir entrecortadamente con cada golpe de pelvis en su culo, apretaba los dientes queriendo mantener la compostura, pero le fue inútil y la saque otro orgasmo que nos bañó las piernas a los dos, eso me dio igual y emita 4º marcha, para ello no pude mas que rodearla por el vientre para tenerla mejor sujetada, y ella igual, se aferraba a mis brazos, los golpes en su trasero ya eran rítmicos y continuos, secos y sonoros, Ana no quería rendirse, pero no pudo parar de gritar de placer obscenidades impropias de su carácter afable e inocente. La 5º marcha ya fue demasiado y se puso de puntillas pretendiendo así que no la matara tan rápido, pero se corrió de nuevo convulsionando, me costó dejarla empalada y seguir con mi ritmo, ella no aguantaba mas y se echó hacia delante apoyándose en la chimenea y siendo el objeto de mi deseo, dejo que el vendaval comenzara, haciendo fuerza contra la pared, resistió lo que pudo hasta que emita la 6º marcha, el máximo que siendo solo Raúl, podía dar, un ritmo que había matado y encandilado a gente como mi leona y a las colombianas, Ana estaba aprendiendo a recibir en su interior aquella fuerza de la naturaleza, pero no aguantó mas de 10 minutos así, se corrió 3 veces casi seguidas bañando las piernas, el suelo y hasta parte de la chimenea que crepitaba con las gotas de fluidos que la llegaban, Ana estaba poseída y se movía como un anguila percutiendo contra mi, dejándose arrasar sin piedad hasta que reventé de semen su coño en un ultimo minuto digno de la bestia, me encantaba correrme regalando el ritmo mas animal al final, era como mi firma personal.

Ana gritaba tan fuerte y tan alto que tapaba los golpes aguados en su coño, pero no pedía que se la sacara si no que siguiera hasta matarla, podría haberlo hecho, sacar a Zeus, o a la bestia y haberla destrozado, durante otra hora mas, de tal manera que se hubiera vuelto otra muñeca rota mas en mis manos, otro juguete, pero no quería eso, así que simplemente me dejé ir y acariciándola el vientre. una vez mas forzó un orgasmos que coincidió con mi ultima sacudida de semen, rebajando el ritmo de mis penetraciones hasta notar como Ana de desvanecía y caía de rodillas, saliendo de mi, tiritando ante el fuego de la chimenea, arrodillándome detrás de ella y sujetándola para que no cayera de golpe y se hiciera daño, dejando unos segundos para que retomáramos el aire los dos, ella estaba extasiada, con ligeros calambres de haberse pasado casi 1 hora siendo masacrada por el coño sin compasión, y yo en el momento de mas cansancio por sexo del que había estado nunca desde el regreso de Ana, volvía a ser una gran versión de mi y Ana era mi compañera de viaje, había aguantado como una jabata aquel torrencial que el cayó encima, la acaricié el hombro, a lo que ella reaccionó como un perro asustado.

-YO: hey, preciosa, ¿como estas?

-ANA: me siento rara, estoy………cansadísima……….me duele todo……………y se me contrae la vagina, tengo como espasmos.- me miraba asustada.

-YO: tranquila, es normal, se te ira pasando poco a poco, creo que me he vuelto a pasar, perdona.

-ANA: no, eres genial y ha sido increíble, dios, es solo, que es nuevo para mi, pero me encanta.- se abrió como una flor y me abrazo en el suelo, dándome algún beso corto en los labios, como agradecimiento, pero notando como su vientre tenia leves convulsiones que iban calmándose, su cuerpo seguía temblando y tiritando- dios estoy seca.

-YO: es normal, hemos sudado mucho, podemos probar el champan, ¿no?- sonrío separándose los justo para sonreírme de manera deliciosa.

-ANA: vale, pero tráelo aquí, y lo tomamos al calor del fuego, tengo escalofríos.

Salté como un canguro y cogí el par de copas y la botella, también la funda nórdica de la cama y una sabana, que estiré en el suelo, serví las copas abriendo la botella con el corcho saliendo despedido, y sentándome enfrente de Ana nos rodeé con la colcha, pero ella no dejaba de tiritar mientras nos mirábamos a los ojos repasando mentalmente lo ocurrido, la di la vuelta y la senté en mis piernas rodeándola con mi cuerpo y acercándonos al fuego, dándola mi calor corporal y dejando descansar su cabeza en mi pecho, me encantaba la sensación de su pelo, y de que el ritmo fuerte y seguro de mis latidos la calmaran, sus reacciones corporales a la tremenda follada que acababa de sufrir fueron pasando, y ya solo se acurrucaba en mi cuerpo buscando posturas cómodas para adormecerse, mientras acariciaba su largo pelo.

-YO: se hace tarde, tenemos que volver a casa.

-ANA: no, yo quiero quedarme aquí, así, contigo.

-YO: no menos que yo, créeme – la besé en la frente al tener su cara de nuevo mirándome suplicando con morros de cría de 6 años- pero tenemos que volver.

-ANA: jo, la vida es un asco.- me miraba aceptando su destino, la agarré el mentón con mis dedos levantando su cara ahusa cruzarse con mis ojos.

-YO: nada mas lejos de la verdad, mi niña, no contigo a mi lado.- la di un beso, de forma tierna y siendo recibido de igual forma, haciéndola ver que si bien no podíamos tener una vida idílica, no se podía ser más feliz, no a mis ojos.

Me levanté y la cogí en brazos rodeándola con la colcha, la dejé sobre la cama y me fui a dar una buena ducha caliente para, esta vez si, relajarme dejando que el agua tibia calmara mi cuerpo, realmente me había costado llegar a ese nivel y una sonrisa boba que me salía al recordar como Ana había aguantado y disfrutado de aquello tanto como yo, temí salir y encontrármela dormida o aun dolorida, me la encontré atacando despiadadamente la fondue de chocolate cubierta por la colcha, era perfecta, al verme se quedó paralizada, como si la hubiera pillado haciendo algo malo, echándose a reír mientras relamía la cuchara cubierta de cacao.

-YO: venga, golosa, te toca la ducha.- me fui a vestir dándola un beso rápido saboreando sus labios.

Se metió en la ducha dando un brinco y riendo, siendo el alma cándida y afable que conocía, estaba feliz, supongo que por haber aguantado bastante bien mis acometidas. Me vestí rápidamente con la poca ropa limpia que me quedaba en la maleta, y recogí la habitación un poco, estaba hecha un desastre y había una marca grotesca de fluidos en la moqueta delante de la chimenea, donde Ana había soportado de pie mis ataques. Terminé de recoger cuando Ana salió con una toalla tapándola el cuerpo a duras penas, desde sus senos hasta sus muslos, y con otra en las manos echándose todo el pelo hacia un lado y secándoselo y cepillando, me quedé atontado viendo su cuerpo húmedo y sin mucho pudor se quitó la toalla y se secó delante de mi, completamente desnuda, para ponerse ropa interior limpia, en esos gestos me di cuenta de algo que puede que a muchos os parezca raro, pero a otros muy familiar, me ponía o me gustaba ver mas a una mujer semi desnuda o provocativa con ropa puesta, que verla completamente desnuda, era el poder de la insinuación lo que me mas me gustaba, mucho mas que ver en si un cuerpo desnudo, por muy apetecible que fuera.

La vi vestirse con unos vaqueros ajustados y un par de capas de camisetas y blusas, era pleno diciembre y hacia frío fuera, la ayudé a recoger sus cosas, incluyendo el vestido con los zapatos, dándonos pequeños arrumacos de vez en cuando, besos y caricias inocentes de cariño, viéndola como se acariciaba la gargantilla, hasta que fuimos a devolver la llave a la entrada, la recepcionista nos miraba tensa y Ana se despidió haciéndole el gesto internacional del silencio, con su dedo índice en sus labios, guiñándole un ojo. El viaje de vuelta fue en completo silencio, pero por que no hacían falta palabras, con miradas y gestos era suficiente, los 2 felices, con sonrisas amplias y mi mano en su muslo cuando no tenia que cambiar de marcha, mientras ella jugaba con mis dedos con una mano y no dejaba de jugar con el collar con la otra.

Al regresar a casa no nos quedo mas remedio que volver a nuestras vidas, menos estimulantes e idílicas, pero completas, desde ese fin de semana Ana y yo nos volvimos algo mas que novios o pareja formal, éramos uña y carne, la relación evolucionó hasta ser casi 1 solo ente, nos entendíamos con las miradas y gestos, como me prometió, casi nunca se quitaba la gargantilla, y hasta lo usaba para comunicarse en secreto conmigo delante de todos, sin llegar a hablar de ello, entendí cuando se lo acariciaba sin mas es que me echaba de menos y quería que la prestara mas atención, cuando jugaba con el y se mordía el labio es que quería salir de donde estuviéramos para follar como animales, otras veces, simplemente lo acariciaba rememorando ese fin de semana. Las sesiones de sexo con Ana se elevaron, se volvió una amante de gran nivel, para Navidades aguantaba casi 1 hora y media de penetraciones completas a gran velocidad, no podía contener sus gritos y en la casa el resto de compañeros se reían y hacían bromas de ello, pese a que a Ana no le gustaba que se supiera, ahora le daba igual, cuando nos poníamos se desataba, gritando que la partiera en dos o que la abriera el coño, se acostumbró rápido a sentir y aguantar que se la metiera toda, en varias posiciones, ya sin escozores o dolores, aunque al principio la tenia que dejar descansar 1 o 2 días, después podíamos fornicar sin parar durante toda una tarde, parando cada 2 horas y retomándolo 15 o 20 minutos después. Cada 3 o 4 días, la montaba una cita o algo especial para luego hacer el amor de forma suave y cariñosa, no quería una furcia, de esas me había cansado, era un premio ver como avanzaba en el sexo pero de vez en cuando también queríamos romanticismo, no solo sexo salvaje. Las miradas de Lara y sobretodo de Alicia cambiaron a raíz de oírnos, tratábamos de hacerlo cuando no estaban pero no siempre te puedes contener cuando Ana te despertaba con una mamada tragándose tu semen, casi a diario como si necesitara su ración, o cuando no, era yo quien al despertarme con mi polla dura entre sus muslos la penetraba despertándola a pollazos, y para ahorrar tiempo dormíamos desnudos, eso era una provocación constante para ambos.

Como os decía Lara y Alicia nos miraban de forma diferente, Lara nos reconocía que se pajeaba al oírnos, que era superior a ella oír a Ana berrear poseída, incluso en privado me reconoció a mi que cuando lo oía se pegaba a la puerta para oír y sentir como golpeábamos nuestros cuerpos y se tocaba, eso explicaba pro que cada vez que salía del cuarto a por algo de beber Lara estaba por allí con poco o nada de ropa, me estaba acostumbrando a ir en bolas por la casa a altas horas de la noche, por lo tanto mas de una vez nos cruzábamos desnudos. Su forma de hablarme a solas, o con Ana delante, eran diametralmente opuestas, me di cuenta de que Lara había cambiado algo su aspecto, menos hippie, y mas arreglada, y cuando estabamos solos trataba de seducirme, era claro y evidente, pero para mi era un juego, no me interesaba en absoluto, aunque algunas veces no podía evitar una buena erección, soy un hombre de carne y hueso, se metía en mi cuarto con cualquier excusa en bragas y sujetador, hasta empezó a llevar tangas, y se me pegaba como una lapa, cuando me pasaba sus enormes tetas sin sujetador, o con escotes, y se rozaban o aplastaban contra mi, era demasiado, verla como una perra en celo encima mía, o como se las ingeniaba para verme desnudo, o que la viera a ella, después de follar o ducharme, estaba cachonda perdida. Ella lo sabía y hasta más de una vez quiso frotarse o llevar sus manos a mi polla, buscando mis labios, pero solo lograba que cuando llegara Ana, y se lo contaba, fuera ella la que sufriera el calentón. No se que pretendía Lara, o si se pensaba que no se lo diría a Ana y que poco a poco me iría seduciendo hasta que me la tirara a espaldas de Ana, cuando hasta alguna vez “jugando” con Lara montada encima entraba Ana y yo la sujetaba para que Ana nos viera y así encender el piloto de los celos, para follar como bestias después. Las miradas y conversaciones entre Ana y Lara se volvieron distantes y algo violentas, siempre con el marco de la amistad de fondo, pero Ana se moría de rabia y se lo hacia saber a Lara, que se desvivía por quitarle el novio. Ana me comentó que Lara se había llevado siempre a todos los chicos que le habían gustado y hasta el tío con el que tonteaba, se enrolló con Lara después, a mi me parecía literalmente increíble que fuera así, Ana era una supermodelo y Lara una calienta pollas con buenas tetas, pero supongo que, pese a ser virgen, se dejaba sobar y eso a esas edades era lo primordial.

Alicia fue todo lo contrario, paso de ser mi hermana pequeña, a un ser distante y frío, cuando había mas gente delante la relación era cordial pero casi nunca nos quedábamos solos, y cuando pasaba era un silencio abrumador, y siempre se cuidaba de que no la volviera a ver semi desnuda o que lavara su ropa intima, no era normal, hasta discutía con Teo, se les oía y se les notaba, se lo pregunté muchas veces, el por que de esa actitud, y siempre me salía que el cambio a vivir juntos y con mas gente estaba siendo mas difícil de lo que pensaba. Era un expiación sencilla y creíble si no fuera por que no tenia sentido que me tratara a mi diferente, el trato era igual que siempre, al menos de mi parte, pero la palabra correcta de sus reacciones era pavor, tenia miedo de que nos quedáramos a solas o de que tuviéramos cualquier tipo de interacción física. En cambio con Ana era un sol, se hicieron muy amigas, dejando de lado a Lara que andaba perdida en el mundo de los porros y drogas blandas, salían de fiesta juntas, iban de compras, y hacían planes.

Llegó Navidades y fuimos a pasar unas semanas con mi Familia, alejándonos de aquel ambiente algo cargado, ya que vinieron familiares de Ana también como el año pasado, nos controlamos mucho, podía intuir los deseos de Ana con el juego de sus dedos en la gargantilla, pero salvo alguna escapada fugaz donde follábamos, nos teníamos que cuidar de los que decíamos y hacíamos, mi madre no era tonta, y se olía que yo tenia algo con alguna del piso, me ocupé de que pareciera que fuera Lara, pero las miradas y comentarios entre Ana y míos, a ojos de todos inocentes o normales, a sus ojos no lo fueron, me atosigó a interrogatorios hasta que me lanzó la pregunta directa, y aunque hubiera querido mentir, cosa que casi nunca hacia, hubiera dado igual, mi madre era un detector de mentiras andante, mi silencio la encolerizó, me soltó una charla de 1 hora en la que me culpaba de todo, y de cómo podía haberle hecho eso a su prima, traté de hacerla entender que no era mi prima y que no era un rollo sin mas, realmente la quería, ella quería hacerme cortar con Ana y volver a casa para alejarme de ella, pero el poder que podía ejercer mi madre por entonces sobre mi no era el de antaño, ya no era un menor asustado de la vida necesitado de su cariño y consejo, la respetaba y la quería pero la hice entender que eso no iba a pasar, lo mío con Ana iba para largo y ella no podía hacer nada. Se enfadó y echó a llorar viéndose impotente ante mi decisión, aun así mantuvo el secreto ante el resto de la familia, pero no perdía oportunidad de hablar con Ana y conmigo, separados o juntos, y pese a que a Ana casi le da algo cuando supo que mi madre lo sabia, su respuestas fueron igual de sólidas y contundentes, al final de las vacaciones mi madre no le quedó mas que aceptarlo, aunque no le gustara, llegando a cubrirnos o salir en auxilio cuando a mi o a Ana se nos escapaba alguna caricia o comentario delante del resto.

Para reyes regresamos a nuestra casa, estaba desierta, el resto de los compañeros de piso estaban aun con sus familias, las circunstancias eran idóneas, Ana y yo estabamos con un calentón por la falta de sexo en casa de mi madre que no podíamos mas, además ella tuvo el periodo los últimos días, casi no podía tocarla sin que me mordiera, le dolía mucho el vientre, pero me di cuenta de que justo después del periodo su lívido era mayor, por lo tanto ni esperamos a llegar al cuarto, según dejé algunos regalos en el suelo se me echó encima tirándome al sofá. Estuvimos como 10 minutos besándonos y metiéndonos mano, hasta que logró sacar mi polla y tragársela del tirón, con sus habilidades intactas, chupó mi verga con un apetito voraz, y deduzco que por los días sin sexo me corrí en 10 minutos en su boca, bañándola tanto que se le salía de la boca y se atragantaba, a duras penas contenía mi semen caliente en su boca según iba ingiriéndolo, cuando terminé se dedicó unos minutos a repasarla de arriba abajo para dejarla limpia y devolverla su dureza, en cuanto lo logró, se quitó la ropa colocándome sentado en el sillón, abriéndose de peinas de rodillas sobre mi, y se empaló violentamente haciéndola gritar de dolor, hacia mucho que no tenia mi polla dentro, al menos 5 días, aun así se la hundió hasta el fondo, dejando que se acostumbrara de nuevo su interior mientras me desvestía, yo atacaba sus labios con mi lengua, su largo cabello cayó sobre mi cara cuando se echó hacia delante dejándome oler ese perfume a coco que me derretía, se apoyó sobre mis hombros y mirándonos fijamente me cabalgó, su entrenamiento daba resultado, ya no tenia que ser yo quien atacara, era ella la que se martirizaba sola con gran velocidad durante mas de 30 minutos, sin dejar de penetrarse pese a varios orgasmos que inclinaban su cuerpo hacia atrás y me permitían trabajar sus pezones y su vientre con mis boca y manos, eso alargaba sus orgasmos hasta hacerla venirse de nuevo repetidamente, a los 40 minutos su ritmo fue disminuyendo, era su tope por entonces, era cuando yo entraba en acción y comenzaba a follármela como mejor sabia, haciéndome hueco y agarrándola bien para acelerar mis caderas hasta llevarla al cielo, tardé casi 30 minutos mas en correrme en su interior llenándola de nuevo con una cantidad de semen impropia, llevaba mucho sin descargar, eso, calentó mas a Ana que de un salto se puso a comerme la polla, para ingerir la cantidad de semen que aun quedara allí, relamiendo y saboreando cada tibia gota y metiéndose los dedos en su interior para sacar mas y comérselo.

-YO: joder Ana, tenias ganas………

-ANA: no sabes lo que he echado de menos tragarme tu semen, y que me folles como tu sabes, vamos al cuarto que tengo un regalito de reyes para ti.- su actitud era de traviesa por que me estaba masturbando buscando una nueva erección, cuando la obtuvo se puso en pie, ya nos habíamos dado algún detalle como regalos- ve al cuarto y espérame en la cama saldré del baño cuando este lista.

Obedecí sin dejarla irse sin un beso caliente y guarro, esperé ansioso oyéndola moverse en el baño, sin saber muy bien que pretendía, al rato me avisó y salió con un abrigo largo de cuello hasta los gemelos, con tacones y con un sombrero de hombre de los años 40, poniendo una canción en el ordenador se plantó en mitad de la habitación, era tan grande que había como 3 metros cuadrados sin nada, era música sensual, y esperando el ritmo comenzó a contonearse, entendí al momento que era un baile erótico, y aunque estaba roja de vergüenza, sus movimientos denotaban que lo había ensañado, no podía echarse atrás, sus gestos eran de autentica profesional de barra americana, de vez en cuando se acercaba a mi y se frotaba ligeramente para provocarme y cuando iba a meterla mano, se iba, poco a poco y casi desesperándome se fue desabrochando el abrigo, de espaldas a mi, enseñando medio hombro y luego tapándose de nuevo, atisbé algo de color rojo, pero no sabia que era. Su contoneo era excitante y mas aun la intriga, al final cuando ya no podía mas y me estaba masturbando se quitó el abrigo y me dejó pasmado, llevaba una especie como de camisón o corpiño, pero ninguna de las 2 cosas, era una prenda roja, el tamaño era de vestido de noche de fulana, unos tirantes en los hombros que iban hasta el pecho allí comenzaba la tela, con un ligero escote, y terminaba sobre la línea de su pelvis, dejando ver por debajo su coño marcado en las prenda intima, la tela era elástica y obscenamente trasparente, como redecilla de bañador, mas aun en las pronunciadas curvas de los senos y las caderas de Ana, sin sujetador dejando ver sus pezones claramente y su tatuaje de la media luna en la zona del apéndice, y con un tanga rojo del mismo tono. Continuó su baile sensual dejándome ver su espalda, donde no había nada salvo 3 tirantes que unían los lados del vestido, la tela q terminaban en el perfil del cuerpo, como si solo hubiera la parte delantera, y dejando bien a la vista sus poderosas nalgas separadas por el hilo rojo. El color era brillante, le quedaba de escándalo con su tono de piel y sus ojos, al principió se tapaba los pezones un poco vergonzosa, pese a no tenia sentido, le acababa de follar en el sillón desnuda, pero Ana era así, le daba pudor hasta que empezaba la fiesta, volvió a rozarse conmigo, echándose de espaldas sobre mi pecho y dejando mi polla prisionera entre sus nalgas, esta vez si, dejándome acariciar su trasero y espalda, piel con piel y su torso por encima de aquella tela, no se de donde , sacó un bote de aceite corporal y me lo dio, la bañé en el, mas de medio bote, para luego restregárselo por todo el cuero, desde el cuello a sus tobillos no hubo un solo ápice de piel sin embadurnar, eso hizo que el tejido de la tela se pegara a su piel aun mas como un bañador mojado.

-ANA: túmbate en el suelo.

Atolondrado obedecí, colocándome boca arriba, me echó gran parte de aceite por encima antes de tumbarse encima mia boca abajo, expandiendo todo aquel mejunje con su cuerpo, sin usar la manos, dios, quería comérmela allí mismo, pero me sujetó las manos y no me dejó hasta que mi cuerpo estaba tan bañado como el suyo, la pobre ilusa quiso seguir con el juego un rato mas, sujetándome las manos y pasándome sus tetas aceitosas aprisionadas por la prenda por la cara, pero no tenia nada que hacer ante mi fuerza física cuando me dio la gana, o mas bien cuando mi mente y mi cuerpo decidieron que no podían mas, me liberé de una mano y la lleve a su trasero, cogí el hilo fino del tanga y de un tirón lo rompí como un salvaje sacándola un aullido de placer animal, no hubo ni que ayudar en la dirección, de una estocada se la clavé hasta el fondo, la rodeé como mi brazos pegando su cuerpo aun mas al mío, y agarrando con fuerza comencé a destrozarla como nunca antes, fui acelerado como siempre, poco a poco, sacándola orgasmos continuos y haciendo que nos bañara con sus fluidos, pero, llegado un punto de descontrol, no estoy seguro de si saqué a la bestia o no, me dio igual, solo la oía gemir y gritar como poseída por el diablo, durante mas de una hora la estuve matando como a Eleonor, Madamme o mi Leona, con matices algo mas cariñosos, parando de vez en cuando la notaba correrse o convulsionaba de mas, pero volviendo a arremeter en cuanto se pasaba. Me dolían las piernas del esfuerzo, y me puse en pie con ella aun ensartada, la di la vuelta y la empotré contra una pared agarrándola de los brazos hacia atrás, esposada, los necesita de apoyo para terminar el trabajo, desaté el infierno contra su trasero haciéndola temblar, moverse incomoda y levantar una pierna buscando consuelo que no obtuvo, en sus gritos solo había suplica por que no parara, jamas de dolor, queja o pidiendo que parara, pese a que podía quererlo, sus ganas de mejorar y aguantar cada día mas me estaban volviendo el animal que había dejado atrás, para no decepcionarla. Llegó el momento en que Ana no aguantó mas y se dejo ir, ya ni hacia fuerza contra mi, ni movía sus caderas a ritmo, solo capeaba el temporal, ella misma había provocado esa situación y solo quedaba soportar como se pudiera, mas de 20 minutos sin un solo grito o gemido, algún suspiro al notar como se corrió de nuevo casi sin fluidos en su interior, hasta que pegué el acelerón final del ultimo minuto, reventando su coño de semen nuevamente, teniendo que bajar la velocidad poco a poco, con cada espasmo de mi rabo llenándola por dentro.

Solo al parar mi cinética, me di cuata de que Ana estaba tiritando como en el fin de semana en la sierra, estaba ida, convulsionando y con los ojos en blanco, moviendo las manos de forma aleatoria, me dio miendo soltarla por que estaba débil, la cogí en brazos dándome cuenta de mi salvajada, se contraía hasta que se relaja de golpe, temí haber roto aquel ángel, aquella moral dulce y carácter afable de mi Granadina, la follada había sido digna de mis mejores polvos, Ana se había doctorado, en esa hora larga había superado a Yasmine que nunca aguantó tanto, no al menos ella sola sin ayuda de su madre, y aunque no estaba a su nivel, sobretodo por duración, el ritmo, la profundidad y las embestidas eran como las de mi Leona por ejemplo, ella aguantaba eso durante mas de 4 horas y Eleonor menos de 3, bien entrenadas, pero para ser la 1º vez que me desataba con ella, 1 hora larga estaba muy bien, mas aun sumándole lo hecho en el sofá. La dejé suavemente en la cama temiendo alguna reacción negativa, pero estaba demasiado ida y temblando como para hacer nada, la tapé y la dejé tranquila dándome una ducha larga, sin saber como reaccionaria Ana al volver en si, tenia miedo de haberme pasado y que Ana se asustara de mi, pero aun mas de que se convirtiera en otro juguete roto de mi colección, una amante que solo quería sexo y no buscaba nada mas en mi. En esos pensamientos estaba salí de la duche y me estaba mirando al espejo del baño apoyado en la pila, teniendo pánico de salir y descubrir lo que fuera que tenia que pasar, de golpe se abrió la puerta y entró Ana sonriendo abrazándose a mi espalda.

-YO: hey princesa, ¿que tal estas?- pregnté extrañado y preocupado.

-ANA: bien, amor, deja de preocuparte por mi.

-YO: no puedo evitarlo, ¿seguro que te encuentras bien? Te he dejado en la cama un poco ida.

-ANA: jajajajaja un poco dice, me has matado, madre mía, casi que todavía me tiemblan las piernas, y me escuece un poco pero ya no soy ninguna frígida, déjame darme una ducha relajante y salimos a cenar, ¿te apetece?- la miraba “ojiplatico”, estaba tan normal, agachándose para sacarse el cinturón en que habia convertido su tanga.

-YO: esto…claro, como quieras – escudriñaba su mirada en el espejo, analizando sus gestos en busca de algún tipo de señal negativa, no la encontré, y ella me vio en mi cara el temor.

-ANA: deja de mirarme así, bobo, que no me pasa nada, bueno si, – me dio la vuelta y se quedo mirándome fijamente- ¡¡que tengo al mejor novio del mundo!!.- se puso de puntillas para darme un beso tierno mientras mi reacción de alivio me llevó a apretar sus cuerpo entre mis brazos.- anda déjame que me quité esto y me de un baño que estoy pringosa de dios sabe que, y como estés por aquí, no salimos hasta año nuevo – se quitó como pudo el corpiño aquel empapado de aceite, como si fuera una 2º piel, y viendo mi posición estática, me cogió del brazo y me sacó del baño cerrando la puerta.

Me quedé sonriendo de forma tosca en la puerta del baño, totalmente desnudo y húmedo del baño, pensando lo estúpido que estaba siendo, tenia tanto pavor a hacerla daño que no me daba cuenta de lo bien acostumbrada que la tenia, llevaba 3 meses con ella y ya cabalgaba como una de las mejores, y lo mas importante para mi, pese a estar bien físicamente después del sexo, no quería mas aunque pudiera, si no que quería salir a dar una vuelta, tenia a la mujer perfecta jamas soñada, dulce, amable, cariñosa, tierna, inteligente y divertida, con su punto de timidez adorable, y a su vez estaba aprendiendo a ser una…….¿loba? en la cama, entendía mi necesidad de tener a ambas partes en una sola persona, la novia y la amante solo en 1, no me quería por que follara como una animal salvaje, si no que disfrutaba de eso, pero me quería a mi.

Después de aquello los siguientes mese pasaron volando, no se muy bien como explicar lo que paso ese tiempo, solo recuerdo felicidad, ternura, confianza y sexo brutal, Ana prefería dormir con aquel corpiño, y otros similares que se compró, en vez de desnuda, pero ya sin ropa interior, solo la gargantilla y el corpiño transparente, con sus pezones y coño al aire, no se por que pero se sentía mas segura así, y nos dejaba vía libre para dormir como siempre y follar como nunca, cada día era mas, mas profundo, mas rápido y mas tiempo, para marzo o abril Ana era insaciable, me costaba hacerla correrse como antes y eso le ponía mas burra a ella, sentirse poderosa ante mi, aun así la terminaba matando siempre, las 3 horas largas que ya aguantaba eran demasiado, estaba al nivel de Eleonor con facilidad, aunque a la madre de mis colombianas no me la había tirado durante mas de 6 meses como para ser justo en la comparación, pero tanto Eleonor, como Yasmine, como Madamme como a mi Leona, igual que a Irene y a tantas otras, las había reventado desde el 1º día, asumí que fue eso lo que hizo que no tuviera relaciones normales y sanas, que las volviese sumisas y desesperadas por el sexo conmigo, con Ana fui paulatinamente, despacio, desde 0 hasta llegar al 100% de la que Raúl, sin ayuda de Zeus o la bestia, podía dar, y eso solo había bastado para martirizar a cuanto coño se me hubiera puesto delante. Disfruté de la compañía de Ana como mujer fuerte e inteligente, novia cariñosa, amante apasionada y amiga divertida, era todo lo que necesitaba, y gracias a que sus gritos ya no eran tan evidentes, Alicia volvía a ser la que era conmigo, eso suponía, aun no estaba seguro de por que ese pavor a mi presencia en Alicia, pero era cosa del pasado, hasta se hicieron muy amigas Ana y ella, no se si lo hizo aposta Ana, pero me encantó recuperar a Alicia, a mi hermana pequeña.

Mientras que Lara seguía con su acoso personal hacia mi, sin querer menospreciarla, era como mi mascota, jugaba con ella cuando no estaba Ana, por que ella misma venia a jugar, dios, sus armas de mujer, eran tan evidentes y burdas como simples e inútiles, si, podía llegar a ponérmela dura, es lo que pasa cuando viene en ropa interior, eso aveces otras ni eso, y te dice que quiere ver una cosa contigo, y te pone un vídeo o películas enteras pornográficas, y se colocaba entre mis piernas, de cara o de espaldas, masturbándose claramente hasta correrse apoyándose en mi pecho, ya ni se molestaba en disimular, según oía que Ana se iba a la Universidad con Alicia, Lara había dejado de ir a algunas clases, y sabia que yo descansaba en la cama es día, se venia a mi cuarto completamente desnudada y se metía en mi cama a dormir, queriendo suplantar a Ana, sabiendo de sobra que yo dormía también desnudo y me gustaba abrazar lo que tuviera a mano, me llamó la atención que se ponía y se colocaba igual que Ana, dejándome meterla la polla entre sus muslos, como si Ana se lo hubiera contado, cosa que me confirmo.

Lo se, puede sonar a cuernos, o a estar fuera de lugar si estaba feliz con Ana, pero pasaban varias cosas, la 1º es que yo se lo decía a Ana siempre, no había secretos, de hecho a veces volvía antes y la pillaba dormida en mi cama, conmigo o si mi allí, y la montaba pequeñas broncas de celos, tomándoselo a broma, Ana al principio de eso, se ponía mala de rabia, pero según pasó el tiempo sabia de sobra que de mi no tenia por que dudar, habia constatado que yo tenia total control sobre a quien me follaba o no, y si yo no quería, que no quería, solo con Ana, ya podía ponerse como quisiera Lara, que no pasaría nada. La 2º era que me gustaba, como decía, no la menospreciaba pero era un juguete con el que me divertía hasta que Ana volvía conmigo, Lara estaba cachonda y pillada perdida por mi, y su personalidad sincera y brutal, tan similar a mi, viéndose casi humillada la hacían ser exageradamente bestia en su forma de hablar y comportarse, y eso me era tan familiar a mi que me hacia reír, cosas como estar 1 hora con ella intentándose empalar por mi, conmigo dormido, empujando con sus dedos mi polla, tiesa de las mañanas, hacia su coño, y darla un azote en una teta o en el culo para que parara, y se pusiera a pegarme y gritarme que me la follara de una vez y le rompiera su inmaculado coño, me entretenía. La 3º era que a Ana, le gustaba también, me dijo que Lara le había estado chafando novios y ligues siempre, y ahora estaba viendo como se arrastraba como una culebra por su novio y este la calentaba pero nunca le permitía mas, disfrutaba sabiendo que la hacia lo mismo que ella llevaba siendo años, la calienta pollas titulada, era ahora derrotada en su propio juego, y eso a Ana la encantaba.

Si no lo entendéis es normal, pero era excitante, hacía sentirse mal a Lara y a la vez Ana se reafirmaba como la hembra ALFA, Ana, como perfecta que era, entendido aquello, o entendió que nos gustaba y no quería quitárnoslo, me dejaba divertirme sabiendo que Lara no era nada para mi, y la vez Ana disfrutaba devolviéndole las ofensas, atormentando a su amiga, dejándole saborear un manjar que solo ella podía disfrutar.

CONTINUARA………
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