me daríasViviana 9

Sin títuloViviana pasó por casa luego de dejar al nene en el colegio, ya estaba lista para ir de compras.

Le pregunté: “¿trajiste bastante dinero?”

-“No te preocupes, total el cornudo paga” respondió riéndose.

Tomamos un taxi, en un ratito llegamos a lo de Verónica. Nos recibió en bata, era temprano aún, pero se mostró muy complacida con nuestra llegada.

-“¿Así que esta es tu puta, como se llama?, preguntó mientras íbamos hacia su oficina.

Viviana inmediatamente dijo: ¿puedo responder yo amo?

-“Si respondele vos”

-“Me llamo Viviana señora, pero no soy puta, las putas cobran por dejarse coger, en cambio yo le pago a él para que lo haga”

Verónica largo la carcajada, ”se ve que la tenés bien entrenada” afirmó mientras entrábamos en la habitación llena de todo tipo de juguetes sexuales.

Viviana se abalanzó a mirar todo lo que había en exposición, agarrando para ver distintos consoladores, plug anales, vibradores, Verónica y yo la mirábamos divertidos. Esta dijo: “te propongo un negocio, si tu esclava se prueba delante mío lo que quieran comprar les hago un descuento del 25 %”

-“Hecho” respondí, si bien la plata es del cornudo, es mejor poder comprar más cosas”

Y mirando a Viviana le ordené. “ponete en bolas y probate lo que te guste”

Sin dudarlo se desnudó rápidamente, tomó un consolador de importantes dimensiones y se acostó en el piso para poder metérselo en su concha con mayor comodidad.

Mas que probar empezó a usar la poronga de caucho sin ninguna vergüenza y en breves instantes jadeaba, evidenciando lo bien que la estaba pasando.

Verónica no dejaba de mirarla y al ver su goce preguntó: “¿siempre es tan guarra?

-“ En casa si, afirmé, pero es la primera vez que estamos frente a otra persona”

-“ ¿Y no la querés compartir? Siguió inquiriendo Verónica, “ si me dejás participar les rebajo otro 25 %”

Por supuesto que la idea me gustó, más que por el dinero por la idea de ver dos mujeres en vivo, era mi primera vez. Directamente le ordené a Viviana: “a partir de ahora la señora Verónica también es tu ama y tenés que hacer lo que ella te ordene”

Me miró agradecida y se acercó gateando hasta los pies de Verónica, trato de abrir su bata pero se ligó una patada en la cara, “quien te dijo que me toques, basura !!!” gritó Vero, “esperame acá en posición de sumisión”.

Yo no sabía que era eso pero evidentemente Viviana si, porque se quedó sentada sobre sus talones con la cabeza baja y las manos a su espalda.

Unos minutos después volvió Verónica, vestida con un corset que dejaba sus senos al aire, medias negras y unos tacos altísimos, completaba el atuendo con una larga fusta.

Se paró frente a Vivi y le ordenó: “anda arrastrándote hasta el consolador”, cuando llegó a él luego de refregar todo su cuerpo por el piso recibió otra orden; “ métetelo entero en la concha”.

Viviana intento hacerlo pero era demasiado grande y no entraba, se quedó sentada con sus piernas abiertas tratando de introducirlo, Verónica se acerco solícita y la ayudó pateando el artefacto, pero ni aún así logró que entre completo.

“Pero si serás inútil” gritó Verónica al tiempo que le daba una terrible cachetada que le hizo dar vuelta la cara, “ponete en cuatro y metetélo en el orto”

Rápidamente Viviana obedeció a su nueva ama pero nuevamente no logró introducirlo por completo. Esta Vez Verónica la ayudó apoyando su zapato en el tremendo falo y empujando, Viviana cayó de bruces al piso, pero con todo el consolador adentro.

“Así me gusta putita, cuando digo todo adentro es todo” aclaraba mientras se paraba arriba de su culo con sus tacos aguja y presionaba aún más adentro el consolador, “date vuelta”

Al quedar Viviana boca arriba se sentó sobre su cara tapando con su concha nariz y boca “meteme la lengua bien adentro “ordenó, yo a esta altura no podía más, me senté en una silla y saqué mi pija del pantalón, aunque fuera quería hacerme una paja.

Cuando Verónica me vio dijo:” pero que linda herramienta tenés, con razón esta vieja degenerada paga para comerse este caramelito, pero hoy la vamos a dejar con ganas y va a ser sólo para mi”

Y pasando del dicho al hecho se paró y se me sentó encima de mi pija metiéndosela de una, ya estaba bien lubricada de la mineta que le había hecho Viviana.

Me cabalgó un ratito y acabamos juntos mientras Viviana miraba desde el piso como un perrito asustado, Verónica se paró y volvió a sentarse en su cara: “chupá la leche de tu macho de mi concha, que es la única que hoy vas a tener” decía humillándola más.

Viviana obedecía todo lo que se le decía sin oponer la menor resistencia, así que se me ocurrió subir la apuesta: “porque no la meas un poco en su boca, seguro que le gusta”, “buena idea” acordó Verónica y sin esperar más comenzó a llenar su boca de caliente pis.

Viviana tragaba como podía, a veces ahogándose y haciendo arcadas, “más respeto por la meada de tu ama” gritó Verónica y le retorció los pezones.

Cuando termino de vaciar su vejiga quedó un charco alrededor de la cabeza de Viviana: “en cuatro y a lamer el piso hasta que no quede ni una gota” exigió Verónica mientras pisaba el pis y le ofrecía la suela de sus zapatos.

Terminaba Viviana de dejar reluciente el piso cuando Verónica le saco de golpe el consolador del culo tirándoselo a la cara mientras decía. “limpia bien también esto que debe estar lleno de mierda” y agregó tomando mi pija: “ querés que te entre esta hermosa poronga?”

“Si señora, la estoy deseando mucho” respondió esperanzada Vivi, “pues te vas a quedar con las ganas, hoy es sólo para mi, verdad papito?

“Por supuesto mi cielo” respondí siguiéndole la corriente además realmente tenía ganas de seguir cogiéndola. “Claro, seguro que esta bestia tiene todos los agujeros tan agrandados que no debes sentir nada, además es más sucia que una cerda” humilló una vez más a Viviana.

“ Para que veas que no soy tan mala elegí otro juguete que te guste y métetelo” rápidamente Viviana encontró un inmenso plug anal negro, lo puso sobre el piso y se sentó arriba hasta meterlo por completo en su orto (ya lo tenía bien dilatado)

“Mira si había sido guarra, parece que no le alcanzo con la terrible verga que tuvo en el ojete y necesita más, jaja” se burló Veronica, añadiendo “vení que nos va a servir de colchón, así tiene una buena vista de como me cogés”

La hizo acostar boca arriba y se acostó arriba de ella con el orto sobre su cara, abriendo las piernas me invito a que la penetre, cosa que hice de inmediato. Garchábamos violentamente sobre su cara cuando Verónica le indicó: “ sacá la lengua lo más que puedas para chuparnos mientras cogemos, putita, es lo más que vas a tener de carne hoy”

Era hermosa sentir la lengua fresquita que me lamía cada vez que salía mi pija de la argolla de Verónica, en poco tiempo acabamos nuevamente y en cuanto saqué la poronga Viviana se apresuró a chuparla para dejarla limpia.

Pero esto no era lo que le había prometido Verónica quien a los alaridos le recriminó “¿quien carajo te autorizó a chupar la pija de mi macho, pelotuda? No entendés una mierda, sos una imbécil, no te mereces que se te tenga ninguna contemplación, YA VAS A VER”

Abrió un armario y en su interior de vieron todo tipo de artículos para sado pero mucho más profesionales que los que estaban en exposición. “Esto es sólo para clientes selectos” aclaró “y están prohibidos por la ley en la mayoría de los países, pero hoy podemos probar algunos”.

Sacó unas pinzas que parecían broches para papeles pero con afilados dientes en sus bordes,
“Paraté!!”, le gritó a Viviana que permanecía tirada en el piso, le colocó un broche en cada pezón, en cada labio vaginal y otro en la lengua. De cada uno de ellos colgó una pesa de plomo de buen tamaño.

Luego unió sus manos con unas esposas arriba de su cabeza y colgó estas de una cuerda que bajaba del techo y que quedo tensa mediante una roldana, a continuación puso dos laminas metálicas bajo cada uno de sus pies y conectó a estas unos cables que terminaban en un instrumento electrónico.

La cara de Viviana ya mostraba que los broches y sus pesas estaba haciendo efecto, no lloraba pero se notaba que hacia un esfuerzo por contenerse. Sus tetas estaban enormemente estiradas y sus labios vaginales habían bajado como 10 cm, pero la diversión recién empezaba.

Verónica riéndose le prometió: “no te vas a olvidar jamás de este día, a partir de ahora vas a aprender a ser realmente obediente” y acto seguido tomó el aparato y conectó un interruptor.

Viviana dio un salto que hizo que las pesas volaran por el aire, al caer le arrancaron un gutural alarido de dolor por tener la lengua pinzada, Verónica explicó “este apartito genera pulsos eléctricos que la obligaran a saltar, a cada salto los broches se clavarán más en su piel y el dolor será insoportable” y demostrando su afirmación dio otro shock eléctrico a su esclava sexual.

Esta vez Viviana no pudo aguantarse y se puso a llorar sin disimulo, intentó hablar pero el broche se lo impedía. Verónica se acercó y le quitó el broche de la lengua, como pudo dijo” perdón señora, por favor, ya entendí. Le juro que nunca más voy a desobedecer”

– “Pero que flojita resultó, unos pinchencitos, un poquito de electricidad y ya tira la toalla, justo cuando me empezaba a entretener!!” y mirándome agregó ¿vos que opinás?

– “Creo que dice la verdad, hasta ahora siempre fue muy sumisa” respondí, realmente me estaba preocupando el estado de Viviana que ya sangraba bastante.

– “Bueno, vamos a darle la oportunidad de demostrar si es cierto” se acercó a Viviana y fue quitando las pesas de todos sus lugares, cuando creí que seguiría sacándole los broches dijo “suficiente por ahora, vamos a ver si dice la verdad: vas a permanecer así mientras nosotros cogemos, como escuche un sonido tuyo vuelven las pesas y los saltos”

Y acercándose a mi agregó “vamos echarnos una largo polvo mientras ella mira”, me hizo sentar en una silla frente a Viviana y se ensartó mi pija en su concha dándome la espalda para que ambos pudiéramos ver la cara de la esclava.

Comenzó un lento sube y baja, mientras se burlaba, “mira la pija que estoy disfrutando mientras vos sufrís, sorete. Me voy a quedar con tu machito y vos vas a ser nuestra esclava sólo para mirar como gozamos”

Así siguió humillándola hasta que la llené de leche y tuvo un largo orgasmo. A Viviana le caían las lagrimas en silencio, creo que más por no poder participar que por el dolor físico.

Miré la hora y dije, “hasta acá llegamos, se nos acabó el tiempo”, automáticamente Verónica cambió su actitud, se acercó y quitó los broches a Viviana con mucha suavidad, soltó sus esposas y le dio un dulce beso en su boca.

La acompañó al baño para que se diera una breve ducha, al salir nos puso todos los objetos utilizados en una bolsa más algunos otros de su elección, intentamos pagar lo convenido y dijo: ” no se preocupen, es mi regalo de agradecimiento, hacía tiempo que no gozaba como hoy, lo único que les pido es que se repita”

Prometiendo que así sería salimos corriendo a tomar un taxi directo al jardín de infantes para que Viviana recogiera a su niño.

CONTINUARÁ