VIVIANA 20 – CAPÍTULO FINAL

Mi esclava Mierda había pedido hablar con confianza, se lo autoricé.

-“Amo quiero pedirle algo, por favor no lo tome a mal… “ dijo dubitativa

-“Dale, hablá de una vez, ¿Qué querés?

-“Quiero hacerle una propuesta: nunca viví tan feliz como estos días con usted, quiero ser suya las 24 horas todos los días. Usted por supuesto podrá hacer lo que quiera, venir a su casa con quien quiera, usarme o no como se le ocurra, pero necesito estar cerca de usted, me hice adicta, lo necesito como a una droga!!”

No me esperaba esto, creí que me iba a pedir más sexo o humillación, pero el pedido me dejó impactado.

-“ Usted Amo se habrá dado cuenta que no tengo problemas económicos, pero en realidad lo que no sabe es que soy realmente millonaria. Mi familia siempre estuvo en muy buena posición y mi marido es dueño de media provincia, ni sabe la cantidad de campos que tiene”.

-“Pero vos te crees que te va dejar ir así nomas y quedarte con parte de su fortuna?”

-“ Tiene que hacerlo, por un lado hace rato que no le importo un carajo, y además se que tiene otra familia con hijos reconocidos y todo, así que le conviene darme parte de lo mucho que tiene y no tener problemas legales”

Me puse a pensar, en realidad hacía rato que casi no trabajaba, con la plata que me daba Viviana y su madre tenía todos los gastos cubiertos y sobraba, así que lo único que mantenía eran mis estudios por la noche. ¿Qué problema podría tener en irme a vivir con esta loca’, valía la pena probar…

Bueno, le contesté, lo haremos, tendremos que firmar un nuevo contrato donde queden bien claras las condiciones.

Se puse a llorar y me abrazó con una ternura impensable, “lo que quieras mi amor, podés escribir lo que se te ocurra, que podés disponer de mi vida, mis bienes y mi cuerpo como se te ocurra sin que yo tenga ningún derecho a quejarme. Podés usarme, hacer que me prostituya con hombres o mujeres, que me hagan todo tipo de sevicias, que me den de comer, beber o inyectarme cualquier sustancia, que me amputen algún miembro sin anestesia, que me operen para hacerme a tu gusto aunque quede deforme y ridícula, lo que sea, hasta la muerte.”

Decidimos festejarlo, llamé a Viviana y le pregunté si podía venir a cenar, que luego teníamos que hablar, seguramente se imaginó que tendríamos otra noche de partuza en familia y aceptó entusiasmada.

Al ratito llegó con su hijo, comimos normalmente charlando de temas generales y cuando el niño estuvo dormido, fuimos los adultos al dormitorio principal, allí le dije a Mierda, contale:

-“Mire Ama Viviana, tenemos que decirle algo…”

-“Tenemos no, tenés vos” la interrumpí

-“Si, si tengo que decirle algo, le he ofrecido a nuestro Amo Ernesto vivir conmigo en forma permanente, pero por supuesto conserva todos sus derechos sobre mi persona y algunos más. Y usted también Ama, cada vez que quiera pude venir o llamarme que yo iré donde usted diga y haré cualquier cosa que me pida, absolutamente todo…”

Viviana se acercó a su madre y sin decir palabra le dio una trompada en la cara que casi la desmaya, la agarró de los pelos y la tiró al piso donde estuvo un buen rato pateándola en las zonas más sensibles, incluyendo su cara, si concha, su estomago y sus tetas. Yo mientras fumaba un cigarrillo con calma y disfrutaba un buen whisky.

Cuando Viviana terminó de descargar toda su bronca estaba agotada, toda la cara roja, respiración agitada y conociéndola, seguro que estaba recaliente.

Le hice desnudar inmediatamente, pusimos a su madre encima de la cama, acosté a Vivi encima de ella boca abajo y le di por el culo mientras apoyaba su cara sobre la de su madre bañada en sangre, gozó como una yegua usándola de colchón.

Cuando terminé hice que desnudara a su madre y que lamiera todas sus heridas hasta dejarla limpia. No tuve que hacerme rogar, el sabor de la sangre siempre la excitaba. Mierda fue recibiendo las lamidas con placer, sobre todo cuando eran en sus tetas o en su concha y fue reaccionando de la paliza, terminaron dándose unos terribles chupones y haciendo un 69 que claramente marcó la reconciliación.

-“Viste que fácil es?” le dije a Viviana, tendrás a tu madre disponible para lo que quieras, cuando quieras es mi compromiso, por otra parte podemos continuar con nuestras sesiones cuando se nos cante, ya sea con o sin intervención de Mierda. ¿O me vas a decir que no disfrutarás teniéndola inmovilizada mientras nos ve cogiendo como conejos?

La imagen le causó placer y allí se dio cuenta que ella también salía ganando, sus celos iniciales desaparecieron por completo.

Esa noche fue la “despedida de soltera” de María Alejandra, Mierda en la intimidad, ya no la golpeamos más porque la paliza que había recibido fue terrible, se le estaban formando moretones por todos lados y se notaba que le dolía en cuanto la tocábamos, así que mas que nada nos entretuvimos con sus agujeros, le fuimos metiendo los dedos, consoladores verduras botellas y todo lo que pudimos hasta llevar sus tejidos casi al límite.

Ella entró en un orgasmo continuo que duró horas, cada tanto la refrescábamos meándola en la boca y después chupaba lo que quedaba en piso

Estaba en un éxtasis que parecía como ida, entonces Viviana la llevo a pasear, con una berenjena inmensa en la concha y un plug anal en el orto, le puso un collar y cadena y la levó a dar una vuelta la manzana, lo divertido es que Vivi también salió desnuda.

Volvieron pronto, cagadas de frio, en cuanto entraron Mierda se tiro al piso a besarle los pies a Viviana agradeciendo la experiencia, en lugar de enfriarse estaba aún más caliente por la humillación vivida.

Llego la mañana y Viviana y su hijo se fueron, el niño tenía clases.

Nos quedamos con María Alejandra planeando nuestro futuro, donde viviríamos, planeando viajes, aventuras, cosas por conocer juntos.

Convivimos varios años, después la vida se hizo monótona y ya no había motivación por más que buscáramos las cosas más sórdidas o locas que puedan imaginar, así que decidimos separarnos, capaz que cada uno por su lado podría encontrar nuevas experiencias gratificantes.

Yo tuve muchas, pero nunca olvidare esos años de locura continua. Alguna vez quise volver a reunirme con ella, aunque fuera para recordar los buenos tiempos, pero no logre ubicarla.

Algunos dicen que está viviendo en Europa y dirige un exclusivo burdel sadomaso, otros me contaron que se vendió a si misma como esclava a un rey árabe famoso por su crueldad.

No pude comprobar ninguna de estas versiones, tal vez si lee esto me pueda contactar…

amoernesto@yahoo.com.ar

FIN

Gracias a todos los lectores y lectoras que siguieron esta historia, si tiene comentarios serán bienvenidos.

Mi intención es seguir escribiendo relatos más breves sobre otros episodios, algunos más recientes.

Saludos a tod@s, Ernesto