PENÚLTIMO CAPÍTULO

Mierda volvió una hora después, toda colorada y mostrando bastante agitación. Me encontró en el sillón del living, tomando un whisky apaciblemente. “¿Cómo te fue?” pregunté indiferente.

-“Fue muy fuerte Amo, hice lo que usted me ordenó, pero no fue fácil”

-“¿Porqué no fue fácil, tan difícil es hablar?

-“Es difícil hablar de ciertos temas, llamando a las cosas por su nombre y hacerlo con un Padre que me conoce desde hace años”

-“No es tu padre, es un cura y suelen ser bastante degenerados”

-“Si, me di cuenta y eso me puso peor, yo siempre lo respeté y creía en él, pero esta vez me preguntaba más y más detalles, se ve que le gustaba”

-“¿Y vos que hiciste?”

-“Le conté todo absolutamente, todo lo que me preguntó se lo aclaré como quería”

-“Muy bien, vamos al cuarto a escucharlo”

Subimos a su habitación, nos sentamos en la cama y puse a reproducir el grabador. Realmente había cumplido con mi orden y con lo que le pedía el cura, le contó varias de las humillaciones a las que la habíamos sometido con lujo de detalle.

Le explicó que era esclava sexual de su propia hija porque le gustaba, que su Amo la obligaba a coger con cualquiera, a exhibirse en su barrio como una puta, que en ese mismo momento tenía un consolador en la concha y otro en el orto y siguió dandole detalles.

Me calentó mucho escucharla e imaginarla en la iglesia diciendo esto, así que la puse en cuatro, le saque el consolador del culo y se la mandé con muchas ganas, me pedía más y más, que la rompa toda, que la parta al medio con mi pija, acabamos juntos divinamente calientes.

¿Qué tenés ganas de hacer? Le pregunté para ver por donde iba.

-“Lo que vos quieras, todo lo que me propones me gusta”

-“¿Pero si pudieras elegir que te gustaría? Insistí

-“ No se, tal vez ir a comer al mismo restaurante de la otra vez. Hoy debe haber mucha más gente y sería lindo que me hagas de todo con más público”

Evidentemente su cabecita estaba todo el tiempo caliente y no dejaba de pensar en coger. Cada vez me gustaba más.

-“Bueno, vamos a ir a comer allí, vestite otra vez de puta, no pensarás que vas a ir como a la iglesia” le indiqué riéndome.

-“Por supuesto que no, ¿pero puedo llevar abajo lo mismo?

-“No, quiero tus agujeros libres, ya lo llenaremos con algo mientras comemos”

-“Entendido, mini bien cortita sin tanga” contestó divertida

Llegamos al restaurante y tal como había previsto ella,, estaba casi lleno, conseguimos una mesa para dos cerca de los baños, era casi la única vacía.

El mozo era el mismo de la vez anterior y por supuesto nos reconoció, cuando se acercó a traer la carta no podía quitar los ojos del escote de Mierda, que llevaba una musculosa sin corpiño que permitía ver sus pezones parados a través de la fina tela.

Me entretuve toda la comida sobándole las tetas, sacando una un rato fuera y haciendo que ella misma se lama el pezón, metiéndole pedacitos de comida en la concha y luego dándoselos para que los coma empapados en sus flujos. En fin cositas menores. Algunos comensales se dieron cuenta de nuestro juego, pero nadie armó quilombo, sobre todo los hombres se limitaron a mirar con disimulo.

Cuando llegó el momento de pagar le dije al mozo: me olvidé la billetera, así que mi esclava te va a pagar en especies. Al tipo se le abrieron los ojos como dos huevos fritos, titubeando dijo:

-“Por mi estaría bien, pero el adicionista va querer la plata”

-“Que cobre él también, no me importa si se la tiene que coger hasta el lava copas, pero ella debe pagar”

El mozo se fue, habló con el tipo de la caja y volvió con cara de contento diciendo: “se la va a coger él primero, después sigo yo y luego los otros empleados”

-“Muy bien señor, muchas gracias por la comprensión” le respondí y dirigiéndome a Mierda le dije: “dame la llaves de tu casa, vos tenés para un buen rato acá y yo tengo ganas de dormir la siesta” y parándome me marché dejándola sola con todos esos machos ansiando cogerla.

Como a las tres horas llegó a la casa, estaba agotada y su aspecto demostraba claramente que había estado cogiendo duro hasta recién, entró caminando con dificultad, tenía en la cara y en el pelo restos de semen aun fresco.

La hice subir al dormitorio y comencé el interrogatorio: “ Se puede saber porque tardaste tanto y llegas con ese aspecto?”

-“ Discúlpeme amo, pero los señores del restaurant se entusiasmaron y no se contentaron con cogerme una vez cada uno, me agarraron entre todos y me tuvieron hasta recién haciéndome de todo”

Me acerqué a la cama donde estaba sentada y le di un revés que le dio vuelta la cara y le dejó todos los dedos marcados, “Cuantas veces te tengo que decir que hables como corresponde, ¿Qué carajo es: me hicieron de todo?”

-“ Disculpe Amo, soy una imbécil que se olvida las cosas, quise decir que me cogieron de a varios al mismo tiempo, me metían sus pijas por todos los agujeros, me hacían chupar dos al mismo tiempo, acababan donde tenían ganas y hasta me hicieron lamer el piso para que trague algunas gotas de semen que se habían caído”

-“Así está mejor, ves que es fácil cuando prestas atención, sólo tenés que dejar que salgan las palabras de adentro, sin el filtro que te metió la iglesia. Bueno ahora date un baño que estas toda pringosa y volvé pronto.”

Llegó desnuda, mojada, muy apetecible, le dije de golpe: “¿y porque se les ocurrió cogerte así si la idea era sólo un polvo con cada uno?”

-“ No se Amo, se fueron entusiasmando cada vez más y la cosa se puso descontrolada”

-“¿Y vos no tuviste nada que ver con esa reacción?”

-“ Bue, bueno, tal vez si, yo también me fui calentando y gozando la situación y empecé a pedir más pija, que me cojan más fuerte , que me la den todos, me saqué y no podía parar de orgasmar , el coger delante de todos me recalentó y me volví loca, perdone Amo”

-“Al contrario, así tenés que actuar siempre, bien puta, dejarte llevar por tus instintos más perversos, pedir todo lo que te salga de adentro y si alguno quiere avanzar más aun debes dejarlo, que te usen como quieran, sin límites”

-“Si, así me sentí y fue maravilloso, pero no podía dejar de pensar en usted , lo bueno que era por dejarme disfrutar tanto”

Tengo que confesar que me había hecho calentar muchísimo, tenía la pija redura y unas ganas terribles de descargarme.

Me terminé de desnudar, la acosté en la cama y me puse encima de ella como para hacer un 69, pero mientras ella me la chupaba yo le metí mi mano entera en la concha y le hice una furibunda paja, acabamos los dos en pocos minutos y por supuesto se trago toda mi leche con placer.

Cuando recuperamos el aire me preguntó: “perdón Amo, ¿puedo hacerle una propuesta con confianza?

CONTINUARÁ