Allí seguía, pegada a la habitación de mi hermana, mirando mórbidamente a través de la abertura de la puerta la consagración de su traición,  alterada por sus jadeos que espeluznaban mi sexo. La delgadez de mi hermana se veía magnifica estando despatarrada, sus pechos medianos ganaban   volumen producto de la excitación y ligeramente  se sacudían mostrándose aun mas tentadores, tanto que casi involuntariamente agarré los míos  acunándolos en mis manos y dejando que un suave jugueteo despierte  mis pezones.
Sus codos sobre el colchón, su espalda curveada de forma que su trasero se levantaba arrogante, y sus  muslos abiertos en una posición de perrita, desprotegían su sexo y permitían que sus carnes se abrieran para ser invadidas. Agarraba las sabanas, encrespando sus puños, producto del placer de ser duramente tomada, a momentos con lo ojos achinados y los labios entreabiertos volteaba el rostro sudoroso hacia él y me permitía ver su carita linda trasformada en un rostro herido por el puñal del placer.
Recibía tantos embates que quizá producto del agotamiento o de la calentura, se echaba hacia adelante, acomodando sus pechos sobre la almohada, mientras su trasero alcanzaba la posición perfecta para que David estando al filo de la cama pudiera darle una penetración aún más profunda, que daba la impresión de quedarse atrapado en aquella cavidad, como si fuera succionado por ventosas o  como si quisiera introducirle hasta sus gemelos, para luego descorcharse  y reiniciar el movimiento de mete y saca…
Era glorioso el espectáculo de sus testículos magullando contra la entrada, se veían duros, sonrosados, y tal como lo había imaginado, estaban hermosamente depilados tanto que me producía ganas de acercarme a gatas y mientras él se la follaba,  enseñarle lo que es una buena mamada, pero tenia que conformarme con lamer mis dedos húmedos de mi propio néctar.
El color sangre de las mejillas así como el sudor que brillaba incluso en los glúteos masculinos me hacia comprender que ya llevaban un buen rato en la cogida. Cómo hubiera querido estirar mi mano, rozarlo, y propinarle unos cuantos azotes para ayudarle a apresurar las movidas, pero no podía mas que deleitarme con mirar e imaginar que era yo quien estaba siendo cogida…
Sentía el agitarse de mi respiración y la sensación de llenura en mis pechos, y mientras me sostenía del marco de la puerta, presionaba  mis pezones, jugando  a estirarlos al ritmo en que mi hermana era penetrada. Me puse de cuclillas separando mis muslos, pasé mi mano entre mis piernas calentándolas con el vaho tibio de las ganas, apretaba mis muslos queriendo contenerme, pero mi libido era mas fuerte, me puse de pie y separando mis piernas, deslicé nuevamente mi mano por mi pubis, hallando forma de acariciar mi clítoris que en aquel momento era mi único consuelo.

Sorprendida fui testigo de como David  desistía de penetrarla, y separando los glúteos  de Gisella dejaba que su lengua transite por la vulva, recibiendo los jugos de un fuerte orgasmo que la hacia  relinchar,  chupaba como si fuera miel lo que descendía de las entrañas, y no conforme con eso deslizó su lengua hasta  bordear el trasero y hundirse vez tras vez en aquella gruta prohibida…diablos!! Y yo que pensaba que era de los que no les gustaba besar el cul…..
Qué calentura!!  de golpe volteé la vista hacia el pasillo y luego al ventanal que se ubicaba a la derecha, las persianas estaban cerradas y sin escuchar mas que  las necesidades de mi  cuerpo,  apresurada me bajé los pantalones, y haciendo a un lado mi tanga, presioné sobre mi clítoris buscando un desenlace que calmara esa sensación de ahogo en mi sexo, mis dedos se movilizaban de izquierda a derecha con urgencia, y tan solo  la imagen de mi hermana llena de saliva y chorreante de fluidos, y sobretodo ver desde mi escondite la ejecución perfecta de un beso negro  fue suficiente para que un orgasmo terminara de empapar mis bragas.
Las piernas me flaqueaban y mi garganta estaba seca, había tenido que callar los gemidos y morder mis labios para ahogar los gritos que acostumbraba dar cuando mi cuerpo llegaba a la gloria;  me tumbé contra la pared, procurando calmar mi respiración, acomodé mi brasier,  subí el cierre de mi jean, mientras los gimoteos de Gisella parecían retumbar contra con las paredes.
Definitivamente mi hermanita me sorprendía, por lo visto  era mas lista que yo, o más puta,  no solo  mi supuesta venganza había quedado frustrada sino que además me había utilizado para deshacerse de Rafael  y pasar un fin de semana de copas.  No sabía lo que resultaría mas conveniente, quizá debía contarle todo a Rafa, quizá enfrentar a mi hermana, tal vez seducir a David como un nuevo intento de castigarla, quien sabe, quien sabe lo que haría.  Aunque de hecho no me interesaba que Rafael descubriera aún la verdad, total aunque hubiera sido una dulce venganza acabar con su matrimonio, en nada me alegraría, ser justamente yo la que le regalara la felicidad, empujándola a los brazos de su amante, no, simplemente sería otro desquite sin fruto.
Aún envuelta en mis cavilaciones  permanecí allí, el morbo me tenía pegada a la puerta hasta el momento en que David, se encrespó en rápidos movimientos y luego lo de siempre, un  empuje contra la cadera desbordando todo lo que llevaba por dentro.  Se quedaron tendidos en la cama…
_David, estuviste increíble…mas que otras veces
_Así?  Genial, vamos mejorando, de eso se trata
_Si, claro…aunque no se si Maritza tiene algo que ver en esto?
_Tu hermana? porque dices eso?
_Sales con ella no?
_Solo hemos salido un par de veces y fue tu idea para que Rafael dejara de sospechar.
_Lo sé, pero eso no incluía que miraras su trasero y quien sabe que cosas más y no lo niegues!!
_Jajaja con que celosa eh?
_Te has acostado con ella?
_No, vamos, vamos deja de imaginar cosas…y ven para acá, sé como te gusta que te quite el enojo…ouuch …espera niña, espera no soy de hierro,  dame unos minutos iré tomar un poco de aire.
 Quedé casi petrificada al escucharle acercándose a la puerta, me deslicé rápidamente por el pasillo a la habitación contigua, en un intento de impedir que me descubriera, pero sus pasos tras de mí y el chirriar de la puerta abriéndose, me pusieron inquieta, como si yo fuera la que debía ocultarse.
Sin duda me había visto puesto que entró a la habitación haciendo un gesto de que guardara silencio, y pese a la impresión, no pude evitar bajar  la vista desde sus ojos claros hacia su bóxer,  pero ante su desvergüenza, rápidamente desvié la mirada, provocando su sonrisa burlona.
_Te gusta lo que ves?
Diantres que se creía este tío!! Se acababa de follar a mi hermana y ahora estaba  de guarro conmigo
_Idiota!, ve a seguir traicionado a tu mejor amigo, anda que mi hermana espera a que le des más…
_Pues, sospecho que no es la única que quiere…o me equivoco? murmuró  agarrándome un pezón que ya se mostraba duro a través de la camisetilla.
Lo apretó en círculos  tirando de él, haciendo que el placer castigue mi cuerpo, me gustaba el contacto de sus dedos, la suavidad de sus yemas rodeando mi botón,  pero orgullosa levanté mi mano en un intento fallido de abofetearle
Me sujetó de la muñeca y bajó con fuerza mi brazo dejándome inmovilizada e ignorando mi contrariedad acercó su mano a mi otro seno, alimentándolo de sus roces como si quisiera humillarme provocándome placer. Con todo el cinismo intentó sacarlo del brasier para manoseármelo con más libertad como si estuviera seguro que  no se lo impediría.
_Qué te crees? estúpido!!
_Estúpido? porque intento darte lo que quieres? Vaya que eres malagradecida, si de seguro ya tienes el coño mojado.
Le miré con desprecio para disimular  la calentura que me producían sus palabras, pero ignoró mis gestos indignados y apretándome contra su cuerpo me dejó sentir la erección que amenazaba con rasgar mi sexo y aún más se atrevió a sobajear la redondez de mi trasero sensualmente enfundado en el jean.
Mientras procuraba ocultar el gozo de ser morreada volvió a mi mente la imagen de mi hermana en cuatro, su cabello agitándose, el sudor resbalando por su cuello, sus pezones erectos, su sexo mojado, su predisposición de puta, y me dio envidia de sentir aquello que la hacia gemir tanto, diantres!! Me estaba tratando como a una viciosa cualquiera… y yo lo estaba aceptando.
_Vamos chiquita deja de reñir tanto, si esto te encanta,  mira como se te paran los pezones, y eso que aún no prueban mis labios, al instante llevó su boca a ellos, e inevitablemente expulsé mi pecho hacia adelante ofreciéndoselos, pero el maldito se detuvo y en lugar de lamerlos, no hizo mas que soplar sobre ellos, haciéndome berrear de ganas.
Su risa burlona, me volvía a humillar, y forcejeando le empujé dispuesta a salir.
_Detente…viciosa voyeur
Volteé a mirarlo sorprendida,
_Sí, eso que escuchaste: voyeur, o crees acaso que no me di cuenta de lo que hacías mientras disfrutabas espiando?
Tenias las tetas paradas y te las sobajeabas, mientras mirabas como me enculataba a tu hermanita, te pusiste tan caliente que no te importo quitarte los pantalones corriendo el riesgo de ser descubierta, y ahora que te quiero dar lo que necesitas te haces la difícil golfilla?
Sí, esos deditos entrando y saliendo de tu coñito me ponían a mil, por eso giré el cuerpo de Gisela para poder mirarte con mas facilidad, como me ponía verte allí semiflexionada con las téticas agitadas, el pubis descubierto y tu mano engolosinada entre tus piernas,  se me ponía mas dura  y arremetía contra tu hermana, pensando que era tu coño el que me comía, me pones niña, mira como me pones…
Dicho esto, bajó su bóxer dejando que su pene muestre totalmente su erección y sujetándome por la cabeza me obligó a mirar como se la jalaba.
Palidecí,  el maldito era certero con las palabras, y lograba desencajarme y debo reconocer que su trato grotesco me estaba calentando demasiado.

 

Nuevamente sus manos en mis pezones, ahora por debajo de la camiseta, masajeando mis pulpas, y empujándome por los hombros me obligó a deslizarme hacia abajo de forma que su pieza quedaba encallada entre mis pechos, navegando en un mar de saliva.
Mi cara quedó tan cerca, que percibía el aroma de mi hermana, y asqueándome apreté mis labios impidiendo su acceso, pero unos fuertes pellizcos en mis senos me obligaron a abrir la boca y dejar que me la enterrara hasta producirme una arcada, luego  empezó a deslizarla suavemente, con más tino, con más ritmo y apreté mis labios formando un anillo a su medida, por el cual entraba y salía a su antojo, definitivamente me gustaba chupársela.
_Así Maritza asiii…que  delicioso…sigue…sigue….lo haces mejor que tu hermana…
Había dicho la frase perfecta:…”mejor que tu hermana”…eso disparaba mi excitación a limites en que ya no me importaba nada más que demostrarle cuan golfilla podía ser.
Dejé mis pantalones por el piso, y terminé sentada sobre él, con mis brazos colgados de su cuello,  mis piernas abrazadas a su espalda, y llenando mi coño  con  su pieza.  Brincaba y agitaba mis caderas sobre su capullo, comiéndolo de apoco, bajando centímetro a centímetro, subiendo y llegando a profundidad, unos cuantos movimientos duros y esa sensación de querer morirme se reflejaba en mi ceño fruncido, en mis ojos achicados y en mis jadeos propios de una delicia de orgasmo.
Una nalgada me obligó a continuar como potra embravecida, repitiendo el vaivén de subida y bajada hasta sentir un amortiguamiento en mis muslos,  y la presión de mis uñas clavándose en su espalda…
Desde la otra habitación nos llegaba el  sonido del televisor,  me deleitaba imaginando  a mi hermanita tirada en la cama aburriéndose con alguna película de drama, mientras yo me divertía con  David. Cómo me encantaría que nos viera así, como animales alebrestados, traicionada en su propia casa, después de haber sido follada. Seguro se trasformarían sus gestos por la sorpresa, y sus ojitos claros parirían lágrimas de dolor…cómo me gustaría…cómo me gustaría….
Me tumbé sobre la cama ubicándome en cuatro, y ahí supe lo que es una buena cogida, mis gemidos se hicieron descontrolados  no se si por las buenas estocadas o por mi maligno deseo de que Gisella nos escuchara, mi espalda se arqueaba, y mi vulva hervía de tanto placer, un nuevo orgasmo palpitaba en mi sexo, largo e intenso, terminando de robarme el aliento…David continuó fustigándome  y unos pocos segundos después sus movimientos se aceleraron aún mas…

 

Un ruido en la puerta me hizo voltear: Gisella, parada en el umbral, pálida como si la muerte le hubiera besado el rostro.
David quiso parar por la impresión de verla, pero su orgasmo era imposible ya de detener   su pelvis se arremangó contra mi cuerpo, y soltó la irrigación de su néctar, mientras se le escapaban unos cuantos gemidos de placer.
Nunca tuve orgasmo tan delicioso, quizá porque David era un macho de primera o tal vez porque estuvo intrínseca la intención de castigar a Gisella…pero mi hermanita nunca dejaba de sorprenderme
_Siempre quisiste todo lo que era mío y veo que los años  no te han cambiado…verdad Maritza?
Se acercó, y acariciando mi mejilla maliciosamente susurró:
_Ya es hora de que aprendamos a compartir….
Diablos!! Si  que subestimaba a mi hermana,
Reponiéndome de la sorpresa, di un toque juguetón en su nariz y mirándola a los ojos respondí:
_Mmmm porqué no, después de todo…mamá siempre decía que las hermanitas no se pelean…sino que comparten todo lo que tienen…
Ambas reímos cínicamente, ante la mirada incrédula de David.

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