UNA FAMILIA DECENTE 6
Karen se duchaba en el baño del sucio motel, en su mente las ideas bailaban al ritmo de los acontecimientos que se sucedían, había dejado a su nuevo aprovechador amante acostado después de la gran follada que se habían pegado ambos. A la nena ya la habían abandonado las ricas sensaciones de tranquilidad post coito, ahora lloraba amargamente y en silencio bajo el agua.
Se maldecía por haberse entregado a tan horrible viejo, por haber disfrutado de las delicias del acto sexual y de cómo su calentura había aumentado una vez que el viejo se había desprovisto de su dentadura postiza a solo centímetros de sus ojos, pero ahora con el solo hecho de recordar aquella imagen sentía las tremendas ganas de vomitar.
Sabía que el viejo degenerado de don Urias la estaba utilizando, también entendía que si no se dejaba follar por él, los acontecimientos que afectarían a su familia serian de nefastas consecuencias.
Faltaba casi toda la noche en la cual tendría que comportarse generosamente con su cuerpo y complacerlo sexualmente hasta la saciedad, según era el trato en que ella forzosamente había aceptado con tal de saldar de alguna forma el silencio de don Urias, pero lo que asustaba de sobre manera y la mantenían aterrada, eran las grandes posibilidades de salir preñada de toda esta situación, y la más terrible de todas sus desgracias era que quien sería el padre!!, además que si esto sucedía no sabría cuál de los dos seria el verdadero progenitor de su hijo, si el desnutrido y abominable de don Urias o el obeso pero muy simpático de don Pricilo, aunque este último era el que más posibilidades tenia, por los seguidos encuentros amatorios que había sostenido con él.
La nena de 18 años recién cumplidos ya se había terminado de duchar, ahora que ya estaba más serenada, se sentía muy avergonzada de volver a tener que acostarse desnuda con don Urias en la cama con forma de corazón, estaba envuelta en una toalla al interior del baño se miraba al espejo sin atreverse de volver al lado del calvo y desdentado hombre, quien ya la esperaba ansioso para continuar con la ardiente sesión de sexo que se estaba pegando con la hija de su Andrea y de Eduardo Zabala, su enemigo.
Ahora Karen recordaba que solo hace minutos le había pedido y hasta casi rogado a don Urias que la preñara, no se explicaba el porqué de su reacción, lo último que esperaría que le sucediera era de que la preñasen, y más encima los dos postulantes que ella tenía para hacer de la paternidad de su futuro hijo, eran dos viejos asquerosamente feos, y en solo pensar en la gran fealdad de ambos no sabía por qué su cuerpo empezaba a sentir gratificantes estremecimientos, los cuales provocaban en su tajito unas eróticas y ricas pulsaciones que la humedecían casi al instante, reacciones que contradecían lo que ella estaba pensando.
Muy a su pesar tuvo que volver al lado de aquel viejo largo y deforme, con características de ser anémico, la delgadez de sus ante brazos y manos, sumado a la esquelética cara, lo hacían ver como si este fuese una aberrante criatura mutante o en pleno estado de metamorfosis.
Mientras caminaba en dirección a la cama pensaba que en lo ya ocurrido entre ellos, el haberse estado ambos apareando como animales y el haberse movido y meneado de la forma en que lo había hecho, esto ya la había convertido en su mujer, y lo que más la entristecía era seguir siéndolo por el resto de la noche… lo tenía asumido.
Don Urias la vio salir del baño envuelta en una diminuta toalla blanca, admiraba la angelical palidez de su cuerpo, el negro brilloso y casi azulado de su cabello, la sensual tonalidad amoratada de los labios, las perfectas formas de su figura que se adivinaban bajo el género que escasamente la protegían de su hundida mirada y que el mismo ya había comprobado.
La observo caminar y como se contoneaban sus ampulosas caderas hasta que llego a la cama, en donde muy tímidamente se despojó de lo que la cubría, quedando ante él completamente desnuda y en todo su esplendor.
El viejo con cara de ser el mismísimo señor Burns al verla parada junto a él y vestida en traje de Eva, se levantó del lecho en forma desesperada para abrazarla, adosándose a las suavidades de sus curvas y sintiendo la frescura de su piel recién lavada, sentía como se juntaba y apretaba aquel cuerpo de Diosa con los gruesos y canoso pelos de su fláccido pecho.
Karen le llegaba solo hasta la altura de sus tetillas, ella aun un poco confundida correspondió el abrazo sin saber qué hacer, pero su instintivo temperamento de hembra complaciente la llevo a apegarse al cuerpo de aquel deformado capricho de la naturaleza. La nena se preguntaba el por qué su mente no quería estar al lado del horrendo hombre, pero sin embargo su cuerpo reaccionaba solo, como si este tomara sus propias determinaciones sin ni siquiera preguntárselo a ella, y deseara nuevamente complementar su curvilínea anatomía con el encorvado saco de pellejos secos que don Urias tenía por cuerpo.
La niña subió su azulada mirada a los hundidos ojos del maduro hombre, no se explicaba el por qué le llamaba tanto la atención estudiar la fealdad de aquel vejestorio , si no tenía nada de atrayente, pero ella se sabía desnuda junto a él a la vez que sentía como se le aceleraban los latidos de su corazón por estar en tales circunstancias con un hombre tan feo como lo era don Urias, el amigo de su padre, el consejero familiar, su formador espiritual, y el hecho de ya asumir que luego se venía una nueva contienda amatoria entre ambos le hacía estremecer casi toda su esbelta figura, ya casi se quería entregar a las abominaciones que ese hombre le quisiera hacer a su cuerpo y persona.
Karen le miraba sus remarcados pómulos que sobresalían de su cara, estudiaba aquella maquiavélica sonrisa carente de dientes, las rosadas encías desdentadas del hombre invitaban a su lengua a recorrerlas y probarlas; su conciencia le decía que no, pero su lengua le exigía meterse en esa hedionda boca de viejo, por ultimo pensaba, que sea el vejete quien tomara la iniciativa, pero las ordenes venían desde su bajo estomago cuyo centro de operaciones se encontraba al interior de su ranura intima, y ya no aguantando más y como si ella fuese la más disciplinada de las reclutas cumplió con las ordenes de su cuerpo, con sus dos manitas tomo al hombre de su resquebrajada cara e hiso que este se encorvara para ella comenzar a besarlo en forma apasionada.
A la nena ya se le habían olvidado las inmensas emociones de asco y rechazo que solo hace minutos había sentido en el baño.
Por su parte don Urias al sentir la fresca boca de su amante ya quería ensartarla nuevamente, el efecto del Sidelnafil sumado a eso del embarazo que pedía la niña lo había entusiasmado y calentado aún más y pensaba que para él sería todo un honor preñar a tan suculenta y juvenil hembra, esta era la mejor forma de vengarse de Eduardo y del desaire sufrido con Andrea, ya estaba decidido por su parte, la nena tendría que quedar preñada por él o por Pricilo, no le importaba quien fuese el que lo lograra primero, total Ignacio tendría que asumir la paternidad de su hijo, si es que la lograba fecundar y fertilizar a la hija de su amada.
La nena ya sentía en su estómago como se clavaba la herramienta carnal de don Urias, nunca se imaginó que este horrible vejestorio con cara de muerto viviente y de suaves encías, la iban a enardecer tanto como lo había estado en otras circunstancias con don Pricilo.
Estaba confundida, no sabía con cuál de los dos hombres se sentía más mujer, más hembra, más putaaa !!
Ambos la chantajeaban para usarla, cuál de los dos era más feo?, pensaba la dulce criatura, por un momento se acordó de Ignacio su novio, que hasta este momento ni siquiera se habían besado, y ella la novia de él, su prometida, se encontraba toda llena de semen en su vientre, quizás ya embarazada por don Pricilo o por don Urias, esto no lo sabía, pero el solo hecho de pensarlo más se calentaba y la ponían a full !!
Le renacían las ganas de abrirse de piernas, de exponerse ante aquel asqueroso hombre para que le metiera verga hasta preñarla si es que ya no lo estaba; y claro ella también decidía que si esto sucedía era Ignacio su novio el hombre indicado para cargar con la paternidad del hijo que no sabría cuál de sus dos machos sería capaz de preñar a su hermoso cuerpo.
En estos pensamientos estaba la nena cuando sintió que mientras se besaban, una de sus blancas manitas era guiada por el hombre hasta llegar al endurecido palo que tenía por verga, la calentura que sentía el viejo Urias ya casi llegaba a la insania y para darle el vamos a este segundo round de la noche, se separó del ardiente ósculo y le solicito…
–¡Quiero que me la mames putita!, quiero que la coloques en tu dulce boca, la acomodes en tus labios y me la chupes como la más grandes de las zorras que han existido en la historia…
Karen quien ya se encontraba en sumo estado de calentura por todas las desvergonzadas depravaciones que escuchaba y de las que ella misma imaginaba al estar con un hombre tan feo, como lo era su otro amante, quiso agregarle más condimento a la morbosa situación en que se encontraba con su mentor espiritual, por lo que se atrevió a preguntar…
–Don Uriasss!! Y después me volverá a culiarrr??… plisss!!,
Don Urias al escuchar a Karen y ver con la inocencia que le pedía tan infame solicitud, quedo en un estado como su hubiese sido tocado por el mismísimo espíritu santo, le encantaba como se empezaba a comportar tan exquisita joven, que ya se asemejaba a una vulgar ramera, y para mejor, pensaba el degenerado hombre, esta principiante de puta no cobraba absolutamente nada, sabía muy bien que una buena puta profesional le hubiese cobrado una fuerte suma de dinero para comportarse como lo estaba haciendo la nena…
–Vamos a ver si es posible lindura, primero te tendrás que comer todos mis mocos, sería injusto que a estas alturas ya te hayas comido los de Pricilo, y que aún no pruebes los míos, te aseguro que mi semen lo encontrarás aún más asqueroso que los del Prici, jajajaja, si hasta medio amarillento me sale producto de las dietas y los medicamentos que me dan en la clínica para poder mantenerme con vida, jajajaja, le notificaba don Urias con una lujuriosa sonrisa al estar diciéndole todo tipo de leperadas a la hija de Andrea, y para luego continuar, –Cuando acabe deberás recibirlos bien adentro de tu boca, lo más profundo que puedas para que nada de lo que salga de mi verga se pueda perder… quiero que te los comas todos… escuchaste perraaaa!!!
Karen media caliente y media preocupada encontró que don Urias tenía razón, por lo que se arrodillo ante él, quedando frente a la pardusca y nervuda verga que tendría que meterse en la boca, además que ya se entretenía con el elevado tono de aquella erótica y mal sana conversación…
–¿Y me los tendré que tragar todooosss?, le consultaba a su consejero y maestro en asuntos angélicos, recordando todo el placer que aquella verga que se encontraba ante su azulada mirada, le había brindado a su curvilíneo y endemoniado cuerpo solo hace un rato.
— ¡Todos putita mía, todooos!, esa será la mejor forma en que me agradecerás todos estos años formación y enseñanzas!!, le recalcaba el viejo pelado preso por la excitación, — Hasta la última gota!!, termino diciendo don Urias a quien le temblaba hasta el tuétano por la caliente sesión de sexo que ya se acercaba a pasos agigantados.
Sintiéndose obligada de tener que agradecer oralmente lo que don Urias había dicho, y también en deuda por el éxtasis y placer casi paradisíaco e infernal y por el inmenso estado de calentura al que había sido sometida solo hace casi una hora, comprendió que debía devolver el favor con la misma moneda, ardiente pasión y lascivia con el que a ella también se lo habían hecho.
Karen como si hubiese caído en un estado de hipnosis dirigió sus dos manitas hacia el tronco lleno de venas para sentirlo, lentamente lo comenzó a frotar, la tranca de don Urias dejaba salir un fuerte y erótico aroma que la enloquecían y la excitaban, esta verga no era tan gruesa como la de don Pricilo, pero sí muy larga e igualmente de hedionda, deleitosa y mística.
Lo único que impedía que de una buena vez se lo comiera, era la terrorífica cara de muerto que tenía don Urias, que de vez en cuando la sacaban de su impaciente estado de calentura y le hacían ver las imperfecciones de aquel vetusto hombre viejo y sin dientes.
Pero su nueva y ardiente naturaleza de hembra otra vez le jugaba una mala pasada, lentamente lo acercó a su cara, y se lo apegó a su mejilla para comenzar a frotarlo en esta, pasados unos minutos los líquidos pre seminales de don Urias ya tenían encharcada sus finas facciones, la verga ya se deslizaba y resbalaba bruscamente en su carita la cual se encontraba toda engominada por los líquidos desparramados por el viejo.
Luego de varias indecisiones logró dominar el rechazo y las sensaciones repulsivas que a ratos sentía, depositó sus finos y sensuales labios sobre el extremo superior, que ella lo asemejaba a un pequeño casco de soldado y lo cubrió en su totalidad con su adorable boca, luego besó ardientemente al reluciente miembro por todos sus lados, tras comprobar que las gotas que salían del acerado pomo eran tan viscosas y pegajosas como la de don Pricilo, pero estas tenían otro sabor, tan exquisito como las de su primer amante, de las cuales ya se había tenido que tragar.
Excitado por las suaves y placenteras fricciones que le practicaba su joven y bella discípula, don Urias se adentró por su cuenta en la boca de Karen, pero luego de unas deleitosas succiones por parte de ella, y con el pretexto de hacer otra pregunta la nena con gran delicadeza movió su cabeza hacía un lado para irse librando poco a poco de aquella invasión vergal hacia su boca, esta salía de sus labios como en cámara lenta; al hacerlo su boca y la verga hicieron un erótico sonido de: Plupp!!
–¿Don Urias, le gustaaa como se la chupoooo?…
Luego de esta erótica pregunta, Karen poniéndole su mejor carita de perra en leva, lo quedo mirando con sus penetrantes ojos azules a los hundidos ojos del monstruoso viejo que ya no aguantaba más…
Sin mediar palabras y a forma de respuesta positiva, don Urias volvió a introducir bruscamente su largo miembro en la boca de la tierna adolescente, esta vez tan adentro que presionaba contra su fina garganta, para en seguida conseguir metérselo hasta las mismas bolas que quedaron ubicadas justo debajo de la barbilla de Karen, quien solo atinaba a mirar a don Urias con sus ojos bañados en lágrimas, producto del atragantamiento forzado en que la mantenían.
Luego tomándola por sus cabellos, comenzó en forma violenta y acelerada, a meter y sacar toda la extensión de su verga en la ajustada cavidad oral de la hermosa joven con la intención de que ella supiera que prácticamente se la estaban culiando por la boca. El pelado Urias metía y sacaba su verga con total enajenación no importándole las seguidas secuencias de arcadas, atoramientos y ahogos con las cuales estaba humillando a su joven amante.
Karen aguantaba con entereza los ataques vergales hacia su boca, llevaban como 15 minutos de sexo oral con ella puesta de rodillas, sus hermosos muslos abiertos y con ambas palmas de sus manos apoyadas en el piso de la habitación, sus mejillas se inflaban y desinflaban producto de la compresión de aire y también por la gran cantidad de carne vergal que le metían en la boca, un gran charco de salivas y babas mescladas con los líquidos interiores de don Urias se desparramaban por todo el sector de sus duras y grandes tetas que bajaban deslizándose lentamente por su cuerpo e iban a caer al piso formando un gran charco semi transparente alrededor de sus hermosas rodillas dobladas, la calentura ya la tenían dominada, la joven inconscientemente se seguía abriendo de muslos e intentaba restregar su zorra contra el suelo no importándole que allí no hubiese nada para meterse, solo sentía la imperiosa necesidad de sentir algo con que frotarse en su tierna panocha que ya pedía a gritos que le metieran algo duro y sólido.
Don Urias atento a esta situación, le dijo:
— ¡Lo vez pequeña zorraaaa!… Así es como se chupa el picoooo!!, le decía a la vez que no la soltaba de su cabello manteniendo el agitado ritmo de meter y sacar.
Karen ya no quería hablar, solo se dejaba que le follaran la boca y ella intentar chupar y degustar aquella nueva y exquisita barra de carne caliente que le estaban ensartando en la garganta, y ahora estaba tan ansiosa como el mismo viejo por llevar a cabo el atrevido y lujurioso final de ese acto cuyo desenlace ella ya muy bien conocía. Era hora de la cena, pensaba.
Excitada y muy caliente por la tranca que tenía asida con verdadero deleite en su boca, la joven se dedicó a chupar, succionar, frotar y exprimir con sus labios el endurecido y tieso miembro viril, por la urgente desesperación que sentía por probar lo antes posible el sabor que tendría esa nueva ración de semen espeso y caliente que ella se encargaría de tragar y comer.
No contenta con chuparlo con sus delicados labios y acariciárselo con su fresca lengua con cual lo envolvía deliciosamente, Karen dejaba escapar suspiros de devoción y satisfacción, para que su viejo preceptor notara que ella también disfrutaba con la brutal felación.
Por su parte don Urias quien ya no aguantaba más al ver los eróticos movimientos de coito que hacia el desnudo y poderoso cuerpo de su joven y gratuita ramera, ya se disponía a inundar su boca y garganta para que ella cumpliera con su palabra y se comiera todos los abundantes chorros de semen que ya estaba a punto de desparramarle al interior de su boca.
Pero don Urias aguantaba, quería alargar un poco más el momento del éxtasis lo que más le permitieran sus sentidos, Karen por su parte se lo estaba pasando muy bien con ese taladro vergal ensartado en su vía oral, sentía las seguidas expulsiones de líquidos pre seminales mezclados con semen que ella ya juntaba en su boca.
Pero su cuerpo le exigía mayores placeres, su panocha ya reclamaba lo que era de ella, se sentía lista y dispuesta para que aquel sátiro se la volviera a culiar como corresponde, su mente le decía que tenía que volver a ser su mujer, por lo que aduras penas intento hacérselo saber a su hombre…
–¡Aghhh!! Exclamó la joven en un momento que pudo sacarse la verga de su boca… –Ya no, don Urias… por favor ahoraaa culiemossss!!, exclamaba Karen dejando ver viscosas muestras de semen y líquidos pre seminales entre sus dientes, labios y su lengua.
Pero el caliente viejo de don Urias al ver de que esa pendeja caliente se comportaba como una verdadera fulana y no como la decente nena que el hasta hace pocas horas pensaba que era, la afianzo bruscamente de sus cabellos y Plafff!!, le asesto una fuerte y sonora cachetada en el hermoso rostro de la joven, la volvió a tomar bruscamente de la cabeza e introdujo su erecto miembro hasta lo más profundo de su boca y garganta, en una clara demostración de querer hacer ver que ella no era la que mandaba en aquella sesión amatoria, forzándola a que siguiera chupándole la verga, amaestrándola como a una perra, domándola como a una joven potranca…
Don Urias ya sabía que a esta puta primeriza la tenía en sus manos, ahora mientras le chupaba la verga, él le asestaba sonoras cachetadas en su rostro. Plaff!!, plafff!!, plaff!!…retumbaban y se entre mezclaban con los sonidos de lengua y saliva que salían desde la boca de Karen que alteraban el silencio de la habitación.
Ella no se defendía ni reclamaba nada, solo se esmeraba con seguir cumpliendo con la misión encomendada, por momentos se asustaba, pero también le gustaba de que la abofetearan sin misericordia, ahora chupaba y succionaba con más aplicación, al notar que nuevamente tenía un macho que mandaba, y además gratamente para ella, el que la violaba y la sometía era tan asqueroso y viejo como el primero.
El viejo Urias la veía perdida en los laberintos de la lujuria, también tenía claro que a Karen desde ahora en adelante con solo aplicarle un poco de agresión, miedo y humillación extrema, terminarían por rendirla a sus pies y ella presa de esa extraña mezcla de calentura, miedo y sumisión, se abandonaría en cuerpo y alma a las aberrantes solicitudes que desde ahora le serian exigidas.
El caliente y desequilibrado director siempre había tenido que pagar por esto, pero ahora y a futuro, lo tendría en forma real y gratuita, gracias al total estado de morbosidad interna que atacaban a la bella joven y que claramente la mantenían lascivamente caliente en su propia naturaleza femenina, y que la hacían disfrutar y gozar hasta lo innombrable con tal de estar dominada por su desquiciado y horrendo agresor.
El largo miembro de don Urias engrosaba y se enardecía cada vez más, a medida que los excitantes labios de Karen apresaban su ancha cabeza y con su lengua jugueteaba en torno al pequeño orificio del glande, provocando en el endurecido miembro una excitación que se traducía en una continua expulsión de líquidos provenientes de los testículos de don Urias, y que la nena tenía que conducir hacía su garganta, hasta que el continuo goteo de semen que se acumulaba en esa zona era tragado por ella disfrutando y casi adivinado las chorreadas que se ya se aproximaban.
Varias veces Karen retiró su cabeza para tomar un poco de aire y limpiarse las babas y mocos de su carita, apartándose de esa tranca que no paraba de expulsar secreciones, sin embargo don Urias volvía a someterla agarrándola firmemente de sus cabellos los cuales mantenía empuñados y produciéndole dolor en su cabeza, metiéndosela brutalmente en los finos y rosados labios de la joven esa enorme, brillosa y reluciente verga obligándola a que ella continuara chupándola, hasta que incapaz ya de aguantar los deseos de correrse en su boca, don Urias colocó sus manos tras la cabeza de Karen asegurándose para que no se le fuera a arrancar al momento de la eyaculación, entonces y para su sorpresa sintió como la joven succionaba con mayor energía y morbosidad que antes el duro palo de carne, haciendo con su cabeza cortos movimientos de avance y retroceso, por lo que el enloquecido hombre proyectó su tranca hacía adelante presionando con todas sus fuerzas en la boca de su joven prostituta, que en ese momento estaba tirada en el suelo y con su cabeza apoyada en la cama, debido a los empujes vergales del hombre hacia su boca, ella mantenía sus mandíbulas lo más abiertas posible para recibir lo que su vetusto macho ya se aprestaba a suministrarle, las manos del enajenado y abusivo hombre se empuñaron y afianzaron aún más de su cabeza haciendo y coaccionando con su verga hacia lo más profundo de la garganta…
–Ohhhhgg!! Maldita zorraaaa como me haces venirrr pedazo de putaaaaa!!!, y yo tan decentita que te creía fulana mal paridaaa!!!, bufaba don Urias al mismo tiempo que con su boca desdentada y en forma de “o” y con su hundida mirada puesta en el techo de la habitación comenzó a dejar salir desde su tranca torrentes de un espeso y caliente semen que resbalaban por la garganta de Karen para ir a depositarse al fondo de su estómago, la jovencita siguió succionando, chupando y tragando hasta que llena de las descargas de caliente simiente, y semi asfixiada por las espesas y abundantes cantidades, se vio obligada a comenzar a tragar más glotonamente, con la intención de no desperdiciar nada de lo que tan buenamente le estaban dando a probar.
En un momento ya casi ahogada por las cuantiosas emanaciones de líquidos que le administraban, Karen ya no aguanto más y comenzó a toser, saliendo la verga de don Urias expulsada con fuerza de su boca, como un verdadero resorte y lanzando potentes chorros de blanco semen que fueron a dar a su cara y pelo quedando la joven casi embalsamada con las masculinas emisiones que expulsaba el asqueroso hombre… pero Karen estaba encantada, sentía en su garganta como aun bajaban hilos de semen pegados a las paredes de su tráquea.
–Ahhh que rico fue don Uriasss!!, le dijo la nena una vez recuperado el aire, en sus orificios nasales se veían restos de semen que también habían salido expulsados por sus narices, –Me encantó su saborrrr!!, exclamaba la ardorosa joven, quien siguió tosiendo varias veces, tenía el cabello y la cara inundados de los calientes y viscosos espermios desparramados por don Urias. –¡Qué cantidad me dio a probar, Dios mioooo, quiero masssss, por favorrr deme massss! Le decía la enajenada niña, con un ojo emblanquecido ya que este se encontraba totalmente tapado por una gruesa capa de semen espeso y condensado…–¡Creo que me tragué más de la mitaddd!, –¡Qué moqueada más rica me ha mandadooo por Diosss !! Volvía a exclamar en forma eufórica, nunca en su vida había visto como una verga expulsaba tantos mocos y tan cerca de su cara…
Don Urias con su corazón latiendo a cien por hora la vio toda embardunada con su propio simiente, separando su cabeza del borde de la cama para atraparle nuevamente la verga y deslizar sus labios por todo el largo de ese endurecido miembro, lamiendo y relamiendo incansablemente esa endurecida erección hasta dejarla completamente libre del pegajoso, no se la soltaba. El anciano le daba verdaderas gracias a Dios por haber hecho que se inventara tan milagrosa pastilla azul.
Karen una vez que escasamente pudo limpiar sus ojos del viscoso líquido, se apoderó de la verga de don Urias, como quien se posesiona a como dé lugar de un objeto de inmenso valor, y que para ella ya no era de ninguna manera desconocido, sus delicadas manos seguían masturbando rápidamente la enhiesta tranca que constituía aquel tieso y nervudo músculo de carne, mientras con los ojos lo devoraban en toda su extensión con sus hinchadas venas multicolores.
–Don Uriasss, por favorrr metamelaaaa!!, pedía le nena, temiendo que por la abundante corrida que había sufrido el cadavérico hombre, ahora no tuviera las fuerzas necesarias para cumplir con lo solicitado…
El viejo al escuchar los calientes requerimientos que le hacia la joven y gratuita prostituta, supuso que a lo mejor al Pricilo no le había costado mucho trabajo encamársela, estaba claro que a lo mejor ella solita había entregado su cuerpo por la calentura misma de su persona, que ahora el comprobaba al notar la forma en que la nena pedía verga como la más vil de las rameras ninfómanas, se daba cuenta que la muy puta con su carita de niña buena los tenía engañados a todos, pensaba el viejo esquelético, y el muy estúpido poniéndola como ejemplo ante las demás familias de su decente congregación, pero ahora se las pagaría…
–Así que quieres que te meta la vergaaaa!!, le gritaba a la vez que la tomo fuertemente de sus cabellos obligándola a ponerse de pie frente a él, –Vamos pidelooo putaaa barataaaa!!
–Siiii!! Le confirmaba Karen un poco adolorida por el abusivo trato que le daba el deforme hombre.
–Jajajaja… eres la mejor de las putas de la ciudad, dime zorraaa… no te doy ascooo!!??
–Nooooo… fue la automática respuesta de Karen, para luego reaccionar ante lo que estaba diciendo corrigió, –O sea siii, pero… hay no se…, le dijo finalmente no sabiendo como mierda se podía sentir tan caliente al lado de un viejo que era de los más aprovechador y repulsivo,
Don Urias enceguecido por la ira de ver el comportamiento desalmado y de puta en la candorosa muchacha, y con todo el odio del mundo acumulado por culpa de su padre, tomo impulso con una de sus huesudas manos y con la otra sujetándola por el pelo y Plafff !!, Plafff !! Retumbaron las dos certeras bofetadas de ida y vuelta que recibió en pleno rostro, que la hicieron retroceder unos pasos hacia atrás de donde estaba, los fuertes manotazos en su cara la tomaron por sorpresa y una vez recibidos la pobre joven quedo como atontada, se sentía mareada y veía a don Urias en tres imágenes que se separaban y que se volvían a unificar…
–Vamoss pídelo por fovorrrr, zorra asquerosa, y te daré la culiada de tu vidaaa!!, pero tienes que aplicar lo que te he enseñado en todos estos años…Plafff!! Plafff!!, retumbaban las cachetadas en el rostro…–Pídelo como se debe putaaa…plafff!! Pídelo por favorrr!!…Plaff!!…vamos quiero escucharteee!! Plafff!! Plaff!!, continuaban los golpes…
A raíz de los continuos y fuertes cachuchazos que Karen estaba recibiendo en su cara, ella iba retrocediendo, con la intención de proteger su violada y desnuda integridad , lo que resultaba inútil para sus propósitos ya que a medida que ella retrocedía el viejo Urias avanzaba en su misma dirección asestándole cachetadas y manotazos con un odio mal sano en cualquier parte de su cara y cabeza, hasta que la nena ya no tubo escapatoria, había llegado a la pared de al fondo de la habitación, sin saber por qué notaba como su vagina se le encharcaba aún más por cada golpe que recibía, las punzadas que ya se habían instalado en su coñito ya las sentía gratamente desquiciantes,
–Así que la muy putaaa quiere que se la culiennn?, le decía el vejete con su boca carente de dientes y muy cerca de sus ojos…
–Sinifff, snifff, snifff… lloraba totalmente aterrorizada la pobre Karen ya que nunca en su vida le habían pegado tanto, ni siquiera don Pricilo lo había hecho, lo que si sabía era que toda la situación a parte de asustarla la calentaban hasta la insania,
–Vamos perra mal paridaaa!!, sigue pidiendo verga que es lo único para que sirvesss!!, vamos pide que te partan la conchaaa!!
–Snifff, Snifff, Snifff, paaar… ta… meee… la… zo… rraaa… a ver… ga… zosss… snifff… snifff… snifff,
–No escuchooo!!, Pide por favorrr perraaaa!! Plafff, plafff, plafff!!, seguían los rudos y violentos golpes…
–Por favooorrr… snifff… snifff… donnn… Uritassss!!, metameee sniff… sniff… su ver… gaaaaa… sniff… sniff…
Los ojos de don Urias centelleaban en su hundida mirada, al verla desnuda y suplicando, por lo que en su tiesa tranca se produjo un latido espasmódico que hubiera podido matar a la pobre de Karen si hubiese querido atravesarla con esta. Luego de esto la tomo fuertemente de sus cabellos y la arrastro hacia la cama con forma de corazón, Karen iba aleteando con sus brazos hasta que fue impulsada y lanzada con fuerzas hacia el lecho amatorio, al verlo venir hacia su cuerpo automáticamente se abrió de piernas para que le metieran cualquier cosa por su intimidad, ya que no quería que aquel lujurioso y agresivo hombre le siguiera pegando.
Don Urias aproximándose a ella observo justo al medio de sus hermosos muslos abiertos en toda majestuosidad, los rosados labios de una deliciosa vagina escasamente sombreada de pelitos negros y brillosos que la adornaban apeteciblemente.
El vejestorio al estar ante tan loable espectáculo y producto de la magnánima excitación y calentura por haberla estado golpeando a sus anchas, sentía su tranca lista para entrar nuevamente a la batalla…
No esperó mayores incentivos, tomo el tembloroso y asustado cuerpo de la joven doncella y la dio vuelta para poner su cuerpo nuevamente en cuatro patas, como se lo hacen a las perras, colocó la húmeda cabeza de su tranca entre los húmedos labios vaginales y después, tras muchas embestidas y esfuerzos, consiguió hacerlo entrar hasta la mitad.
Luego empuje tras empuje, se adentró más… y más…, y más, hasta que dio la impresión de que la hermosa y blanca vagina no podría admitir más sin rajársela o de sufrir algún tipo de daño en sus vísceras interiores, a todo esto el rostro de Karen mezcla de miedo, calentura y humillación, reflejaba el extraordinario placer que le provocaba el ser ensartada y culiada tan salvajemente y por tan macabro adefesio de la naturaleza.
De pronto don Urias se detuvo, estaba dentro hasta los testículos, sus pendejos canosos y crispados se apegaban a las suaves y tibias nalgas de la ensartada joven.
Karen nuevamente había albergado en el interior de su cuerpo y en toda su longitud, la tranca de su mentor espiritual y amigo de su padre… como la calentaba la situación!!…
A partir de ese momento comenzó un encuentro que sacudía la cama y todos los muebles de la lujuriosa habitación de motel, los espejos tiritaban dando la impresión que en cualquier momento se trizarían o quebrarían.
Aferrándose con ambas flacuchentas manos en torno a la suavidad de sus marcadas y presuntuosas caderas, el horrendo hombre con cara de muerto se tiraba a fondo en cada embestida, llegando a levantar unos buenos centímetros del nivel de la cama al poderoso cuerpo de su mujer quien le rendía un sumiso y sexual tributo a sus fieras embestidas.
Sin retirar más que la mitad de la longitud de su tranca, se adentraba lo mejor que podía en cada furiosa arremetida que le propinaba a la perra que en estos mismos momentos se la culeaba a cuatro patas.
Karen por su parte correspondía enérgicamente empujando su cuerpo en retroceso para facilitar los adentramientos de verga lo que más pudieran permitirles las delineadas formas de su grácil anatomía, plafff!, plafff!, plafff!, plafff!, sonaban los salvajes azotes que se propinaban ambos cuerpos totalmente afiebrados por la calentura. El contraste de ambos cuerpos era evidente, Karen era una hembra joven y hermosa, con un cuerpo exuberante y muy bien formado. Mientras que el viejo que en esos momentos la culeaba era extremadamente delgado, y que por lo desgastados de sus pellejos daba la impresión de estar en las últimas de alguna enfermedad terminal.
En un momento don Urias entre medio de sus salvajes movimientos y muy envalentonado por la mansa y domada actitud de su puta, hiso que Karen apoyara su cara sobre la explanada de la cama, quedando con todo su cuerpo inclinado y con su hermoso culo bien empinado para que el pudiera profundizar aún más al interior de su jugoso coño, a la vez que posaba uno de sus pies sobre una de las suaves mejillas ejerciendo presión sobre ella, su intención era de que ella viera y dimensionara hasta qué punto tan demacrado y asqueroso como él  la podía doblegar y someter, hasta que la nena estando perdida en este nuevo mar de nuevas sensaciones para ella y al estar en el placentero y gratificante estado de sumisión absoluta, comenzó a estremecerse por efecto de las exquisitas descargas adrenalinicas que le proporcionaban a su cuerpo un asalto de tal naturaleza.
Poco a poco sentía como se acercaba el momento del clímax, con los ojos cerrados y la cabeza aplastada por el pie de don Urias, y ya no aguantando más ante un firme apuntalamiento, derramo sus placenteros líquidos vaginales sobre la vieja verga invasora que gratamente perforaba las profundidades de su estómago, y que extrañamente aún se la podía con un joven cuerpo como el de ella.
Las cálidas y femeninas esencias de su naturaleza bañaban la verga de don Urias lubricándola y excitándola aún más.
El iracundo hombre seguía entretanto ensartándose en el interior de la caliente rendija, y a cada momento su verga se endurecía más.
Gradualmente fueron cambiando de posición, ahora Karen yacía sobre su espalda y totalmente abierta de patas, su feo violador se lanzaba salvajemente sobre ella clavando y dando brutales estocadas al joven cuerpo de su víctima, sus fofas y blancas nalgas se comprimían cuando en forma desesperada intentaba agasajar el cuerpo de Karen, haciendo con esto que se juntaron los pelos íntimos de ambos, cada vez que sentía las sedosidades de su femenino pubis, el hombre se echaba hacia atrás y repetía la operación para volver a frotarlos, en donde aumentaba las fuerzas de sus empujes, Karen lo secundaba en los salvajes movimientos meneándole las caderas y su cintura de la mejor forma posible, demostrándole la buena hembra que era ella a la hora de culiar, su casi depilada vagina daba el aspecto de estar aceitada por tan lubricada que se la tenían, producto del caliente acto de apareamiento que macho y hembra consumaban.
Pero todo tiene su fin y también lo tuvo el placer de ambos amantes, ya que después de que ellos se habían besado, movido, empujado, luchado, apretado y batido con furia, sus órganos sexuales no pudieron resistir más, y sintieron que ambos alcanzaban juntos el punto insuperable y celestial en que hombre y mujer, macho y hembra pueden llegar a sentir una ves de haber disfrutado de las delicias del acto sexual al cual se habían entregado.
Don Urias se concentró en las perfectas curvas en las cuales estaba ensartado, la descarga de su sabia llegaba, entrelazo sus esqueléticos dedos con los delicados y femeninos dedos de Karen, junto su desdentada boca en los finos labios semi abiertos de la ninfa, hundió hasta la raíz su miembro en el interior del acalorado cuerpo de la nena, para luego separase de aquel improvisado beso y dejar escapar un fuerte bramido de macho desesperado, muy similar al que daba Tarzan cuando llamaba a los animales de la selva, pero el pobre ya estaba tan viejo para esos menesteres que termino tosiendo y lanzando flemas que venían desde sus pulmones que fueron a dar a la dulce carita de la caliente y perdida joven que ni siquiera se dio cuenta de ello, a la vez que soltaba en los profundos interiores de aquella apretada y joven vagina, otros 5 chorros de semen caliente y espeso que se mesclaron con las femeninas expulsiones de líquidos vaginales en que la nena aportaba para hacer ver a su compañero de coito, que ella también era participe de tan gratificante sesión de pro creación mutua, quedándose ambos enterrados uno en el cuerpo del otro, hasta que sintieron que ya había pasado el último de sus espasmos de placer y felicidad carnal.
Ambos se desclavaron y quedaron tirados como muertos, todo había acabado, Karen bien culiada y el viejo Urias con un rictus de felicidad morbosa y apaciguada, ambos se durmieron desnudos y satisfechos.
Los sucesos que se vinieron, una vez terminada la primera sesión de sexo entre Karen y don Urias, llegaron de una forma extrañamente apresurada a la casa de la decente familia.
Una vez que fue a dejar a Karen a su casa el viejo director de la congregación tras darle muchas vueltas al asunto poco a poco fue formando las ideas para poder humillar en público a Eduardo Zavala. No se conformaba con haber casi violado a la encantadora joven, se propuso a utilizar la información que ya poseía sobre los encuentros íntimos de la jovencita con el jardinero que trabajaba en su casa, para urdir un plan con el pleno objetivo de poder ofender el buen apellido del hombre culpable de sus derrotas amorosas, y tal vez si le iba bien con esto, vería la probabilidad de volver a intentar concretar con Andrea, por lo tanto debía hacerlo rápido.
Realizaría un chantaje a gran escala.
Pasaron tres días en que este calculador hombre trazo y planeo su plan, además sabía que todo esto le otorgarían placenteras dadivas sexuales con el uso del joven cuerpo de la hija de Eduardo, pero aparte de esto él quería destruir a esa familia.
Estuvo haciendo las ultimas elucubraciones por todo el transcurso de aquel día jueves, pretendía también el muy sinvergüenza de dejarse a Karen para uso exclusivo de él solo, pero tuvo que desechar esta idea ya que necesitaba ayuda de alguien para que la humillación fuese total y todo un éxito, ya estaba decidido tendría que hablar con Pricilo, no le importaba que tuviese que compartir sexualmente a la pendeja, aunque sabía muy bien que no podía confiarse del todo de su antiguo amigo, pero estaba seguro que usando aquello que más le gustaba al vejete no le costaría mucho trabajo para convencerlo, su majestad …el dinero!!.
Y así, ya una vez con todo planeado marco el número telefónico del Sr. Zavala…
Eduardo estaba concentrado en su importante trabajo cuando le trasfirieron una llamada a su anexo…
–Hola…, contesto sin muchas ganas,…
–Hola Eduardo… que tal amigo mío…
–Don Urias!!, que tal como está usted, no me diga que tenemos alguna reunión de último minuto, contestaba Eduardo, intentando dar muestras de interés a los importantes requerimientos del director de su congregación…
–La verdad mi muy estimado amigo, es que necesito reunirme contigo y tu familia, tenemos problemas graves, termino diciendo don Urias poniendo atención a la reacción del padre de su joven amante…
–No le entiendo don Urias que problemas podría tener yo con mi familia, en mi hogar todo anda bien, mis donaciones están al día, no entiendo que es lo que podría estar pasando…
–Reunámonos esta noche en tu casa, pero no le digas nada a nadie y veremos qué solución podremos buscar, la verdad amigo mío, don Urias tomo aire con la intención de preocupar aún más al inocentón de Eduardo…, –La situación se ve bastante mal y es muy comprometedora, espero que no lo comentes con nadie hasta que yo llegue…
–Pero don Urias de verdad que ya me está preocupando lo que usted dice!…por lo menos adelánteme algo…
–No puedo Eduardo, la situación es gravísima, pero ten en claro que yo siempre he sido tu amigo y quiero lo mejor para ti y tu familia… así que confía en mi…
–Lo sé! …lo sé!! don Urias, y no se preocupe no lo comentare con nadie, tiene mi palabra…
–Eso es amigo, nos vemos entonces en la noche estaré por ahí como a las 21.00 hrs…
–Está bien lo esperare…Adiós.
Eduardo Zabala se quedó muy preocupado, no entendía que podría estar afectándole a él o a su familia, la otra situación que solamente el sabia la tenía muy bien solapada, no existían probabilidades que su viejo preceptor de alguna forma se halla enterado. A don Urias en cambio se le dibujo una horrenda sonrisa con sus dientes postizos.
La tarde paso lenta para Eduardo, al llegar a su casa todo se veía normal, Andrea ya tenía varias opciones de empresas que podrían hacerse cargo de la boda de su hija.
Karen por su parte se encontraba preocupadísima por todo lo que le estaba sucediendo y lo que más la aterraba era el eventual embarazo no deseado, la situación ya estaba descontrolada, solo en la semana recién pasada se la habían cogido dos hombres distintos y en varias oportunidades y a pesar de la férrea oposición que en un principio demostraba ella, terminaba cogiendo como una perra en leva, esta situación la confundían aún más, pero ahora quería hasta adelantar el matrimonio con Ignacio para acostarse con él lo más pronto posible y con ello hacerlo responsable del posible hijo que quizás ya podría llevar en sus entrañas.
Pasó esos tres días leyendo un libro de Puericultura, situación que la tranquilizo un poco ya que al leer y conocer los síntomas que presentaba la mujer al principio del embarazo como asco, mareos y nauseas, a ella todavía no se le presentaban, por lo que pudo sentirse un poco más relajada. Ni por nada del mundo quería encontrarse con don Pricilo, lo había estado evitando ya que ella sabía muy bien de lo que era capaz de sentir su cuerpo con la sola presencia de un hombre tan viejo y feo como lo era el, ya que ahora tenía muy claro cuál era el estilo de hombres que a ella la atraían, con Ignacio no sentía nada de nada…
Llegó la noche a la casa de los Zavala, y con ella la oscura visita que traía las novedades al jefe de familia, Karen estaba entretenida releyendo el libro que secretamente había sacado de la biblioteca, escucho sonar el timbre de la casa, miro cuando su padre fue a abrir la puerta y se quedó casi congelada cuando vio ingresar la alta y desnutrida figura de don Urias, el viejo que también se la había culeado, este se presentaba con un semblante muy serio.
Andrea que miraba televisión se recompuso en forma casi inmediata, odiaba a ese hombre asquerosamente feo y sepulcral que aprovechándose de que ella se había tomado algunas copas se había propasado con ella y que más encima había faltado muy poco para que ambos se hubiesen acostado para revolcarse uno junto con el otro.
Luego de un frio saludo hecho por don Urias, el cual no fue contestado por ninguna de las dos mujeres, los dos hombres se encerraron en el despacho de Eduardo, por lo que medre e hija quedaron en un estado de preocupación extrema ya que las dos apetecibles hembras y sin saberlo, tenían enredos casi de la misma índole con aquel tenebroso personaje.
Una vez que se cerró la puerta del despacho las dos encamables mujeres se quedaron mirando, Karen le hiso señas a su madre como consultándole si sabía algo de aquella visita, pero Andrea le respondió de la misma forma negativamente.
Se quedaron pensativas, era extraño que don Urias visitara a Eduardo a estas horas de la noche, por lo general cuando sucedía algo en la congregación Eduardo era citado a reunión con antelación, pero al correr de los minutos se fueron tranquilizando, nada grave podría ser ya que notaban que la conversación entre ellos iba para largo.
Los hombres una vez solos se dedicaron a conversar trivialidades del día a día, hasta que Eduardo ya no aguanto más fue el quien abordo a don Urias…
–Don Urias, hoy al medio día me dejo preocupado quisiera saber qué es lo que me quiso decir cuando me anuncio su visita…
El viejo con cara de esqueleto se dio a buscar las mejores palabras para que su plan surtiera efecto y encomendándose al omnipotente se dio a poner en conocimiento a Eduardo la lamentable situación en que se veía afectada su familia…
–Eduardo, lamento decirte que Karen ya no se podrá casar con el joven Ignacio…
–Pero porque!! Exclamo Eduardo escandalizado y muy enojado con la noticia, para luego preguntar, –Es que acaso ese mocoso ya se arrepintió?, porque ahora mismo me dirijo a su casa a hablar con don José y de paso le parto la cara!!, bufaba el sentido padre, por el desaire del muchacho hacia su hija…
–Eduardo tranquilízate ese joven no tiene culpa de nada, es más todavía no sabe la noticia…
–Entonces qué es lo que pasa?, preguntaba un eufórico Eduardo Zavala…
–Se trata de Karen, dijo por fin don Urias quien a la vez miraba fijamente a Eduardo con su hundida mirada…
–Y que pasa con mi hija?, le consulto el hombre de familia, más tranquilo pero aun un poco preocupado…
–Recuerdas que ella fue en busca de consejo el domingo pasado a la congregación, y de que yo le ordené asistir a la actividad benéfica?
–Si, lo recuerdo y que hay con eso…
–Por favor Eduardo no quiero que te alteres con lo que te voy a decir, ya que la situación es muy delicada y comprometedora, Eduardo escuchaba atentamente por la forma en que le hablaba el flaco director,–Pues bien ella me ha confesado que tuvo relaciones sexuales con otro hombre…
Eduardo se quedó boquiabierto, pero que clase de estupidez le estaba diciendo este hombre, como osaba a desprestigiar de aquella forma a su hija…
–No puede ser…balbuceo Edu, mientras se desplomaba en su sillón de jefe, (uno de esos que son caros)
–Sé que es increíble, pero es verdad, ella me lo conto todo, diciendo esto último don Urias servía dos vasos de wiski y le ofrecía a un conmocionado Eduardo que aún se negaba a creer lo que le estaban diciendo…
–Y con quien se supone que lo ha hecho, pregunto Eduardo empinándose el vaso y sirviéndose otra ración doble, olvidándose por completo de que él no bebía, pero por ahora lo necesitaba…
–Te lo diré pero necesito que te calmes un poco…
–Necesito saberlo dígamelo!!, Eduardo inconscientemente comenzaba a alzar la voz…
–Ella lo ha hecho con Pricilo… tu jardinero!…, don Urias lo miraba atentamente estudiando todas las reacciones del dolido padre…
–Noooo!! No le creo…de donde ha sacado Ud. semejante blasfemia…
–De donde lo saque?…pues ella misma me lo dijo y más encima quería que no te lo contara y la solapara en su transgresión… eso lo puedes creer?, si quieres llámala y pregúntale tú mismo, el caso es que ya no se puede casar con Ignacio, yo no me prestare para esa farsa…
–Y cuando se supone que sucedió eso, le preguntaba Eduardo aun incrédulo…
–Los días en que todos nosotros estábamos en nuestra reunión de congregados, no te has preguntado por qué tal vez no quiso ir con ustedes?, que inocente eres Eduardo!!…, mientras nosotros estábamos ayudando a gente necesitada tu hija se revolcaba con tu jardinero quizás hasta en tu misma cama, y cuando don Urias se aprestaba a continuar con sus aclaraciones fue interrumpido por el dueño de casa, que se paró de su asiento y se dirigió hacia la puerta de su despacho, y una vez que abrió la puerta…
–Karennn!! Andreaaa!! Las necesito aquí ahoraaaa!!, les grito como un energúmeno…
Las dos mujeres, madre e hija se pararon al instante cada una de su ubicación y como flechas entraron a la oficina del jefe de hogar…
Eduardo ya no tuvo necesidad de cerrar la puerta, ahí estaban los cuatro, las dos mujeres haciéndose las que no sabían de que se podría tratar esa extraña reunión, con un maquiavélico don Urias que se servía otro trago de wiski para disfrutar del show y Eduardo que se paseaba por la habitación como león enjaulado…
–De que se trata todo esto Eduardo, para que nos traes a tu oficina, consultaba la apetecible de Andrea, sentando femeninamente su despampanante cuerpo en uno de los sillones y queriendo demostrar serenidad, pero por dentro rogándole a todos los dioses que a don Urias no se le hubiese ocurrido abrir la boca y haberle contado a su marido lo sucedido entre ellos en el retiro espiritual de la congregación, este por su parte la devoraba las curvas con su sepulcral mirada.
–Lo que pasa mi vida, es que don Urias me ha venido a contar que nuestra querida hija aquí presente se ha acostado con el jardinero, que me dices mi amor?, preguntaba Eduardo con sarcasmo y casi enceguecido por la ira—Tu sabes algo de eso?, termino preguntándole a su esposa.
Andrea quedo estupefacta con lo que escuchaba decir a su marido, solo atino a taparse la boca en señal de sorpresa y quedar mirando a su hija que ya en este momento solo reacciono a mirar hacia el suelo y a morderse fuertemente su exquisito labio inferior.
Eduardo se paró imponente al frente del cuerpo de su hija, con ambas manos le levanto el rostro para mirarla a sus azulados ojos, y le pregunto…
–Karen!,… es verdad lo que me ha contado don Urias?, quiero escuchar de tus propios labios que don Urias se ha equivocado y que no fue eso lo que tú le contaste…
La nena quería negar todo, pero las palabras no le salían solo atinaba a mirar a su padre, como a la vez quería pedirle perdón por las cochinadas que había hecho, pero estaba bloqueada, no sabía qué hacer ni que decir, luego de un rato de silencio por parte de todos los presentes Eduardo fue el que hablo, –Está bien hija! no digas nada!, esto lo aclararemos al instante, diciendo esto último saco su móvil y marco un número.
Mientras Edu marcaba en su teléfono celular, en aquella habitación solo se respiraba nerviosismo…
–Alooo!!, don Pricilo… si estoy bien… Usted sería tan amable de venir a mi oficina, Ok lo espero. Una vez que termino de hablar por teléfono le hablo a su mujer—Andrea ve por favor a abrir la puerta de la terraza, miren que don Pricilo nos vendrá a aclarar la situación.
Don Urias se sentó a esperar el desenlace de su plan, le quería ver la cara a Pricilo cuando este se diera cuenta de que se trataba todo esto…
Andrea y don Pricilo ya hacían ingreso al despacho de Eduardo, el vejete quien no se había preocupado en imaginar de que se podría tratar esta extraña reunión solo venía detrás de la mujer preocupado de dimensionar las perfectas formas del culo de la señora Andrea, pero también cayó en un estado de conmoción al ver a toda la familia reunida y con don Urias haciéndola de ministro de fe.
Karen estaba que se orinaba por todo lo que se veía venir.
Cuando don Pricilo se proponía a consultar del por qué era requerida su presencia en asuntos familiares tan íntimos y que a él no le incumbían, fue silenciado por Eduardo quien le hiso señas de que no hablara, el vejete comenzó a transpirar helado…
–Te lo preguntare de nuevo hija, y mirando a la cara de don Pricilo repitió la pregunta,–Es verdad hija que te acostaste con don Pricilo en nuestra ausencia, el vejete con solo haber escuchado esto último ya estaba a punto de cagarse en los pantalones…
Karen apenas pudo balbucear algo, pero aun así todos los presentes escucharon la respuesta…
–Ehhh…yo…no!…el me violooó!!, dijo finalmente la nena….
El matrimonio se quedó mirando con cara de asombro y asco, con el solo hecho de imaginarse a su propia hija siendo violada por tan horrendo hombre.
Don Pricilo al escuchar que le estaban “calumniando”, solo atino a defenderse…
–Queeeeeee? Como se te puede ocurrir decir eso de mí, muchacha del demonio!!, ofenderme y humillarme de esta forma?? A miiii!!, mientras decía esto último se pegaba fuertemente en el pecho,–Si fuiste tú quien me provocooo, al ponerte esa diminuta tanga color azul !!, al escuchar esto todos los presentes se miraban sorprendidos por las atrocidades que estaban saliendo a la luz, — Imagínense todos ustedes!!, decía el vejete apuntando con sus gruesos dedos a todos los presentes, –Que como yo podría haberla violado!!, si desde que se fueron a su retiro la cuide como si fuese mi propia hijaaaa!!, bufaba tapándose la cara con sus dos manos, –Y ahora me sales con estoooo!! A miiiiiiiiii!! Que te miraba como si fuese tu propio padreeeee!! … Si fuiste tú la que empezaste con puterías y me pediste a que te diera a probar de mi vergaaaa, cosa que yo no queriaaaaa, pero usando tácticas mundanasss y de meretrices baratas me hiciste caer en el pecadoooo, y ahora me dices que yo te violeeeeee!!, imagínense todos Uds., a miii!! Y viene la muy zorraaa y tan suelta de cuerpo a levantarme calumnias de esta formaaa?? Noooooo, nooo, no señorrr, llamare a mis abogadossss y los meteré presos a todos ustedesssss!! Me querían hacer una encerronaaa, pues no lo lograrannnnn, ya verannn, ya verannn!!, decía desesperado y apuntando a cada uno de los presentes…
–Don Pricilo, intercedió don Urias, –No se preocupe, Karen ya me dijo la verdad y es exactamente como Ud. lo describe, es solo que está asustada y no sabe qué decir, así que no hay motivo para que llame a sus abogados, la nena levanto su llorosa mirada hacia don Urias, no entendía que es lo que pretendía el viejo acusete y cadavérico al decir esto, don Urias continuo,–Además estoy muy seguro de que ella lo admitirá para que la situación no empeore y salga a la luz de toda la congregación esta lamentable situación… y quizás otras que aún no sabemos, diciendo esto último con sus flacos dedos levanto el suave mentón de la asustada chiquilla, para que entendiera bien a que se refería, y para luego continuar, — Que no harían más que complicar la actual y comprometedora situación en que se encuentra la familia a causa de su propia culpa. –Andrea! por favor llévate a esta criatura a la sala y no la dejes sola que podría cometer alguna estupidez, y si te cuenta alguna barbaridad no le creas, en esta situación inventara cualquier cosa para expiar su culpa…
Andrea totalmente espantada por todas las cosas que le había tocado escuchar sobre su hija con aquel asqueroso hombre, solo atino a obedecer a don Urias y sacar a Karen de aquella habitación para que la cosa se arreglara entre hombres.
Sniff!!…sniff!!…snifff iba llorando la nena, mientras su exquisita madre la sacaba de la oficina de su padre.
Una vez que se quedaron a solas Eduardo en un arrebato de furia incontenida quiso abalanzarse sobre el cuerpo de don Pricilo, quien ya se había puesto en posición de pelea, pero fue detenido por don Urias quien le decía para tranquilizarlo…
–Quieto hombre!, esto lo arreglaremos como personas civilizadas!, no sacas nada con culpar a este pobre viejo por los impulsos lujuriosos del cuerpo de tu propia hija, quizás debiste educarla de una mejor forma…recuerda que ella me lo conto todo, y tomándolo de los hombros lo condujo a la pequeña terraza que había tras los ventanales del despacho de Eduardo…–Toma un poco de aire, eso te calmara un poco y podrás pensar mejor las cosas, mientras tanto yo hablare con don Pricilo para buscar una forma de arreglar toda esta situación…
Una vez que don Urias junto los ventanales y dejando a un lloroso y desesperado Eduardo en la pequeña terraza, se llevó a don Pricilo a un rincón de la habitación, por unos momentos recordó las noches de farra que ambos se habían pegado juntos desde la ves que por pura casualidad coincidieron en un cabaret, uno casado con una de las viejas más mojigatas de la congregación y el otro director de la misma.
La sorpresa en aquella ocasión fue total, pero desde esa ves y por muchos años fueron amigos y confidentes inseparables, hasta que Pricilo sumido en el mundo de los juegos de azar se fue alejando poco a poco del mundo de las putas, no porque no le llamase la atención, si no que ya el dinero no le alcanzaba, en un principio don Urias invitaba, pero luego lo empezó a evitar ya que don Pricilo cada vez hacia menos esfuerzos para aparentar de los extravagantes gustos personales que era asiduo.
Luego se vinieron una seguidilla de préstamos solicitados por don Pricilo a su presidente; lo del dinero adeudado era lo menos que le preocupaba por esos tiempos a don Urias, pero sabía muy bien que un hombre apurado de efectivo podía a lo mejor hablar cosas indebidas y esto a él no le convenía, tenía que cuidar su imagen ya que su negocio de vendedor de moralidad le era muy rentable.
En esto fue sacado de sus nostálgicas evocaciones, por la porcina voz de su ex compañero de putas…
–Yo no le hice nada…la muy putilla se abrió de patas ella solita, jejeje, le aclaraba don Pricilo a don Urias ya un poco más tranquilo, al verse a solas con el director de la congregación…
–En realidad no me interesa para nada a como se sucedieron las cosas, pero esta vez estuviste a punto de cagarla Pricilo!, que pasa si te hubieran acusado de violación, y yo no hubiese tomado cartas en el asunto…
Don Pricilo lo pensó un poco para luego responder…
–Y que te metes tu flacuchento de mierda!! …Si yo se arreglármelas solo!!..Lo hubiera negado todo y punto!!, la pendeja ya es mayor de edad, si solo hace un mes cumplió los 18 años, y además que la muy puta se calienta solo con mencionarle la palabra verga!!, jejeje, y por ultimo poseo un video en donde ella sale solita pidiendo que le den hasta matarla!, jejeje.
–No te creo!, algo tienes que haberle inventado…
–Bueno, la verdad es que igual tuve que domarla un poquito, jejeje, no sabes lo apretadita que estaba la primera vez que le revente la panocha, jejeje, deberías probarla Uritas, al principio se te mueve despacito, pero cuando se calienta se menea como una verdadera ninfómana, jejeje, a lo mejor yo puedo hacer algo por ti para que la disfrutes, y si quieres te doy una copia del video y así quedaríamos pagados del dinerito que te debo, jejeje, la hembrita bien lo vale, jejeje….
–Tal vez!,… a lo mejor más adelante te cobrare la palabra, le respondió el director quien prefirió no hacerle saber que el ya también había gozado del cuerpo de la descocada nena, — Pero por ahora necesito que me des una copia de ese video y que hablemos de negocios…
–De negocios?, pero si yo no tengo nada de dinero!!, justo estaba trabajando en esta casa para reunir lo que te adeudo, jejeje, y luego me entretuve con esta pend…
–Habla más bajo y déjate de estupideces, le interrumpió, –Ambos sabemos que no pensabas pagarme nada, le decía a la vez que miraba hacia la terraza en donde se encontraba Edu aun en estado de shock y pensativo…–Además que si hubiese querido hacerte pagar solo me bastaba con hablar con algunos de mis congregados, para que te manden a despachar, pero siempre me caíste bien y yo no soy de los que se olvidan de los amigos, pero por ahora necesito pedirte un favor y que creo que te vendrá muy bien…
–Jejeje, siempre fuiste bueno para negociar flacuchento, jejeje, dime para que te puedo servir y cuanto ganare yo con esto, jejeje…
–Escúchame bien viejo de mierda caliente,… y mirando hacia la terraza para asegurarse de que Eduardo no escuchase la conversación, le soltó su plan a un boquiabierto de don Pricilo: –Yo me encargare de hacerle ver a los padres de la pendeja, de lo muy puta que es una vez que ella se calienta, les dejare en claro que ya no hay casamiento con la familia Almarza, a don Pricilo ya con solo escuchar esta parte del plan se le dibujaba su burlona sonrisa muy característica en él, don Urias continuaba diciéndole sus macabras intenciones, –Y viendo lo muy estúpido e imbécil que es este Eduardo, le amenazare con la expulsión de la congregación y todo por culpa de la ramera de su hija, además le indicare que hare una reunión especial para usar el caso de su familia como ejemplo , para que las otras familias no caigan en un error parecido…
–Y adonde aparezco yo en todas esas mamadas, jejeje, preguntaba muy entretenido el vejete jardinero…
–Espera hombre si yo ya lo tengo pensado, decía don Urias a la vez que se tomaba otro trago de wiski, para aclarar su garganta,–Como a Eduardo no le parecerá que lo más íntimo de su familia se ventile, yo le hare saber al muy estúpido que todo se solucionara con el casamiento de su hija con el hombre al cual ella se entregó a los placeres de la carne, o sea contigo!…que me dices… aceptas?
Don Pricilo al ver que en el plan que le acababan de poner en conocimiento él se tendría que casar con la hermosa joven, no daba más de gozo, pero se calmó ya que no solo se conformaría con tener a Karen para el solo y como esposa legalmente, debía sacar algún otro tipo de dividendo de toda esta situación…
–Y quién te asegura que sus padres lo aceptaran, jejeje, si yo ni siquiera tengo casa, jejeje, además que seamos sinceros, yo ya estoy viejo para esas mamadas, jejeje….
–Todo eso déjamelo a mí!!. Tú no te preocupes… solo necesito saber si cuento con tu ayuda…
–No mamesss!!, flacooo!!, eres un genio…pero que pasa si yo me rehúso, jejeje…
–Ya estaba preparado para esto viejo maricon, interesado y mal amigo!!… de cuanto estamos hablando?, dijo don Urias sacando de su chaqueta una chequera y un lápiz bañado en oro…
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–No puede ser!! Jamás!!, gritaba Eduardo a don Urias, yo no permitiré que mi hija se case con este hombre!!, si incluso podría ser hasta su abuelo!!, exponía Edu, intentando evitar tener que casar a su hija con tan ordinario vejestorio…
–Sera viejo y un poco desalineado, contraatacaba don Urias, –Pero tu hija no lo pensó mucho para acostarse con él y abrirle las piernas, imagínate Eduardo por Dios!! Si eventualmente esta criatura hasta ya podría estar preñada de este hombre!!… Y de hecho por su deshonrosa conducta ya no podrá acceder a casarse con ningún varón de nuestra comunidad y te lo reitero si tu hija no se casa con don Pricilo deberás abandonar la congregación, tu sabes muy bien que así lo dictan nuestras reglas, además piensa en el esfuerzo que hace el buen hombre al acceder casarse con tu hija, que está claro que corre el riesgo de que al primer descuido le pongan los cuernos a raíz del acalorado temperamento que ella ha demostrado tener… Además que podrá mantenerla ya que goza de una buena pensión otorgada por el estado. Esto último era mentira ya que el vejete nunca había tenido un trabajo en serio, solo se había dedicado a los negocios y por su ya conocida afición a los juegos este había quebrado en todos sus intentos…
Don Pricilo estaba encantado con el curso de los acontecimientos, si ese hombre flaqueaba, en poco tiempo el pasaría a ser parte de la familia situación que le sentaba muy bien por la cercanía que tendría con su futura suegra, solo esperaría a ver el resultado de toda esta batahola…
Finalmente presionado y atribulado por el oscuro futuro que se le veía venir, Eduardo Zabala accedió, Karen su hija debía contraer nupcias con aquel hombre con quien se había acostado a sus espaldas, miles de dudas y remordimientos habían atacado al pobre hombre, pero con la astucia de don Urias quien le recordaba en cada momento con diplomáticas palabras de lo muy puta que era su hija, poco a poco se fue auto convenciendo de que esta era la mejor alternativa para salvar la imagen y el prestigio de la familia, sumado a que no le convenía para nada dejar de tener la imagen de hombre serio y decente ante su esposa, llevaba mucho tiempo simulándolo, si faltaba tan poco para lo que el realmente quería y ahora se presentaba toda esta situación…
Con el solo hecho de pensar en el destierro de tan decente y conservadora congregación, sus convicciones se veían vulnerables, no!! Se decía, ellos no podían abandonar la hermandad y ser burla de las demás familias, debía mantenerse en esa posición por el más tiempo posible.
Don Urias se encargó de hablar con don José, quien nunca pudo entender la abrupta decisión tomada por la familia Zavala, Ignacio cayo en tal estado de angustia que lo mandaron por 6 meses a unas islas caribeñas, y que no volviera hasta que no se le pasara la tontera…
La más afectada con todo esto del casorio era Andrea, quien le pidió a Eduardo hasta que abandonaran la congregación pero que por favor no casara a su hija con tan despreciable sujeto, ella no era de las mujeres clasistas ni mucho menos, ni de las que marginaban o discriminaban por diferencias de clases sociales ni nada de eso, pero era su hija, y la diferencia entre uno y la otra eran más que claras y evidentes, y sumado que desde que supo lo de la violación o acto sexual, como quiera que hubiese sido, no hacían más que asquearla y choquearla emocionalmente.
La simpatía que la rubia y hermosa mujer alguna vez pudo haber sentido por tan abominable sujeto, viejo verde de mierda, se habían transformado por un parido sentimiento de odio y rechazo hacia todo lo que tuviera que ver con aquel repulsivo hombre, que más encima una vez casados vivirían por un tiempo bajo su mismo techo, ya que don Urias, había quedado en buscar una vivienda digna para los recién casados. Sería solo por un tiempo de tres a cuatro meses como mucho, había dicho el flaco director.
A don Pricilo le mandaron a esperar la fecha de su matrimonio a la casa de un familiar ya que todos temían que el vejete no se fuera a aguantar las ganas que le tenía a su novia y le volvieran a faltar el respeto al decente hogar de los Zavala, si esto iba a suceder que sucediera, pensaba Eduardo, pero casados.
La escandalizada y elegante mujer, al ver que la decisión ya estaba tomada y no había nada que ella pudiera hacer para cambiar la situación, se propuso a jugarse la última carta que le quedaba, tendría que hablar ella misma con don Urias, ya que él era el único que podría cambiar el curso de los acontecimientos.
Karen se lo había pasado llorando por toda una semana en su habit

ación, su padre le había quitado la palabra y confianza por la magnitud de la falta cometida, y a pesar de saber de qué ella misma era la única culpable de todo lo que estaba sucediendo en su hogar, lentamente comenzaba nacer en su corazón un mal sano odio hacia su padre, ya que lo culpaba a el de todas sus desgracias, debido por sus mojigaterías y extremas normas de conductas, que no le habían enseñado ni dejado aprender a advertir las peligrosas señales que podría haber advertido en las calientes intenciones de cualquier caliente viejo que se le hubiese acercado, el odio a su padre iba en aumento al ver y darse cuenta de las estúpidas medidas paliativas que este tomaba para evitar su propia vergüenza no pensando en ella y ni en su madre.

Faltaba solo una semana para este extraño casamiento, ya que don Urias había aconsejado que lo mejor sería que este se consumara lo antes posible. Había postergado su encuentro sexual con Karen, total tendría tiempo de sobra para gozar de la pendeja, ya que sabía muy bien que el Pricilo por muy casado que estuviese con ella y por muy machista y celoso que fuera, con una buena suma de dinero en los bolsillos se abría a todas las posibilidades.
Hasta tenía pensado en un futuro no muy lejano poder negociar con el buen don José, ya que en sus intimas conversaciones que tuvieron en los días de la junta anual, le había hecho notar lo buena que estaba su futura nuera y como le hubiera gustado haber conocido a Andrea en los tiempos de su juventud, conversación en la cual el viejo con cara de esqueleto había estado a punto de confesarle a pepe, como lo llamaba cuando estaban a solas y en confianza, que él había estado a punto de encamársela cuando ellos andaban preocupados de los juegos artificiales, pero se contuvo ya que si ponía en conocimiento al caliente de don José que la hembra era suelta de tornillos con alcohol en su mente y cuerpo, este se podría aprovechar de la situación y ganarle el encamamiento con la rubia y casada mujer.
Cuando ya solo estaban a dos días de la ceremonia, don Urias estaba en su oficina ocupado en su trabajo diario, o sea no estaba haciendo nada, cuando su vieja asistente le anunciaba que la señora Andrea Rojas de Zavala solicitaba audiencia con su persona, el viejo ordeno que lo esperara un momento en el vestíbulo y que él la saldría a buscar, luego fue a su baño privado se enjuago la placa dental con menta refrescante, se perfumo con una de las mejores fragancias que había comprado en Europa en sus últimas vacaciones, pensaba de que a lo mejor este era el tan esperado y principal fruto que surtía de su siniestro plan, y una vez recompuesto salió a recibir a su Diosa prohibida, que quizás ya venía dispuesta a negociar con su cuerpo el impedimento para llevar a cabo el casamiento de su hija con el hediondo de don Pricilo.
Ya en la oficina y una ves de haber despachado a la secretaria para que se tomara la tarde libre, don Urias contemplaba las perfectas formas de Andrea, veía la falda tipo ejecutiva que se había puesto para la ocasión, esos potentes piernas y muslos de concurso, la blusa que se ajustaba perfectamente a su cintura que a la vez le apretaba sus promontorios de carnes dejando adivinar la magnificencia y nacimiento de sus tetas, su cabello rubio tomado en una cola informal que dejaba caer tímidos mechones de cabellos dorados a ambos lados de sus mejillas, el viejo estaba eufórico, aquella mujer era un magnifico ejemplar de hembra hecha para las altas esferas, si estuviera a la venta, él ya la habría comprado para destinarla a su colección privada y clandestina, hasta que la rubia lo saco de todas estas ensoñaciones quien ya una vez sentada, le soltó a lo que venía…
–Don Urias, necesito tratar un tema que para mí es muy importante, dijo esto con sus prodigiosas piernas enfundadas en medias de seda muy juntitas y dobladas hacia un lado de su cuerpo, el viejo director ya temblaba de nerviosismo, no sabía el por qué Andrea lo hacía sentirse como un quinceañero ante la imagen de la chica más popular de la clase…
–Para mí siempre será un verdadero placer atenderte Andrea, sobre todo después de lo que paso entre nosotros…, esta era la primera vez que don Urias se lo recordaba, y se lo decía clavando su hundida mirada en los hermosos ojos color verde turquesa que poseía la bella fémina….
Andrea se ruborizo en el acto, ella no venía a hablar ni discutir ese tema con él, por lo que decidió ir al grano al instante para que el viejo no se desviara de la conversación…
–Se trata del casamiento de Karen y de don Pricilo, este no debe llevarse a cabo, si se trata de dinero solo dígamelo y yo se lo traeré, pero por favor don Urias, la voz de Andrea empezaba a quebrarse, — Si es verdad toda la consideración que Ud. dice tenerme…, se lo ruego… impida ese matrimonio… dígame que Usted puede impedirlo… Sniff…
Don Urias al ver que a la rubia no le duró nada esa imagen de mujer seria y altiva con la que había ingresado solo hace pocos minutos, quiso aprovecharse de la situación, era ahora o nunca…
–Pero claro que puedo evitar ese matrimonio Andrea, le respondió a la vez que se acercaba donde la rubia estaba sentada,– Y no es necesario que me pagues con dinero para que yo lo impida… es lo menos que yo podría hacer siendo que eres tu quien me lo pide…
La rubia clavo su verdosa y bonita mirada ante la fúnebre presencia del hombre que había tomado ubicación al lado del sillón en el cual ella estaba sentada, el mismo en donde Karen se había confesado con el tenebroso hombre…
–De verdad?… lo dice de vedad?… consulto una feliz e incrédula Andrea…
–Claro que lo digo de verdad…
Andrea se levantó y se apretujo al cuerpo de don Urias brindándole un afectuoso abrazo de agradecimiento al ver que el hombre estaba dispuesto a ayudarla en sus aflicciones, y que por lo visto también era muy bien intencionado, por su parte don Urias también la abrazo efusivamente, ya se aprontaba a dar el tan esperado y final paso que separaba su humanidad con el esbelto y poderoso cuerpo de su diosa…
–Desharé ese matrimonio ahora mismo, pero antes debo pedirte un favor…
–Dígame… en que lo puedo ayudar… solo dígamelo y yo le ayudare en lo que Ud. necesita, le decía Andrea con total seguridad de hacer lo que ese hombre le pidiese para devolver el favor que él le iba a hacer…
Don Urias lo pensó un poco, tenía que ser sutil con su amor si quería conseguir algo de ella y de su cuerpo…
–Mira Andrea, yo sé que estas enamorada de tu marido, y la situación en que está metida tu hija es gravísima, el viejo tomaba aire, –Es por lo mismo que yo intercederé… pero con una sola condición a la cual tu deberás acceder, don Urias sentía en sus manos las duras carnes de sus caderas por sobre la tela de la falda que llevaba puesta la mujer, esta situación le hacía recordar la noche en que ambos habían estado tirados en un frio bloque de cemento y a punto de concretar el acto sexual.
–Le escucho…, le respondió Andrea, ya un poco preocupada por todos los rodeos que se daba el poderoso director…
–Bien! todo lo que te pido es… es solo una noche!…., se lo soltó por fin.
–No le entiendo!, le contesto la rubia separándose rápidamente del esporádico abrazo en que se habían encontrado… –Una noche??…y una noche de qué??…
–Una noche de sexo Andrea, quiero que por toda una noche tú seas mi mujer, te prometo que esto será confidencial y quedara solo entre nosotros…además que tú sabes que yo te am…
“Plafff”!!!… sonó la certera cachetada que le llego a don Urias en pleno rostro y si no es por que rápidamente se llevó la mano a su boca, la placa dental hubiera saltado lejos haciendo aún más humillante su situación ante la rubia y elegante mujer de 35 años.
Andrea quedo casi enceguecida por la rabia e impotencia de haber sido tan estúpida y el haber creído por un momento en las buenas intenciones de aquel esquelético personaje, que no asumía que entre él y ella nunca existiría nada de nada.
–Es Usted un desgraciado…!! Y olvídese de esta conversación!!!, le gritaba la rubia y decente mujer, ya tomando un poco de aire la rubia continuo ahora un poco más calmada, –Haga cuenta que nunca vine a esta oficina!… y le aclaro!, escúcheme biennn!! Lo que paso en la junta anual fue un error!! Usted no me atrae para nada es feooo y esquelético!! Métase eso bien en su cabeza viejo zopenco!! Y agarrando su cartera camino decididamente a la puerta de la oficina con la clara intención de largarse y nunca más volver por esos lares…
–Entonces la puta de tu hija se tendrá que casar con tu jardinerooo!! Eso quieresss??!!, le recordaba don Urias, agotando sus últimos cartuchos para ver si con esto la hacía cambiar de opinión…
–Prefiero eso a tener que revolcarme con Usted!!, pero de mí no obtendrá nadaaa!! Le queda clarooo???, Nadaaa!! Andrea no conforme con humillarlo de esa forma y para hacerle ver las nulas posibilidades que el tenia para con ella, remato diciéndole, mientras lo miraba de pies a cabeza…–Preferiría acostarme y ser la mujer del viejo hediendo de don Pricilo que volver a besarlo a Ud.…Adiós!!.
Plafff!!!, sonó el golpe de la puerta cuando la rubia y aireada mujer abandono la dependencia.
Don Urias quedo sobándose el adolorido pómulo en que recibió la cachetada, de sus hundidos ojos brotaron lagrimas a consecuencia de la reciente y peor humillación jamás vivida en su vida, se derrumbó en su sillón y muy lentamente seco las lágrimas de su cara, para luego prometerse para el mismo…–Se acabaron las consideraciones!, que se creía la muy putaaa!? al tratarlo de esa forma!!, si con solo tomarse unos tragos ya empezaba a ofrecer la zorraaa la muy perra calentona de mierdaaa!!, además se le había olvidado a la muy zorra que él podía contárselo todo a su marido!!,
Pero Nooo!!, se dijo al final, Andrea se las pagaría como se debe, total con Pricilo ya metido adentro de la familia las cosas se le facilitarían, solo tenía que hacerle un buen sueldo a ese viejo maraquero y tendría al mejor de los aliados para consumar la venganza, la cosa ya no era tan solo con Edu., ahora Andrea también las tendría que pagar, y lo pagaría a la fuerza y de la forma lo más humillante posible y con su cuerpo, dictaminaba, una vez que tomaba el teléfono para discar a uno de sus bancos, solicito la apertura de una cuenta para el Sr. Pricilo Tomisticles… y luego cito a este mismo para una urgente reunión de trabajo…
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Llego el tan esperado día de la boda. El viejo Pricilo que estaba que se moría por la calentura acumulada en esas dos semanas y por la ansiedad de pegarle la mejor follada de su vida a la pendeja y todo bajo regla y al amparo de la ley y con pleno conocimiento de sus padres, esto lo calentaban aún más, ahora sí que la preñaría con todas las de la ley.
Los invitados eran los participantes más mojigatos de la congregación, que solo asistieron a la íntima ceremonia efectuada en la casa de los Zabala, por expresa solicitud de don Urias.
Karen y don Pricilo unirían sus vidas para siempre, el viejo vestía tan informal como lo hacía a diario, lo único diferente eran sus típicos zapatos de charol color blanco que usaba para sus salidas a parrandear y una vieja chaqueta de traje negra toda desgreñada, con esta pinta y con un vaso de champagne, esperaba ansioso que el padre le entregara oficialmente la blanca manita de su hija.
Todo estaba listo y dispuesto, el oficial civil que los uniría en matrimonio según las leyes de los hombres esperaba con sus documentos dispuestos para que la feliz pareja solo los firmara; y con don Urias al borde de un ataque por la ansiedad de que esto se consumara lo más rápido posible, además que había sido pedido como padrino por parte del novio y de la novia al mismo tiempo.
Andrea se encontraba en un rincón de la sala, vestida apeteciblemente con un soberbio vestido color amarillo que se ajustaba a su esbelta cintura en forma exquisita, a la vez que dejaba ver una buena parte de aquellos suaves muslos que se adivinaban, solo esperaba el desenlace de esta farsante equivocación que se estaba celebrando con pleno consentimiento de su marido, estaba claro que su hija había cometido un error gravísimo, pero con esta situación estaban prácticamente lapidando su futuro, y ella no podía interceder, ya que si lo hacía don Urias podía abrir su bocota y ahí sí que serían aún más graves los acontecimientos, la rubia estaba desesperada.
El tío Eulogio al tomar conocimiento de la falta cometida por Karen, y que más encima se iba a casar con tal ordinario hombre, le había vuelto las espaldas, ni siquiera quiso ser partícipe de esa ceremonia bufonesca y le dijo a Andrea que podían contar con él para cualquier tipo de otra cosa o ayuda, además que Andrea podía hacer uso de sus cuentas y acciones cuando ella lo quisiera, pero que por favor no lo volviera a llamar para comentarle estupideces.
Cuando a Karen ya la estaban terminando de vestir para su matrimonio al interior de una de las habitaciones, fue visitada por don Urias quien le solicito a las mujeres encargadas de esta tarea que por favor lo dejaran a solas por unos minutos con la novia y al momento en que se quedaron solos, este quedo boquiabierto al estar frente a la viva imagen de una virgen, con un vestido de gaza blanca tan alba como la nieve, que se entallaba en su figura haciéndola ver inocentemente exquisita; con su negro-azulado cabello tomado tan tirante como los que usaban las bailarinas de ballet, con un arreglo color blanco tomado al pelo en reemplazo de algún velo, hasta que el viejo una vez superado este trance le dijo…
–Escúchame bien pedazo de zorra, ahora vas a salir y te vas a casar con Pricilo, así que no quiero problemas, el viejo no se cansaba de admirar su belleza, en un momento pensó en llevársela a un sillón y culiarsela antes de la ceremonia, pero recapacitó ya que podrían ser sorprendidos y hasta ahí no más llegaría con su plan, además que estaba reservando sus fuerzas y acumulando sus chorreadas de semen para la inauguración de Andrea que se aproximaba a paso lento pero seguro, así que prefirió seguir dándole instrucciones,– Recuerda bien puta! Tú me perteneces y si hoy te estas casando con Pricilo es porque yo lo decidí así, me entiendes? Le pregunto a la vez que la tomaba rudamente desde su cintura y la apegaba a su largo y deformado cuerpo…
–Sii, entiendo! le dijo Karen asustada ya que notaba el fuego que ardía en aquella hundida mirada…
–Así me gusta putona, y no te preocupes ya que yo arreglare todo para que podamos seguir follando, por ahora atiéndeme bien a Pricilo ya que desde hoy día legalmente el también pasa a ser tu dueño, pero recuerda!, tu verdadero dueño soy yo!! Y cuando quiera puedo hacer que este matrimonio se disuelva, está claro!!, termino diciendo el abominable hombre…
–Sii, me queda clarooo, dijo Karen ya asustada con solo verle la huesuda cara al horrorifico sujeto…
Don Urias para terminar la tomo fuertemente de sus sedosas nalgas apretujándola con su semi erecta verga para que ella se la sintiera, a la vez que le asestaba un feroz beso en la boca, el cual fue correspondido por Karen, ya que estas aclaraciones la confundían y ya casi aceptaba que desde este día se debía a los calientes deseos de dos viejos distintos.
Se abrieron las puertas de la sala y todos los presentes vieron salir a la virgen doncella, que en el semblante de su cara dejaba notar claramente su estado emocional mezcla de miedo, turbación y nostalgia, las viejas que la habían ataviado la miraban con ternura y con ojos llorosos desde la habitación en que la habían vestido, hasta don Urias sintió arrepentimiento de lo que estaba a punto de suceder, por un momento había deseado ser el mismo quien se iba a casar con aquella atractiva joven, que ya en una oportunidad había disfrutado a plenitud con sus curvilíneas formas.
Eduardo la tomo de su mano y con seguridad la guio a donde la esperaba su ya desesperado novio quien sentía las tremendas ganas de despachar a toda esa gente y meterle la verga ahí en la misma mesa en donde los iban a casar.
Andrea quien se encontraba al fondo de la sala, ya que como se dijo anteriormente no quería ser partícipe de ese estrafalario casamiento, sintió cuando una alta figura se posaba a su lado, y con reales sentimientos de odio se dio cuenta que era la siniestra presencia de don Urias quien venía a presenciar la ceremonia junto con ella una vez que comprobó que la posición en que se encontraba la rubia era propicia para hacerle ver el comienzo de su venganza, y al amparo de que todos los ojos estaban puestos en la hermosura y candidez de la novia, descaradamente la tomo por su cintura a la vez que le decía en vos baja…
–Quieta zorraaa!!, porque si haces algo estúpido aquí mismo y delante de todos le digo a Eduardito que en la junta anual casi te culeo, así que solo sonríe para no levantar sospechas…
La rubia y elegante mujer quedo petrificada con las chantajistas palabras de don Urias, pero sacando fuerzas de flaqueza quiso darle a entender que ella no le tenía miedo, por lo que le contesto…
–No creo que Ud., sea capaz de hacer eso, además que si lo hiciera perdería su reputación…
–No me interesa lo que tu pienses de mí… ni mi reputación! además que te di muchas oportunidades para que esto fuese a la buena, pero ya me aburrí de hacer mamadas sentimentalistas, además que se nota que el imbécil de tu marido es asexuado, míralo! En vez de estar aquí contigo, está parado como los idiotas allá adelante, dejando que cualquiera venga y te manosee, y diciendo esto último comenzó a bajar su mano para comenzar un suave magreo en las rotundas nalgas de Andrea, quien al sentir los ya conocidos y delgados dedos del hombre tomar posesión de una buena parte de su culo, no fue capaz de oponer resistencia para no armar un escándalo ante todas esas gentes de solidos conceptos morales y éticos…
–Por favor don Urias no lo haga, déjeme rogaba la rubia sintiendo las fuerzas en que la tenía abrazada y asida de una de sus nalgas…
–No!, no lo hare, si quieres grita y aquí mismo destapamos la olla, le decía el viejo flaco y degenerado…
–Pero que pretende Ud. con todo esto?, yo ya le dije que entre nosotros nunca existirá nada…
–Si, si existirá, y te sorprenderás cuando veas que tu solita me pedirás que te de verga…
–Yo… yo no hare eso con Ud., le contesto a la vez que sintió como ahora el viejo metía su mano por debajo del vestido para sentir las tibiezas de sus carnes y comenzar a jugar con la tela de su femenina ropa interior…
–Fue lo mismo que me contesto la puta de tu hija, antes de que me la follara, y a los minutos termino culiando en pelotas y como enajenada…jajaja…
Andrea quedo horrorizada con lo que escuchaba, esto no tenía nombre, una cosa era que a su hija la hubiera violado don Pricilo o que sencillamente ella se haya acostado con él por voluntad propia, pero otra muy distinta era que también haya sido manipulada por este horrendo hombre, no podía ser, esto lo estaba diciendo solo para molestarla a ella…
–No, no le creo…Ud. miente!…alegaba mientras ahora le sobaban el culo con más ahínco…
–Si no me crees pregúntaselo a ella misma, o si tienes dudas te doy los teléfonos de todos los jóvenes que salieron a la obra benéfica, y consúltales si andaba Karen con ellos, y cuando tengas la respuesta, pregúntate a ti misma en que estuvo toda la noche que no pudo llegar a dormir a la casa, y recuerda bien, que fue el buen Urias el que te la vino a dejar al otro día…lo recuerdas?
Andrea recordaba perfectamente que había sido el quien la fue a dejar a su casa aquel día Lunes, la rubia estaba consternada con lo que estaba escuchando, la situación, la presión del momento la tenía choqueada, no sabía si creer o no, y fue cuando sintió que don Urias ahora no conforme con manosearla le estaba bajando muy disimuladamente su pequeño calzoncito, gruesas lagrimas afloraron en sus hermosos ojos verdes, era el día del casamiento de su hija con hombre mucho mayor que ella y asquerosamente feo, y a ella, a su propia madre, la esposa de Eduardo Zavala, la estaban manoseando con total descaro otro tenebroso y horrendo hombre que en este momento le estaba bajando sus propia ropa interior en las mismas narices de su ausente marido, sin que ella fuese capaz de detenerlo. Sintió cuando su pequeñísima prenda interior se deslizo y fue a caer junto sus pequeñísimos zapatos y fue cuando volvió a escuchar la grave vos de aquel monstruoso hombre amigo de su marido…
–Así me gustas zorraaa!, que te quedes quietecita y mansita cuando estas al lado de tu dueño!, ahora quiero que te agaches y me des lo que me pertenece…
Andrea lo miro con una profunda cara de odio, resolvió que no le creía nada de lo que le decía, pero ella no quería hacer aún más vergonzosa la situación por la que estaba atravesando su familia, así que no le quedó más remedio que acceder a las descolocadas solicitudes de ese hombre y como pudo se agacho para no levantar sospechas y le paso a don Urias su perfumada prenda interior…
–Es Usted un miserable, le dijo, a la vez que muy decidida daba media vuelta con el objetivo de retirarse, para sentirse nuevamente atajada por el hombre, quien se acercó a sus oídos y le dijo…
–Adonde crees que vas putona!, veras la ceremonia a mi lado, o si no aquí mismo te levanto el vestido y les muestro a todos lo cerda que eres y que además estas a zorra pelada y que yo tengo tus calzones, jajaja, quieres eso?…
Andrea no supo que decir ni que contestar, lo que si supo es que se tendría que quedar al lado de ese infame vejestorio, si es que no quería humillar aún más a su familia, cuando de pronto sintió la vos de su esposo que la venia a buscar…
–Por Dios Andrea como es que te escondes así en el casamiento de tu hija!, vamos hacia adelante, y al ver con quien conversaba animadamente su mujer, no pudo sentir más que alegría, para luego invitar,– Don Urias!, por favor acompáñenos Ud. también, este es un día muy importante para nosotros y Usted es como de la familia, además que es el padrino, nos acompaña?, termino diciendo el incauto de Eduardo…
Don Urias lo miro sonriente para luego cerrarle un ojo a Andrea, como corroborándole lo estúpido que era su marido, a la vez que delante de Eduardo se llevaba la fina prenda interior de Andrea a sus narices, diciendo, –No te molesta que este en todo lo que dure la ceremonia con mi fino pañuelo en las manos, es que estoy un poco resfriado, le dijo con los calzones de Andrea puestos en sus narices simulando estar resfriado…
–Para nada don Urias, lo importante para nosotros es que Usted nos acompañe, no es así Andrea?
Andrea ya no contesto nada, sentía impotencia de ver y darse cuenta que don Urias no sentía ni el más mínimo de respeto y verdadera amistad hacia con ellos y le apenaba aún más la ineptitud de Eduardo para no darse cuenta de ello, y con ella a zorra pelada y con sus propios calzones en las flacuchentas manos de don Urias, todo esto estaba puesto patas arriba y con su marido llevando el estandarte de las estúpidos, no le quedo más opción que estar en primera fila y al lado de don Urias que ves que podía le hacía sentir los leves roces de sus manos en las suavidades de cualquier parte de su cuerpo.
La rubia estuvo distante toda la ceremonia, sus pensamientos estaban en lo que le había confesado don Urias, seria cierto que Karen también se haya acostado con él, estaba dudosa, pero lo tendría que averiguar, y lo que no la dejaba tranquila era estar casi segura que este horripilante viejo la quería chantajear, estaba desesperada, ya no podía ni siquiera contar con la ayuda de su tío.
Pensaba en Eduardo, tal vez debería sincerarse con el pero no sabía si él le creería a ella o a don Urias, estimo que esto último seria los más probable, no tenía salida tal vez…tal vez…, pensaba la atribulada mujer, pero no encontraba la respuesta…
Hasta que el tan esperado momento por el viejo Pricilo llegó, sintió la delicada manita de Karen unirse a la suya y juntos se encaminaron hacia donde estaba el oficial que los casaría, que aun incrédulo esperaba la aparición del novio, ya que el abuelito que traía a la novia tomada de la mano se podía cansar, pensaba el pobre hombre, hasta que la misma vos del vejete lo hiso entender cuál era la situación…
–Y qué esperas pendejo!! Anda y cásanos!, no hagas esperar más a mi mujer!, mira que ha estado todo este tiempo soñando con este momento, jejeje… Karen solo miraba fijamente hacia cualquier parte de la estancia.
Luego de un discurso de unos 10 minutos por lo menos, en donde el oficial nombraba todas las cláusulas que exigía la ley para la celebración del matrimonio como propiamente tal, llegó la pregunta principal:
— Tu Pricilo Tomisticles…, aceptas por esposa para toda la vida a la señorita Karen Zavala Rojas, para amarla y respetarla en toda forma posible… y hasta que la muerte los separe?,
–Si acepto, contesto el vejete cruzando los dedos de su otra mano…
–Y tu Karen Zavala Rojas, ¿aceptas por esposo…bla, bla, bla,… a Pricilo del Tomisticles…bla, bla, bla,…hasta que la muerte los separe?…
El silencio se tomó por asalto a toda la sala completa incluyendo a las gentes ahí reunidas, Karen ni hablaba, por un momento miro a su padre que la observaba con mirada distante e indiferente, su odio hacia el crecía por cada día que pasaba, luego miro al hombre que estaba a punto de desposar, sus azulados ojos se toparon con las asquerosas verrugas de su cara que la hicieron recordar todas las cogidas que ambos se habían mandado y que eran las principales culpables de lo que ahora le estaba sucediendo, por lo que pensó que a lo mejor ella había nacido para esto y para este hombre, además don Urias había sido claro y enfático: “Escúchame bien pedazo de zorra, ahora vas a salir y te vas a casar con Pricilo, así que no quiero problemas”…
El oficial civil quien ya daba gracias a Dios al ver que esta jovencita se había arrepentido a último minuto, así el ya no sería participe de semejante maldad, pero casi se pone a vomitar delante de todos los invitados cuando escucho claramente la voz de la muchachita…
–Si Acepto!!…
Ahora todos los presentes murmuraban en aquella sala, y una vez estampadas las firmas de ambas partes, el oficial civil no tuvo más remedio que terminar su discurso con el típico…
–Con el poder que me confiere el Estado de…bla, bla, blá, y según el artículo tanto, del inciso tanto… bla, bla, blá,… los declaro marido y mujer, y dirigiéndose con cara de asco hacia don Pricilo termino diciéndole, puede besar a la novia!!…
Entonces el vejete giró volteando hacía donde estaba Karen que aún no dimensionaba la estupidez que acababa de cometer, y con una siniestra y lujuriosa mirada que le realizo a todo su delineado cuerpo, a la vez que miraba a todos los invitados dedicándoles una burlona risa de triunfo, dejando ver a todos los presentes sus putrefactas encías, se lanzó sobre ella con un gruñido de fiera enardecida, aplicándole como ya lo había hecho antes y en otras circunstancias, furiosos besos en la boca y con lengua, como si se la quisiera comer delante de todas aquellas personas.
Sin embargo Karen no oponía ni siquiera una mínima resistencia, en ese momento parecía una muñeca de trapo, dispuesta a cumplir con su compromiso de mujer recién casada y de hembra sumisa, también recordaba las sórdidas palabras de su otro dueño y las órdenes impartidas por este: “por ahora atiéndeme bien a Pricilo ya que desde hoy día legalmente él pasa a ser también tu dueño”, sacrificio a través del cual se entregaría en cuerpo y alma a este sátiro degenerado, que ahora tenía por esposo.
Mientras Karen seguía siendo besada salvajemente por su esposo, todos los presentes les dedicaron un aplauso a la pareja de recién casados, todos aplaudían menos los padres de la novia, Eduardo se hiso el desentendido y miraba para cualquier parte, Andrea por su lado, se tapó su cara con ambas manitas, para ocultar su impotencia por no haber podido hacer nada para salvar a su hija de tan abominable sujeto que ahora odiaba con todas sus fuerzas, el mismo tipo de odio que sentía por el viejo lúgubre de don Urias, quien en estos mismos momento le mantenía una de sus flacas y heladas manos perdida en la rajadura de sus suaves nalgas, amparado por la aglomeración de los invitados.
Sus lágrimas de tristeza bañaban toda su cara por haber sido testigo de tan vil ceremonia nupcial en donde su hija se había casado con un infame hombre ordinario y vulgar que se había aprovechado de su inexperiencia, se sentía sola en una casa de extraños, a su marido por primera vez lo miraba como a un perfecto desconocido, era un imbécil!!, pensaba y si decidió no largarse en ese mismo momento de esa extraña casa llena de locos fue por no dejar sola a su hija, el fuerte vozarrón de don Pricilo la saco de sus tristes cavilaciones, como también hicieron que la mano de don Urias abandonaran las carnes de su bien formado culo…
–Bien!!, agradezco la presencia de todos ustedes, jejeje, pero yo con mi esposa nos retiraremos a nuestras habitaciones ya que debemos consumar el matrimonio, jejeje, decía el viejo fresco y sin vergüenza, –Mis suegros los atenderán, sírvanse lo que quieran y siéntanse en su casa, jejeje, y tomando a Karen en sus brazos salió en dirección a su cabañita de madera.
Si!! Esa misma!!, la que está justo al fondo del patio…
Una vez que se encerraron en la lujuriosa cabaña de madera, Karen fue lanzada al viejo catre de don Pricilo en donde nuevamente se la volverían a culiar, los broches de presión con los que el vestido de la sexi y candorosa novia cerraban su delineada figura, fueron fácilmente abiertos por el forcejeo con el que nuevamente era besuqueada por el vejete, el cual salió volando por los aires como a la ves sus diminutas prendas interiores fueron arrancadas de dos zarpazos, quedando la nena tal como Dios nos la envió a nuestro mundo, solo con su blanco arreglo floral en su cabello aun peinado hacia atrás.
Karen no se dio cuenta en que momento el hombre se había quitado todas sus ropas, y cuando parecía que por fin don Pricilo le daba un respiro a su víctima, el ardoroso viejo se colocó sobre ella apuntalando la hinchadísima y dura punta de su tranca para empezar a forzar la apretada e íntima rajadura del sexo de la jovencita.
El viejo empujaba y empujaba, y con solo verle su angelical carita toda despejada y con su cabello tomado mostrándole sus bellas facciones en todo esplendor, al vejete más se le agrandaba la verga. Karen ya se había abierto de patas lo que más se podía, para entregarse a su marido, tal como se lo había solicitado don Urias, pero la penetración no tenía éxito, esto enardecían aún más al caliente vejete, quien al ver que le costaba metérsela se ubicó entre medio de las bellas piernas abiertas de la joven con la sola intención de chuparle el coño y lubricarla, colocó su rostro sobre el vientre de ella y empezó a besar y acariciar con su lengua desde el ombligo camino hacia abajo, hasta que la jovencita tomó la cabeza de su macho y lo fue guiando hasta posarlo ella misma justo al centro de su ya caliente y jugosa rendija amatoria.
Karen al sentir la caliente lengua de su viejo marido al interior de su tajito, dejo caer su rostro despejado hacia un lado de su cuerpo con una calentona y sumisa expresión de placer anticipado, muy lentamente comenzó a menear sus caderas al ritmo que le lamian su pequeña hendidura.
El estar en estas condiciones, desnuda con el horripilante vejete, y a sabiendas que en unos cuantos minutos se la iban a culiar en donde solo a unos cuantos metros se encontraban sus padres y con muchos invitados, inevitablemente la comenzaron a calentar, por lo que ya levemente comenzaba con los gemidos de auténtico placer que poco a poco irían en aumento, eran los primeros de esa tarde.
Don Pricilo aplicaba su lengua de arriba hacia abajo, de vez en cuando dibujaba con la punta de su gruesa lengua, la forma del pequeño clítoris haciendo desquiciantes círculos alrededor de este pequeño órgano femenino, mientras la nena ya estaba siendo atacada por las exquisitas correntadas eléctricas que este viejo sabía muy bien como despertar en su cuerpo, hasta que el néctar vaginal de la dulce Karen fluyo desde el interior de su coño desparramándose por los gruesos labios de su marido, quien sabiamente los desparramaba con su lengua por alrededor de la casi lampiña vagina de su nueva y joven esposa.
El viejo nuevamente volvió a acomodarse sobre los tibios muslos de su hermosa mujer, aun conservando en sus labios las liquidas y vaginales muestras de la lujuria de su dueña, que habían sido extraídas desde el intimo interior del cuerpo de ella, por lo que volvió a apuntalarse en la atrayente entrada intima de la nena, ahora le mando unos bestiales empujones que casi la partieron en dos a la pobre recién casada, consiguiendo penetrar con éxito y en su totalidad su enorme y gruesa tranca de burro.
Estaba enterrado por completo y hasta la raíz en el tibio vientre de la frágil y bella joven, don Pricilo se sentía inflamado de amor y calentura.
–Ahhhhhhhyyyyyy!!!, fue el desgarrador y fuerte alarido que dio la adolorida mujer cuando sintió nuevamente en sus carnes la irrupción de esa descomunal tranca de animal que le estaban metiendo y que ya era conocida para ella.
–Que pasa putillaaa! Ya te habías olvidado del grosor de mi trancaaa??, le preguntaba el triunfante viejo al verse nuevamente encajado en aquel femenino cuerpo, –Vamos contestaa putaaa!!, Termino diciéndole el miserable quien le arrojo uno de sus asquerosos escupos que dio certeramente en el interior de la boca de Karen cuando estaba gritando, a lo que a ella no le quedo más opción que tragárselo para poder continuar con sus gritos de dolor a modo de respuesta…
–Ahhh! Ahhhh!! Ahhhhh!!!, ahhhhhhh!!!!, aumentaban los fuertes alaridos de la hembra tras cada embiste que le propinaban a su cuerpo.
Karen a pesar del inmenso dolor al cual fue sometida su vagina, se sintió como en un sueño, experimentó las ricas sensaciones de dolor mientras la perforaban y le distendían forzosamente los pliegues de su vagina empujón tras empujón, los cuales ella agradecía manteniendo sus poderosas piernas bien abiertas y aportando con desquiciantes gritos de doloroso placer por cada estocada que le envainaban al interior de su curvilíneo cuerpo.
Los salvajes movimientos que ya conocía muy bien la nena, no cesaban ni le daban tregua, y de pronto su esposo ya la culeaba de la forma que tanto le gustaba a ella, don Pricilo aceleró los trabajos de apareamiento, con poderosas y rítmicas embestidas, aferrándose a la tierna figura que yacía bajo él.
Luego la apretó con un poderoso abrazo, e impulsándose hacia delante como queriendo sacarle su tranca por la boca, le daba profundos apuntalamientos como si realmente quisiera matarla, los gritos de Karen eran placenteramente desgarradores, hasta que el caliente y horripilante hombre descargo todo el semen acumulado para ella en el transcurso de las dos semanas de espera.
De nuevo la jovencita sintió una caliente chorreada de potro en celo que se dejaba sentir a todo lo largo de ese anchuroso miembro que tenía encajado profundamente en su cuerpo y que lo sentía hasta la altura de su ombligo, se daba cuenta que el hombre descargaba sus mocos tan adentro de ella que sentía como las rociadas de esa bestial eyaculación se estrellaban uno tras otro contra sus órganos internos.
El acto principal por fin había sido consumado, y don Pricilo permaneció enterrado sobre su esposa con su verga tan erecta como cuando empezó la faena, resoplando su respiración con desesperados bramidos de macho recién satisfecho. Todas las visitas incluyendo a los padres de la recién casada, escucharon como don Pricilo había hecho gozar a gritos a la tierna y joven recién casada.
Los invitados huyeron escandalizados de aquella lujuriosa e indecente casa, don Urias ya satisfecho al comprobar que Pricilo estaba atendiendo a la muchacha tal como ellos habían acordado se despidió y se fue, dejando a los padres de esta solos y escuchando los continuos gritos de placer que su hija daba por cada uno de los siete coitos que le pegaron en el transcurso de esa tarde y noche.
Don Urias antes de retirarse se despidió del matrimonio con sendos abrazos y palmoteadas en las espalda entre los dos hombres, con un mismo efusivo abrazo se despidió de Andrea diciéndole que pensara en lo que habían conversado a la vez que le daba una fuerte olorosada a sus propios calzones una vez que decía esto último, hasta que por fin se retiró para buena suerte de la rubia.
Pasaron días y días, Andrea casi no veía salir a su hija al patio de la casa, los recién casados se la pasaban encerrados, y las únicas ocasiones en que escuchaba la vos de su hija era cuando la pareja se dedicaba a pro crearse, además que la rubia pensaba que a la pobre de Karen en vez de hacerle el amor la estaban descuartizando, por los bramidos y alaridos de dolor que a ella le parecían escuchar.
En un principio pensó en hablar con Eduardo para que intercediera en favor de su hija porque al parecer estaba recibiendo malos tratos por parte de su marido, y ella como madre estaba preocupada por su hija, pero al notar el poco interés que este mostro aduciendo que en los problemas de casados no hay que meterse, se decidió a espiarlos para mantener a ese viejo sin vergüenza a raya si es que se estaba propasando en los tratos, además que aun vivían en su casa.
Habían ocasiones en que ella podría jurar que a su hija la estaban golpeando, pero luego la veía muy risueña salir a prepararle algo para comer a su hombre, o como se besaban como enajenados contra las murallas de la cabaña para luego ver que era su Karen la que invitaba al hombre llevándoselo al interior de la habitación, o de las veces que los veía en las tardes cuando juntos salían a fumar y a beber cerveza, si Eduardo se enteraba de eso no le iba a gustar para nada la situación, pero prefirió guardarlo en secreto, aún mantenía ciertos códigos de lealtad hacia su hija, no le importaba lo distante que estaba desde el día en que se casó con aquel odioso hombre que en un principio había llegado a trabajar de jardinero y que ahora irónicamente era su hijo político.
También la situación con don Urias parecía haber quedado en el olvido ya que después del matrimonio de su hija no había vuelto a saber de él, salvo lo normal en la relación congregacional entre su marido y el, esta situación la hicieron bajar la guardia, y ya estaba convencida de que lo dicho por don Urias entre él y su hija solamente eran patrañas de viejo caliente.
Lo que no sabía la rubia era de que don Urias en lucrada confabulación con su “yerno” ya tenía todo preparado para su venganza, la iban a hacer caer y tendría que caer feo, era solo cuestión de tiempo y de la astucia y empeño que le pusiera don Pricilo, ya que este no estaba muy de acuerdo en compartir a su joven mujer, pero todo era conversable si había una jugosa suma de dinero de por medio, además que si la cosa no resultaba, simplemente las violarían y asunto cerrado, echarían a Eduardo de la congregación por la culpa de las putas que tenía por esposa e hija, y Karen se tendría que quedar con don Pricilo por ser su esposa legal, y por ende entre los dos la llenarían de hijos, y el con dinero en los bolsillos, que mejor, pensaba el vejete.
Las cosas en la decente casa Zabala estaban más calmadas, lo único que alteraba la paz del hogar eran los gritos placenteros de Karen que se mantenían hasta altas horas de la madrugada, situación que tenían desvelada a Andrea, Eduardo se había comprado protectores de audición y tomaba pastillas para dormir para no tener que escuchar los lujuriosos gritos de placer que su hija daba por las noches, y por esta misma situación estaba más que claro que el inepto de Eduardo ya se le había olvidado que tenía mujer, Andrea ya había perdido la cuenta del tiempo en que su marido no la tocaba por las noches, pero para ella inconscientemente esta situación era normal en su relación matrimonial.
Don Pricilo por su parte estaba encantado con la fabulosa luna de miel que se estaba dando con tan suculenta y joven hembra en la misma casa de sus suegros, por ahora solo esperaba las ordenes de su jefe, aun no entendía muy bien qué sentido tenía todo esto para Urias, si el casi no tocaba parte de toda esta situación, ya que en el plan el sería el primero en disfrutar el cuerpo de Andrea, e incluso se extrañaba que todavía no le pidiera prestada a su joven esposa, solicitud que aunque a él no le gustaba mucho que digamos, tendría que acceder ya que más encima el bueno de Urias ahora le tenía una cuenta corriente, además de haber saldado sus últimas deudas de juego, pero bueno!, él estaba viviendo el día a día y tenía que aprovechar.
Pero el viejo aun recordaba la promesa que se había hecho, nunca había imaginado que iba a terminar casado con Karen, pero a pesar de lo mucho que le gustaba yacer junto a su desnudo cuerpo de Diosa, sabía que ya iba siendo hora de encamarse con la madre, porque independientemente a lo solicitado por Urias, el igual iba a hacer lo imposible por acostarse con ambas mujeres y tendría que ver la posibilidad de dejárselas para él solito, jejeje!! Reía cuando solo se imaginaba la situación.
Pero la hermosa Andrea se estaba haciendo la difícil, no le dirigía la palabra a ninguna hora del día. Cuando él la veía sola en el jardín salía con cualquier pretexto para entablar algún tipo de conversación , pero ella con solo verlo caminaba hacia al interior de la casa moviéndole ese gran pedazo de hermoso culo que ya lo tenían como desesperado, y daba un sonoro portazo para que el notara que ya no era bienvenido, por lo menos por parte de ella, al parecer tendría que esperar el vamos de don Urias, ya que si esto no resultaba y para consuelo de ambos la tomarían a la fuerza.
Fue Karen quien poco a poco comenzó a tener más comunicación con Andrea, hubieron momentos en que la joven daba el aspecto de seguir siendo la misma dulce muchacha que había sido antes que sucediera toda esta tragedia, situación que hiso que gradualmente Andrea muy a su pesar comenzara a dirigirle la palabra a su “yerno”, pero siempre manteniéndolo a raya…
Una mañana en que don Pricilo había quedado de ir a realizar unos tramites solicitados por don Urias, ya que estaban preparando un viaje al extranjero con Eduardo, en el cual se ausentarían por15 días, Andrea se levantó solo en bata de dormir sabía que su hija estaba sola por lo que la sorprendería con un apetitoso desayuno y así podrían conversar, ya había pasado mucho tiempo que no lo hacían.
Dejo todo preparado en la mesa del comedor y se propuso a ir a despertarla, apenas abrió la puerta de la terraza observo que la puerta de la cabaña estaba entreabierta, por lo que pensó que su hija ya estaría levantada, así que se encamino con toda seguridad hacia la cabaña, y cuando al llegar a esta y se asomó para poder entrar, quedo casi paralizada ante las satánicas y depravadas visiones que se plasmaron en el verde de sus ojos.
Vio a su hija totalmente desnuda, de rodillas en el suelo con una tremenda cosa de carne embutida en su boca…Luego de mirar por un buen rato sus ojos y mente le explicaron que aquella repugnante masa pulposa y carnal en forma alargada que su hija mantenía ensartada en sus labios, era el pene de don Pricilo, este que también se encontraba desnudo al igual que ella, la tenía firmemente agarrada de sus cabellos dirigiendo la maniobra de succión con bruscos movimientos de caderas.
La consternación en la mente de la recatada mujer era total, ella nunca había visto las desnudeces de nadie, pero ahora acababa de observar el desnudo y hermoso cuerpo de su hija, junto al de un horripilante y obeso viejo de 63 años, también completamente desnudo y haciendo ambos cosas que no estaban en sus conocimientos… que estarían haciendoooo?, se volvía a preguntar… o a lo mejor se la estaría chupandooooo??
Creyó alguna vez escuchar ciertas cosas que hacían hombre y mujer en la intimidad, pero siempre lo vio como algo mitológico, algo que no se hacía, era algo sucio y prohibidoooo!! Se decía para ella misma.
Andrea no supo qué hacer ni cómo reaccionar, muy lentamente se fue retirando hacia atrás para no interrumpir a la pareja, a la vez que pensaba que como su hija era capaz de hacer algo tan repulsivo, pero en un rincón de su mente también quedo graficada nítidamente la hermosa forma de esa tremenda y bestial verga nervuda que su hija mamaba golosamente.
Ella como mujer ya de 35 años sabía que las vergas en estado de erección eran grandes, pero esa cosa que había visto solo hace un minuto era una verdadera monstruosidad, ahora entendía los adoloridos gritos que daba Karen por las noches, lo que no se explicaba era por qué se lo chupaba si se suponía que ella tenía que estar abierta de piernas, y don Pricilo cómo su marido que era debía hacerlo sobre su cuerpo, que extraño era aquel ritual de su hija con el jardinero que ahora tenía por esposo. Los años 18 años participando en la congregación de mojigatos habían hecho  muy bien su trabajo en la persona de Andrea que ya casi ni se acordaba que antes de conocer a Eduardo ella había sido un joven normal.
Cuando ya estaba a salvo de no ser vista por el caliente matrimonio, y estaba a punto de retirarse muy asqueada por la espeluznante imagen recién vista, tubo la pequeña debilidad de querer mirar un poco más, para ver si realmente no se había equivocado y a lo mejor estaban haciendo otra cosa y era ella la mal pensada, se mentía para sí misma.
Se acercó un poco más a la puerta y muy sigilosamente se puso a espiar como su hija mantenía relaciones sexuales con su marido…
La sorprendida mujer vio como aquel hombre eyaculaba por su gigantesco miembro muy parecido al de los potros, abundantes emisiones de un extraño liquido blanco en la boca de su hija, y como esta golosamente se lo tragaba, (su mente ya le había indicado que lo que se había bebido su hijita era semen de macho).
Vio también que cuando ya creía que había finalizado aquella extraña sesión amatoria, que fue su hija quien se tendió en el mismo suelo de la habitación y abierta de patas pedía que le metieran verga; y más grande fue su sorpresa cuando comprobó que don Pricilo aun con su armamento firme y parado se lo mando a guardar de una y en toda su longitud, y que más encima se puso de pie con Karen totalmente ensartada a su apéndice, vio los jadeos que hacían ambos cuerpos desnudos y sudados.
Luego vio cómo su propia hija le pasaba a su macho un grueso cinturón de cuero y como se ponía en cuatro patas tal como lo hacían las perras dándose ella misma fuertes nalgadas en el culo, como animando a su abusador para que este le hiciera quizás que cosa…
–Estas lista putaaaa!!, escucho claramente la rubia…
–Si don Prici!!, deleee!!…deleeee!!, vio cómo su hija pedía que le dieran, pero que cosa será?… Se preguntaba la dudosa mujer…
Y vio cuando el horroroso hombre con cinturón en mano tomaba fuerzas y dándose impulso le asesto un lacerante e hiriente correazo que casi se llegó a encarnar en las suavidades de su gran pedazo de hermoso culo…
–Auuuuuhhahhh!!…ayyy!!…ayyyy!!…fue el fuerte alarido de auténtico dolor que sintió la nena cuando el cuero de la correa hiso contacto con sus suaves carnes, a la vez que su respiración era totalmente agitada por las fuertes convulsiones de suplicio que tenía que aguantar y por las casi inevitables ganas de arrancar que sentía su lacerado cuerpo, pero ella se sometía a su macho por lo que se volvía a acomodar para seguir recibiendo de lo que tanto le gustaba a ella que le dieran…
El vejete ahora con todas la seguridad del mundo le siguió castigando el culo con unos encarnizados azotes que retumbaban en toda la habitación,
Plafff! Plafff!! Plafff!!!….Plafff!!, la fiereza de los traumáticos azotes que estaba recibiendo el adolorido cuerpo de su hija iban en aumento, hasta que por fin y para suerte de la rubia la sesión de guascazos al parecer había terminado, vio como don Pricilo se tomaba un vaso de cerveza a modo de descanso, pero casi se desmaya cuando escucho a la pareja de desalmados…
–Quieres más zorraaaa!!
–Siiiiii!!
Vio la sádica expresión en la cara llena de verrugas de aquel miserable hombre que tomando más fuerzas que antes dejaba caer implacables e inmisericordiosos cinturonazos en el curvilíneo cuerpo de la niña.
Plafff! Plafff!! Plafff!!!….Plafff!!, … La rubia espectadora, de solo ver los encarnizados y vejatorios azotes que le daban al desnudo cuerpo de Karen, ver la crueldad a la que ella era sometida, los lamentoso gemidos de dolor que dejaba salir de sus labios la hacían creer que su hija estaba en el mismísimo infierno, pero al comprobar que era la misma Karen quien animaba al vejete a que siguiera pelándole el culo a guascazo limpio y verle la cara de degenerada y de puta gozadora de hombres, que gozaba con las aberraciones que le hacían, para luego volver a ser testigo de cómo el viejo metía esa monstruosa verga de caballo en el acalorado cuerpo de su complaciente hija, no aguanto más y huyo hacia la seguridad de su casa para ir a encerrarse con llave al interior de su habitación.
Las aberrantes imágenes de haber visto a su propia hija ensartada por una verga casi de animal, la tenían confundida y horrorizada, su estado mental había quedado en condiciones deplorables, pero lo que no entendía y lo que más la entristecía era ver que Karen parecía disfrutar de todas aquellas humillaciones a la cual era sometida, Eduardo su esposo nunca la había tratado de aquella manera, pero la rubia más se escandalizó cuando se sorprendió a ella misma con sus pezones totalmente erectos que casi le llegaban a doler, prefirió pensar en otra cosa, ya que casi en el mismo instante comenzó a sentir en su sexo el mismo cosquilleo que había sentido cuando casi estuvo a punto de concretar con don Urias, prefirió ir a ducharse, esto era extraño, muy extraño, pensaba la rubia.
Luego de ducharse se fue al ante jardín para componer algunas ramas de rosas, tenía pena, como aquel desalmado viejo podía tratar de esa forma a su tierna hija que hasta hace poco tiempo era sinónimo de pureza y blancura, pero ya no quería pensar más en ello, había tomado sus rubios cabellos en una cola y vestido con un femenino buzo deportivo.
Andrea ya un poco más tranquila por la distracción de estar ocupada en los hermosos rosales que adornaban el ante jardín de su casa, por unos momentos casi se había olvidado de los vejámenes de los cuales disfrutaba su hija, estaba concentrada en sus rosas y con sus manos enguantadas cuando vio que don Pricilo iba saliendo…
–Buenos días suegrita, jejeje, le saludo burlonamente…
Andrea no pudo evitar fijarse en la ennegrecida dentadura del asqueroso hombre y no supo el por qué, pero también le dedico una leve mirada al paquete de aquel asqueroso sujeto.
–Buenos días don Pricilo, veo que va un poco atrasado, le dijo muy seria…
–Si la verdad me atrase un poquito, jejeje, lo que pasa es que mi esposa no me deja salir si no la atiendo como a ella le corresponde jejeje, le contesto fijando su perversa mirada en las suculentas tetas de Andrea, Ayyy mamita que rica que estas, como me gustaría partirte la zorra a vergazo limpio y preñarte a la primera, pensaba el degenerado…–Bueno ya me voy que luego le debo ir a dejar unos documentos a mi suegrito, jejeje…
–Que le vaya bien don, y no vuelva tarde, que le esperaremos a almorzar…
–Cuenta con ello ricura, jejeje, adiós, dijo subiéndose a su cacharreante camioneta, para luego desaparecer…
Andrea quedo pensativa, y por qué le dijo que lo esperarían a almorzar?, se preguntó, si solo hace poco rato había sido espectadora de como este odioso hombre humillaba a su propia hija, a lo mejor la rabia ya estaba pasando por parte de ella se dijo para sí misma, además que le gustase o no el hombre era de la familia y no debía discriminarlo, pero aun así no dejaba de pensar en lo que había visto solo hace una hora, no se explicaba y ya no sabía si era normal la animal forma en que se apareaba Karen con aquel asqueroso y viejo sujeto, extrañamente comenzó a sentir un hormigueo que le recorría en la sangre, recordaba la desenfrenada forma en que se movía el desnudo cuerpo de su hija contra la monstruosidad vergal de don Pricilo quien se la metía y sacaba sin compasión, la fiereza de los azotes que ella había recibido en su cuerpo y que parecía disfrutar…
Estaba en estos pensamientos cuando su cuerpo en forma impetuosa y sin avisarle la hiso descargar una abundante cantidad de jugos vaginales que le dejaron su dorada intimidad toda mojada y presa de unos acalorados estremecimientos en su cuerpo, acompañados por un exquisita secuencia de encantadores y placenteros latidos que provenían desde el interior de su tajito, a la vez que se percató de lo agitado de su respiración. Ya casi ni se acordaba si alguna vez hubiera ella experimentado tales sensaciones al lado de su marido.
Andrea media caliente y media asustada prefirió ir a darse otra ducha con agua helada antes de que esto se convirtiera en otra cosa, pensó, para luego ir a ver en qué condiciones había quedado Karen.
Una vez duchada se encamino nuevamente hacia la sucia cabaña, pensando en las lamentables condiciones en que encontraría a su hija, pero la encontró feliz de la vida ordenando sus cosas y las de su marido, estaba solamente ataviada por un ligero vestido tipo solera, aunque se notaba que recién venia saliendo de darse una ducha…
–Y tú no te vas a vestir?…le consulto a forma de broma su madre, al observar el ligero atuendo en que se había vestido su hija…
Karen lo pensó un poco pero le contesto de la misma forma…
–Y para que si a lo que llegue mi marido me va a ordenar sacármela, ambas se miraron y se pusieron a reír, Andrea quería contestarle con otra tontería, pero ella no manejaba las palabras para hacerlo y mientras más buscaba las palabras, mas era atacada por la jocosidad, hasta que a las dos les salieron lagrimas…
Cuando se pudieron calmar un poco, fue Andrea la que hablo a su hija.
–Como estas hija, como te trata tu marido?, le preguntaba Andrea, que con lo visto esa misma mañana, no sabía si aquello era con pleno consentimiento de Karen…
–Bien, es un poquito enojón, pero yo sé cómo apaciguarle el enojo, jajaja, volvían a reír madre e hija…
Andrea tras pensarlo por algunos segundos le dijo a su hija…
–Hoy quiero que almorcemos juntos, así que no vayas a servirle en la terraza, lo haremos en el comedor, ya es tiempo de hacer las paces…
A Karen se le llenaron los ojos de lágrimas, su padre aun no le dirigía la palabra, pero sí lo hacía con don Pricilo, y con su madre habían estado distantes todo este último mes, desde que se había casado,
–Mamá…yo… la verdad…
–No me digas nada hija, lo hecho, hecho está! y ya es hora de que esta casa vuelva a la normalidad,
Karen se abrazó al cuerpo de Andrea en afectuoso agradecimiento, Andrea la abrazo de la misma forma y aun que ella quería no podía dejar de pensar en lo que su hija hacia todas las noches con el asqueroso hombre de su marido…
Las dos mujeres se encontraban felices, esperaban la llegada de don Pricilo, hacia bastante tiempo en que no compartían juntas y debían aprovechar ya que llegando Eduardo, Karen se encerraba en la cabaña para evitar encontrarse con él, sabía que el continuaba enojado pero esto ya casi no le importaba, y ya ansiaba el día en que pudiera largarse con su marido.
–Sabías que tu padre va a salir de viaje la próxima semana??
–Si, y para esas fechas don Pricilooo…, perdón!! Mi marido… me conto anoche, que haremos un asado para celebrar nuestro primer mes de casados, él quiere que sea algo íntimo y aprovechando que no estará papá, podremos ocupar tranquilamente el patio y así él también se puede servir sus cervezas que tanto le gustan sin importunarlo…
–Pero Karen tú le deberías decir que te invite a cenar, no sé, algo distinto…
–No lo sé… yo preferiría quedarme en casa, así tu podrías acompañarnos, además que el me pidió que te invitara para ese día, ya que papá no estará en casa…ves? Si no es tan malo como se ve…
Don Pricilo ya venía llegando a la casa, venia nuevamente excitadísimo, ya que don Urias solo hace dos días le había puesto en conocimiento que el plan comenzaba el primer día en que él se quedara solo con las mujeres, este era bastante sencillo, el vejete solo tenía que hacer entrar en confianza a Andrea, y que le comenzara a dar alcohol, primero en pequeñas cantidades, pero cuando este notara que la rubia ya comenzaba a servirse ella sola o que pusiera su vaso para que se lo volviesen a llenar este tenía que aumentar las cantidades, como así mismo tenía que ir abordándola dijo don Urias, mientras la rubia iba sintiendo los efectos del alcohol en su cuerpo , el debería ir calentándola lentamente, y una vez que la tuviera bien ebria, solo tendría que tomarla ya que le aseguro que la muy puta ella sola le entregaría la zorra, y que hiciera lo mismo con Karen y que si era posible también la emborrachara para que la pudiesen ocupar a ella misma para humillar entre los tres a la difícil y recatada de Andrea…
–Ya sabes viejo maraco!, le había dicho para terminar, –Tienes 6 días para cumplir con la tarea, y si te las puedes culiar a las dos juntas, por mi parte no hay problema, yo llegare a la semana siguiente y ahí sí que comenzara la fiesta de verdad, mientras al imbécil de Lalito yo lo dejare a cargo de unas tareas para la apertura de una nueva congregación en el extranjero, y si se te hace la difícil la muy zorra, no te preocupes , cuando yo llegue veremos como la haremos, en último caso nos las violamos como habíamos dicho, termino diciéndole…
Las dos hembras encamables, ya tenían todo preparado para el almuerzo, el viejo por su parte no lo podía creer, que buen camino estaba tomando todo esto para él, fue lo que pensó cuando al llegar a casa lo hicieron pasar al comedor de la casa principal y pudo darse cuenta que madre e hija le habían preparado la merienda y que más encima lo sentaron en el puesto de Eduardo, aunque a Andrea no le pareció bien esta situación en un principio, pero había sido Karen quien le había dado la ubicación a su esposo y para no crear un mal ambiente prefirió no dar su opinión, no quería un mal ambiente en algo tan trivial.
El almuerzo se llevó a cabo con normalidad, con las dos mujeres muertas de la risa ante las descolocadas salidas de don Pricilo dándoselas de payaso, el viejo estaba entre encantado y caliente a la vez, ya que veía como poco a poco se acortaba la distancia que había puesto la rubia mujer entre ambos desde que él había pasado a ser parte de la familia.
Una vez terminado el almuerzo el vejete descaradamente invito a su esposa a que se fuese a servir el postre que él le tenía preparado al interior de su pieza, la rubia observaba incrédula como su hija muy sonriente y coqueta se paraba de la mesa para retirarse tomada de la mano con aquel vetusto y horrible hombre, Andrea comprendió al instante a lo que se dirigían esos dos a consumar.
Mientras la rubia se dedicaba a terminar de lavar la vajilla, no supo por qué extraña razón fue a abrir la puerta de la terraza, a la vez que abrió los dos grandes ventanales que daban al patio trasero, y a los pocos minutos ya escuchaba claramente lo que ella quería, los lujuriosos bramidos y gritos que hacían los casados al interior de la cabaña eran de infarto, en ese intertanto quebró dos platos y tres vasos que fueron al dar al piso producto del adrenalinico temblor en sus manos por el hecho de que por cada grito o remezón que sentía proveniente de la casita de madera, la hacían imaginarse en cual posición podrían tener a su hija, o cuando se hacían leves silencios ya casi adivinaba que su hija estaba chupando verga como endemoniada.
Cuando ya estaba terminando de secar todo y al parecer la pareja se estaba dando un descanso, vio salir la gruesa figura de don Pricilo quien se acercaba con todo su obeso cuerpo sudado y solamente vestido con unas bermudas floreadas, ella mantuvo la calma, y casi cae desmayada cuando este descaradamente se ubicó justo detrás de su cuerpo haciéndole sentir su dura virilidad contra su trasero que gracias a dios lo tenía protegido por el pantalón deportivo, diciendo…
–Con permiso suegrita, jejeje…, a la vez que alargaba su mano hacia la hielera y sacaba una botella de agua mineral, –Es que mi mujer tiene sed, jejeje, sintió su aliento a cerveza y su voz muy cerca de sus oídos, esto sumado a la tremenda dureza que tenía encajada al medio de sus nalgas, hicieron que unos ricos y extraños escalofríos le nacieran desde su húmedo tajo íntimo y le recorrieran por todo su cuerpo haciéndole erizar todos los pelos de su cuerpo, incluso sus doradas vellosidades intimas, –La dejo, jejeje, ya que estamos ocupados, jejeje, termino diciéndole el yerno a su suegra.
Andrea lo vio dirigirse a su cabaña, observando esas anchas y peludas espaldas con su panza también llena de tiesos pelos de macho que lo cubrían casi en su totalidad, hasta que lo vio desaparecer dando un sonoro portazo, pero que varonil era don Pricilo para sus cosas!, pensó por un momento, pero luego se recrimino por pensar así de aquel hombre viejo y feo…
–Pero que es lo que me pasa por Dios!!, si es el esposo de mi hija!! y recordó cuando casi sucumbe a las pretensiones del otro odioso viejo de don Urias, que era tan feo y desmadejado como este otro, a estas alturas los gritos de Karen ya habían comenzado nuevamente, Ahora la deben estar azotando por Dios!!, se decía totalmente escandalizada, por lo que decidió encender la televisión para distraerse en otra cosa, ya que por unos instantes pensó en la insania de aventurarse en ir a espiar a la pareja, pero los fuertes y escandalosos bramidos de animales en celo que daban los amantes la tenían entre molesta y caliente, sentada en el cómodo sillón subía una pierna sobre la otra, para luego de unos segundos repetir la operación cambiando una pierna con la otra, por cada cambio que ella hacia sentía una exquisita fricción en su fina ranura intima que ya estaba toda mojada, no se explicaba cómo le podía suceder esto ahora, ya que nunca en su vida lo había experimentado, solamente esa ves con don Urias había sentido algo parecido, pero no se había mojado en tal cantidad como lo estaba ahora.
Pensaba en esto mientras inconscientemente deslizaba sus manos por toda la extensión de sus muslos, para luego con una de sus manitas comenzar una suave fricción en su vientre y junto con ello ir bajando hacia su zona prohibida y cuando ya iba cerrando sus ojos para tomar por manual asalto a su rubia vagina se dijo que basta!!, como podía estar sintiendo estas extrañas sensaciones y ella considerarlas agradables a sabiendas de las humillaciones en las cuales debían estar sometiendo en su hija, y con un hombre de tan baja calaña, por lo que nuevamente se fue a duchar para luego salir de compras, ya ni siquiera podía estar tranquila en su propia casa se iba diciendo.
Pero los días pasaban lentos para la rubia y joven madre, y en las letanías de aquellas largas tardes, no dejaba de andar pendiente de lo que hacía o de lo que le hacían a su hija, ahora cuando aquel viejo y degenerado hombre se ponía a hacer cualquier trabajo con algún tipo de herramienta no podía dejar de observarlo de reojo o escondida tras las ventanas, pero que macho lo encontraba cuando con tres clavos metidos en su ennegrecida boca y de tres certeros martillazos clavaba uno de estos en las duras maderas en las oportunidades en que se encontraba realizando alguna reparación.
También se daba cuenta cuando este casi la desnudaba con su porcina mirada, ahora ya era más común que este, oportunidad en que la veía en la cocina se le ocurría ir a buscar cualquier tipo de tontería al refrigerador, apuntalándola y haciéndole sentir sus generosas medidas vergales.
Andrea estaba confundida, este horrible vejete era endemoniadamente caliente y no se explicaba como su hija podía compartir cama con tan odioso sujeto, pero la pobre no se dio cuenta que ahora ya era ella quien al ver salir la odiosa presencia de don Pricilo era ella quien dejaba de hacer en lo que estaba ocupada e iba a posar su esbelta figura a cualquier parte de la cocina y ya esperaba con ansias que don Prici fuese a buscar cualquier cosita al refrigerador…lo que él quisiese pensaba la rubia ahora en su eterna espera de sentir esa caballuna tranca que tan exquisitamente se la posaban en sus nalgas por espacios de unos buenos segundos.
En una ocasión en que el antipático y burlón viejo llego con su camioneta cargada con materiales, debido a unos arreglos que estaba haciendo al interior de la cabaña, vio como este escupiendo en sus dos manos se hecho tres sacos de cemento al hombro y como si nada cruzo toda la casa para ir arrojarlos en un rincón del patio para luego repetir la operación en dos oportunidades más y por Dios!! se dijo a ella misma, como le hubiese gustado ser un saco de cemento!!, y fue cuando la imagen de su propia hija la saco de su estado de semi calentura, la vio salir con una cerveza heladita y transpirada para ofrecérsela a su macho que se la zampo en solo tres guerguerazos, para luego al terminar con la tarea lo vio tomar a Karen como si ella también fuese un saco de algo, y echársela a los hombros con ella muerta de la risa, hasta verlos que desaparecieron con uno de los sonoros portazos que el viejo le daba a la puerta cada vez que se encerraba con su hembra para intimar, y se preguntó que por qué a ella no le sucedían cosas así, su hija al parecer se lo pasaba muy bien con su marido.
Llego el tan esperado viaje para Eduardo, el hombre de familia se ausentaría por 15 días del hogar, no imaginándose nunca lo que se venía ahora para su ya casi segregada familia, y de cómo le jugarían muy para su contra el mantener a su pedazo de hembra que tenía por esposa en un forzoso estado abstinencia sexual y necesitada, ya que esas eran cosas cochinas para él, por lo menos eso era lo que Lalo le decía a Andrea.
Don Urias lo paso a buscar temprano en la mañana de aquel día viernes, ya que su vuelo estaba reservado para el mediodía y tenían que estar con tres horas de anticipación en el aeropuerto, así que ya estaba todo dado para don Pricilo, por fin se había quedado solo con los dos bellos ejemplares de hembras y más encima de dueño de casa.
Día 1, Viernes.
Ya casi era medio día cuando Andrea vio ingresar a su hija a la casa, se extrañó que no estuviese encerrada en la cabaña con su marido…
–Hola, le saludo la joven.
–Hola hija en que andas?, yo te hacia atendiendo a tu marido, le dijo su madre.
–Fue a la ciudad, pero vuelve como al 5 de la tarde, fue a realizar algunas compras, acuérdate que hoy es el día en que él quiere celebrar nuestro primer mes de casados…–Nos vas a acompañar?, le consulto…
–No lo sé hija, eso es de ustedes dos, yo que podría hacer, además que ustedes se lo pasan encerrados…
–Pero mamá, hoy será diferente, don Pricilo mi marido instalara el equipo de música en la terraza, y beberemos cerveza, y ahora que no está papá tu deberías animarte y pasar un buen rato con nosotros…vamos anímate! si no es tan pesado, le rogaba la chica a su madre, ya que Karen también estaba ajena a las pretensiones de su viejo esposo en complicidad con don Urias. –Mira arreglémonos como lo hacíamos antes, para que mi esposo vea lo hermosas que somos y además que papa no estará, así que no podrá decir nada de todas esas cosas que te decía cuando íbamos a salir…
Andrea al ver como su hija le rogaba y más encima le había tocado el punto femenino de la vanidad, se fue animando de a poco hasta que le dijo Ok, pero yo no beberé, mira que si tu padre se entera, hasta ahí no más llegamos y tu marido podría también tener problemas acuérdate de que en esta casa no se debe beber alcohol…
–Pero como se va enterar? si vamos a estar solitas con el Prici, y este no se lo dirá.
A la inocente Karen ya se le había olvidado como el vejete la había chantajeado el primer día en que se la logro encamar…
–Bueno, ahí veremos, y que van a hacer…
–Un asado y luego dijo que me iba enseñar a bailar…
–Aja!!, que bien… almorcemos entonces para que estemos listas para cuando llegue tu marido…
Una vez almorzadas, se fueron a la habitación de Andrea y estuvieron casi por una hora y media probándose ropa, hasta que ya decididas, se quedaron vestidas ambas con unos vestidos de similares características, Karen eligió el amarillo que había usado su madre para su matrimonio, y Andrea escogió un vestido muy parecido color azul, ambos les llegaban hasta medio muslo, enfundaron sus suaves y torneadas piernas en exquisitas medias de seda, acompañado por ponerse ambas mujeres unas exquisitas sandalias con taco alto, maquillaron sus cutis con suaves tonalidades, y para coronar el femenino acicalamiento, y con la sana intención de jugarle una broma al pobre viejo de don Pricilo, Karen peino su cabello con chasquillas y le pidió a Andrea que se lo alisara, quedando toda una Cleopatra, luego la hija le hiso dos rubias trenzas que nacían en las sienes de Andrea y se dejaban caer suavemente en las esponjosidades de sus suculentas tetas, dejándola con un aire de inocencia pura, muy parecido al de una colegiala quinceañera.
Una vez listas se fueron a mirar al espejo, quien hubiera visto aquella celestial imagen de ver a dos encamables hembras en tal estado de femineidad, una con un sabroso vestido amarillo a la altura de sus bien formados muslos, con un escote que dejaba ver sabrosamente el nacimiento de las carnosidades de un buen par de tetas muy bien puestas en su lugar, y con un exótico peinado en su alisada y negra cabellera con tonalidades naturalmente azuladas, haciendo el digno emblema de quien fuese la reina del Nilo, y la otra de iguales y auténticas características, vestida con un similar vestido azul, pero con dos rubias trenzas de estudiante otorgándole la candidez e inocencia de una genuina y primeriza adolescente, con unos cuerpazos de endemoniadas curvas infernales y de concurso, sencillamente hubiese caído en la insania, no imaginando nunca de que se trataban de madre e hija, de verdad que ahora sí parecían que fuesen hermanas… se los juro!!!!!!
Karen y Andrea ya se encontraban en la terraza conversando nimiedades femeninas, habían ordenado los muebles para hacer más cómodo el espacio en donde compartirían con el hombre, en esto estaban cuando sintieron que el afortunado viejo ya llegaba para alegrar el ambiente.
Don Pricilo venia cargado con sendas bolsas de supermercado en donde traía todo lo necesario para entretener y embaucar a ese par de zorras que lo estaban esperando, pero claro que aunque ambas eran totalmente apetecibles, su atención estaba más puesta en una (en la rubia), que en la otra y cuando las vio ponerse de pie ante su llegada, el pobre casi sufre un repentino infarto al corazón, soltó y dejo caer todo lo que traía en sus manos y comenzó a tambalearse, a lo cual ambas mujeres tuvieron que ir en su auxilio y casi arrastrarlo a que se sentara un rato ya que lo atribuyeron a que el pobrecito venia insolado.
–Agua!! Agua!!…pedía el vejete una vez que pudo articular palabra y ya un poco más repuesto de tan maravillosa y divina imagen de ver ponerse de pie a esas idílicas hembras de cuerpos portentosos y de campeonato.
Karen fue quien le empino el vaso para que su marido pudiese beber un poco de agua, Andrea un poco preocupada por la situación dijo,
–Tal vez deberíamos dejarlo para otro día, al parecer tu marido está enfermo…
–Don Pricilo!!, don Pricilo!!, lo cacheteaba Karen para que el viejo reaccionara…
El vejete al notar que la rubia se quería correr, reacciono casi en el acto…
–Estoy bien, estoy bien!, debe haber sido la calor, paro ya me encuentro mejor, jejeje, Karen!, tráeme una cerveza…
Karen abrió dos latas de cerveza, una para ella y una para su don Prici, Andrea aunque ya lo había visto antes, se preguntaba que desde cuando que su hija bebía cerveza, pero aun así no le dio importancia a la situación ya que si lo hacía en presencia de su esposo no había problema…
–Sírvele una cervecita a tu mami, jejeje, le decía ahora el vejete a su joven esposa, mientras se comía a la rubia mujer con su caliente mirada…
–No se preocupe don Pricilo, contesto rápidamente Andrea, –Tomare jugo, yo no acostumbro a beber…, dijo esto mientras abría una botella de zumo de naranja y se servía en un vaso…
El vejete no se cansaba de admirar ambos cuerpos de las apetecibles hembras. Aunque Karen ya era su mujer y la podía tener las veces que él quisiera, y si no hubiese sido por la situación que se estaba dando, no lo hubiera dudado para arrastrarla hacia la cabaña y cogérsela hasta la saciedad, pero se consolaba que ya habría tiempo para ello, por ahora tenía que dejar seguir el curso de los acontecimientos, la rubia tenía que caer sí o sí.
Karen y Andrea ya habían terminado de sacar todas las cosas que había traído el hombre y las ordenaban en la mesa de vidrio que estaba bajo la elegante terraza. Mientras tanto don Pricilo instalaba el sistema de música.
Andrea estaba entretenida con toda esta situación, ya que todo esto era distinto a la rutinaria vida que llevaba con su apático y convencional esposo, ahora vio cuando Karen habría un paquete de cigarrillos y muy suelta de cuerpo encendía uno y se ponía a fumar sin ni siquiera inmutarse de que estaba ella presente, al instante recordó, que la niña ahora estaba casada, por lo tanto el único que podía llamarle la atención era su marido y vio cuando este en el momento que mientras juntaba con huincha unos cables eléctricos, estiraba sus gruesos labios mientras su hija le ponía el cigarrillo para que el pudiera darle unas chupeteadas, para luego seguir concentrado en la unión de cables y parlantes, esta situación en vez de enojarla la hicieron reír debido a todos estos extraños cambios que se habían sucedido en torno a su familia en el último tiempo, por lo que decidió servirse una cerveza, total su marido no estaba y seria solo una…
El vejete ya estaba más que caliente al andarse paseando a sus anchas entre las dos hermosas mujeres, que esta misma tarde se habían arreglado solo para él, todo apuntaba a que los vaticinios de Urias se iban a cumplir, y en un solo día se decía sobándose las manos, pero se tendría que ir con cuidado, porque si se equivocaba en el momento clave tal vez la podría cagar, por lo que se dio a seguir con las instrucciones del flacuchento, que hasta este minuto estaban dando resultados más que positivos…
Luego de un rato el trio siguió con la tertulia, y fue cuando don Prici saco de un cooler, una poderosa botella de Jack Daniel”s envejecido y sin preguntar nada a las hembras, sirvió tres generosos vasos con hielo y con este místico brebaje, que fueron muy bien recibidos por ambas, y que según lo aconsejado, los efectos proporcionados en la mente de las dos encamables mujeres, lo podrían llevar al paraíso del éxtasis…
Cuando ya llevaban casi un cuarto de botella de wiski bebida, estaban los tres sentados en un cómodo sofá, con don Pricilo al medio de las dos mujeres, muertos de la risa y disfrutando del frescor de la tarde, ya casi anochecía y hablaban cosas sin sentido, el vejete y Karen a ratos se besaban en forma desaforada solo a centímetros de donde estaba la estimulada rubia, y por cada escandalosa leperada o salida del asqueroso hombre, las mujeres caían en un estúpido e histérico ataque de risa en donde este aprovechaba para manosearlas a ambas.
Andrea no sabía en qué momento había dejado a que ese desmadejado viejo le pusiera sus manos en su cuerpo, pero en este momento se la estaba pasando muy bien y poco le importaba que esto estuviera sucediendo, además que ahora lo encontraba muy simpático.
Al rato el fuerte volumen de la música ya alegraba el ambiente en el patio trasero de la casa, las dos mujeres conversaban y reían con los chistes que el hombre les contaba, luego de un momento Karen le recordó a su marido que este le iba enseñar a bailar, por lo que don Pricilo muy entusiasmado fue a poner música apropiada. Y al ritmo de… “a ella le gusta la gasolinaaa, quiere más gasolinaaa…”, comenzó con su pedagógica sesión de reggaetón…
La apetecible madre miraba sentada desde una esquina de la terraza como se reía su hija con ese hombre viejo y feo que ahora tenía por esposo, pero en estos momentos que estaba compartiendo un poco más con ellos, todo indicaba que en la pareja todo andaba bien, su hija se veía muy contenta y feliz, mientras en el lugar en donde estaban los bailarines, el viejo Pricilo daba sus conocimientos de baile a su joven aprendiz…
–Así pendejaaa! Menéameee el culooo!, le gritaba el vejete con la lúdica intención que su esposa aprendiera a bailar, — Menéameee el culooo!, mas rapidooo!!, mas rapidooo!! Como si estuviésemos culiandooo!!, continuaban las instrucciones que don Pricilo le daba Karen, a como ella tenía que perrear.
Andrea muy entretenida de mirar aquellas extravagantes clases de baile ya bebía sin ningún tipo de recato, veía como el sensual cuerpo de su hija se restregaba contra el aparato de aquel viejo, y como este también hacia movimientos coitalmente diabólicos, profanando las femeninas formas de su hija, pero esto la entretenía ya que sabía muy bien que así se bailaba este tipo de música, y por el alto volumen en que tenían el equipo musical, no escuchaba los gruesos apelativos en que don Pricilo daba sus clases…
Andrea no dejaba de mirar cómo se movían aquellos dos cuerpos simulando estar teniendo sexo pero con ropa, Karen ya le había tomado el ritmo al asunto, en este momento y con lo que ya había visto en una oportunidad, se imaginaba que tal vez así mismo también se dedicarían a follar una vez que ellos se retiraran a sus habitaciones, esta sola idea no hicieron más que enardecerla, su cara había adquirido rosáceas tonalidades, disimuladamente frotaba sus muslos y rodillas para sentir las eróticas sensaciones que ya se habían instalado en el centro neurálgico de su rubia hendidura que estaba siendo atacada por ricas punzadas que no la dejaban en paz, por un momento pensó en ella también animarse a que le enseñaran a culiar… perdón a bailar corrigió su mente.
Sentía las tremendas ganas de sentir esa gruesa verga junto a su cuerpo y moviéndose, tal como la había sentido en las veces que había sido asaltada en la cocina. Ante el descabellado pensamiento que había cruzado por su cabeza de nuevo erróneamente pensaba que bebiendo superaría este estado, en cual ya la tenían imaginando a su propia hija desnuda y revolcándose con ese horrendo hombre, su respiración ya se había agitado.
La pareja de bailarines ya habían terminado su sesión de aprendizaje, y se fueron a conversar con la rubia mujer que esperaba sentada, el vejete no podía dejar de mirar esos poderosos muslos, tapados hasta la mitad de ellos, uno arriba del otro y como su dueña coquetamente movía una pierna producto de los nervios que sentía de solo imaginar en las cercanías de su cuerpo en que se encontraban esas gruesas pulposidades vergales que tanto la atraían en estos momentos, el alcohol ya estaba haciendo los primeros estragos de la noche en el cuerpo de Andrea.
–Mamá, porque no te animas e intentas aprender a bailar, es entretenido le decía una exaltada Karen, a la vez que se empinaba un vaso de wiski, Andrea estuvo a punto de pararse y dejarse restregar por don Pricilo solapándose en el asunto del baile, pero todavía quedaba algo de recato en la personalidad de la rubia mujer, quien contesto…
–Nooo!! Como crees hija?, yo no puedo darme ese lujo, además que don Pricilo debe estar cansado…
Karen se había retirado un poco de ellos para ir a sacar y ordenar unas verduras para luego comenzar a preparar ensaladas, el vejete aprovechándose de esto contesto…
–Jejeje, se equivoca suegrita, yo soy un animal que podría estar bailando y moviéndome toda la noche, jejeje, eso va a depender de cómo se menee y se mueva mi compañera de baile, termino diciendo el viejo en doble sentido.
Andrea media sorprendida creyó captar el mensaje en doble sentido, así que media enojada, pero también media divertida y viendo lo distraída que estaba su hija, quiso jugar un poco con el vejete…
–Por lo mismo le digo don Prici…, yo no sé moverme ni menearme, por lo que quien me enseñe tendría que tener mucha paciencia, y menearse más fuerte que yo, para que así yo pueda aprender bien a hacer esos bruscos movimientos…
El vejete quien ya estaba preso por la lujuria ante la sórdida conversación con esa mujer rubia y de trencitas de colegiala le siguió contestando leperadas disfrazadas, para ver hasta donde llegaba la erótica conversación que el ya creía que Andrea entendía muy bien. Y así era…
–Pues yo me muevo fuerte ricura, jejeje, dijo sentándose a un lado de la mujer, –Si yo te enseñara a moverte y menearte quedarías toda una experta, y si no me crees pregúntale a tu hija, ella tampoco sabía, pero ahora ya sabe muy bien como menearse cuando bailamos, diciendo esto último el vejete no dudo en posar una de sus gruesas manos en el suave y dorado muslo de Andrea…
–Eso tendría que verlo don Pricilo, jijiji, a lo mejor si Ud. me enseña a bailar bien, y a mí me quedara gustando yo podría terminar moviéndome y meneándome por toda la noche, pero eso dependería de los meneos y movimientos que me diera usted, jijiji,… Andrea sintió una rica electricidad adrenalinica cuando sintió la pesada mano del jardinero empezar a sobarla por las suavidades de sus piernas, pero sacando fuerzas de flaqueza le dijo…–Creo que será mejor que le vaya a ayudar a Karen, y diciendo esto se paró y se fue a ayudar a su hija, que estaba en la cocina preparando ensaladas. Andrea ya estaba caliente.
Don Pricilo en su estrategia de embriagar a ambas mujeres había previsto que su primer y principal objetivo era que Karen fuese la primera en sucumbir a los efectos del alcohol, para que su mente se le borrara y así el poder quedar a solas con la rubia, por lo que las dosis más altas del brebaje eran para Karen, las de Andrea eran medianas, y por supuesto que las que se servía para el eran suavecitas, además que en reiteradas ocasiones arrojaba el contenido de su vaso para hacer creer a las mujeres que ya se lo había bebido y para que ellas lo secundaran en la parranda.
En una oportunidad en que Karen había ido a mojarse la cara, ya que se sentía muy mareada, el viejo le estaba contando a la rubia una anécdota de cuando él había tenido que sobrevivir perdido en las montañas (que eran puras mentiras), Andrea lo escuchaba con admiración a la vez que con sus dos manitas jugaba con una de sus doradas trenzas producto de la ansiedad y de los nervios que sentía su cuerpo al estar tan cerca de un verdadero hombre, pero toda esta magia fue bruscamente interrumpida cuando vio como Karen al llegar donde estaban ellos, tomo al hombre para que fuera a bailar con ella y con mucha rabia observaba como el vejete era asaltado por su hija quien casi se lo estaba comiendo en ardientes besos, don Pricilo por su parte aprovechaba para descaradamente agarrarle el culo y las tetas y todo en su presencia.
Andrea quien su mente ya estaba muy desorientada, lamentaba estar pasándolo tan bien con don Pricilo y que ellos dos no pudiesen estar solos, la presencia de su hija como que a estas alturas le molestaban y le incomodaban, además que veía que Karen estaba bebiendo más de la cuenta. El vejete estaba atento a todas las reacciones y cosas que hacia Andrea, ya casi se imaginaba tener sus manos y verga puestas en aquel poderoso y rubio cuerpo…
–Mejor iré a cortar la carne, se dijo la rubia quien estaba realmente molesta con la metiche de su hija…
Andrea se arrimó a la mesa en donde se encontraban las bandejas con carne y se puso a cortar para dejarla lista para cuando el hombre decidiera tirar toda la carne a la parrilla, de reojo los observaba bailar y beber, su mente ya estaba decidiendo que si el viejo volvía a ofrecerse para ensañarle a bailar ella aceptaría, en esto la pareja ya se estaban sirviendo más trago, la botella de Jack ya iba en más de la mitad, de pronto vio que su hija estaba bailando sola con sus ojos cerrados y con un cigarrillo en la mano, como si estuviese ida. En eso sintió que era tomada firmemente por su cintura y casi se deshace cuando el terrible aparato de don Pricilo se posó y acomodo en sus esponjosas nalgas, vio los velludos brazos del vejete rodearla y tomarla de sus mismas manitas que estaban intentando cortar un buen pedazo de filete…
–Necesitas ayuda reinita!, jejeje, Andrea sintió el hediondo aliento del viejo que resoplaba muy cerca de sus oídos…
–A estos cuchillos le faltan filo le contesto la agitada mujer…
–Qué tal si le sacamos filo los dos, jejeje, no me vas a decir que aparte de no saber bailar tampoco sabes afilar ricura, jejeje, porque yo también te podría enseñar a afilar, jejeje…
Andrea cayó en un estado de fascinación calenturienta al escuchar decir al vejete que le enseñaría a afilar, sumado a que solo a unos cuantos metros estaba su hija bailando con sus ojos cerrados mientras el caliente de don Pricilo la punteaba con descaro,
–Aunque Usted no lo crea… tampoco se afilar mucho…, la verdad es que nunca he sido buena afilandooo, le respondía Andrea disfrutando de lo que en doble sentido ella misma le decía al vejete y sumado a que sentía como aquella monstruosa verga iba adquiriendo una dureza inigualable como a su vez irse acomodando entre medio de sus nalgas…
–Y te gustaría que afiláramos los dos?, yo te podría estar afilando por toda la noche, mamacitaaa!!, ya diciendo esto último el viejo perdió total compostura y la agarro firmemente de aquellas dos montañas de carne que la rubia tenia por tetas, Andrea totalmente caliente pero cuidando que su hija no los fuera a ver, la observaba y vigilaba como ella seguía moviendo su cuerpo al ritmo de la música y con sus ojos cerrados…
–Ay no como cree don Prici… si Usted es mi yerno, usted solamente puede afilar a mi hija, la caliente y descarada mujer, quien ya evidentemente se encontraba bajo los efectos del alcohol, a medida que le hablaba a su asaltante intentaba parar aún más su portentoso culo, para que aquella cosa de carne la apuntalara aún más firmemente…
–Sí, pero con ella afilamos todos los días, ahora me gustaría afilar contigo preciosa, se ve a lo lejos que el estúpido de tu marido no te afila como es debido, jejeje, el vejete ahora también ya se la refregaba despacio pero firme…
–Shhh!! Ahhhhh!! Tiene razónnn Ud. don Priciii!!, él es malo para afilarrrr!! Y no me afilaaa como yo quisieraaa!, Andrea seguía deleitándose en imaginar esa vergota y sentirla en cualquier parte de su cuerpo, hasta que fue ella quien le soltó al afortunado vejete…–Y si yo quisiera afilarrr con Usted?… que pasara con Karennn?, que le diremossss?, preguntaba la perdida mujer que ya asumía que de lo que estaban hablando ambos era sencillamente ir a acostarse juntos, a la vez que sentía la varonil herramienta de don Pricilo muy alojada entre sus calientes nalgas…
–Nada!! Esperaremos a que se vaya a acostar y luego nos iremos a tu habitación y te enseñare algunas cositas, jejeje…
La rubia si bien estaba ebria, tampoco estaba inconsciente, o sea las cosas que ella en estos momentos se estaba dejando hacer eran producto mitad por el alcohol bebido y la otra mitad era producto de su propia calentura contenida, que solo bastaba con un empujoncito para que esta aflorara y tomara total posesión de la mente y carácter de la necesitada mujer.
Sintió como el vejete la iba jalando hacia la seguridad de un muro que sobresalía de la cocina, ella solo se dejó llevar, las sabias manos de ese hombre la estaban tratando muy bien y cuando ya se sintió fuera de la vista de su hija, el viejo Pricilo bruscamente la dio vuelta y sin darle tiempo ni siquiera a tomar aire le estampó un tremendo beso con lengua y salivas incluidas, a la vez que la agarraba firmemente de sus poderosas y duras nalgas.
Andrea sentía las hediondeces de la boca de ese gañan pero aun así tímidamente fue sacando su lengua para juntarla con la de su “yerno”, en su mente no habían remordimientos de ningún tipo, por ahora solo tenía la viva imagen de su hija desnuda y clavada en esa monstruosa verga que ella ya decidía que también tenía que probar…
–Ahhh don Pricilooo, ya dejemeee! Karen nos puede verrr!!, pedía a medias la rubia para luego continuar con el salvaje beso…
–Tranquila mamasota!! Con unos tragos más que le dé a beber… y ya no sabrá de nada… y nosotros nos podremos ir a acostar a tu habitación…, el beso continuaba con ambas lenguas buscándose con desesperación, Karen seguía bailando con sus ojos cerrados, y la calentura abstenida de Andrea crecía a pasos agigantados…
–Hágalo!!, la dejaremos durmiendo como usted dice, pero hágalo rápidooo!!, le contesto una excitada Andrea quien ya imperiosamente quería de una buena vez por todas ir a acostarse con el vejete y sentir en sus propias carnes la irrupción de aquella inmensa verga de potro que ella sabía muy bien que se gastaba el vetusto hombre.
Una vez que terminaron con aquel infiel atracón por parte de ambos, Andrea un poco asustada pero con la adrenalina a mil, se fue a sentar al sillón en donde habían estado los tres anteriormente, don Pricilo sirvió tres vasos más de wiski, ahora realmente necesitaba mandarse uno el también, por lo que le paso uno a cada mujer y se sentó al lado de la rubia abrazándola y apegándose a ella, él sabía que Karen ya no estaba consiente de nada y con este último vaso de wiski ya la estaba rematando…
Andrea miraba con fascinación como su propia hija de 18 años movía sensualmente su cuerpo, don Pricilo no ajeno a esto quiso poner a prueba el ardiente temperamento de la rubia y caliente hembra, ordenándole a Karen…
–Vamos putaaa!! Quítate la ropa!!, le ordeno a su joven esposa…
Andrea sintió una leve reacción de oponerse a lo que el viejo quería que hiciera su hija, por lo que intervino…
–Noo!! Que no lo hagaaa!!, le dijo asustada…
–Jejeje…tranquila ricura, le dijo en el momento que la abrazaba y se apoderaba de una gran y dura teta que tenía la rubia de trenzas…–Sera solo un jueguito, además que yo soy su marido y tú eres su mami, jejeje, nadie extraño a la familia la verá, jejeje…
Andrea no supo por qué motivo le encontró la razón al vejete además estaban en una fiesta, era su fiesta!, en donde solo habían tres participantes…
Karen con muchas dificultades logro sacarse el vestido, quedo danzando con su pequeñita e íntima ropa interior color rosada, don Pricilo veía como la temblorosa mano de Andrea se llevaba el vaso de licor para beber, sus hermosos ojos verdes estaban brillantemente vidriosos y aunque había solicitado que su hija no se quitara el vestido, aun así no despegaba su vista del semi desnudo cuerpo de Karen…
–Quieres que siga?, le pregunto el degenerado viejo a la extraviada mujer casada y madre de familia, quien perdida en el mar de la lujuria acumulada en todos los años de frustraciones y forzadas privaciones sexuales, solo atinó a decir…
–Siii!
–Vamos zorraaa! quítate el sujetador y muéstrale tus tetas a mi mujer!! Jajaja…
La dócil joven que en esos momentos las hacía de prostituta y que en ese momento les bailaba en forma erótica, prendiendo la mecha del libido de la pareja de futuros amantes, sumisamente les obedeció y de pronto ya dejaba lucir sus hermosas y grandes tetas ante la mirada lujuriosa de aquel nuevo emparejamiento de degenerados…
Mientras Karen seguía bailando dificultosamente, don Pricilo asalto a la elegante y rubia mujer con un animal y caliente beso, prácticamente se la estaba comiendo por la boca, lengüeteándola, absorbiéndola como si quisiera respirar el aire de sus pulmones.
Andrea y don Pricilo se besaban en forma bestialmente desaforada, para luego decirle el hombre a la caliente mujer…
–Quieres verla desnudaaa??, jejeje
–Pero don Pricilooo! ella es mi hijaaa!!…y yo…
–Pero es hermosa, miralaaa!! Le decía el viejo queriendo envilecer a la pobre de Andrea que ya estaba que cruzaba el umbral hacia lo prohibido, es más ya hace rato que estaba en el lado oscuro de la fuerza…
–Sii!! Dijo después de pensarlo un rato…–Que se desnudeee!… pero solo un ratitoooo!!
–Vamos perra!! Ya escuchaste a mi mujer!! Encueradaaa! Ahoraaa!!
Los ojos de Andrea estaban salidos para fuera en el momento que su hija termino de quitarse las medias junto con sus calzoncitos y ahora se exhibía ante ellos totalmente desnuda, Andrea se deleitaba mirando fijamente cada una de las exquisitas formas y curvas de su hija y se extasiaba aún más mirando con detención aquel erótico triangulito de brillosos y escasos pelitos negros que tímidamente cubrían su pelvis, inconscientemente la rubia se relamía y mordía su labio inferior, todos los músculos de su hermoso cuerpo estaban contraídos por una extraña oleada de calentura que había invadido y se había instalado en su cuerpo.
–Jejeje, no es preciosa la niñaaa!, jejeje, le decía el despreciable sujeto, a la confundida pero extasiada mujer…
–Siii, es…ess…her…mo…saaa!, confirmaba la rubia…
Luego de haberles bailado por unos buenos minutos en donde Andrea no perdía ningún detalle del escandaloso espectáculo que le estaba dando Karen, la vio agacharse y ponerse en cuatro patas para comenzar un lento recorrido desde su ubicación hasta donde estaban ellos, pero vio como el cuerpo de su hija poco apoco se iba deteniendo, el lento recorrido cada vez era más despacio, hasta que la vio quedar inmóvil y tirada en el pasto. Se había dormido y su mente andaba perdida por los caóticos vericuetos del alcohol.
–Ahora es el momento mamasota!!, le dijo el degenerado viejo que había inducido a la joven madre a caer en la más infame condición en que se puede llevar a una mujer que en otros tiempos había sido decente, pero Andrea que estaba con la calentura sobrepasada de los parámetros normales, no estaba para autoevaluarse ni para andar con sentimientos de culpa de ningún tipo, lo que ella necesitaba en estos momentos era una buena verga, y tenía claro que ese horripilante viejo tenia lo que ella ya deseaba con desesperación, además que con el morboso espectáculo recién recibido por parte de su hija, se hubiera entregado hasta a don Urias si hubiese estado presente, pero el afortunado que en estos momento se llevaba el premio mayor gracias a su astucia era el pícaro de don Pricilo, que su tranca estaba que ya estallaba con las grandes cantidades de semen caliente que se le habían juntado en el transcurso de aquella encendida tarde.
Luego de haber acostado y cubierto el desnudo cuerpo de la joven y ebria mujer en el mismo sofá en que los depravados amantes se habían estado besuqueando y calentándose a costas de Karen, se quedaron mirando cómo sin saber qué es lo que venía ahora, pero fue don Pricilo quien no aguantando más se abalanzo al cuerpo de la confundida hembra para comenzar a besarla aún más bestialmente que en las ocasiones anteriores, Andrea sentía claramente como la gruesa apéndice de su compañero iba tomando volumen a medida que ambos se basaban, la elevada temperatura de los lujuriosos acontecimientos vividos por la ahora desvergonzada mujer, no hicieron mella en su recatado temperamento como sucedió la ves que estuvo a punto de concretar con don Urias, ahora era distinto, no había ni existía nada que se lo impidiese, ella necesitaba probar esa verga que tenía grabada en su mente desde el bestial día en que por pura casualidad había visto metiéndose en el joven cuerpo de Karen, y quien mejor que ella su propia madre, para que su marido le pusiera los cuernos a su hija, se justificaba…
El astuto vejete no queriendo armar escándalo y a sabiendas que su joven esposa ya no se despertaría hasta que amaneciera, empezó a puntear suavemente el cuerpo de la rubia, quien correspondía tímidamente a los punteos con femeninos movimientos de caderas, con esto se iniciaba el lento recorrido de la desvergonzada pareja, hacia la habitación conyugal de la descarada y caliente mujer, que a punta de infieles besuqueos y firmes apuntalamientos llego con su obeso amante a la cama en donde consumaría la adultera relación sexual, su cama matrimonial.
Una vez que la pareja entro a la pulcra e inmaculada recamara, Andrea cayo en cuanta que ahora se tenían que acostar con aquel hombre, y debido a sus santurrones años de casada, rápidamente apago la luz de la habitación y ya se aprontaba para ponerse una de sus largos camisones, cuando nuevamente la luminosidad invadió hasta el último rincón de lo que iba a servir de nidito de amor, y vio como el vejete una vez que volvió a encender la luz, se aproximaba a su tembloroso cuerpo, observando que este venia babeando de ansiedad contenida para tomar del fruto prohibido que ella estaba a punto de ofrecerle.
El cuerpo de Andrea fue asaltado y tomado con violencia, el viejo degenerado de don Pricilo metió sus manos por entre medio de las suculentas tetas de la asustada y sorprendida mujer, empuñando vestido y sujetador al mismo tiempo y rajando de par en par ambas prendas femeninas arrancándolo del rubio cuerpo que hasta este momento había cubierto, dejando a su dueña desprotegida y expuesta a su caliente y animalesca mirada.
Andrea al verse sometida y vulnerada por primera vez en su vida a tan caliente situación solo atino a taparse con ambas manitas sus grandiosas tetas, su sonrojada cara demostraba la inmensa vergüenza de estar mostrando sus curvilíneas desnudeces a otro hombre que no era su marido, ya que ni con él lo había hecho jamás y a pesar de toda la calentura acumulada en todos estos años y que ahora estaban a punto de desbordarse, no podía entender ni aceptar que ahora se tendría que entregar sin nada de ropa en su cuerpo y para rematarla con la luz encendida, esto era espantosamente anormal, pensaba la rubia y sorprendida mujer.
De un sorpresivo y violento empujón fue arrojada al lecho matrimonial, que iba a ser testigo de la inminente infidelidad que se llevaría a cabo en sus blancas suavidades.
El vejete viendo la desesperación en que la rubia mujer se tapaba las tetas para que él no se las mirara tan descaradamente, aprovecho y casi no costándole nada de trabajo la desproveo de sus transparentes medias y de sus pequeñas pantaletas blancas y albas, sinónimo del recato y pureza de su dueña.
Ahora Andrea sí que estaba realmente espantada, esto no se parecía en nada a lo que ella había imaginado, ni siquiera don Urias había sido tan brusco y descarado como lo era este viejo caliente, ni que decir de su marido, que con suerte se le montaba en su cuerpo cada mes y medio, a luz apagada y ambos con pijamas. La rubia y asustada mujer tapaba con una mano sus tetas y con la otra intentaba hacer lo mismo para cubrir su rubia intimidad, ahora sí que estaba arrepentida de haberse dejado embaucar por este horrendo y caliente hombre.
Estaba Andrea en estas contradicciones cuando sintió sobre su propio cuerpo desnudo la pesada humanidad de don Pricilo quien la tomo de ambas manos para mirar sus hermosas y femeninas formas en todo su esplendor, cuando el vejete poso su cerdosa mirada en la dorada rajadura intima de Andrea, y al ver la escasa población de hermosos y relucientes áureos pelitos, no pudo evitar que en su pestilente boca se le comenzaran a formar abundantes cantidades de espuma, igual que a los perros cuando contraen la rabia y supo casi en el acto que Karen era la viva plantilla de su madre, si hasta en los escasos pelitos en la zorra eran idénticas, la única diferencia era que los de su joven esposa eran negritos y brillosos, y estos que veía ahora en Andrea eran dorados como el oro, esto lo llevo a sentirse en un estado poéticamente paradisiaco e idílico.
Aun con su ropa puesta el vejete se dio a posar su babeante boca sobre los semiabiertos labios de la rubia, quien en estos momentos solo se dejaba hacer, y esperaba también a que le hicieran!! El vejete la besaba con desesperación y desenfreno, Andrea ya sentía en la suave piel de sus estomago como se refregaba esa descomunal tranca que nuevamente deseaba que le metieran y probarla de una buena ves.
Luego de un rato, Andrea semi asfixiada por la incansable e intensa cantidad de salivosos besos a su boca, echó la cabeza hacía atrás dejando su delicado y largo cuello expuesto al bestial lengüeteo que el abusivo y lujurioso vejete seguía dándole mientras gruñía como bestia en celo, debido a la ansiedad que empezaba a ser desencadenada tras un largo periodo de espera por probar los sabores que le tenía reservado la rubia.
Una vez satisfecho con tal cantidad de besuqueos, don Pricilo rompió el silencio para dirigirse a la señora Andrea, con su excitada y ronca voz.
–Tu hora llegó preciosa!!, jejeje, te calentaste tanto con todas las tanteadas que le diste a mi verga aquellos días que estabas en la cocina que hoy ya no aguantaste más, jejeje, ahora te tengo encuerada en tu propia cama que compartes con Lalito, jejeje, estas tan buena como la zorra de tu hija, y te aviso! de aquí no vamos a salir hasta que cumplas con todas las funciones que tu cuerpo me tiene reservado solo para mí, jejeje, termino diciéndole el vejete muy cerca de su cara y rubias trenzas, mientras ella veía de muy cerca la pudrición que este tenía en sus encías y como este horrible hombre de aliento hediondo volvía a morder con sus podridos dientes el exquisito labio inferior de la expectante y acalorada mujer, estirándoselo como con cariño y diciéndole. –Al principio seré medio bruto y salvaje, jejeje, pero necesito saber algo…–Se va a portar bien con el viejo Pricilo?, a lo cual Andrea ya más asustada que antes respondió solo cerrando sus hermosos ojos verdes con un leve movimiento afirmativo de su cabeza.
A continuación don Pricilo se levantó sobre la cama, pasando sus rodillas a ambos costados de la mujer, que acostada bajo de él, ya comenzaba a retorcerse de nervios por entregarse a algo que para ella era casi desconocido.
Enseguida y aprovechando su dominante posición el vejete abrió la cremallera de su pantalón delante de los ojos de la exasperada hembra, para dejar al descubierto y a escasos centímetros del rostro de la mujer su enorme y nervuda verga en brutal estado de erección.
El hediondo olor que emanaba de la dura tranca hizo que Andrea volteara su cara evadiendo la erecta presencia con un gesto de angustia y de asco, como si buscara un respiro estirando su delicado cuello para alejarse, pero el insistente acoso vergal del excitado y caliente viejo era tal, que le tenía atrapada por sus dos muñecas, con una de sus manos tras la nuca, mientras que con la otra empuñaba su robusta verga buscando el contacto de esta con el bello rostro de su nueva y hermosa mujer.
Andrea quien hacia grandes esfuerzos por zafarse de como la tenían agarrada, como pudo libero uno de sus brazos, pero como su nuevo ardiente temperamento era el que estaba tomando sus propias decisiones, llevo su delicada manita en dirección hacia esa monstruosidad que tenía delante de sus ojos, hasta que con los femeninos dedos de su mano, tomó la brutal herramienta con la que también jugaba su hija, y que ella había estado deseando agarrar por casi todo el transcurso de la tarde, para luego empuñarla en un tímido intento de tomar ella el control de la situación.
Pero una vez que la tuvo asida firmemente con su delicada mano, pudo sentir en esta las mágicas pulsaciones que daba esta caliente barra de carne que evidenciaban la extrema calentura de su dueño, transmitiéndose por su fina mano hacia su cuerpo, que las hacía de cable conductor, y sumado a la gradual excitación que iba sintiendo en todas sus curvas y mente, ya que esta iba en aumento, lentamente permitió que el vejete acercara ese miembro a su rostro hasta hacer contacto con una de sus mejillas, por lo que comenzó a mover lentamente su cara para acariciarlo con suavidad, sintiendo el tremendo calor que emanaba de esa colosal verga, así como las tremendas pulsaciones del enjambre de venas que parecían estar resueltas a estallar.
La excitada hembra cuando ya se hubo acostumbrado al contacto de tan monstruoso instrumento carnal, cayó en cuenta de que la desagradable hediondez emanada de aquella vergal tranca de carne, y del que en un principio trató de librarse, ahora provocaba en ella un tal estado de calentura, que sentía sensaciones de irresistible deseo que la recorrían por todos los rincones de su rubia anatomía, y teniendo claro de lo que pasaría si soltaba ese pulsante miembro, lo soltó para dejar caer sus brazos extendidos sobre la cama, para que el excitado vejete deslizara esa dura y aceitosa tranca hacía su pequeña, delicada, y femenina boca, presionándola para que abriera los labios, a lo cual la madre de Karen accedió, al principio con gran timidez, simulando rechazo pero el fuerte y agradable olor que salía de esta tremenda cosa de carne hicieron que ella innatamente le diera un tierno beso, situación que fue aprovechada por el vejete para ir metiéndosela poco a poco en su fresca cavidad oral, jamás violada vergalmente.
Andrea aprovecho la situación para probarla con su lengua, para acostumbrarse a ella pensaba la rubia, hasta que luego de un rato, presa de una incontrolable desesperación que no tenían precedentes, abrió su boca engulléndose media verga al tiempo que movía su cabeza en círculos para sentir el contacto de sus labios con ese tremendo miembro masculino en toda forma posible.
Andrea con sus ojos cerrados, y sin el menor gesto de asco o remilgos, disfrutaba extasiada, lamiendo toda la extensión de ese largo y anchuroso palo carnoso, ahora desde los testículos hasta el morado glande, luego lo succionó a modo de beso en todas sus partes, hasta terminar sorbiendo la dura y aceitada cabeza con morbosa fruición.
Pero qué situación más morbosa y caliente se vivía al interior de aquella habitación, con una hermosa mujer rubia y desnuda, con finas facciones angelicales, que demostraban su noble descendencia y con cuerpo de top model, pero con un poquito más de carne, degustando y engullendo una enorme verga, tan erecta que las palpitantes venas lucían como si en cualquier momento la harían estallar en mil pedazos.
–Qué te parece el tamaño de mi verga putita, jejeje, le preguntó don Pricilo como era el, con vulgaridad.
La rubia quien seguía chupando pico como endemoniada, a duras penas se pudo separar de esa gruesa verga que la tenían en un estado lujurioso jamás vivido por ella…
–Ohhhh! Don Pricilooo! No sé qué decirrr!… Es Enormeeee su cosaaa!…Le decía entre cortadamente y con su respiración totalmente agitada…–Con solo tocarselaaaa ya siento los doloreees que seguramente me hara sentirrrr!!, exclamaba la caliente y rubia señora, para casi de inmediato volver a atrapar con su boca esa descomunal erección que ahora ejercía sobre ella el mismo poder de atracción que un imán tiene sobre una pieza de metal.
Luego de un largo rato en el que Andrea continuaba disfrutando con la succión del enorme y tieso palo, abrió sus increíbles ojos verdes fijándolos en los oscuros ojos del buen don Pricilo, al tiempo que con un tierno ademán oprimía con sus rojos labios el largo y venoso tronco de ese erecto miembro.
Con solo ver esto el vejete cayó en un violento ataque de calentura desesperada, ya era hora de dejarse de pendejadas, se decía para el mismo, ya se había culiado a la hija y ahora le tocaba a la madre, tal como él lo había pre dispuesto desde el principio, ahora estaba casi seguro que Karen aparte de haber heredado el mismo cuerpo de su madre, también lo había hecho en lo que se refiere a calentura.
Se la iba a culiar ahora mismo se decía el vejete, y mañana vería como las hacía para encamarse con las dos juntas, a la vez que recordaba la mirada de puta con la cual había mirado Andrea el cuerpo desnudo de su hija cuando esta les había bailado en total estado de ebriedad, pero más sorprendido quedo cuando la rubia dejando de chupar verga por un rato, le pregunto…
–Y usted don Pricilo… no se va a sacar la ropa?, le pregunto Andrea con una cara de puta que jamás en su vida se había marcado en sus elegantes facciones, con esta sola pregunta el viejo sentía que más se le endurecía la verga…
–Así que esta preciosidad de mujer quiere ser mi hembra? Jejeje…Tienes idea de las cogidas de potro que te voy a dar con esta verga?, putona preciosa!!… y de cómo hago bramar de calentura a las putas que caen en mi poder cuando les abro el culo? …le preguntaba el vejete con su cara de total degenerado, la misma que le había puesto a Karen la primera vez que la tomo casi a la fuerza, –No se lo has preguntado a la puta de tu hijaaa?…
–Nooo!, noo se le he preguntadoooo!, pero quieroooo pro…bar…looo!…quierooo ser suyaaa…, Andrea ya hervía de calentura por sentirse mujer de don Pricilo, era el alcohol en su mente la que la hacía comportarse como una verdadera fulana,
–Jajajajjaa…!!! Que puta eres para tus cosas zorra asquerosaa!! Jajaja, ni la ramera de tu hija me la ha pedido con tanta ternuraaa… Jajaja…!!! Ya verás… te voy a matar a vergazos, a ver si te quedan ganas de volver a pedirme vergaaa!…jajajaa…
La rubia e infiel mujer ya estaba desesperada por que le metieran verga, le encantaba estar en tales condiciones con ese horrendo hombre que hasta al pronunciar su nombre le daban ganas de vomitar, pero que muy a su pesar ella ya quería ser tratada tal como él lo hacía con su hija, para de una buena vez por todas pasar a ser también su mujer.
Los ojos del vejete centelleaban en su desmadejada y canosa cabeza, y en su enorme arma se produjo un latido espasmódico que hubiera podido desbocar a la rubia si él hubiese querido, y la mujer viendo que la verga de don Pricilo había erupcionado una blanca gota de semen que empezaba a rodar como la cera de una vela encendida, de inmediato pegó sus finos y sensuales labios a la punta de esa respetable verga para limpiar con su lengua el repentino y caliente derrame de semen, y una vez en posesión de esa monumental tranca de carne, Andrea no resistió la tentación de volver a probar esa delicia hedionda y salada, y se dio por completo a la tarea de succionar tan deliciosamente, que el asqueroso viejo no se atrevía a separarse de ella, y solo optó por tomarla violentamente desde sus rubias trenzas para dirigir la velocidad en que la hembra debería dar las calientes mamadas a su gruesa verga, haciéndola sentir que él tenía el mando.
Con media verga en el interior de su boca, los sensuales y bien formados labios de la infiel mujer succionaban con tal fuerza y pasión, que el vejete sentía como si se la quisiera desprender desde la misma raíz, con cada mamada que la rubia de trenzas le daba, extraía pequeñas gotas de semen, que el hombre sentía recorrer por todo el largo de su excitado palo. Esa pequeña sensual y femenina boca, tenía el mismo poder de succión que las que tiene un ternero recién nacido, pensaba el miserable hombre.
–Ya putaaa!… ya!… ya!! es suficiente, Ohhhh zorra como la chupassss!!!, decía el viejo poniendo sus ojos en blanco, –Una chupada más, y tendré que darte mis mocos en tu boca!!, y se dio a la dificultosa tarea de separar su verga de la boca de la enloquecida y caliente mujer necesitada de verga, mientras la sujetaba con ambas manos desde el nacimiento de sus dos rubias trenzas, vio como un viscoso hilo de semen colgaba como puente, entre esa bella boca y la punta de su engrosado miembro.
Luego de tal innombrable tarea, el caliente vejestorio había quedado excitado hasta la locura, resoplando su respiración con un ruido que claramente se asemejaba al rugido de un oso.
La mujer que ya ni se daba real cuenta de lo que estaba hablando, ni de lo que estaba haciendo le hacía saber a su macho de lo bien que se lo estaba pasando con aquellas degeneradas cosas que le estaban haciendo a su boca…
–Don Pricilooo es increíbleee!, lo que usted me hace con su vergaaa!!.
Que hembra se sentía Andrea al estar completamente desnuda y a luz encendida, con semejante hombre y diciendo con total libertad estas eróticas palabras… –Mmmmm… no sé cómo decirlooo, pero pude sentir con la boca los latidos de su corazón y la inmensa calentura y las ganas que usted tiene por hacerme el amorrr!!…
–Jajajaja, te equivocas preciosaaa…jejeje, yo no te hare el amor, jejeje, te voy a culiar que es muy distinto a las mamadas que tu estas diciendo, jejeje,
–De ver…dad!! …Me… va… a… culiarrr?…la temblorosa rubia al decir todas estas leperadas no se aguantaba las ganas de estar abriendo y separando sus poderosos muslos, ya que su centro intimo ya le exigía al rubio cuerpo de la Diosa la irrupción de algo hacia su interior..
–Siii, continuaba hablándole el vejete, –Yo no le hago el amor a ninguna puta como tu zorraaa!!!, simplemente me las culeoooo!!! Y es lo mismo que te voy a hacer ahorita… te voy a tirar todos mis mocos bien adentro de tu cuerpo, los que he acumulado en toda esta tarde solo para ti ricura, jejeje… este cuerpecito tuyo ya está listo para abrirse y recibir mi verga, jejeje, en este momento eres una hembra en celo, ansiosa por que te culien, y yo soy tu verdadero macho que te echare tanto semen adentro de tu zorra y estomago que lo más probable será que ya para mañana estarás preñada, jejeje…
Dicho esto último el viejo yerno se separó del joven cuerpo de su suegra para el mismo proceder a abrirla de piernas.
La complaciente y entregada mujer se dejó hacer, quedándose a patas abiertas, que era la exacta posición como aquel degenerado viejo quería tenerla.
Ahora don Pricilo gozaba de la vista que le ofrecía Andrea en toda su espléndida desnudez, y rugió ahogadamente como un toro al palpar con sus toscas manos las delicadas y femeninas formas y curvas, cuyo contacto transmitía a su excitado miembro y testículos, el cosquilleo que desataba todos los poderes copulatorios de su obeso pero robusto cuerpo, y mientras ella, como si fuese una jovenzuela recién enamorada le mostraba en toda su crudeza sus intimas y delicadas partes pudorosas.
El vejete no aguantando más por el degenerado espectáculo que le estaban brindando, rápidamente se despojó de todas sus ropas mostrándole a la bella mujer sus gruesas y peludas desnudeces, pero Andrea estaba solamente hechizada por esa gruesa tranca que muy pronto le iban a meter.
Una vez desnudo el vejete, y sin poder contenerse más, se lanzó encima de ella y la abrazó con fuerza, uniéndose con la furia del deseo a ese frágil, esbelto y femenino cuerpo lleno de doradas curvas, haciéndola cerrar los ojos y echar la cabeza hacía a un lado, en señal del exquisito disfrute que el caliente hombre le hacía sentir a su cuerpo y mente…
–Ahora prepárate mamasota que te voy a partir la concha de un puro envión!, la sentenció don Pricilo…–Porque de aquí no saldrás hasta que me canse de tu cuerpo, jejeje, vamos a follar como animales, jejeje, ya no hay marcha atrás putita, vas a ser la hembra de un potro salvaje, serás la hembra de Pricilo, al igual que la zorra que está durmiendo en pelotas allá afuera, jejeje, y te lo advierto, yo no me conformo con una sola cogida, jejeje… y para luego continuar diciéndole, –Será en tu misma cama matrimonial en donde le pondrás los cuernos a Eduardito, jejeje, y si crees que tendré cuidado o miramientos de algún tipo contigo para hacértelo… Te equivocas!, yo ya te lo dije!… yo no hago el amor… yo simplemente te voy a culiar!! como lo hago con la otra puta, jejeje, haré lo que sé hacer, y te aseguro que vas a sufrir y disfrutar. En mis brazos gritarás y bramaras con el mismo escándalo que lo hiso tu hija cuando estaba cerrada, jejeje… y cuando tus encantos interiores abracen con fuerza el tronco de mi verga, tú y yo gozaremos aquí como macho y hembra, y al final, tu cuerpo quedará colmado de las calientes sensaciones que experimenta una yegua cuando está siendo montada por su potro, jajajajaja!!!!!…
El vejete si pensaba que con estas crudas aclaraciones estaba asustando a la hembra, estaba muy equivocado, con cada una de sus degeneradas palabras no hacía más que calentarla aún más, ya que desde el día en que la rubia lo había visto culiando y pegándole a su hija, unas insanas ganas se habían ido instalando en su cuerpo a lo cual hacían que ella ahora que estaba con el abusivo viejo, le hiciera lo mismo a ella.
Un segundo después, la señora Andrea Rojas de Zavala, excitada por la vulgaridad de las descripciones con las que vejete le había hecho saber su ahora inevitable destino, según sus propias y brutales palabras, era tomada por debajo de sus desnudos hombros en señal de dominio sin que ella opusiera la más mínima resistencia, y con sus femeninos instintos de hembra falta de cariño y necesitada, se esmeraba en abrirse lo que más pudiera de piernas, la excitada y ronca voz de don Pricilo le informaba que había llegado la hora del apareamiento…
–Abre tus piernas culona, y cierra tus ojos que lo más probable es que te desmalles cuando te meta la verga…, y uniendo los hechos a las palabras, el degenerado hombre empezó con un malsano tratamiento a base de firmes apuntalamientos contra la dorada y apretada intimidad de Andrea…
La rubia sintió el aceitado y resbaloso pomo como urgía por adentrase en sus carnes y cuerpo, mientras en sus suaves mejillas sentía las ásperas verrugas del vejete que lo único que hacían eran enardecerla aún más de lo que ya estaba, quería que la partieran en dos, anhelaba que ese asqueroso sujeto de una buena ves se la follara en todas sus letras, hasta que una vez que lo sintió que este se afianzaba en sus apretados labios vaginales haciendo una dolorosa presión para adentrase a su exquisito interior, la adolorida pero todavía caliente mujer dejaba salir de sus labios el primer gemido mitad de dolor y mitad de calentura…
–Ouuuhhh! Don Pri…ci…looo… esto dueleee…la tieneee muy grandeeee!!…
–Lo sé putonaaa!!, pero tienes que recibirlo, no sabes las ganas que te tenía desde la primera vez que te viii,…le bufaba hediondamente el vejete encima de las narices de su amante.
Los firmes empujes continuaron en la delicada entrada de Andrea con ella aguantando como la verdadera hembra que era, hasta que el lujurioso hombre consiguió a medias lo que se proponía, su gruesa verga lentamente se fue internando en el poderoso cuerpo de la mujer de 35 años hasta que le quedo encajada en la mitad de aquella dorada rajadura.
El caliente y desesperado vejete pudo ver cuando la hermosa puta se revolcaba en la cama y debajo de su cuerpo, gritando de dolor y de placer, mientras el continuaba manteniéndola firmemente apuntalada con su verga.
–Ohhh!! Rubia de mierdaaaa!! Pero que apretada estasss… mamitaaa!!…si pareces una verdadera virgennn!!
Andrea no contestaba nada, solo aguantaba los inmensos dolores de sentir como esa desvergonzada verga urgía por adentrarse a sus delicadas intimidades, solamente se dedicaba a gritar de dolor por cada intento que hacia el vejete por adentrase hacia su cuerpo.
El detestable hombre se regodeaba escuchando los fuertes gritos de placer y de suplicio, que con todas sus insanas intenciones había provocado en ese hermoso cuerpo de Diosa, sabedor de que por fin podría dar rienda suelta a sus degenerados instintos de potro en estado de calentura, con una hermosa mujer que ansiaba ser violada como parte de su nuevo temperamento.
Casi al siguiente segundo, la excitada mujer ensartada a medias, era nuevamente acomodada por el vejete en la cama, para por fin mandársela aguardar en su totalidad, pero antes le miro su hermoso rostro asustado y con doradas trenzas, el lujurioso y cochino viejo se deleitaba con la contemplación de esa visión paradisíaca, el femenino y bien formado cuerpo de esa notable mujer, tenía la forma perfecta para el tipo de apareamiento que a él más le gustaba, la del misionero, ya que así el las sentía a su entera merced y doblegadas a sus calientes movimientos de macho.
El vejete ahora empujaba, presionaba y embestía, pero su grueso armamento no entraba ni siquiera un milímetro más de lo que ya estaba metido, veía los lamentosos gemidos de aguante que hacia esa Diosa y una vez que la entrada intima de la mujer que se le estaba entregando estuvo muy bien lubricada, dio un certero y firme empujón de avance y sintió cuando su descomunal miembro se introducía, haciendo a la señora Zavala quejarse con agudos gemidos de dolor, avisando con esto que el buen hombre ya empezaba a abrir su estrecho y apretado interior íntimo, provocando en su hembra el reflejo instintivo de encoger y a abriese aún más de piernas, al sentir la dolorosa compresión invasora, pero aún faltaba por meter, ambos amantes estaban conscientes de esto.
Don Pricilo no esperó mayores incentivos, y tras otra embestida de toro enfurecido se adentró aún más… y cada vez más… y más, hasta que dio la impresión de que el hermoso cuerpo de la rubia no podría recibir una verga de esas magnitudes al interior de su esbelto cuerpo, pero el vejete sabía que si lo había hecho con la hija, también se lo podía hacer a la madre, por lo que seguía metiendo sin compasión, lo que obligó a que la joven madre, en un reflejo instintivo de protección que levantara sus brazos para apoyar las palmas de sus manos en la sobresaliente y peluda panza del excitado hombre, y tras luchar contra ella por alojarse en su interior, consiguió clavarse en su cuerpo en su totalidad.
Con cada brutal empujón, el cuerpo de Andrea se encendía como fogata, y con femeninas quejas de dolor disfrutaba de la agresividad con la que era atacada por el enfurecido hombre, que por ningún motivo estaba dispuesto a soltarla de las hermosas y bien formadas nalgas por donde había tenido que meter sus peladas manos para afianzársela con más seguridad, sus grandes manazas estaban asidas como garras a las suavidades del hermoso culo de Andrea.
Enloquecido por el infinito placer que le estaba dando esa elegante mujer con instintos de puta, don Pricilo rabiaba y gruñía tratando de adentrarse aún más, mientras ella luchaba por sujetarlo, con la esperanza de que éste se conformara con sus empujes ya que si por ella fuese podía dejar al vejete que se la metiera aún más, pero ya estaba toda adentro y no había más dónde meter, el viejo estaba casi enloquecido.
Pero don Pricilo no era fácil de vencer, su indomable temperamento de sátiro se había encendido al máximo, el feo y congestionado rostro del lujurioso hombre, estaba verdaderamente deformado por la verdadera calentura, haciéndolo lucir endiabladamente feo en comparación con la dulce y seductora imagen de la dorada Diosa, a la que sacudía una y otra vez haciéndola sonreír debido a que ella se daba cuenta de la extrema desesperación en que se la quería seguir culiando el esposo de su hija, hasta que de pronto la sonrisa desapareció de su rostro, y sus brazos cayeron sin fuerza en la cama, al sentir que con una de esas bestiales embestidas, el odioso hombre había conseguido llegar a la parte más interna y sensible de sus viseras.
Luego tras un par de buenas estocadas de avance, que la señora Andrea tuvo que soportar en completa inmovilidad con las piernas abiertas y flectadas y con los brazos caídos en la cama, el vigoroso vejete se detuvo para tomar un respiro, para luego con enojo y de un solo golpe se lo enterró hasta la raíz.
Sorprendida y boquiabierta, Andrea sentía que su viejo yerno se había internado en su cuerpo con toda la bestial hombría de ese largo, anchuroso, e inflamado miembro de potro semental.
Ahora el vejete bramaba de lujuria, excitado por haber llegado tan adentro de ella que hasta los testículos parecían querer entrar, y tal como acostumbraba, celebró su triunfo con sonoros y bestiales embistes de victoria, que retumbaban en las cuatro paredes de ese cuarto, opacando los angustiosos gemidos de virgen desflorada con el que Andrea había comenzado a llorar, soportando la tortura de tener alojado a semejante ejemplar en sus entrañas.
La antihigiénica mata de encrespados pendejos del miembro del caliente viejo, acosaban la casi lampiña y apretada entrada intima de la señora, sin embargo, el vejete no paraba de empujar, y a pesar de haber entrado completamente y hasta la raíz, seguía insistiendo, presionando una y otra vez sobre el plano y suave vientre del inerte y dócil cuerpo de la hermosa hembra, cuyos cerrados ojos se apretaban expresando el dolor que le provocaban los enfurecidos apuntalamientos que le asestaba el inconsciente y degenerado de don Pricilo al continuar con la instintiva e involuntaria inercia animal de impulsos que lo hacía adentrarse con una animal violencia, hasta que por fin se convenció de que ya no podía penetrar más en aquel delineado y femenino cuerpo.
Entre tanto el rostro de la bella y joven mujer, con la boca abierta en una expresión de grito silencioso, reflejaba las continuas sensaciones de dolor y placer que cruzaban por su cerebro con la dolorosa entrada de esa gruesa verga de potro, atravesando y expandiéndose por la más recóndita intimidad de sus entrañas, sin embargo, por la expresión de esa femenina cara, el astuto vejete sabía bien que la caliente mujer estaba disfrutando al máximo.
Y una vez que la tuvo perfectamente ensartada, cargó todo el aplastante peso de su cuerpo, sobre el poderoso y curvilíneo cuerpo dorado que tenía bajo su completo dominio.
Por su parte, la joven e infiel esposa de Eduardo Zavala, con sus brazos y piernas abiertas, sentía como su fornido violador resoplaba en sus oídos, sentía la agitada y caliente hediondez de su respiración, y a pesar del rictus de dolor que este tenía en su cara, ella sabía que el hombre se encontraba disfrutando intensamente del placer de sentirse enterrado en su delineado cuerpo, por lo que aduras penas se aventuró a solicitar…
–Ahhh! Don Pricilooo…por favorrr… mas… fir… me…!! Afilemeeee mas fuer… teeeee!!
–Jejeje…claro que si putitaaa…yo siempre cumplo con lo que digo…ahora que ya la tienes adentro puedes empezar a moverte y así aprenderás a afilarrr!!, jejeje… al terminar de decir esto último el viejo comenzó un lento mete y saca el cual fue secundado por deliciosos meneos de caderas por parte de la rubia de trenzas, movimientos que a los pocos minutos se transformaron en salvajes aserruchadas y embestidas por parte de ambos amantes.
Don Pricilo ahora le hacía sentir que verdaderamente a ella se la estaban culiando como Dios manda, y el hecho de verla con los parpados apretados, y el rostro transformado por la dolorosa excitación, el viejo más salvajemente se la culeaba, por su parte la linda mujer tenía la sensación de que el abusivo vejete se la tenía metida hasta la altura de sus pulmones, pues cada movimiento, cada acomodo, incluido el fuertísimo palpitar de las gruesas venas de esa descomunal verga, le otorgaban sensaciones que recorrían por completo todo su sistema nervioso, provocándole una calenturienta emoción hasta el momento desconocida para ella.
Sin embargo, el degenerado solo se estaba dando un respiro para controlarse, y poder iniciar una follada cuya duración sería tan prolongada como las que le había pegado a su hija, con la única finalidad de otorgarle enloquecedores efectos del placer que con su experimentada y robusta verga le iba a provocar a esta joven e infiel señora, que desde hoy pasaba a ser su puta personal al igual que la zorra de su hija.
Durante unos momentos, Andrea con sus flexionadas piernas abiertas a ambos lados de su amante, sentía como entre bramidos y jadeos de excitación, éste se acomodaba para acoplarse con su cuerpo, hasta que quedó en reposo sobre ella, con sus largos y bien desarrollados testículos de toro colgando pesadamente y acomodados sobre la cama.
La sangre del pobre vejete hervía mientras sentía como la parte frontal de su cuerpo hacía contacto completo con las frontales e increíbles formas de esta singular belleza, que en ese momento ondulaba la perfecta y bien formada estructura de sus caderas, acoplándola de la mejor manera a la forma vergal del robusto cuerpo de su violador, para proporcionarle a su macho la máxima comodidad y deleite posible.
Don Pricilo pasó sus brazos bajo los hombros de la señora Andrea atrayéndola hacía él, y acomodándose sobre sus complacientes piernas y oprimiendo su velludo pecho y panza contra ese perfecto par de duras tetas que se gastaba la casada mujer rubia, lentamente empezó a restregarse contra la casi lampiña y fina entrada intima de esa mística hembra, adentrando cada vez más la extensa raíz de pelos que circundaba el nervudo y grueso tronco de su enorme verga, hasta que conforme con el terrible masaje con el que había frotado esa fina entrada, pasó sus poderosos brazos bajo la fina cintura de la mujer para abrazarse a su carnosa esbeltez, encorvando su fornido cuerpo para acoplarse por completo a la femenina figura de su compañera, agasajándola y adentrándose como podía contra esas endiabladas formas femeninas a las que apretaba con fuerza haciéndola sentir que estaba perfectamente atrapada por su propia calentura, de la cual ya sería imposible escapar, ya que pronto empezarían los movimientos que darían rienda suelta al prolongado aguante y contención del suertudo vejete.
La complaciente mujer clavo su frente en pecho del hombre, preparándose para la dolorosa tarea de servirle de hembra reproductora a este magnífico ejemplar con el que ahora se encontraba en pleno trabajo de apareamiento.
Casi de inmediato comenzó un encuentro en el que los movimientos de este abusivo hombre sacudían la cama y hacían crujir todos los muebles de la habitación matrimonial, Andrea por su parte asiéndose con ambas manos a las sabanas, sentía los fornicantes movimientos del sensual y caliente viejo, clavándose a fondo con cada embestida, sin retirar más de la mitad de la longitud de su endurecido miembro, para poder adentrarse mejor con cada impacto de entrada, produciéndose un rítmico golpeteo que sacudía todo su hermoso cuerpo.
Los fuertes movimientos y gemidos de apareamiento continuaron, y eran tan extremos y desvergonzados como los de un perro cuando se culea su perra urgido por alcanzar el placer de la eyaculación, hasta que la señora Andrea comenzó a estremecerse por efecto de las exquisitas sensaciones que le provocaba un asalto de tal naturaleza a su intimidad, nunca antes vivido.
De pronto con los ojos cerrados y con sus mejillas adosadas al peludo y grasiento pecho de su macho, Andrea empezaba a llorar de placer, dando gracias al cielo por el increíble momento que estaba viviendo.
Entre tanto don Pricilo, enloquecido de placer, seguía sacudiendo con furia incontenible ese increíble cuerpo, clavando su tranca en el interior de la aurea y apretada vagina de su bella dama una y otra vez, y a cada momento su arma se endurecía más, y más, hasta llegar a asemejarse a una sólida barra de reluciente acero, ahora quería abofetearla en el rostro, para luego pelarle el culo a correazos, pero la rubia lo tenía agarrado tan sabrosamente con su zorra que esto lo dejaría quizás para mañana, pensaba el degenerado y abusador vejete.
Pero todo tiene su fin, y también lo tuvo el placer del viejo degenerado de don Pricilo, que después de haber penetrado y violado esa casi sagrada entrada intima, no pudo más, y dejando escapar desde su garganta un gruñido de fiera enardecida, hundió hasta la raíz su gruesa verga caballuna en el interior de la joven y rubia señora, para empezar a arrojar en su interior los abundantes, calientes, e interminables chorros de semen, mientras la joven madre de familia sentía una tremenda oleada de calor en la parte interna de su ombligo, estrellándose con furiosas repeticiones, expandiéndose a chorros con el mismo ritmo con el que pulsaban explosivamente las venas de esa enorme verga que tenía clavada hasta la raíz.
Casi instantáneamente, la excitada hembra gritó, bramo y relincho como una verdadera yegua por la emoción, y por el increíble y animal orgasmo que exploto en su cuerpo al sentir proyectarse en sus entrañas la brutal corrida orgásmica de ese horrible hombre, que por fin la había culiado en pelotas y sin ningún tipo de recato de por medio, haciéndola sentir mujer en toda sus letras.
Todo había terminado, todo había pasado, el acto de apareamiento sexual que ella tanto había deseado, había sido consumado por completo, el último espasmo dorsal de su hijo político había inyectado el último chorro de semen en el interior de su rubio cuerpo, y ahora el yacía como muerto sobre su curvilínea anatomía, y ella como buena hembra que era ahora solo se mantenía quieta y mansa con sus hermosas piernas bien abiertas, albergándolo en su íntimo interior y brindándole la seguridad de su despampanante cuerpo de mujer, pero aun así sentía su verga tan erecta como cuando empezó el combate amoroso, pues el horripilante vejete estaba demasiado excitado por la larga espera de poseer ese cuerpo de fábula, como para que con tan sólo esto se quedara satisfecho.
Andrea aun con el pesado cuerpo de don Pricilo montado en las suavidades de su cuerpo y con ella abierta de patas y brindándole un tierno masaje a los peludos lomos del hombre, pensaba en aquellas abundantes chorreadas de caliente moco que le habían echado al interior de su cuerpo, sentía que la acción preñadora del tenaz vejete había disparado tanto semen en su vientre con tal fuerza, presión, y abundancia, que esa venida de semental italiano había llegado hasta su cerebro y eso era una emoción que superaba por completo todas las fantasías que había tenido al respecto, en todo este tiempo.
Luego de un buen descanso, y una vez desclavado, don Pricilo aprovechó para acariciarla y recorrerla con sus descascaradas manos por todas las suaves curvas de la dorada hembra que en estos momentos y muy pensativa se dedicaba a soltar sus rubios cabellos de las colegiales trenzas que le había hecho Karen al comienzo de esa caliente tarde, una vez que hubo terminado ordeno sus desordenados y rubios cabellos dejándola ver aún más apetecible ante la calentona mirada del desalmado vejete quien tomándola de las suavidades de su cuerpo la atrajo hacia su obesa humanidad, para besarle la frente, el cuello, las orejas, y la boca.
Luego buscó el oído de la mujer para lamer en su interior y roncamente murmurarle…
–Es Usted una hembra muy caliente mi reina!… ahora ya sabe lo que es coger con un macho de verdad, jejeje, espero no haberla lastimado mucho, pero la verdad es que al culiar con alguien como usted, me emociono y no entiendo razones, una vez montado me convierto en una máquina de coger, jejeje….
Con un doliente y ardoroso gesto, la rubia frotaba con suavidad su oreja que estaba en contacto con los labios del vejete y contra la boca de éste, y tragando saliva le dijo con una voz tan suave que demostraba el exhausto cansancio en que la habían dejado después de tan salvaje acto de apareamiento que se había pegado…
–Estoy preocupada por mi hija…que le vamos a decir ahora…le decía la acongojada mujer a su amante…
–No te preocupes putitaaa!, esa parte déjamela a mí, tu solamente dedícate a culiar conmigo y veras que todo va a estar bien, jejeje…
–Es usted un descarado… le dijo Andrea dejándose abrazar por el degenerado hombre, y ya un poco más tranquila que debido a la gran follada que se había pegado con el vejete, la hacían sentirse un poco más segura a su lado, y esto sumado a que la inmensa calentura que habían acumulado las curvas de su cuerpo aun no estaban del todo apaciguadas.
–Te gusto la forma en que afilamos dulzura, jejeje…
Andrea lo pensó por un momento para luego contestarle con sinceridad…
–Me ha encantado, pero debe hacérmelo más despacio en un momento pensé que me iba a matar con su tremenda cosa…
–Vergaaa! Ricura, se llama vergaaa, la misma que le meto todas las noches a tu hija, jejeje,
–Bueno como usted quiera… su vergaaa es tremendamente monstruosa, nunca pensé que me entraría entera…
Don Pricilo con una lujuriosa sonrisa en su cara y enardecido por el vulgar vocablo en que estaba comenzando a hablar la señora de la casa, se puso de espaldas en la cama la tomo violentamente por sus remarcadas ancas de hembra bien formada, montándosela el mismo sobre su erecta verga y de un puro y solido empujón se la clavo entera, hasta la misma raíz…
–Ahhh!! Que calentona eres pendeja, esto es en agradecimiento por haberme regalado tu zorraaa!! Ahhhh!!…Tomaaa puta asquerosaaa!!, le decía el vejete por cada nueva clavada que le asestaba sin compasión alguna a la rubia y ensartada mujer…
El vejete golpeaba con furia la dorada entrada intima de su nueva ramera con la peluda raíz de su descomunal miembro. El excitado viejo accionó con tal fuerza y vigor contra el inmóvil y manso cuerpo de la bella y rubia amazona, que esta solo atinaba a buscar apoyo en cualquier cosa, ya que por los bruscos movimientos de su macho la hacían sentir que estaba en poder de una bestia indomablemente salvaje, cuya única función era gozar y gozar, y después de eso, otra vez volver a gozar.
Andrea que con la tremenda calentura que la hacía sentir este odioso sujeto, también se dedicaba a culiar como animal, ahora ella movía bestialmente sus caderas empalándose ella sola ese grueso mástil de carne, su precioso culo saltaba sobre la gruesa tranca como si ella fuera una batidora, culiaba, exprimía, y arremetía contra la grandiosa virilidad del vejete la cual estaba totalmente ensartada al interior de su cuerpo.
Los deliciosos movimientos de apareamiento que hacia la señora Andrea hicieron que don Pricilo se dedicara a contemplarla, le veía sus dorados cabellos que caían sedosamente semi ocultando las grandes tetazas que poseía la rubia mujer que mantenía sus ojos cerrados dejando ver la convicción en que se estaba entregando a las exquisitas y placenteras sensaciones que le eran otorgadas por esa descomunal verga que la perforaba, el caliente viejo aprovecho esta situación para intentar ver hasta qué punto de calentura podría llevar a la ardiente rubia, por lo que le dijo…
–Te gusta como afilamos putaaa!!
–Siiii !!, contesto la enajenada mujer que en ningún momento dejaba de menear sus caderas…
–Jejeje…apenas se despierte la puta de tu hija la iras a buscar para que se venga a acostar con nosotros, jejeje.
El vejete esperaba ver la reacción de la mujer, pero ella al escuchar la degenerada y perversa solicitud que le hacia su amante, solo atino a seguir moviendo su cuerpo en una forma desquiciantemente placentera, como si la estuviera pensando tal desnaturalizada solicitud que le hacia su amante y para luego de un rato contestar…
–Y… pa… ra… que… quie… re… que… ha… ga… e… soooo!!, le pregunto entrecortadamente, a la vez que los desquiciantes meneos de pelvis y caderas iban en franco aceleramiento…
–Jejeje… porque me las voy a afilarrr a las dos juntas, jejeje, te gustaría ver cómo me la culeo al lado de tu cuerpo…!? La rubia y caliente mujer no contestaba nada solamente se dedicaba a exprimirle la verga a ese desvergonzado viejo que ahora pretendía culiarselas a las dos juntas, pero muy a su pesar la idea de ver como ensartarían a su propia hija en la misma cama en donde estaría acostada ella la confundían y la calentaban…–Contesta zorraaa!! Te gustaría que hiciéramos un trio con la puta de tu hijaaa!!??, le volvía a preguntar el vejete, Andrea ya no aguanto más por el grueso calibre de tan depravada solicitud y descargando ella misma una fenomenal y cuantiosa cantidad de jugos vaginales acelero sus ardientes movimientos coitales y grito un fuerte y afirmativo…
–Siiiiiiiiiiiii !!
–Ohhhhh!! Pero que gran pedazo de puta es usted señora Andreaa!! Ahhhh me corrooo!!… tomaaa!! Ahhhh!!…
Al terminar, un bramido como de bestia salvaje escapó del ronco pecho de don Pricilo que a medida que arrojaba su cálida descarga, volviendo a disparar furiosos y calientes chorros de semen que se proyectaban estomago arriba de esa caliente hembra que estaba dispuesta acostarse con el junto a su hija y dejarse culiar delante de ella, al tiempo que ella misma no cesaba de lanzar bramidos de éxtasis, al sentir una vez más la furia del deseo de ese vetusto hombre, sintiendo las potentes descargas de semen que de nuevo se encontraban circulando por sus sensibles y tibias entrañas.
Tras el lujurioso combate, el obeso y peludo de don Pricilo, entusiasmado por lo que se venía en pocas horas, otorgó otro breve descanso a su atractiva compañera sexual, la cual todavía presa de un orgasmo continuo que para ella no terminaba, continuaba moviéndose como lo hacen las bailarinas árabes, remeciendo el cuerpo del vejete, como si éste se moviera por su cuenta con movimientos de entrada y salida, pero el hombre la sujetó posando ambas manos en sus suaves y remarcadas caderas, para controlarla diciéndole.
–Quieta putonaaa!, déjeme descansar un minuto y verás cómo te doy otras dos cogidas.
Y sin soltarla de sus suaves caderas continuó besándola extasiado, acariciando con su boca ese rubio y lacio pelo, que era el adorno perfecto de su segunda más linda cara que jamás hubiera besuqueado, y mientras jugaba con ella, a la vez que le chupaba las hermosas y duras tetas como si estuviera sacándole y tomando leche, la atraía cuanto podía hacia su robusto cuerpo para controlar la insatisfecha lasciva de la excitada hembra a la que sujetaba con fuerza, y una vez domada y controlada como yegua inquieta, la rubia mujer le lamia las asquerosas verrugas de su cara mientras pasaba de su orgasmo, luego sintió como la boca del lujurioso vejete nuevamente acariciaba el lóbulo de su oreja para decirle al oído con su excitada y ronca voz:
–No tiene idea señora de cuantas ganas tengo de abrirle el culo, y cuanta falta me hace domar a una yegüita como usted, jejeje, Yo no soy tan guapo como Eduardito, soy feo y maleducado, y antes de casarme con su hija me la tenía que cascar hasta tres veces por día, rociando de semen la tapa de alguna revista con una chica linda como usted o como ella, pero con todo y eso, quiero ser el macho de ambas, el que las haga gritar de placer todos los días y todas las noches, y este agujerito trasero que tiene usted, es un trofeo que voy a disfrutar mañana cuando la encule al lado del cuerpo desnudo de su hija, jejeje, por lo tanto, usted deberá ser mía para siempre… Qué me contesta esa boquita chupadora de verga que ahora se gasta la señora?, Califico para ser su novio secreto, jejeje?
Sonrojándose por las vulgares palabras del tosco vejete, la rubia mujer escondía su cara entre los fuertes hombros del macho y de las almohadas de la cama diciéndole:
–Don Pricilo!!… que cosas dice!!… no sé qué decir!! No estoy segura de nadaaa!!, jijiji…
Pero don Pricilo sabía muy bien que esa coqueta sonrisa que la mujer trataba de ocultar, era el “Si” que estaba esperando, y encendido por la excitante coquetería de esa respuesta, apretó con más fuerza la esbelta cintura de la elegante mujer y nuevamente accionó su verga con furia, hacía el interior del femenino cuerpo de su amante, sacándole de su boca unos placenteros…
–Mmmh!!… Oh Por Dios!… Mmmmh! Ahhh don Priciii!!, Oh! Oh! Auch! ¡Auch!… Dios míooo!… Creoo que quierooo!!… Mmmmmm… Creoo que quierooo!!… Quierooo ser su noviaaa secretaaa!!… Ahhhh!!… Me muero!!…Me muerooooo!!!, gritaba la caliente y adultera mujer, que ahora también era la novia secreta de don Prici…
Los movimientos de macho en estado de leva volvieron con toda la fuerza y vigor del primer encuentro, pero ahora, tras dos salvajes embestidas, la rubia empezaba a gozar en serio con los violentos movimientos del caliente y enamorado vejete, y como respuesta física, aflojó por completo todo su curvilíneo y hermoso cuerpo, quedando tan inerte y dócil como si ella fuese una muñeca inflable, o la mujer de goma más bien dicho, lo que le permitía disfrutar al máximo de la brutalidad y la rudeza con la que era tratada por ese salvaje vejestorio, que desahogaba su espantosa lujuria con el mismo entusiasmo de una bestia en celo.
Don Pricilo sabía bien que ahora era dueño total y absoluto de uno de los más perfectos cuerpos de mujer que había conocido en su miserable vida, el otro era el de Karen, y tal como se lo había prometido él, tranquilamente le dio otro par de furiosas embestidas, que la hicieron gozar a gritos.
Al final, con cinco o seis venidas de potro en su estómago y vientre, la hermosa e infiel mujer casada por fin se sentía rebosante de mocos, y tan complacida y satisfecha como una hembra en celo, tras haber sido preñada con éxito por el vigoroso macho dominante que había saciado en ella toda su ansiedad y lujuria.
De verdad que Andrea hubiese hasta pagado por haber quedado preñada en esa ocasión, por ese miserable hombre que desde ahora pasaba a ser su dueño.
Ya estaba amaneciendo, la bella y elegante señora Andrea Rojas de Zavala, con el rostro fatigado y con unas marcadas ojeras producto de los incontables orgasmos sufridos por su cuerpo en el transcurso de la noche, dormía desnuda sobre el lecho matrimonial de ella y de su marido, junto al cuerpo del vejete, ambos se mantenían abrazados, hasta que sus hermosos ojos verdes se abrieron, estos reflejaban una felicidad absoluta que solo se ve en las mujeres enamoradas cuando regresan de una exitosa luna de miel.
Pero a los pocos segundos su conciencia se le comenzó a aclarar y llegaron a su mente todas las imágenes de la jarana que se había mandado en la noche junto a don Pricilo y su hija: los chistes del vejete, la botella de Jack Daniel’s, el baile desnudo y erótico de Karen, de como este se le había restregado en su cuerpo y de cómo ambos se habían besado delante de su hija, recordó con repulsión que le había mamado la verga, su asquerosa cara muy cerca de la suya, de cuando estuvo montado sobre su cuerpo metiéndole verga y de como ella también lo había montado a él, y para que decir el lamentable estado emocional y de angustia en que cayó al recordar que este horrendo hombre la había insinuado que para este día quería acostarse con las dos juntas, con ella y con Karen, y que más encima ella había aceptado, como así mismo había aceptado ser su amante a escondidas…
–Ohhh pero por Dios y que voy a hacer ahora, pensaba totalmente espantada por lo que había hecho, a la vez que se veía desnuda junto a la mórbida humanidad de un viejo casi desconocido para ella y con el cual se había estado revolcando quizás por cuantas horas, instintivamente se llevó la mano a su vagina y sintió en sus delicados dedos las sequedades de los restos de semen ya helado y casi coagulado el cual había sido depositado con fuerzas hacia el interior de su cuerpo.
Un grueso nudo se formó en su garganta el cual subía y bajaba rápidamente por su fino cuello, sus ojos verdes se llenaron de lágrimas de remordimiento y unos sonoros sollozos de hembra avergonzada comenzaron a salir se sus finos labios… Andrea ya no recordaba o no se quería acordar que la noche anterior ella había encontrado muy simpático al viejo Pricilo, y como también se había mostrado de acuerdo en embriagar a su hija para luego ella solita ir a acostarse con el detestable vejete…
(Continuara)