Indira en la Expo Seguridad
Hola chicos y chicas, gracias por sus comentarios, regalitos, deseos, y hasta invitaciones. Hoy les traigo un nuevo relato lindo, esto me paso recién este 10 de abril del 2014 y me gustó mucho por eso lo escribo.
Como muchos ya saben soy una chica con gustos digamos diferentes, soy ninfómana, me encanta el sexo a todas horas, mamar vergas es mi delirio y que me la chupen a mí también lo es, sentir un pene bien duro dentro de mi es lo máximo y también me encanta sentirme deseada, manoseada y si estoy lo suficiente caliente me encanta sentirme usada.
Actualmente trabajo en una agencia de MKT pero en los días que puedo también trabajo como edecán, aquí en México se hace cada año la Expo Seguridad y es aquí donde estoy trabajando ahora y es de aquí donde les contaré mi anécdota.
El proceso de selección para la empresa que me contrato fue algo diferente puesto que un amigo me “recomendó”, este amigo ya me ha cogido varias veces así que imagino que le se le fue la boca con el gerente de la empresa, jiji. La entrevista fue muy directa, era un señor como de 40 años nada feo y fue directo al grano,  fui con un pantalón pegado, una blusa escotada y tacones. Hizo que me parara, que me diera la vuelta, me estuvo comiendo con la mirada un buen rato y me dijo: Estas bien buena y sonrió. Le agradecí con la cara de putita más linda que pude poner y comenzamos a platicar acerca del trabajo, me explicó todos los pormenores y el sueldo que era bastante bueno, pero me dijo que si accedía a ser “complaciente” con un par de clientes importantes y dos extranjeros que vendrían representando unas marcas podría ganar el doble o hasta el triple de eso. Ahí me di cuenta que mi “amigo” si le había contado mis “virtudes” de puta fácil, así que sin más le dije que no había problema: “puedo ser muy complaciente”, el solo pensar que andaría de putita pagada me hizo sentir cosquilleos en la panzita y mi puchita sintió también muy rico.
Me dio su tarjeta y me dijo que nos veríamos dos días antes de la expo para comprarme ropa, ropa que por supuesto me iba a quedar, fue un gran día para mí, ganaría muy buen dinero solo por sonreír, pasearme en mini vestido o pantalones pegaditos para atraer posibles interesados en nuestros productos y escanear los gafetes de los miles de hombres que visitan expos, uf el trabajo perfecto para mí: “zorrear”.
Llegó el día y era caluroso así que me llevé un short blanco chiquito y pegado, unas zapatillas de tacón alto y una blusa café, llegue a la plaza comercial donde nos citaron a otra chica y a mí, esperamos un ratito, nos presentamos, ella se llamaba Jessica, “Jess” para las amigas. A los 5 minutos aparece Miguel, el amigo que me había recomendado y Jorge el Gerente.
Nos saludamos con unos besos en cada cachete y Miguel se fue todo el camino platicando conmigo, me iba diciendo marranadas, yo solo sonreía y me le quedaba viendo con ojos de pistola, me decía cosas como:
–          Que rica se te ve ese short mamita, quiero olerlo …
–          Seguro andas mojadita putita, sé que te encanta que te vean …
–          Préstame tu calzoncito y lo lleno de lechita, para que andes toda babosa en lo que compramos cositas.
–          ¿No te gustaría mamarmela en el baño?
En fin, esas cosas me ponen muy mal y la verdad ya estaba mojadita, soy muy cachonda y muy húmeda, cuando me caliento de verdad puedo llegar a empapar un calzón sin siquiera tocarme o que me toquen.
Nos probamos vestidos, pantalones, blusas, tacones, etc. En fin, el sueño de toda mujer.
En un probador me quite el calzoncito para probarme un vestido blanco pegadito con rayas negras precioso, me encantó, y al quitármelas le hable a miguel y se las di, quería romper el hielo.
Este las olió con descaro y se las aventó a Jorge el cual también las olió y ambos rieron, uf, me puse muy caliente de ver como olían mis pantys.
Salí con el vestido a donde estaban ambos y traía las correas de mis tacones sueltas así que le pedí a Jorge que me ayudara, subí la pierna a su asiento y obvio pudo verme toda la conchita, él tenía mis pantys guardadas en la bolsa del pantalón así que solo traía la tela del vestido.
Me ayudó y no quitaba la vista de mi entre pierna mientras yo bailaba una canción que sonaba, Miguel se acercó detrás de mí y saco la lengua, traía una pastillita del amor… uf, en fin la acepté gustosa con un beso de lengüita.
Miguel también le dio una a Jess que al igual que yo se probaba ropa, el chico de la tienda estaba sacado de onda, nos probábamos ropa sin cerrar las cortinas de los probadores y salíamos a que nos vieran a veces sin nada arriba o nada abajo si eran blusas, andábamos muy putitas, más por la pastilla ….
Compramos bastante ropa, solo eran 3 días de expo y nos compramos como 5 vestidos, pantalones y blusas, se portaron muy lindos nuestros hombres ese día. La condición fue que nos dejáramos un vestido ese día para ir a tomar algo.
Ellos me escogieron un vestido corto de abajo completamente blanco y escotado que adorné con un cinturón, Jess calzó un pantalón negro de tela elástica y una blusa muy corta rosa, enseñaba el ombliguito, Jess tenía unas nalgas muy paradas, era delgada y con una carita de putita increíble.
Así vestidas levantábamos miradas descaradas de todos, la pastilla comenzó a  hacer efecto en mí y me puse muy caliente, sentía como se escurrían entre mis piernas mis jugos, recuerden que mis calzones los traía Jorge en su bolso, podía sentir mojada mi entre pierna, al caminar sentía mi humedad, estaba ardiendo y me prendía más cuando de repente uno que otro tipo al verme se agarraba el paquete como ofreciéndomelo.
Fuimos a un bar por Polanco, me divertí bastante, eran muy buenos bailarines ambos, bebimos una botella entre los 4 y nos pedían bebidas “raras” a nosotras, en fin en menos de 3 horas ya estábamos pedísimas y muy calientes, al bailar nos metían mano, y cuando ellos se cansaban nos sacaban a bailar otros tipos de una mesa contigua y gustosas bailábamos, los nuevos también nos metían mano y nos dejábamos hacer de todo, estábamos muy salidas, al final terminamos bailando en la pista Jess y yo cachondeándonos, nos dimos un beso muy cachondo Jess y yo, ella acarició mis tetas sobre el vestido y yo le agarré las nalgas y le pasaba mi mano sobre el pantalón en su panochita.
Miguel pidió la cuenta y nos dijo que nos íbamos antes de que nos encueráramos ahí en el bar, los otros dos chicos chiflaron y nos aplaudían, pero como ellos no se iban a ir con nosotras les quisimos dar su despedida, bailamos una última canción con ellos y nos metieron mano descaradamente, a mí me embarraba todo su pene y yo paraba la cola para sentirlo más, me tomó de espaladas y le empecé a “perrear” como dicen aquí, sentía su verga dura en mis nalgas, nos pusimos atrás de una barrita que había ahí y me arrinconó, yo baje mi mano a su pene y lo masturbé sobre el pantalón mientras el me acariciaba las nalgas lo más discreto que podía, fue solo un ratito pero lo suficiente para hacerlo venir, estaba muy caliente tanto él como yo, al sentir sus espasmos voltee a ver si no nos veían y le abrí la bragueta para tomar su lechita, metí mis dedos y recogí lo más que pude, me despedí de él chupándome los dedos, se quedó con cara de asombro.
Jess no sé qué hizo pero cuando yo termine ella ya estaba con Miguel, me estaban esperando en la mesa, tomé mi bolso y nos fuimos de ahí.
Al subir al coche dijo Miguel, bueno ahora si a quitarnos esta calentura que ya no aguanto, todos reímos y nos dirigimos  a un motel cercano.
Jess se fue adelante con Miguel manejando y yo con Jorge atrás, tenía el vestido bastante subido y la cabeza me daba vueltas.
–          Estas bien, Pregunto Jorge.
–          Volteo y lo miro directamente a los ojos y le digo: estoy muy caliente.
Uuhhhh gritaron todos y el no esperó más para besarme en los labios, yo solo descrucé las piernas para responderle el beso, me metía la lengua muy rico y sus manos empezaron de juguetonas en mis piernas, yo estaba ardiendo, me empezó a besar el cuello mientras su mano subía por el interior de mis piernas para llegar a mi panochita, abrí las piernas como la putita que soy para permitir que me dedeara.
Plash, plash se escuchaba de lo encharcada que estaba mi panochita, estaba escurriendo y él lo hizo notar, sacó de mi cuevita los dedos y se los mostró a Miguel, Jess le tomó la mano y le chupo los dedos mientras yo desabrochaba el pantalón de miguel para sacar su verga y mamarla, tenía muchas ganas de mamar verga ese día.
La saqué y me incliné a mamar como poseída, mientras el me alzó el vestido y por atrás me metía los dedos en mi panochita y de vez en cuando al culito un dedo, uy, estaba en la gloría.
Miguel acomodó el retrovisor para no perder detalle pero Jess le dijo, tú apúrate a manejar que yo estoy igual de caliente mientras se alzaba la blusa en señal de querer ser manoseada.
Me aferré a su verga, rica, babosa, jugosa, como me gustan, quería que alguien me cogiera en ese momento pero como solo podía hacer una cosa a la vez decidí coger, me levanté, pase una pierna encima de él y me ensarté solita hasta el fondo.
Uuffff dijo él, que mojadita estás, le sonreí y comencé a besarlo de frente mientras bajaba mi vestido para dejar mis tetas al aire, el no desperdiciaba mis jugos vaginales y los arrastraba hasta mi culito, me metía un dedo, luego la punta de dos en el culito.
Me estaba moviendo muy rico encima de él cuando de repente llegamos al motel, no me importó que el chico de la entrada me viera las tetas y que ya estaba cogiendo, nos dio la habitación y al entrar Miguel nos dijo, ya bájense que les voy a echar agua fría.
Me zafé sin ganas de esa verga gorda que me estaba dando muy buenas metiditas y me acomodé el vestido.
Entramos al cuarto y me moría de sed así que tomé agua mientras Jess se besaba muy cachondo con Miguel, Jorge no perdió el tiempo y se desnudó completamente, estaba un poco panzón pero lo normal, no exagerado, me hinqué y le empecé a mamar la verga de nuevo.
Pasaba mi lengua en su cabeza, lamía sus huevos, subía con la lengua hasta la cabecita nuevamente, el bajó mi vestido para sobarme las tetas, le hice una rusa con ellas y me jaló, ya me quería coger.
Me puso en la cama de a perrito, quedé con el vestido en la cintura, puso su pene en la entrada de mi culito, lo lubricó con los jugos de mi panochita que ya estaban escurriéndome por los lados, yo me acosté completamente en la cama parando el culito, esperando el momento.
Primero metió la cabecita, entró fácil puesto que ya me había dilatado antes, inmediatamente después me cogió muy rico, me la metía completamente y la sacaba de golpe.
A Jess la pusieron frente a mí, también estaba siendo penetrada y nuestras caras estaban a escasos 10 centímetros, mis quejidos y los de ella eran muy fuertes.
Ahmmmm, ahhhh, ahhhh, ahhhhhhh, ahhhhhhhh se escuchaba en todo el cuarto, Jess me miró a los ojos y solo abrí los labios y ella ya estaba pegada a mí, lamía con lujuria mi boca y yo le correspondía.
Miguel la puso boca abajo y se la metió de nuevo en la panochita, ella y yo nos pudimos besar mejor, con las caras encontradas pero de frente, nos lamiamos todo, ella me masajeaba las tetas y las empezó a morder, uy, qué rico, solo de acordarme en este momento tengo un charco en mi pantaleta (si alguien la quiere que me pague el envío y se la hago llegar, toda mojada de mis jugos y a lo mejor con una foto de esa tanga puesta)
Miguel tenía una verga muy grande y curva, lo sé porque varias veces me ha cogido ese hombre por lo que podía entender perfectamente a Jess que gemía de dolor, pero seguramente estaba disfrutando de la cogida como loca.
A mí me seguían dando por el culito y Jorge le dijo a Miguel, quiero su panochita (refiriéndose a Jess), se la sacaron a Jess y cambiaron posiciones, mientras ellos se movían Jess y yo nos besábamos con lujuria.
Sentí la verga de Miguel en mi culo y recordé su tamaño, iba a voltear a decirle que me la metiera despacio cuando me la empujo de un solo golpe hasta el fondo, ahhhhh grite de dolor, y el también gritó, ¡que rico culo putita, ya lo extrañaba!
Jess recibía también a Jorge con las piernas abiertas, tenía un vientre plano hermoso, lo empecé a lamer y ella quedo debajo de mí, me lengüeteaba el vientre y llegó hasta mi panochita, Miguel me cogía por atrás así que estaba libre mi puchita, la empezó a lamer muy rico, con los dientes capturaba mi clítoris y me hacía llegar al cielo.
Jorge regresó conmigo y se acostó a mi lado pidiéndome que me ensartara en su pene, como pude sin sacarme la verga de Miguel me ensarté en él, Jess se acomodó frente a mi poniendo su panochita en la cara de Jorge, uff, delicioso, me estaban cogiendo dos tipos y Jess me acariciaba, lamía y mordía las tetas, las tenía hinchadas, rojas, estaba en la gloria.
Los que no han probado eso no saben de lo que se pierden es lo más rico del mundo, sentir como dos vergas chocan en tu interior, solo separadas por la delgada piel del ano y la vagina, es lo máximo.
Miguel me empezó a dar nalgadas, me dejó las dos nalgas rojas y marcadas de sus manos, ay dios maldito cabrón pensé bien sabe lo que me gusta, no aguante más la calentura y empecé a gritar como puta, me vengo, me vengo, Jess mordió mis tetas muy fuerte y exploté en un orgasmo delicioso, ahhh, ahhhhh, ahhhhh, me dejé caer sobre el macho del frente casi desmayada, muy floja, mientras ellos literalmente me seguían usando.
Jess reclamó y les digo falto yo mientras le comía la boca a Miguel, este se zafó de mí y acostó a Jess para metérsela de frente, se movió muy muy rápido y Jess gemía como loca, mas, mas, así papi, delicioso, mas, mas, mas.
Como yo estaba a su lado aún siendo cogida sacábamos las lenguas y nos besábamos de vez en cuando.
Jorge me digo, “Me voy a venir, ¿la saco?”.
–          NOOOOO grité, déjalos adentro papi.
Ahggg, ahggg gritó Jorge inundándome de leche la panochita al mismo tiempo que Miguel lo hacía con Jess, esta si le grito: adentro no que no estoy tomando la pastilla pendejo y le empezó a pegar débilmente en el pecho pero era más su calentura así que al final solo se aflojó y recibió con satisfacción los chorros de leche que entraban en su vagina.
Terminamos cansados, acostados los 4 desnudos en la cama, pensando, relajándonos.
A los 10 minutos de estar descansando yo comencé a besar las tetitas de Jess, tenía ganas, las besaba rico, no con lujuria, despacio, tierno, lindo, ella cerraba los ojos y abría las piernas, no me resistí y la empecé a dedear, le sacaba tímidos gemidos, tenía ojos grandes y negros, se abrían como platos, y me veía directamente a los ojos, yo me empecé a mojar de nuevo, sacaba lechita y mis jugos, era un verdadero batidero.
Comencé a lamer su panochita y ella la mía en un rico 69 mientras ellos de cada lado ponían su verga para que se las lamiéramos, así me turnaba lamiendo la panochita de Jess y la verga de Jorge, ellos estaban en la gloria, dos putitas, de  lo más putas que se puedan imaginar para ellos solos.
A  veces Jorge se la metía a Jess y luego la sacaba para que se la limpiara, como me encanta el semen, me encantaba que se la metiera por que salía llena de semen de Miguel, era muy loco, estaba tomando el semen de Miguel de la verga de Jorge.
De repente dice Miguel, quiero verlas coger, comencé a mamar la panochita de Jess con locura y ella se retorcía, me alcé y me acomodé entre sus piernas para sentir sus labios vaginales con los míos, es una sensación muy rica, dos cuevitas húmedas escurriendo chorros chocando entre sí, es diferente a coger con un hombre pero también se siente muy rico.
Nos jalamos una a la otra con las manos para sentir la presión de su puchita en la mía, estábamos en el cielo, gemíamos mucho y nuestros jugos y olores se mezclaron, ellos pusieron sus penes en nuestras bocas y mamamos como si el mundo se fuera a terminar.
Ahhh, ahhh, que putas son, decían ellos, ahh, ahhhh gemíamos nosotras al sentir nuestras panochitas chocar, el clítoris hinchado, y sus vergas en nuestras bocas, no aguantaron mucho y primero Miguel se vino en mi boca pero me la saco llenando de leche mis tetas y mi panzita, no tardó mucho y lo mismo paso con Jorge.
Teníamos la boca, tetas y panzita llenas de leche, comencé a lamerle el cuerpo a Jess para recoger toda la leche sobre su cuerpo, ella estaba como asombrada porque me estuviera comiendo eso.
¿No te gusta?, pregunté. No me contesto pero con mis dedos tome un chorro de semen de mis tetas y se lo di a probar ella saco la lengua y me chupó los dedos, hizo un gesto de asco pero la bese apasionadamente y nos tragamos el semen entre las dos.
La limpié completita con la lengua y luego me recogí los chorros de semen sobre mí ya hechos agua, lamí las cabezas de ellos dos para dejárselas limpia, me encanta la higiene del pene jiji.
Ahora si estábamos agotadas, Jorge dijo que se tenía que ir, Miguel se vistió al igual que Jorge y nos dijeron que si nos íbamos, Jess me abrazó y les dijo: nosotras nos quedamos. Ups, pensé pero no me negué.
Nos tapamos y nos dormimos desnudas y entrelazadas, eran ya las 4 am. Ellos pagaron la habitación por 12 horas así que aún teníamos tiempo.
A la mañana siguiente nos bañamos juntas, esto era nuevo para mí, si bien ya he tenido relaciones lésbicas, esto fue diferente, parecíamos ¡novias!
Nos vestimos y salimos del hotel caminando de la mano, justo entraba una pareja de chavitos y al vernos el chavo se quedó de a 6, nosotras solo sonreímos, paso un taxi y le hice la parada, me despedí de Jess con un beso cachondo en la boca ante la mirada lasciva del taxista.
Llegué a mi casa y descansé todo el día, conteste algunos mails y me preparé para el siguiente día que tenía que “trabajar”.
Continuará …
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