herederas3 Laura bajó en el ascensor. Se sentía totalmente desconcertada, sorprendida y también avergonzada. Jamás se había imaginado que podría engañar a su novio y mucho menos que lo haría con un señor que podría ser perfectamente por edad su abuelo. En el portal se fijó que había un gran charco de agua y restos de jabón en el suelo. Recordó lo mal que lo había pasado en ese portal. Vió su teléfono y estaba apagado.Seguramente su novio estaría preocupado por ella. Sintió rabia. El se había apartado de ella y por esa misma razón lo había perdido. Pensó que le diría cuando hablaran, pondría de excusa que lo había perdido y que alguna amiga de las que él no conocía la había llevado a su casa a dormir. Se ruborizó al recordar que esa noche había quedado con su novio para dormir juntos y al final había dormido con otro hombre. Un hombre de 64 años…No sólo había dormido, sino que se había acostado con él. Ni siquiera tenía la excusa de que ese señor se había aprovechado de ella, no…Había sido ella quien se había excitado al abrazarlo, había sido ella quien comenzó a masturbarse contra el bulto de la toalla…Su rostro se puso colorado al pensar que incluso había sido ella quien había apartado la toalla…Sintió una pequeña corriente eléctrica en su vagina al recordarlo…Pensó que estaba loca, ella quería muchísimo a Pedro. Nada de lo ocurrido saldría de ella y mucho menos de aquel señor. Viviría con aquello en secreto pero todo tenía que seguir como antes. Recordó las palabras que había dicho a Antonio al terminar de hacer el amor. Pensó que las dijera sin pensar, que ella solo quería estar con su novio y nunca le volvería a ser infiel.
     Subió al taxi para ir para casa. Deseaba llegar y poder descansar.
     Aquella semana fue insoportable para Laura, tenía que estudiar para los exámenes. Su novio estaba enfadado con ella por lo del fin de semana. Por las noches al meterse en cama, habitualmente se masturbaba pensando en su novio. Se estaba acariciando bajo la sábana cuando aquel recuerdo le impactó totalmente. Recordó cuando estaba con Antonio. Sentía la misma sensación de excitación intensa que cuando bajó la mano y sujetando la toalla levantó las caderas para retirarla. Se volvió a estremecer al sentir de nuevo como dejó bajar sus caderas lentamente y sintió su vagina apoyarse en aquel sexo totalmente hinchado y caliente.Se masturbó fuerte recordándolo. Tuvo que apretar su boca contra la almohada para que sus padres no la escucharan gemir. Había sentido un orgasmo intenso. Se quedó pensativa,asustada. Se preguntaba que le estaba pasando. Aquel viejo no podía hacerla sentir esas cosas.
       El jueves Laura y Pedro hicieron las paces y se acostaron juntos. Pedro sentía muchísima ansia de ella y la verdad se había comportado como un crio con ella. El ansia que sentía por ella lo hacía ir muy aprisa. Ella se lo hizo saber. Desde sus primeras relaciones, Laura comprendió que su cuerpo necesitaba de muchas caricias y mimos para sentirse estimulado, sólo así su vagina lubricaba adecuadamente. Se asustó al recordar cuando estuvo con aquel señor del fin de semana. Aquella noche aquel señor no la había dado ni una sola caricia y su vagina comenzó a mojarse abundantemente contra la toalla solo con sentir sus pechos apoyados en los de ese hombre. Pedro enseguida se corrió. Laura lo abrazó con mucho amor. Estaba feliz por haber hecho las paces. Abrazada a su novio sintió que ella no había alcanzado el orgasmo.Deseó pedirle a su novio que la besara la vagina, pero como siempre no se atrevió. Nunca le había besado entre sus piernas y ella sentía muchísima curiosidad por cómo se sentiría eso, pero nunca se atrevía a decírselo por vergüenza y miedo de que pensara mal de ella. No pasaba nada, , se masturbaría al llegar a casa.
      Al llegar a casa sus padres estaban cenando, Laura les dijo que ya había cenado algo con Pedro y que se daría una ducha y se iba a dormir. Cerró la puerta con el pestillo y se desnudó frente al espejo, se sentía excitada. Le llamó la atención sus pezones, los tenía más endurecidos y grandes que nunca. A su mente acudió la imagen de Antonio acariciándole los pechos y acercando su boca a sus pezones. Un escalofrío recorrió su cuerpo al recordar la boca de ese señor chupando sus pezones.Aunque era casi una niña, aquel hombre se los chupó con mucho deseo. Se apoyó en la pileta, le temblaban las piernas. Sintió su flujo derramarse y lo notó deslizarse por el interior de su muslo. Llevó su mano a su vagina con asombro y al tocarse se ruborizó al sentir que estaba empapada de flujo. Se acarició breves segundos y su orgasmo la alcanzó con fuerza. Su mano libre tapaba su boca, Sus piernas temblaban mientras se recuperaba del fuerte orgasmo.  Se duchó pensando en todo lo que le estaba pasando. Haciendo memoria, recordó que esa semana se había masturbado todos los dias. Su cuerpo tenía una sensación permanente de excitación que nunca tuviera tantos días seguidos. Y no lograba quitarse esa sensación aún masturbándose a diario. Se secó delante del espejo. Mañana es viernes, pensó. Deseaba que fuera sábado y salir con su pandilla. Nunca había salido dos fin de semana seguidos. Así todo volverá a la normalidad, pensaba Laura.

 

     Antonio aparcó el coche en el garaje. Era jueves por la noche y ya se comenzaban a oír los ruidos de los jóvenes en la calle. Pensó que ya estaba de nuevo el fin de semana encima. Subió en el ascensor.  Aquella semana se había sentido especialmente nervioso, intranquilo. Se dispuso a darse una ducha. La imagen de aquella muchacha sacudió su mente. La veía desnuda bajo el agua. Pensó que era una jovencita preciosa. Recordó sus pequeños pechos. Se miró las manos recordando cómo los había acariciado, al ver su mano derecha pudo sentir de nuevo la sensación que tuvo al meter la mano entre los muslos de aquella joven. Nunca había acariciado un coño tan suave y carnoso…Antonio bajo el agua sintió su sexo excitarse.Maldita sea, pensó, no soy ningún crío para estar así. Recordó el tacto de aquel coño contra su sexo. Gimió excitado. Su mano inconscientemente había rodeado su hinchado sexo y se estaba masturbando. Pensaba en esa cría, gimió imaginando que la penetraba de nuevo. Es una niña, se decía culpándose por estar así. Se imaginó encima de ella… Gimió. Se corrió bajo el agua de la ducha…
     Laura estaba contenta. Por fin era sábado y tenía muchas ganas de poder salir y que todo volviera a ser como antes. Llamó a su amiga Mara preguntándole si iban a salir.
     – Claro, quedé con Clara y Patricia – le dijo contenta- por qué? Te animas a venir?
     – Me apetece salir – se sorprendía de estar diciendo esas cosas.
     – Crees que tus padres te dejarán? – Marta estaba muy contenta de que Laura quisiera salir. Era su mejor amiga pero todos decían que era demasiado seria y responsable para su edad y que nunca quería salir.
      – Si, ellos sabes que me dejan. Además he estado estudiando mucho toda la semana. Quedamos donde siempre?
      – Siiii….- Marta respondió con felicidad – a las once estaremos allí
      – Vale, un beso Marta.
      – Un beso Laura
     Al colgar llamó a Pedro. Quería darle la sorpresa de que esa noche saldrían juntos. Pedro siempre echaba de menos que Laura saliera un poco más por las noches. Le sorprendió la voz de Pedro, pues estaba muy ronca y le contestó como raro.
       – Cariño estoy en cama, he tenido fiebre y me duele la garganta – le dijo Pedro al preguntarle qué le pasaba.
       – Ah entonces nada, llamaré a Marta y le diré que no salgo
       – Cariño pero sal tú con ellas. Por mi culpa no te quedes en casa – Pedro la animaba a salir.
       – Pero me fastidia que estes mal y yo por ahí – Laura se había quedado triste, todo el día había pensado en esa noche.
       – Mañana estaré mejor y ya me cuentas que tal lo pasaste, vale?
       – Vale, saldré con ellas. Te quiero mucho cariño.
       – Yo también te quiero mucho Laura.
      Colgó el teléfono y bajó a decirle a sus padres que saldría esa noche. Estos se sorprendieron de que su niña saliera otra vez. Se pusieron incluso contentos porque a veces pensaban que debería divertirse un poco mas. Laura era una muchacha muy responsable,demasiado para su edad. Laura miró el reloj y subió corriendo a su cuarto. Ya tenía la ropa sobre la cama. Al ver la minifalda pensó que mejor pondría otra cosa, al no estar Pedro con ella le daba corte ponerla. Sonrió y decidió ponérsela igual. Un dia es un dia, se dijo a si misma. Se fue a la ducha cantando y bailando. Al sentir el agua caer por su cuerpo desnudo le volvió aquella sensación. Toda esa semana, cada vez que se daba una ducha, se apoderaba de su cuerpo esa sensación de nervios. No podía evitar recordar lo del fin de semana anterior. Aquel señor aparecía constantemente en su cabeza. Comenzó a enjabonarse. Su mano enjabonó su estómago, bajó entre sus piernas. Se estremeció al recordar la mano de aquel señor lavando su vagina. Aquella mano tan grande y fuerte la había hecho gemir mientras le enjabonaba. Se ruborizó al notar su vagina totalmente húmeda por dentro. Se rozó el clítoris y estaba inflamado.Se miró entre las piernas y allí estaba asomado,fuera del capuchón. Lo masajeó entre sus dedos y se tuvo que apoyar en la pared al sentirse sacudida por un orgasmo. Se asustó por lo que le estaba pasando. Se preguntó a si misma si su cuerpo había cambiado en esa semana. Se vistió con rapidez, ya iban a ser las once y aún tardaría un poco.
        Cuando llegó a la cervecería donde había quedado con Marta ya había mucha gente. Las miradas de los chicos la estudiaban de arriba abajo, algún chico mas atrevido se había atrevido a decirle lo buena que estaba y había escuchado comentarios sobre sus piernas. Las vió al fondo y se alegró. Enseguida todas la abrazaron y saludaron. Le comentaban lo guapa que estaba. Laura las miró y vió que sus amigas también iban muy guapas y se alegró de ver que de las cuatro, dos iban en minifalda y otras dos con vestido corto.
         – Vamos a pedir de beber….- dijo Marta eufórica- hoy lo vamos a pasar muy bien. Quedaste con Pedro?
          – No, hoy no sale – le dijo con algo de tristeza Laura
          – Bien!!! Hoy noche de chicas solteras – le dijo guiñandole un ojo
        Estuvieron toda la noche bailando y riendo. A lo largo de la noche,muchísimos chicos habían intentado ligar con ellas y ellas los rechazaban entre bromas y risas. Marta insistía a Laura que bebiera mas. Ella recordaba la borrachera del fin de semana pasado y sólo bebió un cubata. Poco a poco sus amigas estaban cada vez más contentas por el alcohol. Eran las cuatro de la mañana y decidieron ir a la discoteca donde siempre terminaban la noche…
     Antonio como cada noche había ido a pasear. Ya estaba llegando a casa. Pasó por la discoteca que estaba cerca de su casa. Odiaba aquella calle los fines de semana. Tuvo que apartarse varias veces para no tropezar con muchachos que estaban borrachos. Por primera vez en muchos años se dió cuenta que se estaba fijando en las muchachas con las que se cruzaba. No era que le interesaran aquellas jóvenes. Se dió cuenta que inconscientemente buscaba el rostro de Laura entre la multitud. Llegó a casa y decidió darse una ducha. Necesitaba distraerse y se sirvió una copa de vino. Le apetecía leer tranquilamente en el salón. Miró el reloj, eran las cinco de la mañana…
       Laura bailaba en la discoteca. Miró a Marta y la vió bailando con aquel chico de la cervecería. Clara y Patricia tonteaban con unos jóvenes. Laura bailaba y muchos se acercaban pero ella los rechazaba diciéndoles que estaba con su novio. En la barra al fondo había un señor de espaldas y a Laura le dió un escalofrío. Aquel señor se giró para bailar y ella vió que no era Antonio. Se sintió muy extraña al darse cuenta que se había decepcionado al ver que no era Antonio. Laura miró el reloj, eran las cinco de la mañana…

 

         No les dijo nada a sus amigas cuando salió de la discoteca. Necesitaba tomar el aire. Comenzó a caminar como la otra noche. Estaba muy nerviosa a medida que se acercaba a aquel portal. Se sentó en el portal. Pensaba que era una locura lo que le estaba pasando. Que no podía tener esos pensamientos. Su cuerpo estaba agitado recordando lo de aquella noche. Se levantó y miró el telefonillo. Aquel botón era lo único que la separaba de volver a sentir como la otra noche. Su mano se acercó al botón. Sentía vergüenza pero no podía evitar desear pulsar ese botón. Sonó su móvil, era un mensaje. Cogió el móvil de su bolso,era de Pedro el mensaje.
       “ Hola cariño, que tal estais pasando la noche? Espero que bien. Me desperté y quería decirte que te quiero.Hasta mañana.”
       Laura se sintió muy mal, ella también lo quería mucho. Pensó que tenía que ir para casa, cogería un taxi. Anduvo diez metros y se acordó de Antonio. Recordó sus manos. Recordó el sexo de aquel señor….
         
         Antonio estaba leyendo, inconscientemente escuchaba el ruido de la gente en la calle. De pronto escuchó el sonido del telefonillo. Se sobresaltó. Malditos muchachos, ya alguna vez habían llamado a su telefonillo alguna pandilla de graciosos que bajo los efectos del alcohol se dedicaban a molestar a la gente. Contestó malhumorado…
         – Quien es? llamaré a la policía!!!- contestó con enfado.
         – Antonio, soy Laura…
         – Laura? – Antonio sintió un nerviosismo que hacía muchos años que no sentía- perdona,
         – Abrame la puerta por favor.
         Antonio no dijo nada, simplemente pulsó el botón de abrir el portal. Después de unos instantes escuchó el timbre del ascensor que había llegado a su piso. Abrió la puerta de casa y la vió allí. Caminaba hacía él despacio. Su rostro reflejaba su inmensa vergüenza de haber dado ese paso de ir de nuevo a junto de ese señor. Antonio la miró detenidamente. Estaba preciosa. Era casi una niña pero aquella minifalda la mostraba muy sexy. Se avergonzó por sentir esas cosas.Ella lo miró nerviosa.     Estaban casi juntos.Antonio hizo ademán de decir algo pero ella lo miró y se abrazó a él…
       – chssss… no diga nada, por favor…- Laura muy nerviosa pegó su cara al pecho de Antonio.
        Antonio la obedeció, no dijo nada. Cerró la puerta y acarició el pelo de la muchacha. Sintió como la muchacha le estaba desabrochando los botones de la chaqueta del pijama. Abrió la chaqueta y apoyó su cara en el pecho desnudo de aquel señor. Sintió en su cara el corazón desbocado de Antonio. Pensó que si Antonio pusiera su cara en su pecho,también sentiría su joven corazón latir muy fuerte. Aquel abrazo y sentir de nuevo a aquella joven en sus brazos le hizo excitarse. Ella lo notaría enseguida pues el pijama no podía disimular su erección. Esta vez no le importaba que la jovencita sintiera que la deseaba. Laura enseguida noto la erección de Antonio presionar su estómago. Se apretó a éll para sentirla mejor. Laura sintió que se excitó enseguida. Aquel hombre tenía el don de con solo rozarla o simplemente pensando en él, de hacer que su vagina se mojara muchísimo. Antonio excitado no pudo evitar acariciar la espalda de aquella criatura y descender con ellas hacia sus nalgas. Se las acarició. Aquella minifalda enseguida se fué subiendo y sentía en sus manos la braguita de ella. Deseaba sentir las nalgas desnudas de esa joven. Sus manos se introdujeron por la goma de la braguita y acarició directamente su piel. Laura sintió que Antonio acariciaba sus nalgas desnudas. Sentía como aquellas manos las agarraban . Eran manos grandes que casi agarraban por completo cada nalga. Laura se estremecía y se apretaba a él. Antonio se separó de ella y se arrodilló. La minifalda estaba recogida en su cintura. Laura se avergonzó al sentir a aquel hombre de rodillas frente a ella mirando su braguita. Antonio vió su braguita, una enorme mancha de humedad hacía ver que esa joven estaba muy excitada. Recordó aquel coñito cuando lo lavó, era precioso. Deseó volver a mirarlo, tocarlo, sentirlo. Antonio llevó sus manos a la braguita de Laura para bajársela. Ella estaba muy avergonzada…
         – Por favor cariño, no temas….
       Ella cedió y con un gesto afirmativo de su cabeza le hizo entender que aceptaba. Se la bajó despacio. Antonio se maravilló al ver ante si aquel coño. Laura temblaba mientras sentía que Antonio estaba mirando su vagina desnuda. Nunca nadie, ni siquiera su novio, le había mirado así su vagina. Observaba la cara de ese señor y sintió morbo de sentir aquella mirada directamente  en su vagina. Se estremeció al sentir la mano de Antonio acariciandola. Aquellos dedos la acariciaban…Cerró los ojos y gimió….
          – Dios, estas empapada niña
          Antonio hablaba excitado. Laura abrió los ojos y vió a aquel hombre mirando su mano y sus dedos mojados de tocarla. Con mucha vergüenza vio como Antonio olía sus dedos mojados por su vagina y los comenzaba a lamer. Se estremeció. Iba a decirle que nunca nadie le besara la vagina pero no tuvo tiempo. Sintió el aliento de aquel señor y un gemido se escapó de su garganta cuando aquella lengua lamió su vagina. Sus piernas temblaron. Deseaba gritar, gemir, chillar…Aquella boca lamía cada pliegue de su vagina.Succionaba sus labios vaginales, su clítoris. Sentía descargas eléctricas en su coño, su clítoris iba a estallar de placer….Lo tenía increíblemente hinchado, sensible…Antonio deseó mamar aquel clítoris y lo rodeó con sus labios. Comenzó a mamar de él y Laura gritó…Nunca había sentido algo parecido. Se corrió durante largos segundos en los que su cuerpo sentía espasmos de placer. Sus piernas temblaban y apenas podía mantenerse en pie, se dejó caer arrodillada junto a Antonio y lo abrazó agradecida, sorprendida. Antonio estaba maravillado. Se ruborizaba al pensar que el coño de esa muchacha era el más delicioso que jamás había tocado o saboreado. Laura se abrazaba a él fuerte. Se besaron con una pasión similar a la de una pareja de enamorados que llevan meses sin verse. Laura estaba descontrolada. Aún sentía su vagina palpitar del orgasmo que había tenido. Acarició el pecho desnudo de Antonio. Nunca había visto un hombre con tanto vello en el pecho. Su vello era muy suave, totalmente canoso. Eso la hizo ser consciente estaba siendo infiel a su novio con un señor 46 años mayor que ella. Se estremeció al sentir que nunca se había excitado tanto y tenía que ser con un hombre así de mayor. Al bajar la mirada vio el bulto bajo el pijama. Estaba totalmente excitado. Sintió curiosidad por cómo sería. La semana anterior había sentido aquel sexo pegado a su vagina, aquel sexo la había penetrado. Bajó la mano nerviosa y acarició el estómago de Antonio. Su mano agarró la goma de la cintura del pijama y se lo bajó avergonzada. Ante ella apareció aquel sexo. Estaba totalmente hinchado. Lo miró con curiosidad. Se fijó que el glande estaba muy oscuro y era más grueso que el tronco del pene. Las venas se marcaban mucho. Le atraía mirarlo. Era un sexo feo pero le atraía mucho. No pudo evitar rodearlo con su mano y acariciarlo. Le excitaba masturbar a Antonio. Este gemía. Aquella muchacha le excitaba mucho. Deseaba volver a sentir su polla entrando en el coño de esa joven. Deseaba tenerla de nuevo desnuda en su cama. Aquella joven lo estaba masturbando y le daba placer. Miraba el rostro de aquella muchacha , lo masturbaba y no dejaba de mirar su polla. Pensó que sentiría como él, Él tampoco podía dejar de mirarle el coño a aquella joven. Laura se dejó desnudar pues deseaba volver a abrazarse a ese hombre totalmente desnuda. Antonio le acariciaba los pechos. Cada roce en sus pezones le hacía gemir. Miró como los tenía y se sorprendió pues estaban muy oscuros y grandes. Antonio la cogió en brazos y la llevó a su cama. Estaban desnudos por completo. Él se maravillaba mirando el cuerpo desnudo de Laura. Ella miraba excitada el cuerpo desnudo de Antonio. Se besaron y abrazaron. Se acariciaban los rostros observándose. Al abrazarse el sexo de Antonio rozaba el coño de la muchacha. Se estremecían al sentirse tanto. Laura sentía la boca de Antonio chupando sus pezones y ella movía sus caderas frotando su vagina contra aquel sexo de señor.
        Antonio se puso sobre ella y la contemplaba. Su polla acariciaba el coño de aquella muchacha. Lo excitaba muchísimo…
        – Eres casi una niña pero me gustas Laura…
        – Tu eres un señor mayor pero me gusta estar contigo
        – Sientes como me excitas? – le decía frotando su sexo hinchado contra su clítoris
        – Si lo siento Antonio – Laura lo abrazó y levantó sus caderas para frotar su vagina en el sexo de Antonio – Tú sientes como me excitas a mi?
        – SIII mi niña – Antonio sintió aquella vagina totalmente empapada – mi polla y tu coño se desean…
        – Siii….
      La polla de Antonio abrió con delicadeza la vagina de Laura y enseguida fue resbalando hasta penetrar hasta lo más hondo de esta. Laura temblaba de placer. Aquel sexo feo de señor mayor le volvía loca de placer, la hacía sentirse totalmente llena. Ella le pedía que la penetrara fuerte,rápido. Cuando aquel hombre se movía despacio ella le rogaba que lo hiciera fuerte. Sabía cómo volverla loca. Al moverse despacio conseguía que ella levantara las caderas y se moviera descontrolada buscando la penetración intensa. Era como si lo follara desde abajo. El al ver esa desesperación de la muchacha se moría de morbo y de deseo.
          – Que deseas mi niña?
         – Muévase rápido por favor, penetrame fuerte
         – Que te folle fuerte quieres decir?  – Antonio estaba fuera de sí por el morbo y el deseo
         – Siii…- Laura lo reconoció con verguenza
         – Dímelo cariño, pídemelo…
          – Fólleme fuerte por favor!!!  – Laura se ruborizó al decirlo
        Laura al decir esto comenzó a correrse en los brazos de ese hombre. Antonio al escuchar esas palabras y sentir que la joven se estaba corriendo, comenzó a penetrarla fuerte y profundo. Él no tardaría en correrse también. Laura sentía aquel sexo totalmente hinchado, tenso. Se movía dentro de ella muy rápido y fuerte. Sentía que la iba a hacer correrse de nuevo. Laura lo abrazó y comenzó a besarlo en la boca. Antonio comenzó a gemir y su polla estalló en un orgasmo intenso. Laura al sentir que Antonio eyaculaba dentro de ella comenzó a correrse de nuevo. Se corrieron juntos, sus cuerpos temblaban. Se abrazaron excitados…Se besaron….
          – Puedo quedarme a dormir aqui? – ella deseaba dormirse en los brazos de ese señor.
          – Claro que puedes cariño…- besándola le guiñó un ojo – pero quiero que sepas que me encanta despertar y hacer el amor…
          – A mi también…- le dijo ella sonrojándose….
        Laura apoyó su cara en el pecho desnudo de Antonio y se durmió. Antonio la abrazó y la miraba. Es preciosa, pensó. Se durmió deseando que pasara rápido el tiempo y llegara la hora de despertar….