me daríasNo era posible que tuviéramos tanta mala suerte… Guille me diría después que era el karma que Sin títuloteníamos por la manera en que empezamos la relación Mili y yo… ella poniéndole cuernos a Javier y yo a Viví… el destino nos estaba haciendo pagar las libertades que nos dimos y el dolor que causamos.

En este punto, me importaba más el dolor que podía causarme el padre de Mili, tenía entendido que era un moreno de casi 2 metros, ex militar… razón por la cual los pocos enamorados que tuvo Mili temían acercarse a su casa… ya entendía porque Javier huía de conocer al padre de Mili.

Ahora imagínense la reacción de un gigante así al encontrar a su niña atorada contra natura, con su vestido replegado en su cintura, casi como violada… sus senos al aire, su pubis desnudo, lo lógico sería con mi verga en su vagina, pero lo chocante que sería a cualquier padre ver a su bebita con una verga incrustada en el ano y una morbosa expresión de placer en ese mujeron que siempre seria su niñita.

No soy racista, pero obvio que ese negro se iba a engorilar mismo King Kong… y una cosa es que le ceda un golpe al cornudo de Javier, pero ¿qué haría con el viejo de Mili?… dejar que me golpee sin responder o intentar defenderme… en ambos casos iba terminar en el hospital o en los anuncios de defunciones.

A todo esto, las nalgas de Mili se habían contraído por el miedo, apretando a más no poder mi verga que se deshinchaba, reduciéndose a su mínima expresión, mis huevos eran dos bolitas peludas y arrugadas… ríanse si quieren pero seguro ya les ha pasado en alguna oportunidad…

Mili giro su rostro de pánico hacia la escalera, seguro ensayando una excusa para su papi. Yo no podía hacer mucho mientras Mili no se parase y me dejase salir o huir. Estaba agotado, por el partido, la fiesta, la pelea y todo lo que me exprimió Mili, apenas si tenía fuerzas… quise levantar su enorme trasero para librarme, pero no pude… lo único que pude hacer fue, al menos, subirle el vestido, cubrirle los senos y agazaparme detrás de ella… quizás su viejo no notaria mi presencia, pensé absurdamente.

Mientras la sombra sin hacer ruido iba creciendo en la escalera. El viejo de Mili era sigiloso como buen militar… Caraj… ¿y si tenía un arma y esperaba matar un ladrón?… el único ladrón que mataría en esa cochera seria al que le robo salvajemente la virginidad anal a su nenita… hasta que escuchamos su voz…

– Miauuu….

¿Qué? ¿No era gorila era tigre?, pensé… luego vi la silueta del felino… Gata de mierd… casi me da un infarto por su culpa, era la mascota de Mili, una gata angora. Ambos nos reímos y respiramos aliviados…

Mili ahuyento con señas a su gata para que no se acerque, machistamente pensé: las perras y las gatas no se llevan bien… pero estaba bien que la ahuyentara, tampoco era para que la gata venga a hacer más ruido y despierte al viejo de Mili… shu, shu, vete michi… le decía.

Una vez que la gata huyo, Mili se paró, dejando caer mi reducida verga llena de mi leche que caía de su ano abierto. Ella lo miro con gracia y ternura, adivino que el estrés del momento lo dejaron así…

– Uy pobrecito como quedaste… dijo risueña arrodillándose frente a mi verga, para darle su respectiva limpieza, un ritual que parecía haber adoptado.

Una vez que termino su labor, abandono mi verga semi erecta. Mili no quería exponerse más de la cuenta a ser descubierta en su casa… tomo un trapo y limpio como pudo las huellas de mi semen en sus nalgas y muslos, luego en mi pantalón… Mientras yo la miraba complacido y ella me sonreía satisfecha.

Yo estaba desparramado entre el piso y el mueble, dejando que Mili hiciera todo, yo estaba molido… ella en cambio parecía repuesta, se empezó a acicalar, se cubrió todo y se atrevió a modelar provocativa y juguetonamente para mi… pero tanta payasada nos pondría nuevamente en evidencia…

Mili se paseaba al lado del auto, sus pies aun desnudos por momentos parecían resbalarse, robándome sonrisas… pero en una de esas resbalo por lo que parecía parte de mi leche que se le escapó de sus intimidades cuando se paró. El asunto es que el resbalón la hizo caer de lado, obligándola a apoyarse en el auto, lo que a su vez… activo la alarma del coche… si, con sirenas, luces y todo…

– Por la put… madr… dije, ahora sí que me jodi completamente, pensé.

Con todo ese ruido no tardaría en venir el viejo de Mili y darme la tunda de mi vida. No podía esconderme en ningún lado, no podía salir por la puerta sin hacer ruido y exponerme a un tiro en mi huida, tampoco podía presentarme con mi pantalón manchado con mi propio semen.

Solo me quedaba ofrecerle al viejo de Mili mi mejilla izquierda, ya que la derecha estaba maltrecha… me encontraba resignado, mientras escuchaba el ruido que venía de encima de nosotros, de la casa…. Eran pasos ruidosos, de gigante, apresurados por llegar a la cochera…

Mili nuevamente horrorizada me miraba, por más que ella retuviera a su viejo en las escaleras, el militar bajaría a ver si es que su hijita vino con algún novio aprovechado… pero esta vez Mili me sorprendió, me hizo rápidas señas para que me meta debajo del auto… era mi última opción, me metí arrastrándome debajo del auto, mientras Mili presurosa subía la funda para dejarme entrar…

– ¿Quién anda ahí?… era la voz grave del viejo de Mili, venia de la escalera…

A la mierd… hasta acá llegue, pensé, terminando de meterme bajo el auto, mientras Mili dejaba caer la funda para cubrir el auto y a su amante que la satisfacía analmente…

– Papi, soy yo… dijo Mili asustada mientras escuchaba en las gradas a su viejo bajando.

– ¿Estas son horas de llegar?, ¿entrando a escondidas por acá en esas fachas?… se le venía la reprimenda a Mili, mientras yo apenas respiraba bajo el auto.

– Ay papi, lo siento, es que se me paso a hora, no quise despertarte, pero tropecé y active sin querer la alarma del auto… con esa vocecita de niña engreída que ponía, me daban ganas de empalarla con su vestido de escolar.

– Ok, mi niña, está bien, pero sabes que no me gusta que te vistas así, te expones a mañosos…

– Papi se defenderme, aprendí del mejor, aparte quien se va querer meter con la hija de un gran militar… dijo alimentando el ego de su padre, mientras yo esperaba que se lo lleve de ahí.

– Jajaja… si… pero… dijo el viejo zorro dudando y empezó a olfatear… acá huele raro…

Ay caraj… sentía que me orinaba… claro que olía raro, su hija olía a mi semen, me la tire 3 veces esa noche, tenía impregnado mi olor a esperma… su nenita tenía su enorme culo meloso por mi leche…

– Buenooo papi… tu sabes que estuve en una fiesta… se me debe haber pegado el olor del trago y los cigarros… tu sabes ese humor se impregna… se justificó mili medio nerviosa.

– Puede ser… pero huele como a cloro… sentencio el viejo, me jodi pensé se va dar cuenta que es olor de leche que aun tenia mili en su esfínter ajustándolo seguro para que no salga.

– Debe ser el cloro que mama usa para limpiar el piso… explico Mili miedosa.

– Si, puede ser… ¿Que se mueve ahí?… dijo nuevamente serio.

A la mierd… yo estaba tieso, pero la funda del auto parecía moverse… a mis pies veía la gata de Mili paseándose cerca al neumático… Que carajos tengo que se me pegan las perras y las gatas!… pensaba mientras veía la luz entrar debajo del auto, el viejo estaba subiendo la funda y Mili estaba helada seguro.

En mi nerviosismo me di maña para empujar con mi pie a la gata hacia afuera… la que salió maullando y pegándose a la pierna de ese gigante que parecía pie grande…

– Esta gata tuya… decía el viejo mientras aliviado veía la funda nuevamente caer y cubrirme… ven hija, vamos a dormir…

– Papi no tengo sueño… quiero quedarme un rato viendo tele… dijo caprichosamente Mili.

– Ok… pero no te desveles y ponle seguro a la puerta de la cochera…

Yo respiraba aliviado bajo el auto, escuchando en las gradas los pasos del viejo de Mili, me quede un rato… escuche unos pasos más suaves en la escalera, pensé que era la vieja de Mili…

– Dany… ya puedes salir, ya le puse seguro a la puerta de arriba.

– Que cerca estuvo eso… creo q perdí un par de kilos…

Algo precavidos y cansados por todo lo hecho, solo estuvimos un rato en su sofá dándonos besos, esperando que el militar se duerma de nuevo. Varias veces Mili me jalo de la puerta de su casa para volver a llenarme de besos, hasta que me permitió irme, tome un taxi a mi casa. Caí rendido en mi cama.

Al día siguiente Guille me conto que en la fiesta solo hubieron rumores de que Javier me atrapo besando a Mili y por eso se armó el lio… bueno si solo piensan que la bese, estamos bien, me dije… es que también tengo perfil bajo sin fama de pendejo, Mili se viste apretada pero no da pie a que se le acerquen mucho… más bien lo que comentaron más fueron las fachas de Vane, que normalmente vestía bien pero no tan provocativa, era como si pasara de monja a puta… más de uno le quería caer…

Al día siguiente, lunes, empezaban los exámenes en la facultad, así que la gente estaría más distraída en eso. Mili y yo solo teníamos examen el martes de la materia que llevamos juntos y del que estábamos en la cuerda floja. El buen Guille que era delegado del curso, me informo que el lunes en la noche había opción de sustentar nuevamente nuestro trabajo para recuperar los puntos que perdimos aquella vez que sustentamos mal por la tensión que había entre Mili y yo tras desvirgar su ano.

Ese domingo Mili y yo optamos por darnos libre ese día y estudiar por separado, era mucha tentación estar juntos… le avise del trabajo, me dijo que pase a recogerla una hora antes de la clase.

El lunes después de almorzar tarde me di una siesta, y me levante casi a la hora de la clase… Diablos… mi viejo al verme apurado, se compadeció de mí y me dio las llaves de su auto… caraj… o me aprecia mi viejo o piensa que más caro le sale pagarme de nuevo el curso… en fin, salí volando a buscar a Mili…

Mili también tomo una siesta y me recibió soñolienta sin noción de la hora… en una malla negra y una chompa suelta que le cubría buena parte de su deliciosa anatomía…

– Espérame que me cambio… me dijo

– No hay tiempo que nos agarra el tráfico… replique.

– Al menos déjame lavarme… me dijo.

Salió unos minutos después, subimos al auto, mientras ella se peinaba y terminaba de maquillarse, yo buscaba la ruta más corta, pero nada, tráfico en todos lados… el curso era de 6 a 8, y ya eran las 7pm…

– Ay Dany… como me haces venir así… que vergüenza, esta malla está rota… me dijo.

Baje la vista, Mili había abierto sus piernas y me mostraba el agujero que tenía su malla a la altura del pubis, lugar propicio pensé, mientras me imaginaba como aprovechar ese agujero… hasta que un claxon me devolvió a la realidad… semáforo en verde, avancemos…

– No es tan grande el hueco, aparte está ahí abajo y no se verá (a menos que necesites levantar la pierna para evitar que nos reprueben)… le dije calmándola.

Llegamos a las 7.30… como ya no había gente, el profesor preparaba sus cosas para irse… aquí ayudo el ruego de Mili, si este profe como cualquiera se deleitaba viéndola con sus ropas apretadas, al menos un favor le debía permitir a una alumna cumplida como Mili…

Expusimos soberbiamente, el domingo estudiamos bien, e igual que en el sexo nos complementamos muy bien… incluso el profesor nos felicitó. Nos faltaba poco para aprobar el curso, el examen al día siguiente seria puro trámite… Mili parecía una niña feliz… saliendo del salón, me planto un beso…

– Nos van a ver… le dije, pero el pasillo estaba vacío solo había gente en los salones en exámenes.

– No me importa… eres mío y tarde o temprano lo sabrán… dijo orgullosa y quizás marcando territorio, ya que Vane se me regalaba quería evitar que otra tentara suerte conmigo.

En realidad nunca tuve una chica en la facultad, desde que ingrese siempre evite enredarme con chicas de la facu para evitarme distracciones. Viví era de otra universidad, a Jeny la conocí estudiando inglés, a Angie trabajando en una tienda (casi en simultaneo con la anterior, otro enredo que algún día contare), luego una relación filial camuflada con mi prima Anita y otra relación dando clases de matemáticas a una escolar (Cinthya)… ese era mi prontuario de mi época universitaria… todas lejos de las aulas…

No había pensado como seria eso de tener enamorada en la facu, como actuar… bueno faltaba poco para terminar la carrera… así que solo dejaría fluir las cosas, permitiría que Mili se deje llevar por la alegría del momento, bajamos a buscar el auto. Por los exámenes, las cocheras cercanas a la facultad estaban llenas, tuve que estacionar en otra facultad donde había pocos autos y era algo oscuro…

Entramos al auto… había dejado una luna posterior semi abierta, lo que hizo que uno de los rollos de planos de arquitectura de mi papa, que estaban sobre el asiento de atrás, se desenrede y por el viento el papel cubría la luna posterior, no me dejaría ver por el retrovisor….

– Mili hazme el favor de sacar eso de ahí… le dije señalando los planos.

– Si me lo pides… te hago cualquier favor… me dijo coquetamente mirando mi entrepierna.

Por un momento pensé que había liberado nuevamente a la fiera anal… pero parecía más un juego suyo, ya que no dio pie a que le conteste nada… solo vio mi cara de sorpresa, sonrió y salió y entro por la puerta de atrás, por el retrovisor la vi sentada forcejear con el plano… mientras yo veía la hora…

Luego escuche un ruido del rasgar de una tela, pensé que Mili había roto el asiento y ahí si mi viejo me mata… levante la vista y vi como Mili se había subido al asiento de atrás, en 4 patas con las rodillas sobre el asiento y los codos en el respaldar… en esa acción el hueco que tenía en la malla se hizo más grande…

– Ay no… que vergüenza… no voltees… no me veas por favor… exclamo.

Lo que vi por el retrovisor quise verlo mejor y voltee, era un espectáculo inusual y excitante: Mili en cuatro con sus gordas nalgas abiertas casi en mi cara, la malla descocida entre su pubis y su ano, su pequeña tanga se metía entre sus labios vaginales, que parecían empezar a mojarse con esa fricción…

No me importo que estuviéramos en la universidad, aposte porque las lunas polarizadas del auto nos cubrirían de cualquier curioso que pasase por ese desolado estacionamiento. En ese momento no lo pensé dos veces, simplemente tome los bordes de esa descocida malla y tire a los lados abriéndola más.

– Queee… Dany no… ummm… gimió Mili, mientras sentía que mi lengua incitaba su vagina.

Nunca me había provocado tanto hacerle sexo oral a una chica, claro que lo había hecho, pero esta vez por la posición y el espectáculo que me daba Mili, me abalance sobre su conchita y la lengüeteé ferozmente, mientras con mis manos estrujaba sus enormes nalgas… y ella se estremecía…

– Para ya… no… no pares… sigue… se desdecía al sentir mi lengua en su clítoris.

Me di maña para liberar mi verga que ya votaba líquidos… baje como pude el asiento de al lado, mientras Mili se quitaba su polera que con la calentura la hacía sudar. Ahora tenía el pecho desnudo, solo con el brasier negro conteniendo sus grandes melones… y claro su malla, negra rota de par en par, con su hilo dental a un lado, mientras ella arqueaba la espalda esperando recibirme…

– ¿Qué esperas?… vamos… me decía enloquecida de excitación.

Pase como pude atrás, para esto el auto ya rebotaba en sus amortiguadores, por suerte no veía a nadie y tenía la alarma apagada… la bondad de ese auto era su espacio posterior y su altura, fácilmente entramos los dos en el asiento de atrás, ella con sus gordas nalgas apuntándome…

– Uhmmm… gimió al sentir mi verga hundirse en su húmeda vagina… no ahí, no, después no habrá tiempo para este… dijo apuntando su ano y agrego… y por acá es más rico…

– Como gustes… le dije tomándola de la cintura y apuntando a su ansioso ano.

La fui empalando lentamente, tomándola por la cintura y atrayéndola hacia mí, mientras ella me empujaba su enorme rabo a mi entrepierna. Mili que antes apoyaba sus codos en el espaldar, ahora tenía clavada sus garras en el asiento… así como yo me la clavaba a ella…

– Ay… no puede ser q me guste tanto estooo…. como me encanta ser tu perra… vociferaba enloquecida por el placer que le causaba tener su ano invadido por mi verga hasta la raíz.

Nuevamente la imagen parecía propia de una violación, un sometimiento salvaje… Mili con la malla rota mostrando su raja y sus nalgas a medias, yo martillándole el culo salvajemente mientras tomaba de riendas lo que queda de su malla, su brasier y sus cabellos… esa era también la excitación del momento, nuevamente al borde de ser descubiertos hasta expulsados.

Por Mili estaba excediendo los límites de la cordura y el exhibicionismo, una cosa era someterla en mi casa vacía… pero en el cine, en la biblioteca, en el coliseo, en el baño de la casa de Guille, en la cochera de sus padres… y ahora en el estacionamiento de la facultad!!!

Quien diría que Mili, esa morena apetitosa pero que mantenía a raya a los que querían propasarse, que se hacía respetar con sus gestos y miradas… terminaría siendo una esclava de sus pasiones, una adicta al sexo anal… algún viejo familiar me dijo cuando yo era adolescente: toda mujer tiene una puta en su interior, depende de cada uno hacer que aflore… y parece que le había dado en el punto exacto a Mili…

– No pares por favor… más fuerte… me rogaba, pasando sus brazos por atrás y tomando los bordes de su malla para abrirlos más, para que vea sus gordas nalgas.

Eso no fue todo, acto seguido, ella misma tomo sus redondas nalgas y las abrió, como para que mi verga se le hunda hasta el fondo… yo se la incrustaba tan fuerte como podía y ella resistía, mientras el auto se movía como poseído dentro del estacionamiento, ya comenzaba a chirriar pero no nos importaba.

Por momentos le besaba el cuello y la hacía temblar, o tomaba de los pelos a Mili jalando su cabeza para atrás para que me bese, dándole a entender que yo mandaba en ese castigo anal a la que la sometía… ella no se quejaba, como loca buscaba mi lengua… mientras sus senos ya habían saltado de su brasier, sus duros pezones rebotaban contra el asiento…

– Dany… ya no… ya no… que me matas… ohhh…. Uhmmm… decía Mili desfalleciente.

– Aguanta un poco… ufff ufff… le pedía sintiendo que me faltaba poco.

Apure mis movimientos, viendo a ella más cerca al orgasmo que yo… hacia retumbar sus redondas nalgas contra mí. Me invadió el morbo de ver ese enorme trasero temblar con mi verga abriéndola en dos… ella volteo y me miro con una expresión de placer, por momentos de niña violada, sometida, castigada… viendo de lado sus enormes melones vibrar con mis embestidas…

Esas imágenes terminaron por excitarme más y hacerme llegar mientras le hundía mi verga a más no poder dividiendo sus abultadas nalgas y ella contraía todo su bronceado cuerpo, mis dedos se hundían en sus gordos glúteos transmitiendo mi éxtasis… luego le vinieron los temblores y las contracciones de placer, con cada inyección de semen de mi pene a sus intestinos…

– Ay Dany… no puedo…ufff… no puedo respirar… lo disfrutó tanto que se estaba sofocando, también era porque teníamos las lunas cerradas.

No podíamos abrir las ventanas porque nos verían, solo me dedique a calmarla, acariciar sus cabellos… ella me tomo la mano y la dirigió a sus senos, sentía su corazón palpitar a mil al borde de la taquicardia… resignada a esperar que pase, apoyo sus brazos y cabeza contra el asiento… hasta que…

Escuchamos pasos afuera… a través de la luna polarizada pude ver la imagen de un hombre en traje… mierd… debe ser profesor… abrió la maletera de su auto y metió algunos documentos, ahí lo pude ver bien… era el mismo profesor que minutos antes nos aprobó y ahora estaba a unos metros de mi auto, si nos descubría no solo nos reprobaban, nos expulsaban.

Mili yacía deshecha debajo mío con mi verga aun clavada en su ano palpitante, recuperando su respiración, no sospechaba del peligro… pensé que ese profesor se subiría a su auto y se iría… pero poso su vista extrañada en mi auto, cerro su maletera y comenzó a caminar hacia nosotros…

La put… que te pario!… ¿por qué mierd… vienes?… vete caraj… murmure intentando ahuyentarlo.

El profe habrá visto el auto moverse, rebotar sobre los neumáticos, eso despierta cualquier sospecha. Mili no reaccionaba, estaba casi desmayada. Luego recordé las palabras de Guille respecto a que estábamos pagando nuestros errores…

Maldito karma… pensé.

Continuara