herederas3Una silueta emergió entre las sombras, mis ojos intentaban adaptarse y percibir quien nos Sin título1descubrió, quien profirió esa exclamación de sorpresa… conocía esa voz, luego reconocí su rostro, que con expresión entre horrorizada, decepcionada y hasta asqueada nos miraba…

Era una mujer… era Vane, aquella hembra que minutos antes quiso que mis manos toquen sus bien formadas curvas, ahora descubría que todo lo que imagino o deseo que yo le haga, se lo hice salvajemente a Mili… y empezaba una especie de sollozo decepcionado con su ego herido…

Detrás de ella emergió otra imagen, esta vez eran rasgos masculinos, lo conocía bien… era Guille que tomaba del brazo a Vane para sacarla de ahí, pero ella igual que Mili estaban como estatuas… Guille no perdió oportunidad de ver toda la escena, primero una expresión de morbo y luego un rostro en risueño e irónico, fácilmente me quería decir: felicitaciones… pero la cagast…

Guille me explico después, que con Vane fueron en busca de unos tragos para Javier y la tetona, al volver ellos habían desaparecido… tras la bofetada de Mili, Javier tomo a la tetona para desquitar su hombría herida viniendo al baño de al lado a someterla por el culo, cosa que no pudo hacer con Mili…

Como Vane tampoco me ubicaba, y se sentía muy expuesta por la ropa provocadora que uso, le pidió a Guille que la acompañe a tomar un taxi. Imagino las miradas que le habrán dado a Vane los lobos en la fiesta, que incomodo habrá sido para ella que no acostumbraba vestir así, menos a sentirse acosada…

En el camino a la puerta, pasando por el jardín, Vane le pregunto que era esa construcción, Guille le dijo que era el baño, y Vane sugestionada por el viaje largo a su casa, decidió ir justo al baño donde estábamos nosotros…

Mili y yo embebidos en nuestra gratificante experiencia, no escuchamos sus pasos en el jardín… pero el problema no eran ellos, eran los de al lado, en esencia Javier… seguramente escucho la exclamación, pero no sabía que éramos nosotros y seguro también temía ser descubierto en pleno acto sexual…

Pero nuestra identidad incógnita, no quedaría mucho tiempo sin descubrir, ya que Vane exaltada, sintiéndose traicionada por Mili, quien se encontraba con el culo criminalmente saciado por el chico que Vane le confeso que le gustaba…

– ¿Cómo me pudiste hacer eso?… ¡pensé que eras mi amiga!… vocifero Vane intentando abalanzarse encima de Mili, pero fue contenida por Guille.

– Ven… déjalos… vamos… intentaba calmarla Guille, mientras forcejeaba con Vane.

– Eres una perra Mili… me oíste… una perra… sentencio Vane, terminando de hundirnos, mientras Mili se tapaba el rostro sollozante por la vergüenza.

Hasta ese momento Javier y la tetona, que se habían mantenido en silencio para no ser descubiertos tampoco, no sabían que a quienes encontraron in fraganti éramos Mili y yo… pero tras la última exclamación de Vane, todo termino por descubrirse… al menos Javier ya sabía que al lado se habían cogido a Mili, y como a mí me mando a buscarla, seguro intuía que era conmigo…

– Pero que mierd… escuche al lado, era la voz de Javier, no tardaría en venir.

– Quédate acá… escuchaba a la tetona que tampoco quería ser descubierta.

Vane y Guille se sorprendieron al escuchar el grito al lado y los ruidos, segur la tetona y Javier pugnaban por vestirse y salir. Al oírlos, la adrenalina invadió mi cuerpo, mis músculos tiesos y adoloridos, que hacían que mi cuerpo se apoye en Mili, atorándola más profundamente… recién ahora reaccionaban…

Saque rápidamente mi verga del ano de Mili, tanto así que sentí que algunos líquidos saltaron, mientras veía que Vane se cubría el rostro para no ser salpicada o quizás para no ver las nalgas de Mili abiertas de par en par, con el hueco en su ano palpitante… luego Mili caería de lado…

– ¿Quién es?… me dijo en voz baja Guille.

– Es Javier… le dije haciendo muecas con la boca, para que no escuchen mi voz al lado.

– La put… madr… dijo Guille, y salió de nuestro baño y fue al lado, quizás para evitar que Javier saliera o para contenerlo unos momentos mientras yo me vestía.

Busque mi ropa en el suelo, me puse la ropa interior y el pantalón… Mili reaccionando muda y presa de la vergüenza también hizo lo propio, claro que primero ubico papel y se lo pasó por su ano y sus muslos para limpiar todos mis líquidos que escurrían de su esfínter.

Luego Mili siendo recontra práctica, ya que en su nerviosismo no sabía cómo ponerse el brasier y su tanga (y no le podía pedir ayuda a Vane), solamente opto por tomar su vestido que hasta hace poco era una faja, lo extendió hacia arriba y abajo, cubriéndose los senos y el pubis.

Vane parecía niña castigada, de espaldas en un rincón cubriéndose la vista para no ver nuestros cuerpos semi desnudos y sollozando de cólera. Quizás por su posición social y ser hija única, estaba acostumbrada a conseguir todo lo que quería y no podía entender como una morocha le había arrebatado al chico que le gustaba y por el cual Vane se había atrevido a vestirse casi como mujerzuela…

Al lado, la puerta retumbaba, Javier furioso cual toro encerrado, buscaba salir a como dé lugar, mientras Guille contenía la puerta como podía. Una vez con la ropa encima, voltee y mire a Mili que tiraba su ropa interior en un tacho, ya que no se la pudo poner al menos no quería que alguien la viera en el piso.

– Déjenme salir caraj… gritaba furibundo Javier.

Salí y vi a Guille pasar apuros con la puerta, le hice una seña para que la deje y así lo hizo… Javier salió como toro, metiéndole un puñete a Guille, con la inercia del golpe Javier se fue de largo al suelo, mientras Guille se tomaba el rostro. Javier dio media vuelta en el grass, giro y me vio de lleno…

– Tuuu… maldit… hijo de perr… aulló mientras se abalanzaba sobre mí. Ya sospechaba que sería yo porque busque a Mili, porque le impedí ganar el campeonato que le hubiera dado el culo de Mili que nunca pudo tener, eso era lo que le dolía más en el alma.

Una cosa es que me insulte a mí y otra que dé a entender que mi madre es una perr… así que aproveche su inercia y lo deje irse de largo… oleee… Javier nuevamente trastabillando fue a golpearse contra la puerta del baño, a un lado de la tetona. Mientras Mili ya recompuesta se fue asomando por la puerta.

Nuevamente como toro de lidia, Javier se recompuso y se abalanzo contra mí… como les comente, había pensado esta situación antes, me dije que le dejaría el primer golpe, ya que le había puesto los cuernos… luego del primer golpe lo que pasara ya dependería de nuestra hombría…

Simplemente me plante esperando el golpe… recibí un puñete en la mejilla, que a decir verdad me volteo el rostro y me removió las ideas… por la fuerza esta vez solo el tronco de Javier se fue de largo, casi hasta quedarse agazapado, y tomándose su mano adolorida porque su golpe dio en mi pómulo…

Javier levanto el rostro, ve a Mili en la puerta del baño con las manos sobre la boca, sufriendo por el golpe que me propinaron…

– Yo apenas pude tocarte, pero con el hasta en el baño, ahora veras… dijo enrumbando hacia ella.

– ¿A dónde vas?… dijo Guille recompuesto, lo detuvo en su camino, abrazándolo por detrás.

– Suéltame que la reviento… bramaba Javier enfurecido, con su ego de macho herido.

Con el ruido que causamos, a pesar de la música, comenzaron a asomar cabezas curiosas en las ventanas de la sala. Debía terminar esto antes que salieran y empezaran las preguntas.

– Suéltalo, a ver qué tan macho es conmigo… dije furioso al ver que Javier planeaba golpear a Mili.

Guille lo soltó casi empujándolo en mi dirección, yo sabía que Javier era más boca que otra cosa, poseído por la borrachera y la ira estaba desbocado, le permití el primer golpe por algún sentido de caballerosidad y desquite de su agravio… pero ahora me tocaba a mí.

Se lanzó nuevamente contra mí, lo recibí con un puño en la boca. Soltó un manazo buscando darme donde sea, lo esquive y su pómulo derecho recibió mi puño de ida y el izquierdo recibió mi codo de retorno. Cayó de rodillas con la espalda inclinada para atrás. Lo tome de las solapas de la camisa…

– Intenta tocarla y te mato… lo amenace poseído por la ira.

Luego lo golpee una y otra vez con mi puño hasta que Guille esta vez me contuvo a mí, mientras Javier caía al piso. Luego intentó infructuosamente pararse, tenía el labio roto, la nariz sangrando. Se levantó a duras penas, pero esta vez lo tomaron dos personas, eran amigos de Guille de su equipo de futbol.

– Esto no termina acá Dany… lo sabes… me amenazo, mientras los que lo sujetaban lo empujaban hacia afuera. La tetona buscaba que calmarlo y Javier la alejaba, mientras salían de la casa.

Al pie de la puerta todo era visto por Mili llorosa y preocupada, hasta que… la tomaron de los pelos por detrás y la metieron al baño… Caraj… yo pensé que termino todo y se diluía el escándalo, ya que había gente al pie del jardín observándonos… pero nos olvidamos de Vane… y se venía la pelea de mujeres…

– Hey acá no pasó nada… grito Guille a la gente que comenzaba a acercarse… hoy, hay bar libre… replico soltándole la llave a uno de sus amigos, para que abra la vitrina con todos los tragos.

– Yee… Grande Guille… se armó el barullo regresando a la sala, mientras Guille y yo entrabamos al baño a separar a esas dos hembras que se tenían tomadas de las greñas y se empujaban.

Logramos separarlas, claro que recibiendo varios arañazos… Guille tenía por la cintura a Vane que pataleaba, yo tenía abrazada por atrás a Mili, que se mostraba más calmada.

– Vane vamos… le decía Guille tranquilizándola.

Vane entro en razón, nos miró con rabia y fue saliendo escoltada por Guille… claro que al pasar por mi lado, me soltó un bofetada en la misma mejilla que recibí el puñete, me hizo ver a Judas calato… Mili reacciono soltando un zarpazo que no le dio a Vane porque yo la tenía bien contenida.

– Pudiste tener esto… y te conformas con eso… dijo despechada Vane, mostrándome sus atributos y hablando despectivamente de Mili.

– Déjame que reviento a esta regalona… exclamo Mili, forcejeando para que la suelte.

Guille se llevó a Vane, mientras yo calmaba a Mili. Una vez que se alejaron y Mili se tranquilizó, volteo a verme, me beso y comenzó acariciarme el rostro…

– ¿Estás bien?… dijo preocupada Mili

– Si no es nada… más bien hay que aprovechar y buscar tu ropa… le dije, ya que en los últimos instante de violencia, los pezones de Mili empezaron a traslucir de su vestido.

Esta vez pusimos seguro a la puerta, mientras Mili se colocaba su ropa interior, yo pensaba en lo que vendría. Javier era un patán y picón, pudo desenmascararnos frente a todos, pero no lo hizo, más por el que por nosotros… si decía que me cogí a Mili, su ex, él iba quedar como un soberano cornudo… y eso es algo que su ego no lo hubiera permitido, por eso prefirió callar… pero me la tenia jurada.

Igualmente suponía que Vane callaría que Mili le robo el chico que le gustaba. Vane se había expuesto al mostrarse frente a todos con poca ropa y regalona conmigo. A decir verdad, lo que Vane fuera hacer era más impredecible… podía destrozar a Mili con rumores, podía decir lo que vio, etc… no lo sabíamos… solo quedaba esperar… mientras que la gente en la casa seguía bailando, chismeando, etc.

Ya cambiados, abrimos la puerta y encontramos a Guille, nos dijo que Vane iba furiosa, no dejo que la acompañe, solo tomo un taxi y se fue. Agradecí como me ayudo a controlar la situación, claro que le debía un favor… dijo que no me preocupe que me iba a decir luego que rumores corrían en la fiesta.

Guille nos dejó y regreso rápido a su casa, quería salvar lo que quedase del bar de sus padres. Mili y yo optamos por irnos, estábamos expuestos, no queríamos dar pie a más rumores y que especularan los motivos de mi pelea con Javier. Tomamos un taxi a su casa y en el interior, empezó la discusión:

– Ahora Vane que va a decir de mi… todo porque no le pusiste seguro a la puerta… dijo Mili.

– ¿Qué?… te pedí irnos varias veces… pero no quisiste… aparte que te dije que no vengas a la fiesta para no exponernos… replique.

– Como te iba a dejar con esa facilona de Vane… se excusó la celosa Mili.

– Acaso no confías en mi… replique.

– Como confiar si terminaste con tu novia por mí… dijo, viendo mi cambio de expresión, cambio su voz y agrego: que pasaba si Vane se te ofrecía, seguro lo dudabas como yo te hice dudar…

– Sabes que… mejor no hablemos… dije molesto.

Yo recibo golpes por defenderla, ella duda de mí y echándome la culpa de todo. No hablamos más hasta llegar a su casa. Noto mi enojo, me tomo del brazo, se puso delante de mí con sus senos en mi pecho:

– Vamos, lo siento… no quise decirlo… es solo que… tengo miedo de perderte… me dijo apenada.

– Bueno, ya… es tarde, fue una noche larga… entra y mañana hablamos… dije cortante.

– Uy pero que mal se ve eso… dijo tomando mi mejilla, que sentí inflamada, por el golpe de Javier y el remate que le dio Vane con una potente bofetada… Ven que te echo una crema para los moretones, no puedes ir así a tu casa… agrego Mili queriendo congraciarse conmigo.

Accedí, porque no quería llegar el lunes con un moretón a la facultad. Era tarde y Mili no quiso entrar por la puerta principal porque despertaría a sus padres. Ingresaríamos por la cochera, que estaba en un semi-sotano, habían 2 puertas de cochera, la de la izquierda tenia tenía una puerta pequeña al lado.

Bajamos por la rampa de acceso a la cochera, Mili me dirigía muy cariñosa, quería aplacar mi enojo. Yo la seguía por detrás viendo su trasero moverse armónicamente en esa minifalda roja, a cada paso se le subía la mini descubriendo parte de sus jugosas nalgas y ella no hacía nada por cubrirse con su vestido…

Antes de entrar, ella volteo, sabía que la miraba embobado, sonrió pícaramente y complacida de que sus curvas me causaran tal efecto, ya imaginaba y disfrutaba la erección que se me estaba formando.

Una vez dentro, estaba semi oscuro, en un extremo solo había un auto cubierto por una funda hasta el suelo. Frente a nosotros una escalera que dirigía a su casa, entre la escalera y el auto había un viejo sofá y frente a él, casi al lado de la puerta por donde entramos había una vetusta tele… Mili y me explico:

– Acá duerme mi papa cuando se porta mal… dijo sonriendo, la mama de Mili tenía carácter…. Así que piénsalo bien antes de hacerme enojar… me amenazo juguetonamente.

Me dijo que espere, se quitó los zapatos, se escabullo por unas escaleras que ingresaban a su casa en busca de la dichosa crema. Me senté en el sofá y la veía mientras subía las gradas, la mini se levantaba más y más, casi hasta la mitad de sus nalgas… que diría su padre si viera a su niña en esas fachas…

Bajo con la crema, sin subirse la mini, mostrando parte de su ropa interior, o estaba en confianza o me estaba provocando de nuevo. Se sentó en mis piernas, sentí esas deliciosas nalgas abrirse en mi pierna, al notar el gusto que me causo, sonrió y cariñosamente me untaba la crema y se sinceraba, me dijo:

– Tú me gustaste siempre pero no me hacías caso, por más que me paseaba frente a ti con ropas llamativas… no soy una chica fácil, si deje que me hicieras todas esas cosas es porque sabía y sentía que eres especial… y esta noche lo demostraste al defenderme de ese loco… dijo Mili con cierta alegría y orgullo de al fin encontrar alguien que la valore y proteja.

Luego bajo el rostro lagrimeando, la tome del mentón, dirigí su rostro hacia mí y la bese tiernamente. Yo en Mili encontré una chica linda, inteligente, graciosa, jodida como cualquier mujer, pero que también compartía mi morbo, mi deseo sexual, que me permitía hacerle cosas que otras chicas pudorosas no dejarían… estábamos enganchados sentimentalmente, poco después lo estaríamos carnalmente.

Lo tierno de los besos se iba tornando nuevamente el pasional… a estas alturas yo sospechaba que Mili me había emboscado en su cochera, bajo el pretexto de la crema… pensar que al principio yo la incitaba para disfrutar de sus curvas… y ahora era ella la que me buscaba y pedía prácticamente que la posea…

La humedad de su intimidad la comenzaba a sentir en mi pierna, yo le había subido la mini para acariciarle sus redondas nalgas que parecía ser su otra debilidad… nuevamente su respiración se agitaba y su lengua buscaba la mía, mientras su mano incitaba mi verga a través de mi pantalón.

No aguanto mucho, bajo mi cierre y descubrió mi verga, comenzándola a pajear. Una vez que la sintió dura, no quiso perder más tiempo y tenerla adentro… se paró dándome la espalda, la mini ya estaba subida, solo hizo a un lado su tanga y se fue ubicando sobre mi verga, dirigiéndola a su goloso ano…

– Ohhhh… ufff…. gimió en voz baja, sabía que estaba en casa de sus padres, si bien quería ser empalada de nuevo, no quería llamar la atención, suficiente ser descubierta una vez.

Tenía prisa por sentirse clavada nuevamente por el que la defendió, aquel que por primera vez le desfloro su estrecho agujero… que le permitió descubrir ese placer al que ahora se había vuelto adicta…

– Ay Danyyy… solo contigo soy una puta… uhmmm… murmuraba Mili entre jadeos.

– Si… eres mi puta… le decía al oído, mientras mis manos subían de su cintura a sus senos.

Mi verga ya se había hundido en todo su esfínter… ella disfrutaba centímetro a centímetro aquella estaca que invadía sus entrañas. Se había sentado sobre mí, sus nalgas se abrían de par en par y mi verga la tenía hasta la raíz, solo faltaba meterle mis testículos…

– Ummm siii… exclamaba extasiada, ensartada a mas no poder.

Mis manos bajaron su vestido, liberando sus senos que subían y bajaban con su excitada respiración. Mili se cansó de sentir solo mi pene tieso en sus intimidades, quería saborearlo más, comenzó a menear su enorme rabo en mi ingle, quizás para menguar el cosquilleo que sentía en su esfínter.

La posición no permitía mucho tampoco, yo sentado sobre el mueble, ella sobre mi verga… sus piernas no tenían mucho espacio para subir y bajar, solo le quedaba menear su tremendo culo sobre mí, moverlo así para provocarle esas sensaciones que hace poco había aprendido a disfrutar… pero ya comenzaba a sentir mi pene como plastilina, como chicle, estirándose al gusto del trasero de ella…

Yo también quería disfrutar esto, quitarme el estrés de la pelea, de ser descubiertos, olvidar todo… así que me fui discurriendo por el mueble, para bajar mi ingle y darle espacio a que Mili pueda maniobrar, que pueda satisfacerse ella misma incrustándose mi verga a placer… después de todo siempre era yo el que la clavaba, ahora le tocaba a ella hacer el esfuerzo…

Mili entendió mi maniobra, y ella misma fue subiendo y bajando lentamente, con unos leves pero placenteros temblorcillos recorriéndola. Yo deje de acariciar sus senos y fui tomando su estrecha cintura para evitar que su enorme trasero se salga de su camino y termine aplastando mi verga.

– Uy… como me encanta esto… como no te conocí antes… uhmmm…. Musitaba.

Cada vez Mili más extasiada y desbocada, subía y bajaba con más rapidez, por momentos sentía que no podía sostenerla, mi espalda se deslizaba hasta el borde del asiento. Hasta que Mili dejándose llevar por la locura del momento se dejó caer con más fuerza… no la pude contener y terminamos en el suelo…

– Ay… caraj… ahora si me rompiste el culo… auuu… sollozo adolorida Mili.

En el último culazo que me dio, mi espalda se deslizo en el mueble, termine con mi trasero en el piso. Mientras el culo de Mili cayo con fuerza en mi ingle, abriendo sus gordas nalgas a mas no poder, con su ano partido por mi verga que sentí que le llego a los pulmones, por las ahogadas respiraciones que daba.

– Ya me fracturaste la verga… murmure, sintiendo mi verga doblada.

Mili intento pararse, pero sus talones desnudos fueron presa del piso resbaloso y nuevamente fue a clavarse con mi verga, esta vez sentí que le metí hasta los huevos…

– Ouuu… mi culito… dijo la muy sinvergüenza, con tremendo culo casi parte mi verga.

– A la mierd… quédate ahí nomás un rato… exclame yo adolorido, presionado a mas no poder por su redondo trasero hundido en mi entrepierna.

Sentía su esfínter palpitar en mi pene, por lo tosco de los últimos movimientos pensé que mi verga se deshincharía, pero curiosamente, esos temblorcillos de su esfínter me excitaban nuevamente, llegue a soltar unas gotitas de leche en su interior… ella lo sintió y movió nerviosa su cabeza, parecía disfrutarlo, pero, parece que esta vez era ella la que entro en razón…

– No Dany, ya no… el ruido que hacemos va a despertar mis padres… y ahí si te matan y me envían a un convento…

– Pobres sacerdotes… los vas a hacer pecar… le dije imaginándola con traje de monja que no podría disimular sus curvas, y los curas volteando para verle el trasero.

– Jajaja… eres un tonto…

Mili intento pararse de nuevo, y algo raro paso… no podíamos despegarnos, forcejeo un poco y nada, estábamos pegados como perros, la tenía enganchada por el culo… quizás en verdad me doblo la verga y la tenía como garfio reteniéndola o quizás era solo los nervios del momento, lo adoloridos que estábamos por todo lo sucedido, los músculos atrofiados, y que no nos hacía actuar coordinadamente…

– Ay… no… ahora en verdad soy una perra… dijo Mili asustada.

– Ya va, solo hazlo lentamente, de a pocos y saldrá… le dije calmándola aunque me quería reír.

Mili subió hasta donde sentía que no podía salir, donde su ano apresaba con fuerza mi verga, luego bajo. Repitió la misma operación varias veces, cada vez subiendo más… se había acomodado mejor, con las piernas a los lados con las rodillas dobladas arriba, las manos en el piso, su espalda contra mi pecho.

Mi cuerpo a su vez estaba apresado por ella, mis piernas entre las suyas, sus brazos a los lados de mi cintura apoyándose en el suelo y en el mueble por ratos, mi espalda contra el sillón. Y claro, mi verga aparecía y desaparecía entre sus carnosas nalgas y su ano insaciable… esto dejo de ser un ejercicio para desatorar su ano, hacía rato que mi verga podía salir de su culo, pero ella no lo quería… lo disfrutaba…

– Uy… Dany… me encanta ser tu perra… uhmmm… volvía a gemir como loca.

El dolor en mi pene fue cambiando por la excitación del momento, ahora era ella la que me violaba… en su casa, a pocos metros de donde dormían sus padres… Yo estaba excitado de verla clavarse ella misma, y tampoco le permitiría escapar, con una mano tomaba su cintura y con la otra estrujaba sus senos…

– Nunca lo olvides… eres mi perra… le dije en un momento de pasión, jalándole el pelo hacia atrás para que su oído este cerca de mi boca.

– Si, si, si… solo tuya…. Ohhh… uhmmm… gimió librándose un poco, buscando mis labios.

Nuestras lenguas se fundían en un beso, lo que nos causaba mayor excitación… ella apuraba sus movimientos, ahora ya la tomaba por la cintura para ayudarla a que se castigue con mayor rapidez y fuerza su elástico y goloso ano.

– Ay no… ay no… no puedo más…. ohhh…. exclamo, mientras se retorcía de placer.

Esa nueva oleada de orgasmo de Mili, me envolvió a mí también… mi pene doblado expulso galones de semen en sus entrañas. Ella satisfecha, se dejó caer en mi pecho, sus redondas nalgas descansaban en mi ingle… mientras sentía sus melones subir y bajar con fuerza por lo agitado de su respiración.

Estábamos felices, nos habíamos librado de toda la tensión del día, del coliseo, de la fiesta… podía decirse que esta vez, lo habíamos disfrutado más tranquilamente, a pesar de estar en su casa… sin el temor de ser descubiertos como estando debajo de las gradas en el coliseo, o de ser descubiertos en el baño de la casa de Guille por cualquier persona de la fiesta o Javier y la tetona al lado… La paz que se sentía en esos minutos era formidable, saboreando cada segundo del orgasmo…

Esa paz se rompería nuevamente… otro chirrido de puerta, esta vez ella no le puso seguro… otra vez la luz ingresando, ahora era del interior de su casa, y esta vez la luz venía a nosotros por las escaleras al lado del sofá… nuevamente una sombra formándose, esta vez podrían ser sus padres…

Mierd… no otra vez… pensé.

Continuara