herederas3Destrozada por lo incomoda de la posición y desfalleciente por el esfuerzo, la tortura anal a la que la Sin título1sometí, Mili yacía tirada contra el lavabo. Con su vestido reducido a su mínima expresión, la mini sobre las nalgas, el escote debajo de sus senos, el brasier ladeado y su tanga a medio camino entre su pubis y sus rodillas…

Ah y obviamente mili con su ano atorado por mi verga y algunos hilos de leche discurriendo por sus intimidades, y bueno… el que les escribe detrás de ella empalándola por el culo y tomándola por la cintura para que no se desparrame.

Esa era la imagen que iba encontrar Javier si entraba al baño de mujeres… al que consideraba su amigo, con su verga incrustada a mas no poder en el hasta hace poco virgen ano de su ex enamorada, de su mayor conquista…

– ¿En el baño de hombres o mujeres?… pregunto una voz femenina, intuía que era la tetona.

Mierd… ¿nos habrán visto entrar?… serán solo ellos o Guille y Vane también… que importa?… si entran, nos jodimos…

– Creo que en el baño de hombres, parece que el de mujeres está ocupado… era la voz de Javier, que me dio cierta alivio de que no entrarían a descubrirnos.

Por precaución, saque sigilosamente mi verga del ano de Mili, que nuevamente se había puesto pálida, solo se relajó, casi como desinflándose cuando le saque mi pene. Me dirigí a la puerta, que para variar con el apuro no le había puesto seguro.

Para evitar hacer ruido, me limite a hacer presión con mi cuerpo y evitar que alguien entre. Aliviado escuche el ruido de la puerta de al lado, el baño de hombres, a través de la pared escuchaba sus risas…. pensé que la tetona quería hacer sus necesidades pero…

– ¿Qué esperas?… chúpame la verga… le ordeno Javier bruscamente en su borrachera.

Al escuchar esto, puse un expresión como diciendo: Vamos Mili, cómo pudiste estar con un tipo así?, que romántico este patán… la expresión de Mili, que ya estaba repuesta, también cambio como de sorpresa diciéndome, a mí nunca me trato así… como quien dice, cada quien actúa de acuerdo al que el otro le permite…

– Hey… está bien que tu puta (mili) no te haya hecho caso y me hayas vuelto a buscar, como siempre… pero te me calmas… que si no te la muerdo… replico la tetona, como escuchando lo que pensamos.

Quise soltar una carcajada, en cambio note que a Mili no le hizo mucha gracia que se refieran a ella como una puta… cambio su expresión un rato, divago, bueno tampoco le gustó mucho comprobar que su ex Javier le haya estado poniendo los cuernos con la tetona, supongo que en el fondo lo imaginaba.

– Ok, ok… que sensible… pero nadie la mama como tú y lo sabes… hazme el favor… replico Javier más calmado, viendo que la tetona molesta lo podía dejar con las ganas.

Con cada frase, Javier revelaba más sus infidelidades, Mili obviamente estaba distraída en pensamientos al respecto, continuaba apoyada contra el mueble… yo no sabía si ponerme celoso al respecto o darle su espacio… opte por hacerle señas, para abandonar el baño.

Ella al notarlo me hizo una negativa con la cabeza… pensé que quizás, como muchas mujeres que les gusta torturarse, quería escuchar en que terminaba toda esa conversación entre Javier y la tetona… y ver si se enteraba más cosas de ellos.

Afortunadamente creo que tenía en mente otra, cosa… note que su vista perdida termino posándose sobre mi verga semi erecta y aun empapada en líquidos. Mili sonrió, se recompuso lentamente, dejo su tanguita caer de entre sus piernas al suelo y la lanzo a un lado, se deshizo también de su jaloneado de su brasier.

Así, con el vestido sin arreglar, con el pubis desnudo, los senos al aire, el cabello desordenado, el maquillaje corrido, las mejillas coloradas, los labios rojos y los ojos con un brillo particular… con todo eso lucia hermosa…

Se acercó con ojos risueños, hasta enamorados, como dándome a entender que no le importaba lo que pasaba al lado… me tomo del cuello y me beso con una mezcla de pasión y ternura. La abrace, le devolví su afecto con caricias a su espalda, cintura, obviamente mis manos no se detuvieron ahí… acaricie sus carnosas nalgas…

No sé por qué, pero mentalmente mi mente voló al recuerdo de Vane y su short apretado que dejaba poco a la imaginación, era la primera vez que la veía tan conquistadora, obviamente me di maña para verle el trasero, que era bien formado, pero ahora tocando a Mili me percate de las diferencias entre ambas…

El trasero de Vane muy llamativo se notaba que era producto de horas de gimnasio, un trasero firme y duro producto de la musculatura desarrollada por el ejercicio… yo había practicado atletismo en mi juventud y vi muchas chicas en malla o calzoneta cuya llamativa musculatura en los muslos era similar a la que apreciaba en Vane…

Por otro lado las nalgas de Mili eran naturales, heredadas, digamos de su propio biotipo y esos rasgos de sangre morena que tenía… su trasero era suave y con la consistencia de esas pelotitas anti-estrés, me podría pasar horas amasando sus muslos…

Mientras hacía estas comparaciones mentales, las caricias en que le prodigaba a las posaderas de Mili, provocaron que sus besos sean más profundos e iba ahogando suspiros entre nuestras lenguas que se entrelazaban en besos cada vez más jadeantes…

Al mismo tiempo, al lado no se escuchaba mayor ruido, apenas algunos respiración y jadeos fuertes, por momentos me sonaba a Javier, por ratos a la tetona, que seguramente le estaría succionando la verga como el tanto quería y como Mili nunca se lo hizo.

Este pensamiento al parecer también fue compartido por Mili, que abandono mis labios y poco a poco fue agachándose, pasando sus manos por mi cuello, bajando por mi torso, hasta que finalmente termino arrodillada frente a mi verga, la cual empezó a limpiar lenta y cariñosamente…

Sus movimientos comenzaron a incitarme nuevamente, mientras mi verga iba creciendo lentamente en su boca, lo que parecía gustarle y cada vez me la mamaba con mayor pasión… casi como poseída, agarraba mi pene como su juguete, su paleta de dulce y se desvivía en caricias, lamidos, succiones… llegue a pensar que Mili mentalmente estaba compitiendo contra la tetona succiona vergas… ego de mujer al fin y al cabo…

Mili por más que se vistiera coqueta, con ropa apretada, y que todos en la facultad fantasearan con ella… a decir verdad, nunca la vi coquetear, regalarse, o insinuarse a chicos, siempre mantuvo a raya a la gente con su actitud, no a todos saludaba con beso en la mejilla solo a los que consideraba amigos, al resto de lejitos nomas…

Una cosa era que Mili se sentía cómoda con la ropa ceñida al cuerpo, hasta quizás que le gustara mostrar sus atributos o sentirse orgullosa de los mismos… pero otra cosa era que Mili le diera a cualquiera sus encantos… Javier lo consiguió tras mucho tiempo siguiéndola y disimulando su esencia de pendejo para engatusarla….

Pero eso de ser coqueta y regalona iba más con las costumbres de la tetona, que a todas luces era una regalona y poco sutil, con decirles que estando con Javier ella me llego a dar miradas más que insinuantes y provocadoras… para que juzgarla, cada quien vive su vida como le place y está visto que no soy un santo…

– Deja eso ya… ufff… ufff… ponte en 4 como siempre, ya sabes que me gusta… pedía ansioso Javier al lado.

– Pero no me la metas al ano rápido, que mi conchita esta mojada… eh… le advirtió la tetona que quería también ser saciada.

Yo seguía en la gloria con la succión que Mili me practicaba, pero volví a mis cabales tras escuchar a los de al lado. Debíamos aprovechar la distracción de ellos y salir de ahí para no ser descubiertos… mis manos acariciaba los cabellos de Mili arrodillada, pero opte por apartarla, prácticamente tirándola de los pelos porque Mili se había asido de mi verga como sanguijuela…

Mediante señas le di a entender que era suficiente… que debíamos irnos… pero Mili se negó, con una cara de pasión desbordada, estaba recontra caliente y no dejaría ese baño sin que la satisfaga nuevamente… sorprendido por esa actitud, intente hacerla reaccionar con gestos más severos… pero poco caso me hizo…

Solo opto por… de rodillas alejarse un poco y lentamente inclinarse, poniéndose de 4 patas, mientras lentamente iba abriendo las piernas y arqueando su espalda… para dejarme a la vista un magnifico paisaje: esas gordas y suaves nalgas morenas abiertas de par en par, con su vagina húmeda y su ano palpitante… sumisa como una perra, entregada totalmente, esperando que la sometan…

A la mierd… no soy de acero tampoco, me había hinchado las pelotas a más no poder… al sentir que no reaccionaba Mili giro el rostro de manera provocativa para verme, pasando la lengua por sus carnosos y melosos labios aun con mi leche impregnada…

Se jodio todo pensé, y poco después tendría razón… la poca cordura que tenia se fue al diablo, el temor de ser atrapados era lo último que paso por mi mente… esta mujer era el diablo, yo la había convertido en eso, en una adicta anal y ahora no podía alejarme tampoco de ella…

Solo me quedo, tomar aire, deshacerme de mi pantalón y dirigirme lentamente detrás de ella… deslice mi verga lentamente a través de sus labios vaginales, pasando de largo, para provocarle más cosquilleo en sus intimidades… eso la estremeció desde los talones a la coronilla, tembló de placer…

Pero ella sabía que no quería solo eso… paso su brazo debajo de su vientre y con su mano tapo la entrada de su mojada conchita… con su cabeza me hizo un gesto negativo de niña engreída… por ahí no me dio a entender… yo sabía lo que quería la bandida…

Cuando pose mi verga en la entrada de su arrugado anillo, un brillo apareció en sus ojos, ansiedad en sus labios semiabiertos esperando la penetración… la cual fue haciendo lentamente para no hacer ruido, a medida que mi verga iba abriendo su carne, ella entrecerraba los ojos, como disfrutando cada centímetro que se abría paso en su estrecho esfínter…

Al mismo tiempo, en el baño de al lado parecía que a la tetona la estaban empalando contra la puerta del baño ya que se escuchaba sus toscos gemidos casi doloridos y el ruido retumbante de la puerta… al parecer Javier se estaba desquitando con ese aguachento trasero todo lo que no le pudo hacer al magnifico culo de Mili…

Yo empezaba a sacar y hundir lentamente mi verga a Mili, que con el adiestramiento anal de las últimas semanas ofrecía menos resistencia que antes. El complacido rostro de Mili que en la anterior cogida había encontrado apoyo en el espejo, ahora Mili apoyaba el rostro contra el suelo sin importarle que estuviera sucio, sus desordenados cabellos eran su almohada…

Lejos de estar arrodillado detrás de ella, como costumbre en la pose del perrito, por la posición que adopto ella, no me quedo más que agazapado como haciendo sentadillas, castigarle el ano con mi verga empujándola hacia abajo, mientras ella resistía con sus rodillas al piso y pantorrillas levantadas, el culo empinado, el torso y las tetas al suelo igual que su sufrido pero gozoso rostro…

La veía retorcerse de placer, resoplar, mordiéndose los labios para no gemir en voz alta, solo murmuraba lastimeros gorgojeos de placer… a veces no aguanta y ella misma se mordía un dedo o se tapaba la boca casi hasta ahogarse…

Al mismo tiempo, su otra mano buscaba mi tobillo para sujetarlo, por momentos lo acariciaba, por momentos lo sujetaba con fuerza, en momentos de mayor éxtasis me lo apretaba casi hundiéndome las uñas como transmitiéndome todo su placer y dolor…

Estaba en la gloria viendo sus nalgas abrirse de par en par… era la mejor cogida que había tenido con ella, la sumisa posición, el prácticamente ruego para que la sodomice, la excitante situación casi competencia con los de al lado…

Pero caraj… con todo esto, honestamente me estaba acalambrando por la posición y tras el partido que me molió las piernas… pero está dispuesto a aguantar para llevar a Mili a ese orgasmo que tanto deseaba, que era su desquite, su revancha por enterarse de los cuernos que aguanto…

Por momentos la sentía tambaleante, como próxima a reventar en un orgasmo, pero conteniéndose, procurando alargar su agonía para disfrutarlo lo más que pudiera… la veía enrojecida con gotas de sudor que parecían fundirse con lagrimeos de gozo… hasta que mi cuerpo y sus cuerpo no pudieron más…

Mi verga exploto nuevamente dentro de su estrecho ano, parecía una manguera de bombero desbocada, ella se contrajo bruscamente, luego un par de veces más… el sonoro ruido al lado disimulo nuestras leves exclamaciones de placer, ya que al parecer ellos también estaban terminando su faena…

A pesar de mis piernas casi adormecidas, tuve que darme maña para sostener las caderas de Mili, que nuevamente habían perdido las fuerzas y querían dejarse caer a un lado con sus piernas temblorosas, pero lo evito mi verga que la tenía enganchada hasta las entrañas…

Solo note una gratificante sonrisa en los labios de Mili, como cuando tienes un buen sueño del que no quieres despertar sino seguir disfrutándolo un buen rato… igual que en esos casos, Mili parecía haber babeado en la almohada, en este caso el piso…

– Ahhh… que buen culo tienes perra… gritaba Javier satisfecho.

– Uhmmm…. Ufff… exclamo a su vez la tetona.

Obviamente el brusco halago de Javier tenía que ver mucho con el placer del momento que experimentaba, porque buen culo era el de Mili, lo otro más parecía un tamal mal envuelto… lo de la tetona eran sus grandes tetas y el rostro de coqueta provocadora…

Al parecer Mili estaba tan embobada, en otro mundo que ni atención le presto a la exclamación de Javier… seguía disfrutando de cada remanente del orgasmo, esa sensación y respiración placentera que te deja durante los instantes después de llegar al clímax.

Mientras mis pulmones buscaban aire, estaba medio mareado, al borde de un paro cardiaco, por el esfuerzo, la satisfacción, el procurar no hacer ruido, callar los jadeos… ufff… ufff… intentaba recuperar el ritmo normal de mi respiración… unos instantes después ya lo había logrado… pero no sería por mucho…

Mili ya parecía haber reaccionado, despertado de un sueño que se convertiría en pesadilla… me miraba desde abajo amorosamente con una sonrisa de oreja a oreja, yo le devolvía el mismo gesto mientras acariciaba sus apetitosas y bronceadas nalgas…

Luego escuche el chirrido de la puerta… si de esa puerta a la que nunca le pusimos seguro… A la mierd… la puerta se fue abriendo como en cámara lenta mientras yo volteaba el rostro con expresión y sorpresa, ya que estábamos medio de lado, con la puerta al costado, quien entrara nos vería casi de perfil…

El rostro de Mili fue cambiando de expresión de satisfacción a horror… sus ojos y cabeza que miraban, giraron a ver la puerta, mientras sus brazos intentaban reponer su cuerpo sin éxito, no tenía fuerzas y sus brazos cayeron nuevamente al piso… mis piernas adoloridas y acalambradas no atinaban a reaccionar…

Mi verga aun tiesa seguía anclada en el generoso culo de Mili, que yacía devastada debajo de mí con su apetitoso culo al aire, empinado, abierto de par en par con mi leche pugnando por salir… el vestido rojo remangado a la cintura, los senos henchidos contra el piso igual que su rostro ahora frio como el piso…

Y claro… grotescamente mi flaco y algo peludo trasero al aire, con mis bolas reduciéndose a su mínima expresión eso mata cualquier pasión… así mismo, mi verga encogiéndose después de haber vaciado toda su carga de leche en goloso ano de Mili…

La luz exterior empezó a entrar tenuemente por la puerta mientras dé a pocos se iba divisando el jardín… afortunadamente vacío hasta el momento, en el interior del baño se iba dibujando y creciendo una sombra que no pude distinguir bien…

Lo cierto era que no había tiempo de reaccionar, de vestirse, no había donde esconderse, no había donde huir… fue el principio del fin…

– ¿Pero qué es esto…?… fue la exclamacion que oimos venir de la puerta…

Y así fue como se jodio todo…

Continuara…