TERCER DÍA, MIERCOLES: La asesoría

El sexo no son más que emociones que desean ser transmitidas a la otra persona, con tanto cariño y tanto amor, que nos produce placer. Anónimo.

“La mercadotecnia lúdica, como bien recordarán…” De pronto a Cosme Iván se le fue el hilo conductor de su clase, y es que Lizbeth se había puesto una minifalda de mezclilla que en un movimiento imprevisto le hizo recordar el esplendor de esas largas y torneadas piernas, todas ellas en el conjunto de una mujer de pelo negro largo, cara de niña y curvas de hembra derecha y hecha. No era la primera, ni sería la última vez que le pasaba con ella u otra alumna, lo que sucedía es que ya había aprendido a disimular muy bien ese tipo de desliz…nadie se percató, solo Lizbeth que descubría y pillaba por primera vez al profe en esa mirada, orgullosa de vencer de alguna manera a ese maduro hombre con fama de no prestarse a nada, su innata feminidad se desbordo para sonreír también por primera vez de otro modo y aún más victoriosa se sintió cuando vio que él titubeaba.

Lizbeth estaba aplicando para una vacante muy importante en una gran empresa trasnacional de la ciudad, deseaba seguir radicando en Guadalajara. La última entrevista era con un Gerente que había mencionado de muy buen modo al profesor Cosme Iván, ya que lo conocía de otras circunstancias. Le pediría asesoría para tener éxito en ello.
Por su parte, Cosme Iván tenía que hablar con esa tremenda hembra que lo había pescado. Claro que se dio cuenta, pero supo manejarla y sobreponerse. Le estaban pidiendo una candidata confiable de una empresa a la cual había asesorado recientemente. Sin saberlo, dos personas de la misma empresa estaban lanzando sus redes y sin saber que ambas conducirían a una excelente futura profesionista, además muy hermosa, sobre todo joven, dispuesta a aprender y colaborar.

Al término de la clase, ambos se encontraron para solicitar hablar uno con el otro. Se rieron por la coincidencia de estarse buscando. Una vez en la pequeña oficina del maestro, se explicaron y concluyeron.

Lizbeth: Okey, entonces debo manejar con cuidado mi imagen moral en dicha empresa.

Cosme Iván: Ciertamente, en esa empresa hay muchos don juan, solteros, casados, divorciados y su filosofía de trabajo no favorece las relaciones entre el personal, aunque en su currículum oculto se da, pero ya depende de ti…la fama que te ganes, es como en la escuela, ya vez se dicen cada cosas (quería saber la conducta que pudiera tener en el presente, azuzado por sus pensamientos de ayer).

Lizbeth: (quien la capto de inmediato), ¿A qué te refieres Iván? Para lo cual cruzo sus piernas lentamente, buscando primeramente entrenar para ya su futuro manejo profesional para con los hombres, sabía que en una empresa, entraría a la jaula de las jaurías desbocadas. Había tenido muy buenos maestros que tocaban el tema y más sabiendo la cultura organizacional predominante en el medio, de acoso sexual y prebendas gracias a favores corporales, eso no estaba con la filosofía de esta importante Universidad de carácter jesuita.

Cosme Iván, con seguridad, no permitiría salir mal librado de esta de a poco escabrosa conversación: Pues a que pudieras ser de cascos ligeros, a tener falta de valores y meterte por ejemplo, con un casado.

Lizbeth: Ahhh…claro, además anunciare que ya estoy prometida y próxima a casarme en unos dos o tres años, yo sabré poner a raya a los incautos, ja no será diferente a mis compañeros…acuérdate que en una clase se platicó de eso…lanzándole ya una mirada de reto abierto, de coquetería innata como para asegurarle que ella tenía el control de todo.

Cosme Iván: ahhh, bien que te acuerdas de las clases, haber te acuerdas que debemos ser muy prácticos, para también con confianza poner una de sus manos abiertas en el muslo de su alumna y decirle: es una prueba…haber, si de pronto tu jefe te coloca la mano así, y te empieza a acariciar así, qué harías, con descaro y aplomo empezó a acariciar ese piernón suave y firme al mismo tiempo.

Lizbeth, con ojos encendidos como carbón: Pues, le dejaría un rato, pero después…tomando con su mano, la mano del otro, decirle: Jefe, su mano no debe estar aquí, ya que no le doy motivos de nada, en este momento soy capaz de ir a Recursos Humanos,
De pronto, Cosme Iván forcejeo, como dando a entender que no haría caso…la alumna preferida con seguridad en sí misma, le indica con la mirada que hay cámaras grabando y que ella no va a permitir nada…

Sonriendo los dos, se dan la mano augurando que ella conseguirá el trabajo.

ELLA:

Temblando como una niña desprotegida en el baño de mujeres más cercano, odiaba y agradecía a su profesor la prueba sometida. Sabía que no estaba nada lejos de la realidad la posibilidad de que le sucedería algo así…si algo tenía su maestro era que es muy realista y si busca que sus grupos aprendan. Su temblor le llevo a poner su mano en todo el muslo en donde buen tiempo la estuvo acariciando como nunca en su vida lo había sentido. Sus rubores se le fueron a la cara, había hecho un gran esfuerzo por no denotar su nerviosismo, la catarsis que estaba sintiendo por esos candentes instantes de alguna manera eran gratificantes, ya que de suceder en la realidad, tendría que saberse manejar. Realmente sintió un placer profundo al ser acaricida por esa mano morena, a punto estuvo de emitir un gemido y cerrar los ojos. Sin pensarlo, se acariciaba tal y como él se lo había hecho su profesor y sentía un cosquilleo por todo su cuerpo, tal y como lo sintió momentos atrás.

EL:

Echándose agua en la cara para refrescarse, riendo nervioso al vérsela toda colorada,Cosme Iván sentía un leve temblor en sus manos. Nunca había llegado a tanto en una prueba tan real con sus alumnas, siempre era muy cuidadoso de no tocar a las mujeres. Tuvo que reunir toda su experiencia y sapiencia para verse seguro y como si estuviera entrenando, cuando en realidad vio la oportunidad de tocar esos muslos de maravilla. Simplemente la sensación corporal que sintió y siente en la dureza y suavidad de esa piel, no se comparaba ya con la ya muy conocida de su mujer. Tuvo que realizar un acomodo en su asiento y no permitir que le vieran la entrepierna, ya que una erección fuerte se le había provocado en toda esta extraña asesoría con su alumna.

Sin pensarlo, se acariciaba tal y como ella se lo había permitido y sentía un cosquilleo por todo su cuerpo, tal y como lo sintió momentos atrás.

CUARTO DÍA: El desengaño

El amor es la respuesta, pero mientras usted le espera, el sexo le plantea unas cuantas preguntas. Woody Allen.

Cosme Iván perplejo le replicaba a su esposa: Pero entonces, ¿es un mes de tratamiento?

Janeth, realmente preocupada: Así es querido, yo sé que siempre tienes ganas, como yo, pero debemos esperar por el bien del tratamiento. Nunca pensé que ya estaría en la antesala de la menopausia. ¿quieres? ¿podemos intentar de otra forma?
¿Tienes ganas así? Colocando su manita graciosa en el instrumento viril de su hombre que de inmediato reacciono.

Cosme Iván, con la mejor cara posible: No es necesario, de requerirse te diría, jajaja. Me preocupa que estés bien de salud. Sé que es lo mejor. Lo que me encabrita es que en una empresa importante me están pidiendo una candidata y están privilegiando la imagen corporal antes que la competencia. No entienden que no debe estar reñida. A pesar de que les envié una muy buena prospecto, no se están fijando en su desempeño, sino en su físico y me preocupa que en el futuro próximo estén más centrados en eso y no en su desarrollo pleno.

Ayyy querido, siempre tan preocupado por los demás, ya sabrá defenderse y desarrollarse tu alumna.

Lizbeth no podía creer lo que las evidencias contundentes de un video y unas fotografías le indicaban. Su despechada amiga había estado investigando. En esa misma Semana Santa, la pandilla de Agustín y Michel, una vez que las habían dejado después de la ceremonia religiosa de la noche del fuego nuevo, se habían ido a un antro en donde evidentemente estaban tomando y conviviendo con mujeres de la vida galante. No faltaba ser adivino, para suponer como habría terminado todo aquello. Las muestras de “cariño” entre los cinco amigotes y las vulgares mujeres no dejaban nada a la imaginación. Mayte había obtenido ese video de una forma vil, se había acostado con otros de los amigotes…simplemente su venganza era terrible, se había desenfrenado y antes de ir con el amigote, le platico que se ligó al maduro entrenador de la selección de soccer de la escuela y vivió su segunda experiencia como debe ser, aprendió y reafirmo que el sexo bien hecho era placer puro y no la fregadera que le hizo su exnovio. Lizbeth estaba impresionada con su amiga. Era muy hermosa y curvilínea, no le fue nada complicado ligarse al afamado exfutbolista profesional que ahora desempeña el cargo de entrenador, le calculaba unos 40 a 42 años. Había jugado con el Club Deportivo Toluca en los años 80 y ahora radicaba en Guadalajara en donde había terminado su carrera profesional con el Club Atlas (pero la historia de Mayte es otra historia por contar). Al amigote, del cual no quiso decir el nombre, ya que Lizbeth se llevaba con todos ellos, que son de Santiago y sus alrededores, le saco el video sin que supiera, ya que lo agarro desprevenido. Los vulgares y prosaicos hasta habían tenido el cinismo de filmarse y tomarse fotos.

Su entrevista fue un éxito. Obtuvo el puesto. Empezaría de a poco, para respetar su último semestre. Lo que le molestaba, es que la mayoría del personal masculino, incluyendo su futuro superior y sus compañeros no le ocultaron en nada sus miradas cargadas de deseo y lujuria. Ese pensamiento le llevo sin querer a la inefable comparación con su profesor que aunque a manera de prueba en su oficina jugo al seductor, no se asemejaba a esas claras señas de que estaría nadando entre tiburones. No le daba miedo, para eso se había preparado, pero todo se le junto para un malestar, un desengaño inquieto. Estaba desengañada de que todo fuera color de rosa en su noviazgo, era muy probable que su novio tuviera una actitud parecida a la de Michel y el otro amigote, del cual su amiga no le comento, solo que tampoco le hizo muy bien el sexo, nada comparado con el maduro ex profesional de soccer del cual prácticamente ya era su amante, sin saber que era el mismo Agustín ese amigote. El desengaño sería más brutal de haberlo sabido en este momento.
ELLA:

Casi sentía lo que Mayte le fue platicando con lujo de detalles. Su segunda experiencia había sido en los vestidores de las mismas instalaciones deportivas de la Universidad. El morbo, el peligro de ser descubiertos, la diferencia de edades, la descripción tan minuciosa que le hizo, le despertó la curiosidad y su libido dormida. El entrenador era desgarbado, flaco y alto, de piel blanca, ya casi sin pelo, había jugado de defensa central. En algunas ocasiones vistió la casaca de la Selección Nacional. En Guadalajara, aparte del tequila, los temas sexuales, el otro tema favorito es el futbol. Era muy conocido en el medio. No se imaginaba a ese maduro flaco con el juvenil cuerpo de su amiga. ¿Quién sería el otro amigote?. Quitando a Agustín, solo quedaban tres opciones. No se imaginaba a ninguno con su amiga. Su amiga le platico que con el DT había llegado a tener dos orgasmos en su primer encuentro, se los describió con lujo de pormenores y que con el amigo, simplemente no sintió gran cosa, ¿Por qué? Ella con su novio si se había llegado a encender, ella nunca se había masturbado, aunque sabía cómo se podía hacer, sin proponérselo y pensando en todo esto, empezó ella misma a hacerlo, de a poco a poco se fue encendiendo, sus dedos eran más rápidos y entraban a mayor profundidad en su rajada tierna y que no conocía invasor alguno todavía. Llego a un nivel en donde empezó a pensar en la caricia sobre su muslo de su profesor, en el cuerpo de este, en el abrazo que le dio a la esposa y sin saber porque se imaginó que era él quien le introducía esos dedos, un largo ayyyyyyyyyyy, antecedió a un casi orgasmo, por lo cual asustada paro en seco para irse a dar un baño de agua fría.

EL:

Trotaba en un parque cercano a su casa, pero le incomodaba que le llegaran pensamientos de las jóvenes mencionadas como escorts de lujo, ya que le dieron nombres y las conocía, estaba impactado, nunca hubiera pensado, le llamaba poderosamente la atención lo bien que fingían y lo discretos que eran los estudiantes con este tema. Estaba inquieto, le habían comentado que se sabía o se sospechaba de otras, ¿será que Lizbeth fuera una de ellas?.

También le incomodaba la plática que tuvo con el personal de la empresa que le solicito una candidata. ¿Cómo era posible que le mencionarán que estaban entusiasmados con Lizbeth, por su físico y no por sus competencias?…Carambas, al paso de los años, las empresas siguen sin cambiar, de hecho consideraba que estaban peor que antes, ya no había formalidad, la palabra no servía de nada, aún a veces con documentos formales por escrito, los jóvenes actuales son demasiado irresponsables. Él era mucho mayor que esos ejecutivos de esta empresa, desaprobaba su visión de trabajo. Una cosa es recrearse la vista con esos cromos humanos, tener hasta malos pensamientos, y otra privilegiar en un trabajo solo la imagen, lo de fuera y no buscar un pleno ejercicio de la profesión, realmente le molestaba ese tipo de conductas, tal vez por eso nunca encontró acomodo alguno en sus trabajos fuera de la docencia, en este trabajo se sentía a plenitud ya que se manejaba en un plano del “deber ser” y no de esta tonta realidad de tomas de decisiones equivocadas. Fiel reflejo de hasta lo que está pasando con la Selección de México de futbol soccer a punto de quedar fuera del mundial, los de arriba deciden muy mal, sin análisis solo pensando en sus beneficios económicos y engañar y manipular a las tontas masas. Dejando jugadores sin pasión por su oficio, pero que
“venden” por estar en equipos mediáticos del país o en el extranjero. Esa molestia que sentía, no acallaba la palpitación de su miembro viril, sus pensamientos eran duales: por un lado intelectualizaba todo esto, pero por el otro no dejaba de visualizar la imagen de la suculenta Lizbeth y de la caricia que le dio a su muslo. Tenía que bajar de vez en vez el trote, para acomodarse el short y que no fuera evidente para otros su inminente erección y hacer un esfuerzo grande para mitigar su fuerza. Sin mayor remedio se tuvo que sentar en una banca y de plano acostarse en el jardín, ya que su pene estaba por completo erecto. Llego a un nivel en donde empezó a pensar en la caricia sobre el muslo de su consentida pupila, en el cuerpo de esta, en el abrazo que le dio a su esposa (que fue lo último de contacto físico con ella, por lo de su tratamiento) y sin saber porque se imaginó que era a la juvenil futura profesionista a quien le abrazaba, de solo sentirlo, su virilidad hasta brincaba, por lo cual asombrado de su inusual fuerza, descanso a tranquilizarse, se paro en seco para irse a su casa a darse un baño de agua fría.

QUINTO DÍA: El enojo

El sexo forma parte de la naturaleza. Y yo me llevo de maravilla con la naturaleza. Marilyn Monroe.

El viernes se iniciaban los magnos festejos de Aniversario de la afamada Institución. Era un año importante. Se daría un concierto de música mexicana clásica con el afamado tenor Fernando de la Mora en el no menos reconocido a nivel mundial, Teatro Degollado.

El Teatro Degollado es un edificio de mediados del siglo XIX, ubicado en la ciudad mexicana de Guadalajara. El inmueble es escenario habitual de recitales, conciertos, espectáculos de danza clásica y contemporánea. Asimismo es la sede de la Orquesta Filarmónica de Jalisco, que acompañaría en esta ocasión a de la Mora.

Fernando de la Mora, es un tenor mexicano que nació en León, Guanajuato en el año de 1958. Es muy reconocido a nivel mundial. Gracias a la calidad de su voz, presencia escénica y carisma, el talentoso cantante mexicano ha sido calificado por los críticos como uno de los mejores tenores del mundo. Su repertorio incluye canciones mexicanas como boleros, románticas e incluso clásicas antiguas del país.

A tal efecto y como durarían varios días las festividades, atravesándose unos días de asueto más por uno de los tantos “puentes” que el país tiene (días de descanso obligatorios por Ley o por la Secretaría de Educación), Agustín estaba de visita en Guadalajara.

Lizbeth acompañada de su flamante prometido que incluso vestía de smoking, dado que era una función de gala, lucía imponente con un entallado vestido color bugambilia mexicano que resaltaba todas sus curvas, el escote por supuesto que era generoso, sus zapatillas le resaltaban aún más ese nalgatorio que se cargaba. Su pelo largo y negro contrastaba con el color del vestido, que llevaba entrepierna, por lo cual al caminar o sentarse dejaba ver buena parte de sus exquisitas piernas.

A lo lejos vio a su profesor Cosme Iván sentado solo, sin su esposa. También lucía impecable en su traje de gala.
Una vez sentados, sintió algo que le molestaba en la parte lateral de su pierna, al acorde de la primera canción del tenor, su éxito “Amor del Alma” del compositor Juan Gabriel, de la Mora entraba con todo para de inmediato prender al abarrotado foro que lo recibió con una carretada de cálidos aplausos. Su novio erguido fingía poner atención, ya que en realidad estaba en sus propios pensamientos. Alguien grito: “Bravooo…”

“Es más fácil esperar que tú me quieras, a que esperes que algún día yo te vea… Yo daría toda mi vida por mirarte,
y mi muerte por que un día me quisieras…”

Volvía a sentir que algo le molestaba, volteo para ver como en cámara lenta, a su profesor moviendo la cabeza de un lado a otro, al evidentemente estar leyendo algo en su celular. La molestia en la pierna le recordó la caricia en su muslo. Se tocó y vio que era el lujoso celular de su novio que incluso vibraba recibiendo un mensaje. Al ver que se trataba del número de su amiga Mayte, se sorprendió, con una puñalada de celos que le abordo su corazón, curiosa leyó: “Es la última vez que te contesto, no quiero saber ya nada de ti, fui una estúpida por lo de la otra vez, pero entiéndelo, nunca volverá a pasar, nunca más”.

Su primera reacción fue de susto, pero de inmediato el enojo hizo presa de su juvenil corazón. Las palabras y la maravillosa música no hicieron más que enervar su emocionalidad, a punto estuvo de reclamarle a su novio, pero su intelecto ganó, prefiriendo esperar un momento más oportuno. Lo único que evidenciaba su malestar profundo era el temblor repentino de su cuerpo.

“Tú puedes ser la luz de mi camino, prometo estar contigo hasta que mueras, simplemente solo dame una esperanza, que yo sin verte te daré mi vida entera…”
Su novio volteo, le sonrió, no sintió cuando ella le puso su celular en su bolsillo. Otra vez su mirada viro para encontrarse con la de su profesor, supo que estaba muy molesto, lo conocía muy bien. Sintió cuando Agustín la rodeo con sus brazos. Su malestar iba en descarado aumento. Vio que su profesor caminando apresurado, levanto miradas de desaprobación, cuando se puso de pie de improvisto y salir muy rápido de la sección en donde estaba sentado.

“Amor del alma en el silencio de mi obscuridad te veo, que eres linda, que eres buena, que eres santa,
por qué es simplemente lo que yo deseo…”

Amor del alma, que me importa si jamás he de mirarte, si es más fácil esperar que tú me quieras…
que yo sin verte te daré mi vida entera, que yo sin verte te daré…
Como si le hubieran dado una instrucción en su clase, ella en automático y sin pensárselo mucho, también se paró, no soportaba en ese momento que su novio le sonriera, la abrazara, solo le susurro, que tenía que ir al baño, una urgencia de mujeres que de improvisto tenía que atender.

“Amor del alma… amor del alma… amor del alma… amor del alma… amor del alma… amor del alma… amor del alma… amor del alma…”
Cosme Iván había tenido que asistir solo, ya que su esposa por su condición de salud actual no podría ir, sus hijos ya eran grandes y no solían acompañarlo. Estaba muy
molesto con su hijo mayor ya que le confeso que se estaba acostando con una de
las llamadas escorts de lujo de la Universidad. Él no deseaba por ningún motivo dar pie en su trabajo a murmuraciones. Su primogénito le aseguro que nadie sabía de ello, ya que ella lo hacía de buena onda y sin que nadie se enterara, él se estaba cuidando y solo era parte de su formación como hombre. Lo que le molestaba era la ligereza con su vástago trataba el tema, no era cuestión de cuidarse nada más, eran mucho más cosas implícitas. A su regreso tendría que hablar con mayor seriedad con él. Lo que acabo de rematar su enojo, es que le estaban interrumpiendo su concentración para el concierto, era de su música preferida. Al voltear para ver a Lizbeth, a la cual ya se había comido con los ojos a su llegada, su mirada y su arreglo, no le hizo más que encender su libido que no había podido desahogar en ya casi una semana, no estaba acostumbrado a este tipo de ayuno, es un marido muy gozoso, cumplidor y constante en el terreno de las lides de la cama. La gota que derramo el vaso, cuando en su celular recibe un mensaje de su amigo de la empresa a la cual ingresará esa bella alumna, en la cual lo felicita por el monumento de mujer que les envió…nunca mencionando su competitividad. Fue demasiado para su forma de ser, por lo cual necesita estar de pie, despejarse. Ya escucharía y disfrutaría del concierto de pie a un lado, en el pasillo, sería mejor así…decidido se paró y se dirigió para allá, descubriendo que también se sentía molesto, porque no se había percatado de que tenía ganas de ir al baño.
De inmediato, Fernando de la Mora, se lanzó a cantar Guadalajara, con lo cual ya los gritos y vítores, a pesar de ser la segunda canción, auguraban un apoteósico concierto. “Guadalajara, Guadalajara…”

Cosme Iván detuvo un poco su andar hacia el baño, el éxtasis del momento, al ver a todo el público ya de pie, lanzando sobreros, gritando y cantando junto con el tenor, con gusto y olvidando ya su molestia, el también corear la canción de pie en el pasillo. Al finalizar iría al baño.

Por su parte, Lizbeth también emocionada, al fin joven, olvidando ya el desliz del novio y ya casi dando paso a dos decisiones que se estaban formando en su ser, se detuvo en una de la entradas y también corear la canción.

Una vez que termino esta, se dirigió hacia el baño, maldiciendo por dentro, el hecho de que el de mujeres estuviera clausurado con una señalización…se asomó y pregunto en voz alta, pero la voz de otra mujer diciéndole que una persona se había vomitado adentro. Tendría que caminar mucho hacia el otro extremo, por lo cual viendo que nadie venía y suponiendo que nadie vendría al estar todos en el concierto, se metió al de hombres. Con claridad, aunque lejana se escucharon las primeras palabras de la siguiente canción:

“Un suspiro, una mirada

Dos manos que enlazadas están

Una pregunta enamorada

Los labios solamente amor dirán…”

Se metió al reducido retrete, haciéndosele extraño que fuera tan pequeño, se tenía que sentar para hacer su necesidad fisiológica.

Por su parte Cosme Iván que suele caminar de manera sigilosa, entro al baño sin saber que su alumna Lizbeth también se encontraba en el mismo lugar. Se fue al lugar indicado para orinar y procedió, la canción que le llegaba, le alegro que hasta empezó a tararear junto a de la Mora:

“Y en una fiebre de loca pasión Un beso ardiente, mi boca sintió Besos robados, besos de amor…”

Lizbeth, que no escuchaba eso, se salió de repentino al terminar, asustando al desprevenido y cantador Cosme Iván que con el pito en la mano se viro, asustando a la otra que ahogo un grito al verle su “cosa”…los dos no supieron que hacer, solo que cuando oyeron unas voces masculinas que se aproximaban, fue él quien
reacciono yéndose hacia el retrete y empujar suavemente a ella para meterse los dos al minúsculo sitio. A ambos les llegaron las siguientes estrofas:

“Bésame con un beso robado Porque son los que saben mejor Bésame que al besarme me has dejado Un perfume de nardos
Y un romance de amor…”

Estaban casi pegados uno al otro, con esfuerzo Iván se acomodó su pene, no sin dejar de notar que los ojos de Lizbeth no perdieron de vista por ningún momento la maniobra. Las voces no las identifico él, pero si ella, era su novio con el exnovio de su amiga Mayte…se estaban poniendo de acuerdo los descarados para irse de farra, vino y mujeres.

Cosme Iván estaba casi empalmándose, por más que no quería, el tener tan cerca ese generoso escote, las piernas casi pegadas, la respiración agitada de ambos, para que no se pudieran ver los pies de ella por si acaso, tuvieron que girarse en el mini sitio, para lo cual quedaron ya casi abrazados, estando casi a nada de caerse, por lo que ella se apoyó en él y él la tomo de su esbelta cintura…la canción seguía:

“Bésame cuando muera la tarde

Bésame si me juras amor

Otras voces entraban, esto se estaba poniendo candente, los dos estaban uno frente al otro, su respiración se agitaba aún más, los labios entreabiertos…

Bésame que tus besos

Me han hecho que se agite

Mi pecho con locura y amor…”

Las siguientes estrofas se repetían, ellos se veían a los ojos muy de cerca, como nuca habían estado de esa forma, sin saber, ni ella o él, quién fue el primero, tal vez al mismo tiempo, se fundieron en un beso sabroso que duro hasta que en el máximo esplendor de la privilegiada, entrenada e imponente voz de Fernando de la Mora terminara:
“brotara en mi pecho un incendio de amooooooor…”

Un raudal de aplausos ensordecedores hizo que reaccionaran, habían cerrado los ojos, ya que el beso fue profundo, bien dado, intenso tal cual sus personalidades, sin necesidad de palabras, sus ojos maravillados por el claro gozo que recibieron se disculparon.

Disculpa Liz…es que….Shsss Profesor Iván, nada paso, nos ganó el momento.

Ya no escucharon a nadie, por lo cual él salió apresurado: Mañana nos vemos,
gracias por entender esto…

Una sonrisa nerviosa de ella: Claro, claro, descuida…Ella se fue hacia el lavabo a retocarse y salir discretamente para con su novio al concierto.

ELLA:

Pensaba que fue mejor no haber reclamado nada, ni a su amiga, de hecho la entendía y la justificaba. Simplemente, rompería con Agustín, se daba cuenta muy a tiempo que no sería feliz con él. Incluso de eso daba gracias a Mayte. Se trataba de otro chavo inmaduro, estúpido y tonto. Mejor para ella. Así se concentraría en su inminente trabajo, en el proyecto que a la voz de ya tendría que presentar. En este tipo de organizaciones, desde un inicio te encargan ya trabajos. Ya había agendado el día de mañana con Cosme Iván para que le ayudara en ese tema. Ya tenía un gran avance, no era nada del otro mundo.

Lo que paso en el teatro, no hizo más que avivar su decisión de romper con el novio. Por la tarde noche cuando se verían lo haría. Por otro lado, simplemente, nunca sintió lo que experimento en esos breves momentos, así que decidida, mañana se lanzaría a conquistarlo, ya había decidido en toda esta larga semana que su proceso de formación como mujer tendría que ser de otra manera, que mejor manera que con alguien que seguramente lo sabría hacer. Ya estaba decidida. Su manera de pensar, se lo indicaba. Solo le frenaba, pensar que él la rechazaría. Bueno no tenía nada que perder y mucho que ganar. Vería si se equivocaba, y él también se lanzaba, su aplomo estaría en jaque, de alguna manera, seguía aprendiendo.

EL:

Estaba ya más tranquilo, su hijo estaba manejando muy bien su relación de “amigo con derechos”…canijo, de alguna manera estaba logrando lo que el no pudo hacer cuando era joven…andarse comiendo a una compañera de mejor clase social y económica y que mujer, la susodicha hacia honor a la mujer tapatía…de imaginarse a su hijo, se agitaba y más con lo que paso en el teatro…su adrenalina se volvió a poner a mil. De plano, estaba decidido a pasar hacia un umbral que nunca pensó tener en su vida profesional, involucrarse con una alumna. Mañana, se lanzaría con todo a liarse con Lizbeth, se preciaba de juzgar muy bien. En caso de equivocarse con ella, no perdería nada y si ganaría mucho. Estaba seguro, que ella intentaría
también algo, vería como se daría todo. También estaba seguro que de equivocarse, no pasaría a mayores con ella. El desojar esas posibles alternativas lo enervaba, no durmió bien.