«El hombre es un lobo para el hombre.» Thomas Hobbes
NI TU, NI YO, ¿QUIEN DARÁ EL PRIMER PASO?, ¿QUE LOBO GANARÁ?…
“No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz sino espada”. Mateo 10:34

Lizbeth, hermosa hija de 22 años del afamado y adinerado médico especializado en Ginecología, Raúl Orozco Betancourt, escuchaba cabizbaja y curiosa el sermón ofrecido por el maduro sacerdote Chuy Venegas. A lo lejos podía observar a su Profesor preferido, Cosme Iván Alonso Sánchez con su guapa esposa y sus hijos adolescentes. Sabía que su hijo mayor era casi de su edad, por ahí de los 20 años, ya que asistía a unos cursos anteriores a los que ella matriculaba y el otro unos dos o tres años menor. Su mentor, calculo tendría unos 45 años de edad, dicha información se las había dicho desde la primera clase que tuvieron, pero de eso fue el año pasado y no se acordaba. En realidad parecía de unos 35 años.

El padre Chuy entusiasmado, eufórico y emocional como suele serlo, a sus aún 50 años, empezó a contar una anécdota para relacionarla con la explicación del Evangelio de Mateo, no sin antes citar que el filósofo inglés del Siglo XVII, Thomas Hobbes popularizo en su obra de 1651, –Leviatán- la famosa frase que en su momento acuño el comediógrafo latino Tito Macio Plauto (254 a. C. – 184 a. C.) en su obra Asinaria:

“Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit.”, que significa “Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro”, al Padre Chuy le encanta preparar detalladamente su intervención dominical. Con su mejor voz, el sacerdote empezó:

“Un niño de siete años le pregunto a su abuelo: ¿Por qué hay guerras en el mundo?, Su abuelo acomodándose las gafas, le explico que en todo ser humano hay dos lobos peleando de manera constante. Un lobo pugna por la belleza, la bondad, la honestidad, la sinceridad, la fraternidad, el amor, la solidaridad y valores de ese tipo. Con paciencia les explico cada uno. El otro lobo por el contrario, quiere que el hombre luche, aplaste, domine al otro, busque su propio interés. También con palabras adecuadas a la edad de su nieto, les detallo cada uno de esos antivalores. Esos dos lobos siempre anidan en el hombre y buscan predominar sobre el otro, cuando el lobo malo gana, se llega hasta la estupidez de la guerra. El niño le pregunta ahora, ¿Qué lobo ganaría dentro de mi cuerpecito? El abuelo solo contesto: el que tú alimentes…

El sacerdote pregunto a la audiencia: ¿Cómo alimentamos el lobo del bien…? Una viejecita contesto que siendo buenos cristianos, otra señora que alimentándose de la palabra y de buenas acciones.

El Padre Chuy les dirigió una sonrisa afable y afirmando volvió a la carga, efectivamente como en Hebreos 4:12 se menciona, “Porque la palabra de Dios es VIVA y EFICAZ, y MAS CORTANTE QUE TODA ESPADA DE DOS FILOS; y penetra hasta PARTIR EL ALMA Y EL ESPÍRITU, las coyunturas y los tuétanos, Y DISCIERNE los pensamientos y las intenciones del corazón”.

Para de inmediato proseguir: La palabra de Dios es como una espada de dos filos. Penetra hasta partir el alma y el espíritu, y discierne los pensamientos e intenciones del corazón. Es la mejor ARMA que tenemos.

Por todo esto, debemos estar conscientes que vamos a tener guerra espiritual porque Jesús ya nos lo advirtió. Por lo tanto, la mejor forma de hacer esta guerra es usar la palabra de Dios como espada del Espíritu. Para eso tenemos que conocer bien la Palabra pasando muchas horas estudiando y meditando en ella y así siguió discerniendo y preguntando de vez en vez, incluyendo la pregunta ¿Cómo alimentamos al lobo del mal?….

Para ese entonces, Lizbeth ya estaba toda distraída. Pensaba en la película que iría a ver con sus amigas por la tarde, después de asistir al partido de beisbol de las 12 de la tarde. Todo el domingo para divertirse con sus compañeras y mañana lunes temprano a las 7 am la clase con Iván. Su novio Agustín radicaba en otra ciudad muy lejana, nada menos que el DF, porque estudiaba una carrera que no existía en la localidad. Solo en ráfagas captaba algunos de los conceptos y es que sabía que su papá Raúl le preguntaría al término de la misa. Con lo que agarró estaba segura salir de ese apuro.

De vez en vez, no entendía el por qué, dirigía su mirada hacia su maduro profesor. Le llamaba la atención lo diferente que lucía ahora de una cómoda bermuda y polo, haciendo lucir su envidiable figura sin artificios ni exageraciones, aún para sus demasiado atléticos compañeros de Universidad. No era nada agraciado del rostro, es decir no era el típico guapo, al contrario era moreno y simple, pero en realidad no es feo, simplemente diferente a las personas de su círculo social.

Sus amigos incluso maldecían como en los juegos de futbol en los que participaban no podían vencer con claridad al equipo de Iván que con otros maestros y algunos refuerzos juveniles del personal administrativo y uno que otro alumno tenía.

Normalmente Iván viste formal sin llegar al uso del traje, un buen pantalón docker y una camisa de marca afín al color, si acaso en Otoño un saco informal, pero ahora lucía como un jugador de golf y se veía muy bien.

Por su parte, Iván con cuidado de que su esposa Janeth e hijos no se dieran cuenta, volteaba y sonreía a una de sus tantas alumnas favoritas. Al parecer sus hijos estaban como distraídos mirando al aire, pero su esposa era muy receptiva y él estaba en su día de descanso como para dar explicaciones. Lizbeth lucía radiante como siempre. Él era muy esmerado en su imagen y aún en ese recinto quería lucir muy bien para esa fémina. A él le encantaba la fama que tenía de inconquistable, ético y de coherencia que proyectaba. Tenía un ego desmesurado. También ponía atención en la charla del sacerdote por si su familia le interrogaba, sabedores de que él no está muy convencido del acto y de que asiste a la misa del domingo a pedido de su esposa.

Al terminar la ceremonia, coincidieron las familias presentándose, Janeth le comento
un tanto sarcástica: ¡Qué guapa alumna tienes! Como has de sufrir en tus clases…
Iván solo mascullo: ya vez no todas son así, la mayoría están pasadas de peso y no
agraciadas…

Janeth: ajjjaaa y menos en la Uni, va cada cromo….

Iván: De que te preocupas, si sabes que solo tú eres la más hermosa para mí, dándole un sensual abrazo y beso delante de todos, que no pasó desapercibido para la joven Lizbeth que a mediana distancia los vio y que por un momento experimento un cierto grado de algo parecido a celos o envidia…que raro sentimiento se dijo para sí.

ELLA: Lizbeth es una joven de tez blanca, muy inteligente, madura y centrada que estudia Mercadotecnia en la mejor Universidad de la afamada Perla Tapatía, la ciudad de Guadalajara. Se podría decir que es de clase media alta, tirándole de plano a la clase alta. Su padre, que si es de extracción pobre, aunque de viejas raíces europeas por el color de su piel, a base de especializarse en su carrera de Medicina ha logrado la movilidad social y económica que todos los que estudian mucho, desean. Su mama es de Durango y ella si es de clase de abolengo venida a menos y de quien heredo su belleza especial. Lizbeth tiene un aire algo muy parecido e incluso mejor a su paisana Marlene Favela que es una actriz mexicana, nacida en Santiago Papasquiaro, estado de Durango en el país México (busquen sus imágenes en google y se darán cuenta de lo esculturales y hermosas que son en ese pueblo sus mujeres). Su pelo negro es largo, sus curvas de infarto son ya de mujer hecha y derecha. Toda su educación es muy católica, tal y como se acostumbra en el sector de clase media de México y de cualquier país latino. Colegios de monjas y círculos muy cerrados a otros ambientes, lo que en un pueblo se da. Aunque parezca mentira, sigue siendo virgen, si bien se mete sus buenos agasajes con su novio de años, Agustín el cual prácticamente lo tiene desde preparatoria y casi ya toda la carrera, ya que este semestre se gradúa. Ambos son de ese pequeño pueblo en el estado norteño de México.

La familia de Lizbeth por el trabajo del padre, radican ahora en Guadalajara, Jalisco que es un centro afamado de Hospitales innovadores y tratamientos nuevos en prueba. Ahí Raúl pudo florecer como ginecólogo de mujeres con problemas para embarazarse y encumbrarse para tener a su familia en una posición privilegiada.

La película que fueron a ver fue muy extraña, se trataba de un cine que pasaba películas de estreno junto a otras no tan recientes. La que vieron se llamaba “La Elegida”, los protagonistas son David Kepesh (Ben Kingsley, el actor que gano el Oscar por interpretar a Gandhi), es un senescente profesor universitario de 62 años bien conservados, y la hermosa estudiante Consuelo Castillo (Penélope Cruz, ¡qué senos, dios mío! y ¡que mirada de hembra en busca de todo!), quien es mucho más joven, de 32 años y poseedora de un sutil poder de seducción que atrae al profesor. Kepesh es un hombre bastante maduro, es divorciado y vive una soledad dura, solo tiene a un hijo quien es doctor, un par de amigos cercanos, entre ellos George, (Dennis Hopper) y a una amante ocasional de casi su misma edad que es Carolyn (Patricia Clarkson) quien solo se aparece en los festivos o cada quince días para dar un paréntesis a la soledad de Kepesh.
David Kepesh es célebre en el ambiente literario y público debido a su sapiencia acerca de la cultura y la literatura; y por sus cercanos que lo conocen por sus intensos instintos seductores, su pasión por las mujeres bellas y por su poca tendencia de establecer lazos duraderos; pero todo esto pierde sentido cuando la joven cubana Consuela Castillo (Penélope Cruz) se cruza en su camino después de la fiesta de graduación.

Después del juego y la seducción, los dos protagonistas empiezan una relación de la que Kepesh parece no poder prescindir. Pero al año y medio de relación pasional, los celos, la diferencia de edad (30 años) y el miedo al súbito abandono traicionan a Kepesh. Kepesh además en las diarias conversaciones con su amigo George se va influenciando por los consejos y puntos de vista que emite este quien pronostica que la relación entre un hombre mayor y una joven no tiene futuro y que solo debe aprovecharla al máximo mientras dure. Kepesh además debido a sus miedos, no interpreta o no oye los mensajes en contrario que Consuela le entrega en sus conversaciones acerca de un futuro entre ellos.

Todo esto desemboca en que Kepesh alimente en él un miedo paranoico atroz a ser dejado por Consuela, en resumen miedo al desamor. La pareja se distancia cuando Consuela intenta presentarlo a su círculo social, otra señal que Kepesh desestima. Kepesh odia admitir que se ha enamorado; pero ya ha hecho daño en la relación sin quererlo, Consuela no lo llama más ni vuelven a verse despúes del desaire. Kepesh vuelve a la vida y a la zona de confort que tenía antes de Consuela pero no la olvida y sus sentimientos permanecen en su alma torturándolo día tras día, momento tras momento.

Sin superar el tener que estar solo, sin Consuela, David Kepesh se refugia en su profesión y su relación casual con Carolyn. Dos años después y tras afrontar la muerte de su mejor amigo George, Consuela aparece en su apartamento para incredulidad de Kepesh y ella se presenta con una petición que hacerle y una noticia: ella tiene cáncer de mama.

La película la inquieto por la relación que se da entre el profesor universitario y la bella Penélope Cruz. Otra vez, sin saber porque, pensaba en el profesor Cosme Iván.

Su noviazgo es de ya casi cinco años. El último año de preparatoria que estuvieron juntos en Santiago y los cuatro años y medio de sus carreras. Solo que Agustín se tuvo que ir al DF y ella y su familia a Guadalajara. Por ese motivo las veces que se podían ver eran contadas en el año. En verano ella siempre estudio o realizaba actividades extra académicas. Claro que su novio quiso hacerle el amor, pero ella supo mantenerlo a raya y no es que no quisiera, sino que sabedora de que su papa estaba sobre ella y más que nada por prejuicios morales que tenía muy arraigada al ser muy provinciana y mantenerse expectante de los riesgos que evidentemente se le presentaban en su vida universitaria. A lo más que llegaron es que ella le practicara la masturbación con sus manitas blancas y tiernas. A estar casi desnudos uno frente al otro en alguna habitación de un lujoso motel en la ciudad, pero con la consigna de no sobrepasarse. El novio se contenía ya que se saboreaba el manjar que el futuro le deparaba. Por supuesto que le llego a acariciar con sus manos y boca esos suculentos senos que su novia tenía.
Lo que sucede es que en dichos Institutos privados es común que en cada salón de clases se formen grupitos pequeños que poco socializan unos con los otros. El círculo de sus amigas es muy parecido a su perfil, niñas bien de clase media. Chicas católicas, muy de familia, provenientes de otras provincias, de familias “normales”, nada disfuncionales.

Claro que conocían que en otros grupos se movía alcohol, drogas y sexo. Sobre todo los grupitos de mayor riqueza económica es donde más se daban esas situaciones. Su grupo varias veces asistió a fiestas en donde de manera abierta corría cualquiera de esas vertientes. Pero ellas se sabían mover, ya que sus padres las adiestraban de todos los peligros posibles. Eran diestras en cuidar su virginidad, sabedoras de que era necesario para seguir siendo “casables” con buenos partidos, so pena de hacerse de mala fama en esos círculos tan estrechos.

Por otro lado, prácticamente ella y Agustín se habían ya comprometido, se pensaban casar pasados unos dos o tres años después de que se graduarán ambos. Por supuesto que las familias estaban de acuerdo. Incluso los padres de Agustín aún más, la novia anterior de su hijo les había dado una mala experiencia al destaparse que se trataba de una alcohólica y ninfómana que fue sorprendida in fraganti en la misma casa de ellos, con un “sirviente”…uuufff fue el acabose para los padres del adinerado muchacho. Pero esa es otra historia.

Por lo mismo sabedores de la educación cristiana de su futura nuera, alentaban que su hijo la cuidara y no fuera a cometer una barbaridad. Ellos eran dueños de varios negocios en el pueblo de Santiago y sus recursos económicos eran muy superiores a los de la familia de Lizbeth. El muchacho se había podido contener ante el monumento de novia que tenía porque se daba sus buenos desquites con suripantas y amigas con derechos que no le faltaban en la soledad de su estancia en la capital del país, el DF. Cuando era época de visita a la novia, días antes se daba buenos atracones de sexo para no llegar con tantas ganas a ver a su escultural, deseada y envidiada novia.

En una semana, día a día, Lizbeth viviría un proceso en donde los dos lobos entrarían en pugna por tomar la victoria.

Él: Cosme Iván Alonso Sánchez, en realidad tiene 47 años, pero posee el don de tener una envidiable salud, por lo que representa mucho menos, es lo que se suele decir: “una persona come años”. De extracción pobre, a base de estudio y trabajo desde su adolescencia, llego a tener una Licenciatura en Economía, Maestría en Alta Dirección, Maestría en Educación y Doctorado en Economía. Trabajo muchos años en Dependencias Gubernamentales y en proyectos con la Industria, sin llegar a escalar en demasía en el organigrama, ya que prefería cambiar de puesto e iniciar de nuevo en otra ciudad, cuando veía o le pedían cosas que se salían de su estricto código de valores. Es bien sabido, que entre más subes en el Gobierno, más te debes prestar a actos de corrupción y él no se prestaba a ello, ni a establecer una política de relaciones y convencionalismos para ir quedando bien con determinadas personas que lo apadrinaran y pudiera escalar. Simplemente a él no le interesaba ese juego perverso de la grilla organizacional. Lo que le ocupaba era hacer bien su trabajo. Practicaba el voleibol de manera amateur a un muy buen nivel, sin dejar de hacer otros deportes como el soccer, el beisbol y lo que se organizara en la Universidad, ya que prefirió dejar el trabajo en el Gobierno, para ya dedicarse de unos 10 años atrás a la docencia universitaria. Ya había radicado en diversas ciudades del país e incluso vivió con su familia un año en Guatemala, haciendo una investigación para el Gobierno de Hidalgo. Él nació en un pueblito de la costa de Guerrero, cercano a Acapulco. Tiene 20 años de casado. Nunca le ha sido infiel a su esposa con una dama en particular, aunque en los últimos cinco años, aprovechando viajes por motivos de investigaciones para su Universidad se dio su gustito con “acompañantes de alto nivel”, “escorts de primera”. Una ocasión fue en Guadalajara mismo, la otra en el DF y una más en Monterrey. Pero esas son otras historias candentes por lo tórrido que resultaron. Aprovechando ocasiones en que tenía dinero extra, se dio esa pequeña libertad, ya que es un hombre muy sano, fuerte y como buen costeño, ardiente al por mayor. Sin embargo fue formado por sus padres en la disciplina del trabajo y la cercanía a Dios, por lo que sus valores morales siempre entraban en jaque, cada vez que se le presentaba la ocasión de poder contactar en un plano más íntimo con alguna compañera u alumna mayor cuando le toca dar asesorías a empresas o cursos de posgrado. Es alto, ya que probablemente tiene orígenes africanos, es muy moreno, delgado, fibroso. El típico hombre de costa. Su educación y cultura contrastan con su físico y origen, lo cual hace que llame la atención sin proponérselo. Al subir hasta cierto nivel económico y ya próximo a estar aligerado de la responsabilidad económica de sus hijos, su vida está adquiriendo un muy buen nivel de relajamiento y de confort, aunado al orgullo que siente por su vida y sus logros académicos. Tiene el síndrome de “Hugo Sánchez” (ex jugador mexicano de los 80 y 90 que milito en el Real Madrid de España- y que se le reconoce por su enorme orgullo por su carrera exitosa a pesar de las adversidades), por lo que se luce con sus alumnos, compañeros y familiares, aunque lo hace de tal manera que solo su esposa es sabedora de ese sentimiento de triunfalismo que tiene, nadie más lo percibe, al contrario lo elogian aún más por su bien adoctrinada “humildad y sencillez”.

Nada turbaba la mente de este pensante hombre, solo el seguir viéndose bien, aprender y enseñar más, lucirse ante los demás. En siete días sería puesta a prueba su conciencia y su moral.

PRIMER DÍA, LUNES: El encuentro

En todo encuentro erótico hay un personaje invisible y siempre activo: la imaginación. Anónimo.

Lizbeth suele ir a nadar a la alberca de la Uni a las 10 am que tiene tiempo libre y que el lugar se encuentra prácticamente vacío. Sus clases fueron normales. La primera clase con Iván, cansada al ser la primera y a tan temprana hora. Como que el Profe y el grupo se lo tomaron con calma y estuvo muy tranquila. De hecho, cosa rara, Cosme Iván casi no se movió de su lugar en donde se paró e incluso se sentaba de vez en vez. Normalmente es un Profesor que se mueve por todo el salón.

Cosme Iván se maldecía por haberse lastimado al descuidarse en un movimiento en el juego de padres, solteros e hijos que se dio el domingo en el club deportivo al que acudía con su familia. Le dolía el hombro, tendría que acudir al área de rehabilitación deportiva anexa a la alberca. Su única opción de tiempo libre era a las 10 am.
La doctora lo atendió prontamente, dándole una terapia inmediata con el especialista. La mesa de terapias daba hacia la alberca a través de un gran ventanal de piso a techo, la cortina estaba descubierta por completo, ya que los tratamientos se dan seguido. Para tomar el tratamiento tendría que quedarse en calzoncillos para que el amanerado terapeuta que por cierto era objeto de chascarrillos entre los jóvenes, le aplicara un masaje y tratamiento térmico con aparatos en toda la espalda, pero desde el tobillo y pierna hasta el hombro dañado. No habría problema, entre jóvenes era común andar en esta área casi desnudos. Solo que aquí se trataba de un profesor.

Una vez que del baño de hombres, salía Iván solo en su trusa tipo bikini, casi choca con una distraída Lizbeth que en un conjunto precioso todo rosa de bikini a dos piezas, también casi se cae, por lo que tuvo que apoyarse con sus manos en el pecho de su mentor preferido.

Ambos se rieron tontamente dando cualquier excusa, a pesar de haber estado juntos en otras ocasiones, nunca habían estado frente a frente de esta manera, casi desnudos, en donde solo la imaginación febril de ambos corrió desbocada para minimizar esas pequeñas prendas en este inesperado encuentro.

ELLA:

El sentimiento que tuvo Lizbeth fue muy raro, como cuando tiene hambre y el estómago se contrae. Ayer domingo ver a su pulcro profesor en bermuda y ahora en una minúscula trusa no era algo que se esperara. Sin querer comparo el fornido cuerpo de su novio, rayando en la exageración, ya le había comentado que no le gustaba como se veía, como si fuera un jugador de americano. Además, le parecía chistoso que Agustín tuviera un rostro requemado, aunque blanco y su piel blanquecina, como si fuera de dos colores. Por otro lado, siempre le pareció sospechoso que de buenas a primeras su ya prometido empezara a ponerse musculoso, como que lo sentía artificial, incluso la última vez le regaño amistosamente:¿No te estarás tomando pastillas como lo hacen la mayoría de mis compañeros para ponerte así?….Como crees le contesto un azorado Agustín, esto es producto de mis horas de gimnasia, Ja, nada más lejos de la realidad, al igual que la mayoría de los jóvenes de clase alta en el país, se empastilla para ponerse como si realmente estuviera en agotadoras horas en las pesas y los aparatos. Por el contrario vio que su profesor tenía un cuerpo musculoso que le pareció perfecto, duro, estético y que incluso vestido no se podía adivinar…sin duda su mujer que por cierto era muy guapa y curvilínea estaría feliz de tener a alguien así. Sin saber porque, la curiosidad hacia voltear a ver a su profesor que ya se encontraba tendido en una cama recibiendo un masaje por parte del terapeuta. Recordó a sus amigas que bromeaban con el buen trasero que se cargaba Cosme Iván. Muchas decían que le encantaba lucirlo con sus pantalones semi formales clásicos. Ella nunca dio mucha atención a esos comentarios, ya que por un año fue la asistente de él y se extrañaba ahora de empezar a verlo como un hombre de cuerpo atractivo. Le llamaba la atención la piel morena uniforme que tenía y que contrastaba con la sábana blanca y con las femeniles blancas manos de quien le estaba ejecutando la terapia y que atento a su trabajo y en su incesante parloteo no notaba como tanto el profesor como la alumna que nadaba en la alberca se dirigían de vez en vez miradas.

EL:

Cosme Iván quedo impresionado, pocas veces tenía la oportunidad de ver a una alumna tan escultural y bella en bikini, su libido de inmediato respondió, estaba haciendo enormes esfuerzos por no delatar el empalme que estaba teniendo. Afortunadamente estaba boca abajo, disimulando lo mejor que podía para ver nadar a Lizbeth en todo su esplendor, su bello cuerpo blanco, su pelo negro, esos ojos de inocencia contenida, ese rostro angelical y tierno, esa boca roja que sin coloretes artificiales hacia lucir a ese dulce encanto y que se le quedo en la retina, junto con las espectaculares curvas que sintió a plenitud al estar casi prácticamente abrazados hace un rato. Ahora el estilo de nado de esa mujer joven, hacia sobresalir después de cada brazada su impresionante trasero apenas cubierto por un pedazo de tela rosa que se llegaba a confundir con su piel nívea. En sus clases ya había aprendido a mirar con astucia cuando sus alumnas en sus apretados pantalones de mezclilla, o en el verano y la primavera en sus shorcitos no se daban cuenta para darse sus buenos panoramas visuales, así como en sus descarados escotes o en las vestimentas que usaban sobre todo los días de examen. Claro que le encantaba mirar, pero nunca, nunca había estado así de cerca de ver a este modelo de mujer que tuvo buen tiempo como asistente como la había visto el día de hoy. Siempre le gusto, le llamo la atención, aunque en su código estaba que nunca, nunca se sobrepasaría, pero ahora, simplemente se la estaba comiendo con los ojos y con la mente. Se daba permiso de ese pequeño desliz, al considerar que no hacía daño a nadie.

Como si se hubieran puesto de acuerdo todos, al ir hacia sus regaderas en los baños respectivos de ambos, se volvieron a topar de frente y en el pasillo, de tal manera que su caminar pausado les permitió una vez más observarse a plenitud uno al otro. Sus miradas se cruzaron, pero como buenos jugadores de pokar nada denotaron.

SEGUNDO DÍA, MARTES: La noticia

Se ha comprobado que el celibato no es que alargue la vida, sino que hace que la vida parezca más larga. Anónimo.

Mayte, la mejor amiga de Lizbeth que vivía con ella, no dejaba de llorar abrazada a una también llorosa alma sensible, que no dejaba de abrir sus ojos como platos ante lo contundente de cada revelación que le hacían. Su mente ya no asimilaba la cascada de sentimientos que recibía después de las frases entrecortadas que le mencionaban.

Mayte: ¡Desgraciado, Michel, me lastimo mucho!, Me dijo que no me dolería, y me desgarro toda, no supo hacerlo, yo me había preparado con tanto anhelo, pero él solo fue a lo suyo, sin tenerme en consideración, pero esto no se va quedar así….te juro que me las va a pagar….ya lo mande a la fregada, pero esto no se queda aquí…

Mayte al igual que Lizbeth era de Santiago, su familia le pidió a los papas de la afligida amiga que le dieran cobijo durante su estancia universitaria. A diferencia de esta, su novio Michel si estudiaba en Guadalajara, siendo de otro pueblo muy
cercano al de ellas. También desde antes ya tenían esa relación. Mayte le platicaba que había perdido su virginidad en la Semana Santa, meses atrás, si se había aguantado esa traumática vivencia es porque lo había perdonado, pero ahora se enteraba de que el angelito andaba con un transexual de lujo de la ciudad (Guadalajara es el paraíso de los escorts transexuales que luego emigran al DF y de ahí andan por todo el país e incluso al extranjero, pero una buena parte del producto nacional nacen y se transforman en esta bella ciudad).

Lizbeth, estaba impresionada, la narración de esa primera vez de su amiga no había sido lo que ella esperaba. Michel y Agustín son viejos amigos, de hecho, muy buenos amigos, ya que ambos pueblos de donde son, colindan y su gente se frecuenta mucho.

El hijo mayor de Cosme Iván, Daniel le estaba platicando de unas jóvenes alumnas de su padre, que aparentaban ser unos angelitos, cuando en realidad se trataba de unas empedernidas alcohólicas y ninfómanas que ya se habían metido con todos los chicos universitarios que habían podido. Estaba impresionado, juraría que esas jóvenes no tendrían esas licenciosas conductas, sin duda alguna estaba fuera de tiempo, no sabía distinguir en una joven el bien y el mal. ¿Sería que todas las jóvenes son lobos con piel de oveja?

ELLA:

En la intimidad de su alcoba, Lizbeth reflexionaba: ¿Cómo era posible que Michel hubiera dañado en su primera vez a su amiga? Y lo peor, ¿Por qué la engañaba? ¡ Y con un hombre…! Desgraciado, le preocupaba que era muy amigo de su novio, un ramalazo de celos se le vino de repente, tendría que hablar esto con la mayor discreción con Agustín, pero no quería por ningún motivo ser parte de una de las estadísticas de novias agredidas. Para colmo, en la TV estaban dando un reportaje muy explícito de ese raro fenómeno que se está dando de agresión en el noviazgo en México y sobre todo de parte del hombre hacia la mujer.

De pronto se le vino a la mente el encuentro de ayer con su profesor, le gusto que en su mirada no proyecto algo parecido a las miradas lujuriosas de sus compañeros, que cuando no tiene otra opción va a nadar en horarios de mucha afluencia. Todos se la comen viva, por eso prefiere ir en esa hora en donde nunca va nadie. Le gusto esa mirada, después el trato caballeroso que siempre tiene, ayyy porque los jóvenes de ahora son tan palurdos, petulantes, sin querer otra vez comparaba con su novio Agustín, del cual le chocaba el tonito para hablar que tiene la clase alta del país, como se dice “fresa” o “cherry” y ciertos ademanes, ahora que en la calma de estos pensamientos lo analizaba. Tuvo un extraño sueño, en donde a la salida de la misa, en lugar de abrazar y besar a su bella esposa, Cosme Iván a quien se lo hacía era a ella. Despertó muy inquieta y sudada.

EL:

Cosme Iván fingiendo leer una revista cualquiera, al lado de la cama de la mujer, daba por terminada una breve charla de un tema del cual ya ni se acordaba. Su mujer había ya terminado el ritual de belleza que se hacía todos los días y ya se disponía a dormir. Sin duda, conservaba muy buena figura y un rostro también muy
conservado. Solo le llevaba unos cuantos años, lo único que si evidenciaba su edad, eran ciertas huellitas de piel naranja o celulitis en los cachetes de sus glúteos o de los muslos de mujer trabajada en el deporte disciplinado, pero que a la luz era difícil que alguien los notara. Qué bueno que ya se dormía, estaba muy inquieto, una plática con otros docentes, en donde guardo discreto silencio, concretándose solo a escuchar, más la breve charla con su hijo, le tenían azorado…se decía que había una red de chavas que se estaban dedicando a prostituir. Ciertamente que en las cuatro o cinco Universidades en las que ha trabajado en el país, siempre de carácter Privado y de muy buen nivel, se corría la leyenda urbana de que algunas y algunos se dedicaban al oficio más antiguo del mundo de una manera sutil, discreta y en donde corría mucho dinero, nunca, le habían parecido ciertas esas murmuraciones, de un círculo muy estrecho y en donde de manera curiosa, nadie de los jóvenes soltaba la sopa. Sin embargo, las revelaciones hechas el día de hoy, le parecían lógicas y de mucha veracidad.

De pronto, pensó en su ex asistente y actual próxima a egresar Lizbeth, ¿Será ella una de ellas? ¿Cómo será su vida sexual?…Juraría que ella es coherente con su proceder e ideología, la conocía muy bien y siempre se le hizo hasta partido para su hijo, pero se cabreaba al ser ella de mejor posición social y económica que ellos….él se sabía, que era un simple profesor con una vida más que digna, pero nunca en los niveles de la mayoría de sus pupilos. Sin saber porque empezó a comparar el juvenil, firme y erguido cuerpo de ella con el de su esposa, así como su nivel de conversación e intelecto. Tuvo un extraño sueño, en donde a la salida de la misa, en lugar de abrazar y besar a su bella esposa, Cosme Iván a quien se lo hacía era a ella. Despertó muy inquieto y sudado.