Sin título3Miguel, poco mas o menos 25 años, delgado, 1,70 de estatura, masajista y estudiante, con Sin títulodecisión y cara dura para regalar. Sentado detrás de Sarah y muy incómodo en su asiento porque para seguir la conversación, estaba totalmente erguido en el asiento. Fue el primero en darse cuenta de que la cabeza de ella se vencía hacia un lado, se había quedado dormida por cansancio y el calor en el coche.

Le pedí estuviera vigilante para que dormida no se hiciera daño en el cuello y él paso sus brazos a los lados del reposacabezas para mantenerla derecha. Seguimos viaje y un rato después, al mirar como ella se encontraba, vi como Miguel había desabrochado su blusa y con sus manos le agarraba ambas tetas, completamente descubiertas.

Al llegar a nuestro destino la desperté, no sin antes abrochar su abrigo, pero dejando bajo el la blusa desabrochada, cosa de la que Miguel se dio perfecta cuenta. Entramos en el Pub yendo directamente a la zona mas reservada, pedimos unas copas y cuando Sarah entró en calor, Miguel la ayudó a despojarse del abrigo. Por supuesto, al hacerlo y con la blusa totalmente desabrochada, sus pechos estaban enteramente descubiertos, cosa que él aprovechó para abrazarla por la espalda y apoderarse de ellos.

Después de tenerla abrazada de tal modo, al final se sentaron, sin que a ella le importase el estado de su blusa, y dejando el acceso libre a las manos de él, que no abandonaron sus tetas ni un segundo.

A partir de ese momento se amplió el contacto, en la medida en que una de sus manos jugaba con las tetas, la otra se aventuraba entre sus piernas, ascendiendo por ellas hasta que la falda quedo plegada hasta la cintura. Reaccionó ella cerrándole el camino, mejor dicho, las piernas, y para enfriar el ambiente le propuso bailar; mala elección porque de ese modo se puso totalmente en sus manos. Miguel la abrazó estrechamente, aprovechando para besarla y, mientras lo hacía desabrochó totalmente su blusa y con la otra mano subió la falda para meterla debajo de la braga y llegar a su sexo. Ahí se acabó el baile; la llevo hasta una de las butacas haciendo que se sentase sobre él, con la blusa totalmente abierta y sin cesar de acariciarle las tetas, con la otra mano apartó los bordes de la braga para buscar su vagina que abrió con sus dedos penetrándola, masturbándola y haciendo que ella se retorciera de placer. Haciendo contorsiones consiguió llegar hasta su propia bragueta y la abrió para sacar su polla que ya latía ansiosa, la condujo hasta ponerla en contacto con la entrada de la vagina e hizo presión sobre ella hasta penetrarla, siguiendo frotando su clítoris con los dedos buscando un rápido orgasmo, por si acaso se le ocurría aparecer al camarero. Recuperando a medias la compostura continuaron jugueteando durante un largo rato, hasta que decidimos iniciar el regreso.

Juntos se sentaron detrás, mientras yo conducía y no habían pasado ni dos minutos cuando, por el espejo retrovisor, me di cuenta de que ella tenía la blusa completamente desabrochada y el mordisqueaba y acariciaba sus pezones. A partir de ese momento se precipitaron las cosas, ella recostada sobre la puerta del coche, y el quitándole la braga y haciendo verdaderos equilibrios hasta conseguir meter su polla en ella y no parar hasta correrse.

Después y hasta el final del viaje, no cesaron las caricias, los besos etc., hasta el momento de dejarle cerca de su casa.

Hubo una segunda cita, en la que las cosas se precipitaron un poco y no salieron por completo como ellos deseaban. El encuentro fue afectuoso y, como casi siempre sucede, entre el calor de la calefacción y la oscuridad en el coche, ella comenzó a dar cabezadas y Miguel, ya acostumbrado, la sujeto en cuello rodeándola con sus brazos y aprovechando para desabrocharle el vestido negro que ella llevaba, desnudar sus tetas y aprisionarlas con sus manos, sin soltarlas hasta no llegar a nuestro destino.

Dentro del local y como era frecuente, no había otra persona que el camarero, asi que nos sentamos los tres en el local del fondo y comenzó una especie de batalla en la que el pugnaba por desnudarla y ella poniéndole trabas.

Era hábil, con la excusa del masaje se situó de pie tras ella y comenzó a masajear sus hombros. El pretexto estaba dado para comenzar a desabrochar la blusa, para apartarla de los hombros y hacer que cayera por si misma, con lo que las manos no pararon de masajear sus tetas sin que, por ello, la situación avanzase gran cosa.

Iniciamos una partida de billar, bajo la regla de que, aquel que metiese la bola blanca tendría que cumplir la pena que los otros dos jugadores le impusieran. Sarah fue la primera en meter la bola, y Miguel se apresuró a acercarse a ella y desabrochar un par de botones de la blusa que vestía. No era gran cosa pero si lo suficiente para que pudiéramos ver la forma de sus pechos, visión muy agradable. Siguió el juego pero no tardó mucho en que ella cometió el segundo error, y se repitió la escena. Miguel la desabrochó otro par de botones y, ahora si, las tetas saltaron alegremente fuera de la blusa y allí estaban las manos de Miguel para agarrarlas, para comérselas a besos y a mordiscos en sus pezones; en un momento la blusa estaba por los suelos y Sarah recostada sobre la mesa de billar dejando que él la fuera despojando de la braga.

La imagen era sugerente, ella totalmente desnuda sobre la mesa de billar, las piernas bien abiertas y entre ellas la cabeza y las manos de Miguel que al instante la había metido un par de dedos sin cesar por ello de lamer su clítoris haciendo que ella se retorciese de placer. Pronto estuvo a punto, él se desabrochó el pantalón haciendo aparecer su polla tiesa y guiándose apenas con su mano se la metió hasta el fondo. La mordía y lamía los pezones, con sus dedos titilaba su clítoris y los sexos de ambos parecían sacar chispas a cada envite que mutuamente se daban, con lo que no tardó en llegar un orgasmo casi simultaneo y el semen desbordando la vagina encharcó un pedazo del fieltro de la mesa.

Antes que los camareros del local se dieran cuenta del desaguisado, salimos del local, aunque no sin llamar la atención de todos cuando cruzando el bar, Miguel, que la llevaba cogida por los hombros, hizo que se abriera el abrigo y todos se dieran cuenta que, bajo el, estaba totalmente desnuda.

Una vez en el coche y con la calefacción a tope, la quitó el abrigo e hizo que se tumbara sobre el asiento trasero que compartían y con toda rapidez se acostó sobre ella para meter de nuevo su polla dentro de ella hasta correrse. Los dos estaban fatigados de los esfuerzos hechos, así que se vistieron y el resto del viaje lo hicieron adormilados y casi sin cruzar palabra.

Cuando llegamos al pueblo y se despertaron, iniciaron una medio discusión; él quería llevarla hasta su casa para el tercer polvo de la noche, y ella se quejaba de estar fatigada, aunque por fin accedió a subir al piso para que la diera un masaje. Nada más entrar en la habitación se desnudó de cintura para arriba y se tumbó sobre la cama, cosa que no tardó él nada en imitar, no sin antes haberla despojado de las medias y braga. Hubo masaje, por supuesto, pero lo dieron los dedos de Miguel metidos en su vagina mientras que con la boca le comía las tetas. El cuerpo de ella se arqueaba y retorcía sobre la cama y ahora fue el turno de ella en tener un gran orgasmo gracias a la gran masturbada que recibía. El ya no daba para más y así terminó la noche.

La siguiente fue una cita en toda regla.  Habíamos quedado para enseñarnos una nueva discoteca que él conocía y que aparentaba no tener demasiada clientela, a juzgar del vacío casi total en el que nos encontramos al llegar. El local tiene dos ambientes, una gran sala, la disco propiamente dicha, y un segundo, bastante más pequeño, cerrado con mamparas y tapices, pero con asientos cómodos y amplios; espacio que parecía no abrirse salvo en ocasiones especiales o, posiblemente en temporadas con más afluencia de clientes, pero abierta en esta ocasión para nosotros, más tarde supe que el dueño era un amigo de Miguel y todo había sido acordado previamente entre ellos.

Nada mas sentarnos en las butacas y aún antes de que llegase el camarero con las bebidas, ya Miguel había comenzado a tomar posesión de su presa, al menos así parecía considerarla, porque su blusa ya estaba medio abierta y las manos de él apresando sus tetas, cosa que no interrumpió ni con la llegada del camarero que, aparte de alucinar un poco ante el panorama expuesto a sus ojos, entabló conversación para disfrutar un poco más de la visión de las tetas ahora ya totalmente descubiertas, y Miguel, dándose perfecta cuenta de ello, terminó de despojarla de la blusa para después subirla la falda hasta las caderas y poner su sexo también desnudo ante los ojos del camarero. Ël fue el primero en dar el paso, desabrochó su pantalón para sacar su verga y con la ayuda de Miguel que con sus manos apartaba la braga y abría su sexo, se la clavó de un solo golpe y comenzó un frenético bombeo.

Miguel había sido el organizador de aquello, pero en pocos minutos me di cuenta de que no estaba contento de haberlo hecho, las muestras de sus celos eran mas que evidentes y al momento le dijo a su amigo el camarero que desapareciese. La escena había sido un tanto brusca y para tratar de suavizar el ambiente, se puso en plan servicial y comenzó a darle masajes en el cuello y espalda, a lo que ella respondió de mil amores. También, como era lógico, el masaje que había comenzado en el cuello y la espalda, fue evolucionando. El se arrodilló ante ella y recomenzó masajeándola los pies y las piernas, fue ascendiendo por ellas hasta llegar a los muslos, de manera hábil deslizó los laterales de la braga para descubrir su sexo, y siguió adelante con su exploración abriéndolo, buscando su clítoris y titilando sobre él con sus dedos al descubrirlo, al tiempo que la metía varios de sus dedos. No tardó mucho ella en comenzar a responder a los estímulos que recibía; su cuerpo estaba fuera de su control, se estremecía, elevaba sus caderas buscando mayores y mejores sensaciones, prácticamente toda una mano de Miguel estaba dentro de ella, aunque no tardó mucho en retirarla y sustituirla por su verga. El solo se había molestado en desabrochar y bajar sus pantalones, pero ella estaba desnuda totalmente sobre un sofá, mientras ambos avanzaban con sus movimientos de mete y saca, movimientos que se iban haciendo más frenéticos a medida que se aproximaban al orgasmo que ambos buscaban, al tiempo que parecían querer retrasarlo lo más posible, ya que interrumpieron sus movimientos y cambiaron de postura al tiempo que recuperaban sus vestimentas, si bien la blusa de ella continuaba abierta casi por completo y las tetas de ella parecían cada vez más apetecibles.

Nuevas bebidas, algún cigarrillo, un par de bailes que más parecían un refregón continuado, en el que las manos se perdían por todos los rincones de sus cuerpos y que les llevaron a desnudarse mutuamente, a volcarla sobre el sofá y buscar la entrada de su vagina con sus dedos, a meter su cabeza y penetrarla con su lengua, a que ella se volviese y tomase en su boca aquella polla que no paraba de buscarla, a sentarse sobre ella hasta lograr que no hubiera ni un centímetro de separación entre sus cuerpos.

Otro descanso, nuevas copas y juegos entre ellos; se habían vestido hacía escasos minutos pero les duró poco. Las manos de Miguel estaban irremisiblemente atraídas por las tetas de Sarah, y el juego consistía en desabrochar y abrochar su escote para desnudarlas. Los dos iban por su tercera o cuarta copa y el ambiente estaba mas que caldeado; sentados en la misma butaca, él trataba de recobrar la dureza de su polla para metérsela de nuevo, frotaba su polla contra la vagina de ella tratando de lograr que se le pusiese tiesa, sin conseguirlo a pesar de la colaboración y el interés de ella, así que se tomaron un descanso para recuperar fuerzas, aunque era tanta el hambre que Miguel tenía, que sus dedos no salías de la vagina de ella  y la masturbación era incesante y así continuaron durante horas.

Por el contrario, el comienzo de anoche fue un desastre. Sentados en la zona billar, con dos ingleses sin parar de jugar y ella sin para de hablar paja ni un solo instante. Tan solo cuando los ingleses terminaron su juego, Miguel se decidió a comenzar con un masaje en los hombros y cuello, a lo que tampoco inicialmente parecía estar muy decido por el poco entusiasmo que ponía. Tuvo que pasar un largo rato para que comenzara a poner un poco mas de interés en lo que hacia, y para ello tuve que conseguir que ella cambiase su pantalón por un vestido ligero, bajo el cual solo dejó la braga. A partir de ese momento, el ambiente se empezó a animar; juego de billar en el que los botones del vestido se iban desabrochando, a medida que la bola blanca se metía indebidamente; Miguel aprovechaba cada pausa en la partida para desabrochar completamente el vestido, con lo que ella estaba jugando tan solo con la braga, hasta que, en una de esas, también se la quitó y la volcó sobre la mesa boca abajo. No hubo más preámbulos, se desabrochó el pantalón y la clavó la polla sin remilgos. Después, masaje en la butaca, con ella desnuda casi por entero y los dedos de Miguel masturbando su clítoris, hasta que después de varios polvos salimos al coche para volver a casa.

Habríamos recorrido no mas allá de tres o cuatro kilómetros y ya la había quitado la braga y desabrochado totalmente el vestido de forma que lo llevaba colgado de los hombros pero dejando totalmente su cuerpo al descubierto. Así llegamos hasta la casa, para nada mas entrar en ella, haciendo  que se desnudase por completo, la tumbó sobre el sofá y se acostó sobre ella para directamente comenzar a follarla de todas las maneras imaginables.

El sofá no era cómodo, así que siguieron en la cama y nada mas hacerlo, ella volvió a colgarse de su verga y haciéndole tal mamada que el cuerpo de Miguel se retorcía incontrolable, no pudiendo evitar el correrse en la boca de ella que, en un beso, le devolvió todo el semen recibido.

Estaban medio muertos de cansancio, pero eran insaciables y no pararon de follar en un par de horas, en todas las posturas imaginables, por todos los lugares posibles, y hasta utilizando uno y otra, una polla de latex para metérsela cuando ya no podían mas.

Anoche sucedió casi un imprevisto, en la medida de que ni siquiera habíamos pensado en salir, pero lo hicimos y encontramos a Miguel. Juntos dimos un paseo buscando un pub en el que tomar una copa, pero no era la noche de la suerte; el primero, un pub acabado de inaugurar, estaba cerrado. El segundo, en obras porque van a cambiar de local, aunque ahí si pudimos tomar algo aunque el local ya era muy incómodo, así es que decidimos tomar el camino de regreso y en ese momento comenzó el espectáculo. Los dos se sentaron juntos en los asientos traseros, lo que para ellos les facilitaba enormemente las cosas; en pocos momentos, la gabardina que ella vestía había desaparecido, y con ella la blusa, de modo que solamente la quedaban la falda y la braga. Tampoco era un gran impedimento, porque durante todo el viaje no paró de masturbarla, de modo que ella estaba a punto de caramelo cuando llegamos a la casa.

El tipo fue realmente hábil, puesto que no hizo ni una sola referencia a follar con ella; comenzó, si a darla masajes en los hombros y cuello, cosa que ella siempre necesita, y que fue un estupendo motivo para que ella desnudase su torso por completo. Las manos de Miguel pronto abandonaron el masaje de los hombros, para centrarse directamente en las tetas, que amasó convenientemente, al tiempo que la comía los pezones. Fue bajando sobre su vientre hasta llegar a su sexo, en el que los masajes y caricias se convirtieron en presión para acostarla sobre el sofá y acostarse sobre ella. La penetró y comenzó el bombeo en su vagina, tan solo interrumpido para darla la vuelta, ponerla en plan perrito y cambiar la diana de su verga; comenzó a follarla por el culo sin que ella se quejase ni opusiera la menor resistencia incluso cuando se corrió dentro de ella.

Después de un buen rato sentados sobre el sofá y desnudos, Miguel se levantó y tomándola de la mano la llevó hasta el dormitorio y la acostó sobre la cama, se puso sobre ella y de nuevo comenzó a follarla, al tiempo que con una de sus manos no cesaba de frotar su clítoris. Los movimientos de su pelvis se iban acelerando por momentos, las piernas de ella le aprisionaban por la cintura tratando de lograr el mayor contacto posible. Ya no había límites ni contención alguna, sus cuerpos chocaban con fuerza el uno contra el otro, hasta que el de ella pareció elevarse, casi flotar sobre la cama en el momento del orgasmo. Después, los dos inmóviles, se quedaron respirando tratando de recuperarse de los jadeos que, hasta un momento antes, resonaban entre las paredes de la habitación.

Hay nuevo conocido, es latino también, no se si portorriqueño o dominicano, estilista de profesión y recién llegado. Es muy joven, bastante agradable de trato y embustero según mi personal impresión, y por su mucho hablar de su familia, con detalles que luego no concuerdan, pero todo eso son detalles sin importancia,

Nos propuso ir a su casa, para brindar por nuestro encuentro, anunciándonos que vivía solo con su hermano, al que no conoceríamos por estar trabajando. La primera sorpresa al llegar a su casa fue encontrar a su cuñada que nos dijo vivía allí. Nos mostró su habitación, donde tomamos unas copas, y fue después de las dos o tres primeras y ya con el ambiente mas relajado, comenzó con los masajes cervicales. De ahí a descubrir los hombros, a desnudar sus tetas y morder sus pezones, no había mas que un corto paso, y no tardó mucho tiempo en darlo. Terminó de desnudarla y habiéndolo hecho también él, la separó las piernas para acariciar su sexo, pellizcándola el clítoris, metiéndola los dedos, embistiéndola con su polla hasta meterla por entero y comenzar una cabalgada interminable. Solo cambió de postura un par de veces, primero poniéndola de lado para, manteniéndose de rodillas él, metérsela en la vagina. La segunda para colocarla boca abajo, y tratar de metérsela por el culo, aunque no pudo lograrlo por completo. La tercera y siguiendo ella boca abajo, clavarle con fuerza la polla en la vagina y bombear con toda la fuerza que podía, hasta correrse juntos y quedar derrengados sobre la cama.

Estoy tumbada en el sofá y Merlin está encima con su verga metida en mi vagina. Todo empezó hace un rato, nada mas llegar se sentó a mi lado abrazándome por los hombros para darme su beso de saludo, en la boca y jugando su lengua con la mía, después continuó con su brazo sobre mis hombros, le daba acceso a meter su mano por el escote de mi vestido y acariciar mis tetas; me gustaban su carícias, por lo cual no tarde mucho en dejar que me denudase mi torso y las dejase libres y al descubierto. Le gusta bailar y a mi también pero cuando me puse  en pie para hacerlo mi vestido me cayó a los pies y me encontré desnuda, yo misma le quité su ropa y bailamos desnudos abrazados muy fuerte, con las bocas pegadas y nuestras lenguas librando una batalla incruenta dentro de mi boca, me volvió de espalda para haciendo presión sobre ella conducirme frente un mueble bajo sobre el que apoyé mis manos poniendo el culo en pompa, separó mis piernas para colocarse entre ellas y condujo su verga hasta penetrar mi vagina y a fuerza de meterla y sacarla casi nos caemos al suelo así que riéndonos volvimos al sofá, sobre el que me acosté boca arriba, como estoy ahora, con él sobre mi que acaricia mi clítoris con su polla, que llena por completo mi vagina cuando me la mete, mas aún cuando ahora coloco mis piernas levantadas sobre sus hombros y con ello le ofrezco mi vagina para que la penetre. Esa posición no es nada cómoda para mi, pero con ella le estoy ofreciendo mi vagina y no solo ella, porque no tarda en abandonarla para empezar a hacer presión con su verga en mi esfinter, me la mete y no espera, me la clava hasta llegar a no se dónde pero no deja fuera ni un milímetro y aún acaricia mi clítoris con su mano, y solo lo suelta para meter en mi vagina una polla de caucho y sin sacar su polla de mi culo hasta que me corro como una perra, y no podría explicar por qué, pero en ese momento me sentía verdaderamente como una, con ganas de ser salvaje y que lo fuera mi pareja del momento, tan excitada que no podía controlarme, que sus manos apretaran mis pezones, que mi vagina y mi ano estuvieran llenos con dos pollas distintas, con ansia de que en aquel momento me partieran el culo realmente. Cuando acabamos directamente tomé su polla y la metí en mi boca, lamí sus huevos, le pedí que se sentara para hacer yo lo mismo sobre sus piernas, sobre su verga que yo misma hice que me penetrara, y salté sobre ella para sentir con toda la fuerza que me llegaba lejos, que sus chorros de semen descargaban e inundaban mi sexo, y aún así tenía ganas de mas, necesitaba mucho mas. Le pedí que llamara a un amigo suyo, el que creyera que podía dar mas juego y cuando este llegó, nos encontró vestidos, sentados muy formalitos y bebiendo unas copas de vino. Es cierto que nos encontró muy formales, pero yo había elegido mi vestido mas apropiado para la ocasión, mi busto lo descubrían dos pedazos de tela atados tras mi cuello con una estrecha cinta, por delante eran dos tiras que sencillamente tapaban mis pezones y que dejaban descubiertas mis tetas al menor movimiento. Le serví una copa y al inclinarme se las mostré completas, puse música, comencé a bailar ante ellos y al bailar mis tetas lucían sueltas, fue mi amigo el que tomó la iniciativa, se puso en pie y con rudeza me arrancó la tanga, como habíamos previsto, llamó a su amigo y colocándose a mi espalda, le ofreció mis tetas a las cuales se aferró y apretaba con fuerza, mordía mis pezones, bajaba con su boca hasta mi sexo mientras que Merlin me sacaba los restos de la braga y después el vestido por la cabeza. El amigo era torpe y aún estaba cortado, pero entre los dos me llevaron hacia el sofá en el que me sentaron con uno a cada lado; estaba desnuda, pero me tenían muy arropada pues las manos de uno estaban en mis tetas y entre mis  piernas bien separadas las del otro, abriendo mi vulva, masturbándome el clítoris, penetrándome con sus dedos y cambiando de objetivo a cada poco, de modo que era cada uno alternando entre ellos para hacerlo. Mis pezones siempre han sido muy sensibles pero en ese momento lo estaban mas que nunca y sobre todo cuando cambiaron los dedos por las bocas, los lamían, los mordían, mientras mis manos masturbaban sus pollas y les pedía que mordieran con mas fuerza, tratando de lograr lo imposible, que mis tetas cupieran enteramente en sus bocas, las apretaban con fuerza y a todo ello yo les animaba y les urgía; volviéndome hacia uno de ellos, no importaba quien, me incliné para tomar su polla con mi boca, mis labios rodearon su glande, la lamí entera incluidos su testículos, su polla había crecido casi al doble de su estado normal, y fue en ese momento que la hice entrar en mi boca, intentó follarme por allí literalmente, pero le detuve para ser yo quien le follase, así que avanzaba y retrocedía, sintiéndola metida hasta mi garganta. Me había acostado sobre el sofá, y el otros se había situado entre mis piernas metiéndome su verga tan a fondo que le sentía chocar con la matriz. La acción combinada de uno y otro hacía que cuando el que me follaba arremetía, la polla del otro entrase hasta mi garganta y no tardamos mucho en corrernos los tres casi al unísono, pero eso no era nada, lo único que había conseguido hasta el momento, era el aumentar mis ansias y, desde luego, estaba dispuesta a lograrlo, así que sin casi dejarlos respirar, reiniciamos el juego. Merlin se tumbó en el suelo, boca arriba y yo me senté sobre su verga venciéndome sobre él; su amigo se había espabilado, no hizo falta darle explicaciones ni marcarle un guion, se tumbó sobre mi buscando meterme su verga por el culo, y una vez que estuvo colocado, los dos se movían al unísono. Cambiamos de dianas, porque ahora, el amigo, que había sacado su verga de mi vagina, había comprendido lo que yo buscaba y estaba dispuesto a emplear todo el grado de violencia que yo ansiaba, buscó también mi vagina y después de muchas maniobras consiguió que su polla chocase con le de Merlin, presionó con fuerza y logró que poco a poco se fuera metiendo hasta tener sus dos pollas alojadas al mismo tiempo en mi vagina y eso produjo una nueva corrida de los tres.

Volvimos a sentarnos, copas, cigarrillo, no les quedaban fuerzas ni para masturbarme como lo habían hecho antes, así es que lo hice yo misma, frente a ellos, y como estaban realmente decaídos, les propuse otro juego, pero fuera de casa, en un lugar público aunque de entrada restringida, ir a un jakuzzi. Tuvimos que hacer un viaje de casi cien kilómetros para llegar al mes cercano, viaje tranquilo en el que ellos fueron recuperando fuerzas para poder repetir exactamente lo mismo que habíamos hecho antes; cuando estábamos llegando a nuestro destino, los dos dieron muestra de haber recuperado fuerzas, el amigo se pasó al asiento trasero, donde yo estaba. Para la ocasión me había vestido totalmente funcional, un top sin tirantes de color negro, y una minifalda realmente mini, bajo la cual no me había puesto nada, como enseguida pudo comprobar con sus manos aunque solo pudo meterme dos de sus dedos y comerse mis tetas. Habíamos llegado.

El local, Azul Parejas, es un local swinger bastante concurrido por clientes no muy recomendables, es lo que había querido, nada mas entrar pedimos toallas y pasamos directamente a la zona de vestuarios del jakuzzi propiamente dicho; ni siquiera tuve que desnudarme, lo hicieron ellos, para inmediatamente colocarme en forma de L y sujetarme, uno por las caderas y con su polla metida a fondo en mi vagina, el otro con su polla metida en mi boca, tan metida que en algunos momentos llegó a provocarme arcadas. No tardé mucho en sentir que otras manos magreaban mis tetas, un espontaneo se había agregado a nuestro trio, no hubo rechazo ni lo habría mientras no molestase. Sentí como un chorro de su leche me llenaba, no pasó lo mismo con Merlin, que estaba debajo, pero aprovechamos para un cambio de postura, ahora me senté sobre su cara, y su lengua se convirtió en una verdadera culebra, me penetraba con ella, mordía mi clítoris, lo lamía y le urgí para que se diese la vuelta, para tomarla con mi boca y hacer con él un largo 69, tan solo interrumpido por el espontáneo, que sin encomendarse a nadie me metió su verga por el culo violentamente, y comenzó a moverse en un metisaca poniendo en ello todas sus fuerzas. Era lo que yo había buscado desde el principio, violencia desatada y así éramos tres fieras removiéndose, retorciéndonos, devorándonos los tres, y  así se desató la furia porque varios de los clientes que allí había, se aproximaron a nosotros y sus manos no tardaron en participar en lo que hacíamos; las manos de uno de ellos me apartaron de mis protagonistas para ponerme sobre la cama y empezar a follarme, después fue otro, y otro mas ahora por el culo hasta correrse dentro, momento en que algo parecido a un vendaval intervino entre nosotros. Era el amigo que me buscaba, lo quería todo para él, me la metió por la vagina, por el culo, por la boca, y cuando se corrió dejó la plaza a Merlin, que me pidió acostarme sobre él y follar en esa postura, no duró mucho porque unas manos, presionando mi espalda, me acostaron sobre él y una segunda polla hacía esfuerzos para meterse por el mismo sitio, hasta conseguirlo, mientras que un tercero se colocaba junto a mi cabeza, solo tuve que levantarla un poco para lograr que su verga me follase por la boca y así nos sobrevino un largo y fuerte orgasmo a cada uno de los cuatro.

Esa noche follé con todos y cada uno de los clientes que había en el local, una docena por lo menos, antes de regresar a casa, aunque los cambios de pareja no satisficieron a todos, algunos de ellos no disimulaban que les hubiera gustado que me quedase sola con ellos

El viaje de retorno fue tranquilo, hablábamos, reíamos, con algunos gritos entrecortados, los míos, cuando los dedos del amigo entraban muy profundo en mi vagina, cuando me provocaron un sonoro y espectacular orgasmo, mientras Merlin amenazaba con estacionar el coche sobre el arcén, para participar también en nuestros juegos; hubo que tranquilizarle con la promesa de que, al llegar a casa el también tendría su parte del pastel; a partir de ahí, el viaje fue una continua divagación sobre las muchas cosa que íbamos a hacer cuando llegáramos

Nada mas llegar, y antes de que me lo impidieran, me arranqué la ropa para meterme en la ducha, los chorros de agua que caían sobre mi cuerpo me refrescaban, al tiempo que vaciaba mi vagina aún llena de semen; me enjaboné completa y con los ojos cerrados para que no me entrara jabón en ellos, no vi, solo sentí que uno de ellos había entrado en la ducha, el amigo se puso detrás de mi amasando mis tetas, pellizcando mis pezones que de inmediato reaccionaron irguiéndose, dilatados como nunca lo habían hecho. Me recorría entera con sus manos mientras que sentía la presión de su verga erguida en mi trasero, apoyé mis manos sobre el muro poniendo el culo en pompa, y él aceptó la invitación implícita, lo que significaba que juntos iniciamos una épica cabalgada.

Fuera nos esperaba Merlin que después de envolverme y secarme con una toalla, se empeñó en verificar si estaba bien lavada, me revisó enterita con sus manos, aprovechó para meterme sus dedos por mi vagina, por mi culo, me arrastró sobre él cuando se sentó sobre uno de los taburetes, comprobó que su polla estaba bien tiesa y la metió en mi vagina. No sé si fue consecuencia de la postura, pero no tardé en sentir que un nuevo orgasmo mío se aproximaba, y llegó, en efecto, cuando sentí que él se corría dentro de mi.

En el salón, fumando un cigarrillo y con una copa en la mano, nos esperaba el amigo que, al vernos se dirigió a mi en término insultantes: ven acá puta, ponte de rodillas y métetela en la boca, me voy a correr en ella y llenarte de mi leche. Me hizo gracia la cosa, él había comprendido muy bien lo que había sido el planteamiento de mi juego inicial, así es que me hinqué de rodillas sobre un cojín y con mis manos atrapé sus genitales, los acaricié desde los huevos a la cabeza con mis manos, mi lengua lamía el tronco de su polla, abría camino de ella en mi boca y así comencé a meterla y sacarla, deteniéndome solo, para darle un pequeño mordisco cuando sentía que estaba próximo a correrse, por el momento no quería que fuera allí donde descargase su esperma, de modo que me senté a horcajadas sobre ella haciendo que penetrase mi vagina, después me levanté para avanzar mi cuerpo sobre él y yo misma conduje aquella polla tiesa, a mi esfinter anal, y fui yo misma la que la hice entrar en el hasta los mismos huevos y le cabalgué hasta que se vació entero y muy dentro de mi. Nos quedamos dormidos los tres juntos, con uno a cada lado y con las manos de ambos aferrando mis tetas. Desperté con la sensación de que algo extraño ocurría y así era, en efecto, me habían atado en aspa, con los brazos y piernas abiertos y además hasta habían ensayado un nuevo juego, y consistía en que, mientras uno  me follaba por la vagina, el otro lo hacía por la boca, y se cambiaban de uno a otro sitio durante por lo menos una hora, después me desataron para hacer que me acostase sobre uno,  por supuesto con su polla bien metida en mi vagina, el segundo se pusiera boca abajo sobre mi y maniobraron para meterme una segunda polla en la vagina; también trataron de hacer la misma cosa por el culo, pero no pudieron lograrlo, no les quedaban fuerzas a ninguno de los dos. No les quedaban fuerzas, pero sí deseo, así es que seguimos, ahorra con una gran polla de plástico que mediría unos 6 centímetros de grueso por al menos 30 de largo. Por la vagina cupo con cierta dificultad y gracias a lo dilatada y lubricaba que estaba , el problema llegó cuando pretendieron meter es enorme polla por el culo a lo que intenté oponerme sin éxito; yo misma les había dado bula para usar un cierto grado de violencia y el amigo no tuvo miramientos, de un solo envite me la metió entera, y mi grito de dolor debió despertar a todos los vecinos. Hubo sangre, no mucha, pero la hubo, y sin piedad aquella polla enorme comenzó a moverse, a entrar y salir sin piedad alguna. El espectáculo había excitado a Merlin, quería hacer lo mismo pero con su polla apartó de mí las manos de su amigo para ocupar su puesto, mejor dicho, para situarse entre mis piernas y comenzar a follarme nuevamente.

Con todo, el morbo iba aumentando y calentándonos a los tres, alguien propuso salir en busca de una churrería abierta, para desayunar, pero el plan era que yo saliese desnuda, mejor dicho, cubierta solo por un leve vestido de gasa que no tiene cerramiento por los lados y nada bajo el. El vestido cuelga libremente de mis hombros, son dos bandas de tela que cuelgan de los hombros y sin nada que las cierre en los costados.  Era la hora de recogida de las putas, los chulos y los últimos ligues de la noche para algunas de ella. Todos los clientes de la churrería estaban pues mas que curados de espanto, y con todo la expectación se convirtió en espectáculo, cuando Merlin al sentarnos hizo abrir los panes del vestido recogiéndolos a un lado de mis piernas, mi cuerpo entero quedó al descubierto y solo el cruce de mis piernas ocultaba mi sexo, la verdad es que no por mucho tiempo, el amigo me hizo descruzarlas para colocarse entre ellas y arremeter con su verga hasta meterla enteramente en mi vagina, y mientras que mis piernas rodeaban su cintura, Merlin hablaba en voz baja, con algunos de los clientes que allí había. El secreto de su conversación no tardó en revelarse, dos de ello se avanzaron hacia donde estábamos nosotros y me arrancaron violentamente de los brazos y verga del amigo; no era para liberarme sino para participar en nuestro juego, uno de ellos tiró de mi vestido y lo rasgó dejándome desnuda, el otro se sentó en una silla, sacó su polla y con una corta masturbación la dejó inhiesta como un palo, eran casi 30 cm de verga tiesa y dura sobre que me obligaron a sentarme, los que le otro me metió mientras se aferraba a mis tetas y yo botaba sobre aquel monstruo que me llenaba por  completo. Bailamos después los tres juntos, los tres desnudos, y en el baile, mientras uno se acuclillaba por meterse en mi vagina, el otro, tras de mí, trataba de metérmela por el culo; los dos lo consiguieron, por supuesto, y a partir de ese momento comenzó la bacanal más desatada, Merlin y el amigo se incorporaron a la fiesta, otros clientes también lo hicieron, no se las manos que acariciaban mi cuerpo, las vergas que se metieron en el mío, boca, vagina y ano fueron llenados repetidas veces, inventaron un juego, varios se sentaron en sillas con las respectivas pollas bien tiesas, a mí me levantaron en vilo y me iban sentando en cada una de aquellas pollas, y era tal el espectáculo, el erotismo del ambiente, que las putas, las parejas que allí había, cada uno estaba follando con quien más cerca tenía. Más tarde desnuda totalmente, me colgaba del cuello del amigo que me llevaba hasta el coche y salimos de allí, pero antes hubo que repostar combustible, nada mejor para que todo el mundo pudiera verme y seguramente pensase que yo era una puta descarada.

La sesión no terminó ahí, estuvimos tres días sin salir de casa y cada día, un personaje nuevo se juntaba a nuestro trio para añadir nueva savia a la diversión. El relato de lo que hicimos sería repetir más de lo mismo, salvo la noche en que decidieron que sirviera como pasto de las fieras y para ello me llevaron hasta el barrio chino de la ciudad, con solo una gabardina como vestimenta. Yo tenía que hacer mi entrada en un bar de putas, sola, con la gabardina totalmente desabrochada y abierta, avanzar hasta la barra y pedir una copa. Todo sencillo hasta ese momento, que dejó de serlo cuando los clientes presentes vinieron hacia mi, alguno me hablaba pero la mayoría tan solo me tocaban, apresaban mis tetas, las besaban y mordían mis pezones, me despojaron de la gabardina y alguien puso orden en aquel desmadre. Merlin puso las reglas para el juego en el que todos podían participar si querían; el juego consistía en que yo eligiera entre los aspirantes a follarme, cual de ellos tenía la polla mas desarrollada y que sería el primero para metérmela en la vagina, el segundo sería aquel que la tuviese mas larga, el tercero la mas gorda y con premio secreto por el momento, los segundo clasificados de cada categoría también tendrían premio, el que yo misma eligiese para cada uno. Empezó el juego y la revisión de las pollas de cada uno, no fue difícil la elección primera, uno de ellos tenía la polla mas larga que he visto en mi vida, y eso lo pude comprobar mas tarde cuando me la metió y sentí que me legaba hasta la misma matriz, bueno, al sitio donde tendría que estar emplazada mi matriz, sino fuera porque hacía tiempo que me la habían extraído; desde luego ese se llevaba el primer premio y hasta el segundo, no había nadie que se le acercase. La elección de la mas gorda tampoco fue nada difícil, aquel tío tenía un verdadero garrote, tan grueso como una de mis muñecas, y como el premio lo habíamos dejado a su elección, me imaginé enseguida cual iba a pedir; no me equivoqué, desde luego, aunque para meter su polla por mi culo, tuvieron que sentarme sobre ella entre varios y hacer presión sobre mis hombros para que me cupiera. Costó trabajo, pero el orgasmo que me proporcionó fue majestuoso, y al sacarla después de su corrida, y la mía, me dejó el ano y la vagina igual de dilatados y abiertos. En ese momento, el amigo detuvo el juego, estaba con su polla tiesa como un burro, pero no fue eso lo que metió en mi vagina, empezó con un dedo, dos tres, cuatro, la mano entera la metió y al hacerlo debió encontrar, sin buscarlo, el punto G y yo me deshice al correrme como jamás antes había hecho, me retorcía, buscaba mas contacto, quería su mano, su brazo y hasta su verga dentro de mi, solo se que, de nuevo me encontré con dos pollas dentro de mi, las dos en mi dilatada vagina, mientras que una tercera, la polla gigantesca, se alojaba en mi culo y una cuarta en mi boca, mientras mis manos masturbaban dos mas. Fueron diez y ocho los que me follaron, incluso uno que lo hizo con una botella de cerveza, la agitó fuertemente, la abrió y con la cerveza saliendo a presión, la incrustó en mi vagina y me inundó con ella.

Esos días han despertado en mi un ansia nueva que busco satisfacer con la complicidad de Merlin y su amigo, una verga mas larga y también mas gorda, pero real no una de plástico que no me dice nada y no me satisface. Ellos lo han encontrado y preparado con sigilo, todo debe llevarse a cabo con muchísimo cuidado, hacerme follar por un semental de raza no es tarea fácil, si el caballo se espanta o se desmadra podría destrozarme por completo. No voy a describir el artilugio que habían preparado para acostaba en el recibir la monumental verga que tenía ante mi, lo cierto es que no paré de correrme desde el momento mismo en que aquella verga enorme empezó a penetrarme, hasta que el caballo descargo en mi interior todo su semen. El andamiaje creado por ellos permitía las dos posiciones, ahora boca abajo y con el culo en pompa, sintiendo sobre mi espalda el vientre del caballo, y el amigo con sus manos guiaba aquella polla hasta colocarla en mi culo, momento en el que el caballo casi se les escapa, hizo un brusco movimiento y la metió tan adentro que casi sentí me iba a salir por la boca, tenía tanta fuerza que todo mi cuerpo se mantuvo en el aire, tan solo sostenido por la verga que, literalmente me empalaba.

Ahora estamos preparando otra experiencia, voluntariamente voy a tomar un producto químico, escopolamina, cuyo efecto es la anulación total de la voluntad y el sometimiento absoluto a cualquier tipo de  orden que se me diga. Quiero experimentar su verdadero efecto y sentir hasta que punto puedo llegar en relación al sexo. Aquí terminan las notas previas y solo serán continuadas cuando yo misma recupere el dominio total de mis acciones, si es que ocurre.

Han pasado dos días desde que inicié el experimento, todo ha sido filmado, revisadas las imágenes y los códigos de tiempo para verificar que no falte ni un solo segundo, para saber exactamente lo ocurrido, ya que mi mente no recuerda absolutamente nada, no tengo consciencia de ese tiempo en que cedí el control a ese elemento extraño y no se nada de lo sucedido, a pesar de que todo, o casi, lo habíamos planificado y preparado con anterioridad. Mis cómplices iban a ser, como no, Melvin y su amigo.

Comienza la experiencia.

Merlin y yo estamos sentados sobre el sofá del salón, para la ocasión me he puesto un vestido ligero, con un bastante grande escote cerrado con tan solo dos botones, pero que solo uno de ellos está abrochado, con lo que mis pechos lucen totalmente desnudos, solo cubiertos por una mano de Merlin que los acaricia suavemente. Voy a tomar la pastilla, pero cuando me inclino para coger el vaso de agua, él me retiene y me da un apasionado beso al que correspondo, tomo la pastilla y apoyo mi cabeza sobre su pecho, lo que aprovecha para buscar los míos con sus manos, pellizca mis pezones que se yerguen pidiendo más caricias. Pasa un tiempo en el que mi comportamiento es normal, respondo a sus caricias, pero algo está pasando en mi cabeza, siento que voy abandonando la iniciativa, que mi capacidad de respuesta disminuye si bien mis ojos permanecen abiertos; Merlin parece haberse dado cuenta del cambio, estirando los brazos para alejarme de él, me habla en tono firme, me dice que debo acatar sus mandatos, que debo obedecer todas sus órdenes y las de su amigo, también las de cualquiera que me mande, que solo debo centrarme en el sexo y en todo lo que ellos me manden, a lo cual asiento como si su orden fuera la más normal del mundo.

Vuelve a atraerme hacia él, aunque ahora lo hace con más brusquedad, me ordena entregarme totalmente a él, sus manos abren el escote de mi vestido, hacen salir mis pechos y los amasan pellizcando mis pezones, se inclina sobre mi para apresar uno tras otro con sus labios, los lame, los muerde y cuando lo hace siento que las manos separan mis piernas, no son las suyas, son las de su amigo que, al separarlas tiene ya espacio para colocarse entre ellas y comienza a lamer mi sexo, descubre el clítoris y centra en el su actividad, su lengua actúa como un pene, me penetra con ella para después volver al clítoris y, mientras lo hace penetra con sus dedos en mi vagina que desborda ya de líquidos, mete varios dedos y trata de llegar con ellos lo más lejos posible; no es mucho para su gusto porque ahora hace presión con su verga hasta conseguir abrirse paso y llenarme con ella. La acción conjunta sobre la vagina y los pezones hacen que todo mi cuerpo se contorsione, siento la urgente necesidad de darle más placer a cada uno; de golpe me abandonan los dos y siento su ausencia, por fortuna ha sido tan solo para cambiarme de postura, para hacerme sentar sobre la verga erguida de Merlin, que siento llegar hasta muy dentro, me vuelco sobre él y al hacerlo le ofrezco a su amigo mi trasero que penetra con violencia, los dos aceleran sus movimientos hasta descargar su semen dentro de mi. Cada uno me folla hasta agotarse, momento en que llaman por el mobil a varios amigos y mientras llegan, reponen fuerzas con el contenido de mi nevera y vaciando una botella de vino. No oigo el sonido del timbre, pero si me doy cuenta de su llegada cuando siento dos pares de brazos que me rodean, no los conozco ni ellos a mi pero eso no les importa, uno de ellos tira de mi para llevarme a mi dormitorio y arrojarme sobre la cama; al parecer le gusta lo clásico porque una vez boca arriba, en la postura del misionero,  me clava con su verga y comienza a saltar sobre mi como si yo fuera una colchoneta elástica, aunque con ello consigue que el roce de su verga ponga mi clítoris al rojo vivo y la consecuencia de un orgasmo larguísimo.

No me he repuesto aún de mi corrida cuando tengo cuatro cuerpos de machos sobre mi, buscando cada uno un hueco por dónde meterse, de una manera u otra todos lo encuentran, todos por la vagina, por el culo y la boca, entre mis tetas o en mis manos, cuando se cansan estoy cubierta de semen de los pies a la cabeza,  y así me dejan los dos desconocidos, en las manos de Merlin y de su amigo que son los encargados de lavarme.

Otro tío mas que llega y se incorpora a nuestra orgía, en la que todo está permitido, y este comienza por exigir meter su polla junto con la de Merlin en mi vagina, después es la del amigo la que me folla por la boca, y hay tal desmadre que no les basta mi culo, también deciden utilizar el del recién llegado, así es que mientras tengo las piernas sobre los hombros del amigo y su polla bien metida, es Merlin quien sodomiza al  último llegado sin pedir su consentimiento, lo que provoca un fenomenal cabreo de este y su marcha dando un violento portazo.

De nuevo estamos solos los tres y como tenemos hambre, pedimos que nos traigan unas pizzas; me visto mientras llegan, es decir que me pongo una bata ligera sobre mi cuerpo desnudo, bata que se cierra tan solo con un cinturón de la misma tela, y que anudo con solo una lazada. Es el amigo que sale a abrir la puerta cuando suena el timbre, el que le dice de entrar para esperar el pago, y cuando entra en el salón en el que estamos se abren sus ojos como platos, Merlin me ha desatado la bata y cuando me levanto para coger dinero, la bata se abre totalmente y aparezco desnuda.

 El repartidor está cortado, lógico, pero Merlin y su amigo ríen y le preguntan si tiene mucha prisa y si quiere comer un trozo; no es de la pizza a lo que se refieren, y el tipo se da cuenta, de modo que cuando me pego a él no hace aspavientos, me levanta en sus brazos para acostarme sobre la alfombra, sin siquiera desnudarse mete su cabeza entre mis muslos y comienza a lamer  mi sexo, me penetra con su lengua antes de meterme su polla y no por mucho tiempo, se ha dado cuenta de que en ese juego todo está permitido, así es que deja mi vagina para de un solo golpe metérmela entera por el culo, al tiempo que me tiene bien agarrada por las tetas con sus manos. Cambia de lado, sin parar de moverse sale del culo para meterse de nuevo en mi vagina, en la que se corre al cabo de un buen rato porque el tío tiene una resistencia de caballo y su corrida me desborda mientras comemos la pizza que nos trajo. Antes de marcharse el repartido quiso su propina y ella consistió en una larga mamada para revivir su polla, claro que al tenerla bien tiesa de nuevo, continuó hasta descargarla de nuevo, ahora en mi boca, como postre de la pizza que nos comimos todos.

Mis cómplices estaban derrengados, no solo ya no tenían fuerzas sino que hasta las ideas se les habían secado y ya no se les ocurría nada que hacer conmigo a pesar de tenerme a su entera disposición. Para poder descansar y dormir unas horas recurrieron a sus amigos y tres de ellos no tardaron en presentarse y ni siquiera hubo preliminares, mientras dos de ellos me mantenían sujeta, como si hubieran tenido necesidad de hacerlo, el tercero se colocaba encima de mí, entre mis piernas, y sin ayuda siquiera de su mano como guía, me metía su verga al tiempo que me acariciaba el clítoris. Desde luego con estos tres era distinto, cada uno de ellos iba repitiendo las mismas cosas que había hecho el anterior, y tan solo cuando el último hubo terminado de follarme, cuando los tres se precipitaron sobre mi y, mientras dos metían sus vergas juntas por mi vagina, el tercero me la metía por el culo y fue el primero en correrse dentro aunque tampoco los otros dos tardaron demasiado en hacerlo. Cuando estuvieron hartos se marcharon sin siquiera despertar a Merlin y a su amigo que dormían, y fui yo la que despertó al amigo cuando tomé su polla con mi boca y la hice entrar hasta mi garganta, con lo que su despertar coincidió con su espléndida corrida en mi boca.

Debo decir que tanto uno como el otros eran dos fenomenales cara dura, cuando les conté que sus tres amigos se habían marchado sin despertarles, fue cuan do supe que habían estado cobrando 50€ a cada uno de los que me habían follado, y todavía se auto denominaban idiotas por no haber fijado un precio para cada una de las posturas en las que me follaron; aquellas horas les habían proporcionado caso mil euros a cada uno, aparte de la pizza que, también supe, les había salido gratis, bien que yo la había pagado y hasta la propina que pidió el repartidor antes de marcharse. No sé cuánto habían reunido, pero imagino que sería bastante.

No sé a quién sería la siguiente llamada que hicieron, parece ser que deseaban sacar el máximo posible a su negocio, porque fueron no menos de seis o siete los chicos que entraron en mi casa, seis o siete que me entraron por todos los huecos disponibles, aquello, según pude ver después en el video, era una verdadera orgía, dos a los que masturbaba con mis manos, otro en mi boca, dos juntos que me penetraban la vagina, el último que me daba por el culo. Para finalizar, la ducha, en la que un espabilado aprovechó para jabonarme la espalda y nuevamente meterme su verga por el culo hasta correrse.

Fue cuando se marcharon que comencé a sentirme agotada, todo el cuerpo me dolía y mis genitales estaban en carne viva, no tenía fuerzas para nada y menos mal que Merlin y su amigo estaban en la casa, ellos me lavaron y me acostaron para que descansase, los efectos de la pastilla estaban desapareciendo era palpable, y caí en un profundo sueño del cual tardé dos días en despertarme, según me explicaron mas tarde, pero estuve después una semana si poder levantarme de la cama pese a que ellos me prodigaron todos los cuidados que pudieron, sin olvidar la terapia sexual, porque al segundo día ya me estaban follando,  ya habían descubierto cual debía ser la posición ideal, una variedad de sándwich en la que yo hacía el papel del jamón mientras que ellos me follaban por la vagina y por el culo, al mismo tiempo y alternándose para que ambos tuvieran los mismos privilegios.

La conclusión del experimento era obvia, no había valido la pena el correr el riesgo de usar la pastilla de marras, con ella no había hecho ni más ni nada que no hubiera hecho estando en posesión de todas mis facultades.

  • : Amigos?, no lo tengo tan claro