Hola, este es mi 11º relato y como tal pido disculpas anticipadas por todos lo errores cometidos. Estos hechos son mezcla de realidad y ficción, no voy a mentir diciendo que esto es 100% real. Lo primero es contar mi historia, intentare ser lo mas breve posible.

Sin títuloMi nombre es Raúl, tengo 25 años y lo ocurrido empezó en mis últimos años de Instituto, 17-18 años, considero mi infancia como algo normal en cualquier crió, familia normal con padre, chapado a la antigua y alma bohemia, madre devota y alegre,  hermana mayor, mandona pero de buen corazón, todos de buen comer y algo pasados de peso, sin cosas raras, vivo a las afueras de Madrid actualmente, aunque crecí en la gran ciudad. Mi infancia fue lo normal, con las connotaciones que eso lleva, sabemos de sobra lo crueles que son los críos y mientras unos son los gafotas, otros los empollones, las feas, los enanos….etc. Todos encasillados en un rol, a mi me toco ser el gordo, y la verdad lo era. Nunca me prive de nada al comer pero fue con 12 años cuando empece a coger peso, tampoco es que a la hora de hacer deporte huyera, jugaba mucho al fútbol con los amigos y estaba apuntado a muchas actividades extra escolares, ya fuera natación , esgrima, taekwondo, o karate, pero no me ayudaba con el peso. Lo bueno era que seguía creciendo y llegue muy rápido a coger gran altura y corpulencia, disimulaba algo mi barriga, todavía no lo sabia pero esto seria muy importante en adelante. Siempre me decían que era cosa de genes o familia, y así lo acepte. Como casi todo gordo en un colegio o instituto al final o lo afrontas o te hundes, y como tal siempre lo lleve bien, el estigma del gordo gracioso me ayudo ha hacer amigos y una actitud simpática y algo socarrona me llevo a tener una vida social muy buena. Eso si, con las chicas ni hablar, todas me querían como su amigo, algo que me sacaba de quicio. Pues no paraba de ver como caían una y otra vez en los brazos de amigos o compañeros y luego salían escaldadas por las tonterías de los críos, siempre pensando que yo seria mucho mejor que ellas, pero nunca atreviéndome por mi aspecto a dar ese paso que se necesitaba. Un tío que con 17 años y ya rondaba el 1,90 y los 120 kilos no atraía demasiado, cierto es que era moreno,  de ojos negros y buenas espaldas, pero no compensaba.

Además, tengo algo de educación clásica, por mi padre, algo mayor que mi madre y chapado a la antigua, algo que en el fondo me gustaba ya que me enseño a pensar por mi mismo y obrar con responsabilidad sin miedo a los demás, pero también a tratar con demasiado celo a las damas, y lo mezclaba con una sinceridad brutal, heredada de mi madre, “las verdades solo hacen daño a los que la temen, y hace fuerte a quien la afronta”, solía decirme. Una mezcla peligrosa, no tienes miedo a la verdad ni a lo que piensen los demás. También, o en consecuencia, algo bocazas, pero sin mala intención, solo por hacer la gracia puedo ser algo cabrón. Nunca he sido un lumbreras, pero soy listo, muy vago eso si, si estudiara sacaría un 10 tras otro, pero con solo atender un poco sacabas un 6 por que molestarme, al fin y al cabo es información inútil que pasado el examen no volveré a necesitar.

Con el paso de mi infancia empece a sufrir jaquecas, achacadas a las horas de tv, ordenador o a querer faltar a la escuela, ciertamente algunas lo serian pero otras no, me diagnosticaron migrañas, pero cuando me daban ningún medicamento era capaz de calmarme, así que decidieron hacerme un escáner  y salto la sorpresa, Con 17 años apunto de hacer los 18 e iniciar mi ultimo curso de instituto, un tumor benigno alojado cerca da la pituitaria, no era grande ni grave pero me provocaba los dolores de cabeza y al estar cerca del controlador de las hormonas, suponían que mi crecimiento adelantado y volumen corporal se debía a ello. Se decidió operar, no recuerdo haber pasado tanto miedo en mi vida como las horas previas a la operación, gracias a dios todo salió bien y con el apoyo de mi familia y amigos,  todo salió hacia delante y es donde realmente comienza mi historia.

Después de la operación, y unos cuantos días en al UCI de los que recuerdo bien poco, me tenían sedado, con un aparatoso vendaje en la cabeza e intubado hasta poder verificar que no había daños cerebrales. Me subieron a planta y pasadas una semana empece ha hacer rehabilitación, primero ejercicios de habla, coordinación y razonamiento, y después físicamente, era un trapo, no tenia fuerzas y había mucho que mover, pero pasaron los días y casi sin esfuerzo empecé a perder kilos, cogí fuerzas, en mi casa alucinaban de como me estaba quedando y ante esa celeridad muchos médicos me pedían calma, yo no quería, me encantaba aquello, pero tenia que llegar el momento en que mi tozudez cayo ante mi físico , a pocos días del alta, en unos ejercicios de rutina decidí forzar y mi pie cedió, cisura en el empeine y otra semana de reposo total, donde cumplí los 18. Aquí ocurrió la magia, debido a mi necesidad de descansar me asignaron un cuarto y una enfermera en especial para mis cuidados, se llamaba Raquel, la llevaba viendo muchos días y había cierta amistad hasta el punto de que en situaciones en que mi familia no podía estar era ella quien me ayudaba a…..la higiene personal, solía solicitar la ayuda de algún celador pero andaban escasos de personal, y yo hinchado de orgullo trataba de hacerme el duro moviéndome con la otra pierna.

Como os conté en mi anterior relato, ella fue mi 1º relación sexual, y la que me abrió los ojos, el tumor y su extracción me provoco una serie de cambios físicos, perdida de peso y volumen, además de, sin saber muy bien como, una polla enrome entre mis piernas. Pero las situación con ella, no dio para mas, me recupere perfectamente y llego el día de irme del hospital. Después toco poner en  práctica la teoría y Eli, la fisioterapeuta que me estaba ayudando con un problema en el pie, me la confirmo. Ahora era mi profesora y me enseñaba todo lo que se podría necesitar, y con unas amigas llego la magia. Después de mis 2 primeras semanas de aprendizaje y teoría, llegaba la hora del examen práctico. Ahora de mi aprendizaje,  Eli me invito a una fiesta que quiso usar de examen, y se desmadro. Un tiempo después inicie unas vacaciones tórridas con una familiar lejana, acabe desvirgando y abriéndola al mundo del sexo, teniendo que marcharse pero con planes de reencuentro. Pase los últimos meses de instituto tirándome a todo lo que veía.

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Ya he leído algunos comentarios, gracias por los consejos, tratare de corregir, debido a varios comentarios paso a quitar en negrita las conversaciones

Es cierto que quienes sigan la serie, es una lata, pero la 1º parte casi no cambia, con bajar un poco la rueda del ratón se soluciona, de ahí que ponga estas pequeñas anotaciones separadas del resto, Y así los que empiecen un relato sin seguir el orden, tengan una idea general rápida.

Y si, es una deformidad de polla, pero tenia que ser así.

Pido disculpas por los “tochazos” que escribo, estas primeras experiencias llevan mucha información, y es importante a mí entender. Alguno más así y os prometo que los siguientes no serán tan grandes.

Inicio una serie de relatos que detallan los últimos 5 meses de instituto, debido a la cantidad de información y a que muchas de las relaciones relatadas se sobreponen unas con otras en el tiempo, y pueden cambiar de género, los divido, con aclaraciones previas de su contenido.

Aquí inicio el relato donde explico algunas de las reacciones con otras alumnas del instituto.

Pasaron los días y toco volver al instituto, las primeras semanas las pase lacónico y mustio, la vuelta de Ana a su casa y el fin de nuestras sesiones de sexo  me tenían triste, no era por el sexo, si no por la sensación de tener una mujer a tu lado, que te desea tanto como tu a ella y que te reconforta, que calmaba  la fiera que llevaba dentro, y no me refiero a mi pene. Mis notas en el curso eran algo pobres, nunca fui un “listillo” pero siempre sacaba notas fáciles, 6-7 sin demasiado estudiar, la media la sacaba seguro, pero mis padres me dieron un toque, ya no colaba la historia del pobre crío operado, ya estaba mas cerca de los 19 que de los 18 y de la operación, “tenia que prestar mas atención en el instituto”, y a fe que lo hice, esas palabras retumbaron en mi cabeza unos días, ¿Qué me pasaba?, era un chico joven de 18 años, moreno,  de 1,90, de espaldas grandes y fuertes, apuesto, de unos 85 kilos,  con cierta tonificación, sin llegar a marcar músculo, había tenido sexo con penetración con 3 mujeres diferentes, repetidas veces con cada una, había echo de casi todo en el sexo sin penetración con otras 4 diferentes,  alguna de esas ex actriz porno, entrenado y con cierta experiencia, con una polla enorme y  una legión de colegialas adolescentes con las hormonas alteradas ante mi.

Según pasaron los días, la sensación de que estaba perdiendo el tiempo,  crecía en mi interior, llegue a quedar con Eli, que le iba de cine con su forma de llevar el gym,  deseando sexo con ella,  pero no me dejo,  me incito a lanzarme a por las del instituto. Todo indicaba una sola dirección, y fui a por ello convencido de que era lo que se tenía que hacer.

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Bien , una vez relatado todo lo que merecía la pena respecto a las alumnas,  y  aunque pueda quedar un poco pesado en el tiempo y no avancemos, los siguientes 2-3 relatos serán de relaciones en el instituto,  en ese marco temporal de los últimos 5 meses de instituto, pero con profesoras o mujeres no alumnas, al menos no como tema central,  me estoy planteando si hacer  3,  si hacer 2    poniendo la guinda con el relato de mi graduación al final de curso como 3º, o si hacer 3 y aparte el de la graduación, aquello no se si guardármelo para mi disfrute personal. Os informare.

Vamos a jugar con el marco temporal un poco, entre otras cosas por que ya ni recuerdo en que orden ocurrió.

Si, con las alumnas era una casanova, y gane mucha experiencia y lo pase bien, pero me llego a resultar demasiado fácil, era  un depredador al que le ponían la carne despedazada y deshuesada en la cara, y yo quería cazar piezas vivas. Eli me enseño a hacerlo, echaba de menos la emoción, así que en determinados momentos fije objetivos de mayor edad, mas complejos. Obviamente no fue tan fácil ni logre, por mucho,  el numero de alumnas, pero ellas eran hamburguesas industriales,  yo quería restaurantes de 5 tenedores, y allí solo se va cuando la ocasión lo merece. Puedo mencionar que fueron 4 las que me folle, antes de la graduación, de las cuales extraigo las mejores, y otras 3 con las que tuve sexo sin penetración, y por miedo a represalias, no encontrareis el relato de mi directora de 62 años, que hacia el final de curso,  me chantajeo, y para no avisar a mis padres de mis andanzas mujeriegas me obligo a dejarme hacer una mamada y se quito la dentadura postiza para ello. Asqueroso, si,  pero una de las mamadas mas memorables, o el de la profesora de ciencias sociales, una feminista de pro con la que había discutido durante años por su intención de reeducar en la superioridad de la mujer sobre el hombre, y me la termine zumbando solo por hacerla rabiar.

Esta es la historia de algunos de esas damas.

Creo que esta 1º historia la vamos a ubicar a principios de primavera, Marina ya había caído y las 3 primeras chicas después, nada a reseñar en ellas, aun no había empezado a conocerse mi fama, yo era un radar en busca de cualquier cosa que se pusiera a tiro, pero tuve una semana floja en cuanto a chicas, la que salió corriendo cuando se me sentó encima, así que mi mente amplio automáticamente el margen de error. Esta 1º no me resulto muy complicada, tuve suerte, la relato por que me sirvió para abrirme los ojos de cara a mujeres de mas edad.

La profesora,  Mercedes, “merche”.

Paso una semana sin que cayera ninguna,  así que comencé a mirar con otros ojos a ciertas mujeres, una fue la profesora de historia, Mercedes, de 34 años, la conocía desde que tenia 27, me vio convertir de niñato a hombre y luego de hombre a galán después de la operación, siempre se había preocupado por mi, quedaba mucho con mi madre para hablar de mis estudios, y siempre cerraba las charlas con un “vaso a hacer de ti un gran hombre”, era  severa con todos, pero  pese a ello,  conmigo siempre tuvimos un rollo especial, le sacaba sonrisas con mis tonterías que nadie mas lograba y teníamos confianza, fue la que me ayudo en parte con Marina.

Como mujer no había cambiado nada en mi cabeza, era una mujer normal, siempre iba con pantalón y chaqueta de traje, que se remangaba constantemente, disimulando su figura,  camiseta de botones, con zapatos de vestir cómodos, era morena  y llevaba el pelo con coleta siempre, pero la soltárselo siempre me había llamado la atención, lo tenia rizado y si lo estiraba era largo, pero le hacia un melena frondosa, su cara paso de jovencita a mujer madura pero no perdió una belleza nacida de la sencillez, sin maquillar casi nunca, no le hacia falta,  tenia uno ojos color miel de infarto. De su físico era difícil hablar, nunca iba demasiado descocada pero más de una vez al agacharse a hablar con alguien se le veía el sujetador a través de los pliegues de la camisa o los botones, se les veía un tamaño decente,  sin  exagerar, y un culo redondito, con las caderas anchas. El echo de que me fijara en ella, no fue ningún cambio si no en ver en ella algo habitual pero que no le di importancia hasta ese momento, tenia la manía de moverse por clase mientras explicaba, y se iba sentando o apoyando con el culo en los marcos de las ventanas, las puertas, la pizarra, o las mesas de los alumnos cuando quería hablar con alguno en particular, se sentaba en la mesa del de al lado. Lo llevaba haciendo toda la vida, pero un día  se recostó sobre la pizarra con su traje azul oscuro, y después se fue pasando, los chicos a su paso se reían y la señalaban, no entendía por que hasta que se dio la vuelta, se había llenado el culo de tiza blanca, la recorría de lado a lado del trasero, pero nadie la decía nada, siguió dando la clase, pero yo ya no atendía, solo la miraba el culo y veía como con la tiza, el traje oscuro ya no le disimulada nada, aquella señora tenia un señor culo, terminado la clase nos dejaba unos minutos para pasar apuntes y solucionar dudas, al imbécil de mi lado no se que el pasaba pero no entendía nada, y de tanto llamarla, ella se sentó en mi mesa y se agacho para explicárselo a el en persona, su forma de sentarse era normal dejando que su nalgas descansaran, pero vi toda aquella tiza y si hubiera sido un alumna la hubiera azotado allí mismo, con la excusa de limpiarla, pero el pudor me gano la batalla. Al finalizar la clase, me acerque a ella dejando que todos salieran, se había sentado en su mesa.

-YO: perdona Mercedes.

-MERCEDES: ¿dime? y no me llames Mercedes, por dios que me siento vieja,  nos conocemos de hace 8 años, Merche.

-YO: este bien, solo quería ser respetuoso para que supieras que lo que te voy a decir es con cariño y sin maldad.

-MERCHE: dime amor.

-YO: que…….vamos…..te has manchado de tiza el traje.- ella temiéndose algo peor se miro la parte de delante del traje buscando.

-MERCHE: ¿donde?

-YO: bueno….cuando te has puesto en la pizarra…..te has……..sentado, y….- abrió los ojos de sorpresa.

-MERCHE: ahhhhh por eso andaban riéndose estos golfos, que malos son,  y no me avisan, menos mal que te tengo a ti.- se levantó y se retorció sobre si misma mirándose el culo, cuando localizo la mancha comenzó a pegarse azotes y pasar la mano por su trasero frotado con energía, cuando creyó terminar me miro- ¿ya esta?

Me debió ver la cara de tonto mirándola el culo después del trasiego que se había metido ella sola, y se dio cuenta de que acababa de limpiarse el culo adelante de un alumno y le había dicho que le mirara el culo para ver si había terminado de limpiarse. Reaccione al levantar la mirada de su trasero y ver su cara de congestión.

-YO: si si, vamos no ha quedado nada que vea.- reacciono ella de nuevo al ver mi tranquilidad.

-MERCHE: pues deja de mirar y vete a estudiar,  vago- y me dio un golpecito de agradecimiento para sacarme de allí.

Los 2 días siguientes la acose, la perseguía por los pasillos mirándola el culo, acercándome a hablar con ella con excusas baratas y deleitándome con sus apoyos en las mesas de los compañeros, no fui el único pero si el mas atrevido, me pillo un par de veces mirándoselo, a la 3º o 4º  ya me miro con cara de “ya vale”, pero hubo una 5º y 6º.Al finalizar la clase se acerco y me dijo que me quedara.

-MERCHE: oye, siento lo del otro di, no debí hacerlo delante de ti.

-YO: ¿el que?- quiera disimular pero también que lo reconociera.

-MERCHE: ya sabes, lo de la mancha de tiza.

-YO: ah si, no pasa nada.

-MERCHE: no, si pasa, llevas unos días mas tonto de lo habitual, tienes que dejar de mirarme todo el tiempo.- me había cazado, pero fingí una vergüenza que en realidad no sentía.

-YO: bueno, lo siento, es que ya sabes la hormonas,  todo en mi vida va cambiando y no se, llamaste mi atención.

-MERCHE: pues tienes que parar, no es sano que te fijes en alguien como yo, tienes a muchas chicas de tu edad.

-YO: ya,  pero ninguna tan guapa como tu.- lo dije con el tono de broma que solía usar con ella, peor iba directa a su línea de flotación.

-MERCHE: anda tonto, no seas mentiroso, que aun recuerdo como te quedaste embobado con Marina durante el trabajo- se acordaba, no perdería oportunidad.

-YO: jajajja pues si, pero era mas por su parecido a alguna diosa griega, eso tiene su morbo, fue una surte que no…..- y me pare.

-MERCHE: que no,  ¿que?

-YO: nada, tienes razón déjalo, siento haberte molestado. – amague irme sin ninguna intención de hacerlo.

-MERCHE: que no es molestia tontorrón, si mas que molestarme hasta me ha subido el animo, jajajajaja, pero dime, ¿que fue una suerte?

-YO: bueno, veras, sabes como acabo el trabajo, conmigo….

-MERCHE: si, desnudo, vamos en “gallunbos”.

-YO: pues imagínate si….viendo a Marina me hubiera…….puesto tonto, jajaja tendría que haber acabado con un empalme de narices jajajajajjajajajaja – elegí las palabras con cuidado, quería que pareciera un broma, pero ella sabia que yo era capaz de hacerlo, y el hecho de que estuviéramos hablando abiertamente de ello, que recordara aquel momento, que pensara en aquel cuerpo jovial y medio desnudo, en el bulto escondido. Todo en una sola frase, tardo un segundo en responder.

-MERCHE: ya claro, ¿y te hubieras quedado así delante de toda la clase?

-YO: ya me conoces,  podría hacerlo ahora mismo.

-MERCHE: lo que me faltaba, que me vieran con un alumno desnudo en clase, anda tira, y piensa en  eso.

-YO: ¿en que?

-MERCHE: en dejar de mirarme así, que me siento un trozo de carne.

-YO: es que ahora que lo hemos hablado, no se si podré, si ya me he hecho alguna paja pensado en ti frotándote la tiza.- otra frase a la línea de flotación pero esta vez no reí, deje unos segundo de margen esperando su respuesta.

-MERCHE: oye no digas guarradas.- se puso en pie enfadada.

-YO: jajajjja será una guarrada, pero es la pura verdad y  te digo mas, alguno chico mas  también me han  dicho que lo ha hecho.- mentira y gorda, pero quería que se sintiera atractiva.

-MERCHE: ¿mas? No si ahora voy a tener club de fans.

-YO: pues te lo mereces, eres una mujer de bandera y nosotros no somos críos ya.- di un paso hacia ella, eso la puso nerviosa.

-MERCHE: te lo agradezco, y no sabes cuanto, pero no esta bien.- se llevo una mano a rascarse la cabeza.

-YO: ¿te crees que a nosotros nos importa que este bien? Somos adolescentes, nos movemos por impulsos- di otro paso hacia ella.

-MERCHE: si, vosotros,  pero yo no, tengo que mantener unas distancias……- dio un paso hacia atrás pero no había mas sitio.

-YO: pues es una pena, por que por mi cabeza se pasan muchas cosas que podría hacerte para disfrutar. – otro paso, ya estaba cerca.

-MERCHE: ¿si?, pues no va a poder, ser, los demás…..

-YO: me dan igual lo demás, aquí solo estamos tu y yo, llevas 3 idas rondado por mi cabeza, no hay fuerza en el universo que me aleje de ti.- se la veía muy nerviosa, pero no enfadada, le atraía lo que oía,  su barrera moral le gritaba peligro.

-MERCHE: por favor, no me hagas esto, en casa no van bien las cosas, mi novio…

-YO: tu novio es un mierda que tiene una mujer que no merece- di otro paso, estaba encima de ella, mis palabras fuera una lotería, pero acerté de pleno.

-MERCHE: no lo sabes tu bien, pero por favor, para.- lo hice cuando agachaba la cabeza hacia ella, puso una mano en mi pecho para frenarme.

-YO: esta bien, si es lo que quieres, te respetare, me iré y mañana esto será un mal recuerdo, pero solo si es lo que quieres tu, aquí y ahora,  antes, déjame besarte y me harás feliz.- mis palabras calaron, supuso que si se dejaba besar me calmaría y me iría.

Fui haciendo fuerza contra ella, su mano en mi pecho también era firme, pero gracias a mi corpulencia no me hacia falta acercarme tanto y con agachar la cabeza fui acercándome a sus labios.

-MERCHE: esto….no esta bien….no se……- balbuceaba con cada centímetro que me acercaba, la otra mano la tenia pegada a ella, doblada sobre su cuerpo,  debajo de su boca.

-YO: sabes lo que quieres al igual que yo, pero yo estoy dispuesto a jugármela por un solo beso tuyo, y se  que  desde que me viste desnudo después del trabajo me deseas- me lo invente,  pero cuadraba,  su mano en mi pecho cedió.

Junte mis labios a los suyos, con cariño y ternura, ella no se movía pero cerro los ojos, disfrutando, yo no me separe de ella y me mantuve unos segundos, para separe un poco de sus labios dejando que se despegaran  de los suyos.

-YO: dios, sabes mejoro que en mis sueños.- ella se relamió y abrió los ojos.

-MERCHE: y tu que en los míos.- alucine, de chiripa había dado con la profesora que soñaba conmigo.

Sin dudar,  ni dejarla pensar lance otro beso, esta vez ella llevo su mano a mi cara acariciándola, sin apartar la otra de mi pecho, pero ya sin oposición, si no de cariño. Este fue mal largo y ella participo abriendo la boca, me derritió al acabar mordió mi labio inferior tirando un poco de el.

-YO: ay- lo dije para hacerla saber que lo había notado pero  sin dolor.

-MERCHE: perdona, …

-YO: no hay nada que perdonar- tire el 3º beso este ya fue pura pasión, con leguas luchando en terreno enemigo,  y mientras ella me sujetaba la cara yo metía mis manos por dentro de su chaqueta.

-MERCHE: aquí no, nos pueden ver.- era mía, ya no le importaba el hecho, la pasión era mayor que la moral, si no que lo supieran.- dame unos días- me beso de nuevo y volvió a morderme el labio inferior, dios, vaya tontería y que sensación mas agradable acababa de descubrir.

Me hice con todo mi control para alejarme de ella, y salimos de allí, los 3 días siguientes siempre me quedaba a última hora, la buscaba en la clase que fuera, y nos besábamos mientras charlábamos. Por lo visto tenia un novio desde hace 4 años, vivían solos pero el tío era un vago redomado, en paro,  que vivía de ella y con el paso del tiempo no le soportaba, le daba asco tocarle. Por lo que entendí,  en esos días le echo de casa, no es que yo fuera la causa, pero si el detonante, supuse que no le gustaría sentirse sola y por eso mantenía la relación, pero conmigo a sus pies eso había cambiado. Durante las clases mis tirábamos miradas el uno al otro, y gracias al inepto de mi compañero, ella me regala la visión de su culo sentada en mi mesa, al inicio era como siempre pero después arqueaba la espalda, o no apoyaba las nalgas, si no que lo ponía en pompa ante mis narices. Al acabar una de esas clases, siendo ultima hora, me asegure de que nadie nos viera, y me lance a por ella, estaba de espaldas agachada recogiendo unos papeles, le plante mi polla, cuyo tamaño ella ya intuía, en medio de su trasero haciéndola ponerse en pie.

-MERCHE: ey,  ten cuidado que me tiras.

-YO: eso querría yo, tirarme encima de ti y hacerte el amor hasta el amanecer, pero no me dejas, como sigas jugando conmigo en clase,  en una de estas que pongas el culo como lo pones te violo delante de todos.- la metía mano por encima de la camisa.

-MERCHE: que bruto eres jajajja  quieto que nos van a ver.- lo decía pero no se apartaba.

-YO: ya te dije que a mi me da igual lo que piensen los demás, tengo mis limites y estas jugando con ellos- la di la vuelta de forma firme y la bese rabiosamente, doblando su espalda hacia atrás, apretando su cadera contra mi, al separar los labios esta vez fui yo el que tiro de su labio inferior con los dientes.

-MERCHE: dios, no sabes como me pones, tengo clavada tu imagen en calzoncillos, la gente no se dio cuenta pero cuando te peleabas con el otro chico se te marco la polla, desde entonces me tienes loca pensando en ti.

-YO: sabia que ese final te había gustado, pero no entiendo por que seguir esperando, puedo ser tuyo cuando quieras, me tienes alelado, te deseo como un naufrago desea una orilla, o un sediento en mitad del desierto un oasis.- la volví a besar, ya no solo la doblaba la espalda, la movía de lado a lado. Ella se reía entre besos por que casi se caía, pero la tenia bien sujeta.- has encendido un fuego y tienes que apagárlo.

-MERCHE: esta bien, dios, como te pones, este fin de vente a mi casa, el viernes al salir de aquí, tráete algo de ropa, a ver si apagamos ese fuego.

-YO: mas nos vale a los 2 o esto va a acabar muy mal, no aguanto más sentado viendo como te paseas por clase.

Faltaban un par de días aun para el viernes, me desahogue para poder aguantar con una chiquilla que la chupaba bastante bien, pero tenia la imagen del culo de Merche en la cabeza, más que de su culo, de su cintura, de sus anchas caderas. El propio viernes en el descaso la fui a buscar y estuvimos retozando como críos en un cuarto de limpieza con la llave echada, fue la 1º vez que la pude desnudar parcialmente, la abrí la camisa y admire sus tetas, como parecían,  nada desmesurado pero con un sujetador que las realzaban, me lance a besarlos y mordisquearlos, por lo visto el tema dientes y morder, le volvía loca, mientras mis manos se posaron en su trasero, era bando, y una delicia para masajear.

-YO: dios, me la has puesto a romper, o me corro ahora o no llegamos a final del día sin que te salte al cuello.

-MERCHE: yo estoy igual, necesito cariño, sácatela que estoy deseando verla.

Me ayudo a desabrocharme el pantalón sentándose en un cubo, cuando metió la mano para sacarla abrió la boca como si fuera a morirse allí mismo, al sacarla reía, de forma rara, como si acabara de darse cuenta del lío que se le venia encima.

-MERCHE: pero ¿que es esta burrada?

-YO: lo que tú me provocas.

-MERCHE: esto no es calentura, esto es ir bien armado.-  miro mi polla acercando su cara, mientras hacia un suave masaje – madre mía, ¡¡¡donde me he metido!!!

Siguió masajeando pero le dije que así de calmada no pasaría nada, así que aumento el ritmo, con ambas manos, sus tetas se movían debajo del sujetador a ritmo.

-YO: o me la chupas o vamos a estar aquí hasta año nuevo.- me miro ofendida.

-MERCHE: joder con el niño,  si que ha crecido.

Cogió la polla de la base y lamió mi glande, con suavidad, luego se metía en la boca la punta y jugaba con la lengua en mi capullo, para ir sacándoselo dejando que sus labios friccionaran, lo hizo un par de veces, hasta que sus babas rodaban toda la punta, allí comenzó una masturbación feroz lamiendo todo el tronco de mi polla y mirándome a la cara, mi pene era mas grande que su cara, era una delicia verla esforzarse, trataba aveces de engullir  pero no pasaba de 1/3, se ahogaba,  sus manos no paraban, la avise y eyacule en un cubo de basura que había allí.

-MERCHE: y esta ha sido la 1º, me vas a joder el fin de semana.

-YO: esa es la idea, TODO el fin de semana.- me lance a besarla para agradecérselo.

-MERCHE: dios, cálmate que tu ya estas,  pero falto yo y queda 10 minutos.- acepte el reto, la puse de espaldas y baje a su trasero, desabroche su pantalón y de lo baje, ¡¡dios,  que pedazo de culo, que cadera, que piernas!!.

-YO: haré que te corras antes de 10 minutos-  no resistí y apretando, mordí una de sus nalgas a través de la tela, eso la puso a 100 por que se retorció en el aire.

-MERCHE: fóllame,  aquí mismo,  por dios, que me vas a matar de placer.

-YO: aun no, te he dicho que haré que te corras pero vas a tener que aguantarte, no tendrás mi polla hasta las 12 de esta noche.- no se por que se me ocurrió pero me pareció justo hacerla esperar como ella hizo conmigo.

Metí mi boca en su coño, sin mas, desde atrás, levante su culo para tener mejor llegada, lamía su coño empapado por encima, cuando necesitaba respirar,  ya que la carne de su culo me ahogaba, sacaba la  cabeza, besaba una zona y después mordía, cada vez que lo hacia se retorcía su espalda, y volvía a atacar el coño, metí mi mano por dentro y acariciaba por encima el clítoris, cuando lo note abierto metí mis dedos en posición para masturbarla rápidamente el punto G, sacando mi cabeza y pegándola a sus nalgas, mordisqueando si parar, metía mi mano con fuerza,  acariciaba y la sacaba, aumentado el ritmo , ella gemía tratando de ahogar sus gritos, pero se le escapaban con cada mordisqueo, eso la volvía loca y lo iba a aprovechar todo el fin de semana. Antes de que tocara la campana ya se había corrido 2 veces, me empapo la mano, me levante mientras ella se apoyaba en un estante asfixiada. Lleve mis dedos mojados a su boca y ella los chupo encantada, el ultimo,  adivina, lo mordió un poco, haciéndome el daño justo, sin pasarse.

-YO: veo que te gusta morder, eres mi leona y este fin de semana te voy a marcar como tal – ella misma nos había explicado en clase que los machos leones al aparearse marcan  a sus hembras de un mordisco. Eso la derritió en mis manos, tenía el culo lleno de marcas de mis dientes, me beso loca de pasión, pero la obligue a vestirse, teníamos que volver y quería que estuviera desatada  de deseo.

Pasaron las ultimas horas y salí en su busca al acabar las clases, ella ya estaba en la puerta esperándome, salimos como almas que lleva el diablo, me subí al coche con ella, me contó que ni había dado clases, mando repasar y nada de ejercicios ni deberes para tener el finde entero libre, me daba igual, yo solo la miraba con deseo y ella se daba cuenta, en cada semáforo nos besábamos hasta que el de detrás nos pitaba por que ya estaba en verde. Cuando logramos aparcar se me subió encima del asiento del copiloto y nos quedamos allí, besándonos y metiéndonos mano, un buen rato, por fin subimos a su casa, era un piso sencillo de 1 sola habitación y un salón amplio, algo vacío, supongo que por que faltaban las cosas de su novio, o de su ex ahora, me dijo que me sentara un rato mientras se cambiaba y se ponía algo mas cómodo, su definición fue salir a los pocos minutos con una camiseta amplia que le caía por un hombro, sin sujetador  y en bragas, nada mas, estuve muy cerca de levantarme y tirármela allí mismo, pero ella me ayudo a dejarme mas cómodo a mi, me quito toda la ropa y me dejo en calzoncillos, no nos volvimos a vestir mas en todo el fin de semana. Nos sentamos en el sofá, uno al lado del otro,   seguimos el juego de los besos y caricias,  mientras yo la rodeaba con un brazo,  acariciaba su cuerpo con la otra, sobretodo sus piernas, que iba apretando, ella se apoyaba en el sofá con una mano, restregando uno de sus pechos contra mi,  y la otra me acaricia desde la cara hasta el pecho, el veinte o las piernas, cuando la cosa se calentó de mas,  ya tenia a su mano masajeando mi polla por encima de la tela, totalmente dura, sus besos ya eran fuertes y húmedos, con mis manos perdidas pro debajo de su camiseta.

-MERCHE: bueno, ya que estamos aquí, ¿por que no me follas de una vez?

-YO: ya te dije que hasta al 12 no la tendrás.

-MERCHE: aun quedan unas horas, ¿que quieres que hagamos mientras?- la solté el pelo, y cayo sobre su rostro, aquellos rizos le hacían una cara aun mas deseable.

-YO: te voy a comer entera.- diciendo esta la levante para montarla encima de mi, cara con cara y mientras la besaba le quite la camiseta, fue precioso ver como aparecían sus tetas ante mi y al quintarse la camiseta, su pelo cayo sobre sus hombros.

Llevo sus manos a mi cara y yo a su espalda, mientras nuestras pelvis se frotaban, sus movimientos con la boca se volvían más fuertes y  amplios, con su lengua llegándome a la campanilla  siempre que se separaba de mí mordía mi labio inferior. Baje la cabeza para ir por su cuello y cada ciertos besos y lametones tiraba a morder, pero sin pillar nada, par cuando llegué a sus pechos ella gemía de gusto, los trabaje como me adiestraron, masajeando, apretando y lamiendo cada pezón hasta que estaban duros y entonces los chupaba, me sujetaba la cabeza con fuerza, lleve mis manos por dentro de sus bragas, pero no por la zona de los riñones, las metí por debajo, por sus nalgas, juntando y separando a ritmo, de vez en cuando mordía un pezón duro, con cuidado y tiraba de el hasta que por fuerza se soltaba, eso la hacia revolverse de placer. Mis manos profundizaron  y ya acariciaba su coño con la punta de los dedos, estaba encharcada, un par de caricias mas y reventó con un orgasmo sobre mi, vibraba sin control, cayendo rendida hacia mi.

-MERCHE: dios, me vas a matar y no hemos ni empezado.

-YO: ¿que tal algo de matemáticas? ¿Un 69?

-MERCHE: no se, nuca lo he hecho.

-YO: pues por una vez te voy a enseñar algo a ti.- me levante con ella colgada de mi, la puse de pie y con suaves caricias y besos pasionales,  le fui bajando las bragas, agachando mi cabeza,  besando cada parte de su cuerpo, y estando ya aganchado me quite los slips, dejando mi polla apuntándola.

-MERCHE: joder, todavía no me lo creo, quería hacer de ti un hombre y vaya hombre te has convertido.- vi su coño de cara por 1º vez, estaba totalmente rasurado, con la piel roja.

-YO: vaya, parece que alguien se ha afeitado para la ocasión.- se puso roja al verse descubierta.

-MERCHE; es que llevaba mucho bello, hacia mucho que no me…..tocaban.- me pegue  a ella, con mi polla de lado en su vientre.

-YO: pues hasta ahora, por que te voy ha hacer mía.- la volví a besar tan fuerte que se arqueaba la espalda hacia atrás, agarrándola de uno de sus muslos hasta levantarle la pierna contra mi, baje la cadera para meter mi polla en el hueco creado, y quedar así unos minutos.

La note caliente de nuevo, con su coño empapando el miembro, así que me separe y me tumbe boca arriba, ella se quiso poner encima mirando a mi, pero la di la vuelta y quedamos invertidos, el 69, pegue su cadera a mi cabeza y comencé a comerle el monte, de forma dulce y persistente, separando sus labios vaginales para llegar mejor, ella entre espasmos que la producía, agarra mi polla, mas que para masajear, como punto de apoyo, pero tal era mi trabajo que su cuerpo y su mano subía y bajaban sin parar, se dio cuenta y llevando sus dos manos a la base de mi pene,  daba besos y lametones sádicos, me encantaba como chupaba el glande, se lo metía entero y luego se lo iba sacando dejando que sus labios fueran a contra pelo, como era de esperar, llego un punto en que daba pequeños mordiscos a la polla, por el tronco y el glande, eso me volvía loco y estaba apunto de correrme, pero no podía ser yo solo, así que coloque mis dedos, que estaban penetrando, en posición, dando rienda suelta a sus movimientos, acariciando su punto G. Ellas solo se sacaba mi polla de la boca para gemir y gritar, la avise de que me corría, esperando ver cual era su reacción , no fue otra que metérsela en la boca de nuevo, ella gano la carrera, y me empapo la cara de sus fluidos, del temblor que le entro logro que me corriera, la bañe toda la boca, la oí toser, y luego tragar, dios, que suerte tenia. Mire el reloj, aunque daban un par de horas para las 12.

-YO: ¿y si comemos algo sólido? por que estoy harto de almeja – se río a carcajadas, se levanto y se fue al baño desnuda, yo la seguí, y mientas se lavaba un poco la cara y enjuagaba la  boca con agua,  agachada, me plante detrás de ella.- o te vistes un poco o no nos va a dar tiempo.- me miro la polla en el reflejo del espejo, que ya estaba cogiendo cuerpo.

-MERCHE: ¿ya estas otra vez? ¡¡¡Que vigor!!!

Me puse los slips y ella las bragas y la camiseta, si íbamos a cocinar al menos tener precaución de que no nos saltara aceite, ella estaba en la encimera de la cocina troceando  para una ensalada, jugueteaba con un pie rascándose el otro, yo puse la mesa, pero al verla así, me puse detrás de ella, rodeándola y ”ayudándola”, cogió un espárrago y me lo daba a comer por encima de su hombro, reíamos, una situación simple, sensual, excitante. Comimos sin dejar de mirarnos y reír, pero sin decir una palabra, no hacía falta. Al recoger la cena, nos sentamos en el sofá a ver la tv, al inicio a mi lado, abrazándome, pero luego me eche para atrás y ella se sentó en el hueco de mis piernas abiertas, pegando su culo a mi polla creciente, rodeándola por el vientre como mis brazos, mientras ella los sujetaba, esa mujer no solo quería sexo, realmente necesitaba cariño, se acercaban las 12.

-MERCHE: ya queda poco, y no puedo pensar en otra cosa, te necesito, como nunca necesite a nadie.- movía su cadera.

-YO: no te preocupes, no te fallare, seré tuyo mientras quieras.- la apreté contra mi.

-MERCHE: llévame a la cama.

La puse en pie, y la di la vuelta, besándola con ternura, ella se agarro de mi cuello y se me subió encima rodeándome con las piernas, yo la sujetaba por en trasero y sin dejar de besarnos la lleve al cuarto, como no me conocía muy bien la casa nos dimos algún golpecito, ella reía pero seguía besándome, descolgó una mano encendiendo una luz, di gracias por que no veía nada, localice la cama y poniendo en el borde, la deje caer con cuidado de espaldas, mientras caía sobre ella, sin cambiar de posición , con ella rodeándome con las piernas, pero ya con su espalda recostada sobre la cama sin agarrarse a mi, con la cadera levantada, esa visión con ella quitándose la camiseta y sus tetas cayendo hacia su cara, con su pelo expandido alrededor de su cabeza mientras se mordía un dedo,  me la puso dura al momento, y acariciando sus pechos con una mano, estando de rodillas en la cama la cogí con la otra mano de la espalda y la volví a levantar hasta tenerla en volandas encima mía, besándonos apasionadamente de nuevo, ella no tocaba la cama, solo mis piernas, y mi cuello, yo aguantaba todo su peso,  de rodillas en la cama, con sus muslos clavándose en los míos. La acariciaba toda la espalda, notaba como se estiraba y doblaba en sus acometidas a mis labios, como de costumbre después de cada beso largo, mordía, ya la notar mi polla frotándose en su sus bragas se pego a mi echado la espalda hacia atrás de placer, ataque sus pechos, eran una gozada, y sus pezones duros, sonó el reloj, las 00:00.

-YO: es la hora, ¿estas lista?

-MERCHE: si, pero con cuidado, la tienes muy grande y no quiero estropear el momento.

-YO: te tratare como una princesa, hasta que me pidas que lo haga como a una zorra, y créeme, llegaras a desearlo.- mordí uno de sus pezones antes de dejarla recostarse de nuevo sobre la cama con la espalda.

La separe las piernas de mis riñones y  las apoye sobre mis hombros, aun con al cadera levantada, lleve mi mano al elástico de sus bragas y dando besos a sus gemelos, fui tirando hasta sacárselas, al pasar por mi cara vi y olí que estaban mojadas de nuevo, la abrí de piernas,  la moví hacia arriba en la cama, quería  tener sitio para meter mi cabeza en su interior. Mientras ella me agarraba del pelo, separaba sus labios mayores y lamía como un poseso su clítoris, mientras metía mis dedos en ella, estaba muy mojada, muy excitada, se corrió rápido, pellizcándose los pezones. Tire de sus pliegues vaginales con mis labios hasta sacarla gemidos, allí me puse en pie y me quite los slips, ella se fue derecha a chupármela, pero no al deje, la levante y la puse de pie, besándola de nuevo.

-YO: no, por ahora solo quiero que disfrutes tu.- y abrazándola me di la vuelta y me deje caer de golpe en la cama con ella estirada encima de mi, me encantaba esas sensación, ni polla aplastada por su peso, sus tetas en mi pecho y su pelo haciéndome cosquillas en la cara,  ella me besaba el cuello mientras yo acariciaba todo su cuerpo, se éxito tanto que ya se abrió de piernas y busca de ser penetrada, la tenia tan grande que tubo que levantar mucho sus caderas para apuntar bien, y una vez diseccionado, bajo lentamente, notando como la piel se tensaba y se abría paso mi miembro dentro de ella, era cierto que llevaba mucho sin ser penetrada, costo bastante meterla, cada pocos segundos, daba un respingo, se levantaba un poco para coger aire y seguía bajando, yo solo al dejaba hacer, bajo, y bajo mucho, mas de ¾ de mi pene estaban dentro ya, y se quedo así, mordiéndose el labio con los ojos cerrados, dejando que mi polla se adaptara a su interior, y viceversa. Note mucha presión pero que iba disminuyendo. Cuando se sintió segura, subió bastante para volver a bajar, hasta ese punto soltando un grito largo según bajaba, se paro unos segundos y volvió ha hacerlo, esta vez su grito fue mas corto.

-MECHE: me abre, noto como se me abre el puto coño.- me hizo algo de gracia su frase.

Repitió operación hasta que ya entraba y salía de mi con facilidad, gritando,  ya no de impresión si no de lujuria, de vez en cuando se echaba sobre mi para besarme sin dejar de moverse, su ritmo era fuerte y en una de esas se corrió, note claramente el flujo sobre mi polla dentro de ella, cayo rendida sobre mi.

-MERCHE: dios, como lo necesitaba, ha sido mejor de lo que pensaba.

-YO: ¿por que hablas en pasado? Esto no ha hecho amas que empezar.- me incorpore dejándola pegada a mi pecho y agarrando de su cadera la subí y baje fuertemente durante un rato,  ella se calentó de nuevo, me besaba el cuello y jugaba con su lengua en mi oído, mordiendo el lóbulo de la oreja mientras recibía golpe tras golpe, no lograba metérsela todo pero no hacia falta,  estaba disfrutando con al sensación de tirarme a aquella profesora que durante 8 años cuido de mi, y ahora era yo quien cuidaba de ella.

Mantuve el ritmo, incluso aumentado por fases durante un minuto, se volvió a correr pero ya no la di descanso, la subía del todo y la dejaba caer de golpe, gritaba con cada sacudida hasta que noto  que me contraía.

-YO: me voy a correr pero no te preocupes, tengo la vasectomía hecha.- eso la puso a 1000 y ya era ella quien rebotaba contra mí, explote de nervios, dando 2 o 3 golpes finales con cada eyaculación.

Caí de espaldas a al cama con ella pegada a mi y nos quedamos así una media hora, ella besaba mi pecho, y yo olía su pelo, mientras la abrazaba,  sin sacársela de dentro, flácida,  pero con una sensación de gusto indescriptible, eran la 01:30 y agotado me dormí con ella encima y ensartada, supuse que ella también, por que al despertar estabamos igual, pero yo con una erección enorme y ella moviendo su cadera de forma circular, tanto mi polla como ella se habían despertado antes que yo, y ya estaban de fiesta.

-YO: ¿que pasa? ¿No me vas a invitar?

-MERCHE: dios, me he despertado notando como me llenabas, como se inflaba dentro de mi.

-YO: mi cuerpo reacciono solo, pero de forma lógica, como no ponérseme dura con una mujer tan preciosa como tu dentro de ti.

-MERCHE: ya me has tratado como una princesa, ahora quiero que me folles, que me hagas gritar y me marques como tu loba.- me mordió el pecho.

-YO: prepárate.- lleve mis manos en su culo, la levante con la cadera y plante bien los pies en al cama, la sujete para que mantuviera la posición con las manos,  sin mediar palabra bombee su interior, al incoo buscando velocidad, acababa de despertarme, pero con el paso de los minutos, ya tenia un ritmo considerable, notaba como se mojaba por dentro mi polla y como caía fluidos de ella por el tronco, eso solo facilito mis penetraciones que sin ser totales, eran muy profundas.

La postura era inclinada hacia mi con su pelo cayendo sobre nuestras cabezas sin dejarme de besar y mordisquear, en media hora se corrió una,  dos y hasta tres veces, cada una con menos intervalo de tiempo con la anterior, hasta que fui yo quien reventé sobre ella, cayendo agitado y con las piernas agarrotadas del escuerzo, mi pecho subía y bajaba con cada respiración, y con el,   el  torso de ella, que se me abrazaba, con miedo a que me fuera a ir o algo.

-YO: como desayuno no ha estado nada mal, deja que vaya al baño y continuamos.

-MERCHE: vayamos los 2.

Nos metimos en la bañera que tenia,  juntos, acariciándonos y pringados de fluidos corporales, yo orine antes de entrar, (si, la gente mea nada mas levantare, yo al menos.), me puse detrás de ella, de pie, pegándome a su cuerpo,  mientras ella nos mojaba a los dos, nos dimos un buen repaso, mas bien se lo di yo a ella, pase mis manos húmedas y una esponja enjabonada,  por toda su piel y me centre en dejar impolutos sus pechos, luego metí mi mano,  por delante,  en su entrepierna, con la esponja frotaba la parte exterior de su vagina, y estibe así un rato hasta que me calenté, ella también, mi polla ya sobresalía  entre sus muslos, la pringué de jabón también , pero la aparte para profundizar mas, con la alcachofa del agua apuntaba a su vientre y metía mis dedos lo mas profundo que podía, medio limpiando,  medio acariciándola.

-YO: déjame que te folle aquí mismo, o no respondo de mi.

-MERCHE: métemela, métemela toda.

Apreté mi glande contra ella y la introduje, fue mas fácil que por la noche, ya estaba abierta y estaba muy húmeda con el agua y supongo que fluidos que provocaban mis caricias, una vez dentro me sujete a las paredes, percutiendo de forma pausada en su trasero, ella con cada penetración se ponía de puntillas para volver a bajar cuando la sacaba, lo hizo mientras el ritmo era suave, cuando la agarre de las caderas y acelere ya solo aguantaba, gemía y se apoyaba en la pared por miedo a caerse. Yo la sujetaba con una mano en la cadera y con la otra quería atraérla hacia mi , así,  busque pecho o vientre pero se me resbalaba, le lleve a su cuello, o el pelo tirando de el, o en su cara directamente, ella aprovechaba y me mordía los dedos, eso me recordó mi promesa, seguí bombeando hasta sacarla el 1º orgasmo, entonces roce mis dientes en su hombro derecho, no pare de penetrar a buen ritmo hasta sacarla el 2º orgasmo, esta ves mordí la misma zona suavemente, continúe sin parar hasta llegar al 3º, ella ya hacia fuerza contra mi, cuando le llego el 4º sentí una fuente bañándome la pelvis entre gritos suyos y míos,  no paro de gritar y moverse de forma alocada, llegue al punto de no saber si parar o no, pero decidí seguir hasta correrme, a los 45 minutos de meternos en el baño note mis huevos encoger, estaba cerca, tenia que hacer fuerza con los brazos pues ella casi no se sostenía, la eche para ataras apoyándose en mi y yo en la pared de enfrente con una mano, con la otra  rodeaba su vientre. En la misma zona de antes, ya marcada por los dientes, mordí, pero esta vez no fue ni suave ni con cuidado, mordí agarrando, apretando la mandíbula, sin dejar de aumentar el ritmo en el ultimo minuto de mi cadera y notando en mis dientes cada sacudida, ella comenzó a gritar mezcla de placer y dolor, pero seguía haciendo furia contra mi, gritando que no parara, eyacule casi sin darme cuenta, pues seguía penetrándola salvajemente hasta que se corrió de nuevo cayendo casi muerta sobre mi pecho, yo afloje la mandíbula, me dolía un poco,  vi la marca, los dientes bien profundos, la zona estaba roja y morada,  de una de las zonas vi que alguna gota de sangre  brotaba, me acerque a su oído.

-YO: eres una leona y eres mí leona.- se le erizo piel al mirar la marca echa, note en su espalda el escalofrío que la subía hasta la nuca.

-MERCHE: soy tu leona, me da igual que te tires a otras,  donde piso,  jamas deja huella una gata,  pero,  YO SOY TU LEONA. – lo dijo mientras disminuía el ritmo de las embestidas,  pero no paraba.

-YO: lo eres, pero mal hecho, no puedes imponer  normas a tu  macho, puedo cabrearme.

-MERCHE: puse te calmaría a follando.

-YO: no se si lo aguantaras.

-MERCHE: ponme a prueba,  ya noto como me llenas de nuevo.

Volví a acelerar el ritmo, durante una media hora sin parar,  se  a corrió un par de veces, ya caía y se puso de rodillas a chupármela en al bañera, no paro hasta que me saco su ración de semen, sus dientes,  y como los usaba,  eran una gozada, pero tenia que dar una lección a mi leona, me puse de rodillas y la levante hasta volverla a ensartar cara a cara, rodeándome con sus piernas, sin compasión,  la volví a penetrar, al inicio ella se agarraba a mi cuello,  pero ya le fallaban las fuerzas, se recostó sobre el suelo de la bañera con el agua cayendo sobre nosotros,  yo la tenia cogida de los riñones tirando de su cadera para sujetarla y así mi pelvis la percutía sin parar, era mi 3º corrida si que se hizo desear hasta por mi, casi 1 hora estuve así, sus ojos se ponían en blanco, se movía como un peso muerto pero de forma consciente,  dejando que la sujetara por la espalda, arqueando la espalda un montón, hasta apoyar la cabeza en la bañera, perdí la cuenta de las veces que se corrió, alguna me llenaba de flujos y otras no pero note todas en los calambres de su estomago, estaba por reventar así que la levante contra mi pecho, ella era fuego puro, y hacia fuerza invertida contra mi pelvis,  besándola,  acelere el ritmo final hasta que note que me corría, volví a hincar el diente en la zona de su hombro y apreté de nuevo, hasta sacarla un grito de dolor puro, pero seguía rebotando contra mi, unas sacudidas mas y me quede quieto aflojando despacio mis dientes, notando como se separaban de su carne, ya lo tenia realmente morado, con marcas bastante profundas, vi de nuevo sangre, así que chupe la zona hasta que dejo de sangrar. Rugí, tal como recordaba a los leones de  los documentales.

-YO: yo soy TU león, y YO decidiré si te ganas ser  mi leona, y CUANDO lo serás.- asintió agotada, derrumbada sobre el suelo de su bañera, salí  triunfal,  queriendo disimular mi agotamiento y por que ella no estaba segura conmigo en la misma bañera desnuda, podía volver al ataque y una quedaba fin de semana, no quería asustarla.

Me puse los slips y me fui a la cocina a desayunar, estaba famélico, la prepare algo, y pensé, mirando la puerta y oyendo como se movía,  si me habría pasado con ella o no, desde luego se comportaba como si fuera una leona,  y no sabia si mi lección seria bien o mal recibida. Salió del baño y al ver su cara supe que acerté, tenia una sonrisa de oreja a oreja, solo con las bragas puestas, vio la mesa puesta y se acerco corriendo, se me sentó encima  de forma lateral y me beso pasionalmente.

-YO: veo que te ha sentado bien el baño.

-MERCHE: es el mejor polvo que me han echado nunca,  vamos a disfrutar mucho,  siempre que tú quieras, MI LEÓN – casi me arranca al cabeza con sus besos,  no solo no la había cagado,  si no que había dado en el clavo. – dame de comer.

Cogí trozos de fruta y se los acercaba la boca, ella mordía con ganas, tenía hambre, y quería que su macho la alimentara, intercalaba dárselo con la mano o dejarlo en mi boca y que ella me besara para comer, se le cayo un poco de zumo en el pecho, ni me lo creía, lamí aquellas gotas, por limpiarlas, pero la cosa se me fue de la manos y trabaje su pezón como sabia que le gustaba,  antes de que la cosa fuera a mas la deje comer tranquila, pero sin bajarse de mis piernas, ideando en mi cabeza el siguiente paso. Observe la marca en su hombro, estaba morado y congestionado, los dientes ya no se marcaban tanto pero estaban bien visibles en su piel,  bese la zona.

-YO: ¿te duele?

-MERCHE: nada que una buena leona no aguante.

-YO: no eres buena, eres la mejor, pienso hacerte mía cuando y donde quiera.

-MERCHE: claro, menos en el inst……- no la deje acabar, mordí la zona de nuevo con suavidad, entendió la idea mientras sentía el leve dolor- ……donde y cuando quieras.

-YO: así me gusta, lamer tu pezón me la ha puesto dura, quiero hacerte mía ahora.

-MERCHE: ¿ahora? ¡Pero si acabamos de salir de la ducha!, ¡¡¡y me has follado durante 2 horas en el baño!!!- volví a morder,  esta vez con algo de fuerza, sacándola un gemido de dolor ahogado con cierta excitación, esta vez asimilo la idea.- soy toda tuya.

La levante y mi cuerpo con ella, nos quite a los dos la ropa interior, me senté en el sofá arrastrándola de la mano, me senté, la coloque  a horcajadas encima mía, sin masturbaciones previas ni nada, ya notaba su coño mojado, dirigí mi polla a su coño y se el metí hasta lo mas que dio, ella grito de pasión, estaba sumisa pero disfrutando, trabaje sus tetas para tenerlas totalmente excitada,  ella sola comenzó a subir y bajar por mi barra de carne.

-YO: quieta, no te he dado permiso para que te muevas.- se quedo pillada, pero con una sonrisa en la cara.

-MERCHE: perdona.

-YO: esta bien, pero me has faltado al respeto, eso exigirá un castigo a partir de ahora.- yo no se que basura me entro en la cabeza, me comportaba como un autentico imbécil, como un jefe de tribu déspota y egocéntrico, pero a ella le encantaba, lo se por que aun asintiendo, volvió ha hacerlo.

-MERCHE: ups, perdona, fue sin querer – su tono y como se mordió el labio,  los cojones, ¿quería castigo? pues se lo iba a dar.

-YO: eres una leona rebelde, voy a tener que enseñarte a pollazos como comportarte ante tu macho.- en mi puta vida creí que diciéndole eso a un chica,  se le iluminaría la cara, pero allí estaba,  pasando delante de mi.

Agarre firmemente  su cintura y haciendo hueco para mi pelvis, la subía y la bajaba con calma hasta dejar que su interior hiciera espacio, cuando note que vibraba de pura pasión subí y baje mi cadera, para coger ritmo, a contra dirección con ella, no tocaba el fondo de su útero pero tampoco la penetraba del todo, estuve así una hora, se corrió varias veces, cambiaba de posición el cuerpo buscando una comodidad que no le concedía, gritando como una loca, cuando se echaba sobre mi yo lamía y chupaba la zona amoratada en su hombro mientras ella se derretía,  hasta que me corrí en ella.

-YO: no ha estado mal como calentamiento, ahora date la vuelta-  se fue a poner el pie- no, te he dicho que te des la vuelta,  no que te la saques de dentro, venga que te ayudo- la eche hacia atrás y la sujete la piernas, pase una por encima de mi, levantando su cuerpo,  girándolo sobre el eje de mi miembro dentro de ella, ayudo que después de la eyaculación estaba algo floja,  hasta quedar de espaldas a mi-  recuéstate sobre mi y mueve las caderas sin ayuda de las manos,  hasta que se me ponga dura otra vez.

A estas alturas ella no hacia nada que yo no le pidiera, era agotador tener que pensar en todos su movimientos pero era excitante verla seguirlos al pie de la letra. Movía su cadera de forma circular, sin apoyarse en nada y sin que yo la ayudara lo mas mínimo,  buscando con su cara mis labios pero sin hacer nada, solo cuando yo giraba la cara y la besaba ella correspondía y se movía, cundo acababa me regalaba su mordida en mi labio inferior y se quedaba en esa posición hasta que yo volvía a por ella. Mi pene estaba ya duro, la ordene que subiera y bajara su cintura, solo apoyándose en su piernas, así que se puso medio en pie, sin sacársela,  obedeciéndome,  subía y bajada su cadera, al inicio solo eso, pero fue acelerando el ritmo hasta que la piel,  los músculos y su carne iban en contra dirección a sus movimientos, se corrió una par de veces en la siguiente hora, pero yo no decía nada así que ella no paraba ni descansa, la notaba flaquear pero en mi mente estaba clavado el numero 3, hasta que no llegara no la ordenaría parar, ya no tenia fuerzas para aguantar ella sola así que se dejaba caer y aprovechaba la inercia para volver a levantarse, llego su 3º corrida, y cuando note sus ultimas fuerzas la ordene parar y caer sobre mi.

-YO: bien, vas mejorando, pero ahora te voy a follar fuerte, no como antes –no sabia si podría siquiera,  pero quería que su mente pensara que lo de antes no era mi tope,  y para tenerla totalmente sumisa – y además deseo que sea por el culo.

-MERCHE: pero yo nunca me he dejado por….- era la 1º vez desde que empezamos que rechistaba, y me tenia que asegurar de que seria la ultima,  mordí de forma fuerte su hombro, hasta volver a sacarla sangre y se retorciera sobre mi, su grito  fue sonoro,  pero no de dolor,  si no de excitación, la empuje y cayo hacia delante para quedarse en el suelo a 4 patas,  pensó unos segundos y poniendo el culo lo mas erguido y en pompa posible,  ya por su cuenta, se giro para mírame a la cara – hazlo.

-YO: no se si te mereces ese honor. .- puse cara de no estar del todo conforme., ella se apoyo en la mesa y se lleve las manos a las nalgas abriéndose lo máximo posible.

-MERCHE: ábreme el culo, concédeme ese honor, MI LEÓN. – ¿honor?  ¡¡¡Estaba ofreciendo su culo virgen a una polla descomunal y aun así me las ingenie para que rogara por ese honor!!!

-YO: esta bien, pero como me vuelvas a faltar al respeto, me respondas de mala manera o me desobedezcas,  me busco a otra leona, una  que merezca la pena. ¿Asiente si lo has entendido?- lo hizo con gesto amplios y rápidos.- esta bien, voy a ser benevolente contigo,  lo haré con cuidado, y en el instituto harás lo que yo te diga,   me ocupare de que no te perjudique en nada, ¿me oyes? Que tipo de macho no cuida de su hembra.- no quería que perdiera su trabajo ni mucho menos que yo perdiera a aquella joya,  y sobretodo,  que ella lo supiera.

Me puse de rodillas detrás de ella, y llevando mi mano a su coño, empape bien de sus fluidos abundantes mis dedos,  los restregué por su ano, la sensación la hizo dar un espasmo,  con cada caricia daba un espasmo, pero callada, sin dejar de separarse las nalgas, cuando la note preparada hice presión con el dedo meñique, ella se iba hacia  adelante según empujaba así que gruñí, como un perro enfadado, ella entendió y se quedo quieta, al final entro el meñique y dio un golpe en la mesa.

-YO: para que veas que te quiero, te dejo que grites.- era increíble que aquellas palabras lograran aquellos objetivos.

-MERCHE: ¡¡¡dios!!!! Muchas gracias mi león, joder, ufffffff.- respiraba de forma animal, por la boca, haciendo un ruido sordo al salir el aire.

Continúe haciendo presión con el dedo hasta meterlo entero, ella seguía gritando, y deje allí el dedo hasta que note como su ano se dilataba, ella se tranquilizo un poco, pero no la deje demasiado, movía mi dedo dentro de ella, haciendo espacio, no se si la dolía pero la hacia retorcerse sin gritar, cuando vi que ya entraba fácil cambie de dedo y metí el corazón, otro golpe en la mesa y otra obscenidad gritada, mismo proceso, movimiento, dilatación y luego comencé a sacarlo y meterlo de su interior, del todo, para que fuera abriendo su ano lo mas fácilmente posible, sus gritos de dolor, se fueron apagando, ya su piel no estaba tirante, si no relajada y se movía al ritmo de mi dedo, estibe así 10 minutos en los que ella ya era quien llevaba el ritmo, chorreaba por el coño,  medí con pausa y en un gesto metí el índice también, no hubo golpe en la mesa pero si improperios,, los deje así , los 2 prados en seco, dejando que se adaptara, cuando note menos presión seguí perforando con los dedos el culo de mi leona, el procediendo igual, 10 minutos en que paso de gritar a metérselos ella sola,  disfrutándolo, yo rozaba con mi dura polla su coño,  embadurnándolo  bien.

-YO: te doy permiso para pedir que te la meta por el culo cuando estés lista.- fue una forma barroca de pedirle permiso sin que lo pareciera.

-MERCHE: déjame así un rato, dios, como lo disfruto, no pense que seria tan……excitante, tan divertido, tan placentero, me estas abriendo el culo y me encanta.

-YO: ves como tienes que hacer caso a tu macho.- asentía mientras se percudía ella sola con mis dedos, estaba bastante dilatada y si no me daba permiso seria yo quien diera el paso.

-MERCHE: esta bien, creo que ya puedes………..- la corte de raíz.

-YO: ¿me estas dando permiso? – no podía dejar que retomara una relación de iguales.

-MERCHE: disculpa mi león, le ruego perdón, y como tal,  no te pido, te imploro que me folles el ano con tu enorme polla.

-YO: no me vuelvas a fallar – saque mis dedos y dirige mi glande a su entrada – ahora,  por no saber comportarte,  no te voy a dejar que grites hasta que no me corra dentro de ti, así que si te duele, no grites, acelera el ritmo para que eyacule y así puedas gritar ¿ME HAS OÍDO?- asintió con pena en los ojos, aceptando su castigo.

Apreté fuerte y el glande entro limpio, había tajado bien la zona, y no note mas que un espasmo en ella, lo volví a sacar y lo volví a meter, mismo resultado, repetí hasta que salía y entraba sin fricción ni reacción  alguna, entonces al meterla apreté mas y le metí medio nabo de golpe, casi se le escapa un grito pero se tapo al boca con la mano, su piernas temblaban pero no se movía, agarre su cadera y fui sacándola de mi hasta el glande para volver a forzar hasta meterla ¾ , podía oirla sollozar, pero no gritar, se había metido el puño cerrado en la boca, desde esa posición inicie un movimiento circular, esperando que su ano se expandiera y dejara de abrasarme la polla en su interior, estuve así mas de 20 minutos ella se saco el puño de la boca, se tranquilizo y empezó a disfrutarlo, su coño se mojo de nuevo, lo note en la huevos, así que con todo preparado la avise y saque la polla de golpe, para arremeter una sola vez,  fuerte, se tuvo que volver a meter el puño en la boca, lo hice otra vez y se le oyó un gemido de dolor, a la 3º ella mordía con fuerza la mano, pero no me pare por ello, con cada ida y venida aceleraba el ritmo, su ano se fue relajando y la fricción se iba haciendo mas fluida, llego un momento en que se la estaba metiendo toda por el culo y de ella solo se oían respiraciones fuertes y gimoteos de pasión, saco su mano de la boca para apoyarse en la mesa ante mis acometidas,  vi la marca de sus dientes y sangre, me sentí orgulloso de ella y le regale un ritmo bestial, quería correrme rápido como recompensa, y así ocurrió,   15 minutos después con ella corriéndose con un orgasmo tras otro eyacule en su interior, dándola una cachetada fuerte en su culo, y agachándome a morder suavemente su hombro.

-YO: ya esta,  así se  comporta una leona normal,  has logrado que me corra, así que ya puedes gritar.- espera una reacción similar a las anteriores. Giro su cabeza mirándome,  con los ojos rojos de haber llorado pero llenos de lujuria.

-MERCHE: ahora ya no me hace falta mi león,  te ruego que me vuelvas a follar por el culo hasta poder sacarme los gritos a golpes.- me sentí el hombre mas afortunado sobre la faz de la tierra.

-YO: así habla una leona de verdad, una que merezca  llamarse mía.- vi orgullo y amor propio en su mirada.

-MERCHE: párteme el culo otra vez., por favor.

Se lo volví a partir, y esta vez llevaba mis manos a su coño, frotando, masturbando y metiendo mis dedos en ella, durante otra hora estuvimos así, se corrió tanates veces que desfalleció sobre la mesa, gritando que no parara, que quería mi semen en su interior, los vecinos tenia que estar oyendo todo aquello,  paro yo no pare hasta correrme otra vez en su interior, la levante contra mi pecho sujetándola de la tetas,  sin parar de rebotar en su trasero, y al eyacular mordí de nuevo su hombro,  esta vez de forma bestia, para arrancarla un grito de locura.

-YO: así es como follan los animales que somos, así no te dejaba tu ex ¿verdad?

-MERCHE: no mi león, ni de lejos, le ruego que me dejes descansar o no podré seguir complaciéndote sin quedar inconsciente.

-YO: te lo has ganado de sobra…… mi leona.- esas palabras la llenaron de dicha, se había ganado  ese nombre, y lo suyo le había costado.

Su cuerpo era inerte, estaba consciente pero no se movía, así que le saque mi polla, con machas de sangre en la punta, y algunas gotas de sangre y semen cayendo del tremendo agujero que tenia en el culo, la cogí en brazos y la lleve al baño, la limpie con cuidado y cariño, la duche de nuevo y la limpie bien por dentro, salió sangre, bastante,  de su culo, temí haberla desgarrado algo, la saque de la bañera, la sequé con cuidado, cogí una pomada vaginal que me indico con la mirada, la extendí por todo su coño y su culo, de forma cuidadosa, luego le puse unas bragas y la camiseta, cure la herida de su mano que se había hecho por obedecerme, y luego una pomada en el hombro, la lleve en brazos a la cama y allí la tumbe, ella me miraba a los ojos, vi como  su cara de desesperado agotamiento cambiaba por amor tierno,  ante mis cuidados, la deje allí sola, descansando.

Me fui a la ducha, abrí el grifo y me quede allí bajo el agua,  un buen rato, repasando todo lo ocurrido, dios, estaba al limite de mis fuerzas, pero no quería que ella lo supiera, estaba agotado, con la polla dolorida, calambres por todas partes, temblores en mis músculos, llegue a tiritar pese estar debajo de agua caliente, salí por miedo a que me mareara en la bañera, me seque rápidamente y me puse los slips, sentándome en el sofá, estaba todo perdido de manchas , flujos vaginales, semen,  sangre, babas  y sudor, recogí un poco todo aquello sacando fuerzas de donde no había, y como algo, ya había pasado la hora de comer, habíamos estado toda la mañana , desde las 10:00 que nos despertamos hasta las 17:00 que la deje en la cama,  follando casi sin parar, me prepare un bocadillo y me lo comí  con voracidad, bebí un montón de agua,  me recosté en el sofá y quede dormido por agotamiento. Me despertó un ruido, abrí los ojos,  eran las 22:00, mire y vi la puerta del baño cerrada, me levante y mire en el cuarto, ella no estaba, se había ido al baño derecha, prepare algo de comer y beber, mi cabeza le daba vueltas a como seria la reacción de ella al salir, ya era en frío, sin sexo de por medio, ¿se abría molestado?  Salió del baño y me vio preparando la mesa, corrió a abrazarme por detrás.

-YO: hey, ten cuidado, ¿como estas?- pregunté querido adivinar mas sus ideas.

-MERCHE: llena de vida, mi león, me has hecho la hembra mas feliz de la selva.- sonreí, la partida continuaba, le gustaba ese rollo, así que tome el papel de macho dominante de nuevo.

-YO: venga,  siéntate a comer tranquila, la reina de la selva se lo merece.- ella entendió que yo también quería seguir el juego, y río de felicidad, se sentó y devoro la cena, igual que yo bebió mucho agua.- sabes, te he dejado descansar por que te lo has ganado, pero no esta bien que un león duerma solo, esta noche dormiremos juntos.- ella quiso aceptar, pero recordando la mañana que le había dado, y el tono de mi frase, sabia que aquello no era una petición, si no un aviso de lo que iba a ocurrir.

-MERCHE: será un placer,  siento que no hayas dormido conmigo ahora, me has dejado muerta y no he podido rogarte que te quedaras,  me siento mal por no poder colmarte durante mas tiempo, pero te juro que con el paso del tiempo  aguantare mas, si decides seguir honrándome.- sus ojos decían al verdad, yo mantuve la cara de póker, realmente se  trago que yo  había quedado insatisfecho cuando en realidad estaba  casi muerto como ella.

-YO: eso no  lo dudes, te has ganado el derecho,  tú sola, de ser cubierta por mí.- sabia que eso la gustaba oírlo, al inicio de la mañana iba de leona dominante y prepotente,  durante el sexo se había dado cuenta de su inferioridad ante mi, y termino a esas alturas de la noche totalmente dominada y mojándose las bragas por oír que se había ganado ser follada así de nuevo.

Las siguientes 2 horas fue una marioneta, un robot guiado por voz, me seguía, y hacia todo lo que yo le ordenaba, al principio jugaba haciéndola saltar o cantar o bailar, reíamos pero luego la ordenaba cosas subidas de todo, la 1º desnudarse, y la 2º chupármela hasta que me corriera, volver a chupármela con el semen en la boca hasta volverme a correr y entonces,  que se lo tragara., luego que se masturbara ella sola hasta correrse, yo hacia que no la miraba pero como no hacerlo, seria un juguete sexual obediente pero era una pedazo de mujer. No aguante mas y la cogí en brazos para llevarla a su cuarto, allí la tire de mala manera la abrí de piernas y me la folle durante una hora hasta correrme yo, las suyas ni las conté.

-YO: ahora vete a ducharte, ven oliendo a flores e impoluta y me vas ha hacer un pase de modelos con toda tu ropa,

Lo hizo volando, volvió con el pelo mojado, totalmente desnuda, se puso unas bragas y mientras yo me sentaba en al cama masturbándome, apareció vestida de mil maneras, la que me la termino de poner dura, aparte del disfraz de gata,  fue vestida como iba al instituto.

-YO: ponte solo la ropa interior más sexy que tengas.

Pensó unos segundos y rebuscando saco una caja del fondo del armario, salió,  al volver se presento una diosa de los años 20 ante mi, blanco color hueso,  de arriba a bajo, corpiño ajustado que caía por debajo de su culo, había visto a mujeres pro la calle de fiesta con vestidos que tapaban menos,  le hacían unas tetas y una cintura de escandallo, medias altas con ligeros y un tanga por encima de ellos.

-YO: ponte los tacones mas altos e incómodos que tengas, hazme un baile, sensual, despacio, que me de tiempo a deleitarme con mi leona, oblígame a saltarte al cuello.

Así, lo hizo se puso unos zapatos con unos tacones de aguja enormes, se le doblaban los tobillos al andar pero no por lo dejo de bailotear, dios, la imagen de su culo valía  para paja, el corpiño  le tapaba parte de su trasero, pero se lo hacia aun mas deseable, la sensación constante de que en cualquier movimiento se le vería me calentó, y mas cuando lo noto y lo uso a su favor, aun así no quería entrar en batalla con el arma media cargada ya, seguí admirándola hasta que me corrí, ahora si, aproveché una de su vueltas para atacarla dejándola de espaldas a mi, contra la pared, me lance su hombro y mordí con pasión.

-YO: aquí esta tu león.- gimió de gusto pese a que el mordisco era tan fuerte que debió dolerle, todos eran así ya.

Le quite el tanga,  que al estar por encima de los ligeros no fue difícil, lleve sus manos atrás, y la espose atándola con el tanga, tal como estaba se la metí por el coño, estaba empapado no fue difícil, estuve media hora,  sacándola 2 orgasmos, sus piernas sobre sus tacones flaqueaban y decidí usarlo, sin sacarla de ella me senté  en la cama, y tire de su cuerpo para atrás, lo justo para que se venciera pero no lo suficiente para caer,  moje bien mi polla y la lleve a su ano, que apretando un poco metí el glande, ella temblaba,  la ordene que subiera y bajara, lo hizo sin queja alguna, estuvo haciéndolo con cuidado mientras alguna lagrimilla caía de sus ojos peor sin gritar, gimiendo de gloria, de vez en cuando le fallaba un pie, pero la tenia sostenida, cuando su flaqueza ya era evidente quite mi apoyo y a la 2º  intentona paso lo que tenia que pasar, le fallaron los dos tobillos, y cayo a plomo empalándose ella sola toda mi polla por el culo, soltó un grito de desesperación, intentando levantarse, pero teniendo las manos atadas por detrás y sin un apoyo firme en los pies, al poco de levantarse volvió a caer a plomo, deicidio que era mejor quedarse así,  yo no.

-YO: a que esperas, sácatela.

Lo volvió a intentar un par de veces, pero el resultado siempre era el mismo,  cada poco desistía, pero yo gruñía y lo volvía a hacer, lo hizo tanates veces que se corrió, y eso no ayudo a poder levantarse.

-MERCHE: quiero obedecerte mi león, pero me es imposible, si es lo que queréis ayúdame, lo suplico, pero   imploro que me folles así.

-YO: lo mejor para mi leona.

Agarre su cintura y la levante los suficiente para que se pusiera en pie, le quite los zapatos, mas que nada por que no se doblara un tobillo, y la volví a ensartar por el culo dejándola caer a plomo, agarrando de sus cartuchera la levantaba y bajaba arrancándola gritos de placer, orgasmos y alguna corrida con fluidos salió disparada de ella, yo seguía dándola lo mas fuerte que podía, ya solo la mantenía la dirección con las manos, la fuerza de levantarla la hacia con la cintura, perforándola con toda mi polla, 40  minutos después me corrí salvajemente, los botes finales de ella la hacían salir y entrar completamente de mi, del ultimo,  quedo en pie directamente, la cogí la mano y dándola la vuelta la tumbe sobre mi, restregando mi polla flácida entre sus piernas y ligeros, besando encarecidamente, después de morderla la marca, asumí que para mantenerla controlada cada eyaculación mía debía ir seguida de una mordedura allí, así que siempre lo hacia.

-YO: como mi leona has de saber que esta posición que tenemos ahora es la que mas me excita, recuérdalo, y me harás feliz.

-MERCHE: vivo por hacerlo, te ruego que me vuelvas a follar otra vez.- mordía mi mentón al hacerlo. Yo la  agarre por la cintura y la restregué contra mí, hasta que mi polla se volvió a poner dura.

-YO: ábrete de piernas, y metete mi polla en el coño.- lo hizo, sin moverse de esa posición.

Agarre su trasero y sin despegarla un ápice de mi,  la subía y bajaba por mi cuerpo acelerando cada vez, besándonos y mordiéndonos el uno al otro, pronto llego su corrida y con ella le di una bofetada en el culo, seguí tirándomela hasta la 2º y ahora otra bofetada en el otro lado, con cada golpe ella se estremecía, dios, le iba el sexo duro, la levante con la cadera y allí tome el mando del ritmo, perforándola sin piedad, con un orgasmos continuos,  gritaba sin parar, empezaba bajo, e iba subiendo hasta que no podía mas, cogía aire y volvía a empezar, otra hora así y con ella rendida a mi me corrí de nuevo,  y mordí de nuevo, solo con es gesto final se corrió ella.

-YO: vamos mi leona, aun queda mucha noche.

La coloque de lado metiendo mi polla flácida entres sus muslos, y besando el hombro castigado,  no tarde en empalmarme, la levante la peina y emita mi polla por detrás, a lo cuchara, baje su pierna y agarrándola las tetas la bombee, alternativamente su coño y su ano,  aquí ya perdí la noción del tiempo y de las corridas, lo hice hasta desfallecer, calcule después que fueron unas 2  horas y media,  sin parar, me corrí unas dos o tres veces y ella ni lo se y ni me importa, paso de disfrutar a rogar que parara y a callar y recibir como una campeona. Caí boca arriba, respirando   duras penas, ella hizo lo mismo, me miro.

-MERCHE: hoy no te vas a quedar con ganas de mas- arrastrándose como pudo se puso encima mía de nuevo, como le había dicho que me ponía,  besándome de forma torpe,  no coordinaba, pero su insistencia me la puso gorda de nuevo.

-YO: como quieras, pero ya te he dicho que esta noche dormimos juntos, esto no acabara con un polvo más.

-MERCHE: lo se.- con gran habilidad se dio la vuelta sobre si misma sin bajarse de mi, se abrió de piernas y se llevo mi polla a su ano, apretó y se le metió, yo fuera de mi por sus ganas de complacer, no podía ser menos.

Levantado su cuerpo, inicie un vaivén rapidísimo, tan calientes estabamos que en 10 minutos se corrió ella y yo en el 20, pero no pare hasta volveré a correr 30 minutos después, ella ya no se sostenía, subía y bajaba por que mi cuerpo lo hacia, estaba inerte de nuevo,  pero no pedía clemencia, si no mas ritmo, y yo se lo daba. Termine una hora mas tarde, sin fuerzas,  eyaculé otra vez y como en todas,  la mordía con fuerza el hombro.

-YO: te felicito, casi colmas a tu león.- ¿casi? Estaba por vomitar del esfuerzo,  cayo rodando hasta acabar tumbada boca abajo.

-MERCHE: mas……….dame………..mas, dame hasta que estés satisfecho, no te preocupes por mi- alucine, esa leona pedía mas y yo no tenia de donde, pero no podía quedar como un mentiroso.

Me gire quedando encima suya, coloque mi polla entre sus nalgas y empuje hasta metérsela por el coño, estuve una hora, penetrándola, de forma lenta y cansada, se volvió a correr, pero ya ni gritaba ni se movía, solo se notaba por que me mojaba la polla, me corrí otra vez y caí sobre ella, estaba medio morada así que con últimos gestos la desabroche el corpiño, se lo quite, mordí sin fuerza su hombro  y la abrace, quede así dormido, eran cerca de las 6 de la mañana y esta vez no hubo interrupciones por comer o ir al baños, fueron 6-7 horas seguidas, mi récord hasta la fecha. Cuando abrí un ojo eras las 13:00, y allí estaba Merche a mi lado en la misma posición que la había dejado, me fui al baño a orinar y lavarme un poco, tenia agujetas por todas partes, pero una sonrisa que no se me quitaba, dios, aquella leona me llegaba al limite del bien y del mal, y me traía de vuelta. Comí algo para meter en el estomago con un litro de agua del tirón, hice un emparedado y con otra botella de agua la lleve al cuarto, lo deje en la mesa, y la desperté con caricias en su espalda.

-YO: mi leona, es hora de despertarse.- bario un ojo, y me miro, cuando lo hizo debió de recordar la noche, y se despertó de golpe, con una sonrisa igual de imborrable que la mía.

-MERCHE: diem agua por favor, se incorporó y se bebió media botella del tirón, luego me miro, me dio un beso de tornillo y cogiendo el emparedado se fue al baño.

Tardo casi una hora en salir, la ducha corría y yo estaba impaciente por su salida, aun  quedaba toda la tarde del domingo. Al salir ya lo hizo totalmente desnuda, se me acerco, me bajo los slips y poniéndose de rodillas me la chupo, hasta correrme.

-YO: esto si es despertarse con animo.

-MERCHE: eres una bestia, eres mi bestia, eres mi macho y mi león, sabes, anoche me dejaste ida un par de veces pero la ultima ni la recuerdo, se que te pusiste encima por detrás pero me desmaye a la mitad, recuerdo soñar contigo follándome pero no se si era real o no. Eres mi león, y te pido que me folles ahora mismo.

-YO: como mi leona tienes ese honor de pedir que te folle, así que lo haré, pero recuerda que es domingo y a la cena tengo que irme.

-MERCHE: no te vayas, quédate aquí conmigo, no volvamos al instituto, fóllame entre estas paredes hasta que muramos de viejos, te lo ruego.- mordí su hombro fuerte, para que se dejar de jilipolleces, y asumiera de nuevo su papel.

-YO: te dije que donde y cuando yo quiera, no me obligues a quitarte el rol que te has ganado como mía – agacho la cabeza y asintió.- ahora vuelve a chupármela hasta que se ponga dura y te voy a follar sin parar hasta las 21:00, son las 15:00,  te será suficiente, mañana volveremos al instituto y haremos vida normal, no te insinuaras ni me pedirás nada, será como si esto no hubiera pasado, pero cuando me acerque y te muerda, volverás a ser mi leona, y  harás todo lo que yo te diga,  o te degradare, me has entendido¿? – volvió a asentir, esta vez mas feliz, sabiendo que el juego continuaría – ya me asegurare de que no se sepa ni de que te veas comprometida, cuidare de ti como parte de mi manada,  como dijiste,  me follaré a otras, y no te enfadaras, ni tendrás celos, por que ellas no son mis leonas, son diversión, solo  tu tienes ese honor, a menos que lo pierdas  por tu comportamiento. Seguirás con tu vida, buscaras novio, mejoraras tu posesión social, tendrás hijos, pero cuando te llame y te muerda, serás mía. Ahora a chupármela.

Mientras lo hacia como una salvaje mi cabeza era fría, había dejado zanjado el asunto, tendría sexo duro  siempre que quisiera y ella se comportaría como la chica dulce que era, haría su vida independientemente de mi. Por no alargarlo mas,  durante las horas siguientes hasta las 21:00 tuvimos sexo animal, de todas las formas y posiciones degradantes que se me ocurrieron, casi no cruzábamos palabras,  ya asumimos el papel de felinos grandes, gruñendo, andando a gatas y rugiendo, su ano ya no era ningún misterio, grito a dios por ser tan cabezona de no haberlo probado antes mientras era empalaba por mi, los gritos eran tan fuertes que los vecinos llamaron a la puerta, ella abrió desnuda un poco y les convenció de que no ocurría nada, pese a que era evidente, mas que nada por que mientras hablaba con ellos me  la estaba follando detrás. Con cada corrida suya ella me marcaba un hombro, pero era ridículo comparado con el moretón enorme, marcado de dientes y que supuraba sangre que tenia ella, con cada corrida mía la marcaba, al acabar el tiempo, me sentí orgulloso de mi, y de ella, yo estaba molido pero con tal orgullo que no lo notaba, y ella pese a tener mareos, estaba consciente y satisfecha.

-YO: me voy, recuerda mis palabras, haz tu vida, pero cuando te muerda….- se levanto a abrazarme.

-MERCHE: seré tuya, donde,  cuando y como quieras, el día o la hora  que sea, este con quien este, seré tuya por siempre, MI LEÓN.- me besó pasionalmente mientras mordía mis labios, yo metí mi mano en su culo y la levante contra mi hasta dejar su hombro a mi altura, mordí, la mas fuerte y bestia que le di, gimió de placer cuando aquello debía de ser una tortura, y con sangre suya en mi boca, la baje para  besarle con lengua.

-YO: hasta pronto, MI  LEONA.- Salí cerrando la puerta de golpe, en parte por darle la salida adecuada a la acción y por que ese ultimo beso casi me hace atacarla de nuevo.

Llegué a mi casa, cene, despacio, me dolía la mandíbula,  mi madre me pregunto que  me había pasado en la cara, la tenia llena de marcas de dientes, le dije que los sobrinos del amigo donde me había quedado a dormir eran muy traviesos, y me fui a la cama a dormir, las mejores 8 horas de sueño en mucho tiempo. Los siguientes meses hasta mi graduación  lo pasamos como lo pactado, parecía que ni nos conocíamos, pero en los descansos iba a por ella, y como un gesto hipnótico, al morderla el hombro se convertía en mía, follábamos con cuidado de no ser pillados, y luego la volvía a morder, para “desactivarla”, o al salir de clase íbamos a su casa y teníamos sesiones duras, muy duras pero sin llegar al sado,  de 4-5 horas, después pasaron las chicas mas jóvenes y la deje un poco de lado, pero siempre que andaba ofuscado, atascado o necesitaba desahogare iba a por ella. Aun hoy en ida, casi 9 años después, seguimos con esta relación, ella esta casada ya y tiene un crío de 7 años, pero siempre que la llamo o quedamos responde a la llamada de mi rugido, cuando la muerdo es como volver a ese fin de semana, me seguí follando repetidas veces los primeros 2 años, luego unas  2 veces al año, la mejor fue en la despedida de soltera que hizo, follarte a aquella mujer de aquella forma salvaje el día antes de su boda me saco de mis casillas.Como os dije, no fue la mas difícil de lograr, tuve mucha suerte,  pero fue la que me abrió el abanico de posibilidades, y desde luego la mujer que mas al limite me había llevado, hasta ahora.

Dios, que coño, cuando termine este relato la voy a volver a llamar, ha perdido algo de físico y aguante, pero sigue siendo MI LEONA.

CONTINUARA……….