portada criada2Regresé a casa con un millar de dudas en la cabeza, la sola idea de que Eleonor o Ana me ocultaran Sin título1cosas me parecía estúpida, no tenían motivo alguno, no tenia sentido, ¿que podían querer que yo no las pudiera ayudar o que debieran de ocultarme?, no le encontraba la lógica a nada que mi ágil e imaginativa mente se le ocurriera, mi cumpleaños quedaba lejos para una fiesta sorpresa, o el papeleo del piso se alargaba como para montar una inauguración a mis espaldas, no las veía haciendo nada mas allá, y menos aun que llevaran a cavo aquellas 2, Ana una chiquilla forjada bajo mi martillo y Eleonor una mujer tan poderosa como manipulare, se suponía que tenia a las 2 comiendo de mi mano. Y pese a todo eso, la sola advertencia de mi madre me puso en guardia, tenso y pensativo, se habían ganado ese derecho las advertencias de mi madre con el paso de los años.

Entre en casa ya pasadas las 7 de la tarde, encontré a Eleonor y Ana charlando y riendo, mientras tomaban un poco de chocolate caliente en el sofá de abajo, las escudriñé desde la puerta, tratando de leer a través de su cráneo aquellas maléficas mentes que veía mi madre, de tal manera que Eleonor me miró sonriendo sin comprender nada. Eso llamó la atención de Ana, de espaldas a mi, que se giró y al verme salió corriendo a mi encuentro, con su sonrisa angelical, y su cuerpo juvenil, me besó con el sabor a cacao aun en los labios y me abrazó con firmeza.

-ANA: amor, siento haberme quedado dormida anoche, estaba muy cansada y galo borracha jajaja, lo siento, se que no te gusta que beba………….. ¿que tal?- alzó la cabeza con cara de cachorro.

-YO: bien…….todo…………bien.- sonó a pregunta.

-ANA: ¿que te pasa?- frunció el ceño con cara de preocupación burlona.

-YO: nada peque, que tengo muchas cosas en la cabeza.- la abracé con fuerza hasta levantarla del suelo con un ligero grito de felicidad.

-ELEONOR: mis niños, que linda imagen, ande y póngase algo que se van a resfriar.- comentaba ella mientras se levantaba y llevaba las tazas a la cocina, dedicándome una ligera sonrisa.

Eran cierto, Ana iba descalza en ropa interior con mi camisa de la noche de fiesta, abierta salvo los ultimas 2 botones d en la cintura, le quedaba grotesca y sensualmente enorme, yo venia con pantalón largo pero en camiseta con manga corta, besé a Ana con dulzura ates de azotarla con cariño para que fuera a ponerse algo mas abrigado, aunque su imagen era preciosa. Allí pasmado en la entrada, viendo como Ana me saludaba alegre antes de entrar al cuarto y como Eleonor se volvía a echar en el sofá levantado las piernas y pidiéndome que la diera un masaje en los pies doloridos de los tacones de la fiesta, contemplé lo que ya sabia, eran mi novia pizpireta y una mujer madura que solo demandaba afecto, no eran 2 diablas en busca de……….no se me ocurría que podían estar buscando en las sombras, no sentí que hubiera plan o maldad alguna. Así que simplemente calmé mis nervios y me dediqué a lo que mejor se me daba, vivir con ellas.

Esa misma noche cabalgamos juntos los 3, Eleonor cayo la 1º, estaba casi sin energías, la fiesta y el polvo a altas horas de la noche que la eché, la tenían aun en la reserva, sus senos me llamaban demasiado y con ella subida encima a horcajadas la fui penetrando sintiendo como hasta le escocía el coño, su cintura aceleró de forma irrisoria, me dejó domarla a los pocos minutos, donde desaté a la bestia y en 1 hora cayó fulminada de 4 orgasmos seguidos, fue Ana la que recibió la grata sorpresa de mi mejoría física por el gim, aun no me había corrido y Eleonor ya no volvería, al menos en un buen rato. Se agachó a chupármela con suavidad, agarrándola con ambas manos y jugando con su lengua en la punta del glande, sintió en la manos esa rigidez previa al correrme, matar a Eleonor tenia sus consecuencias, apenas 10 minutos de lametones y succión me hicieron venirme en su boca, lo aprovechó para rememorar viejos tiempos y tragarse todo mi semen, continuando con sus manos y su boca un juego perverso hasta ponérmela como una piedra de nuevo, entonces gateó por mi cuerpo para ocupar la poción de Eleonor previamente, se introdujo el pene con lentitud casi desesperante, agarrando de la base con una mano mientras subía y bajaba un par de veces, girando su cabeza haciendo que su larga melena hiciera arcos, repitió gestos hasta que soltó la mano y se dejó caer para sentir como mi polla la llenaba, se retorció casi dibujando un circulo con su torso, hasta caer sobre mi pecho, besándome en él y el cuello, su cintura daba pequeños saltos, intercalados con giros amplios de sus muslos, fue aumentando el numero de saltos hasta que ya no había giros, solo entraba y salía de ella, utilizaba el propio impulso de la bajada con el ligero dolor agradable que la provocaba tenerla toda dentro para volver a subir, pero solo a la mitad, se dejaba mucha parte dentro para no obligarse a hacer esfuerzos grandes para sacársela toda. Mis manos en sus senos jugaban con ellos y sus pezones, mientras que la diferencia de altura no me dejaba llegar a besarla, solo cuando se tomaba un respiro en sus movimientos y se elevaba unos centímetros podía probar sus labios y su lengua luchando contra la mía, sus orgasmos casi no parecían afectarla, eran evidentes en el cambio de sus gemidos y respiración, pero continuaba incansable, su velocidad disminuía pero aguantó lo suficiente como para sacarme la 2º corrida. Se elevó orgullosa echando el cuerpo hacia atrás mientras unos giros rápidos de cadera terminan de recibir mi leche caliente en su interior, sudorosa y cansada, pero con una sonrisa de felicidad lasciva. Me picó en el orgullo, me incorporé con tal fuerza que su risa se volvió en asombro, y sin sacarla de su interior me puse de rodillas con ella encima recostándola de espaldas a la cama, con la cabeza al lado de la de Eleonor, que aun pasada una hora luchaba por recuperar una respiración rítmica. Ataqué los pechos de Ana y su ombligo con mis manos y mis labios, acariciando su clítoris con habilidad, y besándola con pasión, sus movimientos pélvicos fueron hinchado mi verga en ella que notaba como un monstruo crecía en su interior, sonreía levemente de nervios, intuía que ahora la mataría, pero no sabia hasta que punto, fui sacando y metiendo todo mi rabo con movimientos lentos, cogiendo las medidas para no sacarla de ella, y una vez hecho, solté al animal indómito que habitaba en mi, fue gradual y letal, tan rápido y continuo que Ana se corrió 3 veces en diez minutos, se reía, solo al principio, de la impresión, luego fue torciendo el gesto sabiendo que iba en serio y luego agarrando las sabanas para no echar a volar, aguantaba la respiración hasta que no podía mas y soltaba un grito para coger aire. Agarrada de una de sus piernas como apoyo, fue demencial con el estruendo de los golpes, pelvis contra pelvis y como ella trataba de acariciarse el clítoris pero lo dejaba para poder seguir respirando, se aferraba la cabeza como si fuera a salir disparada como el corcho de una botella, emanó fluidos en cantidades que solo descubría al sacarla un par de veces de ella, casi parecía que se orinaba encima, pero volvía a arremeter con toda ferocidad y ni atisbo de cansancio, mas de 40 minutos pasaron antes de que la volví a llenar de leche, ya casi ponía las manos en mi estomago pidiendo que parara, pero sus ojos en blanco y sus labios carnosos me pedían mas.

-ANA: estas enorme, más que recuperado, te veo con ganas de más y yo casi no puedo con mi alma.- sonreí al agacharme a besarla.

-YO: aun queda que te folle tu precioso culo.- abrió los ojos mordiéndose el labio, acariciándose los pechos.

Mientras mi polla se recuperaba me comí su coño, sabia a mil cosas y jugaba con su clítoris, la saqué otro orgasmo antes de empezar a trabajarle con los dedos el ano, al meter varios ya la tenia lista, en la misma posición bien abierta de piernas apreté contra su ano sacándola suspiros de la impresión, pero sin mucha dificultad metía mi polla con fuerza, haciéndola resbalar por las sabanas de la cama, hasta que su cabeza sobresalía por el borde de abajo. Solo metí la mitad y allí volví a arremeter con la bestia, la cinética llevó a meterla entera y sacarla gritos de pasión que la hacían arquear la espalda, sujetaba bien por sus caderas, fue un frenesí de 20 minutos en que no pudo evitar 2 orgasmos anales, se frotaba en ellos el clítoris de forma abrupta, se agarraba de la piernas tirando de ellas con la esperanza de que lo disfrutara menos pero no podía, daba golpes con las piernas y se doblaba sobre si misma, se estaba poniendo roja y las venas del cuello parecían que iban a estallar en cualquier momento, su gritos largos y altos no me compadecieron y aceleré los minutos finales tirando gestos entrenados, respira de forma estudiada con cada gol de cintura y el sudor de mi frente goteaba encima de ella. Casi la saco de la cama de los espasmos internos que la dieron al sentir mi semen dentro de su culo, al salir de ella tenia un túnel mas que un agujero en su ano, del que brotaba semen, se dio la vuelta quedando tumbada sobre la cama boca abajo con medio cuerpo fuera y un brazo colgando, azoté su travieso trasero provocándola un gemido leve, de golpe sentí unos pechos en la espalda, con unos ozones inconfundibles, Eleonor estaba de nuevo en juego.

-ELEONOR: ay papi, yo también quiero mi anal.- me giré agarrando sus tetas y comiéndomelas.

-YO: ¿estas segura?

-ELEONOR: ¿y como no?, quiero sentir tu verga partiéndome mi culito y llenándome de tu leche caliente.

Sonreí ante sus palabras latinas, me volvía loco, metí mis manos en sus nalgas rodeando su cintura, abriéndola el culo con uno de mis dedos, solo oírla recitar versos de la Biblia me la puso como una estaca, seria devota pero su dios era yo, solo sentir mi polla creciendo hasta meterse entre sus mulos la erizó la piel, tiré de su pelvis hasta que me rodeó con las piernas, aun agarrada a mi cuello, montada encima de mi, pero yo de rodillas, busqué su coño que penetré con facilidad pasmosa y usando solo los brazos me la follé a buen ritmo, sus besos y sus uñas las sentía sobre la piel, su larga melena caía hasta sentirla hacerme costillas en los brazos, mientras uno de mi dedos permanecía dentro de su ano, como gancho. Oír el “chop chop” de su pelvis húmeda contra mi rabo abriéndola solo la llevó a gritar hasta correrse de nuevo, casi se desvanece, la solté y cayó a la cama, la tumbé boca abajo con cierta violencia, y la ordené que se abriera las nalgas, tontamente estirada, obedeció, me acuclillé encima de ella, y bajando mi empalme hasta su ano, apreté tan fuerte que al entrar se metió mas de la mitad, soltando un alarido que se trasformó al final en placer, me apoyé en su espalda y comencé el vaivén de mis piernas, penetrándola de arriba a abajo, tirando de la piel de su ano hasta casi levantarla de la cama, ella mordía las sabanas entre gritos de lamento y lujuria, aguantó lo justo en la posición para sacarla su orgasmo anal, allí me arrodillé, azotando y agarrando de sus nalgas. Terminé el trabajo con la bestia, algo magullada ya, que mas de 30 minutos después reventó en una cantidad de semen anti natural para ser la 5º corrida de la noche, llegué asfixiado, mareado y con los pulmones ardiendo, pero al terminar y ver a Eleonor llorando de algo mas allá que el gozo, y a Ana aun temblado tratando de incorporarse, me sentí orgulloso de mi mismo, había podido con las 2, caí desplomado sobre la cama y me dormí profundamente.

Al despertar las vi tumbadas a mi lado, parecían no haberse movido desde que las dejé así, bajé a la habitación de invitados y cogí algunas cosas mías que necesitaba, preparé un fuerte desayuno para mis damas y subí sabiendo que aquellas 2 mujeres serian incapaces de jugármela, ¿que motivo tendrían para echar de su lado a un hombre como yo?, con la confianza que solo te da el creerte en mejor posición que “tu rival”. Tardaron un par de días en recuperarse, a la mañana siguiente caminaban como si hubieran estando cabalgando por el oeste durante semanas, yo lo agradecí también, entre fiestas, sexo y el fin de semana trabajando por las mañanas, estaba fundido físicamente y mentalmente, poco a poco fui juntando mis rutinas, haciéndolas encajar como piezas de un puzzle. Según me levantaba me desfogaba con Eleonor, ya que Ana estaba en la universidad, eso si Ana no empezaba la fiesta antes de irse para que la continuáramos nosotros, luego desayunábamos algo juntos Eleonor y yo para luego salir a correr o con a bici, dependiendo del clima, algo a lo que aficione a Eleonor que me acompañaba cuando le apetecía, volvía, o volvíamos, y una ducha rápida o un baño relajante en la piscina climatizada. Muchas veces acompañaba a Luz a hacer la compra, y luego la ayudaba a cocinar, me estaba volviendo un cocinero osado, y antes de comer Eleonor me ayudaba a aprender ingles, ella lo manejaba de cine y yo lo escupía de lo poco que se me pegó en el instituto, nivel Tarzán me gustaba decir, la verdad no se de ninguna profesora de ingles que te de clases mientras estáis follando, que era como terminaban casi todas las clases, pero aprendí mas con ella en unos meses que 5 años de colegio. Comíamos y nos echábamos una siesta, a menudo retomando las “clases”, hasta que llagaba Ana, si estaba animada y alegre quedábamos para salir ella y yo a solas, o ir a hablar y charlar con amigos, sobretodo con Alicia y Teo, ahora por separado, lo habían dejado de forma dolorosa pero amistosa, eran muchos años juntos como para montar un lío y sabían que los suyo no tenia futuro, quedaron como amigos, pero esas primeras semanas se hacia duro y no quedábamos con ellos a la vez por precaución, Teo se volvió a casa de sus padres mientras que Alicia se quedó a vivir en el piso de estudiantes. Si Ana regresaba cansada o hastiada, teniendo que hacer trabajos y deberes de la universidad, la dejaba tranquila unas horas hasta que era ella la que, abrumada, venia a mis brazos, podía haber sexo, o no, pero solo sentir su cabello en mi barbilla al abrazarla me reconfortaba, Eleonor solía salir por las tardes, mi madre la había dejado un poco de lado e insistía con su paranoia, pero Eleonor había hecho un montón de amigas nuevas, nada raro con su carácter afable y amistoso, y el dinero que ahora tenia llamaba a muchas personas. Cenábamos a menudo sin Eleonor en casa, Ana y yo veíamos la tv, mas ella que yo, que estaba con el PC, hasta que nos cansábamos y nos íbamos a la cama, para empezar a follar de verdad, a estas alturas Ana ya casi lo tenia medido, a partir de mi 2º corrida paraba, si se atrevía a comenzar la 3º era por que Eleonor ya andaba por casa, no aguantaba ni soportaba mas de ese punto, no ella sola. Luego remataba Eleonor, con la 3º, 4º y hasta la 5º, terminábamos a altas horas de la noche, Ana a veces se unía al final algo mas recompuesta, pero al final era inevitable que los 3 termináramos medio idos, agotados y felices.

Así eran mis días entre semana, en fin de semana solo cambiaba que el que se iba por las mañanas era yo, a trabajar, y para mi deleite y desgracia, ellas también jugaban sin mi en la cama, irme viendo como Eleonor le come las tetas a Ana o esta el coño a la madura, era un ejercicio de honradez obrera. Luego por las tardes y noches salíamos de fiesta con los amigos, ya fuera en el piso de estudiantes con cenas y juegos o salir a bailar a discotecas, Eleonor se solía venir a las discotecas, el encantaba ese ambiente, y como pagaba todo, a los demás no les importaba, o se aprovechaban de ella hasta el punto que yo les permitía, no se podía ir alquilando limusinas para ir a fiestas de alto copete todos los días. De hecho, Eleonor iba de caza, mas de una vez se dejaba rozar y acariciar por los hombres mas maduros que yo, me pedía permiso para tontear, hasta que la dije que no tenia por que, era totalmente libre y capaz de tomar sus decisiones, hiciera lo que hiciera con otros hombres por propia voluntad no me afectaba, mi novia era Ana, no ella, así que de vez en cuando alguno que lograba trabajarla, no muy difícil ante su forma de ser y 3 o 4 copas, disfrutaba de la compañía de un hombre de su edad o los llevaba a casa para gozar ella sola, ya tenia a 3 o 4 embobados detrás de ella, con los que solía quedar, aunque siempre trataba de que a mi no me pareciera mal, aunque la reiteré que no tenia por que, siempre que se quedaba con ganas de mas virilidad me tenia a su disposición, s lo hacia con condón con otros hombres y ninguna la llenaba como yo, es mas, con alguno ni tenia sexo, solo los usaba como mascotas sociales.

Esa fue mi vida durante los primeros 3-4 meses del año, alguna escapada de fin de semana con Ana, cuando Eleonor quería el piso para ella sola, nos pagaba un viaje, las primeras veces a la sierra, luego por España, Bilbao, Barcelona, Galicia, Andalucía…………. para primavera cada fin de semana era un viaje al extranjero, París, Milán, Berlín, Londres…….ya nos pedía destinos, visitamos Venecia y Amsterdam a petición mía, y Egipto por parte de Ana, le fascinaban las pirámides y la historia de los faraones, allí, al ver a Ana vestida con ropas finas e insinuantes, varios mercaderes me escupían ofertas por ella, las mas grotescas camellos y cabras, me reía al ver como Ana se enfadaba al verme negociar por mas cabras, a ella ni la miraban cuando se quejaba, como si no estuviera allí, un par de guías nos protegían, incluso una oferta llegó por mi, de un hombre que quería regalarme a su esposa como si fuera un collar nuevo, nos reíamos hasta que nos llegó una oferta de un magnate de la zona, 3 millones de € limpios para mi si dejaba a Ana en la habitación y me iba sin hacer preguntas. Nos tuvieron que sacar a escondidas los guías del hotel cuando les dije que iba a rechazar la propuesta, me miraban como si estuviera loco.

-GUIA1: es una gran oferta.- replicó con cara de asombro.

-YO: lo se, pero la respuesta es no.- asentía como si fuera una broma.

-GUIA2: no lo comprendéis, no es que sea una oferta cualquiera, es tanto dinero aquí, que es un insulto rechazarla, es tanto que por la mitad puede que la gente q os liquide y llevársela a la fuerza.

Ana se agarró a mi brazo y no me lo soltó hasta entrar en el avión de vuelta, aparentaba tranquilidad por fuera, pero por dentro estaba aterrada, como yo, que miraba a mil sitios en busca de trampas y emboscadas, gracias a dios no paso nada, es mas, en la seguridad del avión en vuelo, pensé que habría sido una broma de los guías, típica a los turistas, pero jamas regresamos.

Al regresar a casa volvíamos a nuestras rutinas, mas sosegadas, era habitual que algún hombre estuviera por casa, peor no mas de 2 o 3 días seguidos, Ana era demasiada competencia y en cuanto la veían, Eleonor los echaba patadas, daba la sensación de que estaba buscando a algún hombre que al estar en esa casa la mirara solo a ella, y no se fijara en Ana, como una prueba a superar, pero no daba resultado. Quería rehacer algo de su vida una vez que sabia que nunca seria suyo, no de esa forma, eso no quitaba que el sexo fuera maravilloso, cada error y cada hombre que salía de allí, era una decepción mas que ahogaba conmigo en la cama, Ana muchas veces solo podía quedarse a mirar o jugar con sus senos mientras nos montábamos el uno al otro como podencos.

Los días fueron pasando y finalmente la primavera llegó, existe cierta teoría sobre que en otoño, un barco atraca en España, y se lleva a todas la mujeres guapas y sexys de viaje por el mundo, y que regresa en primavera para devolver la belleza a las calles, una broma estúpida pero que no hace menos cierto el hecho de que ver a mujeres con menos ropa y enseñando mas carne cada ida que pasa, alegra la vista masculina. Lo mismo me pasaba a mi, pero en mas privado, compartir casa con Ana y Eleonor era un tormento, y supongo que para ellas también vivir conmigo, desde el 1º día que desperté sudando en la cama, iba desnudo por la casa, no tengo termino medio así que ¿para que molestarse? La única a la que podía molestarle era a Luz, la sirvienta, y a ella mas que molestarla le hacia gracia, y luego dejó de importarle, hasta me vendía a una de sus hijas, a la que se traía en secreto de vez en cuando, con el permiso de Eleonor, para ir a la piscina, sabiendo que a mi me importaba un bledo que ella me viera desnudo, no estaba nada mal su hija, todo sea dicho, no recuerdo su nombre, ¿Yasira? era como Yasmine, la hija de Eleonor, un bombón caribeño, con menos caderas pero una piel de tono del chocolate con leche fundido, guapa pero con la mandíbula algo pronunciada y dientes enormes que casi la impedían cerrar los labios. No paso ni 3 semanas y 4 encuentros “casuales” desnudo o follando para que me diera su numero o se metiera detrás de mi en la piscina y se me echara encima, la rechazaba con galantería por el respeto a Luz, aunque estoy seguro de que ella quería encamarme con su hija.

Llego el día en que se nuncio una de las sorpresas mas raras y que provocó una fase de confusión y descontrol en mi vida, Ana y yo estabamos en el sofá, tonteando con los pies, cuando Eleonor pasaba por nuestra espalda con el teléfono en mano, llevaba unos días muy pegada al “celular”, pero esta vez estaba mas nerviosa que nunca, se movía sin parar, y alternaba peticiones con voz dulce, con silencios al escuchar, para luego exigir con tono elevado, nunca gritaba, solo yo la hacia hacerlo al follarla, pero oíamos que pedía que lograran que lo aprobaran, nos mirábamos sin entenderla, cuando colgó soltó un pequeño bufido de felicidad con el gesto cerrando del puño dando alguna coz al suelo con el tacón, nos miró con una inusitada luz en los ojos, se acercó corriendo lo que los tacones la permitían y se dejó caer en el sofá para abrazarme como loca, no le importo lo mas mínimo perder sus exquisitos modales o que el vestido ceñido se le subiera hasta la cintura dejando a la vista su tanga.

-ELEONOR: ¡¡SI!!, gracias al señor, al cielo, y a ti, ¡¡¡pero por fin lo logré!!!

-ANA: ¿que te pasa?- preguntó preocupada al oír sollozar a Eleonor.

-YO: tranquilízate mujer, y di que te ocurre.- me incorporé hasta sentarla en medio del sofá, ella no se soltaba de mi cuello abrazándome.

-ELEONOR: ¡¡la encontré!! Es una pesadilla burocrática, ¡¡¡pero la encontré!!!- lo repetía incesantemente dando golpes en mi espalda que la reafirmaron.

-YO: ¿a quien?- se separo lo justo para agarrarme la cara, darme un beso tierno en los labios y volver a abrazarme.

-ELEONOR: ¡¡A MI HERMANA!!

Cuando se le pasó el subidón de adrenalina y consiguió dejar de repetir que “lo había logrado”, nos explico todo, llevaba un par de meses buscando a su hermana, Liliana, ya nos contó que la habían separado de ella desde que se casó con su marido y no la habían dejado volver a verla, ni cuando su madre murió, cosa que la comentaron mas como amenaza, no tenia ni la mayor remota idea de donde estaba, solo sabia que su marido la pasaba un dinero todos los meses, y ahora la cuenta estaba congelada por el juzgado mientras se la daban a Eleonor, no sabría nada de esto sin un mensaje de alguien desconocido que llegó a la cuenta para saber por que habían dejado de ingresar el dinero, los abogados matrimoniales de Eleonor, un señor y una señora, bastante mona que ya conocíamos del divorcio, se pusieron a investigar, y resultaba que el marido pagaba casi 3.000€ a un hombre para que cuidara a Liliana, pero con el paso de los años y desde la muerte de su madre, aquel tipo se quedaba casi todo el dinero y le daba algo a Liliana, una miseria. Al ser cada vez menos, Liliana había mal vivido en los barrios bajos de Colombia, algo muy duro, pero por lo visto era una mujer de armas tomar, paso por la cárcel de Colombia un par de veces por grescas en bares donde trabajaba como camarera, desde los 16 años, se hizo una cuenta donde le ingresaban el dinero y recorrió media Sudamérica en busca de oportunidades, Bolivia, Pero, Argentina…….sin mucha suerte en ningún sitio, la solían detener por peleas y agresiones, pero así era mas facial seguirla el rastro, en las ultimas semanas se sabia que estaba en brasil, pero sin los ingresos de dinero, y sus retiradas, no se podía saber donde exactamente, hasta que la localizaron, en una cárcel de mujeres de Río de Janeiro, acusada de agresión y prostitución, no era raro que una mujer sin ingresos y en la miseria tomara ese camino, pese a ser algo malo, eso le dio a Eleonor pie para localizarla y tratar de sacarla de allí y traérsela a España, pero como nos dijo era una pesadilla burocrática, nadie cedía ni un milímetro, ni la dejaban hablar con ella, los abogados al final la dijeron que todo era cuestión de dinero, si daba con la gente adecuada y pagaba lo suficiente, saldría de allí sin problemas. Allí entró en acción el abogado del ex marido, que sabiendo de su situación apretó para lograr un par de los pisos y la mitad de los coches de Eleonor, los dio encantada, a cambio de ciertos contactos de su ex, para pagar una cantidad indeterminada a cierta gente que “facilito los tramites”, aquella ultima llamada era la confirmación de que en unas semanas estaría en España.

Lo 1º me asunté de que hubiera sido capaz de todo eso ella sola sin decirme nada, y mas aun de que lo ocultara tan bien, no le di mas importancia por que Eleonor parecía tocada por dios, estaba como en una nube de felicidad, supongo que volver a tener a su hermana la hacia feliz, pero yo creo que poder haber resuelto aquello por si misma la daba mas alegría que el hecho en si. La dije que si quería nos íbamos para dejarla con su hermana, no seria problema volver al piso de estudiantes sin el “miedo a romper” algo que ya se había roto. Me pidió que no, que me necesitaba a su lado en un momento tan duro, y que aquel piso era tan mío como suyo, además no sabíamos como iba a ser aquello. Cada día lo pasaba con mas nervios que el anterior, en un día podía follarla 8 veces para dejarla exhausta como que otro no me dejaba tocarla, Ana estaba casi tan nerviosa como ella, y acudieron a un psicólogo para que las dijera que se lo tomaran con clama, que la diera tiempo y margen para acostumbrarse, “¿Para eso cobra usted 120€ la hora?, eso te lo dice mi madre mientras te plancha la ropa de una semana”, Ana se echó a reír al oírme decírselo la terminar la hora, Eleonor se disculpo amablemente con una sonrisa escondida bajo su aparente disgusto.

Para cuando llegó el día, Eleonor se pasó la noche vomitando mareada de nervios, el viaje en coche por la mañana la aeropuerto no ayudó, Ana estaba en la universidad así que nos deseo suerte antes de irse, acudimos a una especie de zona vip, no era el aeropuerto de Madrid, si no uno privado, Eleonor lo había pagado todo para que se hiciera con la mayor discreción posible, de hecho creo que no fue ni legal, de lejos vimos como bajaban varios guardas armados y con ropas de policía con una mujer, con un mono naranja enrollado en la cintura y una camiseta blanca en el torso, por la poción parecía esposada de pies y manos, la entregaron a una pareja de la policía, firmando unos documentos, y dándose la mano la metieron en una furgoneta de la policía. Esperaron a que el avión volara de nuevo antes de acercarse a la valla donde nos encontrábamos con la abogada, al pararse la furgoneta se abrió la pauta y bajaron de allí, Eleonor salió corriendo a abrazarla, Liliana la miraba como extrañada, no parecía saber ni donde estaba ni quien era esa señora que iba tan arreglada a rodearla con los brazos.

*No tengo ni remota idea de cómo hacer el acento de ella así que pido disculpas anticipadas, había pasado por demasiados países y nunca por zonas de habla correcta.

LILIANA: ¿quien carajo sos?- su voz sonó confundida.

-ELEONOR: soy yo Lili, soy tu hermana, Eleonor.- la agarró la cara queriendo forzar que la reconociera, pero era en vano, llevarían como 20 años sin verse y la ultima vez, Liliana tendría unos 10 años y ahora casi tenia 30.

Se miraron extrañadas, mientras compartían palabras de afecto y de desconfianza, nos metieron en una habitación donde la dieron algo de ropa decente y la quitaron las esposas, a mi me dejaron fuera y Eleonor salió a los pocos minutos, sollozando.

-YO: ¿que te pasa?- creía que era felicidad incontrolada.

-ELEONOR: no me reconoce, me dice que no me acerque, ¿que la ocurre?- me abrazó temblando.

-YO: tranquila, es normal, hace mucho que no os veis, ya oíste al psicólogo, darla tiempo y margen.

-ELELORNO: ¿ese del que te burlaste?

-YO: que cobre una burrada por decir obviedades, no cambia que sean obviedades.

La abogada nos comentó ciertos detalles, y la policía la hizo la tarjeta de residencia, Eleonor la contrataría como sirvienta con contrato y todo, para que se pudiera quedar en el país sin problemas, por lo demás, podíamos irnos de allí en cuanto ella saliera, al hacerlo, me costó reconocerla, había entrado un bola de pelo abombado, ropa sucia y polvo, salió una señorita de muy buen ver, con unos jeans ajustados y un top azul marino que dibujaba sus pechos, con una cazadora vaquera encima, se había duchado y peinado, tenia el pelo rubio con raíces negras, ondulando hasta casi ser rizos, largo por debajo de los hombros, si se los estiraba le llegaban al ombligo, con un tono de piel y rasgos en la cara muy parecidos a Eleonor, pero 10 años mas joven, con buenos senos sin retocar por la cirugía y un culo de bastante nivel, sin llegar al de Alicia. Su forma de andar era tosca y encorvada, lanzando los pies arrastrándolos, mas que caminar, ver a Eleonor y a ella andar juntas era ver la diferencia entre crecer con el dinero y sin el. Nos metimos en el coche los 3, despidiéndonos de la abogada que se fue en un super deportivo descapotable que se compró con los honorarios de Eleonor por el divorcio, Eleonor y Liliana se sentaron atrás, y yo conduje, Eleonor parecía entusiasmada con iniciar conversaciones, pero todas, o no recibían respuesta, o si la recibían eran cortantes como una katana, simples monosílabos vomitados mas que hablados y con un tono serio y distante. Al llegar a casa la instalamos en una de las habitaciones libres de arriba, con los armarios listos para sus cosas, pero apenas nos dieron una mochila con algo de ropa y una cartera sin nada mas que varias fotos de ellas de pequeñas, eran al mismas de algunas fotos que ya nos había enseñado Eleonor en casa en un viejo álbum.

Los rimeros días los pasó encerrada en el cuarto, durmiendo y descansando, apenas abría la puerta para pedir algo de comer de forma malhumorada, Eleonor salía corriendo a nada que pidiera, trataba de hablar con ella pero no hacia el menor caso. Un día la vi asomada al sol del incipiente verano, desde la piscina se veía el balcón de su habitación y la saludé sin recibir respuesta, anonadada por el aire fresco y el calor de los rayos de luz sobre su rostro, me llamó la atención que salió con un top sin sujetador y en bragas, y sabiendo que la miraba, no se inmutó, Eleonor estaba fuera y Ana en la universidad, así que allí tirado y triste, la saludé con alegría.

-YO: ¿que tal por ahí arriba?

-LILIANA: ¡¡¡a ti que carajo te importa, mecetrefe!!!

-YO: no sea grosera y baje a disfrutar del sol de Madrid como dios manda, aquí conmigo.

-LILIANA: déjeme en paz.- se enfadó, era testaruda como una mula, así que saqué el libro de consejos mental de Eli, no me interesaba el sexo, solo llegar hasta ella, por el bien de Eleonor, que lloraba cada vez que era rechazada con Ana tratando de consolarla.

El 1º paso era ver y analizar, siempre lo era, era una mujer guapa y atractiva, lo sabia, estaba allí para dejarse ver y tan poca ropa no era casual, quería llamar la atención, pero si era así ¿por que se mostraba hostil?, la respuesta era evidente, una mujer así, maltratada por la vida, estaría con los escudos subidos todo el tiempo, la suavidad y el afecto serian trucos que ya habían usado mil veces con ella y mas terminando de puta, en las leves ocasiones en que solíamos mantener conversaciones, en cuanto se nombraba el tema se enfada hasta el punto de sacar un cuchillo para defenderse, no se muy bien de donde los sacaba, pero siempre tenia uno encima. Por lo tanto era inútil seguir siendo buenos con ella, habían pasado 3 semanas y seguía igual de cerrada que el 1º día, la opción era pasar al ataque.

-YO: como usted quiera, creía que las colombianas tenían mas carácter.- lancé como burla.

-LILIANA: ¿que quiere decir?- preguntó torciendo el gesto.

-YO: nada, solo que penaba que tendría mas valor que esto, quedarse allí arriba, como una boba, por no bajar a esta estupenda terraza, solo por miedo a estar conmigo.- tenia que medir bien mis palabras.

-LILIANA: no le tengo miedo alguno, ¿me oye?- se aferró fuerte a la barandilla del balcón.

-YO: ¿entonces por que no baja aquí?

-LILIANA: estoy muy bien aquí, pendejo.

-YO: ¿como va a estar bien, ahí de pie como una gárgola?, pudiendo estar aquí tumbada y relajada con una bebida fría en la mano – me miró enfurecida, queriendo replicar con rapidez, pero no había argumento posible o antes de que encontrara alguno incidí- por eso le digo, si no es por la terraza, el único motivo por el que no baja es por que estoy yo, así que me tiene miedo.

-LILIANA: ya le dije que no tengo miedo de nada, y menos de un baboso como usted.

-YO: pues demuéstrelo y baje aquí a charlar un rato, seguro que la habitación es cómoda pero no tiene muy buena conversación, lleva semanas encerrada, unas palabras no pueden venirle mal, pero bueno, ya se que no bajará, no es tan valiente como su hermana.- me di la vuelta sobre la hamaca en la que estaba, haciendo que me olvidaba de ella, pero con el órdago lanzado al aire.

No tardó ni 2 minutos en bajar a zancadas las escaleras y salir a la terraza con ira en sus ojos, se notaba en el aire, se plantó ante mi hamaca y se cruzó de brazos de forma violenta, seguía en bragas y con el top, divisé disimuladamente su silueta, nada mal, sin duda los genes Colombianos de su Hermana corrían por su sangre.

-LILIANA: ¿a ver?, ¿que quiere de mi?- levanté la cabeza un poco y la miré extrañado.

-YO: ¿que voy a querer de ti?, nada, solo algo de charla entre vecinos.- sonreí levemente.

-LILIANA: ¿nada mas?- parecía extrañada de mi respuesta, sin duda muchos hombres la habían hecho llamar para algo mas que charlar.

-YO: mira, no se que tal mal lo habrás pasado, pero esa vida se acabó.

-LILIANA: eso me dicen, pero siempre que un hombre llama a una mujer, el hombre solo quiere una cosa, y yo ya la he dado a demasiados, a si que déjame en paz.

-YO: como tu quieras, vete y enciérrate en tu torreón, aléjate de nosotros, haz como tu hermana aquí hasta hace nada, triste, sola y abandonada, ella tardó mas de 15 años en comprender que eso no lleva a nada, ¿cuanto tardaras tu?- me miró confundida, parando de inmediato el camino de vuelta al interior que había iniciado.

-LILIANA: ¿y que pretende?, ¿que olvide mi pasado? ¿Que haga una vida nuevo aquí? ¿Que sea mejor persona como dice mi hermana?, ¿esa que no se molestó en cuidarme siendo millonaria?- gesticulaba abiertamente.

-YO: yo solo te he pedido que bajes a charlar.- me miró aun más confundida, me miraba con desprecio, que un chaval de 20 años la hablara así la desconcertaba.

-LILIANA: usted no sabe por lo que he pasado, ¡no puede juzgarme!

-YO: y nadie lo sabrá jama si sigues sin decírselo a nadie, yo no te juzgo, pero me da pena ver como te pudres en esa habitación día tras día, para eso haberte quedado en Brasil, pero es decisión tuya.

LILIANA: he vivido un infierno, y tu hablas con mucha ligereza.

-YO: pues cuéntame tu infierno, quizá así aligeres el peso.- la vi contener los sollozos, al soltar un bufido de desidia.

-LILIANA: ya claro, ese truco ya me lo se, te contare mi triste vida, tu me consolaras, y cuando me distraiga te tendré encima, y si me niego me mandaran de nuevo a la cárcel de brasil, ¿no? Hombres, sois todos unos cerdos.

-YO: ¿has estado con todos como para saberlo?- la pregunta la abofeteó la mente, y el orgullo.

-LILIANA: no soy ninguna fulana, pero si con muchos……..- la corté.

-YO: ¿pero no con todos?

-LILIANA: no, claro pero……- la interrumpí de nuevo.

-YO: pues no me faltes al respeto, entiendo que cerdos ahí en todos lados, al igual que furcias, pero yo tengo la decencia de tratar de conocerte antes de llamarte zorra.- se cuadró frustrada ante mi cadena de argumentos y mi tono acusador.

-LILIANA: lo ……lo siento.- titubeó, algo que me pareció un logro.- pero como te atrevas a tocarme………- sacó un cuchillo de su espaldas, ¿Dónde se los metía si iba en top y bragas?- te corto la hombría.

Me levanté cansado de sus amenazas, me jugué el tipo para rescatarla de su apatía, ande lentamente hasta ella, que movía el cuchillo con cierta habilidad, me planté solo con el bañador ante ella tan cerca que notaba sus senos rozándome al respirar y el frío acero alojado en mi cuello, colocado de forma experta en mi yugular, aun así doblé el torso como para ir a besarla, el cuchillo se mantenía firme apretando contra mi pero ella dio un paso atrás encorvando la espalda un poco, abriendo la mirada atónita. Era algo mas baja que su hermana, o el hecho de no llevar tacones lo hacia ver así, su melena rubia al viento y sus ojos negros como el carbón se clavaron en los míos.

-YO: te juro sobre mi honor que tendrás que amenazarme de nuevo con este cuchillo en el cuello, si quieres que te toque.- sentencié, amagué un beso que ella siguió con la cabeza, y con un dedo puesto en la punta del cuchillo, lo aparté de mi cuello, me di la vuelta a la piscina, donde me metí de un salto, al salir vi a Liliana en la misma poción, con el cuchillo en alto, la espalda encorvada y la mirada perdida.

No se si había funcionado, pretendía dejarla ver que yo no era como los demás, y que podía controlarme de sobra, se giró pasados unos segundos, y me miró con algo parecido al alivio en los ojos.

-LILIANA: el honor es muy fácil de nombrar y difícil de mantener.- se sentó en el borde metiendo los pies en el agua.

-YO: cierto, pero también es algo difícil de demostrar si no te dejan, ¿que puedo hacer para demostrarte que soy de palabra?- dejo el cuchillo en el suelo, no muy lejos.

-LILAIAN: pues no lo se, así de golpe no creo que se pueda, eso se gana con el tiempo.

-YO: ya, si, pero eso el lento y poco divertido, mi padre suele decir que la verdad une mucho, así que quizá si te respondo con sinceridad a las preguntas que llevas días pensando, pueda comenzar a mostrarte quien soy.

-LILIANA: vamos ¿que te pregunte lo que sea y tu me dices la verdad? eso es casi tan difícil de demostrar como el honor.- pensativa unos segundos, atino con la 1º.- ¿te follas a mi hermana?

-YO: si, desde hace casi un año.- se sorprendió más de la rapidez y contundencia de mi respuesta, que de su significado.

-LILIANA: lo sabia, ¿y que sois? Por que la otra chica e tu novia ¿no?

-YO: si, Ana, mi chica, Eleonor es solo la madre de una de mis amigas, a la que he cogido mucho cariño y al parecer ella a mi.

-LILIANA: bien, parece que al menos tienes huevos.- esas preguntas habían sido de control, eran cosas embarazosas que ella sabia o intuía claramente, y las había respondido sin titubear.

Pasamos unas horas en el agua o en las hamacas charlando, yo respondía con sinceridad y mi sorna eterna, mientras ella preguntaba un sin fin de cosas, sobre mi vida, la de Ana y la de Eleonor, muy interesada en saber por que ella no la había ayudado en todo este tiempo, se lo expliqué sin muchos detalles, Eleonor tampoco me los había dado. El calor apretaba en pleno final de mayo, fui a por unos refrescos, al volver noté como sus ojos se clavaban en mi entrepierna, llevaba el bañador húmedo del agua de la piscina y solo el bañador tipo bermudas, sin los slip debajo, se me marcó bastante el rabo.

-LILIANA: a si que es por eso que tienes a mi hermana loca ¿no?- me guió un ojo.

-YO: si, bueno, no lo se, puede que al principio, todas las que me la ven tiesa no pueden evitar querer follárme, incluso las que solo la intuyen o han odio hablar de su tamaño.

-LILIANA: es una buena herramienta, debes de hacerlas gozar mucho, las oigo gritar por la noches, ahora entiendo el por que.- jugueteaba con la lengua en sus dientes.

-YO: no me quejo, ellas a mi también me hacen gritar.- la conversación, los recuerdos y las peritas torneadas por el sol de Liliana me la estaban poniendo morcillona.

-LILIANA: ¿y por que un chico tan joven, apuesto y con esa pedazo de verga, decide irse a vivir solo con una anovia y una vieja?, podrías estar por las calles follando a cualquiera.

-YO: amo a Ana, y folla mejor que casi cualquiera, solo tu hermana la supera, el resto ya no me atrae tanto cundo tengo a esas 2 en la cama.

-LILIANA: eso es por que no has estado con suficientes mujeres, mujeres de verdad – sonreí al repasar la lista mentalmente.

-YO: alguna cuantas han caído, no he estado quieto hasta encontrar a Ana.- Eli, Madamme, mi leona o la propia Eleonor eran ejemplos claros.

La conversación fue por esos derroteros, llegando a sacarla alguna sonrisa y fragmentos de su vida en el pasado, nos encontró Eleonor en la piscina, la había visto 10 minutos antes pero estaba al otro lado de las puertas con miedo a estropear la escena, Liliana en un lado y yo en otro, charlando amigablemente.

-ELEONRO: hola chicos, ¿que tal?- a Liliana le cambió la cara, se puso rígida con ganas de irse.

-YO: nada, aquí, tomando el sol y charlando.- me levanté para ir a saludarla.

-LILAIAN: si, no quería molestar, enseguida me subo.- la miré con pesadumbre por sus manía de retraerse.

-YO: no seas tonta, con lo bien que estamos aquí charlando, tu quédate aquí mientras yo hago la comida, y así habláis las hermanas.- se le iluminó la cara a Eleonor.

-ELEONOR: si así podremos charlar sobre tu pasado……….- de golpe la agarré la cabeza y la di un fuete beso para cerrarla la boca, al separarme me dio un tortazo instintivo, pero luego me volvió a besar con pasión, al abrazarla la susurré.

-YO: no la aprietes, solo charla con ella de tonterías, ella te ira diciendo lo que quiera decirte.- sonrió al saber de mi estratagema, la di un fuerte cachete en el culo para darlas tema de conversación al irme.

Tardé mucho tiempo en hacer la comida junto a Luz, echándolas un vistazo de vez en cuando, oyéndolas charlar y hasta algún suave coro de risas, me sentí feliz por mi avance, logramos comer todos juntos sin que Liliana se fuera ni amenazara a nadie con un cuchillo, algo novedoso, comía como un animal abandonado, ingería mucho y muy rápido mirándonos de reojo, sus modales eran casi peores que los míos, que ya es decir, se sujetaba el pelo con una mano mientras con la otra cogía el tenedor como si fuera una escaladora, soltaba eructos y lamía los platos al acabar, aunque esto ultimo lo hacia hasta yo.

Desde ese día la situación fue dando lentos y firmes pasos, casi como de película, ella se abría poco a poco mientras nos acostumbrábamos a su forma de hablar y comportarse, era una fiera salvaje, que iba aprendiendo comportarse de forma civilizada, confiaba ciegamente en mi, puesto que nunca la mentía por grotescas que fueran sus preguntas, y en Eleonor le costaba, pero sentía un afecto en ella que nadie le había dado. Ana era la mas distante, una relación cordial pero con alguna tirantez, me daba que pensar aquella aversión casi natural entre ellas. Liliana, o “Lili” como ahora nos dejaba llamarla sin esgrimir filos cortantes, sugirió o pidió mas bien que la dejáramos, salir, me reí tanto al ver como lo pedía que le sentó mal, no erramos sus carceleros, podía hacer lo que el diera la gana, pero en realidad lo que pedía era que la acompañáramos fuera, le daba pánico salir sola. La 1º vez que salimos todos juntos fue como retroceder en el tiempo, a Eleonor admirando todo como por 1º vez, pero ahora era su hermana, se metía entre nosotros y le extrañaba que 3 mujeres pudieran andar solas por la calle solo acompañadas por un hombre, por donde se había movido aquello era una temeridad, a mi me hubieran dejado medio muerto y hubieran raptado, violado, vendido o matado a aquellas 3 bellezas que me acompañaban, en ese orden o todo a la vez. Eleonor le montó un especial “Pretty Woman” por la gran vía de Madrid y la compró casi 10.000€ en ropa, complementos, perfumes, lencería y demás enseres, nos cerraron una tienda para nosotros solos, allí era donde Eleonor se compraba casi todo, y la conocían bien, yo me aburría sentado en una esquina de oírlas reír, Eleonor era clase pura, elegancia natural, Ana era inocencia y belleza trabajada, Lili era…….bueno, como meterme a mi en un vestido de fina seda, aparentemente un buen cuerpo y un buen vestido, pero algo fallaba, la poción encorvada, el titubeo al caminar y la forma de colocarse los senos o las bragas por encima de la tela, todo era grotesco, abrupto y sin armonía ni estilo alguno. Eso no cambiaba que estribera guapa, las raras veces que se quedaba quieta y dejaba de moverse hasta podías apreciar una mujer femenina y deseable, sus senos eran aun firmes y sus caderas bastante pronunciadas, p eso iba cambiando, comiendo a diario de forma saludable había cogido unos kilos que necesitaba, estaba muy escuálida al llegar, eso la dio un toque mas exuberante y sensual. Era como mezclar la belleza hereda de Eleonor, la juventud de Ana, la lengua afilada de Lara y mi “talento” para vestir ropas de mujer, todo en uno.

Con la situación mas o menos normalizada, volvíamos a nuestras rutinas, solo cambiaba que en vez de clases de ingles, que ya no necesitaba tanto, Eleonor se dedica su hermana, a enseñar cosas, y a aprender otras, Lili no era tonta, simplemente nunca tuvo oportunidades, se apuntó a clases, y se buscó un trabajo de verdad, Eleonor la ayudó a encontrar trabajo en un restaurante de cierto nivel, dirigido y ambientado para Colombianos, no le resultó nada difícil y así nos la quitábamos de encima unas cuantas horas para nuestras sesiones de sexo salvaje. Ana se vio mas aliviada y retomó un poco su lugar en mi tiempo, yo le dedicaba muchas horas a Eleonor y Lili por culpa de la universidad de Ana, muchos días me preguntaba si me había follado ya a Lili, que no la importaba con cierto resentimiento, no se para que preguntaba si le daba igual mi respuesta, cuando le decía la verdad, que no la había tocado,, no me creía, y cuando bromeaba diciéndola que si, se lo tomaba pero por que no me lo tomaba en serio. La verdad era que Eleonor y Lili eran las joyas de la corona de su, cada vez mas amplio, circulo de amistades, un día bajé corriendo al salón ante los gritos que oí, vi a Eleonor sujetando del brazo a Lili, que trataba de trinchar a un hombre con los pantalones bajados que había entendido mal las palabras, sube a casa y seguimos hablando, “no soy una furcia, desgraciado” repetía entre gritos. Se agradecía los intentos de los buitres, la verdad, cuando Lili pasaba varios días sin follar seguidos estaba de un humor de perros, cuando lo hacia se pasaba unos días de los mas tranquila, era una cerilla con la que había que tener cuidado de no rozar con la lija.

El fin de curso en la universidad fue lo mejor que nos paso a todos, Eleonor estaba cansada de tenernos por allí, quería una casa propia donde hacer su vida pero con los abogados dando largas por mas pisos al juez, no tenia otro remedio, Lili era tan incendiaria que la convivencia era imposible, Ana estaba saturada y convencida de que yo no estaba seguro con ella allí, y yo harto de arreglar los desaires que provocaban aquellas 2 hermanas, tonteaban con tantos buitres a la busca de su dinero que la mitad de ellos tenían que ser achantados por mi. Como “regalo” para Ana, por la 4º mejor nota de la promoción, nos pagó 2 semanas de viaje a NY, al piso que le acababan de conceder el juzgado de su marido. El viaje fue glorioso, visitar tantos lugares icónicos, expresarse en ingles y entender, aunque dejaba a Ana hablar, mucho mas culta y preprada. Las noches de pasión eran irrefrenables con Eleonor lejos y todos los problemas a 4.000 kilómetros, los vecinos del loft de Eleonor llamaron a la policía un par de veces al oír a Ana gritar poseída por mi miembro abriéndola en dos durante horas, a la 1º llamada acudieron unos policías muy viriles que nos preguntaron por separado, riendo al irse, llegué a tener que enseñarles mi polla para que me creyeran que los gritos eran causados por eso, y no por mi mano. A la 2º acudieron 4 parejas de policías , todas mujeres, al verlas llamar a la puerta abrí desnudo con la polla tiesa de estar aun follándome a Ana, que se reía tirada en la cama tapándose con una manta, la cara de las agentes fue para hacerlas una foto, respondí a 3 preguntas rápidas, mas bien Ana lo hizo, sin que ninguna levantara la cabeza de mi rabo, invité a quedarse a alguna si quería participar, de broma con Ana riéndose al entender mi sorna, pero ellas no lo hicieron, una quiso quedarse, lo leía en sus ojos, pero las otras se la llevaron.

-ANA: ¡¡¡esta loco, como se te ocurre!!!

-YO: así ahorramos tiempo, no me van a cortar el rollo como la última vez.- hundí mi cara en su coño haciéndola aferrarse a mi cabello.

Volvimos rememorando el amor que sentíamos el uno por el otro, sin juegos ni malabares morales, pero nada mas llegar a casa se acabó, Lili había instalado a un hombre en su cuarto, un cerdo que rozaba el maltrato con cada palabra que escupía su boca, no me tragaba que un tío así hubiera logrado acercarse a Lili, Eleonor desesperada de ver como se fundían el dinero en beber y alguna droga blanda, la cortó el grifo, pero tenia su propio dinero y su hermana no la iba a dejar en la calle después de traerla. Era su camello y así le pagaba las drogas, con sexo y una vida de lujos, Eleonor me suplicó de rodillas que lograra que lo echara de allí, no era asunto mío, hasta que Ana no me lo pidió no moví un dedo, estaba tan harta de ese desgraciado como todos. Las avisé a ambas, la forma mas fácil es darla a Lili algo que desee mas que a ese cerdo y sus drogas, y lo mas efectivo era yo, como con Lara, que dejó la marihuana solo por que yo se lo ordené. Coincidieron con mi idea y me dieron barra libre.

Me pasé 3 días mirando la relación entre aquellos personajes, Liliana era una mujer distinta, maleable y fácil, el camello ya se ocupaba de que no la faltara de nada para mantenerla así, el era tan zorro como previsible, se creía que mientras estuviera con ella no pasaría nada, nos atreveríamos a tocarle, pero iba tan ciego de cosas como ella, quizá algo menos, solo lo justo para ser mas consciente que ella. Lo 1º era sepárales lo suficiente como para que Lili volviera en si, fue tan sencillo como mandarle a comprar algo de cocaína a un viejo amigo mío de las afueras, ya me ocupé de que lo tuvieran distraído unas horas, lo siguiente fue desintoxicar a Lili, la tuve que bajar en brazos al salón de lo puesta que estaba, estabamos solos, la di agua, mucho agua y te especial, diurético, se resistía tan levemente que daba pena verla así, a las 3 horas pareció recobrar algo de sentido, preguntado donde estaba y que día era.

-LILI: ¿donde esta?

-YO: ¿quien?

-LILI: el imbécil este, necesito material, me encuentro mal.

-YO: te encuentras mal por que ahora empiezas a ser consciente de lo mal que estabas, ¿que se supone que esta haciendo con ese payaso?

-LILI: es mi vida, no te metas.

-YO: y una mierda es tu vida, ¿esto hacías por allí? ¿Meterte drogas y dejar que te follaran por unos chutes?- se revolvió furiosa en el sofá todo lo que su físico la permitía.

-LILI: déjame, yo se controlarme.

-YO: si, una joya, han llamado del trabajo, o vas mañana o te echan, ¿es eso lo que quieres?- me miró cansada.

-LILI: que le jodan, solo he faltado el miércoles.- la puse un reloj con calendario en las manos.

-YO: el lunes drogata de mierda, llevas casi una semana sin ir a trabajar, y si a eso que hacías ultimaste lo llamas trabajar.- mi miró confundida.

-LILI: esto no puede ser, el me dijo que…….. no, esto esta mal………- se rascaba el pelo queriendo despertarse.

-YO: a ver si despiertas, con todo lo que sabes de las calle y no aprendes, ese tío es una sanguijuela, se ha pegado a ti, te esta chupando la sangre, y te tiene atontada mientras nos sangra a todos, tu mereces mas que a ese cerdo.

-LILI: claro, muy fácil desde tu pinche púlpito, es el único que me entiende.

-YO: no te enteras, no te entiende, se aprovecha de tu debilidad.

Sonó la puerta de golpe, entró el cerdo tambaleándose con una marca de polvo blanco en la nariz y una goma atada al brazo aun, sonreí al verle, justo como había medido, me habían avisado por mensaje que ya estaba de vuelta, al verlo Lili palideció.

-YO: mira, hablando del rey de Roma, mírale y dime que te gusta lo que ves, por que es lo mismo que vemos en ti cada ida que pasas con el – una ligera exageración, licencia poética por así decirlo.

-CERDO: tu calla mamarracho, o te pego- trato de andar pero casi se cae de rodillas.

-LILI: oye ¿que día es?, ¿como es que no me avisaste para ir al trabajo?

-CERDO: y que importa guey, te follas al jefe otra vez y no te echa – eso me sorprendo, no lo sabia.

-YO: ¿eso haces?, ¿mantienes a este puerco a base de ir follándose a los jefes? – se sonrojó al verse pillada.

-LILI: tenías que avisarme, te lo dije.

-CERDO: pucha madre, zorra estúpida, ¿que se cree?, ¿soy su mayordomo?,- eructó – dígale a su hermana que le de mas dinero y arreglado.- me llegó el olor de su boca.

-YO: ¿pero que coño has visto tu en este payaso?- Lili me miró sin respuesta al ver la cruda realidad.

-CERDO: tu, hombrecillo, cierra la boca…………- no parecía que supiera seguir la frase-…………. o te mato- sacó el cuchillo de Lili, al verlo ella se lo buscó encima y no lo vio, yo solo me reí al verle.

-YO: tú no matarais ni a una mosca tal como vas.

Se abalanzó sobre mi de forma torpe, me dio tiempo de sobra para cuadrarme, ni hacia falta, sus gestos lentos eran tan simples como los de un crío, trató de apuñalar con el mango en vez de con la hoja, mirando al suelo a mi derecha, fijándose en un punto vacío, le sujeté de la muñeca y de un brusco giro le retorcí el brazo hasta hacerle hincar la rodilla, y abrir la mano para dejar caer el cuchillo, la que di una patada para alejarlo de sus manos y de posibles sorpresas. Busqué las llaves en su bolsillo, lo levanté y lo saqué de allí patadas, gritaba cosas inconexas, bajé con el hasta la calle donde el portero me vio tirarlo a la calle, dejándolo tumbado de mala manera, le dije que si volvía a verlo, no le dejara entrar y avisara a la policía, si había suerte y le detenían seguro que llevaría algo encima como para alejarle mas tiempo inclusive. Al subirme encontré a Lili llorando en el sofá, aun medio ida, seguí mi hoja de ruta.

-YO: ahora no llores – grité con tono severo, alzo su mirada sin comprender.

-LILI: ¿por que no?

-YO: esto es culpa tuya, solo tuya, ese mierda se aprovechó de ti, y tu le dejaste.

-LILI: yo no quería esto.

-YO: pero se lo has permitido, eres tan culpable como el, o mas, tu eres lista, tienes una nueva vida, mejor que la de muchos, ¿y te pones a drogarte con un imbécil dejándote que te folle y te venda al que le de la gana? ¿A cuantos te has tirado por que te lo dijo?- me miró sorprendida por mi aparente agudeza- ¿¡¡a cuantos!!?

-LILI: a 5, o 6 no lo se, le debía plata a no se que hombre y saldé su cuenta, no me acuerdo.- me dieron ganas de abofetearla.

-YO: si lo que quieres es volver a ser una puta barata que termina en la cárcel, llamo a Eleonor y que te devuelva a Brasil, en esta casa no quiero furcias estúpidas.

-LILI: no lo soy.

-YO: es lo que me acabas de demostrar.

-LILI: no es tu casa, es la de mi hermana.- acusó viéndose contra la pared, volver a Brasil le atemorizaba.

-YO: esta puta casa es mía, ¿o te crees que si no se lo pido Eleonor no te mandara tan lejos como pueda?, esta harta de tus niñerías – agachó la mirada rompiendo a llorar de nuevo, la tenia justo donde quería, al limite de la desesperación.- no llores, no eres una cría asustada, ¿donde esta ese ciclón que llegó en ese avión? Esa mujer merecía la pena, tenía los modales de un perro silvestre pero tenia carácter, ahora solo tengo a una puta delante, un puta, borracha, drogada y llorona.

-LILI: es lo que soy- gritó fuerte- no tengo nada, nada salvo mi cuerpo.- quería dar pena, dio con el tío equivocado.

-YO: eres tonta, no, peor, eres imbécil, por que eres lista, ibas a clases, tenias un buen trabajo, vives en un palacio con tu hermana que te ama con locura ¿y vas y lo quieres estropear todo por que te crees que no eres mas que esto que tengo delante? ¿Por que empezar las clases?, ¿por que un trabajo? ¿Por que esforzarse para volver a esto?, no, no eres solo eso, y lo sabes mejoro que yo, pero es mucho mas fácil rendirse ¿verdad?, dejarse llevar y que los problemas y dificultadas se desvanezcan, por lo menos ten coraje y reconocer que solo te has rendido, no insultes a los demás queriendo vender este papel de víctima.- me miraba fijamente con fuego en los ojos, tenia tanta razón que la radia por dentro no poder replicar.

-LILI: es mi puta vida, yo decido.

-YO: eso te dije el 1º día que te pedí que bajaras del balcón, tu decides, si es esto, ahí tienes la puerta – señale hacia ella- pero ya sabes a donde te conduce, seguro que con tu físico podrás engatusar a alguno otro imbécil que te pague las drogas y la bebida unos cuantos años, o hasta que lo dejes seco y busques a otro, quizá ese cerdo siga aun en la acera tirado, puedes irte con el a su casa, si es que tiene una, se su puta, y deja que te venda en cuanto no tenga mas dinero, serás cara hasta que tengas unos cuantos años mas, y dejes de tener valor, si tienes suerte te dejaran en paz y tendrás que ganarte la vida limpiando el culo a señoras mayores o fregando el suelo de algún sitio, de nosotros no esperes nada, ya me ocuparé yo de que Eleonor no te busque, ha pasado 20 años sin ti, y no le has demostrado nada por lo que mereciera la pena volver a buscarte.- el discurso me salía tan natural que se veía que lo tenia preparado.

-LILI: no quiero eso.

-YO: pues es lo que pasara, quizá no así pero ese será el camino, la vida es mas cruel e imaginativa que yo, eso lo se, una mujer sola puede sufrir mucho dolor, eso lo sabes tu mejor que yo.

-LILI: pero siempre he estado sola, no conozco otra forma de vivir- por fin llegó donde quería.

-YO: ahora no estas sola, tienes a tu hermana, a mi, a Ana incluso, los del restaurante, todos quieren ayudarte y te ofrecemos oportunidades, pero eso parara si sigues así, la gente no quiere ayudar a quien no deja de defraudarles, tu hermana salió de ese mismo agujero al decirme que su marido la pegaba, daba vergüenza verla suplicar y defenderlo, hasta que decidió dejarme ayudarla, y mírala ahora.

-LILI: pero yo no tengo a nadie, no como ella, no te tengo a ti.- sonreí al acercarme a ella.

-YO: ¿por que no?, estoy aquí, puedo ayudarte, solo has de dejarme.- me agarró la mano dejando de llorar y clavándome su mirada con brillo olvidado.

Dejé que el olor de mi fuerte colonia la inundara, para cerrar el circulo, había salido perfecto, demostración de fuerza física, determinación, seguridad, argumentación y convencimiento, yo era su salvación, su héroe particular, se levantó del sofá apoyándose en mi mano y me abrazó fuerte, al separarse me miró fijamente, con una mirada familiar, la misma que vi en los ojos de Eleonor al verse contra el espejo , con el ojo morado de la ultima paliza de su ex marido.

-LILI: ayúdame.- suplicó pasando su manos por mi fuerte pecho y mordiéndose el labio.

Desde ese día fui su sombra, tardó 1 semana entera en limpiar su organismo, y tuve que desarmarla una vez al intentar agredirme viendo como tiraba medio gramo de cocaína a al retrete, pase 2 noches dormido junto a ella, con la puerta cerrada por fuera, la fase agresiva fue la mas dura, la tenia que agarrar con firmeza y tenerla en la cama unas horas hasta que se le pasaba, sudaba y tiritaba a la vez, vomitó tanto que llamamos a un medido nos dio unos consejos mas adecuados advirtiendo lo que la pasaba en realidad, eso no era un catarro, era una desintoxicación a lo bestia. Pasado ese al trago, comencé a llevarla de ejercicio por las mañanas, la tenia que dar un sustituto adictivo y el ejercicio era uno ejemplar, la llevaba a clases y me quedaba hasta acompañarla al salir, luego hacíamos el tonto junto a Eleonor antes de acompañarla al trabajo, hablé con el gerente que se la folló medio drogada, y con uno de sus cuchillos de carne en la mano, trasteando con el en la encimera, le dije que si la volvía a tocar le trocearía lentamente. Amenaza irreal pero sabia actuar lo suficiente como para que no pareciera cierta, me cuidaba mucho de llevarla y recogerla, los días de fiesta era su pareja. Eleonor mas que importarla me lo agradecía, Ana no tanto, se moría de celos, adelantó sus vacaciones a Granada con su familia solo por alejarse de Lili, a la que había cogido cierto asco.

El duro trabajo dio sus frutos, los análisis semanales en centros privados salían limpios, a los 3 meses Lili parecía una mujer diferente y nueva, había recuperado algo de peso que perdió devolviéndola un aspecto saludable. Progresivamente, la fui dejando ir y volver sola de trabajo, quedar con gente y salir sin mi, era jugársela pero tenia que aprender a moverse sola, yo no podía estar siempre a su lado, respondió perfectamente, incluso a la trampa que le puse, un actor al que contraté para “gastarla una broma”, según le dije, en realidad le pedí que se animara con ella y llegando un punto de 2 o 3 copas la ofreciera drogas, ella las rechazó con algo de dudas, pero salió de allí escopeteada llamándome al móvil para contármelo todo y que pasar a recogerla en cuanto pudiera, la saludé desde el otro lado de la calle aun con el móvil en la mano, le presenté al actor, al que saludó abochornada por haberle gritado. Sentí tanto orgullo en su propia mirada, que al abrazarnos un beso en la mejilla rozo nuestros labios por 1º vez, nos miramos fijamente al darnos cuenta los 2, alzó su cabeza para intentar besarme, y algo en mi interior quería dejarla, pero no estaba allí para eso, así que la separé con cariño, se sintió avergonzada.

-YO: no te sientas mal, pero no quiero confundirte, no quiero ni busco nada de ti, no necesito que me premies con caricias y besos, soy mayorcito para buscarme eso donde quiera, bien lo sabes, solo sigue así, demuéstrame a mi, a todos, y sobretodo a ti, que eres mas que un trozo de carne, se fuerte por que quieres y te gusta serlo, no por complacer a los demás.

Mis palabras la tranquilizaron un poco, pero era inevitable, tal como preveía, Lili estaba deseándome, era guapo, corpulento y físicamente un toro bravo, sabia como tenia la polla de grande, me la había visto muchas veces la andar por al casa desnudo o tiesa de salir del agua de la piscina de follárme a alguna de las otras 2 habitantes de la casa, sabia como follaba, la pillé mirándonos desde el balcón mas de una vez, a Eleonor y a mi mas desde que inicié el tratamiento, así lo tenia calculado. Y lo mas importante, la había rescatado del agujero mas profundo y le había dado una vida de verdad, si no se sentía atraída por mi de algún modo, deriva de hacérmelo mirar por que algo fallaba, y no lo hacia, ella estaba enamorada de mi.

Los juegos con Eleonor, a la que acosaba ante la ausencia de Ana, pasaron a ser de dominio publico con ella, ronroneaba como una gatita la estar tumbada en la hamaca y vernos follar en la piscina, poca a poco se atrevía a mas, ir en biquini por la casa, luego top less, y después tomar el sol desnuda, como Eleonor o Ana, y yo mismo. Sus artes de mujer no pasaron desapercibidas para mi ni Eleonor, que me susurraba que cuando quisiera, la hiciera mía, Ana me dio su bendición, a regañadientes, antes de irse, era tan evidente su amor por mí que sabía que pasaría más tarde o más temprano, pero tenia una promesa que cumplir. Sus juegos, falsamente inocentes, su forma de moverse y pegarse a mi, o las coincidencias en la ducha o follando con Eleonor y ella pasaba por allí, pasaron a ser mas burdas y soeces, se alió con Eleonor montándome pequeñas fiestas lesbias solo para mi, con ellas 2 pasando de ser hermanas a amantes, supongo que fue idea de Eleonor, para seducirme y poder sobrellevar mejor mi apetito voraz de sexo. Los besos y caricias suaves pasaron ser masturbaciones con dildos y consoladores enormes, ver como 2 hermanes se comían una a la otra y se bañaban en saliva era mas que demencial, pero solo follaba con Eleonor, aunque estuviera Lili delante masturbándose o la misma Eleonor la comiera el coño conmigo dándola por el culo, jamás la tocaba de forma sensual, tenia una promesa que cumplir. De ahí ya las insinuaciones y provocaciones fueron directas, atacaba a mi hombría con duras palabras, me buscaba con sus manos y me pedía que la follara de una vez y que la traía loca, me recordaba a Lara, pero con mas pasión en sus peticiones, me la tenia que sacar de encima y de dentro, mas de una vez me desperté con ella intentando meterse mi rabo empalmado de las mañanas, o comiéndome al polla junto a Eleonor, pero la apartaba enseguida y m e desquitaba ferozmente con Eleonor, al final dejé ver a Lili que tenia una promesa que cumplir. Un día adormilado en el sofá echándome una siesta, solos en casa, sentí como Lili se me sentaba a horcajadas encima, totalmente desnudos los dos.

-YO: que haces, loca de las narices, déjame ya en paz.- la confianza era tal que nos tratábamos así.

-LILI: jamas había conocido a nadie como tu, un hombre de verdad que da su palabra y la cumple.

-YO: gracias.- respondí aletargado.

-LILI: ningún hombre del mundo, después de todo lo que he hecho, seguiría aun sin tocarme, aunque hubieran dado su palabra.- sonrío al verme torcer el gesto feliz, al fin había entendido mi postura.

-YO: es cierto, pero ¿has estado con todos?- reía al hacernos rememorar aquella 1º conversación.

-LILI: juraste por tu honor que no me tocarais……..

-YO: si.- llevo su mano a la espalda.

-LILI: ………..que no me tocarías hasta que te amenazara con aquel cuchillo en el cuello para que lo hicieras, bien, aquí esta.- puso el cuchillo en mi cuello, dejo caer el peso de su cuerpo sobre mi pecho rozando con su nariz mi mentón.

-YO: ¿ya estas lista?- me miró con firmeza.

-LILI: quiero que me folles como el animal que se que eres, he visto como destrozas a mi pobre hermana, y quiero lo mismo, ya sabes, pero ahora te lo exijo, hazlo o te corto el puto cuello.- su amenaza, otrora real, solo era una burla.- bésame.- ordenó.

Elevé mi cabeza lo justo para sentir el frío acero sobre mi yugular, ella se retiró un poco jugando, volví a subir notando aun mas presión, se volvió a retirar burlona, acaricié su espalda para apretarla fuete contra mi para evitar mas retiradas, y apuré aun mas ante su mirada de lujuria, viendo como el filo del cuchillo hacia sangre en mi cuello, abrió los ojos asustada, pero así mismo la alcance los labios, el beso nació lento y torpe, ella miraba preocupada de reojo mi cuello que goteaba alguna gota roja, luego cerró los ojos al notar mi lengua metiéndose en ella, y repitió la acción agarrándome de una mejilla con una mana sin soltar el cuchillo con la otra. Me incorporé aun a riesgo de hacerme mas daño hasta quedar sentado, ella pasó sus piernas pro mi cintura rodeándome con ellas quedando sentada sobre mi, aun con el acero palpando mi cuello, seguimos aquel festival de besos largos y pasionales, su lengua era experta y se acomodo rápido a mis ritmos fuertes y sobrios, notando como mi polla crecía descontrolada dando golpes de caballo en su trasero al querer ocupar el mismo espacio que su pelvis. Bajé mis labios por su cuello, solo al hacerlo se estremeció, que fácil resultó encontrar su zona erógena, lamí y chupé con tanta fuerza que la hice una marca que duro días, su cintura se movía aprobando ese gesto, casi me masturbaban con sus labios mayores montada, de cara hacia mi, la barra ardiente que ya estaba tiesa como un cirio, bajé a su pezones para encontrarme 2 pechos firmes y apetecibles, eran mucho menos atractivos que los de su hermana, y menos grandes que los de Ana, pero eran naturales y estaban a mi alcance, cosa que ninguna de las otras 2, 4 visto de otro modo, podían decir. Me puse en pie haciendo gala de mi poderío físico con ella subida encima mía, al sentir mi glande apuntado y rozando su coño se erizó y soltó el cuchillo dejándolo caer al suelo, sonó de forma tan singular que miramos, se había clavado en el suelo a un palmo de mi pie, río levemente mirándome a los ojos disculpándose.

-YO: tranquila, aquí la que va a ser clavada eres tú.- me besó con tal energía que me podrir haber arrancado la cabeza.

Me giré para dejarla caer sobre el reposa brazos del sofá, de espaldas a el, para quedar elevada, se abrió de piernas frotándose el coño después de haberse lamido los dedos, miraba riéndose, solté una carcajada enorme al darme cuenta, no había caído en que iba a follárme a una mujer que haba sido puta en Sudamérica sin protección, un mes en España pagando las deudas de cerdo, y sin estar seguro de nada, pero parte de su rehabilitación eran análisis continuos en centros privados y todos habían dado negativo, incluso venéreas, un milagro. Me arrodillé ante ella besando el interior de sus muslos, acariciando el largo de sus piernas torneadas, mientras ella miraba con ojos ardientes, llegando a su sexo, despedía un calor abrasador y un olor a hembra en celo, totalmente rasurado, los labios mayores eran de un tono mucho mas oscuro que el de su piel, al rozarlos y abrirlos el tono rosado lo invadía todo, al notar el roce de mis labios en su coño jadeó, riendo levemente, la delicadeza de mis caricias eran una novedad para ella, sentía que cada paso de mi lengua por su interior y cada beso tierno la excitaba un poco mas, como si nunca nadie la hubiera tratado de forma tan dulce, mis dedos y mi lengua se movían al compás, su cintura respondía dando pequeños tirones queriéndose alejar de mi, cuando alce la vista ella tenia tal cara de asombro y excitación que me sacó una carcajada.

-YO: nunca te lo habían comido antes, ¿verdad?- me agarró del pelo y me apretó contra su sexo.

-LILI: cállese y siga- sus caricias eran torpes y toscas pero no podía evitarlo, mi lengua experta la estaba penetrando y su clítoris se hinchó hasta casi reventar, si se lo habían comido antes, eran unos patanes.

Trabajaba su interior de forma animada, era un pequeño juego, ella gemía ya de forma continua al sentir cada lengüetazo, cada succión y cada tirón de los pliegues, sacudía una mano, o ambas, y arqueaba el cuello sobre su espalda, siempre con la boca abierta de par en par, enseñando una dentadura que se balanceaba y que estaba lejos de ser perfecta o cuidada, pero nada desagradable, se le escapaban sonrisas de asombro entre suspiros, movía su cadera de forma continua queriéndose alejar de mi pero yo la seguía sin parar, de estar apenas recostada sobre el sofá ya casi estaba sentada, r conmigo chupándole la vida. Subió su cadera haciendo fuerza contra mi, apoyándose solo con la nuca en el sofá, se movía a gran velocidad en todas direcciones tratando de contener la oleadas de placer que la sacudían, al meterle el primer dedo soltó un sonoro grito de lujuria, al instante se tapó la boca queriendo ahogarlo, llevada por la pasión no se acordaba de que estabamos solos y a nadie la molestarían los gritos, aun así se tapaba la boca, la otra mano se posaba en mi cabeza, quería apartarme de ella pero temía que al sentir su palma parara, y estaba gozando demasiado como para arriesgarse, así que seguía ahogando sus gritos con la mano, salvo cuando le llegaba a poner tan a tono que se aferraba al borde del sofá con ambas y se le escapaban gritos, rítmicos y seguidos, mis dedos iban aumentando dentro de ella, en numero y en ritmo, ya desatada y gritando rompió en un orgasmo seco, sin derramar una gota de su interior, moviendo las piernas de forma descontrolada.

Fui subiendo por su cuerpo tembloroso, agitado y a mi merced, me aceptó rodeándome con las piernas para ganar algo de descanso, mientras mi polla palpitaba a lo largo de su vientre, besé uno de sus senos con suavidad, pero me dirigía a su cuello, solo llegar allí se estremeció, me abrazó la cabeza, susurrando palabras calientes de las cuales las mitad no entendí, notar sus dedos desenredando mis cabellos me calentaba, Lili lamía y mordía mi oreja con suavidad, hablándome y rogándome que la diera sexo. Me agarró de la mandíbula y me besó con pasión, neutras lenguas se cruzaron, su melena rubia teñida y rizada estaba pringada de sudor y su cuerpo igual, yo no estaba mejor, pero aun quería hacerla vibrar de deseo, quería parar de golpe y obligarla a chupármela un poco, que se asustara un poco al tener mi rabo entre las manos, me elevé un poco con risa picara, mientras ella acariciaba mi pecho, fui a alejarme de ella pero me tenia aprisionado con las piernas rodeándome y de un hábil gesto que me impresiono abrió las caderas y se metió media polla de golpe ella sola, no era nada raro que fuera tan fácil metérsela a una mujer con su pasado, pero desde luego para ella era la 1º vez con un polla así, su boca volvió a abrirse queriendo gritar sin emitir un solo sonido, con tal presión que se le hincharon las venas de la frente y casi se le salen los ojos de las cuencas, había entrado bastante, pero a partir de ahí lo tenia tan cerrado como cualquier otra mujer con la que hubiera estado. Aguantamos así un par de segundos, hasta que escupió el aire de sus pulmones para coger oxigeno de nuevo, sus piernas ya no hacían fuerza para retenerme pero me mantuve así, sonriendo, y manoseando uno de sus pezones.

-YO: te gusta duro por lo que veo.- entoné como una provocación.

-LILI: es la verga mas grande que sentí nunca………..que regalo…. me arde mi cuquita………..ay si………fóllame duro……… mi amor.- habla entre suspiros amplios, la di lo que pedía.

Sin pensarlo mucho deslicé mis brazos por su espalda para elevarla por el aire, me senté en el reposa brazos y con ella aun empalada la dejé caer a plomo, la entró toda hasta la fondo obligándola a sollozar, pero era una mujer fuerte, habría sentido muchas pollas abriéndola y esa sensación no era diferente, solo mas intensa y profunda. Se movía inquieta sobre mi, abrazada a mi cuello, buscaba apoyos o comodidad pero no había nada a su alcance, ni yo la ayudaba lo mas mínimo, sentía una presión deliciosa en el glande, iba cediendo ante mi ocupación, y si a ella se le ocurría moverse en cualquier forma sentía un latigazo en su interior, retomaba sus frase susurradas, acariciaba y arañaba mi espalda mientras clamaba por el tamaño descomunal de mi miembro, casi la sentía desvanecerse esos primeros minutos de control, mirando al techo con la garganta hinchada y tensa, casi parecía que mi polla la atravesaba entera y le iba a salir por la boca. Bajo la cabeza cuando se sintió mas holgada, moviendo ligeramente la pelvis en forma circular, no era ninguna novata y sabia como moverse, sin duda conocía trucos para volver loco a un hombre y hacer que se viniera pronto, me besó queriendo tenerme ocupado, mienta mis manos buscaban sus pechos, entraban en una mano pero no eran pequeños, y sus pezones oscuros tiesos y rodeados de una aureola diminuta. Besé su cuello para demostrarla que conmigo no seria tan sencillo, la vi retorcerse queriendo hacer fuerza contra mi boca, para negarme acceso pero era inevitable que se descuidará al notar mi polla moverse dentro, solo con esos besos, chupetones y le leve roce de mi rabo entero dentro de ella, la provocó un 2º orgasmo mucho mas húmedo y caliente, sentía un liquido tibio mojando mi pelvis, y se arqueó tanto la espalda que mordí uno de sus pezones hasta hacerla un poco de daño, cogió un cojín de forma fugaz y me abofeteó con el.

-LILI: cucha tu madre.- se apoyó en la cabecera del sofá con aun mano, la otra a mi nuca mordiéndose el labio hasta casi hacerse sangre se movió para sacarse la polla entera y volver a metérsela.

Bramaba en algo que no parecía ni castellano ni español, volvió a repetirlo una infinidad de veces hasta que ya no era un solo gesto, si no movimento continuo, yo acompañaba sus gestos con un ligero vaivén de mis caderas, solo gozaba de sus artes, escasas pero buenas, a mas de uno ya le hubiera sacado su semen cuando llevaba 10 minutos fundiéndose con mi polla, le agarraba una de las piernas para elevarla y así ayudarla a no sostener todo su peso sola, lo agradeció aumentando el ritmo un poco mas, su 3º corrida llegó y esta vez emanó como una fuente, se acarició el clítoris tan rápido que parecía un aspersor de jardín, me manchó hasta le pecho de su liquido, se apresuró a incorporarse, al retomar el aliento , y lamerme el cuello, el pecho, el vientre…. marcados de los músculos, fue bajando hasta tener mi polla entre sus manos, la sujetó con firmeza y asombro, besó la punta con el sabor de ella misma y succionó de forma estudiada cada rincón del glande, supongo que alguien le chivó el truco de no parar de mover las manos masturbando, o ya lo sabia y le fue de cine, de vez en cuando chupaba y lamía todo el tronco, pero siempre le dedicaba al glande mas trabajo, le metía apenas 1/3 de polla dentro, no le entraba mas sin arcadas, y sin desencajarle la mandíbula, mas que suficiente con la ayuda de sus manos, y del sexo previo, para correrme. Sin el menor atisbo de asco o repugnancia dejó que la llenara la boca de mi simiente húmeda y caliente, alzó la mirada al acabar, abriendo la boca de forma obvia dejando que viera mi leche en ella, clavándome sus ojos negros, cerró la boca y de un sonoro ”glup” se trago todo, todo sin dejar de masturbar. La cogí de la barbilla para besarla, le gusto mi atrevimiento y mi nulo asco a mi propio semen, jugamos con nuestras lenguas, mientras una de mis manos se metía entre sus nalgas, rozando su ano, quería ver hasta donde llegaba, y metí mis dedos con simplicidad en su ano, soltó un leve gemido de placer, poco mas, lamía y besaba la herida de mi cuello, mi sangre reseca había dejado de brotar pero una ligera cicatriz aun se veía. Desde luego no era su 1º experiencia anal, ni la 2º, ni la 134º, mis 4 dedos entraron en su culo con facilidad increíble, tenia las caderas algo anchas, típicas de la sudamericanas, como su hermana, su mirada se nubló al sentir mi polla creciendo entre sus muslos hasta golpearla en el coño, ya sabia que yo con 1 sola corrida no me contentaba, había visto follárme a Eleonor hasta 4 veces seguidas, pero sus experiencias serian distintas con otros hombres, a muchos con 1 les valdría, si acaso podían llegar al 2º con esfuerzo y mucho trabajo, no era mi caso, en 4 minutos ya estaba tieso como si no hubiera pasado nada.

La cogí de los tobillos al tumbarla boca arriba, la junté las piernas cogiéndolas como si fueran 2 piezas de carne colgadas, pero unidas por su pelvis, acaricié mi glande un poco hasta notar el agujero previo y hundir de golpe casi toda la verga entera, se estremeció de nuevo, ahora no gritó, solo gozó, eso cambiaría pronto, ya me había demostrado de lo que era capaz ella sola, sacarme una 1 corrida la 1º vez lo consideré un logro, pero se acabó el juego, y empezó la clase, dudé levemente si sacar a la bestia, pero decidí guardármela para mas adelante, pese a sus mañas, Lili era muy frágil y sensible, era rozar su coño y hacerla temblar, apenas 20 minutos de sexo real, una comida de coño y ya se había corrido 3 veces, si sacaba a la bestia la hubiera desmayado en menos de media hora. Así que solo fui metiendo y sacando el rabo de forma amplia y lenta, cada vez que entraba toda daba un saltito su cuerpo, se acariciaba los pechos notando como el ritmo aumentaba levemente cada pocos minutos, cuando ya había cierta velocidad sentí un orgasmo en ella, pero lo dejé pasar como si nada, estaba concentrado en disfrutar de aquella mujer que ahora estaba siendo llevaba al paraíso, se le doblaban las piernas y solo se mantenían rectas por estar colgadas de mi mano, el ritmo ya era fuerte y sonaban mis huevos golpeando en su trasero, sus gemidos volvieron a ser gritos que quería tapar con la mano pero al suficiente orgasmos rompió a chillar de forma loca, la solté las piernas bajando un poco la velocidad, se abrieron como las puertas de un castillo al recibir a su rey, estiradas y abierta, me abalancé sobre su cuello, metí mi mano en su nuca entrelazado las falanges con su pelo, hasta que me aferré fuerte a su cabello, tirando levante de el, volví a aumentar el ritmo, sus manos en mi pecho querían hacer de parapeto, era inútil, la fuerza y vitalidad de mis penetraciones la hacían regodearse entre gemidos, gritos y susurros, para cuando se corrió de nuevo sus gemidos eran de clemencia, rogaba poner fin a tal demostración, sabia que andaba cerca de mi corrida, mas por cálculos temporales que por sensaciones, así que ahora si, la iba a dejar claro que no era ningún borracho folla putas, saqué a la bestia que ya se relamía a la espera de mi orden, fueron 10 minutos, creo, no los conté, bastante tenia con tener sujeta a Lili que se movía como pez fuera del agua, daba saltos y brincos, pataleaba de tal manera que pase una de sus piernas por delante para juntarle las 2 en un lado y apretando contra su cintura, aceleré de nuevo hasta provocarla 2 orgasmos mas, casi al finalizar la saqué y apunté a su ano, del tirón entró media polla, gritó, del 2º intento entró toda, ya no gritó, se fue al mundo de fantasía al que había mandado a tantas, seguía allí por que se separaba las nalgas para tratar de obtener algo de control pero la bestia no tenia piedad, desató un infierno que cada vez que salía de ella tiraba de todo su cuerpo hasta que al correrme casi la tenia al borde del sofá, sentir mi semen cayendo a borbotones en su recto fue lo mejor que le había pasado en todo el día, y puede que en su vida, era el fin del mejor sexo que había tenido hasta ahora, le gustaba duro y había encontrado a un animal salvaje, con un rabo descomunal y que follaba como un dios. Me levanté con la polla manchada de semen y fluidos, su ano parecía un túnel de metro, y los espasmos involuntarios me sacaban una sonrisa burlona.

Sonó la puerta, y vi a Eleonor entrar, al verme de pie con la polla medio tiesa y brillando del sudor, con Lili tirada en el sofá sollozando, me dedicó una sonrisa fugaz, antes de abrirse el vestido por detrás y dejarme ver que iba casi desnuda, tanga y nada mas, caminó con sensualidad hacia mi.

-ELEONOR: ya la hiciste tuya, ¿que tal se portó?- me acaricio el pecho sudoroso con uno de sus dedos.

-YO: para ser la 1º vez ella sola, nada mal.

-ELEONRO: ¿cuantas veces te saco el semen?

-YO: 2, incluso al final le di un poco de mi bestia por el culo, mira que agujero- abrió los ojos sorprendida, llevándose a la boca el dedo manchado de mi sudor, chupándolo como si fuera la nata de una tarta.

-ELEONOR: ¿y quedó algo para mi?, me abrazó por el cuello con cara de niña triste.

-YO: para ti siempre habrá.- bajé mi mano por su culo hasta meter mi pulgar entero en su ano, sonrió juguetona, pero al sentir el resto de dedos jugando en su coño me besó con pasión, poco le importaba que su hermana yaciera medio ida con mi semen cayendo de su ano, tiritando y mirándonos, perdida.

Me sentó a su lado en el sofá, y me dedicó una buena mamada, metiendo mas de media polla en la garganta, su habilidad no era comparable, me la puso tiesa tan deprisa que de la misma energía se subió a horcajadas sobre mi y se empaló toda de golpe, me dediqué a sus pezones enormes mientras me cabalgaba como una amazona, su forma de moverse era mucho mas erótica y sensual, su larga cabellera a estas alturas, después de dejárselo crecer a mi gusto, me rozaba los huevos al echar la cabeza para atrás al sentir los orgasmos que la llenaban, me percaté rápido de que ella no era Lili, no tenia que andarme con miramientos, saqué a la bestia que apenas había podido catar su presa anterior, y destrocé a Eleonor, no se cuanto tiempo, pasaron 2 horas hasta que los 2 terminamos exhaustos, me corrí otras 2 veces con Eleonor, y perdí el numero de Eleonor, que permanecía sentada en mi regazo, cruzada de piernas sacando pecho, dando pequeños besos a mi cuello mientras mirábamos como Lili aun jadeaba.

-ELEONOR: no sabes lo afortunada que me siento ahora mismo.

-YO: ¿por que ahora tengo otro coño que follárme?, ¿y que sea tu hermana?- solté con sorna- como sigáis así voy a terminar muerto antes de los 21.- los cumpliría en unas semanas.

-ELEONOR: por que eres mi hombre, y ahora también el de mi hermana, y yo te haría mas feliz si mi dejaras.- la miré con ojos curiosos.

-YO: ¿tu hombre?, yo soy de Ana.- miró al cielo con desdén.

-EOENOR: ay papi, que no te cansas ya de esa mujercita, me tienes a mi y ahora a mi hermana, ¿que te da ella que no te pueda dar yo?, – dejó pasar unos segundos – y piensa en todo lo que te podría dar yo que ella no puede.- me sorprendió el atrevimiento de Eleonor, estaba mas suelta últimamente, no tan maleable y mojigata desde que tenia sus escarceos con otros hombres.

-YO: la sustracción no ha cambiado, por ahora, soy de Ana y eso ya debería de quedar claro, es mi novia, y bastante hace al compartirme con vosotras, no le ha hecho ni pizca de gracia que me pidieras ayuda para enderezar a tu hermana, y menos que tenga que follármela.

-ELRONO: es una cría, no sabe lo que quiere.

-YO: yo soy de la misma edad…..

-ELEONOR: y tampoco lo sabes, de lo contrario serias solo mío – me besó con fuerza- follaríamos día y noche, te regalaria todo lo que desearas, puedo comprarte lo que quieras, puedo darte el dinero que quieras, podemos perdernos por el mundo como mi hija, o comprarnos una isla y quedarnos allí para siempre, no tendrías que trabajar nunca, podríamos darle a tu familia tanto dinero que no tendrían que trabajar jamas y vivirían como reyes, todo eso te puedo ofrecer, y lo único que te pido es que yo sea tu mujer, hasta podrás follar con quien quieras, contrataré las mejores putas del mundo para que goces de ellas, pero júrame amor eterno, y te daré todo eso, todo eso y mas.- sus palabras eran tan confiadas y guiadas que el discurso preparado se notó a leguas.

Sin duda Eleonor llevaba mucho tiempo buscando un hombre que la llenara y después de meses de decepciones volvió al inicio, yo, yo era todo lo que quería y la desesperaba no tenerlo, y estar tan cerca de mi, le había pagado el viaje anticipado y todo a Ana para tenerme solo para ella, y ahora quería que su hermana ocupara el lugar de ella, y ella el de Ana. La acaricié la cara con suavidad pero en silencio, ella esperaba ansiosa una respuesta, pensaba que estaría divagando en mi mente, dubitativo ante tal oferta, dinero, regalos, viajes, sexo y Eleonor, que de por si sola ya era un tesoro, podía perfectamente decirla que si, y desaparecer de la faz de la tierra, tendríamos tanto dinero que no podríamos gastarlo en 10 vidas, podía tener el final de cuento de hadas que todo hombre sueña en su interior, si, lo hombres también soñamos con una buena mujer, una vida placida y tranquila, sin preocupaciones, todo eso lo tenia a mi alcance, desnudo encima de mis piernas, solo tenia que decir un si, y ella lo esperaba, pero el tiempo pasaba y de mis labios no salía nada, su cara fue cambiando hasta que entre besos y tambaleos, entendió que no habría respuesta.

Podía decirla mil cosas para querer suavizarlo, pero yo amaba a Ana, y no a ella, había visto demasiadas películas, series y iodo canciones, poemas e historias sobre el telón de los siglos, en las que el amor de verdad no se podía cambiar por nada y lo que sentía por Ana era lo mas parecido a la felicidad pura que conocía, además de que ella amaba al hombre que era, a una persona recta, fiel, honrada y determinada, si perdía eso para irme con ella, solo seria otro baboso mas en busca de su dinero. Una lágrima cayó por su mejilla, la recogí con dulzura, la besé con cariño, y la senté en el sofá a mi lado. Su rostro irradiaba, odio, furia y tristeza.

-ELEONOR: no es una oferta cualquiera, es única, no se volverá a repetir ni podrás venir a reclamarla una vez la rechaces, no soy una boba que te esperara siempre, ha de ser aquí y ahora.- hablaba como una mujer de negocios, las empresas y negocios de su marido la estaban endureciendo el carácter.

-YO: no es una oferta, pequeña mía, quieres comprar algo, que no es que no este a la venta, es que no se puede comprar- me sentía estúpido al decirlo- no soy algo que puedas comprar, Eleonor, ni soy un pelele al que puedas engatusar con oros y riquezas.

-ELEONOR: precisamente por eso te las ofrezco, por que no las quieres, eres el único que nunca ha venido a pedirme nada y cuando te he ofrecido algo lo has rechazado, ¿que tipo de hombre hace eso? Un buen hombre, tendrás 20 años pero eres mejor hombre de lo que muchos serán jamas, y no quiero perderlo por el coño de una niñata que…….- se cayó algo-………que no te merece.- sonreí al notar su rabia, la cogí de la mano besando el dorso, arrodillado ante ella.

-YO: ¿y que seria de mi si abandonara todo eso, solo por que una mujer me ofrezca dinero?

-ELEONOR: no soy una cualquiera, soy yo, y no es dinero, te ofrezco el mundo.

-YO: el orden o la cuantía no cambia el resultado, me estaría vendiendo, no te amo, y el aprecio que te tengo se desvanece cada vez que continúas insinuando que yo seria capaz de abandonar la realidad, por fea que sea, ante una farsa bonita, no me educaron así.

-ELEORNO: pues te educaron para ser un imbécil, en este mundo no hay sitio para ser así- soltó con furia, asentí con sorna.

-YO: eso no te lo discuto, pero soy así, y cueste lo que me cueste, lo seguiré siendo.- la volví a besar la mano, la apartó con brusquedad.

-ELEONRO: pues ojalá te vaya genial con esa niñata mal criada y tu mierda de vida- se levantó me abofeteó con fuerza- eres un mierda y un desgraciado – fue a abofetearme por 2º vez, la paré la mano, sin fuerza ni rastro de ira, solo la miraba esperando que se le pasara el enfado.- ella no te merece, no sabes lo que te esta haciendo.- la miré sonriendo, parecía una rabieta final, a la desesperada.

-YO: lo se muy bien, me hace feliz, y mientras siga así, no la dejare de amar.

CONTINUARA………