TODO COMENZÓ POR UNA PARTIDA2Mi cuñada, mi alumna, mi amante (3)

sin-titulo– Uffff, ¡qué dura se te ha vuelto a poner!- exclamó mi cuñada apagando el cigarrillo.

– Eres tú quien me pone la polla así de dura. ¡Quítate las botas, que te voy a follar como te mereces!.

Estaba tan excitado de nuevo, y tenía tantas ganas de darle su merecido, que decidí recuperar mi autoridad y demostrar que, a pesar de su seguridad en sí misma, y de haberme dejado llevar por sus encantos, quien tenía el control era yo. Yo aún seguía siendo 10 años mayor que ella, cuando ella aún jugaba con sus muñecas, yo ya me follaba a su hermana, además, yo era su experimentado profesor, ¿y acaso no era yo el protagonista de sus fantasías sexuales, y era ella quien había venido a mí?.

Mi tono autoritario la cogió por sorpresa y la excitó sobremanera, así que rápidamente desabrochó las cremalleras de las botas y se descalzó quedándose totalmente desnuda y de pie delante de mi.

Le di un azote en el culo que le hizo proferir un “¡au!” cargado de excitación.

– Venga, vamos a la habitación, que voy follarte en la misma cama que me follo a tu hermana.

Patty emitió una breve “¡ah!” mezcla entre asentimiento y satisfacción y se dirigió a la habitación de matrimonio que mi mujer ya le había mostrado. Yo seguí tras de ella observando su lindo culito menearse con una pequeña marca roja en el lugar donde le había dado el azote.

Cuando llegamos al dormitorio, la cogí con fuerza de la cintura y le metí la lengua hasta la garganta. Ella me respondió con ardor jugueteando con su lengua en mi boca y devorando mis labios con los suyos. La empujé sobre la cama, y con la polla bien dura observé su maravilloso cuerpo desnudo mientras sus ojos cargados de deseo me pedían que la penetrase.

– ¿Te apetece?- le pregunté.

– Sí…

Acaricié sus pechos y me los comí con ganas, succionando las dos tetas y mordisqueando ligeramente sus pezones mientras ella me alentaba con juguetones gruñidos. Terminé de colocarme sobre ella, y con un seco golpe de cadera le ensarté toda mi verga en su coño hasta que hizo tope.

– ¡Aaaaaaaah!- gritó ella con la embestida.

– Eso es- le susurré al oído-, grita cuñadita, porque voy follarte como nunca te han follado. Te voy a clavar la polla una y otra vez hasta el fondo.

– Sssí, clávamela mássss, por favor.

No necesitaba que me lo pidiese, era lo que más deseaba en el mundo en ese momento. Se la saqué entera y volví a clavársela con fuerza hasta que mis caderas chocaron con las suyas.

– ¡Aaaaaaahhhh!- volvió a gritar-, ¡cómo me clavas tu polla!.

Empecé a bombear su cálido y chorreante coño con fuertes embestidas que ella acompañaba con gemidos entrecortados. Es asombroso cómo su vagina está hecha para abrazar todo mi falo, para masajearlo con maravillosas contracciones, para engullirlo en toda su longitud.

Patty estaba tan cachonda que no tardó en correrse levantando todo su cuerpo con un largo “¡Sssííííííííííííííííííí!”. Pero a pesar del gustazo que me estaba dando, mi resistencia había aumentado en gran medida por las dos corridas anteriores, así que estando aún muy lejos de correrme, le saqué la verga, me tumbé a su lado, y le dije:

– Ahora cabalga sobre mi polla.

Con las mejillas ruborizadas por el orgasmo que acababa de tener, y con la respiración aún entrecortada, mi cuñada obedeció sin rechistar. Se incorporó, puso las rodillas a ambos lados de mis caderas y sujetando mi falo con una mano situó su coño sobre la punta. Lentamente fue dejándose caer introduciéndose el glande, pero yo no la dejé. La agarré con fuerza por el culo y tiré de ella elevando mi cadera a la vez.

– ¡Ooooooohhhh!- gritó cuando se sintió ensartada apoyando sus manos sobre mi pecho.

– Vamos, cabalga mi polla como una puta.

Mi cuñada empezó a mover sus caderas con el ritmo que le marcaban mis manos atenazando su culo, dándome un maravilloso placer que se intensificó cuando se incorporó quedando su cuerpo perpendicular al mío. Toda mi verga estaba dentro de ella y era succionada por los potentes músculos de su vagina. En esa posición comenzó a dar botes sobre mi polla, emitiendo un gritito con cada bote. Yo acompañaba sus saltos con empujones de mi cadera que le incrustaban mi falo una y otra vez. Sus tetas se balanceaban con cada cabalgada ofreciéndome una imagen deliciosa, así que mis manos subieron por sus caderas, recorrieron su cintura y terminaron sobre esas redondas montañas para amasarlas con fuerza.

Qué deliciosa sensación sentía recorriéndome todo el cuerpo, y qué imagen tan esplendorosa era ella cabalgando loca de placer sobre mí, revolviéndose el pelo con las manos y gritando con cada embestida.

Varias veces sentí que estaba a punto de correrme, pero el orgasmo aún no llegaba. Fue Patty quien volvió a correrse de nuevo. Dio un último empujón de su cadera para clavarse mi polla a fondo, su espalda se arqueó y sus brazos se echaron hacia atrás para poder sujetarse agarrándome por los tobillos, y con la cara vuelta hacia el techo profirió un sonoro “¡Sííííííííííííííííííííí!. Inmediatamente cayó rendida y casi sin aliento sobre mi pecho.

– ¡Joder!- exclamó-, ¡qué polvazo!.

– Es lo que venías buscando, ¿no?- le pregunté mirándole directamente a sus fascinantes ojos aguamarina.

– ¡Joder, que sí!. Ni en mis mejores fantasías lo había imaginado tan bueno, pero no he sentido tu corrida quemándome por dentro, y aún tengo tu polla durísima dentro de mí. ¿Tú aún no te has corrido?.

– Ah, preciosa, aún tengo más aguante.

– Ufffff, habrá que ponerle solución- sentenció descabalgándome.

Mi polla emergió de su coño brillante y embadurnada de fluido vaginal, colorada y más erecta que el asta de la bandera. Mi cuñada la cogió por la base y deslizándola entre sus labios se la metió en la boca sin dudarlo. Comenzó a darme una lenta chupada como ya hiciera la vez anterior; yo encantado entrelacé mis manos bajo mi cabeza y me entregué a la maravillosa sensación.

Tras tres profundas chupadas se sacó la polla de la boca y dijo:

– Uummmm, sabe a los juguitos de mi coño.

La miré y sonreí, y acto seguido observé cómo volvía a engullir mi rabo con glotonería. Me quedé observando maravillado por su destreza, pero algo llamó poderosamente mi atención. Por la postura en la que mi cuñada estaba comiéndome la polla, pude contemplar cómo su espalda describía una curva para finalizar en alto en su culito con forma de corazón. Deseé su culo con todas mis fuerzas, y caí en la cuenta de que ella había vuelto a recuperar el control de la situación, un control que yo no estaba dispuesto a otorgarle en ese momento a pesar de sus dotes de felatriz.

Le saqué la polla de la boca, y ella se me quedó mirando con los ojos abiertos de par en par y con sus labios húmedos formando una “o”.

– Déjalo- le dije.

– ¿Es que no te gusta?- me preguntó seriamente contrariada.

– Me encanta, Patty- le respondí cogiendo su cara por la barbilla-, pero quiero tu culo. Quiero follarte por tu maravilloso culo. ¿Es que nunca te lo han follado?.

– Nunca he llegado con ningún tío a eso, pero…

– ¿Pero?.

Una pícara sonrisa se dibujó en sus labios.

– No sabes cuántas veces me he metido un consolador por el culo imaginando que era tu polla la que me penetraba.

– Entonces voy a cumplir tu fantasía y te voy a meter la polla por el culo.

– ¿Lo has hecho alguna vez antes?. ¿Te follas a mi hermana por el culo?.

– No, nunca lo he hecho, ella no se deja porque dice que le va a doler y le da miedo, así que ahora quiero follarme por el culo a su linda hermanita.

– Mmmmm, pero que estrecha es mi hermana. No sabe lo que se pierde. Mi culito es todo tuyo, pero lubrícalo bien.

Se tumbó boca abajo y me ofreció su culo sin dudarlo más. Es tan apetecible que comencé mordisqueándoselo. Separé las dos nalgas e introduje mi lengua por su raja para lamérsela entera, ella rió complacida. Mientras exploraba la raja mis dedos comenzaron a acariciar su coño, que volvió a responder a mis caricias manando sus deliciosos jugos. Mi lengua encontró el agujerito de su ano, estaba muy suave y salado, todavía cerrado. Con movimientos circulares de mi lengua conseguí estimulárselo para que se abriese y la punta de mi lengua pudiese penetrarlo.

Patty estaba disfrutando del placer que le daban mis dedos en su coño y mi lengua en su agujerito secreto, y repetía una y otra vez:

– Así, ahh, así, mmm, así.

Mis dedos empezaron a moverse de su chochito a su culo llevando el lubricante jugo que ella me daba, hasta que introduje mi dedo índice por el estrecho agujero. A ella le encantó. Con movimientos circulares en su interior se lo fui dilatando; aplicando más de su fluido vaginal le metí otro dedo, y luego otro juntándolos dentro de ella. Patty, con sus gemidos, me demostraba que lo estaba disfrutando mucho, lo que me indicó que ya estaba lista para aceptar mi polla, que se mantenía más dura que una piedra, aunque ya se le había secado la saliva que la golosa boca de mi cuñadita le había dejado.

– Ponte a cuatro patas- dije con voz autoritaria.

Ella, sumisa, muy excitada y expectante obedeció rápidamente. La visión, una vez más, era gloriosa, ofreciéndome su culito y su coñito bien mojado.

Me puse de rodillas detrás de ella y penetré su coño suavemente hasta el fondo.

– Mmmm- contestó ella-, pero ese no es mi culo.

– Lo sé, preciosa, sólo estoy lubricando.

Realicé un movimiento circular con mis caderas que a ella le hizo gemir de gusto y saqué el falo recubierto de sus jugos. Lo coloqué entre sus firmes nalgas, y sujetándola por las caderas empujé hasta que mi glande venció la resistencia inicial y se metió en su estrecho agujerito.

– ¡Oh!- exclamó ella.

Lentamente empujé un poco más y mi verga fue abriéndose paso poco a poco por el interior. Estaba bien lubricado y se deslizaba suavemente, pero mi polla se sentía muy estrangulada en el pequeño orificio proporcionándome oleadas de un inmenso placer.

– Oh, oh, oh, oh- repetía ella por cada milímetro de dura carne que penetraba en su culo abriéndose paso.

Ya había metido la mitad de mi polla, pero el placer era tan intenso que no pude reprimir más el deseo de perforar ese maravilloso culo por completo, así que en un acto instintivo empujé con fuerza e introduje toda mi verga por su ojal hasta que mis caderas chocaron contra sus redondas nalgas y mis huevos chocaron contra su chorreante coño.

– ¡Aaaggg, cabrón!- gritó ella-, ¡me la has clavado entera!.

– Voy a follarte duro, como sé que te gusta.

Mi falo estaba totalmente oprimido, lo sentía latir totalmente estrangulado, y me encantaba la sensación, así que empecé a bombear con fuerza. Mi cadera chocaba una y otra vez en sus glúteos y mis huevos en su chochito. Mis poderosas embestidas producían un característico sonido “¡Plas, plas, plas!” en su culo que era ahogado por los gemidos de dolor, pero cada vez más placenteros que Patty emitía con cada embestida.

– ¡Aggg!, ¡me estás taladrando el culo!. Siento tu polla enorme, ¡aaaggg!… la siento toda muy dentro de mí… ¡aaaahhh!, ¡uuuufffff!.

Sus quejas cesaron transformándose:

– Mmmm, la siento toda dentro de mí- repitió.- ¡Aaahhh!, toda tu polla dentro de mí, ¡ahaha!. Mmmm, mmmi cuñado mmme esssstá follando el culo, ¡ssssssííííííí!.


Sus gemidos ya eran de puro placer, y elevaban el tono con cada embestida. Yo estaba disfrutando como nunca, clavándole mi rabo a fondo. Lo tenía tan oprimido que sentía los espasmos previos al orgasmo pero era incapaz de correrme, la presión de su culo me lo impedía, hasta que un poco después, tras unas cuantas embestidas más, me corrí con furia ensartándole mi polla en profundidad, lo que provocó que Patty también se corriese sintiendo mi ardiente descarga en sus entrañas y gritando en puro éxtasis.

Los dos nos derrumbamos sobre la cama exhaustos.

– Gracias por cumplir mis fantasías, profe- me dijo-, has superado todas mis expectativas.

– Patty, eres el polvo más increíble que he tenido nunca.

Tras unos momentos de descanso, vimos por la hora que mi mujer no tardaría en llegar.

Volvimos al salón, yo me puse los calzoncillos mientras observaba cómo ella vestía su hermoso y lujurioso cuerpo con las sexys prendas con las que había conseguido seducirme. Se arregló un poco el cabello y se despidió de mí dándome un ardiente beso y cogiéndome el paquete con su mano derecha.

– Esto habrá que repetirlo, cuñado-profe- me dijo saliendo por la puerta de mi casa.

– Habrá que repetirlo…- suspiré pensativo admirando su culo al marcharse.

Y así fue como despedí a mi querida cuñada, mi alumna, mi amante.

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