…Un intenso orgasmo sacudió sus entrañas. Sintíó la toalla totalmente empapada bajo sus nalgas y muslos. En su vida había tenido unos orgasmos así. Cada vez que se masturbaba , tenía que poner una toalla en la cama. Se avergonzó de lo que le estaba ocurriendo desde hacía dos meses. Se sentía rara. Jamás había imaginado que la vida le tendría reservada esa situación. Pensó en su marido y en sus hijos y una sensación de culpabilidad se adueñó de su mente. Amaba a su marido por encima de todas las cosas. Sus hijos y él eran todo para Marina. En cambio, no podía evitar aquello… Desde hacía dos meses, cada vez que dormía la siesta, al despertar su cuerpo le pedía ser acariciado. Se levantó y recogió la toalla para echarla a lavar antes que llegara su marido….

    Marina tenía treinta y cuatro años y llevaba casada desde los veintidós. Su vida estaba dedicada por completo a su marido y a sus tres hijos. Era feliz. Laboralmente todo iba sobre ruedas. Hacía dos meses que la habían ascendido de comercial a jefa de ventas. La noticia fue celebrada por toda la familia. Cuando le dieron la noticia enseguida pensó que incluso le beneficiaba familiarmente, pues las reuniones con los jefes eran en la ciudad donde vivía su padre y así tendría oportunidad de verlo más a menudo. Desde hacía cinco años la madre de Marina había fallecido y Carlos , su padre , a pesar de ser un hombre muy activo , se sentía bastante solo.
     Al terminar de poner la lavadora, decidió darse un baño relajante…Mientras la bañera se llenaba decidió llamar a su padre para recordarle que al día siguiente le tocaba reunión en su ciudad.
       – Hola papá…
       – Hola cariño, que tal estas?
       – Bien y tu? Te llamaba para recordarte que mañana voy ahí…- al decirlo no pudo evitar ponerse nerviosa.
        – Lo se cariño, mañana es dia uno. No hacía falta que me lo recordaras, no lo olvido…
        – Gracias por todo papá, te quiero mucho…
        – Y yo a ti Marina….Bueno,mañana nos vemos…
        – Si, hasta mañana papá….- ya iban a colgar, cuando su padre la interrumpió.
        – Oye hija….
         – Dime papá…
         – Mañana te quedarás a dormir la siesta en casa? – Carlos se avergonzó de realizarle esa pregunta a su hija.
          – Si papá….quieres? – Marina se puso nerviosa al preguntárselo.
          – Si cariño, y tu?
          – También papá….- ahora era ella la que se avergonzó al reconocerle eso a su padre.
          – Hasta mañana cariño
          – Hasta mañana….
   

  Al colgar Carlos se sentó en una silla. Se sentía ruborizado. Desde hacía dos meses su vida había cambiado y solo vivía deseando que llegara el dia uno de cada mes. En sus sesenta y siete años de vida jamás había imaginado que le sucedería eso.

      Marina colgó el teléfono y sintió sus mejillas acaloradas. La bañera estaba llena de agua y espuma y se desnudó para meterse en ella. Se miró en el espejo. El día anterior había ido a depilarse y se fijó en su pubis. Lo tenía depilado por completo. Recordó la cara que él había puesto cuando le vió la vagina por primera vez. Él le había reconocido que nunca había visto una mujer adulta con la vagina sin un solo vello. Marina no pudo aguantar la curiosidad de preguntarle si le gustaba y él avergonzado le confesó que le fascinaba.
       El agua estaba caliente y se metió en ella. Cerró los ojos y no pudo evitar recordar aquella tarde en que todo empezó…
    …Era el dia uno y estaba feliz porque aunque tuviera que madrugar mucho para coger el coche y conducir, pensaba que merecía la pena. Si no había cambios de última hora, por la mañana iría a las reuniones y dejaría todo hecho para poder comer con su padre y si él quería aprovecharían la tarde para estar juntos. Desde que su madre había fallecido , ya no lo veía tanto. Antes era su madre la que hacía por venir a visitarlos a ellos y a sus nietos, pero ahora que faltaba ya casi no venía. La mañana había transcurrido rápido pues estuvo muy ocupada. Carlos le había dicho que cocinaría para ella y ella estaba feliz y encantada. Al llegar a casa de su padre se abrazaron felices. Desde niña siempre le había encantado estar cobijada entre sus brazos. Comieron sin dejar de ponerse al dia sobre sus vidas. Ella le contó innumerables anécdotas de sus tres nietos y Carlos la miraba y escuchaba con atención. Después del café Carlos le insistió que debería dormir una siesta. Ella tendría que coger el coche para regresar a su casa y sería peligroso sin haber descansado un poco. Ella se negaba diciéndole que quería aprovechar el tiempo con él. Ella entre risas le dijo que estaba bien, que dormiría la siesta pero con la condición de que le contara un cuento como cuando era niña y durmiera él también una siesta. Todo sucedió con naturalidad. Mientras Marina estaba en el baño, Carlos se puso un pijama y se metió en la cama. La vio salir del baño y no pudo evitar mirar sus piernas desnudas. Marina se había quitado la falda y se había puesto una camiseta de su padre. Ella puso la ropa sobre una silla. Vió su falda, su blusa y el sujetador….Se sintió nervioso y al mismo tiempo avergonzado por lo que sentía.
     Marina con naturalidad se metió en la cama. Dado la extraña situación de estar en una misma cama los dos estaban nerviosos. Permanecieron cada uno en un lado de la cama y se quedaron dormidos. Marina desde niña tenía la costumbre de moverse mucho en la cama. Daba vueltas una y otra vez. Dormida se giró y extendiendo su brazo se abrazó a él. Apoyó su cara en el pecho de su padre. Ni siquiera se dio cuenta que era su padre el hombre que estaba en la cama con ella cuando paso la pierna por encima de la de él. Cuando dormía con su marido le gustaba pasar la pierna y sentir en su braguita el contacto del bulto de su marido. Al cabo de unos minutos aún adormilada sintió esa agradable sensación de la erección presionar su braguita. Poco a poco fue despertando y cuando se dio cuenta lo que estaba pasando se creyó morir de la verguenza. Solo la fina tela de su braga separaba el erecto sexo de su padre de su sensible vagina. Era una locura pero lo que sentía le gustaba mucho y era incapaz de separarse de él. El miedo y la verguenza de que se despertara la impedía moverse. Se quedó quieta mordiendo sus labios. Aquel calor del miembro de su padre inundaba su vagina. Se movió un poco. Vio el rostro de su padre y seguía con los ojos cerrados. Su cabeza le decía que se apartara de -el, su cuerpo le decía otra cosa. Su cuerpo le ganó la batalla a su cabeza. Movió sus caderas y se frotó contra él. En pocos segundos Marina sintió que le alcanzaba el orgasmo con el roce. Ahogó sus gemidos tapando la boca contra el pecho paternal. Una vez repuesta del intenso orgasmo alcanzado se levantó asustada. Nunca había sentido un orgasmo tan intenso. Se duchó mientras mil pensamientos se agolpaban en su cabeza. Pensó en su marido, en sus hijos, en su padre…en su erección…Se estremeció al darse cuenta de un detalle que había pasado desapercibido para ella mientras alcanzaba el orgasmo. Al apoyar su boca en el pecho de él, mientras se corría, sintió como la mano de se padre acariciaba su cabeza. En el momento no se había dado cuenta. Quiso que la tragara la tierra. Su padre se había enterado de todo….Después de mucho tiempo en el baño tenía que salir. Lo vió haciendo la cama. Él se acercó y dándole un beso le preguntó que tal había dormido. Marina se dió cuenta que él también estaba avergonzado. No hicieron ningún comentario sobre lo ocurrido…
    Marina se excitó al recordar. Su mano acarició entre sus piernas. Recordó aquella segunda siesta con él.
     Carlos colgó el teléfono después de la llamada de su hija. Se dió cuenta que solo pensar en el dia siguiente estaba excitado. Cada dia de ese último mes había recordado lo que había sucedido cuando Marina y él decidieron dormir por segunda vez la siesta juntos. En ningún momento mencionaron el primer dia cuando Marina se frotara contra él. Durante la comida conversaron de otras cosas pero se notaban muy nerviosos. Esta vez fue ella la que le pidió a él una camiseta y le dijo que iba a cambiarse para dormir….Carlos se dejó solo un slip para meterse en la cama. Como aquella primera vez, la vio salir del baño. Sus piernas desnudas atrajeron su mirada. Apoyó la ropa en la silla y vio su falda, su blusa, su sujetador…Su corazón comenzó a latir desbocado cuando vio aquella prenda sobre la silla. Su hija había apoyado con total delicadeza sobre la silla también su braga. Su slip se hizo muy pequeño para recoger su sexo totalmente excitado….