soy un padre de familia con unas hijas estupendas y guapísimas Lisa e 25 años rubia igual que su madre y Virginia morena 27 años lo mismo igual que mi mujer Natalia ella también es muy guapa de unos 39 años preciosa.
yo estaba orgulloso de mis hijas siempre habían estudiado y se habían sacado sus carreras cuando me dijeron que querían independizarse, no me gusto siempre habían estado a mi lado y no me hacia la idea para mi eran mis niñas a pesar de la edad.
mi mujer Natalia me convenció:
-ellas ya son mayores y tiene que hacer su vida.
al final dije que sí pero que vivieran juntas para ayudarse una a la otra en caso de apuro o que nos pidiera ayudar por si había algún problema. ellas prometieron irse juntas a vivir y durante un tiempo no las volví a ver hasta que un día un amigo me propuso ir a un club de alterne y tomarnos unas copas.
le dije que no tenía muchas ganas, pero me convenció al final vamos hombre serán solo unas copas:
– ya verás que tías hay ahí.
– recuerda -le dije- que estoy casado.
– lo se -me dijo -solo miraremos.
así que fuimos al club ese había varias tías estupendas la verdad haciendo striptease íbamos ya a irnos después de tomarnos unas copas cuando anunciaron el numero fuerte del espectáculo las hermanas mamonas.
yo me reí cuando de pronto me quede de piedra allí estaban mis hijas chupando el coño la una a la otra y haciendo toda clase de guarrerias mientras los clientes la echaban dinero por sobarlas el chocho y les comían la poya y chuparle las tetas.
los clientes alucinaban con ellas, pero yo me puse malo al verlas y mi amigo me dijo:
– te encuentras bien te veo pálido.
– no es nada dije yo me voy -dije yo así que me fui me escondí y cuando vi salir a mi amigo e irse en su coche fui hablar con ellas echo una furia.
cuando salieron de trabajar me acerqué a ellas y les dije:
– como habéis podido hacerme eso que clase de zorras sois.
yo estaba que me daba algo.
– tranquilo papa tú lo has dicho somos unas zorras y nos encanta que dices que nos gusta follar y chupar poyas. te enteras ya es hora de que sepas todo, nos fuimos de allí por ti porque siempre nos tratabas como a unas niñas y nosotras ya somos mujeres si te ha dado cuenta mama no te quería decir nada para no hacerte daño, pero la verdad es que somos unas putas y nos encanta.
– no puede ser eso esto es una pesadilla- dije yo- estas no son mis hijas me las han cambiado.
– no papa somos así lo que pasa que mama siempre te lo oculto.
– vamos a casa.
las metí en el coche casi a la fuerza y nos fuimos a casa cuando llegué a casa mi mujer que nos vio se lo imaginaba.
– me puedes explicar esto- dije.
– que quieres que te explique ellas son así son muy putas. siempre te lo oculte – dijo llorando- para no hacerte daño. algún día tenías que saberlo.
– déjalo mama -dijeron ellas- ya es hora de que se sepa la verdad nos gusta trabajar en el club ganamos una pasta y encima comemos poyas y disfrutamos te queda bien claro.
yo la pegue una hostia.
– como puedes ser tan zorra.
– porque somos así pégame más si quieres, pero nos encanta hace tiempo. seducimos a mama y la comimos el chocho verdad Lisa -dijo Virginia.
– verdad hermanita la encanto.
yo estaba espantado mi mujer estaba llorando:
– ellas son así son nuestras hijas hay que aceptarlo.
– y tú te dejaste seducir por estas zorras.
– si y me gusto lo que me hicieron me corrí varias veces.
– déjalo mama no lo entendería.
– para que te des cuenta de pequeñas nos acercábamos a vuestra habitación y os oímos follar y nos masturbábamos pensábamos que era tu poya la que nos follaba.
-vosotras estáis mal de la cabeza eso es un incesto.
– y qué. hay familias que lo hacen entre ellas y disfrutan a mas no poder. mama lo ha aceptado porque tú no? verdad mama.
-verdad hija me gusta cuando me coméis el coño tú y tu hermana. me corro mucho disfruto mucho.
yo estaba alucinado mis hijas se reían:
– mira tu poya -me dijo -a ella le gusta.
la verdad que con la conversación no me había dado cuenta de que mi poya se había puesto dura n mi hija sin poderlo evitar se arrodilló y empezó a comerme la poya:
– que haces que haces no hagas eso joder.
– vamos, mama lo aceptado porque tu no. además no me digas que no te gusta.
ella no paraba de mamar y yo estaba en la gloria:
– no me digas -dijo la zorra de mi hija -que no nos follarías ahora a las dos. verdad Lisa.
– verdad yo tengo ganas de que me la meta en el chocho. vamos papa fóllanos como a mama y tú sabes las veces que nos hemos pajeado viéndote follar con mama y nos hemos metido mano entre nosotras.
– joder -ya no aguante más me invadió la lujuria la cogí de la cabeza y dije: – os vais a enterar por zorras hijas de puta os voy a follara las dos putas.
y la abrí de piernas y se la clave en el chocho:
– así así cabron como me follas- dijo la puta de mi hija- hasta los huevos métemela. no aguanto más me voy a correr. que poya tienes.
mientras mi otra hija había desnudado a mi mujer y la estaba comiendo el chocho y la zorra de mi mujer suspiraba igual:
– que rico es esto no pares hija puta- dijo mi mujer a mi hija.
– no parare so puta -dijo mi hija Lisa -hasta que te corras y te coma todo el chocho serás de puta como nosotras.
– si si quiero tu lengua -dijo mi mujer.
yo estaba a 100 viéndonos follar a todos todos follabamos con todos luego cogí a mi otra hija ósea a Lisa y se la metí por el culo:
– toma por puta.
– así papa me encanta que me des por culo. que rico. mama que me coma el chocho.
mi mujer se puso a comerla el chocho mientras mi otra hija la comía las tetas a mi mujer:
– ah me corro cabron -dijo Lisa- que poya tienes como vamos a disfrutar a partir de ahora.
– si -dijo Virginia – vendremos a menudo a casa.
luego di por el culo a la zorra de mi mujer mientras mis hijas se lo preparaban y me corrí en s sus bocas. éramos una familia incestuosa a partir de ahora no tuve más remedio que aceptarlo o perder a mis hijas y a mi mujer así que follamos muchas veces entre nosotros y disfrutamos como enanos al final lo he terminado por aceptar y me gusta mis hijas siguen trabajando en el club y siguen siendo tan golfas como siempre ahora lo bueno es que viene más a menudo a casa a follar FIN

  • : siempre he estado orgulloso de mis hijas parece que no las conocia tan bien como pensaba