Notas Aclaratorias:

Sin títuloEl presente trabajo es un relato de ficción. Los nombres, lugares y eventos son producto de la imaginación del autor. Las situaciones descritas aquí son en el mejor de los casos imposibles o muy inmorales en el mundo real.

La serie de Las Profesionales inicialmente fue escrita sin un orden cronológico, actualmente sugiero leer los capítulos en el orden siguiente: “Una Perra no tan sumisa”, “Una perra mucho más sumisa”, “Horas Extras”, “La consulta”, “La Granja de esclavas”, “Los deseos más secretos”, “Relaciones Internacionales”… todos estos relatos están actualmente publicados en la pagina www.todorelatos.com

Las Profesionales son relatos originalmente escritos en español y no existen versiones en ingles o en otros idiomas por el momento.

Las situaciones sexuales descritas en estos relatos son producto de la ficción. En el mundo real, existen serios peligros de enfermedades de contagio sexual, practique el sexo seguro. Use preservativos y protéjase usted y a su pareja sexual.

Las Profesionales – Relaciones Internacionales.

En un aeropuerto privado propiedad de la compañía Logan Aerospace un Jet Bombardier Global 5000 con matricula Suiza carretea desde uno de los hangares y detiene su transito hacia la pista principal frente a uno de los edificios del complejo aéreo. Un convoy de autos de colores oscuros entran rápidamente a las instalaciones. Dos autos Suburban SUV avanzan a la vanguardia, seguidos de tres limosinas blindadas, cerrando la caravana otras dos Suburban SUV se detienen y de ellas bajan por lo menos 4 escoltas armados con ametralladoras Heckler & Koch MP5, que sumados a los otros 4 escoltas de la vanguardia, rápidamente montan un perímetro de seguridad alrededor de los autos y el jet. Dos de los escoltas suben al jet y minutos después de revisarlo descienden aproximándose a la primera limosina y tocando el vidrio tres veces informan que todo esta despejado.

Al abrirse la puerta de la limosina una elegante pierna enfundada en medias de seda negra sujetas por ligueros y calzada con zapatos de tacón de aguja de 3.5 pulgadas toca el suelo de la pista, apoyando el otro pie termina por salir el escultural cuerpo de Helen el cual esta cubierto por un costoso traje ejecutivo marcando su exquisito y redondo trasero con su minifalda. El saco a juego sobre una blusa de seda semitransparente, con un escote extremadamente pronunciado, descansa sobre sus hermosos senos. Sus pezones se endurecen al sentir su cuerpo la fría brisa que corre desde la pista, que también se cuela bajo su falda y acarician su coño desnudo sin bragas. La misma brisa que hace ondular sus cabellos oscuros que enmarcan su rostro hermoso donde sus ojos grises verdosos brillan de excitación al ver como el Dr. Robert Sagel desciende de la segunda limosina acompañado de tres hombres vestidos de saco y corbata. Ella avanza hacia ellos y se coloca detrás de Robert y a su izquierda con sus brazos cruzados a la espalda y sus piernas ligeramente separadas. De la otra limosina desciende otras cuatro personas entre ellas tres mujeres elegantemente vestidas las cuales avanzan sin perder tiempo hacia el avión.

Dos de los hombres se quedan en la pista conversando con Robert en un idioma totalmente desconocido para Helen, la cual no se atreve a levantar la vista del suelo mientras los machos junto a ella conversan. Machos que hacia muy poco había estado mamando como toda una experta, “lo mejor de lo mejor para mis clientes especiales”, eso decía Robert, el anfitrión de la fiesta en uno de los edificios de la ciudad, mientras le acariciaba los cabellos a Helen estando ella arrodillada frente al más viejo de los extranjeros. El hombre casi no prestaba atención a las expertas habilidades orales que Helen le brindaba, mucho menos a las palabras de Robert. Toda su atención estaba concentrada en el cuerpo atado y bañado en sudor de la totalmente domesticada María Patricia Zurita, la cual en ese momento era penetrada por el culo por su primer oficial y el coño argollado de Patricia recibía las lamidas y chupadas de la esposa del oficial arrodillada frente a la excitada periodista la cual solo gemía y se contorsionaba de placer.

Los recuerdos de aquella noche de lujuria desaparecen de su mente cuando escucha a Robert mencionar su nombre.

– General Shmedenko, espero que esta visita haya sido de su completo agrado, me alegra saber que mis putas Helen y Patricia superaron sus expectativas.

– Tovarich Robert, dejar por favor las forrmalidades, puedes llamarme Iván, visitar tu ciudad es siempre un placer, mucha mejor para Mika y su esposa.

Los hombres ríen a carcajadas al observar al Primer Oficial Mikael Volok y a su esposa subir al Jet. Ambos esposos fueron los que más disfrutaron del exquisito cuerpo de la sumisa y atada Patricia. Al final de la fiesta acordaron con su anfitrión Robert poder llevarse a su habitación a una de las profesionales que atendían la fiesta como meseras. La mesera era la más parecida a Patricia, pues Patricia no estaba disponible para su uso privado. Los hombres siguen conversando mientras los otros miembros de la delegación terminan de cargar los equipajes en el avión. Al terminar Mikael se acerca al General y le informa que todo esta listo para partir.

– Es horra de partir camarada Robert. En algunas horas estarremos de vuelta a la Rodina.

– En ese caso es tiempo de obsequiarle una muestra de mi amistad y de mi interés por mantener nuestras transacciones comerciales.

Diciendo esto todos se dirigen a la primera limosina, de donde descienden tres hermosas mujeres vestidas con sensuales uniformes de asistentes de vuelo azules. Las tres chicas de aproximadamente 20 a 24 años se colocan una al lado de la otra mientas en General pasa revista a sus nuevas adquisiciones. Casi todas son de la misma estatura, 36C en sus senos, traseros redondos y firmes, sus cuerpos y rostros perfectamente trabajados con ejercicios y cirugías. Solo varían entre ellas en el color de su piel, ojos y su cabello. Una rubia, una morena y una castaña oscura. Todas con un collar de cuero negro en sus cuellos y una argolla de plata al frente. Helen entrega a Robert un maletín y este lo entrega al General.

– Estos son los documentos en regla de las perras y todo lo que necesita de ellas.

– Es un excelente presente, sobre todo esta.

Diciendo esto el General acaricia el rostro de la chica colocada al medio, la cual se mantiene con los ojos fijos en el suelo. Lentamente la mano del General se desliza por el cuello y se desplaza a su seno izquierdo donde empieza a acariciarlo sobre la tela de su uniforme y aprieta su endurecido pezón.

– Mirrame Zorra, cual es tu nombrre.

La chica obedece y observa al hombre con sus hermosos ojos miel que brillan de excitación en su rostro enmarcado por sus cabellos castaños oscuros. Con su voz sensual y nerviosa contesta.

– No tengo más nombre que el que usted me ordene tener mi señor.

– Robert quierro saber de ella. Me recuerrda una antigua novia de mi juventud.

– General… Iván, en sus cerebros no queda nada de sus antiguas vidas, ya nada de lo que fueron importa. En sus sesos solo hay lo que nosotros queremos que tenga, estas lindas putas no tienen nada en mente.

Diciendo esto Robert acaricia el rostro de la primera chica de cabellos rubios y ojos verdes que observa al vacío expectante esperando recibir la siguiente orden. El cuerpo de la chica se eriza de pies a cabeza al recibir la caricia y percibir la proximidad de los machos a los cual esta condicionada a reaccionar sexualmente sumisa y obediente. Muy por el contrario de lo que supone Robert y su equipo de técnicos en esa chica aun esta despierta su antigua personalidad conciente de todo lo que pasa a su alrededor, pero para beneficio de Industrias Fredensborg en la mente de esta antigua bióloga marina los pensamientos que la torturan son los siguientes: “Ayúdenme por favor, no se queden allí parados, ayúdenme necesito que me cojan, pónganme a mamar, cojanme por el culo y por el coño, soy una perra y necesito que me usen por favor”.

Robert saca una agenda electrónica y contesta la pregunta del General sin demora.

– Tiene 23 años y antes se llamaba Mariangel, era profesora de enseñanza media.

– Pues realmente parrece un angel, tendremos mucho tiempo para aprender juntos profezorra. Ahorra correte parra mi.

Sin demora la chica empieza a tener un orgasmo que termina humedeciendo su coño y empapando sus medias cuando sus jugos corren por sus piernas. En su mente no hay más pensamientos que obedecer lo que ese hombre le dice, ella necesita ser una puta obediente y zorra para él. En su cerebro ya no queda nada de aquella profesora Mariangel de la que hablan esos hombres. Ella solo responde por perra, puta, zorra o cualquier nombre degradante que se les ocurra a sus dueños.

– Perfectamente entrenadas, no podía esperar menos de tu producción Robert.

– Spacibo, lo mejor de lo mejor para mis clientes especiales.

Las tres chicas son conducidas al avión y con un apretón de manos y un abrazo se despiden los hombres.

– Do svidania tovarich Ivan.

– Do svidania tovarich Robert, spacibo por el obsequio.

Robert junto a Helen ven carretear el avión hasta la pista y lo observan tomar velocidad, despegar y ganar altura rumbo al nuevo hogar de las tres perras que en cuanto el avión alcanza altura crucero son puestas en cuatro para mamar vergas o coños o ser penetradas por los agujeros de sus cuerpos.

Cuatro de los siete autos se alejan de la pista aérea mientras Robert y Helen esperan pacientemente de pie fuera de la primera limosina y una de las Suburban de la retaguardia pasa a la vanguardia.

– Al parecer todo ha salido a pedir de boca y aun tendremos apoyo de nuestros amigos de bloque del este.

– Ha pasado muchísimo tiempo desde los primeros experimentos con las técnicas y fármacos de la KGB. Los nanobots de Mr. Baxter y nuestras avanzadas técnicas de domesticación son cada vez más efectivas y rápidas señor.

– Mi querida Helen, sé que no te agrada que desperdiciemos tres perras de esta forma, pero piénsalo como una inversión mas que como un gasto.

– Sabe que nunca reprocharía una decisión suya mi señor, solo soy una perra a su servicio.

– Lo sé perra y eso me encanta, eres la mejor de mis putas, la que más cerebro le he dejado intacto y la que mejores resultados me ha dado.

Del puesto del conductor de la limosina, Michelle Vanderburgh de 24 años, Abogada Asistente del Fiscal de Distrito, desciende vestida de minifalda negra a juego con el saco que cubre una blusa de seda blanca que intenta contener sus nuevos senos 38C, sus piernas cubiertas en medias negras y con liguero a juego, calzan zapatos de tacón de aguja de 3.5 pulgadas lo que aumenta su impresionante estatura de 1.82 metros, estatura que termina con su cabeza cubierta con una gorra de visera negra a juego con el uniforme de chofer que usa y con el collar de cuero negro con argolla de plata que lleva al cuello.

– Señor, me informan que su invitado esta por llegar.

– Muy bien perra, vuelve a tu puesto y espera la siguiente orden.

– Si señor como usted lo desee.

Mientras ambos conversan y los últimos ruidos de los motores del Jet se pierden en la distancia, un nuevo auto entra en el perímetro de aeródromo, en este caso un elegante vehículo gris plata a todas luces blindado. El auto se detiene a escasos metros de la reducida caravana, Robert observa tranquilamente como un hombre de aspecto muy elegante baja del vehiculo junto a su muy malcarado chofer. Ambos avanzan hasta encontrarse a mitad del camino y con un apretón de manos inician la conversación:

– Sr. Toscanni, es un placer por fin tenerle en mi ciudad.

– Dr. Sagel, podría decir que es un gusto igual para mí, pero aun no me siento realmente cómodo con las solicitudes que me hiciera para esta reunión.

– Mis sinceras disculpas por los inconveniente de este viaje, pero le aseguro que al final de esta jornada vera que ha valido la pena.

– Soy un hombre de negocios y si esta operación no me interesara créame que no estaría aquí tan lejos de casa. Ahora es su turno de mantener mi interés y superar mis expectativas.

– En ese caso… la función esta por empezar.

El sol empieza a decender en el horizonte y sus rayos de luz se cuelan entre las siluetas de los edificios de la ciudad. Elizabeth pacientemente sentada espera en su auto que el semáforo de la luz verde para continuar. Hacia solo una hora que había salido de la oficina donde todo el día había estado viendo películas y fotografías pornográficas. Esta vez la gran mayoría de las fotos eran de una temática muy diferente a las anteriores, sexo anal y dominación lésbico y heterosexual. El sexo anal se había convertido en una obsesión para ella, al punto que se sentía ligeramente incomoda allí sentada, pues desde su ultima visita a la clínica sus sesiones de masturbación en casa habían pasado de su coño a su ano. Su recién comprado vibrador llenaba en las noches su ano, haciéndola llegar a orgasmos inimaginables para ella.

Mientras esperaba en el semáforo recordaba lo excitante que había sido la última sesión en la Clínica Estética Baxter. Lourdes había hecho cosas con su lengua, sus manos, su boca, cosas que ella jamás hubiera imaginado. Ella simplemente necesitaba sentirse tan dócil y obediente como la hacia sentir Lourdes. Lo más extraño era que cada vez que en su mente surgía la idea de llamarla y tal vez citar aLourdes fuera de las sesiones de la clínica, la excitación terminaba por ganarle y terminaba a 4 patas en el suelo o en la cama metiéndose su vibrador en el culo, olvidando por completo llamar a Lourdes.

El sonido de las bocinas y los gritos de los otros conductores la traen de vuelta a la realidad. Ella avanza en su auto y otro pensamiento vuelve a su mente, esta vez no tiene nada que ver con el placer o la obediencia, se trataba de enfado. Hacia un par de horas que sentada en su oficina su jefa había entrado sin siquiera tocar la puerta, encarándola y amonestándola.

– “Elizabeth es la tercera vez en este mes que te pido los avances del Proyecto Stratus”

– “Ya informe que para el fin de mes estará listo y en su escritorio”

– “El fin de mes esta muy cerca y no he recibido siquiera un borrador, Elizabeth no sé que es lo que te esta pasando o que te tiene tan distraída, la cuenta Stratus es realmente valiosa para esta firma, no te tengo que recordar eso. Eres una excelente profesional pero si el fin de mes no tenemos nada para presentar te informo desde ya que te hare responsable ante la junta directiva y se tomaran las decisiones necesarias”

Diciendo esto su jefa había salido y la había dejado en una pieza en la oficina. Realmente el proyecto estaba atrasado pero no había por que amenazarla pues ella podía terminar a tiempo. Lo que más le molestaba a Elizabeth era que ese trato duro y despótico de su jefa había terminado por excitarla, ¿su jefa tendría el clítoris argollado o también sus pezones?

Con ese último pensamiento Elizabeth da vuelta a una esquina saliendo de la ruta regular que la llevaba a diario rumbo a casa. Igual no pasaría frente a la tienda de mascotas pues ya no tenia por que comprar la bolsa de alimento para gatos pues hacia unos días su gato la había abandonado. Ahora se dirigía a una de las áreas comerciales de la ciudad, girando a la derecha baja la velocidad y estaciona frente a una galería de locales comerciales ubicadas detrás de una plaza comercial, al bajar del auto se dirige a un local de tatuajes y perforaciones.

Al entrar encuentra un local lleno de imágenes y diseños de tatuajes, de colores oscuros o colores muy llamativos. El local esta vacío y es atendido por una chica de aspecto gótico sentada detrás de un mostrador. Elizabeth camina lentamente mirando los tatuajes en la pared y poco a poco termina por encarar a la chica que la observa con ojos mucho más de lujuria que de curiosidad.

– Buenas tardes ¿se le ofrece algo?

– heeee bueno curioseaba sobre sus trabajos.

– ¿Hay algo aquí que llame su atención o que desee ver más de cerca?

Diciendo esto la chica de aproximadamente 20 años se levanta y descubre que esta vestida con un top negro de cuero muy parecido a un corse, el cual levanta y sostiene un par de hermosos y redondeados senos de 38C, sobre una estrecha cintura embutida en el corse, bajando la mirada una minifalda tableteada escocesa en tonos rojos y negros intentan cubrir algo de las bien tonificadas piernas de la chica por el frente y por detrás cae acampanada al delinear exquisitamente las carnosas y redondeadas nalgas de su trasero. Un par de botas negras de tacón llegan hasta sus rodillas encapsulando sus hermosas piernas y para rematar el conjunto en su rostro sus carnosos labios cubiertos de lápiz de la labios negro hacen juego con los tonos de sombras que cubren sus ojos, contrastando con su tono de piel casi tan blanco como la tiza y sus ojos color miel. En el labio inferior puede verse un par de anillos de plata a cada lado de la boca los cuales asemejan dos colmillos brillantes, en sus orejas hay en cada una más de tres perforaciones y un brillante sobre una de sus fosas nasales. En sus manos igualmente blancas destacan sus anillos de plata y sus largas uñas pintadas de negro. Todo aquello le da un tono tan exóticamente sensual que Elizabeth no logra dejar de pensar donde más podría tener argollas o perforaciones… tal vez sus senos o su clítoris… sí su clítoris debía por fuerza estar argollado.

La chica coloca sus manos en el mostrador e inclina la cabeza a un lado dejando que sus cabellos negros azabaches caigan en cascada sobre uno de los dados de su cabeza cubriendo parte de su tentador escote.

Elizabeth logra reaccionar ante aquel ataque visual lleno de sexualidad y dice:

– Solo miraba… ¿ustedes solo hacen tatuajes?…

– No, no solo hacemos tatuajes hacemos muchísimas cosas para que nuestros clientes se vayan de aquí satisfechos…

Elizabeth la mira extasiada y la chica la observa con sus ojos miel y es como ver una serpiente hipnotizando al pobre ratoncillo que en minutos será devorado.

– Yoooo… estoy interesada en… piercing…

– ¿Te has perforado antes?

– No, esta sería la primera vez

– ¿Perforaciones? Como puedes ver me encantan las perforaciones – diciendo esto la chica saca su lengua la cual danza fuera de su boca unos segundos mostrando una bolita de plata encajada en la parte media de la lengua – ¿Qué clase y donde te gustaría una perforación? Supongo que buscas lo más común… el piercing del ombligo.

– Noooo… yo buscaba algo más… sensual, me interesa saber sobre las perforaciones en el clítoris.

Solo decirlo hizo que Elizabeth sintiera una descarga de placer tan grande que su coño empezó a mojarse y un escalofrío subió desde sus pies corriendo por su espalda.

– Ummm que interesante… muy pocas chicas buscan una perforación como esa para su primera vez, muy pocas lo hacen “esa es una perforación para “chicas malas”, cual es tu nombre nena.”

Diciendo esto la chica baja una mano a su entrepierna sin ningún pudor acariciándose.

– Mi nombre es Elizabeth y soy una “buena chica”.

La respuesta condicionada en el cerebro de Elizabeth salio disparada sin la menor necesidad de pensarla. La misma respuesta entro en el cerebro de la chica gótica y disparo ordenes en su cerebro que inmediatamente la hicieron seguir un protocolo preestablecido para este tipo de clientas.

– Mi nombre es Jennifer, déjame mostrarte algunos de nuestros trabajos

Jennifer se voltea a uno de los archivadores y en la espalda en sus descubiertos hombros Elizabeth puede ver un tatuaje de los más singular, el cual esta compuesto por una serie de líneas verticales y una escritura exótica parecida a caracteres japonés, enmarcado todo esto en líneas que caracterizan los tatuajes tribales.

– Que hermoso tatuaje… ¿te lo hiciste aquí?

– Si es mi favorito, para mi es todo un placer usarlo

Jennifer saca de una gaveta bajo llave un álbum de fotos donde Elizabeth puede ver una colección de por lo menos 20 piercing en el clítoris, diferentes tamaños tanto de piercing y de clítoris, algunos con argollas, otros con bolitas de plata adornando clítoris de muchos tonos de piel y con diversos tonos de color de vello cúbico. Todo esto hace que el libido de Elizabeth se encienda al más alto nivel. Elizabeth no logra prestar atención a las explicaciones de Jennifer sobre el procedimiento de perforación y mucho menos sobre el costo del procedimiento, menos aun nota como Jennifer activa un botón oculto en la parte de abajo del mostrador, el cual activa una señal de luz que empieza a parpadear en un consultorio cercano. Al final de toda la explicación y de examinar embebida las fotos Elizabeth logra escuchar a Jennifer al decirle:

– ¿Estas convencida de hacerte la perforación?

– Sí.

– Entonces acompáñame atrás, te mostrare nuestras instalaciones.

Elizabeth entra por una puerta lateral que la lleva a un par de cubículos donde puede ver sillas de atención y todos los equipos para hacer tatuajes. La conducen hasta uno de los cubículos donde le indican el procedimiento para asearse perfectamente y estar lista para la perforación. Elizabeth entra en el baño y sigue las indicaciones de Jennifer, al volver la encuentra junto a la puerta.

– Espera aquí y en un momento empezaremos, toma asiento y ponte cómoda.

Jennifer abandona el cubículo cerrando la puerta, fuera de el acciona un interruptor que desvía el aire acondicionado del cubículo y activa un contenedor de un gas inodoro e incoloro que poco a poco va llenando el cubículo donde Elizabeth pacientemente espera por ella. El gas empieza a relajar y aturdir a la excitada Elizabeth lo cual le da tiempo a Jennifer para el siguiente movimiento en el procedimiento. Camina hasta la puerta principal del local y coloca el letrero de CERRADO. Tomando del mostrador un fino collar de cuero con una argolla de plata y colocándoselo al cuello se dirige a la parte de atrás de la tienda donde se coloca con las manos en la espalda y sus piernas ligeramente separadas, junto a una puerta por donde minutos después un hombre de aproximadamente 30 años entra vestido de camisa y corbata con una bata blanca.

– Bienvenido Doctor la paciente lo espera en el cubículo 3.

El Doctor Barreto se saca la bata blanca y la entrega a Jennifer que lo observa con adoración y deseo, se coloca una bata azul oscura casi negra, toma una cadenilla de plata de la pared y la engancha a la argolla del collarín de Jennifer y sin más avanza al cubículo seguido de la chica.

– ¿Hace qué tiempo esta adentro Jenny?

– Hace dos minutos aproximadamente señor.

– Entonces démosle un minuto más para que este totalmente relajada, mientras tanto déjame ver como va esto.

Barreto coloca a Jennifer contra la pared presionándola con una mano en la nuca hace que su rostro y pechos queden contra el muro y con su mano libre levanta la falda escocesa de Jennifer, revelando que la chica no usa bragas bajo ella. Acaricia delicadamente ese par de hermosas nalgas blancas, el tatuaje de un corazón rojo rodeado de una cadena de eslabones decora la nalga derecha. Soltándole el cuello separa con ambas manos las nalgas que junto a las piernas separadas de la chica revelan un dilatador anal introducido en el ano de la chica.

– ¿Desde cuando lo tienes dentro perra?

– Desde que llegue a trabajar esta mañana señor como usted me lo ordenara.

– ¿Así que ya van más de 6 horas, dime te incomoda perra, dime que sientes?

– Siento tanto placer al obedecerle señor, me encanta que mi ano se dilate para el placer de mi dueño.

– Buena chica, esta noche probare que tan dilatado esta ese ano y si necesitas algo más grande para complacerme.

Jennifer se estremece al imaginarse un dilatador más grande que el que ha usado en la última semana, cuanto más grande más placer y más morbo, su ano necesitaba estar dilatado lo suficiente para el gusto de su dueño.

– Si señor todo sea por complacerle.

En el aeródromo el Sr. Toscanni voltea y conversa con su chofer el cual no deja de mirar a Robert con cara de asesino psicópata mirando a su próxima victima de homicidio. Toscanni y Robert avanzan hacia la limosina donde una excitada Helen les espera de pie con la mirada clavada al suelo. Toscanni al llegar a su lado la observa detenidamente posando sus ojos en ese esplendido par de senos que apenas están cubiertos con la delgada blusa, pechos que suben y bajan con la acelerada respiración de la excitada perra. Robert presenta a Helen.

– Sr. Toscanni esta perra es Hellen Hills, una de mis mejores putas y mi más fiel colaboradora.

– Bienvenido Sr Toscanni para mi es todo un honor poder ofrecerle mis servicios.

Toscanni la sigue examinando y finalmente dice:

– Buen trasero, excelentes senos, sus labios son ligeramente delgados para mi gusto pero por todo lo demás es aceptable.

Helen al escuchar como Toscanni se expresa de ella como si fuera una mercancía o una cosa, empieza a mojarse pues es obvio que ese hombre tiene experiencia usando perras sumisas y sabe como tratar y hacer que una puta sea tan perra como a él le venga en gana.

Los tres suben a la limosina y al sentarse Robert toma un teléfono y ordena a Michelle.

– “Mimy llevamos al destino 1 y toma la ruta 3”

– “Como usted desee Sr.”

El convoy se pone en marcha y los autos avanzan saliendo del aeródromo toman una vía de acceso a una autopista medianamente concurrida. Mientras avanzan en el interior de la limosina Robert entrega un dossier de documentos a Toscanni el cual empieza a revisar mientras escucha a Robert decirle.

– Como ya le informe en mi visita a su país, soy el gerente de operaciones de Industrias Fredensborg. Nosotros nos dedicamos a adquirir, por varios medios, recursos humanos que puedan satisfacer los requerimientos y necesidades de nuestros clientes. En este caso contamos con una red de mujeres que hemos convertido en sumisas dóciles y obedientes, implantando en sus mentes nuevas personalidades, las cuales ponemos a disposición de clientes del más alto rango y estatus. Nuestra operación cuenta con varios mercados.

Primero tenemos el mercado de alquiler, donde nuestros clientes nos solicitan el uso de alguna de nuestras perras por un precio realmente accesible en comparación a todo lo que pueden hacer con ellas sin que ellas tengan el mínimo inconveniente de satisfacer sus fantasías y necesidades.

Igualmente tenemos el mercado de venta ELITE, donde nuestras perras son adquiridas y vendidas entre diferentes compradores y movidas de una ciudad a otra para el beneficio de sus nuevos dueños.

Finalmente tenemos el mercado VIP donde nuestras perras son adquiridas de forma permanente por nuestros socios para su uso exclusivo como esclavas en los lugares que ellos dispongan.

– Disculpa que interrumpa tu exposición Robert pero puedes explicarme ¿por que esta operación es diferente a un vulgar secuestro de mujeres y trata de blancas internacional?

– Puede interrumpirme en el momento que guste Sr. Toscanni. Contestando a su pregunta, la diferencia entre lo que me plantea y nuestra operación es que el los dos primeros casos, el alquiler y la venta, aunque las mujeres las prostituyamos en sus ciudades de origen o en las ciudades donde hayan sido compradas por nuestros clientes, estas mujeres en algunos casos lo hacen de forma “voluntaria” o por lo menos eso le hacemos creer a ellas, ellas cambian de ciudad o siguen viviendo sus vidas en su ciudad y la mayor parte de ellas no se da cuenta que en cierto momento de sus vidas con una llamada nuestra o de sus dueños, en caso de las Ventas ELITE, se convierten en juguetes sexuales a nuestro servicio.

– ¿Quieres decirme que estas mujeres están de alguna forma condicionadas para obedecer, ser la mascota sexual de alguien y luego de terminar el trabajo irse a casa a atender a sus familias?

– En muy pocos de los casos las mujeres escogidas tienen familia que atender. La mayoría de ellas son profesionales de diversas disciplinas, solteras viviendo solas, con familias lejanas, con pocas amistades y sin relaciones sentimentales fuertemente arraigadas. Eso nos da la ventaja de poder moverlas de ciudad o que puedan desaparecer algunas horas sin dar muchas explicaciones. Igual ellas pueden mantener amistades o romances pero son condicionadas a no lograr satisfacción sexual completa con esas relaciones sentimentales que a la larga no pueden mantener, ellas solo consiguen placer si nosotros se lo suministramos. Su inestabilidad sentimental y ese vacío sexual los usamos en nuestro beneficio haciéndolas atenderse con personal psicólogo de nuestra compañía con lo que podemos darle seguimiento a cada uno de los casos y de ser necesario modificar o reajustar sus voluntades.

– Pareces tenerlo todo muy bien orquestado, aunque debo admitir que no concibo la idea que una mujer profesional termine prostituyéndose esta manera. Disculpa mi incredulidad, pero realmente tendría que verlo.

– Precisamente para eso estamos aquí, para hacer de usted uno de nuestros creyentes, Helen puedes servirnos unos tragos mientras hago una llamada.

Helen ha escuchado cada palabra de lo conversado entre los hombres, lo cual la ha excitado sobre manera al escucharles referirse a mujeres como ella como si de mercancía para la venta se tratara, ignorando o importándoles nada su presencia allí con ellos. Ella se mueve al minibar y siguiendo las indicaciones de Toscanni le prepara una bebida. Robert acciona el intercomunicador de la limosina y conversa.

– “Mimy informa a los demás que nos den espacio”

– “Si mi Sr…. “Navaja 1, Navaja 2 dennos espacio”… listo Sr. desea algo más”

A esta orden las dos Suburban SUV toman distancia prudente mezclándose entre el poco tráfico de la autopista y la limosina que avanza ahora en solitario.

– “Sí Mimy una cosa más ¿dinos quien eres?”

– “Soy una perra obediente y dócil para complacerle señor y a quien usted ordene.”

– “Muy bien Mimy, disminuye la velocidad y cuéntame tu nombre y que haces en tu otra vida”

– “Soy Michelle Vanderburgh, tengo 24 años y soy abogada asistente del Fiscal de Distrito”

– “Gracias Mimy… buena chica”

– “Gracias…. Señor”

Robert cierra la conversación que todos los ocupantes de la limo han escuchado y mirando a Toscanni le comenta.

– Tal como lo escucho ella es la asistente del fiscal de distrito, es una extraordinaria abogada pero por ahora es mi perra chofer. Ella hace unos días acaba de pedir unas vacaciones y se sometió a una cirugía de aumento mamario en una de nuestras clínicas, esa cirugía es casi el paso final para convertirse en uno de nuestros juguetes sexuales. Esta es su prueba de campo, estamos midiendo el desempeño de su condicionamiento justo en este momento. En unos días volverá a su oficina de la Fiscalía sin siquiera recordar que estuvo manejando esta limosina.

– Vaya, muy impresionante Robert, pero que me dice a mi que esta no es más que una actriz contratada para desempeñar un papel.

– Es correcto mi amigo, todas nuestras perras son actrices, desempeñan un papel, pero ellas solo actúan lo que nosotros queramos, tomemos por ejemplo a esta perra. – diciendo esto coloca una mano en la pierna de Helen que inmediatamente separa las piernas y recuesta su cuerpo excitado al asiento de la limosina- Helen esta condicionada totalmente a desempeñar el papel de domadora de otras perras, ese es su papel, antes fue una experta científica investigadora en el campo de la neurología lo que nos ha convenido pues sus estudios y conocimientos nos han servido extraordinariamente. Helen es un caso especial pues por su notable inteligencia, la cual puedo apagar cuando quiera, su cerebro en vez de aceptar una nueva personalidad implantada por nosotros, lo que hizo fue eliminar su antigua personalidad y asimilar totalmente su papel de perra.

Para este punto los dedos de la mano de Robert se deslizan en el húmedo coño de Helen que solo hace moverse y gemir levemente en respuesta a las caricias de Robert.

– En cualquier caso en el transcurso de esta visita espero podamos convencerle que esto es más que humo y espejos.

Diciendo esto Robert toma la mano de Helen y la coloca en el coño húmedo y le ordena masturbarse para ellos. Los expertos dedos de Helen empiezan el bombeo en su coño y su cuerpo se mueve al compás de sus dedos, sus pechos se balancean por el movimiento del auto y sus ojos no se despegan del pantalón de Toscanni que en ese momento observa el espectáculo sentado y bebiendo su trago mirándola con marcado interés, en su entrepierna empieza a marcarse un bulto en su pantalón. Helen termina por abrirse el saco y su blusa revela sus senos que ahora libres se mueven mucho mas incitantes. Robert coloca sus dedos húmedos en la boca de Helen y esta los limpia completamente de sus propios jugos.

Mientras eso sucede dentro de la limosina. Desde la parte de atrás una moto de la patrulla de caminos se aproxima y enciende sus luces y sirenas. La limosina poco a poco aminora la velocidad mientras la velocidad de los dedos y la excitación de Helen aumenta, al detenerse el auto completamente ambos hombres ven como la moto patrulla se estaciona detrás de ellos y el conductor descendiendo de ella avanza hacia el puesto del conductor, mientras Helen consigue su primer orgasmo y no para de gemir y apretarse los senos.

En la sala de tatuajes el Dr. Barreto y Jennifer entran al cubículo donde Elizabeth esta completamente atontada por el gas que ya ha sido absorbido por el sistema de ventilación, dándole oportunidad de disponer de Elizabeth como ellos quieran.

– Elizabeth este es el Dr. Barreto y el se encargara de hacer la perforación, no tienes nada que temer el es un experto en esto y ya has podido ver sus trabajos en las fotos que te mostré.

Una aturdida Elizabeth los observa con mirada atontada. Barreto sin decir nada inicia el procedimiento separando y colocando las piernas de Elizabeth en unos aditamentos especiales parecidos a los de sillas de ginecología. Elizabeth empieza a excitarse cuando las hábiles manos del Dr. acarician su coño y dejan al descubierto el punto exacto donde en pocos minutos estará colocado el piercing que tanto anhela tener.

Con la ayuda de Jennifer se realiza el procedimiento sin demora y en cuestión de minutos una argolla de plata es colocada en el clítoris de Elizabeth que ni se percata del dolor sin saber si fue por la excitación o simplemente por los anestésicos contenidos en el gas que por más de dos minutos le hicieron respirar.

Jennifer toma una cámara y sin mediar palabra toma un par de fotos al trabajo recién hecho, Elizabeth observa excitada al Dr. y este se le acerca y sacándose los guantes de látex le comenta

– Has sido una excelente paciente y una muy buena chica, me encanta que chicas como tu me visiten.

– Gracias Dr. no se como podría agradecerle.

– Pues conozco una muy buena forma y me encantaría ver como usas esos labios mas que para hablar nena.

Las manos de Elizabeth toman voluntad propia y se ponen a trabajar abriendo la bata del Dr. y buscando el cierre de su pantalón hasta bajarlo y liberar su pene que al salir presenta un estado flácido, Elizabeth lo toma en su boca y empieza a mamarlo. Elizabeth aun no puede creer que le este mamando la verga a un perfecto desconocido en un lugar como ese, jamás hubiera pensado que ella una chica educada y profesional terminaría tan sumisa y puta, igual jamás hubiera pensado que se argollaría el clítoris pero el deseo y la excitación de toda esa nueva experiencia habían acabado con su estúpida frigidez. Ahora ella era una hembra deseosa de nuevas experiencias con ganas de sentir como un macho o una hembra le domaran y le hiciera ver que ella solamente necesitaba alguien que la poseyera y la convirtiera en una dócil perra.

Elizabeth sigue mamando mientras Jennifer le coloca unas cremas antisépticas en el clítoris y le masajea con la punta de los dedos. Las manos de Jennifer y la verga de Barreto solo logran que Elizabeth se pierda en la lujuria. Jennifer se mueve a la parte superior de la silla y coloca su cara al lado del rostro de Elizabeth que chupa con desespero la ya durísima verga de Barreto. Jennifer se coloca de rodillas al lado de la verga del Dr. Barreto y mirando a Elizabeth mamar esa verga que la domina le dice:

– Así, muy bien… buena chica… sigue mamando… una cosa más Elizabeth no puedes correrte no puedes correrte por el coño, ni puedes dejar que te cojan o masturbarte por el coño en por lo menos 5 días hasta que cicatrices la perforación ¿entiendes?

– Ujummm

Es todo lo que puede responder Elizabeth moviendo su cabeza en señal afirmativa y mirándola a sus hermosos ojos miel y con la verga del Dr. en su boca. Un sonriente Dr. Barreto observa a la excitada Elizabeth recibir las órdenes de Jennifer, mientras el mete y saca su verga con movimientos rápidos usando la boca de Elizabeth como si fuera un coño.

– Buena chica Elizabeth, pero el que no te corras por el coño no implica que no existan otras formas de llegar al placer.

Elizabeth lo observa expectante y el Doctor sacando su verga rígida de su boca, le hace bajar las piernas de los soportes de la silla de atención y tomándola por la cintura la levanta, apretándola contra él le acaricia las nalgas sobre el traje ejecutivo gris que viste y sin más le empieza a sondear la boca con su lengua en un apasionado beso que termina desconectando toda capacidad de razonar en el cerebro de Elizabeth. Jennifer toma su lugar en la silla de atención y abriendo sus piernas y colocándolas en los soportes empieza a masturbarse mientras observa como el Dr. le chupa los erectos pezones a Elizabeth que sin demora se ha abierto la blusa y se ha bajado el sostén.

En un movimiento el doctor voltea a Elizabeth y la coloca mirando a la exótica Jennifer que se masturba descaradamente frente a ellos. Justo como Elizabeth lo pensara el clítoris de la chica tiene una hermosa argolla de plata y su brillo al reflejar las luces de la habitación capta la total atención de los ojos de Elizabeth. Ni siquiera los hermosos senos de Jennifer adornados con piercing de púas logran desviar su atención.

El doctor tomando a Elizabeth desde atrás y sosteniéndole los senos con ambas manos y pellizcándole delicadamente los pezones le dice en el oído.

– No crees que es hermosa mi perra, te encanta su coño verdad, te encantaría comérselo, tú necesitas comerle el coño a mi perra.

– Siiiiii

Es todo lo que llega por respuesta del congestionado cerebro de Elizabeth

– Entonces cómeselo perra, cómele el coño a la puta que espera por tu lengua.

Elizabeth se inclina sobre el coño de Jennifer y empieza a lamer como una experta el argollado coño de la chica que responde con gemidos y sonidos guturales mientras se aprieta los senos y se pellizca ella misma los pezones perforados. Elizabeth queda en un ángulo de 90 grados con sus piernas ligeramente separadas, lo que aprovecha el doctor para colocarse detrás sacándose el pantalón y su ropa interior y sencillamente y sin resistencia subirle la falda hasta la cintura dejando expuesto el hermoso trasero de la que hacia unas horas no era más que una arquitecta común en una corriente oficina de la ciudad. Sin dificultad separa las nalgas de la chica y descubre el rosado esfínter y sin ningún problema introduce un dedo y empieza a meterlo y sacarlo rítmicamente. Los gemidos de Elizabeth son acallados por la presión de una mano de Jennifer en su nuca que hace que su cara, boca y nariz se aplasten contra su vulva y que la lengua de la chica entre más y más en la vagina de Jennifer.

Barreto acerca su rostro al redondo culo de Elizabeth y escupiendo su ano con su saliva lo lubrica y logra meter dos dedos y luego tres en el culo de la chica, empieza a bombear el ano con sus dedos en un rítmico mete y saca y cuando siente que el ano esta bien dilatado empieza poco a poco a introducir su verga que empieza a ganar terreno llenando el culo de la chica y llenando de placer su cerebro. Elizabeth empieza a gemir y a gritar de excitación al ser sodomizada por la verga del doctor. Jennifer la toma por el rostro y le besa apasionadamente mientras que con las manos le acaricia y aprieta los pezones y los senos.

La lengua con la bolita de plata de Jennifer explora la boca de Elizabeth que no sabe como retener el orgasmo que le esta causando sentir como es embestida una y otra vez por su hasta hace muy poco virgen culo, el cual ahora esta lleno de la verga del doctor. Tanta lujuria, tantos gemidos, tanto del doctor como de la chica gótica y de ella misma, ¿cómo se había negado a disfrutar así tantos años, siendo una culta y educada profesional? Tanto tiempo desperdiciado en ser perfecta y no haber experimentado ser la puta de alguien, la perra que un par de expertos que se la están cogiendo a placer y hacen de ella lo que jamás había pensado ser… una perra obediente y dócil.

Jennifer nuevamente la coloca entre sus piernas y el doctor sigue perforándole el culo mientras la sostiene de la cintura. Elizabeth siente que sus piernas ya no resisten más pues se están volviendo de gelatina. A una mirada del doctor Jennifer se levanta de la silla y el doctor saca su verga del culo de Elizabeth la acuesta boca arriba en la silla como si de una muñeca de trapo se tratara. Luego de una corta tregua vuelve a meterle la verga en el dilatado culo y continua embistiéndola mientras le acaricia y le aprieta los senos, Jennifer sigue masturbándose al lado de ellos y le coloca sus senos perforados a la altura de la boca de Elizabeth que empieza a deleitarse mamando y lamiendo ese par de hermosas tetas. Elizabeth no puede aguantar más y siente como una oleada de placer nace desde su culo y va haciendo que todo su cuerpo vibre en una onda de éxtasis que la hacen gemir como una perra en celo y pierde total control de si misma.

Unos minutos más tarde el Dr. ya no puede más, y sacando la verga del dilatado coño de Elizabeth se dirige a la cabecera de la silla donde le espera expectante el hermoso rostro de Elizabeth mientras Jennifer le lame y mama los senos.

– Es hora de alimentarte perra.

Coloca su verga frente a la cara de Elizabeth y empieza a eyacular su semen que cae en espesas gotas sobre la cara, la boca y el cabello de Elizabeth que lo recibe excitada y obediente. Jennifer deja de lamer sus pechos y se dedica ahora a recoger con su lengua todos los rastros de semen que quedan fuera de la boca de Elizabeth, lentamente va limpiando en el rostro entre lamidas y besos hasta que queda casi totalmente limpia.

Ambas chicas se observan un segundo y sus bocas se reúnen en un beso donde intercambian el semen del doctor que ahora termina de arreglar su pantalón y observa como aquellas perras se acarician una a la otra dándose a comer el semen que el les proporcionara.

Finalmente y el doctor abandona a las chicas que terminan por tragar el semen y poco a poco empiezan a ayudarse una a la otra a terminar de vestirse, sin dejar de lado besos y caricias.

En la autopista en dirección a la ciudad Michelle baja la ventanilla y entrega el registro del auto y su permiso de transito. Adentro Robert se sirve un trago y sigue mirando el espectáculo que les brinda Helen al casi llegar a su segundo orgasmo del viaje. Robert toma un cubo de hiele en su boca y acercándose a Helen le besa apasionadamente y al separarse el cubo de hielo esta en la boca de Helen que sin ninguna orden lo saca de su boca y con sus manos lo pasa por sus senos y pezones erectos para luego colocarlo en su ardiente coño produciendo una sinfonía de gemidos.

En ese momento la sombra del policía puede verse mover alrededor de la limosina y llegar a la ventanilla del compartimiento de pasajeros. Con sus manos enguantadas de cuero toca el cristal varias veces y para sorpresa de Toscanni, Robert empieza a bajar la ventanilla automática mientras Helen gime como una perra en celo con sus piernas separadas completamente y sus senos al aire. Michelle baja del auto y se coloca al lado del oficial junto a la ventanilla.

– ¿Algún problema oficial?

– Su chofer conduce a 45… en una ruta de 95… señor debo pedirles… que salgan del auto.

Todos observan como Helen llega a su segundo orgasmo y sus ojos se ponen en blanco mientras su cuerpo se tensa como la cuerda de un arco. Robert abre la puerta y observando al policía le dice.

– ¿Cual es el problema oficial… Harper? Pedí a mi chofer bajar la velocidad, solo estamos haciendo que este viaje sea más largo y placentero para todos.

– Ustedes no pueden… bajen del auto en este momento…

– No veo el problema oficial, creo que con una llamada podríamos solucionar esto – Robert saca su teléfono agenda electrónica y empieza a marcar una serie de números – disculpe ¿cual es su nombre oficial Harper?

– Vanne…Vannesa Harper…

La Oficial de Policía Vannesa Harper de 22 años, no logra apartar la vista del coño de la chica y de sus senos que ahora descansa unos segundos en el asiento del auto, después de su segundo orgasmo. De la agenda electrónica de Robert un sonido parecido a una señal de fax o a una antigua conexión de líneas de Internet dial-up se escucha por unos segundos. El cuerpo de la policía se estremece casi imperceptiblemente y su cabeza se inclina un poco hacia atrás.

– ¿Le gusta algo de lo que ve aquí dentro oficial Harper?

– Yo… no… yo

– ¿Dime Vanne… eres una buena chica?

– Sí, yo soy… soy una buena chica.

– Entonces síguenos fuera del camino, Michelle toma la ruta 2, al destino 4.

– Lo que usted ordene señor.

La limosina avanza y sale de la autopista tomando una carretera secundaria que los lleva a un área de antiguas industrias abandonadas. A los pocos segundos la moto patrulla se estaciona detrás de la limosina bajo un techado junto a unos edificios derruidos. Michelle baja de la Limosina y abre una puerta por donde entra Vannesa y se sienta junto a Toscanni quedando frente al cuerpo semidesnudo de Helen y a Robert que la observa con una sonrisa.

– Dinos Vanne ¿quieres comerle el coño argollado a mi bella Helen?

– Sí… sí quiero…

– Entonces que esperas, Helen necesita una lengua dentro.

La oficial de policía cae a cuatro patas en el piso de la limosina y mete su cara entre las piernas de Helen que la toma con ambas manos desde la base de su cabeza haciendo que la lengua de Vannesa entre más y más en su encharcado coño. Un sonriente Robert observa a ambas perras a su lado, Vannesa con su piel de color ébano crea un exquisito contraste con la piel blanca de Helen.

– Como ve la oficial Harper es otra de nuestras perras amaestradas que al igual que Michelle esta en su prueba de campo, nuestra oficial de policía esta mucho más conciente de lo que pasa, pues queremos hacer de ella una candidata nivel 3, queremos que todo tema sexual sea de su agrado y que coopere sin objeciones…

Toscanni intenta seguir el hilo de la conversación mientras Helen levanta a Vanessa y le abre los botones de la chaqueta de donde cuelga su placa dorada. Luego quitando el chaleco blindado y por ultimo su sweter blanco revelando su torso cubierto de hermosa piel oscura que al frente ostenta un par de enormes pechos talla 40 con argollas de plata en sus pezones, pechos que sin demora son tomados por la boca de Helen lo que hace que Vanessa emita gemidos de placer que llenan el auto. Las manos rápidas y expertas de Helen abren el cinturón de cuero ancho que sostiene los elementos usuales del uniforme policial, luego abre el cierre del pantalón y este empieza a caer revelando las exquisitas nalgas descubiertas del trasero de Vanessa la cual obviamente no usa ni sostén ni bragas.

– La operación igualmente esta compuesta por diferentes tipos de sumisas en este caso clasificado así:

Sumisas Nivel 1: son mujeres que captamos y son domesticadas para que trabajen como prostituta profesional. Estas mujeres son sacadas de sus ciudades natales su aspecto cambiado quirúrgicamente y su pasado borrado. Generalmente no tienen ninguna habilidad propiamente dicha o ningún conocimiento o estudio que ayude a la corporación. Las conocemos “ganado” y puede ser usadas y vendidas como tal.

Sumisas Nivel 2: mujeres que captamos y son convertidas en esclavas para que trabajen en la conversión de otras mujeres, estos trabajos los realizan permanentemente en instalaciones que la corporación disponga. Pueden ser una doctora, una neuróloga, una estilista, ellas no tienen más vida que la vida que la corporación asigne ellas, sus habilidades son usadas para el beneficio de la corporación. Son muy hábiles y extremadamente buenas empleadas y serviciales, lo único que piden a cambio es sexo como remuneración.

Sumisas Nivel 3: mujeres que la organización capta y domestica al punto de convertirlas en putas completamente dóciles, se les crea una doble vida donde por un lado son putas y por el otro son jóvenes profesionales. Estas son alquiladas o vendidas a nuestros mas distinguidos socios los cuales pagan buenas sumas por sus servicios. En el caso de alquiler nosotros nos encargamos de activarlas telefónicamente para que realicen sus tareas. Ellas se encargan también de captar o identificar nuevas candidatas para la conversión.

En pocos minutos Helen ha dejado completamente desnuda a Vanessa, la cual sigue a cuatro patas lamiendo y metiendo su lengua en ese coño. Su propio coño esta muy húmedo y sus enromes tetas se balancean movidas por la gravedad y por los movimientos de Helen. A una mirada que Robert intercambia con Helen esta abre un compartimiento de donde extrae un collar de cuero con argolla de plata que coloca en el cuello de Vanessa, igualmente extrae dos cadenas de plata de diferentes longitudes. Moviendo la mano a la ventanilla toca tres veces con sus nudillos y Michelle abre la puerta por donde Helen baja inmediatamente seguida de Vanessa completamente desnuda. Las tres mujeres se reúnen fuera de la limosina, Michelle a la derecha, Vanessa desnuda al centro y Helen semidesnuda a la izquierda. Robert y Toscanni se reúnen con ellas fuera del vehiculo y Robert simplemente le comenta a Toscanni.

– Como puede ver puedo tener muchísimas actrices contratadas, en especial actrices que son policías reales como nuestra perra Vanessa.

Toscanni avanza hacia las perras y empieza a caminar alrededor del grupo, que al centro tienen a la desnuda Vanessa mientras Michelle tomando la cadena más corta de dos broches de la mano de Helen, engancha un broche a una de las argollas de los pezones de Vanessa, para luego pasar la cadena por la argolla del cuello y finalmente enganchar el otro broche en la otra argolla del pezón izquierdo de Vanessa, lo que hace que los enormes pechos de la policía sean tensados hacia arriba. Helen simplemente separa los labios vaginales de la policía encontrando el hinchado y argollado clítoris de la policía donde coloca la cadena larga y luego subiéndola por su vientre y en medio de sus pechos pasa la cadena por la argolla del cuello. Teniendo encadenada así a la excitada Vanessa le comenta a Robert.

– Esta puta esta lista para servirnos Sr.

Robert observa el grupo de putas y sonriendo escucha a Toscanni decir mientras acaricia el trasero de Michelle sobre la minifalda.

– Me parece que has captado toda mi atención Robert, puede que este viaje si supere mis expectativas.

El Dr. Barreto vuelve por el pasillo que lo lleva a la puerta del fondo, donde en un baño lateral se lava cuidadosamente las manos limpiando cualquier rastro de su reciente orgia. Toma su bata blanca y entra por la puerta que le da acceso a la Clínica Odontológica Barreto. Entrando camina a un totalmente esterilizado pasillo casi completamente blanco y bien iluminado donde hay un par de puertas al lado derecho y solo la puerta al salón de tatuajes al lado izquierdo. Avanza por un pasillo y justo al abrir una de las puertas su reloj empieza a emitir una alarma sonora. Apaga su reloj y se coloca una bata de papel desechable, una mascarilla verde y un par de visores desechables. Colocándose nuevos guantes de latex entra en una sala de atención donde en una silla de odontología le espera una chica de aproximadamente 21 años la cual viste una sencilla falda azul que cubre hasta debajo de sus rodillas y arriba una blusa roja de tela suave que no puede ocultar el sostén blanco de media copa que aprisiona sus bellos senos talla 34C. El doctor extiende su mano tentado a acariciar esas exquisitas tetas pero:

– “Todo a su tiempo Paola, todo a su tiempo.”

La boca de Paola esta abierta con un aditamento especial y una boquilla extrae el exceso de saliva. Sobre su rostro un visor de realidad virtual y unos audífonos la mantienen desconectada de la realidad, llenándole poco a poco con ordenes que se graban en el subconsciente de su aturdido y drogado cerebro, lo que permite al Dr. Barreto retirar el tubo nasal que le esta suministrando un gas muy parecido al que usara para aturdir y controlar a Elizabeth hacia unos minutos.

Unos momentos después el doctor ha terminado el procedimiento en la boca de su paciente y sin más le dice a la aturdida chica que poco a poco recobra la conciencia luego que el doctor le retirara el visor y los audífonos.

– Muy bien Paola, ¿ves que no fue tan complicado? Hasta creo que en un momento uno de nosotros se ha quedado solo en la sala.

Con una bella sonrisa Paola responde el comentario del doctor.

– Pues no puede culparme por quedarme dormida… si esa música es tan relajante y esos paisajes son divinos doctor.

– Me alegra que te guste este amigo que uso para relajar a mis clientas favoritas.

– Pues quiero que sepa que desde la primera sesión me encanta usarlo.

– Pero mira que sonrisa más hermosa hemos conseguido contigo Paola.

Acercándole un espejo a la chica ambos observan como los aperlados dientes de la chica forman una hermosa, brillante y simétrica sonrisa, lo que hace que la chica se sienta de las mil maravillas.

– Que sonrisa tan fantástica, parece magia, jamás pensé que pudiera verme así de bien… bueno por lo menos mi sonrisa.

– Pero que dices chiquilla, no ha sido magia mira que has tenido que venir muchísimas veces estos últimos 3 meses, pero con esa sonrisa y ese rostro pues eres una ganadora.

– Bueno doctor déjese de halagos que me va a hacer sonrojar. Ambos sabemos que debo hacer algo con mi cabello ahora que usted ha hecho su magia con mi sonrisa.

– Ummmm bueno en ese caso, creo saber que podrías hacer Paola.

El doctor se dirige a un estante y abriendo una gaveta retira una tarjeta de plástico la cual entrega a la chica que esta ya casi por salir del consultorio.

– Toma Paola, ellos me deben un par de favores, ¿conoces los Salones de Estética y Clínicas Baxter?… Diles que vas de mi parte…

La luz del sol termina entrando por las ventanas de la suite presidencial del Hotel Luxor Castel y en la gran cama principal las sabanas blancas hacen un fuerte contraste con la oscura piel de la agente de policía Vanessa Harper que duerme boca arriba con sus desnudos y argollados senos, los cuales marcan su respiración subiendo y bajando. Su respiración que a ratos parece alterarse pues ahora y como toda la noche a su mente han vuelto escenas de ella desnuda en un lugar parecido a una fabrica abandonada, donde en frente de dos machos vestidos de saco y corbata, los cuales beben y fuman habanos, comentan tranquilamente mientras ella es sodomizada por dos hermosas hembras que con consoladores ajustados a arneses en sus cinturas la someten a las más excitantes poses llenando cada uno de sus agujeros.

Los hombres siguen allí observando como la rubia de gorra de chofer mete el consolador por su culo y la chica de cabellos negros en traje ejecutivo usa su boca como un segundo coño metiendo y sacando un consolador de considerable tamaño. En su mente no hay un numero exacto de las veces que se corriera siendo cojida por esas dos chicas insaciables. Lo último que recuerda antes de perder el sentido es ser sostenida por las chicas, llevada a rastras a la limosina y ser metida, desnuda y húmeda, al porta equipajes de la limosina que ella detuviera. Luego solo oscuridad, oscuridad y excitación hasta despertar atada a la cama de ese hotel donde uno de esos hombres la usa como si de una muñeca sexual de plástico se tratara. La rubia esta allí observando y ayudando al hombre, la lengua de la chica entra en su culo mientras ella chupa desesperada la verga del macho. Luego la rubia la besa para acallar sus gemidos mientras la verga del macho entra y sale de su culo haciéndola vibrar como la cuerda de un violín. Tantas y tantas cosas han hecho con ella en esa habitación y lo peor de todo es que ella no ha sido capaz de detenerlos pues su cerebro se ha desconectado totalmente de su cuerpo y su cuerpo pide más y más sexo, haciendo de ella una vulgar perra en celo. Lo peor de lo peor era que a ella le ha gustado tanto que la usaran. Con ese pensamiento una sonrisa se dibuja en los labios de la aun dormida oficial Vanessa Harper.

Junto a Vanessa aun también dormido Bruno Giusseppe Toscanni, ni siquiera a tenido tiempo de pensar o soñar pues el total agotamiento después de horas y horas de someter física, mental y sexualmente a Vanessa lo han hecho dormir como un tronco. Su cuerpo se voltea boca arriba y sus manos instintivamente buscan el cuerpo caliente de Vanessa que descansa al lado derecho de la cama. Deslizando una mano entre sabanas encuentra el coño húmedo y caliente de la perra de ébano la cual solo responde con un leve gemido.

En el alfombrado suelo de la habitación, justo al costado de la cama, duerme acurrucada como un cachorro la abogada Michelle Vanderburgh. Su cuerpo desnudo esta hecho un ovillo donde su esplendido trasero de hermosas nalgas de color blanco llaman la atención, hasta que sus brazos liberan sus hermosos senos de aureolas rosadas donde ambos pezones lucen duros, no se sabe si por el frío de la habitación o simplemente por que ella no puede dejar de estar excitada. Lentamente empieza a despertar y sus piernas se extienden cuan largas son, colocándose a cuatro patas empieza a gatear hasta llegar al lado del Sr. Toscanni. Sus rubios cabellos caen a un costado de su cabeza y con sus ojos verdes observa la figura del macho al que en ese momento debe despertar. Levantando con una mano las sabanas mete su cabeza bajo ella y empieza a gatear y entrar a la cama cubierta por las sabanas, rápidamente encuentra el objetivo de su búsqueda y abriendo su boca engulle la verga semi erecta de Toscanni. Inmediatamente empieza a mamar y a masajear la verga con su boca y lengua hasta que esa verga termina por estar completamente erecta dentro de ella. Ella siente palpitar a aquel hermoso macho dentro de su boca y no puede dejar de envidiar la suerte de la otra chica que ha sido usada por el macho casi toda la noche y a ella solo le a tocado mamar o ser usada como un accesorio.

Bruno Toscanni despierta asombrado por la extraordinaria capacidad oral de Michelle y despejando las sabanas la encuentra saboreando su verga metiéndola y sacándola de su boca. Toscanni se toma un tiempo para observar a la rubia deleitarse con su trabajo y aun no puede creer que esa perra sea la asistente del Fiscal de Distrito de esa ciudad. Finalmente Michelle le observa y cuando esta ciento por ciento segura de tener toda la atención del macho le informa.

– Buenos días Sr. el Amo Robert me ha pedido lo despierte antes de las 10 de la mañana e informarle que saldremos al segundo recorrido a las 11 en punto de la mañana.

– Que hora es perra.

– Son las 9.30 de la mañana mi Sr.

– Muy bien, que debes hacer ahora perra.

– Debo ir a vestirme y preparar la limosina para servir a mi Amo Robert y a quien el me ordene.

– Entonces ve ha hacer tus deberes perra.

– Si mi Sr. como usted ordene.

Michelle se levanta de la cama y va siguiendo el rastro de ropas dejado desde la recamara hasta la entrada de principal. Luego se mete al baño a ducharse y cambiar sus ropas para bajar a preparar la limosina. En la habitación un completamente despierto Bruno Toscanni ahora toma el desnudo cuerpo de Vanessa y antes que ella este totalmente conciente empieza a meter su verga en el húmedo coño de la policía que responde con, primero leves y luego excitantes, gemidos a las embestidas que Toscanni da a su coño.

El macho se coloca sobre ella y ella solo se deja llevar por la excitación. Con un movimiento sin dejar de penetrarla Toscanni la coloca sobre él y la hace cabalgar, Vanessa sube y baja mientras dice.

– Por favor Sr. no se detenga… aaaaagggg necesito que me coja…. necesito correrme… ser una putaaaaa…

Toscanni la penetra mientras ve como los hermosos senos oscuros saltan arriba y abajo a cada embestida, finalmente la abraza y aprieta sus pechos contra él y ambos terminan casi al mismo tiempo y una agotada Vanessa cae rendida en sus brazos.

Toscanni puede ver como la sombra que observaba como se cojia a Vanessa ha desaparecido del umbral de la puerta de la habitación y escucha como se cierra la puerta principal de la suite presidencial. Michelle camina por el estrecho pasillo rumbo al ascensor privado tratando de acomodar su falda y lame sus dedos limpiándolos de sus propios jugos, después de masturbarse mirando como Toscanni usaba por enésima ves a Vanessa.

Minutos antes de las 11 de la mañana un completamente vestido Toscanni en traje ejecutivo negro y camisa blanca con corbata roja observa el cuerpo semiconsciente de Vanessa tirado boca abajo en la cama, de su culo y su coño aun escurren rastros de sus fluidos y su aturdido cerebro aun no logra reponerse de los últimos orgasmos. El celular de Bruno empieza a sonar y al contestarlo.

– “Buenos días Mr. Toscanni, espero que su noche fuera de su completo agrado”

– “Buenos días Robert, puedo decirte que no tengo quejas del servicio de tus actrices, han estado dignas de un Oscar”

– “Me alegra aun tenga ese excelente buen humor Toscanni, estoy en la entrada del hotel esperándole en la limosina”

– “Bajare en unos segundos. Ummmm Robert, ¿Que hago con la perra que aun sigue tirada en la cama?”

– “Descuide, Helen se encargara de recoger y limpiar ese paquete. Ahora tenemos que concentrar nuestra atención en otras cosas”

– “Ok en un momento estaré contigo”

Diciendo esto hecha una ultima mirada a la perra dormida y sale de la habitación rumbo a la limosina. En ese momento Robert cierra la llamada y sigue mirando como Michelle se esfuerza por complacer y atender la verga de su amo con su boca de experta mamadora. Mirando a Helen Robert le informa.

– Lleva de vuelta a la clínica a la nuestra nueva “K-9” y termina de cargar en ella el programa avanzado de obediencia, en unas horas nos encontraremos ok.

– Como usted guste señor.

– Mimy puedes volver a tu puesto y en cuanto llegue nuestro invitado llévanos al destino número 3.

– Si mi señor como usted ordene.

Los días han pasado rápidamente pero en la mente de Elizabeth el tiempo parece detenerse por la ansiedad de poder visitar nuevamente a Lourdes al Salón de belleza. Es una tortura tan grande esperar, los días son tan monótonos entre revisar la pornografía en la oficina y masturbarse en el baño, luego volver a casa y quedarse dormida mirando videos de perras siendo sodomizadas por uno dos o tres hombres o por un grupo de lesbianas que les usan como perras a cuatro patas y las escupen y las bañan en sus jugos o en el primer caso con su semen. Frente a todo esto Elizabeth solo puede meterse el vibrador en el culo y envidiar a tantas putas que son usadas en las fotos y videos que ahora se han vuelto su obsesión. Si no hubiera sido por la visita al salón de tatuajes definitivamente se habría vuelto loca de excitación. Aun no puede creer que terminara cojiendo con un par de perfectos desconocidos pero la excitación del momento y todo lo demás no le permitieron más que dar rienda suelta a sus instintos.

Finalmente Elizabeth estaciona el auto y camina intentando no correr hacia la Sala Estética Baxter. Una sonriente Angélica atiende a otra clienta y solo intercambiando una sonrisa le extiende una tarjeta electrónica a Elizabeth.

– Muchísimas gracias Angélica.

– Gracias a usted por volver a visitarnos Srta. Hills. Le esperan en la Sala 4.

Diciendo esto Angélica la observa de pies a cabeza casi desnudándola con la mirada. Elizabeth hoy viste una extremadamente corta minifalda que revela sus exquisitas y tonificadas piernas, las cuales en las ultimas semanas han tomado muchísima mejor forma pues Elizabeth empezó a alimentarse mejor y al igual que sus sesiones de masturbación diaria en casa, también inicio sesiones de ejercicios físicos para mantener su figura. Muchas cosas han cambiado pues sus zapatos han cambiado de sencillos medio tacones ejecutivos a extravagantes tacones de aguja de 3 pulgadas. Sus medias de seda sostenidas con ligero se pierden bajo la minifalda y sobre su torso una sencilla blusa, que intenta cubrir sus bellos senos que se pueden admirar por el prominente escote al frente, muestra sus duros pezones que se marcan de forma nada discreta en la tela de su blusa.

Abriendo la puerta de cristal Elizabeth casi no puede contener sus pies que están a punto de correr hacia la puerta marcada con el número 4. Se detiene frente a la puerta y antes de tocar la puerta se abre revelando el objeto de su deseo envuelto en un extremadamente ceñido traje de atención color blanco con el logo de la Clínica Baxter. Todo su cuerpo es una obra de arte delineada por el vestido blanco que resalta sus senos, trasero y cintura.

Lourdes la observa con una sonrisa y Elizabeth entra. Lourdes cierra la puerta tras ellas y coloca a Elizabeth contra la pared aprisionándole las muñecas con sus propias manos, la besa apasionadamente y Elizabeth forcejea por soltar sus manos para acariciar el cuerpo de la mujer que hace que todas sus noches sean una fantasía sexual de sueños húmedos. Lourdes levanta ambos brazos de Elizabeth y los coloca sobre la cabeza de la aprisionada chica. La presiona contra la pared con su propio cuerpo mientras continua besándola, Elizabeth siente como los senos de Lourdes la empiezan a aplastar y ahogar, ese aroma de perra en celo empieza a aturdir el cerebro de Elizabeth que sin resistencia deja que Lourdes con una mano retenga sus dos muñecas sobre su cabeza y que con su mano libre explore el coño de Elizabeth sintiendo la humedad de los jugos que ahora empiezan a escurrir por las piernas de la chica. Sacando las manos las coloca frente al rostro de la excitada Lissy.

– Bienvenida Lissy me parece que estas muy contenta de verme, lame mis dedos y déjalos limpios.

Elizabeth no puede contestar y empieza a limpiar con su boca sus propios jugos de los dedos de Lourdes, que cuando los siente limpios empieza a soltar los botones de la blusa de Elizabeth y bajándole el sostén de media copa libera los hermosos senos de la chica que toma sin demora con su boca que consigue provocar gemidos y la respiración acelerada de su paciente. Luego lentamente avanza, beso a beso y lamida a lamida, desde sus pezones por sus senos luego sube por su cuello y luego al lóbulo de la oreja mientras su mano izquierda aun sostiene las muñecas de Elizabeth sobre su cabeza y su mano derecha acaricia y aprieta los senos y pezones. Finalmente el asalto termina con su lengua entrando sin la menor resistencia en la boca de la atontada chica.

Elizabeth no ha podido reaccionar ante el ataque sexual desmedido de Lourdes, que la usa como a una muñequita. Ella deja que su estilista haga de su cuerpo un instrumento que solo emite gemidos de placer a cada caricia que la experta Lourdes le regala. Solo deja que la lengua de Lourdes entre en su boca y ella solo puede cerrar los ojos y sentir como su cerebro se va desconectando y sus pensamientos son regidos ahora literalmente por sus tetas y su coño que necesitan ser usados.

Poco a poco Lourdes va alejando su rostro del rostro de Elizabeth y beso a beso sus labios se van separando. Lourdes muy complacida ve como la controlada Elizabeth busca con los ojos cerrados los labios de Lourdes, extendiendo su rostro desde la pared buscando a ciegas los labios de Lourdes con sus propios labios. Al no encontrarlos abre los ojos y descubre a Lourdes riendo de su excitación. Elizabeth voltea el rostro apenada y su cara se pone roja como una cereza. Lourdes le suelta las manos y con sus dos manos aprisiona su rostro y la obliga a mirarle mientras le dice.

– Dime lo que eres Lissy

Una desmedidamente excitada Lissy solo atina a responder

– Soy una perra …y necesito que me uses.

– Buena chica Lissy, muy buena chica….

Elizabeth siente como el primer orgasmo de su tercera sesión con Lourdes nace desde su coño corre por su cuerpo y explota en su cerebro acabando con todas las ideas en especial todos aquellos miedos y frigidez que antes la caracterizaba. Lourdes la sostiene por los brazos y siente como Lissy vibra por el orgasmo que le provocara y la ayuda a llegar al centro de la sala, pues las piernas de Elizabeth son de gelatina. Un poco más recompuesta Lourdes la coloca a la mitad de la sala y simplemente se sienta en la silla de atención y mirando a la deshecha y sexualmente asaltada Elizabeth le ordena.

– Desnúdate para mi perra.

Elizabeth termina solo calzada de sus tacones de aguja en medio de un bulto de ropas y colores, observando como Lourdes abre su propia bata dejando al descubierto su coño y el arco de sus senos.

Sin ninguna orden y como una polilla que vuela a la flama de una vela, con el mismo resultado, Elizabeth termina de rodillas metiendo su cara en el coño de la cómodamente sentada Lourdes que no puede dejar de decirle lo rico que sabe mover su lengua, lo bueno que es obedecer y lo buena chica que es ahora. Las habilidades orales de Elizabeth terminan por hacer que Lourdes se corra rápidamente en la cara de la chica.

– Eres tan buena en esto Lissy… hiciste que me corriera como una puta, ven y ponte cómoda que voy a devolverte el favor.

– No, no creo que pueda… es que… me hice algo… bueno hice algo en mi para ti.

Diciendo esto Elizabeth se levanta y con sus manos separa sus labios vaginales revelando la pequeña argolla de su clítoris. Lourdes la mira detenidamente y levantándose le toma por la cintura y la nuca y le planta un apasionado beso que deja sin aliento a Elizabeth. Lourdes la coloca en la silla y acostándola se aleja de ella por un segundo y al volver le dice.

– Parece que no podremos hacer nada por ese hermoso coño hoy, pero en ese caso saluda a un amigo.

Lourdes coloca frente al rostro de Elizabeth un consolador casi del tamaño que ella acostumbra usar en casa, sin otra orden lo engulle en su boca y empieza a humedecerlo con su saliva mientras su culo empieza a dilatarse al darse cuenta del destino que lleva el nuevo amigo de Lourdes.

Minutos después una excitada y fuera de control Elizabeth esta a cuatro patas recibiendo el consolador de Lourdes en su culo mientras el desnudo cuerpo de Lourdes la embiste con un arnés desde atrás, arnés que sostiene el consolador, las velas aromáticas y el gas presente en la habitación no han hecho necesario el lavar los cabellos de Elizabeth y estos mismos elementos la mantienen tan dócil y excitada como para que no se de cuenta cuando Lourdes toma un aplicador de una mesita cercana, el cual contiene una carga de líquido azul. Apartando su cabello y deteniendo la embestida por el culo, con un experto movimiento inyecte una carga completa de nanomáquinas en la base del cerebro de Elizabeth que se siente flotar y ver estrellas por todo lo que hace Lourdes en un cuerpo, cuerpo que antes pertenecía a ella pero ahora es de Lourdes y ella puede hacer con él lo que le de la gana.

La limosina avanza entre el trafico de la ciudad y en pocos minutos logra llegar a una exclusiva área comercial de la ciudad la cual esta rodeada de grandes edificios de oficinas y comercios cercanos. Muchas personas caminan de aquí para allá ocupadas en sus propios asuntos y no es para nada fuera de lo común para las personas ver estacionarse una limosina frente a uno de los grandes edificios comerciales de la cuadra. De la limosina baja una extremadamente sexy chofer y abriendo la puerta salen dos hombres vestidos en elegantes conjuntos ejecutivos negros, los cuales simplemente entran al edificio más cercano.

Robert y Bruno Toscanni avanzan hasta el mostrador de la recepción del edificio y se identifican con la joven y coqueta recepcionista, la cual les entrega un par de credenciales que dicen en letra de molde “Visitantes”.

Ambos hombres suben hasta el piso 23 donde al salir del ascensor entran en un espacioso lobby donde otra hermosa y joven recepcionista les saluda amablemente.

– Ustedes deben ser los Doctores Sagel y Toscanni, el Licenciado Duval les esta esperando. Pasen por el pasillo última puerta al final.

– Muchísimas gracias bella dama, seria yo digno de que me regalaras tu nombre.

La chica al escuchar esto de boca de Robert siente como su rostro se torna color rosa y con una risita contesta.

– Soy Noris pero todos mis amigos me conocen por Nini.

– En ese caso es un placer ser tu amigo Nini.

Diciendo esto se despiden con una sonrisa y ambos hombres llegan hasta la puerta señalada donde sin demora la asistente del Lic. Duval les hace pasar a la oficina. Sentado en una silla de cuero un hombre de aproximadamente 55 años, vestido en una costosa camisa azul, y su saco gris descansa en el perchero al lado de su baston, les sonríe mientras les dice:

– Que gran placer tenerte aquí Robert, no tengo el placer de conocer a tu invitado.

– El es Bruno Toscanni, Sr. Toscani el es Jean Phillipe Duval uno de mis socios. Toscani esta invitado a la ciudad para ofrecerle una muy poco usual mirada a nuestra operación y ver si en lo futuro nos puede colaborar con sus expertas habilidades.

Levantándose de la silla Duval estrecha la mano de Toscanni y sin más les invita a sentarse

– Un honor para mi conocerle Sr. Toscanni, Robert nos había comentado la posibilidad de entablar “nexos” comerciales con usted. Que le ha parecido la visita hasta ahora.

– Pues un gusto Mr. Duval, su operación ha captado mi atención y la visita ha sido muy… estimulante podría decir.

Los tres hombres ríen mientras se ponen cómodos en las sillas. El primero en hablar es Robert.

– Como te había comentado Jean Phillipe, el Sr. Toscanni esta en la posibilidad de apoyarnos en nuestro problema de liquides.

– Cualquiera que te escuchara Robert pensaría que estamos en números rojos.

– Al contrario, el negocio cada vez es más rentable pero…

– Pero eso es el por que de mi visita a su ciudad. Su operación empieza a tomar cada día un mayor tamaño, lo que implica que las antiguas formas de enmascaramiento y manejo de los activos cada vez son más deficientes. Lo peor de todo es que las autoridades podrían llegar a sospechar de los manejos de capital producidos por sus operaciones. En pocas palabras mientras más operaciones más dinero, mientras más dinero más ojos sobre ustedes.

Robert me contacto hace unos meses y me explico en una forma muy resumida la situación actual En este momento puedo ofrecerles poder mover todas sus transacciones comerciales con la mayor discreción que necesiten. Igualmente poder colocar sus activos en cuentas cifradas en por lo menos 7 bancos internacionales de los cuales soy accionista.

– Me parece muy interesante su colaboración, pero les pido me acompañen a la sala de juntas, suelo pensar mucho mejor en cierto ambiente con ciertas atenciones.

Los tres hombres caminan por los pasillos de las elegantes oficinas de la firma de abogados que dirige Duval. En los diferentes cubículos se pueden ver lindas oficinistas ocupadas al teléfono o procesando documentos legales en las computadoras de la compañía. Al centro de las oficinas todos entran a una sala de juntas de paredes de cristal transparente en la que hay una mesa central y varias sillas, al igual que una serie de variados dispositivos electrónicos los cuales son controlados por un mando central el cual esta en la cabecera de la mesa de juntas, cabecera que es tomada por Duval, Robert se sienta a su derecha y Toscanni a la izquierda.

Tomando un teléfono en Licenciado Duval dice:

– “Por favor Noris, localiza a Sofía y a Daniella y pídeles que me acompañen a la sala de juntas”

– “Enseguida Licenciado, ¿algo más?”

– “Solo eso Noris”

Cerrando el intercomunicador Duval y sus invitados continúan conversando hasta que dos hermosas mujeres vestidas en costosos conjuntos ejecutivos de faldas y saquito en gris y la otra en azul oscuro entran en la sala de juntas. Ambas mujeres calzan zapatos de tacón de aguja y visten medias de seda a juego con sus conjuntos ejecutivos

– Hablando de beneficios caballeros. Estas son Sofía Alcazar y Daniella McMullen, como ven dos de las más bellas abogadas de mi firma. Igualmente las más inteligentes y eficaces colaboradoras de mis negocios.

Diciendo esto ambas mujeres sonríen y se presentan estrechando las manos de Robert y Bruno, tomando asiento miran con curiosidad y sonrisas al Licenciado Duval.

– ¿Podríamos saber en que podemos ayudar a sus invitados licenciado?

– Pues Sofía, el Sr. Toscanni esta en nuestra ciudad para iniciar una serie de negocios con nosotros a lo cual nos ha pedido podamos hacerle ver la calidad de nuestros servicios y dejarle convencido de que debe hacer negocios con nosotros.

– En ese caso bienvenido a la ciudad, créame que no encontrara un mejor lugar para vivir y hacer negocios, vine de Monaghan Irlanda hace casi un año y no me he podido ir de esta ciudad, diríamos que estoy enamorada del lugar – diciendo esto la hermosa pelirroja de ojos verdes les deslumbra con una sonrisa que podría iluminar la noche mas oscura. – ¿a que se dedica usted Sr. Toscanni?

– Pues estoy en el negocio familiar, soy dueño de casinos en Italia y de algunos bancos en Suiza.

Los vivaces ojos miel de la bella Sofía de rasgos latinos exquisitamente marcados no hacen más que mirar con curiosidad a Robert mientras este juega distraídamente con su agenda electrónica.

– Pues eso es muy interesante Sr. Toscanni, y cual es su negocio Dr. Sagel.

Robert levanta la vista de su agenda y mirando fijamente a las dos hermosas chicas les responde.

– Pues me dedico al comercio internacional. Obtengo los más bellos artículos de colección y los vendo al mejor postor… pero si me preguntan cual es mi profesión simplemente les diría que soy un Alquimista.

Todos en la sala ríen al escuchar esto y ambas mujeres lo observan con mucha mayor curiosidad. Daniella toma la palabra y le dice entre sonrisas.

– ¡Vaya, un Alquimista!, un raro termino en nuestros días… podría explicarnos mejor Dr. Sagel, sí es lo que estoy pensando debe ser una profesión muy redituable económicamente.

– Pues con mucho gusto les comentare y vaya que es redituable, tanto que no tienen la menor idea de cuan redituable es – Robert se levanta con su agenda en las manos y lentamente camina hacia ellas mientras les dice – Yo tomo un objeto compuesto por piel, tejidos, órganos internos, sesos, huesos, músculos y demás y simplemente les convierto en oro.

Ambas chicas lo observan como si lo que dijera no tuviera el más mínimo sentido, mientras Robert acciona un comando en su agenda, la cual empieza a emitir un sonido el cual llega a los cerebros de ambas mujeres. En las cuales poco a poco las sonrisas empiezan a desaparecer y en sus ojos un vacío de pensamientos y miradas distantes es lo único que se puede apreciar.

Robert se coloca detrás de las chicas y Duval acciona un botón en el tablero de mandos el cual automáticamente traba las puertas de acceso a la sala de juntas, enciende unas lámparas de techo que simulan la luz diurna. Para sorpresa de Toscanni todas las paredes de cristal transparente al recibir una descarga eléctrica de una frecuencia especifica, van cambiando desde un tono gris humo hasta un negro media noche completamente oscuro, el cual no permite que nadie fuera de la sala de juntas vea lo que sucede en el interior de esta.

Ambas mujeres siguen sentadas sin decir nada y sin moverse. Robert con su mano aparta el negro cabello de Sofía y en la base del cráneo encuentra un tatuaje compuesto por una serie de líneas verticales y una escritura exótica parecida a caracteres japonés, el cual esta enmarcado en líneas que caracterizan los tatuajes tribales. Robert coloca su agenda sobre el tatuaje y la agenda empieza a emitir un haz de luz láser color azul, el cual hace un barrido en el tatuaje de al chica. Duval ayudado por su bastón ha llegado junto a la aturdida Daniella y abriéndole la blusa y liberando el seno izquierdo del sostén de encaje que usa la chica, hace un barrido láser justo encima de un tatuaje similar al de Sofía que Daniella usa en su seno.

Ambos hombres vuelven a sus puestos y presionando un botón en sus agendas pueden ver como ambas chicas vuelven a la realidad. En sus ojos ya no hay pensamientos solo deseo y lujuria al mirar a ese grupo de machos sentados a la mesa.

– Muy bien chicas que pueden decirnos de ustedes.

– Somos unas perras sumisas y dóciles

– Estamos a sus servicios para lo que deseen.

– Topless – es la única palabra que Duval menciona.

Ambas chicas en segundos se quitan toda prenda que visten por encima de su cintura. Sus hermosos senos suben y bajan al compás de sus aceleradas respiraciones al sentir el aroma de esos machos que las acompañan en esa sala, al exterior de la cual la vida continua con total normalidad, pues es muy común las reuniones en el “hoyo negro” como lo llaman las chicas de la oficina. Los teléfonos suenan, las oficinistas escriben en sus computadoras, las secretarias caminan por los pasillos contiguos a las paredes negras, y adentro ambas chicas con sus pezones argollados siguen a la espera de las órdenes verbales o vía electrónica que puedan recibir de sus dueños. Los hombres las observan dóciles e indefensas.

Robert muestra a Toscanni la agenda que este examina con curiosidad mientras Robert le explica.

– Cada una de nuestras nuevas perras ha sido marcada con un tatuaje que contiene la información necesaria para que este pequeño dispositivo pueda leer el código oculto en el tatuaje. Con esto código y los datos personales de las perras, las agendas se convierten en controles remotos que junto a los receptores de señal inalámbrica que hemos puesto en las perras las convierten en nuestros juguetes sexuales. Toscanni con una sonrisa les comenta a sus compañeros.

– ¿Han notado que su nivel de perversión parece no tener limites?

– Hay algo de malo en que mezclemos algo de placer mientras hacemos negocios.

– Pues por mí no hay nada malo caballeros, pero si me lo permiten les pediría que las hicieran besarse antes que las pobres perras exploten de ganas.

– Pues usted es el invitado Bruno.

Bruno se levanta y camina hasta quedar en medio de las dos chicas y tomando sus cabezas les ordena.

– Bésense.

Las lenguas de ambas chicas empiezan a explorar la boca de la otra y sus bocas se funden en un beso apasionado, el cual es la delicia a Bruno que las sostiene desde la parte de atrás de sus cabezas. Sus cabellos sueltos en tonos negros y rojizos caen sobre los redondos y firmes senos de las hasta hace unos minutos inteligentes y vivaces abogadas.

– Dígame Bruno como piensa lograr todas esas maravillas que me ha comentado. Este espacio es totalmente seguro así que hábleme con total libertad.

– Pues digamos que “en la simplicidad esta el arte”. Cada uno de sus clientes podrá tener acceso a una base de datos cifrada, vía Internet o a través de una línea telefónica segura, en la cual podrán ofertar por los servicios de sus profesionales. Estos pagos por los servicios se enmascararan como apuestas a eventos en casinos y casas de apuestas que yo controlo, así los pagos pasaran con total transparencia de las cuentas de sus clientes a cuentas seguras que ustedes tendrán en mis bancos.

– Interesante propuesta, aunque aun no me ha dicho lo más importante, cuanto nos costara el hacer uso de sus casinos y bancos para enmascarar nuestro exceso de liquides.

– Pues tendría que sentarme a conversar ciertos puntos con Robert y poder llegar a un acuerdo del todo beneficioso para ambas partes.

– Me parece bastante bien pensado el sistema de manejo de activos, aunque tengo algunas dudas sobre la seguridad del sistema y las…

Mientras los machos discuten los detalles del negocio las perras han dejado de besarse y acariciarse. Mientras Toscanni les informa las medidas de seguridad que el sistema implementaría Daniella ha gateando a cuatro patas debajo de la mesa de juntas y su espalda de piel blanca cubierta de pecas se pierde bajo la mesa y solo sus radiantes cabellos rojos como el fuego sobresalen del borde de la mesa, mientras ella ahora devora la verga del Licenciado Duval, el cual sostiene la cabeza de la pelirroja sumisa marcándole el ritmo de la mamada. Sofía ha subido a la mesa y acostada en medio de la mesa abre sus piernas revelando su coño que rápidamente empieza a bombear con sus dedos, primero dos y luego tres, lo que hace que su coño quede completamente empapado de sus jugos al igual que sus dedos.

Robert continúa escuchando los detalles mientras Sofía sigue masturbándose sobre la mesa. Con un toque en la pantalla de la agenda Robert hace que Sofía se corra como una puta. Las explicaciones de Toscanni terminan por convencer al escéptico Duval. Igualmente Daniella termina de ordeñar la verga de Duval y con una orden toma asientos en las piernas de su jefe el cual empieza a acariciarle y besarle los blancos y redondos senos. Mientras, ambos observan como Sofía es colocada sobre la mesa por Robert y Toscanni en forma tal que Toscanni pueda mamarle el delicioso y depilado coño, mientras Robert mete su verga en la boquita preciosa de la chica que le observa con ojos de lujuria, la cual le mama la verga y ahoga sus gemidos al sentir como primero la lengua y luego la verga de Toscanni exploran su encharcado coño.

Minutos después Robert y Toscanni terminan corriéndose sobre el cuerpo de la agotada Sofía. Ella permanece acostada desnuda sobre la mesa de juntas. A una mirada de Duval, Daniella se levanta y dejando caer su falda, se coloca sobre la mesa y gatea hasta quedar sobre el cuerpo ardiente de Sofía y con su boca limpia cada gota del semen que cubre sus senos, su abdomen y su rostro. Su lengua recorre la piel de Sofía hasta que termina dejándola totalmente limpia y sonriendo entre ellas terminan besándose y devorando los rastros de semen de sus bocas.

Una completamente agotada Elizabeth descansa sobre la silla de atención donde Lourdes la ha colocado después de cojersela una y otra vez por el culo, el cual en ese momento recibe las caricias y atenciones de la lengua de Lourdes. Elizabeth simplemente deja que ella haga lo que quiera con su cuerpo, el cual ha sido conectado a las computadoras de monitoreo y sobre sus ojos y oídos, Lourdes a colocado los audífonos y el visor de realidad virtual por los cuales los mensajes y ordenes que la mantienen hecha una puta son reforzados en su aturdido cerebro. Todas y cada una de las órdenes ahora apuntan a que ella necesita ser obediente y dócil. Ella necesita mantenerse en forma y comer saludablemente, ella necesita vestir sexy y sentirse sensual para complacer a quien le domina, para ser un juguete sexual y ser usada como tal.

Elizabeth ya no opone ni la más minima resistencia a que jueguen con sus sesos. Lourdes coloca un aparato mecánico que inserta en el culo de la chica y activándolo inicia a meter y sacar un consolador en el culo de la domesticada arquitecta, la cual no hace más que gemir de placer al recibir las embestidas del aparato mecanico.

Lourdes observa a Elizabeth gemir mientras revisa las lecturas en el monitor oculto en uno de los muros de la sala donde, ya sin sorprenderse, observa los niveles de respuesta que marcan el avance de la domesticación de Elizabeth:

“Tercera semana: Candidata N00104, Elizabeth Hills; 23 años; Arquitecta; Nivel de Libido: 9.5; Nivel de Condicionamiento: 9.8”

Volviendo junto Elizabeth deja que sus manos acaricien los deliciosos senos de su domesticada paciente. Inclinándose sobre el pecho de la chica empieza a mamarle los endurecidos pezones, su lengua masajea los pezones y sus manos acarician sus pechos. Casi no puede esperar para implantar en el cerebro de Elizabeth la orden de aumentarse los pechos. Esta segura que en un pestañear la putita estaría visitando la Clínica Estética Baxter donde terminaría con un nuevo par de pechos y un cerebro totalmente controlado. Elizabeth sería la quinta chica que ella ayudaba a convertir en una completa y dócil sumisa.

Parecía que hacia años que ella misma había pasado por el proceso de conversión, ya en su cerebro casi no quedaba el menor recuerdo de su vida anterior cuando trabaja como enfermera de emergencias en una ciudad cercana. Había llegado de paseo a la ciudad y al encontrase con una antigua amiga esta la había llevado a conocer un exclusivo salón de belleza. Esa misma noche había salido de su hotel y se había quedado en casa de su amiga y a la semana se habían convertido en pareja, aunque nunca Lourdes había pensado siquiera en vivir una aventura con otra chica. En pocas semanas no había momento en que no estuvieran teniendo sexo. Aun los vellos dorados de la piel se le erizaban desde los pies a su cabeza al recordar como su amiga una noche la sostenía de la cintura con una mano y con la otra acariciaba su senos, Lourdes completamente desnuda y sentada en las piernas de su amiga, esta ultima la penetraba por el culo con un consolador, mientras ella llamaba a su antiguo trabajo y para sorpresa de su jefe inmediato, le anunciaba que ella renunciaba y que no volvería a su ciudad de origen pues había encontrado un mejor trabajo y una nueva vida. La vida de Lourdes antes de ir a ese salón de belleza con su amiga era un completo vacío y oscuridad en su mente, pero no era importante recordar, pues sus más excitantes recuerdos fueron después de esa visita. Recuerdos como aquel día que su amiga la llevo a la Clínica Baxter a hacerse su tan anhelado aumento de busto y de camino a la clínica su amiga solo reía al verla sentada en el asiento del acompañante del auto, mientras Lourdes se metía un consolador por su recién argollado coño.

Los pensamientos de Lourdes vuelven al presente al escuchar como se abre la puerta oculta en la pared de la sala VIP. Al voltear Lourdes observa a dueña Helen entrar acompañada de dos hombres, a lo que el húmedo coño de Lourdes reacciona humedeciéndose más si eso es posible. Uno de los hombres observa con gran curiosidad a la atada Elizabeth siendo sodomizada por la máquina y domesticada por los equipos que cubren y saturan todos sus sentidos.

Hacia escasos minutos Robert y Toscanni habían terminado la junta con Duval, el cual con dos toques en su agenda había hecho que ambas perras se vistieran completamente y ordenándoles recordar una amena conversación de negocios, habían vuelto a la normalidad. Sofía sin quitar los ojos de Robert le había comentado:

– Ha sido un placer conocerles caballeros y espero que podamos hacer negocios con ustedes.

Por su parte Daniella mucho más en confianza les había comentado.

– Estaría gustosa de poder ayudarles en todo lo que se les ofrezca caballeros.

– Mis colaboradoras son expertas en hacer que el cliente se sienta tan a gusto como en su propia casa. Espero que esta visita terminara por convencerlo de que somos lo que ambos necesitamos para conseguir el éxito.

Con una sonrisa Robert escucha a Toscanni decirles mientras se pone de pie en la sala de juntas, la cual con un toque en el control principal vuelva a ser transparente.

– Mr. Duval, de por hecho que nos espera una larga y muy fructífera relación comercial.

Estrechando las manos de los presentes Robert y Toscanni se despiden.

– Una ultima cosa – Dice Robert al quedar solo los tres hombres – No has pensado en darle un bono a Nini para que nos visite y poder hacerla más hermosa.

– Tú también la notaste, la pondré en el siguiente embarque.

Saliendo del edificio ambos hombres caminan hacia la limosina. Robert con una sonrisa triunfante avanza al frente, caminando entre la gente en las calles, la gran mayoría mujeres oficinistas de los comercios y las empresas del área. Deteniéndose un momento y volteando le comenta a Toscanni.

– Pues así como lo ve, este es el lugar donde captamos la gran mayoría de la materia prima para nuestra operación.

– La verdad debo admitir que el producto terminado supera mis mayores expectativas, aunque debo decirte que no estoy claro en el mecanismo que utilizan para lograrlo.

– En ese caso debería mostrarte como empieza el proceso de conversión.

Cruzando la calle, llegan a una plaza de comercios y locales en los cuales casi a la mitad de la cuadra pueden ver la entrada a la Clínica Estética Baxter. Los hombres pasan frente a la clínica y Robert se detiene frente a un local comercial junto a la clínica donde pasando una tarjeta electrónica la puerta de acceso se habré dejándolos entrar a una oficina común y corriente, la cual se encuentra completamente vacía. Caminando por un pasillo Robert activa otra cerradura electrónica y por un acceso secreto entrar a la Sala de Estética Baxter. Ambos hombres se encuentran con Helen en su oficina oculta en la Sala Estética y luego de apreciar vía circuito cerrado los últimos orgasmos de Lourdes y Elizabeth ahora entraban en la sala donde la controlada chica solo podía gemir al recibir placer por su ano.

– Sr. esta es una de nuestras últimas perras en ser domesticadas, nuestras técnicas han mejorado extraordinariamente reduciendo la capacidad mental de las candidatas y haciendo que sus niveles de libido sean tan altos que ellas prácticamente se vuelven adictas a ser controladas por nosotros. El tiempo de condicionamiento hasta hace muy poco era de 4 sesiones pero poco a poco hemos estado bajando ese tiempo a 3 sesiones, pronto tendremos acceso a muchísimo más tecnologías y es probable que podamos tener perras en un plazo no mayor a 15 días.

– Debo felicitarte Robert esta operación es sin duda una de las más ambiciosas y mejor ejecutadas que he conocido.

– Pues solo me resta decirle que para nosotros sería de gran beneficio contar con su colaboración Sr. Toscanni.

– Llámame Bruno, y no tengas duda en que estaré con gusto anuente a cooperar con la operación

Mientras los hombres conversan una excitada Lourdes es puesta a 4 patas y Helen le coloca un collarín y cadena al cuello, luego simplemente la lleva una silla donde se sienta y coloca a Lourdes a comerle en coño mientras le acaricia los rubios cabellos.

– Solo una cosa esta pendiente… ¿cuales serian sus honorarios Sr. Tosca…. Bruno?

– Pues lo propuesto por Duval me parece lo justo en cada transacción. Pero te diré algo mejor Robert. Mi ganancia será la mitad de lo que ustedes me proponen, ambos sabemos que a mi no me hace falta el dinero…

– Pero hay algo que necesita.

– Eres un hombre inteligente Robert de eso no hay duda. Todo tiene un precio y mi colaboración con ustedes también lo tendrá, pero como sabrás hay cosas que ni todo el oro del mundo puede conseguir para un hombre.

Diciendo esto Bruno extiende un documento a Robert y al revisarlo Robert mira a Bruno fijamente, en el rostro de Bruno no hay en menor signo de duda. Luego Robert extrae del documento una foto y después de meditarlo unos minutos dice.

– No será fácil pero la vida esta llena de retos a superar.

Continuara…
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