no son dos sino tres2Notas Aclaratorias:

sin-tituloEl presente trabajo es un relato de ficción. Los nombres, lugares y eventos son producto de la imaginación del autor. Las situaciones descritas aquí son en el mejor de los casos imposibles o muy inmorales en el mundo real.

El presente capítulo es parte de la serie “Las Profesionales” publicada en la categoría Amor Filial y Control Mental. Este capítulo en especificó presenta contenido de Amor Filial, también presenta situaciones de Dominación y Violencia Sexual. Si no es usted afín a estos géneros por favor se le pide no leer este escrito.

Las Profesionales son relatos originalmente escritos en español y no existen versiones en ingles o en otros idiomas por el momento. 

Las situaciones sexuales descritas en estos relatos son producto de la ficción. En el mundo real, existen serios peligros de enfermedades de contagio sexual, practique el sexo seguro. Use preservativos y protéjase usted y a su pareja sexual.

Las Profesionales – Es tiempo de volver…

Nombre: Vanessa Harper.

Profesión: Oficial de Policía.

Ubicación actual: Cuartel General Policía Metropolitana.

Status: Disable – Inactivo.

Había sido un largo día recorriendo las calles de la gran ciudad. Por lo menos había sido un día sencillo, solo dos llamados por hurto menor, dos infracciones de transito, una por estacionar en lugar prohibido, otra por conducción con aliento alcohólico y una falsa alarma de infante extraviado. Solo el asfixiante tráfico de la ciudad era lo suficiente para que la oficial Vanessa Harper anhelara unas vacaciones o si se pudiera un cambio de ambiente algo más tranquilo.

En eso pensaba Vanessa mientras la llave abierta de la ducha, en los vestidores de damas de cuartel general de policía, mojaba su cuerpo limpiando su piel y el jabón dejaba sobre el un rico aroma a flores frescas. No era tarde pero ella si era la última oficial en salir del turno, así que los vestidores estaban literalmente desiertos.

Vanessa cubriendo su cuerpo desnudo con una toalla se miraba al espejo mientras, secador en mano, terminaba de dar forma a su cabello. Mientras se observaba le pareció una tontería pero casi no reconocía a la chica que le devolvía la mirada desde el espejo. Su piel era perfecta y sus pómulos eran ahora más estilizados haciendo juego con su nariz perfilada, su rostro se había acentuado al perder peso siguiendo un estricto régimen de alimentos sanos y ejercicios para tonificar su figura.

Mirando su figura que ahora cubría con la toalla blanca que contrastaba con su piel color ébano, el casi desconocido reflejo del espejo le mostraba un par de redondos, firmes y paraditos pechos que marcaban sus duros pezones en la toalla. La sonrisa picara y perfecta del reflejo casi la hizo ruborizar al ser cómplices del morboso gusto que había desarrollado por estar desnuda, ese pensamiento le hizo sentir más duros sus pezones y sentir como su coño se empapaba a medida que su temperatura aumentaba. Vanessa luchó por concentrarse en su cabello y olvidar su calentura pues dejar que siguiera adelante implicaba volver a tomar otra ducha, esta vez una ducha fría, destruiría todo el trabajo que le había costado que ahora su cabello finalmente estuviera seco.

Se puso a pensar en su trabajo para distraerse. Ya estaba por aplicar para la prueba de detectives y subir su rango a Teniente, fácilmente conseguiría aprobar esa prueba que consideraba hecha para idiotas, ella era una mujer inteligente y hermosa, claro que solo su inteligencia le ayudarían a detener a los chicos malos pues ella era una “buena chica”, solo recordar esa simple frase fue suficiente para que las piernas de Vanessa se debilitaran y su cuerpo se erizara mientras ella sentí como su respiración y su corazón aceleraban su ritmo mientras su coño se inundaba.

Le tomo dos o tres segundos recuperarse agarrando con fuerza la mesa donde descansan los lavamanos y mientras se miraba al espejo y sonriendo le dijo a su reflejo.

– Si no te conociera tan bien como te conozco pensaría que te estas volviendo toda una puta…

En ese momento su teléfono móvil empezó a sonar, reconociendo el numero Vanessa contesto alegremente.

– “Hola”

– “¿Hola Vanessa esta sola?”

– “Si lo estoy, por qu…”

– “DREAMLAND”

Nombre: Dennis Sandoval.

Profesión: Ingeniera Química.

Ubicación actual: Restaurante Italiano, Área comercial.

Status: Disable – Inactivo.

La tarde ya casi moría y Dennis había pasado una amena velada con su nuevo galán, habían tomado un café, reído de lo lindo y mientras seguían mirándose y comiéndose con las miradas la noche se iba apoderando de la ciudad.

Mientras el galán se preguntaba que había sido aquello que hizo cambiar tanto a Dennis, segundos después desecho ese pensamiento y se concentro en imaginarla desnuda sobre él mientras la penetraba, acariciando ese hermoso par de pechos que casi se desbordaban por esos nuevos y reveladores escotes que Dennis ahora gustaba tanto lucir.

Dennis se preguntaba como se había negado tanto tiempo en acostarse con su nuevo galán, ya lo había probado en la oficina, la sesión sobre el escritorio había sido, dura, plena, gratificante pero sobre todo muy corta, debido particularmente a que en cualquier momento podían tocar la puerta y sorprenderlos, aunque en verdad eso era lo que mas morbo y placer daba a la situación… A parte de que ese chico que la desvestía con la mirada desde el otro lado de la mesa era casado.

Sintiendo como su coño volvía a quedar completamente inundado y palpitando de excitación Dennis con una picara sonrisa le comenta a su galán.

– Ve pidiendo la cuenta, mientras voy al baño…

– Crees que podría acompañarte.

– Lo creo posible, pero no creo que los administradores tengan ganas de escuchar mis gemidos, llamarían a la policía para que nos lleven por conducta inmoral… aunque esa sea una de mis fantasías…

– ¿Hacerlo en un baño público?

– También suena bien, yo hablaba de que me esposaran… Pero me gusta como piensas.

– Quiero escucharte gemir…

Sin dejar de sonreír Dennis se levantó de la mesa y moviendo rítmicamente sus caderas se alejó con rumbo al baño, el chico sintió como su pene dio un brinco y se puso más duro al ver como ese par de nalgas latinas, apenas cubiertas por esa minifalda, se balanceaban al compás del “clac-clac” de los tacones de aguja que sostenían esas torneadas piernas de piel canela.

Un momento después Dennis salía de un privado del baño, limpiaba sus manos mientras el reflejo del espejo la miraba complacida pues Dennis hacia varias semanas había aceptado su total cambio de imagen, su color de cabello, su aumento gradual y sustancial de senos, su nueva forma de maquillarse y vestirse que traía locos a más de cuatro hombres y alguna que otra chica en su oficina. Pero lo primordial, Dennis había aceptado que muy por el contrario a toda su educación, principios y valores, el sexo era lo más gratificante en su vida.

En ese momento su teléfono Mobil empezó a sonar Dennis lo saco de su bolso, reconoció el número y contesto alegremente.

– “Hola”

– “¿Hola Dennis esta sola?”

– “Si lo estoy, estoy en el baño, puedo llamarte lueg…”

– “DREAMLAND”

Nombre: Gissel Fanovich.

Profesión: Abogada.

Ubicación actual: Torre 101 – Oficial Centrales de Duval & Asociados.

Status: Disable – Inactivo.

La abogada Gissel había estado con un humor de perros la última semana y media, luego de esperar y dar por hecho que ella sería la ganadora del puesto de acompañante junto al Dr. Duval a la gran gala benéfica que esa noche se daría en la zona cultural de la ciudad. Al final la ganadora había sido “la estúpida” de Noris, quien la había superado por un mínimo margen en las pruebas de desempeño y aptitud profesional de la oficina.

Lo que más enfadaba a Gissel era que ella había quedado como una estúpida perra trepadora ante el propio Dr. Duval, cuando al darse cuenta de que Noris le ganaría, ella se había quedado hasta muy tarde para conversar a solas con el Dr. Duval, todo iba bien hasta que tocaron el tema de la gran gala y ella dijo sin titubear que “haría cualquier cosa con tal de tener el privilegio de acompañarlo en una noche tan importante… cualquier cosa”

Dos minutos después ella estaba topless con su falda ejecutiva enrollada en su cintura, mientras Duval sostenía con una mano una de sus nalgas y con la otra le acariciaba la espalda o le sostenía una teta mientras le mamaba o le mordía delicadamente un pezón, subiendo y bajando ella sentía como el erecto pene de Duval, previamente mamado con maestría por ella, entraba y salía de su húmedo coño. Momentos después, por solo dos o tres segundos una duda razonable paso por su cerebro cuando nuevamente estaba arrodillada en la alfombra esperando que Duval descargara su semen en su cara y en sus duros pechos mientras lo masturbaba con una mano y con la otra se metía tres dedos en el coño. Que carajos hacia ella en el suelo de esa oficina semidesnuda, sintiéndose caliente y excitada, después de recibir una buena sesión de sexo, sostenía la verga de su jefe mientras lo escucha respirar agitado a punto de eyacular. Valía la pena todo esto por ir a una mierda de gala y demostrar ser superior a todas las perdedoras de la oficina.

Ella era la mejor abogada de la firma, educada en las mejores universidades, sabia cuatro idiomas, tenia su apartamento, su auto propio y…. Duval descargo su leche caliente en el rostro de ella cubriéndole el ojo derecho, manchando su cabello, su mejilla, algo cayo en su boca entreabierta y escurrió hacia sus pechos… que más da, era tan excitante ser la puta golfa trepadora de la oficina. Recogió todo el semen que pudo en su boca y mirando desde el suelo arrodillada a su jefe, trago sin pensarlo.

De nada sirvió… la puta parlanchina de Noris iría a la gala y ella solo había sido una muñeca sexual inflable para recibir la leche de su jefe.

En la soledad del ascensor que la llevaba al estacionamiento de ejecutivos de la firma su móvil empezó a timbrar, el incesante repique del móvil le saco de sus pensamientos.

No tenia que mirar el número, de seguro serian Ximena o Kimaura, Xixi y Kiki o Tonta y Retonta como a ella le gustaba pensar de las dos pasantes pechugonas de la firma, estarían abajo en el auto, en la calle, esperando que ella bajara. Las tres se irían a comenzar una noche de copas y discotecas como habían acordado. Al menos en la disco o en el bar ese par de tontas servían para algo más que llevar papeles y traer el café. Ese juego de tetas eran un imán para atraer buenos machos, después de un par de tragos patrocinados por los machos que fanfarronearían de su hombría, su trabajo y su dinero, más un poco de absurda plática, ella escogería al mejor macho y le dejaría las sobras a las tontas.

Dudó por enésima vez acompañar a Puta y Reputa al bar, podía también irse a casa y cambiarse de ropa, algo mucho más cómodo y casual, algo que la hiciera pasar desapercibida. Ella estaba de humor suficiente para visitar “The Red Hand”, un exclusivo club de la ciudad, donde los que podían pagarse el lujo, se entretenían degustando vinos y quesos y las otras exquisiteces que eran la especialidad del lugar. A Gissel esa noche le apetecía una botella de vino blanco y la rubia numero 023 del catalogo.

The Red Hand obviamente era un club de sadomasoquismo donde por un precio justo Gissel podía hacer con 023 todo lo que se le ocurriera para someterla, humillarla y degradarla. Como era de esperarse 023 era lo más parecido físicamente a Noris que Gissel pudo encontrar en el catalogo y ella era la razón por la cual Gissel desde hacia semana y media se había vuelto tan asidua clienta.

Al decir lo “más parecido” entiéndase estatura, peso, tallas de culo, tetas y cintura; Hasta el color de ojos, piel y cabello. Gissel en sus muchas sesiones nunca había visto el rostro de 023 pues una mascara de cuero rojo lo ocultaba. La mascara solo permitía ver sus ojos, parte de su respigada nariz y su boca. Un collar de cuero negro con una argolla y un candado numerado 023 impedían quitarle la mascara, a menos que Gissel pagara en precio nada económico para ver el rostro de la chica.

A Gissel le encantaba esperarla de pie en el cuarto, verla entrar, verla detenerse ante ella y Gissel caminar a su alrededor viéndola solo cubierta con la mascara roja y sus zapatos de tacón de aguja, le encantaba agarrarla por el cuello y mientras la sofocaba un poco preguntarle:

– “¿Cuantas pingas y coños te has comido hoy perra estúpida?”

– “Me comí 7 vergas y 4 cucas mi señora”

Un “Plff” fue el siguiente sonido que lleno la habitación.

– “¿Dime lo que eres?”

– ” Soy una perra estúpida, una simple puta, un culo, una cuca, una boca y un par de tetas”

Otro “Plaff” seguido de otros dos llenó la habitación mientras Gissel descargaba a cachetadas su enojo por perder su lugar en la gala junto al Dr. Duval. A Gissel no le tomo mucho tiempo entender el nombre del local mientras sentía su mano caliente después de varias sesiones de cachetadas y nalgadas que 023 aceptaba con gusto, Gissel se sentía poderosa sentada en la cama con sus manos rojas y su propia “perra Noris” comiéndole el coño acomodada a 4 patas entre las piernas de la gran abogada.

El móvil volvió a sonar esta vez con un timbre diferente al anterior, la insistencia de las llamadas pusieron a Gissel de peor humor. Sin siquiera molestarse en mirar el identificador de llamadas contesto con un tono de voz que no dejaba dudas sobre su enfado.

– “Diiime…”

– “¿Hola Gissel estas sola?”

– “Si estoy sola, como te explico que me molesta que me llames tan…”

– “COCKSUCKER”

Tres pisos más abajo, en un auto estacionado a un costado del edificio, Ximena y Kimaura esperan a que Gissel bajase en su auto último modelo a la calzada para seguirla al bar donde regularmente inician sus noches de copas.

Aburridas de escuchar música y comentar los últimos chismes de la oficina conversaban mientras Gissel, para variar, hace que ellas desesperen por llegar al bar.

– ¿Cuanto más puede tardar?

– No lo sé, no contestó mi llamada, debe estar ocupada.

– O no quiere contestar tú llamada, ¿Dime otra vez por qué salimos con esa víbora de dos patas?

– Por que es tan egocéntrica y pedante que para no humillarse con nuestro dinero, ella termina pagando las cuentas, solo es cuestión de darle suficiente alcohol…

Ambas ríen mientras recuerdan las últimas salidas con Gissel.

– La verdad si no fuera por eso, no iría con ella ni a la esquina. Siempre se hace la importante y se lleva al mejor tipo.

– Si, también me molesta cuando hace eso, aunque algunas veces nos ha ido muy bien.

– Si, pero generalmente nos toca compartir el galán.

Ximena con su mano acaricia la pierna de Kimaura y sonriéndole le dice:

– Por lo general me encanta compartir un galán contigo, me encanta estar los tres en la cama. Sentir como él me bombea y yo meto mi carita entre tus piernas par escucharte gemir.

Lentamente sus rostros se van acercando mientras Kimaura toma la mano de Ximena y la va guiando bajo su falda rumbo a su coño, estando a centímetros de que sus labios y lenguas se toquen, Ximena se separa al ver el auto de Gissel salir del edificio y entrar en el tráfico.

– Mierda, ¿Se olvido de nosotras o qué?

Encendiendo el auto entran al tráfico de la tarde y siguen al auto de Gissel, a dos cuadras ya están por alcanzarlo cuando Gissel gira a la izquierda.

– ¿Pero qué pasa con esa loca? El bar esta hacia el otro lado.

– ¿Será que vamos a un lugar nuevo?

– No tengo idea pero voy a llamarla hasta que conteste.

Ximena está a punto de remarcar cuando su teléfono empieza a timbrar

– Debe ser ella…

Sin dejar de conducir tras de Gissel contesta la llamada.

– “¿Hello Gissel?, hola… Sí… Ella esta a mi lado…Ok”

Kimaura observa como la expresión de Ximena cambia de una radiante sonrisa a lo que podría definirse como una total desconexión de la realidad, sus ojos se vuelven vidriados y opacos mientras su boca queda entreabierta.

– ¿Pero qué carajos te pasa Ximena estas bien?

Ximena no contesta y guía el auto al borde de la calzada y se detienen. Apartando el teléfono de su oído le dice a Kimaura:

– La llamada es para ti…

Kimaura toma nerviosa el teléfono y sigue mirando asustada a Ximena, que sigue allí mirando la nada, con la voz entrecortada contesta el.

– “Hola… ¿Quien es, qué le dijiste a mi ami…?

– “COCKSUCKER”

Lo último que la mente conciente de Kimaura pudo ver fue a Ximena separando las piernas y apartando de su coño sus bragas, mientras ella sentía como su propio cerebro se apagaba y sus piernas se abrían de par en par como las de su amiga.

– “¿Me escuchas claramente perra estúpida mama vergas?”

– “Si escucho claramente…”

– “Haras todo la que te ordene y te sentirás feliz de hacerlo por que la obediencia es placer…”

– “Todo lo que ordenes… La obediencia es placer…”

– “A tu lado esta sentada una perra tan estúpida como tú, con las piernas abiertas masturbándose mientras espera que le llenen en coño, quiero que del bolso de ella saques un huevo vibrador, lo humedezcas un poco y se lo metas en el coño a la zorra”

– “Así lo haré”

Tomando el bolso de su amiga, busca hasta el fondo del bolso y descubre un ovalo de color plata que en un extremo tiene un hilo y el hilo finaliza en una argolla plateada, con total práctica Kimaura empieza a babear y esparcir su saliva sobre toda la superficie del huevo, luego girándolo lentamente escucha un clic y siente como el aparatito cobra vida vibrando con fuerza suficiente para moverse en las manos de Kimaura. Ella lo toma con fuerza y mirando a la cara de Ximena empieza a deslizar el huevo dentro del húmedo coño de su amiga que gime, pero sin moverse ni oponer resistencia. Lentamente el intruso va ganando terreno, lo envuelven los labios vaginales y Ximena lo siente a la mitad del camino y suelta un gemido largo al sentir como con un casi inaudible “Glup” el huevo queda dentro de ella.

– “Esta hecho como me lo ordenaste…”

– “Buena chica, ahora mastúrbate para mi y entrégale el teléfono a tu amiga.”

Kimaura obedece y entrega el móvil a Ximena mientras ella aparta sus bragas y después de mamar y lamer sus tres dedos los introdujo en su coño.

Ximena escucho atentamente las órdenes que recibió por el móvil, tomó el bolso de Kimaura y repitió el proceso con el huevo vibrador que sacó del bolso de Kimaura, babeándolo, activándolo y metiéndolo en el coño de Kimaura.

Ambas permanecieron sentadas y el murmullo de los huevos se hizo casi imperceptible, entre los gemidos y la agitada respiración de las chicas. Ximena cerró el teléfono y dirigiendo el auto a la calzada entró al tráfico de la ciudad tomando el mismo rumbo que hacia minutos habían visto tomar a Gissel.

A varios kilómetros de distancia en una amplia sala parecida a un centro de control de tráfico o un centro de monitoreo espacial, con pantallas gigantes, teléfonos y equipos de última tecnología de Sistema de Posicionamiento Global, varias chicas sentadas en sus estaciones de monitoreo iban cerrando sus llamadas, quitándose los auriculares se levantaban y salían de la sala. Al final solo 6 chicas permanecieron en la sala observando con atención la pantalla principal de la sala donde un mapa mostraba todos los sectores de la ciudad y sus alrededores. En el mapa varios cientos de puntos rojos se desplazaban sin orden o coherencia, pero poco a poco cada uno de los puntos se detenía unos segundos cambiando a un color amarillo y finalmente la luz cambiaba a verde, poco a poco cientos de puntos cambiaban a verde y todos tomaban la misma dirección hacia el nuevo distrito cultural de la ciudad, específicamente hacia el nuevo edificio de conciertos y eventos.

Cuando la luz etiquetada como Vanessa Harper cambio a verde, bajo el nombre se pudo leer “Enable – Activada” y dos minutos después el mapa mostró que salía del cuartel general de la policía de la ciudad, Helen Bells tomó un teléfono y con una voz que no ocultaba su emoción y excitación dijo a quien escuchaba al otro extremo de la línea.

– “Todos los elementos de los lotes están en camino Amo”

– “Buena chica Helen, un trabajo excelente como siempre”

– “Gracias Amo, espero tener mi recompensa pronto”

– “Claro que la tendrás, ahora se una buena chica y encárgate de recibir los paquetes, te veré luego”

Robert Sagel cerro la llamada y observo, a través de un enorme ventanal en el piso más alto del edificio de conciertos y eventos, como la noche devoraba la ciudad, dos luces provenientes de enormes reflectores desplegaron columnas de luz que marcaban el lugar a donde muchísima gente se dirigía esa particular noche. Algunos por voluntad propia, otras sin voluntad, pues no tenían la menor opción y avanzaban hacia las luces como las polillas vuelan a la flama de una vela.

Aquellos primeros años parecían ahora tan lejanos, cuando la operación empezó tan solo con la colaboración de una psiquiatra con intereses ocultos en sus pacientes más hermosas, fue muy fácil convencer a Carol Arellanos de participar en el proyecto, ella llevaba años haciendo mierda los sesos de sus ingenuas pacientes que salían de la consulta de Carol felices sin saber que por hora y media habían sido los hipnotizados juguetes sexuales de la buena doctora.

Ni que hablar de la discreción y excelente oportunidad que ofrecía la Clínica Dental del Dr. Barreto, donde además de un excelente trabajo dental las bellas pacientes, con un poco de ayuda química y drogas, ofrecían al Dr. la oportunidad de acariciarles las piernas, los pies, las tetas y el coño, todo esto bien documentado en video para el posterior deleite del doctor.

Decirle a Barreto que con su contribución obtendría muchísimo más que acariciar o mamar a sus clientas fue como proponerle al lobo cuidar de las ovejas.

Con aquellos dos puntos de selección y reeducación funcionando la operación por fin despegó y en un tiempo que a todos pareció eterno, un par de decenas de lindas esclavas sumisas estuvieron listas para empezar a generar placer y ganancias.

Todo fue bueno al principio y una lista de clientes exclusivos, estudiados a fondo y con un increíble poder adquisitivo se creo con rapidez entorno a la decena de jóvenes profesionales que se ofertaban a los más selectos y morbosos miembros de la sociedad de la ciudad. Pero como en muy pocos casos la perfección es una de las metas más ambiciosas de cierta clase de personas, Robert podía ser un perfeccionista obsesivo.

Aunque el servicio de esclavas sexuales fue rápidamente aceptado y muy solicitado, distaba mucho de lo que Robert había imaginado. El tiempo de reprogramación de aproximadamente 3 meses era demasiado para la creciente demanda de clientes que solicitaban novedades. Igualmente esclavas sumisas que prácticamente eran solo zombies sexuales sin voluntad, a las cuales literalmente había que activar de forma presencial y llevar de la mano hasta donde el cliente solicitara, eran una tarea que hacían impráctica la operación.

El primer golpe de suerte llego cuando Robert haciendo investigaciones dio con los experimentos y desarrollos de pruebas de conductivismo y regeneración neuronal de la Dra. Helen Bells. Tomo muy poco tiempo para que la inocente y visionaria Dra. Bells, fuera convencida de que Robert y su consorcio financiarían las nuevas pruebas y subieran la investigación al siguiente escalón, pruebas en humanos.

Helen podía ser muy inocente pero no estúpida. Poco tiempo le tomó a la doctora darse cuenta que los planes de Robert no eran la regeneración neuronal, eran la reprogramación neuronal. Lamentablemente para ella ya todo el material necesario para continuar pruebas independientes había sido robado por el buen Robert, cuando Robert propuso a Helen un porcentaje de utilidades y le detallo el uso de la nueva tecnología ella lo rechazo de plano.

A Robert no le quedo más remedio que tomar a Hellen como otro espécimen de pruebas. El resultado fue para todos inesperado, debajo de la inocente, recatada y a veces temerosa investigadora dormía en su subconsciente una perra insaciable, adicta al trato duro y sádico, esa otra personalidad devoro la personalidad primaria de Helen, pero mantuvo su altísimo coeficiente intelectual, teniendo ahora por meta demostrar que en cada chica había una puta perra reprimida esperando ser liberada.

Finalmente se conseguía la autonomía suficiente y la capacidad de tener a una chica completamente “conciente” de sus actos, con una personalidad secundaria deseosa de obedecer, adicta al sexo y a ser usada como un mero juguete sexual. Esclavas que podían ser activadas vía telefónica y que con gusto complacerían a cualquier cliente en cualquier lugar, y luego de ser usadas simplemente despertarían a su rutinaria y aburrida vida. Cuando Robert pensó tenerlo todo resuelto, la demanda sobrepaso la oferta.

Un segundo golpe de suerte llego en la figura de uno de sus principales proveedores y posteriormente cliente y socio, James Michael Baxter quien había ya solicitado la ayuda de Robert para resolver un lío de faldas de oficina, ahora se presentaba con la propuesta de entregar el control total de las Clínicas Baxter, que eran financiadas por él, pero administradas por su esposa Susan Baxter.

El motivo, a parte del bien común, era la venganza. James había llegado al límite de la tolerancia sobre los malos manejos de las finanzas por parte de su esposa y sobre la compulsiva necesidad de ella en acostarse con hombres y mujeres, lo que a parte de dejarlo a él como un imbécil, estaba destruyendo la imagen pública de sus compañías. Eso sin contar la actitud prepotente y déspota de sus hijastras y las fiestas desenfrenadas que en más de una ocasión habían sido motivo de primeras planas de tabloides de chismes y escándalos, esas tres perras harían que el apellido Baxter pronto no valiera un solo centavo, en un mundo donde la credibilidad y apariencia lo son todo.

Fue una transacción de lo más conveniente para ambas partes, con un golpe de manos James Baxter se convirtió en un hombre que podía hacer realidad la fantasía de muchos al poder cojerse a su esposa y a su amante al mismo tiempo y en su propia casa, y si eso fuera poco las otras dos invitadas a la cama eran sus hijastras. Turnando a las 4 perras en la habitación mientras se cojia a una o a dos a la vez, las otras dos miraban la escena masturbándose solas o ayudaban mamando coños o la verga de James cuando él lo ordenaba. En pocas palabras La vida era muy buena para James. Por otro lado Robert conseguía apoderarse de todos los centros y salones de belleza del Grupo Baxter, lo que generó miles de nuevas sumisas esclavas a las que se les aplicaba la última tecnología en reprogramación y aunque parecía una gran ironía, ellas felizmente pagaban fuertes sumas por ser reconvertidas en esclavas sumisas. Ir a la sala de belleza se volvía para ellas una droga, un deseo compulsivo que debían saciar.

Finalmente todas las piezas del rompecabezas estaban en su lugar, bueno casi todas, pero Robert miraba satisfecho la pantalla de su smartphone mientras veía como los centenares luces verdes convergían hacia su ubicación. Se aparto de la ventana por donde también podía ver la marea de personas que empezaban a agolparse en ambos lados de la alfombra roja por donde en cuestión de horas desfilarían los ricos, famosos y poderosos de la ciudad.

Robert abrió su saco y de un bolsillo extrajo una foto, observo un momento la imagen y dando un par de pasos atrás se escucho un “plog” cuando Robert sacó su verga de la boca de María Patricia Zurita, la afamada reportera de noticias, que desnuda se mantiene de rodillas mamándole la verga y los huevos a Robert. Él se acomodo el pantalón, guardando su verga y ajustó su smoking guardando nuevamente la foto en su bolsillo, mientras la insatisfecha Patty lo miraba suplicándole por seguir mamando.

– Buena chica, ahora córrete para mí…

Robert volvió a mirar por el ventanal y sonrió al escuchar gemir a la putita reportera que convulsionaba sin control de su cuerpo y sus deseos.

– Levántate, vístete y ve a que te maquillen y alisten para la gala, necesito que hoy te veas más radiante que nunca.

– Siiiii… si mi señor.

Consultando su reloj y volviendo a mirar por la ventana Robert dice en voz alta:

-Ya es tiempo de volver…

Continuara…

En principio agradecerles a todos los que se han tomado su valioso tiempo en leer este relato y les insto escribir sus comentarios. Saber su opinión es la mejor manera de mejorar los relatos.

Esta entrega se publica para celebrar el primer año del blog dedicado a las profesionales:

http://lasprofesionales.wordpress.com/

Agradeciendo las 12,000 visitas al blog y las 183,000 en Todorelatos, espero esta entrega sea el preámbulo al esperado final de la serie.

Blackfires.

blackfires@hotmail.com