Hace tres semanas que salí de la cárcel. Me han tenido dos años por robar cuatro euros de nada. No les importó que fuera para comer mi madre y mi hermana. Me encerraron y las dejaron desamparadas.

En estos dos años se han llenado de deudas, porque los prestamistas saben que yo respondo por ellas y les han dado lo que necesitaban. Ahora me toca a mí devolverles el dinero y los intereses, que son muchos. Por eso es que ahora tengo que trabajar más para pagarles.

La semana pasada había quedado con un amigo para que me recogiese e ir juntos a dar un palo a unas naves industriales sin vigilancia. Nos habíamos enterado de que esa noche guardan bastante dinero. Suficiente para cancelar la deuda.

Mientras esperaba en una calle entre mi casa y la suya a que me recogiese, algo distrajo mi atención. Vi que salía una preciosa muchacha de la casa de enfrente. Dediqué un instante a admirarla. Ella, cerró la puerta y se colgó el bolso de su hombro. En este gesto, quedó enganchada su corta falda en él y me mostró sus largas piernas y una buena parte precioso culo, donde no pude apreciar si lleva tanga o nada.

Toda ella era provocación. El top pequeño y apretado, empujado por unos pechos generosos, una minifalda negra y las botas de tacón, casi no cubrían su cuerpo. Rubia, buenas tetas y culo redondo completaban la imagen. Creo que me enamoré de ella en ese mismo momento.

-Mmmm Qué a gusto me follaría a esa tía. Voy a seguirla.

Me dije para mí solo.

Llevo dos años sin follarme a una tía, matándome a pajas en chirona y, como mucho, algún culo. Por lo que sólo con verla se me puso dura al instante. Y no sólo por llevar tanto tiempo sin mujeres, sino porque ella era especial. Desde que salí me he cruzado, hablado y mirado a cientos de ellas, pero ninguna me ha causado tanta impresión.

Está empezando a anochecer, ella tomó la dirección desde la que tenía que venir mi amigo. Yo la seguí por la otra acera, sin dejar de mirarla, hasta que el sonido de un claxon me hizo ver que mi amigo me esperaba. Nada más entrar en el coche, le dije:

-Rápido Cañas, da la vuelta y sigue a esa tía. Me la quiero follar esta noche.

-¿Pero estás tonto, Richi? ¿Vas a perderte un palo como el de esta noche que nos hará vivir como reyes una temporada? ¿Y encima por una puta como esa? Con lo que nos vamos a repartir, puedes tener putas de esas a cientos.

Además de no poder hacer nada, porque había arrancado rumbo a nuestro destino, tuve que reconocer que tenía razón. El trabajo salió perfecto. Cuando terminamos, yo seguía empalmado, por lo que pedí al Cañas que fuésemos de putas, pero llegamos tarde y ya habían cerrado.

No pude más y tuve que hacerme una paja apoyado en el coche, ante las risas del Cañas al principio, y con su compañía después, apostando a quién duraba más. La apuesta de las dos cervezas la ganó él.

Durante toda la semana he estado controlando sus salidas y entradas. La he visto quedar con sus amigas, la he visto pasear con su novio. La he visto subir al coche de él y volver ya de noche moviéndose extrañamente al bajar del coche. Cada día me gustaba más. Estaba enamorado de ella.

Intenté entrarle varias veces, tanto cuando estaba sola como cuando estaba con sus amigas en el bar, pero en todas ellas o bien me rechazó o bien me ignoró.

Pero yo no podía vivir sin ella. Necesitaba hacerla mía y ayer, por fin, me decidí. Si no quería por las buenas, sería por las malas, pero iba a ser mía sí o sí.

Pedí prestada la furgoneta al Chata, la limpié bien de todos los restos metálicos y virutas de chatarra que tenía para no salir heridos y eché un viejo colchón en su interior. No tiene ventanillas laterales, y si tiene un separador de malla entre el conductor y la caja, sobre el que puse un gran trozo de tela. Compré una caja de viagra, distraje unas esposas, un antifaz, una bola y una cuerda en un sex-shop, mientras compraba una caja de condones y me fui a buscarla. Aparqué en un callejón por el que pasaba habitualmente y que siempre estaba vacío y esperé a que llegase.

Cuando la vi llegar, me puse un pasamontañas que solamente dejaba visibles mis ojos y labios, y preparé el cuchillo de monte. Mi corazón latía a mil por hora. Estaba más nervioso que en cualquier robo, atraco o acto vandálico en el que hubiese estado, ni siquiera en mi primer robo estaba así. Al pasar a mi lado, abrí la puerta corredera lateral, salté de golpe a cogerla del brazo y tire de él haciéndola caer en el interior, al tiempo que la puerta se cerraba sola.

-Aaaaayyy. ¡Pero qué…!

Con el susto de mi aparición al abrir la puerta y la sorpresa, no le dio tiempo a reaccionar. Me eché sobre ella, coloqué la mano sobre su boca y el cuchillo en su cuello y le dije:

-¡Si gritas te corto el cuello! Estate muy calladita. ¿Lo has entendido?

Hizo un movimiento afirmativo con la cabeza.

Me puse a caballo sobre ella, con una rodilla a cada lado, sujetando los brazos bajo ellas y coloqué el cuchillo en su garganta, pinchando ligeramente.

-¡Abre la boca todo lo que puedas!

-¡Por favor no me haga…!

-¡CALLATE Y ABRE LA BOCA! – Le grité al tiempo que pinchaba y hacía salir una gota de sangre de su cuello.

Lo hizo y rápidamente coloqué la bola bien adentro y la sujeté detrás. Ya sin poder gritar, liberé sus brazos, adormecidos al cortarles la circulación con mi peso, la hice darse la vuelta y coloqué las esposas en sus manos. Luego le até los muslos juntos, por encima de las rodillas y de ahí a los tobillos e hice que doblase las rodillas para atarlas a las esposas. Quedó totalmente empaquetada e inmovilizada boca abajo.

Salí para ponerme al volante y conduje hasta las afueras de la ciudad. Aparqué en una zona boscosa, a cubierto de miradas indiscretas, que ya había utilizado en otras ocasiones con mis amigos para nuestras actividades delictivas. Me metí en la parte trasera y cerré las puertas para evitar posibles interrupciones indiscretas.

-Bien, putita, vamos a ver ese cuerpo

Llevaba un vestido corto y fino, de tirantes, que se le había subido hasta enseñar la lorza que su culo redondo, (su maravilloso culo), hacía con sus piernas. La subí todavía más, dejando a la vista el hilo de su tanga.

-ZASSSS, ZASSSS

Le di un golpe en cada cachete.

-Buen culo. Me va a encantar follarlo.

-MMMMM, MMMMM, MMMMM, MMMMM.

-¿Lo estás deseando, eh?, no te preocupes que todo llegará. Te voy a desnudar y más vale que colabores. Si colaboras, terminaremos pronto y saldrás viva y sin daño de aquí. Si no lo haces te haré lo mismo pero sufrirás más.

Omití lo de salir viva intencionadamente, pero no debió de darse cuenta.

-Ahora voy a soltarte las manos, espero que no hagas tonterías.

Desaté la cuerda de sus manos, lo que le permitió bajar las piernas, y solté las esposas. Le di la vuelta para dejarla sentada. Bajé los tirantes de su vestido, pero ella intentó evitarlo llevando sus manos a las mías para impedirlo.

-NNNNN PFMMM

-ZASSSS ZASSSS

Me deshice de su mano y le di un bofetón con todas mis fuerzas y seguido, otro en el otro lado. Cayó de lado sobre el colchón llorando.

-Si prefieres esto, yo no tengo inconveniente en seguir. ¿Quieres más?

Negó entre lágrimas. La agarré del pelo y volví a colocarla sentada. Esta vez sí que se dejó bajar los tirantes del vestido y hasta colaboró en sacar los brazos. No llevaba sujetador. Ante mis ojos maravillados quedaron sus preciosas tetas, como pirámides de Egipto incrustadas en su pecho.

El movimiento de bajar su vestido, me llevó a acercar la cabeza a ellas y no pude evitar sacar la lengua y lamer uno de los pezones. Enseguida, la mano de ella fue a cubrirlo, apartándome la cara.

-ZASSS.

Una nueva bofetada la tiró de costado. Volví a levantarla tirando del pelo.

-¿Qué te pasa zorra? Es que no entiendes o es que te gusta que te sacuda. ¡Eh! ¿Te gusta que te sacuda?

-MMMMmno.

Negó con la cabeza

De un empujón, volví a tumbarla sobre el colchón y terminé de sacarle el vestido por los pies. Desnuda estaba impresionante sus tetas, grandes y tiesas, su cara de líneas suaves, que no le perjudicaba su pelo revuelto y despeinado, su tripa plana, su coño apenas cubierto por un triángulo minúsculo y transparente a través del que se vislumbraban sus pliegues sin la más mínima muestra de pelo.

La volví a poner boca abajo para admirar su culo y acariciarlo, sintiendo los pequeños temblores de su cuerpo que eran más pronunciados en él. Lo recorrí con mis manos, acariciándolo, para terminar con dos palmadas en sus cachetes al tiempo que le decía.

-Venga, cariño, no perdamos más tiempo.

Solté las cuerdas de sus piernas y, cuando se vio libre, intentó moverse, pero un puñetazo en la espalda, la dejó totalmente inmóvil. Luego volví a colocarla boca arriba

Como la cuerda era larga. Até su tobillo derecho con su muñeca derecha y llevé la cuerda para pasarla por un agujero en uno de los lados del chasis de la furgoneta, hasta otro agujero igual en el otro lado, para terminar atando su otra muñeca y tobillo. Con esto, quedó totalmente abierta, con los pies elevados e inclinados hacia su cabeza.

Saqué de nuevo el cuchillo y rodeé con la punta sus pezones, mientras ella miraba aterrorizada, fui bajando por el pecho, su estómago, hasta llegar a su tanga, por el qué metí la punta, para desplazarla hasta la tira lateral y cortarla, luego hice lo mismo con la otra. Guardé el cuchillo, con un suspiro de ella y retiré la prenda cortada.

Bajé mi nariz hasta su coño, buscando encontrar su olor, sorprendido, me encontré con que mostraba algunas gotitas y los bordes humedecidos. Se estaba excitando. Me desnudé completamente, dejándome solamente el pasamontañas y me coloqué entre sus piernas, y me puse a acariciar sus pechos con ambas manos, estrujándolos. Su turgencia me fascinaba. Disfruté un rato amasándolos Cuando cambié para chupar uno de sus pezones, pude sentir su gemido a pesar de la mordaza hasta que se le pusieron duros. Baje por su pecho y vientre pasando la lengua por donde antes había pasado el cuchillo, hasta que llegué a su coño. Estaba totalmente depilado y suave como el de una niñita.

Lo recorrí alrededor con mi lengua desde encima de su clítoris, bajando por un lado, hasta el perineo y subiendo por el otro. Le di varias vueltas, acercándome cada vez más a su raja, sintiendo cómo se iba excitando. Poco a poco se iba abriendo, dejando ver parte de su intimidad con algo de humedad, a la espera de que mi lengua la recogiera.

Bajé hasta su ano, que intenté forzar con mi lengua. Sorprendentemente se abría ante mis ataques con facilidad. Ensalivé bien mi dedo medio y se lo metí sin problemas en su culo.

-Veo que le das mucho uso a tu culo, ¡eh puta! Me hubiese gustado rompértelo, pero ya que no es posible, espero disfrutarlo bien.

-MMMMMM MMMM

-Sí, ya sé que tú también. Te voy a quitar la mordaza y me vas a chupar la polla hasta que me corra. Te lo tragarás todo y me la dejarás bien limpia. ¿Entendido?

Asintió con la cabeza. Yo me separé de ella, me tomé una viagra y preparé un bulto con su ropa y la mía para ponerlo bajo su cabeza. Le puse el antifaz y solté la mordaza. Entonces pude quitarme el pasamontañas, que me estaba asfixiando de calor

-Agua

Fue lo que dijo casi sin voz. Le puse la botella que llevaba y casi se la bebió entera.

-Gracias. Por favor. No me hagas daño…

-¡No hables si no te lo digo yo! –La interrumpí.

-Pero tengo que decirte que…

-ZASSSS, ZASSS

Dos nuevas bofetadas.

-¡QUE TE CALLES!

Intenté llevar mi polla a su boca, pero entre las piernas, brazos y cuerdas, me resultó incómodo y solamente le metí la punta un momento. Frustrado, volví a su coño, metiendo nuevamente un dedo en su culo y recorriendo con la lengua los bordes de los labios. Noté cómo se separan cada vez más con mi caricia. Mi dedo en su culo presionaba la pared con su coño para transmitirle el roce cuando lo movía.

Su respiración se aceleraba, a pesar de los intentos que hacía para que no se le notase

Yo seguía recorriendo los bordes hasta que se retiraron dejando ver el sonrosado interior, donde destacaba su clítoris duro como un garbanzo y sobresaliendo de los labios. Le hice un recorrido desde la base del clítoris hasta la entrada, rozando ligeramente la base por arriba y luego metiendo mi lengua todo lo que pude en su agujero.

-OOOOOHHHHH. SIIIIII

No pudo aguantar más y cedió al placer. Yo tampoco pude. Cambié el bulto de ropa a debajo de su culo y, tras escupirme en la polla, la puse en la entrada de su ano y se la clavé hasta el fondo.

-AAAAAAAAAAHHHH

Un grito, no sé si de dolor o placer, acompañó la entrada de mi polla en su ano la mantuve unos segundos hasta que se acostumbró y empecé a moverme. Primero despacio, pero poco a poco fui acelerando y machacando su ano sin piedad. De vez en cuando, sacaba la polla para escupir abundantemente en el agujero y seguía machacando.

La cogí de los pezones y se los estiré. Me incliné sobre ellos y los mordisqueé, lamí y volví a estirar.

Ella solamente decía:

-Ah, ah, ah, ha,…

Coincidiendo con mis envestidas.

-Oooohhh. ¡Qué culo más divino! Me voy a correr. Te lo voy a llenar de lecheeeeee AAAAAAHHHHHH

Me corrí con uno de los mejores orgasmos de mi vida. Me dejó agotado. Me dejé caer en el colchón, junto a ella. Le hice girar la cara y le estuve comiendo la boca un buen rato.

-Mira, putita, voy a soltarte. –Le dije poco después- Está todo cerrado y no puedes salir, además, ya sabes cómo las gasto. Así que, si no quieres que te rompa todos los huesos, pórtate como una buena puta e intenta disfrutar. Si lo haces así esto durará menos y te podrás ir a casa pronto. Si intentas algo, te follaré igual y luego te cortaré el cuello.

Un ligero temblor recorrió su cuerpo. Solté con tranquilidad las cuerdas que ataban sus manos y pies, que cayeron como muertos sobre el colchón.

-Ahora me la vas a chupar hasta ponérmela bien dura, y vas a tener mucho cuidado con los dientes si no quieres sentir el roce del cuchillo. ¿Lo has entendido?

-SSSi

La hice girarse, ponerse a cuatro patas y llevé su cabeza a mi polla. Enseguida se puso a mamarla. Primero se la metió en la boca hasta que tuvo suficiente dureza, metiéndosela entera al principio y luego en grandes trozos y sacándosela mientras presionaba con los labios. Tras algunos minutos, consiguió ponérmela totalmente dura de nuevo, la ensalivó bien, repasando toda con la lengua, y se la metió casi completa. La fue sacando despacio, hasta que solamente quedó el glande en su boca, aplicándose entonces a rodearla con la lengua y darle golpecitos en el borde.

Volvió a metérsela nuevamente todo lo que pudo, quedando unos centímetros nada más.

-ZASSSS, ZASSSS

Un par de bofetadas, antes de cogerla del pelo y forzar la entrada hasta que su boca llegó a mi pubis, le hicieron comprender rápidamente cómo quería que me la mamase.

Se la mantuve un rato dentro, sintiendo las contracciones de su garganta ante las náuseas y el ahogo que le producía. Se la saqué de golpe, arrastrando un aluvión de babas. Acentuó sus arcadas, pero cuando estaba a punto de vomitar:

-ZASSSS

-ZASSSS

Dos fuertes bofetadas la hicieron recuperarse, por lo que volví a meterle mi polla hasta lo más profundo, volviendo a disfrutar de las contracciones. Estuve menos tiempo, pero tuve que volver a darle nuevas bofetadas para que se recuperase.

Después de hacerlo un par de veces más, la dejé que siguiera ella sola durante un rato más. Luego la hice acostarse boca arriba, tomé el bulto de ropa, lo puse bajo su culo y me puse a frotar mi polla a lo largo de su raja.

-Mmmmmm. Me va a encantar follarte este coñito tan sabroso.

-Nooooo. Por favoooor. Que…

-ZASSSS

-ZASSSS

Dos fuertes golpes en sus tetas cambiaron sus gritos por llanto.

-¡CALLATE! Te he advertido ya antes y no lo haré más. A la próxima te cortaré la lengua.

Y para confirmarlo, coloqué el cuchillo a mano.

-Pero es que…

-ZASSSS

Un puñetazo en el estómago la dejó sin respiración y en silencio. Se dobló con las manos en su vientre y cayó encogida de lado. Yo le hice estirar la pierna de abajo, colocándola entre las mías y le levanté la de arriba poniéndola en ángulo, quedando su culo y coño a mi disposición.

Coloque mi polla en su entrada y, de un solo empujón, se la clavé hasta el fondo.

-AAAAAAAAAAAAAGGGGGGGGG.

Un fuerte grito de dolor seguido de llanto, acogió mi entrada, estaba muy estrecha y casi me corro en ese momento, pero quería disfrutarla al máximo, así que fui sacando mi polla despacio, mientras ella seguía llorando. Cuando la tuve toda fuera, vi que estaba manchada de sangre.

-Vaya, vaya, así que la putita no es más que una calientapollas virgen de coño y puta de culo.

-¿Todavía no te han follado bien el coño?

-NNNo. Soy virgen todavía.

-Querrás decir que lo eras. Acabo de bautizarte como nueva puta. Y te voy a dejar bien entrenada.

Volví a escupir abundantemente sobre mi polla y volví a clavársela hasta el fondo.

-AAAAAYYYYYYY.

No le hice caso. Me mantuve un rato con la polla dentro, mientras volvía a chupar y lamer sus pezones

La sacaba despacio, escupía en ella y la volvía a meter al mismo ritmo. Lamía y chupaba sus pezones volviendo a repetir el proceso, hasta que conseguí que su coño se encharcara. A partir de ese momento, me moví con rapidez, en una follada frenética en la que pude sentir dos gemidos más fuertes con un arqueo de su cuerpo.

Cuando sentí que estaba a punto de correrme, me salí de ella, puse mi boca sobre su coño y rodeé su clítoris con mis labios. Me dediqué a chupar y aflojar, sintiendo como iba estirándose. Le metí dos dedos en el coño y me puse a follarla con ellos, sin dejar de chuparla.

Cuando sus gemidos y su cuerpo me dijeron que se había corrido, volví a clavársela y a follarla con violencia nuevamente. Aguanté todo lo que pude, hasta que…

-Jodeeeer. Puta. Me corrooo. AAAAAAAAAAA.

La clavé todo lo que pude y solté toda mi corrida. Luego seguí con ella dentro hasta que quedó flácida. Caí a su lado, mirando al techo, y cerré los ojos un momento para recuperarme.

-Joder, Edu, eres un cabrón. Sabes que quería llegar virgen al matrimonio, pero te perdono porque he perdido la cuenta del número de veces que me he corrido. De todas formas, sí que te has dado prisa. Ayer te conté mi fantasía y no has tardado ni un día en cumplirla. ¡Gracias, cariño!

Esto último lo dijo al tiempo que se levantaba apoyada sobre un brazo y con la otra mano se quitaba el antifaz.

-¡PERO QUIEN COÑO ERES TU! ¡TU NO ERES EDUARDO!

-No, no soy Eduardo. Soy Richi…

-Ya sé quién eres. Eres el gilipollas que ha intentado ligar conmigo esta semana. ¡TE DAS CUENTA DE LO QUE ME HAS HECHO, CABRÓN! ¡ME HAS VIOLADO! ¡TE VOY A DENUNCIAR PARA QUE PASES EL RESTO DE TU VIDA EN LA CARCEL!

-Espera… Estoy enamorado de ti desde que te vi…

-CERDO, HIJOPUTA, VIOLADOR…

-Era la única forma de tenerte. No podía vivir sin pensar en ti.

-MAMÓN, MARICÓN, CABRÓN, HIJOPUTA

-¡TE QUIERO!

Con estos diálogos, terminó de ponerse de rodillas y empezó a darme puñetazos en el pecho mientras seguía insultándome.

Ver sus tetas temblando como flanes, su cuerpo de curvas perfectas y su coño casi escondido entre sus piernas ligeramente separadas, junto con los efectos de los restos de la pastilla, volvieron a encenderme de nuevo, poniendo mi polla casi en su total dureza.

-ZASSS

Me levanté ligeramente y le di otra bofetada, en su cara ya roja, que la desequilibró, haciéndola caer de nuevo al colchón.

-¡Te he dicho que te calles!

Rápidamente la puse a cuatro patas colocándome a su espalda entre ellas. Intentó levantarse, pero un buen golpe con el puño entre los omóplatos la dejó totalmente inmóvil. Escupí en su culo y en la punta de mi polla y se la clavé de golpe hasta la mitad.

-AAAAAAAAAAAAAAAYYYYYYYYYY

No hice caso de su queja, sin pensarlo más, se la metí completa. Sólo emitió un gemido. Fui sacándola despacio y volviéndola a meter lentamente. Ella gemía quedamente. Poco a poco fui acelerando mis movimientos hasta que alcancé un ritmo rápido. Sus gemidos aumentaron con mi ritmo. Me incliné sobre ella para pasar mi mano por debajo y alcanzan su clítoris, encontrándome con su mano frotando su clítoris. Le retiré la mano y…

-ZASSSS

-AAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHH.

Una palmada sobre el coño disparó su orgasmo que fue largo e intenso, por lo que duraron sus convulsiones. Sus piernas no la aguantaron y quedó totalmente acostada sobre el colchón, saliéndosele mi polla de su ano. Cuando se relajó, volví a ponerla en cuatro, escupí en su ano y en la punta y volví a follarla con fuerza, al tiempo que me inclinaba sobre ellas y me sujetaba metiendo las puntas de tres dedos en su coño y frotaba su clítoris con la palma de la mano.

Estuve un buen rato, y al final, intenté aguantar mi orgasmo, pero no daba para mucho más. En el límite de mi aguante, ella volvió a correrse y entonces, prácticamente al mismo tiempo, pude hacerlo yo, echándole dentro las últimas gotas que quedaban en mis huevos.

Volvió a quedar acostada boca abajo, totalmente agotada. Yo esperé un momento para recuperarme de tan buenas corridas y me puse en pie para vestirme. Mientras lo hacía, le tiré encima el vestido y le dije:

-Vístete, puta, que te voy a llevar a casa. Después de esto puedes denunciarme si quieres. Estoy seguro que el recuerdo de esta tarde me durará toda la vida y podré aguantar con él todo el tiempo que esté encarcelado.

Se lo puso como pudo y cuando iba a coger su destrozado tanga, se lo retiré y, después de darle una pasada por su coño, me lo eché al bolsillo diciendo:

-Me lo quedo para recordarte en la soledad de mi celda.

Terminé de vestirme y abrí la puerta para pasarme al lugar del conductor. Ella salió tras de mí y se subió en el puesto del acompañante. Recorrimos el camino de vuelta en silencio, mientras ella recomponía su maquillaje y escondía las rojeces de su cara.

Pronto estuvimos frente a su casa. Había un vehículo detenido ante la puerta.

-Está mi novio esperándome. Déjame a la vuelta de la esquina de la siguiente calle.

Antes de bajarse, ya detenido el vehículo, ella sacó un pequeño bolígrafo de su bolso y tomando mi mano que tenía sobre el cambio de marchas, me escribió en la palma:

VANE 555XXXXXX

-Llámame cuando quieras violarme otra vez.

Era cerca de la media noche cuando llegamos. Me dio un beso en la mejilla y se bajó, volviendo con paso tranquilo y tembloroso hacia su casa.

Y esta es la historia. Esto pasó ayer. Acabo de escribirla y ya estoy empalmado otra vez, solamente de recordarlo. Voy a llamarla.

-…

-Vane, soy Richi. Todavía no he devuelto la furgoneta al Chata y…

-Sí. Acabo de ducharme y estoy dándome crema para calmar las irritaciones. Dame diez minutos y recógeme donde me dejaste…

-Jodeeeer. Lo siento lector o lectora. Me voy a buscarla. Si quieres comentar, te lo agradeceré, y si me valoras me animarás a contarte más. Adiós.

Richi