LA OBSESION 21

Sin títuloLo que iba a ser otro viaje de vuelta a casa después de una agotadora jornada de trabajo, se convirtió en algo que ni siquiera mi desbordante imaginación podía concebir. Justo al pasar la decimoquinta curva (ya las contaba por puro aburrimiento), la misma curva que había tomado un millón de veces antes, el destino me estaba esperando en forma de un reventón.

La curva no era muy cerrada así que pude ver con tiempo las marcas del frenazo y el trompo en la carretera y el coche con todo el lateral izquierdo dañado mirando hacia mí en la cuneta. Ella salió de detrás del coche aún humeante haciéndome señas desesperada.

Paré el coche inmediatamente y poniéndome el chaleco reflectante, salí para ver en que podía ayudarle. Hasta que no estuve a un par de metros de distancia no la reconocí. A pesar de no llevar ningún maquillaje estaba preciosa y esas piernas largas y esos ojos azul cielo eran inconfundibles. Por un momento no supe cómo reaccionar pero me repuse rápidamente y antes de que ella pudiese decir nada desempolvé mi inglés de secundaria y le pregunté :

—What can I help you? Are you OK? *

—¡Oh! ¡Gracias a Dios! —pude entenderle a duras penas —Yo estoy bien gracias, pero…

—Lo siento señorita pero por favor hábleme un poco más despacio para poder entenderla, mi inglés deja bastante que desear. —logré interrumpirle antes de que cogiese carrerilla.

—¡Oh! —volvió a exclamar ella— Lo siento estoy un poco nerviosa todavía.

—Me lo imagino, has tenido suerte. ¿Te encuentras bien?

—Perfectamente, gracias. —dijo ella de forma exageradamente lenta.

—Estupendo eso es lo importante. Ahora, cuéntame qué ha pasado y dime en que puedo ayudarte. —dije yo mientras cogía los triángulos de peligro del maletero del coche accidentado para señalar el siniestro.

—Realmente no lo sé muy bien, estoy de vacaciones y alquilé este coche en el aeropuerto y … eso fue lo único que salió bien. A las tres horas me di cuenta que el navegador no funcionaba correctamente y no me llevaba a mi destino y cuando intenté volver a modificar el destino se apagó.

—¿A dónde ibas? —Pregunté yo.

—A Sevilla.

—Pues creo que llevas horas circulando en dirección contraria. —dije yo esperando que Brooke no se ofendiera al verme intentando contener las carcajadas.

—Me salí de la autovía en cuanto me di cuenta para preguntar y acabé en un pueblo pequeñito, con gente muy amable. Me dieron muy bien de comer en el restaurante del lugar pero nadie hablaba más que unas pocas palabras de inglés. Les debí entender mal, al intentar volver a coger la autovía me equivoqué de nuevo y cuando me di cuenta estaba en el medio de ninguna parte.

—El norte de Zamora más concretamente. —puntualicé yo.

—¿Zamora? —Preguntó Brooke.

—Sí como el reino de los ladrones de Conan. —respondí yo—¿Cómo te la pegaste?

—Eso fue lo más raro. Iba despacio, intentado buscar un indicio de hacia dónde iba, cuando hoy un ” pop “. Un instante después estaba dando vueltas en medio de la curva y acabé en la cuneta. Afortunadamente choqué con la parte del pasajero y no me pasó nada.

—Coches de alquiler —dije yo observando los neumáticos peligrosamente desgastados— Hay que inspeccionarlos siempre antes de recogerlos. En fin, ahora ya no tiene remedio. ¿Has llamado a la grúa?

—Ese es el otro problema, no tengo cobertura con el móvil. El tipo que me lo vendió , muy simpático por cierto, me dijo que Livinn era la empresa que más cobertura tenía…

—… y te mintió como un bellaco. —dije yo sonriendo y tendiéndole mi móvil.

Brooke lo cogió agradecida y marcó el número de la empresa de alquiler. Después de un par de minutos de espera empezó a hablar y se interrumpió a media frase; le habían vuelto a poner en espera.

Brooke se apoyó en el maletero del coche accidentado y yo no pude evitar echarle un vistazo muuy detenido. Tenía la misma espectacular figura que mostraba en sus películas aunque no iba vestida como una zorra quinceañera. Llevaba una falda corta que mostraba una buena porción de unas piernas blancas y delicadamente torneadas y una blusa blanca traslucida que dejaba entrever su ropa interior. Un cinturón ancho, cerrado con corchetes entorno a su talle realzaba su esplendida figura de reloj de arena.

La joven sacudió su larga melena rubia para apartarla a un lado llamando mi atención sobre su cara de tez pálida y suave, sus ojos grandes, de un azul limpio, casi glaciar, su nariz pequeña y ligeramente ancha, sus labios gruesos y jugosos pintados de un rojo discreto…

—¿Perdona ? —pregunté yo abstraído en la contemplación al ver a la joven tapar el móvil y dirigirse a mí.

—Ahora que he hablado con el tipo del teléfono me he dado cuenta de que no nos hemos presentado y tú me has hablado en inglés desde el primer momento…

—Bien yo… He visto alguna de tus… películas. —Respondí yo un poco avergonzado temiendo muy bien no se qué.

—¿De veras? ¡Qué bien! —dijo ella con una mezcla de orgullo y alegría— Aun así creo que deberíamos presentarnos, al menos para que yo no esté en inferioridad.

—Me parece justo. Soy Juan Olmos. —dije tendiéndole la mano a Brooke con timidez.

—Encantada, como ya sabes, yo soy Brooke Meltdown—respondió ella asiendo mi mano con sus dedos largos y finos y dándome dos besos que me pusieron casi en órbita.

Iba a decir alguna tontería más pero una voz en el teléfono nos interrumpió salvándome del ridículo. La sonrisa de alivio de Brooke se vio sustituida por una expresión de confusión para luego pasarme airada el teléfono.

—Lo sentimos mucho —decía una voz enlatada en inglés— pero ahora mismo no disponemos de operadoras que hablen su idioma disponibles. Le rogamos que lo intente de nuevo un poco más tarde.

—Déjame —le dije colgando el teléfono y volviendo a llamar.

—Coches de alquiler La Ardilla. ¿En qué puedo ayudarle? —respondió una voz cansada de mujer al otro lado de la línea.

—Buenas noches, señorita, estoy aquí con una de sus clientas que desgraciadamente no habla su idioma. Ha tenido un accidente porque alquilan coches con los neumáticos en los alambres. Afortunadamente ha resultado ilesa pero cuando ha intentado conectar con ustedes para que le ayuden nadie se ha dignado a sacar de la cama a algún empleado que hable inglés.

—Lo siento señor, enseguida le paso con el servicio de ayuda en carretera…

—De eso nada, lo que va a hacer es enviar una grúa al kilometro treinta y tres de la comarcal ZA-23 para que recoja el coche. Yo me llevo a su cliente hasta la Valdecilla de Sanabria y les dejo las llaves del coche en el paso de la rueda delantera izquierda.

—Pero no puede dejar el coche así. —intentó protestar la operadora.

—Tampoco ustedes pueden dejar tirada a una persona en medio del monte de Zamora. —dije yo levantando la voz ante la diversión de Brooke— Además no creo que vaya a escapar nadie con su coche en ese estado.

—Es más, sin no quieren que está mujer les envíe un ejército de abogados se encargaran de tener un coche preparado para ella mañana en la plaza del pueblo. ¿Me he explicado con claridad?

—Sí señor. —dijo la telefonista intentando ocultar su cabreo.

—Se que usted no tiene la culpa de que esta empresa sea un asco, pero lo mínimo que se debe hacer es tratar de solucionar las cosas y no pasarle la patata caliente a otro. Buenas noches señorita. —dije cortando la línea antes de que la voz del otro lado pudiera replicar.

—Cómo ya nos conocemos espero que no te parezca mal que te lleve hasta un pueblo cercano donde hay una casa rural en la que podrás descansar. Lo he arreglado para que mañana tengas un coche esperándote a la puerta.—le dije a Brooke.

—¿Y el coche?—preguntó Brooke confundida.

—Que le den por el culo, igual que te dieron ellos a ti cuando les pediste ayuda. —respondí abriendo el maletero y sacando el equipaje de la actriz.

—Muchas gracias, no sé que hubiera sido de mí si no hubieses aparecido.

—Habría aparecido otro, supongo —dije yo encogiéndome suavemente de hombros y abriéndole la puerta a Brooke.

Arranqué el coche deseando que una banda de gitanos pasase por allí y les desmontase el coche a esa pandilla de imbéciles. A los diez minutos la joven se relajó y se quedó dormida. Yo no puede evitar echar una mirada de reojo a la falda ligeramente remangada que dejaba ver aquellas piernas espectaculares en todo su esplendor y no pude evitar rememorar la última escena que había protagonizado.

La historia podía ser la de cualquier culebrón. El personaje de Brooke era la enamorada esposa de un tal Nigel, un tipo guapo y genial pero que tenía el inconveniente de que no podía tener hijos. Tras intentarlo todo fracasan y no tienen más remedio que recurrir al hermano de Nigel para que se folle a la joven hasta dejarla embarazada.

A pesar de que la capacidad de interpretación no es el principal atributo en estas producciones, los protagonistas reflejaban con bastante eficacia el momento de tensión y vergüenza en el que los tres se presentan.

Brooke se ha vestido de manera sexy con un vestido negro de tirantes y falda ajustada por medio muslo y unos tacones de aguja mientras que Jan lleva unos sencillos pantalones de pinzas y un polo de manga larga que no puede ocultar sus abultados músculos.

Nigel hace el amago de retirarse para dejarles solos pero Jan insiste en que participe en la sesión de sexo para hacerlo más íntimo.

***

—No sé. Creo que si te viese follarte a mi mujer, me volvería loco de celos. —dice Nigel a su hermano.

—No lo hago por eso hermano, quiero que le hagas el amor a tu mujer conmigo, no quiero que sea un acto puramente mecánico. Un hijo debe ser creado con un acto de amor.

—Además, si ambos os corréis dentro de mí siempre habrá una pequeña probabilidad de que tú seas el padre real de nuestro hijo. —interviene ella acercándose a su esposo y besándole el cuello con suavidad.

Incapaz de rebatir los razonamientos de los otros dos Nigel accede dejándose desnudar por su mujer. Jan no se hace de rogar a su vez y se desnuda.

Brooke, aun vestida, se separa y observa a los dos hermanos; ambos son altos, fuertes y musculosos. Se parecen bastante, aunque Jan se diferencia por tener un tatuaje de una serpiente en el omoplato y por tener una polla más grande que la de Nigel.

Con una sonrisa tranquilizadora Nigel se acerca a su hermano y le da un abrazo fraterno que le proporciona tranquilidad a Jan y emociona a la joven Brooke que les observa de pie.

Finalmente los hermanos se pasan los brazos sobre los hombros mutuamente y se vuelven hacia ella.

Brooke sonríe y agita sus largas pestañas con coquetería mientras se acaricia los muslos arremangándose poco a poco la falda de su vestido. Al principio fija su vista en su marido para disminuir un poco la sensación de vergüenza de desnudarse frente a alguien tan conocido, pero con el tiempo empieza desviar la mirada hacia su cuñado admirando su cuerpo casi tan perfecto como el de Nigel y el pene enorme y erecto oscilando excitado al ver el tanga semitransparente de Brooke tapando levemente su sexo rasurado.

La joven comienza a contonearse ante la visión ansiosa de sus amantes y se va quitando el vestido poco a poco por la cabeza mostrando su cuerpo delgado y elástico, su culo respingón y sus pechos redondos con unos pezones grandes que apenas se distinguen de la areola . Ambos hermanos resoplan aunque se mantienen firmes esperando que sea ella la que tome la iniciativa.

Brooke se acerca a ellos y se arrodilla cogiendo sus vergas, cada una con una mano. Las sopesa comparándolas . La de Nigel era más corta y gruesa con venas protuberantes que le dan el tacto algo rugoso que tanto le gusta cuando está dentro de ella. La de Jan en cambio es más larga y lisa, como un bruñido misil, coronada por un glande grueso y rosado que llama poderosamente su atención.

Después de sacudirlas con suavidad, mirando a su marido, se acerca la polla de Jan a la boca y le da un sonoro chupetón.

Jan sofoca un grito de sorpresa y su hermano se revuelve incómodo pero Brooke excitada lo ignora y sigue chupando. La polla de Jan es larga y apenas puede meter un tercio de ella en la boca sin atragantarse. Pronto la polla de su cuñado está cubierta por una espesa y resbaladiza capa de saliva.

Con una sonrisa malévola deja a Jan temblando y a punto de correrse y se concentra en la polla de su marido. Brooke la lame y la mordisquea consciente de que a su marido le encanta.

Nigel coge a su esposa por la melena y metiéndole la polla en la boca comienza a follarla con suavidad disfrutando del calor y la humedad unos segundos antes de cogerla en brazos y llevársela al dormitorio.

En cuanto Nigel la deposita en la cama los dos hombres se lanzan sobre ella como dos lobos hambrientos. Nigel la besa en la boca y el cuello mientras que Jan maravillado juega con sus pechos observando como todo el conjunto de pezón y areola se hincha mientras Brooke suspira excitada y dirige la cabeza de su esposo hacia sus ingles.

Nigel no se molesta en apartar el tanga cuando acaricia el hinchado sexo de la joven. Brooke gime y se retuerce asediada por dos pares de labios y dos pares de manos que le acarician, le mordisquean le estrujan y le aprietan.

Brooke intenta quitarse el tanga pero su cuñado se adelanta y se lo arranca de un tirón golpeando su vulva con su polla caliente y dura como una piedra. Jan no se lo piensa más y entra en el delicioso coño de la joven. Brooke gime y se estremece al ser penetrada mientras Nigel se queda mirando un instante antes de inclinarse sobre su esposa y volver a besarla.

Jan mira a su hermano y con una seña dan la vuelta a la joven poniéndola a cuatro patas. Brooke siente como Jan le mete toda la polla de un solo golpe y abre la boca para gritar. Su marido de rodillas frente a ella aprovecha y le mete la polla en la boca. La joven es empujada alternativamente por las pollas de sus dos amantes de forma que el empujón de uno hace más profunda la penetración del otro. Brooke quiere gemir y gritar loca de placer pero la polla de su marido se lo impide.

Tras unos minutos de asalto continuado Jan inca los dedos en el culo de la joven y con dos salvajes empujones eyacula dentro de su cuñada en medio de broncos gemidos.

Jan se aparta tras haber depositado su ardiente leche en las entrañas de la joven y Nigel dando la vuelta a su esposa la toma a continuación. El sexo entre los esposos no es tan violento. Nigel penetra a Brooke con suavidad en el chorreante y aun hambriento coño de su esposa mientras la besa con ternura.

Jan observa la complicidad de los dos esposos y amantes mientras se relaja con el deber cumplido. Observa como los movimientos de su hermano se van volviendo más urgentes a petición de su esposa que se corre con un largo gemido. Nigel sigue follando el cuerpo tembloroso de su esposa hasta que con un último empujón eyacula en su interior.

***

A continuación Nigel invita a su hermano a que se una a ellos y la escena termina con los tres amantes dormidos en un abrazo, con la joven esposa durmiendo satisfecha entre ellos.

Las luces del pueblo le sacaron de su ensoñación y con un oportuno carraspeo despertó a la actriz.

—¿Ya hemos llegado? —pregunto Brooke—Lo siento me he quedado dormida.

—En efecto, —dije yo aparcando el coche frente a la casa rural— y en unos minutos podrás volver a estarlo.

Dejando a la joven desperezarse salí del coche y llamé a la puerta de la casa. Tuve que insistir unas cuantas veces porque el matrimonio que la regentaba era ya un poco mayor y si no tenía gente se acostaban temprano.

—Hola Juan, —dijo una mujer de rostro arrugado por la intemperie y con los ojos aun entrecerrados por el sueño— ¿Qué diablos quieres a estas horas?

—Alegra esa cara que te traigo una clienta. Me la encontré en la carretera, la ha dejado tirada el coche. —dije intentando no entrar en demasiadas explicaciones.

—¡Oh, estupendo! —dijo la matrona cambiándole la cara inmediatamente— ¿Os ayudo con las maletas.

—No te molestes Tina ya me encargo yo.

—Justina, esta es Brooke. Es americana y no entiende absolutamente nada de castellano.

—Ah, perfecto, porque yo hablo el inglis pitinglis de fábula. —dijo Justina con una sonrisa,

—Adelante, milady, adelante. ¿Tienes hambre, hija? ¿Quieres comer algo? —Dijo la casera con un gesto inconfundible.

—¡Oh! Sí grasias. —dijo Brooke exhibiendo las dos únicas palabras que dominaba del castellano.

Tras ayudarle a subir las maletas a una enorme habitación con chimenea que la Justina le había adjudicado, me despedí de Brooke diciéndole que me pasaría al día siguiente para ayudarla a salir de allí y guiarla hasta la salida de la autovía. Me despedí de Justina haciendo bromas sobre pedir comisiones y dejé a las dos mujeres manteniendo una animada conversación cada una en su idioma.

*¿En qué puedo ayudarte? ¿Te encuentras bien? Ni yo estoy preparado para escribir nada en inglés, ni supongo que buena parte de vosotros tampoco lo está para leerlo, así que a partir de ahora para señalar los diálogos de los protagonistas en este idioma los escribiré en cursiva. Las palabras que vayan en el formato normal serán en castellano. Espero que no nos liemos.

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