Hola amigos y amigas, de nuevo con vosotros para contaros un relato, esta historia me la contó mi amigo Paco y pese a su contenido y los antecedentes de fantasma exagerado del tío, me inclino a creerla cierta ya que vi a la protagonista, pero comencemos.
 Aquella noche de verano…
Paco salió del trabajo y fue a su casa donde cenó viendo la tele, es solterón empedernido, mide 1´80. Es heterosexual fanático y no muy agraciado de cara, cosa que compensa con un buen cuerpo fruto de muchas horas de gimnasio, es buen conversador y siempre le decimos que el mas que enrollar a las pibas cuando va de fiesta, las atonta con su abundante verborrea y luego pasa al ataque cuando están aturulladas y medio bebidas.
Volviendo a la historia, Paco se maqueó y salió de fiesta al centro de la ciudad donde había quedado con el resto de la panda, habíamos quedado en “El Bareto” un bar de moda y llego el primero a la cita, mientras tomaba una cerveza en la barra recibió un golpe en la espalda que le hizo derramar parte de su jarra en el mostrador, la culpable era una chica morena que había tropezado con el sin darse apenas cuenta en su camino un tanto errático pero veloz hacia el servicio.
Laura Pérez, pues así llamaba la morena en cuestión, se introdujo en una de las cabinas del servicio de chicas y mas que sentarse se medio tumbó, se levantó la corta falda azul marino y se abrió de piernas, de un manotazo se apartó el empapado tanga verde pistacho con rayitas azul cielo y se metió dos dedos en su vagina, moviéndolos sin compasión ninguna dentro y fuera de ella haciéndose una paja feroz, con la mano libre se pellizcaba los pezones sobre la camiseta gris, mientras con los ojos cerrados y mordiéndose temblorosamente los labios para amortiguar los gemidos que salían de su boca, pensaba:
–          “Zorraaa esta me la pagaas, jodiaa cabrona que gustazooo me estas dandooo.
Sus dedos chorreaban flujo en su incesante martilleo de su ansioso y empapado coño, sus gemidos aumentaron un poco y no tardo en correrse, su cuerpo se sacudía entre espasmos de placer mientras su empapada mano se ralentizaba poco a poco, hasta finalmente deslizar sus dedos hacia arriba acariciando el clítoris mientras salían, lo cual la produjo otro escalofrío de gusto, mientras pensaba:
–         “Así que quieres marcha, está bien Lola esta noche vas a tener marcha,  por eso no te preocupes”
Entretanto a tres kilómetros de allí en casa de los Pérez. Lola Pérez de 22 años, morena con el pelo hasta los hombros, cara con forma de corazón y de labios gordezuelos siempre incitantes a los besos, de cuerpo firme con pechos tamaño pomelo, vientre terso y plano, piernas duras y firmes debido al ejercicio, de profesión cajera de híper, actualmente con un tobillo enyesado y por tanto tumbada en la cama, se bajaba el camisón tras hacerse una buena paja, como siempre se había acordado de su hermana Laura, desde que eran jóvenes y empezó a picarles el coñito, pensaban la una en la otra en ciertas circunstancias.
Las hermanas eran gemelas idénticas y estaban muy unidas, tan unidas que sus primeros escarceos en el mundo del sexo habían sido entre ellas, durante sus tardes y noches de amor lésbico-filial se lo pasaban de miedo, sus corridas eran intensas y casi siempre coincidían, era casi como si la corrida de una provocase la llegada de la otra hermana, al menos hasta ahora siempre había ocurrido así, ella no podía evitar concentrarse y pensar en Laura cuando se excitaba, de la misma forma que recibía los sentimientos de ella cuando estaba cachonda o haciendo algo con algún noviete, al principio les parecía raro y extraño pero ahora varios años después a ambas les salía de forma natural.
Lola esperó a tranquilizarse un poco antes de llamar como cada noche a su chico, bebió un buen trago de la botella de refresco que tenía en la mesilla, luego se centró en ver la tele mientras se preguntaba ¿Qué estaría haciendo Laura?
Laura se incorporaba en el servicio, tras secarse su depilado coñito con un pañuelo de papel y subiéndose el tanga, se acordó de la jugada que la acababa de hacer su hermanita y de su propósito de vengarse de ella, se la devolvería ¡vaya que sí! Y rapidito si es que podía, con esa decisión salió del baño.
Paco estaba en la barra, miraba hacia la puerta del servicio esperando ver salir a la chica morena que le había empujado haciéndole tirar media cerveza, habían pasado casi 10 minutos cuando la vio salir, morena  de 1,70 y guapilla de cara con forma de corazón, camiseta gris y falda azul marino, bonitos pechos, buen cuerpo y bonitas piernas, “es ella” –pensó- mientras venia hacia él, cuando pasaba a su lado la dijo:
–         Pareces más tranquila ahora.
Ella se quedo mirando a Paco pero no le sonaba de nada. El continuó:
–         Soy el tío al que has tirado la cerveza de un empujón cuando corrías hacia el servicio.
–         Ah sí, pues perdona – dijo Laura y añadió:
–         No me di cuenta, iba algo apurada.
–         Si ya me di cuenta, ¿Qué tal ahora, todo mejor?
–         Si gracias, bueno pues…
–         Mira no me importa que me empujaras, así por lo menos te he conocido, me llamo Paco y si quieres te invito a tomar algo, pareces algo agitada.
Ella se quedo un instante mirándolo, era alto y estaba bueno, no era un adonis pero parecía simpático, decidió quedarse con él y charlar un poco mientras tomaba algo, ya decidiría que hacer más tarde, sonriéndole contestó:
–         Vale tomare una cerveza contigo gracias, por cierto me llamo Laura, encantada Paco y se acerco a él dándole un beso en la cara.
Dedicaron un rato a charlar mientras bebían, al poco rato ella se reía con sus chistes y chorradas, nosotros el resto de la cuadrilla fuimos llegando y nos fuimos al otro lado de la barra a tomar nuestras cañas, en un pacto tácito que teníamos de no interrumpir nunca la caza de uno del grupo, veíamos a aquella chica divertirse en compañía del bueno de Paco.
 Mientras tanto, Lola se aburría en casa tumbada en la cama y harta de ver la tele, decidió llamar por teléfono a su novio Marcos, charlaron un poco hasta que la mente calenturienta de Lola decidió calentar a su chico diciendo:
–         Seguro que no sales de casa porque estás viendo una porno, en lugar de venir a hacerme mimitos.
–         Pero cari, – dijo Marcos – con el tobillo escayolado y tus padres en casa, no creo que estés para muchos mimitos.
–         ¿Que sabrás tu… y si te digo que me calienta tu voz?
–         Si tan caliente estas, dime que me harías cari.
–         Te lo comería todo, todito lo que te imaginas y lo haría tan suave y despacito como sabes que sé hacerlo, ¿y tú que me harías nene dímelo?
–         Yo te acariciaría por todas partes mientras te chupo y mordisqueo esos pezones tan duros que tienes, para luego ir bajando por tu cuerpo con mi boca, lamiéndote y besándote todo el camino hasta llegar…
–         ¡siii no pares ahora! Hasta llegar a donde – dijo ella – cerrando fuerte los ojos y concentrándose en las palabras, mientras sus dedos tomando ventaja ya habían llegado a su coñito.
Marcos mientras, desenfundando su tieso miembro para cascarse una paja al mismo tiempo que Lola, siguió hablándola:
–         Si cariño, llegaría a tu coñito suave y sin pelo, lamería tus labios hinchaditos y los separaría con mi lengua hasta tropezarme con tu clítoris.
–         Siiii asiiii sigue nene dime maaass, sus dedos se empapaban de flujo recorriéndose la rajita.
–         Insistiría con mi lengua, abriéndome paso, metiéndome en ti y saboreándote poco a poco mientras saboreo tu aroma a hembra, tu sabor me llena la boca.
–         Siiiguee asiii me gusta, sigue maass, sus dedos insistían en los labios externos de su chochete.
–         ¿sabes? Me he colocado como si estuviera entre tus piernas comiéndote el chochete, abre las piernas e imagíname entre ellas cielo.
–         Siii así estoy, me abro de piernas, ¿mee lo comerás todo?
–         Si nena todito para mi, ahora metería mi lengua en tu coñito, mojándolo con mi saliva.
–         Siii asiii mi niño, – dijo ella sin abrir los ojos, mientras se introducía un dedo en su empapado chochete.
–         Ahora muevo mi lengua dentro de ti, de abajo a arriba, entro rozándote el agujerito del culete, sigo un poco mas y la meto en tu coñito abierto, entro en ti y la remuevo, nota mi lengua moviéndose dentro una y otra vez, para recorrerte entera y salir por arriba rozándote el botoncito del clítoris, asiii despacito nena, ahora lo pillo con mis dientes suavecito sin morderlo, para mover mi lengua sobre él, haciéndote vibrar de gusto.
–         Aaahhhh siii te notooo, no pareeess neneee siguueee pooor favor.
–         Ahora vuelvo hacia atrás, separo mi boca y vuelvo a tu culito, lamiéndolo y metiendo un poquito la lengua, mientras meto dos deditos en tu chochete, moviéndolos dentro y fuera empapándome con tu salsa.
Lola jadeaba sin parar con el teléfono pegado a la oreja, con la mano libre se estaba cascando una paja divina, cuatro de sus dedos brillantes de flujo por el reflejo de la luz de la tele, entraban y salían como un pistón de su coñito, el pulgar presionaba en cada viaje sobre su inflamado clítoris, su orgasmo se acercaba a pasos agigantados mientras con los ojos cerrados se concentraba en las palabras de Marcos.
–         Ahora muevo los dedos juntos dentro de tu chochete, lo hago en sentido circular mientras vuelvo a tu clítoris poniendo mi boca como una ventosa sobre él, lamo tu botoncito una y otra vez, siénteme y lléname de flujo, dame a beber tu placer mientras te lamo sin parar el clítoris con mi lengua ansiosa de ti.
Lola no pudo aguantar más, la voz sexi e insinuante en su oído, las sensaciones que sentía en su cuerpo, sus dedos en su chochete, por fin todo su cuerpo se crispó de placer, sus caderas se agitaron frenéticas y se arqueo en un último gemido que dio paso a un gran placer, el orgasmo la sacudió con fuerza y al correrse acabo de empaparse la mano, el interior de sus muslos y las sabanas, ella gemía entrecortamente:
–          ooooohhhh siiisiiiiii, asiiiii aahhh caaariiii massss mee corroooo, maarcooss aaahhh meee corroooo.
Durante unos instantes solo se escucho el gemido de Lola mientras se corría y luego su respiración agitada intentando tranquilizarse tras el intenso orgasmo, pocos segundos después cuando ella abrió los ojos vio puntitos brillantes y soltó un largo suspiro.
Unas 5 minutos antes en “El Bareto” nuestros protagonistas estaban de pie en la barra, cuando la conversación entre Paco y Laura se interrumpió casi de golpe, entonces este observo que las mejillas de Laura se coloreaban de golpe, la chica empezó a respirar agitadamente, sus ojos se dilataron y sus labios se humedecieron entreabriéndose como suplicando un beso, no pudo evitar fijarse en que los pezones de la chica se habían erizado de golpe, el respondió a la llamada de la hembra y acercando su boca a la de ella la planto un beso en la boca, mientras las lenguas bailaban juntas sintió como el cuerpo de ella se pegaba al suyo, sus caderas se agitaban levemente y sintió aquellos pechos presionándose contra su torso.
La chica no rompía ni el abrazo ni el beso, se rozo más intensamente con él, llegando a rozarse el pubis contra el muslo del chico colocado entre sus piernas, notando el creciente bulto del paquete contra su pierna, se apretó gimiendo durante unos instantes contra Paco y finalmente se relajo entre sus brazos, paso casi un minuto sin que ninguno dijera nada hasta que ella rompió el silencio diciendo:
–         ¿Has traído coche?
–         Si claro, ¿Qué te pasa?
–         Nada malo, créeme estoy bien solo algo alterada, ¿podemos salir al coche un momento?
–         Si claro vamos.
Salieron del bar y cruzaron una calle hasta llegar al descampado donde estaba el “polo” azul de Paco, entraron y se sentaron mientras el intentaba entender el proceder de la chica. Laura en silencio suponía lo que había ocurrido, su hermanita al no poder salir por culpa de la escayola, debía de haber llamado a su novio Marcos, no era la primera vez que habían hecho sexo telefónico y ella siempre disfrutaba con los orgasmos de su hermana, a veces cuando Lola colgaba el teléfono, una de las dos cambiaba de cama y seguían la fiesta entre ellas, por eso ella sabía exactamente lo que pasaría a continuación, en aquellas llamadas solía ser el bueno de Marcos el que hiciera disfrutar a Lola, para después cambiar los papeles y hacer que el chico se corriera.
Laura musito en voz baja:
–         Esta es la mía hermanita, me las vas a pagar.
–         Como dices. – Dijo Paco mirándola.
–         Ooh, que si te apetece estoo… ven bésame otra vez.
La verdad es que el pobre Paco estaba alucinado con esta chica, era una contradicción ambulante pero en parte le gustaba la situación, sin hacerse de rogar se dedicó a besar los jugosos y calientes labios de ella, sus manos empezaron a acariciarla la espalda y los hombros.
Ella reconoció que el chico sin ser guapo besaba muy bien, la calentaba mucho y aquel pecho fuerte la tenia…buff además se acababa de correr contra su muslo, con aquel desconocido y estando de pie en la barra de un bar, ¿Qué pensaría de ella? Le debía parecer una zorra pero en aquel momento la daba igual, seguía cachonda aunque era en parte culpa de su hermanita, estaba deseando que él fuera un poco más lanzado para hacerle disfrutar, pero el chico se contenía muy educada e ingenuamente, debería ser ella la que se lanzase y pronto si quería devolverle la jugarreta a su hermana.
Sin dejar de besarla, las manos de Paco se deslizaron hacia delante y empezaron a acariciar los turgentes pechos de Laura, esta sintió con alivio que por fin reaccionaba su acompañante y se entregó a la deseada caricia con creciente calentura, efectivamente bajo su amplia camiseta gris los pezones seguían tensos y desafiantes mientras sus pechos eran amasados diestramente por las manos de nuestro amigo, sus bocas se separaron levemente para respirar y Paco aprovecho para besarla  en el cuello deslizando su boca en ligeros mordisquitos que hicieron suspirar de placer a Laura, cuyas manos bajaron ansiosas hasta el cinturón de nuestro protagonista.
Justo en aquel momento a tres kilómetros de distancia, su hermana Lola totalmente desnuda tras quitarse el camisón empapado en sudor, se ponía de nuevo el teléfono en la oreja y decía:
–         Bueno Marcos esto ha sido genial, yo me he corrido pero: ¿Cómo esta marquitos el cabezón?
–         Marquitos esta duro y deseándote, ya sabes cómo se pone en cuanto te oye jadear.
–         Si… sí que lo sé, deseo ese pedazo de polla dentro de mí, pero no me la traes – dijo Lola con voz de niña mimosa.
–         Si quieres mañana la tendrás, pero ahora debes ayudarme a bajarle los humos, no veas cómo se ha puesto de deseo, está casi morado de ganas de ti.
–         ¡Vale! Lo hare encantada, pero recuerda que mañana quiero que vengas y me des mi ración de leche antes de dormir, si no me cuesta coger el sueño. – Dijo Lola poniendo nuevamente voz de niña mimosa.
–         Te lo prometo cariño.
–         Bien marcos cariño, cierra los ojos y piensa en mí tal y como estoy, desnuda para ti.
–         Ya los tengo cerrados, estoy listo. – dijo él mientras se sujetaba los genitales con una mano y ponía la otra sobre su prepucio ya embadurnado de aceite de bebés.
–         Pues entonces… voy a bajar mi cabeza y empezare a meterme tu gordo rabo en mi boca, lo acaricio con mis labios mientras dejo caer mi saliva sobre su cabezota…
Mientras en el coche de Paco, Laura había desabrochado el cinturón, el botón y bajado la cremallera del pantalón de este, encontrándose con una erección que superaba sus expectativas, pese a estar medio contenida por un slip blanco la herramienta del acariciado, asomó su cabezota curiosa en cuanto la chica le dejo aire y espacio para salir, sus manitas la aferraron y sus ojos abiertos como platos bajaron a comprobar si la información recibida desde sus dedos acerca del calibre del miembro en cuestión era correcta, se encontró mirando un prepucio gordo y muy coloradote, el miembro de Paco media casi 20 cm. De largo y le calculó unos 13 ó 14 de circunferencia, desde luego era el más grueso que había visto nunca, así que sabedora de lo que debía estar haciendo su hermana Lola, decidió probarla mientras pensaba intensamente en como lo hacía, para devolverla la jugarreta y disfrutar mientras tanto.
Paco se recostó en su asiento mientras Laura bajaba la cabeza y la noto lamer, tras sentir la lengua acariciándole y recorriéndole mientras le ensalivaba, el prepucio se vio envuelto en aquellos labios gordezuelos tan sexis y notando como se hundía en la boca de ella, el sonido húmedo y lascivo de las húmedas chupadas resonaba en el coche, ella no paraba de producir saliva que resbalaba por la columna del miembro a cada movimiento que su boca hacía arriba y abajo, mamaba sin manos pero a veces le apretaba ó masajeaba los huevos con la zurda mientras se acariciaba a si misma los pechos con la diestra, era un trabajo lento y muy bien hecho, pero Paco no sabía lo que duraría sin correrse de gusto ante la golosa Laura, que entre los gemidos de placer y con sus chupadas lentas y ruidosas le estaba poniendo a mil.
Lola percibió lo que su hermana estaba haciendo, no pudo evitar quedarse en silencio con el auricular en la oreja y oyendo a su novio suspirar de placer, solo fueron necesarios unos segundos para sentirse de nuevo caliente, los pezones la reclamaban caricias y su chochete se humedeció de nuevo, ella supo sin dudarlo ni por un instante que su hermanita estaba a punto de follarse a alguien, escucho la voz de marcos por teléfono:
–         ¿Lola, lola? cari no te calles ahora cielito, me tienes ardiendo.
–         Si… si perdona, me he distraído un momento.
Se estiró hacia un lado, abriendo el cajón de la mesilla y sacando su vibrador con forma de polla autentica de 20 cm, tenía simuladas hasta las venitas en relieve, sabía que su hermana estaba mamando, lo sabia tan seguro como que era de noche pues lo percibía y sabia hasta como lo hacía, se giro bocabajo en la cama sujetando erguido el vibrador con la zurda y aferrando el teléfono con su otra mano contra su oreja dijo:
–         Marcos cariño, nota mis labios en tu polla y siente mi saliva.
–         Sii nena. – Dijo el volviendo a darle al manubrio, con los ojos cerrados e intentando concentrarse solo en lo que oía por el teléfono.
–         Mi boca se llena de saliva cada vez que te chupo, saliva calentita para la polla de mi nene, nota como entras en mi boca.
Mientras lo decía fue introduciéndose el prepucio de goma en su boca, no podía hablar paro el sonido húmedo que hacia llegaba perfectamente a su novio a través del auricular, haciendo que el aumentara el ritmo de su mano.
Mientras Paco disfrutaba de la mamada real y autentica, con los genitales mojados de saliva, veía la cabeza de Laura subir sacándose la polla de la boca casi al completo para darle bocaditos y relamer el prepucio varias veces, para seguidamente metérsela dentro de nuevo y bajar tragándosela poco a poco, nuestro amigo creía poder tocar el cielo de tanto placer.
Lola sentía lo mismo que Laura en la boca, la misma sensación la misma calentura, su saliva resbalaba mojando la cama mientras su novio jadeaba al otro lado del teléfono, no se contuvo y sacándose el vibrador de la boca dijo:
–         Vamos cariii sin parar, ahora recuerda como te follo con la boca hasta el final, te mamo y te la chupo mojándola como tú sabes, con mucho vicio.
–         Siii cariñoo asiii chúpamela asiii mi nena. – Dijo marcos aumentando el ritmo de su paja.
Laura sin pensar más que en el placer dejo de tocarse los pechos y llevo la mano a su coñito, el ritmo de su boca aumento de golpe y ella parecía desbocada, el sonido húmedo de las chupadas resonaba en el coche, Paco estaba que no podía mas de placer, aquella tía loca se la mamaba como ninguna, era puro vicio desatado.
Marcos fue el primero en correrse:
–         Siii joder, queee bueenaaa, erees zorraaa.
Copiosos goterones salieron de su polla, se empapo la mano, el pijama y la colcha, finalmente entre jadeos y suspiros se fue relajando y se le cayó el teléfono al suelo.
Paco le siguió a corta distancia, mientras intentaba apartar a Laura de su miembro pues no sabía cómo reaccionaría esta, si se encontraba de repente con la boca llena de semen calentito.
Ella negó con un gesto y siguió mamando.
Paco soltó su carga entre espasmos de placer y jadeos de gozo:
–         Aahoooraaa mee corroooo, siii siii mas asiii nenaa, todo tuyoooo.
Laura solo aflojo la velocidad de la mamada mientras se tomaba su cena, el esperma lleno su boca mientras hacía esfuerzos por tragarlo todo, ni que decir tiene que lo saboreó a conciencia pues la corrida fue abundante y algo se la salió manchándola en la barbilla, después se tiró un momento relamiendo el miembro de Paco sin que este se quejase más que de gusto, al poco el miembro se volvía a erguir desafiante entre las manos y labios de Laurita que sin correrse pero muy caliente esperaba algo más de aquella noche.
Pero ¿y Lola? Bueno ella no se había corrido pero estaba como su hermana cachonda perdida, la voz de Marcos por el auricular le dijo que estaba hecho polvo y que al día siguiente le llevaría su ración de leche, se despidió de ella y colgó dejándola caliente y algo frustrada, ya se disponía a rematar la faena sola, cuando volvió a percibir a su caliente hermana gemela en acción.
–         ¡Follame Paco, lo necesito de veras por favor! – Decía Laura mirándole a los ojos.
El la miraba, era guapa y tenía los ojos chispeantes de lujuria, una gota de esperma medio seca se balanceaba de su barbilla, ¡si justo ahí! en la punta de su cara de corazón, sus tetas se balanceaban al compas de su agitada respiración asomando bajo la camiseta, el hurgó en el bolsillo y encontró un preservativo, rompiendo su precinto con los dientes se lo fue a colocar en la polla, pero ella se lo quito de las manos y con sus dedos brillantes de su propio flujo vaginal, le coloco el preservativo con precisión en su renacido y duro miembro, Paco se incorporó e hizo bajar el respaldo del asiento de Laura, ella solo se tumbó y se quito la camiseta gris dejando bien a la vista sus calientes, hermosos y suculentos pechos.
Paco se puso entre las piernas de Laura, levantó su falda corta e hizo a un lado su empapado tanga verde pistacho con rayitas azul marino, vio su chochete depilado y tan húmedo que parecía exudar flujo, fue el fuerte aroma de hembra en celo lo que le guio hasta empujar con su prepucio entre los labios de la vagina de ella, vio como se abrían a su paso y el entraba triunfante en aquel cuerpo cálido, Laura gimió y pidió:
–         Mas amor dame masss, damela toodaaa, ¡laa quierooo todaaa!
Nuestro Paco miraba como los pliegues del chochete se abrían según entraba su miembro, ella gemía y el se deleitaba moviéndose lentamente, entrando y saliendo de aquella vagina caliente que parecía absorberlo, Laura le miraba con sus ojos entrecerrados, le desabrocho la camisa acariciándole el fuerte pecho y dijo:
–         Por favor damelaa toda, no me tengas asiii paco te deseo, métemela bien siii.
–         Pero si la tienes toda dentro nenaaa, querrás decir que vaya más rapidooo. – Dijo él, aumentando un poco la velocidad de penetración.
–         Siiii por faaaa, mas rapidooo asiii siiiguee maaass, joodeemeee toodaaa.
Mientras decía esto, el cuerpo de Laura se agitaba tembloroso, la chica sintió que las manos de Paco volvían a sus pechos y los amasaban, sentía como su boca le chupaba y mordía alternativamente ambos pezones, la cadencia de los caderazos aumento por ambas partes y cada envite hasta la matriz que daba el con su miembro, era recibido con un estremecimiento y un apretón de la vagina que parecía estrujarle la polla, fueron acelerando ambos las embestidas y en la oscuridad del coche solo se oían jadeos y húmedos golpes chapoteantes, mientras los cristales se empañaban.
En casa, Lola tumbada boca arriba con los ojos cerrados y las piernas abiertas, sentía el placer de su hermana al ser follada, mientras ella se tironeaba de los pezones y se metía el vibrador conectado al máximo de intensidad en su chochete, metiéndolo y sacándolo rítmica pero cada vez más velozmente, elevaba y agitaba las caderas mientras apoyaba los talones en la cama sustituyendo el dolor de su tobillo por un placer que la acercaba velozmente al orgasmo.
En el coche los amantes habían alcanzado el punto de no retorno, los jadeos y los movimientos de los dos jóvenes abrazados eran rápidos e intensos, Laura había entrelazado las piernas sobre el culo de Paco, este empujaba con movimientos cortos y veloces su gruesa polla contra la matriz de la morena, sus bocas se besaban o mordisqueaban sus labios y cuellos sin aflojar el ritmo, entonces fue cuando el preservativo se rompió, ambos se dieron cuenta perfectamente y tras un segundo de indecisión el dijo:
–         ¡Se ha rotoooo la gomaaa nena.
–         Nooo pareeesss no pareeess, sigueeee asiiii sigueeee, estoy aaaa puntoooo.
–         Yoooo tambieeenn, me voyyyyy a correerr.
–         Daamelooooo dentrooo, dameloooo todoooo que me corrooooo yaaaaaa.
Laura pareció encabritarse, su cuerpo se agitaba jadeando en las convulsiones de un orgasmo intenso, de hecho fue el más largo de aquella noche, a Paco aquella tormenta de jadeos y temblores le hizo descargar, su polla soltaba fuertes chorros de espesa leche dentro de la matriz de ella inundándola por dentro, se abrazaron entre gemidos y jadeos para poco a poco ir relajándose sin romper la penetración, solo cuando el miembro fue perdiendo su rigidez un exceso de leche goteó del chochete hasta la tapicería del asiento.
Lola había notado el orgasmo de Laura y clavándose el vibrador aun más profundo de su coño, se dejo llevar por su placer y por el que le “transmitía” su hermana, mordiéndose los labios para no gritar se corrió empapándose las manos en su propio flujo que pareció saltar de su coño, finalmente su cuerpo temblaba cuando se relajaba en la cama y el tobillo la dolía un poco, chupo el vibrador para saborear su propio flujo y después lo guardo, pensó que tenía que hablar con Laura por la mañana y sin poderlo evitar se quedo dormida.
Paco y Laura tras limpiarse y vestirse, entraron en “el bareto” pidieron de beber pues después de tanto jadear ambos tenían la garganta seca, mientras tomaban un cubata el dijo:
–         Deberías darme tu teléfono.
–         No puedo lo necesito para recibir llamadas, pero si quieres te diré encantada mi numero.
Ambos se rieron, intercambiaron sus números de teléfono y charlaron casi una hora, se gustaban y se caían estupendamente, después se despidieron y Laura cogió su coche para volver a casa, durante el trayecto pensaba: “Bueno he conocido a un tío genial y con una buena herramienta ¿Qué hago, lo conservo como noviete o paso de el? Y lo de esta noche con Lola, menuda pájara está hecha mi hermanita, ¿hemos hecho un trió o una orgia? Ella con su chico y conmigo ó yo con Paco y ella, además de marcos con ella por teléfono, joder que lio”
Entretanto Paco se acerco a la panda, no hablo de Laura aunque nosotros le tiramos de la lengua, solo dijo que al día siguiente la llamaría pues era una mujer “especial” nosotros nos burlábamos y bebíamos, el miraba hacia el parking y sonreía.
Fin del capítulo.
Bien lectores, como veis aquí hay varias personas que se afectan, pero ¿llegaran a conocerse? Yo apostaría que si, ya veremos. Entretanto ¡sed felices!