Sin títuloLa Estudiante Universitaria 2. Tragedia.

La bella y asqueada Anaís miraba en forma incrédula aquel desastre.  Aún se mantenía desnuda sobre aquel piojento colchón en el que la habían convertido en mujer solo hacían un par de horas, sin contar que también la habían sodomizado analmente.

Pensaba en lo extraño de todo lo sucedido aquel día sábado recién pasado, un viejo profesor de su facultad casi se la había violado, este también la había obligado a bailar desnuda delante de varios hombres desconocidos adentro de un tugurio de mala muerte, le había hasta pegado, y en resumen y para rematarla luego otro desconocido sujeto y que era aun mas asqueroso que el primero la había drogado y se la había cogido anal y vaginalmente usurpando para siempre su tan cuidada virginidad y como corolario de todo eso aquel mugriento hombre había acabado con sendas cantidades de semen al interior de ella.

En el momento en que sabiéndose a solas llevo una de sus manos hacia su intimidad femenina, comprobó que en esta y pegados a sus bellitos púbicos estaba la cruda y escalofriante prueba de lo que le había ocurrido realmente, los restos del semen del flaco Gregorio se habían secado y aun se mantenían pegados a sus íntimos y sedosos pelos rubios de su vagina dejándoselos por ahora en lamentables condiciones de presentación y algo greñosamente tiesos, o por lo menos así los sentía ella al estar tocándoselos con sus deditos y con verdadero asco, los efectos de la droga de a poco comenzaba a abandonar su cuerpo, y su mente ya algo mas lucida gradualmente empezaba a darle conocimiento de las barbaridades sexuales en que ella consentidamente había participado y gozado, y que lo peor era que se había entregado a un drogadicto realmente  ajado y asqueroso.

Ahora daba gracias a Dios que en el momento de haberle estado chupando la verga como una verdadera fulana y cuando ella misma estaba poniéndose en posición para que el flaco la montara nuevamente este asqueroso sujeto había recibido una inesperada llamada telefónica en donde al parecer le estaban solicitando una entrega de la porquería que el vendía ya que rápidamente se puso de pie para hablar del negocio, esto era lo que había escuchado la rubita mientras el flaco estaba negociando, claro que en aquellos momentos con ella desnuda y de rodillas en la mugrienta colchoneta por nada del mundo le sacaba su celestosa mirada de la verga puntiaguda y venosa,

–Claro que tengo esa cantidad, pero el pago debe ser en efectivo, además que en estos momentos estaba algo ocupado con una zorra que rescaté, jejejeje…

Anaís solo se limitaba a  mirarle la verga analizando y mordiéndose el labio inferior en una ansiosa espera de que el flaco se desocupara de sus asuntos y para que por fin este terminara su llamada y se la volviera a meter, en tanto el deslucido negro se semi masturbaba mientras hablaba por celu,

–Eso queda bastante lejos, si estás dispuesto a pagar lo que vale y los recargos por sacarme de lo que estaba ocupado te la puedo ir a dejar… –Ok… vale… vale… voy saliendo.

La caliente estudiante vio como el mugriento tipejo se comenzaba a vestir mientras le hablaba,

–Lo siento zorrita se acabo la función, jejejeje… Debo ir a trabajar… -mientras le decía esto último el flaco se daba a recoger su harapienta vestimenta de chulo empedernido,

–Pero como que te vas…!?, – en un dejo de lucida conciencia la chamaca se entró a preocupar, o sea que aparte de que no se la volverían a coger mas encima se tendría que ir ella también y a esas horas…, –Yo no sé donde estoy ni como volver a mi casa… por favor Gregorio, yo a esta hora no me puedo ir sola…

–Jejejeje… No sé quién eres y como fuiste a dar a ese antro donde te vi bailar encuerada para esos viejos, jejejeje, de lo que si estoy seguro es que no eres una puta como supuse en un principio, a lo mejor una putita fresa media suelta de cascos, y capaz que hasta eso que decías de tus estudios sea verdad, además noté que estabas bien cuidadita y que yo tuve la suerte de ser el primero en abrir tu conchita, -le decía ahora ya poniéndose su descascarada chaqueta de cuero negra, –Así que no te preocupes, si deseas te puedes quedar hasta la hora que tú quieras, o puedes esperarme para que sigamos drogándonos y cogiendo tal como lo estábamos haciendo, Jejeje, claro que llegaré de mañana y bien tarde, puedes dormir y descansar todo lo que quieras para cuando yo llegue, o si te quieres largar antes de que yo este de regreso me da exactamente lo mismo, se que volverás, además que desde hoy tu tienes algo que me pertenece, jejejeje…

–De verdad…?, de verdad me puedo quedar hasta mañana…!?, Anaís no prestaba atención a eso que ahora el drogadicto declaraba desfachatadamente, claramente refiriéndose a su vagina.

–Claro que puedes zorrita, si acabamos de estar apareándonos como verdaderos animales, así que puedes venir a coger y a drogarte cuando tu lo quieras, jejejeje, me llevare tu dirección y tu número por si no nos vemos en la mañana, – le dijo a la misma vez que leía los datos que Anaís había escrito hace un rato, –Mmmm veo que también me anotaste la dirección de tu Universidad y los horarios, parece que el asuntito de tus estudios es real, jejejeje…

–Es… es… para que me creas que no soy una puta… además que…

–Si te creo pendejita rica… además que estas tan rebuenota que aun no me la creo que acabamos de coger como mal nacidos, Jejeje, por eso he decidido ser tu amigo, así podremos seguir cogiendo y pasándolo bien todo lo que queramos, jejejeje, –Toma aquí tienes dinero para que te vayas mañana y llegues segura a tu casa, dos calles más abajo podrás tomar un taxi, aquí también te dejo un poco de droga para que te calmes cuando te vengan los remordimientos de conciencia, jajajaja…

–Gra… gra… cias…, la nena no sabía a cómo reaccionar por todas las molestias que se tomaba ese mugriento traficante con ella,

–En esa caja de cartón que esta al rincón hay ropa de mujer, toma lo que quieras para ponerte, mira que si te vas con ese vestido que traías nuevamente te confundirán con una callejera, jajajaja, tal como me paso a mi anoche, jajajaja.

–Y de quien es esa ropa…?

–Era de una amiga que vivió conmigo, nos dragábamos a diario, y lo pasábamos realmente bien, jejejeje, claro que no estaba tan buena como tu y era algo feíta, hasta que me empezó a robar la mercancía, así que la tuve que botar con lo único que llego puesto, o sea con sus puros calzones y sostenes, jejejeje.

Una contrariada Anaís vio que una vez dicho lo último el mugriento tipejo dejaba sobre la mesa una fuerte cantidad de dinero que equivalía a pagar un mes y medio de mensualidad de su Universidad, junto con una bolsa de droga, la universitaria sintió unas tremendas ganas de lanzarse a sus pies y besárselos en señal de agradecimiento por las inmensas molestias que se estaba tomando con ella, su gran nivel de gratitud estaba a la misma altura del de la calentura que en aquellos momentos la invadía.

–Gracias Don Gregorio… le juro que le pagaré el dinero que me está prestando, y lo otro creo que no es necesario que…

–Tu no me debes nada washa…, le corto el negro mientras metía una gran cantidad de bolsas de la porquería que vendía en una gastada mochila de mezclilla, –Te lo ganaste al prestarme tu zorra… Yo se que todo en la vida tiene un precio y no me gusta aprovecharme de la gente, por lo que ese dinero te lo ganaste al estar culeando conmigo… así que no me debes un centavo mi amor, jejejeje, – reía a la vez que le destellaba el fulgor de su tan característico diente de oro.

La turbada Universitaria se quedó como aturdida con lo que decía su amigo el flaco, como era eso que ella no le debía nada al haberle vendido su virginidad, o sea si se la había dado, pero se la había ofrecido por… ni ella misma sabia el porqué se la había ofrendado, pero el ultimo motivo habría sido habérsela negociado.

–Sabes…?, -continuo diciéndole el negro, –Como te dije antes, no creo que seas puta ya que fui testigo de que estabas cerradita, jejejeje, pero cuando te bajan las ganas culeas como una verdadera enajenada, así que si alguna vez necesitas algún dinerito extra yo te puedo poner a culear con gentes adineradas, y no te cobraría comisión por tu seguridad ya que con lo que acabamos de realizar nos convierte en amigos, solo me conformaría con unas buenas cogidas por semana en los momentos que me vengas a ver, asi como esta que nos acabamos de mandar por ejemplo, y así todos conformes, tu ganas dinero y yo te culio gratis, es justo no…?

–Don Gregorio… de verdad le agradezco su ofrecimiento pero no creo que yo llegue a acostarme con alguien por dinero…, eso solo lo hacen las prostitutas y yo no soy una…

–Pero si lo acabas de hacer reinita, -le corto el flaco Gregorio, –Convéncete a ti misma, pus si no lo eres… acabas de dar el primer paso, jejejeje, en fin me da lo mismo lo que hagas, Emmmmm… si no estás aquí para cuando yo vuelva, cualquier día de estos te iré a buscar para que nos volvamos a acostar, jejejeje… Chao.

Y así sin más y después de haber dormido un par de horas ya había amanecido, y nuestra bella Universitaria aun desnuda como estaba hacía un rápido recorrido a las trágicas vivencias de la recién pasada noche.

De la caja que le había señalado el flaco saco unos desgastados jeans negros, pero que aun estaban utilizables, lo combino con una blusa azul que fue la primera que encontró, y sin pensarla más tomó de la mesa el fajo de billetes que le había regalado el drogadicto, no supo el porqué pero también junto con el dinero agarro la bolsa con polvo blanco y lo metió todo en uno de los bolsillos del jeans para finalmente echar una última mirada al interior de aquella inmundicia en la que había estado manteniendo relaciones sexuales con un desconocido, sin más y ya con sus ojos al borde de las lágrimas salió de la miserable vivienda para ponerse en dirección a la casa de sus tíos, ya eran casi las 9 de la mañana.

Anaís se dio a caminar las 2 cuadras que le había dicho el negro, en su recorrido notó que las demás viviendas no estaban muy lejos de la precariedad de la de donde ella había estado metida, todo alrededor de ella era de una tremenda miseria y pobreza, a la vez que se iba preguntando de que vivirían aquellas gentes?, que clase de familias morarían al interior de aquellas casas?, si es que se le podrían llamar casas a aquellas destartaladas edificaciones hechas de diversos tipos de materiales ligeros, y se escandalizo aun mas cuando al pasar por al frente de una de esas casuchas vio que en el patio de esta había un hombre extremadamente gordo y fofo, debería tener por lo menos unos 50 años determinaba por la maraña de pelos canosos que este tenía por cabellera, el viejo se encontraba en puros calzoncillos los que se veían muy percudidos y amarillentos además de quedarle muy sueltos debido al uso diario, mientras que a sus pies había una mujer de edad indeterminada que estaba llorando y sangrando de las narices, el viejo estaba con las manos empuñadas en clara señal de que en cualquier momento se lanzaba a nuevamente golpear a la desdichada hembra.

Ante tan singular imagen la pobre chamaca quedó paralizada y no podía quitar su mirada de la sollozante mujer, fue en eso que el viejo cayó en cuenta de la presencia de una pendeja al otro lado de su destartalada reja de maderas apolilladas y que ya estaba que se caía,

–Y tu, que miras tanto cabrona…!!!, dijo de pronto poniendo su mirada en la cara de Anaís, y viendo que la chiquilla perpleja como estaba no se movía, este comenzó a acercarse a la misma vez que iba tomando conocimiento del atrayente cuerpo que ella poseía, una vez que estuvo muy cerca de Anaís pero siempre al otro lado de reja de palo nuevamente le hacía la pregunta eso si que ahora recorriéndola de pies a cabeza a la misma vez que ya sentía instintivas contracciones en su verga debido a la imponente ninfa de ojos claros que le acababa caer desde el cielo, –Te pregunto nuevamente… que miras tanto pendeja…!?, acaso quieres entrar a beber una copa con nosotros y unírtenos a la fiesta?, jejejeje, lo pasaríamos realmente rico, -le decía a la misma vez que se la comía con sus resquebrajados y enrojecidos ojos, las delineadas curvas de su figura sobre todo desde la cintura para abajo ya que el jean le había quedado muy ajustado haciéndola ver netamente antojable lo tenían hechizado de una tremenda calentura que jamás había sentido en su vida, la chamacota esa destilaba sensualidad por todos sus poros, se decía sintiendo como la hembrita le desordenaba todo su sistema hormonal, comiéndosela y recorriéndola una y otra vez.

–Ehhh… no señor yo solo iba pasando…, la nena no podía quitar su mirada de la pobre mujer que seguía llorando arrodillada en el suelo de tierra con su harapiento vestido hasta la mitad de sus muslos.

El vejete aprovechando esta situación rápidamente saco una de sus manazas para agarrarla con fuerzas de un brazo,

–Pus tu ahorita no te me vas para ningún lado putita, jejejeje, le diré a la Irma que nos prepare un buen desayuno mientras nosotros estamos acostados y dedicandonos a coger, jajajajaja…

–Noooo…!! suélteme yo ya me voy…!!!, -Anaís quedó aterrada con todo lo que le estaba diciendo aquel viejo en calzoncillos, no lo conocía desde más de un minuto y este ya daba por hecho que ella se acostaría con él,

–Te digo que tú no te vas mamasota, seguro que eres una droga en busca de dinero para comprar tu basura, jajajaja, pues yo te daré unas monedas a cambio de una buena cacha, te voy a culiar mijita rica, te meteré la verga por todos tus hoyos y quedaras tan encantada con ello que vendrás bien seguido a que el buen Pete te culie por unas cuantas monedas, jajajaja…!!!, -le decía el asqueroso viejo sujetándola firme de un brazo y con su otra mano sobándole las tetas como un desesperado por encima de la blusa azul.

–Suélteme…! yo no quiero entrar…!!, la hembrita nuevamente estaba que se desmayaba del pavor con ahora imaginarse a ella misma abierta de piernas para recibir por su vagina a la verga de semejante animal.

–Mmmmm… estas muy rica cosita, veras todas las cositas que te voy a hacer cuando ya estemos en la cama, jajajajaja, te comerás toda mi verga por la concha hasta rellenarte tu estomago con todos mis mocos, te voy a preñar güerita… te voy a hacer trillizos con la sola cogidota que te voy a poner, jajajaja… de dónde eres zorrita no te había visto nunca por aquí…?, -le consultaba ahora entre jadeos y estirando su gruesa y morada lengua con la insana intención de lengüetearle la cara.

La estudiante veía espantada como toda aquella desnuda mole de carne grasienta no cejaba en liberarla y oía también todas las peladeces que este le decía a la misma vez que asquerosamente veía ante sus celestes ojos como el viejo intentaba lamerle la cara.

Mientras Anaís se contorsionaba y lanzaba manotazos intentando desenlazarse de esa traspirada y caliente manaza que la aprisionaba, con escándalo cayó en cuenta que el viejo Pete, según el mismo reciencito se había presentado, este intentaba ahora con su otra mano abrir el pasador de la reja para meterla al interior de sus dominios, la universitaria inconscientemente deseaba que el negro Gregorio apareciera con su navaja y pistola oxidada para que la salvara de aquel horripilante adefesio que también quería violarla, y fue cuando la escandalizada estudiante veía que todo estaba perdido ya que el viejo había logrado abrir la verja de madera y ya la estaba tironeando para adentro del patio de su casa, lo vio a este retorcerse de dolor y desplomarse como un saco de patatas, a la misma vez que se veía liberada de la opresión de su manaza, nuevamente la salvaban de las garras de otro sátiro,

–Vete chiquilla… vete antes de que se recupere, -Anaís veía como la mujer quien se había puesto de pie respiraba agitadamente con un grueso palo que le había quebrado en los lomos de la espalda al viejo Pete,

–Pero y Usted…!? Que hará…!? Le  volverá a pegar…, le contesto una traumada chamaca mirando en todas las direcciones en señal de pedir auxilio,

–No te preocupes por mí, yo soy su esposa y estoy acostumbrada a que me pegue cuando llega borracho… vamos desaparécete lo antes posible… o acaso quieres que te lo hagan a la fuerza…?, mira si ya se está recuperando…

Anaís vio como el viejo ya se estaba poniendo en 4 patas para levantarse, unos pesados testículos caían dejándose ver por una de los bordes del calzoncillo…

–Ahorita vas a ver Irma… te voy a moler a palos después de que me encargue de esta pendeja que anda de mirona, -le decía el viejo a su esposa en el momento que ya estaba por ponerse de pie.

–Corre mija… ponte a salvo antes de que sea tarde…

–Gracias señora… muchas gracias… Snifffs…

Hasta que después de haber salido corriendo despavorida y lloriqueando de aquella terrorífica vivencia acaecida recientemente llego a una calle más transitada, fueron 3 taxis que no se detuvieron cuando ella les hacía señas para que se detuvieran, hasta que de un momento a otro se detuvo un cuarto taxi, en donde fue el mismo conductor quien le abrió la puerta diciéndole,

–Sube niña… rápido que este barrio es muy peligroso,

–Gracias señor… gracias por detenerse… -fue lo que dijo la universitaria una vez que cerró la puerta del copiloto.

–Como se te ocurre a andar sola a estas horas de la mañana por este lugar…?, – le dijo el buen hombre una vez que nuevamente puso en marcha el vehículo.

–Ehhhh… yo venia de la casa de un amigo e intentaron asaltarme, le mentía a medias la nena,

–Solo me detuve porque se nota que no eres de por aquí y si te dejaba botada quizás que cosas te podría haber pasado, además que tengo una hija de tu edad sabes?, la chamaca pensó que el pobre taxista ni se imaginaba todo lo que le había ocurrido desde un día antes que había salido de su casa con claras intenciones de ir a estudiar a su facultad.

Una vez que la estudiante se fue calmando y hablando con el parlanchín taxista con respuestas vagas debido a lo traumático que veía todo ahora que su mente ya si estaba totalmente lucida, se dio cuenta que ya casi iban llegando a la casa de sus tíos, pensaba en la explicación que les daría por no haber llegado en la noche, y también los motivos del porque no venía con su propia ropa puesta.

Apenas se bajo del vehículo y después de pagar la tarifa se encaminó a la puerta de la cocina, sabía que esta rara vez estaba cerrada con llave y ahora no tenía que porque ser la excepción, ya que sus llaves de la puerta principal deberían estar adentro de su bolso en la oficina del profesor Gilberto.

Tras cerrar la puerta  a sus espaldas se dio a atravesar la cocina hasta llegar a la sala principal y lo primero que vio fue a su tío Cornelio sentado en el living. La universitaria por mas que le rogo a Dios que no la sintieran llegar supo que había llegado la hora de dar las explicaciones.

Vio que su completamente calvo tío estaba bebiendo cerveza sentado frente al televisor con una de sus típicas camisetas musculosas y sin mangas, el viejo era corpulento y algo de musculatura aun le quedaba pero su tremenda panza de caballo percherón no lo hacían ver muy distinto al vejestorio que había intentando  atraparla solo hace una hora, inconscientemente la estudiante hacía tales comparaciones, claro que su tío no era un delincuente como el otro, era un hombre de trabajo y decente, ella bien lo sabía, fue en eso que el grueso vozarrón del hermano de su padre la saco de su aturdimiento,

–Que honda sobrina, porque vienes llegando a estas horas de la mañana?, mira nada mas… si ya son pasadas las 10 am, -por el semblante que tenía en su tosco rostro la chamaca se daba cuenta que su familiar no estaba de buen humor.

Efectivamente el viejo Cornelio no había pegado una sola pestaña en toda la noche esperando a que su sobrina llegara a la casa, el hecho de pensar que ella tal vez se había ido de parranda con sus jóvenes amigos para luego ir a acostarse con su novio lo hicieron caer en un malsano estado de celos y desesperación, el solo imaginarla desnuda y en los brazos de aquel pajerillo que tenía por novio lo ponían mal, sabia que su sobrina era una hembra soberbia y que su vagina y todo su cuerpo estaban hechos para ser gozado por un verdadero hombre, por un macho de verdad y no por un imberbe y aparecido chamaco que aun se debía estar masturbando como los maricones, prefería mil veces mal lograrle sus estudios y devolvérsela a su hermano que permitir que la muy putilla se ande acostando con cuanto chamaco se le cruce por delante prometiéndole esto y lo otro con esas mamadas de amor con que estos pinganillas embaucaban a sus desprevenidas y jóvenes presas.

–Ehhhh tío, lo que pasó fue que una compañera de la U me invitó a su fiesta de cumpleaños, y se me olvido llamar para avisar…

El viejo ahora la miraba con más detenimiento, no le creía nada, además que su presentación personal era más que deplorable, su lozana y hermosa carita ahora estaba algo extraña, la veía demacrada y con ojeras, sus rubios cabellos estaban muy desalineados.

–Y porque vienes con otra ropa que no es la tuya, ayer te vi salir con una mini de mezclilla…

La acongojada universitaria se daba cuenta que no le saldría tan fácil convencer a su tío paterno que todo estaba bien.

–Ahhh si…, es que me ensuciaron con licor, y fue mi amiga quien me prestó esta ropa…, -le dijo de una para ver si así salía del paso.

–Mmmm ya veo… pero aun así veo que no te estás portando muy bien, mira eso de no llegar a la casa a una hora decente, creo que a mi hermano no le gustara cuando se lo diga,

–Por favor tío… no se lo diga… le juro que no volverá a ocurrir…

–Si se lo diré… quien me asegura que no te fuiste a revolcar con tu noviecito… te imaginas si salieras preñada, que explicación le daría a mi hermano, -el viejo estaba realmente enrabiado, el no era un imbécil a quien se le podía engañar fácilmente, sabía que algo andaba mal ya que su sobrina a pesar de mantener su hermosura ahora irradiaba en su aspecto y condiciones el haber estado manteniendo sexo quizás por cuantas horas seguidas, hasta olor a cacha creía oler en la sala en que se encontraban ambos. Mientras la contrariada Anaís reaccionaba a los planteamientos que acababa de señalarle el propio hermano de su padre.

–Tío…! Como me dice eso…!!, yo nunca me acostaría con mi novio antes de casarme, que pensaría el de mi, se llevaría una muy mala impresión de mi persona, además que con Daniel aun no somos novios. -Anaís pensaba en lo incoherentes que eran sus palabras, pues si bien todo lo que le decía  a su tío Cornelio era realmente lo que ella pensaba sobre las relaciones sexuales pre matrimoniales, también recordaba que en menos de 24 horas había estado bailándoles desnuda a un grupo de vejetes, y que la otra mitad de la noche había estado culeando con un mugriento drogadicto que por primera vez en su vida ella lo veía, además de tener en sus propios bolsillos una buena cantidad de dinero que este le había regalado por el solo hecho de ella haberse estado apareando con él y para rematarla también llevaba entre sus ropas una buena cantidad de droga que este mismo tipejo le había regalado de pura buena onda.

El viejo Cornelio la miraba dar sus explicaciones, extrañamente para el verla en esas condiciones tan desmejoradas a la misma vez de airearlo y nacerle unas tremendas ganas de zurrarla hasta que le dijera adonde se había ido a meter por toda la noche, también lo calentaban, esa carita angelical y que ahora estaba demacrada y ojerosa lo invitaban a agarrarla, empelotarla y violársela en la misma mesa en donde desayunaban a diario, pero al notar la convicción en que la nena le hablaba, se dijo para el mismo que tal vez la mocosa no le mentía, y que efectivamente había ido a una fiesta.

–Está bien sobrina, por esta vez no hablaré con mi hermano, pero ten cuidado, te estaré vigilando, y te aviso que estas castigada, no quiero ver a ese chamaco rondando la casa, y ahora vete a duchar y ponte decente antes que llegue tu tía, mira que pareces una furcia en las condiciones que vienes llegando, ella fue a misa sin saber ni siquiera que anoche no llegaste a dormir.

–De verdad…!?, de verdad que ella no se dio cuenta de nada!?, -Anaís sentía un gran cariño por su tía Carmen, aquella baja y gordita viejita que la había recibido tan cariñosamente cuando ella llego desde provincia para instalarse en su casa para iniciar sus estudios superiores, por lo que le dio más importancia a eso que a la forma tan despectiva en que su tío Cornelio se estaba refiriendo a ella.

–No se dio cuenta de nada, -le contesto el semi excitado familiar, –Esto quedará entre nosotros, pero te lo repito, desde ahorita estas castigada, así que apenas salgas de clases derechito para la casa y nada de andar de jarana con tus amigos, o que tienes que ir a estudiar a la casa de una compañera ni mamadas parecidas, estamos de acuerdo?

–Ok tío, y no te preocupes, no volveré a faltar a tu confianza, ahora solo quiero dormir… estoy muy cansada.

–Vale, vale… vete a tu habitación y descansa.

El ansioso viejo levantó su tremenda humanidad con una botella de cerveza en una de sus manos  y se quedó mirando por los ventanales de la casa, pensaba en que la chamaca había llegado distinta a como el bien la conocía, mientras ahora le daba un largo trago a su cerveza que le chorreo hasta la barbilla mojándole todos sus bigotes canosos pensó asertivamente que algo no estaba en su lugar, pudo haber chantajeado a su sobrina con contarle a sus padres lo de no haber llegado a la casa para ver si así ella accedía a acostarse con él, pero encontró que el motivo no era lo suficientemente comprometedor para hacer caer a la chamaca, de lo que si estaba seguro era de que la zorrita esa le estaba mintiendo, por muy convincente que ella se haya comportado al momento de darle sus explicaciones sabia que algo le estaba escondiendo, no se lo podía explicar pero su sobrina en algo malo andaba metida, el solo aspecto en que había llegado esta mañana lo animaron a que debía estar atento ya que al menor descuido de la hembrita él mismo sabría cómo sacar ventaja de la situación, y que tipo de ventaja.

Anaís rápidamente se desnudo, por fin estaba sola, por fin estaba íntimamente sola, su mente y conciencia poco a poco se fueron quebrando, las imágenes de aquella horrenda oficina en donde su asqueroso profesor la había desnudado para realizarle todo tipo de vejámenes a causa de su propia indiscreción de haberse gastado el dinero de las mensualidades, también recordaba el sex-shop donde la habían vestido como una vulgar puta, el antro en donde se tuvo que encuerar para beneplácito de una horda de degenerados que si no hubiese sido por el negro Gregorio quizás que cosas le habrían hecho a su cuerpo, y claro las intensas horas de sexo desenfrenado que había tenido con el drogadicto, sin mencionar que ella misma se había drogado junto con él, y para terminar un viejo realmente asqueroso y en puros calzoncillos había intentado meterla a otra mugrienta morada para violársela, y que si no hubiese sido por aquella buena mujer que la salvo de la desgracia ella ni siquiera estaría en la seguridad de su hogar a estas horas.

El correr del agua caliente por su cuerpo poco a poco la fue tranquilizando, enjabono su cuerpo con mucho cuidado, estuvo por lo menos 15 minutos lavándose la vagina, quería borrar toda señal y vestigio de lo que pudo dejar aquel mugriento drogadicto al interior de su intimidad, y cuando según ella ya había terminado de inmacular su violado reducto intimo y de todo el resto de su loable anatomía, salió de la ducha, se puso una de sus camisas de dormir y sin alcanzar a pensar en nada el sueño exigió su parte, reclamaba las energías que por el efecto de la droga habían hecho excederse y desbordarse desde todos los sentidos y sistemas vitales del venerable cuerpazo de nuestra bella Anaís.

Luego que la calma del día domingo en donde también la conciencia de la Universitaria se fue serenando llego de lleno el lunes, día en que nuestra conmocionada protagonista debía retomar las aulas del mundo académico tras un brutal fin de semana.

Luego de ponerse una ajustada mini de mezclilla blanca, no tan corta como para hacer perder los sentidos a quien la viera pero si lo suficiente para hacer ver  lo potente que era ella como hembra joven y llena de energías, se puso también una blusa color crema con las mangas subidas hasta la mitad de sus antebrazos, y ya estando maquillada solo lo suficiente se disponía a ponerse en camino a la Universidad, nuevamente se volvía a ver más que exquisita.

Antes de salir de su habitación y tras pensárselo por unos segundos abrió el armario para sacar desde el fondo de este los desgastados jeans que había tomado prestados de la casa del drogadicto, y como si lo que estaba haciendo fuera un pecado mortal metió una de sus manitas en el bolsillo de este, y ahí estaba el dinero, su dinero, que según el negro se lo había ganado ella solita, sin pensar en todo aquello guardo la mitad de este en su bolso de salida, y la otra mitad junto con la bolsa de aquel misterioso polvillo blanco que también le habían regalado los metió al fondo de uno de sus cajones dejándolo bien tapado con su ropa interior para luego cerrarlo y por fin de una vez por todas salir de su casa en dirección a la facultad.

Cuando llego al establecimiento académico su estado de nerviosismo estaba más que alterado, estuvo absorta en toda la primera clase, pensaba que en cualquier momento la sacaban de la sala para llevársela detenida a declarar donde estuvo el último fin de semana ya que habían varios testigos que la habían visto acompañada del asesinado profesor Gilberto Troncoso, además que habían unos cuantos profesores que bien sabían que ella había andado de farra con el susodicho, pero nada de eso ocurrió, la clase se llevo en forma normal.

Una vez que salió de la sala se armo de valor y se puso en dirección a la oficina del académico, mientras avanzaba notaba como las miradas masculinas se posaban en su cadencioso caminar, en su trayecto se cruzo con tres maestros y uno de ellos era de los que habían estado en el antro, la chamaca pensaba que se meaba ahí mismo de los puros nervios pero extrañamente vio que este solo la saludo con un leve movimiento de cabeza, como si lo ocurrido el recién pasado día sábado nunca hubiese ocurrido.

Cuando por fin llego a la austera oficina del profesor Gilberto fue una vieja secretaria quien estaba atendiendo las llamadas y a los alumnos que necesitaban ver asuntos estudiantiles con el académico, fue la misma quien le comento que el director de carrera se encontraba con tres días de permiso medico ya que había sido atacado por una fuerte migraña, pero que en tres días ya estaría de vuelta y atendiendo los asuntos de sus tan queridos alumnos según el mismito le había dicho,

–Pero de verdad que está bien…?, le consultaba una aun angustiada Anaís,

–Claro que si niña si yo misma hable por teléfono con el solo hace 5 minutos…

Ya habiendo recuperado su mochila y sus cosas la estudiante se pudo calmar un poco, la próxima clase que tenia era con otro de los profesores que había estado en el antro por lo que prefirió irse para su casa, no se sentía lista para afrontar tal situación, además que debía prepararse para el día en que llegara el profesor Gilberto, debía tomar todas las precauciones posibles para saber adueñarse de la situación, por nada del mundo pensaba nuevamente darle lugar para que ese aprovechador vejestorio tomara las riendas del asunto ese de los pagos.

Su segundo día se lo paso de lo más normal en la facultad, en las clases no se topó con ninguno de sus facinerosos profesores que la habían visto bailar desnuda, incluso a la salida de la U se había dado un tiempo para hablar con Sabina a quien le dijo que aun no se podía entrevistar con el maestro Gilberto, pero que estaba segura que este le daría más plazo sin tener la necesidad de llegar a tener ningún tipo de acuerdo con él que esté fuera del marco académico.

Luego de platicar por unos minutos con su amiga ambas vieron que Daniel se venía acercando a ellas,

–Ahí viene tu casi novio, así que mejor me voy, jijiji… No sabes cuánto me alegro que ya no tengas esos problemas de dinero…

–Gracias Sabi, eres mi mejor amiga aquí en la facu, de pronto unos de estos días te invito a que nos vayamos a servir algo por ahí,

–Ufff eso si que estaría bien amiga, ya necesito irme de juergas para olvidarme de toda esta mierda aunque sea por un rato, Ahhh mira si ya casi llega tu novio, nos vemos entonces Anaís, que estés bien…

Mientras nuestra Universitaria y el tal Daniel miraban como la pelirroja se marchaba meneando todas sus curvas en forma femeninamente exquisita, este último ya estaba sentado al lado de su atractiva pretendiente a la misma vez que daba inicio a la conversación,

–Como estas Anaís, porque no me llamaste el fin de semana tal como lo haces siempre?,

–Ahhh mi Dan, es que estuve ocupadísima…

–Mmmm ya veo, tampoco contestaste mis llamadas, -el chamaco veía con asombro como el vestido azul que llevaba puesto Anaís la hacían ver aun más imponente de lo que ella era, este remarcaba cada centímetro de su cuerpo, llegándole hasta el nacimiento de sus brillosas y hermosas rodillas de hembra bien desarrollada.

–Daniel tu sabes que siempre las contesto, lo que pasó fue que dejé olvidado mi bolso en el casillero y pues me dio lata venir a buscarlo, estaba realmente cansada… o acaso no me crees…?

–Si te creo mi vida… lo que pasa es que al no tener noticias tuyas me puse un poco celoso, imaginé que a lo mejor habías conocido a otro mejor que yo y que habías caído en sus brazos, -bromeaba Daniel, no sabiendo que con su broma había dado justo en el clavo.

Anaís analizaba todo lo que le decía el chamaco, claro que ella había caído con otro y ese otro no le llegaba ni a los talones en comparación con su Daniel, pero no había caído en sus brazos, más bien dicho había caído en sus huesos y pellejos pensaba la contrariada hembrita al recordar lo delgado que era el negro Gregorio con su cara de delincuente que no se la quitaban ni a palos.

–En que estas pensando le consulto el joven al notar lo pensativa que se había puesto su futura novia,

–En nada… en nada… no me hagas caso…, -le dijo de pronto la nena intentando sacar de su mente la ajada fisonomía y cara del hombre que hace muy poco la había convertido en mujer por azares del destino, –Daniel abrázame por favor…, la nuevamente angustiada Anaís pensaba que con ese abrazo limpiaría algo de las bajezas que habían hecho con ella.

El chamaco por su parte no la pensó más de dos veces, le encantaba cuando estaba a solas con su casi novia abrazarla y besarla, y que todos los que pasaran por delante de ellos vieran que él era el dueño de aquel tremendo cuerpo de mujer que se gastaba su Anaís.

Estuvieron haciéndose arrumacos y hablando de sus cosas por unos buenos minutos, hasta que la nena recordó las palabras de su tío y que aun estaba castigada así que le dio conocimiento a Daniel de lo que ella pensaba sobre la propuesta amorosa que él le había hecho hace una semana atrás,

–Daniel… ya lo he pensado y he tomado una decisión… emmmm… acepto ser tu novia formal a partir de este día, -le soltó de sopetón.

El pobre infeliz no daba más de gozo, la bella Anaís estaba dándole su consentimiento, o sea, la chamaca más deseada de la facultad de derecho ya era su novia oficial, eso quería decir que la ocasión para poder al fin acostarse con ella se acercaba a pasos agigantados, y no era que el joven Daniel solo la quisiera para eso, pero Anaís era tan llamativa corporalmente que ni siquiera el mas santurrón de los profesores de religión que habían en su mojigata Universidad se la pensaría un solo segundo para acostarse con ella, por lo tanto no daba más de dicha.

–Estas segura de lo que me estás diciendo…!?, -el chamaco la miraba con sus ojos expectantes,

–Claro que estoy segura tontito, o acaso es que ahora estas arrepentido, -le contesto ella con su carita de ángel.

–Por supuesto que no mi vida… este día… este día… es el más memorable de mi existencia…! te amo…!! Te amo tanto…!!!, le vociferaba ahora muy cerca de sus perfumados oídos.

–Entonces demuéstramelo con un beso…, le propuso la joven ninfa con un dejo de picardía en su bello rostro.

Al instante cerraron aquel pacto de amor mutuo con un apasionado beso con lengua, el chamaco prácticamente se la quería comer, su entusiasmo era a tal grado que sus apasionados besos más le causaron molestia que agrado a la extrañada Anaís…

–Auchhh… Mmmmfff… no seas tan bruto, no me gusta que me besen de esa forma, -le dijo la bella universitaria una vez que pudo separarse de aquel tan ansioso ósculo que le dio su novio, la muy zorrita no se acordaba de los asquerosos besuqueos que se había mandado con el negro Gregorio y que ella de la misma forma en que su novio la había besado en los labios le había comido, chupado y succionado la flaca verga al suertudo drogadicto.

–Discúlpame Anaís, es que no me pude contener por la dicha que me has hecho sentir, jejejeje…

–Está bien pero intenta ser más tierno de aquí en adelante, a mi me gusta que me traten bien, -le decía la nena mirándolo con un semblante de enojo y risa al mismo tiempo.

–Descuida que así será…

–Bien me debo ir, mira que a mis tíos no les gusta que llegue tarde a casa y ya estoy un poco pasadita…

–Si quieres te puedo ir a dejar, tengo mi carro en los estacionamientos,

–No te preocupes, puedo irme sola, nos vemos mañana a la salida?

–Claro que si preciosa, a la misma  hora?

–Sip…!, a la misma hora…, -le contesto finalmente la universitaria ya puesta de pie y que con su vestido azul ceñido a su figura deslumbrante le notificaban a cualquiera la tremenda categoría de mujer que era ella, ya que cada curva de su cuerpo parecían resaltar aun mas.

Tras un ligero beso en los labios los nuevos novios se despidieron quedando de verse para el siguiente día.

Anaís cruzó todo el campus universitario hasta llegar a la salida principal de este, una vez que se encaminó en dirección a su casa pensaba de lo tranquilizador que era ahora su estado al ya saberse ser la novia oficial del alumno con mejor futuro profesional según las encuestas de docencia. Se decía que esta situación la alejaban de los traumas vividos hace muy poco tiempo, pero su ligero estado de tranquilidad por lo ocurrido recientemente con su nuevo novio se le fue al carajo cuando al ir llegando a la esquina se encontró frente a frente con el mugriento hombre con el cual se había estado revolcando solo hace 4 días atrás, Anaís había quedado paralizada por el espanto de ahora volver a verlo sin nada de alcohol ni drogas en su mente.

–Hola mi putita, jejejeje… el otro día te prometí que te vendría a ver a tu Universidad, y yo cumplo mis promesas, como has estado?

–Ehhhh… ho… laaaa… que se le o… ofre… ceeee…?, -le contestó estúpidamente y mirando en todas direcciones para constatar que Daniel o algún otro compañero de aulas, o uno que otro profesor la pudiera ver en compañía de semejante tipejo que había osado ir a buscarla a su remilgona casa de estudios.

–Que cosa se me ofrece!?, pus nada… solo vine a verte tal cual como quedamos el otro día, o acaso ya no te acuerdas…?, jejejeje, aunque así como te veo me dan ganas de hacerte miles de cosas, jejejeje, que tal si nos vamos para mi casa a drogarnos y a culear como lo hicimos el otro día, lo estábamos pasando muy rico cuando nos interrumpieron, te acuerdas? jejejeje…

La chamaca quedo horrorizada con la desfachatez en que el delincuente le hacía tal propuesta. Como se le ocurría a ese mugriento drogadicto que ella iba a querer a volver a tener relaciones sexuales con él?, por lo que sacando fuerzas para mantenerse lo más integra posible se dio a contestarle,

–Creo que no es una buena idea, ahorita mismo me debo ir a mi casa mire que me están esperando, fue un gusto verlo de nuevo… Adiós.

La estudiante universitaria como pudo intento hacerse a un lado para avanzar, pero el drogadicto fue más rápido que ella y se interpuso en su camino,

–Vamos pendeja…! porque tan apuradita!?, el otro día no lo estabas tanto, y porque te comportas como si no me conocieras…!?, eres rara… si hasta ya te he dado por el culo, o acaso ya se te olvido lo nuestro?, jejejeje,

–Hable más bajo que lo pueden oír…?, -Anaís por cada palabrota que le decía Gregorio se iba escandalizando aun mas, de reojo miraba a la vereda de al frente ya que en ese mismo momento iba pasando un grupo de compañeros de una de sus clases, gracias a Dios le pareció que ninguno la había visto en compañía del delincuente.

–Yo hablo como quiero zorra…!, -le contesto algo molesto el Negro Gregorio al percatase que a esa rubita con cara de burguesa le avergonzaba estar en su compañía, –Además que fui yo quien te ayudo cuando estaban a punto de culearte entre 7 viejos, jajajaja, y al final de cuentas fui yo el ganador, y te lo hice primero que todos así que me debes más respeto putilla no crees…?

Anaís estaba que se desmayaba, el negro Gregorio no estaba midiendo sus palabras y hablaba a viva voz de lo que había ocurrido entre él y ella, como si aquello fuera la cosa más normal del mundo.

–Don Gregorio… por favor hable más bajo, acaso no se da cuenta que alguien lo puede escuchar…!, -le volvía a repetir Anaís con un gesto de preocupación en las finas facciones de su rostro, sobre todo en sus doradas cejas que las inclinaba hacia arriba en señal de estar preocupada, a la misma vez que volvía a mirar en todas direcciones, como también en forma soslayada se fijaba nuevamente en su llamativo diente de oro que el negro le mostraba por cada vez que se dirigía a ella.

–Es que aquí hay algo raro cosita rica, acaso no se supone que somos cuates…?, brothers…?, carnales…?, socios…?, si hasta ya hemos culeado y me sales con estas chingaderas…, yo te venía a visitar en buena onda y tú actúas como si no me conocieras…

–Está bien…!, está bien…!, -le contesto de pronto la chamaca con el fin de que el negro se callara, ya que cada vez hablaba mas sulfurado, para luego decirle, –Mejor caminemos juntos, es solo que no esperaba volver a verlo.

–Como es eso que no esperabas volver a verme después de lo que hicimos?, jejejeje, y mira que si me has enorgullecido… realmente eres toda una fresita universitaria tal como decías, jejejeje…

–Pero si se lo dije en reiteradas ocasiones pero Usted no me creía, –le dijo Anaís de reojo mientras caminaba con sus temblorosos muslos, y viendo que justo al frente de ellos había una solitaria plaza pensó que esta situación debía zanjarla ahorita mismo.

–Don Gregorio necesito que hablemos, vamos a sentarnos en esa plaza.

–Claro que si princesa…, hablemos todo lo que tú quieras, o caso necesitas algo…?, droga…? más dinero…?, incluso ya había pensado en unos clientes que te pagarían una buena lana si te decidieras a acostarte con ellos, jejejeje… o pídeme lo que tú quieras y veré que puedo hacer, jejejeje… te vez realmente buena con ese vestido, -el negro Gregorio le decía lo ultimo mirándole abiertamente el culo mientras avanzaban hacia la plaza.

La extraña pareja cruzo la calle hasta llegar a uno de los asientos del pequeño parque, Anaís tras superar las ganas de abofetearlo ahí mismo por solo mencionarle que ella se acostaría por dinero con hombres desconocidos y por todas las leperadas que este le iba diciendo escogió el escaño que estaba entre la plaza y el borde de la calle, por si es que pasaba algo malo con aquel delincuente ella poder salir arrancando.

Una vez que llegaron fue el drogadicto quien tomo asiento y junto con encender un cigarrillo le dijo,

–Querías hablar conmigo?, pues habla, te escucho…

La universitaria se percató que ahora la disposición del mugriento negro era de lo más arrogante, claro que de pronto cambiaba de actitud y hasta lo encontraba algo simpático con sus salidas palabrotas, pero en este momento lo hacía tal cual como se había comportado al principio de la enajenante noche en que estuvo encerrada en su casucha manteniendo relaciones sexuales con él.

También puso atención en su vestimenta, esta era la misma con la que lo había conocido. El fuerte olor a cuerpo sin asear llego a sus narices haciéndole recordar el salado y fuerte sabor de su verga que ella probo cuando la tuvo entre sus labios, la pobre estaba a punto de ponerse a vomitar ahí mismo sintiendo un tremendo asco de ella misma por las aberraciones cometidas con aquel anti higiénico delincuente.

Conteniéndose y tragando saliva se concentro en todo lo que tenía para decirle, hasta que comenzó a soltarle lo que ella pensaba de todo ese asunto entre él y ella,

–Don Gregorio… mire… la verdad…

–No me gusta que me digas así…!, somos amigos lo recuerdas?, solo dime Gregorio, o negro de mierda, o como tú lo quieras, ya te lo dije el otro día…, -la bella universitaria cada vez se iba asustando mas por los bruscos cambios de carácter que tenía el Negro, ahora le hablaba como si estuviese muy enojado con ella.

–Está bien… Gregorio… escúchame… de verdad que te estoy muy agradecida por las molestias que te tomaste el otro día cuando infelizmente me encontraste en ese antro, te juro, te lo juro por la mismita virgencita que yo estaba en ese lugar en contra de mi voluntad… luego cuando tú me salvaste…, -la nerviosa chamaca no encontraba las palabras necesarias para continuar con su singular discurso sin hacer enojar al delincuente ya que recordaba muy bien la cuchilla que le puso en la cara en el momento en que se la llevo a su casucha, aun así prosiguió, –La verdad de todo es que no sé que me ocurrió realmente, lo más seguro que fue el efecto de lo que tú me obligaste a consumir… pero eso ya es pasado, no tengo nada en contra tuya y con respecto a tu dinero, te lo devolveré a penas pueda…

–El otro día te dije que tu no me debes nada lindura… así que déjate de hablarme estupideces y ve al grano que ya me estoy enojando con tanta mamada de rodeos, explícame eso de que lo nuestro ya es pasado, -le dijo el negro pegándole una larga chupada a su cigarro y haciendo subir el humo de este desde su boca hacia las narices.

–Lo que escuchas, y por favor entiéndeme… nosotros no somos amigos…!, -Anaís estaba intentando ser lo más diplomática posible, pero el negro extrañamente conservaba la calma, mientras la rubia seguía aclarándoles las cosas, –En realidad no somos nada, así que solo vete y aquí no ha pasado nada.

El negro junto con admirarla lujuriosamente recordando que aquella tremenda potranca rubia y con cara de niña-bien que estaba justo al frente de él era la misma putinga que había tenido puesta en 4 patas en su mugrienta colchoneta y que le había quitado su virginidad por un poco de droga. Solo se la quedo mirando por algunos segundos con una aborrecida sonrisa delincuencial con lo que nuevamente estaba logrando descolocar a nuestra universitaria, quien solo se deba a mirar al suelo y a arreglarse parte su rubios cabellos por detrás de su oreja, esto lo hacía sin darse cuenta, signo inequívoco de que aquel hombre la ponía muy nerviosa cuando la miraba, además que con lo ya habían hecho ellos, así que imagínense.

–Y que pasa si no me voy…, -le contesto el negro finalmente siempre manteniendo la calma.

Por su parte Anaís ahora lo miraba a sus ojos negros, analizando de paso los resecos y caídos pellejos de su rostro, coronándolo ese greñoso pelo crespo que se notaba que no había sido lavado en meses y por no decir años, según lo pensaba la atractiva Anaís. Hasta que por fin se armo de decisión envalentonada por lo odioso que se estaba poniendo, sobre todo por la forma en que le preguntaba lo último, así que le volvió a hablar para ya zanjar de una la situación,

–Pues eso ya es problema tuyo, si te quieres quedar o ir no me interesa, yo no quiero tener nada que ver contigo por qué no te conozco, lo que sucedió el otro día para mí no ha significado nada… así que ahorita mismo me voy…

El negro viendo que la joven estaba decidida a retirarse rápidamente se puso de pie y junto con botar el cigarro se puso delante de ella para aclararle ciertas cosas que él pensaba de todo aquel asunto,

–Mmmmm… veo que no eres agradecida de quien te tiende una mano verdad muñeca?, o sea tu solo eres una zorra, vas por ahí parando vergas y calentando a todo el mundo con el solo fin de sacar provecho personal, para luego solo olvidarte de todo lo que uno ha hecho por ti,

–Por favor Gregorio no me insultes y déjame pasar, recuerda que tú me forzaste a hacerlo… además que he tratado de explicártelo… como no lo entiendes!?, -le contestaba la estudiante con su mochila bien tomada de de uno de sus tirantes, y ya con sus ojos llorosos al ser la primera vez en su vida que entablaba una conversación con tantas groserías de por medio, claro que sin incluir lo que le había sucedido al inicio de esta desgracia.

–Pus yo te insulto todo lo que quiero zorraaaa…!!, y sabes el por qué? Porque ahora aunque te de asco todo lo que hicimos, esa es la realidad…!! Fuiste mi mujer y gozaste con eso, acaso crees que no me di cuenta pedazo de puta!?, o la pobrecita va a decir ahora que se la violaron…!!??, siendo que apenas probaste mi verga no hubo quien te la pudiera desclavar de la concha…

–Gregorio ya no le sigas…!, -ahora era la nena quien se estaba enojando de verdad con semejante bombardeo de peladeces, –Mira quédate con eso, quédate con que fui tu mujer, ahora déjame marchar, -extrañamente Anaís sentía que ya no le tenía tanto miedo a como le tuvo cuando la abordo en el callejón a las afueras del antro de donde la saco, pero si la ponía muy nerviosa por la confianza en que este le hablaba y como también ella le contestaba con la misma confianza, eso era muy extraño para ella, pensaba en alguna parte de su mente.

–Escúchame washa…! y pon atención en lo que te diré…, yo  no te la sigo en eso de que te la estés dando de valiente conmigo, ya que si yo quisiera tomarte y llevarte conmigo a la rastra hasta donde yo quiera para luego violarte y meterte droga hasta por el culo bien podría hacerlo, pero no te asustes porque no lo haré, la neta que la otra noche te comportaste más que rico conmigo, te sentí tan señorita… tan femenina… tan perraaa… que hasta te tome buena, jejejeje…

–Entonces si es así terminemos con esto yo ya no quiero ser tu amig…

–Pero porque ahora no quieres ser mi amiga…?, -le corto de una el negro, para luego ser él quien retomaba la conversación, –La dura aquí es que yo no pretendo violarte ni forzarte a nada, el otro día fue distinto… pensaba que eras una puta al andar metida en ese antro y vestida como tal y empelotándote delante de varios viejos, acaso tu tampoco te hubieras confundido?, mira Anaís, Anaís te llamas verdad?, -el negro estaba intentando ser algo mas caballeroso para que aquella aventajada y joven hembra no se le fuera a escapar, así que prosiguió, –Solo sé mi amiga y ya ningún viejo de mierda te obligara a hacer nada que tu no quieras, y si algún día quieres drogarte gratis ahí estaré yo para ayudarte, jejejeje, y en una de esas volvemos a acostarnos, y si es por dinero yo puedo pagarte por tus…

–No soy una puta…! Te lo dije…!!!, te lo dije el otro día, esos viejos me obligaron a hacerlo… tu si quieres transfórmalo como quieras…!!!, pero el asunto aquí es que yo no quiero ser tu amiga, y sabes que mas…!?, no me interesa que impresión tengas de mí, me da lo mismo, y por favor ya no te molestes en venir porque te evitaré y actuaré como si no te conociera, así que hazte a un lado por favor y déjame pasar…!, -le contesto la ya mas que sulfurada Anaís al caer en cuenta que ese mugriento delincuente no le quería entender por las buenas.

El negro quien nuevamente le sonreía aborrecidamente lentamente se fue haciendo a un lado, le encantaba ver así de altanera a la que había sido su mujer por una noche.

–Está bien zorrita… que sea como tú quieras, -le dijo finalmente, –Solo una última pregunta, cual es la razón del porque no podemos ser amigos?,

Anaís quien ya estaba aburrida con tanta pregunta se dio a contestarle con la verdad de cómo ella pensaba como eran las cosas,

–Y mas encima me lo preguntas!?, solo mírate, eres un delincuente, vendes droga, y te vistes como un muerto de hambre, mi ambiente es otro, yo estudio para abogada, si ni siquiera te alcanza para ser mi conocido.

La rubia hembrita de pronto sintió que se estaba excediendo con sus palabras pero esa era la única forma de sacárselo de encima, además que el negro ahora parecía estar lucido y no todo drogado como lo había conocido.

–Ja…!, el otro día hasta me habías comenzado a caer bien, pus entonces me voy, quédate con el maricon ese con el que te estabas besando, yo solo quería ser tu amigo, y bueno siendo sinceros también pensé que volveríamos a culear, sabes…?, eres la mejor hembra que me he cogido.

–Me andabas espiando…!!??, -le consulto Anaís ahora con gestos de enojo en su bello rostro al caer en cuenta que el negro Gregorio la había estado observando cuando ella había estado con Daniel, –Para que sepas que él no es un maricon, el es mi novio, y algún día nos casaremos…

–Pues a mi parece que sí, si ni siquiera fue capaz de culearte antes que yo, jajajaja…!!!, dile a tu novio de mi parte que culias realmente rico, jajajaja…!!, Ahhhh claro el muy maricon no debe enterarse de que la muy puta de su novia por las noches les baila desnuda a cuanto viejo caliente se le cruza por su camino para luego terminar acostada y culeando por un poco de droga, jajajaja…

–Ya te dije que me obligaron…!, y tú me drogaste…!!, que no se te olvide…!!

La discusión en la plazoleta era la de un verdadero matrimonio despechado sacándose sus trapos al sol, en parte al negro le gustaba tener ese tipo de discusión con semejante hembra universitaria que los designios del destino habían hecho que él fuera el primer hombre que le metiera verga por sus tres principales orificios a la exquisita y rubia potranca que sulfurada discutía con él en aquellos momentos.

Anaís por su parte no entendía como aquel extraño delincuente ahora se acomodaba solemnemente su ajada vestimenta, era un verdadero chulo en todas sus letras se decía para ella misma, para luego escucharlo decir sus últimas palabras de despedida.

–Entonces adiós putinga, fue un gustazo haberme acostado contigo, y ya que nadie le debe nada a nadie me viro ahorita mismo, pero te digo una cosa, yo delincuente y todo soy de mejor calaña que los de tu mundo, si algún día necesitas ayuda ya sabes donde vivo y lo que quiero de ti…, -le dijo finamente y mirándola a la altura de la vagina, para que ella supiera y no le quedaran dudas de que es lo que él quería de ella, para luego sencillamente decirle, –Chao zorraaa…!

–No te preocupes que eso no sucederá…!!, -le grito Anaís cuando el negro ya había avanzado un par de metros, ella había captado claramente lo que el negro quería de ella.

–Ja…!!, Uno nunca sabe…, -le gritó el otro para posteriormente desaparecer.

Anaís se lo quedo mirando como este tal como había llegado también desaparecía, una vez que se vio sola se puso nuevamente en marcha a su casa.

El negro la había dejado descolocada, mientras caminaba lentamente y cabizbaja en un momento pensó que en los momentos en que estuvieron discutiendo en la plazoleta este la doblegaría tal como lo había hecho la noche en que la conoció, le llamo también mucho la atención lo digno que había sido el delincuente cuando ella lo había tratado de lo peor para que entendiera de una vez por todas las claras diferencias que existían entre ellos. Por un momento se dijo en que tal vez esa extraña amistad que el flaco Gregorio le ofrecía pudo haber sido verdadera, si ni siquiera había intentado cobrarle el dinero que le había facilitado, pero no…!, se decía de pronto, ningún amigo anda interesado en andar drogando a sus amigas y menos pretender acostarse con ellas cada vez que a este le dieran ganas de hacerlo, eso no era amistad, y menos el horror de este buscarles clientes para que ella se acostara con ellos por dinero, a fin de cuentas lo único bueno de todo eso era que ya se lo había sacado de encima, ella no podía darse el lujo de tener a un drogadicto como amigo.

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Fueron pasando los días y la tranquilidad había vuelto a la vida de nuestra estudiante ya que el maestro Gilberto no llegó al tercer ni al cuarto día, tampoco llego a la semana entrante, pero al tercer día lunes, o sea después de casi tres semanas de tan engorrosa situación vivida en la plaza con el drogadicto, Anaís Castillo fue sacada de su clase ya que se debía dirigir con urgencia a la oficina del director de carrera quien ya había llegado de su licencia médica, fue ahí que la chamaca supo que su tragedia nuevamente comenzaba, tenía el dinero de la mensualidad que nuevamente le habían enviado sus padres y otra cantidad no menor que le había pasado su fortuito ex amigo el negro Gregorio, con ello pensaba en pagar una parte y que le dieran una prorroga, tenía fe que el viejo después de lo ocurrido se mostraría más comprensivo.

Una vez que llego a la oficina del académico y en el momento de cruzar el umbral de la puerta lo vio con su típico y apolillado paleto color marengo, y con una vistosa venda en su cabeza, estaba sentado tras su escritorio, y antes de que ella pudiera decir una palabra fue él quien hablo primero.

–Tienes el dinero de las mensualidades!?, le consulto sin levantar la mirada y haciendo como que revisaba unos documentos.

–Ehhh aun no he podido reunirlo todo, pero mire aquí tengo para pagar dos meses, a penas pueda pagaré la diferencia, -le dijo la universitaria a la misma vez que dejaba la cantidad de dinero sobre el mesón.

El vejete puso atención en los fajos de billetes que la chamaca puso en su escritorio, lentamente los tomo y los guardo en el bolsillo de su chaqueta, para luego decirle,

–Tienes dos semanas para ponerte al día, si no lo haces despídete de esta Universidad… está claro?

La chamaca sintió que se le acababa el aire, de donde sacaría todo ese dinero para pagarle a la U?,

–No puede ser… debe existir alguna forma de pagar… Usted no puede hacerme esto…, le dijo la rubia Anaís a su jefe de carrera entrelazando sus deditos en su plano vientre de la misma forma en que lo hacen los clérigos cuando hablan con sus feligreses.

–Si que puedo putona…!!!, además te aviso que estas suspendida por dos semanas… y si no te apareces con el dinero antes de que se te acabe el plazo, estarás expulsada…!!!,

–Profesor Gilberto no me haga esto…!, por favor no lo haga…!!!, yo hice lo que Usted me pidió que hiciera la otra noche, y ahora debo lidiar con la vergüenza cuando me encuentro con los otros profesores…!!!

–Pus falto lo principal…!, aun no se qué mierda ocurrió esa noche, solo sé que me encontraron desangrándome y que tú te desapareciste, así que no te hagas la zorra conmigo, tu sabes muy bien cuál es el precio que debes pagar, y yo lo puedo arreglar todo, así que tal si comenzamos esta misma noche en mi departamento, pero ahora sin truquitos…?

Anaís se fijo como ese asqueroso y avinagrado vejete la miraba con aires de triunfador, claro, el muy come mierda estaba haciendo todo eso para obtener lo que no había logrado la noche en que se la llevo vestida de puta al tugurio aquel de donde se la había llevado el negro, y el solo creer ver en sus ojos la calentura que este le guardaba sintió el odio más grande que había sentido en su vida, en un momento pensó en que prefería mil veces volver a acostarse con el mugriento drogadicto a tener que acceder a las perversidades sexuales que aquel desesperado vejestorio anhelaba concretar con ella,

–Una noche…!?, Usted está loco…!, yo no lo haré con Usted viejo de mierda aprovechador…!!, que se ha imaginado…!?, acaso cree que por el cargo que tiene puede hacer todo lo Usted quiera…!?. La otra vez me tomo desprevenida, pero ahora no volverá a suceder, así que guárdese sus ofrecimientos obscenos…!!

En eso la exaltada estudiante vio que el viejo con toda la calma del mundo tomaba el citofono para comunicarse con su secretaria,

–Rebeca…!, mande un correo a todo el profesorado y a asuntos estudiantiles informando que Anaís Castillo está suspendida por dos semanas por mantener deudas con la Universidad, y que si no paga estará expulsada… Si… si, gracias Rebeca.

–Me ha s… sus… suspendido…!?, -le consulto Anaís aun con algo de incredulidad.

–Tu misma lo has dicho putilla. Aun puedo revocar la medida… te acostarás conmigo esta misma noche…?

–Ni lo piense…!!, eso no ocurrirá nunca…!, me escucho nunca…!!!

–Seguridad…!, preséntese en mi oficina ahora mismo… es urgente…, -volvía a decir el despechado vejete nuevamente por citofono.

–Es usted un desgraciado… un… un…

–Cállate perra…!, fuiste tú quien se gasto el dinero de las mensualidades… ahora compórtate mas dignamente y lárgate de mi oficina antes de que te saquen a la fuerza los guardias.

En eso estaban cuando llegaron dos mastodontes uniformados que mas parecían los porteros de un circo que unos serios Guardias de Seguridad por lo chillón de sus uniformes.

–Échenla de nuestras dependencias, solo podrá ingresar si trae el dinero que le debe a nuestra institución que es sin fines de lucro, jejejeje…

–Señorita háganos el favor de acompañarnos a la salida, -le dijo el guardia más viejo que su rostro no decía nada, a la misma vez que la tomaba del brazo ejerciendo fuerza para hacerla caminar hacia la salida.

En forma súbita Anaís recordó lo digno que fue el flaco Gregorio cuando ella lo había humillado hace casi tres semanas atrás, y ahora sintiéndose ella igual de humillada como debió haberse sentido el pobre negro para sus adentros, adopto la misma dignidad que su ex amigo inconscientemente le había enseñado, delicadamente retiro la mano del guardia desde su brazo a la misma vez que le dijo mirándolo a los ojos,

–No se preocupe señor… no le daré problemas, saldré por mi propia cuenta.

Aquel día la chamaca había concurrido con un enajenante vestido blanco con tirantes en sus hombros y que solo le llegaba hasta la mitad de sus muslos, por lo que ambos Guardias al caer en cuenta de semejante pedazo de mujer que tenían que sacar aplicando la fuerza si era necesario y con solo mirarle el suave nacimiento de unas tetas jóvenes y que se notaban tiernamente esponjosas en la V del escote, no fueron capaces de actuar, y menos con el femenino modal en que ella retiro la mano del que la había tomado de su brazo, solo se miraron con cara de perplejidad y al unísono tragaron saliva mirando embobados como la joven se retiraba del lugar altiva y moviendo femeninamente todas las formas de su cuerpo, el director de carrera que también había sido cautivado por la celestial imagen de la atractiva estudiante solo se dio a bajar su vista e intentar de concentrarse en cualquier cosa, casi adivinaba que esa sería la última vez que la vería.

Anaís una vez que hizo abandono de la institución académica camino sin rumbo fijo hasta llegar al centro de la ciudad para estar sentada a las afueras de una galería comercial pensando en todo lo que le estaba ocurriendo, pasaron dos horas aproximadamente en que le estuvo dando vuelta al asunto sin llegar a nada en concreto, hasta que intentando recobrar la compostura se puso de pie para retornar a su hogar.

Paso el primer día, el segundo y el tercero en los cuales Anaís se daba a deambular por el centro de la ciudad intentando que el tiempo pasara lo más pronto posible, y ya para al atardecer regresar a la casa de sus tíos haciéndoles creer que ella salía en la mañana para dirigirse a la facultad, no era capaz de afrontar la situación y reconocer ante la familia el grave error que ella había cometido, sabía que los mas destrozados serian sus abnegados padres si es que se llegaban a enterar, su idea era buscar una salida en que pudiera arreglar las cosas, pero por más que pensaba y pensaba no se le ocurría nada.

–Que te pasa Anaís te he notado un poco extraña estos últimos días, le pregunto en forma cariñosa su tía Carmen en una de esas tardes de teatral llegada de clases.

–Nada tía es solo que estoy preocupada por los exámenes que se vienen ya pronto, le mentía la chica a su adorada tía, le partía el alma hacerlo, mientras el tío Cornelio desde la mesa del comedor analizaba cada detalle de la situación comiéndose un jugoso churrasco de carne.

Había pasado la primera semana y nuestra universitaria en su rutina diaria que ya había adoptado para hacer pasar las horas más rápido se iba por toda la mañana a una céntrica galería de ropas alternativas. Daniel la había llamado un par de veces preguntándole por los rumores que ya se murmuraban por los pasillos de la U, en donde ella le había dicho que no se preocupara, que ella estaba en eso y que el asunto quedaría arreglado a mediados de esa misma semana. La nena optó por apagar su celular hasta que no tuviese arreglado su problema, le cargaba dar explicaciones.

El día martes de la segunda semana en cuestión en que Anaís a sabiendas que su tía Carmen se ausentaría de la casa por toda la mañana para ir a cuidar a una de sus hermanas que se encontraba hospitalizada la rubia chamaca espero por las cercanías da la casa de sus tíos a que dieran las 10 de la mañana, a esa hora su tía ya debería haberse ido calculaba, y su tío Cornelio por lo general llegaba casi de noche, así que estando totalmente segura que tendría todo el medio día para descansar en su habitación se dio a retornar a la casa de sus familiares.

Una vez que ya estuvo dentro de la casa se dirigió rápidamente a su habitación, solo quería recostarse y olvidarse de todos sus problemas, ya tendría tiempo para pensar en cómo salir del embrollo que estaba metida por culpa de su caliente profesor.

–Vienes muy cansada de tus clases sobrinita!!??, -fue lo primero que le dijo su tío Cornelio cuando la vio abrir la puerta de la recamara, la espantada chamaca vio como su feroz familiar junto con decirle eso ultimo también le mostraba la bolsa de polvo blanco que había encontrado al estar revisándole sus cajones, estos estaban todos abiertos y sus ropas desordenadas.

La chamaca sabiendo que con ello no estaba para protestar nada solo le contesto,

–Es… que… hoy… n… no… Noooo… tu…ve c… cla… clases…, le soltó finalmente en forma nerviosamente entre cortada.

–Ahhh si Ehhh…?, y la semana pasada tampoco tuviste clases, porque no fuiste ningún día a la Universidad, -el viejo le hablaba con ironía y Anaís así lo captaba ya que su tosco rostro estaba transformado en el de una Gárgola.

La chamaca viéndose perdida y descubierta por su aireado tío paterno solo se dio a responder,

–Tío… estoy metida en un problema déjame explicarte…

Pero el viejo  a sabiendas que esta era la oportunidad que tanto había estado esperando no dio pie para explicaciones absurdas,

–No hay nada que explicar estúpida, he ido a tu universidad a preguntar por tu situación, hace tres días llamo por teléfono el tal Daniel porque decía que no le contestabas tu celular, y aprovecho de preguntar de cuando volvías a clases, jajajaja, le tuve que seguir la corriente al muy maricon y cómo será de tarado que inconscientemente me comento eso de los problemas de dineros que tenías, así que fui yo mismo a comprobarlo y me dijeron que estabas suspendida desde la semana pasada por sin vergüenza, y para que veas que somos parecidos… espere precisamente este día para indagar entre tus porquerías para ver en que andabas metida, y mira con lo que me encuentro… con una bolsa de coca, desde cuándo que eres drogadicta desgraciada…!!??

–Tío… yo no soy drogadicta…!! Sniffssss…!!!, la nena ya no pudiendo mas con la pesadilla que arrastraba desde hace ya casi un mes, y que ahora se sumaban a tantas leperadas por parte de su familiar, no hayo mejor cosa que ponerse a llorar.

–Así Ehhhh…!!!, con que no eres drogadicta y como me explicas esta bolsita?, esta mierda no es barata sabes?, así que no me tomes por pendejo, te gastaste el dinero drogándote… reconócelo so puta…!!!

–Tío no me trate de esa forma… yo no soy así… sniffssss…

–Y cómo quieres que lo haga!!?? Si te comportas como una verdadera zorra…!!!

–Snifffss… yo no soy eso que Usted dice, snifsss… Snifsssss…, -le volvía a repetir la acongojada chiquilla ahora si llorando abiertamente y tapándose la cara con sus dos manitas.

–Claaaro…!!, ahora ponte a llorar…!!! con eso no arreglaras nada fracasada de mierdaaa….!!!, ella… Anaís Castillo… la estudiante universitaria de la familia, resulto ser una miserable drogadicta que nos tenía a todos engañados… admítelo… acaso no es así furcia…!!??

–Noooo…! no es así…!!, ocupe el dinero en comprarme cosas que me hacían falta… lo juroooo…!!!

–Entonces explícame que hacia esta bolsa de droga entre medio de tus calzones… vamos explicamelooo…!!!, -el calvo y bigotudo viejo gritaba y bufaba como un energúmeno, estaba haciendo muy bien su papel de ofuscado, ya que el no veía tan grave la situación si el mismo mas de alguna vez se pichicateaba con algunos gramitos, pero sabía que no dejándola pensar sensatamente lograría llevársela a la cama.

–Ehhh… Ehhh… es que no puedo decírselo… me da verguenzaaaa…!!!, -le contestaba la pobre Anaís, pensando en que no era capaz de contarle a su familiar esa trágica experiencia vivida hace algún tiempo.

–Ajaaa…!, vamos a continuar con las zorrerías…!! Entonces te trataré como solo se tratan a las zorras… vamos encuerándote putaaaa…!!!

–Tío Cornelio…!!!, que es lo que me está pidiendoooo…!?, -Anaís lo quedo mirando con exaltación y con sus ojos celestes bien abiertos, habría escuchado mal?, se preguntaba.

–Lo que escachaste putilla…! te quiero encuerada… ahorita te voy a enseñar a no ser tan zorra para tus cosas, así que encueradaaaa…!! ahoraaaa…!!!

–Nooo yo no hare eso…! no me desnudare delante de Usted…!! Yo… yo soy su sobrinaaa…!!!, -le decía ahora llevándose una de sus manitas a la boca en señal de espanto por los requerimientos que le estaba haciendo su tío paterno.

–Te equivocas zorra…!, mi sobrina era una candorosa chica que estudiaba derecho…!!, y al frente de mis ojos solo veo a una puta drogadicta… así que no lo volveré a repetir… te me empelotas ahorita mismoooo…!!!

–Usted se volvió loco…!!! yo no me quitare la ropa…!!!!!, -la Universitaria miraba de reojo hacia la puerta para lograr escapar a lo espeluznante que estaba viviendo, ya creía saber lo que quería hacerle su tío por culpa de sus indiscreciones, pero el pavor del momento le impedían moverse, estaba completamente paralizada.

Anaís solo alcanzo a ver como su enloquecido tío se le abalanzó para agarrarla firmemente de sus rubios cabellos con ambas manazas, a la misma vez que la empujaba contra la puerta de la habitación, ahora la aprisionaba con todo el peso de su cuerpo, su aliento a cerveza le llego de pleno en su naricita, ya que su enloquecido familiar le hablaba solo a centímetros de su cara, los labios del hombre estaban justo al frente de los delineados labios de la chamaca, bastaba un leve empujoncito y el tío podría besarla perfectamente en su fresca boquita.

–Bien si tu lo quieres así… pus te lo voy a decir sobrinita, -la nena creía sentir el roce de los labios de su familiar sobre los suyos mientras este le hablaba, aparte de sentir ella misma como le galopaban velozmente los latidos de su corazón por las tremendas ganas sexuales que su tío debía tenerle, mientras el viejo continuaba con su aclaraciones, –El asuntito este de la droga es muy espinudo para la familia, y te has estado burlando de todos nosotros, así que para que lo sepas ahorita mismo pretendo violarte, jajajaja, así no te quedaran ganas de andar haciendo ese tipo de mamadas, y tal como a ti te gusta ponerte cosas extrañas en tu cuerpo yo ahora te voy a poner otra cosa bien dura… pero te la pondré por ese sabroso tajo de carne que te debes cargar entremedio de tus piernotas, así aprenderás la lección, jajajajaja…!!!!

La estudiante universitaria estaba choqueada con todas aquellas perversidades que su tío abiertamente le había dado conocimiento que le haría, sentía como este había metido rudamente sus dos manazas por debajo de su mini agarrándole de par en par sus nalgas comenzando a sobárselas con una rabiosa desesperación.

Su mini falda de mezclilla blanca que llevaba puesta ese día había ido subiéndose producto de los movimientos de las grandotas manos de don Cornelio, el viejo le apartaba una nalga de la otra, se las cerraba para luego volvérselas a abrir, aun no se la creía que por fin estaba tocándole el culo a su tremenda y atractiva sobrina como él desde hace años lo deseaba, y al sentir y poner atención en las duras tetas que se aprisionaban contra su fofo pecho cayó en un delirante estado de calentura y deseos insanos, como un verdadero endemoniado busco con su bocaza los semi abiertos labios rosáceos de la asustada Anaís, hasta que una vez de haberlo hecho y al notar la pasividad que había adoptado su sobrina le fue de a poco metiendo su lengua al interior de aquella fresca boquita que le sabia a rosas primaverales.

La universitaria al sentir la caliente lengua de su tío invadiendo todos los rincones de su cavidad bucal y sin saber a cómo reaccionar ante aquel incestuoso y no consentido beso simplemente se mantuvo quieta como si ella fuese una muñeca, dejándolo que el usurpara todo lo que quisiera, ya que si oponía resistencia los resultados sociales para sus abnegados padres serían fatídicos. Y eso que su tragedia recién estaba comenzando.

–Veo que finalmente entiendes cuál es tu posición no es así chamaca estúpida…!!??, -le dijo el desgraciado una vez que se separó de la boca de su sobrina, dejando rastros de babas por todo el contorno de sus rojos labios, para luego de hacerle la pregunta volver a comérsela con mas ansias todavía, la pobre Anaís sentía que la dejaban sin aire en sus pulmones producto de aquellos bestiales besos que le ponía su familiar.

La rubia estudiante ahora solo sollozaba sabiéndose pérdida, sollozos que se perdían dentro de la bocaza del viejo Cornelio que por nada del mundo paraba de besuquearla asquerosamente, el abultado endurecimiento vergal de su tío le calzaba a la perfección a la altura de su vagina, ya que en esos momentos el viejo se la oprimía abiertamente con movimientos coitales, esto prácticamente le notificaba que su tío realmente estaba decidido a violársela.

En eso el viejo liberándole la boca y ya tomando algo más de confianza la giro rápidamente para dejarla de espaldas contra su obesa humanidad, a la misma vez que subía sus peludas manos por la estrecha cintura, por sus caderas, sintiéndola toda y hasta llegar a sus tetas del tamaño ideal para su gusto, ni chicas, ni grandotas, sencillamente perfectas, aun así estas no alcanzaban para abarcarlas en todo su contorno.

–Pero mira nada más que tetotas que te gastas desgraciada… ya quiero chupártelas hasta dejártelas desinfladas, jajajaja… vamos coopera cabrona, muéveme ese culazo que te cargas y te prometo que te devolveré la porquería que te metes por las narices, jajajaja…!!!!

Anaís con sus ojos cerrados y sintiendo todo el magreo en que estaba siendo asaltado su cuerpo en aquellos momentos en lo menos que pensaba era en la bolsa de droga que le había regalado el negro, fugazmente meditaba del porque no la había tirado a la basura, si lo hubiera hecho así su actual situación no sería tan terrible tal como se estaba sucediendo.

Mientras su tío seguía en la bestial tarea de asaltarla sexualmente, le lamia asquerosamente en la oreja y el cuello, en tanto la nena solo movía su cabeza en clara señal de huir de esa caliente y apestosa lengua que le tenía la mitad de su cara y cabellos de esa zona mojados. Era tal el grado de calentura que estaba sintiendo el vejete que ya sin pensársela mas y en un acto genuino de lujuria por hacer realidad su más acaloradas fantasías de poseer a su sobrina empuño sus dos manos en la blusa de Anaís en la misma altura de sus tetas y jalo con fuerzas hacia ambos lados rasgándole y destrozándole su prenda de vestir en donde de paso también le arranco el sostén dejándola con sus relucientes tetas al aire, los botones de su blusa aun rodaban por el suelo.

El viejo Cornelio al ver los resultados de su osadía se puso a puntearla como un loco, con sus peludas y temblorosas manazas tomo posesión de aquellas dos sobresalientes protuberancias de carne suaves y tibias, movía su erección en las duras nalgas de Anaís como si ya verdaderamente se la estuviera culeando, aquellas tetas de pezones casi no perceptibles al tacto, duras y suaves estaban de campeonato, eran tan suavecitas que hasta se le resbalaban de sus manazas pero él no perdía tiempo en volver a recuperarlas y seguir con el magreo, su verga ya rugía por ser liberada y probar los encantos de tan jovial contrincante que le esperaba.

Anaís por su parte aguantaba con sus ojos cerrados las clavadas que su tío le mandaba por detrás, prácticamente estaba inmovilizada, los desplazamientos que hacia su cuerpo de atrás y hacia adelante, y que en veces también eran de subida y bajada solo se producían por la inercia en que tan enérgicamente la empujaban desde su espalda, además de ser consciente de que sus desprotegidas tetas ahora estaban siendo avasallantemente manoseadas por su tío paterno, este las sobaba, las apretaba y las sentía, hasta que la adolorida chamaca intento hacerlo entrar en razón, lo que pretendía su caliente familiar era totalmente desnaturalizado,

–Tío… por favor déjeme… esto n… no… es… taaa biennnn…!, le dijo al vaivén de los espolonazos que le ponían a su cuerpo.

–Cállate zorra…! además que tú tienes la culpa…!!!, -le decía el vejete con los ojos cerrados en clara señal de estar concentrado en lo que estaba sintiendo en su verga por cada arremetida que le ponía hacia adelante, por su cara y su cuello ya corrían hilillos de traspiración.

–Usted… no puede hacerme esto…! por favor ya bastaaa…!! No quieroooo…!! Sniffssss…!!.

–Claro que puedo estúpida…!, -le dijo su excitado familiar separándose un poco, pero sin soltarla de sus garras, –Es mas vamos a arreglar esta situación ahorita mismo… para que sepas a quien le perteneces desde el día de hoy… jajajaja…!!!!

El viejo sin mucho esfuerzo arrastro a su espantada sobrina hacia la cama que era de esas pequeñas de solo una plaza, y una vez que la pudo arrojar a esta sin preámbulos ni cosas por el estilo se dio a la tarea de despojarla del resto de sus vestimentas.

La aterrada estudiante creía estar viviendo una verdadera pesadilla, ahora pensaba en que debería haber accedido a la peticiones sexuales del profesor Gilberto, ya que si lo hubiera hecho no estaría metida en este incestuoso calvario, su tío, el legitimo hermano de su padre estaba actuando como un animal, como pudo comenzó a patalear desde el rincón de la cama contra el muro, pero el viejo Cornelio babeando y riéndose como un insano mental la agarro por ambas piernas y la arrastró hasta el centro de la cama,

–No…!! Tío no lo haga…!!!! Por favor no lo haga…!!!!, le dijo cuando el exaltado viejo metió sus manos por debajo de sus caderas para comenzar a bajarle la minifalda blanca.

–Si te lo voy a hacer so puta…!!, así aprenderás a no andar haciendo mamadas, jajajaja…!!!

–Noooo… que haceee…!!?? No me quite la falda…!!!!, -pero ya era tarde, el viejo ya había terminado de sacársela arrojándola hacia atrás de donde estaban ellos.

–Pero mira que calzoncitos blancos más bonitos son los que usa mi sobrina, jajajaja, ya te los había visto en tus cajones pero nunca pensé que se te veían tan ricos así puestos como los tienes, tal como a mí me gustan… bien pequeñitos, no como esos calzones grandes y jetones que usa la vaca de tu tía… jajajajaja…!!!! –y efectivamente así era, desde que la chamaca había sido consciente de la hermosura de su cuerpo vanidosamente escogía prendas de los mas diminutas para ponerse, además que con ellas se sentía de lo mas cómoda, nunca pensó que sería su tío Cornelio quien fuera el que le realizaría tales halagos por usarlos y que para rematarla hacia tales comparaciones con su querida tía, ahora lo odiaba.

El viejo estaba alucinando, el pequeño triangulo de tela blanco solo alcanzaba a taparle hasta un poco más arriba de donde debería estar el nacimiento de la vagina de Anaís, hasta que ya no aguantándose mas y poniendo un semblante de seriedad que mas espantaron a la chamaca le dijo,

–Ahora veamos que hay debajo de ellos…!

–No tío…!!! No por favor…! no me los saque…!!! Noooooo…!!!!!, -esta vez la tarea fue más fácil que las anteriores ya que de un solo jalón se los agarro del costado de la caderas estirándoselos como un metro por lo menos hasta que la tela no dio más y sencillamente se fueron rasgando a medida que el viejo en forma lujuriosa luchaba para que estos se cortaran, hasta que al fin lo logro.

–Uffffff…!, vaya panocha que te gastas pendeja…, -le decía el ya más que eufórico viejo con sus ojos abiertos como platos y moviendo su cabeza en forma de negación, lo que veía antes sus ojos era la viva imagen de la madre de la chamaca, el aun la recordaba desde los tiempos en que se la cogía cuando eran jóvenes.

Tragando una gran cantidad de saliva se dedicó a alabarla de lo tan rica que estaba,

–Eres una preciosidad Anaís, eso que tienes ahí abajo esa una verdadera delicia… se te nota chiquitita y apretadita… y que cosa más rica… casi ni te salen pelos… eres… eres una Diosaaaaa…!!!, -le decía con su hocico chorreante de babas, –Creo que te tengo que probar ahorita mismo…, -el viejo ya no pudiéndose contener mas y sin quitar su resquebrajada mirada se comenzó a sacar los pantalones.

Una traumada Anaís veía como su tío Cornelio se estaba empelotando a un lado de la cama estando ella completamente desnuda tapándose sus tetas con ambas manitas y brazos, mientras intentaba juntar lo más posible sus piernas para mostrar lo menos posible el tesoro que guardaba entre medio de ellas, tesoro que hasta ese día el único hombre que se había embriagado en tales encantos había sido un mugriento drogadicto.

Cuando el viejo ya estuvo totalmente encuerado le dio conocimiento a su sobrina,

–Prepárate zorra… ahora sí que sabrás lo que es bueno, -y junto con pasar del dicho al hecho como pudo corrió las cobijas de la cama hacia los pies de la nena y se subió a la cama pasando una de sus rodillas por sobre el estilizado cuerpazo que él estaba presto a probar con su verga, para luego poner la otra al otro lado de la cadera de su víctima.

La encuerada universitaria quien se mantenía con sus ojitos fuertemente cerrados y  apretados debido a que no quería ver las crudas desnudeces de su tío Cornelio, solo sintió los 120 kilos de pesada humanidad por el hecho de sentir como bajaron y subieron los resortes de la cama debido al peso de su familiar, y como se seguía meciendo esta producto de cómo este se seguía moviendo para acomodarse antes de penetrarla.

En el momento en que Anaís se atrevió a abrir sus ojos para ver qué es lo que estaba sucediendo, sus celestes y aterrados ojos se cristalizaron al ver el grotesco volumen de la bestia que se proponía a violarla, pero lo que la dejo en estado de shock fue ver la gruesa herramienta con la que le harían la faena, inconscientemente ella hizo una rápida comparación con la verga de su flaco amigo, la de su tío no era larga como la del Negro Gregorio, pero si mucho más gruesa y de colores rosáceos.

La asqueada nena bien recordaba los casi 25 cts. de aflautada verga que se había comido por sus dos orificios y que también había succionado hace algún tiempo, pero que la había sentido tan dura como un palo, esta otra que estaban a punto de meterle no debía medir más de 15 cts. y eso que la veía bien parada, pero lo que la aterraba era su grosor, si cuando se la había culeado el negro le había dolido hasta más no poder, pensaba que con esta otra, aunque un tanto más chica, podrían hasta rajarle la zorra.

Mientras nuestra escandalizada universitaria estaba en tan sórdidas apreciaciones su tío Cornelio se daba a comenzar a masajearse la verga como dándose fuerzas para realizar tan gratificante y prolífica tarea, observaba a su sobrina tendida sobre la cama completamente desnuda y excitante, la veía tal cual como la había visto frente al espejo la oportunidad en que la espió desnuda desde la puerta de la misma habitación en que estaban ahora con la diferencia que en este momento no la espiaba sino que la tenia completamente para él, así que reaccionando a la situación actual aprovecho para agachar un poco su verga rozando con esta el nacimiento de su pelvis y los suaves pelitos dorados que se desperdigaban en esta atrayente zona de su cuerpo, sintió con su gorda verga que la suavidad de la piel de parte de su vientre junto a la de sus bellitos encrespados eran exquisitamente enajenantes.

Anaís a sabiendas que ya nada podía hacer para escapar de las garras y de la inflamada verga de su tío simplemente cerro sus ojos y giro su cara hacia la pared, se había propuesto a que ella no iba a participar de la vejación que estaban a segundos de realizarle.

El viejo sintiendo que su tranca explotaba de un momento a otro procedió a con sus dos ansiosas manazas a abrirle de par en par ambas piernas, lo hizo con mucho cuidado y lentamente, sabía que la vieja de su esposa no llegaría por lo menos en unas tres horas más,  hasta que por fin vio que ante su vista estaba íntegramente la tierna abertura de carne que poseía su sobrina justo al medio de su cuerpo, esta se notaba bien cerrada a pesar de que la tenía con sus muslos doblados y abiertos al máximo de lo que le permitían sus elásticas articulaciones.

El vejete quedando hechizado con semejante intimidad femenina instintivamente fue bajando su humanidad y acomodándose en la cama hasta quedar recostado y con la vagina de Anaís solo a centímetros de sus canosos bigotes, por lo que se dio a olfatear y a admirar aquella núbil panocha, desde su posición veía el vientre de la asustada nena como subía y bajaba producto de la nerviosidad o del susto que debería estar sintiendo, al viejo esto le gustaba, y ya no pudiendo contenerse más simplemente abrió su babeante y voraz bocota y se zambullo en aquella intima fisura femenina que por tanto tiempo había estado deseando.

El tajo de Anaís ni siquiera se veía, su tío literalmente se lo estaba devorando, el labio superior del viejo acaparaba una buena parte de los bellitos dorados y encrespados mientras que su labio inferior prácticamente lo tenía puesto un poquito más arriba del contraído ano de la chamaca, mientras que su lengua bailaba y recorría toda la pequeña longitud de aquella femenina rendija que se estaba zampando con las misma ganas que lo hace un muerto de hambre, a la misma que vez que con su musculo lingual buscaba casi con desesperación su agujero vaginal el que no tardó en encontrar para luego estar por un buen rato adentrándose y saliendo de este,  su lengua giraba y buscaba las suavidades interiores de aquella mística vagina, mientras que la bella victima solo sentía repulsión por lo que le estaba haciendo el hombre que supuestamente debía protegerla.

El viejo no se cansaba de comerle, succionarle y mamarle la concha a su atrayente sobrina, que en esos momentos era un mar de líquidos ácidos que manaban naturalmente desde las entrañas de la chamaca.

Anaís aguantaba el asalto lingual con sus bellas piernas completamente abiertas, y no era que ella lo quisiera sino que su viejo tío se las tenia sujetas, ellas en forma desesperada intentaba empujarlo, le tomaba su calvicie con ambas manitas intentando que se le saliera, pero no había forma, el viejo estaba engolosinado con su vagina, la nena desde su posición y cuando levantaba su cabeza para mirar solamente veía la brillante pelada que se movía haciéndole círculos enterrado entre medio de sus muslos, obviamente el degenerado hombrón no estaba preocupado del estado de su sobrina solo le interesaba satisfacer su propia calentura.

El feliz y lujurioso vejete mientras no se cansaba de mamarla llevó sus peludas y grandes manazas hasta la altura de sus chichotas donde comenzó a jugar con sus pequeños y rosados pezones como si estos fuesen unas perillitas, no supo cual fue el momento en que creyó sentir unos suaves meneos pélvicos por parte de Anaís, noto que mientras más le sobajeaba las tetas vinieron mas movimientos de cuerpo que se combinaban con leves presiones en su cabeza que la nena estaba haciendo con sus manitas para ser ella misma quien se la enterraba en su ya jugosa conchita.

Anaís en un principio se había dispuesto a no participar en el acto sexual con su tío, incluso se había dado a la tarea de hacerle ver que ella lo rechazaba rotundamente, también cuando este le había enterrado su lengua por su conducto vaginal hasta le había pegado unas buenas patadas en la espalda, pero el viejo no se separaba ni un milímetro de su deliciosa rendija, solo se daba a chuparla con desesperación, y luego de varios minutos en que ella se estuvo contorsionando y pataleando sintió el cansancio de sus piernas, por lo que desde ese minuto quedo a la merced del sátiro.

Desde su posición la nena oía los sorbidos de cómo su tío le lengüeteaba aquella parte de su cuerpo que ya sabía que era la más deseada por cuanto macho tuviese la suerte de admirarla aunque sea tapada con ropa, lengüeteos que se combinaban con resoplidos de ansiedad vaginal por parte de su desnaturalizado familiar quien en este momento era el único beneficiado con semejante manjar que ella muy en contra de su voluntad le ofrecía desde la parte más intima de su belleza corpórea.

Anaís en un principio sintió como aquella hormigueante lengua le peinaba de principio a fin su indefensa ranura intima, y como luego de un rato esta misma se le colaba acuosamente por su íntimo hoyito que conducía hacia los más íntimos interiores de su cuerpo.

Ella a estas alturas y con todas sus curvas temblorosas de una peligrosa y extraña inquietud con solo notar aquel resbaloso adentramiento lingual reaccionó con un escandaloso escalofrío que la recorrió entera, ya hacían minutos que se había cansado de patalear, y por más que deseaba que pararan aquellas deliciosas sensaciones que poco a poco iban tomando posesión de su sistema nervioso, estas muy al contrario no menguaban en hacerse notar en cada una de sus formas.

Y esto era natural, la joven universitaria se gastaba un cuerpazo despampanante y obviamente este mismo al estar siendo asaltado de la forma de lo mas bestial en que lo estaba haciendo el familiar de la nena, su joven, curvilínea y febril anatomía ya reclama su parte de la torta haciendo sentir a la rubia estudiante oleadas de sensaciones indescriptibles. Aun así Anaís luchaba con sus contradicciones, el estar sintiendo algo tan rico ahí abajo, pero con su tío, de a momentos la hacían volver a la realidad, como también habían momentos en que simplemente la nena se perdía y se dejaba cerrando sus ojitos y mordiese el labio inferior, fugazmente de a ratos se trasladaba a la inmunda casucha del Negro Gregorio evocando todas las atrocidades sexuales que juntos habían hecho, pensamientos que iban haciendo que por cada minuto que pasaba ella se fuera calentando mas y mas en beneficio del depredador familiar que ni se imaginaba que ya todos los planetas en forma progresiva se iban alineando en su favor.

En un momento en que el aventurado y caliente tío levanto su cabeza pero sin separar su trompa de la fisura intima de la joven la vio con sus ojos cerrados y con sus sensuales labios entre abiertos, al parecer ya había comenzado a respirar por su boquita, significado irrefutable que la muy putilla ya se estaba comenzando a calentar según sus salidas apreciaciones, fue ese el momento que encontró propicio para de una vez por todas hacerla su mujer.

El viejo separo su boca chorreante de caldos calientes desde la ya muy jugosa panocha que no paraba de lubricarse por sí sola no haciéndole caso a las órdenes contradictorias que Anaís le daba con su alterada mente.

El feroz tío Cornelio ya iba subiendo por la curvilínea anatomía de Anaís quien a pesar de haber estado sintiendo muy rico volvió de una a la realidad, y a sabiendas de lo que estaba a punto de suceder ahora nuevamente volvió a sus cabales para comenzar a suplicar.

–Nooooo… Noooo… tío… por favor… no me lo vaya a hacerrrr…!, le suplico poniéndole por primera vez en su vida y en forma involuntaria sus dos delicadas manitas el ancho pecho de este, quien ya se estaba ubicando en la posición de penetramiento.

–Si te lo voy a hacer pendeja buscona… recientito me estaba meneando tu concha en la cara, así que solo me lo estás diciendo desde la boca para afuera… tus caldos que te salieron de la zorra me confirmaron que ya estas caliente, jejejeje…

–No…! Eso no es verdad… yo no estoy así como Usted dice…, -le decía la nena con algo de verdad y mentira en sus labios, –Tío… por favor piense en su esposa…!, ella no se merece estooo…!, -Anaís buscaba desesperadamente por todos los medios hacer recapacitar a su lujurioso familiar.

–Tu tía…!!??, jajajajja…!!! A esa vieja yo ya ni me la culio…, esta gorda como una morsa… y está bien re fea, no como tu mi pendeja drogadicta… jajajaja…!!!, desde que llegaste a vivir a esta casa que te lo quería hacer… estas más que buenota… y ese maricon que tienes por novio no se merece a una hembrota como tu mijita ricaaaaa…!!!!

La chamaca fue testigo de cómo el vejete ya la tenía en posición, él montado sobre ella con sus bigotes rozándoles sus mejillas y con ella abajo de él con sus bellas piernas bien abiertas en una enajenante postura de apareamiento, en ese mismo momento sintió el inflamado y duro glande de la verga de su tío posándose en sus tiernos labios vaginales que el viejo le había dejado bien lubricados.

–No tío…! no debemos…! Snifsss…! no me lo hagaaaa…!!! Snifsss…!!! Snifsssss…!!!, -la universitaria cayó en cuenta que el viejo metió su mano entre medio de sus cuerpos para apuntar su gruesa herramienta al centro de su rajadura, sabía que ya casi la tenían lista,

–Déjate de llorar putilla…! tu concha esta toda mojada… está pidiendo verga a gritos…!!!, jajajajaja… y tu también estas toda caliente así que no me vengas con chingaderas… jajajajja…!!!

–Noooo… ya le dije yo no estoy así como usted di… ce… Buuaaaahh…! Sniffffsss…!! Buaaaaaa…!!! Noooooo…!!!! Nooooooooo…!!!!, -ahora gritaba y lloraba abiertamente con desesperación ya que su enloquecido familiar había empezado a ejercer presión con su verga hacia el interior de su cuerpo, notaba que en cualquier momento se la meterían.

–Si lo estas desgraciada…!, ahora vas a ver…!!, el viejo no se la podía meter, ya que la escandalizada chamaca movía su cintura en clara señal de hacerle difícil la tarea, –Deja de moverte perra que así no te la puedo meter…!, -le bufaba el lujurioso familiar en la misma carita bañada en lagrimas de nuestra quebrantada universitaria.

En un momento dado en que la ya toda traspirada Anaís detuvo sus movimientos de escapatoria debido a la falta de aire y al cansancio corporal el viejo como todo buen jugador que sabe cómo mover sus cartas aprovecho para empujar logrando hacer entrar su abultado glande que estaba duro como una piedra.

–Nooooo…! Nooooo…!! No me la metaaaaa…!!!, -junto gritar lo ultimo Anaís quedo estática y con su cuerpo temblando de una extraña nerviosidad nunca antes sentida producto de la aversión al saber que su tío ya había comenzado a penetrarla.

Por su parte el vejete que ya estaba resoplando como bestia herida mortalmente junto con pasar sus peludos brazos por debajo de los suaves y desnudos hombros de la atractiva joven le dio conocimiento,

–Ahí te voy putillaaaaa…!, recuerda el día en que tu tío Cornelio te convertirá en su mujer… aunque habrán muchos más, -le decía mirándola hacia abajo a la vez que iba cerrando sus ojos en señal de concentración a lo que ya estaba presto a realizar.

–Tiooooo…! Snifssss…!! S… sa… sa… saque…la p… por f… fa… favor… citooo…!! No me lo ha… gaaaa…!!!!, -la pobre Anaís rogaba y suplicaba pero ya sabía que estaba perdida.

–Ahora perraaaa…!! Tomaaaaaaa…!!!, -el viejo Cornelio venciendo todo tipo de resistencia por parte del llamativo cuerpo de su joven víctima fue metiendo su verga.

Poco a poco la estrecha vagina se fue abriendo y recibiendo centímetro a centímetro toda la gruesa longitud de la caliente y venosa virilidad que se estaba comiendo y que no paraba de internarse hacia las femeninas y calientes profundidades de su cuerpo, el vejete no dejo de empujar hacia adelante  hasta dejársela completamente ensartada, Anaís se acababa de tragar por la zorra la segunda verga de su vida.

–Nooooooooo…!!!! Noooo…!!! Nooooo…!! Noooo…! p…p… por… f…fa… fav.. vorrrrr…! Nooooo…!!!! Snifsssss…, -gritó y sollozó la chamaca cuando segundo a segundo sintió abrirse su vagina para ir recibiendo y tragándose por esta el grueso puntal de carne que su tío paterno le estaba metiendo en el interior de su cuerpo.

–Ahrgggggggggggg…!!!!, que zorrita mas apretaditaaaaa…!!! Orrrgggghhhhh…!!!!!, -le grito el vejete cuando a su misma vez metió sus manazas por debajo de las nalgas de Anaís para así hacer más completa aun la unión de cuerpos, –Gracias Anaís… de verdad gracias…, esteee… esteeeee… es el cieloooo ricuraaaaa…!!!!, -le decía ahora con su vozarrón de fumador empedernido en la misma carita de nuestra infeliz universitaria que su rostro estaba surcado por las lagrimas y sintiendo como el viejo que se la había metido la inmovilizaba desde las nalgas no permitiéndole a ella hacer el mas mínimo movimiento de retroceso.

El viejo quedándose enterrado en aquella exquisita rajadura que muy bien lo había cobijado a él y a su verga, se dio a lamerle la cara, su cuello y sus hombros, la nena solo demostraba su aversión de lo que le estaban haciendo por las claras señales de asco que ponía con su cara al sentir la lengua de su familiar recorrerla.

Pero don Cornelio aun se mantenía en el cielo, por fin el joven y bien tallado cuerpo de su sobrina le pertenecía, sentía como su apretada concha se le ajustaba a su verga tan rico como el de una verdadera virgen, y además que se notaba que si bien no estaba en las condiciones que él había esperado al no sentir el sangreamiento admitía que no se la debían haber culeado desde hace un buen tiempo y que además tenía muy poco uso debido a las seguidas contracciones con las que le apretaba la verga en aquellos deliciosos momentos, mientras la nena no paraba de sollozar con su carita vuelta hacia la pared sintiéndose violada y vejada.

Pero don Cornelio la había visto caliente cuando le había comido la panocha, por lo tanto sabia que bastarían unas buenas aserruchadas y con toda seguridad la nena se volvería a excitar, por lo que no la pensó para comenzar a moverse y a tirársela de la forma que solo una hembra como ella se merecía.

Anaís con sus deliciosas piernas bien abiertas, producto del peso de su familiar, y empuñando las sabanas de su cama recibía verga con unas embestidas furiosas, los minutos iban pasando y sus lagrimas ya se le comenzaban a secar en la cara. Por cada bestial aserruchada que le mandaba su animal pariente ella le albergaba la caliente tranca con un sonoro gemido de aguante, pero sin mover una sola articulación de su cuerpo, solamente se dejaba coger pero se mantenía inerte como una verdadera muerta.

–Mmff…!, -era la sufrida expresión de resignación que emitía desde sus rosados labios entre abiertos, aun que ella no estaba disfrutando de aquella desnaturalizada relación coital con su tío, su carita ya estaba tomando unos hermosos tonos rosáceos.

–Tomaa…!!, -le gruñía el vejete quien ya traspiraba a mares. Con sus ojos cerrados y con cara de desquiciado se dejaba caer en ella con brutalidad deseando que la que ya era su mujer se moviera junto con él, pero por ahora eso no sucedía, –Tomaaa!!!, -le volvía a gritar mas fuerte aun.

–Mmmfff…!!! Ahhhhh…!!!, -se volvía a quejar Anaís con sus ojos fuertemente cerrados y ahora empuñando aun mas fuerte las sabanas por cada clavada que le ponían.

–Caliéntate mierdaaaa…!!! menéame la zorraaaaa…!!!! Tomaaaaa!!!!, -le vociferaba don Cornelio intentado clavarla lo más adentro posible, empeñado a que la hembra tenía que ponerse más participativa en la tremenda culeada que le estaba pegando, quería que a como dé lugar ella se moviera junto con él.

La verga ya entraba y salía de la vagina de la rubia Anaís sin ningún tipo de impedimento, claro que bien comprimida y abrazada a las jóvenes paredes vaginales de tan grácil ex estudiante de leyes. El viejo arremetía y aserruchaba como un salvaje, ambos cuerpos brillaban por la traspiración, y las áureas tonalidades de la piel de la mancillada universitaria eran alucinantes, sobre todo la de sus muslos abiertos, el vejete ese era un suertudo. Don Cornelio justo en aquel momento le mando otras de sus más profundas estocadas,

–Mmmmffff…!!!! Ahhhhhh…!!!! Ohhhh…!!!, -volvió a gemir la universitaria al recibirla, ahora extrañamente sus manitas ya no empuñaban las sabanas, sino que ahora sin ser ella consciente de esto lentamente sus manos se habían trasladado hasta la piel de sus caderas en donde se arañaba delicadamente la suave piel de esta zona, su mente poco a poco se había ido nublando y producto de la brutal forma en que se la estaban cogiendo sus sentidos gradualmente fueron apuntando a la rica fricción que estaba sintiendo allá abajo, escuchaba el fuerte crujir de su propia cama antes los enérgicos movimientos que hacia el animal que se la estaba violando…

–Que te muevas puta reculiaaaaaa’… Tomaaaa…!!!!, -todas las venas de la cara del vejete estaban por estallar producto de la calentura y la enajenación, –Caliéntate perra culiaaaaaaa’…!!!!!, Ponte a coger como la puta que eressss… Tomaaaaa!!!!!, -el viejo junto con gritarle semejantes peladeces le mandaba unas feroces puñaladas de carne que casi quebraba los largueros de la cama y por la morbosa forma en que estos crujían hicieron que desde las entrañas de la rubia estudiante manara involuntariamente una abundante cantidad de líquidos vaginales que le bañaron deliciosamente la gruesa y endurecida vergota al enajenado y calvo viejo.

–Mmmmmfffff… Ohhhhhh… Mmmmmmm!!!!! Ahhhhhhhmmmm…!!!! R… ri… ric… ric…ooooo…!!!! -Fueron los genuinos gemidos de placer que fluyeron de los labios de la jovencita en el momento en que la mandaban cortada y que ella solita se abrazaba a las anchas espaldas de su tio.

Anaís sintiendo una exquisita sensación que le nació desde la más profundo de su vagina y sin ni siquiera darse cuenta ella misma fue frunciendo sus dos cejitas hacia arriba, a la misma vez que junto con subir instintivamente sus brazos para aferrarse a las anchas espaldas del vejete también recogió y abrió enérgicamente sus muslos hacia arriba y hacia los lados intentando por todos los medios aprisionar lo mas que pudiera la verga de su tío, hasta que a sabiendas de tenerla bien embutida y aprisionada dentro de su ardiente concha le soltó desde esta misma el fuerte chorro de placentero meado que al unísono le hicieron que se fuera cortada.

–Jajajajaja…!!, hasta que le encontraste el gustillo desgraciada…!!!, eso…!! Eso…!!!, menéame la zorraaaa…!!! así…!!! así…!!!, -le gritaba el eufórico viejo cuando sintió que Anaís ahora lo abrazaba apasionadamente y con cara de calentura, ya que así se la veía él solo a centímetros de sus bigotes al verla toda mojada de sudor, con sus ojitos cerrados exhalando deliciosos gemidos de placer desde sus sensuales labios entreabiertos, y moviendo su cuerpo de atrás y hacia adelante al mismo compas con el que él se la estaba culeando, por lo que totalmente entusiasmado aumentó la velocidad de la categórica cacha que ahora ambos se estaban mandando.

Estuvieron culeando instintivamente como unos verdaderos animales en la misma posición por lo menos unos 30 minutos, Anaís había sucumbido a una calentura sin igual, ya que su tío la tomaba como si ella fuese una cosa de carne hecha solamente para culearla, y a ella ahora le encantaba, de a momentos recordaba la dura y alargada verga del Negro Gregorio, pensaba y admitía que como le hubiese gustado que su tío la tuviera igual de larga como la del buen delincuente, flaca y dura como un palo pero que la había atravesado y revuelto todo lo que ella pudiera tener al interior de su estomago, o al menos así la recordaba ella en esos momentos, recuerdos que  hicieron que Anaís comenzara a ponerle más empeño aun, ahora se movía como una verdadera poseída intentado que esta nueva verga aunque más corta de la única que ella había probado en su vida, se internara lo más profundo que pudiera al interior de su vagina.

El vejete por su parte dándose cuenta de las ganas en que había comenzado a coger su sobrina no dudo en buscar su boca para besarla siendo muy bien recibido por ella, ya que nuestra universitaria al sentir los labios de su maduro familiar, y sus bigotes pinchándole la cara, tras pensársela por algunos segundos finalmente no lo dudo para abrir su boquita y empezar a enredar su lengua con la de él.

Ambas bocas se devoraban como si cada uno de ellos tuviese hambre del otro. En la habitación todo era sonidos de bocas que se revolvían en mares de salivas y babas, jugos vaginales que salían expulsados desde la afiebrada concha producto de las fieras arremetidas de verga que se incrustaban en carnes femeninas, gemidos y suspiros por parte de la hembra, resoplidos de macho en estado de calentura, el olor a cacha y a sexo lo impregnaba todo al interior de aquella habitación.

El afortunado viejo ya queriendo ver a su sobrina en acción en un  rápido y giratorio movimiento de cuerpos la puso encima suyo para que ella cabalgara sobre su panza y verga todo lo que quisiera, y claro que fue así, ya que la perdida Anaís siguió moviéndose delirantemente muy rico, su cuerpo ondulaba sobre la verga de este como el de una verdadera bailarina árabe, sobre todo la parte de su cintura que tras de darle una serie de exquisitas ondulaciones luego cambiar de técnica y también moverle rápida y deliciosamente su dorada pelvis de atrás para adelante, refregando su tierno pubis dorado con los gruesos pelos negros de su tío, esto lo hacía con sus ojos cerrados y apoyándose con sus manitas en la grotesca y blanda panza peluda de su tío.

La caliente universitaria sentía su vagina bien mojada en ese momento, la gruesa tranca que se estaba tragando por la concha la estaban llevando a un desenfrenado estado de frenesí sexual que la invitaban a comenzar a moverse aun más rápido de lo que ya lo hacía, y en un verdadero arranque de lujuria e intentando una mejor posición para ella poder moverse de una mejor forma posó ambas de sus maniatas por detrás de su cuerpo por sobre cada una de las rodillas del viejo quedando levemente con su espalda inclinada hacia atrás, fue levantando sus rodillas para ahora apoyarse en la cama con sus pies, todo sin sacarse la verga de la vagina, posición que permitieron a su tío observarla en toda majestuosidad.

Anaís ahora ya bien acomodada había abiertos sus piernas cual mariposa abre sus alas, y sin ya esperar nada mas comenzó con sus curvas-ancas unos electrizantes movimientos de sube y baja permitiéndole a su tío ver sin ningún tipo de censura como ella se tragaba y se sacaba la verga por su zorra a una velocidad impresionante, el viejo pensaba que estaba en un sueño del que no quería despertar jamás.

–Flock…!!! Flockk…!!! Flockkk…!!!! Flockkkk…!!!! Flockkkkk…!!!!! Flockkkkkk…!!!!!, era lo que se escuchaba cuando la lubricada vagina chocaba violentamente contra la pelvis del vejete por cada veloz subida y bajada de concha que hacia Anaís con sus caderas justo al frente de los ya casi desorbitados ojos de su hechizado familiar, el viejo también veía como por cada impacto de la panocha contra la base de de su verga eran cuantiosas las cantidades de jugos calientes que salían expulsados salpicándolo todo, el lujurioso vejete se las estaba pasando del uno con semejante culiada que su misma sobrina le estaba pegando a su verga por su propia cuenta.

Los minutos eran interminables y la caliente Anaís no se cansaba de galopar la verga de su tío, mientras que este último ya con sus ojos resquebrajados por el inmenso placer que la joven le otorgaba con su vagina, seguía mirando en primera fila cada centímetro  del prodigioso y escultural cuerpo que se gastaba la muy condenada, sobre todo aquella brillante y rosácea almeja que no se cansaba de tragarse y restregarse contra su verga. También veía como sus rubios cabellos caían en cascada por sus hombros y hacia abajo ya que al estar ella en tal posición y saltando sobre la verga como una enajenada obligadamente quedaba mirando al techo de la habitación, la nena mostraba su concentración en la enajenante tarea a veces mordiéndose el labio inferior para después adentrarlos ambos hacia el interior de su boca, hasta que el muy excitado vejete ya queriendo volver a sentirla y seguir poseyéndola aun más de lo que ya lo estaba haciendo como pudo levanto su obesa humanidad para quedar sentado en la cama y agarrar el poderoso cuerpo de su sobrina abrazándola y oprimiéndola contra las pegajosas grasas de su peludo cuerpo, en donde en un acto auténticamente de reflejo unieron sus bocas para comenzar a besarse y a seguir culeando al mismo tiempo, Anaís por nada del mundo bajo la velocidad de cómo estaba moviendo sus caderas y cintura.

Don Cornelio a sabiendas que ya le quedaba muy poco tiempo por disfrutar de todo aquello como pudo fue moviéndose con el cuerpo de Anaís bien clavado a su verga hasta que logro ponerse de pie y llevársela contra una de la paredes de la habitación para nuevamente comenzar a tirársela con energías renovadas a la vez que debido a la ventajosa posición en que la tenia se entretuvo chupándole las tetas con ansias animales, se las succionaba cual crio se cuelga de la teta de su mami, se las lamia y también se las mordía, y en donde la chamaca tampoco se quedaba atrás ya que al verse levantada y solamente suspendida a la verga de su tío mientras este le devoraba sus sudadas chichotas, se agarraba como podía con sus desnudos brazos por detrás de la nuca del traspirado viejo, movía su cintura en rápidos movimientos que comprimían la caliente virilidad de este con la única finalidad de que él y ella sintieran bien rico, hasta que el vejete ya sintiendo el cansancio en sus piernas y que en cualquier momento explotaba en lecherasos nuevamente se la llevo hasta la cama, siempre con ella ensartada y buscando con sus frescos labios la caliente boca de su tío.

Así siguieron cogiendo, con el vejete nuevamente montado sobre el escultural cuerpo de la universitaria, pero ahora se lo hacía mas duro aun poniendo especial atención a como rebotaban rápidamente sus hermosas chichotas por cada rápida estocada con la que la ensamblaba.

Anaís que ya sentía que en cualquier momento estallarían todos los átomos de su cuerpo gracias a lo delicioso y bestial en que se la estaban tirando, ya perdiendo todo signo de recato y vergüenza hacia la persona de su familiar comenzó a pedir que este no se detuviera y que no le guardara consideraciones,

–Asiiii…! así tío Corneliooooo…!! culiemeeee…!!! culiemeeee todo lo que quieraaaaa…!!! me vieneeee…!!! me vieneeeee…!!!!, Ohhh tío r… ri… ricoooo…!!!! me corroooooooo…!!!! -le estaba gritando desvergonzadamente hasta que las delicias de un tremendo orgasmo tomaban posesión de cada una de sus neuronas almacenadas en su sistema nervioso, a la vez que su vagina atrapaba la verga de su tío chupándola y succionándosela hacia su intimo interior haciendo efecto vacio contra esta.

Su todo traspirado tío espero encantado a que la nena terminara de correrse, siempre moviéndole la verga al interior de su vagina para que ella sintiera aun mas delicioso de lo que debía estar sintiendo, a la misma vez que él se daba a disfrutar de cada contracción de vagina que le hacía su sobrina comprimiéndole la verga mientras se orgasmeaba, su idea era que una vez que ella se calmara él pensaba en darla vuelta ponerla en 4 patas y culearla como si ella fuese una perra, craso error ya que en el momento que noto relajarse todos los músculos de su compañera sexual opto por retirar su verga de la vagina para darla vuelta, pero en el momento en que su tranca hizo abandono de tan sublime cueva amatoria y el solo hecho de verle todos sus rubios y encrespados pelitos de la vagina pegados a la piel de esta producto de lo mojados que estaban sintió la explosión de lecherasos que se vinieron a raudales sin dejarlo cumplir su última voluntad.

Anaís quien es esos momentos se mantenía recomponiéndose del arrebatador orgasmo que había sufrido solo hace un momento sintió como el viejo se enderezaba y como este extrañamente le sacaba la verga de su vagina ya que ella era consciente de que este aun no se corría, y fue a los segundos de esta situación en que lo escucho rugir como el león de la MGM cuando empezaba una película.

Al abrir sus celestes ojitos pudo ver desde su posición sus hermosas tetas brillosamente mojadas producto de la sudoración y que todo su cuerpo cuesta abajo se mantenía en las mismas condiciones, parecía estar toda aceitada se dijo en un momento, hasta que su visión se topo con la desnuda y grotesca figura del hombre que la acababa de culear hasta hacerla acabar, lo veía como este algo hacia con su verga como si se la estuviera apretando y junto con otro rugido mas fuerte que el primero vio que desde la punta de su verga salía expulsado un grueso y largo cordón blanco de semen que en milésimas de segundo vino a impactar en toda su cara, no supo como tan rápidamente le llego el segundo que impactó en su boca que en esos momentos la tenía abierta producto de la expectación y la cual al sentirla caliente y salada en su lengua no dudo en escupir y hacerlos chorrear por sus labios hacia afuera, estos corrieron por su barbilla y por su cuello, el tercero le llego en las tetas, otro en su estomago y así sucesivamente hasta que vio que las ultimas eyecciones del caliente semen caían espesamente desde la punta de la verga de su tío hasta depositarse brumosamente sobre sus humedecidos pendejos dorados de su zorrita aun algo afiebrada.

El viejo que en esos momentos ya sentía los últimos retorcijones tras la sorpresiva eyaculación que había sufrido tomo una de las sabanas de la cama y limpio rápidamente el moqueado cuerpo de su sobrina para dejarla mas o menos presentable y luego simplemente se echó a su lado de la misma forma en que lo hace un potro al lado de su yegua después de haberse estado apareando.

La universitaria por su parte ahora solo se mantenía con una de sus manitas sobre su estomago y la otra tapándose los ojos, el pudor y la vergüenza poco a poco retornaban a su mente.

Luego de unos buenos minutos del más absoluto silencio dentro de aquella habitación, fue Anaís la primera en dar señales de estar viva ya que otra vez con sus ojos bañados en lagrimas intentó levantarse de la cama para irse a lavado a borrar toda señal de aquella reciente relación sexual incestuosa en que ella había sido participe, aunque muy en contra de su voluntad en un principio, su estado mental ahora era lamentable, ya que estaba consciente de que acababa de haber mantenido relaciones sexuales con el hermano de su padre.

–Quieta zorrita…! para donde crees que te vas…!?, jejejeje…, -le dijo su tío tomándola fuertemente de un brazo…

–Déjeme…! ya obtuvo lo que quería… solo quiero ir a sacarme toda su inmundicia…, -le contesto Anaís sin atreverse a mirarlo a la cara.

–Tu no te vas para ningún lado perra, así que ven para acá!, -le contesto el aun traspirado viejo entre bufidos jalándola hacia él y haciendo que Anaís quedara con sus tetas comprimidas contra su pecho y abrazada forzosamente contra su peludo cuerpo.

A la cansada chamaca no le quedo más opción que mantenerse en la misma posición en que el viejo la tenia envuelta entre sus brazos, su sudada carita descansaba entre el hombro y el húmedo pecho del vejete, lo escuchaba resoplar por sus narices con los ojos cerrados, hasta que el viejo de pronto junto con soltarla momentáneamente levantó su pesado cuerpo para tomar las cobijas de la cama y para quedar ambos tapados hasta los hombros.

Anaís no entendía para que su tío hacía eso, y una vez que lo vio como este cubria ambos cuerpos con las cobijas  sintió como tambien por debajo de las ropas de cama bajaba una de sus manazas para dejarla posada entre su nalga y su cintura, y con la otra tomarle uno de sus muslos para hacer que ella lo pasara por sobre su verga, el aun lujuriosos viejo sentía que de esta forma el venerable cuerpo de su sobrina le pertenecía aun mas, aparte de seguir comprobando el mismo las perfectas curvas de suaves curvas femeninas que ella poseía en esa enajenante parte de su cuerpo que estaba palpando.

Luego de otros minutos en que la universitaria se mantuvo como su infame familiar quería tenerla se animó para hablar nuevamente,

–Tío… por favor déjeme… ya me hizo lo que quería… no entiendo porque estamos así, -le decía Anaís abrazada en contra de su voluntad al ancho pecho del viejo Cornelio.

Quien hubiera visto la escena hubiera jurado de guata que la nena se mantenía muy cómoda así tal como la tenían, pero la única verdad era que a la pobre universitaria prácticamente la tenían inmovilizada en aquella posición.

–No lo entiendes…?, pues yo te lo explicaré, -en su rostro cuando le hablaba se notaba el estado complacido en que había aquedado después de la cogidota que se habían mandado, –Resulta que te acabo de culear, lo entiendes?, jejejeje, y eso para mí no es suficiente, -le decía su tío Cornelio a la bella chamaca ahora acariciándole sus dorados cabellos por detrás de su orejita, el viejo continuaba con su explicación, –Y como sé que algún día te echarás a volar de esta casa no me quiero quedar con solo ese recuerdo, vas comprendiendo ahora?, no quiero tener que contarle a mis amigos que solamente me culie a mi sobrina, lo que yo quiero decirles es que sencillamente también me acostaba con ella, y es eso precisamente lo que estamos haciendo ahora ricura… estamos acostados como corresponde, Jejeje, lo entiendes ahora?.

Anaís haciendo un rápido análisis de las salidas explicaciones de su mal intencionado familiar, cayó en cuenta que el vejete tenia la razón, aparte de habérsela violado ahora también estaban acostados. –“Acostados”… se decía, aquella palabra que normalmente se usaba en cualquier tipo de conversación, desde este día para ella tendría otro significado, “acostarse”, se volvía a repetir y ahora viéndose a ella misma “acostada” con su tío tapada hasta los hombros y con una de sus piernotas abrazándole ya una fláccida y esponjosa verga, se sintió nerviosa, sucia, perversa, no pudo definir aquel extraño sentimiento, por todo lo morboso que encerraba esa simple palabra… “acostarse… acostada”, la palabra no dejaba de repetirse en su mente, su carita ahora estaba muy sonrojada, el viejo había hecho que ella pasara uno de sus brazos por su panza y la mantenía bien asida desde sus desnudos hombros.

Luego de haber estado “acostados” y abrazados por más de una hora fue el viejo quien habló,

–Bien pendeja… tu tía ya debe estar por llegar y yo ya me “acosté” contigo, así que por ahora te dejare tranquila, pero no creas que esta será la última vez, por cada vez que tu tía salga a realizar sus webadas de visitas a sus hermanas nos dedicaremos a coger y a estar acostados todo lo que yo quiera, te queda claro zorrita?

–Tío Cornelio esto no está bien… nosotros somos familiares… no debemos a… a… cos…tarnos…, -le dijo entrecortadamente al volver a mencionar aquella inquietante palabrita, –Además que mi tía no se merece esto,

–Ya te dije que esa vieja guatona y fofa ya no me calienta, además que solo me case con ella porque es la dueña de la casa y por su pensión de viudez, si me fuera de aquí no tendría donde ir, además que es excelente cocinando y lavándome la ropa, jajajaja, me siento muy cómodo viviendo aquí, sobre todo ahora que aparte de todo eso también podre cogerte todo lo que yo quiera por cada vez que ella se ausente de la casa, jejejeje.

–Esto está mal…!, está muy mal…!!, creo que lo mejor será que me vaya para mi pueblo, no importa que tenga que trabajar en el campo, -la chamaca poco a poco ya comenzaba a acostumbrarse a estar hablando desnuda y acostada con su tio Cornelio.

–Tu no te irás a ningún lado zorraaa…!, acuérdate que encontré droga en tus pertenencias… así que no solo le diría a tus padres que te gastaste el dinero, sino que también eres drogadicta, acaso quieres eso…?,

–Pero tío por favor entienda… yo ya no tengo nada que hacer aquí, además que yo no quiero seguir acostándome con Usted…

–Mira sobrina, -le dijo el vejete ahora girando su cuerpo y quedándose cara a cara frente a ella, por cada movimiento que hacia aquel tremendo viejo la cama rechinaba y se movía, ahora nuevamente destapo ambos cuerpos producto de el calor, –Yo te puedo ayudar a salir de tus apuros… y con el compromiso de no contarle nada a nadie… -La chamaca solo se dio a tragar saliva, nuevamente volvía a caer en cuenta de las vergonzosas condiciones en que se encontraba con el hermano de su padre, ya que desde su posición pudo ver perfectamente como la verga de su tio descansaba en la sabana de su cama justo al frente de su aun húmeda vagina, mientras el viejo seguía con sus viles propuestas, –Se mi mujer las veces que tu tía no esté en la casa, así por las buenas, y yo te dejo que hagas tu vida normal y todas las mamadas que tú quieras…

–No lo creo tío… yo soy su sobrina, no puedo sentirme su mujer, como no lo entiende…!?. Además que ya ni siquiera puedo ir a la Universidad…!, qué sentido tendría todo eso!?

–Pues aunque no te la creas ya fuiste mi mujer, jejejeje, poco a poco te irás acostumbrando a sentirte como si fueras mi otra esposa, y con respecto a lo de tus estudios, tal como te dije hace un rato, si aceptas mi ofrecimiento puedo pedir un préstamo ahorita mismo, este se demora tres días en que me lo aprueben y ya para el próximo lunes todo esto estará solucionado… vamos que me dices…? Aceptas…?

Un lejano brillo de esperanza se reflejo en la mente de la chamaca, su oportunidad de continuar con sus tan anhelados sueños académicos aun eran posibles, pero y el costo…!?. Pensaba cuan alto era el costo de continuar con sus sueños y de que sus padres no pasaran por la pena de saber que su tío le había encontrado droga entre sus ropas, el viejo esperaba su respuesta con una malévola y morbosa sonrisa en su rostro,

–Vamos pendeja… es un muy buen trato el que te estoy proponiendo… aceptas…?, piensa que así todo se te hará más fácil…!!!, -le animaba lujuriosamente el viejo para tener la aceptación de su atractiva sobrina,

–Perooo… pero… solo me lo haría las veces que mi tía no esté en la casa…?. Y qué pasaría si me dejara embarazada…!!??… Noooo… no puedo tio…!

El astuto viejo capto que la jovencita comenzaba a confundirse ya que en un momento creyó que aceptaría la propuesta con sus últimos ofrecimientos  así que se dio a insistir, la cazuela ya estaba casi cocida se decía,

–Escucha Anaís… solo te lo haría las veces en que la chancha de tu tía se ausente de la casa, serán esos los momentos en que tú sabrás que tienes que ser mi mujer por ese lapso de tiempo… y en cuanto a lo otro, te daré dinero para que te compres pastillas, así podremos coger todo lo que queramos sin correr ningún tipo de peligros, jejejeje… así que dime… Aceptas…?

El aun incrédulo viejo vio como su sobrina tras pensárselo por unos indeterminables segundos cerraba sus ojos, por estos y por ambos extremos de su carita corrían gruesos hilillos de lágrimas por lo que estaba a punto de aceptar, hasta que por fin la vio mover débilmente su cabeza en señal de afirmación.

–Hecho pendeja…!!!, jajajaja…!!! –Ahora te dejo para que hagas tus cositas, mira que la morsa ya está por llegar, jajajaja, y prepárame ese culo que te cargas para este mismo sábado porque pienso estar reventándotelo por todo el día ya que tu tía irá a visitar a otra de sus primas enfermas, jajajaja así que estaremos solitos por hartas horas, jajajaja…!!!!

Anaís limpiándose las lagrimas de su cara vio como su tío Cornelio recogía todas sus ropas desde el suelo y luego de recoger también la bolsa de droga desde el suelo y que la lanzaba nuevamente hacia el interior de su cajón de ropa intima lo vio como este se retiraba mostrándole sus blancas y fofas nalgas en el momento en que se retiraba de su habitación dejándola llorando y toda culeada.

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Al siguiente día nuestra universitaria tuvo que retomar sus salidas para hacer la hora ya que su tía no tenía ninguna visita programada para aquel día.

En su galería comercial favorita estuvo pensando en todo lo ocurrido el día anterior, y sobre todo en el extraño y vil acuerdo que ahora tenía con su tío, tendría que estar acostándose con el por cada vez que su tía saliera de su casa, llegaba a la conclusión de que igual había terminado en las garras de un viejo perverso y mal intencionado.

Pero lo bueno de todo esto era que al menos ya no se tendría que dejar violar por su profesor ni bailarle desnuda a sus degenerados amigotes, y tampoco con el Negro, aunque con el negro Gregorio era distinta la cosa pensaba la nena ya que si bien el muy salido y sin vergüenza la había drogado para cogérsela, este era el que más decente se había portado con ella, a pesar de su cuchilla, su mala higiene y todo lo que tenía que ver con su sórdida vida de delincuente y drogadicto este era el único que le había ofrecido ser su amigo incondicional, extraña la forma de ser amigos, pero amigos al fin y al cabo, se decía, además que por cada vez que lo recordaba se le venían a su mente las imágenes de cómo este le había quitado su virginidad, había sido su primer hombre por lo tanto sentía que ella debía recordarlo con algo de cariño, y hasta se arrepentía de haberlo tratado tan mal la última vez que lo vio, pero eso ya no importaba se decía luego con algo de nostalgia, total ya no lo vería nunca más pensó finalmente, y poniéndose de pie tomo sus cosas para retornar al hogar, sabía que le quedaban 3 días para el sábado, día en que tenía que volver a “acostarse” con su tío.

–Así es tía, no tendré clases en estos tres días en la U así que me quedaré en la casa a ayudarle en todo lo que Usted necesite, -le mentía Anaís a su tía Carmen, para no tener la necesidad de salir a deambular los tres días que le quedaban hasta que su tío pagara las mensualidades tal como se había comprometido.

–Que bueno mija… así me ayudaras con el almuerzo y otras cosas los días en que debo salir a ver a mis hermanas que se lo pasan tan enfermas por diosito santo, -le decía su cariñosa tía a la sobrina, –Ya sabes que a tu tío Cornelio le gusta comer bueno, así que cuando yo no esté tu le darás  de comer… verdad?, hija.

A la estudiante suspendida le quedo dando vueltas eso que le decía su tía de “darle de comer y bueno” a su tío Cornelio cuando ella no esté en casa, y viendo que su tía la miraba esperando su respuesta le contesto en forma muy avergonzada,

–Si tía… no se preocupe, que yo le daré de comer al tío Cornelio cuando Usted no esté en casa…, -Anaís se sentía morir de vergüenza por lo que su mente le había hecho pensar, la deslealtad a su cariñosa familiar la hicieron sentir de lo peor, pero un extraño nudo de nerviosismo se le formo en su estomago al decir aquellas morbosas palabras, por lo que tuvo que ir al baño a orinar.

Tía y sobrina estaban poniendo los cubiertos en la mesa cuando llego don Cornelio a la casa. El viejo luego de pasar a lavarse al baño ya estaba esperando sentado en la mesa para que le sirvieran, en eso cayó en cuenta que solo cenarían él y su mujer, ni siquiera había vista a Anaís en el momento de su llegada ya que la joven al sentirlo llegar rápidamente se escabullo hacia su habitación.

–Y que pasa con Anaís que no está sentada a la mesa?, -le consulto el jefe de hogar a su mujer.

–Se fue a su habitación, dijo que no tenía hambre solo se llevo una fruta,

–Yo la iré a buscar vieja, esa chamaca debe alimentarse para que se saque buenas notas en la U, jejejeje…

–Lo mismo le dije yo pero no me hiso caso, anda… ve tú y dile que venga a cenar con nosotros, a lo mejor a ti te hace caso…, -le decía la desprevenida viejecita a su marido.

Anaís estaba recostada en su cama comiéndose una manzana y viendo una revista cuando vio que la puerta de su habitación se abría y entraba la bestia de su tío,

–Levántate y ve a la mesa pendeja…!, como es eso que ahora no quieres cenar…!?, -le dijo el vejete recorriéndola de pies a cabeza.

–Pus no quiero, ya comí algo temprano…, -le contesto la chamaca siempre leyendo su revista, y restándole importancia a aquella bestial y grotesca figura, el solo hecho de saber que su tía estaba con ellos en la casa en esos momentos la hacían sentir segura.

–No te hagas la zorra conmigo Anaís, tú me estas evitando…, – le decía el viejo intentando bajar la voz para que su esposa no lo escuchara a la vez que le arrancó la revista de sus manitas,

–Y si es así que…!?, -le contesto altaneramente la chamaca recostándose de lado en la cama y mirándolo hacia arriba, –Se supone que nos acostaremos el sábado, el resto de los días hago lo que yo quiero, en eso fue lo que quedamos no?.

Al viejo Cornelio le dieron ganas de agarrarla y abofetearla ahí mismo por insolente, además de que esa no era la forma que él quería verla, él la quería sumisa y complaciente, pero al observar su llamativo y curvilíneo cuerpo tendido en la misma cama en la que ya se habían acostado, sumándole a que la hembrita en esos momentos estaba vestida solo con unas calzas negras de esas que llegan hasta la mitad de los muslos.

El viejo mientras la recorría poso su caliente mirada en toda la zona vaginal, se pregunto que como era posible que esa apretada prenda de vestir no le dibujara nada en la parte de su panocha, el muchas veces en la calle veía chamacas con esas mamadas puestas y a la gran mayoría se le notaban los labios de la zorra, pero a Anaís , a su Anaís solamente se le veía una exquisita y suave curvatura pélvicamente femenina que se perdía hacia el interior de sus muslos, nada de dibujos de labios de vagina y esas grotescas puterías.

Luego se fijo que también llevaba puesta una camiseta deportiva que le dibujaba a la perfección las líneas de su cintura y que además le apretaba las tetas haciéndoselas resaltar, pero al verle nuevamente su hermosa carita de niña mimada no se aguanto más para agarrarla de un brazo y sacarla de la cama,

–No tío que hace…!? Se supone que nosotros…

El enfurecido de don Cornelio la llevo hasta el armario para ponerla contra este y decirle como era la cosa entre ellos,

–Mira pedazo de puta, a mi me comenzarás a respetar porque eres mi mujer a tiempo completo, solo te cogeré cuando la vieja fea de tu tía no esté en la casa, te queda claro zorraaa…!?, -y poniéndole una de sus manazas en la cara la fue obligando a abrir su boca para estamparle un feroz beso con lengua, en el acto cayó en cuenta que su sobrina no le estaba correspondiendo como él deseaba, –Bésame con ganas mierda… y abrázame que o si no te culio aquí mismo al lado de tu tía, -le volvió a decir para luego volver a pegar sus gruesos labios y bigotes en la cara de la universitaria.

Anaís quedando totalmente espantada al imaginar verse sorprendida por su tía en tan comprometedoras condiciones con su esposo debido a los bufidos de este poco a poco fue correspondiéndole el beso a su tío a la vez que subió sus brazos al pecho de este tal como le había pedido que lo abrazara, ella lo besaba pero su mente estaba en otra dimensión, ya que no había presupuestado este tipo de atenciones en el trato que habían hecho ellos.

Mientras tío y sobrina se estaban besando en el dormitorio, la despreocupada señora Carmen estaba terminando de poner los platos en la mesa, el sonido de la Tv no le permitieron escuchar los suaves sonidos de bocas que se comían y que provenían desde la habitación de su sobrina,

–Esta servidooo..!, les grito hacia adentro cuando ya hubo terminado la labor,

En tanto en la habitación cuando el viejo ya estaba perdiendo su mano en la curva de la pelvis y que daba paso a la vagina de la chamaca que se sentía endemoniadamente exquisita al tacto de sus dedos en la tela de lycra, y cuando Anaís ya le estaba encontrando un ligero gustillo a ese hediondo besuqueo en el cual la tenían, fue cuando sintieron la voz de la buena señora Carmen llamándolos a cenar por lo que se tuvieron que separar rápidamente para quedar ambos mirando hacia la entrada de la puerta con cara de susto, el osado viejo al caer en cuenta que no había peligro le volvió a hablar.

–Ahora te ordenaras ese cabello y saldrás como si nada… te queda claro putaaa!?, -el vejete en voz baja pero autoritariamente le hablaba a su asustada sobrina, para luego dejarla a solas en su habitación.

–Ya está que viene… solo se estaba peinando, -le dijo el viejo Cornelio a su mujer ya estando de vuelta en el comedor.

A los 5 minutos ya estaban los tres sentados en la mesa, nuestra estudiante había tomado su pelo con un pañuelo, solo se sirvió ensaladas de muy malas ganas por lo vivido recientemente, y cuando su mirada se encontraba con la de su tío esta era solamente de odio, el viejo por su parte solo la miraba masticando su carne y sonriéndole y moviéndole sus bigotes plomizos burlonamente.

–Debes cenar mija… miren eso que no querías comer si hoy te fuiste tan temprano a tus clases, -le hablaba la cariñosa tía a la chamaca quien solo se mantenía en silencio por la inmensa vergüenza que sentía por el solo hecho de haberse estado besando con el jefe de hogar en su habitación solo hacían minutos.

–Así es sobrinita, jejejeje… debes de llegar muy cansadita de tus clases no es así…?, -le preguntaba el viejo a Anaís de la forma más aborrecida imaginable,

–Mi teleserie…!!, con permisito pero me llevo mi plato al living, que es la hora de mi telenovela favorita, dijo la viejita una vez que se puso de pie y se fue a sentar a una de los sillones dándoles la espalda.

El viejo rápidamente se cambio de silla para quedar al lado de su sobrina, ella por su parte pensaba que quizás que cosa se le había ocurrido a su caliente familiar,

–Sabes vieja…?, hoy tuve que ir al banco… tengo un amigo que necesita que le preste un dinerito así que voy a pedir un préstamo para ayudarlo…, -le dijo don Cornelio a su mujer a la misma vez que miraba a su sobrina y ponía una de sus peludas manazas justo al medio de unos de sus muslos, la suavidad y firmeza de este al estar embutido en la tirante tela de la ropa deportiva era sin igual según sintió el viejo en aquellos momentos.

–Ay viejo, te he dicho que no me gusta que hagas esas cosas… pero ese amigo te pagará…?, -le preguntaba la vieja sin quitar su mirada de la pantalla, Anaís por su parte rápidamente metió una de sus delicadas manitas por debajo de la mesa con la intención de sacarle la mano a su tio de su pierna, pero esta prácticamente se la tenia incrustada.

–Claro que me pagará, incluso hoy día mismo le pedí un adelantito, jejejeje, -contestó el facineroso hombre a su mujer mientras ahora y sobre la misma le agarraba la mano a su sobrina y la ponía sobre su verga.

Anaís se le quedo mirando espantada, y por más que tironeo su mano para sacarla de la entrepierna del viejo este no permitió que la retirara e incluso el mismo la fue guiando para que la asustada chamaca le comenzara a correr una paja.

–Tienes que tener cuidado Cornelio, la gente hoy día es muy sinvergüenza, adquieren compromisos económicos y después no les gusta pagar, -la vieja esperaba pacientemente que empezara su teleserie favorita.

–Jajajaja tienes toda la razón vieja… he conocido el caso de algunas sinvergüenzas que andan por ahí, pero sé que después se esfuerzan en pagar sus deudas, -le contestaba el viejo a su mujer mirando a los celestes ojos de su espantada sobrina haciendo el mismo que lo masturbara en las mismas narices de su esposa…

La universitaria comprendió que no le quedaba mas remedio que pajear a su tio todo lo que él quisiera, pero el vejete al estar vistiendo jeans solamente le alcanzaba para apretarle la verga por encima de este.

La jovencita estaba totalmente angustiada por lo peligroso de la situación, así que mientras tanteaba y apretujaba la verga según su tío le marcaba con su manaza por sobre la de ella, solo se daba a mirar en sentido contrario de donde estaba el caliente vejete, cerraba sus ojos y tragaba saliva en clara señal de sentir repulsión de lo que estaba haciendo, mientras su tía no paraba de comentar su teleserie, que trataba de una sufrida chamaca venida desde provincia a trabajar de nana a la casa de un ricachón del cual se enamoraba perdidamente, y en donde obviamente toda la familia del galán estaba en contra de la pobre pueblerina.

Anaís se la sentía dura como una roca, se preguntaba que en qué momento su tío se aburriría y la dejaría tranquila, en tanto su tía estaba perdida en los dramas de la teleserie. Fue en eso en que una escandalizada universitaria vio como su tío con su otra mano libre comenzaba a desabrochar el botón de sus pantalones para luego de también bajar la cremallera de este sacar su verga al aire y volver a posar su tibia y suave manita sobre su virilidad.

La nena miraba con sus ojos bien abiertos hacia el sillón de donde estaba su tía para luego mirar a su bestial tío haciéndole señas de negación con su cabeza, pero el viejo simplemente se sonreía dirigiéndole su manita en una rápida chaqueta por debajo de la mesa.

–Cuanto falta para que termine tu teleserie…?

–Recién empezó… dura como unos 30 minutos por lo menos… pero no me interrumpas que esta es la mejor parte…

–Como quieras…, -le contesto el viejo a su mujer haciéndoles señas a su sobrina para que siguiera masturbándolo tal como estaban. Pero basto solo un minuto para que al viejo se le ocurriera otra genial idea.

Anaís con espanto sintió que el desgraciado de su familiar la tomaba con fuerza desde el cuello y la fue empujando hacia su verga, entre señales de negación y muecas de horror la atribulada universitaria intentaba no tener que hacer lo que ya adivinaba que era lo que ahora le tocaba realizar, hasta que cuando sintió en su cara todos los fuertes líquidos pre seminales que su tio había dejado salir desde su verga en el momento en que ella lo estuvo masturbando supo que no le quedaba más opción, además que ahora el vejete sujetándola firmemente desde su cabeza con la otra mano le apretaba sus quijadas para que ella abriera la boca, ese fue el momento en que ya no teniendo que esperar nada mas abrió su fresca boquita para tragarse por esta lo que más pudo de la verga de su tío.

La situación en el comedor de aquella casa era de lo mas diabólica y perversa, Anaís se encontraba ya hace mas de 3 minutos chupándole forzadamente la verga a su tío Cornelio, mientras la adorable viejita se dedicaba a ver su teleserie de espaldas a ellos.

El viejo quien se encontraba perdido en la lujuria del momento, solo se daba a contemplar los rubios cabellos de su sobrina que subían y bajaban en la altura de su verga con una de sus peludas manos puesta en la cabeza de Anaís marcándole el ritmo de la mamada.

La chamaca se mantenía con su cuerpo doblado hacia un lado, dejando a la vista del sátiro toda la curva de su bien formado trasero embutido en las calzas de lycras, por lo que este con su mano libre se daba a sobajearle con desesperación toda la extensión de su cintura, sus caderas hasta llegar a las redondeces de su perfecto culazo, a la misma vez que se mantenía atento a cualquier movimiento que pudiera hacer su mujer.

Anaís por su parte si bien en un principio quedo totalmente choqueada al verse a ella misma chupándole el pico a su tío en la misma habitación en que su buena tía veía su teleserie, pensaba en lo degenerado que era todo aquello, pero sus hormonas, el libido y lo prohibido del momento poco a poco fueron animándola a ser cómplice de la situación, aunque se lamentaba de la canallada en que se había visto sometida no se dio ni cuenta en qué momento ya ella se encontraba ahí doblada en su asiento practicándole una fenomenal mamada de verga a su pariente, y ya reconocía que toda aquella perversidad le estaba comenzando a gustar, la sensación de peligro mezclada con la calentura que estaba sintiendo la tenían delirando de lujuria.

En un momento en que en la Tv se fueron a comerciales y la viejita se comenzaba a poner de pie el viejo rápidamente desclavo la cabeza de Anaís desde su verga, con energías la levanto dejándola sentada tal como había estado solo hace unos momentos mientras el tapaba su erección con el mantel de la mesa.

–Por Dios que sufre esa niña…!, tantos casos que ocurren así Dios mío, -se lamentaba la vieja mientras iba a dejar su plato a la cocina, al pasar por al frente de la mesa vio que su marido veía entretenido la televisión y que su rubia sobrina se estaba limpiando la boca con una de sus servilletas. Gracias a eso no pudo ver las abundantes cantidades de saliva mezcladas con semen que corrían por la comisura de sus labios.

Una vez en que la buena señora nuevamente estuvo sentada frente al TV, y cuando el viejo vio que la teleserie comenzaba sin pensársela volvió a tomar a Anaís desde su nuca para hacerle que le mamara la verga de la misma forma en que lo había estado haciendo antes que fueran interrumpidos, otra vez la chamaca se había resistido como al principio, pero el viejo que no era tonto se percató que esta vez no fue tan convincente en sus pataleos, y que ahora no tuvo que hacer que abriera sus quijadas sino que fue ella misma que al llegar a la altura de la verga se la metió en la boca como si verdaderamente lo deseara, para comenzar a succionársela casi al instante.

El tío Cornelio mientras disfrutaba del morboso momento en que su sobrina le estaba mamando la verga con más ganas según lo estaba sintiendo y en el que él nuevamente la estaba manoseando a su antojo, pensó en que la muy zorra en el momento en que su tía se dirigió a la cocina perfectamente se pudo haber levantado de la mesa y haberse retirado, pero al contrario a ello la muy guarrilla se había quedado a esperar a que su mujer volviera a sentarse a la TV, ese era el significado a lo exquisito en que Anaís ahora se la mamaba.

La universitaria ponía especial cuidado en no hacer sonidos escandalosos con su boca en la verga de su tío, incluso había momentos en que ella se la sacaba de entre sus labios e instintivamente le pasaba la lengua desde la base de esta hasta la cabezota morada para quedarse mirándola por algunos segundos y sorprendiéndose a ella misma estamparle un femenino beso en el glande para luego volver a metérsela en la boca y seguir mamando.

El eso estaban cuando en la Tv avisaban que ahora se venían las escenas del próximo capítulo, fue cuando la chamaca supo que tenía que soltarle la tranca a su tío ya que en muy pocos momentos su tía volvería con ellos a la mesa, o a la cocina, o adonde fuera, la cosa era que tenía que dejar de mamar, pero cuando quiso levantar su cabeza para enderezarse sintió que su tío aun la sujetaba firmemente desde sus cabellos manteniéndole la verga incrustada en su acuosa boca.

La hembrita ahora nuevamente volvía  a la realidad, las escenas del próximo capítulo en la TV estaban que finalizaban pero el viejo ahora estaba prácticamente culeándole despaciosamente la boca y sus labios, y en el momento en que ya decían que mañana en este mismo canal y a esta misma hora otro nuevo capítulo de…, sintió como su boca era llenada por sendas cantidades de semen caliente y espeso que su tío estaba eyaculando, una vez que este dejó de hacer presión en sus rubios cabellos Anaís se enderezó rápidamente para volver a quedar sentada en la mesa con sus labios bien pegados uno al otro para que no se filtrara nada de la caliente esencia viril que guardaba entre ellos, su cerrada boquita estaba anegada de mares de espermios por dentro mientras que su tía ya estaba de pie con el control en la mano apagando el aparato televisivo.

–Pobrecita la María Isabel, siempre le pasan cosas malas… sufre mucho esa niña, -les decía la vieja quien ahora ya estaba de vuelta en la mesa y sentada a un lado de ellos, –No es así Anaís…?, -le consulto la tía a su sobrina mirándola y esperando su respuesta.

Don Cornelio quien ya disimuladamente se había guardado la verga estaba eufórico por la situación y no quitaba la mirada del bello rostro de su sobrina que él se acababa de culear por la boca, y que le había dejado su paladar rebosante de semen, en eso vio que la chamaca junto con cerrar sus ojos movió tres veces el botoncito de garganta, –Se la está tragando todo la muy desgraciada…!!!, pensaba y se sobaba las manos el iracundo y degenerado familiar al haber sido testigo de cómo Anaís se acababa de comer todos sus mocos.

–Si tía… es muy sufrida la vida de esa pobre niña, -le contesto finalmente a su inocente familiar la pobre y humillada chamaca intentando parecer lo más natural posible, su fresco aliento que comúnmente predominaba en ella ahora era un fuerte vaho a verga y a semen, pero su tía al ya tener su edad y no estar para ese tipo de indagaciones no lo pudo notar, –Creo que me iré a lavar los dientes… permiso, -se excuso la nerviosa universitaria poniéndose de pie y dirigiéndose a su habitación.

Cuando la chamaca salió del baño con su cepillo de dientes vio parado afuera de este a su odioso familiar mirándola con una sonrisa de oreja a oreja,

–Jejejejeje que tal estuvo tu bajativo después de la cena pendeja?, no es rico chupársela a tu tío y beberse todos sus mocos en las misma narices de la vaca de su mujer!?, jejejeje.

Anaís sintiendo asco de aquel horrendo hombre que poco a poco se iba adueñando de su vida, puso atención que su tía ya estaba en la recamara matrimonial, y sintiendo mas asco todavía de ella misma por haberse bebido toda esa viril sustancia taurina que provenían desde los mismos testículos de este asqueroso viejo verde, con su carita ahora llena de rabia solo se dio a contestarle,

–Es Usted un desgraciado…!, -para luego dirigirse a su habitación y cerrar la puerta de un sonoro portazo.

Al siguiente día la chamaca se esforzó en realizar todos los quehaceres del hogar, no permitiendo que su tía hiciera el mas mínimo esfuerzo, esto era en pago por la tremenda pendejada que ella le estaba haciendo claro que obligada por su abominable tío, y todo por la culpa del dinero de las malditas mensualidades que ella se había gastado.

A veces se daba a contemplarla, la veía con su cara de viejita querendona, gordita y un poco baja de estatura, se decía que la pobre ni se imaginaba que ella se había acostado con su esposo y que para rematarla una noche atrás le había chupado la verga en sus mismas narices, y que para dos días más cuando ella saliera como tenía establecido, se iba a tener que volver a acostar con el viejo desgraciado y por casi todo el día.

Anaís pensaba en todo eso sintiéndose podrida por dentro, ya el Negro Gregorio y su caliente profesor eran historia pasada en su vida ya que en estos momentos su peor infierno era lidiar con las degeneradas salidas de su tío Cornelio, y al escuchar como la vieja le hablaba de la familia, de esto y de eso otro, no podía dejar de pensar en cómo sería aquel encuentro que le deparaba dentro de muy poco, a la vez que se preguntaba si esta noche también le harían chupar verga escondidos en alguna parte de la casa mientras su tía veía las teleseries, fue en eso que se sorprendió a ella misma juntando las piernas y moviendo sus rodillas pensando en todo aquello, hasta que cayó en cuenta que toda esa situación la estaban calentando hasta más no poder, y no era que le gustara la grotesca apariencia de su tío, sino que era la perversión que se encerraba en todo aquello lo que en forma inquietante y muy en contra de su voluntad la atraían.

La universitaria sabiéndose caliente a costillas de su pobre tía, fue a lavarse la cara para calmarse, faltaban como 3 horas para que llegara su tío, y esta vez no le iba a dar cabida para que este se aprovechara de ella y se burlara de su pobre tía que era tan buenita.

Esa tarde cenó antes de que el viejo llegara a la casa y una vez que este ya estuvo de regreso, ella simplemente se despidió de su tía y triunfalmente se fue a dormir dejando al vejete con la verga bien parada según ella suponía que iba a tenerla al haberlo dejado caliente. Esto la hiso sentir bien con ella misma, y redimía en parte los errores que estaba cometiendo por un poco de dinero para salvar su imagen ante la familia.

En el momento en que estaba revisando sus cajones para sacar una camisa de dormir sus celestes ojos dieron nuevamente con la bolsa de droga que le había regalado el negro Gregorio, esta aun se mantenía desde que su tío la había arrojado entre medio de sus calzones, también se percato que el viejo no había encontrado parte del dinero que le había regalado el drogadicto, y ya como si aquella bolsa fuese un bonito recuerdo de su ex amigo el negro sencillamente cerro el cajón y se propuso a ir a dormir.

Anaís luego de cepillar sus rubios cabellos se puso una corta bata de dormir de color blanco que le llegaba hasta un poquito más arriba de la mitad de sus bien torneados y dorados muslasos, debajo de esta solo iba con unos pequeños calzoncitos de color morado y sin sujetador, una vez que estuvo lista apago la luz de la habitación y se puso a intentar reconciliar el sueño.

La noche era fría y el día había estado nublado, mas nuestra universitaria de 18 años quien se encontraba en un alterado estado sicológico naturalmente derivado por la trágica situación que estaba viviendo en la casa de sus tíos no podía dormir, ya habían pasado como tres horas desde que se había acostado y aun se daba vuelta en la cama una y otra vez sin poder quedarse dormida.

Estaba en eso cuando creyó oír ruidos extraños afuera de su habitación, rápidamente se  sentó en la cama en estado de alerta mirando atentamente hacia la puerta de su recamara, sus celestes ojos que ya estaban adaptados a la oscuridad vieron como la puerta lentamente se fue abriendo, y con espanto fue testigo de cómo una inmensa y obesa figura entraba silenciosamente dejando la puerta entreabierta para no hacer ruido.

Anaís horrorizada al máximo por lo que ya creía saber a qué venía su tío Cornelio a su habitación y solamente en calzoncillos se lo quedo mirando haciéndole asustados gestos con su carita y principalmente en sus cejas levantadas como preguntándole a que venía a su recamara, pero la única respuesta que obtuvo de parte de este fue que el viejo simplemente destapo las cobijas y se introdujo en su cama acostándose con ella para luego volver a tapar con estas el cuerpo de su sobrina y el de él.

–Noooo como se le ocurre…!?, le dijo la escandalizada hembrita por lo bajo,

–Shsss…!, silencio putita que o si no despertarás a la morsa de tu tía, y no te preocupes, solo vine para saludar, jejejeje, además que si nos ponemos a culear lo más seguro será que la despertaremos jejejeje…

–Pero tio si se suponía que nos acostaríamos el sábado…, le decía la acongojada chamaca en voz bajita.

–Tranquilita primor… no vine para cogerte… solo vine para estar un ratito acostado contigo, o pensabas que con tu zorrería de cenar y venirte a acostar más  temprano te salvarías de mi, Jejeje…

El viejo mientras le hablaba en la oscuridad de la habitación  poco a poco se iba abrazando a su cuerpo, como a su misma vez también hacia que ella lo abrazara.

Anaís sentía en su cara las pesadas exhalaciones que hacia el atrevido vejete, que en esos momentos ubicaba el paquete de su verga justo en su vagina, ya que ambos estaban de lado en la cama uno frente al otro, la nena sintió también como el viejo con su aceitosa mano hacía que ella cruzara y subiera su muslo por sobre su ancha cintura tal cual como a él le gustaba que ella lo pusiera según había aprendido el día en que se la había violado.

El vejete por su parte estando en tan caliente y peligrosa situación con su sobrina no se aguanto las ganas de aprovechar para comenzar a manosearla, sabía que no se la podía coger pero si disfrutaría tocándola y besándola todo lo que él quisiera.

La exaltada universitaria no sabiendo a cómo reaccionar ante semejante y ardiente situación se vio asaltada por un salvaje beso por parte de su familiar y a sabiendas que no estaba en la situación para ponerse a gritar y a chillar, sencillamente abrió sus labios y le correspondió el beso, pensaba que a  lo mejor con unos buenos besos por parte de ella el vejete se calmaría y se retiraría, mientras que en su propia vagina y debido a lo muy pegados que estaban sus cuerpos comenzaba a sentir como a su tío ya se le estaba comenzando a parar.

En la oscuridad de la recamara solo se escuchaba el sonido de labios, y de lenguas que se entrelazaban en forma cómplice y silenciosamente, el viejo se había ido encargando de ir subiéndole la camisa de dormir hasta por arriba de sus tetas, el tremendo cuerpo de su sobrina lo tenían como hechizado, la tibia suavidad de su piel bajo las cobijas era enloquecedora, todo en ella era de la mas suave y apretada carne de femenina fibra, sobre todo en lo que tocaba a la altura de sus caderas, su cintura, sus nalgas, su espalda y sus muslos, y lo mejor era que ella lo estaba besando muy rico.

Extrañamente en la oscuridad en que estaba tío y sobrina, los sensuales sonidos de lenguas y salivas al poco rato fueron gratamente acompañados por leves sonidos de crujidos que hacían los largueros de la cama que eran de madera, claro que no crujían como si se fueran a quebrar, pero si rechinaban despaciosamente, obviamente los amantes también ya habían comenzado a puntear disimuladamente.

Cuando Anaís sintió la dura piedra que tenía el viejo entre sus piernas su atrevido sistema hormonal había comenzado a trabajar en todas sus curvas, y luego de unos buenos minutos en que ella se hacia la que no se daba cuenta que el la tenia parada, ya no se aguanto más y correspondió a lo disimulados apuntalamientos que le estaban poniendo en su ya muy mojada concha, su mente le había dicho de que esa verga la estaba punteando muy rico y que su tía estaba durmiendo a muy pocos metros de donde estaban ellos, así que perfectamente ella se podría mover un poquito para sentir más rico aun, claro que poniendo especial cuidado que el infeliz de su tio no se diera cuenta de que ella ya estaba algo caliente.

–Que rica eres chamaca… tienes un cuerpazo sublime, – le decía don Cornelio a su sobrina una vez de haberse separado del sensual beso sin dejar de puntearla y manosearla por cada centímetro de su anatomía sobre todo a la altura de sus tetas, –Sabes?, no podía estar tranquilo al estar acostado con la vaca de tu tía a sabiendas que tú estabas aquí solita y con todas estas cositas que te cargas en tu cuerpecito, jejejeje…

El excitado vejete en la oscuridad veía que su sobrina solamente se mantenía con sus ojitos cerrados, como si estuviese concentrada en los punteos que él le mandaba despaciosamente, por lo que no dudo para bajarse los calzoncillos y comenzarle a pasar la verga por las tibiezas de sus piernas, por sus caderas y por su vientre para luego volver a comenzar a puntearla en la vagina.

El tío Cornelio y Anaís ahora punteaban más firmemente incluso el viejo se había ido montado sobre el esbelto cuerpo de su sobrina y ella había cooperado en irse acomodando en la posición del misionero, claro que ponían especial cuidado de no hacer sonidos escandalosos.

La verga del vejete se llegaba a doblar impactando en el húmedo calzón de la chamaca, pero sabia que no se la podía meter como él lo hubiese querido, ya que si eran sorprendidos cogiendo por su esposa hasta ahí no mas llegarían con el acuerdo que tenían, además que estaba seguro que su sobrina se opondría rotundamente a dejase coger en tales circunstancias.

Pero el viejo sintió como si el mejor boxeador del mundo le hubiera dado un puñete en el estómago cuando enloquecidamente fue testigo de cómo Anaís siempre con sus ojitos cerrados y con sus carnosos labios entre abiertos sin previo aviso le había agarrado la verga con una de sus manitas, en un principio pensó que era para que él se detuviese, pero luego sintió como la caliente chamaca con sus otra mano corría su calzón hacia un lado y se ponía la punta de la verga en la misma entrada de intimidad vaginal, el feliz y osado vejete simplemente empujo y se la metió toda.

El grado de excitación de la perdida universitaria había ido subiendo a medida de que se acostumbraba a la comprometida realidad en que nuevamente la tenían sometida, el saberse en aquella situación en donde su tía inocentemente dormía en la alcoba contigua, mientras su tío se la punteaba, sabia que a esas horas de la noche la gran cantidad del vecindario dormía tras el cansancio de un normal día de trabajo, en donde los padres de familia llegaban a sus casas a descansar y tras de besar cariñosamente a sus hijos y esposas pasar al tan merecido descanso, y ella en esa casa en donde todas esas gentes deberían pensar lo mismo, se encontraba acostada, besándose y punteando con su tío, nadie de sus vecinos imaginaria jamás de lo que estaba sucediendo en su casa y a aquellas horas y menos de lo que ya había ocurrido días atrás y de los días que se venían.

Fue en estos prohibidos pero muy eroticos momentos en que ella queriendo hacerlos más degenerados todavía se decidió a llevar una de sus temblorosas manitas hacia la verga de su familiar y la otra hacia su calzón para que se la metieran para hacer la situación más perversa y morbosa de lo que ya era, y así fue cuando sintió que se la metieron de una y limpiamente.

La cama poco a poco empezaba a crujir como ya todos Ustedes deben imaginar. En la oscuridad de la casa solo se oían estos morbosos sonidos que venían desde la habitación de Anaís, ya que la parejita literalmente se habían puesto a culear desvergonzadamente, claro que sin gemir ni gritar peladeces, y al estar cogiendo de esa forma casi escondidos para que  no los pillen les hacía sentir la cacha que se estaban pegando más rica todavía, no describiré las sensaciones de cada cual, pero si les puedo decir que los sonidos que hacia la cama cada vez eran más escandalosos, y que el viejo cuando hundía su verga en la estrecha vagina de su sobrina experimentaba como si esta se perdiera en un mar de exquisitos líquidos eróticamente calientes. Hasta que la luz de la habitación en donde dormía la vieja se encendió.

Anaís quien en esos momentos ya se movía disimuladamente pero en complicidad con su tío, se quedo como petrificada al ver la luminosidad que provenía desde el pasillo que daba a la habitación de sus tíos, el viejo también se detuvo de aserruchar y quedo mirando hacia atrás por si a la vieja se le ocurría entrar y sorprenderlos,

–Es mi tía… nos va a pillar…, le dijo bien bajito y con ganas de mearse,

–Tranquila pendeja a lo mejor va a ir a miar al baño…

La señora Carmen por su parte toda somnolienta salió de la habitación con un largo y ancho camisón que la tapaba desde el cuello hasta los tobillos ya que se había despertado por haber creído escuchar ruidos en el patio, hasta que entendiéndolo todo le grito a su marido hacia la ventana,

–Viejo…! como se te ocurre salir a fumar a esta hora…!?, éntrate que hace frio… no te vayas a pillar un resfriado igual que el invierno pasado… prenderé la estufa…, fue lo último que le grito antes de volver a entrar a su habitación…

–Esta vieja de mierda siempre metiéndose en mis asuntos, le dijo el viejo a Anaís mientras le fue desclavando la verga.

La chamaca ahora ruborizada al máximo por tan escandalosa situación en que la podrían haber sorprendido solo quería que el viejo se saliera de su cama y se fuera, y sumándose también a la tremenda vergüenza el simple hecho de saber que su tío había sido testigo de cómo ella misma casi se había metido la verga de él animada por una extraña calentura que la había invadido mientras ambos punteaban.

–Mañana trabajare todo el día y llegaré tarde así que no te veré… nos vemos el sábado mi amor, te quiero ver saliendo de esta habitación a las 10 de la mañana lo más buenota que puedas, jejejeje, -le dijo el vejete cuando escurridizamente hacía abandono de su habitación y volvía a cerrar la puerta.

La abochornada y confundida chamaca rápidamente volvió su calzoncito a su lugar y se bajo su ligera camisa de dormir una vez que se vio sola. Tapándose con las cobijas y acurrucando su cuerpo hacia la pared sintió como los latidos de su corazón volvían poco a poco a la normalidad, pero su estado nervioso nuevamente se vio alterado cuando se encontró a ella misma maldiciendo a la vieja fea de su tía por haberse entrometido y no la había dejado acabar cuando su tío tan deliciosamente se la había estado culeando solo hace un rato.

Anaís se había quedado caliente e insatisfecha, y con un mar de contradicciones, ya que luego de maldecir a su tía se arrepentía por estar comportándose como una puta, si ella era estudiante de leyes intentaba convencerse, hasta que se quedó dormida con su almejita aun sedienta de verga.

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Faltaban menos de 24 horas para el sábado, y la universitaria había caído en un extraño estado de nerviosidad, aquel día viernes había acompañado a su tía al mercado, en donde la vieja totalmente orgullosa había sido testigo de todos los halagos y piropos imaginables que hacían todo tipo de machos hacia la persona de su sobrina, tratándola a ella de suegrita linda y mamadas parecidas.

Pero los sentidos de Anaís estaban solamente concentrados a la que sucedería al día siguiente, por más que pensaba y pensaba prometiéndose que ella solo se acostaría con el viejo verde de su tío por aquel extraño acuerdo que ellos tenían, pero en el fondo aunque la chamaca no quisiera reconocerlo la verdad era una sola, y esa verdad era que Anaís para sus adentros estaba desesperada por que su tío Cornelio se la volviera a culear en todas las posiciones en que él lo deseara.

Su fornido aspecto de luchador de la WWL pero con panza, su tosco aspecto de camionero y bebedor empedernido, el ser ella testigo de que él era el calvo y bigotudo macho dominante de aquella casa en donde ella vivía la tenían inconscientemente fascinada, ni si quiera se acordaba que desde hacía casi dos semanas ella era la novia de Daniel y que por andar preocupada de solucionar los problemas que ella misma se había creado hasta le había apagado el celular para que no la molestara, y tampoco lo encendería hasta no solucionar sus dramas.

Anaís se había levantado temprano aquel día sábado, se había enjabonado y duchado muy minuciosamente, para luego de haber secado todo su cuerpo y estando totalmente desnuda apoyó sobre una silla uno de sus bien formados  muslos para comenzar a encremarlo con sus dos manitas, había también hecho lo mismo con cada curva de su cuerpo, por sus brazos, sus caderas, sus nalgas,  y a posterior de esto se aplico todo tipo de lociones femeninas de esas que usaba ella para tonificar su suave piel.

Teniendo en cuenta que se pusiera la prenda que fuera esta le iba a durar muy poco tiempo puesta en su cuerpo, aun así escogió un diminuto conjunto de ropa interior negra, se puso medias para hacer resaltar las dimensiones de sus piernas , aunque sabía que no necesitaba de esto, para finalmente ponerse un holgado semi ajustado vestido negro con tirantes en sus hombros junto con calzarse unos bonitos zapatos con taco no tan altos, pero que le hacían ver con su trasero mas parado aun de lo que ya lo tenía por circunstancias naturales.

Sabía que su tía se había ido temprano y el voraz vejete desde hace rato que deambulaba por la casa esperándola, ya que el mismo le había dicho dos noches antes que la quería ver saliendo de su habitación a las 10 de la mañana en punto y vestida de los más buenota que pudiera, y ella eso era lo que estaba haciendo en esos nerviosos momentos, y quien la viera podría decir que lo hacía casi con entusiasmo.

Luego de maquillarse muy suavemente poniéndose rímel en los ojos y de haber también alisado su largo cabello rubio supo que le había llegado la hora, eran las 9:55 am y ya estaba lista para salir a entregarse a todo lo que su tío quisiera hacerle, al avanzar hacia la puerta un alterado estado de nerviosidad la invadió entera, si bien se había estado preparando sicológicamente para este día, también caía en cuenta de lo prohibido que era llegar y acostarse con su tío por las buenas, una cosa era que él se la hubiera violado en una ocasión, como también se le había metido a la fuerza en la cama en otra oportunidad, pero esto de ir ella por propia voluntad a meterse en su cama era otra cosa muy distinta, tragando saliva pensaba en todo esto, pero al recordar su deuda universitaria supo que no tenía mas alternativa, así que agarrándose de eso último intento contener su agitada respiración y puso su manita en el pomo de la puerta para lentamente comenzar a girarlo.

En el momento en que el ansioso viejo vio que la puerta de la habitación de su sobrina se estaba abriendo, y cuando al fin pudo ver la tremenda hembra que hacia aparición ante su lujuriosa mirada, este creyó estar alucinando, había visto a su sobrina muchas veces acicalarse para salir con los chamacos que ella tenía por amigos, pero en esta ocasión la veía distinta, esta era una hembra hecha y derecha, era un verdadero y curvilíneo monumento femenino hecho para descargar interminables cantidades de semen por sus agujeros y por donde el macho que tuviera la fortuna de poseerla lo quisiera, era una de esas viejas que te revolucionan todas las hormonas y que dan ganas de matarlas a vergasos, se decía el sulfurado vejete una y otra vez, y claro Anaís ni cuando se tuvo que arreglar para el director de carrera lo había hecho con la meticulosidad en que la había hecho para su tío Cornelio, desde que le había probado la verga hace dos noches atrás en la oscuridad de su habitación prácticamente ella también había estado esperando este momento.

Una vez que la aderezada hembrita estuvo a un metro de donde él la esperaba sencillamente le dijo,

–Bien… aquí estoy tio, ahora ya puede hacerme eso…, -le dijo mirando hacia el suelo sin atreverse a mirarlo a los ojos.

–Vaya mujer que eres chamaca… te ves… te ves tremendaaaa!!!, – le dijo el vejete después de haberla estado tasando y comiéndosela con su ardiente mirada una y otra vez sin aburrirse, –Y donde te habías metido todo este tiempo que no te había visto antes, la otra era una pendeja… una chava que iba a la universidad…!! Pero estoooo…!!! Estooo…!!!!, -decía el viejo dando una vuelta alrededor de la ya muy alterada estudiante, el viejo continuaba con sus palabras de calentona exaltación, –Eres… eresss… una verdadera Diosaaaa Anaís… eres una tremenda y deliciosa yegua en todas sus letras mamitaaaaa…!!!!

El vejete ya no aguantándose más poso sus temblorosas manos en aquella perfecta cintura sin atreverse a manosearle el culo, y sin ya esperar nada mas le estampo un tremendo y salivoso beso en la boca apretándola contra su panza, a la vez que la entrelazaba con sus peludos brazos sintiendo cada una de sus curvas, hasta que se la llevo lentamente y siempre besándola efusivamente al sofá de tres cuerpos que había en el living para comenzar a de nuevo comérsela pero ahora más lentamente, por ahora quería probarle hasta el cansancio sus frescos labios que sabían a fresas según el ya había probado.

Una vez que estuvieron sentados y besándose por algunos minutos el desesperado viejo otra vez le dieron ganas de comérsela, por lo que se lanzo a besarla y manosearla como un verdadero poseído, alegrándose al saber que tenía todo el día disponible para estar cogiéndose a semejante pedazo de mujer.

Anaís ahora sí que le correspondió el besuqueo desde el principio, su calvo y obeso tío estaba sobre inclinado en su cuerpo, y ella se mantenía sentada con sus rodillas bien juntas y con el vestido que se le había subido rápidamente hasta un poquito más arriba de la mitad de sus femeninamente bien formadas piernotas. Hasta que de un momento a otro el excitado vejestorio la soltó y rápidamente se puso de pie frente a ella.

–Creo que el viagra ya me está haciendo efecto sobrinita, jejejeje me lo tomé como hace 30 minutos… así que ya quiero que me apliques una buena mamada, -le solicito con cara de ser un verdadero pervertido.

La rubia universitaria sabiendo que su hora de hacerlas de puta con su tío le había llegado, tímidamente fue subiendo sus manos hacia el cierre del pantalón, el viejo ese día vestía unos degastados jeans y una de sus típicas camisetas musculosas.

En el momento en que Anaís tuvo sus manos en el mismo cierre del pantalón, estas hacían unos extraños movimientos de retirada o auto defensa como si el solo contacto con aquella masculina parte le fuera a quemar sus deditos, hasta que el  viejo percatándose de la situación empezó a dar sus machistas ordenes,

–Saca la verga pedazo de puta… ahora te haces, siendo que la otra noche ni te la pensaste para metértela tu sola por la concha, jajajaja…

La chamaca a quien no le cayó en gracias los odiosos modales que estaba tomando su tío para con ella se puso un poco mas aplicada y fue bajándole el cierre del pantalón, para luego volver a tragar saliva cerrar su ojos y meter una de sus manitas por el calzoncillo del viejo y sacar la punta de la verga que ya estaba totalmente erecta…

–Así está bien pendeja… se nota que ya estas aprendiendo cuáles son tus obligaciones en esta casa, pero ahora bájame los pantalones, libera completamente mi verga que hoy día es todita para ti… jejejeje…

En eso la universitaria agarro con sus dos manos los bordes del pantalón y de un puro jalón se los bajo por completo y hasta los tobillos quedándole la verga bailando totalmente parada justo al frente de su cara en donde de paso le golpeo varias veces en su barbilla  y en su finamente recién maquillado rostro.

–Ahora putita… antes de que te la comas por esa boquita de zorra que te cargas, quiero que sientas el verdadero aroma de un macho en estado de calentura… vamos huélela…!!!!

Anaís acatando tímidamente  a los salidos requerimientos que le estaba haciendo su tío con algo de asco fue acercando su perfecta nariz a la verga del viejo y comenzó a olerla con mucho cuidado tal como él estaba demandando.

Este por su parte animado por la lujuria del momento al ver que su sobrina al estársela oliendo a veces instintivamente hacia movimientos de retroceso con su cabeza al inhalar los fuertes olores que humeaban desde su tranca por lo que la agarro de sus rubios y recién cepillados cabellos en donde con sus manos le hiso un moño y se la atrajo con fuerzas hacia él, hundiéndola entre medio de sus hediondas bolas, ya que desde el ultimo día en que le metió la verga  en su habitación había decidido no bañarse.

–Te gusta putillaaa…!? Te gustaaa…!!??, -le consultaba totalmente salido mientras se refregaba la cara de su sobrina en la verga y en sus apestosas bolas.

–Mmmmfsss…! Mmmmmfssss!!, -era todo lo que podía emitir Anaís, ya que en esos precisos momentos su fresca boca la tenía pegada en sus testículos,

–Pásale la lengua zorra…!!! –Pásale la lenguaza…!!, quiero que me lengüetees las bolas, jajajaja…!!!

Anaís que ya estaba entregada a las ordenes del degenerado de su tío debido al acuerdo que ya todos sabemos,  obedeció sin poner ningún tipo de objeciones, así que automáticamente saco su lengua para comenzar a pasarla por los testículos de semejante animal, el viejo solamente se daba a sentir las sensaciones que le causaba a su sistema neuronal las suaves y cosquilleantes lamidas que le daba su rubia sobrina en cada uno de sus testículos.

El viejo Cornelio con la única intención de humillarla mientras Anaís le lamia las weas burlescamente le puso su erecta verga en su cabeza para comenzar a masturbase con sedosos mechones de sus dorados cabellos, comenzando a humedecerlos con los viriles líquidos que salían abundantemente desde su tranca, a sabiendas del especial cuidado que había puesto su sobrina para dejárselo alisado.

El viejo se pajeaba la tranca como un insano mental con el rubio pelo de Anaís mientras ella a quien parecía no importarle ahora ya estaba de rodillas lamiéndole las bolas casi con pasión, y cuando se percató de las cuantiosas cantidades de líquidos pre seminales que chorreaban desde la verga no lo dudó  ni un segundo para comenzar a saborearlos, admitiendo que ya casi se estaba acostumbrando a ese espeso líquido trasparente que a su tío le salía desde el pico.

–Se nota que estas sedienta de verga pendeja…!!!, jajajaja… ahora quiero que me la chupes, vamos trágatelo todo con esa boca de furcia que tienes.

Anaís como si hubiese estado esperando la orden agarro la verga con sus dos blancas manitas apretándosela y sintiéndola, determinando otra vez que su tío la tenia bien gruesa, caliente y nudosa, así que sin esperar a que se lo repitieran abrió su boca y fue lentamente sacando su rosada lengüita dejándola por un rato debajo del aceitoso glande que aun botaba líquidos pre seminales los cuales hicieron un pequeño lago trasparente en la femenina lengua de la chamaca, para luego ella por si sola simplemente cerrar sus labios, apretarlos y comenzar a mamar con toda esa sustancia salada desparramándose por cada rincón al interior de su boca.

El viejo que estaba sintiendo muy rico con las tibias succiones de verga que la aplicaba su sobrina sencillamente le agarro con sus dos manazas la cabeza y se la empujo hacia delante contra su apéndice hasta lograr incrustársela toda, Anaís aguantaba la presión de verga y la falta de aire con entereza, hasta que el vejete lentamente comenzó a moverla de atrás para delante, como si la cabeza de su sobrina fuese una cosa cuya única finalidad fuera para masturbarse la verga.

La chamaca poco a poco le fue encontrando el ritmo que el viejo le imponía ya que ahora era ella solita quien succionaba como una verdadera poseída, las chupadas eran impresionantes y los sonidos que Anaís hacia al succionar la verga eran de otra galaxia, mientras que de a ratos volvía a lamerle las bolas con una de sus  manos se dedicaba a masturbarlo rápidamente.

–Wooohh…!!! Como lo mamas perra mal nacida, eres toda una chupadora de vergas putaaaaaaaa…!!!!, le gritaba su tío con sus piernas semi flectadas y viendo hacia abajo la mamada de antología que le estaba haciendo su atractiva y rubia sobrina.

Las grandes cantidades de babas que se producían en el paladar de Anaís se  entre mezclaban con los líquidos trasparentes y espesos del viejo, la universitaria ya varias veces se había atragantado y dejado salir por ambas fosas nasales una gran cantidad de saliva mezclada con semen, y debido a esto tres gruesos goterones de trasparente liquido seminal manaban de sus narices y desde su boca cayendo por su barbilla ensuciando su exquisito vestido  negro a la altura de las tetas.

El viejo Cornelio como pudo levantó un pie y luego el otro para despajarse de sus pantalones, y una vez que lo hizo brutalmente agarro del pelo a su sobrina poniéndola de pie para comenzar a besarla y a meterle mano, iniciando un morboso ritual de punteos y empujones llevándosela a su habitación matrimonial, obviamente le habían dado ganas de cogérsela de una buena vez.

Cuando ya estuvieron a un lado de la cama en la cual sus tíos dormían todas las noches, Anaís vio que el viejo se tiraba en la cama y comenzaba a sacarse su camiseta, fue el momento en que ella supo que le había llegado la hora de desnudarse, primero se quito su vestido por encima de sus hombros, luego siguieron sus zapatos y sus medias, el vejete la miraba con sus ojos salidos mientras se masturbaba la verga que la tenía más dura que el marmol, hasta que la vio quedarse solamente con su hermoso conjunto de ropa interior negra, su tio estaba babeando, y cuando la chamaca vio que este ya se quería abalanzar sobre ella, antes de que le destrozara su conjunto intimo, fue ella misma quien con sus manos tras la espalda soltó el sujetador para retirárselo y dejarlo caer, haciendo lo mismo con sus pequeños calzoncitos, ambas prendas quedaron botadas a un lado de la cama junto con las medias y su vestido.

Apenas Anaís puso la primera de sus poderosas rodillas en la cama para luego muy femeninamente posar la otra y avanzar gateando en 4 patas con sus tetas meciéndose esplendorosamente hacia donde estaba su sátiro familiar, este quiso dar rienda suelta a otra pequeña fantasía de las que había estado deseando en este último tiempo.

El calvo viejo quien estaba atento a cada una de las formas y a cada uno de los delicados movimientos de hembra en busca de verga que hacia semejante amazona vikinga (raro lo de la amazona vikinga verdad?, pero igual no mas) el desesperado Cornelio cayó en un angustiante estado calentura, que lo llevaron a tomar el cuerpo de su potente sobrina tirándose el de espaldas y hacer que ella quedara montada inversamente en 4 patas sobre su humanidad, y estando ya listo aquel alucinante 69 que el tanto había soñado cuando se masturbaba, cada cual se dedico a lo suyo, Anaís volvió a tragarse la verga de su tío, como este ultimo comenzó a chuparle la zorra como un verdadero depredador, ya que le metía la lengua por su tajo saboreándola y comiéndosela toda haciéndole sentir sensaciones indescriptibles a la caliente chamaca que también movía el culo en la boca de su tío como si ya se la estuvieran culeando. Pero el entusiasmado viejo quería poner en práctica lo que tanto deseaba, quería encularla ya.

Luego de haber probado cuanto quiso se salió de debajo del portentoso cuerpo de la universitaria, obligándola a quedarse puesta en 4 patas.

Anaís que ya algo se imaginaba de lo que le iban a hacer ya que el vejete se lo había anticipado sintió como su tío se ponía justo detrás de su trasero, a la misma vez que le empezaba a restregar la verga en su esfínter, lo que la hicieron gemir y quejarse como si ella fuese un animal de una especie indeterminada.

–Ahora te voy a encular sobrinita, así que prepárate, jajajaja…, el viejo le decía esto último babeando de deseos insanos al saber de tener a su atrayente sobrina en aquella posición y a plena luz del día, no se cansaba de admirar las redondeces de sus nalgas, de tenerla con sus muslos abiertos y apoyados en la cama, con esas marcadas curvas de rubia piel que provenían desde su cintura para pasar a marcarles el pronunciamiento de sus caderas y para terminar dándole forma a ese perfecto culazo que la muy desgraciada se cargaba.

Agarrándola fuertemente de sus caderas como si estas fueran manillas el tío Cornelio ubicó la punta de su tranca en la entrada de su ano para simplemente comenzar a empujar.

Anaís apoyada en sus codos que se enterraban en la cama y sin atreverse a quejarse solamente movía su cuerpo hacia todos lados por cada vez que el viejo ejercía fuerzas, su cara se desfiguraba por el inmenso dolor que esto le causaba, pero extrañamente ella se dejaba, podía hacérsela mas difícil a su tio, pero muy en el fondo y animada a todas las acaloradas vivencias ocurridas en la casa esa última semana ella prácticamente también deseaba regalarle el culo a su tío, así que recordando sus experiencias con el negro Gregorio, ante los desorbitados ojos del vejete se salió de la cama para decirle,

–Tío… no se preocupe solo espéreme un tantito…, el viejo quedo mirándola perplejamente desde la posición en que lo dejo la tierna chiquilla, hasta que la vio desaparecer desnuda por la puerta de la habitación, no entendía nada, y cuando nuevamente la vio regresar con mas asombro aun vio que Anaís traía en una de sus manitas la bolsa con polvo blanco que él le había encontrado hace unos días en una de sus cajones.

–Que vas a hacer chamaca del demonio…!!??, jajajaja… mira nada más que eres lujuriosa al momento de querer pasarla bien a la hora de coger…, jajajaja…!!!

–Es solo para poder sobre llevarlo de una mejor forma…, -le dijo a la misma vez que se hincaba encuerada como estaba a un lado del velador para en su superficie de este desparramar el contenido de la bolsa,

Su tío que no era de cartón rápidamente le facilitó una tarjeta de crédito e improvisó con el tubo de un lápiz que tomo desde una repisa que estaba por sobre la cama. El solo hecho de ver a su sobrina encuerada y drogándose en el momento antes de echarse a culear con él, todo eso hacía que más se le parara la verga.

La chamaca recordando las lecciones del Negro hizo 4 líneas blancas, para luego ansiosamente poner la punta del tubo en su nariz y pegarse una limpia jalada con la cual hizo desaparecer la primera raya desde el velador de sus tíos, y como si con eso no fuera suficiente, separó otro poco de la segunda línea y se mando otra jalada de las misma características que la primera. Su tío estaba sorprendido.

–Y como que no eras adicta a las drogas pedazo de zorra mira nada mas…!!!, le decía ahora algo sorprendido pero tan caliente como desde al principio.

–Usted quiere..!?, le consulto la chamaca quien sentía como la amarga sustancia ya iba bajando a su estomago.

–Jajajajaja…!! No gracias…!! Me mande un viagra… me podría ir al otro mundo con tus mamadas…!!! Jajajaja…!!!

Al poco rato otra vez estaban en posición con Anaís puesta en 4 patas y el viejo abriéndoles las nalgas y apuntando con su verga al pequeño puntito rosado que se encontraba justo al medio de su trasero.

–Ahora tio…! hágamelo por ahí así como Usted quiere hacérmelo…!, -le dijo la estimulada rubia a su familiar mientras le paraba el culo lo que mas podía y lo miraba hacia atrás…

–No necesito tu invitación perra…!! y claro que la tendrás bien embutida por el orto… ahí te va…!!!, -el viejo realmente entusiasmado por el nivel de perversidad que había adoptado su candorosa sobrina, empujo con todas sus fuerzas pero la verga se negaba a deslizarse hacia adentro, fueron una serie de varios intentos en donde la chamaca junto con apretar su boca también cerraba fuertemente sus ojos en señal de aguante por cada una de las opresivas presiones que le hacían por su ano, hasta que cuando escucho un extraño ruido que le pareció que provenía desde el interior de su recto,  supo que se lo acababan de literalmente rompérselo, el viejo quien la mantenía firmemente agarrada de sus caderas y concentrado en ver como el cuerpo de su sobrina empezaba a hacer extraños movimientos con sus brazos y donde también le pegaba con estos a la cama, se percato que ella se la había comenzado a tragar por el culo, así que aprovechando tan ventajosa situación se lo fue metiendo limpiamente.

Anaís por muy estimulada que haya estado por los efectos de la droga sintió como esa gruesa herramienta que ahora le metían por atrás le rajaba sus carnes anales, por lo que apretó con sus uñas el cobertor de la cama todo lo que le permitieron sus fuerzas hasta que después de haber hasta pegado fuertes golpes de brazos en la cama intentando aguantar la verga de su tío, sin darse cuenta ella misma emitió un bestial y ronco bramido de dolor, a la misma vez que desde su ano que ya se había comido los 16 centímetros de verga que le habían metido corrieron por sus muslos abajo varios riachuelos de sangre oscura que notificaban que le acababan de textualmente romperle el hoyo.

–AAAAAAHHHHHHHHYYYYYYyyyyyyy…!!!!!!!!!!!!!!!!, Ohhhhhhhhhh…!!!!! Ayyyyyyyyyyyyy!!!… –fueron los hirientes gritos de lacerante dolor que sintió a medida que se fue tragando la verga cuando se la estaban metiendo por el culo, para luego estando con su ano lleno de carne vergal mezclada con sangre con sus ojos totalmente abiertos y casi saliéndoseles de sus pupilas mandar con su boca abierta y botando sin darse cuenta ella misma grandes cantidades de babas y dar otro largo, sonoro y lamentoso –AHHHHHaaayyyyyyyyyyy…!!!!!

El enfurecido viejo a medida que se la metía hacía que Anaís gimiera más y más fuerte de auténtico dolor, ya que ella sentía como le estaba abriendo el culo a la misma vez que se lo destrozaban.

Su ano no paraba de sangrar y su tío ya había comenzado a meter y sacar su verga solamente hasta la mitad para luego embutírselo con ferocidad, como si le estuviera dando una lección, y así gradualmente  comenzar con unas culeadas más rápidas y profundas logrando con esto que sus bolas chocaran con la vagina de su sobrina.

El ruido era extraño en la habitación matrimonial de los tíos de Anaís, el sonido de cheques de cuerpos y los aun sonoros gemidos de dolor que daba la universitaria eran de película,  el vejete se la culeaba sin compasión alguna y la extrañamente, o por efectos de la droga, la estudiante universitaria ya estaba comenzando a gozar, no le importaba que le doliera y que la estuvieran destrozando.

–Dueleeee…? Dueleeeeee!!??, -le consultaba a grito limpio el sádico tío a su adolorida sobrina, mientras se la clavaba profundamente haciéndole vibrar todas sus estilizadas carnes…

–Ssssiiiiiiii… me d… du… dueleeeeeeeeeeee!!!!!, -Anaís le contestaba a su tio con su cara enterrada en la almohada que en las noches ocupaba su tía para dormir.

–Quieres que te la saque…!!??,

–Nooooooo…!!!! No la saqueeeeeeee…!!!!

–Jajajajaja…!!!!! Tu de Universitaria no tienes nada furcia pendeja…!!!!, solo eres una yegua nacida solamente para recibir la verga por el culo o por la zorraaaa…!!!! Jajajajaja…!!!!!!

Anaís con todas las palabrotas que le decían y ya totalmente al pendiente de sentir cada una de las fuertes clavadas que le estaban pegando por el orto, había superado la hirviente laceración que sintió cuando recién le habían rajado el ano, ahora extrañamente mientras más fuerte se la metieran más rico estaba sintiendo…

–Dele tio…!!!! Mas fuerteeeee…!!!!! Mas fuerteeeee…!!!!!

–Jajajajja…!!!! Claro que te daré más fuerte ricuraaaa…!!!! Me traías caliente desde que supuse que te habían empezado a salir pelos en la zorra y te crecieron las tetas, -le decía el viejo mientras no paraba de cogérsela…

–De verdad…!?, de verdad que me traía ganas desde antes!!????, -le consultó la chamaca ahora levantando su rostro y mirándole hacia atrás,

–De verdad yeguaaaaa…!!! Eres… eres una Diosaaaaa…!!!!, no como la vaca de tu tía que ya ni siquiera hace que se me pare la verga… jajajaja…!!!!, le ponía en conocimiento su tio que al verle en su cara unos negros ríos de lagrimas sacas al habérsele corrido el rímel, la encontraba aun mas tentadora todavía.

Anaís se quedo pensando en eso que le decía su tio, o sea él desde hace tiempo que se la quería coger, extrañamente una reconfortante sensación se unió a lo que estaba sintiendo, le gustaba la idea que su tío desde hace rato que se la quería culear, cerrando sus ojos y sintiendo como este no paraba de encularla, se entrego a tan excitante conversación,

–Y yoooo… hago que se le pare la vergaaaa…!!!, le consultaba ella con su cuerpo al son de las aserruchadas,

–Acaso no se nota lindura…!!!, si pudiera echaría a esa vieja de la casa y me quedaría viviendo contigo…!!!! Eres una perra exquisita… Tomaaaa…!!!

–Ohhhh tioooo que cosas me diceeee…!!!! Ahhhhhh… ricoooooo…!!!!, grito al recibir otra de la fieras estocadas con las cuales la abrían por el recto.

–Eres la mejor Anaís… con este culo que te cargas, esas chichotas que están para comértelas… sin duda no hay una hembra como tú en toda la capital…!!!

–En serio tioooo…!!! Yo soy mejor que la vieja fea que tiene por esposa…!!!????, -la perdida hembrita no supo de dónde sacaba semejante pregunta y porque lo hacía, de lo que si estaba segura que con el solo hecho de haberla pronunciado su libido y su calentura estaban llegando a alturas estratosféricas, ya que su vagina respondió al instante soltando por esta otra no menor cantidad de jugos vaginales que corrian por sus muslos y que goteaban desde la misma.

–Ya te dije que si zorraaaa…!!! sigue meneándome el culo pendeja…, y di todas las puterías que quieras… así me paras mas la verga… jajajjaja…Tomaaaa…!!!!, -le bufo mandándole una estocada por el culo que hasta podría haberse despachado a una yegua de verdad para el otro mundo, pero aquella joven y vigorosa potranca que mantenía ensartada estaba para darle caña todo lo que él quisiera.

Anaís con todas esas palabrotas que su tío y ella decían estaba gozando como nunca lo había hecho, y quiso seguir con aquel juego ya que estaba sintiendo en su estomago una delirante sensación que se concatenaba con su destilante concha y con su ano que le prometían un orgasmo de fabula y para el recuerdo,

–Así tioooo asiiiiii…!!! aproveche de culiarme ya que no lo hace con la vieja asquerosa de mi tía…!!!!

–Toma zorritaaaa…!!! tomaaa tu eres la mejorrrr…!!!!! Tomaaa…!!!!

–Auuuchhhhh…!!! ricooooo…!!!! Hágalo fuerte…!!! Mas fuerte…!!!!, aproveche que la vaca gorda y amorfa de su esposa no está en casaaa…!!!! Ohhhh… que ricoooooo…!!!! Diossss…!!!! Diossssss…!!!!, gritaba delirantemente la chamaca sintiendo que su tan deseado orgasmo se acercaba en forma siniestramente amenazante, pero junto con decir lo ultimo una furiosa voz de mujer saco a la pareja de semejante estado de calentura en el que se encontraban.

–Y quien se supone que es la vaca asquerosa que no está en casa puta pendejaaaa!!!!

Anaís sintió que el viejo se detuvo de una sacándole la verga rápidamente desde su trasero que quedo goteando grandes cantidades de extraños líquidos que fluían abundantemente desde el interior de su oscuro y rosáceo interior, y al girar su cabeza para mirar de quien era esa extraña y lejana voz que creyó haber escuchado en alguna parte de la habitación vio que su tía estaba parada en el umbral de la puerta mirando y respirando agitadamente con su cartera bajo el brazo.

–Tiaaaa…!!!, grito como una enajenada la asustada chamaca a la misma vez que tomaba rápidamente una de las sabanas para cubrir sus desnudeces, mientras veía como su tío Cornelio miraba a su mujer también con cara de asustado.

–Mencheee…!!!!, yo no tuve la culpaaaa de nada…!!!!, -fue lo primero que dijo el viejo al ver que su mujer los acababa de sorprender cogiendo de aquella forma, –Fue esta putaaaa quien se me ofreciooooo…!!! Lo jurooooo…!!!!, ella sola se me ofrecioooo…!!!, -volvía a repetir el ahora no tan amachado viejo, –Lo hacía por cada vez que tu salías de casa…!!!!, -repetía sin cansarse el asqueroso y bien amariconado familiar de la chamaca mirando a su mujer y a su desnuda sobrina al mismo tiempo, –Bueno querida… ya tu sabes… uno no es de fierroooo…!!!!, la culpa es de esta puta que a punta de sus zorrerías me hiso caer en sus puteadas…!!!!

La aterrada chamaca estaba con su carita rosadita y con todos sus rubios cabellos enarbolados, pero ahora también había en su rostro una clara señal de desconcierto y no entendía nada. Aferrándose la sabana contra su pecho se preguntaba que qué era eso que estaba diciendo su tío?, acaso la estaba inculpando de todo?, siendo que entre ellos existía un vil acuerdo que el mismo casi la había obligado para que ella aceptara.

–Nunca pensé esto de ti muchacha desgraciada…, -le dijo la doliente mujer con sus ojos llenos de rabia y llorosos. –Salte de mi cama ahora mismo… y tu pedazo de pendejo déjate de explicaciones webonas y ponte los calzoncillos…, -termino diciéndole a su marido.

Anaís como pudo y siempre tapando su desnudo cuerpo con la sabana se puso de pie y comenzó a recoger sus ropas, ahora sí que su estado mental era deplorable, quería explicarle a su adorada tía cual era realmente la situación, pero la inmensa vergüenza que sentía al haber sido pillada infraganti y en todas sus letras culeando con su esposo, sumándose a todas las leperadas que ella estaba diciendo en su contra justo en el momento en que ella al parecer había llegado cayó en cuenta que estaba en desventaja, como le iban a creer que prácticamente estaba siendo forzada.

En el momento en que Anaís quedo de pie sin saber que hacer ya que en el umbral de la puerta aun estaba su tía, nuevamente la volvió a escuchar rugir,

–Deja la sabana en la cama… que no es tuya… nada de esta casa es tuyo… para que te quede claro… ahora salte de mi vista maraca reculia’…!!!!

–Tía solo la ocuparé para irme a mi habitacionnn…

–No es tu habitación…!!! no es tu sabana…!!!!, nada de esta casa es tuyo pendeja hija de la gran putaaaaaaa…!!!!, -ahora la viejita estaba como una energúmena, y totalmente enrabiada se arrojo sobre ella arrancándole de sus manos la sabana dejándola totalmente expuesta y desnuda delante de ellos, el viejo ya estaba vestido, mientras Anaís quien ahora estaba recibiendo sendos carterasos por cada una de sus curvas solo intentaba no soltar sus ropas por medio a que su tía la echara desnuda a la calle, ya que la vieja al ver el portentoso y joven cuerpo que ella poseía y que con este había engatusado a su pobre Cornelio había caído en un letal estado celo-patico y no paraba de darle carterasos, claro que estos no le hacían daño a nuestra bella y pobrecita universitaria, pero si la situación era de lo más humillante para ella.

–Mira menche y también es drogadicta esta zorraaa…!!!!, mira nada más y hasta quería que yo me drogara con ella…, –Échala menche… échala de la casa… por putaaa!, -le decía el mandoneado viejo mostrándole lo que había quedado de droga en el velador.

–Cállate webón maricon…!, después arreglaremos cuentas los dos… lavarás la losa y la ropa hasta que se me olvide esta pendejada que me hiciste…

La desnuda Anaís aprovechó esa instancia para salir corriendo a su habitación con sus ropas en sus manos, rápidamente cerró la puerta y como una autómata rápidamente se puso su bonita ropa interior y se vistió con el mismo vestido negro, para luego sin que nadie se lo dijera saco un bolso desde el armario y se puso a vaciar sus cajones, cuadernos y efectos personales en este.

La pobre universitaria una vez que ya no le cabía nada mas no se atrevía a salir de la habitación para saber qué era lo que estaba pasando afuera, como una verdadera esquizofrénica se dio a cepillar su cabello, ni siquiera se daba cuenta de ello, hasta que en su mente ya veía las nefastas consecuencias que se avecinaban, sencillamente se echo a llorar en el suelo y a los pies de su cama con el cepillo en la mano y pensando en lo peor, fue el momento en que sintió que se abría la puerta.

–Veo que algo eres de inteligente puta… así que agarra todas tus porquerías y te vas de esta casa, aquí no hay lugar para zorras como tu desgraciada…!, -la vieja estaba muy enojada.

Anaís con sus ojos llorosos miraba desde el suelo a la que había sido su adorable tía, ella quería explicarle, ofrecerle disculpas pero el estado de la mujer no estaba para recibir explicaciones de nadie, además que como le explicaría los motivos del porque ella se había referido tan vulgarmente hacia su persona en el momento en que estaba cogiendo con su tío?.

Otra vez no se dio cuenta de cómo la tomaban de un brazo y la levantaban pero con la diferencia de que ahora era su dominante tía quien lo hacía, en una instancia se preguntó que de donde había sacado tantas fuerzas esa pequeña y gorda mujer que ella había creído tan frágil.

–Veo que no entiendes el castellano puta de mierda…!!!, pues si no lo entiendes ahorita verás…, -le iba diciendo la sulfurada vieja a su sobrina mientras la arrastraba hacia la puerta de la vivienda. La infortunada nena mientras era sacada a la fuerza de la casa que había sido su hogar por más de dos años vio que su tío estaba en la cocina lavando los platos y con los ojos llorosos, aquella deplorable imagen de viejo sumiso y mandoneado le había cambiado totalmente el esquema, o sea ahí era la mujer la que mandaba y no como ella lo había creído en todo este tiempo.

No supo en qué momento fue a dar al suelo de la vereda, haciéndose algo de daño en una de sus rodillitas, nada grave en todo caso para que no se me asusten, pero la vieja había sido intransigente, ella no podía mantener a una guarra en su casa, y menos a sabiendas que apenas ella le dé la espalda la muy putita se dedicaba a seducir a su marido quizás con qué tipo de zorrerías, así que esa era la medida correcta, la puta se tenía que ir.

La rubia Anaís quien poco a poco fue levantando la parte superior de su cuerpo, ya que aun estaba botada en el cemento, y al levantar su celeste mirada vio las acusadores ojos de una gran cantidad de vecinos que se habían juntado a las afueras de la casa para escuchar a que se debía tanto alboroto, además que hubieron varios que había escuchado los gritos de la chamaca cuando le estaban abriendo el culo, claro que sin saber muy bien a que se debían estos. En eso fue que desde la puerta de la casa le arrojaban el bolso con sus cosas y le gritaban por última vez,

–Para que aprendas a no ponerte a culear con hombres casados…  puta de la reconchetumadreeeee…!!!!!, -fue lo que le grito su tía desde la puerta con sus dos manos puestas en la boca, y luego Plaffff…!!!! , se cerró la puerta por dentro.

Anaís quien sentía en su persona la inquisidora mirada de toda aquellas gentes que en el pasado la habían saludado con cordialidad, como pudo se puso de pie. Luego de arreglar su vestido negro, limpiarse su llamativa rodillada un poco pelada y con algo de sangre, paso su mano por sus rubios cabellos e inclino su cuerpo para recoger el bolso con sus cosas, para finalmente cabeza gacha y roja como un tomate comenzar a abrirse paso entre los grupos de vecinos que la miraban con algo de asco por lo que se acaban de enterar, mientras que también otras miradas que seguían su femenino caminar sobre todo las masculinas eran de una exquisita morbosidad, de un inmenso deseo de tal vez haber podido ser uno de ellos el gran afortunado de poder haberse acostado con ella también.

Esta misma noche más de la mitad de ese vecindario gozarían de las mejores pajas de sus vidas en honor de nuestra rubia protagonista, que para esas horas ya su destino seria incierto, la silueta de la mortificada nena ya se perdía de sus vistas, y nadie le había dirigido la palabra.

Esta es la historia de Anaís, una bella estudiante universitaria que por los extraños azares del destino se vio desterrada de su hogar de la forma más degradante socialmente, a la vista y bajo murmuraciones de todos quienes la vieron y se enteraron de su desgracia aquel sórdido medio día.

Continuará