herederas3A todos los lectores y seguidores de la saga alternativa “Gabriela… una adorable mujer casada”, les digo que esta ha sufrido un leve cambio de dirección a las indicada en los últimos párrafos del capítulo 7 (8-9) debido a motivos de índole estrictamente de interés de quien lo escribe. Bueno espero su comprensión, ahí les va el relato:

Sin título“La rubia ya siendo ella misma y estando vestida le dio una última mirada de odio a ese asqueroso hombre con el cual acababa de revolcarse en su tráiler, para luego simplemente abrir la puerta y retirarse de este, a la misma vez que en su mente ya comenzaban a aparecer los primeros remordimientos de conciencia y sensaciones de arrepentimiento, hasta que cuando ya casi iba llegando a su camioneta se dijo para sí misma –Ohhhh Dios que he hecho…!?, la pobre ni se imaginaba los cambios que se venían para su vida desde ahora en adelante, ya eran casi las tres de la tarde.”

Gabriela… una adorable mujer casada 11 (versión RD)

Don Pedro se había quedado de lo más satisfecho tirado en su catre cuando decidió beberse una muy merecida cerveza luego de las dos antológicas cogidas que le acababa de poner la soberbia mujer de su hermano, además que el tener en cuenta que ella encontrándose en el real estado de embarazo y que de igual forma se había dejado coger, esta particular razón lo mantenían en un placentero estado de morbosidad absoluta con solo recordarlo.

Al interior del camper hacía un calor de los mil demonios pero el vejete estaba feliz de la vida con su lata de cerveza recién abierta, repasando todos los detalles de la reciente incursión sexual, además de estar claro que recientito no más le habían deslechado la verga por partida doble.

Pero no alcanzaron a ser mas de 10 minutos los que el asqueroso mecánico pudo estar en tan gratificante estado, porque una vez que Gabriela cerró la puerta del camper por fuera, después de que este le dijera que simplemente se largara porque el ya la había ocupado, solo al rato de esto unos fuertes gritos de mujer vinieron a sacar al vejete del estado antes señalado. Los lamentosos gritos se escuchaban justo a un lado de su camper.

(Algunos minutos antes)

Un rato antes la bella Gabriela en condiciones sicológicas lamentables caminaba hacia su camioneta. De forma contrita se daba a maldecirse a ella misma por haberse acostado prácticamente por las buenas con su asqueroso cuñado, coronándolo más encima que en todo momento ella estuvo gozando y disfrutando de la verga que una vez él le había mostrado descaradamente en el Pie Grande.

Y una vez que ya estaba solo a metros de llegar al portón en donde a un ladito de este estaba estacionada su camioneta fue cuando lo sintió por primera vez:

Su vientre poco a poco lo había ido sintiendo tirante como nunca antes, de tal forma que automáticamente dejó de lados sus pesares quedándose estática y mirando su pequeña pancita con sus manitas puestas en ella, en seguida una alarmante sucesión de calambres en su abdomen comenzaron a atacarla sin darle a tiempo a nada, además que el dolor en su espalda fue casi fulminante para nuestra alarmada rubia quien casi de inmediato recordó las palabras del joven galeno solo hacía un tiempo:

“…el caso es que los resultados que le tomamos a su mujer no salieron muy buenos que digamos, no es nada grave… pero lo mejor es tomar ciertas precauciones…”, con esto la embarazada recién tomó en serio las indicaciones medicas, ella no podía ponerse a mantener relaciones sexuales y aun así hizo caso omiso a esto, luego recordó parte de su reciente incursión apareatorea en los momentos en que el vejete se la estaba cogiendo:

“–Con que quieres más ehhhhh yeguaaa…?!!, pus tomaaaaa pedazo de furciaaaa…!!!, tomaaaa…!!! Tomaaaaa…!!!!,” -la asustada rubia casi veía la cara de su cuñado cuando este le había estado arremetiendo hacia arriba y clavándola por su interior con fuerzas desmesuradas.

Y más espantada se iba poniendo al comprobar en su cuerpo que los dolores no menguaban sino que estos cada vez eran más fuertes e intensos que anteriormente a la vez que recordaba cuáles eran sus palabras en el momento en que el viejo se la cogía:

“–Siiiii…!! Así…!!! Así…!!!! Así…!!!! Don Pedrooooo…!!!! Dele con ganassss…!!!! Más adentroooo…!!!!, revientemeeeeeee la zorra si así lo quiereeee…!!!!, Dios…!!!! Diossssss…!!!! Creo que otra vez me voy a ir cortadaaaaa…!!!!!”…

La asustada rubia quien ahora estaba escandalizada por lo muy puta que se había comportado no respetando su estado ya comenzaba a quejarse de los dolores, intentaba pensar en cuál sería su mejor opción ante lo que le estaba ocurriendo, por lo que consideró en llamar a su nene, pero que explicación le daría del porque ella estaba metida en la feria donde trabajaba su hermano…!?, no, imposible…!, se dijo de pronto sintiendo que los dolores ya se estaban haciendo casi insoportables, y debido a esto último fue que de un momento a otro se vio en la necesidad de acudir al hombre culpable de este nuevo y alarmante estado, su deber era ayudarla se iba diciendo en cuanto comenzó su dolorosa caminata de regreso hacia el camper donde se la habían estado cogiendo.

Mientras Gabriela apenas caminaba retorciéndose de dolores tanto en la espalda como en su vientre y bajo abdomen, fueron varios mecánicos, viejos ordinarios y mugrientos que escondiéndose detrás de los fierros de las atracciones que estaban detenidas a todo sol la iban siguiendo intentando adivinar que era lo que le ocurría a tan atractiva mujer, aunque ya varios de ellos suponían que la rubia embarazada había estado cogiendo con el jefe adentro de uno de los camper.

Y fue cuando Gaby ya estaba a solo 2 metros del tarro con ruedas en donde estaba el hombre que su deber era asistirla, según ella, fue cuando ya no se aguanto más y mandó un gutural grito de dolor y desesperación por lo que le estaba ocurriendo, a la misma vez en que se veía en la obligación de irse agachando.

Un mal humorado don Pedro que no tenía ni la más mínima idea de lo que le estaba ocurriendo a la rubia, se levantó muy enojado para ir a ver qué pasaba afuera, y justo en el momento en que abrió la puerta del camper para vociferar que debido a que tipo de chingaderas se debía tanto griterío, vio a la rubia a solo dos metros de distancia, estaba agachada y con sus desnudos muslos bien separados uno del otro, de la misma forma en que se agachan las mujeres cuando van a mear a escondidas detrás de los arbustos.

El vejete no se la quería creer, este veía como Gabriela estando con su cara bañada en lagrimas se mantenía con sus piernotas bien abiertas y con su vestido que se lo había subido ella misma hasta la cintura manteniéndolo empuñado fuertemente con sus manitas, mientras ríos de sangre que nacían desde su vagina corrían por sus dos muslos abiertos.

–Mire lo que me pasó por su culpaaaa…!! Sniffssss…!!!, -le dijo por fin la rubia al asqueroso de su cuñado moviendo su carita para ambos lados mientras le hablaba, esta estaba desfigurada por el dolor.

El viejo con ganas de reírse al principio, pero luego con estupefacción vio como desde el casi depilado y expuesto coño de la ex casada chorreaba todavía una gran cantidad de sangre roja y bien oscura. La dorada panocha goteaba a cantaros sobre ya una gran posa roja escarlata, la sangre seguía saliendo expulsada desde su fisura de carne, por lo que don Pedro quien poco a poco caía en cuenta de lo que le estaba ocurriendo a su recién cogida cuñada, al levantar su vista recién puso atención a la gran cantidad de viejos que muy entretenidos miraban la trágica escena en donde casi todos ellos se reían maliciosamente y cuchicheaban entre ellos.

–Y que hacen ahí todos Ustedes tropa de inútiles, que alguien vaya a buscar un cacharro que esta yegua se esto desangrando por la zorraaaaa…!!!!, -vociferó el vejete en forma aireada al ver que sus ayudantes al estar alcoholizados no atinaban a hacer nada, los muy desequilibrados al haber tomado ubicación por las laterales de donde estaba agachada la rubia con sus bellos muslos abiertos solo se daban a masajearse la verga mirando con cara de degenerados semejante espectáculo, pero a don Pedro lo que más le preocupaba era que a su cuñada se le ocurriera irse despachada para el otro mundo en su mismo trabajo, ya que ahí sí que iba a tener problemas con la administración y nunca más le permitirían meter putas a la feria en los momentos del ocio.

Una vez que uno de los más incondicionales trabajadores de don Pedro llegó a un lado del camper en una cachambrienta camioneta cerrada que en su techo tenía un megáfono ya que esta aparte de estar toda pintarrajeada de múltiples colores y de tener su pintura toda roída por el sol, sumándole a que en todo su contorno tenía amarrada una hilera de coloridos banderines, este singular vehículo era el que usaban para hacerle publicidad a la feria en las distintas callejuelas de los barrios en donde se instalaban, pero ahora esta pasaba a ser el improvisado vehículo de emergencias y rescates que el grupo de mecánicos en forma improvisada y unánime habían asignado.

Entre 4 viejos hicieron la operación, siendo dirigidos por el mismo don Pedro que con su grasiento overol amarrado en su cintura y con su mugrienta camisa toda rotosa y percudida le ponía el mismo empeño tal cual como cuando dirigía el arme o desarme de una de las atracciones mecánicas, así que sus ayudantes con mucho cuidado tomaron a Gabriela y la pusieron arriba del destartalado vehículo de Marketing panfletario, y una vez que ya la tuvieron ubicada en suelo del pick Up ellos mismos también se subieron y se ubicaron alrededor de ella que aun se mantenía forzadamente con sus bellos muslos abiertos mostrándoles a todos su crudo espectáculo, en tanto don Pedro que ya estaba sentado al volante y encendiendo el motor este fue y les dijo:

–No mamennn…!!, Y que hacen ahí ustedes… cuarteto de pervertidos…!!??, bájense orita mismo antes que me baje yo y me los despache por ser tan tarados, jajajajaja…!!!!, -así que a los viejos, algo decepcionados, no les quedo más remedio que descender del vehículo y ver como el jefe se llevaba al hospital a semejante hembra enferma.

Una vez que don Pedro con Gabriela iniciaron el veloz recorrido en dirección al hospital más cercano en el cacharro publicitario, el viejo gritándole hacia atrás le consultaba a la rubia:

–Como vas cuñada…!?, que es lo que te ocurrió…!!??, -le consultaba don Pedro a Gabriela mirándola por el espejo retrovisor y no perdiendo concentración en la conducción, el vejete lo único que podía ver desde su ubicación y en el espejo eran sus dos bellas rodillas y parte de sus piernas, estas estaban bien separadas una de la otra.

–No se don Pedroooo…!! Auschhh…!!, dueleeee…!!!, es que cuando ya me iba me vinieron unos fuertes dolores en el estomago, en la espalda y también en la vaginaaaa… Ufffff…!!!! Ya no aguanto más… apureseeeee…!!!, -la rubia decía todo lo anterior con su cara descongestionada por los fuertes dolores.

–Ahhhhh…???!!!, -fue lo único que pudo expresar el vejete intentando imaginar la situación, además que al ir a gran velocidad no respetando semáforos ni señalizaciones, y mandando a chingar a su madre a todos los automovilistas que le recriminaban por no acatar las normas mas mínimas de conducción, sabía que debía llegar lo antes posible a un centro hospitalario.

Una vez que el ordinario mecánico llegó con el cacharro que venía humeando por todos lados y lo estacionó en la zona de Urgencias, vio como aparecían dos veloces zorritos tan rápidos como el rayo, estos tenían cara de pendejos según el viejo, y vestían inmaculadamente de blanco trayendo con ellos una camilla, aparte que sabían muy bien lo que estaban haciendo seguía meditando don Pedro ya que los veía serios y muy concentrados en como tomaban a la rubia y la ponían sobre la camilla para luego ingresarla al centro asistencial. Mientras el viejo Pedro caminaba rápidamente tras ellos en los momentos en que se adentraban empujando la camilla por un pasillo lleno de gente quejándose por distintos motivos, uno de estos le preguntó al mecánico:

–Que le ocurrió a la señora…?, -esto el joven enfermero lo consultó sin dejar de mirar el pasillo por el cual avanzaban rápidamente.

Don Pedro por su parte y no queriendo meterse en problemas contestó lo primero que se le vino a la mente:

–Ps… ps… no sé…!, Yo no le estaba haciendo nada cuando de pronto le vinieron unos dolores “zorreo-estomacales”, según me dijo, así que me la traje rapidito donde Ustedes para que me la revisen, jejejeje…!

El joven asistente de la salud solo volteó su cara hacia el viejo debido a tan singular explicación, pero con solo verle la facha y una mirada de lo más aborrecible cayó en cuenta que la respuesta se acondicionaba con aquella clase de gente, por lo que simplemente le contestó:

–Entiendo…!, espere en la sala de estar, una vez que la atienda el médico, él hablara con Usted…!, -tras escuchar esto último el ordinario mecánico vio como la rubia se perdía tras la doble puerta que tenía un vistoso aviso que decía NO ENTRAR.

El preocupado vejete estando sentado en la sala de espera pensaba y pensaba en como la iba a ser ahora si a la condenada rubia le pasaba algo malo, llevaba casi una hora y media esperando desde que a Gabriela la habían ingresado, así que su primera opción fue avisarle a alguien para que se viniera a hacer cargo de su cuñada y quien mejor que María, pero luego desestimó esa idea porque a la muy pendeja de su sobrina se le podía ocurrir abrir la bocota, así que por ahora él prefería mantener ese secreto solo con él y con la rubia.

Y cuando el viejo ya estaba que se largaba para dejar a Gabriela sola y que se salvara como pudiera vio que un gordo y bonachón galeno de pelo canoso llamaba al señor Pedro Ventura, para dirigirlo a la sala en donde tenían a la rubia.

–Solo podrá hablar por un par de minutos con su esposa, ella ya esta recuperada y me dijo que Usted la estaba acompañando, así que hablaremos de lo ocurrido y luego la dejaremos descansar, ya para mañana le daremos el alta.

El mecánico con el médico ambos ya se encontraban platicando a un lado de la cama en donde estaba una muy seria y triste Gabriela con su azulada mirada solo puesta en los ventanales de la fría sala hospitalaria, el vejete por su parte ya encontraba hasta rico que la descarada rubia le haya dicho al médico que él era su esposo, aun no entendía semejante zorrería de su parte.

–Pero y que le ocurrió…?, -le consultó el asqueroso mecánico intentando hacerse el menso con el facultativo.

–Verá… lo más complicado de todo es que ella ha sufrido una perdida espontanea…, lógicamente esto ocurrió por no haber mantenido la abstinencia sexual que se les sugirió según revisamos en línea, y que ella nos ha confirmado.

–Ehhh… es que yoooo…!, -el asustado vejete en el acto se dio a intentar descartarse sobre el asunto, pero fue el anciano medico quien lo tranquilizó:

–No se preocupe…!, esto no es nuevo para nosotros, habían posibilidades de que ocurriera y de que no ocurriera, además que el saludable cuerpo de su esposa ayudó mucho para que esto no pasara a mayores, también ya le dije a ella que solo en tres semanas mas podrá sin problemas retomar su vida afectiva y sexual en forma normal, ella recién tiene 26 años así que podrá quedar embarazada todas las veces que quiera, -hablaba sin ninguna mala intención el viejito, –Bueno todo lo que hablamos está escrito en estos documentos, lo que si es que deberá estar extrayéndose la leche de las mamas por lo menos un mes entero, lo normal podría ser una semana o un poco más, pero como ya le dije, viendo la vitalidad que posee su mujer según mi experiencia esto tardará mucho tiempo, y después la producción de leche comenzará a disminuir, aquí también va una pequeña medicación por un par de semanas, ahora los dejo solos para que hablen, yo ya estoy entregando mi turno, y recuerden solo 5 minutos.

Una vez que el sexagenario galeno le pasó a don Pedro los informes médicos salió de la sala, entonces este después de echarle un ligero vistazo poniendo atención en ciertos detalles ahí escritos un muy risueño mecánico se acercó aun mas a la cama donde estaba Gabriela para decirle:

–Jejejeje… suerte que salió todo bien lindura… ahora ya te sientes mejor?

La rubia mientras escuchaba lo que su aborrecible cuñado le decía lentamente fue girando su mirada con su cabeza apoyada en las blancas almohadas, para una vez que se lo quedó mirando llena de ira le dijo:

–Como se le ocurre decirme eso…!?, Quien le dijo a Usted que yo estaba bien…!?, -la por lo general apacible carita de nuestra casada infiel ahora estaba descongestionada debido a todas esas dolorosas emociones que le partían el alma, ya que por su culpa y por su propia culpa (la de ella) acababa de perder al hijo de don Cipriano.

–Pus… yo te noto tranquila putinga…!, y no me levantes la voz ni me mires así… mira que soy capaz de abofetearte ahí mismo acostada por insolente…!. –Acaso no fuiste tú la zorra que le dijo a ese medicucho que yo era tu marido cuando me salió a buscar?,

–Y que quería que les dijera…!?, -fue la automática respuesta de Gabriela, para luego continuar: –Si un momento antes me vi en la obligación de decirles que había mantenido relaciones para que ellos pudieran realizar lo que realmente yo necesitaba, –Que me acosté con mi cuñado mientras mi marido está trabajando…!? Eso quería que les dijera…!?, -terminó preguntándole con más odio que antes.

El ordinario mecánico que su mugriento y ennegrecido atuendo contrastaba en un 100% con el aséptico color blanco de todo lo que lo rodeaba en aquella limpia sala de hospital, solo se la quedó mirando con su aborrecida sonrisa de siempre y con su fofa guata caída:

–Jjejejeje…!, Tu si que eres la reina de las zorras perra mal parida, porque efectivamente así fue, además que deberías haberles dicho y aclarado que con quien te acostaste realmente fue con el hermano de tu amante, porque a tu verdadero marido lo abandonaste por tener la verga demasiado chica para ti, acaso no fue así?

La casada y separada Gabriela cada vez miraba con más ira al odioso de su cuñado debido a los últimos dichos de este.

–Es Usted un desgraciadooo…!!! Ni viéndome así es capaz de dejarme tranquila…!, -Gaby le contestó cualquier cosa, porque lamentablemente el viejo Pedro le estaba diciendo algo que aunque sonara demencial así era, y ella lo sabía.

–Claro que soy todo un desgraciado pendeja culona, además que yo nunca te respetaré porque para mí solo eres una simple zorra lujuriosa que abandonó a su familia por el amor a la verga, así que ahora déjate de estupideces y debemos planear como la haremos con Cipriano… la hora está pasando y el ya debe haber llegado al taller, y quizás hasta se esté preguntando donde andas metida, Jejeje…

–Yo no tengo nada que planear con Usted…!, lo anterior eso de que Usted supuestamente era mi marido lo dije solo para salir del paso, así que ahora por favor retírese… yo llamaré a Cipriano y le diré cualquier cosa…

–Ahhh…!, pero mira que bien…!, así me alivianas el trabajo…!, -le decía en forma odiosa y claramente riéndose de ella y de su situación.

–Solo váyase don Pedro…!, solo váyase y no se aparezca nunca más en mi vida…!

–Aja…!, te equivocas zorrita… porque aquí en estos documentitos que me paso el doctorcito aparece clarito que lo que te ocurrió fue por haberte acostado con tu cónyuge, que dirá Cipriano cuando lea esto a sabiendas que él no te ha tocado…?, yo creo que se enojaría mucho, Jejeje…

–Y que pretende ahora? Acaso me está diciendo que para rematarla me va a chantajear…!?, -la respiración de la rubia iba en franco aceleramiento.

–Eso mismito cosita rica…!, si no quieres que Cipriano vea esto te doy vacaciones las tres semanas que dijo el medicucho para que descanses, obviamente te estaré yendo a ver para saber que tal sigues… además que alguien se debe encargar de beberse todo esa leche que estas produciendo en tus tetas, no? Si yo mismito escuche decir al matasano que tu estas mejor que una verdadera vaca holandesa en lo que a producción de leche se refiere, jajajaja…!!!

–Es Usted un pervertido…! Un pelado…!!! Un desgraciado…!!!, su deber era prestarme asistencia después de lo que me hizooooo…!!!!, -Gabriela estaba llena de ira y de rencor contra don Pedro, como a su mismo tiempo de alguna forma y en un principio había intentado tocar el lado humano del asqueroso de su cuñado, pero el muy descarado ahora le estaba diciendo abiertamente que bajo chantaje se la pensaba seguir cogiendo en las mismas narices de su macho aparte de beberse toda la leche que ella pudiera producir con esas tremendas chichotas que se cargaba.

–Cállate pinche pendeja…!!!, -le cortó don Pedro de una y con cara de enojado, –Tú aquí no tienes derecho a decir nada, nadie te mandó a andar prestando la concha para confirmar mamadas porque solo estabas celosa, fuiste tú solita quien me llamó y llegó a la feria para que nos acostáramos si Cipriano andaba enredado en algo…, además de aclararte de que lo que pasó en mi trabajo lo H-I-C-I-M-O-S J-U-N-T-O-S, -le dijo don Pedro recargando su voz en sus dos últimas palabras, –Así que te guste o no te guste, nosotros dos ya tenemos algo… qué opinas orita primor?

–Cállese, por favor cállese…!!!. –Gabriela ya no quería escuchar más, pero el vejete continuaba con sus salidas aclaraciones:

–Además que deberías estar agradecida que te traje en el cacharro de la feria, porque con lo puta que eres con todo el mundo debería haberte dejado desangrando como a una perraaaa…!!!, -la rubia ahora solo gesticulaba mirando en todas la direcciones de la sala sin poder articular palabras ante ese vendaval de verdades que le estaban diciendo en su propia cara, en tanto el vejete proseguía, –Y para que le vayas sabiendo yo mismito fui a la ventanilla y pagué al tirante para que te tuvieran en esta sala a ti solita, y no rodeada de viejas lloriqueando por dolor de concha o quizás que otro tipo de mamadas.

–Yo… yo… a Usted no le he pedido nadaaa…!, -se defendió la rubia por lo que el mecánico le estaba sacando en cara.

–Si, lo sé…!, por lo mismo no te preocupes, que este gasto lo tengo anotado en mi agenda, ya llegará el momento para que me devuelvas este dinerito, así que ya sabes rubia… tres semanas… una vez que estas pasen deberás ir pensando en cómo le harás para salir de tu casa de noche, porque deseo tenerte como mi mujer por una noche completa…, o más bien dicho muchas noches enteras, además de que te pienso ocupar para que ambos ganemos dinero fácil, jejejeje.

–Usted esta locooo…!!! Yo solo lo hice en su trabajo porque Cipriano me engañó…!, así que si piensa…

–Si lo harás putaaaaa…!!!, ahorita me dices eso porque estas afectada por lo que ocurrió, pero recuerda… no olvides que Cipriano también hace lo mismo a tus espaldas… y lo principal de todo zorrona… reconoce qué a ti solo te gusta la verga, y si estas son de hombres extraños que no tienen nada que ver contigo, mas te gustan todavía, jejejeje…

Gabriela ahora se quedó respirando y haciendo ademanes de asombro sin saber que mierda decirle a su asqueroso cuñado, de dónde sacaba este viejo desgraciado que ella era buena para la verga y sobre todo si esta eran de tipos desconocidos que no tuvieran nada que ver con ella?, se preguntaba, hasta que fue el mismo vejete quien la sacaba del apuro.

–Ahórrate tus palabras yegua desvergonzada…!, ya te dije… en tres semanas nos volveremos a acostar, para después ir diciéndote cuales serán tus nuevas obligaciones… jajajaja…!!!, ahorita me voy para la feria para traerte tu camioneta a los estacionamientos de abajo, no vaya a ser cosa que cuando lleguen los del taller se imaginen cosas que no son, Jejeje…

Gabriela se quedó de una sola pieza con las últimas palabras dichas por don Pedro antes de retirarse, sin embargo su principal preocupación y su más grande aflicción era lo de la perdida y lo recientemente ocurrido con su cuerpo.

A pesar de toda su amargura y del tremendo arrepentimiento que sentía al haberse acostado con su cuñado, no podía dejar de pensar en que su macho se revolcaba con pendejas más jovencitas que ella. La rubia no era consiente (o no quería reconocer) que la falta más grande por ellos cometida la llevaba ella, sin embargo a eso y muy en el fondo de su corazón ella estaba dispuesta a dejársela pasar, además que sea como sea ella también ya se había vengado. Lo que no sabía Gabriela era que esa espinita que ahora llevaba clavada en el alma y que era con forma de una rubia más jovencita y de ojos verdes difícilmente se la podría sacar desde ahora en adelante.

Tras pensar y recapacitar con todo lo anterior una muy compungida Gabriela como pudo estiró su manita hacia el mueble que estaba a un lado de la camilla para tomar de su bolso el teléfono celular, así que después de unos breves segundos en donde se armó de todo el valor del mundo e intentando no pensar en las imágenes de la traición de su hombre fue tecleando con sus temblorosos deditos el mismo numero celular que le había dado el vejete en los tiempos de Cesar.

–Queeeeeeee…!!??, -el viejo Cipriano escuchaba en forma incrédula lo que su mujer le estaba diciendo.

–Lo que escuchas bebe… estoy… e… estoy en el hospital público, Cipriano he perdido a nuestro hijo… Sniffssss…!!!!, -le soltó finalmente la rubia a su macho. Las imágenes de ver a la rubia más joven clavada a la verga de Cipriano, se entremezclaban con sus penosos sentimientos de culpa por la perdida, como a su vez en forma de eco le venían las palabrotas de don Pedro cuando se la estaba cogiendo al haberse entregado ella por venganza: –Quieres mas yeguaaa…!!!??? Tomaaa…!!! Tomaaa…!!!. Su mente era un verdadero caos.

–No mames Gabrielaaaa…!, -el mecánico del Pie Grande, aparte de haberla sacado de las nebulosas de la culpabilidad, el también de verdad que estaba sorprendido tras la palabras de su mujer, este solo se daba a pensar en eso de que ya no habría chamaco.

–De verdad Don… no supe cuidarlo… snifsss…! snifssss…!!, de verdad que lo siento don…!!!, -esto si era verdadero por parte de nuestra casada.

–Pero y como…? Te caíste…? Que ocurrioooo…?, -ahora el sorprendido viejo le preguntaba con cara de enojado.

–Fue una perdida espontanea… Sniffsss…!, al menos eso fue lo que me dijeron… Sniifffsss… Snifssss…!!!, -la rubia en el fondo de su ser se sabía podrida al estar mintiendo en tan importantes circunstancias, y todo por tapar las estupideces de las cuales ella sola era causante, incluso hasta le daba gracias a Dios que por lo menos en este momento haya sido don Pedro quien había hablado con los médicos y no don Cipriano (otra estupidez más grande todavía), pero extrañamente pensaba que lo más seguro para ella por ahora es que su cuñado fuese quien tuviera en su poder el informe médico.

–Mmmm… ya veo… y entonces…!?, -la seca y rasposa voz de su macho devolvieron a la rubia a la realidad.

Gabriela en el acto notó que don Cipriano aparte de la primera sorpresa, ahora le hablaba un poco frio, como si la noticia no le afectara mucho.

–Nene necesito que vengas… estoy sola…!, -y la verdad era esa, la ex casada lo que más le había gustado del viejo después que lo conoció era esa sensación de seguridad que este le daba.

Fue un extraño silencio que quedó en el teléfono por un rato, hasta que la gruesa voz del vejete otra vez se hacía notar para la rubia:

–Ya… ya… culona, si no es para tanto, mira te voy a decir algo, la verdad es que yo no sirvo mucho para esas mamadas de hospitales y todas esas chingaderas, pero ahorita mismo te mando al chango y a la María para que le pidas a ellos todo lo que necesites, jejejeje…

–O sea… tu no vas a venir…?, -le consultaba una muy apenada Gabriela que ya mas o menos sospechaba la respuesta de su macho.

–Ya te dije que me dan cosa los hospitales…, por algo te estoy enviando en estos precisos momentos a mi sobrina con el chango. -Ambos jóvenes aludidos escuchaban a medias de lo que recién se estaban enterando, mirándose incrédulos cuando el viejo había hecho mención a lo de la pérdida de Gabriela.

En tanto otro silencio más penoso había en la comunicación de la pareja, pero ahora era la rubia quien lo rompía para hablarle a su Don:

–Está bien nene… si te entiendo…!, pero dile a Pablo y a María que no vengan, no es necesario ya que mañana me dan el alta…

–Yap…! entonces mañana tempranito tendré a ese par de aturdidos en el hospital para que te traigan a la casa, y acá hablamos… jejejje

–Como tú digas nene…!

La pobre Gabriela estaba totalmente deshecha, y los factores de este traumático estado eran muchos: Cipriano la engañaba con chamacas mucho más jóvenes que ella; ella estúpidamente otra vez había caído en la infidelidad tal como lo hizo con su marido legal, pero ahora acostándose con el hermano de su amante tal como le había dicho este mismo, añadiéndole que producto de este nuevo y desleal engaño acababa de perder al hijo que esperaba, pero lo que terminó con ya fusilarla fue ver lo frío en que se comportó su mecánico favorito cuando le dio la triste noticia. Ni mencionar lo que se escondía en alguna parte de la mente de la ex casada que era el saber que su aprovechador cuñado se había retirado jurándole y prometiéndole que se la volvería a coger apenas pudiera. Lo del dinero fácil que había mencionado este no quiso ni pensarlo.

(A los días posteriores de todo este drama)

Efectivamente el chango con María se apersonaron en el hospital, saliendo de este con una muy triste Gabriela a quien y aunque podía caminar la llevaron hasta su vehículo en una silla de ruedas.

María fue quien se apoderó de las recetas médicas y de uno que otro papel que dejo don Pedro. La rubia en todo el trayecto no sabía con qué cara iba a poder mirar a su macho después de la tremenda canallada que le había hecho, y sobre todo por las nefastas consecuencias de esta, luego recordaba que el también le era infiel y esto en algo le ayudaba a palear los muchos remordimientos que le atacaban la conciencia, como si aquella infidelidad con su propio hermano le diera fuerzas para poder sobre llevar el asunto.

Lo bueno de todo para la pobre Gaby fue que el viejo la llamó tres veces a distintas horas de la noche para saber cómo estaba y para contarle chistes cochinos, ya que el sabía que esto era una muy buena terapia para tratar estos casos, lo que nunca se imaginó Gabriela fue que por cada llamada que el buen don Cipriano le hizo este había estado recién deslechado por la descocada Claudia que mientras el vejete hablaba con su mujer era la rubia estudiante quien se mantenía limpiándole la verga y los testículos con su fresca lengua, Claudia había recibido un buen dinerito por parte de don Pedro para ir a acostarse con su hermano en un mugriento hotelucho de mala muerte ya que este estaba pasando por momentos difíciles según le dijo cuando le pidió tan singular favor.

Había sido el mismo Cipriano que una vez que cortó la llamada de Gabriela en la oportunidad que ella lo llamó desde el hospital, este había llamado en el acto a su hermano para que le consiguiera a cualquiera de las dos chamacas que se estaban beneficiando ya que iba a tener toda la noche libre, según le dijo, y a don Pedro que le calentaban en demasía todo este tipo de situaciones guarras rápidamente le consiguió a la que mas tenía a la mano, pero como a él solo en la tarde la habían dejado los testículos secos, no quiso unirse a la fiesta, diciéndole a su hermano que él por esta vez pasaba ya que se acababa de culear a una puta de lo más exquisita.

La recuperación de la rubia al menos físicamente fue rápida ya que en tan solo dos semanas su cuerpo volvía ser el mismo que ya todos conocemos, si bien Gabriela intentaba vestirse lo más sobrio posible en señal de doloroso luto por la pérdida recientemente acontecida, su voluptuosa figura de hembra hecha para el pecado ya lucía en la forma de lo mas demencialmente antojable, solamente era la gran producción de leche en sus tetas lo que alteraban si normalización fisiológica obligándola a cambiarse de ropa por lo menos tres veces al día, ya que la leche manaba constante y perennemente de sus chiches de la misma forma en que lo hace el mejor de los manantiales perdido en las alturas de las montañas vírgenes.

Y para que todos sepan nuestra casada a pesar de sus aflicciones y su profunda pena estaba muy clara de esto, ella por nada del mundo había querido aparecerse por el Pie Grande a sabiendas que su cuñado ahora se lo pasaba metido en este lógicamente por haberse ido poco a poco asociando con su macho en lo que a repuestos y motores se refiere.

Pasó la crucial tercera semana señalada por el viejo galeno, y don Pedro ya echaba espumarajos de calentura por volver a cogerse a su exquisita y (según él) caliente cuñada, en su desequilibrada mente ya graficaba los perversos planes que le tenía a tan soberbia yegua, como a su misma vez y estando al interior de su tráiler de descanso en donde se la había logrado servir no se cansaba de mirar sus trofeos obtenidos que le otorgaban ardientes sesiones de sexo con hembras de primera categoría, mujeres jóvenes y deseables que él ni en lo mas mínimo hubiese podido obtener por las buenas salvo que estuviera soñando. Ahí estaba también dentro de su casillero el famoso parte policial por prostitución de una bella chamaca que se la beneficiaba cada vez que le daban ganas y que gracias a ella había conocido a una rubiecita tan descocada para sus cosas que ya le estaba haciendo pequeños trabajitos a cambio de dinero, y también dándole a él todo el sexo que quisiera.

Pero por ahora lo que el mas ansiaba era hacerse de la persona de su cuñada, esa rubia era toda una amazona se decía, imaginándola ahora completamente desnuda y con su tremendo cuerpo revitalizado, deseaba volver a cogérsela ya!, y beber toda esa leche que ella estaba produciendo en sus tetotas según recordaba en las palabras del médico, como así mismo y esto sí que lo calentaban hasta la insania era soñar con todo el dinero que podría obtener de ella y de su delineado cuerpo cuando la pusiera a prostituirse en la delictiva callejuela que le había concedido el negro Felipe.

El Narco delincuente después de una ardiente y satisfactoria noche de sexo lujurioso y sin restricciones en que estuvo acostado con las dos esculturales colegialas que don Pedro le había llevado para saldar una deuda contraída por su hermano, este en forma totalmente complacida por el favor otorgado le ofreció al mecánico su ayuda en el negocio que él quisiera establecer dentro de sus dominios, en donde el futuro traficante de féminas le solicitó en forma automática la concesión de una cuadra entera en uno de los barrios más delictivos que se encontraban en las cercanías del Pie Grande, a lo cual el negro Felipe accedió sin ningún tipo de problemas, la única condición fue que de los ingresos por noche que obtuviera de la puta que él iba a explotar en aquella cuadra, se le debía cancelar el 10% de estos al chulo que deambulaba por las noches cuidando a las prostitutas y arreglándoselas con la poli para que ellas pudieran trabajar tranquilas, don Pedro lo aceptó a regañadientes, pero sabía que esto era parte del negocio, algo así como los costos fijos.

El desequilibrado mecánico bien recordaba que en los metros de la extensión de la desolada calle solicitada existía un deteriorado y largo murallón que daba a un sitio descampado el cual solo se ocupaba en el día para ir a botar todo tipo de desperdicios en forma clandestina, en este murallón y en su parte media de la cuadra le faltaban 2 pastelones de concreto en donde el astuto mecánico pensaba que Gabriela fácilmente podría trabajar en la oscuridad que daba el sitio eriazo si es que el casual cliente de turno no andaba con mucho dinero, de caso contrario en la misma cuadra concesionada también existía un miserable callejón en donde ella podría hacerlo simplemente tirada de espaldas sobre cartones o similares. Ahora si el que llegaba a contratar los servicios de la rubia ya era de clase mas acomodada y si estaba dispuesto en arrendar a semejante hembra por la noche completa llevándosela para donde él lo quisiera y pagando en efectivo la elevada tarifa tampoco habrían problemas, o lo otro también, pensaba el muy miserable, justo al frente de la callejuela existía un motel de la mala muerte, o también podrían hacerlo al interior de los vehículos aprovechando la oscuridad imperante en dicha cuadra ya que esta solo contaba con una débil laminaria amarillenta en cada esquina por lo que su parte media y en donde se ubicaba la entrada al callejón quedaba en la más completa oscuridad y convertida en una verdadera boca de lobo, quedando el ambiente propicio para que la rubia pudiera trabajar tranquila, ya que era ahí mismo donde el vicioso mecánico pensaba y se imaginaba en ubicar a Gaby para que ella ofreciera sus servicios sexuales, si hasta ya la imaginaba parada solo en portaligas bajo cualquiera de los dos luces amarillentas acercándose a cualquier tipo de vehículo para ofrecer sus servicios y sus módicos precios.

En resumen aquella tenebrosa y mugrienta callejuela elegida por don Pedro para la rubia era que esta era muy concurrida y conocida por todo tipo de hombres y de distintas clases sociales que en busca de sexo rápido y sin compromisos se dejaban caer en forma constante todas las noches de la semana. Total, él pensaba hacer un tarifario distinto según se diera la situación y el cliente.

El vejete aun mirando los documentos médicos que condenaban a la ex casada pensaba en todo lo anterior con su verga tiesamente parada debido a lo que esto causaba en su salido y ardiente temperamento, así que sacando cuentas que su ex casi cuñada ya llevaba las tres semanas de haber sufrido la pérdida determinaba que ya era tiempo de actuar, debía envilecer a la rubia lo antes posible aprovechándose de que ella aun debía estar despechada por la infidelidades de su hermano.

Y así fue que por uno de esos días el caliente mecánico de don Pedro Ventura se dio a ser él quien abordaría a la rubia ya que esta desde aquel día del incidente no se le veía ni un pelo por el Pie Grande.

En primera instancia no sabía de qué forma hacerla pero luego siendo tan calculador como observador dio con la fórmula perfecta para hacer que Gabriela nuevamente perdiera los sentidos cegada por los celos. Esto ocurrió en una de las tantas conversaciones que mantenía con su hermano al interior de la oficina:

–Y dime pendejo como esta las cosas con la rubia, jejejeje… -don Pedro intentaba parecer lo más normal posible ante su hermano.

–Naaaa…!, se la pasa lloriqueando por los rincones de la casa y dice que no está bien sicológicamente para ponerse a coger…, y así a mi no me gusta…!, -mientras don Cipriano abría una lata de cerveza se daba a sincerarse con su hermano.

–Jajajaja…! Como puedes ser tan maricon pinche Cipriano, con ese forro de mujer que tienes y no te atreves a agarrarla y meterle la verga a la fuerza…!?, jajajaja…!!!!, -reía escandalosamente don Pedro en tanto se terminaba una lata de cerveza, a la vez que pensaba que la rubia detrás de sus lloriqueos debía andar desesperada porque le metieran un buen trozo de carne caliente para adentro de cualquiera de sus orificios.

Don Cipriano por su parte y tras pasarle la segunda lata de cerveza a su hermano, se dio a explicarle los motivos del porque le estaba dando tiempo a su rubia.

–No tengo para que forzarla pendejo, si bien ella es mi mujer y me la puedo coger cuando se me venga en gana he decidido darle su tiempito, a mi me gusta cuando ella culea poniéndole empeño, además que por ahora estoy muy entretenido con la pendeja rubia los viernes en la noche, y en la semana le voy día por medio a la María, jejejeje, la sobrina de mi ex mujer ya se la puede toda mi buen, creo que tu también ya deberías probarla, jejejeje… El asunto, y como te decía, es que le estoy dando un tiempo a mi mujer para que se deje de sus pendejadas y se ponga a coger como es debido, jejejeje

–Mmmm…?, -ahora don Pedro miraba a su hermano con cara de sorprendido, –Tú si que eres sorprendente Cipriano…!, y como le haces para que tu hembra no se dé cuenta de lo que haces a sus espaldas.

–Jejejejeje, no hago nada, es que ella simplemente confía en mí, te das cuenta de esas mamadas, la muy estúpida se cree que los viernes me voy al pool con los otros viejos, siendo que me voy hasta la madrugada con la putilla esa al primer motelucho que pillamos disponible, además que ahora me cobra re barato… Emmmm…, también le digo que en la semana me quedo hasta más tarde aquí en el taller para entregar cualquier vehículo al siguiente día, y la verdad es que ni se imagina que con la María nos quedamos cogiendo hasta casi la media noche en la misma bodega con cama en que su maridito la vio salir recién cogida el día en que ella lo mando a la verga… te das cuenta mi buen?

–Uffff…!!!, no quiero ni pensar que es lo que haría esa hembra si te llegara a sorprender mi buen Cipriano…, -Don Pedro quería saber a ciencia cierta cómo estaba el terreno que el ya pensaba en comenzar a pisotear.

–No lo hará wey, ella ya no quiere venir al taller y menos a esa oficina con cama ya que según sus cuentas fue en ese mismito catre en donde se quedó preñada, y con lo que le ocurrió dice que no soportaría la pena, jajajaja…!!!

–Oye we…!, y que pasaría si ella te descubriera en tus andanzas y decidiera ponerte los cuernos…!?, -don Pedro moderaba bien sus palabras para que su hermano no fuese a sospechar del enredo de Gabriela con él hace un tiempo.

–Me estas intentando decir algo pinche Pedro…?, -el viejo Cipriano le preguntaba a su hermano en forma amistosa echado hacia atrás en su desarrapado sillón de Jefe de Taller ya que entre ambos y tal como lo había dicho María existía mucha confianza.

–No seas pendejo wey… Jejeje…!, si solo estamos conversando además que conociéndola no creo que haga una mamada parecida, solo te preguntaba.

De pronto don Cipriano adoptó una actitud seria ante la situación, por lo que luego de volver a inclinarse hacia adelante para dejar su cerveza en el escritorio apoyándose con ambos brazos sobre la superficie de este y con su vista puesta fijamente en algún punto imaginario al interior de su oficina se daba a pensar en la complicada pregunta de su hermano, por lo que luego de un rato se dio a contestarle con la verdad, don Pedro lo miraba engullendo su cerveza:

–Ps… si eso sucediera… si ella se atreviera a enredarse de la forma que fuese con cualquier otro tipo… me la despacho mi buen…!!, te juro que me la despacho…!!!, La neta…!!!, -terminó diciéndole con profunda convicción.

Don Pedro, que si bien conocía a su hermano sabía que este era capaz hasta de mandar hospitalizada a una hembra o a cualquiera después de unas de sus pateaduras, pero de ahí a matarla como que no le creía mucho, así que decidió llevar la conversación por otro rumbo:

–Jajajaja…!! No te pongas tan saltón Cipriano, mejor hablemos de negocios… que tal va el asunto del nuevo taller fuera del DF?

–Ahhhh…! Claro…!, este fin de semana viajo a esa localidad a cerrar ese asunto…

–Mmmm… mira que bien, entonces esa será tu pequeña luna de miel con la rubia verdad? Ahora que recuerdo allá hay unas playas rebuenas…

–Jjejejeje…! no pinche Pedro…!, el otro día le dije a mi culona que fuéramos pero no me hizo caso, así que ya tengo todo preparado, me llevó por los tres días a la María, jejejeje… Además que una vez que empecemos con ese taller pienso enviar de forma permanente al chango para que se haga cargo ya es hora de que ese chamaco gane un poco mas de lana, así tendré a mi sobrina de tiempo completo, no sabes las ganas que tengo de preñármela y que se lo cargue a ese inútil, luego de eso se la enviaré panzona para que él se haga cargo de mi hijo y hagan su vida por allá como ellos quieran, jejejeje…

–Jajajaja si que eres culero con ese pobre pendejo… o sea a aparte de estarle cogiendo a su novia, se la mandarás de vuelta con el trabajo hecho…, jejejeje…!!!

–Y tú en que andas mi buen… te noto demasiado parlanchín y desde hace rato que andas callado de bulla… dime como le andan las putas…?

–Jejejejje se nota que somos hermanos, yo ando en mis propios asuntos mi buen Cipriano, te echaré esta ultima manito en lo referente a mecánica y luego me retiro, me dedicaré a otro negocio que ya tengo en mente y que estoy a punto de poner en marcha, solo me falta conseguir la materia prima, jejejeje, además que mi parte de las ganancias me las puedes depositar, tu siempre has sabido llevar mejor que yo un taller, y la feria de verdad que ya me tiene aburrido, así que lo mejor es que sigas haciéndolo tú mismo, yo ya me instalaré con mi propio negocio.

–Pues me importa una verga lo que pretendas hacer con tu vida pendejo… entonces para celebrar tu retirada que tal si para este fin de semana me acompañas en el viaje y te traes a ese par de potrancas que andan colgadas de tu verga, te imaginas juntarlas con la María?

–Estas loco Cipriano…! esas pendejas son muy superiores a nuestra sobrina, aunque pensándola bien no estaría nada de mal verlas a las tres lamiéndose sus cositas…jejejejje… para luego ir cogiéndolas por turnos… la calentura a veces me supera mi buen… pero la verdad tengo que ver un asuntillo que me tiene mal desde hace rato, pero se te agradecen las buenas intenciones.

–Como quieras…, el asunto es que este viernes me llevo a la María por tres días, en estos iremos a ver las instalaciones y todo lo que hay comprar para poner en marcha ese taller, pero por las noches nos desarmaremos cogiendo mi buen Pedro, esta putinga ya ni siquiera me cobra como lo hacía antes.

–Ps… felicitaciones wey, y salud por eso…!!, jejejeje…!!!, -terminó diciéndole don Pedro a su hermano a la misma vez que estiraba con su mano la lata de cerveza reverenciándolo antes de terminársela.

Luego de esto último don Pedro disimuladamente le dio al botón parar del grabador de voz instalado en su celular, cada día que pasaba se preguntaba porque esas mamadas de teléfonos inteligentes no las habían inventado antes, hubieran sido muchas las zorras lujuriosas que habrían caído bajo las garras de su verga, pensaba en forma abstracta, ya que nadie de nosotros habrá visto una verga con garras verdad?

Ya con el tipo de material disponible con el que pensaba otra vez confundir a la soberbia rubia desaparecida para que esta nuevamente se acostara con más ganas que la vez anterior con él, el siniestro don Pedro se dio a planear como le haría ahora para abordarla. Sabía que su hermano se la pasaba todo el día en el Pie Grande, y que día por medio este no llegaba a su casa hasta pasada la media noche, ni que decir los días viernes que casi se amanecía cogiendo con la rubia mas jovencita que el mismo inconscientemente le había proporcionado y que ahora le servía para sus abominables y ardientes intenciones.

Así que sabiendo cuales eran los horarios en que Gabriela se quedaba sola en la casa se dio a merodear por los alrededores de esta para ver cuál era la rutina de la rubia para así poder evaluar cual sería el mejor momento para acometerla con sus salidos propósitos.

Por su parte la rubia y muy lejana a los perversos planes que tenía su asqueroso cuñado para ella en todo este tiempo y para superar los traumas vividos se había dedicado cabalmente a su nuevo hogar haciendo cambios de muebles, preocupándose ella misma de hacer las labores del jardín, esperando a su macho con comida caliente y de su gusto para darle a demostrar que ella era mejor que la putilla esa con la cual aun debía andar enredado. Y también por esto último la bella Gabriela se había preocupado más todavía de tonificar su cuerpo y de devolverlo a su estado natural, cosa que innatamente había logrado sin apenas ella hacer nada, en definitiva la rubia lo único que buscaba por ahora era estar siempre deseable para él.

A pesar del todo el esfuerzo que le ponía la casada para volver a llamarle la atención a su macho notaba con alarmante angustia que este actuaba como si ella no existiera.

Solo llegaba por las noches muy dicharachero, a veces con cosas no comunes en el, hasta le llevaba un ramito de flores de esos que le compraba a los chamacos que se ponían vender en los semáforos, pero la rubia quería otra cosa, ella ya estaba deseando que el viejo la agarrara y se la cogiera tal como lo había hecho en los viejos tiempos, pero ya era casi un ritual, el Don llegaba y cenaba, hablaban de cualquier cosa, del taller sobre todo, luego veía las noticias y se acostaba quedándose dormido rápidamente mientras que Gabriela ya totalmente repuesta y mas buenota que nunca se quedaba con las tremendas ganas de ser atendida.

Ahora la rubia tampoco era estúpida, ella sabía que su macho le estaba poniendo los cuernos con alevosía, pero ella en forma estoica sobre llevaba el asunto por el simple motivo del cual ya todos sabemos, los sentimientos de culpa le daban fuerzas para aguantar los inmensos ataques de celos que desde hace rato le hubiera hecho si lo anteriormente narrado no hubiese ocurrido. Lo que a veces si la ponían aun mas mal era que en su mente aun tenía el claro recuerdo de las amenazas de su cuñado el día aquel en que hacía abandono de la fría sala hospitalaria, pero ella se juramentó que nunca más lo volvería a hacer con él fueran las circunstancias como fueran.

En eso estaba Gabriela en los días que don Pedro se había propuesto a nuevamente pasar al asalto para enterrar su bandera de carne vergal en el pélvico y femenino objetivo vaginal de la soberbia ex casada.

El gran día escogido por el caliente vejete había llegado, este estaba sentado en el banco de una pequeña plazoleta cercana a la casa de la rubia, por las laterales de las calles habían numerosos puestos de vendedores de frutas y verduras variadas, ya que a esa hora era la favorita de las dueñas de casa para realizar las compras antes de preparar el almuerzo, y nuestra voluptuosa rubia no quedaba exenta de ello.

El ordinario sujeto había llegado temprano a hacerle la guardia a la hembra de su hermano, pero esta no daba señales de querer salir de su casa, calculaba que ya llevaba más de 1 hora esperando verla aparecer, inclusive ya estaba por levantarse para ir el mismo hasta la casa de Gabriela y hacerla escuchar de una vez por todas las grabaciones que el poseía en las cuales su mismo hermano reconocía que continuaba poniéndole la ornamenta.

Con esto el juraba de guata que la rubia se le abriría de patas ella solita en señal de venganza, y justo en el momento en que ya pensaba ponerse de pie fue cuando casi por milagro la vio venir caminando rápidamente pero siempre en forma cadenciosa, este disimuladamente tapó su rostro con el periódico que había comprado para leer haciendo la hora, pretendía estudiar cuales serían sus movimientos para abordarla de una buena vez y llevársela para la casa con claras intenciones de cogérsela todo lo que él quisiera.

Gabriela esa mañana traía puesto un holgado y sencillo vestido color crema con tonalidades floreadas que por muy sobrio que fuera este de igual forma dejaba ver a quien quisiera que ella era toda una hembra, y así quedaba de manifiesto ante las salidas miradas masculinas de los diversos vendedores que pululaban alrededor de ella mientras se abría paso entre ellos, estos le recorrían haciendo ademanes de calentura en sus rostros mientras no se cansaban de comérsela una y otra vez, y por detrás de ella movían sus manazas dibujando su encomiable figura como si de verdad estuvieran midiéndole sus curvas con admirada fascinación sobre todo en la parte un poco mas debajo de sus caderas.

En sus rubios cabellos, la más soberana de las hembras vista por aquellos pobres desgraciados, traía puesto un casual pañuelo con el cual se los tomaba despejando su cara para que todos quienes quisieran pudieran ver la lozanía de su cutis escandinavo.

Sus tremendas chichotas que según don Pedro estas venían rebosantes de leche materna por lo infladas que se le veían, solo se mecían despaciosamente al mismo ritmo de su caminar, extrañamente el vejete veía que la rubia amazona venía moviendo exquisitamente todas sus formas directamente hacia él y por mas que se tapaba con el diario la penetrante mirada azulada de aquella Diosa mas se clavaba en su miserable persona.

Minutos antes nuestra rubia de ensueño, ex casada, nuevamente infiel pero si muy arrepentida, se había dado a salir de compras para otra vez intentar sorprender a su macho con una rica cena para ver si así podía lograr llamarle la atención, estaba decidida en una férrea cruzada por hacerlo que se deje de andar mirando chamacas mas jóvenes, pero Gaby quería un combate limpio, nada de escenas de celos o amenazas sin sentido, ni menos de ella andarse acostando con tipejos de baja calaña solo por venganza, ella lo recuperaría limpiamente, así se lo había prometido a ella misma y así lo lograría.

Mientras Gabriela avanzaba soportando las ardientes miradas de los diversos vendedores de frutas y hortalizas, la deslumbrante hembra se llevó una impactante sorpresa al ver a lo lejos y en el momento justo que su odioso cuñado estaba sentado al otro lado de la calle y que este se tapaba el rostro con un periódico haciéndose el menso después de verla, ella ya no estaba para ese tipo de jueguitos se dijo inmediatamente así que en el acto se encaminó para ir a enfrentarlo y ver qué era lo que este ahora se traía entre manos, esta situación era la que ella había estado esperando desde hace días.

–Don Pedro…! -le habló la rubia una vez que estuvo parada imponentemente justo al frente de él, –No es necesario que se tape la cara como un idiota, si tiene que decirme algo bastaba con que fuera para mi casa o me llamara por teléfono…

El vejete se sorprendió con la seguridad en que le hablaba la mujer de su hermano, incluso hasta se sintió levemente cohibido e intimidado por ella.

–Ahhh…! Si, Jejeje, si, si es que justo iba pasando por aquí cuan…

–Déjese de estupideces y dígame de una buena vez que es lo que pretende?, -la rubia lo atacó en el acto no dándole tiempo de reacción al ordinario hombre.

–Ahhh… bueno… si es así la cosa quería enseñarte una grabación que tengo de Cipriano, jejejeje…

–A ver…!- Gabriela le hablaba con una seguridad en ella misma que desde hacía mucho tiempo no imperaba en su persona, –Intentaré ser lo más clara posible con Usted, para que a ninguno de los dos nos quede alguna duda para cuando por fin se vaya a su ordinaria feria. –El viejo la miraba sorprendido, ahora la rubia se había cruzado de brazos para hablarle. –Si Usted me trae una grabación en donde Cipriano sale teniendo sexo con 10 chamacas juntas puede guardárselo y metérselo por donde Usted prefiera, le queda claro…!? Cipriano es hombre y puede cogerse a quien le de la regalada gana, y no por eso yo voy a ir a acostarme con Usted… que se cree?, -termino diciéndole con sus doradas cejas arrugadas en señal de fastidio por lo que su cuñado pretendía al traerle mas grabaciones.

–Es que esta conversación que poseo…

–Le dije que no me interesaaaa…!!!, -le volvió a exclamar la rubia ahora más fuerte que antes llamando la atención de varias personas que estaban por los alrededores, –Y si me va a amenazar con mostrarle los informes médicos a Cipriano ps… vamosle orita mismo…!!!, yo misma lo acompaño al Taller, el asunto aquí es que yo no pienso acostarme con Usted nunca más…!!! Lo escucho…!!??, prefiero mil veces que Cipriano me dé una paliza a volver a traicionarlo, incluso hasta creo que me lo merezco por haberme revolcado con un vulgar tipejo como lo es Usted, le queda claro…!!??, -a la rubia le valía una verga que hubieran viejas escuchándola hablar todo tipo de improperios guarrerezcos con un desalineado viejo, incluso reconociendo a viva voz que ella ya se había acostado con él, ella sabía que por esos lares nadie la conocía, pero las murmuraciones ya se hacían notar entre medio de los muchos comensales que ya se juntaban para escuchar la discusión, pero la rubia no le daba tregua al ordinario de su cuñado, –Pues vamos ahora mismito al taller, y así salimos de una de este pequeño problemita, no cree?, –Ya pues lo estoy esperando… dígame… que es lo que decide…!?

El asqueroso mecánico por primera vez en su vida se sentía perdedor ante una hembra, y menos ante una de características corporales tan sublimes como lo era aquella que lo estaba encarando decidida a todo justo parada al frente de él, este le miraba sus hermosas pantorrillas, la altanera rubia en esos momentos andaba con unas sandalias de mediano taco haciéndola ver aun mas como la hembra imponente que era ella por causas naturales, su porte y figura lo tenían casi enterrado como un imbécil en aquel publico escaño, sus femeninas y marcadas formas se dibujaban a la perfección debajo de aquel exquisito vestido primaveral, pero lamentablemente para él ya sabía que por ahora no habrían cogidotas de esas que a él tanto le gustaban y que últimamente tan fáciles se les habían estado dando, su boca estaba seca, y no tenía palabras ni argumentos para enfrentar a esa bella amazona enfurecida.

–Veo que no tiene las pelotas suficientes para enfrentar la situación con su propio hermano… y así pretendía volver a acostarse conmigo…!?, para que Usted sepa yo solo me acuesto con hombres de verdad, lo del otro día fue un error de mi parte y no volverá a suceder.

–A ver rubia calmemos las pasiones… mira lo que yo…, -don Pedro le hablaba sonriendo nerviosamente mirando de reojo a todas las personas que se habían detenido a escuchar y ver en que terminaba la pelea, el vejete ya sabía que Gabriela lo estaba dejando como un verdadero idiota delante de todas aquellas gentes.

–Yo no tengo que porque calmar nada…!, -le cortó nuevamente la rubia en forma automática, –Vamos al taller o no vamos…!? simple…!

Ahora el calculador vejete no hallaba que decirle y ya casi reconocía que la yegua de Gabriela le acababa de ganar la batalla.

–Jejejeje, me da risa ver lo estúpida que eres ricura, o sea a ti te encanta que te vean la cara?. –esto solo se lo decía para ver si salía del paso y se le ocurría algo para hacerla decaer.

–Si…!, Usted mismo lo ha dicho…!! me encanta que me vean la cara de pendeja, algún problema con eso…?, -Gabriela también le ponía de su propia cosecha, el asunto era que al vejete ese le quedara bien clarito que ella nunca más se volvería a acostar con él.

Hasta que al final de todo Gabriela en forma triunfante vio como el asqueroso de su cuñado luego de tragar numerosos cúmulos de saliva y de mirar en distintas direcciones, como si de verdad temiera que algún amigo de él lo viera en una situación tan humillante con una mujer, vio como este finalmente se paraba de su asiento para huir de ella tal cual como lo hace una vulgar y sucia rata de alcantarilla cuando un barco se está hundiendo, lo vio una vez parado con su guata caída y su cuerpo fláccido y fofo, le extraño ver la forma en que este se ubicaba del otro lado del escaño como buscando protección detrás de este, o sea don Pedro había sentido miedo?

–Esto no se quedará así pinche puta estúpida…!!! -le dijo de pronto el vejete en forma amenazante y a viva voz para que todos escucharan y vieran que él no era tan pendejo como les estaba haciendo ver aquella zorra de cabellos rubios, pero claramente no había la misma convicción que antes en sus palabras, aun así el viejo seguía con sus amenazas –Por ahorita me voy, pero no te darás ni cuenta cuando volvamos a estar culeando en pelotas, y como a mí me gusta, o sea por las buenas, jejejeje…

Esas fueron las últimas palabras del intimidado vejestorio hasta que la integra rubia lo vio desparecer con cara de apurado entre la horda de gentes que a esa hora compraba en aquel sector, luego de tomar aire con una pequeña sonrisa de triunfo nuestra Gabriela que se sintió tan segura de sí misma tal como lo había sido siempre siguió en sus compras como así mismo todos los que habían estado escuchando siguieron en lo suyo comentando lo visto y escuchado.

En horas de la tarde don Pedro ya en su camper habitación bebía cervezas como desaforado maldiciendo y escupiendo a esa maldita zorra asquerosa que se había atrevido a burlarse de él en su propia cara, le daban ganas de salir en ese mismo momento en dirección a su casa para apalearla hasta dejarla inconsciente y después violársela todas las veces que él lo quisiera no importándole consecuencias, pero luego meditaba que si realmente él deseaba que esa soberbia hembra fuera de su propiedad tenía que hacer las cosas con cuidado, además que claramente la rubia no era tan pendeja como él lo había pensado.

Una vez que pudo calmarse pero siempre con su ego masculino mal herido se dio en ir a cambiar el motor de los patitos mecánicos para que estos estuvieran operacionales para la hora en que abriera la feria, mientras se dirigía no podía sacar de su mente esa imagen de hembra altiva y soberbia en que se había mostrado su cuñada solamente esa mañana, sin embargo a ello él creía saber cuál era su punto débil, y esto era que él estaba más que seguro que esa hembra era buena para la verga independiente quien fuera su dueño, y si sabía atacar en este punto daba casi por sentado que ella igual terminaría acostada con él y haciéndolo de todas las formas imaginables.

Horas más tarde y en otro punto del DF Gabriela estaba feliz por el logro obtenido, por fin se había sacado de encima al comemierda de su cuñado, con la fiera regañiza que la pegó esa misma mañana calculaba que al viejo ya no le quedarían ganas de otra vez ir a molestarla y menos hacerle proposiciones indecorosas.

Pensando en eso estaba la rubia cuando ya tenía la cena lista, y siendo ya casi las 9 de la noche ahora muy tranquila esperaba la hora de llegada de su macho, hasta que recordó que al ser día martes este no llegaba hasta pasada la media noche por quedarse adelantando trabajo, de un momento a otro decidió que iría a ayudarle en lo que fuera, nunca estaba demás una ayudita aunque sea acompañándolo, además que ya no tenía motivos de sentir temor en aparecerse por el taller, ahora era ella la dueña de la situación.

Tras mirarse al espejo una infinidad de veces y de verificar que sus semi rizados cabellos rubios estuvieran ordenados, tomó las llaves de la reja del taller a sabiendas que a esta hora el Pie Grande ya estaba cerrado, hasta que salió de su casa para hacerle una grata visita a su Don. Tras caminar las pocas cuadras que separaban su casa con el taller la desprevenida rubia ya estaba abriendo el candado exterior de la reja llamándole mucho la atención la imperante oscuridad y el silencio que reinaba en este.

Mientras tanto al interior del taller mecánico, y más precisamente al interior de la oficina con cama una desnuda María soportaba las demenciales aserruchadas que le ponía su tío Cipriano justo encima de su cuerpo, la morena chamaca gozaba tanto como su casi sexagenario familiar con la tremenda cacha que este le estaba poniendo.

La imagen de ver a ese tremendo y obeso animal dándole brutal caña al menudo pero bien formado cuerpo de la hembrita de 18 años era de leyenda. Y la parte más épica de toda esa situación se la llevaba la jovencita, ya que ella menuda y todo si se la podía con esa tremenda vergota que ajustadamente entraba y salía de su intima fisura carnal mientras se lo expresaba a él con su cara llena de placentero gozo en aquellos ardientes momentos en que ella sencillamente se la estaba comiendo toda.

Fue en el momento en que la prohibida pareja de amantes secretos se comenzaban a dar más bestialmente al estar ambos al borde del orgasmo cuando una incrédula Gabriela los observaba en forma atónita desde la oscuridad de la puerta semi abierta.

(Minutos antes en el mismo taller)

La ex casada caminó despreocupadamente por el frío pasillo de cemento que daba hacia las bodegas, oficina y al mismo taller, y al ver que dentro de este ultimo estaba todo apagado supuso que su macho debería estar al interior de su oficina bebiendo cervezas con el chango o con su cuñado, la cosa era que a este último ya no le tenía miedo, hasta que al ir acercándose a las viejas dependencias se fijó que la puerta de la oficina con cama en donde a ella se la cogían en otros tiempos estaba semi abierta y que en su interior también había luz.

El no sé que del temor la hicieron ir caminando con más cuidado que nunca, era su mismo fuero interno quien automáticamente le decía que su Cipriano estaba encerrado cogiéndose a una hembra, y ahora ella misma al escuchar los fuertes resoplidos de masculinos entre mezclados con femeninos gemidos tanto de aguante como de placer, se dijo que por fin le iba a ver la cara a esa rubia putilla entrometida, y que no se la iba a pensar para sacarla agarrada de sus cabellos y en pelotas hasta botarla en la calle.

La bella Gabriela que en un principio se dio fuerzas para afrontar de la mejor forma que pudiera aquella demencial situación se quedó paralizada ante la cruda imagen de saber esta otra nueva verdad, la joven mujer con quien se estaba revolcando su macho no era rubia como ella lo había pensado, además que era morena se iba diciendo de la forma más angustiante que uno se pueda imaginar, pero lo que le pusieron los pelos de punta y que inevitablemente le formó un grave nudo tanto en el estomago como en la garganta fue creer conocer esa bonita cara de marcados rasgos latinos que ahora estaba desfigurada por el placer ya que claramente su Don Cipriano justo en ese momento estaba corriéndose dentro de ella.

La rubia se quedó inmóvil y sin saber qué hacer, ya que María una vez desclavada se había abrazado fervientemente al ancho pecho de su familiar quien también la abrazaba posándole su gran manaza en una nalga.

–Te gustó sobrina!?, -le consultó don Cipriano con su mejor cara de recién deslechado.

–Usted sabe que si tío, si por algo me he seguido acostando con Usted en todo este tiempo, pero me da pena por Gabriela…

–Ja…! Que no te de pena pendeja, si ella está re bien en la casa, Jejeje…

–Si, pero todos saben que somos amigas, además que no creo que a Usted le gustaría que ella le hiciera algo parecido verdad?

–Jajajaja…!!!. Ella nunca hará eso que dices sobrina, y sabes por qué?, porque a la culona esa la tengo aquí… en la palma de mi mano…, -le preguntaba y le contestaba el mismo Cipriano a su sobrina poniendo su dedo índice en su otra mano mientras le decía “la tengo aquí”, para luego seguir con su tanda de verdades, –O acaso ya se te olvidó que la muy fresca abandonó a su familia porque mi verga era más grandota que la de su marido, jejejeje…, si hasta me regaló los ahorros de toda una vida solo por amor a mi verga, jajajaja…!!!.

–Tío no sea mal hablado… ella a Usted lo quiere mucho, ya se lo he dicho varias veces…, -María ahora se había semi montado de lado del cuerpo del mecánico poniendo uno de sus morenos muslos sobre la dormida vergota de don Cipriano que al notar la suavidad de este ya casi comenzaba a enderezarse nuevamente.

–Si no es ser mal hablado sobrina, si es la purita verdad, además que solo le estoy dando un tiempito para que se recupere, una vez que ya esté en condiciones me la comenzaré a coger a diario tal como lo hacíamos antes de que el médico nos lo prohibiera, además que ella a mí también me calienta mucho… Jejeje.

–Mmmmm…!, ok…!, pero igual pienso que Usted no debería dejarla tanto tiempo sola, Gabriela es una mujer muy bella y aquí en el mismo taller hay viejos que la miran más de lo debido.

El viejo mientras la iba tomando por sus negros cabellos hasta empuñarlos en una de sus manazas también le iba diciendo:

–Ya te dije pendeja, esa yegua solo tiene ojos para mi, para mi verga y para nadie más…!!!, así que vamos comienza a chupármela… que tu conversación me ha calentado, jejejeje.

El vejete le dijo este último llevando el mismo la cabeza de su sobrina hasta su nuevamente parado aparato, la morena chamaca comenzó a mamársela al instante, ninguno de los dos sabría jamás que la rubia ex casada los había visto haciéndolo y corriéndose juntos, como también los escuchó hablar de ella, y que ahora al mismo tiempo en que María le mamaba la verga a su macho para luego seguramente volver a aparearse la muy destruida Gabriela comenzaba también la retirada con su corazón despedazado.

Tras haber retrocedido unos 5 pasos por lo menos, la devastada hembra justo en el momento de dar la media vuelta para emprender la retirada se encontró frente a frente con don Pedro que venía todo negro y bañado en traspiración al estar cargando en sus brazos un considerable motor lleno de grasa y tan ennegrecido como el mismo, en tales condiciones don Pedro más que mecánico, mas se parecía un ennegrecido fogonero de los viejos barcos a carbón.

Don Pedro y Gabriela ambos estaban parados uno al frente del otro en donde a solo dos metros de ellos estaba la viciosa entrada a la oficina con cama de donde se escuchaban eróticos sonidos bucales de saliva mesclada con carne salada, acompañados de roncos quejidos de placer.

Ante el silencio que existía en aquellos momentos al interior del pasillo de cemento, a los oídos de ambos llegaban los enloquecedores sonidos recientemente descritos y a los que se sumaban los que ya estaba emitiendo el oxidado y cochino catre que tantos combates sexuales ya llevaba en sus resortes.

Don Pedro quien la mirada con una aborrecida sonrisa de triunfo se percató en el acto de los ríos de lagrimas que corrían por las suaves mejillas de la hembra mal herida, así que aprovechando la ocasión lentamente y sin hacer el menor ruido fue bajando el motor hasta dejarlo en el suelo para luego y notando el lamentable estado emocional en que por caprichos del destino nuevamente se la encontraba este día la tomó firmemente del brazo y la comenzó a sacar del taller con ella solamente dejándose llevar.

Una vez que ya estuvieron en la calle el vejete por fin la liberaba de los fuertes jaloneos en que la había arrastrado:

–Veo que por fin te sacas la venda de los ojos nalgona presumida, vamosle y que me dices orita lindura?, -el viejo claramente se refería a lo sucedido esa misma mañana.

La rubia que no hallaba que contestarle solo le preguntó por lo que ella había visto allá adentro:

–Si Usted ya lo sabía… porque no me lo dijo…!?, -le consultó finalmente y haciéndole ver que ella ya estaba enterada de la relación de su macho con María su sobrina.

–Pues en la mañana intente hacerlo, pero tú estabas tan creída y altanera que no me diste tiempo para nada, -el nuevamente excitado mecánico miraba alternadamente a la rubia y hacia la oficina en donde estaban cogiendo.

La dolida ex casada solamente se daba a pensar en la cruda imagen de ver a su nene con cara de satisfacción acabando dentro del joven cuerpo de María, mientras ella casi en las mismas condiciones que las de su macho le recibía el semen al interior de su matriz con cara de placentera satisfacción.

–Ok, no hay problema…, -dijo de pronto la atormentada hembra con un hilillo de voz, a la misma vez que se limpiaba las lagrimas femeninamente con un pequeño pañuelo blanco que saco de su bolso, –Ya fue suficiente por hoy día… creo que lo mejor será que me vaya…

–Y entonces rubia…, no te vengarás de esos dos desleales?, jejejeje, -al viejo ya se le había parado la verga con solo imaginarse a la rubia con las ganas que cogería al estar despechada.

Pero por muy dolida que estuviera Gabriela en esos momentos ella ya tenía los puntos más que claros, así que se dio a contestarle:

–Don Pedro, creo que fui bien clara esta mañana con Usted, además… además… que Cipriano es hombre, el puede meterse con quien quiera, yo no le haré problemas…

El ennegrecido mecánico que al ya ser de noche se le veían solamente los ojos se quedó boquiabierto con semejante respuesta que le estaba dando la muy zorra de Gabriela: –Mmm… veo que pretendes seguir con las misma puteadas de esta mañana, pues ya verás pinche perra asquerosa, ni te darás ni cuenta cuando nuevamente ya estemos acostados y contigo poniéndole empeño en gozar de la calentura, jejejeje, -pensaba para sus adentros el desalmado hombre, no obstante a ello igual se dio a intentar convencerla, además que estaba claro que con las indiscretas pendejadas en que estaba cayendo su hermano con esa mujer, sabía que esto lentamente iban separando a la rubia de él.

–Pus… no se te nota en la cara que estés muy convencida de eso que me estás diciendo reinita, en la mañana estabas toda una campeona, y ahora te veo toda destruida y con cara de estúpida, jejejeje, -le dijo finalmente para ver cómo reaccionaba la hembra.

–Us… Uste… Ustedes los hombres no entienden nada…, -fue todo lo que dijo Gabriela entrecortadamente y con la voz quebrada, a la misma vez que echaba a caminar por la vereda que daba a su casa, claramente no le importaba ir en compañía de su cuñado quien entendió que la rubia no se hacía problemas en que él la acompañara un ratito.

–Ya… ya lindura, mira si yo en estos momentos te entiendo, solo te digo cosas porque me da rabia verte tan mensa siendo que podríamos estar cogiendo de lo lindo mientras ellos creen que no te das cuenta de nada, dime que no te gustaría realizar ese tipo de venganza, Cipriano se siente muy seguro de ti dulzura imagínate a ti prestando la zorra a sus espaldas mientras él le asegura a todo el mundo que él hace lo que quiere contigo, di que eso no te calienta con solo pensarlo mi vida… te imaginas como se pondría si llegara a saberlo…? Jejeje…!.

El viejo le decía esto ultimo caminando lentamente al lado de ella con sus manos atrás, mientras Gaby aun algo temblorosa por el impacto seguía limpiando algunas lagrimas de su cara con el blanco pañuelo. Claro que escuchando tales barbaridades que insistentemente le decía su cuñado solo se dio a contestarle:

–Don Pedro… mejor cállese…!, -extrañamente para todos nosotros la rubia ya no lloraba pero si en su rostro se notaba el cabreo que le causaba esta otra nueva verdad: Cipriano también se acostaba con María.

–Bueno me callo entonces, jejejeje, (–Todo lo que tu digas con tal de emputecerte mijita rica, -se decía el vil vejestorio para sus adentros) –Me dejas acompañarte hasta tu casa?, -don Pedro no se cansaba de tentar la suerte.

–No… no lo creo…!, -lo raro de eso era que ella a pesar de su respuesta caminaba con el viejo a un lado de ella y en dirección a su casa como si estuvieran paseando por el parque.

–Si no te haré nada ricura…, ya te dije que yo no te la voy a meter hasta que no seas tú misma quien me lo pida, jejejeje, o acaso es que no confías en ti misma, o sencillamente no estás segura de todo lo que me dijiste en la mañana?, -don Pedro a pesar de lo excitado en que lo tenía la situación intentaba por todos los medios no perder la compostura, sabía que esa hembra en cualquier momento bajaría la guardia, era solo cuestión de esperar.

–Claro que estoy segura… así que si quiere ya se puede comenzar a devolver, hasta aquí ya es suficiente, -claramente la rubia se refería a eso de que el vejete la había venido acompañando desde que salieron del Pie Grande.

–Ps… si ya estamos a mitad de camino, ándale déjame acompañarte, si no pasara nada…

Gabriela estaba tan segura de que ella no le iba a dar cabida al vejete para que este se confundiera accedió a que este la fuera a dejar hasta su casa:

–Está bien, pero solo me acompañara hasta la puerta…, ni se imagine que lo invitaré a pasar hacia el interior de la casa porque eso no ocurrirá, le queda claro?

–Como tu digas primor, jejejeje…!

La caminata se hizo en silencio, ya que lo menos que deseaba hacer la rubia en estos momentos era hablar con alguien y menos con el asqueroso de su cuñado que ennegrecido y todo no dejaba de hacerle ver las ganas que tenía de volvérsela a coger.

Por su parte don Pedro iba sacando sus conclusiones, sabía que si al llegar a la casa él la forzaba y se la violaba ella iba a terminar cogiendo con ganas debido a que ella le gustaba la verga, según él tenía más que entendido. Pero si eso ocurría su hermano llegaría en un plazo de una hora más o menos, y ahí sí que a la puta esa si se la zurrarían hasta casi matarla, y a él le boicotearían la cogida que le pensaba dar no dejándolo satisfecho, además que él pretendía que ambos se acostaran por una noche entera, y no quería violársela, él la deseaba con ella entregada como si fuera su mujer, pero lo traía tan caliente se decía luego, que optó por no violarla, pero si le exigiría un pequeño adelantito de lo que ella inconscientemente le tenía reservado. Pero aprovecharía lo que quedaba de trayecto para seguir metiéndole cizaña y ver de lo que era capaz de hacer la rubia en pos de su ego femenino.

–Sabías que Cipriano se ausentará este fin de semana por 5 días consecutivos?

–Si me lo dijo, así que si piensa…

–Yo no pienso nada estúpida, solo quiero que sepas que Cipriano al haberte dicho a ti y al ver que tú estabas aun tan afectada por lo ocurrido se decidió por llevar consigo a la María y ya sabrás que en donde se queden no pedirán habitaciones por separado verdad?… Jejeje…

–Él… él no me ha dicho nada al respecto…, -le dijo Gabriela a don Pedro mientras seguía caminando y con cara de asombro, por lo que le decían.

–Pues apenas puedas pregúntale tu misma, yo no sé cómo puedes ser tan pendeja para tus cosas… así te darás cuenta que aquí el único que te dice las cosas claras soy yo…!

Gabriela en forma automática comenzó a tragar saliva y esto era por dos sencillas razones, la primera era que ya estaban a solo una cuadra de su casa, y ahora ya no estaba tan segura si el viejo asqueroso de su cuñado realmente no iba a pretender hacer algo con ella, a pesar de sus reiteradas negativas. Y la segunda era que ya tenía en su mente las enloquecedoras imágenes de ver a su nene acostado con María por cinco noches seguidas como si ellos fueran marido y mujer.

En eso estaba la rubia cuando por fin se vio en el mismo umbral de su puerta, así que procedió en la forma más diplomáticamente posible a despachar al engendro de hombre que la había estado acompañando en tan dolorosos momentos.

–Ok don Pedro, ya hemos llegado, y Usted dijo que solo me acompañaría…

–Jejejeje… no tienes para que recordármelo dulzura, yo sé muy bien lo que dije…

–Entonces…!?, -Obviamente Gaby estaba esperando que el vejete de una vez por todas diera media vuelta y se marchara

–Estoy esperando a que te metas para adentro, debo asegurarme de dejar sana y salva a mi cuñada, no crees?

Gabriela ahora más preocupada de su propia situación que de la cacha que debía estarle pegando don Cipriano a María, con sus manos temblorosas sacó el juego de llaves para abrir la puerta de la casa, don Pedro debía estar por lo menos a un metro de donde estaba ella parada.

Una vez que abrió, a modo de despedida le dirigió una pequeña y nerviosa sonrisa, a lo que el vejete todo un Gentleman con su cara ennegrecida por el humo de los motores le devolvió una teatral reverencia de despedida.

Gabriela ya le estaba dando gracias a los Dioses que el tipejo ese que tenía por cuñado y que ya se había aprovechado de ella en una ocasión esta vez no se había puesto pesado ya que estaba casi por cerrar la puerta, pero cuando se suponía que solo debía bastar con un leve empujoncito vio con su azulada y a la vez espantada mirada que en la parte baja de la puerta estaba puesto el pie de su miserable cuñado no dejándola cerrar.

Con desesperación llevó su mirada justo al frente de ella, a esa altura de la puerta el horrendo hombre ya había puesto su mugrienta mano claramente haciendo presión para no dejarla cerrar, y muy al contrario de ello este la estaba abriendo (la puerta, no se me adelanten), por lo que la desesperada rubia determinó que si no oponía resistencia iba a terminar siendo violada por su cuñado, porque ella ni con todo lo ocurrido y sabido hasta ese momento igual no pensaba entregarse por las buenas.

–Don Pedro… Usted me dio su palabraaaa…!!!, -le exclamaba Gaby mientras forcejeaba por cerrar la puerta de su casa, a su misma vez con uno de sus suaves y dorados muslos intentaba hacer presión contra las maderas de esta para ganársela a don Pedro.

Fue un fuerte empujón en donde la puerta se abrió a tope y en donde Gabriela fue a parar casi a dos metros de distancia casi cayéndose, don Pedro ya estaba con su guata y pellejos caídos triunfalmente parado al interior de la casa en donde cohabitaban su hermano con su deliciosa cuñada.

–No te asustes mijita rica, no pretendo violarte si es eso lo que estas pensando… -le aclaraba el desequilibrado mecánico recorriéndola de pies a cabeza con cara de ser un verdadero desquiciado a la misma vez que comenzaba a caminar hacia ella sobajeándose la verga, que a todo esto la tenía muy parada.

La rubia asustada y todo no entendía entonces porqué el viejo se daba a entrar de esa forma a su hogar si el mismo le estaba diciendo que no pretendía hacer nada con ella, en parte le daba gracias a Dios, y por otra se asustaba aun mas por estar en la incertidumbre.

–Entonces que es lo que quiere…!?, -a la misma vez que Gabriela retrocedía, el viejo caminaba hacia ella con cara de lujuria demoniaca.

–Verás rubita, debes saber que estas tan buenota ahora que te encuentras en estado normal que no me la pensaría para violarte aquí mismito, pero ya te lo he dicho, yo quiero que cuando nos acostemos tu solita seas quien se quite la ropa y se abra de patas sin forcejeos de por medio…

–Eso… eso no ocurrirá…!!!

–S, si ocurrirá putita, pero eso lo podemos discutir en otra ocasión, orita debes saber que tú tienes otra cosa que yo quiero desde hace rato, y no me refiero a ninguno de tus orificios… Jejeje…

–Nooo… no le entiendoooo…!

De pronto la asustada Gabriela se vio acorralada contra la mesa del comedor, al centro de esta había un pequeño mantelito en donde estaba ubicada una fuente con distintas frutas y 6 vasos dados vuelta que la entornaban en forma de adorno.

Don Pedro aprovechando esa instancia no lo dudo para abalanzarse sobre ella atracándola contra la mesa a la misma vez que la tomaba fuertemente del cuello y con su otra mano empuñándole los cabellos jalándoselos hacia un lado de sus hombros, para luego notificarle:

–Yo mismito te lo haré saber que es lo que tú tienes para mi maldita zorraaaa…!!!, pero primero te daré algo por lo altanera en que te comportaste conmigo esta mañana… –Tomaaaaa…!!!! Plaffffff…!!!!!

La rubia no supo en qué momento se vio semi inclinada y con sus dos manitas puesta en una de sus mejillas la cual sentía en llamas, automáticamente copiosas lagrimas afloraron de sus ojos y justo en el momento en que con algo de coraje iba a poner en su lugar al asqueroso tipejo que le estaba pegando nuevamente se vio tomada brutalmente de sus dorados cabellos con el ennegrecido rostro de pellejos caídos de su cuñado solo a centímetros de su suave cutis y con este arrugando solo un lado de su nariz producto de la profunda esnifada y casi en el acto Puajjjjjj…!!!! Puajjjjjj…!!!! Puajjjjjj…!!!!.

Fueron tres amarillentos escupos que impactaron en forma impecable en su bello rostro de rasgos escandinavos, el primero justo al medio de su cara, embadurnándole la nariz y cayendo lentamente hacia ambos lados de la comisura de sus labios, el segundo le dio en uno de sus ojos haciendo un rio torrentoso que bajaba cruzando toda su cara hasta la barbilla, y el tercero en su frente, que debido a su copiosidad resbaló lentamente hacia sus ojos nublándole la visión, su espeses le adornaban ordinariamente sus pestañas en los momentos en que la recién escupida rubia intentaba abrir o cerrar sus ojos, y con ella recién entendiendo que su cuñado acababa de escupirla sintió otra fuerte cachetada en su rostro dejándola otra vez vuelta para un costado con varios colgajos de escupos colgando en su barbilla.

Don Pedro a sabiendas que no contaba con mucho tiempo rápidamente se puso manos a la obra, violentamente la dio vuelta dejándola cara a la mesa en donde la agarró por su remarcada cintura ajustándola con fuerzas contra su verga. Las sensaciones al estar punteándola con las telas del vestido y de su propio overol de trabajo para el vejete igual se le hacían indescriptibles.

Luego y no dándole tiempo de recuperación ubicó sus dos ennegrecidas y huesudas manazas a la altura de sus tetas empuñándole fuertemente el vestido justo en la parte del escote en que se formaba la “V” al mismo tiempo que de un solo tiempo abrió sus brazos con fuerzas, siempre con el vestido de la hembra empuñado y… Frjjjjjjjjjjjjhhhhh…!!!!, se lo rajó hasta la altura de su ombligo, para luego simplemente bajárselo hasta su cintura.

Gabriela quien se mantenía con todo su rostro escupido y sintiéndose ya semi desnuda aun no reaccionaba a todo lo que le estaba haciendo su horrendo cuñado mientras la movía y la zarandeaba desde atrás de su cuerpo para que ella se quedara quieta, de pronto sintió como este le destrababa el sostén el cual fue rápidamente arrancado y lanzado hacia cualquier dirección de la casa liberándole muy a su pesar sus dos colosales chichotas, que por lo inflamadas que se habían notado por debajo del vestido según el desequilibrado mecánico, estas debían estar desbordantes de leche.

–Jajajaja…!!! Esto es lo que deseaba de ti pedazo de putaaaa… ahora por fin voy a probar de este manjar que te cargas adentro de tus tetasss… o sea que me amantarás… Jajajaja…!!!!, -don Pedro le decía esto último justo en el momento en que enderezándola la dejaba con su nuca apoyada en se hombro como a su vez con sus rasposas manos peladas se daba a sobajear casi con delicadeza las redondeces de esas tremendas y tersas chiches que su suavidad era insuperable, ni mencionar la dureza de estas debido a su liquido contenido, el viejo por nada del mundo quería apretárselas y desperdiciar el precioso y lácteo elixir que con toda seguridad había al interior de estas y que el pensaba beber hasta hartarse, ya que pensaba que al menor apretón a estas la leche saltaría desde su interior y esta se desperdiciaría.

Gabriela asustada y asqueada escuchaba las salidas y hambrientas intenciones de su cuñado, lo que menos había imaginado en todo este tiempo era que este estuviese interesado en que ella lo amamantara. Y con solo graficar en su mente lo asquerosa escena si es que esto sucedía unas tremendas ganas de vomitar atacaron su estomago.

–Nooo, no don Pedrooo…!!!! Yo… yo no lo voy a amamantar…!!!!, -la rubia lo miraba asustadamente de soslayo, mientras le exclamaba escandalosamente.

–Si lo harás putaaaaa…!!!!, es mas… desde hoy día serás mi vaca nodriza de uso exclusivo solamente para mi, jajajaja…

Las caras de ambos estaban muy cerca una de la otra, recordemos que la rubia tiene su cabeza apoyada forzadamente en el hombro del asqueroso vejete, y él le habla mirándola solo a centímetros, su tufo a cerveza rancia y a cigarro otra vez atacan al interior de las finas fosas nasales de la escandalizada hembra.

–Noo… no lo hareeeee…!!!, -Gabriela se lo decía moviendo su cuerpo con todas sus fuerzas para liberarse, pero el vejete apretaba fuertemente sus codos en su estomago para inmovilizarla, los movimientos de la rubia le frotaban exquisitamente la verga por lo que el mecánico cada vez se calentaba mas de lo que ya estaba.

De un rápido movimiento el caliente y sediento mecánico la dio vuelta empujándola hacia atrás y dejándola con su espalda arqueada en el ángulo de la mesa, sujetándola fuertemente de las muñecas contra la superficie de esta, mientras él se echaba sobre su cuerpo ubicando su bulto sobre la deliciosa pelvis expuesta pero protegida por la tela de vestido y de la propia ropa interior de la rubia.

Una espantada Gabriela solo veía el techo de su casa y cuando a duras penas lograba levantar su cabeza para ver ella misma que era lo que ahora se proponía el asqueroso vejete veía solamente sus grandes tetasas que lo tapaban todo, y al medio de estas la ajada cara de su asqueroso cuñado que literalmente ya estaba babeando producto que en ese preciso momento ya pensaba en echarse una teta a la boca para ponerse a succionar todo ese néctar que la mujer de su hermano le iba a proporcionar.

Un desesperado don Pedro como pudo ubicó a la rubia en la misma posición recién descrita con la única diferencia es que ahora juntó sus dos muñecas (las de ella) por sobre el dorado cabello de la hembra, siempre por sobre la mesa y las apretó con una de sus manazas, y con su otra mano libre a modo de sondeo se dio a apretar muy levemente la teta izquierda, y a penas lo hizo con tres de sus dedos y su pulgar en el acto salió expulsado con fuerzas desde el rosado pezón un largo y fino chorro de liquido tibio que fue a dar a su cara, su verga ya estaba que explotaba y ya sin pensárselo mas y ante los atónitos ojos azules de Gabriela el horrendo mecánico fue abriendo su voraz bocota desdentada y de un solo bocado se zampó una de las chichotas de nuestra casada para comenzar en forma casi instintiva a succionársela, como si nunca antes en su vida lo hubieran amamantado.

Gabriela sintiéndose totalmente humillada al tener a semejante tipejo usurpándole sus mamas, las cuales eran de uso exclusivo para darle leche a sus hijos, o para que en último caso fueran chupadas solo por don Cipriano, veía muy de cerca la asquerosa escena de tener a su ordinario cuñado chupándole una teta y succionándosela con fuerzas, el solo ver como su propia leche se desbordaba de la boca del vejete y que una gran cantidad de esta goteaba en su tupida barba sin afeitar le dieron unas tremendas ganas de ponerse a llorar por lo bajo en que otra vez había caído.

Pero el viejo por su parte estaba dándose el festín de su vida, nunca jamás en la vida ni sus amigos ni nadie le creería que él se había dado el lujo de mamar leche directamente de las tetas de semejante hembra, pensaba sin dejar de chupetear y sorber el delicioso nutriente que Gabriela le estaba otorgando:

–Ahhhhh…!!!!, -le exclamó don Pedro a una muy vejada Gabriela a solo centímetros de su cara mostrándole su bocota llena de leche una vez que se pudo separar de la chichota, a la misma vez que le decía, –Esto es un verdadero manjar mi vaca holandesa, este nutritivo alimento que me estas dando me dejaran renovado y con mas fuerzas para el día en que volvamos a coger…!!!! Chhrrrpppsssssss…!!!!, Chhrrrpppsssssss…!!!!, -volvía a succionar el viejo después de su hambrienta tanda de leperadas fortificadoras.

Don Pedro ahora alternaba de una teta a otra y estas no dejaban de proporcionarle copiosas cantidades de leche que increíblemente no paraban de manar de las grandiosas tetas de Gabriela, pero el astuto hombre a sabiendas que ya le quedaba poco tiempo y en pos de humillar aun mas a su portentosa y bella nodriza, rápidamente la dio vuelta dejándola apoyada en la mesa y con sus dos montañas de carne que aun expulsaban por si solas sendos chorros del vital alimento chorreando la mesa en distintos puntos de esta pero sobre todo justo debajo de donde se mecían alucinantemente aquellas dos preciosas campanas de carne brillosa. El vejete quien se mantenía montado sobre la espalda de la rubia como pudo estiró su mano hacia el centro de la mesa para tomar uno de los vasos que la adornaban acercándolo rápidamente y ubicándolo justo debajo de una de las tetas para enseguida empezar apretárselas tal cual como si estuviera ordeñando a una vaca de verdad.

Gabriela que no atinaba a nada por lo desquiciado que era todo el asunto que había montado ese ordinario tipejo que tenía por cuñado solo se dejaba a que este la ordeñara como él quisiera, para que se aburriera y se largara lo más pronto posible de su casa antes de que llegara don Cipriano.

Pero el feliz vejete estaba dado a lo suyo que por ahora era solamente sobajear y apretar esas chichotas de fabula que no deban muestra de disminuir las cantidades del amarillento liquido proteínico que le exprimían, los dedos del viejo apretaban al unísono los dos rosados pezones en donde a la par salían expulsados sendos chorros de leche que caían e iban al fondo y que comenzaban a llenar el vaso en forma impecable, -Srrrrtttttttt…!!! -Srrrrtttttttt…!!!, se escuchaba al interior del vaso cuando los intensos chorros del mamario alimento impactaba después de cada ordeñada que don Pedro les pegaba a las tetas, y así lo escuchaban este mismo y Gabriela.

La rubia estaba excitada de pavor al caer en cuenta que su horrendo cuñado ahora la estaba ordeñando tal cual como si ella fuese una verdadera vaca lechera, y la sensación de miedo a que en cualquier momento llegara su nene extrañamente la estaban calentando, pero no era una calentura de querer ponerse a coger, simplemente era el mismo miedo de que la fueran a pillar en tan perversa situación, incluso no dijo nada cuando el viejo al creer haber sentido ciertos movimientos raros en las caderas de la rubia contra su abultado y escondido miembro sin pensársela dos veces había metido una de sus manos por debajo del cuerpo de ella para metérsela en la vagina. Los dedos del vejete salieron escurriendo ahora en otro tipo de líquidos, y al ver que el vaso ya estaba casi rebalsado en leche otra vez la dio vuelta para seguir burlándose de ella.

–Pero mira nada maldita zorra asquerosaaaa, se nota lo sedienta de verga en que andas por estos diassss!!!, -le dijo casi gritándole y mostrándole sus dedos goteantes en líquidos vaginales, –Si hasta te calientas por el solo motivo de saber que te están ordeñando, jajajajajaaaaa…!!!!, -junto con lo último se dio a chuparse los dedos recién extraídos de la dorada panocha de la casada que apoyada en la mesa y tapándose con pudor sus chichotas al haberse visto liberada solamente lo miraba sin saber que contestarle, ya que ni ella misma se había dado cuenta de su extraño estado de humillante excitación.

El vejete una vez de limpiarse sus dedos con su morada lengua agarró otra vez a la rubia pero de frente para nuevamente comenzar a chuparle las tetas con verdadera devoción, estas seguían expulsando leche ya con un poco menos de fuerzas pero si chorreaban por los pezones en forma abundante, por lo que el desesperado de don Pedro junto con succionar y beber todo lo que podía también se pasaba las brillosas chichotas por toda la cara y por debajo de su barba, para luego volver a succionarlas una y otra vez, hasta que ya casi dándose por satisfecho la libero para casi en el acto tomar el casi rebalsado vaso con leche materna y se lo bebió de una y sin desperdiciar nada de su energético contenido.

–Mmmm… delicioso mamitaaaa…!!!!, produces una leche exquisitaaaaa…!!!!, -le dijo el asqueroso vejete luego de haberse bebido hasta la última gota del precioso contenido del vaso, para luego limpiarse el hocico con la percudida manga de su camisa y seguir notificándole. –Por ahorita me voy putaaa…, mira que el buen Cipriano ya debe estar por regresar, jejejeje, y a la próxima vez que nos veamos quiero que seas tú quien me amamante tal cual como si yo fuera un bebito, jajajaja…!!!, así tendré mas fuerzas para cuando por fin te decidas a ponerte a coger conmigo en venganza de Cipriano, jajajajaja…!!!! Chao vacaaa…!!!! Digo zorraaaa…!!!! Jajajaja…!!!!

La anonadada rubia se quedo mirando la puerta entreabierta de su casa por donde había desaparecido aquel asqueroso hombre, vio que sus chichotas estaban con manchas negras de humo de motor, claro si con semejante magreo al que habían estado expuestas en las mugrientas manos de su asqueroso cuñado no podrían haber quedado de otra forma, además que estas aun expulsaban débilmente pequeños ríos de leche.

Gabriela sabia que ya casi no tenía tiempo para lloriqueos ni ponerse a pensar en lo que había descubierto solo hace un poco más de una hora, así que rápidamente corrió a cerrar la puerta de su casa para luego de limpiar sus chichotas y cambiarse rápidamente el vestido se dedicó a limpiar la mesa que aun estaba toda salpicada de su propia leche.

Ya en la cocina en los momentos en que lavaba el famoso vaso ocupado por don Pedro la rubia aun se sentía atormentada por lo recientemente ocurrido. Solo se daba a pensar de lo equivocada que había estado al pensar esa misma mañana que su odioso y caliente cuñado iba a dejarla de molestar, si el muy sinvergüenza se había atrevido hasta a ordeñarla, de que otra cosa sería capaz este horrendo hombre?, se preguntaba, pensando en que esto último era lo más humillante que le había tocado vivir en toda su vida, ni Cesar bebió de su leche en los tiempos en que estuvieron casados, y su desleal nene si bien una vez osó en solicitárselo, aun así hasta la fecha no lo había hecho, –Claro, -se dijo de pronto, –Como se lo iba a solicitar el caliente de Cipriano si andaba tan entretenido en andar cogiéndose mocosas que ni su misma sobrina se había salvado. Ni con estos pensamientos la rubia no dejaba de sentirse nerviosa por aquel enloquecedor asunto de la ordeñada a la cual recientemente la habían sometido, y aunque la rabia la tenían presa y los celos la enloquecían, aun así no estaba dispuesta a vengarse de Cipriano.

Aquel día la rubia no quiso verle la cara a su nene, simplemente luego de limpiar y ordenar el pequeño desastre que ella con don Pedro habían dejado en el comedor de su casa, le dejó la cena servida en el mesa e ingirió una fuerte pastilla para dormir, por ahora no quería saber de nada y de nadie.

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Gabriela estaba celosa hasta más no poder, ahora no era capaz de soportar las intensas horas en que Cipriano estaba en el taller, obviamente no quería ver a María ni en fotografías, pero ella ahora otra vez sentía temor de aparecerse por el Pie Grande para no encontrarse con su desequilibrado cuñado, ella por nada del mundo pensaba amamantarlo como este le había solicitado el día en que literalmente este se dio el lujo de ordeñarla como a una verdadera vaca.

Ya siendo jueves y teniendo en claro que al siguiente día Cipriano y María se irían hasta el día miércoles a una localidad ubicada en el litoral fue cuando la atractiva rubia quiso romper su silencio, tendría que convencerlo de que la llevara a ella y no a María:

–Nene… tengo algo que hablar contigo…, -le dijo seriamente mientras le servía la cena, aquel día don Cipriano misteriosamente no se había quedado a trabajar hasta tarde.

Al mecánico del Pie Grande le extrañó que la culona de Gabriela quisiera hablar con él ya que en los últimos días había andado somnolienta y casi muda, claro que el vejete se lo atribuía al asunto ese de la perdida, o sea, para él estaba toda la situación de lo más normal del mundo, así que se dio a contestarle con toda naturalidad:

–Dime mi yegua… soy todo oídos… Jejeje…, -el viejo la miraba mientras engullía la cena.

–Nene… mira, recuerdas ese ofrecimiento de que fuéramos juntos a ese viaje de mañana?, -la rubia luego de servirle se había sentado a la mesa y frente a él.

–Si lo recuerdo, que hay con eso, me acuerdo perfectamente que cuando te dije no le diste importancia…

–Si, eso es verdad amor, pero… pero me la he estado pensando y pienso que nos haría muy bien que fuéramos juntos a ese viaje…

El viejo le contesto a la rubia muy suelto de cuerpo los planes que tenia para aquel viaje:

–Ps…!, lo siento nalgona ya estoy comprometido con ir con mi sobrina y ya está todo preparado, así que no podrá ser, jejejeje…

Gabriela se quedó muda con la respuesta de su nene, o sea, Cipriano prefería a María que a ella misma?, de pronto le vinieron las imágenes de verlo acostado con la chica y diciéndole abiertamente: “…a la culona esa la tengo aquí… en la palma de mi mano…”, si hasta lo recordaba como gesticulaba con sus manos, luego recordó lo otro: “–O acaso ya se te olvidó que la muy fresca abandonó a su familia porque mi verga era más grandota que la de su marido, jejejeje…, si hasta me regaló los ahorros de toda una vida solo por amor a mi verga, jajajaja…!!!.”

Acaso era eso lo que su Don pensaba de ella?, se preguntóó de pronto la dolida y muy confundida hembra. De pronto a su mente llego la voz de su asqueroso cuñado: “…me da rabia verte tan mensa siendo que podríamos estar cogiendo de lo lindo mientras ellos creen que no te das cuenta de nada, dime que no te gustaría realizar ese tipo de venganza, Cipriano se siente muy seguro de ti dulzura imagínate a ti prestando la zorra a sus espaldas mientras él le asegura a todo el mundo que él hace lo que quiere contigo, di que no te calienta eso mi vida… Te imaginas la cara que pondría si llegara a saberlo? Jejeje…!.”

La rubia después de semejantes pensamientos volvía a medias a la realidad por lo que prosiguió con la conversación:

–Ehhh… no, no te entiendo… no es necesario que vayas con María, si yo también puedo ayudar en las comp…

–Es necesario que vaya con ella y punto…!!!, -le cortó el Don terminantemente y con algo de prepotencia.

Aquella respuesta, más dándose cuenta del interés de Cipriano por largarse con su sobrina y no con ella ya sacaron a la rubia de sus cabales, los celos ya la carcomían, y ella no permitiría que la putilla de María se fuera a revolcar por 5 días seguidos con su nene:

–Cipriano…!, y porque tiene que ser María con quien viajas!?, si no quieres ir conmigo porque entonces no llevas a Pablo!?

–Porque ese inútil no sirve para nada…!!!, el solo sabe reparar motores y mantener vehículos, y tú en los dos últimos dos meses ni te has aparecido por el Taller, María es la más indicada porque sabe del negocio, además que será ella con el chango quienes se harán cargo de ese taller y me rendirán cuentas, es por eso que debo ir con ella…!!!

–P…pe… pe… rooo… pero…, -la rubia no sabía que contestar, ya que el viejo algo de razón tenía en sus explicaciones, en eso don Cipriano volvía a rugir:

–Nada de peros…!!!, además que yo no tengo que porque darte tantas explicaciones…

–Yo soy tu mujer Cipriano, y es conmigo con quien deberías hacer ese viaje, si quieres podemos…

–Ps…!! Ya está decidido…!! Voy con María y que no se hable más del asunto…!!!

–Cipriano si tú te vas para ese viaje con esa mujer… te juro que a lo que vuelvas me habrás perdido…, -en la mente de la rubia junto con decir lo ultimo estaba aquella frase de oro: “…me da rabia verte tan mensa siendo que podríamos estar cogiendo de lo lindo mientras ellos creen que no te das cuenta de nada”, las risotadas del viejo la devolvieron a medias a este mundo.

–Jajajajaja… estas celosa de la María…!!??, jajajjaaaa…!!!

Gabriela que poco a poco se iba atreviendo a todo fue y le contestó:

–Y de que te ríes…!? Yo no lo encuentro gracioso…!!

–Es que de la forma en que te refieres a ella como “con esa mujer” das a notar que estas celosa de esa chamaca.

–Ps… ps… ps… si…! estoy celosa y que!?, -el estado de alienamiento de la rubia era tal que ya hasta estaba dispuesta a salir por esa puerta, la de su casa, e ir a acostarse otra vez con su cuñado.

El viejo que ni se imaginaba lo que había en la mente de la rubia se dio a calmar la situación:

–Escúchame Gabriela… entiende que tu eres mi zorra…!, mi yeguaa…!!, mi putaaaa…!!!, o sea mi mujerrrr…!!!!, y como tal debes obedecerme en todas las decisiones que yo tome…

Dentro de su estado a la rubia igual le gustaron las palabras del vejete olvidando sus insensatas reacciones.

–Bueno, si yo realmente soy todo eso que Usted dice entonces despácheme a María de ese viaje y lléveme a mí. –Gabriela de verdad que quería saber si ella verdaderamente era o no era la zorra o la yegua de don Cipriano, tal como él lo decía.

El viejo Cipriano ya algo aburrido con la actitud de la rubia se propuso a darle un corte final al asunto del famoso viaje.

–Mira rubia, ya me estas aburriendo con este ataque de celos baratos, eres tú la que se ha mantenido todo este tiempo solo quejándote y sin querer ponerte a coger, yo voy con mi sobrina porque ella sabe negociar y no por otra cosa, si me crees bien, y si no me crees me da exactamente lo mismo.

–Cipriano…por favor llévame a mí y no a ella…, -le volvía a rogar la ex casada intentando hacer cambiar de parecer a su don Cipriano, muy al fondo de su mente temía que si no evitaba ese viaje de su macho con María ella volvería a cometer otra de sus estupideces.

–Ya te dije que noooo…!!! Mira haremos lo siguiente… te dejaré un dinerito para que te vayas a un centro comercial y te compres unos trapitos que te hagan ver de lo mas buenota para cuando yo llegue, haré este viaje con María y ya de vuelta verás que cambiaran las cosas, pero tú también debes poner de tu parte y dejarte de tanto lloriqueo.

La rubia percatándose que de nada servía seguir rogándole, lentamente se paró de la mesa para ir a sentarse a uno de los sillones a meditar de la situación, el viejo por su parte prendió la TV y se puso a ver los mejores goles de la semana.

Mientras la bella Gabriela en forma meditabunda se daba a inconscientemente comerse un par de uñas femeninamente bien cuidadas pensaba en lo del viaje de su nene con su sobrina. Creía entender que Cipriano estaba dispuesto a atenderla una vez que llegara del viaje, según sus propias palabras, además que en parte pensaba que este era su castigo por haberse imprudentemente estado revolcando con su cuñado hace algún tiempo, y pero que haría ella estando sola por 5 días?, lo más seguro era que don Pedro de alguna forma se las arreglaría para meterse al interior de su casa y cogérsela todas las veces que él lo quisiera, y quizás que otro tipos de barbaridades más le haría, recordando lo del ordeñamiento a sus tetas, así que ya una vez de aceptar muy en su contra la situación tal como estaba le habló a su macho.

–Nene… si, tienes razón, te prometo que nunca más te haré problemas en las decisiones que tú tomes, -le dijo mirando al suelo, además que le iba a hacer una solicitud con la única finalidad de borrar de su mente esos inmensos ánimos de venganza erótica que por unos momentos se habían apoderado de su persona.

–Así es culona, así es… me alegra que entiendas cuál es tu posición en esta casa.

–Pero solo te pediré un favor…!, -le dijo ahora mirándolo con cara de mal humorada.

–Dime que mierda estas pensando ahora?, y que sea rápido mira que ya vienen las mejores jugadas, jejejeje…

–Estos días que estaré sola los iré a pasar a la casa de mi amiga Lidia, no me gusta estar sola y menos por tantos días, que dices? Me dejas?.

–Ahhh…!, claro que recuerdo a esa otra yegua, Jejeje, pero no se les ocurrirá al estar solas salir por ahí, mira que como están los tiempos hoy en día no faltaran los pendejos que se las querrán ir a chingar a las dos juntas, jajajaja…!!!!.

–Noooo…!!!, como piensas eso…!!!, mira te dejo el teléfono de su casa para que me puedas llamar ahí o al celu a la hora que tu lo quieras, solamente iremos al Mall a comprarnos algo con ese dinero que me dejaras.

–Yo confío en ti mi yegua, así que por mi parte no hay dramas, jejejeje…

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El mismo día en que don Cipriano se largó con María, Gabriela juntó las pocas cosas que iba a necesitar y también se largó en su camioneta a la casa de Lidia antes de que su odioso cuñado se dejara caer por su casa, porque obviamente el sabía que la rubia estaría solita por 5 días seguidos y ella estaba segura que este iría a molestarla, pero lo principal de su rápida huída era de que el bicho de la venganza, a pesar de que ella no quisiera hacerlo ya se había instalado en alguna parte de su mente.

Lidia por su parte ya estaba enterada desde la noche anterior de la visita de Gabriela, y la estaba esperando.

Las amigas se saludaron con un fuerte abrazo, ya era casi medio año que no se veían, por lo tanto había mucho que conversar.

Así que después de los primeros saludos de rigor las dos hembras estaban sentadas en los cómodos sillones del departamento de Lidia:

–Gabriela te ves realmente bien…!, y dime qué haces…! estas trabajando…!?

–No, no es necesario, Cipriano tiene un pequeño tallercito, y con eso nos alcanza para vivir sin apuros, ahora el anda viendo la posibilidad de abrir otro taller fuera del DF, en una localidad que hay mucha industria de transporte y en donde hay muy pocos lugares que los reparen.

–Cipriano? Ahhh… verdad que así se llama tu… tu…. –Lidia no estaba muy segura de que termino ocupar para referirse al amante de su amiga. Fue Gabriela quien la sacó del apuro.

–Dejémoslo en mi pareja, jijiji…, -Gaby se reía al notar la complicada posición de su amiga.

–Si… eso, Cipriano, así se llama tu pareja…, jijiji…, –Y porque no lo acompañaste, debe ser entretenido ir a realizar ese tipo de viajes…

–Debía ir con un familiar, tú ya sabes, ellos se manejan muy bien en el asunto de talleres y esas cosas…, -esto último la ex casada lo decía en forma seria, ya que Lidia involuntariamente le recordaba lo de su nene con María, preguntándose qué hubiese pasado con ella y don Pedro si hubiera decidido a quedarse en casa.

–Y mira que tienes suerte…, -le dijo Lidia seguidamente, –Justo la semana que viene me voy al extranjero por trabajo, por fin me contrataron en una empresa de prestigio y me necesitan en una de sus sucursales para hacerme cargo de las comunicaciones…

La rubia quedó asombrada con tremendo notición, rápidamente se le olvidaron sus aflicciones por la alegría que le causaba que a su amiga le estuviese yendo bien en la vida.

–Que buena onda Lidia…!, -le respondió Gabriela con sinceridad, –No sabes lo que me alegra de que te haya ido bien, tu siempre quisiste tener un trabajo así.

Gabriela notó un extraño silencio en la sala, al instante supo que Lidia le quería decir algo:

–Que pasa Lidia… porque te quedas callada?

La amiga de Gaby tras unos breves segundos se decidió a comentarle del porque de su silencio:

–Es que hay un asunto que quiero que sepas…

Gabriela cada vez se extrañaba más por tanto misterio.

–Pues dime…

–Mira, es que si no te lo digo ahora después ya no habrá tiempo y quizás ni te lo diga… es que hace una semana estuvo Cesar aquí en mi departamento.

–Ay no Lidia, de lo menos que quiero hablar en estos momentos es de Cesar…, -le contestó Gabriela en forma automática y muy segura de lo que estaba diciendo.

–Sabes?, él aun usa su argolla de matrimonio…, -y no era que Lidia las anduviera haciendo de Cupido ni mamadas parecidas, era solamente que ella pensaba que ese tipo de detalles había que sacarlos a la luz.

–Por favor Lidia… no quiero hablar de Cesar…, -le insistía Gabriela a su amiga con cara de aburrida.

–Estuvo con Jacobo… era el cumpleaños de mi hijo… y…

–Jacobo…!!?? Y como está el…!?, -los ojos de la rubia se bañaron en lagrimas al recordar a quien si era su verdadero nenuco.

–Está bien…! y está sano… no tiene nada y jugó mucho con los demás niños, se nota que Cesar lo cuida mucho… pero tiene carita de pena, bueno solo quería que lo supieras.

–Pero dime mas Lidia…!, te… te preguntó por mi?, el sabía que las dos éramos muy buenas amigas. -Desde que ella los había abandonado esta era la primera vez que se sentía tan cercana a su pequeño Jacobo.

–No…! no me preguntó, pero paso algo en esa ocasión y es por eso que te hablé de Cesar…

–Pero que es lo que ocurrió…!?, -ahora Gabriela por alguna extraña razón si quería saber lo que tenía Lidia para decirle.

–Cesar andaba acompañado, ya sabes, algo así como una novia o algo parecido.

–Ehhhh… Cesar es libre de hacer lo que él quiera con su vida, no sé porque me estás diciendo esas cosas, -le hablaba la rubia con sinceridad ya que a ella no le interesaba ni en lo más mínimo con quien podría estar Cesar en su ausencia del hogar.

–Lo que pasó fue que ellos se quedaron hasta un poco más tarde, y la chica no era pesada para nada, no era fea ni bonita, era algo así como normalita… y tuve la oportunidad de hablar mucho con ella.

–Ya… y?, -Gabriela algo de interés tenia por saber más, además que el saber que la nueva pareja de Cesar no era mejor que ella la hacían sentir bien. (Cosas de mujeres)

–Ella me dijo en secreto de lo muy interesada que estaba en concretar algo más formal con Cesar, y que incluso le había dicho ella misma que podría ser una madre perfecta para Jacobo…

Una profunda ira se apodero de la conciencia de la rubia en forma casi automática y poniéndose roja como un tomate, hasta que finalmente explotó:

–Y que se cree esa yeguaaa…!?, aquí la única madre de Jacobo soy yoooo…!!!, -le dijo a Lidia poniendo enérgicamente su mano en el pecho, justo un poquito más arriba de sus tetas, –Así que si Cesar cree que…

–Tranquila amiga… no te sulfures y déjame terminar…, -Gabriela respiraba aceleradamente, –Ella me dijo que cuando Cesar le escuchó su proposición se había vuelto como loco y le prohibió que en su vida le volviera a decir una cosa como tal, le dijo que Jacobo ya tenía a su madre, que por ahora las cosas estaban difíciles con ella, o sea contigo, pero que él nunca iba a buscarle una sustituta para que ocupara ese lugar que tu habías dejado.

La rubia calmándose un poco con esto último, quiso saber más:

–Eso le dijo Cesar?

–Si amiga eso le dijo, en todo caso eso había pasado hace algún tiempo y ahora andaban como haciendo las paces, o algo parecido.

–Bueno si eso que dice Cesar es cierto… porque existe una prohibición judicial de que yo me acerque a Jacobo?

–Esas son cosas de la vieja Romina, tú ya sabes cómo era ella de dominante con Cesar, el sigue siendo como un niño, tiene asumida la ruptura, pero no sé, esto es solo cosa mía Ehhh, pero yo creo que el aun está enamorado de ti.

–Bueno, no sé qué cosas sentirá Cesar todavía, pero para mí eso ya es pasado, a mí solo me interesa Jacobo, además que yo ya tengo a mi nueva familia. -Con solo decir eso último las caras de don Cipriano, don Pedro, María y el chango se vinieron a la mente de la rubia cuando dijo mi familia, y todos riéndose de ella burlonamente.

–Lo sé, pero dime Gabriela…, cual es la razón verdadera del porque lo abandonaste? Nunca lo pude entender, si ustedes dos eran la pareja perfecta.

La rubia pensando en las explicaciones de esto tanto de don Cipriano y don Pedro, como que ya se estaba convenciendo de que la única razón que existía para ella haber abandonado a su familia era el inmenso amor hacia la verga de su Don. Así que dejando su seriedad de lado, le dijo media seria y media sonriente:

–Bueno… las razones del porque lo hice solamente las sé yo, jijiji…

–Jejeje… Ok, mejor cambiemos de tema, oye que tal si bajamos a comprar unas cervezas y luego vemos una película…

————————————————–

Ese mismo día y casi en el atardecer el siniestro de don Pedro Ventura se había dejado caer por la casa de su hermano teniendo claro que su portentosa cuñada se encontraba sola, por lo tanto le sería fácil confundirla y cogérsela, sabía que la rubia debía andar con la concha hecha agua por vengarse a cacha limpia de lo que le estaban haciendo Cipriano y María, y que lo harían por 5 noches seguidas.

Con estas extravagantes ideas y luego de estar golpeando y casi pateando la puerta de entrada en donde nadie le abrió por más de 20 minutos, se dio a merodear por las ventanas, las revisó una por una en donde se percataba poco a poco que ahí no había nadie. Pero él quería estar seguro, ya que se estuvo preparando tanto para este día que no se convencía que la muy zorra para sus cosas de Gabriela se le haya escabullido así como así y nada más.

Luego de ir a su viejo automóvil a sacar un par de herramientas rodeó la casa hasta llegar al patio trasero de esta y sin mucho trabajo pudo forzar la puerta trasera que daba a la cocina. Revisó con el mismo cuidado en que lo hace un delincuente habitación por habitación, y en la que ocupaba su hermano con Gabriela hasta creyó por unos breves minutos que al momento de entrar a ella se la iba a encontrar desnuda y acostada en la cama diciéndole: “–Por fin llega don Pedro… lo estaba esperando para que se acostara conmigo y proceder a la venganza esa que Usted quiere que yo haga…”

–Zorra…!! Zorraa!!! Zorraaa!!! Zorraaaa…!!!!, –gritó en la soledad de la habitación, –Esta me la vas a tener que pagar hija de la gran putaaaaa…!!!!, -seguía bufando don Pedro en la solitaria casa de Gabriela al percatarse que ella no estaba por ningún lado, y que en uno de sus cajones se notaba que la muy vivita había sacado algo de ropa, por lo tanto ya sabía que la rubia estaría desaparecida por los 5 días en los cuales el erróneamente había pensado que se la iba a estar cogiendo y bebiéndole toda la leche que aun le quedara en sus chichotas.

–Ya verás yegua mal parida, ahora serás tu solita quien vendrá a mi…, -fue lo último que dijo y se prometía el mal humorado mecánico antes de retirarse hacia su feria a sabiendas que Gabriela le acababa de ganar esta otra nueva batalla.

Los 5 días pasaron rápidos. Tanto Lidia como Gabriela estuvieron muy entretenidas en los centros comerciales comprándose ropa, Lidia por todo lo que iba a necesitar para llevarse consigo hacia el extranjero y hacia su nueva vida, y Gabriela probándose una y otra vez los vestidos más tentadores para seducir a su nene una vez que este llegara de su viaje, aunque cuando recordaba de con quién andaba en este rápidamente los celos la invadían y tenia que hacer cualquier cosa para sacar de su mente esas extrañas ideas que ahora se le venían.

La rubia de a momentos y cuando intentaba pensar con sensatez realmente creía que esa sería la última vez que el vejete se enredaría con una hembra más joven que ella, además que el mismo le había dicho que pensaba dejar al chango con la putinga de María a cargo de ese taller, por lo tanto la tendría bien lejos de ellos, ahora con lo sabido de su macho hasta la otra joven guarrilla esa rubia y de ojos verdes le caía de lo más simpática.

La llegada al hogar que compartían fue casi sincronizado, ambos llegaron a mitad de la tarde, sus ánimos eran de los más normales, el vejete a medida que se zampaba un bistec con tomates le daba a conocer los pormenores de las dependencias recién adquiridas; que el chango ahorita mismo estaba acondicionando la vieja grúa para irse con ella en menos de dos días al nuevo taller, y que la nueva y moderna grúa que compraron para el Pie Grande ya debería estar por llegar en estos días, y así muchas cosas más. Mientras Gaby también le comentaba de todo lo que había hecho con Lidia.

Aquella noche Gabriela la dejó pasar ya que sabía que el viejo había manejado por casi 10 horas continuas, decidiendo que el día D era el siguiente.

Ya al otro día nuestra ex casada mientras atendía su casa en las tareas cotidianas pensaba en cómo iba a esperar a su macho, la mañana fue de lo más larga, y parte de la tarde también, hasta que cuando vio que la hora se aproximaba por fin se dio a producirse, pero esta vez lo haría con mucho más cuidado y meticulosidad de como lo había hecho en los tiempos en que estaba empeñada a conquistar a Cesar.

Ya eran casi las 5 de la tarde y el viejo había quedado de llegar a las 6 para que cenaran juntos. Así que estando recién bañadita y solamente paseándose con su desnudo cuerpo envuelto solo en una toalla se dedicó a secar, alisar y planchar sus rubios cabellos, (hace rato que no lo hacía), luego se puso un erótico conjunto de ropa interior blanca, el calzoncito escogido era de lo mas diminuto, ya que había recordado las mismas palabras del viejo hace mucho tiempo atrás: “–Me encantan las viejas que usan estas tanguitas así de pequeñitas…”.

Luego vinieron las medias, estas eran transparentes y de color carne, lo que realzaban esas soberbias piernotas de tonalidades doradas que se gastaba la casada, para finalmente embutir su soberano cuerpazo en un ajustado vestido tipo mini de color azul rey que le llegaba hasta un poquito mas arriba de sus dos pedazos de muslos, solamente enseñando lo suficiente, para finalmente calzarse unos femeninos y pequeños zapatos con taquito del mismo color del vestido, pero es que estando vestida de aquella forma nuestra casada se veía tan perfecta que bastaba con solo mirarla un poco y hubiera hecho enloquecer de calentura desmedida a cualquiera, ya que por lo ajustado y estirado que se notaba el vestido en sus carnes este realzaba aquellas exquisitas curvas muy bien puestas y sin ningún signo de imperfección que ella criminalmente se cargaba, pero lo que más hacían resaltar esta endemoniada prenda femenina eran sus vistosas y bien formadas caderotas que quien las viera no se aguantaría las ganas de posar sus manos en ella sin importar que después de esto tuviera que morir en la guillotina. El macho que osara a hacerlo moriría feliz y tranquilamente, sin la necesidad de plantar un árbol o leer un libro.

Una vez que semejante ejemplar de hembra hecha para pecar con ella de las formas más carnales y mundanas imaginables estando sentada al frente de su espejo se dedicó a muy finamente maquillarse. En su cutis hizo solamente lo necesario que no fue mucho, pero donde si puso énfasis fue en sus ojos, con un lápiz de esos que se usan para estos fines los dibujó casi a la perfección dejando una leve rayita hacia atrás de sus lagrimales haciéndolos ver casi hipnotizantes, luego le tocó turno a sus parpados superiores los cuales los sombreo suavemente con un exquisito color café claro no muy bien definido, y terminó poniéndose en la forma de lo más delicada rímel en sus pestañas. Amigos míos les juro que nuestra Diosa nuevamente estaba de vuelta.

Una vez que hubo terminado se dio a mirarse una y otra vez al espejo en forma vanidosa y de distintos perfiles, retocando cualquier imperfección que se le pudiera haber pasado, total aun faltaba para que su nene llegara del taller, ella estaba casi segura de la reacción de este cuando la viera en tales condiciones ya que hacía bastante tiempo en que ella no lo había hecho de esa manera.

Fue en eso que su celular comenzó a sonar en forma insistente, tuvo las verdaderas intenciones dejar que la persona que la llamaba se aburriera y que la llamara otro día, pero algo le indicó que esa llamada debía ser contestada, así que una vez que tomó el celular se pudo percatar que la llamada era de Pablo, en forma extrañada se dio a contestarle:

–Hola…!, -Gabriela en un principio no entendía nada de lo que le decía el chango. –Pablo… que…?, no te entiendo… cálmate si?, -la rubia poco a poco se iba poniendo nerviosa, algo no andaba bien ya que el chango estaba tan alterado que ni siquiera podía hablar claramente y lo que lograba hablar lo hacía casi a gritos. –Que me estas diciendoooo…!?, pero que fue lo que ocurrioooo…!!?? –Nooooo…!!! No cortes…!!! Dame la direcccionnnn…!!!

Luego de eso la rubia en las mismas condiciones antes descritas y en un estado totalmente de desesperación y alarma cogió su bolso, las llaves de su camioneta y salió disparada de la casa. Solo a una cuadra de haber avanzado rápidamente en su camioneta creyó ver a don Pedro caminando cerca de su casa, pero esa situación por ahora era lo que menos le importaba.

(Una hora antes, al interior del taller mecánico)

–Oye chamaca… y donde están todos, este taller parece que estuviera muerto, -le consultaba don Pedro a María en los momentos en que la chica se retiraba.

–Mi tío ya debe estar por llegar, anda con el chango probando la grúa nueva que llegó hoy día, y los viejos ya se fueron todos.

–Ahhh ya veo, creo que esperaré a Cipriano en su oficina, -el vil mecánico notaba que todo estaba saliendo a la perfección según había calculado.

–Bueno, yo ya me voy, si Usted se va y no han llegado no olvide dejar bien cerrado.

–Descuida sobrina… descuida… jejejeje…

El asqueroso sujeto había estado esperando este momento, él bien sabía que su hermano no estaba en el taller en esos momentos, es por eso que una vez que vio salir a la chica del taller rápidamente sacó de entremedio de su overol y su camisa percudida la carpeta con el informe médico de Gabriela en el cual decía los motivos de la perdida que ella había tenido.

Sigilosamente abrió la puerta de la oficina y dejó el informe en el mismo escritorio de su hermano preocupándose que este quedara ubicado lo mas visiblemente posible para que apenas Cipriano entrara lo viera y leyera lo que había adentro.

Luego de eso el vejete entre nervioso y caliente se fue en dirección a la casa de la rubia y se quedó merodeando por el sector, estaba seguro que su hermano apenas se enterara los motivos del aborto espontaneo de la rubia, se vendría a la casa en el acto a darle la pateadura de su vida a la muy sinvergüenza para luego botarla de la casa como a una perra, y ahí estaría él para brindarle su ayuda, pensaba y se sobaba las manos el miserable hombre mientras se acercaba al hogar en donde se sucederían los acontecimientos, ni siquiera le preocupaba andar vestido con el mismo atuendo de siempre y todo traspirado y hediondo tanto a cuerpo como a grasas y líquidos de motores.

Justo en esos momentos a las afueras del Pie Grande don Cipriano se bajaba de la nueva grúa adquirida, dándole sus instrucciones al chango:

–Sácale todos los accesorios pendejo y luego la guardas mira que mañana se va al seguro, y esos zorrillos se roban todo lo que pueden del interior del vehículo.

–No se preocupe mi jefe… los dejaré bien guardados y luego la entro al taller.

–Ok, cuando estés listo te pasas a la oficina para que nos bebamos unas cervezas antes de irnos, Jejeje…

Don Cipriano venía llegando casi en las mismas condiciones que su hermano, había sido un día agotador, así que luego de sacar una corona heladita de su mini refrigerador se echó como una bestia en su asiento.

En forma automática su enrojecida mirada dio con una extraña carpeta color café cartón, que estaba puesta frente de él como si quien la dejó ahí lo había hecho para que él la leyera en el acto. Siempre bebiendo cerveza la tomo y la abrió para ver de se trataba esa mamada.

Al principio no sabía de qué mierda se trataba, pero luego cayó en cuenta que era un informe clínico, al ver en los inicios el nombre de su mujer pensó que había sido ella quien lo pudo dejar olvidado, pero como fue la curiosidad quien mató al gato, el mecánico no pudo dejar de leer lo que decía mas abajo:

“La señora Gabriela Ramos a reconocido haber mantenido relaciones sexuales con su cónyuge estando embarazada a pesar de las recomendaciones medicas prescritas produciéndose por este efecto la perdida espontanea de…”

El vejete tras la primera leída comenzó a traspirar helado, ya que eso no le cuadraba para nada, si él no la tocaba desde que el médico con cara de maricon les había dicho que no era recomendable.

En la segunda repasada ya estaba temblando entero creyendo que la muy puta de Gabriela se había acostado con un tipo que no era él, a la vez que se sentía como un idiota por haber respetado en todo este tiempo las indicaciones medicas, siendo que la muy conchesumadre se andaba revolcando a diestras y siniestras con cuanto pendejo se le pusiera por su camino, pensaba en forma más o menos errónea.

Y al estar terminando la tercera leída ya comprendía todo lo ahí escrito, su respiración era pesada y ahora resoplaba aun más fuerte de cómo lo había hecho en los mejores cogidotas de su vida, hasta que en una autentica reacción de macho mal herido tomo la botella de cerveza lanzándola con fuerzas contra la puerta de su oficina reventándose en esta y saltando los vidrios en distintas direcciones, para luego y junto con ir poniéndose de pie tras botar esa carpeta al bote de la basura vociferar con toda la fuerza que le permitían sus pulmones:

–Gabrielaaaa…!!!! Maldita zorra asquerosa te voy a matarrrr… desgraciadaaaaaa…!!!!!!!!!!!!

Resoplando como un toro embravecido el viejo como pudo buscó en los cajones de su escritorio la llave de su caja secreta en donde tenía guardada una vieja pistola que hace años le había comprado a un drogadicto solo por precaución, el no estaba para explicaciones de poca monta que seguramente le iba a dar esa inmunda puta barata que tenía metida en su casa, se la iría a despachar orita mismo, el no estaba para que se rieran en su cara, se decía una y otra vez.

Pero el pobre Cipriano ni siquiera alcanzó a encontrar la llave de su cajón secreto ya que un fuerte dolor en el pecho lo hicieron doblar su obeso cuerpo quedando agachado y con una rodilla puesta en el piso, luego de eso sintió que su estomago se revolvía y que se iba a vomitar entero hasta que simplemente se desplomó aun lado de su desordenado escritorio. El viejo se estaba infartando.

El chango al sentir el atarzanado grito de su jefe (“atarzanado”, de Tarzán de la selva), pensó que este lo estaba llamando para otra vez ponerle una regañiza por algo, así que corrió lo más veloz que pudo para ver qué era lo que le pasaba a su jefe y al abrir la puerta de la oficina lo encontró respirando en el suelo y agitadamente, el viejo tenía los ojos en blanco y su larga y gruesa lengua afuera mientras era víctima de espasmos incoherentes en su obeso cuerpo.

El chango que no estaba acostumbrado a tomar decisiones rápidas esta vez sí lo hizo, él no sabía que don Cipriano estaba siendo víctima de un paro cardio-respiratorio, pero si caía en cuenta que algo bueno no le estaba pasando, por lo tanto acercó a la oficina lo más cerca que pudo uno de los vehículos que estaban en reparación y como pudo lo arrastró hasta subirlo llevándoselo lo más rápidamente posible a un hospital.

Fue a un sorprendido Pablo a quien los doctores le notificaron que don Cipriano Ventura había sufrido un infarto cardiaco fulminante, y que debido a su gravedad era necesario llamar a su familia más cercana, fue en ese momento en que el chamaco atinó en llamar a Gabriela, luego de eso le dio aviso a María.

–Donde está él…!! Donde lo tienen…!!!!, -fue lo primero que le consultó Gabriela al chango una vez que llegó al hospital después del aviso del chamaco, la casada venía con sus azules ojos llorosos.

–Lo tienen aislado en esa sala, -le decía el chango a la rubia, –Y está conectado a unas maquinas extrañas, también le pusieron en su cara una cosa de esas que usan los pilotos de avión a chorro…

–Que te dijeron los médicos…!!??, -Gabriela entendía perfectamente lo que Pablo le explicaba con sus palabras.

–Que había sufrido un infarto fulminante y que su condición está muy delicada, por eso la llamé a Usted de las primeritas, sabe?

–Gra… Gracias… hiciste bien… de verdad que te lo agradezco…!!, -la rubia estaba que se largaba a llorar.

–Señora Gabriela…, -le decía el chango a la misma vez que tragaba saliva por tener tan cerca de él a la mujer de su jefe, la misma que él una vez vio completamente desnuda mientras cogía con el Don, claro que esto había sido por un breve lapso de tiempo, 1 o 2 minutos quizás, pero que fueron los suficientes para otorgarle las mejores pajas de su vida, y ni que decir de cuando la vio acostada en su propio departamento, cuando la espiaban con María, el chamaco prefirió seguir diciéndole: –Yo ahorita me voy a cerrar el taller, deje todo abierto antes de traérmelo… luego paso a mi rancha a limpiarme un poco y me vengo enseguida.

–Ve tranquilo Pablo, yo me quedaré a estar con él…

En eso la exótica rubia con su ajustado vestido azul en el acto se dirigió a la sala en donde tenían a su nene, mientras el chango no pudo evitar quedarse mirando con la cara descongestionada a ese tremendo cuerpazo de mujer que iba moviendo todas sus curvas en un azulado atuendo que sobresalía para el lugar en donde estaban.

Antes de entrar a la sala Gabriela fue interceptada por un joven médico vestido completamente de verde, quien antes de hablarle tampoco pudo dejar de comérsela antes de hablarle:

–Señora… buenas tardes, es Usted algo del paciente?, porque tiene prohibida las visitas, incluso ni el mismo chavo que lo trajo pudo entrar a verlo.

–Soy… soy su esposa, -le dijo la quebrada rubia con un hilillo de voz…

–Ahhh…! Perdón…! entonces si puede pasar… Usted es la única que puede acompañarlo….

–Gracias…!

–Pase… pase…, -le decía el joven galeno abriendo la puerta de la sala para que esa Diosa sin igual entrara a ver a ese pobre desgraciado que según las palabras de la hembra era su esposo.

–Ci… Ci… prianoooo…!!!, Snifsssss…!!!, -pudo gesticular a medias la rubia antes de ponerse a llorar al ver a su macho en tales condiciones. El viejo estaba lleno de sondas y con un ventilador mecánico.

–El señor ha sufrido un paro cardio respiratorio, y su situación es muy delicada…, -el galeno intentaba ser lo más suave posible debido al grave estado del paciente.

–Q… que… que tan delicada es su situación Snifffssss…!, -le consultó la rubia mientras se limpiaba las lagrimas con un pañuelo.

–Muy delicada, aunque hay unas leves señales de mejora, pero lo mejor es no hacerse ilusiones, lo mejor por ahora es dejarlo descansar, solo acompáñelo y no le hable. Junto con esto el atento doctor acercó una silla a la cama del enfermo para que su mujer se sentara.

Antes de salir y aprovechándose del estado de la pobre mujer, el caliente medicucho se dio a mirarla una y otra vez sobre todo esas fabulosas piernotas enfundadas en medias naturales que daban ganas de lanzarse a ellas y mordérselas, por lo que prefirió salir de esa sala.

Después de unos cuantos minutos otra vez las lágrimas corrían por el fino cutis de Gabriela mientras cariñosamente le tomaba una de sus peludas manazas con sus dos delicadas manitas.

–Ciprianooo…!, mi Don…!! No se me vaya a ir ahorita…!! Sniffssss…!!

En su lamentable estado el vejete creyó conocer esa frágil voz de puta arrepentida que le hablaba, y cuando a duras penas logró abrir sus enrojecidos ojos con fuerzas empuñó su mano corriéndola bruscamente de las suaves manos de Gabriela.

La rubia notó al instante esta brusca reacción, pero pensó que era producto de su delicado estado y cuando intentó hacerlo por segunda vez nuevamente el embrutecido viejo volvió a soltársela, la ex casada creía ver un extraño brillo de odio en su mirada mientras sus ojos se miraban.

En eso estaba la ahora extrañada hembra cuando notó que alguien estaba parada a un lado de ella, y al girar su azulada mirada se encontró con María que estaba también con sus ojos llorosos, pero a la vez muy seria.

–Gabriela… lo siento… de verdad que lo siento muchoooo…!!!

–No te preocupes María… pero por favor déjanos solos, después podremos hablar.

Luego de un breve e incomodo silencio fue la chica quien le hablaba a Gabriela.

–Yo no tengo nada que hablar contigo Gabriela…, y la que debe abandonar la habitación eres tú.

La casada fue girando poco a poco su cara para quedarse mirando con rabia a María, pensando que la muy descarada a parte de haberse acostado con su macho ahora la muy guarrilla se figuraba que tenía más derechos que ella.

–Pero que cosas me dices…? no entiendes el momento en que estamos…

–Claro que lo entiendo Gaby, -le cortó la morena chica, –Pero qué prefieres?, que te saque yo con un poco de dignidad, o prefieres que te saquen los guardias?

–Y porque me van a sacar los guardias!?, -Gabriela no entendía a que se refería María.

–Gabriela… mira por favor hacia al otro lado de los cristales… hazlo disimuladamente… sabes quién es ella no?. -La rubia casi se desmayó al ver el gordo y bajo cuerpo de la esposa legal del viejo, la sexagenaria señora venía toda vestida de café oscuro, y con un tomate en sus cabellos canosos. –Mi tía Ernestina le ha explicado a los médicos que ella es su esposa y trajo el certificado de matrimonio, les ha dicho que tu solo eres una puta, que solo te miraran como andabas vestida, y fui yo quien se ofreció a pedirte que salieras, ya que habían llamado a los guardias. –Por favor Gaby despídete de mi tío y sale sin hacer escándalos, si de verdad lo quieres no hagas algo indebido.

La rubia no entendía que mierda estaba pasando, todos ellos estaban locos, si se suponía que era ella la mujer de Cipriano, de reojo se daba cuenta que la vieja esposa del hombre que estaba acostado en esa camilla venía acompañada de un ejército de familiares y amigos del viejo ese con quien ella se acostaba, ya que después de todo este tiempo esta era la primera vez que se daba cuenta de la verdad única y esta era que ella simplemente no era nadie ante esa particular situación, gradualmente lo fue comprendiendo con más claridad, ella simplemente era una mujer de pocos principios que se había metido con un hombre casado, incluso siendo capaz hasta de haber abandonado a su propia familia con hijo incluido por llevar a cabo sus propias zorrerías, ya que así se sentía nuestra casada en aquellos momentos, se sentía como una verdadera y pobre zorra sin escrúpulos.

Una quebrada Gabriela lentamente se fue parando de esa silla que no le correspondía para cedérsela a quien con documentos en manos reclamaba ese derecho, para luego lentamente ir alejándose de esa camilla, momento en el cual comenzaron a entrar todos los familiares del viejo con don Pedro y el chango incluidos quedando ella al margen y excluida contra un blanco muro y viendo con sus ojos vidriosos como la vieja entraba con toda potestad moviendo su regordete cuerpo hacia los lados mientras avanzaba al frente de ella para terminar sentada a un lado de su marido (el de la vieja), en la misma silla que ella antes había ocupado.

La petrificada rubia sintió como su corazón se despedazaba en mil pedazos cuando en forma desquiciante vio como la gorda esposa de don Cipriano le tomaba una mano al vejete, tal cual como lo había hecho ella, pero que esta vez el viejo se la correspondía, y que para rematarla este mismo sacando fuerzas no sé de donde, levantaba su otra mano y la posaba sobre la mano de su mujer quedando ambos con sus manos entre lazadas.

Gabriela ya no pudo aguantar más simplemente salió caminando rápidamente de la sala para irse a llorar audiblemente con sus manitas puestas en su cara al medio del pasillo del centro hospitalario.

El joven doctor vestido de verde lamentaba toda esa situación, y por un momento dejando su calentura de lado se dio a ir a hablarle a aquella Diosa desterrada:

–Señora… mire, yo no sé muy bien de que se trata todo esto, pero la otra señora trajo un certificado de matrimonio, y ante eso yo no puedo hacer nada.

Por respuesta lo único que obtuvo el médico fueron los sollozos de la hembra.

–Creo que lo mejor que podría hacer Usted es retirarse para su casa, esa familia debe vivir este momento en tranquilidad…

–No se preocupe…!, si yo entiendooo…!! Sniffssss…!!, -pudo decir Gabriela entre sollozos.

–Si quiere puede venir mañana a pedir información, eso sí podemos hacerlo…

–Gracias… y no se preocupe, yo ya me retiro, –le dijo finalmente la humillada rubia.

Ya eran las más de las 9 de la noche, las horas habían pasado rápidas, y Gabriela antes de irse para su camioneta no supo porque motivos en forma neurótica pasó a comprar una cajetilla de cigarros. Claro, la estaba pasando tan mal la pobre que en evocación a sus recuerdos estudiantiles sintió una tremenda ansiedad por sentir un buen poco de nicotina en su loable cuerpazo, ya que el solo hecho de no saber cómo se le darían las cosas en su vida a partir de ahora la llevaron a sentir unas tremendas ganas de fumar, un mal habito que ella ya había dejado hace 10 años, o un poco menos a lo mejor.

Una vez que ya estuvo al interior de su camioneta la rubia no sabía que mierda hacer, luego de haber encendido la radio poniendo música suavecita solo se dedicó a fumar y fumar esperando que pasaran las horas, con la ilusión de ver salir del centro asistencial a toda esa gentes que la habían humillado, y para así poder ella ir y estar un rato con su nene. Claro que con solo recordar la forma en que este se había aferrado a las manos de su vieja esposa y no a las de ella le daban ganas de subir a la sala y desconectar ella misma todas las maquinas que estaban conectadas a su cuerpo no importándole hacerlo en las mismas narices de toda esa gentuza.

En estas contradicciones estaba la rubia cuando ya eran casi las 1 de la madrugada y ella en forma lucida seguía vigilando la entrada del edificio en donde estaba hospitalizado su don Cipriano, fue en eso que sintió que alguien le tocaba el vidrio de su vehículo.

Gabriela rápidamente bajó el vidrio pensando que a lo mejor era alguien del hospital para solicitarle que por la avanzada hora que ya era le pediría que se retirara, pero sus ojos dieron con la desalineada figura de su cuñado, este se notaba tan mugriento como siempre pero con la única diferencia que se había cambiado el overol por unos viejos pantalones de vestir de color gris, estos estaban gastados y percudidos, como también la camisa que traía puesta no era muy diferente a la que usaba a diario.

El viejo estaba parado a un lado del vehículo de la rubia mirándola con dos vasos de café humeando, y cuando vio que ella bajó el vidrio fue cuando este le habló:

–Hola rubia… te traje un café, de verdad que lo siento por lo que estas pasando y por lo que pasó allá adentro hace algunas horas, Jejeje…

Gabriela en el acto sacó el seguro interior del vehículo y bajó de este para preguntarle en forma tranquila, ya que a estas alturas ya casi todo daba lo mismo:

–Que se ha sabido…? Como esta su hermano?, -le consultó a la misma vez que le recibía el vaso con café, extrañamente para Gabriela ella ya no podía referirse tan suelta de cuerpo a la persona del viejo como: Cipriano, o su nene, o su pareja, por fin caía en cuenta que ellos no eran nada, aun así no es fácil para una hembra o para un macho desentenderse así como así de una persona con la cual uno ha tenido algo más que una simple relación, entienden verdad?, por algo ella aun estaba ahí.

–Dicen que podrá mejorarse, pero no es seguro, la neta que no se qué mierda va a pasar ahora rubia, -esta era una de las muy pocas ocasiones en que el viejo Pedro le hablaba con sinceridad, aunque detrás de ese dejo de solidaridad aun estaban las ardientes intenciones del astuto viejo, que la situación se le había ido de las manos, él nunca pensó que al culero de Cipriano se le iba a ocurrir infartarse al enterarse de la infidelidad de Gabriela, el solamente había querido que la echaran de la casa.

–Pero esta consiente…?, -la casada con mucho cuidado puso sus labios en el borde del vaso de café humeante para probarlo, incluso estaba agradecida para la atención del asqueroso vejete.

–De a ratos, luego vuelve a desmayarse o se queda dormido, la verdad que no lo sé rubia, pero no te preocupes, mi otra cuñada lo está cuidando muy bien, jejejeje…

El muy miserable le decía esto para enardecerla, y ver si bajaba la guardia, ya que pensaba que al estar todos en el hospital con Cipriano, este sería el momento ideal para que ellos se fueran a coger a la casa de su hermano, además que al tenerla frente a él y apoyada en la camioneta con ese ajustado vestido azul que le dibujaba todas las infernales curvas de su cuerpo sentía como su verga se movía y buscaba acomodarse mejor para seguir parándosele.

–Y como le harás de ahora en adelante rubia?, ya viste que mi hermano no hizo ningún problema para que te botaran de la sala, además que recibió de muy buena forma a su mujer, te diste cuenta de eso verdad?, -el viejo junto con decirle lo ultimo sacó de uno de sus bolsillos una pequeña botella de aguardiente y le echó a su vaso, –Quieres un poquito?, -ahora le ofreció a la rubia.

–Él… él tendrá sus motivos…, –Ehhhh… bueno échele un poquito a mi vaso, está haciendo mucho frio.

–No seas estúpida rubia…, -le decía el vejete a la misma vez que le echaba aguardiente al vaso de Gabriela, –Mi hermano no te quiere, solo te usa… ahora el está feliz de la vida allá adentro con toda su familia y tu aquí sola y esperando a ver como sigue y ni siquiera te dejan entrar…

–Eso lo veré yo con él una vez que ya esté un poco mas recuperado…, -a pesar de sus palabras la casada entendía que mucho de cierto tenían las odiosas palabras de su cuñado por lo que no la pensó para mandarse un buen sorbo de café con aguardiente para ver si así un poco mareada podía sobre llevar mejor la situación.

–Ps… te volverá a poner los cuernos, como no se iba a infartar después de todas las cogidas que le puso a la María en su viaje, acaso no has pensado en eso?, -ahora el astuto de don Pedro volvía a sacar su botellita milagrosa y le echaba mas aguardiente al vaso de la hembra quien inconscientemente se lo ponía para que el viejo le diera mas alcohol.

–Don Pedro… por favor ya no le siga… e… estoy… muy… muy sensible… Sniffssss…!!!, -la rubia tras beberse de un solo trago todo el contenido del vaso se puso a sollozar con una de sus manitas tapándose los ojos y en la otra con el vaso vacío.

–Ya… ya… rubia no llores, solo te lo digo para que de una vez por todas abras los ojos…, -el viejo con solo ver el lamentable estado emocional de la hembra tiró su vaso al suelo y la abrazó en forma de consuelo, intentando no rosarla con su verga parada para no asustarla.

–Es… es que yo lo a… amaba Snifsssss… de verdad que yo lo amabaaa Snifsss…!!! Snifsssss…!!!!

“—Yo lo amabaaaaaa…!!!!!!!”, -se gritó el viejo Pedro para adentro, estas sí que eran buenas noticias se decía mientras con sus ojos cerrados se daba a sentir las carnes de sus caderas y cintura mientras la mantenía bien abrazada.

–Discúlpeme… pero de verdad que ya no sé ni que pensar…, -le dijo Gaby a los pocos segundos desenlazándose de ese pequeño y fraternal abrazo que tanto había necesitado no importándole que este viniera de tan horrendo y descarado hombre.

–No hay dramas ricura, tu ahora tienes que estar tranquila… dime que harás…?

–Por ahora me quedaré aquí en el hospital… voy a esperar por si pasa algo…, -junto con decir lo ultimo la rubia retocaba sus mejillas, en las cuales ya habían notorios riachuelos negros producto del rímel corrido por las lagrimas.

–Mmm… bien yo te acompañare…! Si es que no te molesta claro, Jejeje…

Gabriela llorosa y todo no pudo evitar reírse débilmente ya que ella captaba porque lo decía el viejo, y en esos momentos no dejó de sentirlo gracioso.

–Está bien…, -le dijo ya un poco mas recuperada, –Pero por favor no confunda las cosas…

–Ni que se diga rubia, ni que se diga… ps… no faltaba más… en estos momentos uno no puede andar pensando ese tipo de mamadas… mas café?, -le consultó apuntándole hacia el quiosco donde los vendían.

Gabriela con don Pedro esperaron al lado de la camioneta bebiendo café con aguardiente para capear el frio de la noche, ambos hablando de cosas sin importancia, pero el viejo en cada momento la platicaba de las andanzas de Cipriano con ciertas chamacas, mas la rubia solo lo escuchaba tragando las buenas porciones de aguardiente que su ex casi cuñado a cada momento le echaba en el vaso, claro que ella estaba en guardia que el viejo quizás no le estaba dando alcohol para capear el frio, así que se sentía segura, ella estaba controlando la situación.

Fue en el momento en que el viejo ya venía de vuelta de haber ido a comprar más café cuando Gabriela casi enloquecida de una mal sana curiosidad se atrevió a realizarle una sola pregunta.

–Don Pedro, necesito hacerle una pregunta…

–Pus dime lindura…!

–Eso niña de ojos verdes y de pelo negro que la acompañaba cuando Cipriano dio una fiesta en el taller…, -la rubia intentaba buscar las palabras para hacer la pregunta

–Ahhh… tu me hablas de la Evelin…!, -intervino el viejo a la vez que le pasaba el vaso.

–Si, de ella misma, recuerdo que Cipriano bien conocía su nombre a pesar de que supuestamente esa era la primera vez que Usted la llevaba…, –Ehhh no gracias… ya es suficiente para mi, -le dijo Gaby cuando el viejo otra vez se aprontaba para echarle más alcohol en su vaso.

–Que pasa con ella…?, -quiso saber el vejete.

Gabriela se la pensó por algunos segundos antes de formular su pregunta, hasta que atacada por un extraño nerviosismo en su estomago fue y se la soltó:

–E… E… Ella con C… Ci… Cipriano… t… ta… también lo hicieron…?

El vejete encontró excelente semejante pregunta para sus oscuros propósitos, se sentía muy bien al estar con su hermano casi muriéndose y el manteniendo semejante conversación con la buenota hembra que este tenía por mujer y mas encima bebiendo aguardiente, aunque la rubia ya le había frenado con lo ultimo por haberse sentido un poco mareadita.

–Jejeje…!, no seas masoquista contigo misma rubia, y para que quieres saber eso?, -el viejo encontraba lujurioso que la rubia le soltara sus dudas.

–Solo quiero saberlo… di… dígame… ellos se a… cos… acostaron?

-Ps…ps… lamento decirte que si… también se acostaron…!, -desembuchó don Pedro de una y sin asco.

La rubia con sus temblorosas manos encendió otro cigarrillo, el viejo por su parte se daba cuenta de su estado.

–Y tiene alguna foto de eso…?, -le preguntó a la misma vez que expulsaba el humo de sus labios a un lado de donde estaban ellos.

–Ps si mi reina… claro que si, estas mamadas son muy útiles, -le iba diciendo el miserable hombre a la misma vez que sacaba su celular para buscar un par de fotos que les había sacado a ambos por el tiempo en que se las habían llevado al negro Felipe.

–No…! no es necesario que me las muestre, solo quería saber…–Don Pedro creo que lo llaman…!. -La rubia desde su ubicación vio que en la iluminada salida del edificio hospitalario estaba reunida toda la familia de don Cipriano, y que eran unas 30 personas más o menos, y al medio de ellos estaba doña Ernestina vestida de café mirando hacia donde estaba Gabriela con don Pedro, era María quien le hacía señas a don Pedro para que este se acercara a ellos. La chica encontraba imprudente por ahora acercarse a Gabriela.

–Espérame aquí rubia, no te me vayas, iré a ver de qué se trata esa chingadera y vuelvo prontito.

Gabriela con desgana y encendiendo otro cigarrillo se quedó mirando como el viejo se reunía con el grupo de familiares en donde era la esposa de don Cipriano quien más hablaba con el asqueroso de don Pedro claramente hablando de ella ya que creía ver como la vieja gesticulaba y apuntaba en su dirección.

(En el grupo de familiares)

Unos minutos antes la esposa de don Cipriano una vez que estuvo afuera del pabellón de hospitalizados recién pudo ver con quien estaba conversando su cuñado con tanto entusiasmo, solo se dio a mover su cara hacia los lados en forma negativa, aun así le pidió a María que lo llamara.

El viejo apenas llegó al grupo de familiares quiso saber que pasaba:

–Que hay cuñada, como sigue mi hermano…?, jejejeje

–Lo han desahuciado…!, es para eso que te llamaba…!, -la señora a pesar de tener sus ojos con lagrimas mantenía la calma, incluso hablándole con serenidad.

–Quesee…?, pero que mamadas son esas Ernestina…?

–Lo que escuchas Pedro, se va a morir, su corazón está muy agotado y ya no da para más, y como no sabemos para cuándo ocurrirá… decidimos que nos lo llevamos para la casa, si se va a morir que muera en su hogar donde le corresponde y con su familia, no en un hospital…

–Pero y cuanto le queda a este pendejo!?,

–Dos o tres días como máximo… así que para esto te llamaba…, -la pobre vieja regordeta le costaba pronunciar las palabras que le iba a decir a su cuñado.

–Para qué cosa?. –insistía don Pedro con cara de enojado.

–Escúchame Pedro… Cipriano las dos últimas horas no ha parado de llamar a esa mujer, -le dijo moviendo su cabeza para donde estaba la rubia, –Así que como aun no llega el chango con la ambulancia que arrendamos, necesito que vayas y le digas lo que está ocurriendo, aparte de eso dile también que tiene 15 minutos para ir a despedirse de él, y que lo haga rápido, porque a mi casa no va a entrar.

El miserable mecánico se quedó pasmado con las noticias que le estaba dando su verdadera cuñada, hasta que reaccionando a la situación le contestó:

–Está bien… le iré a decir…!

Gabriela desde su ubicación ahora veía que su ex casi cuñado ahora venía de vuelta con un semblante raro en su cara, no sabía si este era de calentura o por algo terrible que había sucedido, y apenas llegó a su lado le preguntó…

–Que querían?, ocurrió algo?, -la rubia estaba curiosa y preocupada al ver a todos los familiares de Cipriano afuera del pabellón.

–Es que la verdad rubia que no sé como decírtelo…, -el vejete intentaba medir bien sus palabras, para que su nuevo y fortuito plan resultara.

–Dígame, me di cuenta que esa señora hablaba de mi ya que apuntaba para acá cuando le decía cosas…

–Mira, ese pinche Cipriano ya está mejor y ha mandado a decirte que te vayas, -le dijo mirándola seriamente para ver cómo reaccionaba la rubia ante esta nueva falacia maquinada en su lujuriosa mente.

–Y porque iba a decir eso?, -le preguntó Gabriela más que sorprendida.

–Ps… no lo sé… si quieres quédate a ver y te darás cuenta que le han dado el alta y el ha preferido ir a pasar sus días de reposo con su verdadera mujer, si ahorita están esperando que llegue el vehículo para llevárselo, mi cuñada me llamó para pedirme que te viniera a decir que te largaras, que no eres bienvenida en ningún lugar donde este Cipriano.

Ahora sí que la mente de la rubia era un verdadero caos: –Ella, esperando afuera del hospital como las estúpidas después de haber sido humillada y botada por toda esa chusma, y ahora el muy fresco se largaba con esa vieja gorda y fea que mas encima se daba el lujo de mandar a su cuñado para que la echara. Ahora mirándola detenidamente y con un profundo odio se dijo para sí misma: –Ps si querías verme ir sola y derrotada después de que te quité a tu marido estas equivocada vieja fea, -pensaba la rubia como una verdadera desquiciada, su ego femenino y personal lo sentía pisoteado por toda esa gentuza, y sin medir consecuencias de ningún tipo y envalentonada a lo que fuera le soltó la siguiente estupidez a su asqueroso cuñado:

–Don Pedro…, -le habló la rubia con seguridad al desalineado y ahora pasmado mecánico, –Por favor vaya a dejarme a la casa donde vivo con Cipriano…, -su azulada mirada no la quitaba de la ancha figura de la que era la esposa legal del hombre a quien había amado, la vieja también la miraba a ella.

–Ps… ps…, no lo sé reinita….mi deber es quedarme con la familia… tú ya sabes…, -el calculador tipejo solo lo decía para asegurarse de que su plan sí que estaba resultando.

–Por favor don Pedro… vaya a dejarme… en la casa podremos hablar más tranquilos, creo que hay una caja con cervezas!, -Gabriela no estaba dispuesta a irse derrotada delante de todas esas personas.

–De verdad?, -el viejo ya estaba que se lanzaba a violársela ahí mismo donde estaban.

–De verdad… yo ya no tengo nada que hacer aquí, y bueno pensé que Usted quería seguir platicando conmigo…!, -le volvía a solicitar la herida hembra, que ya estaba temiendo que hasta ese asqueroso hombre sintiera vergüenza de ella.

–O sea… ahorita si me dejarás entrar a tu casa para que conversemos más cómodos…?, jejejeje…

–Si don Pedro… esta vez sí le dejare entrar a la casa…, para… para que platiquemos…, -Gabriela sabía el riesgo que estaba corriendo, pero aun así ella prefería correrlo a tener que irse derrotada.

El viejo ni el mismo sabía de dónde sacaba fuerzas de flaqueza para contenerse y no correrse ahí mismo, ya que él a pesar de todo como que ya sabía para donde iba todo eso.

–Don Pedro… por favor solo sáqueme de aquí, -le dijo a la vez que le estiraba con su manita las llaves de su camioneta.

–Ps… entonces vamosle mi reina… no faltaba más…

Toda la familia de don Cipriano vio como don Pedro se retiraba del lugar con la rubia y en su misma camioneta, la señora Ernestina otra vez movió su cabeza en forma negativa y se dirigió al mesón a realizar el papeleo para de una vez por todas llevarse a su marido al hogar, ya eran más de las 3 de la mañana.

Ya en trayecto a la casa de la rubia fue ella la primera en romper el extraño silencio en que iban una vez que se subieron a la camioneta:

–Don Pedro deme su botella de aguardiente…, -le solicitó con su vista puesta hacia su ventana.

–Y para que la quieres?, -le consultó el vejete a la misma vez que como podía la comenzaba a sacar de uno de sus bolsillos del pantalón.

–Es solo que necesito un trago…!, -le dijo a la vez que le recibía la botella y le daba un largo trago, y como no lo iba a necesitar si ella ya creía saber que el único destino en que iba con el horrendo de don Pedro era la cama de don Cipriano, para luego recomponerse y decirse que solo platicarían, unas cervezas y luego lo despacharía.

En eso ya habían llegado, en cuanto la rubia se bajó del vehículo el vejete lo entró al antejardín, Gabriela rápidamente cerró las rejas con candado.

Luego cuando ambos ya entraron a la casa la rubia pegó una última mirada desde la puerta oteando y asegurándose de que nadie la hubiese visto entrar con el hermano de su amante, su expresión era de nerviosismo, hasta que por fin cerró la puerta, acto seguido fue a dejar su bolso en el velador de su dormitorio “matrimonial” para enseguida ponerse a cerrar todas las cortinas de las ventanas con la finalidad de que nadie pudiera ver desde afuera que ellos solo iban a estar platicando, luego se dio a ponerle llave a la cerradura y asegurarla con los tres picaportes que tenía esta, una vez que lo hizo giró su deliciosa anatomía hacia el horrendo hombre quedando apoyada su femenina complexión en la puerta, el vejete ya estaba sentado en uno de los sillones y ya babeando de calentura al ver todas las medidas de seguridad que estaba tomando la despechada hembra diciéndose para el mismo que esa yegua estaba muy necesitada de verga, Gabriela finalmente le dijo:

–Una cerveza?

Don Pedro solo se dio a mirarla aborrecidamente ya que sabía que lo que ocurriera desde aquí hasta que ya estuvieran culeando en la misma cama de Cipriano era un mero trámite que él por obligación debía realizar para no cagarla, creía saber que la rubia ya estaba lista para vengarse, según sus cálculos, y por todas esas señales que ella le había enviado desde que se habían venido del hospital:

1.- Se había zampado un largo trago de aguardiente pura como dándose fuerzas para algo.

2.- Había cerrado con cadenas y candados las dos rejas de la casa siendo que desde que vivía con su hermano ellos nunca lo habían hecho, para que ahora?

3.- El vio con la cara de zorra que miraba hacia la calle viendo y asegurándose que nadie los haya visto entrar juntos a la casa.

4.- Luego vino el asunto de las cortinas bien cerradas, o sea la rubia por algo necesitaba que nadie desde afuera pudiera ver lo que iba a pasar ahí adentro.

5.- La puerta principal bien asegurada para que el que tuviera llaves de esta le costara ingresar, incluso necesitando ayuda de quien estuviera adentro de la casa, situación que a este último le daría tiempo de parar de hacer lo que estuviese haciendo.

–Mmmmm… debe haber sido una jornada muy agotadora para ti dulzura, mejor siéntate y yo traeré las cervezas, -le iba diciendo el astuto de don Pedro quien se había puesto de pie y ya la traía al sofá de tres cuerpos. Él sabía muy bien como se confundían las zorras cuando un macho bien puesto las trataba con algo de atención.

La rubia aunque nerviosa se dejó llevar por el vejete y ya estaba sentada y estirándose su vestido hacia abajo para no mostrarle a este más de lo debido cuando el horrendo mecánico ya venía a sentarse a un lado de ella con dos botellas de cerveza heladas y traspiraditas.

–En que estábamos cuando nos interrumpieron esos pendejos de allá del hospital?, jejejeje…

–Ehhh… en que Cipriano también se lo hizo a la nena esa que sale con usted…

–Ahhh claro ella también es una de mis zorras, aunque en este último tiempo no me la he atendido como se merece, ya que he andado preocupado de otros asuntos, jejejeje.

–Y de que asuntos si se podría saber…, -le consulto Gabriela intentando hacerse la mensa, ya que ella sabía muy bien en que todo el último mes el mugriento mecánico andaba desesperado por volver a cogérsela a ella.

–No te hagas la zorra conmigo pendeja tu sabes muy bien cuáles son esos asuntos, -le contestó a la misma vez que se bajaba la cerveza hasta la mitad.

Gabriela no supo porque motivos al ella entender lo que le estaba diciendo el repulsivo hombre que tenía sentado a su lado, enarcó lo que más pudo su espalda, a la misma vez que juntaba sus dos rodillas y se lo quedó mirando con su nórdico rostro girado hacia él, ella sabía los efectos que esto causaba en la mente de cualquier macho ya que prácticamente y sin decírselo lo estaba invitando a que el mirara todas las curvas que ella poseía y que Cipriano se estaba perdiendo.

El viejo que no sabía hasta qué punto se iba aguantar las ganas de violársela, la veía con sus dorados cabellos alisados cayendo hacia un lado de su cara, sus infladas tetas que debían estar rebalsadas en leche lo invitaban a que se lanzara a ellas a apretárselas hasta reventárselas, para después poner atención en esa exquisita línea semi curva que bajaba desde su nuca para ir dibujándole la forma de su espalda hasta llegar a esas infernales caderotas que gradualmente se iban transformando en un hermoso y desquiciante culo que le prometían los placeres más grandes que los de Sodoma y Gomorra, estos estaba debajo de esa tela azul estirada en aquella zona del cuerpo de la hembra, hasta que fue la misma Gabriela quien a sabiendas que el vejete se la estaba devorando con su ardiente mirada lo sacaba de tan exquisito estado:

–De verdad que no lo sé, dígame Usted cual es asunto del cual ha andado tan preocupado este último tiempo, -una vez que se lo dijo la rubia le daba un largo trago a su cerveza. Es evidente para todos nosotros que el morbo y el alcohol ingerido ya estaba causando estragos en la sensualidad de la ex casada.

Por su parte el siniestro mecánico quien estaba acostumbrado en tomar a la fuerza a la hembra que a él le viniera en gana esta vez estaba empecinado a que fuera la rubia quien se le entregara por sí sola, y sabía que estaba por lograrlo, la rubia por su lado sabía que estaba jugando con fuego y que estaba a punto de quemarse.

–Bien… entiendo que quieres seguir dándotelas de zorra, pues te lo diré… en un principio cuando recién te conocí, quería acostarme contigo y que tú me cobraras un dinerito, lo recuerdas?, -el salido vejete ya no aguantándose más poso una de sus desquebrajadas manos en una de las piernas de Gabriela, llevándose varios puntos de las medias en ella, la rubia solo quedó mirando esa mugrienta mano como la usurpaba, mientras que con toda la pasividad del mundo le contestaba.

–Claro que lo recuerdo… pero cómo tuvo esas ocurrencias?, yo nunca haría eso…, -le contestó finalmente dándole otro trago a su cerveza.

–Jejejeje… eso ya lo veremos, por ahora quiero que te des cuenta de una cosita ricura, -esta vez el vejete se sentó mas atracado a ella, a la misma vez que en forma temblorosa la abrazaba con un brazo por detrás de sus hombros y con la otra mano la dirigía desde su delicada barbilla para que lo quedara mirando. La nerviosa rubia veía esa horripilante cara de pellejos oscuros y caídos muy cerca de la de ella, solo se daba a pensar que su don estaba con su esposa legal en aquellos momentos, por lo tanto ella era libre de hacer las cosas que ella quisiera, con esto ella se daba fuerzas para avanzar y dejar a don Pedro para que le hiciera todo lo que él quisiera.

–Q… Qué cosa…?, -le consultó poniendo una de sus manitas en la descascarada y huesuda mano que la sujeta de su mentón.

–Ps… mi hermano está por allá con la vieja fea de su esposa, -el vejete ahora le hablaba oliendo parte de sus cabellos muy cerca de sus oídos, tal como lo hace un perro antes de lanzarse a roer su presa…

–Lo… lo… seee… p… pe… pero que tiene que ver eso con los asuntos que lo han tenido tan ocupado?, -Gabriela ya hasta había cerrado sus ojos, pues lo que le decía el vejete mientras la olía avivaban sus ánimos de venganza, porque para que estamos con cosas, ella sabía muy bien a lo que venía con el asqueroso viejo a su casa en el momento que ambos se subieron a la camioneta, desde ahí el inminente acostamiento ya no tenía vuelta atrás.

–El te ha corneado como ha querido rubia, sin ir más lejos te acaban de humillar y botar del hospital y yo siendo su hermano he preferido estar aquí contigo, no crees acaso que estas ya son muchas señales?, -en ese mismo momento y apenas le dijo lo ultimo al aprovechador mecánico ni se la pensó para meter su asquerosa lengua en el oído de la rubia haciendo que ella sintiera un intenso escalofrío que la recorrió entera haciéndole parar todos los bellitos de su cuerpo, incluso aquellos que se cargaba bien abajo de su estomago y justo al medio de donde se terminaban las partes internas de sus muslos.

–Ahhhhh…! -gimió con sus ojos cerrados la ex casada tras el exquisito escalofrío en su cuerpo, –S… Se… Señales de qué don Pedroooo… no le entiendooo…!, -la rubia se mantenía inmóvil y dejaba que don Pedro la usurpara todo lo que quisiera.

–Ps… de que te olvides de mi hermano y seas mi mujer, yo sé que en el fondo tu estas desesperada porque te meta mi verga…, vamos rubia déjate de zorrerías y entrégate de una vez, el viejo ya la tenía recostada sobre el respaldo del sofá, manoseándola desde debajo de sus hinchadas chichotas hacia abajo, ya que estas las estaba reservando para algo especial, por ahora sabía que no debía apretárselas.

–De verdad quiere que yo sea su mujer?, -le preguntó Gaby con esa agradable voz de Diosa que tanto la caracterizaban, manteniéndose quietecita mientras el asqueroso mecánico casi encima de ella le corría mano como desaforado.

Don Pedro ya sabía que esa pregunta más que pregunta era un “SI” por lo tanto mientras la manoseaba tomó una de sus suaves manitas ubicándola en su verga por sobre el pantalón en donde Gabriela casi en el acto y de forma muy sensual comenzó a frotarla y sobársela.

Recordemos que la pareja estaba ubicada en el sofá y debido a esto la posición en que estaba sentada la rubia su minivestido azul ya mostraba casi prácticamente todo el esplendor de sus bellas y bien ponderadas piernas enfundadas en medias.

–Vamos que dices mamacita, pongámonos a culear de una buena vez por todas, estas muy buenaaa…!!, -le resoplaba el vejete en su oído con su aguardentosa voz casi en encima de sus oídos.

–Estoy buenaaa?, -le preguntaba Gaby casi en susurros y aun con sus ojos cerrados al estar disfrutando de las placenteras sensaciones que le otorgaban las zonas erógenas ubicadas cerca de su sistema auditivo, mientras estaba siendo lamido una y otra vez, ella simplemente se daba a dimensionar la gruesa culebra con vida que don Pedro le había puesto en una de sus manos y que ella no se cansaba de medir y de tantear.

–Si… estas buenísima… y coges aun más exquisito estúpida, aun me acuerdo de las cachas que nos pegamos en el camper y como te comías por la concha mi gran herramienta que ahorita te niegas a soltar, jejejeje, -con esto último el vil mecánico perdió toda compostura y literalmente le destrozó las medias bajándoselas, él quería tocar piel, no esos trapos por muy suaves que fueran estos.

Pero lo más increíble de todo fue que cuando el viejo se las comenzó a bajar fue la misma Gabriela quien recostada en el sillón levantó sus caderas para que estas salieran sin dificultad para el vejete, como a la misma vez fue ella misma quien con la punta de sus pies se retiró los pequeños zapatos azules que ese día y muchas horas antes se había puesto para enaltecer su figura para don Cipriano, junto con volver a sobarle la verga tal como lo había estado haciendo.

En resumen a todo lo anterior la rubia poco a poco se había ido calentando por lo perverso que era estar encerrada en la casa con el hermano de su amante recién infartado, pero es que ella estaba con todas las desventuras acaecidas en este último tiempo en su mente, sumándole a que su conciencia aun daba breves repasos a lo mas escalofriante de aquella terrible jornada y que fue eso de ver a su macho entrelazando su mano con la vieja Ernestina después de haberla rechazado a ella.

Además que el mismo medico le había dicho a la rubia que existían leves posibilidades de mejora (eso hacía menos grave la estupidez que estaba a punto de cometer), además que don Pedro le había dicho que él prefería irse con su fea esposa que con ella para su periodo de recuperación, y quizás cuantos días el estaría siendo atendido por eso morsa que había osada a humillarla en el hospital haciendo que la botaran de la sala como a una cualquiera, a lo mejor ya no era tan mala la idea de la venganza, –Venganzaaa…!!!, se dijo de pronto, mientras el horrendo de don Pedro no se cansaba de recorrerla y manosearla con desesperación, sumándole que esa palabrita revoloteaba desde hace rato en su mente y paradójicamente llegó a esta las proféticas palabras de su cuñado, más otras escalofriantes situaciones:

“dime que no te gustaría realizar ese tipo de venganza, Cipriano se siente muy seguro de ti dulzura imagínate a ti prestando la zorra a sus espaldas mientras él le asegura a todo el mundo que él hace lo que quiere contigo, di que eso no te calienta con solo pensarlo mi vida… te imaginas como se pondría si llegara a saberlo…?”, se podría vengar ella acostándose con otro hombre por esa situación?, “la tengo en la palma de mi mano…”, “…venganza…!”, “…me regalo todo su dinero por amor a mi verga…”, “…venganza…!!”, “…imágenes de manos entrelazadas…”, “venganza…!!!”, “…Tío y sobrina acostados y culeando como desesperados”, “venganza…!!!!”. Con toda esta bomba de desgraciadas situaciones la mente de Gabriela simplemente capituló ante su propia calentura y don Pedro, y le presentó de una su rendición total e incondicional, el morbo de vengarse escondida y encerrada en su propia casa la llevaron a ello, y se lo demostró girando sus magistrales curvas abalanzándose y subiéndose sobre su ajado cuerpo de la misma forma en que lo haría una salvaje felina de esas que andan sueltas por los cerros, automáticamente su minivestido azul se subió hasta la altura de su cintura al haber quedado ella a horcajadas sobre la bien parada verga de su ex casi cuñado.

–Así que quiere culearme otra vez con su gran herramienta…!?, -le decía Gabriela con una cara de guarrilla que ni se las cuento, situación que don Pedro notó en el acto, la hembra sintiendo en su vagina esa gruesa dureza que solo hace un momento ella había sentido en sus manos hizo el intento de ponerse de pie para ser ella misma quien se sacaría la diminuta tanga, pero el mecánico quien casi adivino sus intenciones se aferró a sus caderas impidiéndole ponerse de pie.

–No, no te pongas de pie zorraaa…!, así te siento más que buenota, jejejeje, -le decía el morboso mecánico que al tenerla montada sobre él en el sofá aprovechaba para recorrer toda su espalda, su cintura, sus caderas, y sus muslos abiertos, mientras la rubia no podía disimular los ligeros movimientos que ella solita hacía sobre la verga del viejo.

Definitivamente esta era la mejor forma de vengarse para Gabriela, según ella misma dictaminaba con sus ojos cerrados y mordiéndose el lado derecho de su labio inferior, ya que el nivel de su calentura iba en franco aumento.

Mientras tanto el asqueroso de don Pedro a sabiendas que la hembra ya estaba más que caliente la tomó de sus dos antebrazos haciéndola arquear su cuerpo para quedar con su zona pélvica levemente expuesta hacia él, y en el acto metió una de sus mugrientas manos en aquella idílica zona femenina que tantos de nosotros deseamos. Lo hizo por sobre la blanca tela del diminuto tanga de la rubia, la humedad y el calor que había allí abajo inmediatamente traspasó la tela de la minúscula prenda haciéndolo notar en los partidos dedos del viejo que no se cansaba de hurgar y sobar aquella mística parte con ellos.

Por su parte Gabriela estaba embelesada por la exquisita forma en que el vejete la estaba masturbando, solo se daba a menearse buscando la misma sincronización en que don Pedro en forma enajenada la pajeaba con sus dedos.

La hembra ante los atribulados ojos negros del mugriento viejo se esforzó con sus manos en su espalda y bajó el cierre del vestido para acto seguido una vez de haberlo logrado tomarlo de sus bordes inferiores y sacárselo, la verga de don Pedro estaba que estallaba el lecherasos ante semejante Strep Tease que le había otorgado esa furcia de cabellos dorados mientras ella ahora solo con sus albas prendas interiores puestas estaba apoyada con sus manitas en el respaldo del sofá por lo que obligadamente le había puesto sus inmensas chichotas casi en la cara al feliz vejestorio.

Qué rica era la rubia pensaba el mecánico mientras no paraba de mover su mano entre medio de los muslos de la ex casada, y con la otra sujetándola por el costado de su suave y tibia cadera, hasta que de un momento a otro ya no se aguanto más y en un arranque genuino de lujuria tomó los dos bordes del pequeño calzón y los estiró hasta rasgárselos y retirarlos para dejarla con su vagina desprotegida, el aroma a hembra que expelía la rubia por todos sus poros prácticamente lo tenían vuelto loco así que ya estando decidido a cogérsela, en su misma posición se dio a desabrocharse el pantalón para luego bajárselos hasta las rodillas junto a sus amarillentos calzoncillo que en algún tiempo habían sido blancos.

La excitada rubia a sabiendas que el vejete acababa de desenfundar su armatoste de carne, hincada como estaba en el sofá y casi encajada sobre su fofo cuerpo, se acomodó aun más con sus rodillas abiertas y hundidas en el sillón para quedar lista para ser penetrada, pero fue el vejete quien le daba sus salidas instrucciones:

–Ya esta putaaaa… ahí tienes la verga… ensártatela tu misma…, -el vejete hacia sus profilácticas demandas sosteniéndola de sus caderas.

La desesperada hembra quien estaba decidida en llevar a cabo su insólita venganza ni se la pensó para meter su mano por entre medio de ambos cuerpos y agarrar ese grueso miembro masculino desde su misma base peluda, sintiéndolo caliente, grueso, y muy duro, además sentía en sus propia manita como este precioso instrumento pulsaba constantemente como si con esto le estuviera rogando para que ella se la metiera lo más pronto posible.

Gabriela antes de metérsela se dio el tiempo para sentirla y apretarla una infinidad de veces ante los salidos ojos de don Pedro quien la dejaba que ella se acostumbrara a su verga mientras él se daba a manosearle las nalgotas, sobándoselas y estrujándoselas y propinándole con ardor sonoras y fuertes nalgadas, como si con esto animara a tan escultural mujer a ensartársela lo más rápido posible.

Hasta que la rubia presa por deseos insanos y viciosos ubicó el ancho glande justo a la entrada de su casi depilada vagina, una vez logrado el objetivo rápidamente subió su brazo para aferrarse con sus puños al respaldo del sofá, y así una vez ya lista cerró sus ojos y comenzó a bajar sus caderas, sintiendo como ese grueso puñal de carne la ultimaba íntimamente internándose en ella abriéndola y clavándola.

La gruesa y venosa verga de don Pedro aun recordaba tan deliciosa ruta, esta por si sola se abría camino hacia las profundas intimidades de la ex casada. El poderoso transatlántico vergal avanzaba muy lentamente por aquellos tibios y cristalinos mares aun casi desconocidos y abriéndose paso por sus pliegues y acuosidades hasta que por fin llegaba a destino quedándose incrustado hasta el tope, la rubia se la había ensartado ella sola y hasta las misma bolas.

–A… Ahhhhh…!!! O… Ohhhhhh…!!! Diosssss…!!! Queee Ri… ri… cooooooo…!!!!, -exclamó Gabriela cuando por fin se supo ensartada.

–Estas riquísima rubiaaaa…!! Que bien me comes la vergaaaa!!!!, -le decía el viejo mirándola a su cara con los ojos bien abiertos como si estuviera realmente desquiciado, y no era para menos, las sensaciones en su verga al tenerla metida adentro del cuerpo de semejante mujer eran deliciosamente indescriptibles.

Gabriela quien se meneaba de atrás para adelante sin sacársela profería gemidos incoherentes, la verga que tenía clavada en el coño la estaba haciendo disfrutar en demasía, fue en eso que al bajar su vista sus azules ojos dieron con la horripilante cara de don Pedro que en esos momentos tenía su nuca apoyada en el sillón, el viejo estaba con los ojos cerrados y babeándose con la boca abierta en clara señal de estar sintiendo tan rico como ella misma, por lo que la rubia instintivamente bajó su rostro con desesperación para comenzar a besarlo casi con devoción, el viejo volviendo en si la abrazo con fuerzas desmedidas no importándole que con esto la leche se le saliera de sus tetas, ya que así como estaban realmente sentía que Gabriela se le estaba entregando tal cual como el tanto lo había deseado, sin esperar más le sacó el sostén dejándole las tetas comprimidas contra su mugriento pecho de pelos canosos y medios amarillentos debido a la escasa higiene personal.

En tanto allá abajo la vagina de Gabriela abrazaba y chupaba con fuerzas la vergota del viejo mecánico hermano del macho de quien se estaba vengando, la dorada panocha desprendía fluidos a diestras y siniestras, lubricándose a ella misma y bañando con sus tibios líquidos aquel grueso ariete masculino que a estas alturas también se movía aceleradamente intentando entrar más profundamente de lo que ya estaba metido.

Con semejante tratamiento de mete y saca el viejo mecánico ya estaba haciendo vibrar de calentura a una enajenada Gabriela, quien separándose de su boca arqueo su cuerpo para quedar mirando al techo, siempre moviendo su pelvis de atrás para adelante, y emitiendo disparates lujuriosos:

–D… Dios mi… miooooooo…!, e… e… es… esto… esto es el… el… cieloooooooo…!!!, -gritaba la rubia como loca con sus manitas aferradas y empuñando la mugrienta camisa del vejete en la parte de sus hombros.

–Esooo…!! Esoooo pinche putaaaaa…!!! Mueveteeee mas fuerteeeee…!!! Cómeme la vergaaaa…!!!, -el vejete bien agarrado a sus caderas la animaba con el solo fin de verla correrse ante sus enrojecidos y resquebrajados ojos.

En eso la rubia comenzó a realizar con su cuerpo rápidos movimientos de cintura y caderas, su única finalidad era exprimir esa vergota que la cogía tan deliciosamente, la succionaba, se la comía con la concha una y otra vez, para luego refregarse en ella en forma ondulatoria, el viejo sentía como los fluidos íntimos de la casada escurrían en abundancia por toda la extensión de la verga, esto confirmaba que la muy puta se estaba corriendo quizás desde hace cuanto rato:

–Así… así putaaaa…!!! Correteeeee…!!! Correteeeeeee con mi verga bien metida en tu zorraaaaaaa…!!!! Jajajajaa…!!!!

–Diosssss…!!! Diosssssss…!!!! Siiiiiiiiiiiiiiii…!!!! Meee… estoyyyyy… co… co… corri… corriendoooooo…!!!!!, -le confirmaba la caliente hembra al asqueroso vejestorio, para luego comenzar a aserrucharlo con todas sus fuerzas de mujer en estado de calentura asaltando a su macho con otra húmeda sesión de desesperados besos en la boca y con mucha lengua.

Los movimientos de la hembra fueron menguando a la misma medida que los espasmos de placer se diluían de su sensualidad, hasta quedarse clavada e inmóvil sobre la aun erecta verga de don Pedro quien solo se daba a recorrer su pletórica desnudez con sus peladas manos en las cuales sentía el sudor de la rubia producto del exultante empeño en que se acababa de mandar la cogidota hasta orgarmearse ella sola.

–Ya te lo dije hace un rato… culeas exquisito pinche Gaby…. –le dijo el vejete cuando la pudo ver ya más calmada, a modo de respuesta lo único que tuvo por respuesta fue una gratificante contracción vaginal que la rubia no pudo evitar de mandarle en la verga aun incrustada ante las halagadoras palabras de su ex casi cuñado.

–Ohhhhh putaaaaaa…, ni siquiera recién trabada te quedas quietaaaa…!!!!

–Le g… gus… gustoooo…?, -la hembra le preguntaba con su cabeza enterrada en el pringoso cuello de don Pedro ya que ahí había quedado cuando terminó de irse cortada.

–Claro que me gusto lindura, pero ya aun tengo para rato, si ni siquiera me he ido cortado, jejejeje, y tú… que me dices?, que tal mi verga!? Te gusta…!?

La ex casada simplemente movió su cabeza en forma afirmativa, sintiendo esa gruesa barra de carne como aun palpitaba dentro de su cuerpo.

–Bien… al rato te daré mas verga, ahora quieto que te estires en el sofá, Jejeje…

Gabriela lentamente fue moviendo su desnudo cuerpo hacia un lado del sofá para irse desclavando de la verga del vejete, este rápidamente se puso de pie para quitarse la camisa y terminar de sacarse los pantalones con calzoncillos incluidos, su hembra ya estaba estirada en el sofá tal como él se lo había solicitado.

–Ok… Ok… cosita rica, así te ves como toda una Diosa, pero quiero que te pongas de costado para que me hagas un lado. –Le decía don Pedro a la rubia parado al frente de donde estaba ella estirada con su escultural cuerpazo. El vil mecánico se le mostraba con su guata caída y con los canosos pelos amarillentos en sus fofas tetillas a la misma vez que se masajeaba despaciosamente toda la extensión de su verga poniendo cuidado en no correrse antes de tiempo ante semejante imagen femenina que tenia ante él.

La rubia accedió a lo que el asqueroso hombre le estaba pidiendo y estando ya en la posición solicitada lo vio venir a recostarse al sofá un lado de su cuerpo:

–Bien mi vaca holandesa, ahora quiero que me amamantes tal como te lo pedí el otro día, si lo haces bien luego te pondré una cogidota que llegaras a llorar de calentura, jejejeje, -le decía a la misma vez que él se acomodaba con su cabeza a la altura de sus dos tremendas chichotas.

–Q… quiereee… que lo a… ma… man… teeee!?, -Gabriela tartamudeaba por el puro morbo que esto le causaba, ella nunca había imaginado que un hombre se excitara con este tipo de cosas…

–Si rubia tu leche es de lo más exquisita, y por las fechas que nos dieron en el hospital aun te debe quedar mucha, jejejeje…

Y eso era efectivo ya que la rubia sabía que sus tetas estaban llenas de leche por lo duras que las sentía, así que sin pensársela mucho tomo una de sus chichotas y movió su cuerpo para quedar en la mejor posición posible para amamantar a don Pedro.

El viejo desde su posición vio como la rubia tomaba una de sus grandes tetas con una de sus delicadas manitas rodeando el pezón con sus dedos y la vio acercárselo a su boca que él no dudo en abrirla para engullirlo y comenzar a succionarlo, la leche no tardó en bajar materializándose así el amamantamiento de don Pedro.

El infeliz mecánico chupaba y succionaba como un verdadero ternerito necesitado de leche materna, y la rubia con sus ojos cerrados se daba a sentir como el vegete le producía una raras cosquillas con sus encías en los pezones, mientras este mamaba de su leche bebiéndosela toda.

En eso estaba la pareja de desquiciados cuando en un momento dado la vista de la rubia dio con la gran erección que tenía el mugriento hombre, que ella si no hubiera estado en tal estado de calentura ni loca se hubiera atrevido a amamantarlo como lo estaba haciendo ahora.

–Mmmmm… tienes mucha leche en tus tetas mamacita rica… slurpsssss…!!!, -le dijo en un momento el viejo cambiándose de teta.

La rubia quien se mantenía con los ojos cerrados sintió imperiosamente la necesidad de contestarle:

–Si be… bebé… t… tome toda la le… lechita que Usted quiera, que aquí esta mami para darle…, -Gabriela ni ella misma sabía de dónde sacaba semejantes guarrerías, el asunto que eso de seguirle la corriente al viejo la estaban poniendo a mil, mientras el viejo más le chupaba las tetas ella mas se calentaba, incluso ahora mientras lo seguía amamantando no lo había pensado para con su mano libre agarrarle la verga y comenzar a masturbarlo rápidamente con sus ojos cerrados.

La rubia se estaba sobrecalentando peligrosamente con ese temita del amamantamiento, hasta que ya no aguantándose más y en forma insana se paró rápidamente del sofá para ubicarse frente a un sorprendido don Pedro que no entendía lo que pasaba, si el aun no estaba satisfecho, pero su cara casi se desfiguró de calentura ante la enajenante solícitas de Gabriela.

–Don Pedroooo… ordeñemeeee…!!!, -le pidió con sus doradas cejas fruncidas hacia arriba.

–Queeeeee…!!??, -el viejo estaba que vomitaba de calentura.

–Deseo que me ordeñe tal cual como lo hizo la otra vez…, -le volvía a solicitar descaradamente y totalmente desnuda ante los viciosos ojos del salido mecánico.

–Ven rubia… acerquémonos a la mesa, -don Pedro ya se había puesto de pie y ahora se la llevaba tomada de la mano hasta la mesa del comedor. –Súbete a la mesa…

–Pero para qué?

–ps… te voy a ordeñar reinita, tal cual como se les hace a las vacas como tu…

Con semejantes leperadas la rubia sintió como su vagina le pulsaba, le encantaba sentirse como una vaca de verdad, así que no pensándola mucho como pudo se subió a la mesa que había compartido tantas veces con su otro nene.

Don Pedro la veía babeando, Gabriela se había subido a la mesa y ahora esperaba puesta en 4 patas para ser ordeñada por él, sus tetas aun tenían leche para llenar tres vasos por lo menos.

Una vez de ubicado el vaso debajo de las chichotas el feliz y nervios viejo comenzó a apretarle las tetas tal cual como si la estuviese ordeñando, la leche otra vez caía y llenaba el receptáculo de vidrio, en eso el ordinario hombre que había sabido calentar a la rubia a limites casi abominables se daba cuenta de cómo su vagina se chorreaba por el simple hecho de que la estuvieran ordeñando, la hembra se dejaba quietecita y con sus ojos cerrados, demás está decir que respiraba agitadamente y solo por la boca.

–Muge para mi vacaaaa…!!!, -le ordenó don Pedro a la rubia.

La mente de Gabriela rápidamente evocó los lejanos días en que una vez le habían hecho semejante solicitud con la diferencia que en esa oportunidad le estaban pidiendo que mugiera como una yegua, pero esto… esto… sí que era distinto, ahora se lo demandaban mientras la estaban ordeñando como a una verdadera vaca lechera. Así que ya no pensándola más y sintiendo como la leche llenaba el vaso que estaba debajo de sus tetas se puso a mugir como las vacas:

–Muuuuuuuuuu…!! Muuuuuuuuuuu…!!! Muuuuuuuuuuuuuuuu…!!!!, -la rubia mugía con sus labios fruncidos hacia adelante y con su cabeza inclinada hacia arriba intentando parecerse lo mas posible a una vaca.

–Eso pendeja…!!! Daleeee…!!! Mas fuerteeee…!!! Muge mas fuerteeee…!!!, -le animaba don Pedro mientras le exprimía las tetas las cuales expulsaban leche en mas cantidad y con mas fuerzas salían expulsadas.

–Muuuuuuuuuuuuuu…!!! Muuuuuuuuuuuuuuuu…!!!! Muuuuuuuuuuuuuuuuuuu…!!!!!, -le daba en el gusto la hembra al viejo que la ordeñaba, hasta que no supo porque su cuerpo reaccionaba de tal forma pero la cosa era que simplemente había comenzado a mearse.

–Ohhhh…!!!! Diossssss…!!!! Diosssssss…!!!! Don Pedrooooooo…!!!! Me estoy meandoooooooo…!!!!! Me estoy meando ricoooooooooooo…!!!!

–Jajajajajajaja…!!!! Meate todo lo que quieras zorraaaaa…!!!! Ahhhh…!!!! esperaaaaa…!!!!, -el viejo se lanzó como desaforado debajo de la vagina de la rubia con su sedienta bocota abierta mientras la hembra aun se meaba con fuertes y continuos chorros con ella puesta en 4 patas, don Pedro no paro de tragar el amarillo liquido de la hembra hasta que ella no paró de correrse y mearse de calentura, por el solo hecho de haberse sentido y tratada como un verdadero animal.

Una vez que el vejete se salió de entre medio de los muslos de Gabriela, ella simplemente se desplomó en la mesa quedando con su cuerpo aun afectado y preso de innumerables tic nerviosos debido a los intensos orgasmos que la inundaron en los momentos que se estaba meando y corriendo en forma múltiple.

El viejo una vez parado al lado de la mesa de la forma más tranquila se limpio la boca con el vestido azul de la rubia que había quedado tirado en el piso para luego beberse los dos vasos de leche que este alcanzo a llenar antes de que la rubia se meara, desde hace rato que ya habia amanecido y ninguno de los dos se inmutaba.

Pero el viejo estaba caliente el aun no se corría y no estaba dispuesto a respetar las lamentables condiciones en que había quedado Gabriela después de la demencial corrida de la que fue presa, así que aprovechándose de su estado la tomó en sus brazos y simplemente se la llevó a la habitación que ella hasta hace muy poco había compartido con Cipriano. Una vez que la arrojó sobre la cama le dio sus nuevas instrucciones:

–En 4 patas rubia, que aun no hemos terminado.

Gabriela sintiéndose dominada por el siniestro vejete como pudo se puso otra vez en la animalesca posición pero ahora en la cama.

–Bien putita… ahorita te voy a encular en la misma cama en que dormías con Cipriano, jejejeje…, -le dijo mientras la miraba de lo muy rica que se veía puesta en 4 patas.

Don Pedro junto con decir lo último se sintió increíblemente hipnotizado por ese imponente y rotundo culo muy bien formado y de medidas perfectas, la casada al estar con su tronco descansando sobre el lecho lo paraba más de lo debido, ella estaba entregada a cualquier cosa que pretendiera hacer don Pedro con ella.

Ya sin pensársela mas y antes de encularla el viejo como un poseso se subió a la cama para junto con abrirle ese majestuoso par de nalgas ponerse a lamer justo al medio de ellas si como de verdad intentara sacarle manjar desde el rosado anillo que la rubia poseía en esa zona de su cuerpo.

Gabriela quien poco a poco volvía en si sentía la lengua del vejete repasarla una y otra vez en su orificio posterior, literalmente don Pedro se lo estaba devorando, y los escalofríos anales ya comenzaban a hacerse notar en diferentes partes de su cuerpo, el viejo también lo notaba ya que al tener ambas manos puestas una cada una en cada nalgota de la rubia sentía como su suave piel se erizaba producto de las lamidas, por lo que empezó a lengüetearla mas rápidamente para ver si ahora su hembra era capaz de correrse por el culo mientras él la lambía.

–Ohhhhh…!! Aahhh!!, -fueron los suaves gemidos de Gabriela para notificarle a don Pedro que ella ya estaba lista para el combate, a la misma vez que empezó a menear su culo sobre la boca del viejo, con la sola intención de acrecentar en su cuerpo aún más esas agradables sensaciones que gradualmente otra vez se iban apoderando de su propia voluntad y persona.

Bastaron solo unos minutos de lamidas en su agujero posterior para que Gabriela nuevamente estuviera caliente, lo que aprovechó don Pedro para acomodarse de rodillas detrás de ella ya con erección apuntado hacia el rosado orificio.

El vejete no pensaba darle tregua, así que junto con abrirle sus nalgotas lo que más pudo ubicó la cabezota de su miembro justo en la pequeña entrada a tan ajustado reducto y sencillamente se la envainó hasta el fondo de su ano,

–Ahhhhhhhhhh…!!!!, -la rubia quedó con los ojos salidos para afuera por la brutal irrupción hacia su cuerpo, –N… No tan fuerte don Pe… Pedrooooooo…!!!!, -pudo exigirle de pronto y para luego casi implorarle mirándolo hacia atrás, –Mejor saquelooooo!!!!!, -los fuertes gritos de Gabriela retumbaban por toda la casa.

–Quieta putaaa…!!! Quietecita…!!!!, -le ordenaba don Pedro a la misma vez que la tomaba brutalmente de sus alisados y rubios cabellos enrollándolos en su mano para poder tenerla lo más dominada posible en el momento en que el comenzara a moverse.

–Don Pedrooo no me lo haga por detrás por favor…!!!, si quiere hágamelo por delante…!!!, -le ofrecía la rubia recordando lo doloroso que era el sexo anal en un principio, ahora le dolía tanto que ni siquiera se daba cuenta que ya estaba toda enculada.

–Silencio perra calienteeee…!!!, la otra vez lo mas bien que la aguantaste así que no quiero problemas…!!!, –Y toma esto para ver si se te pasa un poco: –Plaff…!!!!, Plafff…!!!!!, Plaffff…!!!!!!!, fue una indeterminada secuencia de dolorosas nalgadas al que fue sometido el adolorido culo de Gabriela, y una vez terminados, el viejo comenzó a sacarla y meterla con todas sus fuerzas.

–No don Pedroooooo me dueleeeeeeeee…!!!! Ya bastaaaaaaaa…!!!!!, -le gritaba la rubia escandalosamente hacia atrás.

–Suéltate perraaa…!!!! ya verás como luego te comenzará a gustarrrrrrrr…!!! -Le decía el asqueroso hombre al lado de su perfumada oreja, este se había echado sobre su espalda al saberse bien trabado a ella, a la vez que le despejaba su lindo rostro de sus ahora desordenados y dorados cabellos.

–Noooo…!!!! don Pedrooooo…!!!! Por favorrrrrrrr…!!!! Noooooooo…!!!!!

El vejete como pudo se había enderezado, ya que la puta de Gabriela ahora le estaba dando muchos problemas, así que concentrándose se la volvió a meter con fuerzas demenciales y hasta el fondo, una vez que se la trabó la volvió a acomodar en cuatro patas.

–Ayyyyyyyyyyyyyyy…!!!!!!!!!!, -fue el grito de aguante de la casada al sentir el feroz empalamiento.

–Ahí te voy yeguaaaaaaaaaa…!!!!, recuerda bien quien es el que te culia desde ahora en adelante…!!!!, -y con fuerzas descomunales empezó a meter y a sacar su verga con la sola intención de que a la rubia de una vez por todas comenzara a disfrutar del enculamiento.

De la bocota desdentada de don Pedro caían en abundancia gruesos goterones de babas producto de sentir como se la ensartaba totalmente.

La culeada que le estaban pegando a Gabriela era brutal, el vejete se echaba hacia atrás casi sacándola por completo, para luego incrustársela con todo lo que le permitían sus fuerzas: –Plafff…!!!, Plafff…!!!, Plafff…!!!, Plafff…!!!, -sonaban los cuerpos al chocar uno contra el otro, sonidos que entre mezclaban con los dolorosos quejidos de Gabriela cuando sentía entrar en su orto ese grueso palo caliente que le metía el hermano de don Cipriano.

El tanto don Pedro por su parte se deleita mirando el espectacular cuerpo del cual estaba gozando, a la vez que escuchaba muy levemente los gemidos que salían de aquellos exquisitos labios de ensueño.

Pasados unos buenos minutos el cuerpo de Gabriela ya daba cuentas que ella estaba hecha para ser hembra, ya que de tantas metidas y sacadas su sistema nervioso ya le otorgaba ricas sensaciones al interior de su propio trasero, además que con esa dura estaca que la seguía perforando sin compasión aquellas sensaciones se multiplicaban y ya se ramificaban en todas direcciones por dentro y por fuera de su cuerpo.

La rubia ya estaba entregada, ahora era ella quien se meneaba deliciosamente con su cintura y trasero en eróticos desplazamientos de retroceso y avance con la única decisión de comerse por detrás toda la longitud y grosor de la gran verga de su nuevo macho.

La casada ya gemía de placer puro y autentico reconociendo que le encantaba que se la encularan todas la veces que quisieran.

Y el viejo mecánico se daba cuenta en el estado en que tenia a la puta de Gabriela, por lo que se dio a darle una acelerada sesión de bestiales apuntaladas por el culo con la sola intención de despedazárselo para que nunca más se le olvidara que él se la había enculado.

En eso estaba el vejete cuando se desconcentró al escuchar un molesto ruido que venía del velador de la rubia, y ella estaba tan caliente que ni siquiera se daba cuenta de esto, el mecánico como pudo estiró su mano y tomó desde el bolso el celular de Gabriela que no paraba de vibrar dándose cuenta de que quien llamaba tan insistentemente a esas horas era el chango, así que para que ese pendejo viera en que estaba la rubia a esas horas ni se la pensó para darle al botón contestar y simplemente lo arrojó en la cama quedando este a la altura de las chichotas, ya imaginaba la cara del chamaco cuando cayera en cuenta que era él quien ahora se cogía a la rubia.

(Unos minutos antes en la casa de la señora Ernestina)

Toda la familia estaba ahí reunida viendo como seguía la complicada salud de don Cipriano, había sido una noche infernal desde que se lo habían traído del hospital, solo entraban a su habitación de una sola persona, y el viejo mecánico no paraba de llamar a Gabriela, ante la atónita mirada de su esposa.

–Changooo…! donde está el chango…!!!, -bufaba la vieja Ernestina en una oportunidad que venía saliendo de la habitación de donde estaba el enfermo.

–Que pasa mi jefa aquí estoy, -le decía el chamaco que apareció desde la cocina, la casa estaba repleta de gentes.

–Entra a la habitación, Cipriano ahora te está llamando a ti.

El chamaco ni se la pensó para ir a acompañar a su jefe de toda la vida ante las miradas de todos los familiares que lo vieron ingresar a su habitación.

Una vez ya estando a solas con su jefe el chamaco lentamente se acercó al lecho del enfermo notando que este lo miraba como si quisiera hablarle algo…

–Dígame mi jefe, que es lo que desea?, -le consultó con sus ojos bañados en lagrimas.

–Chan… gooo… quie… rooo… ha… blarrrr… con Ga… brie… laaaaa, -el viejo estaba con su garganta reseca y apenas hablaba.

–Pero mi jefe eso es imposible, aquí nunca la dejaran entrar…

–Tu… te…le… fonoooo… lla… ma… la… de… tu tele… fonooo y… me… lo po… nes… al… oi… doooo… quie… ro ha… blarle…, -insistía pesadamente el Don.

–Ay mi jefeeee… ps… claro no faltaba masssss…!!!

El chamaco nerviosamente saco su teléfono de su bolsillo, buscó el numero de la rubia y le dio a la tecla de llamar, este daba tono insistentemente pero nadie contestaba, y justo en el momento en que ya pensaba colgar se dio cuenta que la señora Gabriela por fin le contestaba, así que apenas eso sucedió, le puso el teléfono al oído de su jefe ajustándoselo en una almohada y el retirándose un poco mas atrás para que él hablara más tranquilo con su mujer, el chavo desconocía que quien le contestó el teléfono de la rubia había sido don Pedro.

–A…loooo… Ga… brie…laaaaa…?, -lo único que pudo escuchar el infartado viejo fueron unos difusos gemidos femeninos que le sonaban conocidos.

Pero el teléfono estaba debajo de las tetas de la rubia mientras se la estaban culeando infernalmente. En esos momentos don Pedro que estaba caliente hasta la locura con esa perra que ahora aullaba de puro placer, le preguntó a viva voz para que el chango escuchara:

–Te gusta mi verga putaaaaaaa…????!!!!!

–Siiii…!!!!!, don Pedrooooooo me encanta su vergaaaaaaa…!!!!!, -gritó Gabriela muy segura de su respuesta y claramente,

–Te gusta que te den por el culooooooooo…!!!!

–Siiiiiii es rico que a una se la enculennnnn…!!!! esto es ricooooo…!!!! ricooooo…!!!! ricoooooo…!!!!

Don Cipriano escuchaba atónito como su hermano se estaba cogiendo a su mujer, aun en su estado él quiso oponerse a lo que estaba sucediendo al otro lado de la línea, asi que en forma desesperada para su estado se daba a decirle:

–Ga… brie… laaaa… no… no… lo… ha…gasssss…, -balbuceaba en voz baja el enfermo ahora con sus ojos llenos de lágrimas.

Mientras tanto al otro lado de la línea la tremenda enculada continuaba:

–Jajajajajaja…!!!!!, -reía escandalosamente don Pedro, –Sabía por mi hermano que eras puta y perra a la hora de culear… jajaja, pero nunca me imaginé que tantooo…!!!!!!, realmente me sorprendes Gabrielaaaaa…!!!!

–Métamela don Pedrooooo…!!!! métamela con mas fuerzas por el culoooooo…!!!!!

–Pues toma zorra asquerosaaaaa…!!!! Ahora quiero que me digas quien te culea mejor, yo o Ciprianoooo…!!!!

–Por supuesto que Usted don Pedroooooo…!!!! Usted es mas hombreee…!!!! Mas machooooo…!!!!, y lo mejor de todoooo… Usted la tiene más grandeeeeee…!!!! Uffffff…!!!!! Me corrooooo por el culooooo Donnnnnnnn…!!!!!

Por su parte el infeliz de don Cipriano escuchó todo eso diciendo con un hilillo de voz desesperada:

–Noooo… Ga… by… Gaby… Ga… by… noooooooo…, -y cuando por fin escuchó que la rubia estaba acabando por el culo porque sencillamente Pedro la tenía más grande que la de él en su conciencia se dijo:

–Así que esto… esto es lo que se sienteeee…, -para luego pronunciar por última vez en su vida: –Ga… Ga… brie… laaaaa…

Fue en ese mismo minuto siendo ya las 10:45 de la mañana cuando se produjo el deceso de Cipriano Ventura. Según el médico que certificó su muerte el paciente antes de morir había sido atacado por una seguidilla de pre infartos, pero el que terminó por reventarle el corazón fue el último, el mismo que sufrió en el mismo minuto y a la par de cuando Gabriela se estaba corriendo por el culo, claro que esto último el médico no lo sabía.

En la casa del finado ya para ese mismo medio día estaba todo preparado para los tres días de velatorio del mecánico para después ir a dejarlo al campo santo, su féretro estaba ubicado al medio de la casa lleno de velas, flores e imágenes de santitos y vírgenes, ahora sí que no cabía nadie en la casa debido a toda la gente que había llegado despedir al difunto.

Mientras en la casa que había sido su hogar, la rubia ajena a todo eso y sin tener ni la más mínima idea de que don Cipriano había muerto ese día, ella desvergonzadamente se mantenía completamente desnuda y sudada abajo del cuerpo de don Pedro en la posición del misionero, su rostro era de una seria calentura mientras la ensartaban, y sus muslos se mantenían bien abiertos y se movían al mismo ritmo en que el mugriento vejete la clavaba con ferocidad, ya que este iba por la segunda cacha consecutiva que le ponía por la zorra después de habérsela enculado.

(Continuará)