GABRIELA 10 – 2ª TEMPORADA
Cesar quien se quedó gesticulando y mirando en todas direcciones pensando y repasando aquellas frías y humillantes palabras que escuchó desde los mismos labios de Gabriela, quien fuera hasta hace poco rato su compañera para toda la vida, sintió como un fraternal abrazo de su amigo Armando lo tomaba en clara señal de hacer abandono de aquel terrible taller mecánico en donde lo acababan de mandar a la mismísima verga.
Destrozado y humillado solo se dejó llevar, ya estando en la salida del taller una vez más quiso mirar y convencerse que todo esto no era verdad, pero sus doloridos ojos vieron nuevamente la cruda realidad, vio como una mimosa Gabriela ya se encontraba en los brazos de aquel miserable sujeto, ella le devolvió la mirada a Cesar con sus azules ojos, y siempre mirándolo llevó sus labios a los del mecánico, para luego simplemente cerrarlos y comenzar a besarlo con verdadera pasión.
Cesar se fue destruido.
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Preámbulo
Era viernes y el siniestro de don Pedro tenía su día libre, para esa misma tarde pensaba darle conocimiento a su mujer, así se refería el vejete cuando pensaba en la colegiala que se había encontrado, le diría a ella que para esa noche debía llevarle a la feria a su amiga, la pendeja rubia y con cara de viciosa que él había visto aquella lejana noche en que el abordó a la escultural colegiala detrás del toro mecánico.
Mientras pensaba en todo esto estacionaba su cacharriento automóvil a media cuadra del Pie Grande, ya que debía coordinar también con su hermano tan delicioso asunto a pesar de ya haberlo hablado telefónicamente.
Aun no era medio día, y el viejo ni se imaginaba la traumática experiencia que estaba solo a segundos de vivir.
Una vez fuera del carro se encamino por la angosta vereda de la calle en dirección al taller, y cuando ya solo estaba a pocos metros de llegar a los gruesos portones de este casi se fue de culo por la fantástica visión con la que se topo su lujuriosa y perversa mirada.
Ante él y a solo tres metros de donde estaban ellas se quedo estático, boquiabierto y casi babeando. Vio que estaba María con un bikini color blanco y con zapatillas con taco, al lado de ella había un equipo musical en el cual unos grandes parlantes negros retumbaba una alegre música reggaetón.
Su sobrina política meneaba sugestivamente sus caderas al ritmo de aquella perversa música, pero lo que lo dejo casi al punto del ataque cardiaco y de la insania fue ver con sus propios ojos a una tremenda mujer rubia de pelo alisado hacia un lado de su cara y de ojos azules que también acompañaba a María vestida solo con un minúsculo conjunto de dos piezas.
Era una hembra soberbia y con un cuerpazo imponente, según decretaba el lujurioso viejo que no sabía quién era esa hembra, y menos imaginaba que aquella nórdica Diosa estaba en real estado de embarazo, en su plano vientre aun no se apreciaba ningún vestigio de la reciente concepción.
El exaltado y caliente vejete solo veía que aquella despampanante rubia aparte de estar endemoniadamente buena tenía también una mirada transparente, se decía en forma alterada y para sus adentros, de esas mismas miradas que a él le gustaba envilecer.
Mientras don Pedro se encontraba en tal estado de impúdica abstracción libidinosa y calenturienta, Gabriela solamente movía sus hermosas rodillas muy levemente siguiendo el ritmo del alegre tema reggetonero, aun no se daba cuenta de la presencia de tan vulgar sujeto.
El viejo no atinaba a nada solo se quedo mirando a aquella impresionante mujer de cabellos dorados que también vestía un traje de baño de dos piezas color rojo, y que este era de por si pequeñísimo, mucho más que el de su sobrina, y que se gastaba unas tetas de infarto, la parte inferior de aquel endiablado traje de baño apenas alcanzaba a tapar el tajo de carne que poseía aquella celestial criatura con un cuerpazo  de hembra hecha y derecha se decía el viejo para sus adentros y en forma escandalizada. Sus ya resquebrajados ojos que no se cansaban de examinar cada centímetro de sus curvas notoriamente se le iban inyectando en sangre a medida que recorrían y se devoraban las líneas de tan impresionante hembra.
Don Pedro secándose las babas de su boca con la manga de su percudida camisa y tras haberse recuperado del primer impacto, se fue acercando para comprobar el mismo que lo que estaban viendo sus ojos no fuese una ilusión óptica mientras no paraba de comerse con la mirada a semejante monumento de mujer. Su verga había reaccionado al instante y sentía como esta se le iba parando mientras él no paraba ni se cansaba de devorársela.
Esa hembra era toda una Diosa se decía ahora relamiéndose con la lengua sus resecos labios a medida que avanzaba hacia ella recorriendo cada parte de aquel soberbio cuerpazo que se gastaba la muy desgraciada se decía y se volvía a repetir.
–Pero que es lo que tenemos aquí…?, fue lo único que atino a decir, claramente dirigiéndose a su sobrina tras escupir hacia un lado de donde estaban las edecanes, pero sin quitar su caliente mirada del cuerpo de la atrayente rubia mirándola de pies a cabeza una y otra vez.
Gabriela cuando se sintió observada por don Pedro desconociendo que él era su cuñado, sintió miedo por la atrevida y desvergonzada forma en que este la miraba, ese tipo tenía cara de delincuente o de psicópata, se decía, además que notaba como este no paraba de observarla en forma lasciva y lujuriosa según ella misma lo sentía.
La avergonzada hembra se sintió intimidada ante la presencia del tan descarado viejo, aquella extraña forma en que este no paraba de comérsela una y otra vez la estaban poniendo más que nerviosa. Lo vio todo traspirado como venia, el tipejo aquel también era mecánico pudo dilucidar al caer en cuenta que este traía puesto un overol de trabajo pero la parte superior del engrasado mameluco lo traía amarrado a su cintura, y por encima una mugrienta camisa toda gastada y percudida, unas oscuras manchas de sudor pegadas en esta así lo demostraban, además  que no combinaba para nada con su atuendo de trabajo.
A pesar de no ser tan corpulento, la rubia veía que este tenía una prominente panza caída, y los pellejos sueltos de su cara lo hacían ver si como ese hombre estuviera deshidratado, con una barba sin afeitar de unos buenos días más lo asemejaban con un viejo drogadicto, o un ex carcelario, que con un buen hombre de trabajo.
La casada al estar mirando a tan asqueroso sujeto creyó ver en su mirada un brillo extraño pero que de alguna parte le era conocido o familiar, ahora este le sonreía burlonamente, sonrisa que también ya creía haberla visto en otro lugar, mostrándole unas encías casi despobladas de dientes, solo se veía una que otra pieza dental en pésimo estado y de color café bien oscuro, aparte de lo anterior además este mugriento tipejo tenía en una parte de sus encías una masa ennegrecida como si aquella parte de su boca estuviese en total estado de pudrición.
Y justo cuando María, que sabía muy bien de quien se trataba este personaje, y en el mismo momento en que le iba a explicar la situación a Gabriela y al vejete quien este último no se cansaba de comerse a la ya exasperada rubia, un automovilista toco la bocina de su carro para que le llevaran uno de los folletos con los precios del Pie Grande así que la chica se tuvo que alejar para ir a intentar captar un futuro cliente para el taller, por lo que la dorada edecán se tuvo que calmar para intentar ser ella la dueña de la situación, después de todo este hombre era otro de los tantos que se le acercaban para hacerle preguntas de repuestos y precios, así que luego de tragar saliva le dijo,
–Buenas tardes señor… reciba un folleto con nuestros precios, son muy económicos y contamos con los mejores mecánicos de la ciudad…, le dijo la casada con su blanca y encantadora sonrisa de siempre, confundiendo a su casi cuñado con un cliente. (Ojo que a estas alturas de la historia, Gabriela aun es la mujer legítima de Cesar, aunque separada de hecho)
El viejo que tampoco la conocía se quedo sin habla, pero de donde había sacado su hermano a semejante pedazo de hembra para que zorreara en su taller!?, se preguntaba una y otra vez, y ya no respetando ningún signo de civilidad, el viejo le contesto tal cual como él era, en la forma más vulgar y pelada de como él estaba acostumbrado a tratar mujeres de aquel calibre,
–Cuanto me cobras por dejar esta chingadera de folletos y mamadas de repuestos para que nos vayamos a acostar ahorita mismo pendeja…?, jejejeje… le decía y reía sin parar de recorrerla en forma calentona de pies a cabeza.
Gabriela quedando casi en estado de shock por semejantes peladeces, solo se dio a gesticular con su boquita pensando en aquella infame propuesta que le hacia  ese horrendo viejo. O sea, desde que trabajaba de edecán en el  Pie Grande por solicitud del hombre que le había enseñado a conocer el significado del amor verdadero según ella, habían sido mucho los hombres que la cortejaban con palabras halagadoras, unas mas subidas de tono que otras, pero ninguno le había dicho abiertamente que se fueran a acostar por dinero, ni siquiera don Cipriano fue tan pelado y ordinario cuando recién la conoció, pensaba una  y otra vez.
–Señor no me mal entienda… yo solo le estoy ofrec…
–Yo no mal entiendo nada zorraaaa…!!!, le bufo el vejete no dejándola terminar de decir lo que pensaba la rubia de todo aquello, para luego continuar, –Por lo general ustedes las edecanes siempre se van a acostar a escondidas de todo el mundo con los clientes por un buen dinero, pero si mira nada mas… esos trapitos apenas te tapan la concha…jajajaja!, si casi estas encueradaa…! y ahora te vienes a dártelas de decentita putaaaa… anda… dime… cuanto me cobras por la hora??!!!, y diciendole esto último con total propiedad poso una de sus descascaradas manazas en el soberbio culo que se gastaba aquella exquisita Diosa.
Gabriela al sentir esa grasienta y caliente mano en una de sus nalgas se separo en el acto diciendole,
–Noooo…! que haceeee…? no me toqueeeee…!!, le exclamo la rubia cuando en forma totalmente escandalizada le retiro bruscamente la mano de su cuerpo retrocediendo un par de pasos para ponerse a salvo, y justo en el momento en que el salvaje viejo que ya estaba caliente hasta la locura con el solo hecho de estar ante tan soberbia yegua, y cuando este ya se iba a abalanzar para abofetearla por quisquillosa llego junto a ellos María quien camino rápidamente al lugar en donde estaban una vez que había visto y escuchado como su tío Pedro intentaba propasarse con su amiga.
–Déjela tranquilaaaa…! como se atreve a tratarla de esa forma… acaso no sabe quién es!?, le pregunto casi gritando la aleonada chamaca al animal de su tío una vez que se interpuso entre este y Gabriela,
El viejo mirando a su sobrina en forma bestial solo le contesto…
–Jajajajaja…! es solo una puta…! igual que tu encuincla de mierda…!!, y no te metas en mis asuntos zorraaaa…!, esta hembra necesita que le metan la vergaaa…! si así cómo anda vestida lo anda pidiendo a gritos, jajajaja!!!
–Ella es la pareja de su hermano… su cuñada, como es que no lo sabe…!?, María sabia que el viejo ese era bravo y caliente, y que si no lograba contenerlo lo más seguro era que este sería capaz hasta de violarse a Gabriela en algún momento igual como lo había pensado su otro tío al principio.
El viejo una vez que escucho lo que decía su sobrina se quedo mirando a esa extraña mujer rubia que aun respiraba aceleradamente producto del impacto emocional en que este la había dejado. Así que esta era la hembrita por la cual su hermano se había separado?, se preguntaba a la vez que le daba toda la razón ya que la otra mujer que había tenido por cuñada era bastante fea, además que desde hace rato que estaba pasada en años. Tenía muy buen gusto el muy desgraciado reía pensando para sus adentros sin dejar de mirar burlonamente a la rubia y a su sobrina, como también se preguntaba que como la había hecho el muy hijo de puta para dejarse aquel tremendo pedazo de mujeron para él solo, y mientras más pensaba en el asunto la situación más lo calentaba, decidiendo que el también quería culearsela, total… si la rubia esa había sido capaz de coger con su hermano a espaldas de su marido tal como le habían contado, porque no podría hacerlo ahora también con él?, pensaba y se preguntaba don Pedro en forma desquiciada, así que desde ya se dio a trazar su plan para ver si podía lograr algo con la nueva vieja de su hermano, sería un trabajo difícil pero no imposible se dijo finalmente, hasta que se dio a contestar,
–Jajajajajaja…!! Si claro ya me habían llegado los rumores, jejejeje, pero por lo que yo sé mi verdadera cuñada está en su casa tranquila, esta es solo una zorra mas de las que se ha pisado el buen Cipriano, tarde o temprano la abandonara y volverá con su verdadera mujer, o sea, con su esposa legal. Dijo esto último siempre mirando a la rubia esperando ver cuales serian sus reacciones.
–No le hable así viejo desgraciado…!!, mi tío Cipriano se separó y ahora vive con Gabriela…
María quien ya estaba acostumbrada a tratar con viejos pelados se daba a defender a su amiga ya que por mucha personalidad, educación y carácter que ella tuviera no estaba acostumbrada a que la tratasen tan vulgarmente como lo estaba haciendo su otro tío.
–Jajajaja… Gabriela?, así se llama esta peuca!? con solo escuchar su nombre más se me para la verga, jajajaja!!!!, se burlaba el viejo quien al decir lo último mencionando el nombre de la rubia este en la forma de lo más vulgar se agarro el paquete con una mano moviéndola con firmeza para que ambas mujeres lo vieran, para luego continuar con sus salidas apreciaciones, –Tal vez este pendejo por ahora la tenga como su zorra oficial… pero no será por mucho tiempo sobrina… mi hermano tarde o temprano volverá con tu tía, y esta ramera tendrá que buscarse otro lugar en donde ir a hacer sus puteadas, jajajaja…
–Le digo que se calle…!!!, le decía María mirando al vejete y a Gabriela quien esta ultima ahora estaba con sus manos en la cara perceptiblemente llorando debido a todas esas palabras que salían de la boca de aquel ordinario sujeto que recién se enteraba que era el hermano de su macho, además por la conmoción de haber sido manoseada por este mismo.
–Ya… ya… no tengo tiempo para ustedes par de zorras, donde esta Cipriano?, tenemos un negocio para esta noche y vengo a confirmar con él.
Don Pedro había determinado que por ahora con eso ya era suficiente, se había encargado de dejarle bien claro a la rubia que para él y su hermano ella era simplemente “la otra”.
–Está en su oficina…, le contesto María, –Pásele… pásele, que aquí solo está gastando aire…
–Cállate pendeja atrevida…!, recuerda que fui yo quien te enseño a ponerte las toallas higiénicas en la concha, jajajaja…!!!, y tráele agua a esa puta que está llorando solo porque uno le dice unas cuantas verdades, jajajaja…!!!
El vejete una vez de haber terminado su bombardeo de leperadas simplemente se fue a encerrar a la oficina de su hermano a beber cervezas con él mientras se ponían de acuerdo para la agitada noche que les esperaba.
–Tranquila amiga… no le hagas caso y tampoco le tengas miedo, el es mi tío Pedro… siempre es así, pero en el fondo no es tan malo, veras que solo te trato así porque aun no está acostumbrado a verte.
–Gracias María… tú has sido una muy buena amiga… siempre estás ahí para ayudarme…, le decía la rubia secándose las lagrimas con un pañuelo desechable, –Además que la culpa es mía, yo ni siquiera debería estar trabajando de edecán en mi estado.
–Ahhhh… no seas tonta Gabriela, si ni siquiera tienes el mes y medio, no se te nota nada aun, si eres preciosa!!!, le decía la chica intentando levantarle el ánimo, –Mira vete a la casa… yo me encargo sola este día de repartir los folletos, y ya para el lunes estarás más tranquila.
–Crees que deba decirle de lo sucedido a Cipriano…?, le consulto una confundida Gabriela a María,
–Mmmmm… Creo que no es buena idea, ellos son hermanos y siempre se han llevado muy bien, para que crear un escándalo si en el fondo no te hiso nada?, así que tranquila… veras que desde ahorita que sabe quién eres ya no te molestara mas.
–Bueno… creo que tienes razón, e intenta no comentarlo con nadie, entonces me voy a cambiar ropa, tú explícale a tu tío que me retiré por haberme sentido mal…
–No te preocupes yo me encargo.
Y así fue como la rubia aunque en forma inconsciente ya comenzaba a ocultarle cosas al hombre con el cual no debería existir este tipo de situaciones ¿Habría sido esta omisión de información otras de sus estupideces?.
Gabriela… una adorable mujer ex-casada 10
(A un par de semanas de cuando a Cesar lo mandaron a la mera verga)
–Que es eso que me dices pendejo…!? Como es eso que no puedo intimar con mi mujer…!!??, -le gritaba como un energúmeno el viejo Cipriano al joven médico que atendía a Gabriela de su embarazo.
–Se… señor por favor cálmese, yo no he dicho que no puedan hacerlo… simplemente no es recomendable debido al resultado de los últimos exámenes que le hemos tomado a su pareja.
El feroz mecánico pareció enardecerse aun mas al escuchar como ese imberbe medicucho se refería hacia su hembra, por lo que en forma aun más encolerizada se dio a contestarle,
–A mi mujer pendejooooo…!, lo oyes…!? A mi mujerrrrrrr…!!!, le aclaraba el vejete, rugiéndole como un verdadero animal haciendo con esto que el profesional quedara casi enterrado en su asiento de doctor.
–Bueno… como Usted diga…!, el caso es que los resultados que le tomamos a su mujer no salieron muy buenos que digamos, no es nada grave… pero lo mejor es tomar ciertas precauciones, -el ginecólogo estaba muy asustado por la reacción del esposo de su atrayente paciente.
–Pus tómaselos de nuevo idiota…!, y has bien tu trabajo hijo de la chingadaaa…!, hijo de la gran putaaaaa…!!!!, -bufaba el mecánico inclinando su cuerpo en el escritorio del galeno al reaccionar negativamente ante el diagnostico e instrucciones medicas.
Nuestra rubia quien estaba sentada a un lado de él temía que en cualquier momento su macho fuese a degollar o desollar vivo al asustado y joven profesional de la salud, así que se dio a intentar calmar a su hombre hasta que logro sacarlo de la consulta médica.
Una vez que ya estuvieron arriba de la camioneta una muy complacida Gabriela se daba a calmar las aguas. Para ella era muy halagador para su ego femenino que su macho se pusiera en tal estado de furia al enterarse que no podría cogérsela quizás en cuanto tiempo de la forma como a él le gustaba tanto.
–Es que ese desgraciado no sabe hacer su trabajo…!!!
–Cipriano… tranquilízate, jijiji, a mí tampoco me gusta mucho la idea de que no podamos hacer el amor de aquí a que me mejore, pero tú sabes que es por el bien de nosotros tres, le dijo la rubia claramente también refiriéndose a su mas que embarazoso estado.
–La mera… es que no sé si me podré aguantar a estar sin culear por tanto tiempo nalgona…!, si recién tienes poco más del mes y medio, además que ni siquiera se te nota el abultamiento en la panza, que hay de malo que te revuelques conmigo hasta un tiempito más!?
–Ajaaa…! no, no, no… Eso sí que no…! Usted ya escucho al médico y fue clarito, podrían surgir complicaciones si no tenemos cuidado, pero cuando ya salgamos de esto podrás tenerme todo lo que quieras, jijiji, -le decía Gaby abrazándose a su ancho pecho en forma mimosa. (La casada aun no se acostumbraba a tutearlo y había ocasiones en que aun lo trataba de Usted o de Don)
–Tienes razón culona, pero me cuesta conformarme con eso, y ahora como le haré para remojar la verga!?, jajajaja, dijo finalmente el viejo conformándose a medias y a la misma vez que echaba a andar el motor de la camioneta pensando ahora en María y en las colegialas esas que a las semanas de haberlas violado entre él y su hermano las habían llevado a hacerle una candente visita al negro Felipe dejando así saldada para siempre la deuda contraída con el delincuente de su amigo.
(2 meses después)
Desde aquel día del fatídico diagnostico medico la rubia se vio obligada a disminuir sus visitas al taller, aunque este poco a poco comenzaba a levantarse debido a la nueva administración que se llevaba con la inclusión de Gabriela en la parte administrativa. Lo malo del asunto era que su odioso cuñado desde ese tiempo y de cuando la había tocado a las afueras del Pie Grande extrañamente comenzó a dejarse caer en este en forma más seguida.
Claramente ella se daba cuenta de la lujuriosa forma en que este viejo miserable y recién aparecido se la devoraba en cada oportunidad que se lo encontraba, ya que fueron muchas las situaciones en que este abiertamente la desnudaba con solo mirarla con sus aborrecibles ojos y con esa asquerosa sonrisa desdentada que se le dibujaba en los pellejos de su cara cuando ella deambulaba por el taller atendiendo tareas administrativas o en lo que fuera, sumado a las continuas peladeces de grueso calibre que este le murmuraba por lo bajo cada vez que tenía la oportunidad.
Don Pedro por esos días en su ansioso afán de querer llegar a beneficiársela bajo cualquier costo se vio en la obligación de buscar aliados en la causa, ya que debido a las reacciones de su casi cuñada estaba por adivinar que ella podría hablar con su hermano sobre los acosos por parte de él, y si eso ocurría hasta ahí  no más le llegaría su plan, aunque desde luego tenía varios, pero no quería empezar desde cero más de dos veces, a lo que también se sumaba que la mujer de su hermano no le daba cabida para el acercarse más a ella, o en otras palabras, Gabriela desde el día en que el asqueroso de don Pedro le había tocado el trasero a la mala, se encargo de tenerlo a la raya, para que el viejo no se acercara a ella más de lo debido.
Pero don Pedro ya casi estaba enloquecido de calentura contenida por los tremendos deseos que tenía por acostarse con la hembra de su hermano, por lo que decidió ya ir entrando a tierra derecha, quería cogérsela ya!.
En una oportunidad en que Gabriela lucía un exquisito vestido negro de similares características al que ocupo en la última fiesta que hiso en su departamento de casada, claro que este era un poquitín más holgado que el otro debido a su estado, fue el momento preciso que escogió el vejete para abordarla, ya era más de medio día y los mecánicos de un momento a otro se irían a almorzar.
La rubia venia llegando al taller con su natural y femenino caminar mejor que el de una modelo de pasarela pero con un fajo de facturas entre sus delicados brazos las cuales serían llevadas a la contaduría, y estando el lujurioso de don Pedro reparando un motor de los juegos de la feria, (ahora extrañamente los llevaba al taller de su hermano para repararlos) este sin importarle su ya más notorio estado, como tampoco le importó la gran cantidad de mecánicos que a esa hora trabajaban al interior del taller, aun así estaba presto a soltarle otra de sus tantas partidas de peladeces.
El lujurioso viejo estando casi embobado mirándola como ella se acercaba cadenciosamente meneando sus caderas, y poniendo una pierna delante de la otra por cada paso que daba se preguntaba que como esa yegua estando con más de tres meses de embarazo aun conservara su cuerpo totalmente antojable a pesar de que ya su vientre comenzaba a pronunciarse visiblemente, hasta sus tetas parecían haber crecido más de lo debido, si hasta daban el aspecto a estas alturas de ya encontrarse desbordantes de leche, se decía para sus adentros y en forma lujuriosa. Hasta que ya deseando estar él en el lugar del afortunado de su hermano no se aguanto más así que le soltó lo que su desequilibrada mente le dictaminaba en aquellos deliciosos momentos:
–Ufff que buena estas zorra… como haces que se me pare la vergaaaa…! Y qué rica te ves con esa mamada de vestido negro…!!, fue lo primero que le soltó el viejo mientras se pasaba la lengua por sus labios no cansándose de admirarla en forma calentona y para luego continuar, –Estas tan rica mamacita que te comería todita, así tal como estas… no me importaría después estar cagando tela negra por todo un mes, jejejeje…, le dijo mientras llevaba su lujuriosa mirada en todo su cuerpo a medida que iba pasando aquella hembra que con su exuberante belleza llamaba a cualquiera a cometer cualquier tipo de locura sin importar consecuencias.
La atractiva rubia que no había tenido idea que en el trayecto en que se dirigía desde su casa a la oficina de su macho se iba a encontrar con el ordinario de su casi cuñado, solo se dio a apurar su cadencioso caminar mientras que a sus oídos llegaban las vulgaridades que don Pedro le decía, por lo que cuando ya casi había pasado por al frente del mesón en que estaba trabajando el ordinario vejete se dio a contestarle en forma aireada,
–Viejo pelado… Es Usted un asqueroso…! Fue lo único que atino a decir la enfurecida hembra a la vez que a raíz de semejante abanico de leperadas que venía soportando desde hace algún tiempo decidía hablar lo antes posible con don Cipriano de lo desagradable que se comportaba su hermano cada vez que hacía su aparición para el taller, mientras a sus espaldas escuchaba los últimos piropos que le regalaba su vulgar admirador mientras este le miraba aquellas paradas y redondas nalgas que la rubia le enseñaba con su femenino caminar,
–Ay rubia… que suertudo es mi hermano, como meneas esas nalgotas para  que te las vean… con ese culazo que te cargas de seguro que debes cagar bombones de los más finos…, jajajaja…!!!
En ese momento fueron varios los mecánicos que ya se habían percatado del advenimiento de la mujer del jefe, aun así no pudieron evitar reírse de las salidas palabrotas del familiar de este ultimo que le valía una verga que  aquella atrayente mujer embarazada fuese la hembra de su hermano.
Una más que irritada Gabriela como pudo llego hasta la oficina interior del taller, pero al ingresar a esta vio que solo se encontraba María revisando una documentación que también sería llevada para la contabilidad,
–Que hay Gaby… buscas a mi tío?, le consulto la nerviosa chamaca a su amiga una vez que la vio cerrar la puerta,
–Si… la verdad que le traía estas facturas que ya están revisadas… sabes donde esta Cipriano?… necesito hablar con él en forma urgente.
María se dio cuenta en el acto que Gabriela estaba de mal humor por algo, ya que el tono de su voz no era el mismo de siempre, y recordando la conversación que esa misma mañana había tenido con su tío Pedro se dio a calmar a la rubia para que ella no le dijera nada a su otro tío, el viejo había sido claro y enfático con ella y por lo mismo ya creía saber el porqué del estado de ánimo de la rubia.
(Dos horas antes en la misma oficina donde se encuentra María y Gabriela)
–Pues debes convencerla que sería una idiotez decirle a Cipriano que yo la molesto, jejejeje…
–Pero entonces ya no la moleste mas, y asunto arreglado, no entiendo su afán de querer indisponerla cada vez que la ve, -María le hablaba al vejete sin despreocuparse de ordenar la documentación de la oficina.
–No lo entiendes…!?, entonces te lo diré de una para que me entiendas mejor, jejejeje, la verdad sobrina es que quiero meterle la verga…! Jajajaja…!!, Lo entiendes ahorita…!?, -don Pedro le soltaba crudamente a María las calientes intenciones que tenia con su casi cuñada.
–Pero tío… como se atrevería a hacerle algo así, si es su cuñada… y como no respeta su estado…!?.
–Pus no está muerta… ella cogió con Cipriano estando casada, no veo porque no podría hacerlo conmigo también, no crees!?, jejejeje… Vamos, me ayudaras con lo que te estoy pidiendo…!?
–No lo creo… yo no podría hacerle eso a Gabriela… ella… e… ella… es mi amigaaa…!, -la edecán aun no se convencía que su tío Pedro tuviese tal atrevimiento,
–Me vale que seas amiga de esa yegua…!, pero bien… si no quieres ayudarme… ahorita mismo le contare a esa adultera zorra que tú te has acostado con su hombre por dinero, jajajaja…!!!
–Como se le ocurre chantajearme de esa forma viejo desgraciado…!, -María junto con ponerse de pie casi le grito al despreciable de su tío ante tan descaradas solicitudes y amenazas, –Además… además… que eso fue antes de que ella estuviera con el…
–No me importa pendeja estúpida…! ahí le veremos a quien le cree… jajaja…!!! además debes pensar en tu reputación sobrinita, no piensas acaso en el escándalo en la familia cuando tu buena tía se entere de que su sobrina favorita, la misma que ella hace un tiempo se encargo de hacerle su fiesta de graduación de la prepa se ha acostado con su marido en el tiempo en que todavía estaban juntos!?, jajajaja…!!!, yo creo que no vale la pena tanta lealtad con esa peuca, -el viejo se la estaba jugando por completo por poner a María de su parte, en su feo rostro la lascivia ya estaba remarcada por cada palabrota que soltaba, –Solo es una puta María, como no lo entiendes…!?, tu al menos lo has hecho con el Cipriano por un buen dinerito para comprarte cosas, ella simplemente lo hace por amor a la verga…! por calenturaaaaa!!!, y yo te lo demostrare que es así, jejejejeje…!, vamos ayúdame a cogérmela, solo te pido que intercedas para que no le cuente cosas a Cipriano, eso es todo… jejejeje…
La chamaca totalmente escandalizada por las nefastas consecuencias para su imagen, y en lo que ocurriría en su familia si a su tío se le llegaba ocurrir abrir su hedionda bocota muy en contra de su voluntad accedió a la que este le solicitaba. Se daba cuenta que una vez más atentaría contra Gabriela y que lo más lamentable de todo era que ahora ni siquiera podría contar con la ayuda del chango, como había ocurrido en la oportunidad en que su tío Cipriano había urdido una situación similar para poder cogerse a la rubia por aquellos tiempos, así que a sabiendas que ya no tenía más alternativa le dio su respuesta a su tío Pedro,
–Está bien… le ayudaré en lo que pueda, pero no me pida nada más porque no lo haré… me escuchó!?
–Sale y vale pendeja…! Y no te preocupes, solo conténmela, de lo de más me ocupo yo…!, verás que esa yegua en un tiempo más terminará feliz de la vida puteando para mí en la esquina más vulgar de este sector, tu mismita la veras en las noches saliendo toda culeada de cualquiera de los callejones cuando te retires del trabajo y te vayas para la casa, jejejeje… la emputeceré sobrina, jajajaja…!!! Tal como lo hice con tu amiga la pelirroja, te acuerdas!?, lástima que la hayan matado en un ajuste de cuentas por un poco de droga, jejejeje…
–Ya tío… ya cállese y por favor déjeme sola… le ayudare en lo que me está pidiendo… pero solo déjeme tranquila… -Le dijo la chamaca tapándose los oídos con sus codos apoyados en el escritorio para ya no escuchar todas esas atrocidades que la entristecían a más no poder.
María recordaba claramente como su tío se había encargado de envilecer a su mejor amiga de la infancia cuando esta había cumplido los 18 años, y como por culpa de este a ella se la habían despachado en un confuso incidente nocturno en que las autoridades declararon que se debió a un ajuste de cuentas entre putas de baja calaña.
(Nuevamente en la oficina pero ahora con Gaby y María)
–Ehhhmmm… mi tío Cipriano salió a terreno con el chango, llegarán después de la hora del almuerzo.
–Bueno aquí te dejo las facturas que estaban esperando. Por ahora esperare a tu tío acá en la oficina, -dijo finalmente la rubia a la misma vez que acomodaba una silla y que por su actitud daba a entender que de ahí no la movían ni a palos hasta que no llegara su macho para hablar con él.
María muy a su pesar aprovechó ese momento para ver si podía hacer algo por su otro tío.
–Gabriela a ti te pasa algo… no quieres que hablemos…?
–No es nada María, no te preocupes… no quiero que te distraigas por mi culpa, sigue en lo que estabas que yo no te molestaré, solo son cosas personales…
–Mi tío Pedro te ha seguido molestando verdad?, -La chamaca buscaba de alguna forma que su amiga se sincerara con ella.
Por su parte la rubia solo se quedo pensativa, lo cierto era que ella necesitaba hablar de la situación con alguien pero no estaba segura si sería lo más apropiado tratarlo con su joven amiga, ya bastantes preocupaciones le había causado a ella en los primeros meses de los que llevaba viviendo con don Cipriano, y a estas alturas en que los acosos y las palabrotas por parte de su cuñado habían ido poco a poco subiendo de tono sabia que ya era hora de ponerle un freno y que debía tratarlo con el hombre con el cual convivía.
–Si María…, -le contesto luego de un rato, –Se trata de eso mismo, pero creo que ya es hora de que Cipriano tome cartas en el asunto, don Pedro ya se está excediendo con sus groserías y yo no estoy dispuesta a seguir tolerándolo, así que apenas llegue tu tío la pondré al tanto.
–Mmmm… ya veo, pero crees que hablándolo con él la situación cambiará en algo?,
–Es su hermano no?, algo tendrá que decirle, el me debe respetar, además que yo no le dado cabida para que él se tome tanta confianza. En un principio no quise enemistarlos porque era yo la recién llegada, y porque ellos son hermanos, pero ya la gota a rebalsado el vaso, así que no tengo más alternativa.
–Pero Gabriela… yo creo que estas agrandando las cosas, a lo mejor no es para tanto, como te dije la otra vez, para que hacer un escándalo si al final no te ha hecho nada… no crees!?
–Nadaaaa!?, pero si me dice vulgaridades a penas me ve llegar, si ahorita mismo debe estar esperando ahí afuera para decirme quizás que tipos de cosas… Acaso lo estas defendiendo!?
–No…! como se te ocurre algo así…!? yo soy tu amiga, no lo olvides…
–Pues creo que lo estas defendiendo, o al menos así lo parece con lo que me dices…, nuestra casada miraba seriamente a la joven edecán, de verdad que le parecía si como la chica estuviese de parte del asqueroso vejete, hasta que finalmente le confirmaba sus dichos, –Lo siento María yo sé que es tu tío, y que ustedes entre todos son familia… pero ya lo he pensado y debo hablarlo con Cipriano, y no me importan las consecuencias… -terminó diciendo la rubia en forma tajante.
–Ay Gaby… insisto en que no creo que sea la mejor idea, como es que no lo entiendes!?, la joven buscaba tozudamente hacer cambiar de opinión a la rubia sin que se notara su pequeña confabulación con su odioso tío.
–Entender que María…!? Si don Pedro vez que puede me mira en una forma extraña, si hasta a veces me da la impresión que en cualquier momento me fuese a violar… yo quiero estar tranquila y su presencia aquí en el taller me pone mal. –Pero  y que es eso que yo debo entender…? aquí no hay que entender nada, así que hablare con tu tío y punto…!
–Mira Gabriela yo soy tu amiga, y no quiero que te pase nada malo, pero has pensado en cómo se podría defender mi tío Pedro si tu hablaras con mi tío Cipriano!?,
–Y que me importa a mí lo que él le pueda decir…!?, la embarazada cada vez más le extrañaba la forma en que María parecía estar interesada en que ella no hablara con su macho.
–Pus le dirá que él una vez te manoseo el trasero, y que tu no le dijiste nada, y ahí que le dirás tu a mi tío Cipriano?
–Le diré que el solo me toco y que ambas lo pusimos en su lugar, tú me apoyarías no?…
–Claro que si tonta… pero mi tío Cipri sabe que somos amigas y pensará que te estoy solapando… Gabriela no lo hables con el… no le digas nada… mi tío Cipriano es celoso y machista, y no hará responsable a mi otro tío, recuerda que ellos son hombres y hermanos al fin y al cabo, lo más seguro es que la cargara contra ti, acaso no te da miedo que te vuelva a pegar…!?, -con esto último la chamaca esperaba que por fin su amiga desistiera de sus ganas de hablar con su tío Cipriano.
–Ehhh…? Eh… El no haría eso…!, -a pesar de su respuesta nuestra casada igual pensaba en lo que le decía la chica, pero no quería reconocerlo, se negaba a recordar que su hombre, el amor de su vida, en dos ocasiones ya se la había zurrado, una vez en la asquerosa cabaña de don Pedro en donde estando ella desnuda hasta la arrastró de sus cabellos para que se dejara coger, y la segunda y más brutal fue cuando de un solo puñete en la cara le hicieron entender de que ella debía dejar a Cesar.
–Pus que yo sepa una vez ya lo hizo…! y lo hizo por celos…!!, quien te asegura que no volverá a pegarte…!?, con estas aclaraciones la joven edecán seguía intentando hacer entender a Gabriela que no debía hablarlo con su tío. Así la brecha entre don Pedro y la rubia seguiría acortándose, según el plan trazado por el maligno vejestorio.
–Tu crees que me pegue…!?, le contesto la rubia mirando fijamente a María con sus azules ojos.
–Claro que lo haría… y mi tío es rencoroso no te la dejaría pasar… lo más probable sería que te botara… quieres eso?
–Nooooo…!!!, exclamo en el acto la exaltada hembra con solo imaginar terminar su relación con don Cipriano.
–Entonces olvida eso de decirle tonterías, ya verás que mi tío Pedro luego se aburrirá de molestarte y esto quedará en el olvido,
–Pero tu tío Pedro tiene aspecto de salvaje… me pone nerviosa y ahora ultimo a redoblado sus acosos hacia mí, y no respeta mi estado, -Gaby aun no estaba muy segura de ocultarle este tipo de cosas a su macho.
–Pus déjalo que te diga cosas… acaso no te has visto al espejo…?, eres una mujer hermosa y aun así como estas de embarazada mantienes a todos los viejos del taller babeando, como no te das cuenta de eso?
–Pero esa no es mi intención… y que cosas me dices María…!?, yo solo vivo para tu tío Cipriano…!!
–Yo sé que es así… solo te hago ver las razones del porque mi tío Pedro te molesta tanto… acaso no te has dado cuenta que tu le gustas…!?
Gabriela se quedo mirando a María ya no con una mirada de amiga, sino que se puso como una energúmena con la chica, ella no era una quinceañera para tener este tipo de conversación con una pendeja de 18 años que más encima se daba el lujo de decirle que un viejo realmente asqueroso tenía pretensiones amorosas con ella.
–María creo que esta conversación esta des focalizada… yo soy la pareja de tu “otro” tío, y ni siquiera debería estar teniendo esta plática contigo,
–Pero es la purita verdad… no sé porque te enojas tanto, -Continuaba diciendo la joven ahora ordenando las facturas con sus dos manitas contra la superficie del escritorio. La chica por dentro estaba destrozada ya que ella encontraba que Gabriela tenía toda la razón del mundo pero si no evitaba que la rubia hablara con su tío Cipriano, su otro tío haría algo aun mas descabellado en contra de ella (de María).
–No me hables así…!, pensé… p… pensé que éramos amigas, decía la desconcertada embarazada mirando en distintas direcciones e intentando buscar una explicación a las extravagancias de las que le estaba hablando María.
–Y lo somos… eres tú la que esta agrandando las cosas…, -La edecán ahora miraba fijamente a Gabriela intentando adivinar cual serian sus reacciones, claramente la conversación había ido subiendo de tono.
–María sal de esta oficina… quiero estar sola…!, -le dijo Gabriela finalmente a su joven amiga, por primera vez desde que la hermosa rubia las hacía de mujer titular del mandamás del taller hacía gala de sus atribuciones jerárquicas que le otorgaban tal posición en el Pie Grande.
María quien de pronto la miro de pies a cabeza por la forma en que Gabriela la estaba abiertamente echando de la oficina finalmente le dijo,
–Solo me iré porque eres la mujer de mi tío, y te respeto por ello, pero recuerda que yo me críe en este taller, mi intención no era hacerte ver que mi tío Pedro tiene intenciones contigo, solo quiero que no te vuelvan a pegar y que no te vayan a dejar otro ojo morado con la soberana pateadura que arriesgas a que te den, pero tú sabes lo que haces, ya eres adulta.
La chica una vez que le dijo eso ultimo salió destrozada de la oficina por lo que acababa de hacer ya que estaba segura que con todo lo que le había dicho a su amiga esta no se atrevería a andar hablando cosas indebidas que podrían poner en riesgo su integridad física.
Mientras tanto afuera de la oficina don Pedro que había estado escuchando a medias la conversación que se había llevado a cabo en esta veía salir a su sobrina, por lo que no dudo en abordarla e interrogarla al respecto.
–Jejejejeje, veo que al parecer ya hiciste el trabajo  no es así zorrita!?, -le consultó don Pedro a su sobrina una vez que la vio salir de la oficina, –Que fue lo que te dijo?
–No se preocupe… estoy casi segura que Gabriela no abrirá la boca, así que puede estar tranquilo,
–Jajajaja claro que la abrirá sobrina… pero para cuando la abra será para comerse mi verga, a propósito… tu ya estás bien buena, pero no estás a la altura de la rubia, quizás para más adelante también te daré a probar de mi verga a cambio de que yo no hable con tu tía, jejejeje…
–Es Usted un desgraciado…, le contesto la chica con cara de asco.
–Jajajjaja…! todas las putas me dicen lo mismo y cosas peores, pero luego todas andan colgadas de mi verga y prestándole la zorra a tipos desconocidos para darme dinero, jejejeje tu solo te estás salvando porque eres mi familiar así que puedes estar tranquila putilla porque no te hare putear como a las demás, ahora lárgate, mas adelante te meteré la verga, mis mocos por ahora están reservados para la yegua de tu amiga, jajajajaja…!!!!
–Ni lo piense, ahora déjeme pasar que necesito un cigarrillo… ya es casi hora de almuerzo y los mecánicos se irán a almorzar, y debo estar de vuelta para cuando ellos se vayan.
El vejete luego de hacerse a un lado se quedo mirando como la orgullosa joven se alejaba meneando su trasero en un ajustado jeans azul que llevaba puesto.
Cuando la rubia por fin se quedo sola en la oficina, poso sus dos manitas en su vientre, y cayó en cuenta nuevamente de su estado, a la vez que pensaba que las últimas palabras de María habían sido terminantes:
“…solo quiero que no te vuelvan a pegar y que no te vayan a dejar otro ojo morado con la soberana pateadura que arriesgas a que te den, pero tú sabes lo que haces ya eres adulta.”
A la vez que recordó las mismas palabras que le dijo su macho el día en que ella decidió abandonar a su familia y rehacer su vida en torno a él:
“…yo soy celoso… y si te pillo en algo con tu marido o con quien sea soy capaz de matarte a palos y a patadas… escuchasteee?!!!”
Fue en el mismo momento en que evoco este ultimo recuerdo cuando se le vino a su mente el fuerte puñetazo en la cara que una vez le puso su macho por haberse puesto altanera con él, y pensó en cómo se pondría este si se enteraba que otro hombre le había agarrado el culo estando ella en traje de baños y el habérselo ocultado?, con toda seguridad se la zurrarían y quizás que otros tipos de cosas más, se respondió en el acto.
Hasta que por fin entendió que María tenía toda la razón del mundo, y que ella había sido injusta siendo que la chica lo único que quería era protegerla de la bestia de don Cipriano cuando se ponía celoso, por lo que decidió casi en el acto que por nada del mundo le comentaría a don Cipriano “lo de ella con don Pedro”, como a la misma vez se preguntaba que era lo que estaba pensando?, si ella con ese hombre asqueroso no tenía nada, solo había sido un ligero agarrón que este le puso en una nalga, pero su nene le creería a ella?, o le daría la razón a su hermano?.
La cosa fue que la conversación pendiente con su macho por ahora estaba terminantemente suspendida hasta nuevo aviso, y lo primero que iba a hacer sería ir a hablar con María para pedirle las disculpas del caso.
Al salir de la oficina la imponente rubia embarazada de casi 4 meses, se percató que el mal hablado vejete de don Pedro aun se encontraba en el mesón de fierro haciéndose el que trabajaba en un motor, la rubia toda nerviosa al sentir en su cuerpo la ardiente mirada del odioso sexagenario como pudo cerró a la oficina y se propuso a salir lo mas altiva posible para aguantar el bombardeo de peladeces que con toda seguridad le iban a mandar.
No obstante la embarazada creyó desmayarse al momento de ir pasando por el lugar en que estaba don Pedro porque vio que este mismo bordeando el mesón en el cual había estado trabajando se interponía en su camino para quedarse plantado justo al frente de ella impidiéndole el paso, ambos ahora estaban solos en el taller, ya que los viejos se había marchado para ir a almorzar.
–Hola cuñada, jejejeje… para dónde vas tan apuradita…!?, jejejeje… -el viejo la miraba con su aborrecible sonrisa a la misma vez que se rascaba su panza caída. La rubia por su parte estando a menos de dos metros del viejo sintió desde su lugar el hediondo olor a cebolla en descomposición que emanaba desde el cuerpo del vejete, sobre todo de sus peludos sobacos, y que se combinaba con ese fétido aliento a cerveza y cigarro que le llegaba a su respingona naricita muy parecida a la de Nicole Kidman.
–Yo solo voy donde María, seguro que está en la entrada repartiendo folletos, -Gabriela se quedo de piedra ante la presencia del horrible viejo, que era algo parecido a su macho pero mucho más horrendo, sucio y bellaco.
–Jejejeje… mi sobrina dijo que iba a comprar cigarrillos y que ya volvía… quisiera hablar una palabrita contigo, jejejeje… me permites…!?, el viejo a pesar de ser pelado a la legua intentaba que Gabriela se sintiera en confianza para que no se le fuese a escurrir.
–Dígame… pero que sea rápido, yo ya me iba a casa…?, le autorizó finalmente la ex casada, algo sorprendida al notar que el ordinario vejestorio ahora actuaba en forma más civilizada.
–Solo quería pedirte disculpas por todas las chingaderas que te digo cuando vas pasando, la verdad rubia es que aunque lo intento no me puedo aguantar, jejejeje…
–Don Pedro…!, así se llama Usted verdad…?, si realmente quiere que nos llevemos bien solo le pido que me respete, yo soy la mujer de su hermano, además que por si no se ha dado cuenta estoy embarazada, y no merezco que Usted se tome tanta confianza conmigo porque yo no se la he dado, -le dijo Gabriela con firmeza, aunque el vejete sabia que a la hembra la tenía más que nerviosa y asustada ante su siniestra presencia.
–Como te dije lindura… es que no me puedo aguantar, y sobre tu estado…?, Mmm… pues igual te vez endiabladamente tentadora para hacerte cualquier cosa, jejejeje…
–D… Don Pedro…! ya le dije que me respetara, si realmente Usted quiere que nos llevemos bien empiece por eso, -La rubia estaba muy alterada, pero se esforzaba en sacar fuerzas, además que le daba la impresión que el pelado de su cuñado estaba intentando llegar a ella por las vías diplomáticas.
–Si, si… claro que me quiero llevar bien contigo… y como te dije antes, vez?, aunque me lo propongo no logro contenerme, jejejeje… eres toda una Diosa, y no te enojes por eso, pero es la purita verdad, solo que aun estoy esperando a que te decidas a eso que te propuse la otra vez, jejejeje.
Gabriela ahora sí que estaba que se desvanecía para irse a tierra, ya que recordó claramente la indecente propuesta que este le había hecho hace ya un poco más de dos meses, además que notaba como el vejete comenzaba a respirar mas pesadamente, y que en los resecos pellejos de su cara empezaba a predominar la lascivia, o al menos así lo veía ella.
–No sé a qué se refiere…! -ella sabía muy bien a que se refería el caliente tipejo pero ni tonta le iba a dar pie para que este comenzara con sus vulgaridades.
–Pus bien… yo mismo te lo diré…!, quiero saber cuánto dinero me cobras por acostarte conmigo a espaldas de mi hermano…!, jejejeje…!!
La hembra totalmente horrorizada por lo que nuevamente le estaban proponiendo se quedo sin habla, y para rematarla el asqueroso de don Pedro ahora se estaba sobando la verga descaradamente delante de ella mientras seguía con sus leperadas,
–No sabes las tremendas ganas que tengo de probarte la concha desde que te sobe el culo la otra vez, jejejeje…! Lo recuerdas…?, y sé que una vez que tu también te comas mi verga por el coño no te harás ningún tipo de problemas para seguir revolcándote conmigo cuando al fin ya la hayas probado, jejejeje, si hasta me rogaras que también te dé por el culo…!! jajajaja…!!!!.
La casada al estar escuchando semejantes ordinarieces y disparates de grueso calibre por parte de tan vulgar tipejo lo único que deseaba en esos momentos era salir corriendo, ya que si bien los mecánicos estaban todos almorzando no faltaría el que llegara de pronto y la encontraran a ella hablando a solas con su horrendo cuñado.
–U… Usted… esta locooo…!, Como se atreve a decirme todas esas locuras…!?, yo por nada del mundo haría una cosa así… por favor déjeme pasar que me quiero ir para mi casa…
–Tu no te vas para ningún lado zorraaaa…!!! Hasta que no lleguemos a un acuerdo… jejejeje…
–Yo no llegare a ningún acuerdo con Usted…!, y menos de ese tipo…! que se cree…!?.
–Yo no me creo nada zorraaa, y si lo harás… jajajaja…!!!, y lo harás porque tú solo eres una perra lujuriosa que te gusta acostarte con tipos desconocidos para saciar la calentura que llevas entre medio de tus piernotas, o en otras palabras, en ese exquisito tajo que te cargas ahí al medio de tu cuerpo, jajajaja…!, o si no como me explicas de lo que le hiciste a tu marido con mi hermano…?, jejejeje…
–E… so… Esoooo es distinto yo a Cipriano lo amoooo…! me e… e… enamore de él…!. Y por eso me separe de mi marido… además que yo no tengo que porque explicarle nada a Usted… así que por favor déjeme pasar…!
–Espera so puta…!!! Que aun no he terminado contigo…!, -le dijo el vejete otra vez interponiéndose en su camino cuando la rubia en un momento quiso avanzar para salir de aquella nefasta situación… –Te voy a aclarar una cosita, jejejeje, tú no estás enamorada de mi hermano, tu solo estas enamorada de la verga, jajajaja…!!, acaso no fue eso lo que le dijiste a tu maridito cuando el pobrecito te vino a buscar al taller!?
–Y quien le dijo eso a Usted…!, -le consulto la exasperada hembra en forma escandalizada. La rubia no hallaba donde meterse al darse cuenta que ese asqueroso hombre sabia intimidades de ella.
–Eso a ti no te importa, pero si quieres saberlo te lo diré, fue el mismo Cipriano quien me lo conto, jajajajaja…!!!, me dijo que tu encaraste al maricón de tu marido diciéndole que su verga era muy pequeñita para ti, jajajajaja…!!! No sabes cómo me mate de la risa con solo imaginármelo, no tenías para que haberlo dejado llorando como un pendejo al aclararle con lujos de detalles tus puteadas… jajajaja…!!!, vez…!?, por eso te trato de zorra, es lo que eres, jajajaja…!!!, una pobre y vulgar zorra asquerosa que le gusta andar parando vergas grandotas por dónde vas pasando, jajajaja…!!!
El viejo aparte de estar atacado de la risa y muy divertido humillando a nuestra casada que en aquellos momentos no hallaba donde meterse, ya que en parte ese miserable hombre le estaba diciendo unas cuantas verdades.
A la vez el aprovechado y astuto mecánico notaba como la mujer se sentía intimidada ante su presencia y que las palabras que ocupaba para dirigirse a él, aunque estas fueran para exigirle no ser tan pelado, estas eran de respeto hacia su persona, pero con esto que se proponía a hacer ahora pretendía prácticamente hacer capitular a la rubia.
Gabriela en forma totalmente escandalizada vio como el viejo abiertamente se comenzaba a sacar la verga delante de ella.
–Así que te quería mostrar esto preciosura para que pienses en mi propuesta… miralaaaa…!!!, -termino diciéndole don Pedro a Gabriela a la vez que de entre medio de su engrasado overol de trabajo se sacaba la verga  totalmente parada y reluciente de prolíficas exudaciones enseñándosela en toda su magnificencia, grosor y longitud, el instrumento viril estaba reluciente. –No es una maravilla…!?, -se dio a preguntarle con sonrisa guasonesca, –Desde chamacos siempre nuestros amigos han dicho que yo me la gasto mas grande, jejejeje, pero aquí tu eres la experta, vamos que me dices!?, quien la tiene más grande y tentadora para ti…!?, la del buen Cipriano o la mía?, jejejejee –Dime si no te la comerías tal como lo hiciste con la de mi hermano, jejejeje.
La horrorizada embarazada al estar frente a frente con un horrendo viejo que le estaba mostrando crudamente su verga, rápidamente llevo su vista hacia un lado, pero aun así bastaron esos tres segundos de visión para ver una tremenda verga de burro muy similar a la que se gastaba su macho, pero en su mente calibraba inconscientemente los dimensiones vergales de ambos hermanos, y por un instante pensó que a pesar de todo lo humillante que estaba viviendo efectivamente  la verga de don Pedro era más grandota que la de su nene, o tal vez de igual tamaño, –Pero la tenía tan tiesa y parada, -se decía la rubia para sus adentros, maldiciéndose por estar haciendo tal comparación aunque fuese en forma casi involuntaria.
O seria que debido a los dos meses de abstinencia sexual prescrita por los médicos estaban causando estragos en la mente de nuestra embarazada?. Mejor sigamos.
El asunto fue que a pesar de todo lo espeluznante de la situación ella en esos momentos se la vio tan poderosa como la que ya ella bien conocía. El vejete seguía con sus desvergonzadas peladeces:
–Vamos putita no seas tímida, gira tu carita de zorra y míramela bien, a lo mejor así se te hace agua la concha y te dan ganas de metértela, jejejeje…
–Gu… guárdese su cosa…! es Usted un degenerado…! como se le ocurre hacerme algo así… yo soy la mujer de su hermano…! como no lo entiende…?
–Estas equivocada zorra…!, tu solo eres su puta… su yeguaaa…!!, y siempre será así, o crees que Cipriano alguna vez se casara contigo?, jajajajaja…!!! Ya déjate de webadas y ven a mamármela, yo sé que tú lo deseas, y tu instinto de perra en celo ya te lo debe estar pidiendo jajajaja…!!!
–Cállese…! ya le dije… guárdese su cosa y déjeme pasar…!!!, repetía una angustiada Gabriela con su vista girada hacia un lado  y tapándose sus ojos con una de sus manitas.
–Está bien me la guardare, jejejeje al menos ya sabes del porte que la tengo, piénsalo rubia, lo pasaríamos muy rico los dos acostados en una cama, jejejeje, -le dijo finalmente el viejo mientras volvió a esconder su tiesa anaconda dentro de su overol y mirando en todas direcciones asegurándose que nadie los haya visto, mientras nuestra asustada embarazada de soslayo veía como este ya se la había guardado.
–Viejo desgraciadoooo…!! Es Usted un miserableee…!!, refunfuñaba la rubia con sus puños apretados y golpeando con uno de sus tacos el suelo en cementado del taller una vez que pudo voltear su cara y mirar en forma desafiante a aquel ordinario tipejo que le acababa de enseñar su verga.
–Callate estúpida…! tú en este taller no eres nadie, jajajaja, y mira la cámara de seguridad que está a tu izquierda, que crees que pensara mi hermano si le digo que revise sus grabaciones y vea como te enseño mi verga y que tu no haces nada por arrancar, si te quedaste estática tal cual como lo hiciste cuando te agarre el culo, jajajaja…!!
–Como me voy a arrancar viejo asqueroso, si Usted no me permite la salida…!?
–Jajajaja…! no me hagas reír tonta hueona, mira hacia atrás de ti… si tienes todo el espacio del mundo para darte la vuelta y salir de la situación, pero tu solita te quedaste, y sabes porque te quedaste…? porque tu instinto de puta te lo ordeno, tu amor por la verga no tiene límites… jajajaja…!!!! Así que nada de andarle hablando webadas a mi hermano mira que yo mismo le digo que le eche una miradita a las cámaras y ahí sí que ahora con toda seguridad te desfiguran la cara, jajajajaja…!!!
La hembra ahora sí que estaba totalmente asustada ya que el vejete parecía estar calentándose aun mas con toda aquella lujuriosa situación y nuevamente había comenzado a sobarse la verga y justo en el momento en que a ella le pareció que este nuevamente tenía intenciones de sacar al aire su imponente virilidad según ella misma había visto retrocedió tal como le había dicho el viejo e intento salir del taller con paso apresurado bordeando el mesón que estaba a su costado, pero el viejo nuevamente se interpuso en su camino impidiendo que se le escapara.
–Tranquila yeguaaa…!, por ahora me conformo que me hayas mirado la verga, para que pienses en ella cuando ya estés tranquila en tu casa, jejejeje.
–Solo déjeme pasar… se lo pido por favor…, -le contesto una muy indignada Gabriela, que su estado se combinaba con un extraño nerviosismo, ese viejo sí que la asustaba, la hembra pensaba que aquel degenerado tenía algo mal en su cabeza que no le trabajaba bien. La pobrecita ni se acordaba que su macho había actuado casi de la misma forma al comienzo de toda esta chingada.
–Claro que te dejare ir rubia, o acaso piensas que te quiero violar?, Pus estas equivocada zorrita el día que nos acostemos será por tu propia voluntad, y será para que lo pasemos rico ambos, jejejeje.
–Ya le dije que eso no sucederá…!!! Así que déjeme pasar…
–Yo te iré a dejar afuerita del taller no vaya a ser cosa de que te ocurra algo malo, jejejeje…
–Como se le ocurre…?, Usted no me va a dejar a ningún lado… y que me va a pasar si solo son unos cuantos metros…, déjese de sus ocurrencias y deje retirarme.
–Solo si sales conmigo…!, jejejej como si fuésemos grandes amigos, además no te olvides que somos casi familiares.
–Ya le dije que Usted no me va a dejar a ningún lado… menos ahora que me ha dicho todas esas estupideces… hágase a un lado y déjeme pasar.
–Pus de aquí no me corro mami… prefiero que lleguen los mecánicos de su hora de almuerzo y que nos vean discutir, así pensaran que tenemos algún enredo e irán a contarle chismes a Cipriano, jejejeje, te quiero ver explicándole que yo no te dejaba salir porque te quiero chingar, jajajajaja!!!
La rubia notando en el acto que el viejo se estaba comportando de lo mas odioso y que difícilmente la dejaría en paz, se dio a aceptar ya que por nada del mundo quería que el personal que trabajaba para su macho la vieran hablando con aquel ordinario sujeto, además que cosas podrían pensar de ella estos viejos?, si casi la gran mayoría eran tan salidos y pelados como este mismo, si no habían sido atrevidos con ella hasta este momento era por el gran respeto que le tenían a su jefe.
–Ok… me irá a dejar a la salida del taller, pero le aseguro que yo ya no le daré pie para que me siga molestando, me escuchó!?, la rubia lo miraba con sus ojos llorosos al haber estado aguantando leperadas de las más vulgares, según el viejo le había dicho.
–Eso lo veremos zorraa…! eso lo veremos, jejejeje…, -le contesto don Pedro haciéndose a un lado mientras ambos comenzaban a caminar hacia la salida del taller.
En el momento en que la muy nerviosa hembra iba saliendo del Pie Grande acompañada de un lujurioso don Pedro justo venia llegando María. La chica venía fumándose un cigarrillo y a penas vio a Gabriela que salía del taller apurada y con los ojos llorosos, y que su tío Pedro la venía acompañando le dirigió una acusadora mirada como si con esta la estuviese encarando de que adonde quedaba la conversación que habían tenido en la oficina solo hace algunos minutos si al parecer algo acababa de ocurrir entre ellos, por lo menos la rubia así percibió que su amiga pensaba, pero se tranquilizo a medias cuando vio que María le dirigió una leve sonrisa para luego dirigirse hacia el interior del taller perdiéndose de su vista.
–Bien don Pedro, ahora yo me retiro, gracias por haberme venido a dejar aquí afuerita… espero que desd…
La embarazada no alcanzo a terminar lo que estaba diciendo ya que el viejo sorprendiéndola poso una de sus callosas manos en la aun marcada cadera de la rubia diciéndole palabras de despedida y estampándole un beso en la cara el cual se lo dio peligrosamente muy cerca de sus labios, no en estos ni casi topándoselos, pero si muy debajo de su cutis.
Muachsss…!!
–Nos veremos pronto zorrita… jejejeje, yo también ya me voy pero por la otra dirección, jejejeje, -que bien huele la desgraciada, se decía el vejete mientras se pasaba la lengua por los labios intentando absorber con estos hasta el último gramo de sabor que quedo en sus resecos labios luego del furtivo beso en la mejilla que le robo a su tentadora casi cuñada.
–Ehhhh… ni lo pienseee…! Adiós…!!, -dijo finalmente la ex casada echándose a caminar hacia su casa y limpiándose una y otra vez la parte húmeda de su rostro en donde el atrevido de don Pedro había osado a estamparle ese asqueroso y húmedo ósculo sin darle tiempo de reacción y dejándole la cara ensalivadamente mojada, de sus ojos azules corrían copiosos riachuelos de lagrimas, mientras sus oídos escuchaban las ultimas leperadas de aquel horrendo hombre, que se había dado el lujo de humillarla como él quiso y de hasta mostrarle la verga.
–Adiós pendeja culona…!!, jajajaja…!!!, –Y dile a ese pendejo de Cipriano que me devuelva el cassette de Los Temerarios que le preste, jajajajaja…!!!!, le gritó cuando la rubia ya había avanzado unos cuantos metros.
 
La semana transcurrió lentamente y monótona para nuestra separada. De las pocas veces que había ido al taller para ver a su macho no hubo ninguna ocasión en que se salvara de las calentonas miradas que le plantaba don Pedro, la rubia extrañamente se sentía desnuda y nerviosa con solo saberse con la enrojecida mirada de aquel vejete sobre su cuerpo, en los momentos en que era observada por el asqueroso hermano de su macho la atractiva embarazada era invadida por un extraño estado de alteración al sentirse culpable con ella misma, si como aquel lejano manoseo en su trasero, la salida y pelada conversación mantenida con él, la mostrada de verga y aquel furtivo beso en su cara la uniera en forma cómplice con aquel descascarado vejestorio.
Pero lo bueno de todo esto según pensaba Gabriela era saber que tenia al viejo controlado. Desde el día aquel en que según ella le había dejado  bien en claro que ella por nada del mundo se iba a acostar con él, este no la molestaba diciéndole sus ordinarieces, aun así su lujuriosa mirada seguía violándola cada vez que ella se dirigía al taller.
Ya para el viernes de la semana sub siguiente y estando la rubia mirando revistas de ropa maternal con la única intención de distraerse a medias de todo lo que le venía ocurriendo con su odioso cuñado; también para no pensar en lo pesado que se había puesto Cesar con todo lo referente al divorcio; y por ultimo para no pensar en su Jacobo, que desde hacía más de 2 meses que no la dejaban verlo.
Estando en estas nostálgicas cavilaciones sintió que alguien llamaba a la puerta de su nueva casa, pensó que obviamente no era su macho ya que el entraba con sus llaves, además que era común que Cipriano, desde que no podían coger, los días viernes y sábados llegaba a altas horas de la madrugada porque se largaba a beber con sus amigotes.
La rubia al mirar el reloj de la sala vio que este marcaba las 6 de la tarde en punto. En forma extrañada se dirigió a ver quien tocaba a esas horas, y una vez que abrió la puerta se encontró cara a cara con María, las amigas no se hablaban desde el día en que habían discutido en la oficina interior del taller.
–Hola Gabriela…!, venimos a buscarte por solicitud de mi tío Cipriano, -la ex casada vio que en la calle estaba estacionado Pablo quien desde el interior del vehículo la saludaba levantándole una mano,
–Ehhh… hola María… pásale, pásale…!, y cómo es eso que me vienes a buscar, y para donde iremos?, Cipriano no me ha dicho nada…
–Claro que no te lo iba a decir, es que es una sorpresa que te tienen preparada… dijo que te vistieras bien buena y que te lleváramos, jijiji…
–Eeeehhh, bien buena?, jijiji  no entiendo mucho, Gabriela sabía que esas eran las palabras de su hombre.
–Ahhh tú ya sabes como es mi tío para expresarse, en otras palabras quiere que te pongas linda para él, jijiji…
–Es que necesitaré algo de tiempo para arreglarme…, -respondió la azorada rubia quien ya había dado por superado la traumática conversación con el salvaje e incivilizado de don Pedro.
–No te preocupes y tomate tu tiempo, yo te espero, y que el chango espere en el auto…, -le contesto finalmente la chica a su amiga.
–Ahhh claro, solo dame unos minutos, sírvete algo, en el refrigerador hay refresco. –Gabriela notaba lo relajada que estaba María al hablar con ella, pensó que este sería el momento ideal para tratar con ella el impase que habían tenido solo hace algún tiempo.
–Gracias amiga… y como has estado…!?, te he visto poco por el taller, -le dijo la joven a la misma vez que abría el refrigerador para servirse un vaso de jugo, la embarazada aprovecho para abordar el tema en ese mismo momento.
–María que bueno que hayas venido… quería hablar contigo…
–Pues dime… soy todo oídos, jijiji.
–Solo quería pedirte disculpas por lo que paso la semana antes pasada, la verdad es que me encontraba un poco alterada y no debí hablarte de esa forma, menos haberte pedido que salieras de la oficina… me perdonas…?, -le pregunto la casada asomando su rostro y rubios cabellos desde la puerta de su habitación.
–No hay nada que perdonar tonta, si tu eres como la segunda dueña del taller, todos sabemos que de tu bolsillo salió una fuerte inversión que mi tío hiso en el Pie Grande, así que no hay dramas, jijiji.
–Aunque sea así… nada me da el derecho de haberte pedido que te fueras, así que por favor acepta mis disculpas…
–Bueno… disculpas aceptadas entonces… si eso te hace sentir bien, pero apúrate… que de verdad te tienen preparada una sorpresa, jijiji…
–Sale amiga…! dame solo unos minutos y nos vamos a donde tú quieras.
Luego de pasados 30 minutos que la embarazada necesito para ducharse, alisar sus dorados cabellos, y acicalarse tal como le habían pedido por parte de su Don, la rubia salía de su habitación lista para irse con María.
La chamaca desde que la conocía, y más ahora que la vio salir de la habitación no se cansaba de admirar a su amiga con una sana envidia, se decía para ella misma que por algo todos los viejos del taller, incluyendo a su tío Pedro, todos ellos andaban más que calientes con aquella hembra que a la legua se notaba que no pertenecía  a aquel ambiente, como a su vez también se preguntaba que había visto Gabriela en su tío Cipriano al grado de haber dejado a un hombre meramente atractivo por venirse con él, pero al recordar que fue la misma rubia quien le había aclarado la situación a su ex marido de los motivos que tenia ella para abandonarlo… -> “Don Cipriano tiene la verga mucho más grande que la tuya, y con eso para mí ya es más que suficiente… te queda claro chiquitoooo!?”, -solo con recordar aquellas lujuriosas palabras que ocupo su amiga para poner en su lugar a su marido la chica se sintió extrañamente excitada encontrándole un poco de razón a su amiga.
–María… nos vamos entonces…?
La joven estando en esas lejanas ensoñaciones se dio a admirarla, Gabriela había recogido sus rubios cabellos con un pañuelo dejando totalmente despejada su cara, sus finas facciones eran de cómo si ella viniese del este de Europa y sus ojos azules la hacían ver como un verdadero ángel en cuerpo de hembra. Se había puesto un ajustado vestido color beige que marcaba todas las curvas que aquella ninfa poseía en su endiablado cuerpo, y aunque no me lo crean amigos míos tanto María como yo reconocemos que nuestra Diosa aquel día preñada y todo igual se veía como una verdadera Reina, además que recién tenía un poco más de tres meses, o casi 4… ni yo mismo sé cuanto tenia exactamente, pero por ahí andaba.
–María…! María…!! Que me miras tanto… te estoy hablandooo…!, jijiji en que piensas tanto mujer…
–Ehh ehhhh…! Nada… en nada…! solo que eres muy bonita Gaby…! como me hubiera gustado ser como tú, la mera…
–No digas esas cosas María… tu eres una chica muy linda,  -le dijo la rubia tomándola de su cara y depositándole un beso en la frente para levantarle el ánimo, ya que en su rictus le vio algo extraño, algo así como de tristeza.
–Bueno mejor vámonos que te están esperando… -le contesto finalmente la chica, –Pero mira nada más… si te ves hermosa con ese vestido… como toda una actriz de Hollywood.
El viaje no fue por más de dos minutos y  la rubia una vez que llegaron al taller de don Cipriano se extraño de ver varios autos estacionados a las afueras de este, solo se dio a seguir a ambos chamacos que caminaron hacia el interior risueños y algo emocionados.
La rubia embarazada no dio más de alegría cuando cayó en cuenta que su macho como todo un padre de familia le había organizado una fiesta sorpresa para celebrar su estado.
En forma aun sorprendida vio que todo el centro del taller se encontraba despejado de vehículos y motores. En este céntrico espacio habían puesto mesas adornadas con manteles blancos y con flores en jarras. Las mesas ya estaban atiborradas con comestibles y bebidas por doquier, sumado a que al unísono de su ingreso comenzaron fuertemente a sonar cumbias y corridos mexicanos para alegrar el ambiente.
Vio también que los invitados a tan importante reunión eran los mecánicos del taller y otros pocos de los talleres aledaños, todos junto a sus familiares con chamacos incluidos, ya que en esos momentos andaban una jauría de mocosos corriendo por todos los rincones del taller persiguiéndose y agarrándose a patadas, y como también en una de las mesas estaba uno de los trabajadores más antiguos del Pie Grande vestido de chaqueta y corbata junto a su mujer, la cual vestía en forma muy decorosa, y junto a ellos sus 6 críos todos bien peinados para el lado y vestidos con la tenida dominguera, estaban sentados en escala real según su estatura, y con los zapatos bien lustrados.
Casi la totalidad de los machos que habían sido invitados junto a sus familias quedaron embobados ante la soberbia presencia de aquella Diosa que era portadora de una belleza arrolladora y mas que criminal: Su pelo naturalmente rubio lo traía tomado con un pañuelo, mientras preciosos mechones dorados caían tímidamente adornando el marco de su carita de princesa elfa en medio de esa jauría de orcos, sus hermosas y fibrosas piernotas con muslos incluidos venían enfundados en medias color café oscuro, su semi ajustado vestido beige le dibujaba el tremendo cuerpo que se gastaba, y como ya lo he dicho en reiteradas ocasiones, hasta en su estado de embarazo que ya se comenzaba a notar la hembra se veía meramente tentadora, y así lo confirmaban la totalidad de los viejos mecánicos que ya casi se la comían al estar desnudándola mientras ahora le contemplaban sus poderosas nalgotas, firmes y bien levantadas, y con sus enormes pero realmente preciosas tetas que parecían a punto de estallar sobre los tirantes de su vestido.
Sin dudas la imagen de aquella imponente hembra era un verdadero monumento de mujer, su aspecto físico así se lo demostraba a todos los presentes, ya que ese voluptuoso cuerpo de 26 años acaparaba en ese momento las miradas de todos los hombres presentes que al estar hechizados ante tan fantástica visión, estos aun permanecían estupefactos observando a semejante Diosa.
Y no era para menos, ya que apenas Gabriela puso un pie en la losa interior del taller, todas las miradas se posaron en ella, la de los mecánicos, sus esposas, y hasta los chamacos mas creciditos observaron aquella figura tan atractiva sin poder decir una palabra, solo tragaban salivas, algunas de las mujeres en cambio, hicieron una mueca de desprecio ante ella debido a los celos y la envidia, como otras ya de mas avanzada edad quedaran perplejas ante la belleza y delicadeza de esa extraña mujer rubia que en tantas ocasiones habían oído hablar de ella.
Por su parte Gabriela estaba encantada con tanta algarabía, también vio como en otro rincón del taller se encontraba una improvisada cocina en donde algunas de las esposas de los mecánicos preparaban la cena con las ensaladas que se servirían mas tarde.
En eso estaba la rubia cuando vio aparecer de entre un grupo de hombres a su macho quien venía a recibirla con una lata de cerveza en sus manos,
–Jajajaja… como la vez mi reina…? Te gusta la sorpresita que te tenía preparada…?
Gabriela sintiéndose la mujer más enamorada de este mundo se arrojo a su pecho en señal de amor y agradecimiento para luego levantar su cara despejada de mechones rubios y decirle,
–Claro que me gusta nene… me ha encantado… no debiste haberte molestado…
–Tranquila nalgona, jajajaja solo disfrútalo… mira que aun hay más sorpresas para esta noche, jejejeje…
–Mas sorpresas…!?
–Si nalgona… como la escuchas, aun hay más sorpresas, mira por ahora ve a platicar con las viejas de los mecánicos, que yo estaré un rato con los muchachos… y luego nos pegamos una bailadita jejejeje… supongo que podremos bailar un ratito no?, le consultaba el vejete a su hembra claramente refiriéndose a eso de que ellos por ahora no podían revolcarse juntos como tanto les gustaba según le habían dicho los médicos.
–Jijiji claro que bailaremos, aunque sea un ratito bebe… descuida que no nos pasara nada malo con un simple baile, jijiji, solo déjame entrar en ambiente jijiji…
Y así fue pasando la noche, con una muy entretenida Gabriela quien conoció un poco más a las esposas de los mecánicos que trabajaban para su macho, y lo que más la tranquilizó fue que mientras platicaba con las viejas, con sus azules ojos recorrió cada rincón del taller hasta que gracias a Dios se convencía que el odioso de don Pedro no se encontraba en la fiesta, la música y canciones de Javier Solís retumbaba a diestra y siniestra por todo el galpón.
Paso el momento de la cena en donde la rubia como siempre se dio más a las ensaladas que mas aportes de vitaminas le brindaban para su estado, mientras que ya varios hombres se encontraban algo bebidos y bailaban con sus esposas después de haber ido a acostar a sus críos pequeños aprovechando que casi todos ellos vivían en las cercanías del taller.
Como también la rubia noto que el chango con María no se despegaban ni por un solo segundo, y que Francisco en ningún momento se apareció por el jolgorio, eso le daba solo una respuesta y esta era que a Francisco al parecer también la habían mandado a la mismísima verga, después de lo que había ocurrido en su ex departamento de casada.
Ya eran casi las 12 de la noche cuando en el momento en que la rubia estaba platicando animadamente con dos de las mujeres de los mecánicos, un muy enfiestado Cipriano ya algo bebido fue en busca de su mujer, su intención era una sola, quería bailar con ella y que todos vieran el lujo de hembra que se gastaba, aunque ya todos lo sabían pero a él le gustaba lucirla delante de todas sus amistades.
Gabriela acepto encantada bailar con su macho delante de todas esas personas, estirando su manita para dársela a la de su hombre se encamino hacia el centro del taller que era la pista de baile, bajo las enfiestadas y sonrientes miradas de todos los comensales, y tal cual como si ellos estuviesen bailando el vals de los novios fueron rodeados por todos los presentes, dejándoles el espacio suficiente ya que el baile que comenzó a sonar por los parlantes no era de cumbia, ni de reggaetón, sino que era otro tipo de danza aun mas diabólica, excitante y escandalosa que los ya mencionados.
No fue salsa ni merengue, la cosa fue que la rubia al caer en cuenta en el acto el tipo de baile que tronaba por los parlantes rápidamente con una de sus manitas se retiró sus zapatillas con taco, sabía que de esa forma bailaría más cómoda y que se podría desplazar con más facilidad por la pista de baile, así que una vez que ya estuvo descalza volvió a posar su manita en el hombro de su macho y seguir tomada con la otra de la mano de este, y así comenzó a danzar rítmicamente al son de aquella excitante y mas que lujuriosa música, que le exigía hacer morbosos movimientos anatómicos, sobre todo con su cintura y caderas.
Con sus cuerpos muy pegados uno del otro y entrelazados con sus manos la pareja daba rápidas vueltas por distintos sectores de la redondela de gentes en que estaban.  Las piernas de la casada se movían rápidamente entrecruzándose entre ellas y de a veces quedando justo en la entre pierna de su mecánico que también le ponía empeño para llevar el rápido ritmo de su hembra, en donde retrocedían dos pasos para luego avanzar tres mas, siempre mirándose uno al otro, para luego de salir volando la rubia girando alucinantemente según todos veían, y quien sabe como luego ambos nuevamente estaban entrelazados avanzando y retrocediendo pasos, en diabólicos y calentones movimientos.
El viejo con su manaza puesta en la espalda de Gabriela bailaba orgulloso ya que sabía que todas las miradas masculinas estaban puestas en los lujuriosos movimientos que hacia el cuerpo de su mujer al ritmo de la Lambada.
De pronto se separaban y la rubia quedaba con sus manos sensualmente levantadas contoneándose con su cuerpo sin perder por ningún momento el excitante ritmo de la canción “Llorando se fue…” del grupo Kaoma, para luego como si fuese por instinto quedar nuevamente muy pegada al cuerpo de don Cipriano, en donde nuevamente entrelazados y abrazados comenzaban a avanzar y retroceder; como así mismo dar vueltas por la pista con eróticos movimientos de cintura y trasero por parte de nuestra suculenta casada al son de aquel enajenante y facineroso bailoteo que se estaban mandando.
Los viejos estaban babeando con cara de perros en leva mirando como esa atrayente rubia se meneaba morbosamente para ellos, según como lo pensaban, la veían danzar alegremente al regazo de su jefe, como en un momento vieron que  solo quedaba prendida de la grotesca cintura del viejo, para con su otra mano levantarla siempre contoneándose y meter su manita por entre medio de sus dorados cabellos y quitarse el pañuelo que llevaba puesto para luego sacudir exquisita y felinamente su alisada melena rubia, y para nuevamente asirse de este y comenzar con esas calentonas vueltas y avances donde uno de sus poderosos muslos quedaba puesto justo en la verga del viejo, por lo que más de uno de estos pobres hombres de trabajo ya tenían una paja asegurada para esa misma noche, como habían otros que ya fantaseaban con agarrarla y violársela ahí mismo donde estaba bailando.
Pero el más caliente de todos y que ya estaba que mandaba sus lecherasos dentro de sus propios pantalones por lo perturbado que estaba al mirar de muy cerca como Gabriela meneaba el culo endiabladamente rápido era nuestro grotesco y siniestro de don Pedro, que había llegado a la fiesta justo en el momento en que don Cipriano estaba sacando a bailar a la rubia, por lo tanto  no se había perdido ningún detalle de aquel sensual y erótico baile que la hembra de sus más oscuros sueños se estaba pegando con su hermano.
–Que manera de menear el culo de esta zorraaaaa…!!! Miren nada mas esas piernotas como se entrecruzan entre ellas… –Pero que puteadas son esas…!?, -y muchas cosas más eran las que don Pedro se decía para el solo mientras veía como la rubia de sus sueños preñada y todo no se quedaba chica a la hora de bailotear.
Don Pedro literalmente estaba más que caliente, y mientras sus enrojecidos ojos veían como el vestido de Gabriela se había subido peligrosamente por su cuerpo debido a los endiablados movimientos que ella hacía, este ya se estaba imaginando tenerla con esas bellas piernas abiertas esperándolo para que él le metiera su verga para que ella una vez de haberse comido su gruesa herramienta carnal comenzara a mover su cintura tal como lo hacía en aquellos deliciosos y enajenantes momentos.
Los aplausos  sacaron al caliente vejete de aquella idílica ensoñación, su corazón latía a mil cuando cayó en cuenta que aquel escandaloso baile ya se había terminado, por lo que un oscuro pensamiento a base de sus ardientes deseos, se fue instalando en su perversa mente, y todo por culpa de aquella escandalosa Lambada.
Don Cipriano estaba con su ego subido en el mismísimo Olimpo, al ver la cara de sus compañeros de labores, pero cuando observo que entre medio de todos ellos estaba su hermano Pedro tomándose un ponche para nivelar el azúcar, tomo de la mano a su hembra para dirigirse con ella hacia donde habían ubicado un micrófono.
La rubia al percatarse que su macho algo más tenía preparado para esta noche se atrevió a preguntarle a este de que se trataba todo aquello.
–De que se trata todo esto nene… que vas a hacer ahora…? jijiji…,
–Ya verás nalgona es una sorpresa, jejejeje…
La rubia mientras sonreía al ver como el viejo le daba golpecitos al micrófono para probar si este estaba en buen estado y funcionando, vio desde su ubicación como los invitados se ubicaban al frente de donde estaban ellos fue ahí que cayó en cuenta de la presencia del odioso de su cuñado.
Lo vio con su misma aborrecida sonrisa de siempre, sus ojos negros la miraban lujuriosamente, como agradeciéndole el sabroso baile que ella les acababa de regalar, se fijo que el viejo andaba con una camisa blanca y que esta al parecer estaba limpia, pero su cuello estaba todo carcomido y gastado, con unos pantalones de tela negros también raidos pero sin llegar a estar rotos y que sus zapatos eran de color café y muy viejos, llamativamente se le veían sus calcetines que a todas luces eran calcetas deportivas blancas y que estas ya estaban percudidas por el uso, en fin ese era el traje de fiesta de tan asqueroso sujeto, se decía la escandalizada hembra.
Y la verdad que la pinta de don Cipriano no estaba muy alejada de la de su hermano, pero Gabriela se sentía tan enamorada de él que no se daba cuenta de estos detalles.
–Atención…! atención…!!, rugía don Cipriano quien se había subido sobre una silla.
La áspera voz de su macho la sacó de la mugrienta imagen de don Pedro quien se daba cuenta que la rubia lo estaba mirando, este pensó que la suculenta hembra lo estaba tasando con ojos de mujer, por lo que se envalentonaba aun mas para poner en marcha la segunda parte de su plan para cogérsela lo antes posible.
–Jejejeje… se les agradece a todas la damas presentes estar acompañándonos en esta noche a mí y a mi mujer, jejejeje, y a ustedes tropa de inútiles, jajajaja hijos de la gran putaaaaa…!!!, -les dijo refiriéndose a los mecánicos, –… también se les está agradecido, y para seguir celebrando y pasándolo tan bien como hasta ahora les pido un aplauso a mi carnal, a mi cuate, al que se puso con todos los recursos para hacer esta fonda, jejejejje ya que desde hoy también va a ser mi compadre y que mi mujer aquí presente pasara a ser también su comadre, jejejeje, les pido que le den un fuerte aplauso a mi hermano Pedrooo…!!!! Jajajajaja…!!!!!!!
La rubia quedo impactada con semejante ocurrencia de su macho, como era eso que don Pedro iba a ser su compadre, en eso inconscientemente llevó su azulada mirada a los ardientes ojos negros del asqueroso tipejo que pretendía ser desde aquel día el padrino de su futuro hijo, este la miraba con una triunfante sonrisa de burla, como diciéndole telepáticamente que por cada situación que pasaba el estaba más cerca de ella.
Una vez que don Cipriano se bajo de la silla entre medio de los aplausos, el feliz y sin vergüenza de don Pedro ya estaba junto a ellos, con varios de los mecánicos con sus esposas, mientras de fondo ya tronaba la banda sonora de los más conocidos y mejores corridos de todo México, como de Antonio Aguilar por ejemplo.
–Jajajajaja…! bienvenido a la fiesta pendejo, jajajaja…!, -saludaba don Cipriano a su hermano entre medio de dadas de manos y fuertes palmadas en la espalda que se daban entre ambos, alrededor de ellos estaban varios de los invitados con vasos de vino y fruta picada en sus manos, –Ustedes ya deben conocerlo, este es mi hermano Pedro, el segundo mejor mecánico de todo el DF, jajajjaaaa…!!!, terminaba don Cipri su presentación en sociedad, concediéndole la palabra al recién llegado de don Pedro.
–Jejeje…!, así es y para que sepan todos ustedes… soy muy buen mecánico, pero como me hubiese gustado también ser ginecólogo… jajajajaja…!!!!, dijo esto último mirando de pies a cabeza al atrayente cuerpo de su casi cuñada, pero posando fijamente su caliente mirada a la altura de su vagina.
–Jajajajaja…!!!, pero que chingadas estás diciendo pinche Pedro… más respeto con mi mujer pendejooo…!!!, jajajaja…, comiste algo!?
Gabriela totalmente desencajada veía como su macho no hacía nada por poner en su lugar al pelado de su hermano, que se había atrevido a burlarse de ella y de su estado delante de una buena parte de los trabajadores, que también rieron disimuladamente ante la osada salida de don Pedro, y que mas encima estaba más preocupado por atenderlo que otra cosa, por lo que recordó las palabras de María, el siempre le daría la razón al que lleva su sangre y no a ella.
–Jejejeje… no te preocupes mi buen… solo vine a saludar, aunque me hubiese gustado quedarme un ratito, jejejeje, te darás cuenta que ahorita ando acompañado con mi mujer y ya nos largamos a cul… perdón a nuestros asuntos, jejejeje.
Todos los presentes miraron en dirección hacia donde don Pedro apunto cuando se refirió a “su mujer”, y todos incluso Gabriela llevaron la mirada hacia el lugar donde estaba de pie una hermosa jovencita de belleza inigualable, ella estaba de pie contra la muralla que daba a la oficina de don Cipriano, llevaba puesto un ajustado vestido tipo minifalda de color azul oscuro, sus hermosos ojos verdes denotaban algo de nostalgia según veían, y tenía una de sus manitas puesta en sus rojos labios de frambuesa, con sus deditos doblados en señal de nerviosismo ya que en esos momentos eran varios lo vejetes que la acosaban intentando sacarla a bailar.
–Jejejeje ya veo mi buen, pero si la sigues dejando solita, te la saldrán levantando, jejejeje, le contesto don Cipriano a su hermano a la vez que le daba una repasadita a Evelin evocando las cogidotas que el también ya le había puesto a ese tremendo cuerpazo de Diosa que se gastaba la chamaca al igual que su otra Diosa. Gabriela se dio cuenta de la forma en que su macho miraba a la hermosa mocosita.
–No te preocupes pinche Cipriano…!, jejejeje, ella sabe que debe comportarse cuando la saco a dar una vueltita antes de ir a hacer eso que tanto le gusta a ella, jejejeje. –El vejete hablaba sacando pecho al darse cuenta como una extrañada Gabriela tomaba conocimiento que él también se gastaba una hembra del calibre de ella misma.
–Entonces no se hable más pendejo, ve a buscar a la Evelin y pasa a la mesa para que coman algo, mira que mi mujer les atenderá, jejejeje…
El siniestro de don Pedro pasándose la lengua por sus labios, se dio a contestarle en el acto,
–La pendeja esa siempre se niega a comer cuando salimos, pareciera que hay una sola caso que la llena por completo, jejejeje…
–Ok… entonces que te espere, Gabriela podrías llevar a mi hermano a la mesa y atenderle, jejejeje…
Don Pedro quedo mirando con cara de cordero degollado a la rubia, ella por su parte ya estaba buscando en su mente alguna justificación para no tener que ser en ella quien atendiera a don Pedro, este último no daba más de gozo por lo pendejo que estaba siendo su hermano, así que se dio a decir,
–Jajajajaja…!!! Será un honor que mi comadre me atienda, jajajaja…, entonces esperaré sentado en la mesa… jejejee.
Una vez que don Pedro salió caminando triunfalmente a sentarse y esperar a ser atendido, la rubia se dio a intentar de no ser ella quien atendiera al vejete.
–Cipriano… estoy algo cansada porque no lo atiende alguna de las señoras de los mecánicos?, le dijo con cara de preocupación, así lo demostraban sus rubias cejas enarcadas hacia arriba cuando miraba a su macho.
–No lo creo pendeja, nosotros somos familia, y por tradición en mi familia nuestras mujeres son las que atiendes a los hombres, jejejeje…
–Pero podría hacerlo María, ella también es de la familia…
–No pues…!, aquí los anfitriones somos nosotros, así que vamos meneando ese par de nalgotas y atienda a su compadre, jajajaja…!
La rubia quedó mirando al viejo que estaba solitario sentado en la mesa jugando con una servilleta mientras esperaba a que lo atendieran, a la vez que miro a la chica que lo esperaba en la misma parte en donde él la había dejado, al parecer ya se había sacado de encima a los lujuriosos mecánicos que habían estado acosándola. La rubia no se dio cuenta que fue el mismo don Pedro quien se los espanto antes de ir a sentarse a la mesa.
–Está bien lo atenderé, -dijo la rubia siempre mirando a la mocosa que acompañaba a su odioso cuñado, –Pero como es eso que tu también le sabes el nombre a esa nena si yo nunca la había visto…?
El viejo Cipriano cuando escucho que el tono de voz de su mujer cambio para consultarle sobre la pendeja que acompañaba a su hermano, creyó saber del estado en que se encontraba su mujer, por lo que se dio a contestarle,
–No me vas a decir que estas poniéndote celosa…?, jejejeje…, ella es la hembra de Pedro, no tiene nada que ver conmigo, solo la conozco de nombre, jajajaja…!
–No entiendo… si solo es una chiquilla… tu hermano podría ser hasta su abuelo…, -le contesto Gaby sin quitar sus ojos de la atractiva chica.
–Pus eso a ti no tiene que porque importante, acaso no te acuerdas de la diferencia de edad que hay entre nosotros…?, además que a él le gustan jovencitas, jajajaja… así que ya déjate de estupideces y ve a servirle la cena.
–Nene…! Y a ti… a ti te gustan así de jovencitas…?, Gabriela con algo de celos le preguntaba recordando la forma en que su macho había mirado a esa nena solo hace un rato.
–Jajajajajaja…!!, ya déjate de estupideces Gabriela… ya te dije que a esa pendeja ni la conozco, además que yo te tengo a ti ricura, recuerda que eres mi Diosa…!, como podría yo andar por ahí mirando crías…?, jejejeje…
La rubia de pronto cayó en cuenta de las estupideces que estaba pensando, ella estaba segura que su macho la prefería a ella, si incluso se había atrevido de dejar a su esposa legal, una señora gorda y fea, por estar con ella, ambos se amaban se dijo mientras inconscientemente camino hacia la improvisada cocina para servirle la cena a su casi cuñado, pensó que este no se atrevería a molestarla delante de don Cipriano y los amigos de este.
Mientras la fiesta estaba que ardía, nuestra exquisita rubia llego a ponerle los cubiertos al lugar en que se encontraba don Pedro, mientras lo hacía en la forma más seria posible hasta sus oídos llego esa aguardentosa voz que le recordaba a los primeros días en que había conocido a don Cipriano,
–Hola zorrita… jejejeje… has pensado en mi propuesta…!?,
Gabriela totalmente escandalizada miro en todas direcciones para asegurarse que nadie los escuchaba,
–Ya basta…! ya le dije que eso no ocurrirá nunca…!, ahora déjeme ir a buscarle su cena…
–No es necesario rubia… yo ya me retiro, si no te has dado cuenta mi mujer me está esperando, solo vine hasta aquí para preguntarte lo anterior, jejjejeje…
–Entonces lárguese…!
–Claro que me largare preciosa, jejejeje la primera cogida que le ponga a esa potranca esta noche lo haré pensando que lo hago contigo… jejejeje…
–Es Usted un degenerado, acaso no se da cuenta que es solo una niña?,
–Seeeee… una niña de 18 años que desde hace rato le crecieron las tetas, tiene algo de pelos en la zorra, y que culea como los Dioses… jajajaja…!!!
–Viejo cochino… búsquese una mujer de su edad… como se le ocurre hac…
–Pus eso mismito deberías decírselo también a Cipriano pendeja, jajajaja…!, le corto don Pedro de una y esperando la reacción de la rubia.
Gabriela se quedo de piedra mirando a ese viejo que la miraba con una de sus más asquerosas sonrisas de burla,
–Que me está diciendo…?, le pudo decir finalmente, su corazón ya estaba comenzando a latir más acelerado de lo normal.
–Pus lo que escuchas princesita, ya es hora de que salgas de tu burbuja de amor, eso que me dices también deberías decírselo al buen Cipriano, que es tan caliente y degenerado como yo mismo, jejejeje…
–Usted miente… el… el no es así…, le contesto la rubia con toda la seguridad del mundo.
–Lo puedes asegurar…?, le dijo el vejete poniendo en jaque a nuestra casada, ya que por el tono de su voz le estaba diciendo abiertamente que el macho que ella tenía por pareja no era de los trigos muy limpios.
–Claro que lo aseguro…! yo lo conozco bien, le dijo finalmente Gaby a don Pedro.
La embarazada vio como el viejo con cara de aburrido sacaba su celular y pensaba a deslizar sus dedos por este…
–Gracias a Dios que ahora existen estas mamadas, jejejeje, escúchame zorraaaa…!!, te mostrare algo solo porque te tengo buena, si te has dado cuenta este último tiempo no te he molestado, y quiero que sepas que a mí no me gusta que te estén viendo la cara de mensa, jejejeje.
Gabriela escuchaba esas extrañas palabras como si el viejo le diese a entender que entre ellos dos ya existiera una muy buena amistad, y como este buscaba algo en su teléfono para mostrar algo que ella no sabía por qué motivos ya necesitaba ver, para convencerse o para desestimar lo que aquel horrendo vejete le estaba diciendo.
–Escúchame rubia, esto es algo así como un secreto de estado, solo actúa normal y saca tus propias conclusiones, ahora mira y convéncete tu misma jejejeje, -le dijo finalmente extendiéndole el celular.
Gabriela, en el momento que con sus ojos azules vio la foto en que salía una rubia jovencita muy sonriente con un oso de peluche en su ante brazo, y que la otra joven era la misma que en aquellos momentos acompañaba a don Pedro y que lo esperaba casi a la salida del taller, además de ver nítidamente que a un lado de ellas estaban su cuñado y su macho, se dio cuenta que estaban en una feria, en el acto intento buscar una explicación a todo aquello, claramente era una selfie de no hace mucho tiempo, levemente llevó su mirada a los enrojecidos ojos del viejo, hasta que por fin pudo articular palabra,
–Eso debe haber ocurrido hace tiempo… e… él… él era libre de hacer lo que quisiera, aun no estábamos juntos, le dijo a la vez que se dejaba caer en una silla y le devolvía el celular al vejete,
–Te equivocas rubia… jejeje solo fue hace un par de meses o algo, así, pero en todo caso ustedes ya estaban juntos…
–Noooo… no, eso no es verdad…!, Usted me está mintiendo para ponerme mal con él…
“-No mami como voy a quererte ponerte mal con él, solo deseo que por las buenas me prestes a mi también el culo y la zorra…-”, pensaba el ardiente de don Pedro.
–Mira Gabyta… jejejeje yo ya te dije que tú me caes re bien y no me gusta que mi hermano te este haciendo esta pendejada después de todo lo que tú has dejado de lado por él, jejejeje… -don Pedro por todos los medios posibles ahora quería ganarse la confianza de la rubia, sabía que después de eso, sumando los celos y con el resentimiento en que la dejaría habría un estrecho eslabón para llegar a lo que él ya daba por casi un hecho, solo era cuestión de un tiempito mas, se decía, ya que acababa de activar una verdadera bomba de tiempo en la conciencia de la atractiva mujer, –Si te quieres convencer tu misma, saca el chip del Gps de tu camioneta y ve a que te lo revisen, jejejeje, ahí te darás cuenta que en la misma fecha que está en la fotografía la camioneta estuvo estacionada a las afueras de la feria en que yo trabajo, fue ahí donde nos tomamos la foto, y uf… lo pasamos de lujo, mira ten… aquí está la fecha en un papelito para que no se te olvide y puedas estar segura que yo no te miento, si lo haces también podrás ver para donde nos fuimos con esas bellezas, jajajajaja, te lo repito yo no te miento, jejejeje…
Gabriela solo se quedo mirando a un punto no definido pensando en lo objetivo que era todo lo que le decía aquel horrendo viejo.
–No le creo nada…, le dijo finalmente con un hilillo de voz,
–Pus entonces me voy, estás en tu derecho a no creerme ya que sabes que tú me gustas mucho pendeja, jejejeje…, pero échale una miradita al Gps, incluso tengo más fotografías  y hasta un video de lo que hicimos con esas viejas, Ehmmm alguna vez te has preguntado si mi buen hermano sería capaz de cambiarte por una rubia mas jovencita…!?, jajajaja… yo tengo los medios para darte esa respuesta te guste o no, como te dije antes poseo mas material, y te lo puedo enseñar cuando tú lo quieras. Claro que si te animas a echarle una miradita, ahí eso ya tendría un valor agregado, jejejeje, y tu sabes cuál será el precio de la tarifa, me entiendes no!?, Por ahora me retiro, sé que nos veremos luego, atrás del papel con la fecha está mi numero, cuando te decidas solo tienes que llamar lindura, jejejeje…
Sin más el vejete se puso de pie y simplemente se largo, la casada desde su silla vio como ese viejo desgraciado se alejaba hacia la salida del taller junto a la joven con la que había venido, le pareció que ella no estaba muy contenta de andar paseando con aquel vulgar vejete.
Luego de verlos desaparecer llevo su azulada mirada hacia la grotesca persona de su macho que en aquellos momentos se divertía conversando en grupo en el cual también estaban el chango con María, lentamente tomo con una de sus manitas el papel que le había dejado don Pedro y quien sabe por qué motivos lo dobló y se lo guardó.
La chica al ver desde su ubicación que Gabriela estaba pensativa después de haber hablado por uno minutos con el pelado de su tío, esta con algo de remordimientos de conciencia fue a ver como estaba su amiga.
–Como estas Gaby, mi tío te molesto otra vez…!?
–No…! no es eso… solo hablamos un rato… y me dijo algunas cosas,
–Te humilló nuevamente…!?
–No María, no lo hizo, sabes?, me siento mal, quisiera irme a casa, le puedes decir a Pablo que me vayan a dejar.
–Claro, no te muevas de aquí le avisaremos a mi tío Cipri y te vamos a dejar, ya es algo tarde, seguro que él se quedara bebiendo con los demás viejos, mañana es sábado y solo vendré yo con el chango a entregar unos vehículos.
Una vez que el chango con María dejaron a la rubia en su casa, la edecán se vino pensativa, recordó el día en que discutió con Gabriela y como ella había salido con su cara descongestionada y llorando seguida por don Pedro, y ahora como había cambiado de genio tan abruptamente después de haber conversado con su tío solo por algunos minutos siendo que antes de eso la había estado pasando tan bien. Gabriela le había confidenciado al interior de la casa que su reacción se debía a que no le había gustado que solo don Cipriano hubiese escogido al padrino del hijo de ambos sin preguntárselo a ella, pero María sabía que eso solo eran patrañas, a su amiga le pasaba algo mas espinudo, acaso su tío Pedro sería tan bellaco de cogérsela en su estado tal como le había confidenciado a ella misma?, pero Gaby podría negarse, se contestaba al instante, la cosa fue que se prometió estar atenta a la situación.
Al siguiente día y al son de los ronquidos de don Cipriano que solo había llegado hace algunas horas, la rubia quien ya se había levantado se tomaba un vaso de leche pensando en todas las cosas que le había dicho don Pedro la noche anterior, al estar recién bañadita sus rubios cabellos aun estaban húmedos y los había peinado hacia atrás tomándoselo con cole, toda su carita estaba despejada, pero la imagen más espeluznante y que no podía quitarse de su mente era esa fotografía en donde su macho salía con su hermano acompañado por dos jovencitas, se preguntaba como esa chamaquita que vio la noche anterior y que también aparecía retratada en esta se podía prestar para esas cosas si se notaba a lo lejos de que ella no era de la misma calaña de don Pedro, y a raíz de la pregunta que le había hecho ese horrendo hombre alusiva a que su macho podría tener debilidades con rubias mas jovencitas que ella, solo con esto se sentía más que indispuesta con esa pendeja rubia y con cara de viciosa que salía también en la selfie.
En fin, extrañamente nuestra embarazada en su mente solo hacia culpable de todo aquello a la persona de su cuñado y tal vez a la pendeja rubia, aun pensaba que su macho era una inocente victima de las circunstancias, que él era distinto a toda la demás gente que los rodeaba, y todo por culpa de aquel tosco ambiente en vivían, se volvía a decir. Pero aun así en forma serena y pensativa decidió que solo para alejar las dudas iría a que le revisaran el Gps de la camioneta, aun no eran las 9 de la mañana y sabia que su don Cipriano cuando se pegaba esas borracheras no se despertaba hasta las 3 de la tarde como mínimo, así que tendría tiempo de sobra para ir y volver.
 
–Está seguro que la fecha es la misma que le di…
–Si señora, ese día su vehículo estuvo estacionado desde las 10 de la noche en esa dirección, luego se traslado a una zona rural sin número, aquí está el nombre y numero de la ruta que tomo el vehículo, además de los trayectos, vasta que tome esta calle que es la más cercana y luego puede seguirla Usted misma, mire… y como puede ver luego se puso nuevamente en movimiento para después de una hora volver al mismo lugar, y ahí estuvo estacionada hasta las 7 de la mañana, en ese momento fue cuando su vehículo nuevamente se puso en movimiento y retorno a su domicilio.
–Gracias… me puedo llevar el mapa con los trayectos…!?
–Claro que si, así lo contempla nuestro servicio, y gracias por preferirnos, le dijo el hombre que no se cansaba de admirar las finas facciones de aquella rubia que en aquel delicioso momento lo miraba con sus penetrantes ojazos azules, y con su cara totalmente despejada debido al informal peinado que llevaba.
–No gracias a Usted, -le dijo la tentadora hembra.
El hombre que atendió a Gabriela aunque este era de muy buena presencia no pudo evitar de tasar lujuriosamente a aquella Diosa que acababa de atender. La rubia iba vestida con unos ajustados jeans azules que le hacían resaltar las líneas de sus muslos y caderas, sus sandalias con taco la hacían ver aun más imponente de lo que ya era, iba también con una blusa blanca algo holgada a su cuerpo y arremangada en sus delineados antebrazos, ni siquiera se le notaba que estaba embarazada.
El pobre hombre una vez que ella se retiro, le puso llave a la puerta para ir al baño a pegarse una paja en su honor.
Gabriela que ya daba por hecho que el despreciable de su cuñado no le había mentido, igual y para asegurarse se dio a realizar el trayecto que su camioneta había hecho la noche en cuestión, y que efectivamente la fecha concordaba en que ella ya estaba viviendo con Cipriano.
Su primera parada fue en una población más que ordinaria, era una barrio miserable y delictivo y que al parecer por ahí no se paseaba ni la policía, pero el lugar exacto que marcaba el Gps era una cancha en donde estaba ubicada una feria de entretenciones a estas alturas la rubia sabía de sobra que el pelado de don Pedro era el mecánico de esta, por lo tanto una mentira menos, se dijo, el odioso viejo no le había mentido.
Un poco asustada aseguró las 4 puertas del vehículo, y estuvo mirando por un espacio de 5 minutos, intentando hacer memoria para recordar la fotografía y poder ver cuál fue el lugar exacto en donde se la habían tomado.
No muy convencida se dijo que podría haber sido cerca de la montaña rusa, que en esos momentos solo era un armazón de fierros al sol y en detenimiento.
Tomando aire puso el motor en marcha, ahora iría por el camino rural que le habían dicho.
En un principio nuestra rubia manejaba relajada, con una mano en el volante y la otra puesta un lado de su cara, con el pulgar en su pómulo y tres deditos en su frente, su mente era un torbellino de situaciones, si bien estaba haciendo todo aquello para sacarse las dudas, aun pensaba que todo esto era una treta del miserable de don Pedro con el único afán de querer lograr algo con ella, pero sabía que no lo lograría, ella estaba muy clara con sus sentimientos, si le había sido infiel a su ex marido había sido solo porque él la había descuidado, y don Cipriano si sabia cuidar a una mujer como ella, además que por nada del mundo ella… Gabriela Ramos a secas, nuevamente se prestaría para hacer alguna estupidez o algo similar, se iba repitiendo una y otra vez.
Pero ese singular e incomodo estado de expectación en que se encontraba la rubia y en que ella misma se daba ánimos y creaba explicaciones lógicas para no convencerse de lo que don Pedro le decía era cierto, todo esto se fue a la mismísima verga, ya que al tomar el camino de tierra que indicaba el mapa creyó recordar hacia donde conducía este mismo, no fueron más de 5 minutos de trayecto hasta que llego hasta la miserable vivienda en donde ella ya hace casi más de medio año había estado yaciendo con don Cipriano, y que fue en esa oportunidad en que ella por sus propios ojos lo había aprendido a ver de la forma en que solo una mujer mira a un hombre.
Con su corazón latiéndole a mil por hora se bajo del vehículo, lentamente camino hacia la entrada de la desastrosa casucha de campo, todo en ella rechinaba una vez que puso sus pies en la entrada, así que dándose fuerzas de coraje empujo con su manita la destartalada puerta, una vez que esta estuvo abierta simplemente avanzo hacia su interior.
Su primera reacción fue la misma que sintió cuando don Cipriano la arrastro hacia el interior de esta, unas inmensas ganas de vomitar le atacaron su estomago, pero la ahora si dolida hembra quería ver si había algún indicio que sustentara las palabras de don Pedro.
La rubia vio el mismo destartalado colchón donde a ella misma se la habían cogido, pero ahora al lado de este había un viejo catre de campaña con una delgada colchoneta de espuma, todo aquello no le decía nada, pero el corazón casi se le sale por la boca cuando vio botados en un rincón un llamativo oso de peluche y al lado de este un corazón rojo, con palabras en ingles.
Nuestra integra Gabriela solamente llevo una de sus manitas a su boca para con la otra tomarse el codo, dolida y pensativa giro su cuerpo y camino en dirección a la salida de esa espantosa y miserable vivienda. A pesar de las tremendas dudas que la atacaban, y de los lujuriosos pensamientos de lo que pudo haber ocurrido al interior de aquella casa habitación, aun así su lento caminar era el de una verdadera Diosa.
Una vez que la rubia ya estuvo sentada al volante de su camioneta, se dio a analizar la situación: lo dicho por su miserable cuñado, la fotografía con dos chamacas, el mapa del Gps, los peluches que aun estaban ahí tirados y que también aparecían retratados en la fotografía que le habían mostrado y que incriminaban a su don Cipriano. Habría sido este tan desleal con ella y haberse revolcado con esa joven y rubia puta que aparecía en la fotografía?, o era todo un siniestro plan de don Pedro para poder acostarse con ella?. Pensando en esto último, puso en marcha el motor del vehículo para regresar a su casa y comprobar ella misma si realmente su Cipriano andaba metido en cosas raras.
El vejete dormía a raja suelta mientras era observado desde el marco de la puerta por nuestra angustiada ex casada, su mente era un torbellino de emociones, ella creía conocer al hombre que ahí yacía, además de pensar en todo lo que ella había hecho por el, tal como se lo había dicho don Pedro, pero a pesar de que todas las pruebas lo condenaban aun existía la posibilidad de que todo eso fuese una maquinación de su cuñado para que ocurriera eso que ya todos sabemos, sin más la acongojada rubia se dio a preparar algo para comer, sabía que su macho se despertaría en un par de horas y cuando este lo hacía después de una juerga de las características de la recién pasada noche este era capaz de comerse una vaca entera y recién faenada.
Mientras cocinaba intentaba de ordenar sus ideas, pero todo aquello era tan confuso que no sabía si seguir creyendo que todo entre ella y su don estaba de las mil maravillas, o sencillamente creerle a don Pedro. Hasta que cuando Gaby ya ponía una de las ollas al fuego recordó el ofrecimiento del vejete:
“… yo tengo los medios para darte esa respuesta te guste o no. Como te dije antes poseo mas material, y te lo puedo enseñar cuando tú lo quieras. Claro que si te animas a echarle una miradita, ahí eso ya tendría un valor agregado, jejejeje, y tu sabes cuál será el precio de la tarifa, me entiendes no!?”.
Claro que ella entendía cual era el precio si se animaba a solicitarle que le mostrara el material que según el poseía, pero ella no estaba dispuesta a acostarse con su cuñado y menos en su estado, se decía para sus adentros, pero ella… ella necesitaba poner a ese viejo contra la espada y la pared y pedirle que le mostrara lo que él decía tener, lo más seguro era que este no tendría nada más para mostrar y ahí podría al fin recuperar esa tranquilidad que ella ahora más que nunca deseaba tener. Pero luego se decía: -si este viejo tuviera otras fotos que incriminaran sexualmente a su macho apareándose con una hembra rubia y más joven que ella, si eso sucediera cual sería su reacción se preguntaba, además de tener que pagarle la tarifa que don Pedro le exigiría y esta sabia que tendría que ser con su cuerpo.
–No, no, no, no…!!!, -se decía una y otra vez la casada, ella no iba a hacer eso, además que toda era una maquinación de don Pedro para ponerla mal con su macho y él así tal vez poder sacar provecho de la situación pero no lo lograría, se repetía una y otra vez.
La supuestamente feliz pareja de convivientes ya habían almorzado aquel día sábado, el viejo Cipriano veía un partido de futbol bebiendo cerveza mientras la rubia lo miraba con sus intensos ojos azules desde el sillón en que ella se encontraba.
–Que me miras tanto tetona, que te pasa… estas enferma!?, jejejeje…
–No me pasa nada solo lo miro, acaso no puedo!?, -pero la verdad es que en la mente de la rubia estaba pasando de todo, la endiablada foto que le habían mostrado la noche anterior había quedado grabada en su mente, sobre todo la cara de la rubia con cara de putilla. Como también habían momentos en que la dolorida hembra pensaba que tal vez la pendeja esa que tenía cara de ser la reina de las furcias era la culpable de que su macho no le haya hecho tantos problemas cuando los médicos dijeron que no se la podría coger como a él le hubiese gustado, –Claro…! si ahora ya todo encajaba, lo más probable era que el infeliz y caliente de su nene al no poder cogérsela a ella había sucumbido a los encantos de esa joven ramera, -se decía una y otra vez presa por unos enloquecedores celos, y para luego re criminarse que no podía culpar al viejo de algo tan atroz sin tener pruebas contundentes de ello, fue en eso que la ronca voz del vejete la sacaba de sus incriminatorias especulaciones,
–Si puedes mirarme pendeja, pero desde que me levante que no me hablas… jejejeje…!
Gabriela aun creía algo en su macho, pero sus recientes conclusiones, mas el recuerdo de aquella asquerosa fotografía, y todo esto sumado a las palabras de la conversación que tuvo con don Pedro no la dejaban tranquila:
“–Viejo cochino… búsquese una mujer de su edad… como se le ocurre hac…
–Pus eso mismito deberías decírselo también a Cipriano pendeja, jajajaja…!,”; “pero échale una miradita al Gps, incluso tengo más fotografías  y hasta un video de lo que hicimos con esas viejas, Ehmmm alguna vez te has preguntado si mi buen hermano sería capaz de cambiarte por una rubia mas jovencita…!?”.
Por lo mismo pensó que si su macho no le estaba mintiendo, según ella aun creía, no correría peligro alguno si se animaba a pedirle a don Pedro que le enseñara el material que él decía poseer, así que como toda una estratega militar se propuso a sacarle información a Cipriano, solo para estar segura con lo que ya en su mente se había instalado,
–Nene… qué opinas de eso que tu hermano ande enredado con una nena mucho más joven que él…
–Daaaaaaa… no me interesa hablar de esas mamadas, y tú desde cuándo que estas tan preocupada por las cosas que hace o deja de hacer mi hermano…!?
–No me interesa en absoluto, -le contesto sinceramente la rubia, –Es solo que encuentro que esa joven que lo acompañaba anoche, es solo una niña para andar con él, aunque ya tenga 18 años… ella… ella podría ser hasta su nieta…
–Pero eso es problema de ella, tú no tienes de que preocuparte nalgona, jajaja…!!!
La rubia se quedo mirando fijamente al viejo que no quitaba su vista del televisor, así que se lo pregunto de una, ella solo quería estar tranquila:
–Cipriano… y si tu tuvieras la oportunidad de estar con una nena como ella… que harías…?
–Ja…!, ya empezaste con tus webadas… ayer te dije que a mí no me gustan las crías…, le mentía el vejete mirando el partido fijamente.
–Pero la chica era realmente hermosa… cualquier hombre no se haría muchos problemas para tener algun tipo de enredo con una chamaquita tan atractiva como la que yo vi anoche,
–Si… la pendeja esa estaba buena, pero meterse con chamacas es para puros problemas, yo no me la cogería si es eso lo que quieres saber… ni a ella ni a ninguna… ahora déjame ver el partido, que me desconcentras con tus chingaderas y celos baratos, jejejejeje…
–De verdad…?, me lo juras por lo más sagrado…?, -la rubia se mordía el labio inferior esperando la respuesta de su macho.
–Claro que lo juro pendeja, así que quédate tranquila…!!!, -al vejete le valía una verga jurar en vano, por ahora lo único que quería era ver tele tranquilo, si hubiese sabido los planes que tenía en mente su celosa hembra no se lo hubiese jurado tan suelto de cuerpo, y tal vez hasta le habría dicho la verdad con tal que Gabriela no fuese a cometer una pendejada.
La feliz embarazada se puso de pie y se fue a sentar junto al viejo para darle una serie de besitos en la cara diciéndole lo que sentía por él en aquellos momentos,
–Ahh mi don no sabe cuánto lo amo, yo también se que Usted nunca me haría algo así, -le dijo una vez ya con sus rubios cabellos puestos en el pecho de su hombre, pensaba en la cara que pondría don Pedro cuando ella lo encarara exigiéndole que le mostrara el material que no existía, si don Cipriano le acababa de jurar que él nunca le seria infiel, menos con una dulce y rubia jovencita de 18 años, a él le gustaban hembras de verdad como ella misma se decía para sus adentros, así que ya no había nada que temer. –Nene iré a descansar al dormitorio, creo que dormiré un rato así tu vez el partido tranquilo…
–Jejejejej… gracias tetona, duerme todo lo que quieras que yo no me arrancare para ningún lado, jejejeje.
–Lo sé mi amor… Ahhh ahora que me acuerdo este lunes ocupare la camioneta, iré a ver al abogado, ha insistido que revise la ultima documentación sobre el divorcio. –Nuestra rubia nuevamente estaba comenzando a mentir y a realizar pendejadas que no debía hacer, pero los celos le tenían la mente nublada.
–Ok… cuanto te demorarás en el tramite?.
–Mmmmm no lo sé mi vida, ya que luego de eso pretendo ir a ver si me dejan visitar a Jacobo aunque sea solo por un rato, -la rubia sabia que el tramite con don Pedro seria solo por unos minutos ya que había sido su mismo macho quien indirectamente le había dicho que su hermano no poseía ningún material, así que luego de eso aprovecharía de intentar visitar a su hijo, –Creo que estaré de vuelta al mediodía para que almorcemos juntos… te parece?.
–Ja… ir al abogado sí que es una mera pendejada así que ni pienses que te acompañaré, y por otro lado no creo que te dejen ver a tu chamaco sin una orden judicial, pero está bien… ve tranquila, yo almorzaré en el taller con el chango así que no hay dramas, jjejejeje.
–Gracias nene, eres muy comprensivo, entonces para esa misma noche te preparare algo rico para cenar…
–Como quieras… solo ve a descansar lindura que yo estaré viendo mi partido, jejejeje.
Y así paso el resto de aquella jornada. Al siguiente día nuestra rubia paso la mañana en completa tranquilidad, pensaba que ya no había nada por qué temer, y cuando ya en la tarde estando a solas después de que don Cipriano le dio conocimiento que se iba a jugar pool con sus amigos, la despreocupada pero algo ansiosa casada saco el famoso papelito con el numero de don Pedro, le daría aviso que para el lunes temprano iría a donde él le dijera para que le mostrara las famosas fotografías que él decía tener, quería verle la cara que pondría cuando el viejo forzadamente admitiera sus falacias, con esto por fin ya se lo sacaría de encima, y tal vez también le daría fin aquellas vulgares leperadas con la que este se daba el lujo de tratarla cada vez que la veía.
Así llego el día en cuestión. Gabriela ya iba casi llegando al lugar donde estaba ubicada la feria, eran pasadas las 9 de la mañana, y se había puesto uno de sus más ajustados y mejores vestidos, este era de color blanco con tirantes en sus hombros, además de dejar ver un poco lo pronunciado de su pancita, pero con las medias y los zapatos con taco la hembrota no dejaba de verse tentadoramente antojadiza.
Una vez estacionada y después de hacerse los últimos retoques en su cara y sobre todo con el brillo en sus labios bajó de la camioneta con mucho cuidado ya que el suelo era de tierra y eran numerosas las piedras que había en el suelo.
Con mucha meticulosidad en su andar caminó hacia la reja principal de aquella silenciosa feria de entretenciones, había quedado con don Pedro de juntarse a la entrada de esta, pero cuando ella ya estuvo en el lugar se dio cuenta que no habían ni luces del vejete.
Por la calle de tierra que estaba al borde de aquel miserable parque de diversiones vio que pasaron unos cuantos cartoneros que casi se la violaron con solo mirarla de cómo andaba ella vestida por aquellas barriadas, pensó que no había sido buena idea ir vestida de esa forma, pero ella a modo de venganza se había esforzado en verse de lo mas buena posible, como decía su macho, para darle una lección al miserable de don Pedro, y dejarlo hirviendo de calentura, además de hacerle ver que con una mujer como ella no se jugaba, y cuando ya estaba a punto de marcharse totalmente convencida de que su cuñado no aparecería para no quedar humillado ante sus mentiras, vio como este venía caminando desde el interior de la feria con su típica sonrisa de burla, su vestimenta era la misma de cuando lo vio la primera vez, con un overol de mecánico en deplorables condiciones debido a las tremendas manchas de grasas y aceites siempre amarrado a su cintura la parte superior de este, y con una camiseta sin mangas impregnada de sudor seco, además de venir ennegrecido en una buena parte de su cara y en sus brazos.
El viejo una vez que estuvo a un lado de aquella alba e inmaculada imagen de Diosa, se dio a devorársela desde sus pantorrillas hasta sus azules ojos que lo miraban seriamente y con un dejo de molestia antes sus desvergonzadas miradas, aun así don Pedro se daba cuenta que la rubia tenía un semblante de como si estuviese totalmente segura de ella misma.
–Jejejejeje… veo que te preocupaste de venir lo más buenota posible pendeja, jejejeje…!, eso es bueno… muy bueno…!, lo que es yo estaba adelantando trabajo ya que sabía que venías, Je…!, . –terminó diciendo el deseoso viejo mientras nuevamente se daba a devorársela.
Gabriela quien se daba cuenta como aquel asqueroso hombre otra vez se daba a comérsela con su aborrecible y a la vez descarada mirada se decía para sus adentros, –Mira todo lo que quieras viejo desgraciado, ya que no tienes nada que mostrarme…
–Muéstreme las fotografías que dijo que poseía, -dijo la rubia una vez que se cansó la sesión de lujuriosas miradas que le estaban pegando,
–Acompáñame rubia, deje el teléfono en mi casillero, -le invitó el vejete al momento que con una llave abrió el candado del portón para luego darle espacio para que la atractiva mujer ingresara a sus dominios.
La bella Gabriela quedo estática ante la invitación del vejete, sabía del riesgo que corría si se dejaba arrastrar por el viejo quizás a que parte de aquella siniestra feria, pero el astuto de don Pedro nuevamente se mostraba más diplomático para no espantar a la rubia, sabía que todo le sería más fácil al momento de meterle mano si lograba llevársela hasta el camper que él había habilitado una vez que le mostrara las pruebas que el tenía.
–Creo que lo mejor será que vaya a buscar su teléfono, yo lo espero aquí…, -le dijo la hembra finalmente, en el tono de su voz daba a demostrar lo segura que estaba de sí misma.
–Jejejejeje… veo que me tienes miedo… acaso no confías en tu cuñado?, Jejeje… acuérdate que somos casi familia y no hay nada que temer… -el vejete la miraba como aquella esplendida mujer se negaba a acompañarlo hacia el interior de la feria así que siguió, –Vamos… no te comportes como pendeja, si estas tan segura de que yo no tengo nada que mostrarte tal como me dijiste ayer cuando me llamaste, entonces no hay nada de que temer, no crees?.
–Yo a Usted no le tengo miedo…, es solo que no creo prudente que una mujer comprometida venga al lugar de trabajo del hermano de su pareja.
–Pues tú fuiste la que llamaste zorra, y ya estás aquí así que ahora me acompañarás…!
El vejete no le dio tiempo de reacción a la embarazada ya que de un solo movimiento la tomo del brazo y la jalo hacia al otro lado de la reja, la atemorizada rubia vio como este nuevamente le ponía el candado a la reja de entrada,
–Y porque cierra con candado…!?. -le pregunto con un evidente tono de preocupación en su voz,
–Tranquila rubia…, no te asustes ya te dije que yo no pretendo violarte, tú te acostarás por las buenas conmigo porque tenemos un trato, además que no debes porque temer, no estás tan segura de que yo no tengo nada que incrimine al caliente de mi hermano…?, Jejejeje.
–Claro que estoy segura…!, es solo que estar aquí es incorrecto, solo accedí a venir para que Usted deje de molestarme.
–Bien, si es así vamos a mi casillero, te mostraré mi celular y tú misma lo revisarás, luego de ya estar convencida de que ahí no hay nada, te puedes marchar, yo mismo te vengo a dejar a la salida, jejejeje.
–Está bien, vamos, pero que sea rápido… tengo cosas que hacer…!, -le contesto Gabriela ya bastante fastidiada por lo odioso que era su cuñado.
El viejo solo se dio a caminar hacia el sector de los camper a sabiendas del calibre de mujer que lo acompañaba, su verga de a poco se iba poniendo tiesa por cada paso que su dueño daba hacia el catre que los esperaba.
La casada solo lo seguía pensando en llegar lo antes posible, revisaría el endemoniado celular y una vez de comprobar que el viejo ese no tenía nada que comprometiera a su don por fin se podría largar tranquila. Aunque en otra parte de su mente se preguntaba que mierda haría si el vejete ese estaba diciéndole la verdad, y le mostraba fotos comprometedoras de Cipriano… se tendría que acostar con él?.
Por primera vez en la mañana y desde que había hablado con don Pedro la rubia pensó en la necedad que estaba cometiendo al andar haciendo ese tipo de tratos, ahora solo le rogaba a Dios que ese miserable hombre no tuviera nada que mostrarle, pero don Cipriano se lo había jurado, le había dado su palabra de que él nunca le fallaría. Con estos pensamientos la preciosa mujer embarazada se dejo llevar a lo desconocido por el miserable de su casi cuñado.
Con su conciencia llena de dudas y también con algo de remordimientos, la muy nerviosa y antojable Gabriela notó que se estaban demorando mucho para llegar al casillero del viejo, mientras más se adentraban en la feria, la rubia no se cansaba de mirar todo a su alrededor, habían viejos que aparte de tener una presentación personal más que deplorable también daban la impresión de estar alcoholizados realizándoles mantención a los diversos juegos de la feria, y que estos con solo verla detenían sus labores para poder admirarla a su total antojo.
–Cuanto falta para llegar a su casillero?…, esos hombres me ponen nerviosa, le dijo Gabriela a don Pedro por lo bajo,
–Tranquila lindura… ya casi llegamos, además que no te pasara nada, esos pendejos son todos trabajadores míos, jejejeje aquí yo soy el jefe, jejejeje…
La rubia noto como ya habían llegado al otro extremo de la feria, y que en ese sector había una gran cantidad de tráileres ennegrecidos por la mugre, grasas y otras sustancias enmohecidas que ella no sabía definir. Luego y atrás de estos vio que habían estacionados unos destartalados campers que no eran otra cosa que un armazón de latas oxidadas que poseían dos ruedas, una por cada lado a través de un eje y que se mantenían nivelados por un madero puesto verticalmente en la punta del gancho de arrastre, estos calculó que debían medir no mas 4 metros de largo y 2 de ancho.
Una vez que llegaron al que estaba más alejado de todos los demás Gabriela vio como el vejete escaló 4 peldaños y junto con abrir la puerta de este le dijo,
–Ven…!, mi casillero está adentro de mi camper así puedes revisar las fotografías sentada y tranquila, jejejeje…
–Usted está loco…!, yo no ingresare a esa cosa…!, le contesto Gabriela a la misma vez que miraba todo a su alrededor, comprobando que no hubiese nadie que escuchara semejante invitación que le hacía su cuñado.
–No seas estúpida rubia, si no te pasara nada malo, como piensas que te voy a hacer algo indebido si esta feria está llena de trabajadores, cualquiera llamaría a la policía si notaran que algo estuviese ocurriendo, así que entra, solo revisas mi celu, te convences de que ahí no hay nada y luego te largas, jejejeje…
Una muy nerviosa Gabriela echó una última mirada hacia sus alrededores y viendo que no muy lejos de ellos había un grupo de hombres levantando una armazón de fierros y que por muy sucios que estos estuvieran no dejaban de ser trabajadores de la feria, o sea personas de esfuerzo y honestas, eso la tranquilizo un poco así que se dio a subir los 4 peldaños que daban hacia el interior de aquel vehicular cubículo.
El vejete que ya estaba casi babeando cuando vio que la suculenta rubia se acercaba a la escalerilla de su destartalado camper, vio como los muslos enfundados en medias de la atractiva mujer que se acostaba con su hermano se doblaban para subir hacia su mugriento espacio, también escucho la firme voz de la rubia quien le dijo una vez que ya estuvo en la misma entrada del camper,
–Ni se le ocurra cerrar la puerta…!, acerque una silla o algo para sentarme, -le pidió la casada una vez que estuvo en el umbral del carromato.
–Jejejejej… pus no tengo sillas, solo está mi catre… jejejeje… puedes pasar y sentarte en el… si es que quieres claro, jejejeje…
–Solo muéstreme las fotos que dice tener en su teléfono, -contestó la exasperada hembra ya casi adivinando según ella que ese viejo se estaba dando muchos rodeos con el asuntito, así que todo apuntaba que este no tenía nada que mostrar.
–Ahhhh claro las fotos… jejejeje ya casi lo había olvidado… espera y si quieres ya puedes comenzar a sacarte la ropa, jajajaja…!!!
–No sea pelado… si Usted no tiene nada que enseñarme, Cipriano ya me juró que él nunca caería en algo tan bajo…
–Cállate rubia, y no hables mamadas que llega a dar rabia de ver lo pendeja que eres…!, ya te dije que tú me caías re bien, en eso no te miento, me gustan las mujeres seguras de sí mismas, pero te están viendo la cara de mensa, jejejeje, échale una miradita a esas fotos, jejejeje, aun esta la invitación a sentarte en mi catre, de verdad que lo necesitarás ricura, jejejeje…, -le dijo finalmente el vejete a la vez que le pasaba su celular con la galería de fotos ya seleccionadas en la pantalla…
Las piernas de Gabriela comenzaron a temblar en el acto una vez que sus azulados ojos vieron el desnudo cuerpo de su nene con la rubia con cara de viciosilla, la misma que salía en la selfie, esta estaba clavada a su verga con los ojos cerrados, como si de verdad la lanza de su macho le estuviera perforando muy profundo al interior de su cuerpo, y si…! era la misma pendeja… se decía una y otra vez, su macho… su amado macho aparecía en aquella foto con una rubia evidentemente más joven que ella y con un coqueto piercing de cadena en su ombligo.
Con su tembloroso dedo de la mano derecha deslizo la foto para ver la siguiente, fue otra patada que recibió en la nuca, ahora la putilla esa había bajado su cuerpo y don Cipriano aparecía comiéndole las tetas, que de por si eran mucho más pequeñas en comparación a las de ella; en la siguiente foto la parejita aparecía besándose mientras evidentemente lo estaban haciendo.
Ríos de lágrimas ya corrían por la cara de nuestra infeliz casada quien por un momento recordó su feliz departamento de casada y todo lo que dejo por estar al lado de ese miserable de mierda que a la primera no había dudado en encamarse con la primera puta que se le había cruzado por su camino.
–Vamos rubia… jejejeje… no llores por webadas que no valen la pena, ven siéntate aquí en el catre, jejejeje. –Don Pedro quien estaba atento a toda la jugada aprovechó ese mismo momento para meter a una llorosa Gabriela al fondo del camper y dejarla sentada en su catre con el celular aun en sus manitas, para luego una vez regresar a la entrada de este y luego de observar y verificar que afuera todo estaba en orden y que nadie lo molestaría en el transcurso de toda la mañana, con una maliciosa y lujuriosa sonrisa echó una última mirada en todas direcciones y sencillamente cerró la puerta del cubículo de latón.
Gabriela recién caía en cuenta de donde estaba, con teléfono en mano y con sus ojos nublados en lagrimas vio como el viejo le ponía el picaporte a la puerta de aquel destartalado y mugriento cuartucho con ruedas que crujía entero por cada paso que daba don Pedro cuando se desplazaba al interior de este, sabía que el asqueroso viejo ahora le pediría el pago de lo pactado ya que le cavaba de demostrar la infidelidad de su macho con una hembra mas jovencita que ella.
El vejete por su parte ya estaba más que caliente, había esperado tanto por este momento que en cualquier momento se abalanzaría sobre el tonificado cuerpo de Gabriela para hacerle todo lo que él quisiera. La vio sentada en su catre que al ser bastante bajo hacía que la rubia tuviera sus muslos bien levantados y totalmente expuestos a su ardiente y deseosa mirada, pero el viejo iría con calma, eso de que no quería violársela era verdad, él quería cogérsela con ella poniendo de su parte, además que sabía que echándole un poco mas de leña al fuego esto debería suceder con toda seguridad.
–Tranquila mijita…!, solo cerré para que estés tranquilita, aquí nadie te molestará, jejejejeje… –Quieres algo para beber!?, tengo cervezas…
–Snifss…!, no don Pedro…! se lo agradezco, es solo que en mi estado no es conveniente que beba alcohol,
–Pero la cerveza tiene poco grados alcohólicos, anda rubia mandate una lata de cerveza conmigo, te hará bien, además que solo será una… para que pases el trago amargo, jejejeje…
–Usted cree…?, contesto la rubia ya con la lata de cerveza en una de sus manitas, y con la otra limpiándose las lagrimas a medias ya que aun mantenía el celular agarrado con esta.
–Clarooo…!, jejejeje solo será una… vamos bébela…
–Está bien…!, -le dijo finalmente, –Solo será una…, don Pedro porque no abre la puerta… aquí está muy oscuro y el aire se me hace muy pesado.
–Ahhh… eso, tranquila mi Reina, dame un minuto, el vejete sacó del bolsillo de su overol un encendedor y se dio a encender una vieja lámpara a gas que se encontraba embutida en un cilindro del combustible.
La débil y amarillenta luz iluminó los 4 costados de aquella asquerosa habitación móvil, en donde la rubia por fin pudo ver en la inmundicia en que la tenían metida, los latones interiores estaba descascarados y roídos, y el ambiente se puso nauseabundo al estar en el más completo encierro. En cada rincón del camper habían platos con desechos de comida, a la rubia le dio la impresión que era ahí donde don Pedro almorzaba y cenaba en sus horarios de descanso, ya que el olor a comida en descomposición y avinagrada imperaba en todo aquel pequeño espacio, por suerte el vejete abrió un pequeño ventanuco que había en un rincón del camper entrando un poco de aire, algo era algo se dijo la rubia.
Pero el lugar en donde estaba por muy asqueroso que fuera no le importo en lo más mínimo a nuestra adorable rubia, ya que al recordar las crudas imágenes en las cuales su macho salía cogiéndose a una atractiva y joven hembrita, con solo eso y sin pensar en nada mas solo se llevo la lata de cerveza a sus labios y no paro de tragar hasta por lo menos dejarla en la mitad de su alcohólico contenido.
El vejete estaba feliz por los logros de su cometido, tenía en su camper a la mujer de su hermano, una tremenda y exquisita rubia, una verdadera Diosa que hasta hace poco había estado casada, y que al parecer no estaba dando muestras de estar incomoda al estar encerrada con él en su miserable aposento laboral, claro que él estaba consciente del estado emocional de la hembra, quien en ese mismito momento se bajaba al seco la otra mitad de la cerveza.
–Deme otra Don…! que la necesito…, -le pidió Gaby. En su cara ya se habían secado las infames lágrimas que aquellas viles imágenes le habían hecho derramar.
–Pus no faltaba más mi reina… claro que si, jejejeje… -El viejo metió la mano por debajo de un mueble que tenia al frente del catre y saco otra cerveza para la rubia, quien una vez que ya la tuvo en su manita se la mando de dos sorbos, igual que la primera.
Don Pedro con sus encías desdentadas miraba sonriente y encantado su magnánima obra de arte, la casada estaba dando muestras de querer embriagarse junto con el adentro del sucucho. A pesar del intenso calor que ya estaba comenzando a reinar adentro del camper, el vejete no dudo en encender un cigarrillo, estaba tan nervioso como un imberbe colegial en su primer momento de apareamiento, y ya queriendo rematar sicológicamente a la hembra fue cuando el mismo tomo el celular para luego decirle,
–Y mira este video… para que no te queden dudas de lo que hace Cipriano a tus espaldas, jejejeje…
La rubia miro con asco como su macho se besuqueaba al ritmo de una veloz cabalgada que le estaba pegando a su tranca su joven amante, ella entre besos ahogados dejaba salir de sus labios sonoros gemidos de calentura, según entendía una muy dolida Gabriela.
Nuestra casada ya no quiso saber más, simplemente deja la lata vacía en el suelo y llevo una de sus manos a su cara, mientras la otra la dejaba caer en su rodilla. Don Pedro con solo verla en esas condiciones ya no sabía hasta cuando se aguantaría las ganas de manosearla, lo que si hiso fue ponerle en su manita otra lata de cerveza a la despechada hembra, que no haciendo ningún tipo de remilgo se la recibió para también comenzar a bebérsela en el acto.
–Jejejejeje… me crees ahora lindura…!?, le dijo el vejete sentándose peligrosamente muy cerca de ella.
–Nunca pensé que Cipriano fuese a ser capaz de hacerme algo así… de verdad se lo digo don Pedro… snifsss…!, -comenzaba nuevamente a quebrarse y a llorar la herida hembra al haber visto con sus propios ojos como su hombre se revolcaba con una rubia que era solo una chamaca, y para rematarla solo el día anterior él le había jurado que nunca haría una cosa como tal.
–Yo pienso lo mismo, jejejeje, por eso no dude en avisarte de lo que esos dos te estaban haciendo, jejejeje…
Gabriela solo pensaba en la traición, no le importaba que todo estuviese quedando apestado a tabaco debido al encierro de aquel cachambroso cubículo de hojalata en que la tenían metida, como tampoco ponía atención en las palabras del vejete que obviamente al estar haciéndose el comprensivo y el simpático con ella, este solo estaba preparando el camino para lo que quería que la rubia hiciera con él a modo de vengarse de los dos traidores.
–Don Pedro no sé cómo pude haber estado tan ciega al venirme a vivir con don Cipriano si hasta deje de lado a mi hijo por estar con él… además de permitir que me dejara embarazada, pude haberlo evitado y no lo hice, sniffssss…!!!
–Es que ese vato no te merece lindura…!!!, si ni siquiera está preocupado de donde tu estás ahora, acaso te hiso algún problema porque tu ibas a salir…?
–No… no lo hizo…!
–Ves…!?, porque crees que no lo hiso…!?, seguramente hoy mismo se va a acostar con esa putilla que sale en el video, jejejeje.
–Usted cree…!? Snifsss, y que puedo hacer yo para que eso no suceda…!?
–Nada mi reina, lamentablemente no puedes hacer nada… él solo te mentiría y tarde a temprano se volverá a acostar con otra, jejejeje lo conozco si es mi hermano, pero yo no estoy de acuerdo con esas cosas, jejejeje.
Gabriela en otro momento más normal claramente se habría dado cuenta que las palabras del vejete eran solo patrañas para poder cogérsela, y aunque increíblemente en este momento en un pequeño porcentaje también lo veía así, algo en su temperamento le decía que por ahora necesitaba escuchar esas palabras, se sentía sola, muy sola, y necesitaba escuchar las palabras de alguien que estuviese de su lado, y ese alguien que en aquellos momentos la animaba era el siniestro mecánico de don Pedro.
–Ayyyy… de verdad no se qué hacer Don Pedro… esto… esto me ha tomado por sorpresa…!
–Pus podrías pagarle con la misma moneda, jejejeje…
La rubia que no era tonta y que a pesar de encontrarse algo mareada con las tres latas de cervezas que se había bebido, sabía que la conversación en cualquier momento iba a tomar el giro que ahora le estaba dando don Pedro, el momento había llegado y ella algo confundida por la situación intentaría sosegar al viejo para que no lograra nada con ella, además que en su estado no podía acostarse con nadie, aun que lo quisiera se decía para ella misma. Decidió que lo mejor por el momento seria hacerse la mensa sobre aquel lujurioso asunto que estaba abordando su desdentado cuñado.
–No le entiendo… no se a que se refiere, le dijo secándose las lagrimas con un pañuelo que busco en su cartera.
–Pus si él se acuesta con otras mujeres… tu deberías hacer lo mismo no crees…?,
La rubia lo quedo mirando intentando hacer la desentendida, pero no pudo dejar salir una sonrisa al ver la desencajada cara de calentura que tenía su salido cuñado al estar intentando confundirla para el lograr acostarse con ella.
–No lo creo Don… Como me voy a acostar con alguien solo por despecho!?, además que Usted ve que en mi estado no puedo permitirme ese tipo de cosas…
–Por despecho no lindura… como se te ocurre…, mira está comprobado científicamente que cuando uno tiene ese tipo de problemas no hay nada mejor que pegarse una buena cacha para liberar las tensiones y así poder sobre llevar la situación de la mejor manera posible. –Otra cerveza…?.
El viejo al notar que la rubia lo miraba poniéndole atención a todas las pendejadas que él le iba inventando a medida que se le ocurrían le ofreció otra lata a la hembra que por cada minuto que pasaba mas tentadora se iba poniendo para él.
–Está bien pero que sea la última, -Gaby cuando vio a su casi cuñado ponerse de pie para acercarse al mueble de las chelas, creyó notar la tremenda protuberancia que don Pedro tenia a la altura de la verga, lo que le hizo recordar el día aquel que este simplemente y en forma descarada se la mostro a plena luz del día y en el mismo taller.
La recordó tal como era: larga, gruesa y tan reluciente por sus propias y prolíficas exudaciones que la hacían ver como si esta hubiese estado bañada en almíbar, según había quedado en su mente, en un instante se pregunto si en este momento el viejo la tendría en las mismas condiciones a causa de ella y de todo lo que le estaba ocurriendo, pero cuando vio que el vejete volvía a sentarse a su lado con la cuarta cerveza de la mañana y en menos de una hora decidió que debía sacar de su mente lo antes posible aquellas endemoniadas evocaciones, ya que una acelerada pulsación en su pecho de mujer mal herida tal vez la podrían hacer que cometiera otra de sus estupideces.
El vejete una vez que estuvo sentado al lado de aquella atractiva hembra le extendió la lata, y cuando vio que ella ya la estaba bebiendo con su mirada puesta en algún punto de la habitación, sin esperar ya nada mas poso una de sus descascaradas manos en una de las potentes rodillas que se gastaba la muy desgraciada para continuar con sus lujuriosas intenciones,
–Y bien Gabita, jejejeje, y ahora qué me dices de toda esta situación…?, yo creo que no es justo que te estén jodiendo de esa manera y que tu no hagas nada al respecto, jejejeje, -don Pedro sentía hasta dolor en su verga por lo tan parada y tiesa que la tenia, sumándole a que ahora la estaba tocando en sus piernas y la mujer solo se daba a seguir bebiendo.
–Pues no creo que si yo hiciera algo indebido eso vaya a mejorar las cosas con Cipriano…
–No las mejorará ni en lo más absoluto mi reina, pero ya no se estarían riendo en tu cara, además que el muy pendejo de mi hermano se la busco, jejejeje… –Imagínate como se deben reír de ti cuando lo están haciendo… pues ahora que tu ya lo sabes todo tienes al toro tomado por las astas, págales con la misma moneda, mira si aquí mismito tenemos un catre a nuestras disposición que tal si nos acostamos ahorita mismo… así ya no volverás derrotada a tu casa, sino que bien cogida y por lo mismo ya no todo será tan terrible para ti mi reina…! jejejeje…!!
Gabriela de reojo miraba como ese viejo asqueroso y caliente le sobajeaba ahora un poco más arriba de la rodilla, además de ver que en su mirada solo habían lascivia y unas tremendas ganas de sexo.
Si otro hubiese sido el momento desde hace rato que le hubiera sacado su mano y lo hubiese puesto en su lugar, además de largarse de aquel hediondo cuchitril, sin embargo debido a lo que reciencito se había enterado su conciencia era un tornado de confusiones y dudas, no sabía el porqué, pero la cosa era que en estos momentos ella se lo permitía sin tener ganas de irse, y como que le encontraba un poco de razón al viejo en todo lo que decía.
Don Pedro por su parte seguía atacando, sabía que la hembra ya se la estaba pensando de verdad si acostarse o no con él, por lo que envalentonándose aun mas pasó su brazo alrededor de la aun estrecha cintura de Gabriela y le susurró al oído,
–Vamos pendeja… de verdad que tú no te mereces lo que te están haciendo, además que yo ya cumplí con lo prometido, es hora que tu cumplas con tu palabra, verás que después de que lo hagamos ya no te vas a sentir tan mal, piensa… que mejor venganza que te acuestes con su propio hermano a sus espaldas, jejejeje… -el viejo ya literalmente quería comérsela.
Gabriela al tener al viejo muy cerca de su cuerpo sintió su aliento a alcohol y a cigarro, por lo que en un momento de cordura quiso hablarle cualquier cosa para tranquilizarlo ya que notaba el nivel de calentura en que este se encontraba, pero cuando trató de hacerlo fue asaltada por un bestial beso en la boca que este le planto aprovechándose de la situación.
La rubia sintió la apestosa lengua del vejete invadiéndole toda su cavidad oral, por lo que en el acto dejo caer la lata de cerveza la cual se desparramo en el piso impregnando aun más de este pasoso líquido el poco aire que había al interior del reducido espacio del camper, a la vez que llevaba sus manitas al pecho de don Pedro intentando separarlo de su cuerpo, pero el viejo estaba como poseído por algún tipo de fuerza maligna ya que en el acto comenzó a recostarla sobre el catre que al ser tan viejo como su mismo dueño rechinaba por cada mínimo movimiento que hacían los dos cuerpos sobre su superficie.
Los espantados ojos azules de la embarazada estaban completamente abiertos mientras era besuqueada, no obstante la asustada hembra se rehusaba a recostarse por completo sobre ese mugriento lecho, hasta que su mirada tras recorrer distintos puntos de la habitación fue a dar con el celular del viejo que estaba tirado en la cama con el antes mencionado video en pausa y con la imagen de su macho ensartando a una rubia mas jovencita que ella, basto solo esa situación para que nuestra casada lentamente fuera cerrando sus ojos, terminara de ser ella misma quien se recostaba en el catre y para que comenzara a buscar la lengua de don Pedro con la suya.
En un instante se hiso un silencio casi sepulcral al interior del camper, solo se escuchaban leves rechinidos de las huinchas del catre que se combinaban con el sonido de lenguas enredándose, salivas que se entremezclaban, y bocas que se comían, acompañados de apasionados sobajeos en todo el cuerpo de la casada, sobre todo en sus muslos, ya varios puntos de sus medias se habían corrido con los duros cayos de las manos del vejete.
Luego de intensos y morbosos minutos de besuqueos el viejo se fue acomodando de costado dejando a la rubia frente a él, Gabriela por su parte algo preocupada por lo que pudiera ocurrirle desde ahora como pudo se separó del beso con su cuñado para intentar salir de tal situación,
–Don Pedro… creo que esto no está bien… no debí permitir que me besara… es solo que estoy algo confundida con todo lo que me está ocurriendo… nunca pensé que su hermano me haría algo tan feo, -aunque en su voz y en su cara se notaba que la hembra hablaba con sinceridad esta tampoco hacía nada por levantarse de la cama, simplemente se lo hablaba en la misma posición en que se había separado del infiel beso, y con sus manitas aun puestas en el pecho del vejete.
–Jejejeje, tranquila lindura… no todos somos iguales.
–Es que no se si pueda continuar con esto… la verdad que no se qué hacer Don…
–A ver, por si no te has dado cuenta estas acostada con tu cuñado en su mismo trabajo, y a espaldas de tu pareja, jejejeje, creo que ya no hay vuelta atrás primor, la verdad es que siempre supe que este momento iba a llegar algún día, jejejeje…
En el mismo momento en que Gabriela quiso decirle al viejo que ella solo se había dejado besar por despecho contra su hermano, el viejo nuevamente la asalto con otro ardiente y efusivo besuqueo en la boca y ella otra vez no supo porque mierda le correspondió en el acto.
El vejete aprovechando que la rubia estaba en un estado en que no podría decir “No” a nada, nuevamente se separo de su boca para con sus dos manos despejarle la cara de sus rubios cabellos y decirle,
–Solo disfrútalo mamacita rica, en algún momento pensé que hasta me rasguñarías la cara cuando intentara comerte tu boquita que a todo esto es muy dulcecita, jejejeje, pero veo que en realidad te dejas besar como toda una putita vestida de señora bien portada, eso sí que bien sedienta de verga, Jejeje, -y diciéndole esto último volvió al ataque con otro delirante beso en donde su lengua intentaba traspasarle hasta las amígdalas.
Gabriela con todos sus prejuicios en la mente debido a semejantes peladeces que le acababan de decir solo se dejaba hacer y también besaba al ordinario mecánico, ese asqueroso aliento a viejo la hicieron recordar sus primeras incursiones amorosas que ella tubo con don Cipriano.
Su fresca legua ya se enredaba con la caliente y áspera lengua de él, hasta que su juguetona lengüita se encontró con aquellas suaves y desdentadas encías, y cuando quiso separarse al recordar la parte ennegrecidas que el vejete tenía en estas, sintió como este tomaba una de sus piernas para hacer que ella la subiera y la cruzara contra su cintura (la de don Pedro), una vez que lo hiso sintió como el vejestorio deslizaba su pelada manaza por toda la textura de sus medias que protegían sus muslos, dibujando con la palma de su mano toda la línea de este y de donde comenzaba la redonda curva de su nalga superior, otra vez quiso detenerlo pero al tener esa tremenda dureza vergal incrustada en uno de sus muslos, nuevamente la llevaron a rememorar aquella bestial tranca carnal que el vejete le había mostrado solo hace algunas semanas olvidándose por un buen rato de las putrefactas encías que ella misma prácticamente se estaba comiendo.
El viejo la manoseaba como un verdadero pulpo, lo hiso una y otra vez, al mismo tiempo que con su verga bien parada por debajo de su overol ya se encargaba de puntearla en la vagina con esta, punteos que Gabriela sentía y ya casi disfrutaba demostrándoselo al vejete besándose más efusivamente con él, sin embargo a pesar de ya sentirse de lo más caliente debido a los ya casi tres meses de ausencia de sexo según la prescripción médica, detuvo en el acto a don Pedro cuando este quiso arrastrar hacia abajo sus medias y calzones con la finalidad de despojarla de estos para dar el siguiente paso.
–Noooo…!, don Pedro yo creo que ya es suficiente… debo irme…!!, le dijo una vez que pudo separarse de aquel excitante besuqueo que se estaba mandando con un viejo horripilante y carente de dientes, todo alrededor de su boca y labios estaba ensalivado.
–Oye cabrona…! que webadas estás hablando…!?, de aquí no sales si no lo haces bien cogida, jejejeje, tienes un culo de lo más que exquisito, todo respingón y bien paradito, jejejeje, eso fue lo que me mas  gustó de ti ese día que te vi casi encuerada en la entrada del taller, jejejeje, pero más linda aun debe ser esa zorrita que tienes entre medio de estas piernotas, jejejeje, vamos enséñamela, quiero verla orita mismo, jejejeje…
–Pero… pero don Pedroooo…!, espere yo no soy así como Usted lo cree, además que ni sé que es lo que hago aquí, -le decía la rubia aun con su manita puesta sobre la manaza del viejo que aun le tenía agarradas las medias y los calzones para bajárselos, –Don Pedro por favor no lo haga…! esto… esto… está mal, yo soy su cuñada, no sé como deje que me trajera hasta aquí?.
–Mira zorraaaa…!, no te preocupes, yo te diré porque dejaste que yo te trajera hasta aquí, pues bien putita, tú te dejaste arrastrar a esta situación por la autentica calentura que te traes encima desde que te mostré mi verga en el taller de mi hermano, jajajaja…!, se te nota en la cara que hace tiempo no estás con un verdadero macho como yo, además que la idea de acostarte conmigo a las espaldas de Cipriano  te pone jugosa la panocha no es así…?
–E… e… sooo… eso que Usted dice no es verdad…!, creo que ya me voy de aquí…!, -en eso la preocupada rubia comenzó a realizar movimientos de cómo querer levantarse del catre para irse, entonces el viejo que no estaba dispuesto a dejar que la ya mas despejada hembra se le escurriera de sus garras se le tiró encima de su cuerpo y la apretó contra el destartalado lecho para decirle en forma amenazante y despacito al oído,
–Espera…!, a dónde crees que vas zorraaaa?,  acaso no te vas a vengar del pendejo de mi hermano?. Siente como tengo mi verga gracias a ti desgraciada, no te gustaría que te la metiera para hacerte gozar como a una verdadera perra?.
La rubia ya comenzaba a sentirse tan asustada como asfixiada por lo muy apretada que la tenia Don Pedro,
–Déjeme por favor, no puedo hacerlo…! los médicos dijeron que era peligroso en mi estado…!,
El vejete notando casi en el acto que la hembra solo se negaba por lo dicho por un matasano y no por respeto a su hermano se dio a seguir presionándola para que ella solita se pusiera a culear con el sin tener la necesidad de violársela.
–Esos hijos de puta no saben lo que dicen rubia, además que hay de malo que también pruebes mi palo, ya probaste el de Cipriano ahora te toca degustar el mío, jejejeje, lo quieres?, junto con decir esto último el viejo caliente de don Pedro comenzó a bajarle las medias, le dejo los calzones para no asustarla demasiado.
–Noooo…! don Pedro… por favorrrrr…!, -la embarazada ahora sí que creía que se la iban a hacer a la fuerza, –Don… por favor no me vaya a violarrrrr…!!!
–Jajajajaja, claro que no pienso hacerte eso preciosura, como voy a violar a una putita como tú y que mas encima es mi cuñada, lo que vamos a hacer los dos juntos es ponernos a culear como dos perros calientes dulzura, yo sé que eso es lo que te gusta putita, si se ve que la calentura hasta te corre por las venas… -Gabriela miraba asustada como don Pedro le mandaba tal bombardeo de peladeces, el mismo repertorio de leperadas que le mandaba a cada hembra que el consideraba digna de ellos, y Gabriela no se quedaba al margen de este, por lo que el viejo continuaba, –Ya le pusiste los cuernos a tu maridito desgraciada, así que ahorita se los pondrás a Cipriano, pero esta vez será por una causa más noble, jajajajaja, te voy a culear tetona, te hare depender de mi verga, haré que hasta me supliques porque te la meta, en poco tiempo más serás mi puta, mi perraaaaa, jajajaja…!!!, cogerás en callejones y moteles de mala muerte, culearas a escondidas de Cipriano conmigo y con todos mis amigos, jajajajaja,  orita si que te voy a enyeguecer pedazo de zorra mal paridaaaaa, jajajaja…!!!! 
La escandalizada rubia ya estaba con su vestido subido casi hasta la cintura y el vejete ya paseaba una de sus manazas por su abultado vientre de 4 meses.
Increíblemente para nuestra casada las crudas palabras del mecánico en vez de asustarla estas estaban terminando de enardecerla aun más de lo que ya estaba. Todas esas guarrerías que le decía el viejo la asustaban como también la calentaban exquisitamente, pero lo que la estaba haciendo perder los sentidos era que literalmente ella ya estar pensándosela en acostarse con su cuñado y a espaldas de don Cipriano, pero el tenia la culpa se decía para ella misma en alguna parte de su mente.
Con el solo hecho de imaginar que él en esos momentos estaba en el taller trabajando y ella quizás estar a solo minutos de ponerse a culear con don Pedro en venganza de la recién descubierta infidelidad casi ya la estaban haciendo perder los sentidos (o habría sido el efecto de las 4 cervezas al hilo que se había mandado?, bueno quien sabe. Recuerdan la estupidez que hiso cuando vio que Cesar visitaba secretamente a Lidia?).
–Por favor don Pedro no me lo hagaaaa…!!, yo no sé de estas cosas…!!!, le decía la rubia quien se mantenía quietecita en el catre sintiendo las manoseadas que le daban a sus piernas ya desnudas, y esperando también ver cuál sería el siguiente paso que daría su excitado cuñado, lo más extraño de todo era que no quería tener relaciones sexuales con un viejo tan asqueroso como su cuñado, pero el deseo de desquite sexual en contra de don Cipriano la enardecían, y mas con solo recordar las animalescas dimensiones vergales que se gastaba su mugriento casi familiar.
El viejo por su parte al estar recostado a un lado de aquel soberbio cuerpo femenino solo se daba a manosearla con lascivia a la vez que babeaba y bufaba como una verdadera bestia, por otro lado Gabriela sentía sus callosas manos sobajearla fuerte desde sus piernas hasta sus caderas, luego lo sentía tratando de meter con total descaro esas manos llenas de durezas resecas por detrás de su cintura intentando retirarle de una buena vez por todas sus diminutos calzoncitos blancos que eran tan albos como la nieve, este al notar que la rubia no estaba cooperando en la tarea y al tenerla con su vestido subido hasta la cintura no dudo en perder su manaza por el vientre de la hembra y sumirla por debajo de la diminuta prenda triangular que protegía su vagina,
–Ahhhhyyyyy…! Mmmmm… Noooo…!, por favor don Pedroooo no lo hagaaaa…!!, -exclamó Gabriela poco antes de sentir un largo y grueso dedo penetrándola por la parte más intima de su persona, o sea por su vagina.
El bestial mecánico que babeaba como una hambrienta hiena al acecho de su presa al estar metiendo su dedo medio al interior de la vagina de la rubia, sentía  como al interior de esta todo era un mar de líquidos tibios tirando para calientes, además de estar palpando con el resto de su mano esa pélvica curvatura comprobando así que esta se encontraba casi exenta de pelos,
–Ohhhhh… pero que mojadita estas cuñadita mía, esto quiere decir solo una cosa guachita, jejejeje, y eso es que esta casi depilada concha que te cargas está deseosa de una buena verga, jajajaja…!!!!, al parecer no te han cogido como te mereces rubia… tienes el sapo más que jugoso, jejejeje…!!!.
El vejete con solo decirle esto último y sin pensárselo mas de dos veces con su otra mano le tomó un extremo de los elásticos de su prenda interior blanca y se los arrancó de un salvaje tirón rompiéndoselos y dejando su mano que se encontraba perdida en su vagina a la vista de ambos.
Gabriela no tuvo tiempo de reaccionar, de un momento a otro se vio desprovista de su baja ropa intima, a la vez que sentía como su asqueroso cuñado enroscaba su dedo al interior de su femenina intimidad intentando masturbarla, desde su posición en el catre veía como este le sonreía con su rostro descongestionado por la calentura y mostrándole sus rosadas encías despobladas de dientes y solo con ese cacho café oscuro que tenía como única pieza dental y que se le veía en un lado, mientras su dedo se movía encharcadamente al interior de su vagina gatillándola y ya haciéndole sentir muy rico, por lo que la perdida y más o menos borracha hembra dejando sus contradicciones de lado no se aguanto de ir llevando una de sus manitas en forma disimulada hacia la cadera del vejete, su intención era una sola, nuestra rubia ya quería de una buena vez por todas palparle la verga a su asqueroso cuñado.
Don Pedro quien estaba atento a la mas mínima reacción de la rubia se dio cuenta en el acto de cuál era su intención, por lo que sin mas fue el mismo quien le tomo su manita para después de ponerla en su verga y decirle,
–Siente la verga zorraaaa…!, jajajaja…! me la tienes dura como una piedra putaaaaa…!! Jajajajaja…!! Cuando te la meta te hare gozar como una verdadera yeguaaa…!!!, -una vez que termino de decirle esto último el lujurioso vejete que se estaba tomando todo el tiempo del mundo antes de cogérsela comenzó abiertamente a restregarle su tranca en la cadera de la también caliente hembra que solo se mantenía quietecita y con su manita moviéndola y girándola entre sus ancas y la verga del vejete sintiendo y experimentando lo dura que el vejete la tenia mientras la punteaba.
Gabriela en estos momentos ya casi no pensaba en don Cipriano y la rubia con la que el cogía. Su mente ahora solo se concentraba en los lujuriosos sonidos que hacían los resortes del catre debido a los movimientos de punteo que hacían sobre él, se sabía al interior del camper de su cuñado, el calor imperante de la mañana hacia que en este hubieran por lo menos 40 grados de temperatura, así lo demostraba la parte superior de su vestido ya que lo sentía pegado a su piel y a sus tetas, mientras que su desnuda cadera ya estaba humedecida con los prolíficos líquidos que botaba la verga del vejete y que habían traspasado la tela del overol, si hasta a su naricita ya le llegaba el fuerte aroma de esta viril y taurina esencia masculina, sus ganas de haber querido salir corriendo de aquel lujurioso tráiler ya se le habían esfumado, ahora solo deseaba dejarse hacer de todo lo que el viejo quisiera, mientras sentía como ese dedo aun la masturbaba exquisita y despaciosamente.
–Ahhhhhhhh don Pedrooooo…! que ricooooo se sienteeeee…!, dejo salir de sus labios cuando ya no pudo mas con tanta calentura que estaba sintiendo por la morbosa situación en la cual se encontraba.
–Jajaja, siempre lo supe…! solo eres una puta sedienta de vergas ajenas, jajajaja…!! Quieres probar ya mi verga…!?, o quieres que te siga pajeando un rato mas…!?, jejejeje…!! Ah putitaaa que sabrosa concha es la que tienes… en un rato mas te la comeré toditaaaa, jejejeje…
–Siiii… don…!!! Peroooo… p… pa… pajeemeee… un ratitooo más… se siente muy ricooooo…!!!, -le pedía la perdida embarazada a su cuñado entre susurros.
–Está bien, jejejeje, te pajearé otro rato pero no te me vayas a ir cortada todavía, quiero que cuando eso ocurra sea con mi verga metida en tu zorra, jejejeje…!! Ohhhhh te la siento apretadita y chiquitita cómo es posible que te gusten las vergas gruesas y grandotas…!?, jajajajaja…!!!, le decía don Pedro con la verdad ya que era un hecho que el viejo intentaba dimensionar aquella rubia vagina y realmente se la encontraba ajustadísima.
Gabriela con sus ojos cerrados se daba a sentir la masturbada que le estaban dando en su almeja, a la vez que mientras movía su vagina lentamente de arriba y hacia abajo sintiendo el dedo de don Pedro, con sus dos manitas fue subiendo su vestido hasta pasarlo por sobre sus tetas, para comenzar a masajeárselas por sobre el sujetador, el viejo al ser único testigo de lo que estaba sucediendo sobre su viejo catre, sin pensársela mas retiro su dedo de la acuosa hendidura de la hembra para chupárselo y para luego arrodillarse rápidamente a un lado de ella, y como un verdadero poseído se sacó la verga al frente de los ojos azules de Gabriela que en un principio no entendió muy bien la reacción del vejete.
La casada vio como el viejo sacaba su descomunal herramienta de carne que mediría como unos 25 centímetros como mínimo, según ella la veía en aquellos momentos que había quedado bamboleándose orgullosamente muy cerca de su cara.
Gabriela veía que su cuñado ya la tenía bien parada, era una herramienta gruesa y poderosa llena de pelos crespos en su base, -se decía para ella sola, -y con unos testículos grandes que colgaban debajo de esta, vio que en su bolsa las bolas subían y bajaban despaciosamente, a veces una más arriba que la otra para luego cambiar de posición, como si realmente estuvieran sincronizadas para que así fuera, luego regreso su azulada mirada a esa descomunal tranca que estaba tan lustrosa y brillante como cuando se la miró en el Pie Grande, y cuando ella ya coincidía con los amigos de los hermanos en admitir que la de don Pedro era más grandota, sintió como este se la comenzó a refregar alrededor de la boca y en sus labios, desde su posición veía como aquella gruesa manguera llena de venas entre verdosas y azuladas se doblaba y se la dejaban caer una y otra vez en distintas partes de su cara, sobre todo en sus labios.
Gabriela un poco asustada al tener posada en su rostro semejante herramienta masculina y sentirla también en su boca,  se dio cuenta de cómo el vejete con la otra mano le comenzó a bajar los tirantes del vestido para luego hacer lo mismo con el cierre de este que se encontraba en la espalda de ella, la hembra al saberse ya en las mismas condiciones de su macho y como su calentura ya era más fuerte que el miedo se envalentono por lo lujurioso de lo que era todo aquello, así que luego de retirarle sus negras manos de su cuerpo, fue ella misma quien terminó por desnudarse por completo, retirando de su cuerpo su vestido y sujetador para lanzarlos hacia cualquier parte de aquel destartalado camper.
Don Pedro una vez que la tuvo nuevamente tendida de espaldas y completamente desnuda por fin se dio mirar a su total antojo las curvilíneas y femeninas formas de la embarazada hembra de su hermano, por lo que comenzó a recorrerla centímetro a centímetro:
Vio unas piernotas que estaban para comérselas, sus pantorrillas muy bien formadas daban paso a unos gruesos y firmes muslos de ensueño que eran interminables y bien delineados, sus caderas eran potentes y pronunciadas, y al medio de estas recién reparaba en esa atractiva vagina casi despoblada de pelos, solo eran unos pocos bellitos dorados lo que la rubia tenía en la parte más hermosa de su persona, para luego toparse con su ya abultado vientre el cual se debía a su natural estado de embarazo, y para ya casi terminar subió su viciosa mirada para toparse con esas colosales tetasas al desnudo, que se notaban bien erguidas y firmes, hasta que nuevamente se topo con esos azules ojos que lo miraban como esperando la orden de que era lo que se venía ahora.
–Bien zorraaaa…! Jejejeje, -le dijo el vejete aprovechando de tomar un poco de aire ante tan sublime momento, –Así encuerada te vez como toda una reina, jejejeje… ahora agarra mi tranca y métetela en tu boquita… mámame la verga tal como se la chupas a mi hermano, jejejejete, enséñame lo buena que eres para andar parando y deslechando vergotas, jajajaja…!!!!
Gabriela que con las palabrotas de su cuñado ya tenía su vagina hecha un mar de caldos calientes, y que por dentro la tenían como una loca, ya sin esperar nada mas levanto una de sus manitas para agarrarla desde sus misma base, tomando a su misma vez una gran cantidad de gruesos pendejos negros que fueron aplastados contra su palma y la circunferencia vergal, luego de acostumbrase a ella y a sus fuertes palpitaciones la rubia comprobaba que su manita quedaba como una “C”, ya que no pudo circundarla por completo, la verga era muy gruesa, se decía sin ni siquiera pestañear al estarla mirando como una verdadera hipnotizada, así que ya no esperando nada mas la fue dirigiendo hacia su boca a la misma vez que la iba abriendo la más grande que podía y una vez que ya sintió todo el morado glande circundar sus labios se dio a lamerlo con desesperación, para luego de cerrar sus ojos comenzar a mamar casi como por instinto, por cada chupeteada que le mandaba con sus quijadas la vergota se le iba metiendo cada vez más adentro, hasta que termino literalmente succionándosela fuerte y tragándose los líquidos que salían desde el interior de esta si como de caramelo se tratara.
Así estuvieron por espacio de unos buenos minutos, don Pedro no se la creía, una llamativa hembra dorada y que  era su cuñada postiza le estaba mamando la verga como solo una Diosa debía hacerlo, babeando y con sus ojos en blanco se daba a animarla para que ella no parase en tan deliciosa tarea a la cual estaba entregada.
–Arrrrrgggghhhh…! Mmmmmm…!! Putaaaaa…!! que rico lo hacessssss…!!! Mas despaciooooo zorraaaa que vas a mandar cortado antes de tiempoooo…!!! Argghhhhhhhh…!!!! Ohhhhh siiiiiii…!! Chupaaaaa…!! Chupaaaaaaaa…!!!!, rugía don Pedro quien se mantenía de rodillas al lado del cuerpo de la rubia y aun con su overol bajado hasta sus rodillas.
–Le g… gu… gustaaaaa…?, -se atrevió a preguntar la rubia desde abajo y mientras se sacaba la verga de la boca,
–Ahhhh putitaaaa…! claro que me gustaaaaa…! Daleee…!! Daleeee… no te la saquessss…!! no paresssss…!!!
Gabriela otra vez se metió la vergota entre medio de sus labios y luego de apretarlos contra la vergal circunferencia de don Pedro, y de comprobar con ellos la dureza de esta, se dio a mover aceleradamente su cabeza de arriba y abajo haciendo bufar de calentura al feliz mecánico, a la misma vez que ahora con sus dos manitas se la agarraba y lo masturbaba convulsivamente.
–Argghhhhhh…!!! Maldita perraaaaa…!!! eres tan buena como la otra puta que me cojoooo… Argghhhhhhh…!!!
Gabriela mientras se la mamaba escuchaba las palabras del vejete, lo que la llevo a recordar a la atractiva chamaca de ojos verdes que ella había visto que lo acompañaba en el taller solo hace un par de noches, y el solo hecho de imaginar a semejante jovencita chupándole la verga como ella se lo estaba haciendo a su asqueroso cuñado, la elevaron a un estado de calentura casi sin precedentes, si hubiese podido se la hubiera mordido hasta arrancársela de la misma base para luego masticarla, degustarla y tragársela con la finalidad de que sea para ella sola y para siempre, pero sabía que si lo hacia el vejete sería capaz de hasta matarla a palos debido al dolor que le causaría, así que se conformo con solo deslecharla lo antes posible.
En esos desquiciados pensamientos estaba nuestra casada cuando un enloquecido don Pedro le descorchaba la boca de verga para rápidamente ponerse de pie, dejar caer su overol de trabajo, a la misma vez que se sacaba su camiseta para arrojarse sobre el desnudo cuerpo de su rubia cuñada, para comenzar en el acto a chuparle las tetas con verdadera devoción y locura.
Gabriela lo vio todo fofo y desgarbado, tenía una panza caída y arrugada, y una tremenda mata de pelos engreñecidos debajo de sus axilas, estaba en estas espeluznantes apreciaciones cuando sintió el peso del cuerpo del vejete sobre el suyo, a la vez que casi en el acto le mandaba unas fuertes succiones a sus ya más que hinchadas chichotas producto de su estado.
–Ahhhyyy…! D… do… donnnn P… Pe… Pedrooooo…!!! Mas d… de… despacioooo… Shhhht…! que me dueleeeee…!!! Mmmmm… p… por f… fa… faavorrr d… de… ten… ga… seeee que me lastimaaaa…!! Mmmmm…!! Aahhhhyyyy…!! Shhhhhhtttthhh…!!!, -se quejaba y gemia la rubia antes las bestiales succiones que le estaban dando en las tetas.
Pero al enloquecido y caliente vejete no le importaba nada, solo se daba a lo suyo que era mamar, chupar, lamer y luego seguir chupando como si de verdad quisiera beberse toda la leche que la rubia quizás a estas alturas ya podría almacenar en sus soberbias tetasas, a la vez que con una de sus descascaradas y mugrientas manos se daba a sobajear su pronunciada pancita, combinando estos manoseos con salvajes sobajeos en su encharcada e intima hendidura que ya estaba pidiendo verga a gritos por lo acuosa que se encontraba.
Gabriela por su parte solo se daba a sentir esos intensos y atrevidos magreos que profanaban aquellas sagradas partes de su femenina anatomía, a la vez que al oler ese pasoso halito alcohólico casi en sus narices que emanaban de la desdentada boca del viejo cuando este imperativamente se cambiaba de teta, y que se combinaban con el fuerte hedor a cuerpo sin asear de varios días, muy parecido al de una pasosa  cebolla en descomposición que también se sumaban al hediondo olor del tabaco, con todo esto la hembra increíblemente y sin poder darse una respuesta lógica admitía que todos esas hediondeces y suciedades la tenían vuelta loca de excitación, lo que hacía que su dorada vagina se fuera encharcando cada vez más, Gabriela no fue consciente cual fue el momento en que ya se encontraba con sus soberbias piernotas abiertas de par en par esperando con ansiedad que el viejo que le mamaba las tetas en esos momentos de una buena vez por todas se decidiera y se le subiera para que le metiera la verga todo lo que él quisiera.
Don Pedro cuando al fin fue consciente de que por más que se esforzaba no lograba sacarle ni siquiera una sola gota de leche a la embarazada, se percato también del estado en que tenia a la rubia, se dio a contemplarla por un instante, la vio completamente desnuda y con sus muslos abiertos y recogidos, lista y dispuesta para el apareamiento, con esa barriga no tan pronunciada y ese cuerpo esbelto y tan perfecto que continuaba manteniendo, como si el embarazo no afectara a esa escultural y delineada figura que siempre había tenido desde que la vio por primera vez.
Por su parte la rubia al haber tenido ante su vista e incluso hasta ya haberle chupado la descomunal vergota a don Pedro, inconscientemente ya se estaba comportando como una verdadera puta, le mostraba su cuerpo con total naturalidad, seduciéndolo con sus tremendas tetas y ahora tocándoselas sensualmente de modo que le provocaba un deseo brutal y casi demencial a su pobre cuñado.
El vejete ya no esperando nada más se propuso a tomar lo que aquella lujuriosa Diosa le estaba ofreciendo, controlándose al máximo para no desparramarse antes de la penetración el viejo se fue acomodando sobre los abiertos muslos de la ex casada, su verga ya estaba sedienta de sexo y la adorable Gabriela iba a ser la amante perfecta para hacerla disfrutar.
La caliente embarazada al sentir el tieso miembro de su cuñado ya en la entrada de su hendidura fue ella quien comenzó a tocar el pene con esta misma suavidad vaginal, masturbándolo y punteándolo lentamente con su vagina mientras lo miraba directamente a los ojos de su víctima.
El pobre de don Pedro que siempre se había caracterizado por ser el macho caliente en todas sus letras en estos momentos también había sucumbido al hechizo de Gabriela, ahora solo se mantenía ubicado sobre ella con sus ojos cerrados y babeando de  calentura sin ser consciente de esto, ya que misteriosamente los pellejos del prepucio de su verga estaban cubriendo el glande en aquellos mágicos momentos en que era la rubia quien se estaba encargando de hacer la caliente y excitante tarea.
Una vez que ella ubico los tiernos labios de su vagina en ambos costados del tapado y ancho glande, fue ella quien le fue descubriendo el forro de arrugada piel poco a poco a la pulsante y aceitosa cabeza de la verga, ya que a medida en que lentamente iba levantando sus ancas también se la iba comiendo esta misma con su encharcado coño.
El viejo quien sentía aquel místico y erótico ritual que lo sometía aquella soberbia ninfa embarazada, sentía en su verga como esa ardiente vagina se la iba succionando hacia los calientes interiores de esta, chupándola y tragándosela lenta y exquisitamente, primero fue su glande quien sintió la tibia suavidad de las carnes intimas de la rubia, luego fue su tronco el que experimentó la caliente fricción con las paredes vaginales, y así la caliente rubia no se conformo hasta que no la tuvo ensartada hasta su misma raíz y en lo más profundo de su femenina y vaginal gruta amatoria.
Una vez que don Pedro fue consciente que Gabriela había terminado de comerse su verga ella solita volvió en si abriendo sus ojos con pupilas enrojecidas a causa de una intensa calentura en que lo tenían, y viéndola con sus ojitos cerrados y sus sensuales labios semi abiertos y temblorosos al estar sintiendo toda la compresión de su verga, sin más se dejo caer sobre ella con fuerzas desmedidas haciendo que su casi cuñada quedara con los ojos abiertos como platos debido a la profunda estocada que le mandó una vez que ella había terminado de ensartarsela sola, y que fue secundada por un delirante gemido de autentico placer causado por la pasión que le generaba sentirse otra vez y después de casi tres meses llena de una buena verga dura, caliente y bien grande.
–Mmmmmmfffftssss…!!!, fue el femenino gemido de aguante y disfrute.
El vejete ya más despejado pero excitado hasta la locura se la quedo mirando y vio como el rostro de la rubia estaba con un exquisito rictus de resistencia y placer al mismo tiempo.
–Ohhhhhh putitaaaaa…! que rico que te comiste mi vergaaaa…!! Tú sí que eres una zorra de cuidado putaaaaa…!!! Y que rico que te siento mi amorrrrrr, no sabes cómo me calientas yeguaaa…!!! Desde que te vi por primera vez me dije que tendría que cogerte y mira como estamos, jejejejeje… ahora aguanta perra que voy a comenzar a menearme, Ja…!!!!
Gabriela no le contestaba nada solo se mantenía bien abierta de muslos aguantando el adentramiento de verga y a la espera que su asqueroso cuñado comenzara a culearsela tanto como ella ya lo deseaba.
–Jejejeje… veo que te quedas callada pedazo de yegua y eso que te tengo toda abierta y ofrecida como una vulgar puta barata y con esta conchita que ya está reclamando que mi verga se mueva dentro de ella, pero tranquilita… ya no te haré esperar más… ahí te voy pendejaaaaa…!!!
Y diciéndole esto último metió sus arrugados brazos por debajo de los desnudos y suaves hombros de nuestra casada para afianzársela como todo un macho se acapara a su hembra, para luego estando literalmente montado y clavado en el cuerpo de la rubia simplemente empezar a empujar hacia adelante sin sacarle la verga ni siquiera una cuarta parte, con lo que Gabriela solo sentía unas placenteras y ricas compresiones de carne vergal bien embutidas adentro de su vagina.
La cogida adentro del camper por cada momento que pasaba esta era cada vez más acelerada, don Pedro culeaba, ensartaba, y empellía como un verdadero animal siempre mirando a la rubia con su burlona sonrisa desdentada, mientras ella aguantaba cada una de las estocadas recibiéndolas con sus doradas cejas fruncidas hacia arriba, con sus ojos bien cerrados y ahora con su boquita totalmente abierta, por la cual  y desde sus rojos labios ya salían genuinos y sonoros gemidos de autentico placer.
–Ahhhhhhhhhyyy…! Mmmmmm…! Uffffffff…! Ahhhyyyyy…! Siiiiiiii…! Ohhhh…!! Dios…!! Diossss…!!! Diossssss…!!!, -ya gritaba audiblemente la hembra por cada feroz espolonazo que le metian por el sapo.
–Diooooossss…! que bien culias zorraaaaaaaa…!!, por algo mi hermano te robo a ese maricon que tenias por marido, jajajajaja…!!!, ricura desde hoy tu también culiaras conmigo todas las veces que yo te lo pida… te queda claro putaaaaa…!!!?
Luego de decirle lo último el viejo le mando una bestial acometida que dejaron a la ex casada viendo las estrellas,
–Contéstame perraaaaa…!!! Vendrás a culear a mi camper cada vez que yo te lo pidaaa!?, -el viejo le mando otra feroz puñalada de carne haciendo que la gozosa hembra saliera de su excitado estado y le contestara su pregunta,
–S… Ssssssiiiiii… d don… P… pe… pe… droooo… yo v… ven… ven… dreeeee… v… vendreeeee… a cu… cu… learrrr… c… ca… cada v… vez que U… us… us… ted me lo p… pi… daaaaaa…!!!! Ohhhhh… Diosssssssss…!!!!
La excitada hembra contestaba entrecortadamente y al mismo ritmo en que le metían la verga.
–Jajajajaja…!!! Así me gusta yeguaaaaa…!!!, que sepas quien es tu verdadero macho desde hoy, jajajajaja…!!!, te voy a reventar rubiaaaa… te voy a destrozar la zorra a vergazos, jajajajaja…!!! Mmmmmm… Argghhhhhhhh…!!!, como me la aprietas la verga putaaaaa…!!!, se nota que esta panochita rica que te cargas necesitaba un buen macho desde hace rato, así que tomaaaaa…!!!.
Con estos últimos lujuriosos e infieles acuerdos entre la parejita, el macho en cuestión comenzó un brutal mete y saca, que la jugosa concha de Gabriela aguantaba deleitosa y estoicamente quien no dudo en alentar al machote ese para que le diera verga todo lo que quisiera y con todas las energías que ella pretendía comerse por la zorra.
 –Siiiiii…! don Pedroooo…!! Métamela todaaaa…!!!, póngamela enteraaaaa…!!!! Muévase así Donnnnn…!!!! r… ri… ricoooooo…!!!! r… ri… ricoooooo…!!!!.
–Toma zorraaaa…!!! tomaaaa…!!!! que puta más grande es la que se esconde detrás de esa cara de muñequitaaaa…!!!!, jajajajaja…!!!! solo eres una perra caliente y sedienta de vergaaaa…!!!! así que tomaaaaa…!!!!.
–Ricoooo…! Ricoooo…!! Ricoooooo…!!! Ricoooooo…!!!!, gritaba la excitada Gabriela por cada apuntalada con que le abrían sus ajustados labios vaginales.
–Vamos admite que eres buena para la vergaaa…!!!, tu no amas a nadieee…!!!, jajajaja…!!! solo te gusta meterte la vergota de hombres extraños, jajajajaja…!!! dilo zorraaaa… yo sé que eso es lo que te gusta, se te nota en la miradaaa…!!!, jajajajaja…!! diloooooo…!!!!
La ya bien traspirada rubia quien escuchaba semejantes palabrotas y que a si mismo caía en cuenta de cómo a ese hombre también le gustaban los juegos de palabras al igual que su hermano, con sus ojos cerrados y aguantando las estocadas que la hacían estremecer su cuerpo intentaba pensar en lo que este decía, eso de que ella no amara a nadie y que estuviera solo enamorada de una verga la descolocaban ya que creyó caer en cuenta que si estaba siendo cogida tan bestialmente en esos momentos, el recuerdo de la verga del viejo había contribuido mucho para ello, pensamientos que hicieron explotar a la perdida hembra en un fabuloso orgasmo, dejando salir de sus sensuales labios lo que ella pensaba de todo eso por lo menos en ese momento,
–Siiii…! siiiii…!! siiiiii…!!! me gusta la vergaaaa…!!! la amoooo…!!!! la amooooooo…!!!!, me encantaaaa que me metannnnn la vergaaa hombres extrañossss…!!!! Ohhhh Diossss…!!!! Diossssss…!!!!!, me corro Donnnnn… me voy cortadaaaaa…!!!!!
Don Pedro estaba encantado y extasiado hasta la locura, pero por ahora solo seguía arremetiendo y con un mete y saca acelerado y brutal, se la enterraba hasta el fondo, aprovechando que esa tremenda rubia se estaba corriendo de una forma más que exquisita ya que creía sentir en su verga como ella se la exprimía con cada contracción que le daba con su muy mojada vagina.
Siguieron cogiendo en la misma posición por espacio de unos buenos minutos, hasta que el viejo comenzó a escuchar unos sollozos, por lo que se dio cuenta que literalmente tenia llorando de calentura a su casi cuñada.
El vejete con fuerzas desmedidas metió sus manazas por debajo de las duras nalgas de Gabriela y la fue levantando junto a su fofo pecho para dejarla sentada y clavada a su mástil cara a cara con él, la rubia en el acto paso sus delineados brazos por sus hombros y siguió meneándose exquisitamente bien clavada en su erecto apéndice viril, mientras que sus sudadas chichotas saltaban, se comprimían y a veces hasta se resbalaban en el peludo y grasiento pecho del mecánico, como a la misma vez el caliente viejo la tomo de su rostro con ambas manos ennegrecidas limpiándoles las lagrimas con sus dedos pulgares, para después de despejarle la cara de sus mechones rubios con la única intención de comenzar a devorársela por la boca, situación que la excitada embarazada correspondió con entusiasmo y apasionadamente, ya que era consciente que le estaban pegando una culeada de antología al interior de una precaria casa rodante de una vulgar feria de entretenciones.
Estuvieron cogiendo y besándose en esa posición por un espacio de 10 minutos por lo menos, los resortes del catre ya casi tocaban el suelo del camper por la desmesurada fuerza que hacían loa amantes en su movimientos copulatorios, todos los latones del armazón del destartalado tráiler crujían debido a como se movían los amantes en su interior, hasta que don Pedro ya queriendo ver y probar una buena galopada por parte de su rubia cuñada fue poniéndose ahora él de espaldas en el catre, para dejársela ensartada a su verga y meneándose como toda una reina, hasta que le dijo:
–Bien cosita rica… ahora quiero sentir como me meneas el culo tal como lo movías el día en que te vi bailando esa mamada que bailaste con Cipriano, jejejeje, la única diferencia será que ahora bailaras con mi verga metida en tu panocha, jejejee… vamos empieza…!, el viejo creía ver que por cada minuto que pasaba a su hembra mas se le hinchaban las tetas, por lo que aprovechaba de manoseárselas a su total antojo, se las sentía tan duras como suaves y resbalosas.
La rubia desde las alturas vio el desencajado rostro de su mugriento y asqueroso cuñado que ella recordaba haberlo asemejado con un ex carcelario la primera vez que lo vio parado en el taller el día aquel en que este descaradamente le había agarrado el trasero, y pensar que ahora era ella quien estaba culeandoselo a el por la posición en que se encontraban, se decía para ella misma sintiendo como ahora el vejete le manoseaba sus muslos, no supo porque motivos, pero el evocar esos recuerdos y por lo muy bien que la estaban haciendo sentir con esa gruesa vergota que le tenían metida en su vagina, tomo con sus dos manitas las dos manazas del viejo y las llevo a sus nalgas, para que el vejete se las manoseara todo y cuanto el quisiera.
–Ohhhh mami… que suavecita que eres… como toda una bebitaaa…! E… e… e… res toda una Diosaaaaa… ye… guaaaaaa…!!!!, le dijo el vejete a la misma vez que le manoseaba a su regalado antojo todas las redondeces de aquellas soberbias y duras nalgotas.
La casada lo miraba con sus ojos azules semi cerrados, su cara estaba sonrosada producto del excitado estado en que se encontraba, su cuerpo brillaba antes la amarillenta luz de la lámpara producto de la transpiración de su cuerpo debido a la maratónica sesión de sexo en la cual ella era participe, ahora solo se meneaba suavecito de atrás y hacia adelante comiéndose con su encharcada vagina toda la gruesa verga de don Pedro y sintiendo como este mismo le clavaba sus negras uñas en las suaves carnes de sus nalgas.
–Vamos yeguaaa…! ve agarrando velocidad y cabálgame como solo tú debes saber hacerlo…!, jejejeje…!!
Gabriela obediente como una colegiala, luego de pasar sus mechones rubios por detrás de sus orejas, empezó a acelerar los meneos pélvicos, ahora los combinaba con unas desquiciantes ondulaciones de cintura en donde prácticamente intentaba exprimirle la verga al vejete para dejarlo meramente seco.
–Ufffff… que bien que te mueves mamitaaaa… vamos sigueeee…!!!, le decía el viejo a la vez que nuevamente se apoderaba de sus endurecidas tetas y se daba a apretárselas como si de verdad estuviera dispuesto a ordeñarla al ritmo de la cogida, para Gaby todo aquello era más que excitante.
–Le gustaaa…!? le g… gustaaaa como me meneoooo…!!!? Mmmmm… Dios… Diossss…!!! esto se siente muy ricoooooo…!!! ahhhhh que rico Don Pedrooooo…!!!, la rubia en esos momentos se mantenía con su tronco inclinado hacia adelante mientras le movía el culo alucinantemente de arriba y hacia abajo deslizándoselo por aquel aceitado y nudoso tronco que el mecánico se gastaba por verga.
–Plafff…! Plaffff…!! Plaffff…!!! Plafffff…!!!! Plafffff…!!!!!, retumbaban los continuos y acelerados saltos que daba la embarazada con sus caderas ante la brutal cabalgada que ella le estaba otorgando a ese macho que había sabido calentarla hasta la insania.
–Ahhhh perraaaa…!!! Mmmm… eso es lo que eres para mi desde hoy día, solo una perra desesperada por una vergaaaa…!!!, Ahhhh…!!! Ahhhhh…!!! Ahhhhh…!!!, eres una verdadera yegua en celoooo…!!!.
–Ahhhh…!!! Siiiiii yo soy una yeguaaaaa…!!! massss…!!! empuje más hacia arriba Don…!!!! Métamela mas fuerteeeee…!!! Mmmmm…!!! que ricoooooo Don Pedrooooo…!!!!, bufaba Gabriela sin menguar en la veloz galopada, sus hinchadas chichotas producto de la calentura saltaban circularmente, el desesperado vejete luchaba por agarrárselas para chuparlas pero se le resbalaban, todo al interior del mugriento camper era placer carnal, ahí no cabían sentimientos ni mamadas parecidas todo era disfrute mundano y del mas animal imaginable.
–Con que quieres más ehhhhh yeguaaa…?!!, pus tomaaaaa pedazo de furciaaaa…!!!, tomaaaa…!!! tomaaaaa…!!!!, el vejete arremetía hacia arriba clavando a la rubia con fuerzas desmedidas, como si de verdad quisiera enterrársela para nunca más volver a sacarla desde aquella exquisita concha que se gastaba la muy desvergonzada.
–Siiiii…!! Así…!!! Así…!!!! Así…!!!! Don Pedrooooo…!!!! dele con ganassss…!!!! más adentroooo…!!!!, revientemeeeeeee la zorra si así lo quiereeee…!!!!, Dios…!!!! Diossssss…!!!! creo que otra vez me voy a ir cortadaaaaa…!!!!!, la rubia ya estaba sintiendo más que rico y sabía también que se le venía un orgasmo que debería quedar registrado en los libros de historia.
–Mmmmm puta puta yo también me voy a correrrrrr…!!!!
–Si…!! Si…!!! Si…!!!! si…!!!!! Ricoooo…!!!! Ricoooo…!!!! ricoooooo…!!!! ricoooooo…!!!!, Gabriela se concentraba en todas esas sensaciones que ya estaban a punto de tomar posesión sobre sus 5 sentidos.
–Maldita putaaaaaaaaaaa…!!! te voy a soltar todos mis mocossss…!!!! Mmmmm… arrrrrrggggg…!!!!
–Demelosssss…!!! los quiero adentrooooo…!!! Don Pedrooooo…!!!, quiero sentir su semen dentro de mi vaginaaaaa…!!!, por favor Mmmmm… sigaaaa…!!! s… si… sigaaaaa…!!! Mas f… fu… fuerteeeee…!!! que yo también me vooooooooooyyyyyyyyyyyy…!!!!!
Don Pedro sin aguantarse más la agarro desde sus caderas y se la clavo empujándola hacia su verga con brutalidad, quedándose estático  y temblando por al menos 5 segundos hasta que por fin le mando un bestial cañonazo de espesa leche caliente muy al interior de su vagina,
–Ahhhhhhhhhhh me corrooooo en tu coño zorraaaaaaaa…!!! tomaaaaaaa…!!!!
El primer y blanco cordón de semen espeso salió escupido desde la verga con energías desmesuradas, extrañamente esta viril esencia taurina salió mezclada con sangre del vejete, nada peligroso para este, pero habían sido tantas las ganas que el viejo le había traído a la rubia en todo este tiempo que quizás porque tipo de motivos fisiológicos se había producido este inusual fenómeno, la cosa era que en esos momentos el mecánico con su cara desfigurada por el placer terminaba de mandarle otras 5 fuertes descargas de semen mezclado con sangre, para terminar de inyectarle otras 4 descargas de menor intensidad pero que le causaban sensaciones indescriptibles para él y su verga.
Mientras esto le ocurría a don Pedro, Gabriela por su parte dio un femenino grito de gozo anticipado al sentir como el vejete tan caliente como ella le estaba descargando intensas chorreadas de semen al interior de su cuerpo.
El viejo estando disfrutando de un apoteósico clímax sexual igual la vio detener sus movimientos, para él observar en primera fila como la rubia al haber enderezado su curvilíneo cuerpo empezaba a hacer extraños movimientos con sus extremidades, con sus manitas hacia extraños movimientos como si estuviera jugando a saltar con el cordel, claro que este no estaba ahí, los ligamentos de sus muslos se tensaban y estiraban como si estos en cualquier momento se fueran a cortar, y su doradamente jaspeada pelvis la meneaba como queriendo enterrarse más de lo permitido en su herramienta, mientras esta estaba siendo deslechada por su vagina, hasta que la vio poner sus ojos en blanco, enarcar su espalda y soltar un ronco y gutural grito de éxtasis total, a la vez que sintió en su verga como la rubia se la bañaba con calientes oleadas de líquidos íntimos y vaginales que se mezclaron con el espeso semen del viejo, a la misma vez que sus tetas parecieron inflarse aun más de lo que ya estaban para de pronto soltar sendas cantidades de leche materna y amarillenta que salpicaron al feliz vejete en la cara y todo lo que había alrededor, así estuvo la rubia corriéndose por la concha y por las tetas por espacio de unos 30 segundos por lo menos, don Pedro quien ya había terminado de correrse veía encantado como desde las chichotas de Gabriela salían disparadas sendas cantidades de leche que el trataba de alcanzar con su lengua y boca.
Luego de tan exquisitos momentos para nuestra casada y cuando las delicias del tan exquisito orgasmo femenino fueron menguando en el cuerpazo de la rubia, ella con el coño desbordante de semen caliente y también de sus propios caldos se dejo caer sobre el fofo pecho del que ahora también era su macho.
Y así fue como los dos amantes terminaron juntos y a la misma vez, don Pedro la había inundado con un verdadero aluvión de semen caliente dentro de su vagina, que fue admitido y muy bien recepcionado por el rubio cuerpo de Gabriela que después de haberle bañado la verga con un verdadero tsunami de sus propios jugos íntimos, la hembra aun jadeaba y temblaba todavía ensartada en la ya mas blanda herramienta del vejete, hasta que cayó rendida sobre el peludo pecho de su cuñado quien la abrazo en el acto posando sus descascaradas manos en la suave piel de la espalda de tan atractiva Diosa, ella también lo abrazó ya que el viejo giro con ella para quedar recostados de lado, ambos aun respiraban agitadamente, hasta que fue la hembra quien hablo primero,
–Diossss… que hicimos don Pedro…, si Cipriano se entera me va a matar, -claro que en su rostro todavía no habían rastros de culpabilidad, su cara era de mujer satisfecha sexualmente,
–No te preocupes pendeja, -le dijo Don Pedro que la manoseaba por todo su cuerpo y ya con su verga lacia y posada en el abdomen de la embarazada, –No pienses en eso, aun no es ni medio día, tenemos para rato en seguir pasándolo bien, Jejeje…
–No lo creo Don… ya hicimos lo que Usted quería, y yo soy la mujer de su hermano… Lo mejor es que me vista y me vaya a dejar a mi camioneta, -le decía la rubia quien ahora misteriosamente hablaba todo esto manteniéndose desnuda y abrazada al cuerpo del vejete sin ánimos de levantarse. 
–No putita… o sea… ahora también eres mi mujer, hoy te quedaras conmigo hasta que ya no se me pare la verga, aun tengo más semen del cual tú te debes encargar, jejejeje…
Gabriela viendo lo sosegado que estaba el vejete se dio fuerzas para irse, sabía que lo había pasado condenadamente bien con su cuñado, pero el solo pensar de que don Cipriano notara algo raro en ella cuando ya estuviera de regreso le hacían sentir miedo.
–Me debo ir don Pedro…, -diciendo esto levantó con dificultad su cuerpo, sentía como si recién se la hubieran zurrado despiadadamente y a palos, sentada en el catre buscó con sus ojos su vestido, hasta que lo vio al fondo del camper y sobre unos platos con comida avinagrada, y que sus albos calzoncitos blancos estaban tirados en el mugriento suelo ya inservibles producto de que se rompieron con el brutal tirón que le dio Don Pedro cuando se los arranco.
–Ven rubia recuéstate otro rato antes de que nos peguemos otra cogidota, ya te dije que por ahora no saldrás de aquí, me encanta que estés así totalmente encuerada conmigo, jejejeje. Gabriela que si bien tenía deseos de irse para no tener problemas con Cipriano con solo recordar las fotos y el video, solo se dejaba hacer por el hediondo de su cuñado así que otra vez se vio acostada y abrazada junto a él. –Eres una zorra exquisita pendeja, mira como me tienes la verga, creo que nuevamente quiere gozar un ratito de ti, no sabes cuánto me había aguantado las ganas de acostarme contigo y cogerte tal como lo hicimos hace un rato, jejejeje, si hasta ya te tengo ganas nuevamente.
–Espere don Pedroooo… quede algo cansada… no sé si pueda hacerlo nuevamente, recuerde mi e… estado…, e… estoy embarazadaaa… recuerdelooo…, -le dijo entre cortadamente  la desgastada rubia cuando vio ante sus ojos que el vejete nuevamente la tenia terriblemente parada.
–Claro que estas agotada putita, si nos pegamos la tremenda culeada, jajajaja…, y tu eres una Diosa, así que en tu estado igual te la puedes para otra cacha así que vamos empezando con tus puteadas zorraaaaa!!!
El siniestro mecánico que no respetaba nada de lo que le decía la ex casada, le tomo su manita para llevársela su verga en donde la hembra la comenzó a pajear despaciosamente, mientras el vejete se dio a sobarle aquellas tremendas tetas que ahora las tenía sensibles por tanto que se las había sobajeado hace un rato y como estas habían explotado en sendas cantidades de leche materna en el momento del orgasmo.
Gabriela sabia que todo eso estaba mal, pero por algún motivo no rechazaba a Don Pedro, mientras observaba como este le sobajeaba las tetas, se daba a masturbarlo cada vez mas deliciosamente ya que la verga estaba endurecida al máximo, y ella se daba a sentirla  en toda su extensión y grosor, a la vez que sintió que desde su vagina que aun habían rastros de semen coagulado, esta igual ya comenzaba a darle muestras de lo excitada que comenzaba a sentirse, ya que las pulsaciones que hacía esta eran más que febriles con ese gustillo rico que le otorgaba a su sistema nervioso por cada pulsación que esta daba.
En eso fue que el viejo nuevamente la acomodó en el catre y simplemente buscó con su boca las tetas de la complaciente y exquisita Gabriela que aun no se explicaba de cómo ella se dejaba a que ese viejo le hiciera de todo lo que él quisiera, este ya había comenzado a chupárselas fuerte lo que le hacía sentir algo de dolor y de placer al mismo tiempo, sin darse cuenta la rubia nuevamente ya estaba comenzando a gemir y a quejarse
–Shhhhhhhtttt…! Mmmmm…! Ahhhhhh…!! más despacio don Pedro que me duelen…
–Silencio zorraaaa…!, solo hace un rato tus chichotas reventaron en leche, ahora seré yo quien te ordeñe pedazo de puta, yo también quiero beber de tu leche, jajajaja, diciéndole esto último el viejo abrió su bocota y nuevamente empezó a succionar el pezón de la rubia, mientras masajeaba su otra teta de la misma forma en que los lecheros ordeñan a las vacas cuando realizan la misma tarea a la cual el ahora estaba entregado.
–Ahhhhhh don Pedrooooo…, chúpelas mas suave que me duelen, no sea tan brutoooo…!
El vejete por lo más que se esforzaba chupando y mamando las tetas de la rubia, estas se negaban  a darle ni siquiera una sola gota del tan preciado líquido.
–Jajajaja pero mira nada mas… tus chichotas se niegan a amamantarme…!, claro si con la vaciada que te pegaste hace un rato, ya no te debe quedar ni una sola gota de leche, bien no importa, para la próxima que vengas a coger conmigo no haremos nada sin antes que me amamantes, jajajaja.
Con eso ultimo el feroz mecánico subió su asqueroso hocico desdentado y comenzó nuevamente a comérsela por la boca, Gabriela con tal de no sentir ese dolor en sus tetas le correspondió el beso en el acto, el viejo sabia que aun era temprano y ya quería pegarle otra cogida a la rubia, pero ahora sencillamente le quería dar por el culo.
–Te gusto lo que hicimos hace un rato putita?, le consulto el vejete separándose de los rojos labios de Gabriela y mirándola con deseo.
–S… Si… c… cr… creo que me gusto un po…cooo…, pero solo lo hice por lo que Usted me mostró, le dijo la rubia algo asustada al ver la cara de calentura que tenía el vejete en esos momentos, por lo que se atrevió a solicitar, –Don Pedro, si me lo va a hacer de nuevo… por favor hágalo con cuidado, recuerde mi estado…!
–Tranquila zorraaaa… ya pasaste la prueba de fuego y no te paso nada, jejejeje, si eras tú la que se movía como desesperada arriba de mi verga, jajajaja…!!! Con solo eso que hiciste ya pasaste a ser mi putaaaa…!!! mi mujerrrrrrr…!!!!!, -le decía mientras ahora le metía dos dedos en el dorado coño ya encharcado. –Mira nada mas como ya estas de mojada pedazo de yegua, jajajaja… creo que ya estas lista para la vergaaaa…!!! Vamos ponte en 4 patas que ahora me toca darte por el culo, jajajaja…!!!
–Mmmmm…! Ahhhh…! Nooooo…!! don Pedro…!!! que haceee…!? por ahí me va a doler…!! Usted la tiene más grande que Ciprianooooo…!!!!, reclamaba la rubia cuando se sintió tomada por el mecánico de la feria para ser este mismo quien la ponía en la animalesca posición para perforarla por su orificio posterior.
–Ja…!, no mames pendeja…! no te dolerá nadita, si ya las has probado con anterioridad, solo será la primera estocada y luego rogaras para que no pare de metértela por el culo, jajajajaja…!!!
Gabriela aun no muy convencida se quedo quieta y temblando por lo que se venía.
–Abre mas los muslos zorraaa, y parame mas el culo, -demandaba el vejete quien ya se había ubicado detrás de la rubia, su cara era la de un verdadero degenerado al tener en aquella humillante posición a tan soberbia mujer.
La embarazada hiso lo que el vejete quería, abrió sus muslos lo más que pudo y espero a que don Pedro hiciera lo que quisiera con ella.
El viejo poso una de sus manos en toda la brillosa  cadera de la hembra, tomo su verga con mucho cuidado y apunto su glande en el pequeño orificio rosado para que después de tenerlo posado justo al medio de este, simplemente empezó a accionar con fuerzas hacia el interior de los intestinos de la mujer, que en esos momentos sentía con sus ojos cerrados y con su cara de Diosa nórdica desfigurada por el dolor, como la herramienta de su cuñado empezaba a perforarla analmente.
Don Pedro al sentir la punta de su miembro entrando en el apretado y femenino esfínter de Gabriela, no aguantó el gusto y las ganes de metérsela toda para adentro, así que ahora con sus dos manazas la agarró firmemente de las caderas y la ensartó por el culo limpiamente y de un solo golpe.
–Ahhhhhyyyyyyyyyy…!!!! Diossssss…!!!! Diossssss…!!!! me dueleeeee…!!!! Suéltemeeeee!!!! Suéltemeeeee…!!!!, me está partiendo en dos viejo de mierdaaaaaaaaa…!!!! Aayyyyyyyyyy…!!!!!
Gabriela acababa de comérsela entera por el culo, y hasta la misma raíz, su cuerpo hacia bruscos meneos de escapatoria pero el vejete la tenia bien agarrada de sus caderas, los movimientos que hacán ambos eran los mismos que hace un jinete cuando doma por primera vez a su yegua, o al menos así se veía la escena.
–Arrrrrrgggghhhhhh…!!! que apretado tienes el culo mamacita ricaaaaa, que calentito tienes el hoyoooooo…!!!! Mmmmmm…!!!! Sí que eres muy buena hembraaaaa…!!! una de las mejoressss…!!!  Mmmmm… Ahhhh…!!! que ricoooooo yeguaaaaa…!!!!!.
–E… es… espereeeee un momento Donnnnn…! No se mueva por favor no se mueva Mmmmmm… Ahhhh deje que se me acostumbre un poco por favorrrrr…!!!, – le pedía la rubia mirándolo hacia atrás y respirando convulsivamente.
–Jajajajaja…!!!, tienes un culazo exquisito cabrona… me lo aprietas tan ricoooooo… que no puedo estar sin moverme, jajajajaja…!!!!
El vejete se comenzó a mover salvajemente no dándole tiempo a la rubia para que su ano se acostumbrara al grosor de su verga, la embarazada sentía que en cualquier momento era su último momento, el viejo ese era un salvaje a la hora de culear pensaba en alguna parte de su mente mientras sentía las firmes estocadas vergales que le ponían por el culo.
En estos pensamientos estaba Gabriela cuando sintió que era tomada fuertemente de sus rubios cabellos delanteros y la hacían quebrar su espalda e inclinarse hacia atrás hasta donde estaba la hedionda bocota de su cuñado quien la comenzó a besar  asquerosamente introduciéndole en la boquita de ella su lengua, salivas viscosas y sucias, pero a pesar de las lacerantes estocadas con las que la castigaban analmente, la poderosa hembra estaba ya tan caliente que no le molestó para nada que la besaran tan impúdicamente, sino que le correspondía y ella también sacaba su lengüita rosada para entrelazarla con la de su asqueroso cuñado.
–Ayyyy pinche putaaaaaaaaaaa…!! ya no me aguantooo…!! muévete mamacitaaaa…!! menéame el culo bien ricoooooo…!!! que ya no aguantoooo…!!! Mmmmmmmm… quiero sentir como tu orto se come mi vergaaaa…!!!
Gabriela le hiso caso en el acto, después de dejarse caer nuevamente en el catre para quedar puesta en 4 patas comenzó a moverse su cuerpo como una verdadera enajenada, penetrándose ella sola analmente y con mucha rapidez la verga de Don Pedro, mientras este hundía su bocota por debajo de la nuca y el cuello de tan soberbia mujer, mordiéndoselo en distintas partes del puro gusto que se estaba dando con ella.
–Así pendejaaaaa muévete así…! solo eres una putaaaaaa…!! Una puta que sirve solo para coger y para nada massss…!!! Jajajajaja…!!! culea rubiaaaa…!!!, culeaaaaaa…!!!, -la animaba el vejete.
–Ahhhhh…!! Ahhhh…!!! ahhhhh…!!!! Ahhhh…!!!! Diossss…!!!!, esto es el cieloooo… Ahhhyyyyy me gustaaaa…!!! Don Pedrooooo…!!! Ayyyy…!!! Ayyyy…!!! yo soy su mujerrrr…!!! soy su putaaaaa…!!!!
–Mmmmmm… Ohhhhhh…!!!, si pendeja, eres mi mujer y también eres mi yeguaaaaa, lo oyes…!?, desde que te vi en el taller y con la cara de puta que te paseabas por el supe que terminaríamos cogiendo como animales… tal como lo hacemos ahoraaaa…!!!, jajajajaja…!!!, sigue moviendoteeee…!!! sigueeeeee…!!!!
–Ahhhh…!! Ahhhhh…!!! Ahhhh…!!! Dios Míoooo…!!! Asi mi rey…!!! es tan rico que a una se la enculennnnn…!!!! Ahhhhh…!!!! me va a reventar con su verga Donnnnn…!!!!, la tiene enormeeeeee…!!!!
–Ufff mamita esta verga es tuyaaaa…!!! a mí también me darás un hijoooo lo oyesssss…!!!?
Gabriela con solo imaginar que ella también estaba destinada a darle hijos a don Pedro no dio más de calentura y simplemente comenzó a correrse como una verdadera fulana.
–Siiiiiiii…!!! siiiiiii…!!! Siiiiii…!!!, don Pedroooo…!!! yo le daré un hijoooo…!!! así como Usted lo quiereeeee…!!! Uffffffffffffff…!!!
–Jajajajajaja…! eso es zorraaaaaaaaa…!!! me darás hijos… serás mi putaaaa…!!! culearas con todos los que yo te diga y también le darás hijos a ellossss…!!!, y todo a espaldas de Ciprianooooo… Jajajajaja…!!!
Con semejante estupides que le estab diciendo don Pedro a Gabriela, la rubia ya no dio mas y junto con estar a punto de correse por el culo, se dio a responderle con otra desus estupideces,
–Joooooooo…!!! Siiiiiiiiiii…!!!! Yo tendre hijos a todos lo que Usted me digaaaaa!!!!!, Ufffffff,…!!! Ufffffff…!!!!! Wuaaaaa…!!!! no me lo saque que me corrrooooooo!!!!!, Aayyyyyy que ricoooooo Donnnnn…!!!! me corro por el culooooooo…!!!!!.
–Ahhhhh maldita putaaaaa…!!!! que bien me contraes la verga con tu culazo…, -el vejete no aguantándose más de ver esas redondas nalgotas estremecerse al ritmo en que le comían la verga y de la forma en que se contraían al estar la hembra orgasmeandose analmente, no se aguanto de propinarle unas lacerantes y dolorosas nalgadas –Plafffff…!!!! Plafffff…!!!! Plafffff…!!!! Plafffff…!!!!, retumbaban las fuertes y dolorosas palmadas en las suaves carnes traseras de Gabriela.
Cuando el viejo noto que la rubia ya se había relajado, simplemente se la desclavo para luego de eso bajarse rápidamente del catre tomado a la rubia fuertemente de sus cabellos y sacarla con brutalidad para hacerla que se arrodillara ante él, Gabriela capto al instante cual era la idea del vejete, le iban a dar semen directamente a la boca, así que ella rápidamente poso sus manitas en sus muslos y con sus mandíbulas bien abiertas saco su lengua para afuera a la espera del nutritivo alimento que su cuñado tenia para ella al fondo de sus testículos.
Don Pedro al verla en aquella sumisa posición a la espera de su acabada, apunto con su verga directamente a la campanilla de su garganta y simplemente se corrió, fueron 6 copiosos disparos de nutritivo y denso semen que escurrieron por todo el paladar y los dientes de la casada que poco a poco fueron inundando su boquita, hasta que esta queda casi rebalsada de la blanca esencia masculina, solo la punta de su lengüita se veía al medio de ese albo mar espermatozoides, para luego de ver que su cuñado ya no tenía nada más para darle simplemente se lo trago todo.
Una vez que Gabriela, arrodillada como estaba, sintió como todo ese manjar fuerte y masculino bajaba por su garganta para ir a depositarse en alguna parte de su estomago, vio como el vejete con cara de satisfacción se echaba en catre y le decía,
–Bien puta esto ha estado realmente bueno, jejejeje, ahora si quieres te largas, que yo debo descansar. Recuerda… para la próxima vez que nos juntemos para coger será en tu propia casa, pero antes me amamantaras, es justo no!?, yo lo acabo de hacer reciencito, te has bebido toda mi lechita, así que para la próxima vez serás tu quien me la debe dar, jejejeje, mira a un lado de la puerta hay una llave colgada, es la del candado de afuera, déjatela para cuando me vengas a ver, ahora vístete y desaparécete, jajajaja…!!!
Mientras la ahora humillada hembra se vestía claro que solamente con su sujetador y vestido, ya que sus calzones quedaron inutilizables, Gabriela nuevamente comenzó a sentir ese fétido olor a cuerpo sin asear de varios días del vejete, en tanto este mismo solo la miraba burlonamente y en forma orgullosa al ver el portento de mujer que se había cogido, enculado y que mas encima ella le había comido todos sus mocos.
La rubia ya siendo ella misma y estando ya vestida le dio una última mirada de odio a ese asqueroso hombre con el cual acababa de revolcarse en su tráiler, y simplemente abrió la puerta de este y se retiró, a la misma vez que en su mente ya comenzaban a aparecer los primeros remordimientos de conciencia y sensaciones de arrepentimiento, hasta que cuando  ya casi iba llegando a su camioneta se dijo para sí misma –Ohhhh Dios que he hecho…!?, la pobre ni se imaginaba los cambios que se venían para su vida desde ahora en adelante, ya eran casi las tres de la tarde.
(Continuará)
 
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