Hola, me llamo Jessica, tengo 35 años actualmente. Llevo leyendo algunos años los artículos publicados en esta página pero nunca había sacado el tiempo para redactar alguno. Me gusta leer sobre relatos de exhibicionismo, pues me identifico en ese sentido, y siempre que entro trato de buscar relatos de situaciones similares a las que me gusta vivir personalmente, aunque la verdad son muy pocos los que he visto de ese tipo, por lo que intentaré enriquecer este campo.

Soy una mujer más bien atractiva, de muy buen ver, no por que lo diga yo sobre mí, mido 1,74 m de estatura, peso 62 kg, cabello rubio lacio casi a la cintura, de piel blanca pero me bronceo bastante, así que más bien diría dorada, un trasero como dicen por mi pueblo “paradito” y unos senos bastante grandes (no lo voy a negar, tengo implantes) siendo mis medidas 103, 61, 92.

Como dije antes, mi afición es el exhibicionismo, me encanta lucir mi cuerpo, levantar miradas y provocar en la calle o donde quiera que valla. Me gusta usar minifaldas, blusitas escotadas o vestidos del mismo tipo, siempre calzo zapatos de tacón alto, por lo que me veo más alta de lo que soy, cosa que a algunas chicas les da complejo, más aun en mi país donde la estatura promedio de las mujeres no sobrepasa el 1,60 m, el tener mi estatura ya es notable, y con tacones altos normalmente sobrepaso el 1,80, incluso con algunos zapatos llego hasta 1,87m.

Bien, la historia que narraré es algo que me sucedió un par de semanas atrás, cuando decidimos con mi novio ir a las playas por un descanso merecido, aparte que nos hacía mucha falta un buen tiempo juntos, que por su trabajo a veces se complica el asunto. Quedamos de irnos un martes en la mañana, el pasaría por mí y de ahí el viaje, que nos tomaría unas 6 horas hasta el lugar de destino. El lunes en la noche me dispuse a preparar mis cosas para el viaje, y aunque soy muy práctica en esto de los paseos, no como la mayora de chicas que llevan 20 maletas para un día, no quería andar en prisas al día siguiente por la mañana. Me fui al cajón donde tengo mis trajes de baño (debo tener más de 50 trajes de baño) y empecé a buscar los que llevaría al viaje, evidentemente para mi gusto, entre más chicos mejor, seleccione 5 o 6 del cajón, dos de ellos incluso son solo la parte de abajo del bikini, así que con ellos forzosamente debo estar en topless, y uno de ellos es un “slingshot” muy provocativo. Decidido esto, que en realidad es lo más importante para la playa, busque un par de shorts, unas minis, algunas blusitas de tirantes finitas, otro par sin tirantes, algunas pañoletas o pareos, y busque dos vestidos muy sexis para salir en la noche, uno es negro, muy ajustado en la parte de abajo, la espalda totalmente desnuda, y dos tiras de unos 8 cm de ancho que suben separadas desde más abajo del ombligo para amarrarlas tras el cuello, dejando ver prácticamente todo, aparte que suelo amarrarlo tras mi cuello sin ajustar mucho para que mis pechos se muevan libremente. El otro vestidito, el blanco, es el más atrevido, ya que es muy translucido, igual lleva la espalda desnuda, con dos tiras también pero debe ser colocado en forma cruzada, este lo uso ajustado al cuerpo, dejando ver mis tetas prácticamente desnudas, la parte de abajo, es más bien voladita, y excesivamente corta, al punto que prácticamente mis “cachetitos” están a la vista siempre. Adicionalmente a esto, llevo siempre un par de botas, en este caso negras, y al menos 4 pares más de zapatos abiertos, todos de tacón aguja, incluso para ir a la playa!!!

Esa noche, ya cuando estoy en mi cama acostada para dormir, me empiezo a excitar de solo pensar en las situaciones que pasaran durante esa semana en la playa con mi novio, pienso en las noches de sexo que me va a dar y al rato de estar con esas ideas no me queda más remedio que estirar mi mano al cajón de la mesita de noche y sacar uno de mis juguetitos sexuales preferidos, un consolador de casi 25 cm que tengo para estos momentos de calentura y soledad, con el cual satisfago mi gran necesidad de placer por casi una hora hasta quedar totalmente rendida al cansancio y al sueño luego de haber tenido unos 5 o 6 orgasmos en ese tiempo.

Al día siguiente, me despierto con la bocina del auto de mi novio, y en cuanto me incorporo ya le escucho entrando por la puerta principal del depa, ya que él tiene llaves, me encuentra aún desnuda en mi cuarto por lo que se sorprende.

-Te estas despertando recién cierto???

-Si amor, le contesto

-Pero no te preocupes, ya ayer deje todo listo, deja que me visto enseguida y nos ponemos en marcha.

-Humm, pero aquí huele a…. se queda como olfateando el cuarto, y en eso me acuerdo de la noche excitante que tuve, inmediatamente veo que se acerca a la cama y levanta las cobijas y…

-Parece que la pasaste bien anoche no? Claro, había dejado el consolador en la cama pues me había dormido en plena acción, más bien tuve suerte que no me lo deje adentro!!!

-Si amor, estaba pensando en las cosas ricas que pasaríamos durante estos días que vienen y me excite al punto que…

-No me digas más mejor, de lo contrario nos retrasaremos en exceso, y creo será mejor que te des una ducha antes de irnos, me dijo el interrumpiéndome.

No dije nada más, y me fui rápidamente al baño, para salir lo antes posible, el me espero en la habitación y al regresar yo, abrí mi armario y busque rápidamente un short de mezclilla, muy ajustado y extremadamente cortito, en el cual se me ve casi media nalga, me lo puse, y en seguida una camiseta blanca muy finita de tirantes, recortada a la altura de mis tetas, dejando ver todo mi vientre desnudo, y dependiendo de la posición de mis brazos incluso se llegan a ver mis senos por debajo de la camiseta, igual me queda bastante ajustada, por lo que mis pezones se marcan claramente en la tela y hasta se transparentan un poco, finalmente busco unas sandalias de tacón de aguja, de esas que tienen muchas tiritas, me giro para poner mi trasero de frente a mi novio y mientras me las estoy poniendo lo escucho decirme:

-Pero si vas prácticamente desnuda amor, sé que es normal que no usas nada de ropa interior, pero vas que paras el tránsito.

-No vamos para un recital amor, le replico, vamos para la playa, te aclaro que esto que llevo puesto es de lo más tapadito que me veras en estos días, le dije con una mirada picara y voz de maliciosa, así que será mejor que te hagas la idea.

Tenemos ya casi siete años de estar juntos, por lo que evidentemente el me conoce muy bien, y sabe cómo me gusta vestir, o como me gusta desvestirme más bien como dice el, pero siempre me hace ese tipo de comentarios para ponerle el picante al ambiente, además que sabe que eso me encanta, el que se fije lo poco que llevo puesto o lo mucho que enseño.

Una vez que estoy lista, él toma mi maleta y nos disponemos a salir, y cuando estoy llegando a la puerta de mi depa, me acuerdo de algo, y le digo:

-Ya te alcanzo, ve subiendo las cosas al auto, que deje algo olvidado arriba.

Regreso a mi habitación y busco mi consolador de la noche anterior, sé que va ser algo importante en este paseo. Cuando voy saliendo de la casa, se cruza un vecino en la acera con migo, que al verme casi se le salen los ojos, no sé si alcanzo a mirar lo que llevaba en la mano, pero si lo hizo ya me imagino lo que pudo pensar de mí. Al montarme en el auto mi novio me pregunta que fue lo que había olvidado, yo le enseño el consolador con una mirada de lujuria y lo meto en la guantera del auto, él sabe que me gusta estar bien llenita por mis dos agujeros cuando tengo sexo desenfrenado con él.

Así nos ponemos en marcha, él va manejando y yo en el asiento de copiloto, me gusta colocar el asiento lo más atrás posible y el respaldo un poco hacia atrás, por lo que en mi posición mi cuerpo está en una postura más sugerente aun, y doy una vista magnifica a todos los conductores que pasan a nuestro lado, sobre todo en vehículos más altos que el nuestro, que son prácticamente todos, ya que nos movilizamos en un automóvil semideportivo. Le menciono a mi novio que debemos detenernos en algún sitio para desayunar y comprar agua para calmar la sed del viaje, a lo que responde que lo haremos, pero más adelante, que en las ropas que voy no podemos detenernos en cualquier sitio, así que el viaje se prolonga por más de una hora hasta llegar a la costa, donde nos detenemos en un sitio donde existe un pequeño restaurant y un comercio.

Al llegar al sitio, noto que no hay mucho movimiento de personas, y las personas que se encuentran en el restaurant son la mayoría repartidores de productos, que por ser un martes de trabajo normal, las personas están en sus ocupaciones normales. Apenas bajarme del auto noto todas las miradas de quienes están ahí clavarse en mí, principalmente sobre mi cuerpo, cierro la puerta del auto y hago un gesto como por componerme mis ropas, me acomodo la camiseta para que me cubra las tetas y me ajusto el short lo mejor posible, aun así no es posible que tape más de lo que mide, igual justo es lo que me agrada. Se acerca mi novio, me toma de la mano y nos dirigimos al local, mientras caminamos me hace el comentario de la manera como me miran todos, y aun cuando no llegan a ser más de 5 o 6 los clientes, noto que todos están paralizados mirándome descaradamente.

Nos sentamos en un sitio que está desocupado, y me pongo a observar el lugar, en eso se aproxima la mesera y nos toma la orden, al retirarse le digo a mi novio que iré al lavatorio para asearme, el vuelve a ver y mira el lavatorio, que no está en un sitio privado, sino más bien en un rincón del salón, por lo que me mira y me dice:

-Ya se a lo que vas, pero yo también me voy a deleitar de eso. Y claro, él tenía una posición privilegiada para observar el lavatorio. Me levanto y me aproximo al lavabo, siento todas las miradas sobre mi culo, y escucho a los hombres de las otras mesas mientras cuchichean, y aun cuando no distingo lo que dicen, por el espejito logro ver como uno me señala llamándole la atención al otro, y eso hace que yo trate de poner mi culito más en pompa, y con una mano hago un movimiento como para ajustarme mejor el short, subiéndolo un poco más hacia mi cadera, haciendo que se meta un poco más entre mis nalguitas. Cierro el lavabo y me doy vuelta, camino hacia la mesa que ocupamos y siento como la parte inferior de mis tetas se asoma bajo mi camiseta, pero decido no ajustarla y dar una bonita vista a los presentes, me siento en mi sitio y mi novio se acerca a mi oído y me dice:}

-Estás hecha una zorrita, y lo sabes.

Esas palabras hacen que mi calentura aumente, y le digo en el oído a el:

-Y a ti te encanta que sea así!!!

Terminamos de desayunar y mi novio se levanta para pagar la cuenta, en cuanto llega a la caja decido ir tras él, ninguno de los clientes se ha ido del lugar, pese a que han terminado todos ya hace bastante rato, por lo que les daré una vista más de mi cuerpo, al llegar donde mi novio, lo abrazo por el cuello, por lo que la camiseta se me sube aún más arriba, prácticamente dejando toda mi teta al descubierto, y aunque abraso a mi novio y mis tetas están pegadas a él, sé que la visión desde atrás de más de media teta al descubierto por los costados debe ser realmente formidable, además que debo ponerme un poco de puntillas ya que mi novio es bastante más alto que yo, por lo que mi culito también debe verse espectacular. Al retirarnos, en cuanto me doy media vuelta siento mis tetas al aire, ya no tengo a mi novio de escudo por lo que son totalmente visibles, así que me compongo un poco la camiseta dirigiendo mi mirada a los espectadores y regalándoles una sonrisa de inocente, como pidiéndoles disculpas.

Al salir le recuerdo a mi novio que debemos pasar a comprar a la tienda la botella de agua, y alguna crema bronceadora, el me mira y entre risas me dice que ahí también tengo que ir a exhibirme, le digo que sí, a lo que responde que ya luego se las va a cobrar con migo todas. Eso me deja pensativa, pero igual seguimos hacia la tienda, entramos y veo que hay una chica en la caja, sin más clientes, por lo que mis planes de exhibicionista se truncan un poco, aunque si noto la mirada de la cajera como diciendo “que puta esta”. Tomamos lo que ocupamos, pagamos y nos marchamos, al salir, observo que en el restaurant ya no hay nadie, se han ido todos los clientes en cuanto nos retiramos nosotros.

Nos montamos en el auto y seguimos nuestro camino. Al poco tiempo veo un camión adelante nuestro el cual empezamos a adelantar, y me percato que era uno de los vehículos que estaban estacionados en el restaurant, veo por su espejo retrovisor, ya que aún estamos atrás de la cabina, (vamos en una vía de dos carriles por sentido) y noto la mirada del conductor sobre nosotros, específicamente en mí, y este a su hace gestos a su acompañante de la presencia nuestra. En ese momento le pido a mi novio que disminuya un poco el ritmo para adelantarles lentamente, tomo entre mis manos la botella de agua, la abro y empiezo a beber algunos tragos, al llegar a la altura de la cabina del conductor los miro de manera disimulada, pero de manera que ellos puedan ver mi mirada, saco la botella de mi boca, le mi lengua por la boquilla y bajo la botella a la altura de mis tetas, echando un poco del líquido sobre mi camiseta, haciendo que esta se transparente totalmente dejando mis pezones duros totalmente visibles, mi novio al percatarse de esto acelera a fondo el auto y me dice:

-Estás loca tú!!! Si te has dejado las tetas totalmente visibles.

-Hay amor, disfrútalo, esos chicos estaban deseando ver un poco más, si no hubieras acelerado me quitaba la camiseta para completar el show, le dije!!!

El resto del camino transcurrió sin más detalles, al rato del incidente ya mi camiseta se había secado sobre mi cuerpo, gracias al fuerte sol y la brisa que entraba por la ventana abierta.

Finalmente llegamos a nuestro destino, un hotel de playa a unos 200 metros de la costa, al entrar vemos que tiene una enorme piscina en el centro, rodeada de las habitaciones que son como cabañitas individuales separadas una de otra como 5 metros, todas estas tienen una gran puerta corrediza que da en dirección a la piscina. Estacionamos el auto y nos dirigimos a la recepción del hotel, no se ve nadie en el lugar, es obvio, no es un día de fiestas, por lo que supongo es lo normal para esas horas de un día así. Mi novio trae ambas maletas, por lo que voy relajada, al llegar a la recepción veo al tipo atrás del mostrador, y claro, él no puede evitar mirarme de pies a cabeza, estacionando su mirada por un rato en mis tetas, que se mueven sugerentemente bajo la camiseta al ritmo de mis pasos. El mostrador es alto, justo a la altura de mis tetas, por lo que al llegar, él tiene a la vista mi par de melones, mi novio lo saca del trance en que se encuentra al preguntarle por nuestra habitación, yo por mi parte me acerco más al mostrador y prácticamente pongo mis senos sobre el mostrador, sintiendo como la parte baja de mis pechos descansa desnuda sobre el mostrador. El administrador se pone nervioso, busca en su registro nuestros nombres, pero por la desconcentración que trae no logra encontrar nada, me doy cuenta que busca en la página del día anterior, así que en voz bajita le digo, estamos a 12 de marzo, no 11, mira la fecha de la página y me vuelve a ver, luego busca en la página correcta encontrando nuestra reserva. Nos entrega la llave, la número 13, y enseguida nos indica por donde debemos ir. Al retirarnos de la recepción, me imagino no pierde detalle esta vez de mi culito, que le debe estar dando una vista fantástica, y claro, un adelanto de lo que seguramente podrá ver durante esos días que estemos en el hotel.

Cruzamos por la orilla de la piscina, hay varias sillas a los alrededores, especiales para tomar el sol, de esas que puedes convertir prácticamente en cama, todas están desocupadas, hay otras zonas con sombra, gracias a varios árboles que hay en el lugar. Por fin llegamos a la habitación, es muy amplia, dos camas matrimoniales, y baño enorme y hasta hay un pequeño refrigerador. Enseguida entramos y colocamos las cosas sobre una de las camas y abro mi maleta. Enseguida me quito la ropa que traigo, a lo que mi novio me advierte que hemos dejado la puerta de la habitación abierta, y podrían verme desde la piscina. Le digo que no hay nadie, y además, paro lo que pienso ponerme no hay mucha diferencia. Busco entre mis trajecitos de baño y encuentro el que busco, es de color blanco, uno de los pocos que tengo con la parte de arriba, aun cuando en su parte superior tiene dos triangulitos de unos 8 cm de alto, y la base escasamente tiene 5 cm, por lo que a duras penas podrá tapar mis pezones y aureolas, la parte de abajo no difiere mucho de la anterior, siendo un pequeñísimo triangulo similar a uno de los anteriores, con los cuales debo intentar taparme la fina línea de bellos que me dejo sobre mi vagina, el resto son solo tiritas, en la parte trasera tiene forma de “Y”, y la unión de los dos laterales en la parte trasera ocurre ya entre mis nalgas, prácticamente a la altura de mi agujerito trasero. Puedo sentir como al colocarme bien la parte de abajo, esta se hunde en mi vagina, situación que me provoca un morbo tremendo.

-Veo que ya casi no se te notan las marcas de tu bronceado, me dice mi novio observando más de cerca su propiedad. Él le encanta que tenga dibujado en mi cuerpo las líneas de la parte baja del bikini.

-Sí, hace días no he podido tomar el sol como se debe, y claro, me he puesto más pálida, pero hoy mismo empiezo a corregir esa situación, le contesto yo de manera picara. En eso mi novio advierte que el recepcionista ha olvidado entregarnos los jabones, el paño e incluso el control remoto de la tv.

-Mira, el recepcionista no nos ha entregado los paños, los jabones ni el control de la tele por estar embobado viendo tus tetas.

-Iré por ellos, le contesto, sonriendo maliciosamente.

-Veo que quieres dejarlo en shock, si con tu atuendo anterior no encontraba nuestros nombres, con esto que tienes puesto ahora no encontrará ni sus manos.

Me sonrío y salgo de la habitación sin decir más. A cada 3 o 4 pasos que doy siento de mi bikini se desacomoda por todos lados, siento escaparse mi pezón derecho y de igual forma siento como el pequeño triangulito de la parte baja se desliza más hacia mi vagina, dejando a la vista mi línea de bellitos, por lo que cada 3 o 4 pasos debo estar acomodando todo. Por el momento no hay nadie en el lugar, aunque ya he visto al recepcionista que se ha percatado de que me acerco por el sonido de mis tacones en la orilla de la piscina, y claro, con el espectáculo que le voy dando cada 3 o 4 pasos no pierde detalle de nada. Al llegar a la recepción, decido no acomodarme nada, así que entro hasta el mostrador y siento como mi teta derecha está totalmente fuera de lugar, y aunque la parte baja esta igual, el mostrador no le permite ver al recepcionista mi vagina.

-Hola de nuevo, olvidaste entregarnos los paños y jabones, y también el control de la televisión, le dije.

-Discúlpame, es que estaba ocupado con unas listas antes de que llegaran Uds, se excusó él. –En seguida te entrego todo. Se levantó de su sitio y empezó a buscar el control en un cajón, los paños y jabones los tenía guardados en otro sitio, a un costado del salón, por lo que tenía que salir de su sitio, esta vez con la posibilidad de contemplarme en mi totalidad, yo aun sin componerme el bikini le sigo, y me coloco a su lado, cerca, a máximo un metro.

-Tienes algún shampo para cabello? Le pregunto.

-Sí, claro, ya te busco, aquí tenemos uno para cabello claro, como el tuyo, te daré varios ya que lo tienes bastante largo, dudo que te alcance con uno. Me dice.

-Gracias por tu amabilidad, cuál es tu nombre, disculpa, no te había preguntado.

-Soy Juan, y tu Jessica supongo, por la reserva.

-Sí, estas en lo correcto. Dime, hay algún problema en que use bañadores de este tipo? Le pregunte con una voz de niña inocente, tratando de calentarlo.

-No Jessica, ningún problema, igual durante el día habrá poca gente estos días, puedes usar la zona de piscina a tu gusto, en las noches llegan los agentes que trabajan en la zona, pero entran después de las 17 horas.

-Perfecto, es que no me gustan las marcas en mi cuerpo, y me gusta broncearme en toples, a veces hasta desnuda, le dije en el mismo tono. El me vuelve a ver como diciéndome con sus pensamientos “pero si estas desnuda prácticamente”. Me entrega las cosas, le doy las gracias y me retiro, dándole ahora la espalda y una vista de mi culo, con solo el hilito que sube entre mis nalgas.

Al llegar a la habitación mi novio me mira y nota que todo el bikini lo llevo descompuesto.

-Supongo se ha dado gusto el recepcionista viendo a la perrita de mi novia.

-Pues me imagino, ya que tenía una sonrisa de oreja a oreja, hasta le consulté si había problema si me bronceaba en toples…

-Supongo te ha dicho que lo puedes hacer, afirmó mi novio, interrumpiendo lo que yo decía.

-En efecto, le contesté, -incluso me ha dicho que puedo estar como me plazca, así que eso podría implicar algo más! Y dicho esto, coloque las cosas que traía en la cama y me di vuelta para dirigirme a la piscina, tome un frasco de bronceador y salí diciendo:

-Te espero en la piscina amor. Me retiré de la habitación y me acerque a una de las sillas a la orilla de la piscina, era toda de plástico, y al tocarla con mi mano, tal cual supuse, estaba hirviendo, por lo que tendría que regresar por una de las toallas para colocarla sobre la silla. En eso lo pensé dos veces, y decidí ir a la recepción y pedir otra toalla adicional, y así calentar más al chico. Entro nuevamente en el saloncito y al verlo le digo:

-Vengo a molestarte de nuevo Juan.

-No es ninguna molestia Jessica, en que te puedo ayudar?

-Es que las sillas de la piscina están muy calientes, me preguntaba si me podrías facilitar una toalla para ponerla sobre la silla.

-Claro que sí, dame un minuto, tengo unas toallas especiales para eso, son más grandes y suaves, si gustas me esperas en la piscina y te la llevo en seguida.

-De acuerdo, le contesté. Salí de la recepción nuevamente sintiendo la mirada del chico en mi culo, tire de los laterales de mi bikini haciendo que este se hunda nuevamente entre mi vagina, y seguí caminando hasta la silla que quería ocupar, un sitio en el que desde la recepción tenia perfecta vista. Al llegar a la silla, eché la mirada atrás y ya venía Juan con dos toallas grandes, de colores llamativos, de esas especiales para la playa, no me haría esperar un minuto!

-Ya traigo tus toallas Jessica, donde quieres que las coloque.

-Ponlas ahí, le dije a Juan señalando la silla donde quería recostarme.

-No te preocupes, yo colocare la toalla para que puedas recostarte, igual traje dos, la otra para tu esposo, me dijo el amablemente.

-No es mi esposo, es mi novio, replique yo.

-Ah, disculpa, pero bueno, para el caso es casi lo mismo, me dijo el mientras colocaba la toalla en la silla. Terminado, procedió a colocar la otra toalla en la silla de al lado, mientras yo me acosté en mi silla boca abajo, dándole una vista esplendida de mi culo.

-Listo, ya están las toallas, si se te ofrece algo mas no dudes en llamarme, me dijo, y ya se daba vuelta para retirarse cuando le dije.

-Disculpa Juan, de hecho se me ofrece algo más si no es mucho pedir, a esto se detuvo él y dándose vuelta me dijo:

-Dime, en que te puedo ayudar.

-Es que me da un poco de pena, pero mi novio aun no viene, y no me he puesto crema en la espalda, y si se ha quedado dormido me voy a quemar toda, me harías el favor de pasarme la crema, le pedí con una voz característica de niña buena e inocente. Noté como a Juan se le subieron los colores al rostro del asombro, pero al mismo tiempo vi como un bulto empezó a crecer en su entrepierna!

-Eh, eh, po.. por su-pu-es-to que si Jessica, tartamudeo el acercándose. Tomó la botella de bronceador, la batió y dirigió la boquilla hacia mi espalda. En ese momento lo detuve y le dije:

-Me desatas las tiras en la espalda por favor, le dije, se hizo un silencio de un par de segundos, en el que se quedó paralizado, y tuve que hablar de nuevo para que reaccionara.

-No quiero que se marque mi espalda con esa línea, le dije.

-Como no Jessica, me dijo medio embobado mientras desataba el lazo en mi espalda, y en seguida el de mi cuello. Yo estaba boca abajo, apoyada en mis antebrazos, por lo que mi cuerpo no estaba totalmente sobre la toalla, mis tetas colgaban y apenas llegaban a rozar la toalla, por lo que al desatar ambos nudos de mi “bra”, este callo sobre el paño, dejando ya totalmente desnuda la parte superior de mi cuerpo. Juan procedió a rociarme del bronceador por toda la espalda, y en seguida a masajearme tímidamente la espalda con ambas manos. Yo me mantuve en silencio por al menos un minuto, hasta que consideré que ya mi espalda tenía suficiente bronceador, así que le dije:

-Baja un poco Juan, necesito que me pases por las piernas, los costados y el culo también. Decirle eso fue como darle un dulce a un niño, en su rostro se dibujó una sonrisa enorme.

-Espero no venga tu novio y me vea haciendo esto, me dijo.

-No te preocupes, además, él tiene la culpa por lerdo, si estuviese aquí no tendría que molestarte con esto, (como si fuera molestia pensé yo).

-No, tranquila, no es molestia para mí, solo que no quiero meterme en problemas, mientras me pasaba las manos por las piernas, había decidido dejar lo mejor para lo último. Fue subiendo poco a poco, hasta que llego a lo inevitable, tomo el frasco y roció mis nalgas de aquel líquido que le permitiría posar sus manos sobre mi culo, y así lo hizo, ya sin ningún reparo empezó a masajear mis glúteos, pasando sus manos arriba y abajo, en círculos, cada vez más cerca de mi rajita, a lo que yo reaccione levantando un poquito más mis pompas, con la excusa que no quería que dejara ningún sitio sin bronceador, dándole un vista de toda mi rajita, y hasta posiblemente de mi vagina succionando el hilito, dejando ver mis labios perfectamente. En ese momento logre escuchar como respiraba Juan profundamente y se le salía de su boca a un tono muy bajo una frase “pero que culo tan rico”, yo me hice la que no escucho nada y le dije:

-Asegúrate de no dejarme nada sin bronceador. A lo que siguió masajeando mi culo a placer, llegando incluso a tocarme mi sexo en algunas oportunidades.

-Estás lista Jessica, ya tienes bronceador por todo tu cuerpo, me dijo el, como con una voz de desconsuelo por haber terminada con aquello.

-Muchas gracias Juan, eres un sol, le contesté yo levantando la mirada y girando un poco mi cuerpo hacia él, con lo que aparte tuvo una vista adicional de mi pecho ya desnudo.

-Con gusto, ya me voy, que debo estar en la recepción si alguien llama, con lo que se fue a prisa. En ese instante, vi que salía mi novio de la habitación, con lo que supuse no había perdido detalle de la situación.

-Veo que te las has pasado genial, perrita! Dijo el al llegar.

-Tenía que colocarme el bronceador, y como no estabas tuve que solicitar ayuda amor.

-Sí, claro, y el recepcionista se ha dado el gusto de tocarte todo el cuerpo.

-Alguien debía hacerlo, no puedo yo sola, lo sabes. Mi novio rio a esto y se tumbó en su silla. Al rato, me levanté de la silla y le dije a mi novio que nadaría un rato. Me tiré en la piscina y nada un par de largos. Desde mi sitio, pude ver como Juan no perdía detalle de mis movimientos. Divisé una escalerilla para salir de la alberca justo al frente de la recepción, y pese a que había otra justo donde se encontraba nuestro sitio, me fui nadando hacia la primera, sentí mi tanguita que estaba totalmente descompuesta, aun así no la compuse y empecé a subir la escalerilla, dándole a Juan una vista frontal, primero de mis tetas desnudas, y al seguir subiendo la vista de mi línea de bellos al aire, con el triangulito de tela del bikini prácticamente desaparecido entre mi vagina, al llegar a la parte superior de la escalerilla me detuve a componer la tanguita, la cual al estar mojada se había transparentado casi totalmente, y aunque estaba sobre mis bellitos, estos eran igual visibles, eché a caminar mirando hacia la recepción y regalándole una sonrisa pícara al Juan que estaba con la boca abierta.

-Si serás zorrilla, me dijo mi novio al llegar a mi sitio, -sales de la piscina para exhibirte al recepcionista sin reparo!

-Sabes cómo me gusta exhibirme amor, y el más beneficiado de eso eres tú al final de cuentas, le dije mientras me acostaba en la silla boca arriba esta vez.

-Me pones el bronceador amor, o tendré que llamar a Juan nuevamente? Le dije.

-Te gusta tu juego eh, dijo el mientras se levantaba y comenzaba a pasarme el bronceador, por mis tetas, abdomen, piernas y todo mi sexo, deleitándose ahí por un buen rato, sacándome más de un suspira y uno que otro gemido.

-Te gusta eso? Me dijo.

-Sabes que me encanta, y estoy muy cachonda.

-Ya me di cuenta, estas totalmente empapada, y no es el aceite de bronceador.

-Necesito que me hagas el amor, vamos a la habitación, le propuse.

-Mmm, no, estas castigada ahora, por andar de sobrada con el de la recepción, ahora tendrás que esperar hasta que yo decida, me dijo el, con un tono de autoridad.

-Por favor amor, le dije, casi suplicando, mientras él seguía jugando con mi clítoris, sacándome cada vez más gemidos, -no seas malito, vamos, necesito correrme, necesito que me llenes de tu lechita toda mi panochita.

-Eh dicho que no, no insistas, debes aprender a comportarte como una buena chica, y esto te lo has ganado, me dijo, pero seguía masajeándome el clítoris y metiendo un par de dedos en mi vagina. Siguió así por un par de minutos, y cuando estaba a punto de llegar a correrme se detuvo, diciendo:

-Pensaste que me apiadaría de ti? No bebe, tendrás que contenerte ese orgasmo, me dijo con la misma autoridad, – y no quiero ver que ni acerques una mano a tu sexo, prosiguió en el mismo tono, como si me hubiera leído los pensamientos. Ahora tendría que quedarme con el calentón que me había provocado el exhibirme ante Juan y la manoseada que me ha dado mi novio sin poder tener mi orgasmo. Así transcurrió el resto de la tarde, yo intentando dejar de pensar en mi situación, cosa que se me hacía muy difícil, más aun cuando cada cierto rato mi novio se me acercaba a decirme que me ponía más bronceador, y me volvía a calentar hasta el punto del orgasmo dejándome cada vez con más ganas, y yo suplicándole que me dejase terminar. Igual me di cuenta que Juan no perdía detalle de la situación, y aunque no estaba demasiado cerca para saber exactamente lo que pasaba, si era obvio que mi novio se quedaba más rato de lo normal colocándome el bronceador en mi sexo, y supongo que mis movimientos me delataban totalmente de lo que sucedía.

Al ir bajando el sol, a eso de las cinco de la tarde, empezamos a notar como iban llegando otros clientes, yo estaba tumbada boca abajo cuando pasó un par de hombres por nuestro sitio, sin que ninguno de los dos perdiera detalle de mi presencia, y lo poco que llevaba puesto o lo mucho que dejaba ver. Pasados estos dos hombres, mi novio se incorporó y con su voz de autoridad me dijo:

-Vamos, ya es hora de ir a la habitación, yo sabía que había tomado el control, y de ahí en adelante me tocaría seguir su juego. Me levante, recogí mis cosas (como si fuera mucho la parte superior del bikini, el bronceador y la toalla) y nos fuimos para la habitación. Ya en la habitación, decidí tomar un baño, y pensé que así podría masturbarme para aliviar mi situación, me quite el hilito y en cuanto entre al baño escuche a mi novio decir.

-No cierres la puerta, no me vallas a hacer trampas eh, yo mire dentro del baño y vi que las puertas de la ducha eran transparentes totalmente, por lo que no habría privacidad con la puerta principal abierta, y lo peor, no podría sacarme las ganas. Me duché, el agua estaba deliciosa, miraba por el vidrio y mi novio no perdía detalle, así que preferí ni intentar nada, sabía que de intentar algo y ser descubierta implicaría un castigo más largo sin sexo, mi novio le encanta hacerme sufrir en ese sentido, y a mi igual me gusta ese juego, sentirme dominada por él.

Salí de la ducha, me seque y me aproximé a la cama, donde me observaba mi novio con detalle, con voz de niña buena le pregunte:

-Que quieres que me ponga amor?

-No sé, no he revisado que has traído, supongo que cualquiera de las indumentarias que trajiste te harán lucir como una zorra.

-Ha decir verdad sí, pero es que veníamos para la playa como te dije antes.

-Bien, veamos que hay, se levantó de la cama y se aproximó a mis cosas, empezó a revisar mirando las pocas cosas que traje, entregándome una blusita de tirantes roja, muy ajustada y una mini negra voladita, muy cortita también.

-Y tu ropa interior? Parece que se te ha olvidado!

-En realidad no se me ha olvidado amor, no traje, no creí necesitar aquí, me sonreí nuevamente de forma maliciosa.

-Pues bueno, claro, era de esperarse de ti. Buscó un par de zapatos rojos, y me los entregó. Me puse lo que me entregó y me miré al espejo, me di la vuelta para mirarme por atrás y vi como mis nalguitas se asomaban bajo la faldita, sabía que tenía el aspecto de una perrita. Mi novio procedió a ducharse rápidamente, y al salir de la ducha y verlo mis hormonas volvieron a ponerme cachonda, totalmente desnudo se paseaba frente a mí, dejándome a la vista aquel instrumento que estaba deseando tener dentro de mí, mi novio está muy bien dotado, tiene un pene enorme, que pene, es un tronco aquello, en su estado natural mide casi 20 cm de largo, y en su mejor estado debe medir unos 25 a 27 cm, la verdad nunca he perdido el tiempo sacando una regla para medirlo precisamente, y su grosor de igual forma es formidable, es una de las razones por las que estoy con él. Sentía como mi vagina se empezaba a encharcar nuevamente, por lo que lo volví a pedir casi a modo de súplica que me perforara de una vez, a lo que jugueteando el con su pene, y entre risas me dijo que tendría que aguantarme, y aun cuando note que se le empezó a poner dura, obviamente mis palabras también tienen efecto en él, se sabe controlar mucho mejor que yo, colocándose unos bóxer y haciéndome caer en la realidad que no satisfacerla aun mi deseo de sexo.

Finalmente se terminó de vestir, y me dijo que saldríamos a dar una vuelta, tomo las llaves del auto y salimos de la habitación, al llegar al parque noté como ya habían varios vehículos estacionados, y aunque no era como para pensar que el hotel estaría lleno, ya había bastante clientela. Me entrego las llaves del auto, diciéndome que conduciría yo, así que me senté al volante y él me empezó a dar las indicaciones de hacia dónde íbamos. A los diez minutos de conducir llegamos a un pequeño centro comercial, donde estacioné el vehículo y nos bajamos a caminar un poco. Por donde pasábamos todos los hombres tenían que mirarme, y hasta las mujeres, y no era para menos, mis pezones se repintaban en la blusita, y aunque no era transparente para nada, era muy evidente que no había nada abajo, y la mini, pues en cada paso, con el movimiento dejaba ver las puntas de mis nalgas por atrás, y si agregamos a esto que no traía nada por abajo, evidentemente la situación era más excitante. De igual manera, por delante la mini no dejaba ver fácilmente mi vagina, aunque con algún mal movimiento o una suave brisa la situación podía cambiar, mi novio me llevaba de la mano, y a ratos colocaba la mano sobre mi trasero, sobándomelo sobre la faldita, cosa que me pone a mil cuando lo hace así descaradamente en público. Llegamos a una tienda donde tenían en la ventana una salida de playa en un maniquí, era un tipo de vestido al cuerpo, ajustado, de amarrar en el cuello, pero todo de maya, y en la parte baja una tira de unos 5 cm de ancho que delimitaba la parte inferior del vestidito. Era en color negro, estaba estupendo para usar con un traje de baño, en mi caso se me vino mi propia imagen en el en topless, mi novio se detuvo con migo, y mirándolo me dijo:

-Te gusta esa salida de playa?

-Sí, se ve fabulosa!

-Vamos, entremos, me dijo él.

Entramos al negocio, la dependienta era una chica hermosa, joven, de unos 22 o 23 años, delgada, enseguida se acercó a nosotros para atendernos.

-Buenas tardes, en que les puedo ayudar?

-Quisiéramos ver esa salida de playa que tienes en la ventana, dijo mi novio.

-La del maniquí? Preguntó ella.

-Sí, la negra, le dije yo

-Claro, tenemos en varios colores, contestó la dependienta.

-El negro me gusta, le dije.

-Ok, en seguida lo traigo, son uni-talla, tengo algunos adentro, regreso en seguida. Se fue adentro de una bodeguita, y salió al instante con lo solicitado diciendo:

-Aquí lo tienes, si gusta te lo puedes medir, para ver cómo te queda! En ese momento recordé que no tenía nada abajo, por lo que la situación iba volverse muy interesante.

-Donde me lo puedo colocar, le pregunte a la dependienta.

-No tenemos vestidor, pero puedes usar la bodeguita, el espejo está en la puerta. Mire hacia la puerta y vi que había un espejo, pero hacia el lado de la tienda. Me dirigí ahí, y efectivamente tenían una banquita en la bodeguita, que era bastante reducida, a modo de probador improvisado, pero al entrar y cerrar la puerta me percaté que no había más espejos, así que tendría que salir a dar el espectáculo afuera, igual no había nadie más en la tienda. Me desnudé enseguida, y me puse el vestidito, intentando que la tira de tela al menos me tapara un poco mi sexo, aunque era prácticamente imposible eso, igual no me importaba, abrí la puerta y Salí como si nada, mirándome al espejo, viendo que estaba desnuda prácticamente, miré a mi novio y le pregunté:

-Como me veo amor?

-Muy bien, dijo el, mirándome de pies a cabeza. Miré a la dependienta, que me miraba con un poco de asombro y envidia entremezcladas, y al verme que la miraba dijo:

-Se te ve muy bien, tienes un cuerpo digno de esa prenda, igual, tengo algunos trajes de baño que combinan con el traje si quieres verte con ellos. En eso me entro la malicia y le contesté:

-No, así está bien, igual lo usaría máximo con un hilito, haciendo cara de pícara. Seguí mirándome en el espejo por algunos segundos, dando vueltas para uno y otro lado. Luego de esto, regresé al cambiador improvisado, pero sin cerrar la puerta procedí a cambiarme, arriesgándome a que si alguien más entraba a la tienda me vería de seguro en esa situación. Al salir, me acerqué al mostrador, donde ya estaba la dependienta, para pagar la prenda.

Salimos del negocio, y continuamos caminando por el centro comercial, buscábamos ya un sitio para cenar. Encontramos un sitio bonito, de cocina italiana, y le dije a mi novio que me gustaría cenar pizza. El accedió, así que entramos y buscamos un sitio agradable, podíamos escoger, pues el restaurante estaba casi vacío, excepto por una pareja no había nadie más. Al caminar hacia nuestra mesa, la mujer que estaba en la otra mesa notó nuestra presencia, especialmente la mía, y me miraba con una cara de rechazo, lo cual lejos de molestarme me provocaba más bien algún tipo de excitación, por lo que busque sentarme en nuestra mesa de modo que estuviese visible perfectamente a ellos. Al sentarme en la silla, vi cómo tanto la mujer como su acompañante no perdían detalle de mis movimientos, por lo que me senté despacio, levantando un poco mi faldita para sentarme sobre mi culo desnudo en la silla. El mesero se acercó y tomo nuestra orden, sin mostrarse para nada interesado en mirarme, lo cual me hizo pensar que era muy respetuoso o rarito. Así pasó la cena sin mayor novedad, sintiendo la mirada de la otra mesa hasta que se retiraron. La pizza estuvo deliciosa, y mientras cenábamos mi novio me comentaba sobre las miradas que me daban los vecinos. Nos retiramos del restaurante y caminamos hacia el parqueo, ya eran cerca de las nueve de la noche, y hacia una brisa un poco más fuerte, por lo que mi faldita constantemente se levantaba, dejando mi trasero al descubierto, y hasta la vista de mi panochita desnuda para algunos transeúntes y guardias del lugar. En todo momento, los comentarios de mi novio, de lo zorrita que soy, y esto calentándome cada vez más, haciendo que mi vagina ya estuviera totalmente empapada, palpitando y pidiendo ser penetrada.

De regreso al hotel, nuevamente iba conduciendo, mientras mi novio se deleitaba con la inundación entre mis piernas. Al llegar, noté que habían bastantes más autos en el parqueo, que hasta me fue difícil encontrar un espacio adecuado. Nos fuimos hacia la habitación, yo solo iba mentalizada en la noche de sexo que tendría a continuación. Entramos a la habitación y sentí que mi novio no tenía mucha prisa por acostarse con migo, por lo que empecé a desnudarme frente a él, lentamente, insinuándomele al inicio, con miradas, pero ya a los pocos segundos empecé a suplicarle que quería que me cogiera, que estaba desesperada por sentir su tronco dentro de mí, y estas suplicas yo sabía que lo excitaban, le encanta que le pida eso. Yo estaba totalmente desnuda, solo tenía los zapatos puestos, cuando lo escuche decirme:

-Quieres tener sexo verdad perrita?

-Si… le dije en tono de súplica, -necesito que me metas tu picha amor, necesito que me hagas venir muy rico, como solo tú puedes hacerlo!

-Muy bien, entonces quiero que vallas al auto y traigas tu consolador, ya que te voy a dar sexo como una perra merece. Al escuchar eso, fue como si me hubiese ganado la lotería, tome la mini y en eso escuché:

-No no, nada de vestirse, así como estas iras a traerlo, me dijo. Ahora resulta que mi novio disfruta que me exhiba, me dije para mis adentros, como si yo fuera a tener problemas para salir desnuda, así que eche a caminar, pero antes de llegar a la puerta escuche de nuevo:

Un momento perrita, aun no termino, ven, que tengo que darte algo para que te lo pongas. Me detuve, y lo mire para saber que era este nuevo jueguito, en eso se acercó a su maletín, y sacó de el una bolsita, de la cual salió un “plug” anal rojo brillante bastante grande, de unos 15 cm de largo por 5 de ancho.

-Póntelo, irás con él en tu culito, como la zorra que eres. Si bien estoy muy acostumbrada al sexo anal, y a los juguetes en mi vagina y culo, ese era un plug bastante grande, y estábamos hablando de que tendría que caminar unos 50 o 75 metros de ida y regresar de nuevo, lo cual sería bastante incomodo, y sumándole a eso que tendría que ir desnuda todo el trayecto, sería bastante vergonzoso que alguien me viera en esas andanzas, pero bueno, estaba desesperada por sexo, y haría lo que fuera por tener la picha de mi novio en mi vagina, así que, tome el plug, me coloque de espaldas a mi novio, a un metro de distancia, incliné mi cuerpo levantando mi culito en pompa, y empecé a restregar el plug por toda mi panochita para lubricarlo, sé que mi novio le encanta verme hacer eso, y más aún si luego me meto de golpe el plug entre mi culito, por lo que decidí que tenía que darle gusto, lo ocupaba excitado para poder disfrutar yo, así que una vez humedecida la punta del plug, lo coloque en la entradita de mi ano, y de un empujón lo enterré en mi culo, haciéndome esta acción pegar un grito que se debió escuchar en todo el hotel, voltee mi cabeza sobre mi hombro, mirando a mi novio fijamente, y comencé a mover el plug dentro de mi ano, tirando de el un poco, y volviendo a introducirlo hasta el fondo, acompañando cada movimiento de un gemido de placer, hice un par de veces este mete-saca hasta que mi novio me interrumpió:

-Vete ya perra, que de lo contrario te vas a correr con eso. Tenía razón, un rato más y me podría correr con ese juguete, le sonreí, y sin decir nada seguí su orden, salí de la habitación caminando, con el plug sembrado en mi culo. Caminaba despacio, tratando de controlar el juguete que llevaba, los tacones hacían ese ruido característico y sabía que era solo cuestión de tiempo para que alguien me mirase en el trayecto, llevaba unos 20 metros de caminata cuando recordé que no traía las llaves del auto, así que me detuve y tuve que regresar sobre mis pasos, al entrar a la habitación mi novio jugaba con las llaves, riéndose burlonamente, lo observe y entonces me dijo:

-Al menos parece que te diste cuenta antes de llegar al auto. Estás tan cachonda que no te deja trabajar bien tu cabeza.

-Sí, tienes razón, necesito que me revientes el panochito.

-Se nota perrita, toma las llaves, a ver si no has perdido el juguete! Me acerque para tomar las llaves, y al darle la espalda me volví a inclinar, abrí mis piernas para enseñarle el plug, lo tome y lo saque del todo violentamente de mi culo, introduciéndolo en seguida con más violencia aun, tanto que tuve que dar un alarido de dolor, y aun así repetí la acción por segunda vez, y de igual forma, deje escapar un grito nuevamente.

-Ahí lo tengo bien metido, como puedes ver, no se caerá con nada, le dije mientras me alejaba nuevamente. Esta vez al salir ya caminaba más a prisa, mis zapatos hacían más ruido pero no me importaba, me urgía regresar a la habitación para ser cogida, domada como la perra que soy. A medio camino, escuche como una puerta se abría, alguien se había alertado por el golpe que daban mis zapatos, en ese instante pensé en detenerme, para que no me vieran, pero el impulso que tenía impidió esto, seguí caminando con el mismo ritmo y el observador se quedó inmóvil mientras pasaba frente a su habitación, a unos 5 metros de su posición, ya que yo caminaba por la orilla de la piscina. No me dijo nada, pero si sentí su mirada recorrerme por completo bajo la luz de las lámparas, que iluminada para mi desgracia, muy bien toda la zona. Al llegar al auto, vi que la puerta del acompañante estaba bloqueada por otro vehículo que habían estacionado muy cerca, por lo que me dirigí a la puerta del conductor, abrí con el control y el vehículo hizo el sonido característico al desarmar la alarma, lo que alertó al guarda, que de inmediato se levantó y me miro al menos de la cintura hacia arriba, notando mi desnudes. Se empezó a acercar, así que abrí la puerta rápido y me metí de 4 patas sobre el asiento para llegar a la guantera, y ops, estaba con llave, y la llave, en la puerta, me salgo del auto de nuevo, saco la llave ce la cerradura de la puerta y en eso me percato de que el guarda ya está justo en frente del auto, no tengo opción, así que entro nuevamente al auto en la misma posición, con mi culo en pompa y el plug posiblemente visible claramente entre mi culo. Abrí la guantera y tomé el consolador, ahora sería doble la vergüenza, y de fijo el guarda pensaría que soy una ninfómana (lo cual es cierto) al verme desnuda, con un plug anal y buscando un enorme consolador en el auto. Me importo poco, salí del auto, cerré la puerta, y sin mediar palabra emprendí mi marcha hacia la habitación. Al pasar por la puerta que se había abierto, ya no había solo un tipo en la puerta, sino dos, los cuales me empezaron a decir varios piropos muy subidos de tono, de los cuales sentí que era más que merecedora. Al fin, llegue a la habitación, entré y le entregue a mi novio al consolador, e inmediatamente busque su paquete bajo su pantalón, me detuvo, y riendo me dijo:

-Estas realmente desesperada eh, perra, eres una legitima puta que hace lo que sea por sexo, me dijo, cosa que me excitó aún más, ya que me pone muy cachonda que me insulten y me traten mal cuando hacemos el amor.

-Si amor, estoy desesperada por picha, cógeme, dale picha a tu putita, reviéntame el panochito por favor, le decía yo casi a modo de súplica.

-Ven acá y mame la picha, como la puta que eres, me ordenó. Y aun cuando no soy aficionada de dar sexo oral, en ese momento su pene me sabía a gloria, le di una mamada de película, metiéndome todo lo que podía de su pene en mi boca, es imposible que entre toda, pero yo hacia mi mejor esfuerzo, ahogándome a ratos con la acción.

-Traga más puta, tienes que comértela toda, me decía. Yo seguía haciendo mi mejor esfuerzo, metiéndome todo lo que podía de su pene en mi boca. Por fin, sacó su pene de mi garganta y me dijo:

-Quieres picha, verdad, puta, quieres que te la meta toda!

-Si amor, métemela toda, dame picha bien duro, destroza esta perrita.

-Entonces ven perra… Me levanto del cabello, me dio media vuelta e hizo que colocara mis manos sobre una mesilla del cuarto, separé las piernas un poco para darle más facilidad y en seguida sentí como su mástil se abría paso violentamente en mi vagina. Me penetro de golpe, lo mojada que estaba hizo que en la primera embestida llegara a golpear sus huevos contra mi vagina, yo di un grito de placer, y él me dijo:

-Estas totalmente mojada perrita, se ve que estabas urgida.

-Siiiii amoooor, ta-lá-dra-me la pa-no-chi-ta, da-me pi-chaaaa, le dije yo entre jadeos y gritos, gritos que de seguro escucharían al menos a dos o tres habitaciones de distancia. Me empezó a bombear violentamente, tenía como sus golpes en mi trasero hacían que el plug también se metiera cada vez más en mi ano, aumentando así el placer que sentía al estar doblemente penetrada, yo seguía gritando como una loca, pidiéndole más picha y diciéndole que no se detuviera. Fueron unos 4 minutos de bombeo cuando sentí que saco su pene de mi vagina, ya yo me había corrido dos veces, pero quería más, inmediatamente sentí como sacó el plug de mi culo y me preparé para lo que venía.

-Ahora si perra, vas a saber lo que es bueno, me dijo, y colocando la punta de su pene en la entrada de mi culo empezó a empujar hacia adentro lentamente, y aunque ya estaba algo dilatado gracias al plug, la diferencia de tamaña hacia que la entrada de este nuevo intruso fuera algo lenta, y al menos él tenía siempre ese cuidado de entrar despacio por mi culo, para no lastimarme. Yo empecé a gritar aún más fuerte, si es que eso era posible, mientras él me decía:

-Te gusta que te dé por el culo verdad perra!!

-Me en-can-ta amooooor, métela ya de una vez toda, destrózame el culo, y dicho esto me la termino de hundir completa de un fuerte empujón que casi me hace desmayar del dolor, di un grito que hasta el parqueo se debió escuchar. Entonces empezó con el mete-saca, primero a un ritmo lento y luego fue aumentando su velocidad, y con esto yo aumentaba el ritmo de mis quejidos:

-Ay, ay, ay, dame más papi, ay, ay, ay, métela toda, no la saques, soy tu perra rica, ay, ay, ay… Yo baje mi mano para masturbarme pues sentía la ausencia de estar penetrada en mi vagina, y sabía que el consolador lo había dejado en la cama cuando se lo entregue a mi novio, y en ese momento no habría oportunidad de ir por él, así que continúe con mis dedos en mi clítoris intentando aumentar el placer que ya de todos modos era enorme, y me estaba sacando orgasmo tras orgasmo. En ese momento, sentí como saco su pene de mi culo y de golpe lo metió en mi vagina, cosa que normalmente no le permito hacer, pero dado el calor del momento lo disfruté a mil.

-Mira si eres perra, que te dejas pasar la picha de hueco a hueco, perra, y dicho esto lo sacó de mi vagina y nuevamente a mi culo. Yo estaba que no daba más, pero tampoco quería que parara aquella situación, la cual siguió por unos dos o tres minutos más. Cambio dos veces más de mi culo a la vagina y regreso, hasta que la saco de mi culo y me ordeno ponerme de rodillas para que se la chupase y limpiase completita. Eso solo lo había hecho en muy pocas ocasiones, dejarlo sacar su pene de mi culo y meterlo en mi boca directamente, pero quería que me diera toda su lechita, así que no dude un momento e inicie una mamada de campeonato, limpiándole la verga hasta dejarla reluciente, hecho esto, me tomo del cabello y me coloco de 4 patas, en el suelo, y con su pie derecho me obligo a poner la cara contra el suelo, dejando mi culo en lo más alto, sentí nuevamente la penetración por mi culo, y nuevamente empecé a gemir y gritar de placer, y justo en el momento que me venía un orgasmo más, sentí como se corría en mi ano profundamente, en seguida saco su pene de mi culo y me obligó nuevamente a mamársela y dejarla limpia, cosa que lejos de ser una obligación, fue un gusto hacerlo. Al terminar, se sonrió y me dijo:

-Me ha encantado como lo has hecho bebe, eres la mejor chica que pude haber elegido en este planeta, me dijo ya con un tono gentil y amable.

-Gracias amor, le dije, yo también he disfrutado mucho de este rato, pero recuerda que fui yo quien te eligió a ti, y no tu a mí, le dije con voz inocente mientras me metía un par de dedos en mi culo, sacándolos llenos de lefa y llevándolo a mi boca para saborearlo, con una cara de lujuria tremenda. Nos acostamos desnudos en la cama y nos dormimos profundamente.

Continuará…
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