Jueves.

Al abrir los ojos por la mañana, siento a mi novio justo a mi lado, aun dormido. Yo estoy acostada de costado, dándole la espalda, pero siento su brazo sobre mi cuerpo desnudo. Me giro lentamente aun acostada, para quedar de frente a él, y lo primero que noto es su desnudez, y su pene erecto, de seguro debe estar soñando algo interesante. Siento entre mis piernas como mi humedad empieza a incrementar, así que me incorporo un poco para poder bajar hasta el miembro de mi novio, el cual primero empiezo a contemplar en todo su esplendor, para pasar pocos segundos después a lamer suavemente. Mi novio sigue dormido, a pesar de que ya no solamente paso mi lengua por su pene si no que más bien empiezo a mamar su pene ya en toda regla, primero solo entra su cabeza en mi boca, pero mi excitación me lleva a seguir más y más, y al poco rato ya estoy tragándome todo lo que me es posible de ese enorme falo, que por sus dimensiones nunca me es posible tragármelo completo. El, increíblemente sigue dormido, o al menos, tiene los ojos cerrados, y no ha dicho nada, igual, a mí no me preocupa, estoy muy entretenida en lo mío. Mientras estoy en mi faena, noto como poco a poco él se ha ido girando hasta estar acostado sobre su espalda, pues al inicio estaba recostado de lado, y mi posición ha cambiado también, ahora ya estoy a 4 patas sobre la cama, aunque mi boca no se ha despegado de aquel aparato de placer. Siento que ya mi vagina está inundada, y palpitando a más no poder, la noche anterior no tuve placer por ese orificio, lo que me provoca aun mayor deseo. Ya no puedo más, por lo que mi boca abandona su labor, subo como una gata sobre el cuerpo de mi amante y sin mayor dificultad ingreso la cabeza del pene en mi chochita… uffff!!!! Que placer tan inmenso, no doy tregua a mi desesperación y me dejo caer sobre toda la longitud de esa deliciosa picha, siento como me llega a lo más profundo de mi ser y de mi boca se escapa un chillido de placer, seguido por el inicio de mis movimientos arriba y abajo. Me coloco con mi culito en pompa, y bajo mi torso hasta tener mis tetas prácticamente rozando la cara de mi pareja, en ese momento siento como su lengua empieza a jugar con mis pezones, señal inequívoca que ya él está despierto y totalmente consiente de la situación, lo que provoca en mí una excitación aun mayor y mi sube y baja aumenta de ritmo. Mis gemidos ya son gritos, estoy totalmente fuera de mí y mi primer orgasmo no tarda en llegar, es enorme, largo, ayudado por mi novio, quien ya en ese momento no lame mis pezones, los devora!!! Mis tetas están en sus manos y boca, muerde mis pezones, y con una mano jala del pezón que está libre, llegando a provocarme dolor, pero es un dolor placentero. Mi mano izquierda busca mi culo, que se mueve a un ritmo de infarto, arriba abajo, toco el pene de mi novio, que por momentos queda prácticamente fuera de mí, para volver a insertarse por completo en mi vagina, la cual siento totalmente mojada, en exceso quizás, mis dedos están llenos del fluido que emana mi cuerpo, y mi excitación me lleva a meterme mi dedo medio en mi ano, necesito sentirme llena ahí también, en ese momento llega mi segundo orgasmo, y casi en seguida, al introducir mi dedo índice en mi culo junto al medio siento el tercer orgasmo, aun sobre el segundo si es eso posible. Mi novio se percató de la situación, y fue el detonante para que inundara mis entrañas con su lechita caliente. Una vez término de correrse escuché como me susurraba al oído:

-Espero que me dejes la pinga así de reluciente como la tenía antes de que te sentaras sobre ella.

-Si amor, enseguida estará limpiecita, le contesté yo, mientras me sacaba su tranca de mi chochito y cambiaba de postura colocándome en posición del 69 para limpiarle su pene con mi boca y al mismo tiempo darle mi chochito para que el haga lo que quisiera. Empecé por lamer todo aquel instrumento en todo su largo, por todos sus costados, al mismo tiempo que engullía de vez en vez toda la tranca hasta donde mi garganta me lo permitía, que aun cuando ya su pene no estaba en su máximo esplendor, aun así es lo suficientemente grande como para ahogarme al intentar introducirla toda en mi boca. Al momento de estar en este proceso, siento como mi novio no pierde tiempo y comienza la misma labor en mi vagina, pasando su lengua por todo mi sexo, provocándome una sensación maravillosa y sacándome varios gritos de placer.

-Te gusta esto verdad perrita, me decía él.

-Si amor, me encanta como me haces sentir.

-Hoy has empezado el día siendo una buena zorrita, seguía él.

-Soy lo que tú quieres que sea, y haré lo que me pidas amor, todo para satisfacerte.

-Así me gusta perrita, hoy te estas portando de maravilla, por lo que hoy te daré el día para que sean las cosas a tu gusto. Eso fue como recibir un premio para mí. Al poco rato, ya había terminado de saborear la mezcla de jugos míos y de mi novio y su pene estaba totalmente limpio, igual él había terminado su faena en mi sexo, me incorporé y levante de la cama, el vino atrás mío y se fue directo a la ducha, donde se bañó y en menos de cinco minutos ya estaba listo para salir a su rutina de ejercicios.

-Ya me voy Jess, regreso al rato.

-Está bien amor, le dije, y agregue como con cierta duda, que debo ponerme hoy amor?

-Lo que tú desees, hoy es tu día perrita. Dicho esto, salió por la puerta dejándola abierta el muy carbón. Me acerque a la puerta para cerrarla y vi que nuevamente estaban en la piscina los chicos del día anterior de la limpieza. “Vaya servicio de limpieza, todos los días” pensé para mis adentros. En ese momento observé como mi novio se encontraba con Carlos, el novio de Andrea que justo estaba saliendo de su habitación, se quedaron platicando juntos por unos instantes y luego se marcharon juntos. Cerré la puerta antes de que los chicos de la piscina notaran mi presencia, y me fui a dar una ducha. Sabía que mi novio estaría fuera al menos por dos horas, y no tenía ninguna intención de quedarme todo ese tiempo en la habitación, así que me duche y una vez terminado fui en busca de mi maleta. Busqué el bikini que usaría ese día, y pensando en la presencia de mi amiga pues iba a ponerme el bikini completo, aun cuando no tengo ninguno que cubra en realidad mucho, al menos escogería uno que tenga la parte superior, ya que en la parte inferior todos son prácticamente iguales, es decir, micro bikinis. Escogí uno, que si bien no es el más grande, si me sentía muy cómoda en el, la parte superior tiene en lugar de triangulitos para tapar los senos, o más bien los pezones en mi caso, unos pedazos de tela como en forma de gota, que si bien son más chicos que los triángulos y apenas llegan a tapar las aureolas de mis pechos, no dan la sensación que si provocan los triángulos de que los senos se te salen por la parte de abajo. Lo único con este bikini es que la parte inferior también es un retazo en forma de gota lo que cubre a duras penas el sexo, y a parte del tamaño, es en color azul como escarchado, por lo que es muy notorio el tamaño. Igual me lo puse y me admiré como era de esperar en el espejo. En seguida busqué entre los zapatos que traía, y encontré los zapatos azules, de tiritas que cubren todo el pie y que suben hasta los tobillos, claro, de tacón de aguja, y estos súper altos, con plataforma en el frente. Me los puse y en eso vi sobre la maleta las bolitas chinas del día anterior, las cuales tomé sin dudarlo y sin ninguna contemplación me las introduje en mi vagina una tras otra sin ningún tipo de lubricante y pegando un aullido con la entrada de cada una de las tres bolitas, dando alguna dificultad la tercera pues al intentar meterla, las otras dos que ya estaban dentro no la dejaban entrar, y al no estar lubricada no se querían mover, pero al fin las forcé y entraron, no sin sentir un poquito de dolor y pegar un grito más fuerte. Hecho esto, me recompuse el bikini, o en realidad coloqué nuevamente el hilito entre mis labios, pues el bikini a la altura de mi vagina es solo el hilito. Busqué un pareo a juego, en color azul, que es como de ceda transparente, me lo coloqué, tome la toalla, el bronceador y mis anteojos de sol y me fui hacia la piscina.

Al salir de la habitación, lo primero que acapara mi atención es la mirada de los chicos de la piscina, quienes parecía que estaban más pendientes del momento en que saldría por la puerta que de su trabajo. Esta sensación de ser el centro de atracción me causa cierto morbo, por lo que mi forma de moverme se vuelve más sugerente, camino con pasos más firmes, de modo que mis tetas se bambolean de un lado a otro, esta vez con la seguridad de que el bikini no permite que mis pezones se escapen y la parte baja es más ajustada también que la del día anterior, así que, por más movimiento no habrán “accidentes” el día de hoy. Dejo mis cosas sobre la misma silla de ayer, y me dirijo ahora hacia la habitación de Andre. Toco su puerta y en seguida sale ella. Andrea está igual que yo, con un bikini puesto, bastante más recatado que el que traigo yo, en color negro, y aunque es de hilo, es de esos que tienen tela en toda su extensión, no simples tiritas como los que yo uso, aparte lleva unas sandalias tipo “chanclas” en sus pies.

-Hola Andre, la saludé.

-Hola Jessi, contesta ella al verme, y después de hacerme un repaso de arriba abajo me dice:

-Veo que vas a dar de que hablar hoy!!!

-Ja j aja, pues si, como siempre, le contesto de forma picara.

-Vienes a la piscina? le pregunté.

-Justo me estaba terminando de alistar para salir, respondió ella.

-Como que estamos coordinadas, le dije riendo un poco. Dale, te espero acá, trae tus cosas!!!

-Voy, solo déjame buscar la toalla. Dicho esto, se dio media vuelta y fue por su toalla. Regresó y salió junto a mí y nos dirigimos a la piscina. Ahora éramos dos chicas para admirar lo que tendrían los de la limpieza.

-Vamos a tener público hoy, le dije a Andre.

-Estoy notándolo, pero igual sé que serás el centro de las miradas!!! Ja j aja

-Espero que no me dejes sola!!!

-Aquí estaré, no me voy a ir, me dijo Andre como eludiendo la cosa.}

-Andre, me refiero a las acciones, sabes que como mínimo haré topless, y espero que no te cortes, le dije yo con plena sinceridad.

-Ya veremos, me dijo ella con una sonrisa maliciosa, cosa que le conozco muy bien cuando sé que tiene algo entre manos. Esa situación no me tranquilizó del todo, pero igual sabía a lo que venía yo. Mientras veníamos conversando hasta llegar a las sillas, los chicos de la limpieza no perdían detalle alguno, al llegar a las sillas, miré a Pedro y le saludé a la distancia con un “hola” y un gesto con la mano, aparte de mirarlo de una manera muy picara. En seguida nos colocamos cada una en una silla. Yo tomé la toalla que había dejado ahí y la estiré para colocarla en la silla de la misma forma que hice el día anterior, dándole la espalda a la piscina, y por ende a los chicos, y sin flexionar las rodillas me inclinaba sobre la silla acomodando la toalla. Andrea realizó la misma acción, claro, sin ser descarada como yo, y más bien tratando de ocultar lo más posible su anatomía. Las sillas estaban separadas escasamente por 10 centímetro, por lo que al recostarnos en las sillas podíamos platicar en voz baja sin que nadie más escuchara. Nos recostamos las dos, e inmediatamente Andrea me comentó:

-Veo que ya tienes amiguitos aquí.

-Pues sí, ayer estaban aquí también limpiando la piscina.

-Ahh… debo imaginar que el chico delgado fue el afortunado. Por desgracia, Andrea me conoce muy bien, y sabe de mi afición a darle privilegios al chico menos agraciado de un grupo.

-Pues sí, como siempre, no te equivocas, ayer estaba sola, y ya sabes, no puedo darme crema en la espalda. Dicho esto, tomé la botella de bronceador y empecé a rosearme el cuerpo con él. Miré a Andrea, ella también estaba en lo mismo, colocándose crema por el cuerpo. Sin pensarlo mucho, solté la parte superior de mi bikini y dejé mis tetas al aire. Andrea me miró con cara de desaprobación primero, pero luego se hecho una risa y me dijo:

-No esperes que yo haga lo mismo.

-Porque no? No sería la primera vez que lo haces. Se lo dije porque más de una vez que fuimos juntas a la playa hacíamos topless juntas, incluso en algunas ocasiones ellas se animó a hacer nudismo con migo.

-Lo sé, pero con Carlos no me gusta hacerlo, él podría no agradarle verme así, te digo, la primera vez que me vio en hilo no le agradó mucho. Eso me puso a pensar un poco en la situación, y si bien el día anterior ya Carlos se había deleitado viéndome las tetas, le dije a Andrea:

-Andre, si te molesta que Carlos me mire en tetas me pongo la parte superior, no quiero ser el motivo para situación incómoda.

-Tranquila Jess, más bien quédate así, con suerte Carlos cuando viene al verte así no se pone celeste si yo te imito, que ya sabes que igual me gusta estar en tetas…

-Ahh, entonces más bien si quieres me quito la parte de abajo!!! Le dije ya eso con un tono un tanto jocoso.

-No tienes que convencerme para saber que eres capaz de desnudarte aquí mismo, con lo descarada que eres. Nos echamos una risa las dos, me coloque las gafas y me recosté un poco. Empecé a mirar a nuestros observadores, quienes no habían perdido detalle alguno de nuestras acciones, yo aún me estaba masajeando las tetas con el bronceador, y luego baje mis manos hasta mi sexo, como para reacomodar un poco la tanguita y emparejar en esa zona también el bronceador. Los chicos seguían enfocados en mi cuerpo, especialmente Roberto, el chico grandulón. Terminé de masajearme, y procedí a tirar mis brazos atrás, por sobre mi cabeza, y arqueando un poco mi cuerpo hacia atrás, levantando un poco la espalda, como en posición de estiramiento. Tenía una pierna totalmente estirada, y la otra flexionada un poco, como si estuviera posando para una fotografía. En esa posición me mantuve un largo rato, hasta que decidí que era hora de darme vuelta. En ese mismo instante, vi que Andrea había tomado la misma decisión, e inmediatamente me miro y me dijo:

-Me podrías pasar el bronceador por la espalda Jess???

-Ja ja ja, justamente te iba pedir lo mismo. Yo te lo pongo a ti primero, luego tú lo harás con migo, le dije.

-No, yo lo colocaré primero, dijo ella, a lo que accedí. Me tumbé boca abajo y ella comenzó a colocar el bronceador en mi espalda, glúteos y piernas. Una vez me tuvo atomizada, comenzó con el masaje, desde mi cuello, y fue bajando lentamente, hasta llegar a mi trasero, donde se detuvo y de pronto exclamó:

-Qué es esto Jess!!!! Claro, había visto el hilito que salía de mi vagina, eran las bolitas chinas, y yo lo había olvidado por completo.

-Shhhhhhhhhhhhh, cállate, que te va a escuchar todo el mundo.

-Pero que eres puta Jess, dijo ella ya en voz muy baja.

-Sí, sí, pero ya, no te fijes más y sigue con lo que estabas Andre. Andrea sin embargo no me hizo caso, y tomó el hilito y lo empezó a jalar hasta lograr sacar una bolita de mi vagina. Eso hizo que mi sexo empezara a palpitar, yo no podía más que disfrutar el momento, y más bien levante mi culo un poco para que ella tuviera un mejor acceso a él. Ella se había sentado al lado de mi silla, por lo que los chicos de la limpieza no tenían una buena visión de lo que sucedía en ese momento, o al menos así calculé yo según su posición, mientras tanto, Andrea siguió tirando del cordón y saco la segunda bolita, a lo que volvió a exclamar.

-Pero de cuantas es Jess???

-Queda una más, le dije yo con una voz jadeante.

-Por lo menos hoy no traes nada en tu culo cabrona. Esto lo dijo con un tono que para mi criterio los chicos sin duda tuvieron que escucharlo, y pues, no estaba equivocada, Roberto lo vi que se empezó a aproximar con la red de limpieza hacia nosotras, bordeando la piscina desde el costado donde estaba Andrea sentada en mi silla. Esa situación me hizo calentarme aún más, ya que Andrea de eso no se podía percatar, pues Roberto venía a sus espaldas, y de todas formas ella estaba muy concentrada en mi juguete. Justo cuando sentí que Roberto estaba atrás mío, con una visión inmejorable de mi trasero, sentí como Andrea volvía a dar un tirón de la cuerda sacando la última bolita de mi vagina, momento en el cual escuche un gran estruendo en la piscina, a lo que reaccionamos ambas a mirar y la sorpresa era que Roberto estaba en la alberca, cosa que no pudimos saber ninguna de las dos si fue por la impresión de ver a Andrea sacando las bolitas de mi vagina, o por estar viendo la situación se tropezó y cayó en la piscina. Nos levantamos las dos de nuestras sillas, y al mismo tiempo Pedro corrió desde el lado contrario de la piscina hasta nosotras, para ayudar a su compañero, el cual salió por sus medios de la piscina y comenzó a excusarse que se resbaló en la orilla de la piscina al intentar atraer unas hojas que estaban a la mitad del tanque. Andrea y yo regresamos a nuestro sitio, mirándonos una a la otra y riendo, Andrea había dejado las bolas chinas sobre mi silla, a plena vista, así que al llegar a mi sitio tome las bolitas y me acosté nuevamente en mi sitio, para que Andrea siguiera con lo que no había terminado. Yo empecé a lamer una a una las bolitas, ya con un poco de descaro, aunque mi cabeza estaba al lado contrario del sitio donde estaba Andrea y los chicos, al menos Andrea sabía lo que hacía.

-Que pretendes con esas bolitas Jess? Pregunto Andrea mientras me masajeaba las piernas.

-Pues que las coloques en su sitio nuevamente, le dije con mucha naturalidad.

-No, no, eso lo tendrás que hacer tu misma.

-Pero tú las has sacado, protesté yo, como en súplica.

-Mmm, bueno, dame acá eso entonces, me dijo ella de manera maliciosa. Andrea tomo las bolitas que ya yo había ensalivado bastante, y me dio una nalgada para que levantase el culo, yo lo hice y giré mi cabeza para intentar observar la situación. Los dos chicos no se habían ido, estaban como estatuas observando la acción, incluso me sorprendí un poco de ver que Andrea no se había cortado lo mas mínimo por eso, tomó las bolas y coloco la primera sobre mi vagina, apartó el hilito que estaba metido entre mis labios y ejerció presión sobre la bolita, la cual entró esta vez sin ninguna dificultad dado que el morbo de la situación me había excitado y ya mis jugos se hacían presentes en mi sexo. Sin perder tiempo, colocó la segunda bolita y la metió de igual forma, con esta yo solté un gemido leve, pero audible. Andrea tomó la tercera bolita, que colgaba entre mis piernas, pero esta vez no se apresuró, empezó un masaje con la bolita por mi sexo, y sobre todo en mi clítoris, calentándome sobre manera, entonces me preguntó:

-Quieres que la meta???

-Siii… contesté yo casi suplicando.

-Mmm… o prefieres que siga con esto, volvió a decir, mientras seguía con su masaje en mi clítoris.

-Métela por favor Andre, no seas malita que me estás haciendo sufrir… Le dije yo ya muy jadeante, y sin importarme si los chicos me escuchaban o no. Andrea siguió algunos segundos más con su juego y en seguida me metió la última bolita en mi clítoris, seguido por su dedo índice, el cual igual se fue hasta el fondo empujando las bolitas y todo el cordón también.

-Así no se te ve el cordón Jess, me dijo la cabrona como para que no replicara yo. Igual no lo haría. Ella saco su dedo, coloco el hilo de mi bikini nuevamente en su lugar y me dijo:

-Estas lista!!! Con una sonrisa como que acá no ha pasado nada. Andrea regreso a su sitio, y yo me quede tendida en la misma posición por al menos medio minuto mientras me recuperaba de la situación. Acto seguido la volví a ver y ella igual me miraba:

-Qué esperas? tienes que ponerme el bronceador, dijo ella. Reaccioné con lentitud, aún estaba un poco aturdida por lo sucedido, y no tanto por lo que me hizo, sino más bien por el morbo que me provocó el que Andrea hiciera lo que hizo y que no le importara el hecho que los dos tipos estaban observando detenidamente todo. Me incorporé lentamente, me senté sobre mi silla y luego me levanté, como buscando posicionarme para proceder a darle crema a André. Note que ya los dos tipos de la piscina habían retomado sus labores, claro, no dejaban de mirar hacia nosotras, por lo que me sentí nuevamente excitada y pensé por un instante mi siguiente movimiento. Me coloqué a cuatro patas sobre mi silla, inclinada hacia Andrea, que en ese momento miraba hacia el frente de ella sin ver lo que yo hacía, mucho menos lo que hacían nuestros observadores, de esta forma, mi trasero daba hacia la piscina y hacia ellos por ende. Tomé la botella de bronceador de Andrea, y me puse un poco de crema en las manos, comencé a esparcir la crema por su espalda, despacio y lo más sensualmente posible. Andrea llevaba su bikini completo, por lo que sin decirle nada tome las cintas que amarraban su bikini por atrás y las solté. Ella inmediatamente reaccionó y me miro sobre su hombro, pero no dijo nada, y con una sonrisa colocó su cabeza nuevamente en la posición que tenía. Yo seguí con el masaje, y fui bajando poco a poco hasta llegar a la parte baja de su espalda. En ese momento, eché mi vista atrás y vi que nuevamente los chicos estaban totalmente idos con nuestro accionar, y claro, también tenían una vista fenomenal de mi culo, y posiblemente de mi vagina que sentía como el hilo de mi bikini ya estaba totalmente hundido entre mis labios. No me importaba, y más bien traté de levantar más el culo si eso era posible, y abrí un poco más mis piernas para dar una mejor visión, al tiempo que empezaba a magrear el culo de Andrea. Ella empezó a notar que mis manos ya hacían más que simplemente poner bronceador en sus nalgas, ahora era mi turno de hacerla sufrir al menos un poco, por lo que empecé a adentrar mis dedos entre sus dos cachetes, hundiendo tolo lo que fuese posible su hilo entre las nalgas. En cuanto mis dedos llegaron a tocar su sexo por sobre la tela del bikini, ella dio un saltito como tratando de negarse, pero yo seguí un poco más, aunque entendí que Andrea estaba ya un tanto incomoda con la situación, por lo que no insistí mucho y baje mis manos hacia sus piernas para terminar con el bronceador. Andrea no dijo nada, pero su gesto fue de agradecimiento evidente cuando se dio cuenta que había terminado con el bronceador y yo regresaba a mi sitio.

Al poco rato escuche que llegaba mi novio, alcé la mirada y lo vi venir con Carlos, habían ido a correr juntos. Noté también que Roberto y Pedro ya se habían retirado, cosa que no me había dado cuenta. Mi novio y Carlos se acercaron a nosotras, momento en el que me incorporé para darle un beso a mi novio. Andrea no se había dado cuenta aun, y no fue hasta que Carlos estuvo a su lado que ella reacciono, inmediatamente hecho sus manos a las cintas de su sujetador y las amarró en la espalda, acto seguido se incorporó y saludo a su novio.

-Veo que estabas tomando el sol sin dejar marcas en tu espalda, le dijo Carlos a Andrea. Ella de momento no supo contestar así que fui yo quien tomó la palabra.

-Yo le coloque el bronceador, y le solté el nudo de su bikini para que no se le marcara en la espalda.

-Me parece muy bien, dijo Carlos, y agregó mirando a Andrea, mira a tu amiga, se ve que no le gustan las marcas de bronceado en su cuerpo, deberías ser igual!!! Andrea lo miró un tanto incrédula, y después de una pausa dijo.

-Carlos, pensé que no te gustaba que me exhibiera de esa manera.

-Pues no es que me gusta que te exhibas, pero me gustan los pechos bien bronceados, y las marcas de tanguita como los de Jessica. Andrea no daba crédito a lo que escuchaba, a lo que dijo:

-Cuando me puse por primera vez este bikini vi en tu cara un gesto como de desaprobación.

-Pues estas muy equivocada, me encantó que usaras bikini de hilo, más bien quizás lo que quería es que fuera más chico!!! Yo miraba a Andrea, quien parecía no entender la situación, aunque se le miraba algo entusiasmada con lo que estaba escuchando.

-Pues entonces estaba totalmente confundida, dijo Andrea, y en seguida tomó a Carlos y se fundió en un beso increíble. Yo me reía de la situación, momento en el que escuche un estruendo nuevamente en la piscina, era mi novio que se había tirado al agua, y nos invitaba a entrar. Yo no me hice de rogar, me quité los zapatos y me lance de un clavado al agua también. Atrás de mi vino Andrea y Carlos, y empezamos a chapotear en el agua. Mi novio propuso jugar a las luchas, cosa que todos aceptamos de buena gana, subí en los hombros de mi novio y Andrea en los hombros de Carlos, noté que Juan ya estaba pendiente desde la recepción a toda la situación, cosa que me agradó. En cuanto nos acercamos, yo fijé mi objetivo, que no era botar a Andrea precisamente, sino más bien dejarla en tetas. En el primer acercamiento no logré mucho, y más bien Andrea si logró su objetivo y yo fui a dar al fondo de la piscina, nos incorporamos rápidamente y pensé que sería más fácil dejar a Andre en tetas si iba por el objetivo de tirarla al agua, cosa que intente en el segundo acercamiento y tuve éxito completo, los chicos se acercaron mucho esta vez, y yo me agarre del cuerpo de Andrea firmemente, y gracias a mi mayor tamaño la empecé a desestabilizar hasta el punto donde vi que ya no tenía retorno, entonces la solté pero antes me asegure de tomar entre mis dedos su parte superior del bikini, el cual al ir cayendo Andre se soltó de su espalda, dejándola con los senos al aire. Andre se incorporó y al salir a medio cuerpo del agua se vio semidesnuda, intentó amarrar su bra pero Carlos lo evito.

-Déjalo Andre, igual Jessica esta sin nada. Ella me miró y entonces tomo su bra y lo arrojo fuera de la piscina, volvió a su sitio sobre los hombros de Carlos y fueron nuevamente por la acción hacia nosotros. Al acercarse vi en la cara de Andrea la malicia, y en seguida sabía que tenía algo en mente, y en efecto, al llegar a nosotros sentí como sus manos me tomaron por mi hilito y empezó a forcejear, tratando de arrancármelo de mi cuerpo, sentí como el hilo no iba a resistir mucho, por lo que me deje caer al agua momento en el cual Andrea sin soltar el hilo logró prácticamente bajármelo hasta las rodillas en mi caída. Al estar bajo el agua pensé que sería mejor quedar desnuda antes que dejar que Andrea rompiera mí ya maltratado hilito, por lo que al salir a flote nuevamente me termine de bajar el hilo.

-Andreeeee, me has dejado desnuda!!! Esta la pagas!!! Grité yo como si estuviera furiosa, claro, tenía una risa de malula que no me creían nada seguro. El que sí que reacciono fue Juan, quien salió de la recepción de manera disimulada, y aunque tuve la sensación que ni mi novio ni Andrea y Carlos lo habían notado a mí me dio un gran morbo el ver como observaba todo. Me subí nuevamente a los hombros de mi novio, ya estaba totalmente desnuda en ese momento, sabía que dejar a Andrea desnuda sería prácticamente imposible, su tanguita era por mucho más resistente que la que yo tenía, por lo que no se rasgaría nunca, y lograr quitárselo sería una hazaña muy difícil, aun así al acercarnos la tome por su hilo, y se lo empecé a tirar hacia todos lados, Andrea estaba totalmente mentalizada en tirarme al agua, cosa que estaba a punto de lograr, por lo que me aferré a ella, y si me caía al agua ella vendría con migo, cosa que sucedió, y las dos fuimos a dar hasta el fondo del agua, momento en que aproveché para seguir tirando de su hilito hasta dejárselo casi a las rodillas, ella lucho por no perderlo del todo y ya en ese momento no tenía aire para seguir en la faena, por lo que tuve que dejarla y salir a la superficie. Los chicos ya para ese momento iban hacia la orilla de la piscina, estábamos todos agotados, mire a mi alrededor y no veía mi hilito, traté de mirar bajo el agua pero igual, no lo localicé, entonces vi que mi novio al salir del agua lo tenía en sus manos. Supe que quería que saliera totalmente desnuda, pero no sería la única que saldría así. Ya Andrea había emprendido el viaje hacia la escalerilla, por lo que me apresuré a alcanzarla antes de que saliera, y justo cuando calcule alcanzarla me lance bajo el agua y la tome de su hilito bajándolo por completo, ella intentó resistirse un poco, pero en vano, ya había logrado mi objetivo y ella igual que yo, estaba desnuda. Salí a la superficie con su tanguita en la mano, y lo mostré como si de un trofeo se tratara, en seguida lo lance hacia las sillas y le dije a Andrea:

-Ese fue el desquite!!! Ahora estamos iguales.

-Esta me la vas a pagar cabrona, me dijo Andrea entre risas. Siguió adelante y llego a la escalerilla, subió por ella y dejó ver toda su desnudes, el sexo lo tenía totalmente depilado, no había un solo pelito ahí, a diferencia del mío. Yo la seguí y salí también de la alberca, Juan desde el otro costado no daba crédito a lo que sus ojos veían, dos chicas caminando por la piscina de su hotel totalmente desnudas. Andrea llegó hasta las sillas, y como era de esperar se colocó la parte de debajo de su bikini, yo hice lo mismo para no dejarla en mal con su novio. Nos colocamos nuevamente en las sillas y nuestros chicos al lado nuestro. Estuvimos un rato más ahí tomando el sol, ya ahora Andre al igual que yo, estaba con sus tetas al aire. En la cara de Carlos se notaba el agrado de ver a su chica en esa situación, y más bien parecía que quería que estuviera totalmente desnuda. Cada vez que le ponía el bronceador la magreaba bien, quizás hasta con más sensualidad de lo que hacía por su parte mi novio sobre mi cuerpo. Yo disfrutaba por mi lado el ver toda la situación, y como las cosas habían cambiado para mi amiga de un momento a otro, si bien ella no es tan exhibicionista ni atrevida como yo, en las playas cuando íbamos juntas siempre hacia topless, y como dije antes, en algunas ocasiones hicimos nudismo en algunas playas que estaban más desiertas.

Al ser cerca del mediodía, decidimos que iríamos a las habitaciones para alistarnos y buscar un lugar para almorzar. Nos dirigimos cada pareja a su sitio, y tuve la sensación de que mi amiga y su novio no perderían el tiempo en su cuarto, echarían un polvo de campeonato, por lo que estaba decidida a que en mi cuarto seria de la misma manera. Al llegar a nuestra habitación, no tuve que buscar a mi novio para el polvo, el mismo me agarró y empezó a besarme no más entrar en nuestro aposento. A como pude le baje la bermuda que traía, y empecé a mamar como una posesa su falo que ya estaba con un tamaño considerable. La desesperación de mi novio era más que evidente, pues de un momento a otro me tomo por las caderas, me levanto de la posición en que estaba y me dio vuelta, dejándome de espaldas a él con mis manos sobre el respaldo delantero de la cama. El colocó su pene en la entrada de mi vagina, momento en el cual recordé que aun tenia las bolas chinas dentro de mí. No pude reaccionar a tiempo, y ya el pene de mi novio se estaba introduciendo en mi vagina, llegando a tocar las bolitas, momento en el cual exclamó:

-Que traes ahí dentro perra?

-Las bolitas chinas amor…

Valla que las tenías bien adentro, ni el cordoncito dejaste fuera.

-En realidad no fui y quien las metió ahí…

-Ahhh no? Entonces quien fue?

-Andrea…

-Ahhh, pues entonces ahí se quedan. Dicho esto sacó su pene de mi vagina y lo apunto al agujero de mi culo.

-Espero este si esté vacío.

-Si amor, no hay nada ahí, pero si quieres saco las bolitas y me das por mi panochita.

-No, no, ahora te va tocar por el culo perra. No dio más tregua, y de inmediato empezó a hacer presión con su pene por mi ano, no le fue difícil entrar, más que su pene ya había entrado un poco en mi vagina y se había lubricado con mis jugos. Empezó el mete saca, yo por mi parte empecé a gritar como loca, sentía el pene de mi novio en mi culo, y las bolitas ahora no daban tregua en mi vagina, rápidamente llegue a mi orgasmo, y mi novio al sentirme terminar se corrió en mi culo también. Sacó su picha de mi ano y me la puso en mi cara, yo inmediatamente procedí a limpiar como es debido, saboreando mi propio culo y el placentero manjar de la lechita de mi novio.

Al momento, y sin decir nada, mi novio entró a la ducha, pensé en seguirle, pero al mismo tiempo me entró la curiosidad por espiar a mi amiga, estaba totalmente segura que estarían en las mismas que nosotros, por lo que sin pensármelo mucho salí de nuestra habitación, desnuda, y me fui a escondidas entre las matas por atrás de la habitación contigua a la nuestra, es decir la 12, para llegar al cuarto de mi amiga, el 11. Al llegar ahí, traté primero de escuchar, pero no había ningún tipo de ruido. Me acerqué a la ventana, sabiendo que eso sería bastante riesgoso, pues de día es fácil ver las sombras desde adentro, y bueno, también al estar yo desnuda más bien la sorprendida podría ser yo misma, pero más podía mi curiosidad, así que me asomé por una esquina de la ventana, la cortina estaba un poco desacomodada, por lo que había un pequeño espacio por donde mirar adentro, y para mi sorpresa, o más bien, no era sorpresa, Andrea estaba de rodillas frente a Carlos mamándole su miembro, estaban justo de lado con respecto a mi posición, así que no estaba en la línea de vista de ninguno de los dos a menos de que miraran a un costado, y por la situación dudaba que lo fueran a hacer, Andrea miraba hacia arriba, viéndole la cara a Carlos, mientras el pene de su chico entraba y salía de la boca de ella sin cesar. El pene de Carlos es más bien normalito, de unos 15 cm, pero Andrea se notaba disfrutaba de él, y Carlos ni se diga, estaba como desorbitado, abandonado totalmente disfrutando del placer seguramente. En esa posición estuvieron por al menos unos 3 minutos, hasta que escuche alguien que me llamaba:

-Jessicaaaa!!! Mierda pensé yo, mi novio, está en la puerta llamándome, me tuve que alejar de la ventana para no ser descubierta por mi chico, regrese sobre mis pasos, pero al llegar a la parte trasera de la 12 me quedé pensando que excusa le daría a mi novio para haber salido, y desnuda!!! Estaba totalmente mojada de la excitación de ver a mis amigos en plena acción, y si no me hubiera tenido que venir seguramente hubiese terminado masturbándome frente a esa ventana, pero bueno, era hora de salir de mi escondite.

-Aquí estoy amor! Le dije a mi novio que seguía en la puerta del cuarto. En cuanto me vio desnuda se echó una carcajada y me dijo:

-No te voy a preguntar nada cabrona, valla puta que estas hecha hoy!!! Yo preferí no decir nada tampoco, entré en la habitación y me dirigí al baño directamente. Al entrar a la ducha escuche a mi novio que desde la puerta me dijo:

-Regreso en seguida, voy a la recepción, espero estés lista.Escuche como cerró la puerta al salir. Comprendí que era el momento justo para terminar lo que había iniciado justo un par de minutos antes, así que me empecé a dar con los deditos placer en mi clítoris, estaba empapada, estaba claro que el asunto no tardaría prácticamente nada, así que con mi mano derecha me penetre por adelante mi vagina, primero con el dedo medio, seguido casi de inmediato por el índice, al tiempo que mi mano izquierda se abría campo desde atrás en mi ano, y el dedo medio se metía hasta el fondo del agujerito trasero. Con mi dedo pulgar de la mano derecha seguía masajeando mi clítoris, y la situación no tardó más de 30 segundos creo, exploté en un orgasmo que casi me tumbó en la ducha. Tarde unos 30 segundos más en recuperarme, momento en el que me levante y me duché rápidamente para intentar estar lista para cuando regresara mi novio. Salí del baño, me sequé pronto y ya estaba buscando mi ropa en la maleta cuando escuche la puerta abrirse. Mi novio estaba de regreso:

-Apúrate perrita, ya tus amigos están en la recepción!!! Me sorprendí por esa afirmación, pues a mi juicio hace apenas unos minutos estaban en plena acción. Al momento comprendí que el tiempo había transcurrido mucho más rápido de lo que yo pensaba, y que posiblemente el tiempo de mi masturbación fue mucho mayor.

-Ya voy amor, quieres que me ponga algo en especial?

-No zorrita, colócate lo que tu desees, es posible que vayamos a la playa en la tarde, después del almuerzo, así que lleva tu bikini mejor, vi que tu amiga lo llevaba puesto por abajo. Busque pues en mi maleta algo para ponerme. Saque un short de mezclilla que yo misma había recortado de un pantalón viejo, estaba algo maltratado y bueno, muy recortado, más parece un bikini que un short. Me volví a poner el bikini de la mañana, aunque en esta ocasión solo la parte de abajo, y me puse el short encima. Luego busqué una camiseta sin mangas, blanca, también recortada por mi misma, tiene el cuello muy amplio, mostrando un generoso escote, y de los pechos para abajo no existe, es decir, es como un top más bien, le hice un nudo en mi espalda para que se ciñera a mi cuerpo, resaltando mis pezones por la fina tela. Finalmente me volví a poner los zapatos de la mañana, y en menos de 5 minutos estaba lista para salir. Tomé mi bolsito con mis cosas y salimos de la habitación. Efectivamente, Andrea y Carlos estaban ya frente a la recepción, platicaban con Juan, al vernos exclamaron:

-Por fin vienen Jess!!!

-Sip, nos demoramos un poco, pero ya estamos.

-Nos demoramos? Dijo mi novio de manera sarcástica.

-Si Jessi, es cierto, tu novio estaba aquí hace rato. Me debí poner colorada nuevamente, preferí no decir nada. Nos pusimos en marcha, y yo la verdad no sabía ni hacia dónde íbamos, pero me dio la impresión que todos sabían hacia dónde íbamos, claro, yo era la que me había demorado, y prefería mantenerme en mi ignorancia que preguntar y nuevamente sacar a relucir mi llegada tardía. Salimos del hotel, y caminábamos en sentido contrario de la playa. Mi novio y mis amigos tenían una conversación a la cual no estaba yo poniendo cuidado, aunque si tuve la sensación que ellos querían como jugarme una broma, pues iban como conversando en código sobre el almuerzo, de manera que yo no entendía. En ese momento escuche:

-Jess, qué opinas tú? Me dijo Andrea.

-Ehhh, sobre que, disculpa, es que no he puesto mucho cuidado, dije yo como delatando mi total ignorancia.

-Pues lo que venimos hablando, que si prefieres mariscos o carnes? Replico Andrea.

-Mmm, yo la verdad prefiero las carnes, le dije inocente, a lo que los tres explotaron de risa. No logre entender para nada la situación, pero era evidente que me habían tomado del pelo. Una vez terminadas las carcajadas Andrea se acercó a mí y me dijo:

-Hay Jessi, discúlpame, pero es que vienes como un zombi, se nota que el atraso fue por algo serio. Me volví a poner colorada, y nuevamente mi silencio daba crédito a lo que ella decía, ahora no solo que no sabía para dónde íbamos, sino que parecía que todos sabían que yo me había masturbado en el baño!!! Seguimos caminando por un rato más, íbamos como subiendo por una calle, yo iba con mi novio adelante, tomados de la mano. Observé que adelante se miraba un restaurante, tenía un mirador desde donde se podría apreciar toda la playa, y efectivamente nos dirigíamos hacia ahí. Entramos y nos ubicamos en una de las mesas, era un sitio bastante amplio y había bastante gente. Traté de entrar sin fijarme mucho en las personas, igual, no me sentía tan provocativa en ese momento, si bien tenia los cachetes de mis nalgas al aire libre, en una zona como estas eso debía ser normal. El mesero llego y nos entregó las cartas. Estuvimos analizando lo que almorzaríamos, y decidimos por un plato mixto de carnes para los cuatro. Yo necesitaba ir al servicio, quería refrescarme la cara, así que me disculpé y me levante para ir al lavabo, Andrea se levantó y me siguió. Cuando entramos al servicio ella empezó a preguntar, cosa que me esperaba.

-Que te sucede Jess?

-No me pasa nada Andre.

-No me digas eso, sabes que te conozco.

-Nos es nada, ando un poco cansada, y bueno, ya sabes lo que paso en la habitación, de hecho me parece que todos lo saben.

-Ja ja ja, si, lo supusimos, de hecho, cuando tu novio llegó solo al lobby del hotel, yo lo interrogue, y como él no me decía nada me fui a tu habitación a espiar, aunque no hubo necesidad de mirar nada para enterarme. Al decirme eso me paralicé. No solo había durado más de lo que yo había pensado, pero por lo que me decía Andre aparte había hecho algo de ruido, por lo que le pregunte:

-Me escuchaste Andre???

-Que si te escuche Jess? Prácticamente pegabas alaridos, creo que te pude haber escuchado desde el lobby del hotel!! Nuevamente me puse como un tomate, y no es que me de vergüenza el que se enteren que me masturbo o tengo sexo, pero con Andre era algo distinto, es más como familia mía, por lo que la sensación es como si fuera mi hermana.

-Hay Andre, que vergüenza con tigo, no sé qué decirte.

-No tienes que decir nada, y más bien yo debería disculparme con tigo, ya que al escucharte me regrese con los chicos y les conté lo que había escuchado, fue entonces cuando tu novio regreso a la habitación para apresurarte. Esas palabras, sin ser una disculpa, me dieron como una cierta paz interior, y pude recobrar mi actitud normal.

-Bueno, lo hecho, hecho está, ahora disfrutemos el resto del día, le dije a mi amiga, mientras me acercaba al lavabo y me echaba agua en la cara.

-Está bien Jess, pero hagamos interesante la tarde entonces! Y mientras decía esto, se acercó al lavabo de la par, abrió el tubo y sin decirme nada sentí como me tiro con sus manos un par de palmos de agua en mis tetas, mojando la camiseta totalmente.

-Peeeeeeeeeeeeeeerooooooooooooo que haces Andreeeeeeeee!!!!! Grite yo sorprendida.

-Pues que hoy andas muy tapadita Jess, hay que darle algo que ver a los pobres camareros de este sitio, y a los comensales.

-Andre, pero mírame como me has dejado, como voy a salir así ahora, enseñar está bien, pero esto? Como lo justifico?

-No sé, dirás que el grifo está malo y te has mojado, eres tú la que esta empapada, no yo!!! Dijo Andrea al tiempo que soltaba una carcajada. Yo la miré, como con intención de desquitarme, pero si bien ella traía un vestidito blanco de tela finita, abajo traía su bikini completo, así que por más agua que le echara, no iba mostrar nada más, mientras que en mi caso, la camiseta con el agua estaba totalmente transparente, mis tetas estaban prácticamente desnudas.

-Uyyy Andre, estas me las cobro, que eres cabrona.

-Ja ja ja ja ja, bueno, pero vamos, que luego van a pensar que estamos teniendo sexo lésbico!!! Dicho esto, Andrea emprendió la salida, y pues, tenía que salir con ella, al menos junto a ella me sentía un poco más segura, ya que deberíamos atravesar todo el restaurante pues nuestra mesa estaba al otro lado, en el mirador. No hice más que salir del lavabo, y ya tenía los ojos de varios chicos sobre mí, específicamente en mis tetas. Andre noto lo mismo, por lo que se acercó y me dijo al oído mientras avanzábamos:

-Ya vez, ahora si te miran con deseo amiguita!

-Si, por tu culpa, no era mi idea que fuera así. Seguimos caminando, mientras prácticamente todos en el restaurante se fijaron en mis tetas. Al fin llegamos a nuestra mesa, donde mi novio y Carlos me miraron sorprendidos, a lo que mi novio me preguntó:

-Pero que te pasó Jess???

-El grifo est… empezó a decir Andrea, pero la interrumpí inmediatamente.

-El grifo estaba perfecto, pero Andrea me hecho dos palmos de agua en mis tetas, y bueno, ahora estoy así. Carlos me miraba fijamente las tetas, era quien tenía la mejor visual, pues estaba justo frente a mí, mientras tanto Andrea volvió a decir:

-Hay Jess, es una bromita, para ponerle el picante a la situación.

-Sí, claro, el picante es que todos en el restaurante me han visto ya las tetas, contesté.

-Hay Jessica, si las andas enseñando a todos cuantos te topas de frente., dijo Andre de nuevo.

-Bueno bueno, ya no hablemos más del asunto, que me hacen recordar lo fría que estaba el agua., les dije.

-Bueno, eso del agua fría es bastante evidente, me dijo mi novio, mirando los pezones de mis tetas, que estaban totalmente erguidos. En cierta forma, lo bueno era que esa situación disimulaba la realidad, que era mi excitación por estarme exhibiendo de esta manera frente a todos en el lugar. Tomé asiento en mi sitio, por estar en la terracita, el viento nos golpeaba constantemente, por lo que supe que mi camiseta no tardaría mucho tiempo en volver a secarse, y mi exhibición terminaría ahí mismo. Igual, antes de que eso sucediera, el mesero vino con nuestro pedido, así que estuvo contemplando mis pechos durante ese rato. Mientras comimos, conversábamos de varios temas, trabajo, cosas personales entre otros, yo intenté en la medida de lo posible no poner atención fuera de lo que pasaba en nuestra mesa, era suficiente con tener a Carlos viéndome constantemente los senos. Al terminar de almorzar, casi tenia seca la camiseta, y ya mis tetas estaban nuevamente ocultas, la brisa había hecho ya su trabajo. Mi novio y Carlos pagaron la cuenta y nos dispusimos a retirarnos del sitio. Cuando íbamos saliendo, me di cuenta que uno de los meseros entró al sitio donde estaba la caja saliendo enseguida con unos papeles, y se vino rápidamente hasta lograr alcanzarnos en la puerta, donde se dirigió directamente hacia mí:

-Disculpe muchacha, quisiera entregarle este volante e invitarla a que participe del evento, sería genial contar con su presencia, y también la suya señorita, esto último dirigiéndose a Andrea y entregándole un volante igual al que me había dado a mi unos segundos antes. Yo lo miré rápidamente y vi que se trataba de un concurso de camisetas mojadas, lo cual me dio algo de risa al tiempo que me dio un poquito de vergüenza, y con cierto aire de timidez le contesté:

-Creo que ya les he dado un espectáculo hoy! Le dije al mesero.

-Sí, así es, y por eso creo que no te costaría para nada repetirlo machita!

-Ya veremos, le dije como en tono de decir no. No tenía ningún interés en ese momento de participar en un concurso de esa clase, primero porque estaba con mi novio, y segundo, porque estaba con mis amigos también. Si bien es cierto, años atrás había participado un par de veces en eventos como ese, ahora no tenía ninguna intención de hacerlo. Salimos del restaurante, boté el volante en un basurero justo al frente del comercio, en un basurero, posiblemente hasta el mesero me vio hacerlo, poco me importaba, pero lo que yo creí que sería asunto enterrado, está lejos de serlo. No habíamos empezado a caminar de regreso cuando Andrea me preguntó:

-Jessica, entraras en el concurso cierto?

-Nooo, como se te ocurre Andrea, si quieres entras tú! Le contesté como con sorpresa.

-Ja ja ja ja, yo Jessica, si eres tú la que le gustan esos concursos, hoy diste un gran espectáculo, no sería más que eso!

-No, no y no, y listo, no hablo más del asunto, les dije muy seria y decidida. En ese momento terminó la discusión sobre el tema, y por otro lado empezó un lio en mi mente de pensamientos, que si lo hecho por Andrea en el lavabo había sido premeditado, posiblemente sabia lo del concurso, quizás hasta le había dicho al mesero que me diera el volante, en fin, mi mente se perdió en esos pensamientos y discusiones mentales hasta que nuevamente fue una voz la que me trajo a tierra:

-Estás de acuerdo Jessica? Me dijo mi novio, y yo otra vez no sabía que es lo que habían hablado.

-Ehhh, que paso? Dije!

-Otra vez Jessica, andas como fuera de este mundo! Hablamos sobre donde iremos en la tarde, quedamos de ir a la playa donde estuvimos ayer, te parece? Me repitió mi novio.

-Si si, perfecto, contesté. Seguimos andando hasta que llegamos a la playa. Una vez ahí, buscamos un sitio con una sombra, bajo una palmera en la playa, colocamos nuestras cosas, extendimos nuestras toallas y nos alistamos para la tarde de playa. Yo por mi parte me quité mi short primero, quedando con el hilito que tenía por la mañana, y luego, sin pensármelo mucho, me quité la camiseta, tumbándome en seguida boca abajo para tomar el sol. Le pedí a mi novio que me colocara bronceador en la espalda, cosa que hizo de muy buena gana y de manera extraña, se aplicó en ello muy bien, llegando hasta incluso hacer que me excitara un poco. Andrea por su parte, imitándome, se tumbó boca abajo en su toalla y Carlos le dio crema en su espalda, soltándole su bra y dejándola igual que yo, en topless. Así estuvimos un rato, hasta que decidí incorporarme para darme la vuelta, nuevamente mi novio me dio crema por todo el cuerpo, primero dándose gusto en mis tetas, y finalmente llegando a mi sexo y tocándome al punto que tuve que soltar un par de gemidos que seguro no pasaron desapercibidos a los oídos de mis amigos.

-Te gusta eso perrita? Me pregunto mi novio al oído. Yo no pude contestar nada, estaba tan excitada que las palabras no me salían, pero igual él sabía que la respuesta era afirmativa. Me dejo ya para tomar el sol, y no me di cuenta cuanto tiempo había transcurrido ni lo que estaba pasando hasta que mi novio me volvió a hablar:

-Vamos Jess, vamos al agua un rato. Al abrir los ojos, ya Andrea y Carlos se dirigían al mar, yo me levanté con ayuda de mi novio y corrimos al agua. Estaba deliciosa, entramos bastante profundo, atrás de la zona donde revientan las olas, por ratos nuestro pies no tocaban fondo, ahí empezamos a nadar un rato, luego nos fuimos saliendo poco a poco hasta llegar a una zona donde ya podíamos estar de pie, aunque había que tener cuidado con las olas que eran bastante fuertes. Hasta ese momento fue que miré hacia la playa, a la zona donde estaban nuestras cosas y vi que prácticamente estábamos solos en el lugar, fuera de nosotros, había solamente una pareja más y bastante alejada de nuestro sitio. Miré a Andrea, quien al igual que yo, estaba en topless, me agradó mirarla así y saber que estaba a gusto. Nos divertimos por un rato, luego salimos del mar y regresamos a tomar sol por un rato más. Así pasamos la tarde hasta que el sol empezó a desaparecer por el horizonte a eso de las 17:30. A esa hora, fuimos a echar un último baño al agua, para liberarnos de la arena de nuestros cuerpos, al regresar a nuestro sitio procedimos a vestirnos nuevamente, al menos nosotras, ya que los chicos no tenían nada más que ponerse. Yo me puse mi camiseta, la que inmediatamente se pegó a mi cuerpo por lo mojada que estaba, dejando mis pechos a la vista nuevamente, me coloqué los zapados limpiándome los pies con el paño para quitar la arena y tome el short y lo eché en el bolsito, no me lo pondría. Nos fuimos hacia el hotel, trayecto que no tuvo mayor incidente a parte de algunas miradas a mis tetas y culo. Ya en el hotel, como siempre, Juan estaba atento a nuestro paso, y aparte de él, noté como el hotel estaba bastante más lleno, y había mucha gente moviéndose por todos lados, y bueno, era jueves, día en el que los agentes vendedores parecía que frecuentaban más la zona. Cuando llegamos a la entradita de la habitación de Andrea ella nos dijo:

-Bueno chicos, aquí nos quedamos nosotros. Para la cena tengo planeado una reunión en nuestra habitación, si les parece, traeremos la comida acá para no salir y estar más tranquilos, podremos platicar un rato, quizás jugar un rato a las cartas!

-De acuerdo Andre, contestó mi novio. Yo no dije nada, simplemente sonreí y seguimos nuestro camino hacia la habitación. Una vez en nuestro cuarto, me tumbé en la cama, estaba tan cansada que me dormí en poco rato. Desperté al toque de unos labios en mi oreja, era mi novio, dándome un beso que me hizo erizar todo el cuerpo:

-Levántate perrita, ya tu amiga nos debe estar esperando en su habitación y tú ni te has bañado aun, me dijo mi novio. Miré el reloj, eran casi las 21 horas, había dormido mucho rato. Me fui directo al baño, me di una ducha rápida y salí casi de inmediato. Mi novio ya había sacado de mi maleta un vestido y un par de zapatos para que usara esa noche. El vestido era algo atrevido, el negro que ya había descrito en el primer relato, aquel que es muy ajustado en la parte de abajo, la espalda totalmente desnuda, y dos tiras de unos 8 cm de ancho que suben separadas desde más abajo del ombligo para amarrarlas tras el cuello, dejando ver prácticamente todo. Me lo puse sin decir más, pero en lugar de los zapatos le dije a mi novio:

-Puedo cambiar los zapatos por las botas negras? Creo me lucen más para hoy.

-Está bien perrita, me dijo él. Dicho esto, busqué mis botas y me las puse. Mi novio extendió hacia mí su mano derecha, tenía mis bolitas chinas en ella:

-Colócatelas… y haciendo una pausa mientras me las daba continuó diciendo… en el culo! Lo miré a los ojos y vi ese fuego de deseo que me encanta en él, lo que inmediatamente me hizo excitar y no dudar un momento. Eché algo de saliva en mis dedos, y acercando las bolitas a mi culo me empecé a introducir una a una las tres bolitas, la última la introduje bien adentro para que no se fuera a salir, y el cordón atrás de ella, de manera que no sobresalía nada de mi culo. Sentía un placer enorme en ese momento, no tanto por las bolitas, sino más bien por el morbo de la situación. Hecho esto, estaba lista para salir.

-Estoy lista amor.

-Bien, vamos perrita. Salimos sin más demora de nuestra habitación, y nos fuimos directamente al cuarto de Andrea. Golpeamos la puerta y nos abrió Carlos, se quedó mirándome por un instante y en seguida nos invitó a pasar, no sin antes decirme:

-Luces increíble como siempre Jessica.

-Gracias Carlos, el vestido lo escogió mi novio, agregué. Pasamos adentro y nos sentamos en las sillas que había alrededor de una mesa pequeña. Andrea estaba sentada en la cama, llevaba una enagua corta de mezclilla y una blusita tipo polo, muy de estar en la habitación, no como yo que más parecía iba para una disco!

-Hemos pedido una pizza chicos, dijo Carlos en seguida. Debe llegar en cualquier momento ya que la solicitamos hace ya algo de rato. No terminaba de decir eso cuando tocaban a la puerta, Era la pizza supuse. Carlos se levantó para abrir pero mi novio le detuvo.

No Carlos, que la reciba Jess, para que el mensajero se dé gusto de mirarla! Anda Jess, ábrele! Me dijo mi novio con una risita en sus labios. Yo accedí de buena gana, y fui de inmediato a la puerta, al abrirla, efectivamente había un chico con una caja enorme de pizza, quien al verme se le pusieron los ojos como platos:

-Hola! Saludé.

-Ho… hola, acá pi… pidieron una pizza?

-Sí, te estábamos esperando, le dije.

-Aquí tienes, ahí está la factura. Tome la caja de pizza, y arriba de ella estaba la factura, pero no podía agarrarla ya que mis manos estaban en la caja.

-Me ayudas, le dije al pizzero.

-Claro, respondió, y tomó el papel, en seguida salió Carlos quien tomo la pizza y entregó el dinero al chico, quien se marchó con una sonrisa notable. Regresamos a la mesa y nos sentamos a cenar, ya había un refresco en la nevera para acompañar la pizza. Al terminar, empezamos a platicar por un rato, y en eso Andrea sugirió que jugáramos a las cartas. Me pareció buena idea, hasta que Andrea agregó:

-Pero para hacerlo interesante, jugaremos póker de prendas! Momento en el que dejó de ser interesante para mí.

-No es justo, protesté.

-Porque no Jessica? Pregunto Carlos como ingenuo.

-Porque… por un momento no supe cómo decir que aparte del vestido no había nada más sobre mi cuerpo, y opté por dar una razón diferente. Porque no se jugar al póker, dije, cosa que no era muy inteligente, pues a pesar de no ser del todo mentira, si sabía algo, y bueno, en realidad no hay que saber mucho para jugar.

-Naaa Jessi, dijo Carlos, es muy fácil, aprendes sobre la marcha, ya verás.

-Bueno, al menos hagamos una primera sin apuesta, para acordarme más menos. Dije

-Está bien, dijo Carlos. Ya tenía un mazo de cartas entre sus manos, las cuales barajaba como todo un profesional, cosa que no me daba un buen augurio de la situación. Repartieron la primera mano, dos cartas para cada quien, y tres boca arriba sobre la mesa, En ese momento Andrea hablo:

-Bueno, como es por prendas, no habrá apuestas, así que jugaremos rápido, el que pierde se debe quitar una prenda, simple.

-Nadie se puede retirar y los zapatos no valen por prendas, agregó mi novio. Esas palabras a mí me sonaron en lo más profundo, pues ya había pensado en retirarme en todas!!! En ese momento pensé en que pasaría si alguien se quedaba sin prendas, pues en mi caso sería a la primera que perdiera, por lo que pregunté:

-Y el que se queda sin prenda?

-Ja ja ja ja, rieron todos. Cosa que para mí no era nada gracioso.

-Bueno, el que se queda sin prenda deberá cumplir un castigo impuesto por el ganador cuando pierda y debiera quitarse una prenda. Dijo mi novio. Me puse a pensar un poco sobre ello, y sonaba muy interesante al tiempo que peligroso, pero para mí misma pensé “que puede pasar”, estamos entre amigos!

Sin dar más tiempo, las cartas cayeron sobre la mesa, era el juego sin apuesta.

-Muy bien, vamos sin apuesta esta vez, dijo Carlos, quien era el repartidor. Puso las tres cartas sobre la mesa boca arriba, y en seguida agregó dos más, no podría decir que cartas eran, ni las que tenía yo en mis manos, no las recuerdo ya, mentiría si las digo, pero en el momento que Carlos colocó la quinta carta todos empezamos a mostrar lo que teníamos, y al revisar yo era la ganadora de esa ronda. Me emocioné en ese momento y pensé que esto sería pan comido.

-Muy bien Jessi, ganaste la primera, Andrea, tú has perdido, pero bueno, esta era la de prueba, dijo Carlos. En seguida recogieron las cartas, las barajaron nuevamente y ya volvía Carlos a tirar las cartas a la mesa. Tome las mías, mientras Carlos colocaba las tres cartas boca arriba sobre la mesa.

-Empieza el juego, esta va en serio. Dijo Carlos. Coloco esta vez lentamente la cuarta carta, yo la verdad solo sabía que hacer parejas era bueno, y no tenía ninguna, el resto no sabía nada, mientras eso, observé a mis oponentes, Andrea llevaba falda y blusa, abajo brasier y supuse que un tanguita, por lo que tenía mínimo 4 prendas, tanto Carlos como mi novio iban en bermudas y camiseta, y obviamente calzoncillos, por lo que al menos cada uno tendría tres prendas, y yo, finalmente, vestido y, y nada más, una prenda. Mientras pensaba todo esto, Carlos colocaba la quinta carta sobre la mesa, y uno a uno todos iban mostrando su juego, mi turno fue el último, yo sabía que no tenía ningún par tan siquiera, pero no había analizado las cartas de los otros, simplemente mostré mi juego y después de un pequeño silencio Carlos sentenció:

-Jessica, tu pierdes, y tu novio es el ganador. Yo pierdo??? Cómo???, pero si es la primera apenas, no puede ser pensé. Miré a mi novio quien se le dibujaba una enorme sonrisa de maldad en su rostro. Sin más que decir, me levanté y llevé mis manos a mi nuca, desaté las tiras de mi vestido y deje caer la parte superior, mis tetas estaban al aire, por un momento pensé en que podría sugerir que esa era mi primera prenda, y que la falda sería la segunda, por lo que así lo dije:

-Listo, sigamos el juego, pronuncie confiada.

-No Jess, dijo mi novio, quiero la prenda que me he ganado. Lo miré y vi un brillo en sus ojos, como cuando dice las cosas con mucha lujuria. Grrrr, gruñí, y me volví a levantar de mi silla para terminar de quitarme el vestidito. En ese momento mi novio dijo:

-Hazlo despacio amor, bailando! Pufffff, tras de que me iba a desnudar quería que lo hiciera despacio y bailando… bueno me dije, que le voy a hacer, nadie me tiene aceptando este juego. Empecé a moverme, primero con un poco de vergüenza, pero al momento empecé a sentirme excitada por la situación, por lo que me solté y me fui bajando el vestido, enseñando poco a poco mi culo.

-Ya veo porque era injusto, dijo Andrea al verme que había quedado totalmente desnuda.

-Bueno, bueno, sigamos jugando, pronuncié una vez que me había quitado el vestido y se lo arrojé en la cara a mi novio. Nos sentamos de nuevo todos y Carlos volvió a tirar las cartas. Y bueno, increíblemente, volví a perder! Carlos había ganado esta vez, por lo que debía darme un castigo. Evidentemente era quien tenía menos confianza con migo, y seguramente se sentía un poco cortado, por lo que primero dudo en que pedir, y terminó diciendo:

-Quiero verte como lames tus propios pezones.

-Naaa, eso es muy fácil, dijo Andrea.

-El ya pidió, dije yo, e inmediatamente tome mis tetas y comencé a chuparme los pezones hasta sentir que mi excitación aumentaba y se me iban poniendo duros. Estaba listo, el castigo había sido cumplido y podíamos volver al juego. Tenía en claro que ese iba a ser mi último castigo sencillo, por lo que esperaba tener más suerte de ahí en adelante. Carlos volvió a repartir las cartas, esta vez perdió mi novio, quien se quitó su camiseta, luego le tocó perder a Carlos, quien le imitó, al siguiente volvió a perder Carlos, y ya estaba solo con unos bóxer, luego perdió Andrea por primera vez, se quitó su blusa, y volvió a perder ella misma, se tuvo que quitar la falda quedando en bra y tanga, ya empezaba a sentir que tendría mucha suerte, pero al siguiente turno perdí yo nuevamente, mi novio fue el ganador, y parecía que estaba deseando eso:

-Muy bien amor, me toca ponerte castigo.

-Si amor, contesté.

-Bien, quiero que nos enseñes a todos que traes oculto. Oculto? Pensé, por unos segundos no entendí a lo que se refería, pero de inmediato me acorde de las bolitas chinas. Grrrrrrrr, volví a gruñir. Ya me había levantado y me iba a meter las manos atrás de mi cuerpo para empezar a sacar cuando mi novio me interrumpió de nuevo:

-No amor, quiero que todos podamos ver bien, súbete a cuatro sobre la mesa, y dicho esto quitaron las cartas de la mesa para darme espacio. Los colores se me subieron al rostro, pero no había escapatoria, así que me subí a 4 patas sobre la mesa, abrí las piernas y comencé a hurgar en mi culo con un dedo, mostrando todo mi sexo a los presentes. Los gemidos no se hicieron esperar, y de mis labios salían chillidos cada vez que mi dedo se movía dentro de mi culo tratando de jalar el cordoncito. La tarea se me empezó a complicar, supe que si no metía dos dedos no podría asir el cordón, por lo que no me quedó otro remedio que meter un dedo más en mi culo. Grité al hacerlo, pero por fin logré tomar el cordón y empezar a tirar de él. Inmediatamente salió la primera bolita, momento en que mi novio dijo:

-Despacio amor, despacio. Hice caso, y la segunda bolita la deje un poco más en mi culo, tiraba del cordón pero más suave, y la bolita se resistía a salir, observé el rostro de Carlos, quien atrás mío estaba totalmente concentrado con la boca abierta en mi culo. Al fin salió la segunda bolita, quedando solo una más en mi ano. Seguí tirando del cordón y en ese momento mi novio me detuvo:

-Así está bien, sigamos jugando. Apuntó. El cabrón me iba dejar con las bolitas chinas así, dos fuera y una dentro, pero no tenía derecho de protestar, así que me bajé y tome asiento de nuevo. Las cartas corrieron nuevamente, y, para mi fortuna, perdió Andrea, cosa que celebré pues tendría que quitarse su bra y quedar en topless, al menos ya había alguien más mostrando algo. Pero mi alegría tardo muy poco, en la siguiente ronda perdía yo, y justamente Andrea era la ganadora, vi en su mirada la alegría del triunfo y de la venganza por celebrar su derrota anterior. En seguida se levantó, fue a la cama y de su bolso que ahí se encontraba sacó un papel. Era el volante que el mesero le había entregado en la hora del almuerzo, la propaganda del concurso de camisetas mojadas. Me lo entregó y me dijo.

-Quiero que vayas a la recepción, le preguntes al chico, que aún debe estar ahí pues sale a las diez, que si sabe dónde se realizará eso, que tú quieres participar pero no sabes donde es. Luego le vas a preguntar qué opina sobre ti, si tienes posibilidad en el concurso, tienes que extender la conversación por al menos cinco minutos. Tanto Carlos como mi novio se quedaron helados, el castigo era ya muy fuerte, pero yo la verdad no pensaba echar atrás, me levanté decidida con el volante en la mano, me dirigí a la puerta, abrí y salí de la habitación dejando la puerta abierta tras de mí. Efectivamente la recepción aún estaba abierta, desde lejos pude observar que no había nadie más aparte de Juan ahí, me alivió eso, también pude notar como Juan se percató al escuchar el sonido de los tacos de mis botas que me aproximaba, y claro, la sorpresa de él fue mayúscula cuando me vio entrar por la puerta totalmente desnuda. Con la mayor naturalidad posible me acerqué hasta el mostrador y le dije:

-Hola Juan, que tal tu día?

-Bien gracias Jessica, que sorpresa, en que te puedo ayudar?

-Es que quería preguntarte si sabes donde es esto, quiero participar pero no sé dónde queda, mientras le decía eso le entregaba el volante a Juan quien ponía los ojos como platos, bueno, si es que ya no los tenía así.

-Ah, es el restaurante que se encuentra acá cerca, subiendo por la calle de en frente, contestó el. Me sorprendió la confianza con que me hablaba, como que no estuviera una chica desnuda frente a él.

-Ah bueno. Y dime, crees que tengo con que para participar ahí? Pregunte con voz algo tímida, como de niña buena.

-Que si tienes Jessica? Creo que arrasas, dudo mucho que participe otra chica con tus atributos!

-Tú crees Juan? Dije de nuevo en el mismo tono de niña inocente.

-Por su puesto Jessica, hazte para atrás un poco y date una vuelta para admirarte mejor. Yo me fui hacia atrás, momento en que recordé que las bolitas chicas colgaban de mi culo, visible totalmente, pero bueno, qué más da, estaba desnuda frente a Juan exhibiéndome como la más puta del mundo, al diablo, que vea todo me dije! Sin más empecé a contornear mi cuerpo y fui dando vuelta lentamente, las bolitas golpeaban mis nalgas al ritmo de mis contorciones, y en el momento en que eso fue visible para Juan lo escuche decir en voz baja:

-Pero que puta! Yo seguí, como si no escuchara eso, y le pregunté:

-Qué opinas Juan, te gusta? Tardó algunos segundos en contestar.

-Estas hecha una diosa Jessica, arrasas, te lo digo. En ese momento pensé que ya el tiempo era suficiente, por lo que agradecí a Juan y salí de regreso al cuarto. Al llegar, los chicos estaban en la puerta, me estuvieron vigilando todo el rato, se rieron un poco y me felicitaron por la valentía. En ese momento Carlos dijo:

-Jugamos una más para terminar, alguien más debe quedar desnudo!!! Yo por mi parte estaba de acuerdo, quería terminar por ese día con el jueguito, que no me había ido nada bien. Nos sentamos en las sillas y Carlos volvió a tirar las cartas, y bueno, para cerrar con broche de oro, volví a perder, y Andrea nuevamente se alzaba con la victoria. Esta vez, me miró a los ojos y me dijo:

-Tu castigo es participar. Señaló. Estaba más que claro, los chicos sonrieron, ambos, como dando su aprobación al castigo, yo sabía que no había marcha atrás, igual no protesté, desde el castigo anterior para mi estaba claro que eso sucedería. En ese momento nos despedimos y nos retiramos a nuestra habitación. Nos acostamos en nuestra cama y mi novio me preguntó:

-Qué piensas amor, participarás en el concurso?

-Si amor, contesté yo, sabes bien que no tengo ningún inconveniente en ello, y me parece es lo que tu deseas también.

-Pues sí, efectivamente me gusta la idea de verte en acción de nuevo.

-Bueno, así será, verás de nuevo a tu novia dando de qué hablar. Dicho esto, empezamos un juego de besos y terminamos haciendo el amor como dos enamorados.

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