Al despertar el dia siguiente, lo primero que me doy cuenta es que estoy sola en la cama, supongo que mi novio ha salido a realizar sus ejercicios diarios. Normalmente sale a correr unos diez kilómetros diarios, muy temprano, a eso de las 5 am, pero ya son las 8 am cuando despierto, y al no verlo supongo que se ha levantado tarde el también. Al sentarme en la cama noto que hay algo en la mesita al lado de la cama. Se trata de uno de mis bikinis, el negro, un par de zapatos de plataforma transparentes, unas bolitas chinas (de tres bolitas) y una hojita. Tomo la hojita y leo lo que dice.

“Buenos días amor, he salido a caminar por la playa y trotar un poco, te he dejado lo que debes ponerte hoy, dúchate y luego de vestirte puedes ir a tomar el sol a la piscina, y nada de llamar a Juan por ayuda, y nada de satisfacerte perrita”

Me sonrio y regreso la nota a su lugar. Me levanto y me voy al baño por mi ducha. Estoy deseando masturbarme pero no me atrevo, se que tengo que obedecer a mi novio, me gusta complacerle en todo, mas aun cuando me habla o escribe con autoridad como en este caso. Termino de ducharme y regreso a la habitación. Lo primero que hago es ponerme los zapatos, me encanta estar desnuda con los zapatos. En seguida, tomo las bolitas chinas, agarro la primera y la empiezo a chupar completamente para lubricarla con mi saliva, me coloco frente a la cama, de espaldas a un espejo enorme que hay frente a la cama, e inclinando un poco mi cuerpo pongo mi culito de pompa, escupo mi mano y por detrás de mi cuerpo empiezo a lubricar mi vagina con mi saliva, en seguida, tomo la primera bolita y la inserto en mi vagina, lo que me hace soltar un gemido suave. En seguida me incrporo, y me admiro en el espejo, totalmente desnuda, con zapatos y dos bolitas que cuelgan entre mis piernas de un hilito que sale de mi vagina, me veo muy sensual. Retomo mi posición inicial y empiezo a meter la segunda bolita, la cual entra con mayor dificultad por no estar humeda con saliva, al entrar sigo inmediatamente con la tercera para dejarla hasta dentro de mi vagina, me incorporo nuevamente y hago unos movimientos con mi culito, sacudiéndolo para sentir las bolitas dándome placer en mi interior. Se que si sigo con los movimientos podría correrme en poco tiempo, por lo que decido mejor no seguir. Regreso a la mesita y toma la parte de abajo del bikini, es diminuto, igual que el de ayer, solo que este es negro. Al colocármelo, siento como se me va metiendo entre mis nalguitas, hasta llegar a hacer contacto con mi ano, el hilito desaparece de la vista completamente hasta que vuelve a salir por la parte superior de mu culito, igual lo siento como se mete entre mis labios vaginales y la telita a duras penas puede tapar mi escaso vello púbico. Me encantan este tipo de hilitos, y me gusta halarlos bien hacia arriba, que los laterales estén por encima de mis caderas, mas bien en mi cintura. En seguida me coloco la parte superior del bikini, en realidad lo hago solo porque mi novio me lo coloco en la mesa, de mi parte no lo haría, igual me lo quitaré en cuanto llegue a la piscina a tomar el sol. La parte superior difícilmente me llega a tapar las aureolas de mis tetas, y al caminar estas siempre empiezan a salirse ya que no me gusta ajustarme mucho la parte superior cuando la utilizo. Lista tomo el paño que el dia anterior me dio Juan, un bolsito con unas gafas de sol y el bronceador, y me dirijo a la puerta.

Al abrir la puerta, veo hacia la piscina y noto la presencia de dos chicos que la limpian. En mi mente ya empiezan a pasar las nuevas imágenes de lo que voy a hacer. En cuanto salgo de la habitación, los dos hombres me notan por el sonido que producen mis tacones al caminar, veo que se quedan como incrédulos por lo que ven, y dejan su actividad totalmente de lado. Yo sigo mi camino justo hasta el mismo sitio que había ocupado el dia anterior. Al llegar a mi sitio, los hombres se encuentran al otro lado de la piscina, por lo que han de estar a unos 15 metros, desde mi sitio les saludo con un “buenos días” a lo que ellos devuelven el saludo, con un poco de tartamudeo. Con todo el descaro, les doy la espalda y sin flexionar mis piernas coloco la toalla sobre la silla plástica, dando una vista de mi culo a los dos tipos, quienes aunque no los veo, se que no deben estar perdiendo detalle de esta sorpresa. Me siento en la silla, tomo mi bolsita y saco mis gafas, me las coloco en la cabeza, sobre mi cabello que como siempre llevo suelto, y en seguida saco de la bolsita el bronceador. Empiezo a rocearme el cuerpo con el bronceador, pues es de esos que tienen un atomizador, y una vez aplicado en todo el cuerpo me empiezo a masajear con mis manos por todas partes, para dejarlo de forma pareja. Me detengo especialmente en mis tetas primero, y cuando lo hago, miro de reojo a los tipos que aun siguen como embobados, entonces llevo mi mano derecha a mi espalda y tiro de la conta que une el bikini dejándolo libre, inmediatamente mis tetas quedan al aire, y solo falta retirar la parte superior por sobre mi cabeza, hecho esto, veo a mis observadores, y noto que uno de ellos está con la boca abierta, pero me descubre la mirada y por fin reacciona, intenta hacer que limpia con la red la piscina, pero le es difícil seguir en lo suyo. Yo por mi parte, continuo el masaje sobre mis tetas, y en seguida bajo por mi abdomen plano y me detengo nuevamente, pero esta vez en el área de mi sexo, masajeándome y acomodándome el bikini en esta área, ya que mi novio quiere una línea bien marcada del hilito en mi parte baja, por lo que debo cuidar que el bikini esté siempre en la misma posición. Una vez terminado de masajear todo mi cuerpo y tener el bronceador a gusto, me coloco los lentes de sol en mis ojos y me relajo, pero con la complicidad de los anteojos, no dejo de mirar a mis observadores.

Empiezo a observarles y analizarlos. Uno de ellos se ve mayor, de unos 30 años, tiene cara y figura de rudo, 1,85 y bastante fortachón, de esos que se creen irresistibles, es quien parece ser el contratista o jefe por llamarlo de alguna forma, el otro es un muchacho bastante mas joven, de unos 22 años, delgado y mas bajito, quizás de 1,70 y con una cara mas inocente, es quien me ha descubierto al mirarle, pero aun asi tiene la cara de mas tontín. Veo como el grande le da las ordenes al mas chico, lo manda a traer cosas afuera, supongo que a su auto, y el otro simplemente se queda mirándome con descaro. Al regresar el muchacho, va a tomar la red para seguir con su labor, a lo que el otro se la quita, es obvio que con la red podrá acercarse mas a mi, mientras le dice al muchacho que haga algo en un cajón atrás de ellos, supongo que limpiar o cambiar los filtros. El muchacho se dedica a ello sin tener posibilidad de mirme mas, mientras el otro se da el gusto y se acerca a limpiar desde mi lado de la piscina, llegando a estar casi a mi lado por ratos. Han pasado unos 10 minutos desde que llegue, y la situación no cambia, hasta que en un momento escucho la voz de Juan que dice desde la recepción:

-Robertooooo¡¡¡ vení un momento.

-Enseguida voy, responde el tipo grandulón a mi lado, con voz de desagrado.

-Pedro, termina pronto con lo tuyo y recojes las cosas. Le dice el grandulón al chico al otro lado de la piscina.

-Si Rober, ya casi estoy listo. El grandulón se va, dejando la red de limpieza a mis pies prácticamente. No ha pasado ni un minuto cuando veo que Pedro, el muchcacho sale de su sitio, ya ha terminado seguro, y empieza a recoger las cosas. Al terminar, observa hacia todos lados como buscando algo, la red que esta a mi lado de seguro, hasta que la ve, y se viene hacia mi. En ese momento decido darle el gusto de su vida al muchacho. Al llegar este hasta la red, le digo:

-Disculpa, Pedro? Cierto?

-Ehh.. ehh si sss..si…

-Me podrias ayudar por favor, tengo que ponerme bronceador en mi espalda y no puedo hacerlo solita… Me ayudarías??? No te voy a quitar mucho tiempo!

-Ah… ehh… ehhh po-po-por supuesto, me contesta, y se queda embobado totalmente mirándome las tetas. Yo reacciono levantándome hasta posición sentada, y en seguida doy vuelta a mi cuerpo colocándome a 4 patas sobre la silla, dándole un cuadro de mi culo con el hilito hasta lo mas profundo de mi culito, en el movimiento siento las bolitas chinas como se mueven dentro de mi vagina y me producen una sensación de placer extrema, aun de 4 patas sobre la silla, me tomo mi tiempo acomodando la toalla que esta un poco arrugada, para darle la vista al chico por el mayor tiempo posible, una vez lisa la toalla me tumbo boca abajo sobre ella, aparto mi cabello de la espalda y le paso el bronceador a Pedro. Giro la cabeza hacia la recepción, donde veo al Juan y al Roberto incrédulos observando la situación.

-Échame bastante bronceador Pedro, porfa, no escatimes en la cantidad, que quiero tener un buen color.

-Sssss si si señorita, con mucho gusto.

-Disculpa Pedro, soy Jessica, no te había dicho mi nombre.

-Mu mu mucho gusto Jessica. Pasan algunos segundos y el Pedro sigue inmóvil, a lo que le digo.

-Pedro!!! Ponme el bronceador porfa, que de lo contrario me voy a quemar!

-Ssss si si, lo siento, reacciona, y en seguida empieza a rocear con el atomizador todo mi cuerpo. Una vez roceado todo el cuerpo me dice:

-Estas lista Jessica, me dice inocentemente, por lo que me doy cuenta que realmente no tiene nada de malicia el pobre.

-Como que estoy lista!!! Le digo yo, un poco como exaltada. –Tienes que esparcir el bronceador por mi espalda y piernas, que asi voy a quedar con un bronceado desigual, le digo. El pobre se queda inmóvil, como que no sabia por donde empezar, asi que le vuelvo a decir para animarlo:

-Vamos Pedrito, masajeame la espalda, porfis, le dije con voz de niña. El me mira y por fin coloca sus manos sobre mi espalda, casi en mi nuca, y empieza a masajear la zona de mi cuello y hombros, se siente muy bien, y a pesar de tener carita de bobo, sabe masajear muy bien. Sin embargo, al poco rato siento que no kiere bajar de mi nuca, asi que lo invito a seguir mas abajo:

-Baja un poco Pedrito, porfi. El no contesta nada, pero por fin baja a la zona de mi espalda. Se que tendré que instarlo a seguir en las otras zonas, asi que al poco rato le digo de nuevo:

-Mas abajo, porfi, sigue, ya esto con una voz mas sensual, y esto le hace llegar justo a las tiras de mi hilito, justo sobre mi culito, y sin dejar pasar mas de 10 segundos le digo de nuevo:

-Sigue, sigue, ya esto con una voz de suplica, el ya decidido no se detiene, y ya tiene sus manos sobre mi culo, masajea firmemente mis nalgas, bajando por mis piernas y subiendo nuevamente hasta mis glúteos, aun asi no se atreve a acercarse al canal de mi trasero, por lo que se que falta aun una petición mas de mi parte, la cual no demoro en hacer:

-Esparce bien el bronceador por todo mi cuerpo amor, entre mi culito también por favor, le digo ya con una voz un poco jadeante, y en seguida levanto el culito un poco mas y separo un pelín mis piernas para darle una vista magnifica de mi rajita, y posiblemente mas de lo que debería. El ya sin ningún respeto, masajea todo mi cuerpo, y se concentra finalmente en mi culo, metiendo sus dedos entre mis nalgas llegando a tocar todas mis intimidades. En eso veo que sale el Roberto de la recepción, a lo que reacciono y le digo a Pedro:

-Gracias Pedrito, ya creo estoy bien, y ahí viene tu jefe gruñón, ve antes de que te regañe.

-Sss si si, con mucho gusto Jessica.

-Tienes unas manos increíbles, le digo mientras se levanta, toma la red y se retira. Desde el otro lado escucho como el Roberto le dice a Pedro si ya ha terminado su trabajo, el le contesta que si, a lo que Roberto le dice, “ya veo, si que has terminado eh”. El Pedro se hecha una risita y le veo en los ojos que aun no se cree lo que ha pasado. Terminan de recoger las cosas y se retiran del lugar.

Al poco rato llega mi novio, quien al verme tumbada boca abajo me dice:

-Veo que no has perdido el tiempo, ya estas casi desnuda tomando el sol.

-Si amor, tal y como te gusta, con el hilito para que se me marque.

-Si, pero en esta posición no creo que hayas podido darte bronceador tu solita eh.

-No, me ha ayudado un chico, pero no Juan, otro, asi que no te desobedecí, le dije yo como con sarcasmo.

-Pues si, me he dado cuenta, ahí en el parqueo estaban dos tipos, y uno de ellos interrogaba al otro de cómo se sentía tu culo.

-Ja ja ja ja, si amor, escoji al mas timido para darle gusto.

-Si, supe al verlos que fue asi, como siempre tu, dándole gusto al mas bobín del grupo para humillar a los vivasos. Mejor vamos a desayunar. Dicho esto, me levanté, inmediatamente mi novio me paso la parte superior del bikini, la cual se encargó el mismo de colocarmela, para ajustarla un poco mas de lo normal, asi mis tetas no se saldrían tan fácilmente, y nos dirigimos hacia el restaurante del hotel, el cual estaba totalmente vacío a excepción de la camarera. Nos sentamos en un sitio y tomamos el desayuno tranquilamente. Luego de esto, regresamos a la piscina y pasamos el resto de la mañana sin mayores incidentes. Ya cerca de las 11 am, nos retiramos a la habitación, pues ya el sol estaba muy fuerte, al entrar al cuarto, mi novio de una vez me ordenó retirarme las bolitas de mi chochito, ya casi me había acostumbrado a ellas y hacia presión en mi vagina prácticamente de forma intuitiva. Las saque, comprobando que estaba totalmente mojadas, era obvio que me tenían muy excitada, y ahora estaba deseando una buena cogida por parte de mi novio, y fue justamente lo que dijo el:

-Veo que estas mojada eh, perra!! Quieres que te meta mi tranca verdad??

-Si papi, estoy deseando que me hagas tuya.

-Ven aquí perra, déjame ver. Me acercó bruscamente tomándome de un brazo, me dio la vuelta y sacó el hilo del tanga de entre mi trasero, me empezó a meter los dedos entre mi vagina comprobando el grado de excitación que tenía yo.

-Que perra que eres, estas que chorreas.

-Si amor, necesito que me cojas con esa pichota rica.

-Ja ja ja ja, pues será hasta que yo diga perra, y dicho esto, me hizo a un lado y se puso a mirar tele. Yo me tuve que quedar alborotada por un rato, hasta que por fin, luego de tratar de concentrarme en la tele se me fue bajando la calentura poco a poco. Al ser cerca de la una de la tarde, mi novio me dijo que nos fuéramos a almorzar, a lo que me dijo que me pusiera sobre el bikini la salida de playa que habíamos comprado el día anterior. Me lo puse y me contemplé en el espejo, realmente me veía muy bien así, aun cuando tengo el bikini completo por abajo, sé que estoy de parar el tránsito.

-Pareces una zorra Jess, me dijo mi novio.

-Y eso que traigo el bikini, le contesté yo de manera sarcástica.

-Sabía que me dirías eso, vámonos antes de que decidas quitártelo. En ese instante me di cuenta que podía hacerlo, pero simplemente no lo hice por seguir el juego de mi novio, y para hacerlo sentir dueño de la situación, incluso agregue:

-Haré lo que tu me digas amor, y lo seguí hacia la puerta, para salir a almorzar. Nos fuimos caminando hacia la playa, pasando frente a la recepción donde no faltó la mirada de Juan, luego salimos a la calle, donde por ser miércoles no había mucha gente en esa calle. Nos dirigíamos hacia la playa, y mi novio me dijo entonces:

-Temprano vi un sitio bonito para almorzar, sé que te va a gustar.

-Y porque estas tan seguro que me va a gustar amor?

-Porque hay varios chicos de meseros, de hecho solo varones vi temprano. Me sonreí y seguimos caminando. El lugar estaba frente a la playa, tenía una especie de terraza, con vista al mar, había que acceder el lugar subiendo por unas graditas. Al subir, los ojos de 3 meseros se clavaron sobre mí, yo seguí caminando tras mi novio, que se dirigía a la terracita, donde ocupamos una de las 3 mesas ahí. Inmediatamente se acercó el mesero, y de manera gentil nos entregó la lista de platillos que tenían a disposición. Nos recomendó un platillo el cual aceptamos de buena gana mi novio y yo, e inmediatamente se retiró el mesero.

-Jess, me dijo mi novio, ya llevas una teta por fuera, me dijo mirando uno de mis pechos. Efectivamente, la parte de arriba del bikini se había desacomodado ya, y tenía uno de mis pezones asomando tras la telilla y a través de la malla del vestidito, me sonreí mirando mi pecho y le dije a mi novio:

-Quieres que lo cubra, o lo dejo así? Le pregunté de una forma maliciosa.

-Como tu gustes, perrita.

-Mmmm, entonces me voy a quitar el bra, le dije riendo.

-No, eso no, con un pezón al aire está bien, ya podrás hacer eso en la playa más tarde, ahora deja a los pobres meseros trabajar, que ya de por si tienen suficiente con tigo aquí en estas condiciones.

-Bueno, le dije yo. Al rato vino nuevamente el mesero con las bebidas, y el pobre casi deja caer una por estar mirando mi teta, al retirarse mi novio me hizo el comentario que eso era lo que sucedía por andar yo tan puta, sabía que tenía razón, pero disfrutaba mucho el ver la cara de los chicos mirándome y haciendo torpezas por mi culpa. Al poco rato regresó nuevamente con los platos, los cuales nuevamente le costó colocar correctamente por estar mirándome, al retirarse mi novio me dijo:

-Hasta que no deje caer algo en tu regazo no dejaras de provocarlo verdad.

-Si deja caer algo sobre mí, me vería forzada a desnudarme aún más, no creo que sea lo que deseas.

-Ja ja ja ja, para nada, mejor ni pensar en eso.

-Igual amor, sabes que los demás pueden mirar, algunos hasta tocar, pero eres el único dueño de todo esto, y puedes hacer con migo lo que te plazca, y eso lo sabes.

-Mmmm, eso si, se que eres solo mia, mi zorrita personal.

-Si, amor, soy tu putita, tu esclava fiel, y estoy loca por ti, le dije yo, con carita inocente. Terminamos de almorzar, con la mirada constante de los meseros. Mi novio se levantó para ir a la caja a pagar, mientras yo me acerqué a la barandilla de la terraza para observar la playa, y obvio, para deleitar y ser observada por los meseros, que no perderían detalle de mi culo. Salimos con mi novio, y me dijo que fuéramos a la playa, a caminar un poco, le recordé que llevaba tacones, que no podría caminar por la playa así, por lo que seguimos por la orilla de esta, a lo largo de un sendero que había de tierra, y aunque no era concreto, era mejor caminar ahí que en la arena. Al poco tiempo, nos detuvimos en un sitio, se miraba bastante bonito, había un par de personas en la playa tomando el sol, mi novio había tomado la prevención de traer mi bolsito con mis cosas, entre ellas el bronceador, por lo que nos acercamos a la playa, me quité inmediatamente el vestidito y el bra, quedando únicamente con el hilo y los tacones nuevamente, me tumbé en la arena boca abajo y le pedí a mi novio me pasara el bronceador. Este ni lerdo ni perezoso, empezó por mi espalda, las piernas, dejando de ultimo el trasero. Llegado ahí, empezó a masajear mis nalgas, fuertemente, luego empezó a internarse en mi rajita, dándole énfasis a mi ano, luego a mi vagina, lo que empezó a excitarme y ponerme muy cachonda, yo levantaba mi culito para que el pudiera acceder mejor a mi vagina, y el empezó a penetrarme con sus dedos mi intimidad, luego siguió en mi ano, aun deleitándose más, metiéndome un dedo, luego dos, sacándome quejidos de placer, estaba deseando sexo ahí mismo, y le empecé a rogar:

-Cógeme papi, porfa, necesito que me culees aquí mismo, no aguanto ya. El solamente rio a mi pedido y continuó con su juego, dándome dedos por mi culito, tocando mi clítoris y excitándome más y más. Ya prácticamente mis gemidos se habían convertido en gritos, que yo trataba en la medida de lo posible de disimular, pues había algunas personas relativamente cerca, y cuando estaba a punto de correrme nuevamente mi novio se detuvo, dejándome ahí, sin poder terminar. Sabía que ese era su juego, así me mantendría cachonda todo el día, y a su disposición en el momento que le plazca.

Estuvimos toda la tarde en la playa, de rato en rato me iba a dar un baño al mar, bajo la mirada atenta tanto de mi novio como de los vecinos en la playa, y yo en topless y con el diminuto hilito que a cada nada dejaba ver más de la cuenta, más aun cuando estaba en el mar y el oleaje hacia que mi hilito fuera de un sitio a otro dejando mis partes visibles en más de una ocasión. Así transcurrió la tarde, ya cuando estábamos decidiendo irnos para la habitación decidí bañarme una vez más, momento en el cual mi novio entro con migo al mar, y ya en la zona de oleaje, donde el agua llegaba más menos a mí cintura, empezó a juguetear con migo, besándome, abrasándome, tocándome mi cuerpo a placer, y todo bajo mi pleno consentimiento. Al poco rato empezó a jugar con mi hilito, bajándomelo casi hasta las rodillas, y en ese momento empezó un jueguito de palabras que me subió la calentura casi al límite:

-Te gusta verdad… estar desnuda perrita…

-Sí, sabes que si amor, me encanta.

-Te gustaría salir del mar desnuda perrita?

-Si amor, saldría como tú me ordenes de aquí.

-No te lo estoy ordenando zorrita, estoy preguntando si lo quieres hacer.

-Sabes que si amor, sabes que me excita mucho el exhibirme públicamente.

-mmmm… pues así será perrita… hoy vas a dar espectáculo en esta playa.

Escuchar eso hizo que mis hormonas empezaran a hervir, ya estaba en el agua totalmente desnuda, mi hilito prácticamente estaba flotando ahora a la altura de mis rodillas, mientras mi novio seguía jugueteando con migo, abrazándome y toqueteándome todo el cuerpo, al mismo tiempo que nos íbamos acercando más y más a la orilla de la playa. Yo por mi parte. No podía ni terminar de quitarme el hilito, pues mi novio me tenía los brazos atrapados a mi espalda. Finalmente llegamos al límite donde las olas no nos llegaban a golpear, mi hilo ya estaba en mis tobillos, y yo intentaba avanzar sin dejarlo perdido a cada paso, finalmente mi novio me liberó y me agache para tomar el hilo con mis manos, en ese momento me pude contemplar mi cuerpo y note como las marcas del bronceado ya eran muy evidentes, tenía dos finas líneas blancas a la altura de mi cintura, que bajaban hacia mi pubis y se unían en un pequeñísimo triangulito apenas del tamaño de mi fina línea de vellos, mi sexo se miraba dilatado de la excitación. Ya para ese momento, todas las personas que había en la playa habían notado mi desnudez, ya caminábamos hacia nuestro sitio, que por estar la marea baja era una distancia considerable. En nuestra ruta había una pareja a la que le pasaríamos muy cerca, y el chico no dejaba de mirarme, mientras la chica le hablaba con en secreto, supuse que algo de mí, y dudo que fueran elogios por su semblante, esas actitudes de las personas son las que me encantan cuando estoy en sitios públicos. Al pasar al lado de ellos, logré escuchar a la chica decir en voz muy baja pero perceptible “oh zorra”, a lo que la miré de reojo con una sonrisa de indiferencia, continuando nuestro camino. Llegamos al lugar donde habíamos dejado las cosas, tomé mi hilito y lo guarde en el bolsito, y me empecé a colocar los zapatos, aun desnuda, a lo que esperaba una reacción de mi novio que no se hizo esperar.

-Estás pensando regresar al hotel desnuda?

-Mmm, no lo sé amor, no me has dicho que me ponga algo, tú me dirás, le sonreí.

-Serás una puta de verdad.

-Una puta si amor, pero solo tuya, tu perra!!!

-Rica… pero no, ponte al menos el vestidito, aun cuando no te tapa absolutamente nada por lo menos das la impresión de no estar chinga. Dicho esto, me puse el vestidito, que al ser todo de malla dejaba todo a la vista, guardé las pocas cosas que sobraban en el bolsito y nos dispusimos a caminar de regreso al hotel. Eran cerca de las 17:00 horas, y no había realmente mucha gente en la playa, pese a que caminábamos por una acera que había, en los 300 o 400 metros que caminamos no nos topamos con mucha gente, aun así, los pocos que me lograron ver, no podían dejar de mirarme totalmente cuando se daban cuenta de que lo que traía no tapaba nada, e iba desnuda bajo el vestidito. El último tramo para llegar al hotel, ya no era a orilla de la playa, había que caminar unas dos cuadras por la calle que accesar la playa desde el hotel, y en ese sitio ya hay más gente y varios comercios, entre ellos el restaurant donde almorzamos. Al pasar por ahí, los tres chicos salieron a la terracita y no dejaron de mirarme sin decir nada hasta que desaparecí de su campo visual. Seguimos caminando y a cada paso sentía las miradas de todas las personas que nos íbamos encontrando, me encanta esa sensación de ser mirada, deseada, incluso odiada, simplemente me aferraba más a la mano de mi novio e iba sonriente. Al llegar al hotel, me sorprendí de que en todo el trayecto, nadie me dijera ninguna obscenidad, quizás por el hecho de ir con mi novio o de la sorpresa de verme prácticamente desnuda. Entramos al hotel y pasamos por el parqueo, no había nadie en ese momento, Juan estaba en la puerta de la recepción, había salido supongo al escuchar mis tacones, pero no había nadie más en todo el camino hasta la habitación. Llegamos a nuestra alcoba, donde ingresamos e inmediatamente mi novio metió su mano entre mi entrepierna examinando mi excesiva humedad, estaba súper cachonda, con unas ganas inmensas de tener sexo, y los dedos de mi novio me hacían incrementar esa sensación si era posible.

-Estas inundada perrita.

-Si amor, estoy deseando que me hagas tuya.

-Ahh… quieres sexo entonces?

-Siiiiii…. Por favor…

-Mmm… pues no te lo has ganado perrita… andas mal portadita… Me esperaba esa respuesta, y la temía, porque sentía que tendría nuevamente que asfixiar mi deseo sexual. Mi novio se tumbó en la cama y yo a su lado, lo abracé y nos quedamos dormidos, estábamos algo cansados. Un par de horas más tarde me desperté, mi novio seguía descansando, me levante y me fui a tomar una ducha. Dejé la puerta abierta para poder ver a mi novio desde el baño, e igual, si él se despertaba pudiera observarme. La ducha fue larga, me sentía muy a gusto bajo el chorro de agua, y de cuando en cuando me tocaba mis partes excitándome a mí misma. Me di cuenta que mi novio ya se había despertado y me miraba silencioso, tratando de hacerse el dormido, por lo que seguí su juego e hice como si no me diera cuenta. Tomaba el jabón, y lo pasaba repetidas veces por mis senos, mi abdomen, piernas y abundantemente en mi culito, lo que me hacía suspirar y cerrar los ojos para disfrutar un poco más. Por fin decidí dar por finalizado el baño, me tarde más de media hora ahí dentro. Cuando abrí la puerta de la ducha, que era transparente para tomar mi paño, mi novio me observaba directamente, a lo que le sonreí y le dije.

-Me estaba duchando amor.

-Sí, me di cuenta, perrita… Y creo que más que eso hiciste…

-No amor, nada que tu no me autorizaras, le dije sonriéndole. Me terminé de secar y regrese hasta la cama.

-Que haremos ahora amor?

-Iremos a cenar, me dijo él.

-Quieres que me ponga algo en especial?

-Sí, ya te daré lo que usarás hoy perrita. Se levantó de la cama y se dirigió a mis cosas, sacó de mi maletín un par de sandalias blancas, me los entregó, y dijo.

-Usaras estos zapatos, y… iré a tomar una ducha y buscaré el resto luego… Con eso se levantó y se metió al baño. Yo seguía desnuda, con los zapatos en la mano, así que decidí al menos colocármelos, igual me los tendría que poner. También busque entre mis cosas una cadenilla, la cual me coloque en la cintura, era de plata, muy finita, y hacia juego con el piercing que tengo en el ombligo. Me puse a mirar la TV, hasta que por fin mi novio terminó y salió del baño. Se mudó el primero, y así que estuvo listo regreso a mi maletín a buscar mi indumentaria.

-Te vez hermosa así como estas, pero claro, no te voy a permitir salir desnuda a la calle…

-Lo que tú digas amor, le contesté yo. El siguió buscando entre mis trapos, al final encontró un pareo rosado, me lo pasó, y junto a este había otra pieza de tela del mismo material y color que se usa para tapar las tetas, que también me alcanzó diciéndome:

-Supongo que estas dos van juntas.

-Si amor, son en conjunto. Solamente esto voy a usar?

-Quieres usar algo más? Me preguntó.

-Lo que tú me digas amor.

-Pues entonces colócate eso y veremos que tal. Me puse el pareo, que era ya bastante reducido, la única manera de disimular un poco mi desnudez era hacer el nudo justo al frente, a la altura de pubis, para que mi culo quedara tapado por la tela, y por delante al menos el nudo tapaba, o intentaba tapar mi vagina. En seguida tome la parte superior, y antes de colocármela pregunté:

-Cómo quieres que use la parte superior?

-No lo sé, dijo él, que opciones hay?

-Bueno, puedo colocármelo simplemente amarrado a mi espalda, y mientras le decía me lo colocaba sin amarrármelo para darle una mejor idea, así me quedaba con la parte superior de un bikini strapless, también lo puedo pasar atrás de mi cuello y hacerlo cruzado, o más atrevido sin cruzarlo entre mis pechos, esta última opción era muy sugerente, además, que dependiendo de qué tan ajustado hiciera el nudo a la espalda provocaría que mis senos salieran al aire constantemente, y justamente esa fue la que eligió mi novio.

-Ayúdame con el nudo de la espalda amor, le dije, y con la intención también de hacerle responsable a él de lo ajustado que me lo pondría. Y bueno, no era para menos, sabía que él me lo pondría bastante ajustado, al punto que mis pezones se marcaban perfectamente en la tela, que si bien no era transparente, si era muy finita. Una vez lista, me coloque frente a el y le pregunté:

-Que tal me veo, te parece bien?

-Mmm, me parece muy bien, luces como una autentica perra, baja un poco más nada tu pareo, para que el nudo disimule un poco tu chocho… Hecho esto, ya sentía como mis tetas querían escapar de su encierro, y mi novio igual notó la situación, a lo que dijo.

-Camina hasta la pared y regresas, con las manos atrás. La pared que me señalo estaría a escasos 4 metros de mi lugar, coloqué mis manos atrás y fui caminando hacia la pared, no había llegado hasta ella cuando mi teta izquierda ya mostraba su pezón desnudo fuera de la tela, y justo al darme la vuelta para regresar terminó de salirse totalmente la teta, me sonreí y seguí hasta llegar al sitio inicial, ya con un pecho totalmente desnudo.

-Creo que vas a tener que cuidarte un poco para no dar más espectáculo del que ya de todas formas das perrita. Me dijo.

-Lo que tú me digas amor, haré lo posible para que no sucedan estas cosas. Inmediatamente acomodé mi pecho tras la tela nuevamente. Él se levantó, y de una bolsita saco el plug anal, el cual me entregó sin decirme nada, no había nada que decir, ni nada que preguntar, yo estaba bastante húmeda, así que simplemente lo froté un par de veces entre mis labios y lo llevé a mi ano donde lo introduje con facilidad, no sin soltar un chillido leve, al cual me sonreí igual que mi novio, y el comentó:

-Que fácil entra ese juguetito en tu culo perra.

-Este si amor, pero el tuyo me hace más daño.

-Igual te gusta que te rompa el culo perra.

-Sí, tienes razón, me encanta que me partas en dos. Me terminé de acomodar bien el plug, y acomode luego mi poca vestimenta.

-Estoy lista amor.

-Bien, vamos.

Salimos de la habitación, eran cerca de las ocho de la noche, caminamos por la orilla de la piscina, y como era de esperar, ya Juan estaba atento desde dentro de la recepción a mi paso, había un par de hombres más con él, que igual no perdían detalle de mis pasos, especialmente del movimiento de mis tetas luchando por salir a la libertad, y cada 3 o 4 pasos yo intentando acomodar la tela para que eso no ocurriera. Igual, debía preocuparme por el pareo, pues constantemente sentía como los cachetes de mi culo iban al aire, así que intentaba mantener todo en su lugar. Igual, la oscuridad de la noche era mi principal ayuda, por lo que los mirones de la recepción no pudieron ver más. Seguimos nuestro camino, y llegamos al restaurante del hotel, que estaba al otro lado de la calle, justo al frente del parqueo. Tenía una decoración muy bonita, y era algo romántico, con luces bajas y velas en cada meza, tenía un cierto aire de privacidad, estaba bastante lleno, calculé de primera entrada que más de la mitad de las mezas estaban ocupadas. Observando el sitio entendía perfectamente la razón por la que mi novio me permitía salir con tan poca ropa, la oscuridad del sitio hacia que fuera difícil ver a las personas, por lo que los mirones tendrían bastante dificultad de verme mis partes íntimas si yo tenía cierto cuidado. De pronto escuché un grito, que venía del fondo del restaurante, de una de las mesas.

-Jeka!!!! Jeka!!!

-Volví mi mirada en dirección del grito, que pronunciaba mi nombre, pero no lograba distinguir en la penumbra quien lo decía, hasta que una chica se puso de pie, y se dirigió hacia mí, llamándome nuevamente:

-Jeka!!!

-Andrea!!! Exclame yo. Era una amiga que tenía al menos 3 o 4 años de ver. Me acerqué hasta donde estaba ella y nos abrazamos fuertemente. Al separarnos, sentí como nuevamente mis tetas estaban al aire libre, por lo que me apresuré a componer mis ropas rápidamente por respeto a mi amiga y su acompañante, el cual no perdió detalle alguno. En seguida, se acercó mi novio, quien ya conocía a Andrea, a quien saludó inmediatamente con un beso en su mejilla.

-Que gusto encontrarte por acá amiga, dijo Andrea

-Sí, que bueno verte, le contesté.

-Él es mi novio Carlos, Carlos, ella es mi amiga Jessica, de la que te he hablado tanto, y el su novio, nos presentó ella. Mi novio le saludo estrechándole la mano, y yo me acerqué para darle un beso en la mejilla y al hacerlo sentí nuevamente como una teta se me salía nuevamente. Otra vez me apresuré a taparme, y con cierta vergüenza ya, pues no es lo mismo exhibirme frente a desconocidos que frente a una vieja amiga con su pareja. Aun así, fue Andrea la que rompió el hielo nuevamente:

-Jess, como que no cambias ehhh!!! Me dijo obviamente al ver que iba prácticamente desnuda. Yo me sentí avergonzada, y de seguro se me subieron los colores al rostro, igual era cierto y tenía que contestar algo.

-Pues, que te diré Andre, ya vez, soy la misma de siempre, le dije con un tono bajo como intentando cambiar el tema. Sin embargo, sentía que no funcionaria, por lo que, a pesar de no verla hacia mucho quería desaparecer en ese momento de ahí, cosa que era imposible, y aun peor, se complicaría más la situación con lo que me dijo Andre en seguida.

-Por qué no se sientan con nosotros a cenar, acabamos de llegar, así podremos platicar bastante!!! Yo me quedé fría por un instante, y fue mi novio quien tuvo que contestar:

-No quisiéramos molestarlos… dijo el, pero Andrea le interrumpió inmediatamente:

-Me molestaría si no aceptan, tengo mucho tiempo de no ver a mi amiguita, me gustaría platicar con ella.

-Está bien, contesté yo, aceptamos tu invitación. Dicho esto, tomamos lugar en la mesa, yo al lado de Andre, y los chicos uno en cada extremo. Al momento vino el mesero y tomo nuestra orden. Al retirarse este Andre me empezó a comentar de forma un poco más privada, intentando que ni su novio ni el mío escucharan:

-El mesero, así como la mayoría acá no apartan la mirada de tus tetas cabrona.

-Ja ja ja, será?? Le dije yo con una sonrisa de inocencia.

-Igual siempre has causado estas situaciones, tú y tus vestimentas!!! Andrea me conocía muy bien, tenemos al menos 10 o 11 años de amistad, y en un tiempo vivíamos prácticamente juntas, por lo que me conoce más que bien. Ella es una chica hermosa, morena, casi tan alta como yo, delgada y con una cara de princesa, eso sí, mas recatadita, aunque tampoco es una monja. Ese día llevaba unos short de mezclilla, bastante cortos y una blusita de tirantes roja, que evidenciaba la ausencia de sostén.

-Iré al lavatorio, les dije yo a todos.

-Te acompaño, igual quiero lavarme las manos antes de cenar. Nos levantamos las dos y nos dirigimos a los servicios. Yo iba tratando de evitar que mis ropas dejaran ver más de la cuenta, lo cual Andre notó, y al entrar a los servicios y tras comprobar que no había nadie más me dijo:

-No andas nada cierto? Me dijo ella refiriéndose a la ausencia de la ropa interior.

-Se me ve algo? Pregunté yo.

-Pues, no es que te haya visto la panocha, pero es muy evidente que atrás de ese nudo no hay nada mas.

-Mmm, pues no te equivocas, no ando nada abajo.

-Y la parte de arriba, porque no te la haz puesto cruzada, así no se te salen las tetas tan fácil.

-En realidad eso fue decisión de mi novio, y bueno, tampoco me iba a oponer yo, le dije con una risita.

-La verdad ni me hubiera imaginado que fuera idea de él, juraba que era solo por tu gusto. Claro, ella me conocía muy bien, y sabía lo mucho que me gusta exhibirme descaradamente.

-Bueno, en realidad el me lo dio, y yo le propuse varias formas de colocarme la parte superior, entre esas esta, y fue la que escogió finalmente. Y te soy sincera, no esperaba encontrarme con nadie conocido aquí, igual, ya no voy a colocármelo de otra manera, toca quedarme así. Y bueno, eso que no sabes el resto, le dije con una mirada picara.

-Ah, qué resto? Me pregunto ya intrigada. Sin decirle nada, me di vuelta y me levante el pareo, dejando a su vista el plug anal que tenía metido.

-Si serás puta Jess… como haces para caminar con uno de esos entre tu culo así como nada. No te incomoda?

-La verdad no, a ratos hasta se me olvida, me acuerdo cuando me siento ya que se va mas adentro, pero en realidad no me incomoda. Justo decía esto cuando entro otra mujer a los servicios, y me logró ver todo mi trasero y hasta el plug posiblemente ya que lo tenía justo en dirección a la puerta. Rápido a como pude me recompuse el pareo y me di vuelta. La mujer sin decir nada entró a uno de los servicios, y yo me reí en silencio junto a Andre. Nos lavamos las manos y salimos sin decir nada más para regresar a la mesa. Ya en la mesa, seguimos platicando:

-Y que andan haciendo por acá, donde están hospedados, pregunté yo.

-Estamos tomándonos unos días de descanso, estamos acá mismo, en el hotel, me dijo Andre.

-Noooo… nosotros estamos igual acá, en este hotel, no los había visto hasta ahora.

-Es que llegamos hace un par de horas apenas, nos quedaremos hasta el domingo.

-Que bien, dije yo, nosotros igual estaremos hasta el domingo, estamos en la habitación 13.

-Nosotros estamos en la 11, casi juntos!!! En eso llegó el camarero con los platos, los colocó en la mesa y nos dispusimos a cenar. Yo estaba un poco incomoda, ya que tenía que estar acomodando cada nada mis tetas en mi “sostén”, que hasta con el movimiento de mis manos se desacomodaba. Andre cada vez que estaba a punto de salirse una teta se reía, mientras yo ya estaba realmente incomoda por la situación, principalmente porque me di cuenta que el novio de ella no perdía detalle, y no quería ser la causante de un problema para mi amiga. Finalmente terminamos de cenar, y pensé que sería hora de ir cada quien a su habitación, pero mi amiga no tenía esos mismos planes, y se adelantó a cualquier acontecimiento proponiendo:

-Vamos al bar, así podremos platicar un poco más y pasar un rato agradable. Aunque no tomo bebidas alcohólicas, no tengo ningún problema en ir a bares y pasar ahí con mi novio y amigos, pero debido a la incomodidad que tenía no era algo que quería en ese momento.

-Claro, vamos, escuche a mi novio decir sin titubear. Ya estaba hecho, y yo no había podido decir nada. En mis adentros lo único que pensaba era que nadie me tenía de zorra. En ese momento, Carlos y mi novio se levantaron y fueron a pagar la cuenta, mientras me quedaba sola con Andrea. Aproveché para decirle:

-Andre, sabes que no ando nada, no quiero causarte un problema a ti o a Carlos por eso, y es evidente que tu novio anda su mirada puesta en mis tetas, y si se da cuenta que bajo el pareo no hay nada, pues peor.

-Tranquila amiga, me dijo ella, con verte no te va hacer nada, y yo no voy a hacer bronca con eso, igual te conozco, y sé que no me estas robando a mi novio. Dicho esto, la tranquilidad regresó a mi nuevamente. Para ese momento ya los chicos habían pagada y nos hicieron señas para que les siguiéramos. El para estaba justo al lado del restaurant, así que no teníamos que ir lejos, simplemente cruzar un puerta y listo. Al entrar, vi que en el bar había bastante gente, ya los chicos estaban en una mesita, de esas circulares muy altas, que tienen asientos igualmente altos, sin respaldo, y pegados al piso. Definitivamente esos asientos iban a favorecer a todos los mirones que tendría en el sitio. Ya sin tomarle mucha importancia, caminé con Andrea hasta la mesita, trayecto en el cual todas las miradas se volvieron hacia nosotras, y en los últimos 3 o 4 metros del trayecto ya iba yo con mi pecho derecho al aire, el cual no oculté hasta que llegué a la mesa. Las sillitas tenían una especie de gradita en la parte baja, ya que desde el piso no alcazabas a sentarte. Al sentarme, sentí el frio del metal de la silla en mi trasero desnudo, al mismo tiempo que el plug se metía mas dentro de mi culo, lo que hizo que soltara un pequeño gemido, el cual no pasó desapercibido para Andrea, quien me dijo inmediatamente:

-Como que te hiciste daño amiga! Con una voz algo burlona y cómica!

-Es que el asiento está frio, me defendí.

-No creo que fuera eso solamente, me retó ella.

-No, lo otro es más bien agradable, le dije yo ya con cierto descaro. Andrea solo pudo sonreírse con esa respuesta mía, que quizás no esperaba mi descaro tan pronto. Pidieron la primera ronda de cervezas, mientras yo pedí un refresco para mí. El ambiente del bar era agradable, en ese momento había música de los Creedence, como puesta a mi gusto, el sitio era bastante más iluminado que el restaurante, lo cual provocaba que las miradas estuvieran más concentradas sobre mí especialmente. Empezamos a hablar de muchas cosas, hasta que Andrea y Carlos salieron a bailar un rato. Yo no soy muy aficionada al baile, y mi novio lo sabe, aunque tampoco tengo problemas, a lo que mi novio me preguntó:

-Quieres bailar un poco?

-Si tú quieres amor, con gusto iré con tigo.

-Bueno, vamos entonces, dale gusto a la clientela, me dijo malicioso y retador. Nos levantamos y fuimos hasta la pista de baile, era relativamente pequeña, y ya estaba mi amiga ahí, habría campo quizás para unas 2 parejas más antes de estar muy apretados todos. La música seguía siendo la misma, Creedence, como para un baile sexy muy suave. Me coloque de espaldas a mi novio y empecé a bailar muy suave, colocando mi culo prácticamente en su paquete, y empecé a restregarle el trasero suavemente, tocando con mis manos mis tetas sobre la fina telita que aun las cubría. Empecé a sentir como el pareo se me empezó a bajar un poco, dejando mi culo más descubierto aun, cosa que mi novio notó, me empezó a tocar el culito y se acercó a mi oído, donde después de varios besos me dijo:

-Como que quieres hacer un striptease aquí mismo.

-Te parece que lo haga, le dije yo un poco retadora.

-Lo harías perrita?

Tu qué crees, le dije yo en el mismo tono retador.

Mejor no digo nada más, solo intenta no quedar desnuda aquí, me dijo ya un poco más convencido de que si seguía, yo terminaría sin más que los zapatos ahí mismo. Me reí del asunto, y seguí con mi baile, en seguida me di vuelta hacia él, sin arreglarme aun el pareo, el cual ya dejaba ver casi la mitad superior de mi trasero. Coloqué mis manos sobre sus hombros, y seguí moviéndome muy sensualmente, con movimientos circulares de mi cadera, provocando una sensación como que el pareo caería al suelo en cualquier momento. Al poco rato de esto, sentí como efectivamente el pareo empezaba a bajar lentamente, a lo que reaccioné abriendo un poco mis piernas para que al menos no fuera a caer al piso, y justo a tiempo hice eso porque en ese momento terminó de caer el pareo, dejando mi culo totalmente desnudo, yo delicadamente lo subí nuevamente hasta su sitio inicial, sin mirar atrás, pero estaba segura que todos los chicos del bar estaban muy pendientes de la situación, cosa que mi novio confirmó con unas palabras a mi oído:

-Te gusta ser tan puta verdad.

-Porque lo dices amor, estoy aquí con tigo, le dije con tono inocente.

-Sí, tu estas aquí con migo, pero por poco tu pareo va a dar al suelo.

-Ja ja ja, pero si tú mismo me has dicho que le dé un espectáculo a la clientela, eso he hecho.

-Y tus tetas están ya desnudas también.

-Sí, pero esas me las estás viendo solo tú por ahora, aunque si quieres me doy vuelta y volvemos a la posición inicial, le dije nuevamente retadora.

-No, quédate así mejor, ya con la vista de tu culo es suficiente por ahora. Bailamos un rato más, mi novio colocó su mano sobre mis trasero, así impedía que el pareo bajara, y se juntó un poco más con migo, tapando con su cuerpo mis tetas. Antes de regresar a la mesa, el mismo coloco mis tetas tras la telita, a lo que le dije:

-Estas seguro que están bien?

-Me parece que sí, o me equivoco?

-No lo sé, por eso pregunto, no me pienso acomodar de nuevo la ropa, dije maliciosa.

-Entonces es imposible que quede bien, ya que en unos pasos tendrás de nuevo tus tetas al aire. Me sonreí como dándole la razón, y en efecto fue así, no habíamos salido de la pista y ya tenía nuevamente mi teta derecha otra vez desnuda. Observé a la gente, y prácticamente todo el bar estaba concentrado en mis tetas, especialmente la derecha, cosa que me hizo reaccionar e inconscientemente me la tapé con una mano, mientras con la otra colocaba la tela sobre ella. Nos volvimos a sentar en nuestros sitios, inmediatamente vi la pista y ya mi amiga venia también de regreso con su novio, se sentó a su lugar y me dijo ya sin tapujos:

-No cambias Jess, sigues siendo la misma exhibicionista de siempre.

-Cómo crees, le dije yo, ahora más!!! Le dije riendo un poco. Pedimos otra ronda de cervezas y refresco, y seguimos platicando y riendo por un rato más. A eso de las 11 de la noche, decidimos que era hora de retirarnos. Los chicos nuevamente se levantaron para ir a pagar las cuentas, mientras yo y Andrea nos quedamos un rato en las sillitas, ella me dijo:

-Supongo que como siempre habrá exhibición de salida.

-Te parece que debería hacerla, pregunte inocente.

-Pues no es que me parezca a mí, sino que siempre las has hecho.

-Es cierto eso, dije, y como debería ser en esta ocasión? Solo tetas? O todo?

-Tu eres la experta, no yo.

Bien, le dije, mientras baje mi mano hasta el nudo de mi pareo, lo aflojé un poco, lo suficiente como para que en el momento que me levantara de la silla el pareo callera, Andrea vio mi intención y me dijo:

-Creo que eso es demasiado, mejor quizás si simplemente te levantas, lo desatas y lo amarras nuevamente.

-Ja ja ja, quien es la experta entonces?? Le dije, pero bueno, lo haré como dices. Dicho esto, nos levantamos, yo tenía el nudo del pareo en mis manos, de lo contrario el pareo iría a parar en mis tobillos, siguiendo lo dicho por Andrea, y a la vista de prácticamente todos, desaté el nudo y abrí el pareo, dejando ver toda mi vagina, lo baje un poco como acomodando la parte trasera, y luego volví a cerrar el pareo al frente, para anudarlo nuevamente, tanto mi novio como Carlos estaban mirando atentamente todo el movimiento, mi teta derecha estaba al aire, y no tenía intención de acomodarla, al menos hasta que llegué donde mi novio, quién lo hizo por mi nuevamente. Salimos del bar, y nos dirigimos a las habitaciones, yo caminaba ya sin pensar en mi exhibicionismo, y aunque la noche era oscura, para Carlos no pasaba desapercibido el hecho que mis tetas estaban nuevamente desnudas. Llegamos a la entrada de la habitación de ellos, donde nos despedimos y seguimos nuestro camino, hasta llegar a nuestro cuarto, donde antes de que mi novio pudiera abrir la puerta lo tomé violentamente de su cintura y a como pude lo coloque de espaldas a la puerta, le baje el short desesperadamente y me arrodille frente a el, empezando a hacerle una mamada ahí mismo, fuera de la habitación. Él no se opuso, y en menos de un minuto ya estaba su pene totalmente listo para la acción, sin decirle nada, me levanté, le di la espalda y empecé a tratar de meterme el pene en mi vagina. A esto el reacciono, se inclinó un poco sobre mí y al oído me dijo:

-No te lo has ganado hoy puta, te has portado muy mal. Estas palabras me hicieron desesperar, y sin soltar su pene empecé a forzar meterlo entre mi panochita, pero no lograba acomodarme bien, en ese instante sentí como el plug de mi ano salía, mi novio lo había sacado por completo, e inmediatamente lo acercó a mi boca, yo en mi deseo solo reaccioné a abrir la boca y empezar a saborear mi propio ano, mientras sentí como el miembro de mi novio ahora apuntaba en al hueco que el plug había dejado vacío, y sin tiempo de reacción sentí como empezaba a forzar mi culo con esa tranca enorme. Mis manos fueron a dar a la barandilla que había frente a mí, de la terracita que tenía la habitación, y empecé a gemir mientras sentía como ese tremendo pene se abría campo entre mi estrecho ano. Una vez entró todo, empezó a bombear mi culo, yo no podía evitar los gemidos, los cuales casi se iban convirtiendo en gritos, y aunque la noche era oscura y la entrada de nuestro aposento no estaba iluminado en ese momento, si había suficiente luz como para notar desde la piscina que había una pareja en el lugar, y mis gritos eran evidencia que no estábamos precisamente abriendo la puerta. La situación duro unos 3 o 4 minutos, hasta que mi novio se corrió en mi culo, lapso durante el cual tuve un largo orgasmo. Supuse que mínimo mi amiga y su novio se dieron cuenta de la situación, pero posiblemente algunos vecinos mas también lo hicieron, pues mis gemidos y gritos son normalmente muy fuertes, y esa noche no fue la excepción. Mi novio sacó su tranca de mi culo, y me ordenó limpiársela completamente, cosa que hice sin protestar, aunque no soy la más aficionada a las mamadas, y menos aun cuando la picha sabe a mi culo, la situación no daba para quejas, así que limpié hasta el último centímetro cuadrado de pene de mi novio, mientras él me decía lo puta que era. Hecho esto, entramos a la habitación y caímos en la cama agotados.
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