Erika Garza, el infierno compartido con otras 3 diosas de la lujuria
El detective Ricardo había dejado su auto en el Aeropuerto de Monterrey ya que solo había salido un par de días al DF para unas diligencias de uno de sus tantos trabajos actuales. Lo abordo y activo el GPS que de manera oculta había colocado en la camioneta  Audi de la exquisita y rica Erika Garza, ya quería contactarla para empezarla a chantajear y sobre todo beneficiarse con su escultural y monumental cuerpo de diosa.
A esa hora el tráfico es incesante del Aeropuerto al centro de Monterrey, que es donde tiene su pequeño pero muy bien acondicionado departamento. Casi brinca de gusto cuando después de unos quince minutos de conducción, el indicador le muestra que está cerca de dicha unidad. Se extrañó por el hecho de que estuviera cerca, ya que es una zona que no debiera estar frecuentando la rica hembra y más por el día y la hora.  Agradeciendo su fortuna, se dispuso a seguirla. Unos diez minutos más de conducción fueron suficientes para estar ya cerca de la lujosa unidad. Se sorprendió aún más de que el conductor fuera el anterior Gerente del Zanzíbar a quien conocía sobradamente al ser cliente asiduo y confidente de algunas investigaciones que tenía que  realizar por su trabajo. ¿Qué lo conectaba con Erika Garza? Avispado se propuso seguirlo hasta donde llegará.
Mientras tanto en la afiebrada mente de Felipe que ya pensaba donde dejar la camioneta varada, se maquinaban mil y una cosas, sabía que de esta operación se volvería prácticamente rico, ya no tendría que volver a empezar desde cero, ya tendría una muy buena base para catapulsarse.
En ese momento el demonio le dictaba venganza, venganza hacia las dos mujeres que le habían hecho perder su privilegiada posición como prestanombres del ahora muerto empresario Don José Treviño. Sabía dónde vivían y como se llamaban. Eran unas suculentas y exquisitas hembras, las hermanas Cristina y Gabriela. El relajo que semanas atrás le habían endilgado en su añorado Zanzíbar fue de tal magnitud que hasta su viejo compinche de Cipriano también salió muy raspado. Podría aprovechar esta coyuntura para ver como  vengarse de estas buenísimas viejas. Sabía que debía tener cuidado con Pedro, su ambición por el dinero podría hacerle pensar que él solito podía con lo del secuestro, en ese sentido Cipriano no era tan materialista, sin duda que tendría que invitarlo a su plan. Una razón de ello es para tener una defensa en caso de que se quisiera pasar de listo Pedro y otra para poder desquitarse de las hembras, sobre todo le tenía ganas a Cristina, buenísima la trigueña que se ve fue la que ideo todo el tinglado y que según sus fuentes seguía frecuentando el bar como si fuera la gran estrella. La última noticia que recibió le hablaba de que había tenido otra noche de éxito en su show al lado de una espectacular extranjera pelirroja. Sabía que podía controlar más a Cipriano que a Pedro. Aunque en realidad cada uno de ellos era un tipo de cuidado.
Aparco el auto en una callecita  aparentemente tranquila y semivacía en el llamado Barrio Antiguo que en antaño era un lugar que la gente solía frecuentar, pero con los actos de inseguridad, ahora lucía desolado. Solos unos novios a lo lejos se estaban metiendo en un zaguán un faje de aquellos. Así que ni cuenta se darían. En el extremo unos niños aun con la luz de las farolas jugaban una cascarita. Se bajó para hablarle por celular a Cipriano y ver si lo podía venir a recoger en un Centro Comercial cercano… un auto se acercaba.
En otra colonia muy parecida a esta, cercana a la casa del difunto Rogelio Bautista, en un taller mecánico llamado “Pie Grande”, un taciturno viejo, ya a medios chiles, meditaba y recordaba momento a momento como la desgraciada hermana de su Gabriela le armo el desmadre que la alejo de ella para siempre…Pinche vieja y cabrona de Gaby, bien que me la hicieron, hasta al buey de Felipe lo desgraciaron…como me gustaría desquitarme de ellas. Esa pinche hermanita me la debe, pensaba para sí…
Mientras todo eso pasaba, en otra colonia un poquito más alejada del “Pie Grande”, pero por el mismo rumbo…de patitas al hombro Don Pedro le estaba poniendo una fenomenal copula a una desmadejada Erika que ya solo gemía como ramera en celo, pero sin entregarse por completo con sus palabras, solo había pronunciado las necesarias para dar su reconocimiento tácito al enculamiento. Su cabellera rubia junto con su carita cuya expresión de gozo es imposible de describir se movía de un lado a otra de la sucia cama: ayyyyyyyyyyyyyyyy, hummmmmmmmmmm, yaaaaa sueltammeeee me duelleenenn las manosss y brazoss…..fueron las únicas palabras que prodigo.
Te voy a soltar para que nos agasajemos mamacita chula, pero al primer intento de querer pasarte de lista, te pongo una madriza de aquellas….ehhh cabronnna putaaaa….vocifero el gordo y fuerte macho que se la estaba cogiendo.
La desamarro  pero estando en esa posición, a la mujer le resultaría difícil librarse, amén de que con la salvaje copula que estaba recibiendo no se le había pasado ya por la mente hacer alguna acción, esperaría a terminar.
Ufffffff, hummmmm…Erika suspiro al sentir ya libre sus manos y brazos, no teniendo de otra y sin querer entregarse por completo, estrujar con sus manos las viejas y sucias sabanas de la cama que se hundía al peso de ellos, crujiendo junto con los barrotes de metal golpeando la pared.
Don Pedro la estaba talandrando con todo, Erika ya estaba en el séptimo cielo, pero estaba consciente de que era una violación, por ello no cedía en cuanto hacerle ver al desalmado que prácticamente se las estaba dando con todo.
Mientras la rica rubia estaba siendo empalada….
Ricardo: ¡Qué tal Felipe! ¿Qué haciendo? ¿Quieres un raid?
Felipe a punto  de hacer la llamada por su celular a Cipriano, bajo la guardia un tanto, por ello brinco de susto y extrañado de ver quien le llamaba frente a su cara con familiar tono por su nombre.
¿Qué onda mí Richy? ¿Qué haciendo?
Pues aquí no más, y ¿tu?
Pues nada, vine a visitar a alguien de por aquí, pero ya estoy por ir a ver a otro cuate en su taller está cerca de aquí…se llama “Pie Grande”.
Al detective Ricardo, no le pasó inadvertido el leve nerviosismo que denoto su colega: Anda súbete, yo te llevo allí, de hecho lo conozco.
A Felipe le pareció bien, así le caía al Cipriano y de ahí ponerse de acuerdo para salir rumbo a su casa. Así no perdería el tiempo, ya que estando en el taller le pegaban duro para donde Pedro.
Bueno, okey, déjame marcarle a mi cuate de que le voy a caer. Felipe le marco al taciturno viejo diciéndole que lo visitaría para una buena movida.
Ricardo: Entonces que….¿de que se trata esa movida?
Felipe: Nada, nada,  una cosa de arreglar un carro, mi cuate es mecánico.
Ricardo: Ahhhh….se tratará de la lujosa camioneta que dejaste estacionada atrás.
Felipe: ¿Cuál?….
Ricardo: Vamos, no te pases de listo conmigo, te vi estacionar la Audi…
Felipe: Ahhh, pues si es de un cliente mío
Ricardo: Entonces, ¿Por qué la dejaste estacionada allá? ¿ Por qué no la llevas directo con tu cuate, el mecánico, el tal Cipriano que mencionaste.
Felipe: heeeee , es que el cliente me pidió que esperaría en la camioneta, siendo lo primero que se le ocurrió decir….pendejo, se estaba poniendo nervioso y más que este cabrón de Ricardo si se podía chingar si quería a él, a Cipriano y al Pedro juntos…éste si era un cabrón de miedo. Todos estos sujetos sin entrañas, en el fondo eran simples cobardes, vividores, aprovechados de las circunstancias, sin entrañas.
Ricardo, ya sabedor de su oficio se mascullaba algo truculento en esto, así que decidido lanzo su as de inmediato: Así, que mi protegida Erika Garza te pidió eso…
Felipe casi da un brinco en el asiento del copiloto y más cuando vio la pistola que su acompañante saco y que apuntándole repetía: Haber, pendejo, como esta esto, ¿dónde está la Sra. Erika?
Mira Ricardo, lo que pasa es que…no sé cómo decírtelo…
Espera buey ya llegamos al Pie Grande…Felipe había escogido un lugar para abandonar la Audi de la secuestrada rubia muy cerca del taller de su compinche…craso error.
Bájate con cuidadito.
Toc, toc, toc..¿Si…? la apagada voz de Cipriano se dejó escuchar…
Soy yo, Felipe, abre…
Al abrir la puerta, Ricardo empujo a Felipe y encañono a ambos hombres.
Haber buey, ahora si explícame como si fuera un niño todo esto….jajajaja Oye, este buey fue el pendejo del otro día en el Zanzíbar que fue humillado por la tal Cristina, cabrona vieja que chinga les acomodo a ustedes dos, jajajaja fueron el hazmereir de todos, jajajajajajaja Semejante viejón que se le puso y no se le paraba,, jajajajaja pobre buey…ayy que darl un frasco de viagra…jajaja
Esa cabrona de Cristina se volvió la reina del lugar, jajajajaja miren, miren, que está pasando, ¿Dónde está mi protegida Erika?
Felipe: Mira compadrito, lo que pasa es que un camarada la tiene en mi casa, ese cabrón la secuestro y por eso…vine por mi cuate porque es muy peligroso y pensaba liberarla. Felipe sabía que con el detective Ricardo no se podía andar con jueguitos…ni hablar la suerte de Pedro ya estaba hechada, se lo tendrían que chingar.
Jajajaja, eso ni tú te lo crees, no será que venías por refuerzos…y cuidadito de andar jugando con Erika, juegas con gente de verdadero nivel, su suegro es terrible…heeee, esperen…su celular empezó a sonar…
Rinnnn, rinnnn Siiii, no me digasss….hummmm
Haber,  acaban de encontrar al poderoso José Treviño muerto en su carro. Es el suegro, ¿Qué onda? ¿Qué me dices, Felipe? Es la noticia del momento en todo Monterrey y de México.
Mientras tanto el cerebro de Erika maquinaba y lograba separar sus pensamientos profundos de sus sensaciones y sentimientos, la estaban violando y a pesar de que gozaba, no se entregaba….como carambas había caído en esto…una mentira tras otra, el caer en las garras de su suegro orillo esto…ahora estos sujetos que la secuestraban, sabía que eran de peligro y no dudarían en matarla…De una cosa era consciente, una cosa era gozar, sentir como se la cogían y otra muy distinta era aceptarlo tal cual…no era tan pendeja e ilusa como otras mujeres que sin ton ni son se entregan de manera indiscriminada. Esto era el infierno, porque quieres y no quieres.
Yaaaa….me cannnsseee, dejajjjammee montartteee….siiiiiiii? Realmente lo estaba, la posición era incomoda al soportar el peso del otro y haber estado flexionada sobre sí misma.
Jajaja, ya vez bien que querías…tomándola fuertemente de sus muñecas y bajándole las piernas de sus hombros, el gordo hombre se volteó para que ahora la mujer lo cabalgara…todo esto sin salirse de su envainada pucha, demostrando una vez más su fuerza.
Erika estaba gozando a su pesar, así que lentamente se fue metiendo ese viril y erecto miembro para de inmediato pasar a moverse cadenciosamente sobre el sujeto…estaba la suerte a punto de favorecerla con todo, ya que para mayor fuerza al sentir como ese hombre le estaba llegando a lugares recónditos que no había experimentado, se agarró con fuerza de sus dos manos de la cabecera de metal. Ahora la copula ya era totalmente con su consentimiento corporal, era ella misma la que se estaba clavando con todo….hummmmm, ayyyyyyy, pappppaitototooto fueron las primeras palabras de varias que pronunciaría.
Mientras tanto, una vez que Felipe tuvo que explicarle a Ricardo como estaba el asunto, este se ofreció a apoyarles siempre y cuando tuviera tajada económica más grande que la de ellos, los tipos eran inexpertos en esos menesteres, pero no así él…para el sería el 70 % del monto del secuestro y el restante 30 % se lo tendrían que repartir Felipe, Cipriano y Pedro. Aprovecharían aún más el descontrol que seguramente ocasionaría en la familia la súbita muerte del suegro empresario.
Queriendo hacer más grande el asunto en cuanto a lo económico, valentonado ya por contar con el apoyo de un verdadero experto, además de ambicioso como ellos y en su sed de venganza Felipe le propuso involucrar a las hermanas  Cristina y Gabriela…fácil asunto para Ricardo. Así el festín, la orgía de sexo sería completa y el pastel de marmaja a repartir sería mejor. Todos saldrían ganando. Aunque por estas dos hembras claro que pedirían mucho menos dinero, jajaja que la tirada de la piedra fuera de acuerdo al sapo, como dice el refrán popular mexicano. Ellos conocían a las mujeres y ya se les había metido el pingo por completo para armar una orgía en toda la extensión de la palabra.
La idea era ir a casa de Cristina, por el horario tal vez contarían con la suerte de que no estuviera el marido, un tal Pablo que solía trabajar de noche, por eso las salidas nocturnas de esa bella hembra…Ricardo la tenía bien checada también y de ahí jalar a la juvenil y despampanante rubia hermana. Someter a las dos hembras y llevársela para la casa de Felipe. La tenía vigilada porque también se había impresionado de como desenmascaro a Felipe y Cipriano el otro día en el Zanzíbar, aunque no imaginaba que estaba también ligada al desmadre en el mismo lugar con el suegro y la rubia Erika. Esa canija de Cristina se había fácilmente maquinado dos home runs en el mismo lugar. Pero su impresión era mayor por lo suculento de su cuerpo y más por su fuerte eroticismo y sensualidad que proyecto en sus shows ofrecidos. A este cabrón de Ricardo cuando una vieja o algo se le metía entre ceja y ceja, con sus artimañas y su oficio investigaba a fondo.
A tal efecto, Ricardo se las sabía muy bien, así que dejaron su auto en el “Pie Grande” y tomando un taxi se fueron para otro rumbo, en donde la idea era robarse una camioneta y en ella hacer toda la maniobra. En una raída y sucia maleta que le facilito el mecánico Cipriano, coloco varios implementos que saco de su auto. Eran máscaras de luchadores, algunas de ellos, pistolas, navajas, esposas, y cosas de esas. Aunque les aclaro a los otros dos que él guardaría el parque para las pistolas.
A Ricardo le fue fácil llegar a la casa de Cristina, con habilidad inusitada hacerse pasar como un representante de la empresa del marido y ver que solo estaba ella…no tenía aún hijos, a diferencia de su hermana Gabriela, que tenía un niño que más bien parecía mujercita.
La sometió con cierto grado de dificultad, pero al final logro su cometido y la obligo a llamar a la hermana con un pretexto cualquiera para que acudiera de inmediato a la casa. En eso hizo pasar a los otros sujetos, que se admiraron una vez más de la belleza y escultural figura de la desprotegida y temerosa mujer que no sabía quiénes eran los sujetos, ya que los dos entraron con máscaras y por lo que se ve el otro sujeto, el primero que la sometió entro disfrazado ya que también se había colocado otra máscara. Aunque ya razonando con más calma, al tranquilizarse, pensó que las conocían ya que el primer sujeto pidió de inmediato trajera a su hermana, y hasta la conocía de nombre. Cristina estaba en una batita y abajo solo tenía un coqueto conjunto de bikini y brasier, inclusive estaba en liguero. En una parte entre su pierna y cintura logro ocultar un celular.
La hermana no tardó mucho en llegar, a esa hora ya no había tanto tráfico entre las dos colonias en donde habitaban las mujeres. Gabriela llego toda asustada, en una bermuda ceñida que le llegaba un poco más arriba de la mitad de sus poderosos y torneados blancos muslos y una blusita ajustada con generoso escote  que le llegaba al ombliguito. Gabriela, una vez más había superado con mentiras sutiles a su marido Cesar de tener que salir a esa hora de su casa para ir con su hermana Cristina. Con ella ya fue fácil la operación. Muy orondos se dirigieron a la casa de Felipe con esas dos suculentas hembras sometidas en la parte trasera de la camioneta en donde Ricardo y Cipriano se estaban dando un festín metiendo mano como tiburones, como pulpos humanos, mientras Felipe era el que mascullando manejaba hacia su casa. Él se tuvo que quitar la máscara del “Místico” para poder manejar sin levantar sospechas, pero se puso un sombrero y gafas grandes. Atrás sus colegas estaban a sus anchas. La camioneta que eligieron robar lo permitía, además de que como suele ser en las unidades del norte de México, llevaba vidrios polarizados que impedían al externo ver que sucedía dentro. Además llevaba en las ventanillas cortinillas.
Cipriano no podía delatarse ante Gabriela, por lo que con su máscara del “Santo” no hablaba ni un segundo dedicándose a magrear a Cristina, por su parte Ricardo atendía diligentemente, pero sin descuidarse a Gabriela que era la más asustada y no atinaba a adivinar que el otro sujeto que acariciaba toscamente las piernas y nalgas de su hermana no era otro que su viejo valedor y cogedor de Don Cipriano, al que por cierto muy a su pesar extrañaba sobremanera. La recatada forma de ser de Gabriela no le había impulsado aún, a pesar de los intentos de Cristina por buscarse en definitiva un nuevo amante a la altura de su elegancia y distinción y no un palurdo patán, interesado y sin escrúpulos como el tal viejo y cuyo único mérito era saber coger como dios manda. Amén de que en el fondo aún amaba a su esposo Cesar, lo único que le faltaba como a muchas mujeres casadas era ser bien atendida, bien cogida, como debe ser.
Por su parte Cristina aún mantenía su infiel relación con Armando, el amigo de la juventud de Cesar, el marido de su hermana. Pensaba en la primera oportunidad marcarle a su celular, mantenía aún la calma y ya creía adivinar que esos sujetos eran muy conocidos de ella, sin duda alguna eran del Zanzíbar, eran el antiguo Gerente y el viejo amante de su ingenua y candorosa hermana…sin duda buscaban venganza por lo del otro día.
El sujeto que llego a su casa, ahora con una máscara de “Blue Demon”  y que le metía mano a su hermana con total descaro le era también conocido, pero aún no lo asociaba del todo. Por ello guardaba calma, porque sabía los podían someter fácilmente, al ser tan solo unos cobardes en el fondo.
Estaba a punto el universo de juntar diversos egos, intereses, objetivos y anhelos en donde el posible agasajo de sexo y dinero, sería trastocado quizás por uno de sangre y muerte. Otra vez la mano invisible de Dios todo poderoso colocaría a cada quien en su lugar, en su justo contexto, en una lógica en donde ni todo es bueno, ni todo es malo, sino todo lo contrario. Un amasijo de encuentros, de vanidades en donde este tránsito por la vida a veces es de lo más paradójico, pero que al final de cuentas transcurre normal.
¿Cómo puede una bella mujer “enamorarse” de un torvo sujeto? ¿Solo porque es buen amante? Es posible, aunque en otros casos no. ¿Cómo es posible que una hermosa hembra que en su pasado era indiferente al sexo, ahora fuera una desquiciada, que con un solo botón dejara sacar su más lado oscuro?
¿Cómo puede a un sujeto torvo salirle todo bien? En el corto plazo es posible, aunque en el mediano y largo, por lo general no. Es como los políticos o embaucadores de todo el mundo, ¿Será posible que siempre se salgan con la suya? Nadie sabe el fondo de la olla, ni lo que viven, tal vez no son felices del todo y la vida y Dios les cobra de otra manera.
¿Cómo tres mujeres bellas y bien ubicadas en la vida, pueden solo pensar en su sexo? Tal vez por lo que mencionaba Freud, el sexo es un poderoso motor en la vida del ser humano. Al tener aparentemente lo demás controlado, esa poderosa arma se vuelve más necesaria.
Todos estos cuestionamientos ya pasaban en mayor o menor grado por la mente de las tres mujeres, siendo dos de ellas ya madres, una de las misiones más fundamentales en la vida de toda fémina.
Erika ya musitaba palabras cachondas alentada por el placer que le daba ese viejo y feo hombre…ayyyyy cabrrrronnnnnn fuerrrtttetee,, asisisisi, asiisisiissi, siiiiiiiiiiiiiiiiiii, hummmmmmmmm, ppapappaaciiiittooooooo y por las palabras soeces, burlonas que le daba su nuevo enculador.
En eso vio que uno de los barrotes de metal ya estaba muy flojo, sin pensar y más por curiosidad lo tomo de la mano derecha para ver que ya de plano lo tenía en su poder, a través de su pelo ya enmarañado y sudoroso pudo ver que ahora si el gordo estaba por completo descuidado, así que sin dudarlo que le mete un buen golpe con todas sus fuerzas con la barra, que le reventó el oído lanzando un gran chorro de sangre, que le alcanzo a salpicar todos sus senos y vientre. De inmediato le puso otro aún más fuerte mandarriazo a la cara del sujeto que ya descuidado, sorprendido y desmadejado recibió de lleno ese segundo golpe. A ese golpe le siguió otro, otro y otro, ahora ya desenchufada la hembra de ese pene de gloria, siendo presa del cúmulo de todo lo vivido en ese largo día…Don Pedro sangrando de cara y dorso se desmadejo en su cama quedando inmóvil, pero evidentemente respirando.
Rápido la mujer se fue a limpiar la sangre y sobre todo su vagina, no teniendo de otra que ponerse el uniforme de las gloriosas y actualmente alicaídas “Chivas” del Guadalajara, ya que su vestido estaba muy arrugado y no era apto para moverse a plenitud en esta casa para huir. Uno de los detalles que no se ha conocido de la vida de esta mujer es que una de sus extrañas aficiones dada su cultura y posición es precisamente el futbol soccer nacional. Su equipo favorito, obvio son los “Rayados” del Monterrey, pero sabía a detalle que los malos manejos tanto administrativos como de dirección deportiva de ese otro equipo, el más popular de México, lo tenían en ese lastimoso lugar actual. Ese tipo, su dueño, el tal Vergara era un buey en toda la extensión de la palabra para las cosas del futbol.
El uniforme “pirata” de las chivas le quedaba muy estrecho haciéndola lucir ante un pequeño espejo de uno de los despintados muros de esa recamara tal cual si fuera una de las “porristas” o “vedetes” que lucen en posters de cualquiera pared de algún aficionado, pero necesitaba moverse con rapidez.
Destrabo la puerta, para ver de inmediato que el cabrón viejo desmayado había colocado una trampa para que en la puerta principal al entrar alguien se le clavara un gran puñal que estaba colocado en una ingeniosa forma, así mismo al lado de la puerta estaba un bat de beisbol. Seguramente el viejo pensaba apostarse en la puerta y con ello descontar aún más al otro. Lo que hace la ambición desmedida a las personas, pensó Erika, asociando ese pensamiento una vez más a los de su profesor preferido de la Universidad, el Maestro Raymundo. No sabía porque extraña sensación desde que todo se desencadeno en DF, sus pensamientos volaban una y otra vez hacía ese gran ser humano que tuvo como mentor en el Tec de Monterrey y que en su pasado reciente ya ni recordaba.
Ágilmente busco por todo el lugar cuerdas con las cuales amarrar al sujeto de la cama. Procedió diligentemente, ahora sí, aplico todo su entrenamiento para hacer unos amarres que ni el mismo Mago Houdini hubiera podido librar. El sujeto aún no se despertaba de su desmayo, así que también procedió a amarrarle la boca para que no pudiera emitir sonido alguno.
Luego busco las llaves para poder ver si abría la puerta principal pero ahí si no tuvo suerte, sin embargo si encontró su celular. Le marco a Esteban, pero no contesto. Por lo cual, sin dudarlo le marco la señal clave que indicaba que se encontraba en peligro, que había sido secuestrada. De inmediato recibió la indicación en su lujoso y exclusivo celular, un Samsung Galaxy S4, el más avanzado del mundo, de que el equipo de su guardaespaldas personal ya lo había recibido. No quiso marcar al marido, seguramente ya se sabía de la muerte de su padre y no quería enfrentar tal situación con Carlos.
Busco salir del lugar o algún indicio que le indicara donde estaba, pero nada. Los minutos se le hicieron largos, de pronto su celular sonó…era Esteban, le explico lo que pasaba. El profesional le dio algunas indicaciones y le comento que lo más rápido que se imaginaba llegaría a salvar la situación.
Mientras tanto, la hábil Cristina, sin que se dieran cuenta los hombres en la camioneta ya  activa su celular privado que ocultaba muy bien para mandarle un mensaje a su amante Armando, incluso desactivo el sonido. Para tal efecto, lo que hizo fue acomodarse en las piernas de su secuestrador, pararle de plano su glorioso y majestuoso culo al mecánico Cipriano para que este se aplicara en esas carnes de campeonato y gemir ya cachondamente, con lo cual el otro no se dio cuenta cómo maniobraba. Esta Cristina era muy segura de sí misma y por ningún motivo permitiría que estos tipos se salieran con la suya. También sus celulares estaban enlazados para ubicarse en la ciudad. En estas épocas de violencia e inseguridad, los ciudadanos del norte de México han tenido que extremar sus cuidados y tomar providencia ayudándose de cuanta tecnología hubiera. La clase media y alta cuenta en su mayoría con seguros, equipos de vigilancia, más de un celular, protocolos, capacitación, juntas de vecinos, etc.
El celular que le habían quitado a la mujer no era el único que tenía, este otro era el privado para sus “movidas”. La doble vida que llevaba la tenía super controlada. Armando le envió un mensaje mencionándole que no se preocupara, que iría a por ella y su hermana.
En una de las más lujosas residencias de todo San Pedro Garza García, Nuevo León, un pensativo y  desolado Carlos, al lado de su madre, solo contesto con un monosílabo cuando su especializado empleado  Esteban le menciono que su esposa hablo para decirle que la recogiera en el centro de Monterrey, ya que su camioneta se había descompuesto, que salió tarde del evento del Hospital San José. Esteban había decidido al escuchar la narración de Erika de que él solo podría con la fácil situación de su fallido secuestro. A todas luces, se trataba de gente inexperta, como muchos pendejos de la clase baja que se meten a eso, pensando que es fácil. No quería dar más tribulaciones a la familia que ya velaba el cuerpo del empresario que lo contrato. Tío Alberto siguió sigilosamente al joven Esteban que en un apartado de un pasillo exterior discretamente saco su celular.
Esteban hizo una llamada más, con indicaciones que si alguna persona las hubiera escuchado se hubiera dado cuenta  de que se preparaba para un rescate.
Todo esto lo escuchaba el ladino de Tío Alberto, que también era un psicólogo y conocedor de la especie humana. Él también era experto en comunicaciones y tenía aparatos colocados por toda la casa de su sobrina Erika y Carlos, de su cuñado, el muerto Don José Treviño. Esos aparatos ni los más expertos de seguridad los habían podido detectar. Así que se dispuso a seguir a discreción al guardia y ver que estaba pasando en todo esto. Nadie notaría su ausencia, la familia y allegados estaban como en un trance, en donde cada quien estaba sumergido en sus pensamientos y tribulaciones. Era un extraño velorio, poco usual en el país, en donde se suele estar hablando, hasta contando chistes, comiendo y bebiendo. No, aquí no, todo era silencio.
Al mismo tiempo, hacia la casa de Felipe, llegarían los ambiciosos y lujuriosos hombres con las dos suculentas mujeres, Armando, Esteban y el Tío Alberto. ¿Quién llegaría primero, que pasaría?
Los primeros en llegar, fueron los viejos secuestradores y el detective Ricardo, que sabedor de estos menesteres, procedió a tener a las hembras en la camioneta. Ordeno que los otros dos abrieran el portón. Para hacer esto, primero hay que abrir la puerta principal, ya que la de la cochera no tiene acceso en sí.
Igual, Felipe sabía que su compinche Pedro se la jugaría, así que mañosamente al abrir, dejo que Cipriano entrara…entrando este, lo primero que sintió fue un calorcito fuerte en el abdomen y ver como salía sangre de su abultado vientre y luego un batazo que le entró de lleno en la cara trastabillando hasta caer. Su máscara lucia ensangrentada. Felipe entro y logro parar con su brazo el siguiente batazo. Con el impulso sorpresivo al ser dos personas, Erika trastabillo para caer con el obeso cuerpo del otro sujeto que yacía en el piso.
Felipe saco una navaja que tenía oculta y sometió a Erika. Ricardo vio todo esto. Así que al ver que no había nadie en la calle, arriesgo para apuntar discretamente a las dos hembras para que se bajaran.
En ese momento Cristina lo recordó, había escuchado varias conversaciones acerca de él en el bar Zanzíbar, no dudo de que las fuera a matar en ese instante, así que viendo que ya solo eran dos sujetos y una mujer más las que estaban en la casa, obedeció jalando incluso a la temblorosa Gaby.
Ya dentro, Cristina con asombro vio que la otra mujer con el minúsculo uniforme de las Chivas era su recién conocida Erika Garza. El otro viejo seguía en el piso con leves movimientos, el madrazo fue durísimo y bien colocado.
Aún no se reponían, cuando el timbre sonó, brincando todos. Ricardo con la mirada le indico a Felipe que fuera a ver quién tocaba.
Siiii?  Una voz de niño se escuchó…Dice mi papa que vive más adelante que tiene que salir ya que unos chavos se están robando nuestras llantas y luego van a ir sobre la de ustedes, tiene miedo y sabe que usted es una persona muy valiente…que los asuste, no importa que se pierdan nuestras llantas.
Esto avispo a Ricardo que ya no estaba tan seguro, otra vez con los ojos le indico a Felipe que se asomara.
Felipe se asomó con cuidado, recibiendo de lleno un fuerte golpe experto de arte marcial que lo logro derrumbar, Armando había llegado, asestando un buen primer ataque, una de sus habilidades es imitar voces, la del niño le había salido de maravillas, pero en su apresuramiento, entro a la estancia para ser apuntado por Ricardo que tenía ahora encañonado a las tres mujeres y a él.
Ricardo: Muy bien palomitas y palomo, pegaditos si no me los quiebro. Con cuidado cerró la puerta, empujando a Felipe que yacía ahora junto a Cipriano, pegándoles levemente con el pie para ver si reaccionaban. A ver, tú, dirigiéndose a la rubia Erika, amarra a estas viejas y al cabrón este con esas cuerdas que están ahí…eran las que habían sobrado, de las que ocupo para amarrar a Pedro, que ya estaba despierto para descubrir que había sido sometido.
Erika procedió pero sin hacer un amarre fuerte en Gabriela, guiñándole a ella y a los otros dos. Esa voz se le hizo conocida.
Ricardo: no me hagas enojar culona, dándole un fuerte manotazo en su casi desnuda nalga por el shorcito que tenía, haz bien los amarres.
Erika, descubierta empezó pero lentamente. Esa voz era la del hombre del Zanzíbar que fue el premiado. Sin duda alguna.
Cristina ya analizaba con calma  la situación, así que muy segura empezó a hablar: Ya sé quiénes son ustedes…son el antiguo Gerente del Bar Zanzíbar, tu eres un detective privado al que le dicen Richard o Richy, el otro es un….
Ricardo: ya, mamita, ya sabes y ¿qué?  Nada te va a servir, le cruzo la cara de una bofetada y ya no le dejo terminar. Yo sé más cosas de ti que te pueden destruir, pero en su momento lo platicamos. Tu esposo se llama Pablo y nada sabe de tu doble vida, así que cálmate reinita.
Afuera de la casa ya estaba Esteban que analizaba la situación al ver una camioneta que inspeccionaba con esmero. Emitió una señal de su celular para ver cuál era la situación dentro. Si no recibía respuesta, sin duda, algo pasaba. Tío Alberto, estaba como a dos cuadras. Ya lo había localizado.
Erika vio cómo su celular emitía la luz violeta que indicaba que Esteban había llegado. Sus protocolos de seguridad son muy detallados.
AL zorro de Ricardo no le paso de largo ello, por lo cual la apresuro y con gritos ya buscaba que sus dos tirados colegas se aprestarán. Todo se estaba complicando.
Como pudo Felipe fue el que se medio enderezo. Ricardo le pido que tomara una de las pistolas del maletín y le paso un cargador. Ya más recompuesto, eran ahora Ricardo y Felipe quienes encañonaban a las dos mujeres ya amarradas.
De pronto la puerta fue proyectada hacia adentro con una leve explosión que incluso no hizo mucho ruido. El humo era espeso y no dejaba ver, se oyeron varios disparos y los gritos de las tres mujeres e incluso se escucharon voces masculinas gritando de dolor.
Cuando el humo se disipo, después de que esos angustiantes minutos eternos terminaron, lo primero que Erika, Gabriela y Cristina vieron, fue que eran ellas las únicas personas en pie y demasiada sangre en el piso.
Afuera ya estaba Tío Alberto que apresurado al escuchar balazos llego lo más rápido que pudo. Se dirigió sin meditar hacia la derrumbada puerta.
Erika desamarro como pudo a las otras dos mujeres. Cristina se dirigió a Armando que caído, dejaba ver que tenía un balazo en el hombro izquierdo. Erika hizo lo propio para con su empleado Esteban y ver que en esa acción temeraria había recibido un balazo en la sien y otro en el brazo, pero también vivo.
En eso estaban cuando una vez más fueron encañonados por Ricardo que era el que había salido bien librado de todo esto. Felipe también tenía sangre en una de sus manos y estaba medio de pie ya.
Tío Alberto fue recibido por un golpe de Ricardo que de inmediato lo descontó. A lo lejos se escuchaban patrullas. Ya se había desmadrado todo.
Ricardo: rápido busca a tu otro compinche y ayuda a levantarse al Cipriano que ya medio se despertaba.
Al escuchar Gabriela, sin saber porque corrió hacia el gordo sujeto y le quito la máscara casi gritando al ver quien era.
Hola…culona, mamita…mira lo que me haces hacer…
Felipe ya sacaba todo maltrecho a Pedro. Sabía que en estos casos no se podía andar perdiendo el tiempo.
Ricardo: Muy bien, todos afuera y tú elimina todo rastro de tu nombre aquí…
Felipe: Pierde cuidado, el contrato de renta está bajo otro nombre.
Ricardo: Ustedes dos, jalen con las tres viejas…vámonos pero a la de ya….
Quedaron en la estancia el desmayado Tío Alberto y los heridos Armando y Esteban.
Ahora sí, tanto Erika como Cristina no llevaban nada consigo ya que Ricardo las reviso a fondo. Gabriela en si no llevaba nada de cuidado.
Una vez en la camioneta, quitándose ya las máscaras los que las tenían, no tenía caso seguir, ya habían sido identificados por la trigueña Cristina, Ricardo maquinando a mil, le pidió a Felipe hiciera la llamada del rescate, le paso un celular de muchos que había en la maleta. Tenían que buscar un lugar para esconderse a plenitud. ¿Dónde coños podremos ir?
Felipe obedeció poniendo al tanto al marido de Erika, después se haría la de las otras dos mujeres.
Cipriano y Pedro no podían hablar ni intervenir, ya que evidentemente estaban seriamente heridos y lastimados. Su labor solo era encañonar a las mujeres.
Ricardo: ¡Ya!…Ahora que estemos seguros, los curo…no chillen, pinches maricas.
Fue Felipe el que dio la aparentemente brillante idea: Hace unas semanas atrás Don José Treviño cerró el Zanzíbar. La última noche fue cuando esta cabrona hizo su show junto a una pelirroja extranjera. Con lo de su muerte, es un lugar que su familia nunca sabrá que es de su propiedad. Je, je, je, quedo por decir sin dueño.  Por lo tanto nadie se acercará por ahí…que mejor que estar en ese sitio. Tal cual si fuera un caballo de Troya.
Las tres mujeres con escalofríos recordaron situaciones vividas en ese lugar. Las tres lo conocían de sobra y nunca en sus remotos sueños, al menos Erika y Gabriela pensarían que pudieran regresar.
Belcebú jugo a favor de los torvos sujetos ya que hasta eso, no tardarían en llegar.
Lo que no contaban es que  Esteban ya curándose a sí mismo y recuperado,  jalándose al Tío Alberto y a Armando, al cual le aplico un buen torniquete  estaban ya  listos para salir en su búsqueda y sobre todo porque al inspeccionar la camioneta le coloco un dispositivo de seguimiento. Esteban había calculado bien su jugada, pero fue Armando el que la rego, ya que sin saberlo fue el que le disparo…pero en fin, ya estaban prestos a seguir en el rescate, con la salvedad de que Esteban ya activaba otro código de seguridad para solicitar refuerzos.
Armando actuó temerariamente tal vez confiado de que en la ocasión que conoció a Cristina en el Zanzíbar su actitud fue muy valiente, atrevida y luego cuando la repitieron al rescatar a la millonaria Erika Garza de Treviño.
Eso era lo que transcurría. Sin embargo, en esta ocasión no sería tan fácil para Esteban…ya que Ricardo sabía muy bien su negocio…así que llegando a una esquina freno de inmediato e hizo dos llamadas que los demás no entendieron…a los pocos minutos, de pronto llegaron dos taxis Nissan que aparentemente salieron de la nada…
Ricardo: jálenle todos para los carros…las viejas en uno solo y tú Cipriano vas a manejar. Felipe y Pedro váyanse en el otro. Otro  sujeto se subió con ellos…llevaba una bata blanca, era un Doctor que trabajaba para el crimen organizado. Ricardo se las sabía del todo…los curaría en el trayecto. Todavía restaba un poco de tiempo para llegar a la zona roja de Monterrey que se encontraba en otro extremo. Tiempo necesario para curarlos. Cipriano si tenía una herida en un costado de su abdomen, producto del cuchillo que se le enterró, pero nada de cuidado, unos puntos de sutura y antibióticos, así como limpieza era todo lo que requería. Por su parte Pedro, no requería de sutura, pero sí de vendajes en las partes contusionadas de su oreja, cara y torso.
Esteban se maldijo, la señal los condujo a una calle en donde la camioneta lucia abandonada. El rescate se había vuelto una encrucijada.
Ricardo: Doctorcito llévate los taxis, ya sabes, todavía me debes dos…así que acuérdate…
Entraron todos al Zanzíbar, una vez que Felipe sin necesidad de nada, ya que uso un juego de llaves que tenía.
Ricardo: Muy bien, jajaja ya ven tuve que componer la plana. Haber quien jija de su chingada madre fue la que avispo a aquellos pendejetes, dirigiéndose amenazante a las tres mujeres que veían sus posibilidades de rescate ya minimizadas a cero.
De pronto se volvió y le puso un bofetadón a Pedro: Pendejo, como fue que una vieja te sometió, el pobre ya lucía un vendaje en su rostro y en la parte media de su torso, esto va para todos, no estamos jugando aquí, lo que nos estamos jugando es más allá de unos días de sexo y festín con estas viejotas, es la vida misma, he bueyes, pinches inexpertos…quieren lana, pues va a costar, así que de ahora en adelante ni un solo error, ya que yo mismo los mando al infierno, oyeron pendejos, para darle otro madrazo, pero ahora a Felipe….queda claro, aquí el jefe soy yo…
Volviéndose a las ahora si asustadas, por lo inédito del hecho (yo creo que cualquier persona ante un secuestro no sabe actuar, por más entrenamiento que haya recibido): Ustedes, cuidadito y se quieran pasar de listas, además a ti  y a ti, señalando a Erika y a Cristina, les tengo buenas noticias, pero eso será en privado, jejeje…ándele, váyanse a asear y vístanse como putas, que eso es lo que son, unas pinches putas que en este putero se van a comportar como eso, como putas…tu Felipe llévalas a los vestuarios que ya debe empezar la primera función…ustedes, o se recuperan ya o quedan fuera de la fiestecita, ándele vaya a ayudar al otro cabrón y tú vas hacer las otras llamadas….jejejeje y Felipe, que se vistan como verdaderas pirujas…
Una vez que hicieron las llamadas a los pobres concuños de Pablo y Cesar que todos asustados y azorados recibieron el impacto del secuestro, dándose a la de ya buscar reunir la cantidad de dinero solicitada. Les costaría trabajo reunirlas, pero de que lo harían, lo harían.
Carlos Treviño por su parte ya estaba notificado por Esteban y Tío Alberto, la jauría por rescatar de manera discreta eso sí, se desataba ya. La cantidad solicitada no era problema, pero se sabe que en estos casos, las negociaciones pueden durar meses, inclusive años. Mientras no encuentren a los secuestrados el proceso sigue abierto. La presencia de muchos soplones y traidores tanto en el crimen como en la policía misma, hace que esos eventos se den de esa manera. Por lo tanto, tal vez el confinamiento de Erika que acarreaba el de las otras dos diosas del amor sería para largo.
En algunos casos, la víctima llega sana y salva, eso sí lo más probable mancillada, tal cual el caso de las hermanas de la actriz mexicana Thalia; pero en otros caso no es así, tal cual la muerte del hijo del empresario de tiendas deportivas Martí y del exdirigente deportivo Nelson Vargas. Acuérdense del famoso: ¡Si no pueden, renuncien! Que lanzo el enojado empresario Martí al gobierno de Felipe Calderón.
Las hermosas mujeres secuestradas estaban en una especie de vestidor como en el de los estadios, que tienen regaderas comunes. Se bañaban ya, el agua caliente mitigaba sus nervios crispados…su conversación no podía estar exenta de dudas. Era el área de limpieza destinada a las teiboleras del otrora antro. Las mujeres no podían evitar en su innata competencia femenina comparar sus desnudos cuerpos, encontrando que simplemente no existía diferencia alguna en cuanto a la calidad de sus figuras, de sus carnes firmes. Las diferencias de edades, Erika de 33, Cristina de 29 y Gabriela de 27 no se notaba. Eran unas diosas del amor tomando su ducha juntas, como si estuvieran en un gimnasio, solo que estaban contra su voluntad y muy alteradas.
Cristina: Pinche Richard, todos aquí sabían que es un cabrón de primera. Esta super contactado con lo peor del país…no podemos jugar con él, oye gacha, se ve que me tiene “agarrada” con información para mi Pablito…no puedo permitir eso…y a ¿tí?
Erika estaba impactada, ya que antes de entrar a bañarse, el sujeto solo le enseño las tarjetitas que recibía cada vez que le llegaba un arreglo floral y esa foto en donde siendo enculada en un cuarto de Hotel céntrico de Monterrey por su “amiga” Natalia volvía el rostro…entonces, entonces, su suegro no era el….Carajo…una vez su compleja vida sexual le hacía estar en todo este enredo…Solo atino a casi musitar…siiii también me tiene bien “agarrada”….es un cabrón, en un tonito como si no se lo creyera aún y azorada del todo.
Gabriela, solo suspirando alcanzo a intervenir: Pero y Don Cipriano, ¿qué hace aquí?  Sé que tenía deudas, pero porque esta con esos sujetos…ella sí, no conocía de nada a Ricardo y a Pedro lo conocía de vista. Era un sujeto que a veces acompañaba a su joven vecina Evelin. Solo a Felipe si lo conoció como el dueño de este lugar, pero nunca supo que el vejete de Cipriano la otra noche tenía la intención de “venderla” a ese sujeto en saldo a sus deudas con él…pero con la intervención de la hermana todo se trastoco.
Cristina le contesto: Ayy hermanita, no te conté todo lo del otro día, porque deje que te “liberaras” con tu “cliente”, esa “experiencia” fue demasiado fuerte para ti, hacer el sexo delante de toda la gente, ufff hermanita de acordarme se me pone la piel chinita, en el fondo tal vez si somos putas, porque esa vez…ufff…tú estabas que lanzabas fuego. Pero ese viejo de Cipriano te vendería con el tal Felipe, ya que tenía sus deudas con él…no seas tan ingenua, ese cabrón lo único que te enseño fue a coger como se debe….pero es un mal tipo, igual que los otros, pero el de temer es Richy, ese si se dedica a chingar a quien se deje. ¿Te acuerdas Erika? Tú también te luciste.
Una vez que se bañaron las mujeres sabían que tenían que obedecer, se dirigieron al amplio closet que tenía un sinfín de ropa, aunque toda era de puta, de vedete, de cabaretera, de teibolera…sin más y en un extraño silencio las tres desnudas mujeres empezaron cada una a elegir su atuendo. No había de donde sacar al menos verse no tan así, como una suripanta, todas las piezas dejaban ver su anatomía haciéndola lucir con todo, ya que empezaron a probarse como toda buena mujer diversas opciones de vestimenta.
Mientras tanto, reunidos los cuatro incipientes secuestradores se ponían de acuerdo, abriendo aparentemente ya todas sus cartas.
Ricardo: miren ya se complicó esto, lo más seguro es que van a buscarnos como “locos” por mar y tierra. En este lugar le doy a lo sumo dos o tres días.  En el fondo ya no albergo esperanzas de salir bien librados de esto, tal vez el dinero de las dos viejas si se pueda tener, pero la tajada principal ya se nos cebó…estamos jugando con el poder verdadero en México y ahí si no nos podemos meter, hasta el pinche Peña Nieto va estar enterado de esto, pero el de temer es el esposo al desatar a lo peorcito que existe en el país…Vamos a necesitar ayuda de alguien de afuera para la lana de las otras dos…ya ni modo, nos tendremos que dividir a partes iguales. Tengo información de cómo Erika y Cristina se tendrán que dejar de todo a todo y no hacernos nada saliendo de esta. No pondrán en peligro sus matrimonios, ni su doble vida, eso está claro y es nuestra única verdadera carta contra ellas, lo demás, lo del secuestro, créanlo ya no cuenta, se chingo feo esto. Conozco a su guardaespaldas y créanlo es el mismo diablo y está muy conectado con puro gallo fuerte. Si nos agarran no nos la vamos a acabar.
Tú, Cipriano, ¿puedes o tienes evidencia contra la otra viejota? Había captado que esa otra mujer estuvo ligado a este.
Cipriano: Pues sí, tengo manera también de mandar al demonio su matrimonio e incluso de traumar a su hijito de por vida. A lo mejor hasta con eso, se vuelve ya marica desde ahora. Al fin de cuentas parece una niñita más que un hombrecito.
Jejejejejm los otros tipos solo se rieron como lunáticos.
Pues bien, no habrá de otra, nos las agasajamos, mientras vea yo como está el negocio afuera con la búsqueda y las tendremos que liberar aquí mismo y nosotros pelarnos de aquí. De llamar al empresario ya nada, no podemos andar jugando con ellos, si queremos salir bien librados de esto y no tener que huir hasta del país, solo los grandes carteles o grupos bien planeados pueden hacer este tipo de negociaciones, nosotros la neta no….entienden cabrones. Debemos estar bien unidos, nada de pendejadas de querer sacar partido cada quien, estas viejas no tan fácil las vamos a tener, tendremos que empedarlas o drogarlas o algo así. Cada quien podrá gozar a cada una, a placer y si queremos darle entre todos a cada una, pues también. Por ese lado no debe haber pedo.
Pedro que es muy ambicioso todavía intento disuadirlos, pero los otros no se la quisieron jugar.
Incluso Felipe le comento a Cipriano: Mira con esto ya que quede todo saldado, al fin de cuentas no era mi deuda, era la del difuntito…mejor salir con lana y con vida que nada.
Ricardo: Eso es lo que complica, nos pueden relacionar con esa extraña muerte. Felipe y Pedro, en ese instante, casi al unísono: Es cierto, mejor que ahí muera, al fin sacaremos una buena lana y nos cogeremos a estos mujerones, eso sí lo bailado nadie nos lo va a quitar, ay que armar una orgia y aquelarre de poca madre.
Ricardo: “Bien, bien, bien”  imitando al famoso luchador lagunero “Dr. Wagner”, yo no puedo meter a nadie de afuera, porque corro el riesgo de que me chinguen, tiene que ser alguien muy limpio, ingenuo que nos sirva de “mula” para traer la lana y que incluso nos de una mano aquí…necesitaremos alguien que pueda salir y entrar sin levantar sospechas, de preferencia una vieja, ya que estarán buscando a alguien de nuestras características. Entienden, que terminando esto, se deberán “perder” por un buen tiempo, ¿he? ¿Tienen candidatas? Tiene que ser alguien a quien también tengan “amarrado” por alguna cuestión para que la podamos manipular a placer.
Cipriano: No pues esta mi sobrina, pero ya no quiero pedos con mi familia, con esta lana ya es seguro que mejor me largue de aquí para el otro lado. Esta el Chango, que es mi ayudante, pero es muy buey.
Felipe: No pues menos yo, quede bien quemado con todo este desmadre que me provoco perder esta chamba, me costó trabajo entrar al hospital, albergaba esperanzas de acercarme a Don José, pero muerto este, tal vez solo me quede la opción de pedirle ayuda a su cuñado, el Sr Alberto que ya sé que me metería de guardia en Le Barón, el mejor putero de super lujo de todo el país. Tal vez me convenga guardarme un buen rato en ese lugar y empezar desde abajo, ni pedo, pero con lana.
Pedro: Jajaja no se preocupen yo tengo una viejota igual de buenota que esas otras tres putonas que manejo a mi antojo, así ya también serían cuatro viejas y nosotros cuatro. Así nos rolamos a todas las viejas, tú me prestas a la tuya y yo a la mía y todos vs todos….jajajaja buen desmadre que se va armar. Igual, esta Evelin que es mi quelite, me la puedo chingar con su familia, la tengo bien cogida con varias evidencias.
Bien, bien, bien…volvió a musitar Ricardo como si fuera el “Dr. Wagner”…vamos organizando esto mejor, ya ven cabroncitos, todo se puede componer, nada más debemos cuidarnos. Déjenme hablar a solas con Cristina y Erika, tú Cipriano habla con tu mujer Gabriela y tu Pedro jálate de inmediato a esa morra. Nos juntamos a ver como reaccionaron las potrancas y que les parece que empiezan con un show privado para nosotros, ¿he?
Ricardo: Otra cosa, me quiero chingar primero a Erika, de acuerdo bueyes? Ya le traigo muchas ganas
Felipe: Yo quiero joderme a  Cristina, esa vieja me la paga.
Pedro: Bueno, Don Cipriano creo que nos toca intercambiar mi cuate, para variar no? Ya verás que te vas quedar con el ojo cuadrado cuando veas a Evelin. No le pide nada a esas hembras. Seguro que serás su segundo hombre. Gabriela esta que se cae de buena, vas a ver que te la voy a dejar bien calibradita.
Cipriano que también es un lujurioso de primera acepto de inmediato: Ja, pues tú serás también casi el segundo de mi Gaby, ya que su maridito no cuenta. Bueno, bueno, pero yo quiero acostarme con todas, para que vean que soy cuate les presto a mi Gabriela y me la dejan al último para que le recuerde que yo soy su verdadero macho, a ver de qué cuero salen más correas.
Ricardo: a poco, a poco, una apuesta bueyes, a ver quién se culea mejor a su vieja.
Pedro: jajaja no saben con quien se meten, me los voy a fregar a todos…soy una verga en esto de culear.
Felipe: va pendejos, apostemos un 10 % de cada uno, sobre el valor de la recompensa. Que les parece…que sean las mismas viejas quienes decidan quien se las cogió mejor…¿no se rajan, culeros?.
Ricardo ya escribía en una hoja de libreta, haciendo una matriz:
COGEDOR/MUJER
Erika
Cristina
Gabriela
Evelin
Ricardo
Felipe
Pedro
Cipriano
Miren bueyes, aquí cada vieja después del acostón pondrá una calificación del 1 al 10, jajaja solo debe haber un ganador.
Cipriano: Oigan y si escogemos que vieja fue la que mejor culeo…Solo para picarles el orgullo y pues le daremos un premio como la mejor vieja del Zanzíbar.
Ya Felipe traía botellas de licor, refrescos , hielo…el lugar se había quedado tal cual, Don José pensaba reabrirlo, inclusive en sus oscuros pensamientos pensaba poner a trabajar a su nuera en venganza por todo lo que le había hecho pasar…ufff, todo quedo en pensamientos, ya no era nadie en esta vida.
Ricardo: Bueno vamos a cenar primero, no queremos que estas mujeres se nos debiliten, vamos a prepararles algo, al fin, que vean que no somos tan culeros, yo sé lo que les digo, con lo que voy a platicar con ellas, solitas van aflojar las nalgas, sin que las presionemos, eso si hay que ponerles un poco de alcohol en su sangre para que no se nos agüiten.
Mientras eso pasaba, en el vestuario las mujeres indecisas no atinaban a seleccionar algo, todo lo que se habían probado en definitiva era muy sensual, casi no dejaba nada a la imaginación y las hacía lucir como verdaderos putones, por lo que dejando de lado eso, mejor se estaban maquillando y arreglando el pelo.
Erika, ya más relajada, les decía a las otras mujeres: Miren por dinero no se preocupen, el chiste es no correr riesgos de más y estar en peligro de que nos maten. Yo no quiero perder mi prestigio, ese desgraciado de Ricardo me tiene con posibilidades de chantajearme. Esperare a ver que quiere, pero me imagino ya que será. No veo como pueda salvarme de que se quiera meter conmigo, pero no quisiera estar con los otros, ocultando que ya Pedro se la había estado cogiendo.
Cristina: ay mana, pues a mí también me tiene agarrada ese cabrón. A ver que nos dice. Si descubre que el otro día también lo fregué, más la va a agarrar conmigo…se ve que te siguió el hijo de la chingada…
Gabriela: a mí Cipi es el que me puede perjudicar, de hecho me había estado chantajeando, hasta que paso lo del otro día, pero no creo que sea capaz de querer algo así…
Cristina solo se le quedo viendo como diciéndole mentalmente: Ay manita, tu sí que no aprendes, eres bien pendeja e ingenua, ese es un pedazo de mierda, igual o peor que los otros.
Ellas no sabían aún que los otros tipejos ya en consenso habían decidido su suerte.
Todavía tardaron un buen en arreglarse, tiempo en que Ricardo tomando el liderazgo volvió a llamar a los pendejos e incrédulos maridos de Cristina y Gabriela manejándoles aún más la trama e ideando como sería el detalle de recoger el dinero. Les dieron de plazo 3 días.
De igual manera, Pedro llamo a Evelin y bajo amenazas intimidatorias hizo que la pobre muchacha tuviera que urdir un plan para salirse de su casa a esa hora tan avanzada ya de la noche. Otra vez, lucifer jugo a favor de los degenerados sujetos, ya que se encontraba sola en su casa. El abuelo y la madre habían visitado a una Tía en otro extremo de la ciudad. Incluso a instancias de Ricardo le mando un taxi ya pagado. La hembra sería citada en el bar que se encontraba más delante de este y de ahí la harían llegar aquí.
Las mujeres salieron del vestuario, simplemente era maravilloso ver a esas tres diosas blancas. Dos rubias, una trigueña de pelo negro.
Las tres son altas, la más alta es Erika pero no le saca mucho a Cristina y a Gabriela, en ese orden.
Obedientes, sin una razón clara, las tres se maquillaron más de lo que suelen hacer, por lo cual sus bellos rostros lucían de otra forma, por decir, más sensuales, lujuriosos. Coincidían en unos labios rojos intensos que invitaban a besarlos con furia y desenfreno. El pelo largo de las tres estaba también peinado de tal manera que caía sobre sus hombros de una manera coqueta, arrebatadora y que cualquier hombre en sus cabales hubiera querido tener de crin a la hora de estar cabalgando esos enormes, parados, perfectos, simétricos, curvilíneos culos 100 % naturales. También se asemejaban en las zapatillas altas que las hacían lucir imponentes. Otra igualdad era que habían elegido conjuntos de dos piezas, es decir sus planos y bien trabajados vientres lucían desnudos como invitando a esos hombres a tomarlas de ahí para impulsarse sobre ellas o detrás de ellas cuando las estuvieran empalando en unos momentos más. Estos pedazos de suertudos que casi babeando no se la creían de tener a su libre disposición a esas beldades y que con los ojos a punto de salirse de sus orbitas proyectaban un deseo insano, de una vitalidad que hizo que las tres ligeramente temblaran, incluso a la más experimentada que era Cristina.
Gabriela lucía un minúsculo tanga de esos que tienen moñitos a los lados que se medio ocultaba por unos olancitos que asemejaban a las bailarinas del viejo oeste, de igual manera la parte superior que medio cubría sus melones perfectos y erguidos, de los cuales ya se adivinaba las aureolas. La combinación era en rojo y negro. Su blanca piel, su rubia melena, la  cara expectante que buscaba una y otra vez la de Cipriano como buscando auxilio le daba un aire de desprotegida y más cuando buscaba la de su hermana o la de la otra mujer que reconoció identificar en el velorio de su amigo y del de su hermana, el profesor Rogelio Bautista. Pero aquellas también estaban en lo suyo. Al parecer su hermana la conocía mejor.
Cristina era la más segura, con la mirada y la pose retaba ya a esos hombres, lucía imponente. Imagínense estar entre dos rubias, claro que destacaba y más porque era la más atrevida de todas. Su ajuar era simplemente otro tanga de brochecito a los lados, color azul cielo, así como un minúsculo aditamento en sus senos, dejando ver que estos eran también la obra de un escultor de primera. Evidentemente se depilaba su vello púbico ya que en esa parte  solo se veía como los muslos se le juntaban como representando un buen logro el separarlos y hundirse en ese paraíso que se adivinaba.
Erika se vistió como colegiala. Una minúscula faldita que al igual que la de Gabriela solo medio tapaba el tanguita blanco que tenía. La faldita es la típica de cuadritos rojos, grises y en otros tonos afines. Una blusita blanca que también medio tapaba el minúsculo brasier blanco.
Fiuuuuuu, fiuuuuuu guuuauauauuaa…como si fueran jauría de lobos o coyotes. Aplausos y vivas salieron de la garganta de esos desaforados que se darían un festín de carne humana como tal vez nunca ya lo tendrían en su mísera vida.
Los canijos ya habían dispuesto una mesa bien servida. Copas y vino tinto. Los canapes y bocadillos que prepararon evidenciaron la experiencia en esos menesteres de Felipe. Pedro había mentido en el sentido de que no cocinaba, era todo lo contrario.
Muy diligentes los tipos las condujeron a esa mesa en donde estaban 4 sillas. Ricardo se sentó con ellas y de una manera clara, concreta y sencilla les hizo ver a Cristina y Erika que tenía con que destruir su matrimonio y sobre todo a la rica mujer toda su imagen. Gabriela era testigo como esas dos mujeres, siendo una su hermana, al igual que ella, habían caído en las garras del chantaje. Ricardo se paró para avisarle a Cipriano que era su turno. Este no tan diplomáticamente, le hizo saber a Gabriela su misma situación que las otras. El trato era sencillo, nada de grabar lo que sucediera en esos tres días, todos los hombres se pasarían por las armas a cada una de ellas y se valdría de todo, ellas tendrían que obedecer,  les darían todas las evidencias a ellas, prometiendo nunca más chantajearlas y las liberarían. Nada les dijeron del dinero.
Una vez que las dejaron cenar a gusto e incluso poner música orquestal. La gran orquesta de Paul Muriat empezó a amenizar la velada, Erika y Gabriela comentaron que por ningún motivo querían perder sus matrimonios, no así Cristina, que al no tener hijos se la estaba pensando, aunque quería seguir así con Pablo, le ponía a mil llevar una doble vida, quería a su esposo, pero sentía que sería un gran precio meterse con estos fulanos por su estatus de casada infiel. Al ver el miedo, sobre todo de su hermana, ese sentimiento filial le gano más y pues aceptando ese destino en esos tres días, de cualquier manera comento que había que estar atentas y concentradas por si podían zafarse de ellos. Las tres mujeres hicieron un tácito acuerdo, de seguirles la corriente y ver que se podía hacer.
Pasado un cierto tiempo, vieron que uno de los tipos abría una puerta para dejar pasar a una bellísima y asustada joven que al ver a Don Pedro fue a su encuentro cual si fuera su jefe. Hablaron unos minutos, en los cuales, pudieron ver que la jovencita casi lloraba como suplicando, pero toda cabizbaja irse al vestuario.
Al poco tiempo, ya casi terminando de cenar,  reconociendo que la comida y el vino estaban deliciosos vieron entrar a la otra mujer vestida como si fuera una sensual enfermera. También el atuendo era de una suripanta.
Ahora Felipe desde la sala de control, puso otro tipo de música y con una voz cual si fuera el responsable del sonido invitar a las tres mujeres a juntarse con la otra jovencita que temblando y muy nerviosa se encontraba en el área de tubos en donde las teiboleras daban sus shows jugando con ese artificio.
Al llegar a los tubos,  Gabriela reconoció a Evelin.
Evelin: Sra. Gabriela, su esposo debe estar muy preocupado. Malditos, como fue que la secuestraron.
Gabriela: ¿Y tú chiquita? ¿Qué haces aquí? ¿De que conoces al tal Don Pedro? ¿Tú abuelo sabe dónde estás? ¿Qué quieren de ti?
Evelin: ayy Gaby si supieras, ese desgraciado me ha hecho mucho mal. Oiga, esa es la Sra. Erika Garza, soy un admirador de ella…también es secuestrada?
Gabriela: siii y esa otra es mi hermana Cristina.
Cipriano: yayyaya muchaa pláticaa, que empieccee el showwwww
Pedro: Asisisi ess aa  moverrseeeeee
Felipe: por el altavoz….y el Zanzíiiibabaaaaarrrr en una exclusivaaaaaa de miiiiil, tiene en su pasarela a estas cuatro beldades, órale a bailar “La Reta” (amigos americanos, españoles, sudamericanos y del Centro y Sur de México, aquí en el Norte de México, hay un programa regional de TV en un canal local, “Las noches del futbol” en donde el locutor Ernesto Chavana se la pasa haciendo puro desmadre, invitando conjuntos musicales típicos norteños, haciendo juegos, concursos, hablando de futbol, de todo, pero al relajo, sobre todo sacando unos mujerones de atractivo visual, “Las chicas de las noches”, en youtube podrán ver varios cortos de dichos programas y el tipo de hembras que salen, “La reta” es una de sus canciones que utiliza con un bailecito muy característico).
Las cuatro conocían la citada canción y el bailecito, sobre todo Evelin y Cristina. Una porque al ser joven es de las preferidas en los bailes estudiantiles y la otra al ser la más desmadrosa de ellas y frecuentar fiestas. Gabriela si veía de vez en vez ese programa y la identificaba. Erika, solo en una ocasión la vio en TV y una más cuando sus pequeñas alumnas se pusieron a bailar en su trabajo.
Las notas empezaron: “La reta, ella lo que quiere, ella lo que quiere,   ella lo que quiere que le den,  la reta…Dale , dale, dale, duro, duro…Por arriba, por abajo…por arriba, por abajo…Por delante, por detrás, por delante, por detrás….brincan las nenas, brincan las nenas…las chiquitas, las nenotas, chiquititas o  grandotas, las flaquitas o las gordotas, naturales o plasticotas”.
Las cuatro beldades sabían bailar muy bien, así que sin llorar se pusieron a realizar el cachondo y caliente baile al son de esa repetitiva, calenturienta y pegajosa canción y de los aplausos de los cuatro hombres que ya se aprestaban a una larga noche, a un encerrón de locura orgásmica.
Era maravilloso ver a esas cuatro estatuas femeninas bailar pegadas una atrás de la otra, repegarse en sus culos, que la de adelante sintiera los senos grandes y duros de la de atrás. Ver como brincaban coquetamente para ver balancearse esos senos de campeonato y más que son naturales 100 %.
A la mitad de la canción, Felipe paro…Ricardo en una bandeja se acercó a ellas para que se empinaran un vaso jaibolero de un trago que les preparo. Estaba cargado. Por el altavoz: vamoooss, vamos, muchaachass esto es para que se relajen un poquito.
Continuaron con el baile hasta terminarlo y una vez más les dieron de beber.
En este punto, ya Felipe estaba abajo, dejando una pista musical interminable de música electrónica en el sonido. Junto con los otros dos tipos sacando sendas pistolas que ya Ricardo había distribuido, dichas pistolas con las que las amenazaban sumados al recordatorio de las evidencias que el detective, Don Pedro y Don Cipriano tenían, les hacía una rara combinación en donde sentían que se les subía y se les bajaba al mismo tiempo el alcohol ingerido.
Los tipos amenazantes se acercaron también: Más vale que se pongan flojitas y coopereeennn, sino de una buena vez nos las entumbamos.
A las pobres imitantes de vedetes no les quedo de otra que tomarse ese otro trago de Hidalgo (chingue su madre el que deje algo) bajo la inquisidora y lujurienta mirada de los cuatro.
Ricardo encendió aún más el acalorado sentimiento que ya fluía por las venas de esas mujeres al sentir correr el fuerte licor…vamos que se les ocurre a esta honorable audiencia para estas diosas del sexo….vamos, vamos, pidan.
Los cuatro como si se hubieran puesto de acuerdo al ver el bailecito de la Reta gritaron: Que se perreen entre ellas…como las putas gringas lo hacen…vaaamoosss…
Otra vez, las únicas que sabían a qué se refería ello, eran Evelin y Cristina, por lo que sin remedio alguno, Cristy tomo a su Gaby de su breve cintura y empezó a simular como si se la estuviera cogiendo. Mismo acto que realizaba ya Evelin con la estupefacta Erika que sintió como la chiquilla que era alta como ella le repegaba su vacía ingle, pero sintiendo con claridad la suavidad de sus piernas y los senos que se le pegaban de vez en vez en su espalda…
Los tipos reían y animaban aún más: ráaaapidddooo, mmmáaasss fuerrrtetee, dallelee, dallelee, dalleleee….cammmmbiiooooo
Ahora Erika era la que se culeaba a Evelin y Gabriela  a su hermana Cristina…..
Caammmbiooo….cambbioooo, empinenessee más, assssíiii, binenenen cabrroonansss puttatssss
Así estuvieron un buen jale, en donde todas se dieron a todas. Ya sudaban dándoles a sus cuerpos un brillo aún más candente.
Fue Pedro, el que dio la idea de que se dieran un faje entre ellas…que iniciaran un acto lésbico. Siempre había querido ver uno en vivo y a todo color.
Cipriano rugió como fiera…siiiii….las hermanitas juntas y la experta con la jovencita….guuauauuauua
Ricardo se puso a aplaudir como desaforado, siiiiii, vamooosss Erikkakaa con Eveliiiinn y Gabrielallaa con Cristttiinnanaa…..vamooososs besenssseee
Tímidamente las mujeres obedecieron para medio abrazarse y solo atinar a mirarse con miedo y un poco de ¿asco?…pero los viejos no se quedarían con eso, así que Ricardo le puso una seguidilla de nalgadas tanto a Erika como a Evelin, mismo acto que realizaban Felipe y Pedro con las hermanas. Cipriano de inmediato reacciono y se fue sobre Erika para nalgearla a placer. Del otro lado, ya Felipe se tenía de encargo a Cristina y Pedro a Gabriela…el sonido era fuerte, ya que las palmadas de plano eran con todo. Ayyyyyy, ayyyyyyy, bruuuttooosss, cabronneess, espeerrenenenen, esperrreeen, desppacciiiittotoo, yyyayaaaa, pororrr favroorororr, noooo, yaaaaaa, yayayaaa,  las palabras, frases, gimoteos se confundían en las angelicales vocecitas de las cuatro beldades.
El desquiciado de Felipe fue el que grito a pleno pulmón: Putas, pónganse en hilerita y empinen el culo que les vamos  a poner una buena zurra para que obedezcan a la primera e incluso se jalo a las hermanas y las puso una junta a la otra….Ricardo por inercia hizo lo mismo. Ahora los cabrones como en un carrusel se pasaban de una a otra mujer para hacerles sentir la dureza de sus palmadas, parecía que estaban compitiendo por quien se zurraba mejor y con mayor fiereza a las nalgotas paradas de esas hembras que ya no veían lo duro sino lo tupido, incluso Evelin y Erika tomadas de sus manitas y que estaban juntas casi se desmoronan cuando voltearon a ver y apreciar que Cristina ya lloraba a lagrima viva y es que era a ella a quien más fuerte le serruchaban, sobre todo Felipe que era  quien más ganas le tenía.
Después de unos buenos empalmes en esos culotes que ya lucían rojizos y de darles de beber otro trago grande que les quemo la garganta y las entrañas…casi al mismo tiempo los cuatro demonios gritaron, yaaaaa, entendieronnn, ahorraa a fajarseee…ya sabennen quien con quieeeenn
Las hembras obedecieron. De igual forma, como ellos les ordenaron, ellas se abrazaron fuertemente. Como por inercia se empezaron a sobar sus nalgas. Pronto descubrirían que al ser manos femeninas, suaves, dulces y estar tratando de aliviar el dolor de su pareja, empezaban a sentir hormigueo por todo el cuerpo, haciendo que el tímido beso que se empezaron a darse de piquito, se empezara a convertir de a poco en una batalla de lenguas, de labios, de chupetones, de sorvidas de saliva. Esto se acrecentaba con los gritos de los hombres, el juego de luces, en donde a veces se veían a plenitud y en ocasiones solo se adivinaban las figuras de las hembras besándose y comiéndose, ya sus respiraciones eran totalmente agitadas. Para las cuatro era la primera vez que besaban a otra mujer. Su figura se compenetraba al ser casi de la misma estatura. La belleza de sus labios hacía más fácil la labor. La dulzura y quizás la proyección del temor que tenían les hizo jugar una mala pasada, ya que aunada a las caricias que solo una mujer puede hacer hizo que hasta empezaran a meterse mano por todo el cuerpo…e incluso los gritos por inercia las llevaría hacia lo desconocido, hacia una escalada de nuevo placer que descubrirían delante de esos hombres. También el alcohol ingerido, ya que al terminar de perrearse les dieron a beber otro vaso completo, jugaba a favor de ese lésbico acto.
Vamos….vaaammmosss metansee mano bieeenn, mettelelele el dedooo, chiquitteeeattellaa
Ya Erika amasaba las nalgotas de su amante joven y está ya dedeaba a la otra, solo susurrándole al oído con cachondería: Perdon, Sra Erika, yo la admiro mucho, es usted una mujer muy elegante y guapa, pero es queee esososo tipos me dan mucho mieedodoo
Ya chiquita, cálmate, tienes un cuerpo estupendo y eres muy bonita, pierde cuidado, tenemos que obedecer, si no nos pueden matar, adoptando de inmediato un rol de mayoría de edad, recordando una vez a su querido profesor de la Universidad.
Las hermanas no se quedaban atrás ya furiosamente se dedeaban, obedeciendo a los gritos y mandatos. Incluso Cristina ya se estaba encuerando a su hermana para maniobrar mejor, incluyendo que bajaba incluso a mamar sus pechos que ya erguidos recibían los lengüetazos y caricias que con su boca fina le prodigaba.
Las otras al ver, con esa competencia innata que se da en las hembras se empezaron a encuerar y a chupar una a la otra de manera extraordinariamente coordinada.
Los gritos y vítores de los otros no se dejaron disminuir y al contrario enardecidos por la iniciativa de esas calenturientas diosas, las invitaban a seguir en ese camino de lujuria y deseo.
Sin saberlo o sentirlo ya las cuatro hembras estaban encueradas y ya sus gemidos eran evidentes, parecía que se ponían de acuerdo y competían las parejas por hacer un nuevo movimiento, una nueva caricia, sus manos, bocas, inglés, piernas, brazos, cabezas, pelo entraban en juego para darle placer a la otra…incluso las palabras empezaron a brotar. La música electrónica pegajosa, repetitiva, sonora, llamativa no hacía más que contribuir a ese acto de 100 para esos afortunados cabrestos que aplaudían y que ya también se habían quitado su ropa de poco a poco para empezar a compararse con sus virilidades totalmente erectas y que se las estaban pelando, cascando, delante de ellas. La orgía que se avecinaba era de pronóstico reservado.
Cristy: Hummm,, ayyyyyyy Hermmammiittatat queuue buennnnaa estttassss
Gaby: Ricccooooo, asiisisisi,asiisisisis
Evelin: Ayyyyyyyyyyyyyy, hummmmmmm
Erika: Chiiiiquiiiiittaaaa herrmoooossaaaaaa
Esas y otras tantas palabras, eso si dentro de la cordura de ser mujeres, sin nombrar grosería alguna.
Los ayyyyyyy, hummmmm, chiquiiittaaa, mmammamitttatatat, perororo queuee ricococoo ess essosotooooo enardecían a los cuatro que ya desesperados se jalaban sus fuetes fuertes y listos para entrar en acción al primer llamado, al primer grito que surgiera….pero esperaban pacientes, ya que la escena ante sus ojos de pronto cambio.
Con una inercia que la  fiereza con que ya se estaban fajando esas hembras, sin estar tan conscientes de ello y ayudados por todo el contexto: alcohol, gritos, miedo, asombro, música y lo que se les pueda ocurrir las hembras ya estaban en el suelo metiéndose un cachondeo de aquellos, sus cuerpos giraban, a veces una estaba arriba de la otra y viceversa.
EL detonador para el 69 que se darían lo activo un maravillado Cipriano que veía como su Gabriela gemía y se encendía con su hermana y es que de plano ya estaba junto a ellas jalándole el pescuezo a su grande ganso. Felipe estaba cerca de Cristina, de alguna manera cada lobo estaba acercándose a su presa elegida.
Don Pedro muy cercano a ellos se había acercado a donde Gabriela estaba ya a punto de orgasmar y es que quería verla de cerca y a todo color. En sí, las dos parejas de hembras estaban casi pegadas una a otra. En su cerebro hacía cuentas: ya se había chingado a Erika y  a Evelin y ahora le tocaría esta rubia de infarto. Sabía que sería el ganón, ya que los demás aún no probaban a dos viejas de estas y él ya, es decir repetiría, al menos en eso ganó, ya que era más el afectado físicamente por la madriza que le metió Erika.
A si mismo Ricardo ya estaba cerca de Erika y se sobaba las manos por el festín que se avecinaba.
Una vez más los cuatro como si se leyeran la mente: Orrallllee a chuppaparrr vagginnananaa, hagannn unnn 69.
Las hembras ya estaban a punto del orgasmo y obedientes ya que los tipos seguían con sus sendas pistolas viraron sus cuerpos para entrar al quite…de nueva cuenta en esa noche de descubrimiento, iniciaban un nuevo aprendizaje, mamarle la vaina a otra hembra…..el instinto puro les hizo hacer el acto con maestría inusitada….ahora si las contorsiones y malabarismos que se hacían con sus cuerpos era de temerse….los gemidos estaban a millllll…..
Yyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa. Ahhhhhhhhhhhhhhhhhh, ayyyyyyyyyyyyyyyyy, hummmmmmmmm
Ricardo fue el cabrón que les pidió ahora cambiarse: que las rubiass se dennn ahora y Cristina con Evelin….
Ese fue un descanso que interrumpió abruptamente el inminente orgasmo al que estaban llegando. Al pararse para irse a acoplar a su nueva pareja, los hombres no perdieron la oportunidad de meterle unas buenas nalgadas a cada una de ellas.
En su nueva pareja, la batalla continuo primero de pie un tanto y luego al suelo….ya que los hombres luego, luego empezaron a gritar: suelelelo,,suuueleleoo, sueleleleo.
Ayyyyyyy, hummmmmmm, aahhhhhhhhhh, hummmmmmmmmmm
Sin saber quién fue la primera y tal vez en una catarsis integral que abarcaba sus miedos y ansías de hembra empezaron a pedir verga….
Yyyaaaaa neececececsiiiiitoooo uuuunnn hommbreee, verggggaaaaaaa
Quiieerrrroooo vergggaaaaaa
Piittttototoo dammmeeee pittootooot
Yyaaaa metanlllalalla, cabrroorooneesss
Las palabras altisonantes empezaronnnnn
Igual los hombres como con un resorte en sus labios y burlones lo cual sabemos a las cuatro les enerva aún más la lujuria: ¿Quéee quieireenn?
Vergagaaaaaaaaaaaaaa, las cuatro como si también gritaran bingo o lotería en un juego de azar….y es que ya llevaban buen tiempo siendo sometidos a este lésbico juego y ya estaban calientes, listas para hornearse.
La verdad es que estas beldades se merecen una historia cada una, se asemejan en lo escultural de sus cuerpos, en la belleza de sus rostros, en su voz angelical, en su sexo subido a mil, pero cada una de ellas tiene un perfil propio con identidad específica, aunque se asemejen en algunos puntos, sin embargo, el destino les tenía deparado esta aventura en conjunto.
¿Por qué se habían calentado tanto? Primero, la vestimenta que tuvieron, el bailar para ellos, el vino y el alcohol, el lugar y saber que estaban jugando el rol de putas, muy en el fondo les sacaba esa esencia de mujer a plenitud en el terreno sexual y luego los besos, caricias, lamidas, palabras que se dijeron una a otra, estaban a punto del orgasmo y ya sus cuerpos demandaban más allá de las sabias caricias de otra mujer, necesitan lo que estaban pidiendo ya a gritosssss
Fue Ricardo el que en su rol de jefe de la manada tomando de los pelos a Erika se la jalo para otra mesa con rudeza, diciéndole:
Entonces que, ahora si vamos a ponerle y a completar lo que me gane la otra noche, ¿quieres vergaa?
Ese lapso fue como un remanso que las saco de la desquiciante locura que estaban pidiendo
Nooo…por favoroorr,, nooooo
Jjjajaja, ahora te amuelas….poniéndola con sus manos sobre la mesa, y accionando sus piernas regordetas pero fuertes para abrirles las piernas y acomodarla a su estatura le empezó a pasar su pene erecto y gritar: orrralllee cabroonness cada quien agarrree a suuu viejjaj y a darlrllee, recuerreeen que  hayayy premmmiioooo
Don Cipriano  tomo de un brazo a una asustada Evelin que empezó a gritar: Donnn PEdrrroo no me  dejejej con estttee viejejjooo. Don Cipriano fue a sentarse en una silla en  otra mesa, sabía que tenía que guardar fuerzas para no quedar en mal con sus colegas para jalarse a la niña que gimoteaba ya a pecho abiertooo.
Don Pedro a viva voz: Sabiiaiss Evelinn que  tarde que temprano esto pasaría, además ese viejo me está regalando a su noviecita santa y le tengo que devolver el favor, jajjaja
Gabriela a su vez: Cipiii no me hagasss  esttooo, yyooo te dijjjee que sollo contigogogoo, Donnn, Donnn y es que el canijo de Don Pedro que también deseaba empezar la refriega con calma, había juntado dos mesas cuadradas, colocado varios manteles y acostado se había colocado a Gabriela encima de él. ¿Qué cómo le había hecho para que la otra fuera tan dócil? Porque seguía encañonándola y se había aprovechado de que estaba más reclamando que no se la enculara y hablándole a un Don Cipriano que ya enajenado y enervado por el mujerón que probaría con la chiquilla no la escuchaba más.
Don Cipriano ya no le contesto ya que le estaba dando un tallón y repasón sentado con su vergota a la palpitante vaina de una sollozante Evelin que ya solo gemía quedamente.
Gabriela veía con ojos desorbitados como ya estaba encima de ese viejo panzón y como ese pene le apuntaba directo en su jugosa vagina que le empezaba a jugar la mala pasada de querer ella metérselo, sus ojos todavía se abrieron aún más cuando noto el leve movimiento de caderas que hacia Erika como invitando que por detrás su hombre por fin se decidiera a metérsela. También observo que la chiquilla de Evelin respiraba agitadamente sudando y que como hipnotizada veía y se dejaba hacer por Don Cipriano que a risa y risa le tallaba su pene, viro su rostro para ver que su hermana se encontraba acostada en el área de tubos con el otro sujeto encima de ella también repasando con una fuerte virilidad. Su hermana se agitaba y sus gemidos también le retumbaban los oídos.
A Erika le quedaba de frente toda la acción, ver a sus amigas en desgraciada gimiendo, vencidas, como hechizadas ante el influjo de todas esas vergas, fuertes, paradas, en sí, todas estaban cerca una de las otras y todas en su mente estaban empatando al apreciar que los cuatro sujetos coincidían en que eran feos, con panza, pero con una potencia de erección, con una grandeza de sus penes, que en sus parejas formales, incluyendo el noviecito de la para ellas niña no tenían pero ni de cerca.
Cristina quería no doblegarse, pero su calentura era mucha y sin más remedio empezó a relamirse ante los toqueteos de ese vergón.
Felipe gritaba, calienteelllas como los putoneess que son, que nunca se les olvide quienes serán sus macchoosoos cabrrriosos.
Cipriano vociferaba:…UUUuuaaaattta se vvveee queue estta apreeetaaadiittat, pinche Pedro pues ¿no que ya te la habías cogido? Pinche pitiiitotoot que has de tener, veo que con dificultad le va entrar la puntita.
Respondiendo un ufano y seguro Pedro: a tu vieja no las vas a poder reconocer de lo abierta que la voy a dejar, pinche bueyyy..
Buen rato estuvieron tallándole, amasando, acariciando y magreando sus carnes. De a poco los gemidos de las mujeres competían entre sí en volumen, intensidad y calor.
Las palabras locuaces de minutos atrás que las mujeres mencionaron volvieron a escucharse opacando la música electrónica que seguía y seguía…yaaaaaaaa, yayyayaya, metteteeelllala, cabrrrrponnn, pinnccnhhheee perrrorooro, yayayaya pappappiitotooootot,, yayyayayaya hazzzz lo quueuue quierrasss peroror yyyayaya metetteteellala, Donnnnnn yayyaayaaaaa
Palabras más o menos, pero cada una de ellas en su estilo y en su propia historia lo decían…Erika que se había habituado a las malas palabras junto con Cristina eran las que más utilizaban. Evelin la de papito, papi que en su aun inocencia utilizaba y Gabriela, el consabido Donn
Finalmente el jefe de la pandilla, Ricardo grito: órale cabrones, a la de tres…..unannana, dosoosos, treessss
Ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy, hummmmmmmmmmmmmmmmmm
Paaaaaapppppiiiiiiitooooo
Riiiiiicoooooooooooo
Asisiissssssssssssssssssssssssiiiiiii caaaabrrooooonnnnnnnnn
Y es que las cuatro por la posición podían verse una a la otra, las cuatro empezaron a recibir caña de manera fuerte, constante, seguida, intensa, haciendo que el plaaaacc, palalalallcc, plaaccc, plaaaccc de sus carnes se combinara con la rítmica música…iniciaba con todo su cautiverio…¿Qué pasará? ¿Seguirá esa orgía con todo?
Ya nada podían pensar, solo coger y recibir y empezar a moverse.
Erika paraba ya sus nalgotas y se removía al unísono de los fuertes embistes que por detrás le ponía Ricardo. Las otras al verla supieron que era igual de caliente que ellas.
Evelin ya se daba sus sentones y se movía con maestría. Las otras al verla supieron que esa chiquilla era igual de experta que ellas.
Gabriela se tallaba con fuerza, se movía como odalisca, haciendo lucir su cabellera, sus senos sobre esa mesa en donde el acostado Don Pedro le hacía sentir su curvo pene. Parecía que la mesa se podría caer en cualquier momento, pero el viejo con maestría la conducía cual jinete que amansa a una corriosa yegua. Las otras al verla supieron que la noche sería larga y que indudablemente gozarían como cerdas.
Cristina con sus piernas en los hombros de Don Felipe se agitaba y ella misma se impulsaba para recibir el embiste de su hombre. Cada vez que su carita se agitaba y se volteaba para ver a sus amigas las veía copular con todo. Las demás al verla supieron que habían sido conquistadas. Que la Ley del Deseo que tanto usa Pedro Almodovar en sus películas les había jugado una vez más y de alguna manera también gozarían.
Las cuatro vencidas y ganadoras supieron que esa experiencia juntas las uniría de por vida y las llevaría a caminos insospechados. Sin embargo, una vez más el giro del destino les tenía deparado a todos unas últimas jugadas que nadie en sus cabales hubiera podido imaginar.
Ayyyyyyyyyyyyyyy, hummmmmmmmmmm, pppapappapppiitootototot, cabrororornn, perrorororo,mdqallelellele, dalellelle, asiiiiiiiiii, riciocococooco
Las palabras y el empalme continuaba, las cuatro se veían y se escuchaban. Los cuatro se envidiaban y competían, gozaban y daban con todo.
Continuara
 
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