Recomiendo la lectura de los episodios anteriores para una mejor comprensión de la historia.

Estoy escribiendo intentando recordar la historia en orden cronológico, ha pasado mucho tiempo desde aquellas fechas, recuerdo perfectamente lo del episodio anterior y estaba escribiendo la continuación cuando ha ocurrido el siguiente flashback…

Las imágenes se agolpan en mi cabeza, me caigo de la silla quedando en el suelo sin poder moverme, todo mi cuerpo tiembla, sigo recordando y parecen escenas de una mala película dentro de mi cabeza, veo la sonrisa de Ceci feliz a mi lado con la luz del sol incidiendo detrás de ella y transformando su pelo rubio en un aura dorada, su cuerpo desnudo, caricias mutuas, un grupo de amigos celebrando algo, un anillo precioso con un diamante o algo así, médicos, mas infectados en distintas habitaciones atados y recuperándose, otros de espaldas un arma y un tiro en la nuca, médicos y soldados hablando conmigo sonrientes, expedición de captura por el pueblo, salen muchos son una multitud, tiros y gritos, una niña y a Ceci gritando “es mi hermana Nina” mordisco, dolor fuerte en la muñeca, una habitación brillante, estoy tumbado un medico me pincha algo y escucho “antídoto probable” caos, mas dolor y temblores, sangre, ellos entran, huida, helicóptero, veo la cara de Ceci alejarse dentro de uno de ellos, estira sus manos hacia mí gritando y la maquina se aleja llevándosela, corro detrás, caigo al suelo.

Mi cuerpo en el suelo parece sufrir un ataque de epilepsia, he salido de él pero algo tira de vuelta de mi fuertemente vuelvo a mi funda de carne y los escenas siguen en mi cabeza más largas e intensas pero sin parar de cambiar, no son mis últimos recuerdos, pero son casi los más recientes y frescos, son de cuando yo era uno de ellos… o casi.

Veo pies a mi alrededor, todo tipo de pies calzados, con todo tipo de calzados e incluso pies desnudos, manchados regueros de orín y heces que se deslizan bajando hacia ellos, me duele muchísimo la cabeza y los veo pasar a mi alrededor se oyen gritos y gruñidos, pero sobre todo las respiraciones y el sonido de los pies arrastrándose, me incorporo despacio levantándome entre nauseas y vómitos, uno se acerca a mi olfateándome, no reacciono ni me muevo soy como un poste mientas varios se acercan escrutándome, se van y voy detrás despacio a veces me empujan veo un cuerpo rodeado de Infectados mordiéndole, le reconozco como a uno del grupo de Julián, me embarga el hambre me arrodillo entre ellos, aparto a uno pues soy más fuerte y agachándome muerdo un costado del cuerpo y mastico, la sangre cae como salsa por mi barbilla.

Veo otro fogonazo en mi mente, es de noche estoy en una casa todo está oscuro excepto la poca luz de luna que entra por la ventana, estoy tumbado en el suelo con gente a mi alrededor, nadie habla solo se escuchan gruñidos ocasionales y ronquidos, tengo hambre y me levanto, ando por la casa veo movimientos y gruñidos en un rincón, me acerco encontrando a una mujer siendo follada por un tío, está a cuatro patas y el tío se la clava por donde puede, me acerco y miro olfateando el olor a hembra en celo hasta que otro tipo de hambre me inunda, llevo las manos a mi pantalón y tras varios intentos rompo mi bragueta, sacando mi miembro a la vez que el otro acaba y se cae hacia atrás, le sustituyo rápido rellenando a la hembra, esta gime al recibirme moviendo sus ancas por instinto, la acompaño en sus movimientos cada vez mas frenéticos hasta que me corro dentro de ella, saliendo y dejando paso al siguiente que va llegando a mi lado, me separo de ellos mi flácido miembro sigue colgando sucio no me acuerdo de guardarlo.

Otro fogonazo y me veo corriendo por el bosque, hemos rodeado a un cervatillo somos como una manada de lobos y estamos cazando, los demás parecen seguir las ordenes que hago con las manos, finalmente lo cogemos y empezamos a comérnoslo, uno de mis compañeros molesta e intenta coger lo que yo como, le gruño pero no se aleja sino que me devuelve el gruñido y da un puñetazo, me arrojo sobre el estrangulándole a la vez que le muerdo en la cara, los demás gritan y gruñen apartándose de nosotros, cuando su cuerpo muerto se queda quieto por fin me levanto y escupo un buen trozo de su mejilla, los demás han comprendido quien es el líder y se callan de golpe, me agacho a comer el cervatillo y solo entonces se animan a volver a comer lo que les dejo, el rebelde muerto es nuestro postre.

Viene otro fogonazo a mi mente, recuerdo como poco a poco recupere la memoria, tardó días en volver del todo y fue por culpa de la dichosa gasolinera, me pare allí y me senté delante durante mucho tiempo, llovió y entre en ella abriendo el cierre, no sé como lo recordé pero el hecho es que lo conseguí, no deje entrar a ninguno de mis compañeros ocasionales de manada, comí lo que encontré y bebí agua de lluvia de una gotera, mi conciencia volvía lentamente a mi y empecé a rehuir a los demás infectados separándome de ellos, mi pequeño grupo incluía a varias mujeres y comencé a evitarlas aunque me buscaran por las noches, finalmente me deje medio vencer por otro de los machos cuando me golpeo a traición y me quede abandonado como quería, al fin estaba solo.

En otro fogonazo me veo volviendo al torreón, quieto ante el intentando pensar mientras mis recuerdos volvían a mi mente, me pase días buscando refugio y comida en el bosque para volver siempre al caer la tarde, un día tras otro me paraba frente al torreón mientras afluían de nuevo mis recuerdos, poco a poco mi mente se volvía a colocar, pero era tan lento y caótico como un epiléptico en pleno ataque intentando montar un rompecabezas o un cubo de rubik, un día parado ante el torreón dos silabas salieron de mi boca:

– Ce…ci

Al principio solo fueron unas lágrimas lo que broto de mis ojos, pero las siguieron una inundación, llore durante horas, recordé a mi amor y apoyándome en su recuerdo mi memoria volvió del todo, aunque me llevo algún tiempo.

Recordé que tenía que volver allí dentro, un día se me ocurrió hacer una escalera, la hice atando trozos de rama sobre una rama larga con la tela de lo que quedaba de mi camiseta, luego me dirigí al torreón evitando las trampas y los espinos que había puesto yo mismo, seguidamente salte sobre el foso viendo en el fondo de este los restos putrefactos y medio quemados de varios cuerpos, evite caer allí y coloque la escalera, subiendo por ella hasta la muralla retirándola a continuación para arrojarla al interior del patio, baje y busque en el cobertizo la llave de repuesto que había escondido hacía mucho tiempo.

Otro fogonazo y me veo dentro del torreón, recuperando mi memoria entre objetos familiares, oliendo la ropa de Ceci y mirando la huella de su cuerpo sobre la sabana, durmiéndome en el sofá para no desdibujar aquella silueta, recordando su cara como un faro en la noche y volviendo a la normalidad gracias a ella, un par de semanas (creo) después de entrar en el torreón y descubrir que recordaba hablar medianamente rápido, e incluso leer y escribir torpemente mordiéndome la punta de la lengua, me sentí lo bastante lucido para conectar la radio y llamar al punto seguro 4, me contestaron pero no se lo acababan de creer, finalmente tras llamar varias veces e identificarme sin que me creyeran, escuche la voz de Julián cuando el oficial de comunicaciones le paso el micro, con voz dura me dijo:

– Mira idiota, no sé quien coño es, pero no es Antonio Lope, le vi caer con mis propios ojos.

– Claro que caí capo, pero me he levantado de entre los muertos para meterte la Vuvucela por el culo.

– ¡NO!… no es posible, Toni… ¿eres realmente tú? Llevas casi tres meses dado por muerto.

– ¿Tres meses? bueno amigo si te soy sincero no sé si lo he estado, pero me voy recuperando.

– O sea que la mierda de “antídoto probable” del doctor Dalton funciona, me alegro por ti tío.

– Parece que si díselo y que la use, ¿y mi Ceci?

– Más gordita y guapa cada día tío con suerte, la dejaste embarazada cabroncete.

La conversación siguió un rato mas, luego vinieron las noticias malas, en espera de cómo funcionaba el antídoto debería permanecer en cuarentena como cualquier otro Infectado, es decir 8 meses desde el día de mi mordedura, se suponía que debía tomar antibioticos hasta entonces y confiar en que mi cuerpo expulsase el virus por la orina.

Me recupero levantándome del suelo, antes estos ataques eran más fuertes, me solían dejar baldado y hecho polvo al menos un día, pero van remitiendo espero que cesen cuando expulse el virus, pero os seguiré contando un poquito más.

Me dieron ánimos pero la realidad es que no se fiaban, por si tenía una recaída y en ese caso mejor tenerme lejos, mi estatus había pasado de superviviente a conejillo de indias, al menos me dejan charlar por la radio con Ceci y aquí entre nosotros os diré que tiene una voz preciosa.

Me sacaran de aquí en helicóptero, según mis cuentas cuando falten 15 días para que mi rubia dé a luz, una vez que acabe mi cuarentena y si todo va bien, entretanto seguiré escribiendo mis recuerdos, tal vez le hagan falta a mi hijo.

Continuara…

¿Médicos, soldados, helicópteros, trampas, alambres de espino, foso? Pero… ¿esto qué é lo que é? (saludos Malaga)

Tranquilos lector@s, no os habéis perdido ninguna entrega, (en caso de que si, pulsad sobre javiet en el encabezamiento, e iréis a la página de autor donde los podréis repasar) este relato es un paréntesis en la historia de Toni, más bien es un vistazo a su futuro.

Disculpadme si es un tanto escatológico o sucio pero e intentado ponerme en el lado contrario del fusil para que nos hagamos una fugaz idea de la ¿vida? de un infectado de VR y recordemos que no es zombi muerto, sino algo vivo y con instintos primarios aunque bastante básicos.

¡Sed felices!

Para contactar con el autor:
javiet201010@gmail.com