….Salieron de la discoteca cogidos de la mano. Todo el mundo los miraba sorprendidos. Los chicos miraban con envidia a ese señor que llevaba agarrado a esa chica que como ellos decían , estaba buenísima. Las chicas miraban sorprendidas a Laura al ver a una muchacha de aproximadamente su edad, irse agarrada de un señor tan mayor. Ellos no decían nada. Sus dedos se entrelazaron con fuerza. Laura miraba de reojo a Antonio, estaba feliz e increíblemente nerviosa de pensar que en unos minutos estaría de nuevo en casa de ese señor. Volverían a estar solos sin que nadie pudiera juzgarlos por lo que hacían. Antonio miraba a Laura y le sonrió.
              – Te echaba de menos mi niña, no soportaba mas estar sin ti – Laura lo miró y apoyó su cabeza en el pecho de Antonio – perdóname .
              – No me eches mas de tu vida por favor
              – No Laura. Nunca más te alejaré de mi
            Llegaron al portal y Antonio lo abrió. Nada más cerrarse la puerta tras ellos y al sentirse libres de las miradas de la gente se abrazaron con fuerza y sus bocas se buscaron. Eran besos llenos de pasión, deseo, desesperación….Laura no pudo resistir sin desabrochar los primeros botones de la camisa de Antonio y apoyar su cara en el pecho de él. Suspiró al sentir de nuevo su cara acariciada por los suaves vellos del pecho de él. Antonio acariciaba el cabello de la muchacha y sintió la cálida boca de la joven besar su pezón. Nunca una mujer se había aferrado con esa desesperación a su pezón varonil que gracias a sus besos se había endurecido. Antonio en su estómago sentía los pechos de Laura que pujaban por sentirse liberados de la opresión del camisón. La erección de ese hombre no pasó desapercibida para la muchacha. Antonio gimió al sentir la mano de Laura acariciar su pantalón abultado.Le excitaba muchísimo sentir a aquella joven tan entregada a él. Nunca la había sentido asi. Miró hacia la puerta cuando Laura se arrodilló y le comenzó a desabrochar el pantalón. Enseguida le deslizó el boxer dejando al descubierto su polla excitada. Laura miraba su sexo totalmente hinchado y suspiró. Lo comenzó a masturbar con deseo y morbo. Observaba fascinada el glande totalmente hinchado, estaba amoratado, brillaba por las gotas de líquido preseminal que Laura al masturbarlo esparcía por toda la polla. Laura ni se reconocía a ella misma, estaba totalmente excitada y entregada al sexo de aquel señor. Un deseo nunca sentido se adueñó de la joven y acercó su cara y sorprendida comenzó a oler aquel miembro que tanto le gustaba. Su olor la hizo gemir. Estaba oliendo sexualmente a un hombre. Olió de nuevo profundamente. Sentía ese olor de hombre excitado acariciar su ser. Antonio se estremeció de morbo al sentir que esa muchacha lo estaba oliendo íntimamente. Su polla se tensó gracias al morbo que sentía. Los labios de Laura rodearon el glande excitado y comenzó a mamarlo. Antonio gimió. Como no se detuviera , aquella joven lo iba a hacer correrse enseguida. Las manos de aquel señor acariciaban su cabeza mientras lo besaba y chupaba su sexo. Laura saboreaba aquel sexo con verdadera pasión. Mamandolo sentía placer. Laura gemía. Intentó detenerla cuando sintió que estaba a punto de alcanzar el orgasmo. Laura se opuso y no permitió que la apartara. Sintió las manos de aquella muchacha masajear sus testículos y la boca se movía con mas rapidez. Las piernas de Antonio comenzaron a temblar y las manos que hacía unos segundos la intentaban apartar, ahora la apretaban contra él. Aquel señor comenzó a eyacular en su boca. Laura al sentir aquellos chorros de semen en su boca notó en su coño un pequeño orgasmo. Era feliz sintiendo a ese hombre correrse en su boca. Se miraron con una mezcla de verguenza y amor. Laura por haberse comportado con tanto descaro, Antonio por sentir que esa muchacha lo hacia perder los papeles y le hacía sentirse de nuevo un adolescente.

La ayudó a ponerse de pie y acarició su cara. Se besaron apasionadamente…

             – Pequeña, es una locura pero te quiero…- le dijo Antonio a la muchacha.
             – Yo también te quiero Antonio….
           Antonio la abrazó y la muchacha se estremeció. Nadie había conseguido nunca hacerla sentir así. Se notaba excitadísima y sonrojada le pidió que fueran para su casa. El agarró su mano y la llevó hacia el ascensor.
           Entraron en la casa abrazados, besándose con deseo. Todo el deseo acumulado durante ese tiempo separados florecía. Por fin estaban juntos y podrían dar rienda suelta a sus deseos. Laura no sabía como decirle a Antonio lo que deseaba. Le daba mucha vergüenza. Antonio deseaba hacer de nuevo una cosa pero tampoco sabía como decírselo por el mismo motivo.
              – Me gustaría hacer una cosa…- Laura hablaba con mucha timidez
              – Que deseas cariño?
              – Cierra los ojos por favor…vale?
              – Vale. Pequeña yo también deseo hacer una cosa pero tengo que confesarte que me da reparo decírtelo.
              – Que deseas hacer ?
              – Primero tu. Después te lo digo, vale?
              – Vale. Cierra los ojos….
          Antonio cerró los ojos…Laura nerviosa se desnudó totalmente. Miró el sofá y se acercó y se sentó.
               – Puedes abrirlos….
          Abrió los ojos y se quedó maravillado ante lo que estaba observando. En el sofá estaba Laura sentada. Por culpa de la vergüenza que sentía se había tapado la cara con un cojín. La contempló fascinado. Era la imagen mas morbosa y bella que había visto nunca. Laura estaba sentada en el sofá. Tenía los pies subidos y las piernas separadas. Como aquella otra vez, con esa postura , su vagina y su ano quedaban expuestos a la mirada de ese hombre. Antonio se acercó al sofá y se arrodilló.
               – Que deseas mi niña? Hazmelo saber, no tengas reparo conmigo.
             Antonio se estremeció al ver como la muchacha llevaba sus manos a sus nalgas y las separaba con timidez. Entre ellas apareció lentamente aquel  maravilloso agujerito que tanto le atraía. Laura le estaba indicando lo que deseaba. Él miró entre las nalgas de la muchacha y con mucha delicadeza pasó la yema del dedo por el. Laura se estremeció y sintió su vagina mojarse totalmente.
            – Es precioso cariño…. – asombrada sintió que Antonio estaba muy cerca de su ano ,pues al hablarle sentía su aliento acariciandolo – …y sabes cual era mi deseo?
             – Dime…. – Laura hablaba tapada su cara con el cojín.
             – Este…. – sin darle tiempo a esperarlo, Antonio le besó el ano con delicadeza-  …deseaba volver a tener tu ano en mi boca,  pequeña.
           Laura gimió al notar como ese señor comenzaba a darle besos y pasar la lengua entre las nalgas. Su agujerito se dilataba y contraía de placer. Laura se estremeció al notar como ese hombre sentía tanto deseo de besar su ano. Aquella lengua muy mojada y suave hacía que su ano se abriera y cerraba. Sintió vergüenza al sentir que la introducía un poco. Su pudor le hacía querer apartarlo pero el placer que le hacía sentir era aún más grande y sólo deseaba dejar que ese hombre hiciera lo que deseara. Sintió aquella boca chuparla y se estremeció. De su vagina manaba abundante flujo. Antonio la iba a hacer tener un orgasmo con solo besar y lamer su agujerito. Gimió excitada. Antonio sintió las manos de la muchacha acariciar su cabeza y notó que lo apretaba contra ella. Comenzó a correrse entre gemidos. Su ano durante el orgasmo se dilataba mucho y enseguida se cerraba totalmente atrapando su lengua en él. Antonio alcanzó una erección que jamás había sentido y levantándose besó la boca de Laura y la abrazó. Gimieron al sentir sus sexos rozarse. Laura se abrazó a Antonio y lo miró con amor.
            – Antonio hazme el amor, por favor…- deseaba sentir que ese hombre le hacía el amor.
            – Si Laura, te deseo cariño…
          Enseguida la polla de Antonio se abrió paso entre los labios del coño de Laura. Su gran cantidad de flujo permitió que su sexo resbalara perfectamente. Ella lo miró excitada. Se sintió totalmente llena por ese hombre. Antonio la miraba y se estremecía de placer y amor. La besaba con dulzura y amor mientras sus manos acariciaban con deseo sus pechos totalmente excitados. Laura sintió mucha vergüenza de pedírselo. Lo miró y él supo que quería decirle algo.
             – Que te pasa cariño, que deseas…
             – No nada…- no era capaz de pedirle aquello que tanta curiosidad le daba – me dejas ponerme encima tuyo?
             – Claro cariño…
            Laura se puso sobre él. Apoyaba su cara en el pecho de Antonio. Este se sorprendió al sentir que la muchacha comenzaba a frotarse contra él, pero esta vez no era como el primer dia. Esta vez estaba sintiendo que Laura estaba frotando su ano contra su polla. Antonio gimió por el morbo de sentir aquello. Laura se quedó quieta. Su polla se hinchó totalmente al sentir en su glande como el ano de la muchacha se contraía y dilataba. Laura lo miró avergonzada…
              – Te quiero Antonio –  Laura cerró los ojos y se movió un poco sobre él.
              – Yo también te quiero mi niña…- un gemido escapó de la garganta de ese hombre cuando sintió que su glande resbalaba un poco en el virginal agujerito de su pequeña.
             Estaba inmóvil, su excitación era total cuando comenzó a sentir como el ano de Laura succionaba su polla. Aquel agujerito estaba abriéndose para acoger en su interior su polla. Nunca había realizado sexo anal. Aquel acoplamiento duró varios minutos. Era Laura la que poco a poco iba dejándose penetrar el ano. Antonio sentía que no tardaría en correrse. Nunca había imaginado que pudiera ser tan suave y cálido el interior del culo. Laura gimió al notar que el sexo de Antonio estaba por completo dentro de ella. Se quedó quieta…Lo miró y vio la cara de placer en Antonio.
            – Te gusta mi culito? – Le preguntó
            – Es el mas suave y bonito que vi nunca pequeña.
            – Nunca hice esto con nadie…
            – Yo tampoco mi niña…
            – Le gusta?
            – Me encanta!!!
            – Hazle el amor a mi culito por favor…..
          Antonio se volvió loco de deseo al escuchar esas palabras y comenzó a moverse. Primero despacio y al ver como Laura gemía fue aumentando el ritmo. Al aumentar el ritmo sentía que la muchacha gemía más. Sus caderas se movían penetrando cada vez más fuerte y rápido el ano de esa joven. Ella gemía cada vez más. Su cuerpo vibraba de placer. Laura se incorporó y apoyó sus manos en el pecho de Antonio. Gimió excitado al sentir que Laura comenzaba a moverse sobre él. Aquella muchacha estaba enloquecida por el placer. Sus nalgas subían y bajaban. Lo iba a hacer correrse. Se miraron. Los dos veían en el rostro del otro que el orgasmo le estaba alcanzando. Se corrieron juntos abrazados…
            Estuvieron toda la noche haciendo el amor. Laura no quería irse de la casa de Antonio al dia siguiente. Él la convenció que tenía que irse y la pasaría a buscar después de comer para ir a pasear juntos. Se ducharon juntos. Laura miraba sorprendida como Antonio se excitaba de nuevo al enjabonarle los pechos y la vagina. Lo masturbó bajo el agua. Antonio la masturbó a ella. Sentían que nunca habían deseado de esa manera a nadie.
            Paseaban por la playa de la mano. Mucha gente pensaba que eran un abuelo y su nieta. A veces Laura lo besaba y quien los veía se mostraban sorprendidos. En la cara de ambos se reflejaba el amor. Antonio era la envidia de muchos hombres que pasaban y miraban a Laura. Muchas mujeres miraban con extrañeza a Laura y sentían curiosidad…
              Laura miraba a Antonio y sonriéndose se besaban sin importarles lo que hablara la gente.
              Habían pasado tres meses y Carla decidiera llamar a Laura. Ésta le contó todo. Carla alucinaba con lo que le que su amiga le decía. Le había contado que estaba enamorada de ese señor que viera en la discoteca. Carla con mucha curiosidad le había preguntado que como era eso de estar con un señor tan mayor. Incluso se había atrevido a preguntarle si en la cama era mejor que con uno joven. Laura muy avergonzada se lo dijo…
             – Es distinto, a mi me gusta mucho mas…
            Esa fuera la contestación de su amiga.
            Antonio y Laura como todas las noches hacían el amor en el piso mientras Carla se acostaba. Carla pensaba en todo lo que le había dicho Laura. La verdad la había notado muy feliz y enamorada. Carla se desnudó…Por primera vez en su vida se masturbó imaginándose en brazos de un señor mayor. Se avergonzó al sentir que había sentido mucho morbo. Su orgasmo fue intenso. La curiosidad se adueñó de Carla….