verano inolvidable2EL RETRATO DE LA MADRE DE DORIAN GREY
por Anonymous-024
traducido por Sigma
 
Mi nombre es Dorian – tengo 16 años y ahora soy el hombre de la casa. Mi padre huyó de mi madre y de mí hace casi tres años. Me alegra que se fuera. Solía venir a casa ebrio y golpear a mi mamá. Después lo sentiría y sería amoroso por un rato, pero no dejó la bebida, ni dejó de golpearla una y otra vez.
 
No lo entendí. Era casi como si mamá aguantara los golpes porque disfrutaba la atención extra cuando él se arrepentía. Pues todo se acabó. Regresé a casa de la escuela y encontré a mamá sollozando en el vestíbulo. Papá se había ido, se había llevado su ropa de la casa en algún momento del día. Ahora solo somos mamá y yo.
 
Ella parece haber perdido toda fe en los hombres. Creo que es una mujer muy hermosa. Mide 1.72 m. con grandes tetas, pelo castaño rojizo y piernas muy largas. Sin embargo siempre está pensativa, triste y usa ropa holgada para cubrirse. Incluso yo no sabría lo bella que es si no fuera por vistazos oportunos de ella saliendo de la ducha (esos vistazos han requerido grandes engaños). Tiene tetas grandiosas con pezones gloriosamente prominentes que me encantaría tocar y pellizcan.
 
Además de mi amor por mamá, también amo el arte. Mi maestro de arte en la escuela siempre me felicita. Esto significa que los otros niños me odian, pero no me importa, voy a estudiar arte cuando llegue a la universidad. Todo lo que necesito hacer ahora es realizar un retrato para añadir a mi carpeta para la nota final. Espero que pueda conseguir que mama pose para mí. Primero, porque a mí no me cae bien la modelo de la escuela, pero principalmente porque quería pintarla.
 
Seguí a mamá a la cocina.
 
“Mamá. Necesito hacer una figura completa reclinada como parte de mi proyecto final de arte y en lugar de usar a la modelo de la escuela me preguntaba si ¿tu posarías para mi?”
 
“¿Posar?”
 
“Bueno de hecho recostarse sería una mejor descripción”. Me reí. “Sin embargo posar es el término normal usado. Incluso podríamos usar el diván largo en el estudio”
 
“¿Porqué querrías que posara para ti?”
 
“‘Por que eres hermosa.” mamá sonrió brevemente. “y porque es más barato que la modelo de la escuela.”
 
Se rió. “Pues si así me quieres convencer, entonces cómo podría negarme. ¿Qué debo ponerme?”
 
Media hora más tarde tenía a mamá extendida sobre el largo diván usando una simple blusa blanca de seda y una larga falda negra. Había discutido que llevará tacones más altos que los zapatos normales que usaba, pero se había negado.
 
“¿Cómo me recuesto Dorian?” preguntó
 
“Imagínate esos cuadros de damas Victorianas en reposo.” Expliqué. “trata de parecer lánguida con un brazo a lado y el otro en tu cadera.” Ella lo hizo “sí eso es – ahora trata de quedarte inmóvil y sería bueno si pudieras sonreír.”
 
Rápidamente comencé a esbozar el cuadro. Una vez completo comencé agregar detalles
 
“¿Estas bien?” pregunté.
 
“Sí – es bastante cómodo, pero siento como si fuera a quedarme dormida”
 
“Si quieres puedes hacerlo. He terminado el esbozo de la cabeza así que puedes descansar si quieres”.
 
Varias horas más tarde la sacudí suavemente para despertarla. Aunque el cuadro no estaba para nada completo, tenía bastante con que trabajar y esperaba tener terminado el cuadro para el final de la semana.
 
Capítulo 2
El cuadro fue un éxito grandioso y yo triunfé en mis exámenes. La gente comentaba el hecho de que aunque la mujer era muy atractiva, había un definitivo aire de melancolía en ella. Esto me demostraba que había captado a mi madre correctamente. Fui aceptado por la universidad local lo que significaba que no me marcharía de casa y tenía por delante unas largas y relajadas vacaciones de verano.
 
Estaba en la cama mirando donde el cuadro de mamá se apoyaba contra la pared y de nuevo me alegré de lo bien que había salido todo.
 
“¿Me pregunto como se vería con una sonrisa en la cara?” pensé. Poniendo mi pensamiento en acción inmediatamente saqué mis pinturas y caballete de pintor y una hora más tarde mamá me sonreía desde el lienzo. Había sido difícil recordar como luciría con una sonrisa puesto que había sido largo tiempo desde que la había visto hacerlo. Cuando terminé escuché a mamá regresando a casa del trabajo.
 
“¿Dorian? ¿Estás en casa?” gritó desde el salón.
 
“Sí. Sólo estoy haciendo unas cosas. Ya bajo.” Contesté. Después de limpiar, bajé la escalera para encontrármela guardando algunos comestibles.
 
“¿Cómo estuvo el trabajo hoy?” pregunté.
 
“lo mismo de siempre.” Se enderezó y se volvió para mirarme. Cuando me vio sonrió de repente. Fue como ver salir el sol mientras todo su rostro se iluminó.
 
“¿Estas bien? No te he visto sonreír por mucho tiempo.”
 
“No lo sé. Simplemente me sentí feliz de repente, supongo. Debe ser por llegar a casa del trabajo.”
 
No iba a discutir que no había tenido ese efecto en el pasado.
 
“No,” continuó. “Definitivamente me sentí feliz al momento.” La sonrisa se amplió. “Pero no me molestaría un baño relajante, la espalda me está matando.” Se rió, presionando sus puños en la base de su espalda, lo que tenía la consecuencia de empujar sus tetas al frente. Tragué mientras trataba de mirarlas de manera no muy obvia.
 
Durante los siguientes días mamá llegaría a casa aparentemente alegrándose de verme. Incluso comentó que obviamente yo era su píldora de la felicidad.
 
De vuelta en mi alcoba revisé mi retrato de ella. En verdad la sonrisa en su rostro del cuadro ahora reflejaba la vida real. “Obviamente una coincidencia” Pensé “¿pero no sería grandioso si no lo fuera?” Checando de nuevo el cuadro decidí cambiarle el peinado. Haciéndolo más refinado. Diez minutos más tarde el rostro de mamá me miraba con centelleantes ojos verdes, una sonrisa radiante y un peinado que enmarcaba bellamente su faz.
 
Capítulo 3
Ocurrió que yo iba bajando las escaleras cuando mamá entró por la puerta la siguiente tarde. Miró hacia arriba me vio y sonrió. ¡Su cabello había sido cortado exactamente como yo lo había pintado en el cuadro!
 
“Bonito cabello mamá. Es un estilo nuevo para ti, ¡pero luces grandiosa!”
 
“Gracias,” contestó “decidí hacerme algo diferente. Apenas me decidí a hacerlo a la hora del almuerzo y tuve la suerte de una cita cancelada. Aunque me costó una fortuna.” sonrió de nuevo y palpó su cabello.
 
“Fue dinero bien gastado.” comenté. “Estarás apartando a los hombres a palos.”
 
“Lo dudo.” se rió. “pero gracias por el cumplido. ¿De verdad te gusta?” preguntó.
 
“Sin duda.”
 
“Pues entonces en verdad fue dinero bien gastado.” Sonriendo, me besó en la mejilla antes de pasar a mi lado rumbo a la cocina.
 
Corrí de vuelta a mi alcoba. Sí, el estilo en el cuadro era el mismo estilo que en mi madre. ¿Era coincidencia? ¿Dos veces? Me pregunté que cambios podría hacer para ver si algo especial estaba ocurriendo de verdad.
 
“Ya se- haré algunos cambios que ella nunca haría por si misma.” Las pinturas salieron y comencé a mezclar los colores que quería. El retrato original había sido bastante bueno y el material de la blusa de seda de mamá era tan delgado que había pintado las marcas de los tirantes de su sostén. Lentamente pinté sobre estos dejando un hombro liso. Me recliné admirando mi trabajo. “definitivamente necesita algo más” pensé. “Pezones.” susurré “definitivamente necesita pezones.” Con este pensamiento mi ágil pincel lentamente revelaba lo que parecía dos pezones erectos presionando contra el material de la prenda. Tras pensarlo bien pinté para eliminar el borde de su falda, levantándolo desde abajo de la rodilla hasta un par de pulgadas arriba de esta. Solo necesitaba esperar.
 
Esa tarde estaba sentado en la cocina cuando escuche la llave de mamá girando en el cerrojo de la puerta delantera.
 
“¿Quieres una copa?” Dije mientras entraba.
 
“Sí eso sería maravilloso” me contestó “dame 10 minutos. Quiero quitarme estas cosas del trabajo.”
 
Esos diez minutos parecieron arrastrarse hasta que ella entró en la cocina. No estaba seguro de lo que esperaba, pero lo que recibí me hizo boquear en una mezcla de lujuria y triunfo. Mamá estaba ante mí en una blusa blanca y una falda negra que sólo le llegaba a la mitad del muslo, sus piernas estaban cubiertas por medias oscuras, pero lo mejor de todo era el hecho de que los movimientos libres y las leves y sugestivas sombras de pezones en su blusa significaban que no llevaba nada debajo.
 
Antes de darle su té le di un abrazo.
 
“Bienvenida a casa mamá” le dije mientras la apretaba. Mi barbilla estaba sobre su hombro y mi nariz estaba enterrada en su cabello justo sobre su oreja. “deberías quitarte tu ropa de trabajo cada tarde.” respiré suavemente sobre su oreja. La sentí temblar.
 
“¿Tu crees?” preguntó en voz baja mientras estaba aplastada contra mi pecho.
 
“Absolutamente” dije. “de hecho demando que te quites tu ropa de trabajo cada tarde.” Deslicé mis manos bajando por su espalda y las dejé descansar en su parte baja haciendo pequeños movimientos circulares.
 
“Hmmmmmm. Se siente bien” dijo. Un pequeño escalofrío agitó su cuerpo y oí su respiración acelerarse. “Si recibo un masaje de espalda cada día entonces es un trato.”
 
La alejé de mí a un brazo de distancia. “De acuerdo entonces.” sonreí notando el hecho de que sus pezones estaban obviamente erectos empujado la tela de su blusa. Miré de sus pezones a su rostro y la atrapé sonrojándose. “Bueno,” dijo aspirando profundamente y plegando sus brazos defensivamente sobre sus tetas. “Entonces mañana a la misma hora.”
 
El resto de la tarde pasó conmigo observando el movimiento fluido de sus tetas cuando se movía por la casa. Cada vez que me veía observándola se ruborizaba, pero podía ver sus pezones responder casi al instante. Cuando llegó la hora de ir a la cama la abracé de nuevo, respirando profundamente en su cabello y acariciando la base de su espalda y la cima de sus nalgas. “Duerme bien mamá.” la dije. “Te veías maravillosa esta tarde y estoy seguro de que te verás igual de maravillosa, si no es que mejor, mañana en la noche.”
 
“Buenas noches Dorian” Iba a besarme en la mejilla, pero volví mi cabeza para que me besara en los labios suavemente. Una ligera pausa de respiración, entonces me besó de nuevo, labios juntos pero por varios segundos antes de salir del cuarto tambaleándose ligeramente.
 
Corrí hasta mi alcoba e inmediatamente comencé mezclar más pinturas. ¿Qué debo hacer ahora? ¿Qué tan lejos podía presionar? ¿Desaparecerían la magia? Las preguntas volaban por mi cabeza mientras estudiaba el cuadro.
 
Comencé por levantar la altura de la falda de nuevo, y entonces la pinté como si representara una falda muy corta levantada hasta su cintura. Le dibujé un par de pantaletas negras con encaje de corte alto y repinté sus piernas más abiertas por varias pulgadas, cubiertas de medias negras y con un liguero a juego. Al tener sus piernas más abiertas significaba que podría pintarle más humedad en las bragas. Como toque final le oscurecí el área donde estaría su coño para que pareciera como si su excitación hubiera comenzado a mancharlas.
 
Entonces, metiéndome en la cama me masturbé furiosamente derramando copiosas cantidades de semen, mientras pensaba en el cuerpo de mamá y lo que haría con él. Después de limpiarme fui a tomar un poco de agua, cuando pasé por la puerta de mamá pude escuchar el sonido de gemidos. Tan silenciosamente como me fue posible entreabrí la puerta. En la cama estaba mamá, una mano pellizcaba su pezón mientras la otra estaba enterrada entre sus piernas. ¡También se estaba masturbando!
 
Calladamente cerré la puerta deseando que el próximo día llegara pronto.
 
La noche siguiente forcejeó en la puerta cargando varias bolsas.
 
“¿Te doy una mano mamá?” pregunté adelantándome para ayudarla. Al verme la escuché boquear ligeramente y su rostro se ruborizó.
 
“No, está bien Dorian, sólo necesito llevar estas a mi alcoba.”
 
“No hay problema.” tomé algunas de sus bolsas, fijándome en la marca ‘Victoria’s Secret’ escrita en una de estas. “Adelante, te sigo.”
 
Pareció detenerse un momento antes de suspirar y guiarme escalera arriba, vestida con su holgada ropa de trabajo que ocultaba su figura. Cuando llegamos a su cuarto arrojó las bolsas sobre la cama, la seguí pero entonces comencé a revisar sus bolsas.
 
“¿Y que compraste?” pregunté empezando a abrir la bolsa de Victoria’s Secret. “Oh nada” exclamó, tratando de arrebatarme la bolsa. Evitando sus manos abrí la bolsa y extraje unos papeles de empacar. Dentro había una pequeña pieza de encaje negro.
 
“Difícilmente nada mamá.” la dije. “De hecho diría que nunca tan poco había sido tanto.” Ella se ruborizó furiosamente, pero pude ver que su respiración se aceleraba. “Te dejo para que te cambies de tus ropas de trabajo. No puedo esperar para ponerte las manos encima.” Ella inspiro breve y abruptamente. “Y darte tu masaje de espalda por supuesto”
 
“Sí Dorian.” Me sonrió casi tímidamente.
 
Salí y bajé al salón. Finalmente escuché a mamá bajar las escaleras y contuve la respiración en anticipación. No me decepcionó.
 
Sus piernas estaban cubiertas por medias con encaje. Lo supe por que su falda era tan corta que las cimas de sus medias se insinuaban. Se blusa estaba tan desabotonada que sus tetas apenas permanecían dentro, cuando se movió sus pezones erectos casi saltaban a la vista. Al instante yo estaba tieso. Me encontré con ella cuando todavía estaba en el último escalón. De esta manera los dos teníamos la misma altura.
 
“¿Te gusta?” preguntó tentativamente.
 
“Oh sí” dije, retrocediendo para verla completa. Su blusa se había resbalado del hombro con lo que su pezón derecho se asomaba ante mí. Se ruborizó furiosamente y recolocó la blusa en su lugar, pero la vi checando el bulto en la entrepierna de mis pantalones.
 
“Simplemente no se por que estoy haciendo esto”. Se quejó. “Esta mal, pero se siente tan bien.”
 
Acaricié su rostro. Sus ojos se cerraron y casi ronroneó. Continué moviendo mi mano, por su elegante cuello, trazando su hombro y entonces deslizándola dentro de su blusa, atrapando su seno en mi mano con su pezón entre mis dedos.
“Lo haces porque eres mi mamá y quieres lucir bien para mí.” Le dije moviendo mis dedos para apretar y luego girar su pezón.
 
“Oh Dios siiiiii” gimió. “No deberías hacer esto pero está tan bieeeen” El pezón estaba tan erguido como podría estar. “¿Porqué que te dejo hacer esto?” gimoteó.
 
“Porque debes.” Le dije. “¿Se siente bien?”
 
“Dios sí.”
 
“¿Estas usando los calzoncitos que vi?”
 
“Siiiii” confirmó. Su cuerpo comenzó a oscilar y a empujarse contra mis manos mientras me movía de un pezón a otro.
 
“Entonces ya que te los pusiste para mi ¿No crees que debería verlos?” pregunté.
 
“¿Que?”
 
“Sube esa falda para que pueda ver si de verdad estas usándolos.”
 
Despacio, dudando, comenzó a jalar de cada lado de su falda. Mientras la piel blanca sobre sus medias apareció moví mi mano libre para comenzar a acariciarla. Ella se detuvo.
 
“Continua.” Ordené. “Quiero esa falda bien arriba y alrededor de tu cintura.” Gimió con lujuria y siguió levantándola. Sus bragas comenzaron a aparecer, con tanto encaje que podía ver su suave vello a través del frente transparente. Un área cada vez más grande se estaba oscureciendo por la excitación. Dios debe estar húmeda ahí abajo.
 
Mamá estaba ondulando de un lado a otro como si estuviera en trance. Sus ojos bien cerrados, las manos sosteniendo la falda alrededor de su cintura.
 
“Mírame” le dije. Sus ojos se abrieron y se concentró en mí. “Cuando estés en casa te vestirás así.”
 
“Sí Dorian”, susurró.
 
“No usarás sostén” ¡Le pellizqué duro un pezón! – gimió, “y si llevas bragas serán como estas.” Cubrí su coño con mi mano.
 
“Siiiii. Oh siii”
 
“Abre más tus piernas.” Ordené. El calor de su sexo casi quemaba mi mano. Cuando abrió sus piernas tomé el frente de sus bragas y lo hice a un lado. Endureciendo mí dedo medio lo empujé en él en el paraíso que era el coño de mi madre.
 
“SIIIIII. Oh jódeme con el dedo querido.” Sus manos soltaron su falda y se sujetó a mis hombros convulsivamente. Endureciendo mi dedo anular lo agregué al primero.
 
“Oh mete el dedo en el coño de mamá querido. Oh Dios, lo necesitaba tanto. Ha sido tanto tiempo.”
 
Moví mis dedos dentro y fuera de ella, apretando sus pezones al ritmo de mis embestidas. Para ese momento sus jugos empapaban mi palma entera.
 
“Tendrás más de esto.” Le dije. “Harás lo que yo quiera, cuando yo quiera.” Comencé a frotar su clítoris con mi dedo pulgar. Estaba alcanzando un orgasmo muy GRANDE.
 
“Este coño es mío para hacer lo que quiera con el mamá.” Me incliné y la besé, metiendo mi lengua en su boca. Sus brazos se colgaron de mi cuello deteniendo efectivamente mi ataque a sus tetas. Me pasé a sus nalgas en su lugar.
 
Los movimientos de mamá se volvían frenéticos, sus jugos habían dejado el interior de sus muslos resbalosos y un rítmico sonido líquido acompañaba a mis dedos jodiéndola.
 
Apartándome de su boca la miré fijamente a los ojos.
 
“¿Eres mi coño verdad mamá?” Esperé. “Dime que lo eres.”
 
“Soy…soy tu coño querido. Oh sí. Soy el coño maternal de Dorian. Ohhhhhh me voy a venir…Siii. Siii. ¡Oh me vengo, me vengo…VENGO! Nnnnnggggggggggg.” Se derrumbó contra mí, sus músculos tensando su sexo salvajemente alrededor de mis dedos.
 
Su cabeza estaba enterrada contra mi pecho. “No debería haberlo hecho, pero estuvo tan bien” Repetía una y otra vez. Pequeños temblores sacudían su cuerpo.
 
Deslicé mis dedos fuera de su sexo haciéndola gemir al hacerlo. Serenamente, sujeté la cima de sus bragas y las bajé por sus piernas.
 
“Nooooooooooooooo” mamá susurró.
 
Ignorándola se las bajé, se las quité y limpie mis dedos en ellas. Puse un dedo bajo su barbilla y levanté su cabeza para que me mirara de nuevo.
 
“Es hora de subir Mamá.” le informé.
 
“No deberíamos haber hecho esto Dorian.” gimoteó. “Está mal y debemos parar ahora.”
 
Aun mientras hablaba la hice dar vuelta y la empecé a dirigir escaleras arriba.
 
“Debemos parar” susurró mamá.
 
Le di palmaditas en el trasero, moviéndola hacia adelante por las escaleras y hacía su alcoba. Un montón de cajas vacías cubría el suelo. Le di la vuelta suavemente y la senté en el borde de la cama.
 
“No puedo seguir con esto. Está mal” murmuró.
 
Me desabroché el pantalón y saqué mi dolorosamente erecto pene. Inclinándome lo acerqué a los labios de mamá.
 
“¡Abre!” ordené.
 
Froté sus labios con la punta de mi pene. Sus labios se abrieron automáticamente y las quejas cesaron cuando comenzó a chupar tentativamente.
 
¡Estaba en cielo!
 
“Que buena mamá ¡Chúpame! Me chupas tan biennnn.” Sostuve los lados de su cabeza y comencé a moverme dentro y fuera de la boca de mi madre. Estaba tan excitado que no le tomo mucho a su labor y a la situación para vencerme. “Prepárate mamá. ¡Prepárate por que voy a venirmeeeee!” Ella trató de apartar su cabeza, pero la sostuve firme y vacié todo en su garganta- su cara enterrada entre mis piernas. Una vez que terminé saqué mi todavía erecto pene de su boca. ¡Con mi mamá en la posición que la tenía, un orgasmo no iba a ser suficiente!
 
“Nunca había hecho eso” dijo, mirándome “quiero decir que nunca me lo había tragado antes.”
 
“Lo estarás haciendo mucho de ahora en adelante.” Acaricié un lado de su cara con mi pene. “Bésalo y di gracias.” ordené.
 
“No puedo.” Se volvió hacia un lado.
 
“Dije bésalo mamá.”
 
Finalmente se volvió y besó la cabeza de mi pene. “Gracias Dorian.” Susurró.
 
“Ahora recuéstate.”
 
“¿Que?”
 
Me agaché y la levanté de las rodillas. Esto tuvo el efecto de hacerla caer de espaldas sobre la cama “Oh nooooooo.” Lloró.
 
Ignorándola la empujé más arriba en la cama. Sus piernas se abrieron ampliamente y su falda se enrolló alrededor de su cintura. Su coño estaba abierto a mi mirada. Los labios colgaban abiertos brillando por sus jugos, escarlata por la sangre bombeada en ellos. Abrí su coño maternal aun más y le di una lamida de prueba a todo lo largo de la grieta. “Hmmmmmmm no está mal supongo.” Era mi primer intento con un coño, ¡pero ciertamente no iba ser el último! En segundos estaba de vuelta en la tarea.
 
¡Mamá estaba frenética!
 
“¿Qué haces?… no debemos hacer esto es sucio.” Trató de apartar mi cabeza. Ignorándola chupe los labios de su coño en mi boca, entonces acaricié el borde de su agujero antes de empujar mi tiesa lengua dentro. Estaba en cielo y mamá no estaba lejos tras de mi.
 
“Nunca sentí esto.” Jadeó. “…Mi cuerpo entero pulsa… No te detengas, oh no te detengas…¡¡Haré cualquier cosa, pero no PARES!!”
 
Busqué con mi lengua donde sabía que estaba su clítoris. Al encontrar la dura y pequeña protuberancia, la chupé en mi boca, frotándola con la punta de mi lengua.
 
“Siiiii… Oh sí… justo ahí. Chupa mi clítoris… chupa mi chochito… voy a venirme de nuevo… demasiado… demasiado.” Su cuerpo entero se puso tieso, se detuvo mientras la montaña rusa llegaba a su punto máximo y entonces “SIIII… nnnggmmmm” Su grito se volvió una serie de gemidos guturales incoherentes cuando alcanzó el orgasmo.
 
Rápidamente me subí a la cama y empujé mi punzante miembro dentro de ella. Ella estaba tan húmeda que llegué hasta el fondo al primer intento. Mi primera vez en un coño incluyó los últimos espasmos de un orgasmo monstruoso. Quería asegurarme de que tendría otro pronto.
 
Sus piernas se cerraron alrededor de mi espalda cuando comencé a joderla en serio. ¡Es importante ser serio cuando jodes a tu madre!
 
“¿Te encanta?” le pregunté.
 
“Sí Dorian. Me encanta.” Sus piernas me apretaron fuerte.
 
El cuarto hizo eco del rítmico sonido líquido mientras la follaba. Aunque me había venido no hace mucho, podía sentir el semen hirviendo en mis pelotas. Me incliné y empujé mi lengua en la boca de mamá. Sus brazos arañaron mi espalda mientras nuestras lenguas luchaban. Los restos del jugo de su coño se extendieron entre nuestras caras. Detuve el beso.
 
“Abre tus piernas totalmente.” Le dije – obedeció extendiéndose completamente de manera que en verdad podía penetrar en ella profundamente.
 
“No tardará mucho mamá.” Gruñí. “Voy a venirme muy adentro de ti.”
 
“Siii… fóllame Dorian. Fóllame por siempre.” Su cabeza se mecía de lado a lado. “¡Fóllame, fóllame, fóllame… FÓLLAMEEEEE! ¡Nnnnggggggggggggg!”
 
“ME VENGOOO.” mi esperma penetró en su útero una y otra vez, mientras ella trataba de arañar mi espalda a través de mi camisa. Me desplomé sobre ella. Con mi decreciente pene aun dentro de ella.
 
Lentamente la sensación de placer se redujo a una calida felicidad. ¡Había follado a mamá y LE ENCANTO! Salí de su coño y rodé para estar a su lado. Ella se puso en posición fetal, con sus rodillas pegadas al pecho.
 
“Por favor vete Dorian.” Dijo. “Lo que hicimos fue una locura y nunca hablaremos de ello.”
 
“Pero te encantó.”
 
“Estaba loca Dorian.” Insistió. “Nunca debe volver a pasar.” Ella no me miraba.
 
Me quedé parado a lado de la cama. Al mirarla pude ver su coño apretado entre sus piernas. Los muslos mojados con la combinación de nuestros jugos- más goteaban de su interior, su falda todavía alrededor de su cintura.
 
“Hablaremos de esto más tarde mamá.”
 
“Sólo vete – por favor sólo vete Dorian.” Rogó.
 
Capítulo 4
Volví a mi alcoba. Mamá era casi mía, pero necesitaba sólo un pequeño empujón más para convertirla en la mami-mujerzuela dócil, deseosa y húmeda de semen que yo quería. Me desnudé; tiré mis pantalones mojados en la lavadora y rápidamente me di una ducha. Allí me enjaboné y decidí los cambios que haría a la pintura.
 
Era tarde esa noche cuando retrocedí ante a mi obra maestra. Ya no era el retrato de una atractiva pero triste mujer, totalmente vestida e inalcanzable. La imagen de sueño húmedo de una mujer me miraba fijamente. Sus ojos centelleaban sugestivamente, su rostro sonrojado de excitación y la punta de su lengua asomaba por la orilla de sus labios. Sus pechos estaban desnudos, un pezón erguido era pellizcado por su mano, su cintura de reloj de arena y la oscura sombra de su ombligo estaban a la vista. Sin embargo se ponía mejor. Estaba desnuda salvo por un liguero y medias; sus piernas estaban obscenamente separadas mientras su coño completamente rasurado estaba parcialmente cubierto por su otra mano que separaba los labios de su sexo. Mostrando sus húmedas profundidades y sólo esperando a se tocada o follada. Por último, alrededor de su cuello tenía una gargantilla negra de la que colgaba una placa de identificación de perro. En esta estaban grabadas dos palabras:
 
“De Dorian”
 
Con esto esperaba convertir a mi madre en la mujer que yo quería.
 
La siguiente mañana desperté al oír la ducha de mi habitación funcionando. “¿Eres tu mamá?” Pregunté.
 
“Sí querido. Estaba despierta y quería estar lista para ti. De algún modo no conseguí equilibrar la temperatura de mi ducha así que decidí usar la tuya.” Se rió tontamente (!) “¿No te importa, verdad?”
 
“Por supuesto que no ¿No quieres que te talle la espalda?”
 
“No… saldré pronto.”
 
Oí como cerraba la ducha y se movía en el baño. La luz se apagó y la puerta se abrió. Me di la vuelta en la cama para ver lo que la mañana me había traído.
 
Mi madre estaba de pie en un camisón cortito de seda blanca que apenas cubría su modestia. Me sonrió y se sonrojó ligeramente. Podía ver que se había secado de prisa pues la tela se pegaba a sus senos acentuando aun más los duros pezones. Con un gesto la invité a la cama.
 
“Bonito camisón mamá. ¿Es nuevo?”
 
Ella se detuvo a lado de la cama, aparentemente insegura de que hacer después. “Sí, apenas lo compre ayer. ¿Te gusta?” Parecía preocupada. Ávida de complacer.
 
“Prefiero lo que hay debajo.” Deslicé una mano bajo el borde del camisoncito y acaricié su cadera. Sus ojos se cerraron y su respiración se aceleró. “¿Que haremos hoy?” Moví mi mano para acariciar el interior de su muslo.
 
“Lo que quieras Dorian.” Suspiró. Comenzó a balancearse suavemente, tratando de empujarse contra mi mano.
 
Deslicé mi mano más arriba y fui recompensado cuando mi palma fue besada por un coño húmedo. Un coño que estaba obviamente tan liso como el trasero de un bebé.
 
“¿Que tenemos aquí?” pregunté. Se ruborizó furiosamente.
 
“Quería hacer algo especial para ti.” Explicó.
 
“Bueno pues quítate ese camisón y enséñame lo que has hecho.”
 
Lenta, seductoramente, mamá levantó los lados del borde de su camisón. Su coño afeitado apareció, los labios de su hinchado sexo estaban ligeramente separados y su humedad se empezó a hacer notoria. Ella esperó pacientemente, expectante.
 
“Muy bien.” La felicité. “Suelta el camisón y separa tus piernas.” Rápidamente obedeció. Deslicé ligeramente mis dedos sobre su sexo. Exhalo como en un silbido al contacto.
 
“¿Qué es esto?” Pregunté
 
“Es mi coño Dorian.”
 
“No, es tu coño de mami. ¿Qué es?”
 
“Mi coño de mami.” Susurró. Deslicé un dedo dentro de ella.
 
“No te escucho mamá.” Mi pulgar acarició su clítoris.
 
“Es mi COÑO DE MAMI.” Gritó. “El coño de mami de Dorian.” Sus manos subieron para pellizcar sus pezones mientras trataba de empujarse más sobre mi invasor dedo.
 
Me quité las cobijas. Mi pene estaba rígido y apuntando al techo.
 
“Muy bien mamá. Entonces lo mejor es que metas mi vara en tu coño de mami ¿No?” Ávidamente se subió a la cama, sacando mi dedo de ella y posicionándose sobre mi pene. Tomándolo en su mano lo dirigió a su abertura y se empaló.
 
Por segunda vez estaba dentro de ella. Sentí los músculos de su coño apretar mi pene en su totalidad.
 
“Tienes un buen coño mamá.”
 
“Gracias Dorian.” Se levantó hasta que la punta estaba justo dentro de ella y entonces se dejó caer de nuevo.
 
Me estiré y pellizqué suavemente sus pezones.
 
“Me pregunto como lucirían si les pusiéramos un piercing mamá. ¿Te gustaría eso?”
 
“Si quieres Dorian.” Volvió a bajar. Sonidos líquidos llenaron el cuarto mientras mi pene golpeaba su cerviz.
 
“¿De verdad?” pellizqué duro sus pezones.
 
“Oh siiii.” Chilló. “Si lo quieres haré lo que sea. Soy tu coño de mami.” Comenzó a rebotar rápidamente mientras yo me empujaba para ayudarla.
 
“Pues entonces esta tarde iremos de compras. No llevarás bragas y ni sostén. Sólo una blusa y una falda ligera para que pueda tenerte al alcance fácilmente.”
 
“Ohhhhhhhhh.” Gimió.
 
“Voy a mostrar que hermoso coño de mami estaba oculto bajo todas esas tristes ropas que usabas.” Le di una nalgada. “Siiii querido… puedes lucirme alrededor de la ciudad”.
 
“te conocerán por la mujerzuela que eres mamá. Te masturbarás en el automóvil.” Le di otro azote en la nalga. “Y lucirás ese coño desnudo mientras estés en los vestidores de la tienda.”
 
“Sí… lucir coño… lucir el coño de mami.” Ambos estábamos a punto.
 
“Y entonces veremos lo de estos pezones.”
 
Eso fue la gota que derramó el vaso. Le di una última nalgada y me vine dentro de ella.

Rociando el interior de su coño con mi semilla.

 
“Me vengo… oh me vengo… mami se viene”. Gritó cuando me quedé dentro de ella y se derrumbó bruscamente sobre mí. Cuando se calmó le di palmaditas en su trasero.
 
“Entonces tenemos un ocupado día de compras mamá. Mi pene está todo pegajoso y creo que deberías limpiarme.”
 
Ella me miró. “Con tu boca por supuesto.”
 
Sonrió y se bajó de la cama, rápidamente engulló mi pene semierecto en su boca. Nuestros jugos mezclados fueron tragados en segundos.
 
“Y cuando termines con mi pene debes recoger cuanto puedas de mi semen de tu coño y tomártelo también. No quieres desperdiciar nada ¿Verdad?” Me miró de nuevo y sonrió con sus ojos. Su boca se movía arriba y abajo mi rígido pene.
 
Me recosté de espaldas y pensé en cuanto había cambiado mi vida. ¿Quién dijo que el arte es aburrido?