Antes de continuar, mis más sinceros agradecimientos a todos aquellos que siguen, leen, comentan y valoran esta porno novela, esperando y este capítulo sea de su agrado.

Sin título……… después de su cacareada, el maestro Pepe se dirigía a paso lento y gelatinoso a un grupito de niñas, recorriéndolas con su morbosa mirada y saboreándoselas a todas mientras se acercaba a ellas al tiempo que se rascaba sus bolas apretadas dentro de su tieso pantalón color camel, analizando de manera anatómica especialmente a Cassandrita, viendo como esta última lucía radiante y fresquecita a pesar del calor agobiante, su piel blanquita y chapudita1 contrastaba luciendo angelicalmente sobre su negro y lacio cabello, mientras el viento se lo jugaba teniendo ella que acomodárselo pues en ocasiones delgados mechones le revoloteaban en su bello rostro incomodándola un poco, riendo ella coqueta con el resto de sus amigas por quien sabe que niñerías que entre ellas se consultaban secretamente. Sin embargo el gordo y moreno docente pronto desvió esas calientes miradas hacia el cuerpecito de su alumna notando lo apretadito de su uniforme, principalmente su falda que a pesar de llegarle casi a las rodillas y ser de tablones se ajustaba perfecta a las femeninas y potentes caderas realzando el redondo culito de su más sabrosa alumna.

-hooola mis niñas, ¿Cómo están?, ¿Qué traman?, ¿Por qué tanta secreteada?- saludaba el libidinoso aspirando toda una selecta cantidad de aromas frutales y florales emanados del pequeño escuadrón de bellos ángeles, muchas de ellas a nada de terminar su fase de desarrollo, viéndose como todas unas mujercitas dignas de ser encamadas por tan adónico personaje.

“¿Quién quiere ser la primera en mamarme la verga?” pensaba en su cochambrosa mente.

-hola maestro, buenas tardes maestro, jijiji,- respondían algunas y reían otras, para esto la verga del viejo no cabía ya en sus apretados calzones llegándole a incomodar pues su glande era casi degollado por el grueso elástico de su ropa interior, aun así, un descomunal tronco se empezaba a dibujar debajo del obeso vientre del viejo.

-¿Por qué andan muchas de ustedes afuera?, ¿Qué no tienen clases?- preguntaba el rechoncho maestro lanzado miradas galanescas como si estuviera en alguna firma de autógrafos y estas niñas conformaran parte de su selecta fanaticada.

-noo, no vino el maestro de Geografía,-

-sii, y no nos quisieron adelantar la última clase- decían algunas, había faltado el maestro encargado de la clase que trascurría y eso les había dado a los niños una hora libre.

-ahh miren, bueno mis niñas yo me retiro a mi cubículo, cualquier cosa que se les ofrezca allí estaré jeje- decía el empalmado maestro retirándose no sin antes dándole un último y cochino repaso a todas pero volviéndose nuevamente hacia ellas dijo, una vez ganada cierta distancia.

-ehh, Cassandrita, mija, se me olvidaba- el profe hacía una seña para que esta nenita se le acercara, fue aquí donde un viejo flaco quien preparaba su aula estiraba su delgado cuello como zuricata tratando de observar esta escena y para ponerse cómodo sacaba uno de los bancos pero sin dejar de ver el desenvolvimiento de su gordo amigo.

-sip, mande- la nena llegaba tan risueña y jovial como siempre lo era, parándose enfrente de su viejo mentor, llevando sus manitas hacia su espalda y entrelazándoselas, realizando un leve movimiento rotativo con su curvilíneo cuerpo, todo esto sin dejar de mirar la grasosa cara de su entrenador.

-mi niña, en la lista de asistencia a las prácticas de voli tengo algunos días en donde no te anotaste- dictó el redondo maestro.

-ehh, de veras profe?, pero si yo he venido a todas las prácticas- afirmaba Cassandra.

-sí, sí, lo sé mi niña, lo sé y no encuentro explicación lógica para tal suceso, recién apenas iba a enviar ese formato a Servicios Escolares para que se vaciara la calificación pero por suerte me di cuenta antes, aun así te aviso para que pases a anotarte por favor hija, yo lo haría por ti pero quiero que seas tú quien lo haga para que veas que si vas a tener tu calificación, ya no importa que me regañen por no enviarla en tiempo y forma, lo importante es que a ti no te afecte- argumentaba el viejo y sudoroso maestro dándoselas de salvador para con la niña, quien atenta asentía con la cabeza a todo lo que el maestro decía.

-si maestro, gracias, ¿Quiere que vaya ahorita?- preguntaba la nena observando como el viejo sacudía su sudada camisa, dejándole ver un pecho sumamente peludo casi de oso.

-no mi niña, al ratito que salgas, mientras sigue jugando con tus amiguitas y si las están molestando aquella parvada de pervertidos que están allá díganme y yo me los arreglo- decía el viejo mirando su reloj dándose cuenta que la hora libre de los niños estaba por terminar, razón por la cual decidió suspender su encuentro con la nena hasta la hora de la salida y señalando a los alumnos con los cuales rato atrás estuvo platicando sobre el cómo tratar a las mujeres.

-jjjjjj, si maestro, a la salida paso- Cassandra se retiraba hacia sus demás amigas, el profe en tanto aprovechaba que la nena daba la vuelta para de forma descarada volverle a mirar el culo y su ligero movimiento de caderas, así como esa cinturita y esas potentes piernas que se asomaban un poco cada que la falda levantaba mientras la nena daba un paso.

“mmm, chiquita sabrosa, te has de ver bien rica en cuatro patas”,pensaba el maquiavélico personaje sin saber que ya había otro viejo que podía comprobar lo dicho.

EL DESPERTAR SEXUAL DE CASSANDRA

EL SEÑOR DE LA TIENDA Y SUS PERVERTIDOS AMIGOS

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En el cubículo de Pepe…

El viejo y gordo maestro dialogaba por su celular con su colega Teo, sentado en la silla de su escritorio y con sus patas arriba contaba cómo le había hecho para citar a su alumna más comestible a la hora de la salida y en donde según él confiaba en su suerte y exagerado carisma para sacarle a la nena una plática un poco más allá de temas institucionales.

-así merito pendejo, en unos minutos he hecho lo que tú no has podido hacer en todo un semestre… con suerte y hasta la descalzono y me la cojo aquí mismo ahhgg ahhgg ahhgg… mmm con lo rico que le ha de saber el bollito agggghhhfff… primero le voy a mamar las chiches jeje, y luego le meto mano ahí abajito y le estiro el frijol… bueno ya te dejo, voy a meneármela un ratito con unas fotos que tengo de ella en shortcitos para entrar en calor jeje- colgaba Pepe exhibiendo una sonrisa de oreja a oreja, arrugando toda la extensión de su regordeta mandíbula y dejando apreciar la escasa higiene dental así como su deformada dentadura de burro.

Un garrafón de agua puesto en el enfriador adornaba la pequeña oficina del vulgar maestro quien se frotaba las bolas como esperando a que de estas se manifestara algún genio que le cumplieran algún deseo a medida que su porcina cara expresaba un gesto de vulgar satisfacción ante sus rascados, además de un cuadro con una imagen de él siendo saludado por el Gobernador del Estado ubicada a la vista de sus visitas, su título que lo acreditaba como maestro educativo y del lado derecho un poster de Pink Floyd pues el viejo se las daba de muy conocedor de esos géneros aparte de que esa música lo hacía recordar sus tiempos de soltería y en donde según sus alegatos culeaba como enajenado a cuanta hembra se le atravesara siempre y cuando esta fuera digna de su verga, un sinfín de envolturas de papas fritas y envases de refrescos llenaban su cesto de basura, a todo esto un plato de unicel con restos de comida que al parecer hace unas horas fueron gorditas pellizcadas adornaban su escritorio, una revista del conejito yacía entremetida sin mucho éxito en medio de unas carpetas escolares.

El grueso sujeto casi se relamía las bembas y se acariciaba constantemente la barbilla esperando ver a la nena entrar por la puerta, por su mente pasaban tantas cosas sucias como el separarle los labios vaginales a tan jugosa muchachita y con su babosa lengua buscarle el clítoris para realizarle aberrantes succiones sobre ese palpitante órgano, acomodándose y desacomodándose él mismo sobre su silla producto de la calentura que en ese momento sentía, sudaba de sus axilas por la emoción y apenas se preguntaba por qué no había invitado a la nena antes a su oficina, fue ahí donde maquiló otra degenerada idea en donde el profe Teo tendría que ofrecer su complicidad para la realización de la misma.

Estaba tan desesperado, con la verga bien parada y casi saliéndosele de sus pantalones cuando en eso escuchó el timbre de salida, sin embargo la nena no aparecía, el viejo bribón había comprado un par de pececitos pues el profesor Teo le comentó que él tenía unos en su laboratorio y que las nenas se entretenían viéndolos nadar o estirar el chipo pidiendo alimento, además Teo los había ubicado a una altura donde las estudiantes tenían que recargar sus cuerpos lo que las obligaba a levantar un poco el culo de esta manera, siendo un deleite para los alumnos y por supuesto para el flaco y chimuelo docente con dedos de gancho.

Pepe continuaba en sus reflexivos momentos imaginando a Cassandrita sentada en sus piernas mientras él le metía mano y le daba su buen besote de lengua cuando en eso hizo aparición la susodicha depositando su mochila en la entrada y disculpándose por la tardanza, hubiera querido ver a la nena enfundada en un minúsculo short deportivo de esos que lo calentaban pero no se podía tener todo en la vida, al menos por el momento, pensaba para sí el peludo sujeto sintiendo sus axilas resbalosas debido al excesivo sudor, ya habría forma de tenerla así la próxima semana, se decía.

-no hay problema Cassandrita, pásale, siéntate jeje, déjame buscar la lista de asistencia- decía el degenerado sin poder dejar de admirar la belleza de la chiquilla, y es que parecía que el viejo no se cansaba nunca de reverenciarla, le sorprendía que a su corta edad esta niña poseyera un cuerpo tan femenino, tan delicado, pero a la vez tan bien formadito.

La nena pasaba y se sentaba cuidadosa de que su falda no quedara más arriba de lo estrictamente permitido, así era ella, coqueta pero cuidadosa cuando estaba en público, pero rápidamente alertó a los peces y se acomodó para poder observarlos mejor, y es que la pecera estaba en el escritorio pero acercada más hacia el arrecho maestro quien descaradamente casi se comía los desarrollados melones que abultaban debajo de la blusa, así que Cassandra ubicó sus bracitos de forma paralela arriba del escritorio recargándose del borde de este con su vientre, echando hacia adelante su cuerpo.

-maestro pero… mire, este creo que ya se murió- dijo la nena apuntando a un pececito que yacía flotando panza para arriba.

-ehh, a ver- el maestro Pepe bien pudo comprobar lo que decía la nena desde su ubicación, pero prefirió levantarse y verificar lo dicho por la mocosa ubicándose detrás de esta.

Era un verdadero tormento para el profe el estar detrás de la nena con ella recargada en el escritorio moviendo ligeramente sus caderas, como si esta estuviera realizando una invitación a poseerla de la manera más insana jamás imaginada pero Pepe sabía que esto no era así, que debía contenerse ante los juegos sucios y tácticas mundanas practicadas por la colegiala para hacer perder la cordura a tan ejemplar catedrático.

-mire- dijo Cassandrita echando su cuerpo todavía más hacia adelante sin alertar las desequilibradas miradas que Pepe realizaba a su cuerpo, en especial a su culote, imaginando el asno los apretados calzones que se debía de cargar la nena y que ajustarían perfectos al cuerpo de la niña, principalmente a su carnosa panocha, el maestro Pepe gargareaba saliva con estos eróticos espejismos.

El viejo se dio gusto admirándole el culo y casi mandándose una nalgada, de hecho se atrevía a acomodar sus manotas como si en verdad fuera a tomar a la nena de su cintura para proceder a embestirla y en un momento se atrevió a realizar oscilaciones pélvicas mientras llevaba a cabo un movimiento con su brazo derecho como si estuviera montando un potro salvaje, o una potranquilla, al tiempo que sacaba su lenguota y la giraba impúdicamente poniendo cara de enfermo sexual, algo que haría dudar a cualquiera que lo viera sobre sus facultades mentales, todo esto sin ser alertado por la nena quien sin saber ayudaba con su posición para la realización de tan trastornadas actuaciones.

El maestro Pepe se acercó más llegando a apreciar en la espalda de la nena las marcas que denotaban su ajustado brasier, sin pensárselo posó una de sus grasosas manos (esa con la que se frotó las bolas) en la espalda de ella y comenzó con un ligero masaje, Cassandrita sintió esa manota posarse sobre su espalda pero al no advertir malicia (según ella) no se incomodó, al parecer las manoseadas que le había dado el viejo tendero estaban cambiando el análisis de la nena que implicaba el no satanizar el que un hombre ponga una mano sobre ella, siempre y cuando sea para realizarle un cariñito obviamente sin ir más allá, así lo entendía la mujercita dando su consentimiento ante el grasiento manoseo volteando y mostrándole al viejo una ligera sonrisita.

-si es cierto, está muerto, pobrecito, es que a veces estoy tan ocupado que no me doy tiempo ni para echarles un poco de alimento, como tú sabes mi niña doy clases a todos los grados en esta escuela- decía el viejo mientras seguía frotando su mano contra la femenina espalda de la niña, a veces llegando a donde empieza la espalda baja.

-sí, debe de ser difícil- afirmaba la nena volteando a ver de vez en cuando a su pervertido instructor, observando como una pequeña flotilla de moscas revoloteaban alrededor de su cara, así como algunos tiesos pelos nasales sobresalían de sus narices llegándose a enredar con su mal cortado bigote de macho (para el maestro Pepe y la gran mayoría de los machos viejos, el poseer bigote y pelo en el cuerpo era muestra de masculinidad, razón por la cual el docente criticaba al novio de Asdany en cuanto a su sexualidad debido a su lampiña condición).

-mucho Cassandrita, oye, y porque se te hizo tarde?- preguntaba el cachondo maestro tratando de regular su salivación con asquerosos movimientos bucales ya que estaba tremendamente sobrecalentado con el simple hecho de estar palpando el cuerpecito de la niña, esa misma a la que le auguró unas potentes curvas cuando la vio por primera vez el día de las inscripciones aun con su uniforme de niña de secundaria.

“esa niña se va a poner bien buena”, fueron las palabras inmortalizadas que Pepe pronunció al flaco Teo cuando ambos galanazos observaban a los nuevos prospectos en la fila de inscripción, aunque también repasando a alguna que otra madre de familia bien conservada acompañando a su retoño.

-ahh, es que unos compañeros estaban exponiendo y el maestro Teo no nos dejaba salir a los que ya habíamos pasado hasta que todos acabaran- Cassandrita ya había tomado las caricias como algo cotidiano, siempre y cuando no bajaran a terrenos prohibidos, incluso se había puesto a alimentar al pescadito vivo con el alimento que le fue proporcionado por el maestro mientras ambos yacían muy juntitos en esa caliente oficina.

-el maestro Teo!!, apoco ese viejo con cara de zombie te da la última hora?- preguntaba Pepe pues para la realización de su artimañoso plan esto le favorecía.

-jijijij, síp, lo que es hoy, los martes… ahh y mañana- respondía la nena.

-uhm, interesante, muy interesante- dijo Pepe, con una tremenda inflamación en su pantalón y una pequeñísima mancha de humedad en la tela del mismo, dejando de frotar la espalda de la nena para rascarse ahora su barbilla.

-sabes Cassandrita, se me ocurre algo, que tal si esos días en los que el maestro Teo te da clases la última hora, en vez de ir a tomar tus clases con el viejo flaco, vienes a mi cubículo a ayudarme con los pendientes que tengo… algo así como mi secretaria- decía el profe tomando asiento arriba del pobre escritorio abriendo ligeramente sus rechonchas piernas pero procurando dejar a la vista de la colegiala su remarcada herramienta sexual de medidas aún desconocidas, además de esos huevotes que se le abultaban sobremanera en un plan sucio por conocer la reacción de la nena ante tal desvergonzada maniobra.

-jijij, maestro, no puedo hacer eso- negaba la nena aun sin alertar malas intenciones en su maestro, ella seguía con vistas en los animalitos.

-¿Por qué no?, Cassandrita- con el simple hecho de estar a tan solo centímetros de distancia, compartiendo el mismo espacio, olfateando su embriagante perfume con esa gorda y desparramada nariz llena de enormes cacarizos, el viejo Pepe estaba encandiladísimo, su verga ya estaba bravísima y con su cabeza completamente lubricada, era tal la cantidad de lubricante expulsado que el viejo ya se sentía como si anduviera meado, casi le daban ganas de sacar su pepino y mostrarlo a la niña sin pudor alguno.

-pues porque si hago eso estaría faltando a la clase del maestro Teo y se va a enojar, y me va a reprobar por inasistencias jijij- respondía la nena regalándole una sonrisa al viejo, concluyendo ella de alimentar al pez y volviéndose a sentar en su silla acomodando su pelito por detrás de una de sus orejas.

-claro que no mi niña, yo hablaría con él para que eso no suceda, yo tengo mucha preponderancia aquí en la zona escolar y ese viejo feo no creo que se oponga sabiendo las poderosas amistades que tengo dentro del Sindicato- dijo Pepe, siempre presumiendo sus influencias dentro del Magisterio, cosa que ya había presumido también a la güerita.

-jijiji, no sé, y que se supone que tendría que hacer?- preguntó ella apretando coqueta sus rosaditos y brillosos labios y colocando sus manitas en cada una de sus piernas.

-bueno pues estar aquí conmigo… ayudándome a archivar mis notas… actualizar mi bandeja de entrada, para eso te prestaría mi lap… irme a sacar algunas copias y alimentar a mi pescadito- aclaró el viejo todo caliente y sudado a mas no poder y en un momento en que desviaba su mirada hacia su reloj de pulso pudo apreciar, cuando la devolvió, como Cassandra se le quedó viendo por unos breves segundos a la desgarradora herramienta que se le formaba debajo de sus pantalones y como la mocosa apretaba aún más sus labios así como sus piernas, esto solo calentó más al macuarro, supo que la nena rondaba el anzuelo casi abriendo la boca, solo era cuestión de acercárselo otro poquito, ¿Cómo? Pues ofreciéndole algunos beneficios.

-y a cambio, como recompensa, te pasaré la clave del guai fai (Wi-fi) de la escuela, y hablaré con Teo para que te exente de cualquier tarea de fin de semestre que piense encargarles, porque acá entre nos piensa encargarles una muy pesada (susurraba el viejo), además ¿Sabías que Teo siempre me trae su examen escrito en libreta para que yo se lo pase a computadora?, jeje no le sabe a las computadoras, en pocas palabras tendrás la clave para ese examen, obvio que yo no le diré que fuiste tú quien lo pasó a digital, ese será nuestro secreto, bueno, si aceptas claro, que te parece?- Cassandrita se lo pensó, de por si Laboratorio (Química) era una de las materias que más se le dificultaban, no al grado de reprobarla pero si tenía la oportunidad de pasarla con diez pues que mejor.

-pero cómo?, usted le diría al maestro Teo que me ponga asistencia… sin asistir a su clase?- preguntaba la nena quitando su vista de donde la tenía una vez viéndose sorprendida por el verde viejo sin cuello y disimulando desviarla a cualquier parte, aunque le echaba una ojeada rápida de vez en cuando al escandaloso trozo carnal del viejo Pepe.

-claro mi niña, que inteligente, ves porque quiero que seas tú quien me ayude?- dijo el viejo y envalentonado por la situación llevó una de sus manos y la puso en una de las desnudas rodillas de la nena.

-pero y mis compañeros, ¿no se enojarán cuando vean que yo no entro a las clases y ellos sí?, es que las clases del maestro Teo son aburridísimas- dijo la nena ahora un poco nerviosa por la gorda mano que tenía haciéndole cariñitos en su rodilla, volteando a ver hasta temerosa a la aberrante cara del pervertido maestro y como la papada del viejo se abultaba más cada que este contraía su cabeza.

-ellos no tienen ni que enterarse, ni que enojarse, diré que estás haciendo una actividad extra para mí, bueno, que dices?- preguntaba el viejo, quitando su mano pues notó cierto nerviosismo por parte de la nena y temió que esto pudiera afectar en su decisión.

Sin embargo, cuando la nena meditaba su respuesta y estando a escasos segundos de ella vocearla, una llamada alertó a la pareja, el celular del viejo maestro sonaba teniendo que atenderla pues se trataba del Director del plantel.

“me lleva la verga, lo que faltaba, ahora que vergas querrá este pendejo”

-Cassandrita, mi niña, tengo que retirarme, piensa lo que te dije y me das tu respuesta, pero me la das ehh jeje- dijo el viejo una vez dialogado con el Director a sabiendas que tenía que presentarse en la Dirección pero a la vez tan cachondo por la propuesta hecha a su alumna, además de ver como esta mocosa se la pensó un poco, señas de que había esperanzas y más caliente aun porque su morboso cometido había rendido frutos, la nena había visto su tremenda herramienta y aun así esta se la pensaba considerando que si aceptaba tenía que estar encerrada con el viejo durante una hora.

-si maestro, yo también ya me voy, ya es tarde, hasta mañana- se despedía la nena recogiendo su mochila y abandonando la oficina.

Hay que hacer mención que la escuela donde la nena cursaba además de impartir clases normales también contaba con aulas equipadas para enseñar algunos oficios como por ejemplo la electrónica, la carpintería, la soldadura etc., para los varones; costura y repostería para las señoritas, siendo esta última, la de repostería, la clase que Cassandrita había escogido para completar su avance reticular, era obligatorio para cualquier alumno escoger una de estas opciones. Ese día, en su clase de repostería la nena había elaborado flan napolitano y había dejado dicho manjar en las manos de su amiga Lupita quien la esperaba afuera mientras ella iba a checar lo de sus asistencias con el pervertido de Pepe, Lupita, al ser una niña muy vivaracha vio esta la oportunidad perfecta para Armandito quien salía de la escuela y se disponía a retirarse.

-Armandoo!!, Armandoo!!, veen!!- gritaba la nena aun con una chillona vocecita más infantil que juvenil, siendo alertada por el joven quien se dirigió a ver que se le ofrecía.

-qué pasó? Lupita, dime, ¿y ese flan?, dame- preguntaba el joven notando como esta otra niña, sentada en su motito, cargaba ese postre con ambas manitas.

-no es mío, es de tus ojos- respondía la nena refiriéndose a Cassandra.

-ahh, y dónde está?- volvía a preguntar el muchacho.

-entró a revisar no sé qué… oye, a donde te diriges?- cuestionaba la nena, para esto ya se veía en su inocente carita ese brillo de cuando estaba construyendo algo en su cabecita.

-ay Lupita pues a mi casa- respondía el joven ajustándose la mochila la cual solo le colgaba de una de sus hombrera.

-y si te digo que hoy puedes acompañar a Cassandra, hasta la suya- argumentaba la nena.

-cómo?- preguntaba interesado el muchacho.

-mira, ¿ves este flan?, me ha pedido que la ayude a llevárselo ya que pues… ya sabes, yo tengo moto jijij, yo le dije que sí pero obvio yo voy a tener otro compromiso y eso me va a impedir darle el aventón, entonces ahí entras tú, no pesa pero tú como todo un caballero lo vas a cargar por ella hasta su casa- se mandaba las instrucciones esta otra niña, pasándole el flan al muchacho.

-sii, sii, yo voy- y así quedaban este par de cómplices, llegando Cassandrita donde ellos, recibiendo la noticia de su amiga y aceptando de buena manera la ayuda de Armando, pero volteando ella hacia la tienda del viejo para asegurarse que su macho no la viera irse con otro, eso posiblemente lo pondría muy celoso, todo esto sin que sus amigos se dieran cuenta de la dirección de sus miradas, sin embargo para su fortuna el viejo no se divisaba, lo que si es que fue ella la que a escondidas enviaba un mensaje de despedida a un viejo que en ese momento se preparaba para recibir visitas.

No hay mucho que contar sobre lo que pasó durante el recorrido, el jovencito cargando el flan caminando al lado de su amor platónico, volteando de vez en cuando admirándole el perfecto perfil de la muchachita y haciéndolo sudar con su simple presencia, “es hermosa” pensaba el joven, ella era la que más hablaba, platicando principalmente de lo que no le gustó de las clases de ese día, “hasta quejándose de las clases se ve hermosa” volvía a pensar el muchacho, lo único bueno fue que Armando consiguió saber la dirección de su adorada además de recibir un pedazo de flan por parte de ella en recompensa por su ayuda, o al menos el jovencito creía que hasta ahí había llegado la noche.

-mmm, está muy rico, apoco tú lo hiciste?- preguntaba Armando ya en el portón de la casa de la niña, ambos ya para despedirse una vez que el joven terminara su postre.

-jiji, gracias, sí, yo lo hice solita- decía la niña orgullosa de ella misma, para eso el muchacho intentaba desesperado buscar algo con que seguir la plática, nada se le ocurría, incluso llegó a esos incómodos minutos en que solo hay silencio y hasta el sonido de los grillos era más fuerte que la interlocución de este par, hasta que en eso el joven quiso darle el plato ya vacío a su compañera pero él por lo nervioso que se encontraba soltó el plato antes de que la nena lo tomara, cayendo este al suelo y rompiéndose al ser de porcelana, los jóvenes casi al mismo tiempo se agacharon intentando atrapar al plato en el aire pero les fue imposible, aunque para Armando fue un momento épico y digno de escribirse para una novela romántica pues en su descenso ambos jóvenes casi juntan sus bocas al agacharse al mismo tiempo, ruborizándose ella y sudando nervioso él al tiempo que ambos disimulaban que no pasó nada rascándose sus cabecitas y mirando para lados contrarios, para esto la nena tomaba su falda y la pegaba a sus muslos para evitar enseñar de mas, siempre femenina pero sin perder su recato.

-asu2, discúlpame Cassandra, pero que tonto, no… no te preocupes, te compraré uno igual- se disculpaba el joven levantando los pedazos y aun rojo por lo sucedido.

-ay Armando, si me sigues acompañando me vas a dejar sin vajilla jijij- bromeaba la nena incomodando más al jovencito.

-no es cierto jijij, no te preocupes, lo digo jugando, lo bueno fue que no te cortaste- decía la nena pero justo en eso el muchachito, debido a lo nervioso que se encontraba y a que intentaba levantar los pedazos rotos, se cortaba la mano con una de las puntas.

-ayy, me corté- dijo el joven haciendo reír sin querer a su bella princesa, la jovencita entró a su casa después de superar el ataque de risas y de comprobar que la sangrante herida era superficial y regresó con un poco de yodo y algodón, tomaba la mano del muchacho entre sus blancas y delicadas manitas y comenzaba a aplicarle un ligero masaje por encima de la cortada, el joven no daba crédito a lo que ocurría, estaban ambos rostros tan cerca que casi se le arrojaba para darle un beso, pero no de esos morbosos besos de lengua como los que pegaba el viejo Marcelino, sino uno que demostrara todo el amor puro que este sentía por ella, y más porque los labios de Cassandrita (aquellos que en la secundaria alguna vez besó) lucían excelsos y brillosos gracias a la luz de un poste que se encontraba cerca, él sin embargo, con su otra mano tomó una de las manitas de la niña dejándose hacer.

Cassandrita, quien también recordaba aun ese lejano beso que ambos se dieron, el primer beso de ambos, sintió el contacto en su mano y se sonrojó, volteó a ver a su compañero pero este por su pena desvió su mirada aunque no dejó de tomarla de la mano, Cassandrita analizaba el rostro de su compañerito y recién apenas prestaba atención a lo mucho que había cambiado desde que ambos asistían a la secundaria, si acaso con algunas imperfecciones pero eran mínimas, su cabello uniformemente recortado de los laterales y un poco más abundante de la parte de arriba y el flequillo, incluso había estirado un poco en estatura siendo ahora él más alto que ella y esto le había favorecido a la hora de proporcionarle su cuerpo, sin mencionar que olía rico, a punto de vista de la nena su compañero sería un buen partido para cualquiera de sus compañeras, este par también llevaba tiempo de conocerse ya que venían estudiando juntos desde inicios de secundaria y desde ese entonces el joven ya sentía atracción por ella y no como la gran mayoría quienes se empezaron a interesar en la niña una vez que a esta le crecieron las tetas.

Una vez que Cassandrita terminaba por analizarlo regresaba a su actividad, momento aprovechado por el joven para volver a admirarla, siempre observando ese hermoso rostro el cual lucía concentrado, notando también el profesionalismo de la nena ante la actividad, y como no, si Cassandra también cursaba otra materia opcional llamada Paramédicos, lo más cercano a lo que ella quería estudiar cuando grande, Enfermería.

-Ca… Cassandra… s… si yo tuviera un accidente y fueras tú la que me diera los primeros auxilios, viéndote a ti pensaría que estaría muerto… y habría llegado al cielo creyendo que un ángel es el que me recibe- dijo el joven llevado por la emoción del momento poniendo tremendamente roja a su compañera, quien apretó sus labios y volteó para un lado escondiendo su coqueta sonrisa ante el halago, el joven aprovechó para acercar su cuerpo con el de ella notando que Cassandrita no se molestaba, al contrario, hasta ella había colocado sus manitas en ese juvenil pecho.

-Armando que cosas dices jiji, o te está afectando el olor del yodo o me pasé de jarabe con el flan jiji- decía la nena para disimuladamente empujarlo mientras sonreía, y así siguieron los jóvenes unos minutos más, solo despidiéndose hasta que la nena terminó de curarlo, por suerte había sido la mano izquierda así que esto no impediría que el niño faltara a clases.

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Media hora antes en la escuela…

El casi jubilado maestro caminaba rumbo a la Dirección, ¿Pero que podría querer a esta hora el Director?, se pensaba el cuerpo de barril mientras apresuraba su paso, su forma de menearse era por demás chistosa, dificultosa y en ocasiones imitativa a la forma de locomoción de los primates, echando un poco su cuerpo hacia adelante daba la impresión de que en cualquier momento se iría de chipo, su gruesa lonja se meneaba ante cada paso que daba, tan gruesa que casi estaba adsorbiéndole la hebilla del cinturón y el solo caminar ese pequeño tramo lo estaba haciendo sudar en cantidades excesivas, tanto que tuvo que sacar un pequeño paliacate y limpiarse su sobrada transpiración mientras su camisa ya iba empapadísima en sudor y toda una flota de mosquillas revoloteaban por su rostro.

Sin embargo el redondo no iba preocupado si se consideraba o creía que este viejo pudiera llevarse alguna llamada de atención por parte del líder de la institución educativa, si alguna vez el maestro Pepe dijo a Teo “que él allá arriba estaba bien parado” se debía precisamente a que el Director era homosexual, y en más de una ocasión el buen Pepe le había hecho uno que otro cariñito, no porque Pepe fuera bisexual o tuviera esos gustos, sino más bien como un medio para un fin, en materia laboral el maestro Pepe era muy conflictivo con sus demás colegas y teniendo al Director de su lado representaba una buena ventaja sobre los demás, su esposa era una señora demasiado vieja (más vieja que él) con la cual desde hace mucho ya no intimaba, y en muchas ocasiones tenía que conformarse levantando chotos de las gasolineras o bien con el Director de la escuela, un hombrecillo de estatura mediana y cuerpo flacucho quien además le brindaba ciertos beneficios monetarios por cada cariñito recibido, como el buen Pepe decía: mejor meterlo ahí que a un nido de arrieras3, ya que las hembras de los tugurios (señoras de por lo menos cuarenta años, sin ningún tipo de atractivo ni gracia para maquillarse) a los que Pepe asistía siempre cuidando su respetable identidad se encargaban de enmarañarlo con sus profesionales tácticas de ficheras hasta que este se emborrachara, sacándole toda la quincena para proceder llamar a la seguridad del local y despacharlo por falsos rumores sin que el buen Pepe disfrutara de los placeres carnales que esas hembras brindaban.

Atrás habían quedado esos gratos momentos en donde Pepe (mientras ocupaba un cargo más alto en el Sindicato, antes de ser relegado a la ardua tarea de impartir clases) podía disfrutar el codearse con gente de alcurnia, la elite educativa, y conocer a una que otra musa libertina que se ocupara en los campos de la pedagogía llegando a entablar pláticas con ellas y recibiendo alguna que otra felación por parte de algunas, tiempos en que Pepe aun tenía pelo y carecía de esa notable prolongación de su barriga, y es que Don Pepe nunca había sido guapo pero además de ser muy hábil con su lengua (labia y sexo oral) tenía algo entre sus piernas que enamoraba a todas aquellas catedráticas ninfas que basaban su felicidad en un trozo de carne sin hueso.

Pero los homosexuales gustos no habían causado mella en la orientación del viejo mentor, si bien todo esto lo hacía por conveniencia, para él, el principal deleite siempre sería un moldeado cuerpo femenino. Como todo buen macho, lo calentaba el ver a las jovencitas vestidas en sus apretados y cortos trapitos mostrando sus femeninas y voluptuosas siluetas, la potencia de un buen par de nalgas siendo apretadas por un minúsculo vestido, un ajustado leggins o un micro shorcito, y para referencia a todo esto y como principal alborotadora de sus masculinas hormonas estaba la joven practicante, a pesar de que Cassandrita y la rubia universitaria tenían una diferencia en edad de entre cuatro a cinco años el físico de una era prácticamente similar al de la otra, y en materia de estatura Cassandrita era incluso unos cuantos centímetros más alta que la güerita (si se midieran las dos sin tacones), y es que recordar que Cassandra era de las alumnas más desarrolladas del plantel y que cuando se maquillaba y vestía coquetamente bien podría aparentar ser una joven de unos veinte años, la nena sin tanta sombra y con un poco de rimmel cambiaba muchísimo.

Pero a todo esto Cassandra tenía una desventaja, su uniforme no la dejaba lucir como al viejo le gustaría, si bien su escolar atuendo se ajustaba a sus formas era muy recatado y no dejaba mostrar mucha piel, caso contrario a Asdany quien al no tener por qué portar un uniforme específico podía asistir a la escuela vestida como ella quisiera, utilizando vestidos de vuelo al principio de su estadía pero como veía que sus brillosas piernas no dejaban concentrase tanto al alumnado como al magisteriado cambió su estilo para vestirse ahora preferentemente de pantalón y blusas algunas un poco ajustadas y algo cortas bastando que la güerita levantara un poco sus brazos para dejar ver parte de ese perfecto vientre con todo y ombligo, y notándose las marcadas líneas que dividen un trabajado abdomen, y es que en pocas palabras Asdany era un portento de hembra cuyo cuerpo era imposible no disfrutarlo.

Mientras deambulaba, ni siquiera Pepe supo cómo llegó a estos pensamientos en donde involucraba a la güerita vestida como toda una putilla de esquina y siendo levantada por él en su camioneta para dirigirse a un motel y pegarse la culeada de su vida cuando, estando babeando y caliente como un burro, se daba cuenta que ya estaba en la puerta de la Dirección.

-adelante,- escuchó el sabio y gordo maestro decir del otro lado de la puerta, el gordo ingresaba y se encontraba con la delgada humanidad del Director mirándolo de frente sentado en su oficina, pero en la otra silla, en la de visitas, veía una pequeña cabecita rubia de una jovencita cuyo rostro no podía ver debido a que la joven estaba con vistas al rector, sin embargo Pepe reconocía que se trataba de Asdany.

“esta pirujilla también está aquí jeje” afirmaba mentalmente Don Pepe.

Con solo advertir la presencia de su némesis el viejo panzón empezó a sudar aun más, no tanto porque se sintiera intimidado pensando que la estudiante lo haya acusado nuevamente, sino porque para el obeso era imposible no experimentar calentura estando cerca de ella, calentura que aumentaba sus niveles de sudoración y que hacia bombear sangre a su miembro para que este en pocos segundos se pusiera rígido y pulsátil, en cambio las posibilidades de ser acusado solamente le causaban gracia y burla hacia la joven y rubia delatora puesto que sabía que contaba con el apoyo del Director, a menos hasta ese momento en que Pepe aun desconocía un importante secreto entre esos dos ahí sentados.

-Pepe, ¿ya conoces a mi sobrina?, verdad?- preguntó el Director, Asdany por su parte se entretenía apretando la pantalla táctil de su móvil cruzada femeninamente de piernas pero cuando escuchó el nombre de su más morboso admirador pudo expresar un gesto casi de vómito.

Por un momento el gordo se quedó sin que decir, recién apenas se enteraba que la güerita era pariente del Director, si bien el Director ya le había hecho algún comentario sobre el dejar de molestar a la muchachita, este aun no los presentaba formalmente, ni mucho menos había escuchado a la muchachita decirle tío o portarse como familiares, las únicas veces que los veía caminando juntos por los pasillos creía que era para tratar temas sobre sus prácticas serviciales.

-he tenido el gusto de topármela un par de veces por los pasillos aunque no la dicha de entablar una plática con ella jeje, muy guapa su sobrina y se nota que es una jovencita muy responsable y trabajadora… – el maestro Pepe hacía gestos como si tratara de recordar algo.

-ahora que recuerdo, creo que siii, platicamos el otro día sobre su desempeño y sobre si estaba interesada en experimentar… otras áreas jeje,- respondía el tripón maestro tan caballeroso como siempre lo era rascándose su rugosa y descuidada barbilla y saboreándose las apetecibles y rubias carnes expuestas ante él.

Para esto el gordo docente ya había llegado al escritorio donde los parientes estaban sentados y veía la hermosa carita de la nena mostrar un gesto de desagrado con sus rojos labios ante las halagadoras y educadas palabras del viejo rabo verde, todo esto sin dejar de presionar sobre la pantalla de su celular.

Este desvergonzado tenía una vista privilegiada del escote de la nena, que a pesar de no ser muy escandaloso resaltaba desde la ubicación del viejo, “cacho de rusa que me haría yo ahí” decía para sí el pervertido catedrático mirando como ese par de generosas tetas se apretaban entre ellas sin dejar de escanear de reojo a la nena pero con la suficiente y aguda visión como para detectarle su incomodidad apoyada en un ligero gesto torcido en sus labios así como distraerse en admirarle sus delicadas y cuidadas manitas con uñas pintadas en modernos y coquetos diseños las cuales sostenían el celular, sin embargo el viejo ya casi se imaginaba esas suaves manitas masturbándole la verga o tallándole los huevos mientras ambos se pegaban su buen besote con saliva escurriendo.

Asdany, ajena a ese romántico momento diseñado en la mente de Pepe, quedó sorprendida por el nivel de cinismo y canallería con el que se manejaba el instructor físico además de ser asaltada por las sendas oleadas de calor que del gordo emanaban propagándose mediante la radiación y es que Pepe se había puesto muy pegadito a ella mientras él meneaba sus ojos de manera camaleónica, ya que uno de sus ojos seguía evaluando a la nena mientras el otro prestaba atención al Director, incluso el Director se sorprendía al observar a Pepe con algún tipo de problema ocular ya que sus ojos lucían completamente desorbitados.

Fue en eso que la bella practicante se levantó de su asiento tomando un pequeño bolso que estaba sobre la mesa metiendo su celular dentro de este, agarrándose con una piraña su rubio y lacio cabello, tomando finamente de la parte trasera con ambas manos su ajustado mallón de estampado amezclillado para subirlo un poco, actividad en donde el maestro Pepe no perdió ni el mínimo detalle puesto que sabía que ese movimiento que realizan las nenas cuando se suben el pantalón hace que se les remarque la exuberancia de sus traseros además de admirar casi en cámara lenta ese desquiciante movimiento que realizaron esas esponjosas nalgas siendo levantadas por efecto de la inercia, y no solo eso, el buen maestro Pepe casi se infarta ya que tuvo la fortuna de alcanzar a ver un calzoncito color fucsia adornado con una tira de encaje color negro, algo que hizo que su rugiente y casi viviente verga a nada se le desprendiera de su cuerpo, sino fuera porque el Director complementaba el trío el maestro Pepe hubiera tomado a la prácticamente ahí mismo, la hubiera trambucado sobre la mesa bajándole los mallones y dejándole ir a lo bestia toda su verga una vez que la tuviera doblada en el escritorio no sin antes haberla nalgueado brutalmente por todas las veces que lo acusaba sin considerar que este pobre hombre ya estaba amonestado.

-tío ya me voy- dijo la nena acercándose al Director.

-Dany, si quieres puedes esperarme afuera y te llevo- ofrecía el pequeño hombrecillo.

-no tío gracias, me voy con Diana,- dijo la nena el tiempo que se despedía de su familiar con un cálido beso en la mejilla mientras el correspondía tomándola de sus hombros y dándole un beso en cada una de sus suaves mejillas, para esto el viejo Pepe ya estaba en su quinta fantasía más depravada consistente en estarse meando sobre el cuerpo desnudo, recién cogido y bañado en leche de la joven practicante quien ajena a estos enfermizos pensamientos dejaba una leve mancha roja en la mejilla de su tío.

-hoy mi noovio creo que no puede venir, no me contesta, así que aprovecho que todavía anda Diana por aquí- dijo la nena recalcando con un acento un poco altanero la palabra novio, dedicándole una altiva mirada al gordo mientras la decía.

“si yo fuera tu novio ni siquiera te dejaría ir a la escuela mamita rica, te tendría todo el día empinada metiéndote la verga hasta dentro, no servirías para otra cosa más que para rellenarte de mocos jejeje”, decía Pepe en su cochina mente, todavía la dulce nenita caminaba escuchándose el taconeo de sus zapatillas pasando cerca del gordo sin mirarlo, pero cuando pasaba a la misma altura que el obeso mentor ambas miradas se cruzaron para ella dedicarle otro de sus atractivos gestos consistentes en levantar solo una ceja, gestos enloquecedores para el viejo pues el depravado notaba la aun infantil carita de la nena adornada por unos coquetos y colorados labios los cuales se estiraron de un lado en una especie de sonrisa maliciosa expresada por ella quien creía que el viejo se llevaría una buena reprimenda, gestos que para la nena representaban el anotarse un punto para ella.

“chiquilla nalgona, has de ir bien escurrida del bollo nada más con verme jeje” pensaba el maligno docente casi a punto de vaciarse en leche ahí mismo gracias a los gestos de la aun estudiante, pensando que con esa vocecita tan dulce que se cargaba la güerita de seguro gemiría muy rico a la hora de estársela enchufando, meditaba todo esto sin dejar de mirarle descaradamente el culo mientras ella caminaba rumbo a la puerta, aun sabiendo el viejo que el Director se daba cuenta de que es lo que veía, pero como no vérselo si el mallón era tan entallado y casi hecho a la medida que remarcaba las líneas donde terminan las piernas y comienzan las nalgas, por no decir lo bien que se le pegaba a su panocha.

-Pepe, me comenta mi sobrina que nuevamente volviste a faltarle al respeto, no me quiso decir cómo, pero dice que fuiste muy grosero, que ahora si te pasaste- comentaba el Director con su amariconado acento una vez que su sobrina había abandonado el recinto, mientras Pepe iba acomodándose en la silla donde anterior estuvo sentada la güerita no sin antes pasar su obesa mano por el asiento de la silla y sentir aun la calidez que seguramente era la misma que se podía sentir en tan suculento trasero, el viejo estaba tan caliente que casi se lanza a devorar el tibio cojín que sirve para amortiguar las nalgas del que se siente.

-yoooo!!, pero que calumnias son esas?- objetaba el gordo llevándose esa mano palpadora a su nariz de marrano sin que el director dieran cuenta de tan pervertida acción.

-sí, tú!!, y no te hagas Pepe que ya van varias veces que me dice- el Director avanzaba hacia el gordo y una vez cerca de él intentaba regalar alguna que otra caricia al educador físico, caricias que el transpirado marrano trataba de evitar haciéndose el indignado ante lo cobardemente inventado por la nena.

-está loca!!, solo porque el otro día le dije que se le veía bien su pantaloncito, solo por eso se ofendió, mira Carlos, tu sobrina es de esas niñas que le gusta moverse coquetas y vestirse llamativas sabiendo que eso a los hombres como yo nos calienta, lo hacen a propósito!!, muchas pendejas excusan sus puterías con frases como: “yo me pongo falda porque tengo calor, no para calentarte” a lo que yo siempre he dicho: “saben que el niño es chillón y todavía lo pellizcan”, en todo caso los cumplidos que yo le digo van con la cortesía que me distingue, tú me conoces- abogaba para sí el rechoncho machista.

-pero también conozco a mi sobrina y mira que esa niña para quejarse es porque ya te debes de estar pasando, mucho cuidado Pepe, por estos días tendremos la visita del Supervisor y si ella se queja con él y el Supervisor decide tomar cartas en el asunto ahí si yo no podré meter las manos,-

-no creo, esa chiquilla ni siquiera pertenece a la platilla- puntualizaba Pepe.

-puede que no, pero está haciendo aquí su servicio y estoy pensando en la posibilidad de echarle la mano para que se quede con nosotros, me falta personal administrativo (al gordo casi se le salieron los ojos ante lo escuchado), pero si sigues molestándola como es tu costumbre no dudo que mi sobrina terminará por rechazar la oferta, además recuerda que ya estás reportado y la última vez el Supervisor me dijo que solo te pasaba esa, ni una más; aparte Dany es mi sobrina consentida y no me hace gracia que le falten al respeto y menos un viejo como tú, así que no malinterpretes las cosas y pienses que yo estoy de acuerdo con que la molestes o estoy consintiendo tus cochinadas, nooo Pepe!!, a mi sobrina déjala en paz, que para eso me tienes a miiiii- dijo el Director casi aventándose a los brazos del gordo sin embargo este se levantaba y manoteaba tratando de evitar la incómoda situación.

-pérate viejo maricón, que nos pueden ver- manoteaba Pepe.

-ay no, orita no hay nadie- decía el Director.

Y es que no eran muchas las ocasiones en que Pepe había tenido contacto carnal con el Director, y con condón (pues el ignorante maestro creía que lo maricón era algo así como una enfermedad de transmisión sexual), por mucho dos encuentros sexuales en tres años (casi el tiempo que Pepe llevaba en esa escuela) de clandestina relación ya que el caliente docente poseía muchas mañas y algo de labia como para escabullírsele a la hora de intimar no sin antes asegurarse de recibir su remuneración monetaria o en servicios ya que en ocasiones el Director proveía a Pepe hasta con dos mil pesos en efectivo solo por acompañarlo a algún evento, o a veces con recargas telefónicas de $500 pesos en donde solo de dos a tres whatsApps enviados al Director y Pepe ya estaba pidiendo otra recarga.

Aclarando que Pepe no era homosexual (para definir a un hombre como él, en México se utiliza un término denominado mayate4), solo estaba pasando por una mala racha tanto económica como sexual; “en tiempos de guerra, cualquier hoyo es refugio”, eran las sabias frases que el gordo se manejaba.

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Afuera, en el ya casi vacío estacionamiento de la escuela…

La joven practicante estaba por subirse al coche de su amiga cuando en eso escuchó una bocina proveniente de otro vehículo, dirigiendo su atractiva mirada daba cuenta de que se trataba de su novio, de este modo ella como quiera agradecía y se despedía de beso de su amiga Diana para dirigirse a donde su atlético prometido de músculos pronunciados la esperaba.

-a dónde ibas?- preguntaba un serio Michael una vez de camino rumbo a la residencia de su enamorada.

-a ningún lado más que para mi depa, Diana me iba a llevar, te mandé whatsApp preguntando si ibas a venir por mí pero… como nunca me respondiste- afirmaba Asdany.

-no vi necesario responderte si ya sabes que todos los jueves vengo por ti, y ya te he dicho que no me gusta verte con esa chava, no es buena influencia para ti- indicaba Michael.

-pues esa chava es con quien mejor he simpatizado, y solo porque a ti no te parezca su compañía voy a dejar de llevarme con ella- afirmaba la nena regalando a su enamorado una fingida sonrisa.

-Dany, esa muchacha fue novia de uno de mis compañeros de práctica, y la relación no terminó muy bien todo por… errores que ella cometió, así que si yo te digo que no es buena influencia para ti es porque no lo es- discutía el joven deportista vestido con sus pantaloncillos de práctica y un sport, dejando ver toda su ejercitada musculatura y la ausencia de vello en prácticamente todo su cuerpo, incluso en sus axilas.

-siempre que la relación de alguno de tus compañeros termina, siempre es culpa de la mujer, nunca de ellos, imagino que si algún día la nuestra se acaba también dirás que fue culpa mía?- alegaba la jovencita bajándole un poco a la música emitida por el autoestéreo para así asegurarse que su novio escuchara mejor sus términos, además de que la música de Pitbull que Michael sintonizaba en su auto no era muy del gusto de la rubia muchachita.

Por el momento el joven Michael se quedaba sin argumentos lógicos para responderle a su enamorada, solo le dedicó una mirada un poco seria para en segundos devolverla al camino, Asdany en cambio ya conocía parte de la historia, el detonante de la ruptura se debió a que el exnovio de Diana había descubierto que ella tenía ciertos gustos lésbicos y eso por supuesto que ponía nervioso al joven Michael, y más cuando vio que ambas nenas contaban con la confianza suficiente como para despedirse de beso.

-a Diana, más que como compañera, la veo como una amiga, y cuando yo escojo a alguna amistad sus preferencias sexuales suelen ser de las últimas cosas en que me fijo!, además Diana tiene novio!!, eso que hizo debió de haber sido no sé… curiosidad!!!, es una etapa por la que muchos seres humanos pasan principalmente en su juventud, yo no sé ustedes que se traen, son tan… machistas que se espantan con el simple hecho de ver a dos mujeres tomadas de la mano, ¿es muy difícil para ustedes los machos asimilar eso?, por Dios Michael en que mundo vives?, además que si a esas nos vamos hay muchos amigos tuyos que no representan buenos ejemplos para ti- debatía Asdany refiriéndose no tanto a amigos con tendencias sexuales distintas, sino a borrachos, promiscuos y drogadictos.

-no es lo mismo, estamos hablando de ti, no de mí!!- dijo Michael, sin embargo esto solo alteró más a su bella prometida, si había algo que la molestara era el hecho de que su novio saliera con frases como esa, como si él fuera perfecto o como si él pudiera controlarse mejor que ella.

-es que siempre hablamos de mí y nunca de ti, no puedo juntarme con tal chava porque es bisexual o lesbiana y para el niño está prohibido tener contacto con personas así!!, no puedo usar ropa tan ajustada porque seguro es… po… por… porque me gusta andar provocando a los hombres!!, no puedo platicar con algún amigo porque seguro él y yo tuvimos o tenemos algo!!, ahh pero el nene si puede irse con sus amigos a quien sabe dónde y regresar a altas horas de la noche!!, el nene si puede ponerse a platicar con otras chicas porque según él son a las que les enseñaba rutinas en el gym- se quejaba la nena.

-el que llegue tarde no quiere decir que ande con otra, y si, esas chavas que ves en el gym platicando sonrientes conmigo fueron alumnas mías, cuando enseñaba rutinas, antes de que empezara a salir contigo, antes de conocerte, pero tú siempre pensando mal, además no sé cómo llegamos a esto si el tema era tu amiguita- bien es cierto que el muchacho decía la verdad, él no tenía la culpa de poseer la adónica figura Willianlevizada que tanto llamaba la atención de las muchachitas, pero hasta ese momento el joven nunca le había sido infiel a su enamorada, de igual manera la joven practicante nunca había faltado al respeto de su prometido.

-mira sabes que, detén el auto, tomaré un taxi- finalizaba la nena.

-umm ya estás enojada, yo solo te lo digo por tu bien y tú siempre con tus arranques de niña inmadura, no lo digo porque ella sea así… lo digo por… ahh, ya olvídalo- el muchacho trataba de recomponer la situación.

-que bien ni que nada, para!!- decía enojada la nena.

-no voy a parar porque una vez que me vaya seguro llamarás a Diana para que venga a buscarte, y ni ella ni nadie tienen por qué enterarse de nuestros problemas…- y así siguió discutiendo la joven pareja de enamorados próximos a unir sus vidas hasta que llegaron a su destino, siendo Asdany muy clara en que esa noche prefería dormir sola.

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Esa misma tarde-noche, en la casa del viejo Marcelino…

El viejo había cerrado temprano su pequeño negocio pues se disponía a recibir visitas importantísimas, le llegaba un mensaje por parte de su adorada comentándole que ya se había retirado a su casa en un dialecto un poco empalagoso y adornado con uno que otro emoticono y a la casi media hora escuchaba que golpeaban la puerta de su local.

Habían pasado algunos días después de esa última reunión de viejos amigos y era esta noche en que se celebraba una junta más de “La Asociación del Pájaro Muerto”, razón social con la que era conocida la secta conformada por Don Marce y sus secuaces, apodo colocado a esta asociación por los jóvenes de la región a raíz de las avanzadas edades de los integrantes, todos viejos de cincuenta años para arriba, arrugados y manchados, de sonrisas negras o de plano chimuelos, cuerpos descuidados y empolvados, en total cuatro viejos que se reunían cada determinado tiempo para pasar nostálgicos momentos recordando sus años de juventud y viejas glorias en que solían invitar a bailar a las muchachas de su tiempo al ritmo de danzones, huapangos y sones jarochos.

Don Marce recibía en primera instancia a Don Filogonio, un viejo velador de la zona, era un señor robusto y un poco más alto que el tendero e igual de panzón que este último, de aspecto rancio y cara de perro bravo, poseían una deshidratada melena larga y canosa que iniciaba a media calva y se extendía casi hasta la nuca en un intento un poco fallido por copiarle el estilo al Loco Valdez, un rostro viejo y desgarbado con cejas notablemente pobladas, una nariz gorda y ancha, su reseca boca carecía de los cuatro primeros dientes superiores, además su aliento a tabaco era muy fuerte gracias a su gusto por los cigarrillos sin filtro, cosa que lo mantenía despierto pues en ocasiones le tocaba velar desde temprano, como en ese momento en que después de unas cervezas comenzaría su turno. Venía equipado con su vieja y oxidada bicicleta de manubrios curveados tuneada a manera que una lámpara de mano la hiciera de foco, por sus sucias ropas parecía más un vagabundo que un velador, además de llevar su garrote en caso de toparse con algún briboncillo que deambulara sin explicación por las oscuras calles de la comunidad.

-jeje, pasa, pásale Filo, aquí tengo otro garrote más largo que ese- opinaba el verde tendero, riendo y mostrando sus nada envidiadas y picadas encías.

-déjate de mamadas Marce, que hoy he quedado con un culo así de grande, así que no me quedaré mucho tiempo, toda la tarde he estado afilando la verga, ten- Don Filogonio daba a Don Mace su garrote pero el tendero al conocer esa mañosa acción por parte de su compadre se negó a aceptarlo ya que sabía que se trataba de una oración en doble sentido.

-tiene la pepa toda peluda, ayer que no estaba su marido se la estuve agarrando, así llena de pelos, ya le dije que se la resurara pinche vieja cochina, casi tiene más pelo en la panocha que yo en las axilas jeje- el viejo y agrio velador levantaba su brazo dejando ver su sudada y brillosa axila atiborrada en pelos, llevaba una camisa sin mangas y eso permitía ver su antihigiénico sobaco así como sus brazos muy lejos de tener una forma medianamente estética.

-me está chillando la ardilla jeje, Marce de casualidad no tendrás que me prestes un poco de desodorante?, no puedo presentarme así en una cita- preguntaba el viejo amigo de Don Marce al alertar sus agrios aromas, meneando asquerosamente su lengua cada que alegaba, su mandíbula parecía más la de un muñeco de ventrílocuo.

-si, si, déjame ver- el viejo locatario rascándose una nalga tomaba uno de los desodorantes de su inventario y se lo daba a Don Filo para de este modo reducir su traspiración, Don Filo tomaba asiento en un pequeño banquito y procedía a echarse antitraspirante en sus axilas y pecho, desabotonándose su camisa dejando ver sus pellejos colgados pareciendo que estuviera hecho de cera y se estuviera derritiendo, para proceder a quitarse los zapatos enseñando que no traía calcetines y echarse antitraspirante en sus despellejados pies de uñas negras y atacados de sabañones pero sin dejar de burlarse de su citada enamorada, rápidamente el pequeño cuarto se impregnó de un olor parecido al del queso el cual ni la potente acción del antitraspirante podía ocultar.

Estando en sus pláticas de machos, los jariosos ancianos ya empalmados por las guarrerías que berreaba el nocturno vigilante, escuchaban el sonido de una pequeña trompeta chicharronera que emitía un llamando o intento de llamar la atención de los niños que tuvieran la dicha de escucharla, además de un ronco y aguardentoso grito por parte de un jacarandoso viejo que montado en su triciclo anunciaba los esterilizados e higiénicos productos listos para su degustación:

-chicharrooooones!!!, palomiiiiitas!!!, jícamas con chiiiiile!!!!, pepinos con chiiiile!!!, pepino grande y jugosooooo!!!- gritaba el viejo a su paso mientras le daba un buen sorbo a su mula5 de a litro oculta en una bolsa de pan, mostrando un lento movimiento rotativo en sus delgadas piernas logrando mover de manera lenta el resto de su transporte.

Así se la pasaba gritoneando este anciano de nombre Don Candelario, era un viejo chaparro pero de pecho y espaldas anchas, cabello corto completamente canoso, siempre vistiendo un semitransparente, lullido y sudado sport que por lo sudado y lullido se podía apreciar la ubicación exacta de sus negras tetillas, su pequeño cuerpo tan esponjado era movido de manera pausada como si caminara en cámara lenta, también vestía un pantalón mezclilla lleno de grasas chicharronescas y arremangado a las rodillas, mostrando sus flacas pantorrillas completamente lampiñas y amarillentas, casi del color de un pollo crudo, en donde si mostraba un poco de fortaleza era en sus brazos, un poco gordos llegándose a notar ligeramente el músculo, y es que Don Candelario llevaba más de 40 años trabajando como chicharronero en la comunidad, empujando los siete días a la semana su destartalado triciclo en donde transportaba su nutritiva mercancía elaborada por sus propias y culinarias manos, un viejo conocido por siempre tener una sonrisa que regalar o más bien una carcajada grotesca en donde siempre salpicaba copiosas gotas de saliva.

Era por demás notoria el hambre de carne que poseía este otro verraco quien usaba los pantalones a la altura del ombligo, ya que al pasar cerca de una familia conformada por los padres y una adolescente hija casi se va a una coladera por admirar el estilizado cuerpo que estaba floreciendo en la joven damita y no prestar atención en el camino, lo que si es que su triciclo se ladeó lo que propició que el viejo cayera al pavimento y rodara un poco sobre este teniendo que ser esa familia la que ayudara en el levantamiento del pobre ancianito.

Sin embargo, Don Marce y Don Filogonio no perdían detalle de la treta de su compañero Cande dirigiendo su fogosa mirada hacia la entrepierna de la jovencita quien mientras ayudaba a su levantamiento este depravado ponía una de sus manos en una de las nalgas de la joven fingiendo estarse apoyando para levantarse de ese par de carnosas nalgas que se ajustaban y escandalizaban en el pantalón de lickra beige que la jovencita había escogido para levantar vergas por donde quiera que caminara y era precisamente el viejo Cande quien mañoso como de costumbre acercaba, al momento que se levantaba, su arrugado rostro a la entrepierna de la joven en su intento por incorporarse quedando su asqueroso rostro a una distancia de casi diez centímetros del sexo de la nena. El viejo caminaba lento pero cuando se trataba de manosear a alguna muchachita era habilidoso.

-cacho de vergazo que te pegates y todo por ir de caliente, viejo cochino- decía Don Marce una vez que el risueño Candelario llegaba a donde ellos, sobándose una de sus piernas, mostrando una mancha morada debido al golpe.

-cacho pero de pepa que se le marcaba a la chiquilla esa, casi le iba comiendo el pantaloncito jeje, casi me daban ganas de chupársela por sobre el trapito, traigo la verga bien dura iren (miren) jeje- decía Don Cande mientras mostraba su garruda erección a sus compañeros quienes rechazaron la oferta de mirar.

El ahora trío de hambrientos lobos pervertidos seguía observando degeneradamente a lo lejos a la desarrollada chiquilla quien junto a sus padres esperaba algún trasporte nocturno sin dejar cada uno de gruñir albañilescos cumplidos sobre su cuerpecito.

Estando en esas declamaciones eran alertados por la negra y también rechoncha sombra que se acercaba contraria a la dirección de sus calientes miradas, se trataba de Don Catarino, el cuarto miembro de la casi anciana cofradía, este otro sujeto de oficio bolero y zapatero traía su cajón equipado con todas la herramientas necesarias para lustrar el calzado de sus clientes, este otro viejo, de panza desparramada hacia adelante, como si estuviera preñado, apresuraba su paso para poder llegar a tiempo a la cita, era el de piel más oscura del grupo y de cabello semiconservado siguiendo un estilo de peinado algo juvenil tipo raya en medio pero por lo enroscado de sus cabellos no le salía muy bien dicho estilo quedando en un intento por demás ridículo.

Subiéndose constantemente los pantalones para no enseñar la raya de su peludo culo, el cachetón sujeto enseñaba parte de su obesa panza, y es que su deslavada camisa del PRI de esas que regalan en las campañas políticas era muy pequeña para su medida y esta no lograba abarcarle toda su barriga dejando ver buena parte de ella, era este mismo exceso de masa peluda la que impedía que el viejo pudiera ajustarse el pantalón a sus caderas quedando siempre flojo por lo cual se le bajaba a cada rato aun con el cinturón puesto.

Ya reunido el cuarteto Don Marce hacía gala de lo buen anfitrión y sacaba las mejores sillas de plástico que tenía y una vieja mesa de esas que se les quitan las patas, sacaba cuatro de sus cervezas más frías y echaba una bolsa de cacahuates surtidos en un plato botanero además de una antojable salsa de guacamole adornada con chicharrones de puerco ya todos duros y los cuales casi nadie agarraba debido a que la mayoría carecía de buena dentadura para así comenzar la plática consistente casi siempre en morbosear a las viejas y grotescas zorras que los ancestros se andaban comiendo pues a pesar de su galanura ninguno hasta ahora podía presumir hembras menores a los cuarenta años o de cuerpo atrayente.

-Marce, porque no prendes la tele?, ya debe de estar ese programa donde salen bailando unos culos que están como para mí- decía Don Cata tomando un puño de cacahuates y llevándolos a su boca para proceder a masticarlos como todo un marrano devorándose glotonamente el techate6, escuchándose un estruendo dentro de su boca donde no se sabía si eran los cacahuates los que tronaban o sus dientes siendo desprendidos a pedazos.

-pa´ ti va a ser esta!!!- exclamó Don Filo levantándose de su asiento, echando su oxidado coxis hacia adelante y frotándose vulgarmente sus partes nobles.

-jajaja, también ves ese programilla, yo solo lo veo por las viejas que están bien buenotas, luego salen con unos shorcitos enseñando media nalga o a veces con unos vestiditos así chiquitititos enseñando todo el calzón cuando se les levanta, y como se les mete entre la raya del culo mmmm jejej- opinaba Don Cande.

-y no solo el calzón, luego toda la papaya, la otra vez una se metió a bailar en tanques de agua y cuando salió se le marcaba un sapote, hasta me paré a sobárselo y a lamer la pantalla, me di unos jalones de verga cuando la vide7 jeje- volvía a afirmar Don Cata, para esto un revoltijo de raros y agrios aromas corporales ya había impregnado toda el área, tanto de sudor, como de una que otra flatulencia emanada de alguno de los integrantes, el pequeño cuarto olía a viejo.

-de que vergas están hablando?, viejos calenturientos, no les da vergüenza a su edad andarle viendo el culo a las muchachonas!!! jeje,- regañaba Don Filo mirando constantemente su reloj, dándole un total de cinco sorbos ininterrumpidos y bien cargados a su cerveza devorándola completamente para emitir un cavernario eructo.

-tu cállate viejo panzón, que pa´ eso te pintas solo- alegaba Don Cande desparramado en su silla, se había levantado su camisa mostrando un peludo y amarillento cuerpo casi conformado por gruesos flotadores.

-bueno, bueno, a ver, explíquenme, que programa dicen?- preguntaba Don Marce, estas últimas semanas había estado tan atareado que hasta de la tele se había olvidado.

-uno que ya anuncian que se va a acabar, prende la tele pa´que veas- el viejo Marce hacía caso a sus amigos y encendía una pequeña televisión que atoraba ingeniosamente del techo, mencionar que la reunión se llevaba a cabo en la parte donde es la tienda y Don Marce poseía esa televisión precisamente para no aburrirse en los ratos en que escaseaba la clientela.

-que cacho de culo se carga esa vieja, ira… ira… ira… que rico se le mueven las nalgas, ese pinche mono que está bailando con ella de seguro es hasta puto, si fuera yo me valdría verga la competencia y ya me la estuviera cogiendo jejeje- decía Don Cande evaluando a una de las bailarina, quizás ella con el conocimiento suficiente como para sospechar que muchos de los televidentes son viejos morbosos que solo ven el programa por degustar las selectas carnes que ahí se exhiben.

-de hecho yo siempre he pensado (Don Filo remojaba sus labios con un sorbo de otra cerveza y continuaba), ahhrrrgg, aquí faltan culos para atendernos, tú Marce, con el dinero que el banco te prestó ya hubieras remodelado el cuartito y hubieras puesto una cantinita jejje- sentenciaba el viejo velador.

-yo también eso he dicho, una que otra nalga aquí sirviéndonos las cervezas y dándonos los cacahuates en la boca, pero una nalga buena, no como las que se anda comiendo Filo que casi son hombres jejeje- argumentaba Candelario.

-eso es cierto, es muy cierto caballeros, pero también hay que aceptar que ya no somos esos jovenzuelos que arrasábamos con todas las muchachas que nos pusieran enfrente, bueno yo, ustedes no sé qué tanta suerte hayan tenido con las viejas jeje- sentado enseñando medio culo opinaba Don Cata, según él, el más guapo del grupo solo porque era el de la cabellera juvenil aunque la forma de su peinado pareciera más bien el nido de un pájaro.

A partir de ahí, tanto Filo como Cata, intentaban exponer algunos de sus más convincentes argumentos para convencer al resto del cuarteto que ellos eran los más galanes de la agrupación, un sinfín de nombres femeninos brotaban de las hediondas y podridas bocas de ambos vejetes además de cualquier cantidad de leperadas las cuales según ellos llegaron a realizarles o todavía realizaban a las hembras en cuestión, Don Marce en tanto escuchaba atento y con boca ligeramente abierta y babeante analizando a todas estas mujeres que ya habían pasado por las vergas de sus arrugados amigos y llegaba a la conclusión de que todas ellas eran señoras pasadas en edad y de cuerpos voluminosos que no lo calentaban para nada, pero que sin embargo aún esas viejas eran mucha carne para estos viciosos vejetes.

-y tú, Marce?, alguna hembra que te andes picando recientemente, tiene tiempísimo que no te conocemos a una- preguntaba Don Cata mostrando una de sus sonrisas más burlescas.

-no me sorprendería que de tanta inactividad ya hasta te hayas volvido choto jajaja- se burlaba también Don Filo, y así continuaron haciendo bulliyng al pobre viejo de espaldas arqueadas.

Don Marce en tanto, herido en su orgullo de macho por las burlas que se empezaron a dejar caer sobre él, no aguantó el revelar su pequeño secreto. Escuchando no más que risas burlonas y carcajadas grotescas en donde el viejo tendero era tomado como un mariconazo y en donde el buen Cata se había ofrecido a saciarle sus ganas de verga, el tendero dejaba callados a sus amigos con una frase.

-no tiene mucho que me ando comiendo a una chiquilla de la escuela de aquí enfrente- aunque el silencio fue prolongado, a los minutos después fue secundado por carcajadas aún más escandalosas.

-qué?, ¿no me creen?- cuestionaba el casi sesentero viejo con su arrugada cara visiblemente enojada pero cachonda a la vez, titilando su evidente ojo más grande que el otro.

-Marce, si no te andas comiendo ningún bollo no hay bronca, puedes decirnos que ninguno de nosotros dudaremos de tu sexualidad jeje, es relajo hombre, pero no salgas con esas mamadas de que te andas culeando a una chiquilla de prepa que esas mamadas se pegan acá abajo- tranquilizaba Cande.

-pero si es la puritita verdad- defendía el locatario.

-a ver!!, a ver!!, callaos todos!!, si Marce dice que se anda cogiendo a una chiquilla de la escuela esa es porque de alguna manera se anda cogiendo a alguien, aunque esta no sea una chiquilla de esa escuela, debe de ser alguna vieja que todos los días viene por su kilo de chorizo y cabeza de ajo o a un pinche maricón al que conoció en una esquina, conozco a este viejo caliente como la palma de mi mano y es un culión de primera, no se coge el mismo porque no se llega pero les apuesto que ya lo ha de ver intentado jeje- Don Cata salía en su defensa.

-estás pero bien pendejo viejo maricón, más bien el maricón eres tú con tus pelitos peinados y que te echas esas mariconadas que se echan los mocosos en el pelo, de seguro ya ni la verga se te para por tanta mamada que te echas, y de que me ando comiendo a una chiquilla me la ando comiendo, y si ustedes vieran lo buenota que está seguro hasta me dan el culo para que se los ponche jeje- puntualizaba Don Marce.

-a ver, enséñanos a ese bollito que te andas comiendo, anda, pruebas, quiero pruebas, a ver si es cierto- los viejos veían como Don Marce, después de pensársela un rato, sacaba de su descolorido short un celular, comenzaba a apretar algunos botones hasta que al parecer daba con lo que él buscaba, una sonrisa pervertida y un inusual babeo comenzaron a adornar y a escurrir de su fea cara para posteriormente mostrar a los presentes la pantalla del aparato en donde se apreciaba la carita de un verdadero ángel.

Rápidamente uno de los viejos calientes tomó el celular para admirar más de cerca el risueño, inocente, coqueto y casi infantil rostro de la señorita ahí exhibida y así hallarle parecido a alguna artista que él conociera pues era imposible creer que una joven de tan excesiva belleza tuviera algo que ver con un viejo como Don Marce, todavía el viejo que analizaba la foto se atrevía a ver al tendero tratando de encontrar algún tipo de lógica a todo esto, al no explicarse de manera contundente lo que Don Marce decía decidió pasar el celular al viejo siguiente y así sucesivamente, para después de regreso volver a analizar la foto, foto en donde solo aparecía el rostro de Cassandrita.

Para aumentar los niveles de envidia entre los miembros de la hermandad, Don Marce pidió que se le devolviera el celular para él buscar una foto en donde Cassandrita ahora aparecía mostrando su cuerpecito de medio muslo hacia arriba, vestida únicamente con un pequeñísimo short alicrado y una ajustada blusita ombliguera apenas tapándole sus desarrollados pechos, fue esta foto la que enloqueció a los demás vejestorios quienes comenzaron a chillar como puercos y brincar como simios, hasta babeaban de la emoción por admirar las frescas carnes juveniles tan blanquitas pero aun así, seguían escépticos en cuanto a que esa bella ninfa estuviera siendo disfrutada por un viejo cara de trasgo, incluso el Duende Maldito vendría siendo más atractivo que Don Marce, pensaban los vejetes.

-está buena la putilla, de eso no hay duda, pero como sabemos que en verdad te la andas comiendo?, solo mírate, estás viejo, feo y panzón- justificaba Filo, un viejo casi de la misma fisionomía que Marcelino.

-el burro hablando de orejas- remarcaba Cande.

-pa´mi que ni es cierto, esas fotos las descargates de la Intarnet, engañarás a estos viejos ignorantes pero a mí no, yo sé mucho de computadoras y esas mamadas de la compu… computalización- opinaba Cata.

-ohh chingada madre, nada los convence, espérenme- Don Marce salía rumbo a la parte donde es su casa para después de unos minutos regresar con una minúscula tanguita rosa manchada de un color rojo pardo así como impregnada con alguna rara sustancia añejada con consistencia similar a gargajos secos.

El viejo tendero hacia acto de pasar la íntima y femenina prenda, Don Cata era el primero en tomarla, lo hacía cuidadoso sosteniéndola de los finos laterales tratando de no embarrarse las manos con esa rara mezcla a la cual el viejo zapatero remendón ya había identificado como semen, y las pequeñas manchas rojas claramente referenciaban sangre.

-esto tampoco convence viejo mamavergas, un simple trapito con sangre de alguna cortada tuya y en donde claramente te hiciste una manuela no es prueba que satisfaga mis dudas, ustedes que dicen muchachos?- encuestaba el viejo Catarino.

-yo quisiera saber de dónde sacates esa pantaleta, de seguro Marce tú mismo la comprates y la manchates con algo, mira, mira, esto no es sangre- decía el chicharronero tallando la parte manchada, sintiendo su textura.

-pues es de la zorrita que les digo, del primer día que me la cogí jeje, la agarré quintita8 jejej- presumía el viejo Marcelino mostrando su clásica risilla enferma.

-que va a ser- por lo tanto Filo se mostraba incrédulo, como era posible lo que Don Marce le chachareaba si estaba refeo, además de que era conocido por ogro a quien no le gustaba tratar con infantes aunque el anciano velador recordaba verlo hacía algunos ayeres muy acomedido intentando entablar una conversación con un grupito de niñas precisamente de esa escuela, pero ese día las nenas le hacían caso a todo menos a este pendejo, pensaba Filo.

-viejos ardidos, hablan de pura puta envidia, miren, tengo hasta su número de teléfono, le voy a marcar para que vean- decía Don Marce rascándose su casi calva cabeza dejando caer algunos residuos blancuzcos a partir de su rascado y apretando nuevamente algunas teclas de su anticuado celular para ponérselo en su oreja derecha y decir muy risueño:

-le está entrando jejej, la llamada- hablaba el viejo en doble sentido.

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Minutos antes, en el cuarto de Cassandrita…

La bella niña ya había llegado tenía rato a su casa y Armandito había retirado a la suya, recién bañada entraba a su cuarto cubierta solo con su toalla, su curvilíneo cuerpo mostraba aún muchas gotitas de agua impregnadas adornando su piel y resbalando sensualmente sobre la misma, su exfoliada carita se mantenía libre de ese leve juego de sombras al que la nena ya se había hecho asidua todo para verse más mujercita así como sus labios se mantenían rosaditos una vez desprendidos del exquisito brillo labial sabor cereza con el que los adornaba.

La nena entraba a su cuarto y se sentaba frente a un pequeño tocador en donde yacían cuidadosamente acomodadas todas sus chacharitas, perfumes y adornos con los que gustaba embellecerse, situaba sus codos sobre el tocador y entre sus manos acomodaba sus mejillas mientras se observaba en el espejo pegando tremendo resoplido que levantaba el mechón de negro cabello que cruzaba por su rostro.

La niña suspiraba y se preguntaba que estaría haciendo el viejo en ese momento, tenía tantas ganas de verlo, de recorrer su caliente cuerpo con sus manitas, hasta se visualizaba ella agarrándole su paquete, ese mórbido pedazo de carne lleno de venas que la hacía sentirse tan mujer a la hora de tenerlo dentro. Entonces, pensando en el vejestorio, recordó también los finos gustos de tan selecto caballero y llevada por un aire de vanidad abrió uno de los cajones de su tocador para sacar un brasier, abriendo otro cajón para sacar ahora uno de sus calzoncitos más ajustados y que hiciera juego a su sostén. Era enloquecedora la forma que adoptaban sus senos a medida que el brasier los iba apretando, así como esa pantaleta siendo enrollada por sus muslos hasta que llegó a ajustarse con su tibio sexo, una vez vestida, o semivestida, se miraba en el espejo de cuerpo completo y se comparaba con las musas que Don Marce coleccionaba pegadas en su cuarto, se daba la vuelta y veía que su calzón era muy grande comparado con las casi microscópicas tangas que las modelos usaban para pararle la verga a su macho y con un dedito en su mentón suponía también que la vestimenta íntima de una mujer estaba muy distante de esas pantaletas de niña.

Sin desprenderse de su ropa interior volvía a enrollarse en su toalla y sentándose delicadamente buscaba su cepillo para proceder a acicalar cuidadosa y femeninamente su hermoso y azulado cabello, llevando casi media hora realizando esta actividad y considerando que su cabello había quedado lo suficientemente liso se colocó unos aretes y decidió incorporase y verse nuevamente en su espejo de cuerpo completo, caminó hacia el al tiempo que se iba desprendiendo de la toalla de estampados de las princesas de Disney dejándola tirada en el camino para llegar vestida únicamente en ropa interior ante el espejo.

Su espectacularidad era indescriptible, ella misma se veía comenzando en su hermosa e inocente carita y hacía a un lado su cuello para verificar que el chupetón del sábado pasado ya había desaparecido, femeninamente se tocaba uno de sus desarrollados pechos para proceder a apretujarlo levemente sintiéndolo más durito según ella, se daba media vuelta colocándose de perfil para ver qué tan levantada se veía su colita la cual no tenía ninguna falla ni defecto para volverse a dar media vuelta quedando de nuevo de frente al espejo mientras recorría con una de sus manitas un importante mechón de su cabello hasta la punta, la cual era tan larga que le llegaba casi al ombligo, llevaba ahora su mano deslizándola por su esbelto vientre y escurriéndola bajo el calzón así hasta que llegaba a su sexo, pero esta vez no sentía esa leve matita de vellos negros adornando su papayita, sentía su sexo muy suave, completamente depilado pero manteniendo una leve y enloquecedora pronunciación la cual hacia abultar ligeramente bajo sus calzones.

La nena recordaba que había dejado la puerta de su cuarto abierta y muchas veces su madre entraba sin aviso, así que rápidamente se dirigió a poner seguro pues pensaba autocomplacerse en la privacidad de su cuarto pensando que el viejo Marce la hacía suya nuevamente, pero escuchó casi al instante como su celular sonaba con tono de llamada, la nena se apresuraba para alcanzar la llamada y así semidesnuda se dejaba caer en su cama boca abajo levantando sus carnosas y moldeadas pantorrillas y uniendo sus tobillos, llevando el celular a su oreja no sin antes echarse a costado contrario su cabello para así contestar la llamada, alertando ella que se trataba de su macho, el hombre que la hizo mujer, cosa que la puso extremadamente nerviosa.

-holap, q… que pasó… q… que se le ofrece?… Don Marce- respondía la nerviosa nena aguantando una tremenda risa de emoción y hasta sudando de sus manitas.

-hola mi amor, apoco no puedo llamar a mi novia cuando yo quiera?- respondía el anciano y borracho pervertido también tratando de aguantar una cariada risa pero de lujuria revuelta con burla, haciéndole la seña de silencio a sus compinches pues estos parecían estar en una competencia por descubrir quien jadeaba más fuerte y quien poseía la dentadura más desgastada y amarillenta.

-dile que te mande una foto, encuera jeje- susurró Don Cata siendo advertido por sus demás amigos que guardara silencio.

-el altavooozz, ponla en altavoooz pa´que todos oigamos- decía murmurante el viejo Filo, cosa que a Don Marce le pareció buena idea.

Cuando Don Marce se refirió a ella con la palabra “novia” la nena pudo experimentar un revoloteadero de mariposas cosquilleándole todo su estómago, no pudo evitar sonrojarse y sudar de la emoción de que un viejo casi sesentero, de barbilla alijada, nariz atucanada, cejas canosas y pobladas, casi calvo, con un tronco corporal en forma de “b”  y con extremidades flacas y escurridas la reconociera como su novia, casi pegó un femenino grito como si estuviera en presencia de su artista masculino preferido.

-jijiji, Don Marce es que… jijji, no lo esperaba, ya… es tarde, ya me iba a… dormir- decía la coqueta nena mostrando deficiencia en su habla y enrollándose su cabello con su mano libre, apoyada de la cama con sus codos, aunque esto no se lo decía para que el viejo la dejara dormir, en el fondo ella también anhelaba tener una conversación con el viejo.

-yo también mi amor, pero quise marcarte pa´ ver como estabas, acuérdate que la última vez que platicamos fue el viernes para amanecer sábado jeje, ahh y otra cosa mi niña, ¿en qué quedamos?- decía el embustero y casi desdentado tendero, tan empalmado como los ahí presentes ya que Don Marce les murmuraba que el viernes había dormido él.

-jijij, ay Don Marce, no sé, hemos quedado en muchas cosas- decía la nena dándose la vuelta en la cama quedando ahora mirando al techo, friccionando coqueta sus interminables y moldeadas piernas, pero siempre procurando tenerlas cerradas protegiendo su feminidad aunque esta podía notarse un poco siendo cubierta a duras penas por su calzón.

-en que ya no me ibas a decir Don Marce, ¿Cómo me ibas a decir de ahora en adelante?- consultaba el verboso sujeto, del otro lado la nena se quedaba en pausa pero era obvio que no podía ocultar su felicidad, sus ruborizadas mejillas comprobaban lo dicho, ni siquiera ella sabía por qué su corazoncito había comenzado a latir descontrolado con solo haber escuchado la ronca y casi anciana voz del vejete quien del otro lado se tallaba las bolas de forma descarada en presencia de sus amigos sintiendo su verga al máximo.

-mi amor, jijijij- dijo por fin la nena seguido de una risita, la niña seguía boca arriba friccionándose sus muslos, pero ahora su mano libre hacía círculos en su esbelto abdomen.

-cómo?, mi chiquita, no te escuché jeje- hablaba el rancio pervertido ya casi queriéndose masturbar ahí mismo, con solo escuchar la voz de la nena se estaba viniendo en leche, también Cassandrita ponía de su parte sensualizándola bastante sin saber que además de su viejito otros tres morbosos abuelos rabo verdes con letras mayúsculas también escuchaban su íntima plática.

-mi amor jijiji, muaacckk- reafirmó la nena ahora seguido de un tronado beso, ella alcanzaba a tomar un lapicero así como un cuadernillo y en la última hoja de dicho útil escolar comenzaba a dibujar algunos corazoncitos rellenándolos con la misma tinta del bolígrafo.

-oye, mi niña- dijo Don Marce, jadeando como un perro y teniendo que acomodar repetidamente su verga dentro de sus ropas, sacando su mano y limpiándosela en su lullida camisa puesto que se había manchado de sus lubricantes masculinos.

-mande- respondía la nena.

-oye mi niña, ¿te acuerdas que la otra vez me mandates unas fotitos tuyas?, de tu cuerpecito- rebuznaba el viejo, sin duda era momento de pedir otro poco de material estimulante con el cual bien podría masturbarse esa noche así como obtener una tajante prueba para demostrar a sus compañeros que era cierto lo que decía, por lo tanto los calientes ancianos tenían mucho que habían identificado que la voz de la chiquilla bien podría pertenecer a una nenita cursando la preparatoria, y eso los tenía como burros cachondos.

-jijij, sip, ¿Por qué?- preguntaba la nena, aunque para ella no era difícil suponer que Don Marce le pediría unas cuantas fotos más, se podía sentir en el ambiente la calentura del tendero, la misma niña imaginaba la desfigurada cara de su enamorado cuando andaba jarioso pero para ella esa enferma faceta era la demostración del amor más puro, sin embargo ella misma había estado pensado muy seria acerca de su alocada y anterior acción consistente en andarle mandando fotos en poca ropa y hasta desnuda al chaquetero viejo, ella misma reflexionaba que estuvo mal lo que hizo.

(justo en ese momento el joven Armando, envalentonado, había decidió marcar también a Cassandra con la finalidad de ver si podía tener una conversación con ella antes de dormir, pero en las dos ocasiones que marcó al número de su enamorada siempre recibió la misma nota “el número que usted marcó, esta ocupado”)

-pos, porque quisiera que me mandaras unas cuantas- sugería el viejo, sus demás acompañantes acercaban un poco más cuando escucharon la petición del tendero, pero fueron alejados por él debido a que sus respiraciones eran tan pesadas que podían alertar a la nena además que Don Marce sabía que estaban empalmados y eso lo ponía nervioso.

-orita?- preguntaba la semidesnuda nena, sin querer toda esta situación la estaba haciendo entrar en calor, desde hace poco que ella misma sentía un aumento en su temperatura corporal, así como un iniciante y muy rico humedecimiento en su palpitante panochita, la nena podía sentir un líquido babosillo emanando de sus intimas partes.

-si mi niña- el viejo ya casi se ahogaba en su propia saliva.

-jiji, D… amor, es que… estoy casi desnuda- decía la nena remojando sus labios con su propia saliva, sus ojitos se comenzaban a entrecerrar y su respiración se hacía lenta y pesada haciendo que por momentos ella respirara por la boca dándole una faceta muy sugestiva.

-mejor mi niña, desnudita te ves bien rica- el viejo poco a poco comenzaba a expresarse de manera ordinaria.

-nooo, Don Marce, es que ese día… cuando le envié las fotos… lo que yo hice es algo que no debí de hacer- la nena hasta ponía el celular lo más cerca de su oído, sin duda por su mente deseaba la posibilidad de que el viejo guango estuviera ahí hablándole directamente al oído y acariciándole su cuerpecito, casi se imaginaba al viejo recostado detrás de ella mientras sus manos le acariciaban su conchita, para esto los ojitos de la mocosa también expresaban un brillo cachondo.

-claro que si mi niña, por algo somos novios y eso es algo que los novios hacen muy seguido, anda, no seas así, solo las quiero para meneármela un ratito, anda, no sabes como la tienes jeje- dijo el viejo volteando a ver a sus colegas riéndose silenciosamente.

-jiji, amor, no sea grosero- decía la nena sabiendo que el viejo se refería a como tenía su verga, y que de seguro la tenía durísima y gordísima pensaba ella, ella misma se la imaginaba en todo su esplendorosa carnalidad, llena de venas, palpitando, emanando un líquido viscoso de su punta pero sobre todo con un penetrante olor a verga, estas alucinaciones consistentes en dramatizar mentalmente las desmesuradas medidas de Don Marce no hacían más que mojar aún más la panochita de la nena quien ya casi sentía ese fierro tallándosele en su mojado sexo.

-ora mi niña, ¿me vas a dejar con las ganas?- suplicaba Marce, secándose el sudor de su cara con sus ancianas manos, sudando hasta del culo.

-es que no se- Cassandrita, mordiéndose sus labios, se revolvía su cuerpecito como una gatita esperando que la mimen, por momentos hasta manifestaba leves ondulaciones en sus caderas como si el viejo se la fuera a embutir en verdad, a todo esto seguía en ropa interior, sus pezones ya se habían erizado y marcado por debajo del brasier y su panochita ya había empapado el calzón remarcándose su canalito.

-ora mi niña, hazlo por mí jeje, no lo hemos hecho desde el viernes- insistía el vejete caliente mientras la nena tardaba en contestar.

“jiji, pobrecito Don Marce, debe de tener muchas ganas, está bien, le mandaré pero solo una” pensaba para sí misma la acalorada Cassandrita, sin darse cuenta desde cuando tallaba delicadamente el lapicero sobre su encharcada rajita regalándose exquisitas cosquillas en su zona íntima y aumentando más el nivel de humedad en esa zona.

-uhm, bueno, pero… solo será una, y saldré tapada un poquito ehh- Don Marce volteaba a ver a todos sus babeantes amigos con cara de pedófilos sedientos de jugos vaginales de jóvenes vírgenes y al notar que todos daban su visto bueno ante lo escuchado asintiendo con sus cabezas y frotándose sus manos, respondía:

-oquei mi niña, saldrás tapadita, pero no mucho ehh, además yo también tengo una condición para ti- rápidamente el viejo Marce pensaba en una jugada que demostraría que en verdad él era dueño de ese verdadero manjar de niña, algo que dejara muertos de envidia a los destartalados viejos de secos pellejos que se rascaban el bulto a su lado.

“ejejjeje, jejejejjej, se van a ir hasta de culo” reía dentro de sí el tendero.

-una condición?- preguntaba la nena.

-si mi niña, una condición- reafirmaba el viejo.

-a ver?- preguntaba la nena.

-bueno, tus pechitos tápatelos como tú quieras mi niña, pero para tu panochita quiero que recortes un pedazo de papel jeje, lo más chiquitito que puedas, que apenas y te tape el bollito aggghhh, y le escribas «Marce mi amor, todo esto es solo tuyo», y que con ese papel te tapes tu panochita jeje, siiii???- decía el degenerado sujeto mordiéndose sus labios y poniendo los ojos ahuevados de pura calentura. Del otro lado, la nena, después de haber oído las guarradas que pedía el descarado, escondía su colorada carita entre sus manos emitiendo una risita por demás coqueta para después comenzar a ventilarse su enrojecido rostro utilizando ambas manos como abanicos al mismo tiempo que con sus muslos trataba de apaciguar un poco la comezón de su concha, dejaba esperar algo de tiempo en su respuesta hasta que contestaba.

-Don Marce pero que cosas dice jijiji, ok, pero le aclaro que tampoco saldrá mi cara jijij, es que me da mucha pena salir así como usted quiere- articulaba la niña quejándose pero sin perder su coquetería.

-siii, siiii, como sea, pero que se vea tu cuerpecito, tu estomaguito y tu ombliguito jejeje- babeaba el vejestorio siendo casi alabado como si fuera un Dios por sus compañeros, todos ya casi con sus vergas de fuera, sus reverendos rabos estaban que reventaban dentro de sus pantalones, ninguno quería moverse debido a que la rigidez con la que se manifestaban los cuatro trozos carnales hacía imposible que sus dueños pudieran erigirse en la posición correcta muchos así encorvados mandaban punteadas al aire como si en verdad estuvieran cogiendo, cualquier movimiento en falso podría desencadenar que el descapullado glande de cualquiera de los ancestros fuera frotado por el pantalón corriéndose al instante.

-jijjiji, bueno, sí, espéreme, le mando la foto y cuelgo oki, porque mi mamá anda cerquita jiji, ahh Don Marce?- exclamaba la nena en parte excusándose porque sabía que si seguía platicando con el viejo este terminaría por pedirle todo un portafolio fotográfico así que se inventó eso de su madre, la nena ni siquiera se dio cuenta del momento en que había dibujado en una hoja de su libreta un corazonzote atravesado por una flecha y con las iniciales C y DM.

-que mi niña?- preguntaba el viejo.

-muaaacck, lo amo- decía la nena esto último con su boquita bien cerquita del teléfono y casi susurrándolo al tiempo que ya tallaba alegremente su panocha, casi logrando que al viejo le diera un infarto no tanto de enamoramiento pero si por tremenda calentura que le generó la despedida y algún tímido gemido expulsado por ella.

Cassandrita fue en busca de un lápiz labial color rojo para adornar sus carnosos labios y así salir elegante para la foto, recortaba el pedazo de papel con el detalle escrito y tomando los laterales de su calzón lo deslizaba lentamente, la nena estaba tan sensible de su zona íntima que hasta el desprendimiento de su trapito cuando se separaba de su panocha le provocó que de su feminidad comenzara a brotar más jugo, mordiéndose ella los labios de puro gusto y sintiendo una escandalosa humedad regada por su panocha, ingles y muslos internos, hasta su calzoncito parecía haber sido remojado en agua.

-ay Dios, nunca me había mojado tanto jijij- decía la nena y llevada por la curiosidad que le sobrevino recordando al viejo cochino olerle los calzones cada que se los quitaba acercó sus empapadas pantaletas a su nariz para aspirarlas, después de esa aspiración no pudo evitar mandarse otra más potente, sin duda le había encantado su afrodisiaco aroma, con razón Don Marce siempre le quitaba los calzones, pensaba la nena.

-mmm, huele rico… (la nena rectificaba una vez más pegándole una tercera aspiración justo a la parte del cazón diseñada para cubrirle su sexo), así oleremos todas??, o cada una tendrá su propio olor?- se preguntaba la nena para mandarse una cuarta aspiración y ya una vez satisfecha de tantas inhalaciones empezar a arreglarse tallándose el lápiz labial sobre sus carnosos labios, también secando su concha con su toalla para evitar que la humedad maltratara al papel.

Los viejos esperaron un lapso de poco menos de diez minutos cuando en eso le era enviada al viejo Marce una imagen de al parecer una jovencita de piel muy blanquita de entre quince a diecisiete añitos, acostada boca arriba en una cama, visiblemente desnuda pero cubriendo a duras penas sus amamantables pechos con un desabrochado brasier cuyos tirantes se enrollaban en los brazos de la niña y tapando su panocha estaba el papel con la sátira leyenda así como una roja marca de un beso, era tan pequeño que Don Marce tuvo que agrandar la imagen para poder leer si decía lo que él había ordenado y tan recortado que hacia evidente que la nena no llevaba calzones puesto que sus caderas carecían de hilos o elásticos de ropa interior que las rodeara.

Los viejos casi se van al suelo de chipo, hasta Don Marce estaba sorprendido con el nivel de sugestividad plasmada en esa fotito, rápidamente Don Cata se apoderó del teléfono y comenzó a buscarle parecido con la nena de las anteriores imágenes, si bien el rostro de Cassandrita no se mostraba mucho, con solo verle el mentón y sus coquetos labios pintados para la ocasión se podía comprobar que era la misma chiquilla, un momento después Don Cande arrebató el celular y con verga en mano emprendió una despavorida huida al baño, se podía escuchar al viejo haciendo fuertes bufidos asi como sonidos extraños que demostraban que el chicharronero se estaba pegando la despescuezada de verga de su vida, el viejo macuarro daba sendos jalones a su verga al tiempo que un colgajo de saliva caía de su boca pasando unos minutos para que se escuchara un tremendo pujido como si este desequilibrado estuviera siendo enculado por un burro siendo Marce quien tuvo que ir a sacarlo por cochino.

-ya ni la chingas puto Cande, acabo de limpiar al baño- el viejo proveedor de alimentos salía jadeante y bañado en sudor, y en la taza del baño se podían ver aun restos de su copiosa corrida desparramados por doquier.

-esa niña… me ha dejado seco, y eso que solo me he hecho la manuela con una de sus fotos, imagínate que se los tuviera que echar en la boca- decía el viejo pervertido una vez tomado aire para poder expresarse con claridad, recargando una de sus manos en el hombro de Marce pero siendo rechazado su gesto por parte del tendero por precaución.

-Marce, a mi pásamela por blutú, esa y otras cuantas fotos que tengas, yo quiero chaqueteármela en mi casa- decía el modernizado Don Cata frotándose el paquete por encima de sus pantalones sacando su celular el cual ni siquiera contaba con esa aplicación solo que el joven que se lo vendió decidió adornarlo un poco en cuanto a capacidad.

-y no tendrás un videíto de esa putilla onde te la etés culiando??, si lo tienes pásamelo jeje- preguntaba Don Filo tallándose su descuidada barbilla y deslizando su lengua por toda su boca de manera por demás obscena.

-oye Marce, y apoco si te la has cogido?- preguntaba el viejo Cande ya que entre la plática que sostuvieron los enamorados alcanzó a escuchar una frase alusiva a que no lo hacían desde el viernes.

-pos que no tás oyendo viejo sordo, ya me la cogí aquí en el sillón, en mi cama, cerca de su casa también le metí la verga jeje, hasta ella debajo del mostrador me la estuvo mamando un día antes de entrar a la escuela, ya hasta se quedó a dormir conmigo, esa vez cogimos toda la noche, esa es la ventaja con esas chiquillas, como andan en la edad en que a cada rato tienen la pepa caliente jejejej- dictaba Marce poniendo cara más que pervertida y dejando caer gruesas cantidades de babas de su boca.

-eres un hijo de puta, viejo rabo verde jeje, oye, oye, te la chupó?- preguntaba interesado Don Cata después de haber escuchado las letanías de Don Marce.

-claro pendejo, pos si eso fue lo primero que le enseñé, todavía le falta aprender a mover la lengua pero ya se la come toda la muy puta- respondía Don Marce.

-y… y… y… le has mamado el bollo?- tartamudeaba Don Cata.

-jeje, hasta la pregunta ofende mi hermano, le he pegado unos mamadones de panocha que pa´que te cuento, con dos lamidas ya la tiene como charco, casi me dan ganas de ir por un popote y ponérselo en el bollo para sorberle mejor los jugos- decía el viejo verde.

-y que tal le saben?- volvía a preguntar Cata.

-mmm exquisitos, no me lo vas a creer, pero le saben a jugo de manzana jeje, como a los juguitos de cartón esos que vendo, solo que yo los vendo fríos, y ella me los da calientitos- explicaba Don Marce.

-y… y la tiene peluda o se la resura?- cuestionaba Don Filo.

-jeje, hombre, no es de caballeros andar contando eso, pero como yo no soy un caballero te lo contaré, al principio tenía unos cuantos pelitos, pero ya le expliqué que se la tiene que resurar para que se me antoje jeje, ¿Apoco a ti te gusta que te salgan pelos en la comida?, no verdad?, es molesto eso, lo mismo con las panochas, estar como perro hambriento jambando papaya ggluuuupppp, ggluuuuuuuppp para que de repente te salga un pelo como que no, debe de estar así depiladita- contestaba Marce a la vez que formaba un rombo uniendo las yemas de sus dedos índice y pulgar de ambas manos y metiendo su asqueroso rostro en la forma geométrica simulaba con esto estarse devorando una panocha.

-oye Marce, y en donde se los echas cuando te vienes? Jeje,- los viejos estaban más que empalmados con la vulgar entrevista realizada al viejo tendero, pero es que estaban tan emocionados con la niña que querían saber todo de ella.

-ganas no me faltan por echárselos dentro pero le pienso, que tal si a la primera la preño y yo aún estoy muy joven para comprometerme formalmente con esa mocosa jeje, orita solo se los echo en la boca, y que creen?- decía el viejo microempresario dándole un profundo sorbo a su cerveza.

-queee??- coreaban los viejos.

-se los traga jeje, la muy puta se traga mis mocos- y así siguieron los viejos preguntando mas cosas íntimas sobre Marce y su enamorada, solo ellos saben hasta donde llegó su depravada plática.

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En la escuela…

El día viernes transcurría con normalidad y absoluta calma, al menos hasta el receso, en ese breve espacio de descanso dos viejos maestros se juntaban a dialogar sobre los últimos acontecimientos, el rechoncho educador físico ponía al tanto a su flacucho amigo sobre la idea que se la había ocurrido con respecto a Cassandrita, este en tanto aceptaba con infinito agrado y con una terrible erección bajo sus pantalones después de que Pepe lo asesorara recomendándole que él podría dejar encargado a su grupo con alguna actividad y así estar los dos viejos calientes encerrados en el cubículo del gordo con la buenota de su alumna, muy juntitos a ella debido a la estrechez de la oficina y empezando a berrear en su vulgar lenguaje a sabiendas que la nena los escucharía y posiblemente entraría a la plática pensaban ellos, los viejos chocaban sus vasos de refresco como símbolo de unión y lealtad por parte de las dos entidades al tiempo que pegaban cada uno una enfermiza carcajada, estaban tan cachondos imaginándose ya dentro del cubículo oliendo las agradables fragancias de Cassandrita e imaginándose su sugestivo cuerpecito apretado en sus ropitas que ni siquiera prestaban atención a las niñas que caminaban al lado de ellos.

-y ahora que estarán conspirando esos dos?- susurraba la practicante procurando que su amiga Diana no escuchara, sorprendiéndose de que el gordo anduviera tan pachanguero después de la “llamada de atención correctiva” que recibiría de su tío y viéndolo devorar la comida como un verdadero puerco, a veces intentando dar una mordida de hipopótamo a su empanada, pero por el lado contrario cayendo toda la concentración de salsa, queso y harto aguacate, incluso un puerco mostraría mayor civilidad que este tipejo disfrazado de maestro se decía la practicante ya casi sin ganas de comer ensartando un trozo de manzana de su ensalada de frutas con un tenedor y llevándoselo a su boquita refinadamente.

Ganas no le faltaban a la joven Asdany por pararse y dirigirse hacia la mesa de los pervertidos para decirle a Pepe que por favor comiera como la gente educada, pero en ese momento la rubia damita reconoció que algo andaba mal en ella, ¿Desde cuándo a ella le tenía porque interesar si el gordo comía o no de manera correcta?, ¿Desde cuándo a ella le tenía porque interesar lo que hacía o dejaba de hacer la morsa parlante?, Asdany se daba cuenta de que estaba siendo rebasada por su propia profesión, y que para lo que se supone estaba estudiando, aun así, no lograba encontrarle algo de lógica a su comportamiento o no aceptaba la teoría que lo explicara, con un leve giro de cabeza intentaba creerse como si nada hubiera pasado.

Sin embargo para ambos maestros ese momento tan esperado tendría que esperar pasada la visita del Supervisor pues consideraron conveniente no llevar las cosas tan aprisa, temiendo el maestro Pepe por las recientes llamadas de atención que este había recibido por culpa de la provocativa universitaria.

-debemos llevarnos las cosas con calma flaco, recuerda que no somos bien vistos en esta escuela y ahora tenemos otro par de ojos color miel observando todos nuestros movimientos, tú tranquilo que si no nos la cogemos este semestre aún nos queda otro jejeje- dijo Pepe alertando las repetitivas miradas que Asdany hacía principalmente hacia su obesa persona y mandando un cordial saludo a la practicante con su regordeta mano derecha llena de grasa de empanadas y salsa verde así como un gesto de beso una vez que ambas miradas se encontraron, gesto de sincera amabilidad que la güerita rechazó altaneramente desviando su mirada hacia cualquier otra parte una vez sabiéndose detectada por el morboso maestro quien para ella exhibía una sonrisa burlesca en su porcino rostro y hasta llegó a observarle un asqueroso movimiento lingual como si se la estuviera saboreando.

De un tiempo atrás Asdany había encontrado parecido a Pepe con esos porcinos personajes de la Guerra de las Galaxias conocidos como Gamorreanos por supuesto tomándolo como burla, una verdadera cobardía por parte de la practicante para un ejemplo de hombre que humildemente desempeña día a día una de las profesiones más nobles que existen, encargado de moldear a su imagen y semejanza a las nuevas generaciones y que con sus sabios consejos intentarán sacar a este país de la condición en que se encuentra.

-hoy no presionaré a esa chiquilla, hoy te la puedes disfrutar tú en tu clase, yo pediré permiso para retirarme temprano, esta semana ha sido muy pesada y quiero reposar tranquilamente mientras me leo la revista del vaquero y me masturbo pensando que me culeo a la güerita esa que está allá, hoy mis mocos serán para ella- anunciaba el calenturiento catedrático señalando con la vista a Asdany.

-jeje, jejeje, recién no tiene mucho me habías dicho que Cassandrita te calentaba más, y últimamente he notado que no le despegas la vista del culo a esa otra zorrita- alegaba el casi chimuelo Teo refiriéndose a la practicante.

-no sé flaco, estoy en un dilema… si en estos momentos me dieran a escoger entre una y otra, no sé a quién escogería, no sé que vergas me pasa, pero desde que la güerita me dio esa cachetada en aquella ocasión no he podido sacármela de mi mente, me dejó tremendamente calentado… no sabes lo que me calienta una mujer firme, una hembra brava que se da a respetar y que se cree mucho para mí, que esté completamente segura de que aspira a algo mucho mejor a lo que nosotros podemos aspirar profesionalmente hablando, son las que mejor sientes que te maman la verga aunque lo hagan torpemente y sabes porque?…  todos esos momentos en que ellas te miraban hacia abajo sintiéndose más que tú… valen la pena cuando arrodilladas te miran hacia arriba con la verga bien metida en sus boquitas jajajaj, jajajaja- finalizaba el gordo.

-las mujeres… son muy inestables gordo, aunque la mayoría con personalidades fáciles de influir y que por lo general con una copa que les invites y con una cartera gorda ya te están abriendo las piernas, pero también están aquellas que tienes que invertirles un poquito más de tiempo, basta analizarlas y descubrirles la personalidad, si quieres una para cogértela y nunca más volverla a ver está Dianita, pero si la quieres para una relación un poco más seria, se presta más la güerita- el esquelético viejo tomaba un sorbo de su refresco para rehidratar sus labios y continuaba.

-me he dado cuenta que la gran mayoría de las escuinclas están tan pendejas que prefieren a los mocosos que se las dan de payasos y con pinta de afeminados, a las hembras como la güerita basta con tocar un tema de su interés y llegar y hablarles bonito, elegante, que parezcas inteligente, pero sobre todo tratar de evitar verles el culo y las tetas, eso déjalo para las zorras nalga fáciles, porque esa güerita mi buen, nos ha demostrado que no es ninguna zorra, no veo cómo te la puedas llevar a la cama… quizás tu táctica de empezar a tu tosca y machista forma fracasó, para acercarte a ella debiste de haber empezado a tratarla como si fuera tu hija- reflexionaba Teo.

-ahh mamadas!!… esa puta está tan buena que aun siendo mi hija me la cojo… y me has de decir que su novio se ve muy inteligente?, yo no sé qué le ve si a leguas se le nota lo mariconazo, tiene toda la pinta de un maricón… yo tengo otra teoría, esa zorrita puede ser rocosa como tú dices, altanera, venir de familia acomodada, pero al igual que todas, tiene panocha entre las piernas, y llega un momento en que a todas se les come la panocha, la rasquiña vaginal no respeta clases sociales jejeje, y cuando una panocha se calienta no importa la marca del tornillo siempre y cuando sea de la medida solicitada jejeje, basta con estar en el lugar indicado y en el momento preciso y ser lo suficientemente ágil como para envolverla, y seducirla gracias a los propios encantos, esa pendeja va a caeeeer jejeje, te apuesto lo que quieras que antes de iniciar el otro semestre ya la tengo en la cama de un motel, ya casi me la veo aquí, mi flaco- decía el viejo llevando una de sus manos cerca de sus partes y meneándola como si la mujer invisible le estuviera mamando la verga.

-umm, otra apuesta, me encantan las apuestas y más si se trata de alguna de tus leperadas, viejo caliente jeje- se expresaba el contento Teo.

-así es pendejo, pero no estamos hablando de una nalgada o irle a decir alguna grosería, estamos hablando de esto (el gordo formaba un apretado circulo con los dedos índice y pulgar de una de sus manos el cual era penetrado repetidamente por el dedo medio de su otra mano), una apuesta como esa no valdría míseros quinientos pesos, apostemos algo más caro, que tal la casa que tienes de más… contra mi camioneta jeje- sugería Pepe.

-tu camioneta??, estás loco jeje, la calentura te ha nublado el cerebro viejo arrecho- advertía Teo.

-sí, mi camioneta contra tu casita, y no aceptaré un no por respuesta- retaba el gordo quien se sentía optimista, nunca se había sentido tanto en su vida.

-jejej, ok, aunque déjame decirte que no me importaría perder esa casa, ni la ocupo- decía el esquelético Teo tallándose su huesuda barbilla y considerando que era una verdadera estupidez por parte de su colega el apostarle una camioneta solo por una panocha, reflexionando Teo se decía: “cuantos meses o incluso años habrán pasado para que la güerita le aflojara sus agujeros a su novio, y este pendejo (Pepe) en menos de dos meses de conocerla ya se la quiere llevar a la cama, jajaja, ya tengo camioneta nueva”. Aunque Teo ya se preparaba escuchando al gordo una vez vencido el plazo rajándose en su apuesta.

-jeje, si la gano tengo pensado rentársela a una estudiante que esté bien buenota, imagina un día que no tenga para pagarme la renta jajaja, írmela a coger mientras mi futura esposa la güerita se queda encargada de mis cuatro chiquillos que le clavé en el primer preñazo jejej- imaginaba el grueso instructor físico observando como Asdany, junto con Diana, se levantaba de su asiento para dirigirse a quien sabe dónde, seguramente a su cubículo prestado, pero alertando al flaco con un ligero golpe de codo para que juntos disfrutaran de uno de los mejores culos que habían visto en sus casi treinta y pico años de servicio.

-apoco esto va en serio?, piensas bajarle a la güerita al chotito ese?- preguntaba Teo.

-no seas pendejo, esa putilla de esquina estará muy penetrable pero no me convence como para comprometerme con ella porque sé que ella nunca dejaría a su novio por un viejo cochino como yo jajajaja, hay que ser realistas mi buen, lo único que quiero es poseerla, tenerla en mi cama por lo menos una vez en la vida y con eso moriría feliz jeje, aunque si sería buena idea encajarle una cría y que la mantenga el otro pendejo- reía el depravado.

-un brindis, gordo, salud, salud jajajaja- reían los desalmados observando como Asdany caminaba contoneando su delineada figura al tiempo que volteaba a ver a Diana para comentarle algo, llevándose la practicante a la boca un popote para apretarlo con sus soberbios labios y así poder seguir disfrutando su malteada dietética, sin duda ajena a las oscuras y abominables intenciones de Pepe para con su apetecible cuerpecito.

-que salud ni que vergas, esto no se brinda con refresco, esto hay que festejarlo con un buen vino o un Jim Bean… un Jim Bean y un lomo, y tú, flaco asqueroso, te toca pagarlo- sentenciaba el gordo.

-ok, ok, en estos días, jajajaja, salud, salud- las carcajadas y los golpes en la mesa eran tan aberrantes que llamaban la atención de todos los ahí presentes, claro está que ninguno sabía de que se reía ese par de pervertidos.

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Viernes en la noche, Cassandrita nuevamente en su cuarto…

A nadie debe importar mucho que ese día Armandito no encontró pretexto ideal para que la nena lo dejara acompañarla nuevamente, además de que el joven se sentía incómodo siendo muy empalagoso, no era su estilo pegársele como chicle a las niñas como muchos otros lo hacen, todavía no eran nada y ya cuidaba darle su espacio.

Eran aproximadamente las diez de la noche y Cassandra vestida con sus endemoniadas ropitas de dormir arreglaba su cama de manera cuidadosa pero siempre ensalzando esas infernales curvas que la beneficiaban sobre el resto de sus amiguitas y que se escandalizaban cada vez que ella curveaba su cuerpo, gateaba arriba de la cama o lo hacía para adelante tratando de meter las orillas del forro de la cama en cada esquina.

Mientras tanto lejos de ahí, Don Marce se arreglaba fervientemente para tratar de quedar lo mas presentable posible, un viejo short todo lullido así como un sport lleno de hoyos por doquier y al cual ya se le había impregnado el sudor de puestas pasadas seguidos de unos zapatos negros con la suela un poco despegada y así sin ponerse calcetines se adornaba para hacerle una sorpresiva visita nocturna a su adorada.

Su incontenible verga no daba más y casi desgarraba el descolorido short ya que el viejo tan caliente como de costumbre imaginaba las porquerías que en cuestión de minutos podría llevar a cabo nuevamente con tan suculenta niña, el horroroso sujeto se veía en el espejo de su baño echándose un poco de agua en la cara para así eliminar el exceso de grasa imperante en ese arrugado y sesentero rostro, enjuagaba sus secos cabellos principalmente ese mechón que aún le sobrevivía saliendo hacia abajo como un pequeño flequillo y solo echaba un poco de agua a su barba de tres días tan rasposa que casi parecía fibra de lavar los trastes, por alguna extraña razón el viejo prefirió no lavarse los dientes ya que analizando los encuentros pasados corroboraba que a la nena no le importaba mucho que al viejo le oliera la boca.

Por momentos se distraía masajeándose la verga un rato la cual estaba muy estimulada y se apretaba queriendo ser liberada contra las enormes bolas de carne que el viejo tenía por testículos para después seguir él con sus labores de acicalamiento para salir todo acatrinado rumbo a la casa de su enamorada.

Pasados poco más de quince minutos Cassandrita se encontraba ya en su cama, acostada y cubriendo su cuerpo solo con un minúsculo top tapándole y apretándole los pechos y un calzoncito haciendo lo propio con la mitad de su exuberante trasero. En el oscuro cuarto solo la luz de la Luna alumbraba el potente cuerpo de la niña quien había elegido dormir destapada esa noche. La nena también recordaba los encuentros románticos con su enamorado y, pensando en todas las cosas que había vivido junto a él, todas esas locuras de pareja como el hacerlo en la calle y esas cosas, su panochita comenzó a acalorarse para después empezar a palpitar entrándole un escalofrió que le recorrió todo su apetecible cuerpecito y la obligó a realizar una sugestiva exhalación, de un tiempo para acá Cassandrita era atacada constantemente por esos calores que indicaban las ganas de sexo.

La niña disimuladamente comenzó a recorrer su manita desde el nacimiento de sus pechos, rodeándolos para proseguir su camino por esa línea que dividía femeninamente su abdomen llegando al contorno demarcado por su blanco calzoncito y dudando si continuar o no, hasta que decidió posarla sobre sus tibias partes íntimas, sintiendo sus labios y realizando con su manita una especie de círculo sobre ellos, la sensación era placentera puesto que Cassandrita ya tenía algo de conocimiento sobre lo que era la autosatisfacción, friccionaba delicadamente su concha y en ocasiones presionaba sobre su colorado frijolito regalándose ricos escalofríos en todo su cuerpecito que se denotaban en su carita poco a poco siendo trasformada por la naciente calentura.

Estando en su mente la idea de despojarse de su calzón para así tener mejor desenvolvimiento de su caliente actividad una pequeña piedra fue impactada contra su ventana, esto sacó a la nena de su trance ya con su calzón enredado a punto de mostrar su intimidad para acomodárselo y pararse a ver que había sucedido.

La atractiva chiquilla así en esas visiones semidesnudas se asomaba abriendo su corrediza ventana para alertar la presencia de una escurridiza sombra en su patio trasero, para ese malviviente debió de haber sido todo un erótico espectáculo admirar las frondosas carnes de la desarrollada mujercita quien recién se asomaba tapada apenas con un top y un minúsculo calzón que se apretaba a sus caderas pues Cassandrita se asomó sin buscar algo con que cubrirse un poco más.

-qui… quien anda ahí?- preguntaba temerosa la nena friccionándose sus hombros debido al fresco de la noche.

-respóndame o… hablaré a mis pad…- estando en eso la nena fue alertada por el viejo guarro quien demoró en contestar por estarse limpiando las babas ante la acalorante visión de su pequeña hembrita.

-soy yo mi niña jejeje- al reconocer a la sombra, así como la gargarea voz, Cassandrita mostró un especial brillo en sus negros ojitos, como si hubiera visto al príncipe gendarme que había venido a rescatarla de su cautiverio.

-Don Marce, es usted- la nena admiraba la escultural figura enclenque, aguada, encascorvada y de viejo regañón poncha pelotas que presentaba el amor de sus amores y a quien a kilómetros se veía que no dejaba de recorrer lasciva y visualmente cada una de las curvas de su doncella.

-pos claro chiquilla, quien más- decía el ardiente sujeto rascándose las bolas por tremendo espectáculo que le regalaba la nena, a pesar de dormir en segunda planta y de ser de noche el viejo podía admirar toda la carnosidad ahí presente y servida en bandeja de plata.

-ay Don Marce, es que pensé que era un ladrón, me asustó- la nena volteó para atrás cerciorándose que no fuera escuchada por sus padres, también creyendo que el vivo viejo seguro había utilizado el estrecho callejón que recorre la barda trasera de su (de ella) casa y que eso bien le podía haber valido entrar en completo anonimato.

-pos deja de pensar y dime como subo- el caliente pervertido ya escurriendo de su verga buscaba como desesperado por donde treparse para así llegar hasta la niña, bajarle los calzones y dejarle ir toda su masculinidad, imaginando con sus ojos ahuevados que la escuincla seguramente ya estaría empapada de su concha con solo verlo, y es que Don Marce confiaba que poseía una figura capaz de hacerle mojar la pepa a cualquier jovencita, según él, era un verdadero escurridero de vaginas donde quiera que él pasara.

-Don Marce, que pretende?- la nena en tanto, lejos de esas cochinas alucinaciones por parte de su hombre, se creía en un cuento de hadas tipo Rapunzel, casi queriendo tener esa larga cabellera para así dejarla caer y que el viejo trepara sobre ella, para así estar juntos nuevamente y demostrase el amor que entre ellos se sienten justo como el viejo le había enseñado que se ama, y analizando las distintas emociones, la nena confirmaba que el viejo tenía razón, no se veía tan rico cuando la pareja de los cuentos solo se besaba de manera simplona comparada con la forma en que el viejo le comía su boca, o le dejaba ir toda su verga.

-jeje, te vine a visitar mi princesita, tampoco puedo venir a ver a mi novia??- decía el pelmazo sintiéndose un poco raro pues él mismo reconocía que estas cursilerías eran para chiquillos chaqueteros, no para un hombre en su edad ideal para la maduración, aunque bien era cierto que si el viejo fuera una fruta ya se estaría oxidando.

-nooo, Don Marce, está loco, mis padres están abajo- dijo la nena un poco escandalizada por la osadía de su macho, aunque reconociendo que esto le gustaba, el que Don Marce se arriesgara de esta manera no hacía más que idiotizarla creyendo que el viejo iría hasta el fin del mundo por ella, bueno si, pero solo por su panocha.

-si sigues hablando fuerte más te van a escuchar- aconsejaba el viejo seductor.

-pero aun así, regrésese lo van a ver- la nena se mostraba nerviosa, hasta sus cejas se fruncían producto de su temor a que su amante fuera hallado por sus progenitores, no había tanto problema por los vecinos puesto que la barda al ser un poco alta no permitía mucha visualidad al patio trasero de la nena.

-nada mi niña, ya estoy trepando- dijo el viejo ya empezando a escalar como una salamanquesa, apoyándose de los barrotes de otra ventana y de la ayuda de un pequeño depósito de agua ubicado cerca.

El deforme y flácido cuerpo del viejo había logrado llegar a la ventana de su princesa, la nena se hacía un poco para atrás permitiéndole al viejo poder echar medio cuerpo dentro de su cuarto, este descerebrado llegaba casi en su último aliento, pegando tremenda exhalación cuando al fin se supo a salvo de no caerse al vacío, aun así la nena también había ayudado jalándolo del percudido short temiendo también ella que el viejo loco pudiera resbalar de último momento y pegarse un guamazo por calenturiento.

Una vez que el viejo cayó como piedra en un pequeño tapete, la nena como primera acción se dirigió fuera de su cuarto a asomarse por el barandal y determinar que sus padres no escucharon el zapotazo que se llevó Don Marce y regresar veloz a su cuarto toda nerviosa cerrando la puerta con seguro y hasta buscando algo con que atorarla pero notando que los muebles eran muy pesados como para moverlos ella, además de reflexionar en el escándalo que estos harían cuando los moviera.

-Don Marce pero en que estaba pensando?, se puede lastimar, está loco, lo van a ver, regrésese por favor- decía la asustada niña pero rápidamente fue tranquilizada por el vejestorio cara de burro caliente quien no veía otra cosa que los pechos de la chiquilla moverse de aquí para allá.

-shh, ya mi niña, tú tranquilita, solo vine a verte un ratito y me voy, tus papás están en casa?-

-sii, están abajo, tienen visitas, ya Don Marce yo no quiero que lo descubran, regrésese- decía la nena tomando al viejo de las manos, ambos de frente y de pie mostrando cuerpos más que contrastantes.

La comparación era terrible y acalorante, la nena lucía su perfecto cuerpecito conformado por sus nalguitas bien redonditas y levantaditas atravesadas por un pequeñito calzón blanco satinado y seguidas por una espalda breve y definida así como un vientre esbelto y bien cuidado aderezada ella con un buen par de antojables tetas que se apretaban al top, en cambio el viejo lucía ya arqueado por la edad, posición que le daba un aspecto semijorobado, así como unas piernillas todas flacas y peludas, sus pantorrillas eran dos auténticos palillos solo adornados por dos casi caídos chamorros, en cambio las de la nena lucían notoriamente mas revitalizadas y tonificadas, sin mencionar que su superioridad muscular era indiscurible.

-no me van a descubrir chiquilla, mira, que tal si primero nos sentamos en tu camita hasta que te relajes?, si?- dijo el viejo, y al recibir un asentimiento por parte de la semidesnuda chiquilla, la encaminó hacia la cama siempre tomados de la mano en donde ambos al unísono se sentaban bien juntitos, las tremendas piernas que se le hicieron a la nena al sentarse eran infernales y se marcaban endemoniadamente, no por nada practicaba voleibol, en cambio las del viejo sin ser unas garrochas demostraban mucha desventaja y flacidez comparadas con las de la chiquilla, en partes hasta parecía colgarle el pellejo.

-Don Marce, yo no quiero que lo descubran- dijo la nena tomándose ella de sus manitas y llevándolas a la altura de sus partes, recostándolas en sus piernas.

-claro que no mi niña, apoco no tenías ganas de estar conmigo?- el galante viejo con una de sus manos tomaba el mentón de la nena con la intención de que esta lo mirara a los ojos ya nublados por la vejez mientras la otra se iba a una de las piernas de ella, realizando un recorrido desde la rodilla hasta el inicio del calzón de laterales de cinco centímetros para elevarla por el aire con la caliente intención de mandarse otra cochina caricia.

-uhmm, jiji, sip, pero en otra parte, aquí es muy riesgoso- dijo la nena, aceptando las caricias y nuevamente tomándose de la mano del viejo, este en tanto le costaba un mundo poder despegar sus siniestras miradas de los sugestivos pechos de la nena, y en donde podían verse sus pezones remarcándose bajo el top, un enorme hilo de saliva descendía de su asquerosa boca, sin embargo su calenturienta mente meditaba sobre insistencia de la nena para que este se fuera, quizás si se aplicaba un poco podía sacar nuevamente provecho a esto, y es que en todo lo que lleva esta historia el viejo no ha hecho más que chantajear a la nena desde una perspectiva no tan descarada.

-bueno mi niña, te haré caso, me retiraré pero si me prometes algunas cosillas jejej- decía el malicioso con una sonrisa cariadamente aberrante, y una cara brillosamente aceitosa, sintiendo la nena el aliento cebollero de Don Marce casi pudiendo adivinar lo que cenó el viejo.

-jiji, cuáles?- decía la coquetilla señorita acomodando su cuerpo, contorsionando sus caderas a manera de quedar bien pegada a su macho, mostrándose en todo momento mimosa, cariñosa y muy hembrita.

-una es que… quiero que mañana sábado convenzas a tus papis que te dejen salir en la tarde, diles que vas a pasar todo el día en casa de tu amiguita pero con el detalle de que no irás a la casa de tu amiguita, irás a mi casa otra vez jejeje, está claro?- decía el descarriado.

-Don Marce, jijij, bueno, si es en el día sí creo que me den permiso, pero luego usted quiere que me quede también en la noche y ahí si no creo, no, no- respondía la nena quien ya había alertado las calientes miradas de Don Marce a sus casi desnudos senos, sin embargo no hacía nada por acomodarse su top, al contrario, se sentía alagada que su cuerpo llamara la atención de un viejo con gustos tan exquisitos.

-no te preocupes mi princesita, a las ocho cuando mucho vendrás saliendo de mi casa… bien llenita- no pudo evitar sonrojarse la nena ante tal albañilesco cumplido, y de cierto modo le estaba empezando a encontrar el gustillo a ese lenguaje anacado utilizado por el tendero, si bien Cassandrita veía mal que sus compañeritos y amiguitas de la escuela lo dijeran y evitaba meterse en ese tipo de pláticas, acá con su macho, en la intimidad y lejos de los demás, le causaban placenteras cosquillitas que el viejo se expresara en tonos vulgares principalmente al referirse a ella y por un momento se vio tentada a seguir el juego.

-jiji, llenita de qué?- la dulce nenita apretujaba su cuerpecito sin alertar que al viejo casi se le salieron los ojos cuando los brazos de ella comprimían de forma exquisita los carnosos melones haciéndolos abultar aun más por debajo del top, se podía apreciar hasta la aureola del pezón.

-llenita de leche, si sabes a cual leche me refiero?, verdad?- preguntó el desvergonzado rozando con sus labios la sensible orejita de la nena erizándola de su piel, para esto los dos cuerpos en pleno ascenso de temperatura estaban tan cerca que se apretujaban el uno con el otro.

-siii- murmuró la nena mordiéndose los labios, realizando un casi imperceptible movimiento de acercamiento hacia el viejo tratando de juntar sus carnosos labios con los de este, cosa que el viejo se dignó a rechazar siempre buscando la oreja de ella, lo que si es que el viejo trataba sin mucho éxito de sacar sus caídas tetillas y sumir su peluda y rechoncha panza para con esta sugestiva pose demostrar una especie de danza o ritual de cortejo en donde convenciera a su hembra de su masculinidad.

-de cuál?- atacaba el desfigurado abuelo juntándose aun más a la nena y sudando en exceso a sabiendas que la nena podría responder con algunas palabras no muy propias de su educado dialecto, una de las piernas de la nena estaba casi encima de una de las de el tendero y este se desvivía recorriendo todo el muslo interno con su mano.

-de esa, jiji, de esa que le sale… de ahí- expresó Cassandrita apuntando tímidamente la zona genital del viejo, volteando de reojo para descubrir algo dentro del short que luchaba por ser liberado, por momentos Cassandrita juraba ver que esa cosota se movía.

-jeje, de la que te doy de tomar cada que nos ponemos a hacer cositas?- el malsano viejo ya casi tenía los ojos pegados a las ubres de la chiquilla, ya habían pasado unos momentos en los que el descarado ya no veía los ojos de la niña, este parecía hablarle a sus chiches, la mirada de Cassandrita en cambio estaba agudísima tratando de recrear las medidas amorosas de su amante, pronto su sexo comenzó a picarle teniendo ella que ejercer un sutil movimiento de fricción con sus muslos para calmar un poco el hambre de verga de su bollito.

-jijij, ya Don Marce, ya váyase- decía la nena no por tratar de evitar ese verbal juego sucio, sino más bien porque no sabía mucho como expresarse en esos campos, aunque también a todo esto recordaba que para la seguridad de ella así como la del viejo este tenía que marcharse.

-me!!9, Me corres??- se quejaba el viejo quien de momento dirigía su caliente mirada al sexo de Cassandrita y pensaba en lo mojada que debía de estar a estas alturas la nena.

-noo Don Marce noo, es que en verdad no quiero que lo descubran, por favor- sin embargo el viejo no tenía intenciones de irse, así como había encontrado vestida a la nena se decía que estaba perfecta para darle unas buenas metidas de verga en donde no pararía de dejársela ir hasta el día del juicio, así que después de pensar ingenioso como poder envolver a la chiquilla en sus finas tácticas seductoras se preparaba para llevar a cabo su plan aprovechando lo dócil e inocentona que había resultado esa mocosa.

-bueno mi amor, por ahora me voy- dijo el mañoso viejo incorporándose de la cama, la nena por su parte permanecía sentada pero sin dejar de notar como Don Marce no se había acomodado el bulto en sus bermudas dejando ver como si este hubiera hurtado un pepino y lo llevara escondido bajo sus ropas, mientras tanto el viejo charlatán sentía como a raíz de que se levantó de la cama la nena apretó un poco su arrugada mano, detallándose en sus reflexiones que a pesar de que ella se lo pedía lo último que deseaba la nena era que él se fuera.

-pero antes- volvía a decir el viejo.

-ya como despedida y en consolación a que no podré meterte todo esto (el cochino vejete al decir esto se tomaba sus partes y las sacudía) quiero que por lo menos me despidas con un buen beso jeje- decía esto mientras su viscosa lengua serpenteaba dentro de su boca, esto pareció haber embrujado a la hermosa nenita quien al parecer sin pensar por propia voluntad respondía afirmativamente.

Afirmaba la nena sin poder quitar su mirada de la vieja osamenta del tendero, a pesar de ser un viejo con cuerpo bofo y deforme su descuidado cuerpo llamaba poderosamente la atención de la chiquilla quien con ojitos casi hipnotizados ya lo estaba imaginando desnudo, con un enorme brillo contorneando su escuálida figura, a él con una roja manzana en la mano pegándole una buena mordida escurriéndole de su negra boca todo el néctar de la fruta y con una hoja de un árbol censurándole sus partes, mordiéndose ella sugestiva su labio inferior ante tan idílica imagen.

El viejo fue quien tomó la iniciativa sentándose y posando delicadamente una de sus manos en la mejilla de Cassandrita para ambos irse acercándose lentamente, el viejo descomponiendo su cara en lascivia pura adelantándose en sacar la lengua antes de tiempo, ella poco a poco cerrando sus ojitos y acomodando sus labios para recibir ansiosa y ya agitada ese beso.

Cassandrita sintió como esa viscosa y caliente lengua entraba en su boquita realizando ondulantes y circulantes movimientos tratando de enrollarse con la suya, de vez en cuando ella seguía ese estilo tratando de meter lo más posible su lengua dentro de la boca del tendero, la cual estaba atascada en residuos de comidas pasadas que emitían un penetrante aroma pero a la nena parecía poco importarle, para esto el viejo llevaba sus manos y se apropiaba de la cintura de la muchachita, jamás había sentido piel tan suave como la que sus arrugadas manos tentaban, era como tocar la piel de un ángel.

La pareja moviendo ondulante sus cabezas seguía enfrascada en su sucio beso en donde muchas veces el viejo sacaba su lengua y se dedicaba a lamer los labios, mejillas, mentón y hasta la naricita de la cándida chiquilla quien ya se mostraba por demás sonrojada y dejaba que el asqueroso sugiera lamiéndola de prácticamente todo el rostro dejándoselo brilloso en babas para después ella copiar ese procedimiento y de vez en cuando lamerle la boca al tendero pareciendo una tierna gatita tomando su leche, por momentos más que besarse normalmente, ambos amantes comenzaban a lamerse lengua con lengua.

Para esto el viejo ejercía presión con sus manos tratando de derrumbar a la nena en la cama, esta al principio mostró resistencia pero al notar la perseverancia del locatario de la manera mas lenta posible su cuerpo se comenzó a ladear hacia la cama hasta que la pareja sin dejar de besarse y lamerse se vio acostada, solo las pantorrillas de cada uno permanecían fuera de la cama, cada quien apoyando sus pies en el piso.

El viejo ahora devoraba el cuello de la niña con notable desempeño estirando la suave piel de la nena con su negra boca, ella en tanto tomaba al viejo de sus caídos cachetes para besarlo mejor y comenzaba a emitir leves gemidos que no hacían mas que encandilar al vejete quien ahora amenazaba con bajar a esos amamantables melones de carne.

Fue en eso que el viejo decidió acomodarse mejor y se fue posicionando hasta quedar arriba de la nena, comenzando este descarado a realizar movimientos coitales aun sin metérsela, la nena en tanto llevada por la naciente calentura que era atizada al sentir un pesado cuerpo cilíndrico toquetearle su monte venus comenzó a ondular sus caderas tratando de sentir aun mas ese placentero contacto. Estando en esas ardientes sensaciones, en donde la nena no paraba de morderse los labios ya casi vencida empezaba a enrollar sus bracitos alrededor del cuerpo de la reliquia mientras el viejo casi se la comía de su cuello, Cassandrita recordó el lugar donde se encontraba y alertada detuvo al caliente pederasta.

-nooo, Don Marce, me dijo que solo un beso- dijo la nena completamente acalorada y acomodándose sus cabellos y ropitas viéndose en la cama ya con el viejo arriba de ella.

-otro ratito mi niña, ¿apoco no te la estás pasando muy rico? jejej- reía el malsano apoderándose de los frondosos melones de la nena comenzándolos a amasar por encima de la prenda.

-si pero es que…- alcanzaba a decir la chiquilla sin terminar de completar sus pensamientos, la imagen para el viejo era erotizante, el estar arriba de la chiquilla apretándole los pechos y admirarle su sonrojada carita junto a sus cabellitos regados por toda la cama lo tenían en completo estado de calentura, esto sumado al contacto que su verga, la cual no cabía en el short, hacía con el vientre de ella.

-ya chiquita, yo sé que tú lo deseas más que yo, solo siéntete, tienes la papaya hirviendo en calentura- dijo el viejo comenzando a frotar obscenamente la panocha de la nena con sus viejas manos mientras ella frunció sus cejas al sentir los toqueteos, fueron en total como veinte sucias oscilaciones que el viejo realizaba con las yemas de sus dedos índice y medio, sintiendo las tibiezas de esos sensibles terrenos, incluso la nena procedió a abrirse un poquito de muslos para permitir al viejo tocarla mejor mientras ambos se miraban a los ojos viendo hasta en la mirada la calentura que ambos sentían, especialmente ella, terminando el viejo de palparla y notando como una pequeña mancha húmeda aparecía adornando el calzón de la nena justo a la altura de su conchita.

-porque no te quitas tu calzoncito??- decía el vejestorio quien se lo hubiera bajado por sí mismo solo que quería llevar las cosas con calma y que fuera ella quien se desnudara para él, el estar en la casa de la chiquilla lo tenía tremendamente desencajado, sus ojos ya notaban la lujuria evidenciada en tremendas venas recorriéndolos y su verga estaba ardiente y escandalosamente babosa, parecía que expulsaba clara de huevo.

La nena no respondió nada, esa condición la hacía voltear constantemente a su puerta pero no podía dejar de experimentar una sensación aparte, algo que hacía ese momento distinto a los otros, para esto el viejo se había adelantado y ya jalaba uno de los laterales del calzón de Cassandra, dejando desnudo ese lado de sus caderas, la nena rápidamente llevó su manita tratando de impedir las depravadas intenciones del viejo pero este llevó su amarga boca a la orejita de ella para comenzar a hablarle en su pelado lenguaje.

-mi niña, te ves bien rica, bien deliciosa, te comería toda la noche, me importa una verga que tus papis estén abajo yo te la voy a meter toda- dijo el viejo casi metiendo su boca dentro de la oreja de la nena, a esto la nena solo respondía con un sutil remojo de labios secundado por un sensual movimiento en su tronco debido a las románticas declaraciones que el oxidado viejo le recitaba, para ella esto era una pequeña estrofa de la canción más romántica que jamás hubiera escuchado.

-quiero pegarte el mejor mamadón de panocha que te he dado hasta ahora y tu calzoncito me estorba jeje- decía el viejo dedicando ahora una asquerosa y bien cargada de saliva lamida al cachete de la nena, o más bien desde el cachete hasta su boquita, pasando por toda la línea de sus labios.

-anda, déjame mamártela tantito para luego meterte la verga, quiero oírte gritar, gemir, pedirme que te dé más verga, anda ricura yo sé que tú también lo quieres, sé que te gusta la verga- era imposible que el viejo hablara sin dejar de escupir saliva, y toda esta húmeda suciedad caía en el rostro de Cassandrita quien solo pasaba una de sus manitas para limpiársela pero sin mostrar facetas de asco.

-D… Don Marce, p… porque… me dice así?- preguntaba la nena ya que el viejo nunca había sido tan lepero con ella, no es que le resultara grosero sino más bien raro, aunque reconocía que cuando el viejo se vulgarizó ella pudo sentir como su panochita comenzó a palpitar como si su órgano sexual reaccionara o entendiera el plebeyo lenguaje de Don Marce.

-así como?, no te gusta??- preguntaba el vejete sin dejar de lamer la carita de la chiquilla, potentes lamidas de perro eran repasadas una y otra vez dejándole a la nena un lado de su carita brillosa en saliva.

-no sé- susurraba la nena con sus ojitos entrecerrados por la calentura, recordar que ambos seguían acostados, él arriba de ella, ella con sus muslos ligeramente abiertos ofreciéndole a su macho su tesoro más preciado y él viéndola como si se estuviera analizando un bistec.

-jeje, eso bien podría tomarse como un sí, anda cosita déjame montarte, déjame cogerte hasta que me muera, no quieres eso chiquilla calientilla jejej, tienes la pepita mojada porque estás caliente verdad?- rebuznaba el pervertido villano dejando caer su feo rostro en el cuello de la nena para tapizarla de más depravados besos, chupeteos y una que otra mordida.

La nena en tanto cerraba sus ojitos y llevaba una de sus manitas a acariciar la casi calva cabeza de Don Marcelino mientras la otra pasaba a acariciar la bola de panza toda lombricienta que le colgaba al viejo y que por las arrugas que la circundaban daba la apariencia de ser una bolsa maltratada, para esto el viejo la tomaba de su espalda baja con una de sus manos para acercar pelvis con pelvis y comenzar a realizar ambos enloquecedores movimientos danzantes llevando una perfecta sincronía, mientras la otra pervertida mano se mantenía adherida a uno de los pechos de la nena estrujándolo y estirándole el pezón, a todo esto la nena se sentía muy feliz y dichosa por la forma en que el viejo se la devoraba llegándose a sentir orgullosa de poder ser digna de los exquisitos gusto del pervertido tendero quien ya había comenzado a gruñir como perro hambriento.

-si- respondía la nena llevada por la calentura y abrazando al viejo así como también enrollándolo con sus muslos, ya haciendo ella movimientos como si se la estuvieran dejando ir.

-no te escuché, bollito rico- alegaba el viejo también realizando movimientos como si estuviera copulando, en otras palabras la pareja estaba culeando con ropa, el vejete en tanto no se cansaba de sacar su lengua y repasarla morbosamente por toda la carita de la nena, viscosos hilos de saliva unían su asquerosa boca con la de la niña quien ya gemía como si en verdad la sintiera toda adentro.

-sii!!- reafirmaba la nena.

-sí que mi nalgoncita- decía esto el viejo al tiempo que daba pervertidos sobajeos a las esponjosas nalgas de Cassandrita estirándole el calzón a la nena apretándosele de manera exquisita a su húmedo sexo.

-sí, estoy caliente, bájeme los calzones, métame la verga!!- decía la nena al tiempo que ella también comenzaba a lamer la zona auditiva de Don Marce, una zona llena de residuos negruzcos en la parte trasera de su oreja y amarillentos dentro de ella.

-jeje, de veras, y si tus papis nos oyen??- advertía el libidinoso viejo sintiendo el caliente aliento de su enamorada corriendo por su oreja, así como tímidos gemiditos que resonaban en lo más profundo de su oído y que solo hacían que en ese momento tuviera la verga toda carburada a punto de vaciarse, mientras ambos seguían danzando moviendo muy sugestivo sus zonas pélvicas rozándose el uno al otro, el viejo sintiendo como su verga era masturbada por dichos movimientos, podía sentir el prepucio liberando al glande en repetidas ocasiones.

-Don Marce yo lo amo, no importa, si mis papás nos ven y lo echan… yo me voy con usted- el malsano sujeto no pudo evitar poner cara de corrompido ante las fuertes declaraciones por parte de su prometida y en lo más profundo y retorcido de su cochambrosa mente llena de porno económica deseaba ver entrar a uno de los padres, en especial a la madre, y notar la cara escandalizada de ella al ver a la puta de su hija abriéndosele de patas a un viejo guarro y feo, y pensar en cómo la cosa evolucionaria a partir de ahí.

-iiiiii, demuéstrame que me amas mi niña, mámame la verga, no puedo metértela seca- dicho esto Don Marce se arrastraba un poco apoyado de sus rodillas llegando a colocarse arrodillado arriba de la carita de la chiquilla con la finalidad de ubicarle su verga exactamente arriba de su carita, se bajaba un poco el short liberando poco a poco su vaina.

A la jovencita casi le brillaron los ojitos al ver la desmesurada herramienta sexual llena de venas y embarrada de lubricante que se gastaba su viejito, tomaba el caliente y tieso fierro carnal con una de sus manitas sin dejar de seguir el bamboleante movimiento que adoptaron los testículos del macho, notando ella una separación entre ambas bolas colgantes como si estas estuvieran soldadas, acercaba su carita hacia el morado hongo pulsante representado por el glande y abría delicada su boquita para proceder a engullirse ese exagerado banano.

No le importó a ella que la verga del viejo luciera terriblemente asquerosa, y no porque estuviera sucia, al contrario, más que limpia esta vez no estaba tan descuidada, solo que lejos de estar seca la verga lucía brillosa en lubricantes, incluso cuando el glande se descapulló se podía apreciar como gruesos cordones babosos y gelatinosos iban quedando impregnado en el glande y escurrían por este hasta caer en la boquita y barbilla de Cassandrita, aun con esta exagerada lubricación los labios de la nena poco a poco fueron cobijando al glande.

Mientras tanto el malsano sujeto observaba la obediencia con la que la damita se comportaba, rápidamente posó sus manchadas manos en la cabecita de ella haciendo su cabeza (de él) hacia atrás debido al placer oral que la nena le regalaba, principalmente porque la lengüita de ella había comenzado con sus labores de reconocimiento más que chupar y eso le encantaba. Don Marce veía como poco después de ser lamido de su verga Cassandrita levantaba su mirada para cruzarla con la suya al tiempo que se sacaba la verga muy despacio, notando el viejo como la lengua de la niña servía en esos momentos como cama para su caliente herramienta.

-quítate los calzones- ordenaba el viejo a su bella doncella quien hizo sin reparo la encomienda al tiempo que volvía a engullirse la verga.

Pronto la verga del viejo se mostraba ensalivada casi hasta medio tronco mientras la nena tomaba con ambas manitas cada uno de los laterales del calzón mamando solo con la boca por unos cuantos segundos, cosa que sobreexcitó al viejo quien evidenciaba estos movimientos con una cara de auténtico sátiro, la nena levantaba uno de sus muslos para permitirse sacar el calzón por una pierna y así continuar con la otra, quedando la nena vestida únicamente con un insinuante top tapando a medias sus mamas.

La jugosa papaya quedaba expuesta ante los lujuriosos ojos del viejo quien prácticamente la devoró visualmente, ganas no le faltaban por jambarse ese agridulce y brilloso manjar que olía exquisito pero es que la nena estaba tan concentrada realizando un extraordinario trabajo oral que hacía al viejo no poder decidirse sobre el aventársele a esa panochita como un perro jarioso o seguir disfrutando de la placentera mamada que Cassandrita le estaba pegando, lo que si es que no pudo evitar expresar mentalmente su punto de vista acerca de la depilada condición de esa panochita

“jeje, esta putilla se le ha estado resurando, tal como le dije” fue la misma niña quien, sacándose la verga de su boca dijo algo que al viejo más bien le pareció una orden por parte de ella.

-Don Marce, vamos a hacerlo, aquí en mi cama- dijo la nena salpicando unas tenues gotitas de saliva atorada entre sus brillantes y aperladas encías, además un colgajo de saliva colgaba de su barbilla, y terminando de decir esto ella misma subía completamente a la cama empujando algunos peluches al suelo quedando solo uno acompañándola en la cama y se abría delicadamente de muslos, enseñando al viejo toda la pletórica humedad de su concha.

El sudado viejo no lo dudó ni un instante y llevado por esa hambre de papaya fresca y joven agachó su cuerpo al tiempo que levantaba uno de los muslos de la nena para darse el suficiente espacio y así poder comenzar con su morboso propósito. Lamia como un desesperado desde el inicio de la vaginal raya hasta su fin y por momentos se pegaba de ella y comenzaba a succionarle toda su pulpa mientras ella empezaba a gemir y revolverse en su camita aferrándose con sus manitas de las sábanas.

El viejo con la cara empapada en néctares femeninos escurriendo de su alijada barbilla paró por un momento liberándose de su short con todo y calzón sacándolo por ambas piernas quedando desnudo de la parte de abajo, mostrando su sumido y peludo trasero surcado por una oscura y aparentemente sucia raya para volver a hundir su calenturiento rostro en la húmeda conchita de Cassandrita, pero ahora aparte de estar succionando el jugo de esa pulposa papaya también se las ingeniaba para incrustar uno de sus dedos en la vagina de la chiquilla y comenzar a moverlo como si este fuera un destornillador.

La nena comenzó a mover muy sensualmente su cintura y caderas mientras el viejo le comía todo su sexo, abría su bocota llena de dientes negros como si en verdad se fuera a jambar la delicada zona intima de la niña, por momentos con una mano se dedicaba a abrirle los labios vaginales para proceder a revolver su lengua en el punto en donde él ya había ubicado la presencia de un botoncito erizado, logrando arrancarle a la nena gemidos un poco más escandalosos y que ella trataba de minimizar posando una de sus manitas en sus labios.

Pero el sinvergüenza vejete mientras más escuchaba a la nena querer apagar sus gemidos mejor se desempeñaba en estos menesteres con exquisitas oscilaciones linguales alrededor del estimulado frijolito penetrándola con uno de sus dedos medios y repasando constantemente la raya vaginal con cargadas lamidas. Pronto los muslos de la nena se tensaron aprisionando la cabeza del viejo y procurando acallarse con sus manitas.

Debido a esa maestría lingual con la que el viejo se manejaba Cassandrita no demoró mucho en comenzar a sentir un insoportable calor en su cuerpo así como unas ganas intensas de mover sus caderas como una batidora, teniéndolas que elevar y seguir moviéndolas en el aire con la boca del viejo bien pegada a su concha y con una terrible cara de cachondez de ambas partes, así hasta que la nena alcanzó el primer orgasmo de la noche.

Estando a segundos de que la nena se corriera viva fue atacada por una serie de espasmo que le advertían la llegada del avasallador orgasmo, gemía y gemía y cada gemido que sacaba venía con más potencia así hasta que sentía en la entrada de su concha los calientes jugos que recompensarían a su macho por tan placentera labor, moviendo ella su manita buscando una de sus almohadas para ahogar el orgásmico grito, dándose cuenta, ya una vez que se recuperaba del clímax, que lo que había servido para silenciar sus gemidos había sido el único peluche que seguía en la cama, aquel mismo que Armandito le había enviado anónimamente.

La caliente pareja permaneció unos minutos observándose detenidamente, el viejo se había escurrido hasta que sus ojerosos ojos estuvieran a la altura de los de ella, los cuales lucían aun con ese brillo propio de un orgasmo reciente, la jovencita trataba de recomponer su agitada respiración, su semidesnudo cuerpecito ya lucía un exquisito brillo producto de su sudor y una de sus manitas yacía posada en medio de sus pechos, fue ella misma quien aun orgásmicamente alterada llevo sus manitas para tomar la camisa del viejo desde sus inicios y sacársela completamente, quedando Don Marce completamente desnudo pues el mismo se sacaba sus zapatos apoyándose con los talones de sus pies dejando un leve aroma a patas.

Ahora tocaba el turno de la nena quien aun seguía vestida con su pequeño top que apenas y le tapaba medio pecho, pero antes de encuerarla por completo el viejo tomó la cintura de ella y apoyo su verga en esa colorada almejita, no con la intención de embutírsela pero si con toda la malicia y depravación de refregársela en su canalito vaginal, la verga del viejo al estar terriblemente rígida adquirió una forzada curvatura hacia abajo al ser desviada por la papaya de Cassandrita la cual no le permitía erigirse de manera normal.

La verga del viejo apuntaba de esta manera hacia la cama pero el tronco pasaba rozando los labios vaginales de la niña y en ocasiones abriéndoselos, comenzando así el viejo a ejercer movimientos copulares tallando sutilmente la panochita de ella con el venudo y palpitante tronco de su miembro. Al sentir el primer rozón la nena cerró sus ojitos y emitió un suspiro casi de amor para comenzar ella también a mover su pelvis intentando sentir más de ese pervertido roce, fue aquí que el viejo aprovechó la entrega de su enamorada para despojarla de su top y así quedar ambos completamente desnudos, refregándose sus sexos y sus cuerpos y tratando de meter sus lenguas lo más adentro de la boca contraria, sin mencionar que ambos se tomaban de las manos.

A estas alturas Don Marce sentía su verga muy húmeda, una humedad proveniente de la hirviente concha de su princesita la cual ya le había empapado completamente la gruesa vaina, y es que hasta la cama ya lucia adornada con algunas gotitas de lubricante vaginal que había caído producto de los estimulantes refriegos que ambos ejercían. Fue la misma chiquilla completamente caliente, tan caliente que no podía abrir sus ojos más allá de la mitad, quien tomó la verga de su macho, la sacudió un poco y la llevó ubicando el glande en la entrada de su vagina, intentando metérsela ella misma acercando sus caderas.

El viejo notando que la nena pedía verga no hizo mas que ejercer un poco de presión, poniendo cara de esfuerzo mínimo pues pronto el glande comenzó a sumirse lentamente dentro de esa papaya, a la cual le escurría un poco de néctar por cada centímetro de verga que la panocha se tragara. Mientras tanto la cara del viejo era de perversión pura, nuevamente sentía como su verga se iba hundiendo despacio en esa fresca papayita que a pesar de habérsela comido varias veces a sus anchas no podía dejar de disfrutar como si cada vez que le metería la verga a la nena fuera la primera vez para ellos.

Al tiempo que la verga de Don Marcelino iba abriendo paso la nena abría pero sus muslos quedando completamente expuesta a su macho, ambos pies de la nena sobresalían cada uno a un costado del deforme cuerpo del viejo, ella se remojaba sus labios y ladeaba su carita para ambos lados sabiéndose nuevamente penetrada por su “novio”, arqueaba sus bracitos y respiraba entrecortadamente mientras su carita se notaba ruborizada ante tan romántico momento, sus pechos bien paraditos y sus pezones tan erizados que daban a las chiches una forma puntiaguda.

Y así seguía la lenta penetración hasta que después de unos intensos y calientes segundos en donde el viejo no dejaba de escurrirse en sudor la parte más gruesa de la verga de Don Marcelino (el glande y la mitad del tronco) por fin logró entrar de manera completa permitiendo que la otra mitad entrara con menor esfuerzo, para así la nena verse completamente ensartada.

El viejo verde, al tiempo que lanzaba un tremendo mugido, se afianzaba de la fina cintura de la nena casi enterrando sus dedos y comenzaba a dejársela ir primero lento pero al paso de las primeras quince embestidas este pervertido ya bombeaba como un loco la delicada panochita de la nena, la lucha de ambos sexos se enfrascaba en repetitivas fricciones en donde podía escucharse claramente el sonido de los jugos batiéndose, la verga del viejo entraba de manera directa y profunda sacándole un placentero quejido a la sometida chiquilla en cada una de las perforaciones.

Mientras la tierna chiquilla era sometida vaginalmente por su viejo acosador, ella no hacia otra cosa más que gemir y dejarse penetrar por el pervertido quien la acercaba aferrándola de su cintura, viéndose en cada embestida como la nena era movida hasta de sus cabellitos, así como también sus pechos reaccionaban danzantes ante cada una de las acometidas.

Pasados unos minutos el viejo dejaba de embestir, se daba un descanso, y es que caminar hasta la casa de la mocosa, treparse como reo intentando abandonar la penitenciaria y llevar una media hora entre cachondeo y cogida lo habían agotado, aun así esto no fue motivo para que sacara su miembro de la vagina de la chiquilla quien agotada y sudada veía a su macho jadear desesperado, notándose en cada profunda respiración por parte de él las costillas que se remarcaban bajo su arrugada piel llena de manchas aun mas oscuras que su cobrizo pellejo, pero sin perder su condición de viejo panzón.

Mientras tanto la nena seguía abrazada a su macho con su carita mostrando una tonalidad rojiza atravesándole por debajo de sus ojos los cuales materia cerrados, en este lapso de tiempo las ubres de la chiquilla fueron ferozmente amasadas, mordidas, lamidas y chupadas por el pervertido quien no dejaba de succionar el pezón de dichas mamas, podía verse la quijada de Don Marce pegándose tremendas succiones como si quisiera deshidratar los carnosos melones naturalmente jugosos y los cuales ya estaban rojos por tanto magreo.

Mucho tiempo de reposo ya había transcurrido, aunque en ese tiempo la mandíbula de Don Marce nunca dejó de trabajar chupando ubres como un ternero, para esto el viejo considerando reanudar sus penetraciones levantaba de la cintura a la nena desacoplándola de él, girándola de su cuerpo con la intención de acomodarla de perrito, la nena entendía las desviadas intenciones de su hombre pero recibía unas palmaditas en sus carnosas nalgas por parte del viejo caliente mientras ella se enderezaba.

Era la primera vez que el viejo se atrevía a nalguear a la nena, por un momento el desequilibrado pensó que ella se voltearía y reclamaría dicho atrevimiento ya que después de las palmadas la nena se quedó quieta con su cuerpo ya casi acomodado al estilo perro, lo que el viejo no advirtió en primera instancia fue la risilla que expresó Cassandrita una vez que la nalguearon, le resultó gracioso a la nena pues para ella solo se nalguean a los niños chiquitos, más que enojarse le pareció una muestra de cariño y, recibiendo una cuarta y quinta nalgada, se atrevía a voltear a ver seductoramente al viejo, con un coqueto gesto torcido en sus labios.

Seguidamente Cassandrita se acomodó sosteniéndose con sus manitas de los tubos que formaban el respaldo de su cama, agarrándose fuertemente de ellos, el viejo se encargaba de bajarla un poco de su cintura al tiempo que le levantaba el culo, ondulándole el cuerpo para que este luciera como la pose perruna lo dictamina, tomaba su viscosa verga llena de moradas venas con una de sus manos y la acercaba a la palpitante panochita.

La nena sentía como esa desmesurada herramienta fuertemente olorosa nuevamente se le iba incrustando, de manera lenta y estimulante sentía como se le iba hasta el fondo, parecía que los ojitos de la nena reaccionaban a la irrupción vergal, puesto que mientras su conchita se la comía entera sus pupilas se perdían quedando sus ojos en blanco, así hasta que nuevamente quedaron acoplados, con los poco más de veinte centímetros bien adentro de ella, solo los arrugados y peludos huevotes de toro lucían afuera y abultándose entre ellos, y es que Don Marce tenía los huevos grandes en comparación al resto de su cuerpo, parecía que los tenia inflamados.

Una vez que se vio completamente dentro de la niña, el viejo cara de pederasta tomaba con sus manos las nalgas de la nena, casi enterrándole los dedos en sus calientes carnes y comenzaba a embestir a la chiquilla quien por mero estrella su carita contra los tubos debido a la vigorosidad del primer empellón teniendo que poner todas sus femeninas fuerzas en sus bracitos los cuales casi se le doblaron pero aguantaron las penetrantes fuerzas del caliente macho.

Sin embargo el garrudo viejo no dejó de poner empeño sexual por su parte y en cada que podía le asestaba un empujón aún más fuerte en donde la jovencita ya estaba con sus carita casi metida entre los tubos pero con su vista hacia abajo, así como su azulado cabello haciéndole de cascada por ambos costados de su cabeza. Lo gemidos de ambas partes resonaban por todo el cuarto, sin embargo la nena intentaba a medias no sonar tan escandalosa debido a que sus padres se encontraban abajo, así que viendo que el muñeco de peluche que le habían regalado no tiene mucho se encontraba al alcance de ella, bajó su carita y con los dientes tomó una de las orejas del mismo para así intentar calmar sus bramidos de hembra ante cada estocada que el viejo le daba, este en tanto sudaba gotas gordas que caían de su arrugada cara, por momentos sacaba su lengua señas de su concentración y se mandaba otro empellón el cual sonaba cuando su abultado y anciano vientre chocaba contra las atléticas carnes de la colegiala cimbrándola de todo su cuerpo.

Sin embargo más escandaloso resultaba ser el viejo, este desgraciado en ocasiones pegaba tremenda exhalación para mandarse un macabro gemido casi agónico todo con la intención de que sus quejidos fueran escuchados por los padres de la nena, estaba terriblemente sobrecalentado que poco le importaban las consecuencias, y, aunque bien sabía que por algo así podría ir a la cárcel (ya que la nena aun no contaba con los dieciocho años), para él resultaba un castigo que se quedaba corto ya después de haber disfrutado a sus anchas el formado cuerpo de la joven estudiante. Aun así la pareja podía estar tranquila pues entre risas y pláticas los padres de la niña se entretenían con sus visitas sin sospechar nada, además de que ellos se encontraban en el jardín delantero de la casa.

Por momentos el tripón de Don Marce se pegaba tremendo chillido de cochino volteando hacia la puerta para regresar su vista al brilloso cuerpo de la nena y mandarse un arponazo como si la quisiera partir, dejando un intervalo de tiempo entre embestidas para que la nena descansara o no se le desmayara, pero mandándose una de manera bestial cada que lo estimaba prudente, haciendo que Cassandrita hasta se retorciera ante cada animalesca cornada y pegara berridos casi animales, pero sin perder la posición de su cuerpo el cual lucia sensualmente arqueado, con su colita bien levantada, sus pechitos meneándose como campanas ante cada arremetida y su espalda luciendo femeninamente los músculos que la conformaban.

Para esto el muñeco que la nena sostenía con sus dientes ya estaba empapado en saliva puesto que ella había perdido hasta su concentración para babear, este peluche colgaba ya casi chispándosele de sus dientes, sus bracitos ya estaban casi rendidos y por momentos Don Marce ya la veía desplomarse, su cuerpo a estas alturas lucia sudado tanto de su propia traspiración como de la del viejo quien le tallaba y rasguñaba la espalda dejándole una marca roja con cada uno de sus dedos, sin embargo la nena se estimulaba más cuando sentía las yemas recorrerle desde sus hombros hasta su espalda baja en donde se le marcaban unos atractivos agujeritos.

El viejo veía como la nena recuperaba la posición de sus bracitos y fue ahí donde él aprovecho para dejarle caer todo su bofo cuerpo sobre la femenina espalda toda rasguñada, resintiendo la nena el peso extra y casi doblándose por la mitad de su cuerpo cuando el tendero se ubicaba arriba de ella. Don Marce se sostenía solo del cuerpo de la nena, sin sacarle la verga de su panochita jadeándole en el oído, chupándole su orejita de manera morbosa y hambrienta, pero fue la nena quien después de dejar caer el peluche se expresaba precisamente para decirle que la siguiera mancillando.

-Don Marce… Don Marce no pare… siga- en cada espacio la nena pegaba tremenda inhalación.

-te gusta mi niña?, te está gustando como te cojo?- repetía el asno sin dejar de aplastarla con su cuerpo, que a pesar de ser bofo y flácido aun así su masa corporal era superior a la de la niña, solamente de sus caderas y piernas la nena se veía más desarrollada que él.

-sii… siga, siga, nalguéeme mientras me coge… deme de nalgadas- decía la nena con gruesos hilos de saliva colgándole de sus labios.

-jejeje, ricura, te gustó que te nalgueara?- preguntaba el obsceno.

-no sé, no sé, pero sentí rico jijij, nalguéeme mientras me la mete, andeeee!!- la nena ya casi desesperada se dejaba ir para atrás con toda la intención de hundirse ella misma en la verga del viejo, mordiéndose su labio inferior cada que se la metía hasta el fondo mientras reculaba.

-andeee!!, siga Don Marceee, no sé qué tengo pero… me siento muy calienteeee!!!- decía la nena apretándose uno de sus pechos sintiendo exquisito en cada embestida que ella se daba, el viejo veía como la chiquilla echaba su cuerpo hacia atrás hasta que sus carnosas nalgas chocaban contra su panza la cual se movía gelatinosa en cada choque, sintiendo también como su verga se hundía hasta el fondo, era una verdadera delicia tener la verga metida en tan calientito y apretado reducto.

-pues si eso quieres putilla- dijo el viejo sin darse cuenta al momento en la manera en que había llamado a su princesita.

Casi al instante la nena detuvo sus arrimones, sin embargo había quedado con media verga metida dentro de ella siempre parando bien el culo, sin duda había escuchado al viejo pues este aún seguía comiéndole el oído, volteando ella de manera seria haciendo a un lado su cabeza con toda la intención de impedir que el pervertido siguiera lamiéndola, Don Marce notó la reacción de la nena y automáticamente pensó que se había ofendido y más cuando la escuchó decir:

-Don Marce, como me dijo?- cuestionaba la nena con un acento cortante, sin embargo para el viejo era una ventaja el que ella aún no se desacoplara, y para que mentir o hacerse menso pensaba el viejo si siempre soñó con llamar a su pequeña Diosa con adjetivos como ese.

-te dije putillaaaa!!! Ahhhgggrrr!!!- decía el viejo mandándose tremenda arremetida en contra de la chiquilla quien reaccionó frunciendo sus cejas y emputeciendo su carita de niña bien portada.

-aaayyyhhhh!!! ¿Cómo?? Don Marceeee!!- preguntaba la nena, sin embargo el viejo ya intuía algo de todo esto, a la nena le había gustado el término, le había gustado que le dijera putilla y ahora ella se hacia la pendeja preguntando como si no hubiera escuchado, aunque más bien esa pregunta se podría traducir como un dígame más fuerte solo que la nena no quería descarase tanto, reflexionaba el viejo.

-putillaaaa, te dije putilllaaaaa!!!!!, no eres más que una putilla calienteeeee!!! Jejeje- dijo el viejo mandándose otra cornada y pegándole a la nena una sonora nalgada dejándole plasmada su mano con todo y líneas que dividen la palma.

-ayyy, ayyy, ayyyy, aahhhmmm, Don Marceee!!!!- gemía la jovencita sintiendo como el viejo se despegaba de su cuerpo para volver a ocupar su posición detrás de ella, al tiempo que la tundía de nalgadas, de hecho los ayyyy eran producto de cada nalgada que el viejo le daba.

-chiquilla, mira nada más, que culote te cargas, desde que te vi siempre quise nalgueártelo jejeje- decía el viejo comenzando a embestir a la nena a velocidades astronómicas, una gran cantidad de flujo resbalaba y caía en toda su pesada consistencia del sexo de la nena.

-ayyy, de veras?? Don Marce!!!, ayyyy!!- preguntaba la nena, aunque por la enérgica velocidad con que era penetrada se escuchó como si estuviera deletreando la oración.

-si putilla, porque, eres mi putilla?, verdad- repetía el descerebrado, pegándole tremenda nalgada a la nena que le cimbró hasta la columna, el viejo Marce también podía sentir como de la vagina de la nena se desprendían gruesas cantidades de flujo, y, por la manera en que su verga estaba literalmente siendo absorbida por dicho conducto se atrevía a reír degenerado sabiendo que la nena se estaba viniendo.

-aayyy!!! Aayyy!!!, siiii!!!-

-sí que?, putilla- decía el viejo bajando su arrugado y descompuesto rostro para poder lamer a la nena de su tonificada espalda, erizándose ella de toda su piel al sentir la viscosa lengua formándole círculos en su espalda.

-sii… si… si soy… su putillaaa!!!, pero nada más de usteeeeeddd!!! Y cuando juguemos a estoooo!!!- decía la nena, sin embargo para ella esto era producto de algún otro de esos juegos raros del viejo, Cassandrita ya sabía el significado de la palabra puta, pero inocentemente lo referenciaba con algún tipo de juego íntimo con su macho, quien al tener mucho más edad que ella se entendía que estaba más experimentado o sabía más de estos menesteres, ya habría tiempo de preguntarle a Don Marce la finalidad de dicho juego, pensaba la nena, lo que si es que a ella le gustaba jugar a eso, ser la putilla del viejo y hasta se imaginaba que este pelmazo la había comprado o le estaba pagando por estarse revolcando con él, como si en verdad fuera una puta, e inconscientemente esto la hacía moverse más provocativa.

-jejeje, chiquilla nalgona, no me canso de nalguearte!!!, mira nada más que culo (plaafff!!!!, plafffff!!!, plaaffff!!!!), ahhggg, anda, dime cosas sucias, lo más sucio que te salga de tu cabecitaaa- decía el dañino viejo ahora sobándole a la nena sus nalgas, observándolas rojas debido a los golpes recibido pero sin dejar de embutírsela hasta su desarrollada matriz albergadora de óvulos en perfecto estado de desarrollo.

-ayyy, Don Marceee, mi amooor, no sé… qué cosas deciiiiiirrr mmmm- expresaba la nena recibiendo tantas nalgadas como embestidas, por momentos el viejo le tallaba las nalgas solo para que la nena se confiara y las pusiera flojitas para dejarle ir una nalgada de manera inesperada.

-anda, anda, lo primero que se te venga a la mente- dijo el viejo al tiempo que tomaba un buen mechón del cabello de ella para de esta manera atraerla hacia él, Cassandrita sintió el fuerte jalón pero no objetó nada, solo siguió emitiendo quejidos ante las penetraciones del viejo.

Por primera vez la nena era sometida de sus cabellitos por el viejo, el muy sinvergüenza se sentía con los derechos suficientes como para nalguearla y encima estirarle su pelo como si quisiera arrancárselo, pero aun con el rudo trato la nena no se molestó, al contrario, comenzó a mover su culote en círculos, moviendo de esta manera la gruesa palanca del viejo en un mismo movimiento, volteando de reojo para mirar por demás provocativa y retadora al tendero pervertido quien evidenciaba una risa enferma y cariada, su extremadamente fea cara se le había deformado insanamente.

-jij, amor, todo los días… me pongo calzones… solo para que usted me los baje- dijo la agitada nena poniéndose colorada de toda su cara y escondiendo la misma debido a la pena que sintió por decir tan acaloradas frases.

-jejeje, que bonita niña, tan obediente y tan buenota, desde la primera vez que te vi siempre quise darte verga jeje- reía el descarriado mandándose una embestida que casi le mete a la nena hasta los huevos

-uuuumgghhhh, Don Marceeee!!, de haber sabido… aahhhgg!!!, desde ese día que nos conocimos… uuyyy!!!, me hubiera metido a su tienda… mmmm!!, a coger con usteeed!!- la nena era tomada de ambas nalgas y era brutalmente atravesada por el viejo quien le dejaba ir toda su verga manteniendo varios segundos de intensa presión en contra de esa caliente papaya, mientras estos segundos pasaban el viejo hacia fuerzas en su pelvis como si quisiera que su verga se pusiera más larga y más gorda mientras las ondulaciones que ejercían las caderas y cintura de la chamaca se hicieron más enloquecedoras escuchándose como sus nalgas se friccionaban con la gruesa mata de pelos que forestaba la base del miembro.

Fue en eso que el acalorado viejo ya completamente sudado hasta de sus pocos cabellos y casi en las últimas agarró a la nena de sus caderas y dejándose caer él hacia la cama terminó también por derrumbarla, quedando ambos acostados, él detrás de ella y con su hedionda verga bien metida, moviéndose el viejo como gusano para tratar de que la nena sintiera su hombría alojarse muy adentro, y ella meneándose ondulantemente tratando de acoplarse con él, sintiendo en su nuca el pesado y caliente aliento del tendero quien seguía recalcándole lo buena y comestible que estaba siempre utilizando lenguaje burdo que no hacía más que calentar a la chiquilla.

El viejo para tener mejor ensamble tomaba las potentes caderas de la niña y prácticamente estrellaba el culo de ella contra su zona pélvica, ella llevó una de sus manitas para alcanzar la nuca del vejestorio y ladeando su bello rostro se pegaba un buen y asqueroso beso con el pervertido que mas que beso parecía que ambos se lamieran las bocas, ambas lenguas yacían revolviéndose mientras ella suspiraba ante los azotes y el morboso beso a la vez que el viejo la aprisionaba de su vientre y pechos pero sin dejar de ondularse, por momentos el viejo metía su ondulante lengua adentro de la boquita de la nena y esta se dedicaba a chupársela como si de una verga se tratara.

Estando en tan repulsivo beso Cassandrita sufría severas contracciones en todo su cuerpecito, comenzó a revolverse y a temblar como si estuviera recibiendo pinchazos en su cuerpo así como a ondular las caderas para su macho, el viejo en tanto sentía la poderosa contracción vaginal que se ejercía sobre su verga casi siéndole molida en el acto después de haber llevado una de sus hepáticas manos para estimular el ocupado sexo de la nena, para finalmente la nena dejarse ir completita, empapando la sábana con todo y colchón con sus agridulces esencias femeninas teniendo ella que tomar nuevamente el peluche y ahogar su potente gemido en él, mientras el viejo debido al inhumano trato que recibía su verga dentro de esa apretada concha hasta golpeteaba con una de sus manos el colchón como si él fuera un luchador que estuviera rindiéndose voluntariamente después de aplicársele una mortal llave.

Ya era tarde, iban a dar casi la una de la mañana y los padres de Cassandrita aún seguían abajo con las visitas sin sospechar que en ese momento su hija danzaba sugestiva bien ensartada en la verga de un viejo de casi sesenta años, un viejo que casi le cuadruplicaba la edad. Don Marce se había acostado en la cama, boca arriba, mostrando una espeluznante y amarillenta sonrisa peor que la del payaso asesino (Eso) y que haría llorar a cualquier niño de pecho mientras la nena yacía abierta de piernas y ensartada arriba de él, meneando las caderas de manera circular al tiempo que sus manitas recorrían eróticamente su curvilíneo cuerpo desde sus caderas, cintura, pechos hasta llegar a su cabello para revolverlo y lucir provocativamente despeinada, algo que la hacía ver tremendamente afelinada y más por la forma tan sugestiva en que sesgaba sus ojitos mientras miraba penetrantemente a su viejo macho quien lucía sorprendido, calentado y hasta se pellizcaba por la forma tan infartante en que se veía su ninfa.

De vez en cuando la nena bajaba y le pegaba una chorreante lamida al pecho del viejo lleno de pelos en su mayoría canosos, con su lengua jugaba con los negros y boludos pezones del viejo pernicioso los cuales eran rodeados por gruesos pelos negros y canos, la nena también bajaba su rostro con la finalidad de besar el sudado cuello de su amante así como de devorarle su encerillada oreja y pasar sus manitas por todo el pecho de este enredando sus deditos en la parte donde el vello corporal del viejo se mostraba más poblado viéndose en ella una faceta de calentura pura que pareciera sentir cada que recorría con sus manitas las caídas tetillas de su hombre, el viejo en tanto cada que sentía esa viscosa y caliente lengua de su joven y bella amante jugar dentro de su oreja lo ponía como burro así que tomó de su fina cintura y comenzó a ensartarla contra su verga.

La babeante nena estaba ya casi que se desmayaba de puro gusto y más porque recibía suaves caricias en su ano venidas de una de las inquietas manos de Don Marce, hubo un momento en que ambos amantes competían al parecer por obtener la posición de arriba ya que la nena al estar siendo ensartada encima del viejo pronto se vio empujada por este para quedar ahora ella debajo mientras el viejo no paraba de darle duro, pero poco le duró el gusto a Don Marce quien en pocos minutos se vio también empujado por la chiquilla para ahora él quedar tumbado en la cama mientras la nena se ensartaba por sí misma, apoyándose del pecho de viejo con sus manitas y elevando sus caderas con ayuda de su resorte para de este modo una vez en el aire dejar únicamente el glande dentro de ella y así dejarse caer sobre la palanca del viejo la cual casi parecía doblarse mientras la panochita se la iba comiendo.

Pronto la nena quien ya parecía un muñeco de trapo sufría el nacimiento de un orgasmo más, el viejo en tanto también ya no daba más y mandaba sus embates con visible cansancio, estaba a punto de correrse, de hecho algunas tenues gotas de lubricante preseminal revueltas con semen ya habían sido depositadas dentro de Cassandrita, sin embargo el viejo estaba dispuesto a terminar dentro de ella de manera completa.

Fue cuando Cassandrita jadeaba yéndose cortada que el viejo aprovechó su orgásmica vulnerabilidad para empujar a la nena y tirarla boca arriba en la revuelta y húmeda cama pero sin dejar de penetrarla, mandándose feroces embestidas como si estuviera guardándose sus últimas reservas para el gran final, mugiendo él y jadeando ella, sonriendo la jovencita con la lengua de fuera mientras él la tomaba de la cintura y terminaba por hundírsela, y cuando recién había dado un fuerte empujón su verga fue tomada por sorpresa y apretada de tal forma por la vagina de la colegiala que no tuvo otra que derramarse dentro de ella, recibiendo ella todo el oloroso elíxir masculino mientras arqueaba su pecho y pegaba un ahogado grito abrazándose fuerte al muñeco de felpa.

El viejo en tanto pegó tremendo rebuzno en donde casi le es desprendida su vieja y negra dentadura al sentir las copiosas cantidades de esperma salir de su verga disparadas a potentes velocidades, se sorprendía él mismo ya que el primer chorro lo sintió tan abundante que por un momento pensó que se estuviera orinando, incluso sentía que podía haber sido más la cantidad de semen expulsada en ese momento que aquella vez en que casi llenó medio vaso, sufriendo también contracciones cada que un grueso manguerazo amarillento salía de su verga, la nena por su parte sentía como su intimidad se iba inundando de algo caliente, a diferencia de las anteriores sesiones de sexo en donde ella sentía que precisamente algo caliente era lo que la abandonaba, aquí sentía la presencia de una extraña sustancia invadir y llenarle su empapada intimidad.

Sin duda la nena sabía que el viejo se estaba corriendo dentro de ella, o como ella lo entendía, estaba echando la leche dentro, a estas alturas de su edad ya sabía que el semen dentro de ella podía desencadenar consecuencias no planificadas, pero estaba sintiendo tan rico la caliente invasión que sin más se dejó caer rendida ante los brazos de su macho mientras este terminaba por rellenarla, hasta cierto punto el imaginar que podría quedar embarazada a tan temprana edad estaba haciendo que su calentura no bajara, sin embargo, mas por puro compromiso la nena susurraba unas palabras mientras su vagina se colmaba del apestoso líquido.

-noo Don Marcee, no me la eche dentroo… no está usando condón y a mí… me falta para mis días-

Aun así mientras alegaba, la nena con sus ojitos entrecerrados se agarraba con ambas manitas del cuello del viejo quien mostraba una faceta como si le estuvieran amputando el miembro, las muecas que hacia se veían más de dolor que de placer, manteniendo firme su verga y enterrándola lo más que podía cada que un chorro salía disparado de ella, así estuvo el viejo hasta que sintió que su verga no escupía más y cada vez perdía más dureza, sacándola por completo y saliendo reluciente en jugos aunque sin ningún rastro de semen, todo el prolífico líquido se había quedado dentro de la fecunda niña, pero unos momentos después un tímido arroyo blanco amarillento hacía acto de presencia emanando de la cueva de la jovencita, el caliente líquido escurría por la rajita de ella y fue el viejo quien con la intención de limpiarla tomó el muñeco de felpa regalo de Armandito para limpiar tal suciedad, tallando el muñeco en la concha de la nena quien yacía agitadísima y abierta de patas, dejando el muñeco impregnado de semen, sudor y jugos.

Una vez finalizado el ritual orgásmico la nena cerraba sus ojitos, estaba tan agotada que solo hizo por ladearse permitiéndole espacio a su macho en la cama para terminar profundamente dormida, no sin antes, con sus últimas fuerzas y advirtiendo que el viejo se había levantado de la cama, decir:

-Don Marce, no se vaya, quédese conmigo-

El viejo en tanto, todo cansado y desnudo, se dirigió a la puerta asegurándose que estuviera cerrada con seguro así como abrir la ventana y encender un ventilador para que los fuertes olores a sexo se escaparan, para regresar a la cama y arrimarse a su hembra abrazándola y volviéndole a introducir su apestosa verga a semen en el sexo de ella mientras la pareja siguió por unos buenos minutos abrazados comiéndose sus bocas, lamiéndose sus rostros y ondulando sus cuerpos, así hasta que el sueño venció primero a Cassandrita.

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Sábado, 9:30 am…

Con el viento emitido por el ventilador refrescándoles, la desnuda y destapada pareja dormía tranquilamente aun considerando los rumiantes ronquidos y escandalosas flatulencias que el vejete se mandaba y que parecía estarse desfondando, a pesar de todo eso la nena descansaba profundamente recargando su carita en el pecho de su hombre así como uno de sus bracitos atravesando el ñengo10 cuerpo y sus pechos aplastándose en contra de la peluda y morena bola de masa vieja. Sin embargo fue un fuerte jaloneo a la puerta lo que despertó a la joven colegiala, su padre ya se había ido a trabajar así que era su madre quien en su intento por abrir la puerta del cuarto de su hija para despertarla y decirle que bajara a desayunar se encontraba con la puerta atorada con seguro.

-Cassandra!, ¿Cassandra porque cerraste la puerta?!!, abre hija!!- decía la señora al tiempo que jaloneaba y tocaba la puerta, esto despertó a Cassandrita quien modorra se levantaba, pero recuperaba su viveza al darse cuenta de las condiciones de su cuarto, todo desordenado, con su ropa tirada en el suelo junto con la del viejo y encima ese desnudo pelafustán dormido y abierto de patas mientras se rascaba una de sus peludas piernas, sin mencionar su cuerpecito todo pegajoso por el sudor.

-Cassandra hija!!, estás bien??- preguntaba la madre, aun así no obtenía respuesta de su apetecible hija.

-si mamá!!, ahí voy!!- fueron unos instantes después en que Cassandrita lograba recuperar el habla, sin embargo no sabía para dónde dirigirse, por momentos caminaba hacia la puerta pero recordaba su completa desnudez y regresaba a la cama intentando despertar al viejo para después dar de vueltas por su cama buscando sus ropas.

-Don Marce, Don Marce despiértese, mi mamá- susurró la nerviosa chiquilla al tiempo que se embutía y ajustaba su top.

-hija, abre la puerta- dijo la madre volviendo a jalar la perilla.

-vooooy!!!- gritaba la nena poniéndose ahora un cortísimo short de mezclilla tan ajustado que se le metía entre las ingles y por las prisas sin calzón.

-Don Marceee, Don Marceeee- insistía la nena toda alterada y ahora moviéndolo con sus manitas pues el viejo no daba señas de despertar, hasta que para su suerte el pervertido tendero abría  sus ojos, los cuales le costó despegar por el exceso de lagañas.

-Don Marceee, mi mamá, escóndase-

-pero que mamadas de verga chiquilla, ¿Por qué me despiertas?- dijo el desnudo viejo con su cara atascada de grasa y meneando la boca como si estuviera acomodándose los dientes incorporándose pesadamente, sus pesadas bolas así como su rechoncha verga quedaban descaradamente a la vista de la nena quien por un momento desvió su mirada para alertarla al tiempo que apretaba sus muslos y remojaba sus labios notándole un parecido a la trompa de un elefante.

-Don Marceee, mi mamá está a punto de entrar, escóndase- el viejo escuchaba los jaloneos a la puerta, veía la carita de preocupación de la nena aunque también se dio tiempo para disfrutar lo bien que ese shortcito se le pegaba a su cuerpo, con esta caliente visión su glande poco a poco se asomaba alegremente por sobre el prepucio.

-pos ábrele, quiero que me vea aquí contigo, que sepa que dormimos juntos, así me presentas con ella como tu novio y futuro marido jejeje- decía el descarado mandándose una risa burlesca y apoderándose de las nalgas de la nena.

-nooo como cree, ¿quiere que me cuelguen?- decía la nena alejándose del pervertido e intentando mostrarse seria.

-Cassandra, ya mero?- hablaba su mamá, aun esperando afuera.

-vooooy mamá!!- gritaba la nena.

-ande Don Marce, métase debajo de la cama- nerviosa la nena fruncía sus cejas intentando convencer al pedazo de asno.

-ni madres, si no le abres a tu mamacita, le voy a abrir yo mismo jejeje- razonaba el vejete, para esto el prepucio ya se había corrido lo suficiente como para dejar ver la brillosa cabeza del pene, tan brillosa como olorosa a semen.

-nooo está loco, por favor hágame caso, métase debajo de la cama- murmuraba la nena poniendo cara enojada, poniendo sus manos en su desnuda cintura y arqueando su cuerpo un poco hacia adelante, ensalzando su femenina silueta.

El viejo aprovechó que la nena se acercó un poco a él, y con un movimiento extremadamente ágil para su edad tomó a la muchachita de uno de sus bracitos y dándole media vuelta la tiraba boca arriba a la cama, quedando el viejo arriba de ella inmovilizándola de sus brazos con una de sus manos, y de su tronco y piernas con su deforme trasero.

-bueno mi niña, me esconderé, pero si prometes que al rato que vayas a mi casa, mientras estemos cogiendo, me dejarás grabar un videíto entre nosotros jeje, nuestra propia porno mi princesita, si?- decía el viejo sometiendo a la nena mientras la madre de esta realizaba otra llamada.

-queee?, Don Marce usted está completamente loco jijiji, eso nooo, eso sí que noooo- dijo la nena toda roja y friccionándose sus carnosos labios constantemente, por momentos haciendo fuerzas para tratar de liberarse del pedófilo locatario.

-es eso o que tu mami me vea aquí contigo, tú decides cosita, y que sea rápido porque tu mami ya se está desesperando- decía el viejo, para esto el aliento mañanero del holgazán le resultaba un tanto incómodo a la nena, sin embargo en ese momento su mayor preocupación era que su madre ya llevaba varios minutos esperando y no podía dejar pasar más tiempo, sin duda tendría que inventarse algo coherente para explicar su retraso, pero primero tenía que quitarse al viejo de encima y esto lo lograría solo complaciéndolo en su capricho.

-bueno, está bien- dijo la nena.

-está bien que?- preguntaba el mañoso.

-sí, me dejaré grabar jijij, pero que no salga mi cara- condicionaba la nena.

-oquei mi niña, ahora me meteré debajo de tu camita pa´ que tu salgas a abrirle a tu mamita- el viejo se agachaba dificultoso ya que no podía aplastar su deforme cuerpo contra el suelo de manera óptima por lo rígido de su verga, Cassandrita vestida solo con un top y un shortcito en completa ausencia de calzones le abría la puerta a su madre pero interponiéndose ella entre el pasillo por si su progenitora pensaba entrar a su cuarto, no sin antes haber rociado un poco de su spray para pelo en el ambiente así como desodorante en su cuerpo.

-qué ma´?- preguntaba la nena tratando de actuar natural.

-hija, porque cerraste la puerta con seguro?- decía la suegra de Don Marce al tiempo de divisaba todas las esquinas del cuarto de su hija tratando de descubrir de donde emanaba un olorcito raro.

-ay mamá, es que anoche no dejaban dormir con su bulla- argumentaba la nena quien ya había sacado su comestible cuerpo de su cuarto y platicaba con su madre en las afueras de este, siempre cuidando que la puerta no se abriera tanto, la mamá por su parte creía que su hija había tomado la decisión de bajar a comer en esas condiciones semidesnudas así que le recalcó:

-umm, baja a desayunar pero antes ponte otra ropa, ya te he dicho que en tu cuarto puedes andar encuera si quieres pero afuera vístete bien, muchachita, llegan a venir visitas y te ven así, ándale apúrate- dijo la madre retirándose a la cocina.

-si mamá- Cassandra volvía a cerrar su puerta esta vez sin seguro, y mientras revolvía en su pequeño armario tratando de encontrar ropa adecuada el viejo comenzaba a salir de su escondite habiendo escuchado la plática y notando enojo en las palabras de su suegra.

-que tiene la vieja?- preguntaba el vejete quien aún desnudo se colocaba detrás de la nena, observando lo bien que ese shortcito se le ajustaba a las nalgas, de paso aprovechó para tomarla de la cintura tanto como de los hombros, al pobre viejillo no le daban las manos para abarcar lo que más pudiera del cuerpecito de la niña.

-ay, no sé, luego se pone con sus cosas, lo bueno que ya se va- dijo la nena con un tono molesta y sin prestarle importancia a la manera como Don Marce se había referido a su mami, y es que en ese aspecto su mamá era muy conservadora y muchas veces dicho conservacionismo fastidiaba a la jovencita, mucho había tenido que ver su mamá para que esta niña no asistiera a los eventos extraescolares que se celebraban a nivel regional y que involucraban a la población juvenil, mucho tenía que ver en que esta nena no tuviera novio formal.

-a dónde va?- preguntaba el viejo asaltando el cuello de la nena pegándole sus buenas lamidas al tiempo que sus manos se apoderaban de sus pechos.

-al negocio, un negocio de zapatos al que luego me lleva pero no me gusta ir porque me aburro- dijo la nena, para ella ya era muy normal que el viejo la manoseara a su antojo, incluso se quitaba el top luciendo sus tremendos pechos completamente blanquitos enfrente del viejo para ponerse ahora una femenina camiseta más holgada que le llegaba a medio muslo y que dejaba a la vista buena parte de sus hombros.

-ni que fuera yo a salir así,- seguía quejándose la nena, aunque su mamá más bien se lo había dicho por la desacomodada forma en que por las prisas se había embutido el top, luciendo casi tres cuartas partes de uno de sus pechos, razón principal por la que su mami la mandó a cambiarse de ropa.

-umm, eso es interesante, bien podríamos seguir cogiendo aquí sin interrupciones- decía el viejo ahora sobando las piernas de la nena, para esto la chiquilla había conservado su short ya que la camisa era un poco larga y alcanzaba a tapárselo por completo, en ese momento sacaba su cabello por el cuello de la camisa acariciando sus largas puntas las cuales llegaban hasta su cintura.

-jij, Don Marce usted solo piensa en eso- la nena peinaba con sus dedos su negro-azulado cabello después de sacarlo de su camisa y se lo recogía con ayuda de una pinza.

-siii, con solo ver tu cuerpecito quien pensaría en otra cosa, pero seguiremos con el programa- el viejo desnudo aprovechaba que la nena se encorvó un poco buscando unas sandalias para tomarla de la cintura y simular que la penetraba, parecía un perro cuando intenta penetrar la pierna de alguien, y es que a pesar de lo holgada de su camisa esta no podía esconder las medidas del culo de la nena y se pegaba alrededor de sus posaderas.

-que programa?- preguntaba la nena volteándose risueña, quedando frente al viejo, notando su varonil desnudez y depositando sus finas manos en el pecho de este, recorriendo el caliente y arrugado pecho mientras sus deditos se enredaban con algunos de los vellos y de paso viendo con sus ojitos como la verga del viejo se endurecía como si fuera este órgano el que recibiera las caricias, algo que la hizo morderse su labio inferior.

-lo que ya habíamos acordado mi niña, bajarás y le dirás a tu mamacita que te dé permiso de ir a la casa de tu amiguita, mientras la distraes con eso yo me escabulliré por tu ventana para esperarte allá, ahh, vete vestida normal pa´que no te regañe o sospeche, pero quiero te que lleves una muda de ropa muy chiquita escondida en tu mochila pa´que allá en la casa te la pongas, lo más chiquito que tengas jejeje- decía al viejo casi saliéndosele los ojos debido a su calentura, la nena también apoyaba en calentarlo mordiéndole la barbilla, teniendo que parase de puntillas para llegarle mientras pegaba exageradamente su cuerpo con el de él mientras el viejo la tomaba con una mano de la cintura y con la otra de las nalgas, para esto el mano larga le había levantado la camisa.

Don Marce sabía que tenía que escabullirse por el mismo camino por el que había entrado, no podía esperar a que su suegra se fuera y salir campante por la puerta principal ya que sabía que algún vecino podría observarlo y comentar algo al respecto.

-ok Don Marce, allá lo veo- la nena se abrazaba a su hombre, como el viejo estaba aún encuero la nena podía sentir su ya empalmada verga punteándola contra su sexo.

-jejeje, pero antes de que bajes, anda, despídeme con una mamada- dijo el viejo notando como Cassandrita miraba constantemente su miembro, Cassandra volteaba a ver el aberrante instrumento morado oscuro de la cabeza y moreno del tronco, lucia brilloso y apestoso debido a efectos de la corrida anterior la cual nunca fue limpiada, los olores a semen casi echado a perder llegaban hasta la naricita de la niña, aun así la nena se agachaba para complacer a su macho, que más que agacharse se arrodilló, sin embargo le hizo saber al viejo de su falta de higiene genital.

-Don Marce, huele feo… como a pescado descompuesto- decía la nena ya una vez arrodillada y acercando su naricita al manzanesco glande para así emitir sus veredictos en cuanto a la hediondez desprendida por tan asqueroso y pulsante hongo.

-no importa mi niña, tu lámelo, anda, límpiamelo con tu boquita- decía el puerco viejo, la nena sacaba tímidamente su lengüita para saborearse las rancias consistencias del aparato sexual, sabía feo y estaba muy oloroso.

Aun así al paso de un par de minutos ya estaba chupándole la verga al viejo como se debe, haciendo ella su cabeza de atrás hacia adelante en rítmicas y veloces repeticiones mientras los glup, glup eran acompañados de tímidos gemidos y una que otra lamida al glande, aferrando al viejo miembro con una de sus manitas y con la otra acomodándose constantemente su cabello hasta que algunos hilos de saliva comenzaban a dejarse caer por su boquita, así siguió la nena hasta que fue nuevamente llamada por su madre desde la cocina siendo esto la excusa para ella poder dejar de mamar, sintiendo en su aliento las asquerosidades propias de la verga del viejo.

Ya abajo y disfrutando de su desayuno…

-mamá, fíjate que ayer me llamó Lupe, dice que rentó unas películas y me dijo que si quería ir a verlas con ella… hoy, me dejas?- preguntaba la nena dándole un sorbo a su vaso de chocomilk, justo en ese instante un viejo sesentero hacía fuga bajándose con cuidado desde la ventana de su cuarto no sin antes el muy puerco robarse unos calzones de la señora madre pues cuando estuvo debajo de la cama alcanzó a verla de muy buen ver de las caderas para abajo, cayendo al suelo estando ya a punto de bajar pero levantándose de inmediato para emprender su cazcorva huida11 por la parte trasera, carcajeándose por sus pendejadas, sintiéndose adolescente otra vez.

-umm, ya acabaste la tarea?- preguntaba la señora madre.

-ay mamá, ya hice una poca, además apenas es sábado, ándale- insistía la nena, la madre se meditaba su respuesta considerando que la gran mayoría de fines de semana Cassandra se la pasaba encerrada en la casa o a veces aburrida en la zapatería, así que, que mejor que pasara un poco de tiempo con su amiguita quien había demostrado ser también una niña seria y de casa.

-está bien, solo no llegues tarde-

-no mamá-

Para esto la madre de Cassandrita se iba primero, la nena en lo que demoró bañándose, encremándose, planchándose su cabellito y perfumándose casi se le hizo una hora, aun así estando afuera esperando el autobús que la llevara al centro casi es encontrada nuevamente por su madre quien regresaba debido a que había olvidado un encargo a entregar precisamente ese día, cuando la señora estaba abriendo el pequeño portón que servía como entrada al patio de la casa vio a un niño en una bicicleta el cual pasaba cerquita de la banqueta dejando de pedalear en ese tramo para así no circular tan rápido, observándola el joven pero rápidamente quitando la mirada al verse detectado.

Y no solo ahí, cuando la señora entró a la casa, a partir de un pequeño hueco hecho en la persiana pudo observar como dicho niño pasaba nuevamente, volteando hacia la casa, estando la señora a punto de salir fue alcanzada por una de las vecinas a la cual también le debía un encargo por lo que se entretuvo buscando el paquete, estando ambas amas de casa platicando sobre algunos temas triviales en las afueras de la vivienda la mamá de Cassandra alertó por tercera vez la presencia del niño rondando la zona.

-ese niño, van tres veces que pasa nada más mirando para acá, lo conoces?- señalaba la mamá de Cassandra a la señora vecina.

-no, no lo había visto, no es de por aquí tal parece, me pregunto porque rondará tanto?- decía la señora volteando a ver de manera cómplice a la mamá de Cassandrita.

-a que te refieres?- cuestionaba también la mamá de la colegiala.

-ay Rosy te haces mensa, es obvio que ya le echó ojo a tu hija jiji, yo no vería sospechoso que ya te la anduvieran enamorando, lo que yo veo sospechoso es que no sean más de uno los que anden rondando el vecindario, de veras dónde está ella?- preguntaba la vecina.

-salió a ver a una amiga-

-umhh, una amiga?-

-allá ella si me está diciendo mentiras, esa niña, de un día para otro cambian las muñecas por cosméticos y maquillaje, solo crecen para darles a uno mortificaciones- aclaraba Doña Rosalba, la madre de Cassandrita.

-ay comadre, ya hueles a suegra jijiji-

-jajaja, nooo, Cassandra aún es una niña, es mi niña- estando las señoras platicando el niño pasaba por quien sabe cuanta vez, pero en esta ocasión frenaba al llegar al portón, le ponía la pata a la bici para que esta no se cayera y caminaba hasta detenerse en los adornos de hierro forjado de la cerca, ahí tomaba los barrotes con sus manos y metiendo un poco su rostro entre ellos saludaba.

-buenos días!!- saludaba el niño, ambas mujeres se dirigieron hacia él al tiempo que le respondían.

-buenos días jovencito, a quien busca?- preguntaba la mamá de Cassandra.

-buenos días señora, disculpe, de casualidad estará Cassandra?- preguntaba el joven.

-y quien la busca?- volvía a preguntar la madre de la solicitada.

-ahh sí, me llamo Armando, soy compañero de ella en la escuela y venía a verla porque entre los dos tenemos un trabajo pendiente que ya es para dentro de dos semanas y venía a repartir los temas… para empezar a hacerlo porque es mucho- explicaba el muchacho, para esto ya suponía que la señora quien hacía las preguntas era la madre de su enamorada, podía verse en la belleza de la señora quien a pesar de rasguñar los cuarenta aun mostraba de manera convincente que Cassandrita había heredado su hermosura a partir de los genes maternos.

-ahh mira que muchachito de responsable, en cambio esta chiquilla prefirió irse a ver películas con su amiga, queee bonita- la señora ponía faceta de enojo.

-no seño, no es para que la regañe, de hecho ella no sabía que yo iba a venir, solo que pasé a ver si de casualidad estaba- describía el niño.

-salió… y que a ver películas con su amiga, Lupita, a lo mejor esté allá- pronosticaba la señora mientras el niño cada vez se cohibía mas debido a que ambas mujeres no se cansaban de analizarlo con sus pesadas miradas, o al menos el joven así las sentía.

-tiene mucho que se fue?- preguntaba Armando.

-como una hora, más o menos- respondía la mamá de la niña aunque sin saber la hora exacta, solo dando un aproximado.

-ahh bueno, gracias, entonces iré a ver si está allá, con permiso- se despedía el joven pero una vez alejado dos cuadras se detenía orillándose cuidadoso, sacaba su celular y marcaba a Lupita pues algo en todo esto andaba mal, “¿Cómo va a estar en casa de Lupita si Lupita fue la que me mandó a esta hora?”, se decía el niño, oración que no quiso decir a la mamá de Cassandra por razones obvias.

-si bueno, Lupita-

-sí, que pasó?- respondía la nena.

-oye, pasé a ver si estaba Cassandra y algo no me cuadra…-

-¿Qué cosa?, habla más duro que no te escuchas-

-pasé a ver a Cassandra, tal como me lo dijiste, a la hora que me dijiste que se supone se queda sola en casa y me encontré a su mamá quien me dijo que no estaba- repetía Armando.

-pues espérala menso, ha de ver ido a un mandado-

-no, según su mamá, Cassandra está viendo películas… contigo!!-

-queee?-

-así me dijo-

-je… eso no puede ser, yo ni siquiera estoy en mi casa, voy rumbo a verme con Edgar, vamos a ir al cine, en serio eso te dijo?- preguntaba la incrédula Lupita.

Pero si la casa de Don Marce está ubicada enfrente de la escuela donde Cassandra asistía, y bien la niña se traslada a su escuela a pie haciéndose entre quince y veinte minutos caminando cuando mucho, ¿Por qué Cassandrita había tomado el autobús que la llevaría al Centro?, siendo el Centro un lugar muy distante del que había acordado con su “novio”…………

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1 diminutivo de chapudo (a); tonalidad rojiza que aparece en los rostros humanos cuando hace mucho calor, notándose más en las personas de piel blanca.

2 vocablo que denota frustración, asombro, también utilizados: aala o pa´su mecha.

3 hormiga de tamaño considerable cuya mordida es muy dolorosa.

4 dícese del hombre que se comporta como la parte activa en una relación homosexual, en secreto o en sociedad, con el principal objetivo de percibir fines de lucro a cambio de sus servicios sexuales o como simple mozo de compañía, un mayate puede tener una relación homosexual y heterosexual al mismo tiempo y esto no afecta su condición de macho, al contrario, en algunas partes de México pareciera aumentarla.

5 bebida alcohólica a base de caña, aguardiente.

6 desperdicio, platillo consistente en tortillas remojadas en agua de manera que estas se pongan blandas y sean fáciles de despicar para arrojar los pedazos a los puercos o a las aves de corral como alimento, puede ir aderezado con frutas y verduras averiadas o próximas a la descomposición.

7 expresión antigua y ya poco utilizada para decir vi (del verbo ver)

8 diminutivo de quinta o quinto, sinónimo de ser virgen.

9 monosílabo que denota sorpresa o asombro utilizado más que nada por los adultos mayores.

10 débil, sin fuerzas.

11 correr con las piernas arqueadas.

Notas adicionales:

Las áreas educativas y materias opcionales expresadas en el relato como parte del avance reticular de los estudiantes forman parte tanto de la educación secundaria como la preparatoria, juntándose intencionalmente de manera errónea en este relato para facilitar la construcción de algunas escenas.

Ningún pececito resultó herido en la realización de este relato.

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