–Esto no puede ser…!, no es justo…!!, yo estoy primero…!!, yo siempre seré el primero…!! Tu misma lo dijiste!!!,  se gritaba silenciosamente el joven Laureano mientras le daba puñetes a su cama y en la soledad de su habitación, ya eran casi las 5 de la madrugada.
Desde su más inexperta adolescencia, el muchachón había tenido mucha suerte en el amor según entendía, debido a que fueron varias las atractivas jovencitas que estuvieron interesadas en ser su novia, a lo que el inexperto adolescente reaccionaba de la misma forma en que respondería cualquier joven de su edad y con las hormonas más que alborotadas.
Lo malo del asunto es que todas estas damiselas fueron rechazadas por la madre del joven pretendido, por lo tanto también fueron desechadas por este luego de leves penetraciones que no pasaban mas allá de simples cogiditas y besuqueos por parte de él y de sus jóvenes enamoradas, ya que la relación con su ascendiente femenino era tan estrecha y bien llevada que el joven no se hacía problemas para darle en el gusto.
Los motivos?
Desde la muerte de su padre cuando él era solo un niño de edad pre escolar, él y su hermana Jessica (dos años mayor que Laureano), quedaron al cuidado de Mónica, la madre de ambos.
Entre ellos, madre e hijos se creó una relación más que cohesionada, debido a que la joven progenitora se propuso a defender con dientes y uñas a sus dos retoños que habían quedado a su único cuidado.
Sin embargo y a pesar de la excelente relación entre madre e hija, fue con Laureano con quien la llamativa Mónica tuvo más apego, tanto así que hasta su hermana a veces pensaba que en la relación de ellos algo había del Complejo de Edipo, ya que veía a su hermano totalmente dependiente de Mónica, al grado que al haber este ya llegado a los 18 años de edad, eran muchas las ocasiones en que inventaba cualquier pretexto para dormir el habitación de su madre, aduciendo estar triste, o enfermo, o cualquier cosa con tal de quedarse a su lado.
Hasta ahí todo normal.
Pero habían pasado los años, Mónica ya contaba con 37 años de edad, y trabajaba de secretaria administrativa en una empresa de asesorías. Jessica con 20 años ya estaba en la enseñanza superior, mientras que Laureano con 18 años había terminado los estudios secundarios y aun no decidía que era lo que iba a ser con su vida, además que al haber sido siempre el niño predilecto de la jefa de hogar este se permitía ciertos privilegios en comparación con su hermana. Por esos tiempos el joven en cuestión se había dado vacaciones con carácter de indefinidas, o sea no hacía nada más que holgazanear en su casa disfrutando de las regalías que se le ofrecían al vivir el solo con su madre y su hermana.
En relación a lo anterior se puede decir que ellos eran una normal familia donde la madre era la jefa de hogar y que a pesar de ser ella el único sustento para los tres, el haber sido bien organizada y para nada despilfarradora de dineros, ella como sus dos hijos vivían sin apuros de ningún tipo. No obstante a lo anterior, no todo podría ser color de rosas para ellos, ya que ciertos sucesos vinieron a alborotar en forma abominable la tranquila vida que hasta hace muy poco tiempo ellos habían tenido.
Pero antes hablemos de la madre, y de la primera tragedia que altero su vida.
Fue cuando ella rondaba los 26 años de edad en que la desgracia llego a sus seres queridos, de la constructora en que trabajaba su esposo avisaban que este había sufrido un grave accidente. Cuando la candorosa esposa apenas llegaba al hospital los médicos le dieron cuenta del deceso, habían sido 7 metros desde donde había caído el joven constructor encontrándose con la muerte en forma casi instantánea.
Luego de eso vinieron los trámites de sepultación, responsos y palabras del pesar para la cándida viuda quien desde ese momento quedaba a la más triste deriva y en sus faldas dos pequeños retoños que solo le pedían comida sin saber muy bien lo que estaba pasando.
Una vez que la joven y desamparada madre dio por superado el sufrimiento de haber perdido al único hombre que ella había amado, se dio a realizar los trámites de rigor para ver en qué situación quedaba con sus dos hijos.
Pero algo bueno salió de toda aquella desgracia, porque aparte de las indemnizaciones laborales y legales, la desprotegida viuda se enteró que el buenito de su fallecido esposo había dejado un seguro de vida para ella y sus hijos que superaban 10 veces el valor de todo lo que ella recibió como indemnización.
Con el dinero de los seguros la previsora mujer compro una casa lo bastante cómoda para que ellos tres vivieran sin problemas, también se compro un automóvil, que si bien no era 0 kilometro, este estaba en muy buenas condiciones, incluso quedándole dinero para subsistir por unos buenos años.
Sin embargo Mónica anticipándose a los hechos o situaciones, saco de su armario su certificado que la autorizaba a ejercer como técnica en contabilidad, por lo que en muy poco tiempo, y después de buscar una vieja con pinta de chaperona para el cuidado de sus hijos ya se encontraba trabajando de administrativa en un prestigioso estudio contable.
La atractiva mujer en más de una ocasión también fue pretendida por compañeros de trabajo, que apenas se enteraban de que la bella y recién llegada Mónica, con su largo cabello castaño oscuro; con unas piernas potentes y bien moldeadas era una mujer viuda, estos hacían lo imposible por invitarla a salir.
O también cuando los ex amigos de su marido tomaban conocimiento de la trágica muerte de este y que una estupenda hembra quedaba al más crudo desamparo y con dos críos en su regazo, estos comenzaron a dejarse caer como perros en estado de leva por el hogar de la suculenta madre de familia.
No obstante la viuda al ir pasando los años y percatándose de esta situación no dio cabida para que ninguno de esos galanes se le acercara más de lo debido, ni ellos ni tampoco el señor Juárez que era el jefe que tenía para esos entonces, ya que en las ocasiones en que la imponente mujer de rojos labios y de tez clara se dejaba caer en su oficina con la documentación que estaba para firmar, este no se podía aguantar las ganas de admirarla en la forma más libidinosa posible.
El viejo que por esos años rayaba los 50 años de edad, y que era bastante panzón, calvo y bajo de estatura en comparación al metro 73 que se gastaba la soberbia amazona que por aquel tiempo ya rondaba los 30,  y que con el paso de los años parecían otorgarle más femineidad y belleza, este luego de deleitarse con ese formidables par de nalgas bien paradas y con esos muslos carnosos y enfundados en medias debajo de un sobrio traje de administrativa, después de devorársela de la forma más calentona que podía se daba a tratarla como solo lo era ella, como toda una dama.
–Como están los niños Mónica, alguna novedad en el colegio…!?
–Todo bien don Octavio… los chicos no me dan problemas gracias a Dios, además que su nana los cuida muy bien.
–Que bien…!, -le contestaba el jefe a su bella trabajadora intentando ser lo más respetuoso posible. El viejo se sentía excitado con solo observar su imponente figura de hembra femeninamente bien formada, a la vez que casi se la comía con ojillos de roedor desde atrás de su lujoso escritorio. –Ya sabes que cualquier cosa que necesites cuentas con mi ayuda… verdad?.
Mónica ya conocía esa mirada devoradora que por años le pegaba su jefe a su cuerpo cuando ella iba a su oficina, aunque sabía que no corría peligro alguno no dejaba de ponerse nerviosa ante el brillo de vicio que creía ver en los negros ojos de don Octavio.
–Gracias señor Juárez, -le contesto finalmente, –de verdad que se lo agradezco pero estamos bien… y cambiándole un poquito el tema le recuerdo que hoy tiene reunión de Gerencia… la sala ya está preparada con todo lo que pueda hacer falta, y si surgiera algún tipo de improviso solo debe llamar a mi anexo.
–Lo sé Mónica… llevas casi 4 años preparando mis reuniones y nunca ha faltado nada, más que una buena secretaria me has resultado ser una excelente compañera de labores… cuando te decidirás y aceptarás mi invitación a cenar?, -diciéndole esto último el vejete se saco sus lentes y se la quedo mirando penetrantemente a los ojos café claros de la mística y hermosa mujer viuda.
–Ehhhh… ya se lo he dicho don Octavio, mi mayor preocupación son mis hijos, por nada del mundo los descuidare por motivos propiamente míos o sentimentales… es mas… -el avejentado jefe no la dejó terminar para ponerse de pie e ir caminando peligrosamente hacia el lugar en donde estaba parada  la bella ejecutiva, y que ahora sin esos gruesos lentes que usaba mas lo hacían ver como el hombre topo, que como un hombre de verdad.
–Lo sé…!, lo sé Mónica…!!, es solo que para cuando ellos ya estén creciditos quiero ser la primera opción que tengas para salir y para… no sé… para que nos acompañemos, recuerda que yo también soy viudo, conmigo no te faltara nada… incluso hasta podríamos llegar a contraer matr…
–Si, si…!, lo sé…!!, ya me la ha dicho en varias ocasiones…!, – le decía la hembra mientras en forma sobresaltada retrocedía hacia la puerta de salida de la oficina de su jefe, –Y gracias por su ofrecimiento pero por ahora no estoy interesada, será mejor que prepare sus cosas para la reunión… y cualquier cosita me visa Ok, -diciéndole esto último la asustada secretaria en aquella oportunidad hiso abandono de la oficina del señor Juárez, ya que en una ocasión anterior el apasionado viejito no se había aguantado de tomarla desde la cintura y haberse perdido en las fragancias de sus duros pechos, y donde ella se lo tuvo que sacar con fuertes empujones para hacer que este se separara de su cuerpo, para que a posterior de esto el arrepentido viejo se deshiciera en disculpas y explicaciones.
Don Octavio Juárez desde los años en que la había contratado se había interesado en ella, ya que Mónica a parte de poseer una belleza desbordante y mas que criminal, le había resultado muy eficiente en sus labores, así que al poco tiempo la había ascendido para ser su secretaria, y debido a la cercanía que ahora contaba con ella intentaba por todos los medios seducirla para así poder llegar a acostarse con ella.
Habían sido muchas las ocasiones en que el pobre hombre debió controlarse ante los continuos impulsos que sentía de abalanzarse sobre su cuerpo, despojarla de todo lo que llevara puesto por ropa y de una sola vez poseerla hasta el cansancio en la misma alfombra de su oficina, y para una vez de fertilizarla y ya estar recuperado, volver a poseerla con mas fuerzas que antes y hasta morir.
Pero todo se le fue al traste cuando a raíz de unas malas decisiones de su parte la empresa estuvo a punto de irse a la quiebra por lo que en forma obligatoria se tuvo que asociar con otro gigante de las asesorías financieras que lo salvaron de la miseria absoluta. En esta coalición es donde aparece su rival más peligroso.
El dueño de esta nueva empresa que se asociaba con la de Octavio Juárez, era Carlos García, tres años mayor que Mónica, típico hombre soltero y seguro de sí mismo, cazador de hembras y ganador innato en apuestas de quien se coge a quien y ese tipo de mamadas.
Fue el día en que fue a visitar la nueva empresa de la cual el ya poseía el 51 % de las acciones, cuando le salió a recibir la secretaria de su nuevo socio. Era una hembra de lujo se dijo luego de saludarla  con un leve apretón de manos y de soltarse el nudo de la corbata para poder tomar aire, mientras caminaba un paso mas atrás de ella sintiendo el fresco aroma a mujer que parecía emanar desde algún sintió de su cuello, se preguntaba como esa hembra era capaz de atraer su mirada a pesar de ir vestida con un formal traje de administrativa, en donde su falda no dejaba ver mas allá de un poco más arriba de sus rodillas, pero que estaba claro según podía ver que más arriba lo saludaban unos muslos muy bien estilizados, y que su atuendo a pesar de no ser muy ajustado este igual dejaba ver que aquella hembra se debía gastar un cuerpazo de esos que alborotan los sentidos.
Desde aquel día el tal don Carlos se prometió a el mismo que esa mujer debía terminar acostada con él, por lo que se daba a inventar cualquier pretexto para reunirse con su nuevo socio hasta que por fin se instalo en una oficina en las dependencias de don Octavio aduciendo que el mismo debía estar al frente del negocio para su mejor fiscalización.
En cambio lo único que tuvo por respuesta el pobre hombre por parte de la lujuriosa pero bien recatada hembra ante sus salidas indirectas, fueron argumentos solamente referidos al ámbito laboral, tal cual como también lo había hecho ella con su otro jefe, lo que lo hicieron caer en un angustiante estado de desesperación, puesto que por lo general siempre obtenía como respuesta de cualquier hembra de similares características antes sus palabras y ofrecimientos era que al pasar de unos cuantos días ellas terminaban encueradas y abierta de patas en cualquiera de sus departamentos de soltero.
No obstante a todo lo narrado con anterioridad, Mónica como toda una mujer que era, integra y luchadora, sacaría ella sola a sus hijos adelante y sin la ayuda de nadie, así se lo había propuesto y así lo cumpliría, ya que pensó que de esa forma los protegería de cualquiera, ya habría tiempo para pensar en ella cuando estos ya fueran mayores.
Y así pasaron los años hasta que comienza esta historia con un joven Laureano ya con la mayoría de edad recién cumplida refunfuñando en su habitación y herido hasta el alma por la traición de su madre.
Las imágenes habían sido escalofriantes, su progenitora… su amada madre se había estado besando en la boca con un hombre que era de lo más desagradable para él, ya que por cada vez que lo había visto en las reuniones de final de año que hacían en la empresa de su mamá siempre lo escuchó alardeando de sus horas de gimnasio, de que cambiaba su carro cada 6 meses, de las seguidas invitaciones que él le hacía a Mónica para ir a esquiar, y ahora por primera vez y después de muchos años la veía que este al fin la había conquistado en el momento en que este la vino a dejar cerca de la media noche.
Recordaba haber visto como ella muy risueña se había puesto dos peldaños más arriba de la escalerilla que daba al portal de su casa, con la única finalidad de quedar a la misma altura de aquel fortachón y musculoso mastodonte que a pesar de la estrategia de la mujer, esta igual tenía que mirarlo hacia arriba, era un animal tremendo se decía el acongojado y celoso chamaco.
Don Carlos por su parte no daba más de gozo, habían sido más de 5 años cortejando a esa Diosa que hace solo tres meses por fin había aceptado iniciar una relación formal con él.
La mujer de 37 años de edad, le había pedido a su enamorado pretendiente que fueran de a poco, ella debía preparar a sus hijos para darles la noticia, sobre todo a Laureanito que era el más apegado a ella y que había sido su regalón desde pequeñito.
Pero Laureanito ya de niño no tenía nada, él fue el primero en darse cuenta en los pasos en que andaba su progenitora, ya que si bien ella siempre había sido muy preocupada de su presentación personal, en los últimos meses la había observado algo extraña en la forma de maquillar su cutis, y de estar mirándose al espejo más de lo debido.
Habían días en que llagaba un poco más tarde de lo habitual, y desde hacía como tres viernes seguidos que no cenaban los tres juntos como lo habían hecho siempre, y lo más extraño de todo era que le había dicho que ya era hora que se fuera buscando una novia, y que también retomara los estudios, que ya estaba bastante crecidito para estar dándoselas de mamón en la casa y sin hacer nada.
Ahora todo le cuadraba al dolido muchacho de 18 años, su madre, su abnegada madre estaba saliendo con un hombre, y este para rematarla había resultado ser su otro jefe, un típico galán de esos que miran en menos a todo el mundo, y profesional en andar haciendo gala de lo bien que le iba en la vida para llamar la atención de todos los que lo rodeaban.
Ya  más tranquilo y tendido de espaldas en su cama pensaba en todo lo que había visto y escuchado hace 4 horas atrás:
–Carlos… realmente lo he pasado muy bien en los tres meses que llevamos saliendo, y ya pienso en darle conocimiento a mis hijos sobre lo nuestro, -le había dicho la atractiva hembra al maceteado hombrón que se había llegado a ganar un gran cariño por parte de ella.
–No te preocupes Mónica… si te he esperado más de 5 años para que te decidieras a casarte conmigo creo que no tendré problemas para esperar uno o dos días más, -le dijo el morenazo con su ronca voz de fumador empedernido.
–Solo quiero que Usted esté tranquilo, en todos estos años lo he aprendido a conocer y sé que es un hombre bueno, y que es el indicado para yo poder rehacer mi vida, mis hijos ya están grandes y en poco tiempo ya sabrán valerse por sí mismo, así que solo deme un par de días y ya todo estará en orden.
–Princesa no estamos en el trabajo solo dime Carlos a secas… y tutéame, no tienes para que tratarme de Usted…
–A si claro… es que aun no me acostumbro, tú sabes que a mí no me gusta mezclar las cosas personales con las laborales, dame un tiempo para acostumbrarme…
–Si, si, pero Mónica… que hay con eso que te he pedido…?, ambos ya somos más que adultos y pienso que…, -Carlos debido a las muchas ocasiones en que había recibido la más rotunda negativa por parte de Mónica para las continuas invitaciones de todo tipo que él le había hecho con anterioridad en los años anteriores, estaba muy nervioso diciéndole esto último cuando fue cortado por la femenina voz de Mónica.
–Lo sé, y también lo he pensado… y mi respuesta es “si” don Carlos, mañana mismo y luego de darles a conocer mi decisión les avisare a mis hijos que para el próximo mes nos iremos de viaje por 4 días, solo Usted y yo…
–Pero Mónica… por favor entiéndeme… no quiero que mal interpretes mis palabras, pero debo hacer las reservaciones en el hotel en que nos vamos a quedar… y es por eso que necesito saber…. –otra vez fue interrumpido por la mujer.
–Ya no le sigas…!, solo pide una habitación matrimonial  y punto…
El ganador hombre que estaba vestido con un caro traje casual y de corte europeo estaba que se cagaba, con lo último que le decía esa hembra de ensueño,
–Con una sola cama…!!!!??, le pregunto estúpidamente, -Mónica había sido la única mujer en su vida que lo había hecho sentirse inseguro de el mismo.
–Si Carlos con una sola cama…
Por fin!… Por fin…!! Por finnn…!!!, pensaba el excitado y enamorado mastodonte, estaba a solo una semana de por fin acostarse y cogerse a esa tentadora mujer viuda de la cual sin ni siquiera proponérselo se había enamorado hasta las patas.
Habían sido años de regalarle rosas para el día de la madre, para su cumpleaños, despidiendo de la empresa a los hombres solteros y bien parecidos para que estos no fueran a lograr cogérsela antes que él; les había enviado regalos a sus dos hijos, o como también en más de una ocasión estuvo acompañado a la mujer en la sala de un hospital velando la enfermedad de cualquiera de sus dos retoños, para luego de él ir a cumplir con sus obligaciones empresariales darle el día libre a esa tremenda mujer con cuerpo de Diosa de la cual quedo prendado el día en que llegó a una reunión con su otro socio, el cual había quedado relegado en su oficina, ya que Octavio Juárez muy a su pesar debió reconocer que él no era rival para ese típico macho latino que lo había salvado de la miseria, por lo que se tuvo que conformar con compartirla como secretaria y a solo fantasear de que algún día lograría llegar a cogérsela aunque estaba seguro que ese día nunca llegaría.
Volviendo a la persona de Carlos García, lo que más le había gustado de Mónica en aquellos tiempos de su llegada a la empresa fue que a pesar de sus continuas indirectas de subirle el sueldo o de la cancelación de algún bono, para el poder llegar a hacerle algo indebido, la mujer nunca mostro interés por ello, es más, se había dicho para él solo el petulante hombrón, -la hembra estaba tan al pendiente solo de su familia que ni cuenta se daba de sus salidos ofrecimientos, por lo que determino que esa era la mujer ideal para compartir los bienes económicos y raíces que había logrado amasar en los años de solitario trabajo desde que había salido de la Universidad.
Volviendo al instante en que la pareja había llegado de una de sus salidas a cenar, y mientras el musculoso hombrón con la suculenta hembra hacían planes para su futuro, desde la ventana de corredera de la casa de Mónica, un muy dolido Laureano escuchaba con el corazón latiéndole a mil por hora como su madre se ponía de acuerdo con uno de sus jefes para a fin de mes irse a acostar ambos a quizás qué tipo de motel de la mala muerte, así mismo como lo hacían todos los jefes con las putas de sus secretarias, pensaba para el mismo.
Y tras llevar su vista hacia la persona de su madre quien estaba dos peldaños más arriba de la escalerilla de la entrada a la casa para intentar quedar un poco mas nivelado con ese tremendo oso, vio como ellos asquerosamente se daban un largo beso en la boca, y como el tal Carlos con sus dos manos las posaba en la cintura de su mamá, paseándolas entre su cintura, sus ancas y el nacimiento de sus nalgas.
Cuando el infeliz chamaco vio que el beso por fin se terminaba y que la pareja ya se despedía, como un rayo corrió a su habitación para encerrarse en ella.
Ya habían pasado horas desde que sintió cerrarse la puerta de la habitación de su madre, había checado también que aquel pesado pelafustán se fuera en su Mercedes del año, y por más que pensaba en todo lo escuchado no se daba una explicación del porque su madre que a ojos de cualquiera era un verdadero manjar de mujer se hubiese podido fijar en un hombre tan arrogante y mirador en menos como lo era el tal Carlos, si hasta recordaba de cómo hace algunos años y cuando conversaban en la mesa los tres se reían de lo fresco y pesado que era.
Pero lo que más lo tenía afectado era eso de que su amada madre se pensaba largar por 4 días con ese infeliz, y que para rematarla había sido ella misma quien le había solicitado una habitación matrimonial con una sola cama. El solo imaginarse a su bella madre desnuda y abierta de piernas esperando a que el Gigante egoísta se la metiera, al dolido muchacho le vinieron arcadas, se sentía impotente y asqueado. Mónica había sido todo para él desde que su papaíto los había dejado, y la muy fresca ahora que ya los veía a él y a su hermana con la mayoría de edad, simplemente los desechaba y los dejaba de lado para mandarse a cambiar con el primer aprovechado que se le cruzaba por su camino.
Su mente no descansaba en pensar e intentar de entender que era lo que le había encontrado Mónica al tal Carlos. Habría sido por todos los regalos que este les había enviado a ellos tres en todos estos años!?, o seria por su moderno Mercedes Benz; o por todo el dinero que este se gastaba?, si era así… esto… esto?; en que convertía a su progenitora…? acaso en una puta?.
–Si…!!!, era Esoooo…!!!, la muy sinvergüenza de su madre se pensaba acostar y casar con un hombre endemoniadamente arrogante solo por su dinero, además…! además…!! que la muy fresca siempre se había interpuesto en sus noviazgos, y el creyendo en una amistad y complicidad incondicional con ella, se decía y maldecía, a la vez que ahora entendía que él le había seguido el juego como el rey de los imbéciles, y que para rematarla la muy zorra ahora que se había aburrido de verle la cara, ahora lo mandaba a estudiar y a buscarse una novia para ella poder hacer tranquila todas las puteadas que se le vinieran en gana, -Solo era una zorraaa…!, se decía para el mismo, mientras pensaba que él seguía teniendo más derechos sobre Mónica que ese sobrado tipejo que su mamaíta ahora tenía por novio.
El muchacho sudaba y se daba vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño, las imágenes de ver a su madre desnuda y en los brazos de aquel miserable no lo dejaban tranquilo.
Cuando al fin ya se serenó un poco, pero aun pensando en lo que haría su madre con el tal Carlos en la habitación del hotel en el cual se acostarían con sorpresa se dio cuenta nuevamente su verga se la había ido poniendo tiesa y bien parada a causa de su madre, otra vez estaba excitado, y esto le venía ocurriendo desde hace tiempo. Mientras más imaginaba a su madre siendo cogida por tan tremendo animal, una tremenda rabia le iba comiendo los sentidos, a la vez que sentía pulsar su verga mas aceleradamente, por lo que se dio a masturbarse imaginándola desnuda tal como lo hacía desde los tiempos en que se dio cuento de lo atractiva que era su progenitora.
Al siguiente día ambos chamacos esperaban a su madre sentados en el living de la casa. Mónica le había pedido a Jessica que de alguna forma lograra que el dormilón de su hermano se levantara ya que ella tenía una importante noticia que darles.
La estudiante universitaria esperaba leyendo un libro del cual tendría examen, mientras el vago de su hermano esperaba aun en pijamas somnoliento y de mal humor que su madre de una vez les comunicara la pendejada que estaba planeando desde quizás hace cuanto tiempo atrás.
–Pues yo no estoy de acuerdo…!!! Me niego…!!!, así que deja de decir estupideces y este mismo lunes te deberás cambiar de trabajo, -fue lo primero que dijo Laureano una vez que su madre les daba a conocer su determinación.
–No seas así Laureano…!, como te atreves…!?, aquí el que debe buscar trabajo o hacer algo es otro, o acaso piensas estar vegetando hasta que a tus bolas le salgan raíces en los sillones o en tu cama!?, le decía Jessica a su hermano menor que se había puesto como un energúmeno en el momento que Mónica les dijo abiertamente que estaba de novia con don Carlos García, su otro jefe.
–Laureano… hijo… solo entiéndelo… yo a él lo quiero mucho…, -la hembra intentaba de alguna forma llegar por la vía diplomática hacia el celoso de su hijo,
–No quiero escuchar…! Lo que hablas solamente son webadas…!, ese pendejo es de lo más desagradable…!!, no sé cómo te has podido fijar en el mamá…!
–Como sea…!, el es un hombre bueno…!, –le contesto la madre al hijo ya algo molesta, –Y aunque no lo quieras reconocer desde que se hiso cargo de la empresa siempre ha estado al pendiente de los tres y nunca me ha faltado el respeto… eres un desconsiderado…!!!
–Pues yo no lo permitiré…! me rehúso…!!
–Bien…!, si con esas estamos te diré que yo a ti no tengo que porque pedirte permiso, eres mi hijo y te he cuidado y alimentado desde que tu padre murió, con Carlos ya tenemos una relación desde hace tres meses…
–Carlosssss…?!!!, o sea que ahora ya no es tu jefe, o sea que ahora es Carlos a secas…!!??, eres una desvergonzada, pues aunque no te gusta la idea yo no est…
–Plafffff…!!, -retumbo el certero tortazo en la cara del encaprichado muchacho, –Cállate…!!!, y no me insultes de esa forma…!!, yo soy tu madre y debes respetarme…!!!
–M… me has pegadooo!?
–Si…!, te pegue para que te controles, y aquí ya no hay nada más que hablar, y para que sepas desde ya… el mes que viene me voy de viaje con “mi jefe”…!,  así te gusta…!?, pues si…!, me voy con el por 4 días así que busquen en que entretenerse… y tú te me vas a tu habitación ahoraaa…!!
–No me ireeeee…!!!, le contesto el adolorido chamaco mirándola con odio, y con su mano en la parte de su cara en que recibió lo cachetada.
–Pues te me vas orita mismo chiquillo mal enseñado…!, -le dijo Mónica a su hijo agarrándolo de una oreja y arrastrándolo a su habitación, a la misma vez que le iba diciendo, –Debí haberte zurrado mucho antes… eres un mal agradecido.
La nerviosa y salida hembra volvió toda llorosa al living de su casa, era la primera vez que tenía un problema de tal magnitud con uno de sus hijos, Jessica por su parte encontraba que lo hecho por su madre estaba muy bien, desde hace rato que al vago de su hermano le hacía falta que lo pusieran en su lugar,  o que le dieran una madriza, por lo que se dio a alentar a su abnegada madre.
–Tranquila mama…!, yo te apoyo en todo lo que tú quieras hacer con tu vida, ya verás que a Laureano se le pasara y luego también lo aceptará , solo son celos de chamaco mal criado, y tú tienes la culpa Ehhh… yo te lo había advertido antes…
–Lo sé hija… es solo que se parece tanto a tu padre que siempre me aferre a él como si lo viera a través de sus ojos….
–Ya no hablemos de ese ocioso… además que de chiquillo no tiene nada, ya hace rato que cumplió los 18, oye mira que me has sorprendido…!, y desde cuándo que sales con don Carlos…?
–Desde hace tres meses…, sabes?… me ha regalado un anillo de compromiso precioso… quieres verlo?, -le propuso Mónica a su chamaca a la misma vez que se limpiaba una pequeñas lagrimas que corrieron por sus mejillas.
–Claro que si…!!, enséñamelo…!!!, -Jessica estaba muy contenta y emocionada por todo lo que estaba ocurriendo en su hogar.
–Vamos a mi habitación… ahí te lo enseño.
Y así ambas mujeres madre e hija se fueron casi corriendo a la habitación de Mónica como si ambas fueran dos amigas quinceañeras quienes iban a encerrase a hablar cosas de chicas.
Mientras tanto en la habitación de Laureano:
–Putaaaa…!, solo eres una puta…!!, y te has atrevido a pegarme por culpa de tus poterías…!?, pues yo no lo permitiré… te hare la vida imposible y no te saldrás con la tuya, ya lo veras zorraaaaa…!!!, el chamaco estaba herido hasta el alma por la forma en que estaba actuando su madre.
Pero el dolido muchacho mientras más maldecía a su progenitora y a sus alocadas ideas este aun la recordaba cómo había salido de su habitación vestida con un soberbio vestido rojo ceñido a su cuerpo y con tirantes en las tetas, pensamientos que se entremezclaban con las palabras de ella cuando se ponía de acuerdo en ir a acostarse con su jefe, y el solo pensar en verla a ella desnuda esperando a que el pesado con cara de chulo de poca monta se le subiera a su cuerpo con claras intenciones de meterle la verga, nuevamente su propia verga estaba que explotaba, así que ya sin pensársela mas, le puso cerrojo a la puerta de su habitación se saco el pijamas hasta quedarse desnudo y se mando otra brutal y compulsiva paja imaginando el desnudo cuerpo de su madre a la espera de que le metieran una verga.
El celoso muchacho se la chaqueteaba como un verdadero mal nacido pero por mas que se la jalaba aceleradamente no podía correrse, su madre era muy bella, el lo sabía ya que habían sido casi todos sus amigos quienes se lo habían hecho saber, pero por mas que la imaginaba completamente desnuda más le costaba la faena, eso de que se acostara con el ganador de su jefe lo ponían mal, pero entre medio de tantos pensamientos salidos fue cuando recordó que alguna vez su mami les había contado que el otro jefe que ella tenía, ese con cara de topo y mucho más viejo y asqueroso que el tal Carlos también la había pretendido, estos solos pensamientos lo llevaron a imaginarla a ella teniendo relaciones sexuales con el señor Juárez, lo que elevaron su morbo hasta las estrellas, la imaginaba a ella gozando y culiando con el viejo con cara de roedor montado sobre su curvilíneo y tentador cuerpo, fue en eso que sus acalorados ímpetus hacia la mujer que lo había concebido lo llevaron ahora a imaginar que el posaba sus rodillas en la cama para ser el mismo quien se la cogería tras el pase que le daba el señor Juárez quien lo invitaba que el también se montara y probara con su verga lo que aquella soberbia hembra tenía en la parte más intima de su persona, pero no alcanzo a mas ya que fue asaltado por intensas chorreadas de semen que por poco casi se estrellan en el techo, ni siquiera alcanzo a pensar en tocarla, su mente le otorgo los placeres de un intenso orgasmo con solo imaginar que tal vez el también se la podría coger.
Sin más se dio a limpiar todo lo que había quedado salpicado con sus mocos, para luego darse una ducha con agua helada, lo que había imaginado era más que descabellado y desnaturalizado hasta la insania, una cosa era que se masturbara imaginando el cuerpo desnudo de su madre, y otra muy distinta era pajearse pensando en que realmente se la cogería, pero no podía negar el tremendo gozo que le había causado a su sistema nervioso dichas ideas.
Los días fueron pasando y poco a poco la relación madre e hijo iba volviendo a la normalidad según lo veía Mónica, quien había puesto cuidado de no llegar tan a deshora como lo días que antecedieron a los sucesos recientemente acontecidos.
Sin embargo por el lado del Laureano las cosas no cambiaban en nada, el solo imaginar que en poco tiempo su progenitora se iba a acostar con don Carlos, ya sea por noviazgo o por los motivos que fuesen esto no dejaba a que él la encasillara como una vulgar puta.
Y lo más extraño de todo para el infeliz y perdido chamaco era que si bien antes le encantaba admirarla de lo muy buena y hermosa que estaba su mami, ahora se daba a andar espiándola por cada vez que ella salía de darse un ducha, ataviada con una corta toalla bajo sus desnudos hombros; o de cómo iba vestida a su trabajo; imaginaba también que ella a espaldas de su novio mientras este hablaba de negocios en su despacho, su madre haciéndolas de putita de oficina cada vez que podía se iba a encerrar a la oficina de don Octavio para mamarle la verga a cambio de una subida de sueldo, y que el vejete una vez de haber vaciado sus testículos en los rojos labios de Mónica, este le ponía unos arrugados billetes entre medio de sus tetas, lanzándola de su oficina para que no volviera hasta que el nuevamente requiriera de sus servicios sexuales, pensamientos que lo elevaban a un excitante estado de calentura que lo hacían masturbarse pensando en ella por lo menos día por medio, este tratamiento que el solo se había auto medicado le ayudaban a mitigar y abstraerse a la cruda realidad y en parte vengarse del par de novios.
Claro que todo esto eran solo fantasías que flotaban en la ya desequilibrada mente del salido chamaco, porque la realidad de todo este asunto era muy distinta a lo que el imaginaba. Mónica cuidaba muy bien su imagen de hembra bien portada tal como lo había hecho siempre, incluso fue Carlos quien la relevo  de su puesto de secretaria dándole otras obligaciones hasta el día en que se casaran.
Aun así en la dependencias administrativas era muy comentado por lo bajo el noviazgo de la atrayente administrativa con el hombre que había salvado la compañía de la quiebra.
Algunos decían que la llamativa y decente mujer solo lo estaba haciendo por el dinero de este, y que era normal de alguna forma, otros la tildaban de puta aprovechada, comentarios comunes y corrientes que se suceden en cualquier trabajo ante este tipo de situaciones.
Pero la verdad era una sola, Mónica quien nunca tuvo ojos para ningún hombre después de la muerte de su marido, había llegado a estimar e incluso de alguna forma hasta querer a ese hombre que había aparecido por su trabajo alardeando de todos sus bienes y de refregarle a todos los trabajadores que gracias a él ahora ya todos podían estar tranquilos, pero a pesar de todo eso, no podía negar lo muy atento que había sido con ella desde el primer día que este tomo las riendas del negocio, incluso pensó que este mismo hasta la despediría  de la compañía por no darse por aludida ante las indecentes propuestas que este le había hecho sobre todo al principio de su estadía en la empresa.
Luego vio que con el tiempo las propuestas habían cesado y que este seguía tan preocupado por ella y su familia, y después con el paso de los años y sabiéndose una mujer atractiva estimo que ya era tiempo de pensar un poco en ella y buscarse un compañero leal y desinteresado de las cosas que ella podría ofrecer con su cuerpo, esto la llevo a pensar que el pobre hombre se la había ganado, además que desde su aparición en la empresa don Octavio había dejado de acosarla, y ese viejo sí que era asqueroso. Por esos tiempos había sido tan desagradable la situación que ella viendo que la empresa en cualquier momento quebraba había estado a punto de renunciar con tal de no tenerle que ver nunca más su cara de roedor en estado de calentura en los momentos que ella entraba en su oficina.
Mónica solo había amado a su fallecido marido y eso no cambiaria nunca, con Carlos se sentía querida y protegida de alguna forma, independiente de esa extraña conducta que este tenía.
Lo que primaba para la hembra en aquellos momentos era que don Carlos a pesar de que en primera instancia este había puesto ante sus ojos todo el dinero que el manejaba, el hombre igual era la persona que más decente se había portado desde que había enviudado, ni sus familiares se habían preocupado de ella  y de sus hijos, aparte de cada cierto tiempo telefonearle para preguntar cómo estaban los niños.
Mientras lo anterior acontecía en el trabajo y en la mente de la suculenta madre de familia, en su hogar y en la conciencia de su hijo menor la historia era totalmente distinta. El chamaco por cada día que pasaba mas desquiciado y caliente se ponía. Este era preso de unos celos enfermizos, tenia sed y ganas de venganza, lo inevitable se aproximaba a pasos agigantados y el no encontraba la fórmula para impedirlo.
Las ganas de cogerse a su madre ya lo superaban, fantaseaba con violársela mientras él le gritaba todas las cosas que tenía preparada para decirle, luego desechaba la idea por lo descabellada que era, o se imaginaba seduciéndola con ella abriéndoles sus relucientes muslos de hembra hecha y derecha, diciéndole lo equivocada que había estado en pensar unir su vida con otro hombre que no fuera él; o eso otro que lo prendían hasta la locura que era imaginar a su madre siendo violada por el señor Juárez; o con ella acostada con el vejete si como fueran un feliz matrimonio, y así muchas cosas más, pero el joven estaba claro que todas sus ideas eran casi imposibles de llegar a concretarlas, así que muy a su pesar se daba a pajearse pensando en estas con lo cual llegaba a paliar en cierto modo las tremendas ganas que tenia de acostarse con la mujer que le había dado el ser.
Fue que en una mañana en que Laureano terminaba de estar posteando por Face con sus amigos, antes de apagar el PC y motivado por sus extravagantes ideas puso en buscador de Web lo siguiente:
“Como puedo seducir a un amor prohibido?”
Después de estar navegando por más de una hora entre todas esas mamadas afrodisiacas, consejos antropológicos y secretos naturales que ahí aparecían hubo solo una que le llamo la atención y que hiso que sus hormonas se le revolucionaran al grado de endurecerle la verga a tal grado que hasta le dolía, y mientras mas leía anuncios similares al que había encontrado en primera instancia, las ganas de correrse ahí mismo al frente del computador ya casi lo consumían.
Con sus manos totalmente temblorosas se dio a enviar un correo con su solicitud a la  dirección electrónica que aparecía en el anuncio. Luego de un par de horas en que el caliente chamaco estuvo paseándose como león enjaulado, en forma extasiada vio que se lo habían contestado, una vez de leer los precios, el modo de uso y las recomendaciones sobre la discreción del asunto, se dio a notar la dirección en donde le harían la venta del producto, el sabia que podría llegar fácilmente.
Después de ducharse y vestirse lo más rápido que pudo, tomo algo del dinero que ahorraba y fue en busca del milagroso fármaco que le estaban ofreciendo a un precio muy razonable en comparación a lo que se podía lograr con este.
–Escúchame bien pendejo…!, esto solo lo estoy haciendo porque estoy endeudado, pero de que funciona con las mujeres… funcionaaaa…!!!, -le decía el veterinario a Laureano mientras le pasaba las 6 tabletas que le estaba vendiendo.
–Y cuanto dura el efecto…!?, el corazón del caliente y retardado chamaco latía a mil por hora.
–Ya te dije… este medicamento se les da a las vacas y a las yeguas para forzarlas a que entren en celo, o sea para que se calienten y se apareen con ganas con cualquier macho de su misma especie que se le ponga por delante, jejejeje, me imagino que tú la aplicaras con una de tus yeguas… verdad…?, jejejeje…
–Ehhhhh… si… la verdad es que creo que por ahora la ocupare con una de mis yeguas… jijiji, -reía estúpidamente el chamaco ahora recordando también el pedazo de hembra que tenia por hermana, –Veré los resultados que me dé con la primera y luego lo pensare si usarla o no con la otra que tengo, Jejeje.
–Uffff… ya me lo imagino… escúchame bien, como ya te dije antes, este fármaco está hecho para animales hembras de gran tamaño, así que como me imagino que tú la aplicaras con hembras normales solo bastara con dos raspaditas y las tendrás saltando encima de tu verga por toda una noche, ni se te ocurra darle una dosis más alta de la que te dije, mira que la puedes matar de calentura, dos raspadas y con eso es suficiente… queda claro…!?
–Si señor totalmente claro…
–Con esas 6 pastillas te las podrás estar culeando por años, y hasta preñarlas todas las veces que tu quieras, jejejeje, -le decía el anciano mientras contaba el dinero que le había dado el muchacho.
Luego de despedirse a la par de las últimas recomendaciones sobre el uso y la discreción en el tema por parte del viejo veterinario, el eufórico muchacho simplemente se marcho.
Laureano regresó a su casa en total estado de excitación, ahora venia la parte de planear cuando y como usar con su madre el poderoso fármaco que se les daba a las vacas y las yeguas para hacer que se calentaran.
Cuando ya estaban a solo dos semanas del gran viaje de Mónica con su exclusivo novio, la hembra puso al tanto a sus dos hijos, que para ese mismo fin de semana ella se pondría los anillos de compromiso con Carlos por lo tanto harían una recepción con los pocos amigos que tenían y con los familiares de ambos lados.
El descriteriado hijo de la mujer que hasta ese día no se había atrevido a buscar la ocasión de administrarle los dos raspados de pastilla a su madre, pensó que con esta noticia ya le iba quedando menos tiempo antes de que ella se acostara con su jefe, por lo tanto debía tomar una decisión sobre el asunto lo antes posible.
La semana paso y el ojeroso muchacho estaba desesperado.
El día de la recepción Laureano se mostro tosco tanto con amigos y familiares, solo se daba a admirar a la suculenta mujer de pelos castaños que estaba ataviada en un exquisito vestido negro con encajes, muy ceñido a su cuerpo, por primera vez en su vida se daba a tasarla como un hombre mira a la mujer que desea para tenerla en su cama, si bien ya se había masturbado pensando en su cuerpo desnudo, ahora la situación era totalmente distinta, ahora no la pensaba desnuda, sino que la tenía ante sus ojos y sentía que esa mujer era a la que más había amado en su vida y ahora era que un perfecto desconocido pretendía robársela para siempre, a la vez que pensaba en las 6 pastillas que tenia guardadas en su armario.
De lejos la veía reír tomada de la mano de su engreído novio, la observaba a veces sentada conversando con compañeras del trabajo, subiendo un muslo sobre el otro, o luego intercambiándolos. Fue en eso vio también que desde un rincón de la sala don Octavio Juárez estaba en la misma situación que él.
Según veía Laureano el viejo Octavio se la estaba devorando con sus ojillos de roedor, este también se daba a tasarla y a comérsela entera, mientras que por cada sorbo que le daba a una copa se relamía los labios como si estuviera saboreando quizás que parte del curvilíneo cuerpo de su madre.
El chamaco de pronto sintió la imperiosa necesidad de ir y tomar a su madre de sus hombros desnudos para gritarle nuevamente que él no quería que ella se metiera con ese pesado, pero sabía que aparte de hacer el ridículo no lograría nada con ello.
A pesar de todo Laureano estaba más excitado que nunca debido a que desde hace algún tiempo por cada vez que era tomado por este tipo de sentimientos los insanos deseos de poseer a su madre lo asaltaban no dejándolo en paz hasta que no se masturbara,  además que ahora con la presencia de ese viejito que ya le caía muy bien, viéndolo de la forma en que miraba a su progenitora le daban ideas para las tremendas pajas que se mandaría en la noche imaginándolos a ambos teniendo relaciones, con el viejo tomándola como su mujer y cogiéndola hasta preñarla.
Con todos estos lujuriosos pensamientos el caliente chamaco prefirió darse a estudiar cual era la situación, y esta era que su madre por cada copa de champagne que le servían ella no dudaba en bebérsela, analizo también que todos los invitados en algún momento se deberían ir incluyendo al jefe de su mamá, por lo tanto ella se quedaría en casa vestida como una verdadera fulana y algo ebria.
En su mente comenzó a revolotear esa insana idea de las dos raspadas de pastilla, estos impulsos  le venían por cada vez que se ponía celoso al caer en cuenta que en poco tiempo la perdería, y mientras más admiraba cada centímetro del soberbio cuerpazo que se gastaba Mónica, su fantasía sexual mas prohibida como aberrante comenzaba a tomar forma como algo real y que se debía hacer lo antes posible.
Fue así como lo decidió, se la iba a coger para esa misma noche y cuando ya estuvieran solos, con sigilo y en forma nerviosamente temblorosa camino hacia su habitación y estando más alterado que nunca tomo una de las famosas tabletas veterinarias para guardársela en uno de sus bolsillos.
El único problema era su hermana, y pensando cual sería la mejor forma de sacarla de combate salió a la calle en busca de una farmacia, le metería en el vaso una pastilla que hiciera dormir hasta a una yegua pensaba, a la vez que reía al ya ser consciente del nuevo apelativo en que en forma normal y natural ya comenzaba a catalogar en su mente a su madre y a su hermana.
Cuando ya estuvo de vuelta en la casa y en el momento en que vio que los invitados ya comenzaban a retirarse decidió que ese era el mejor momento de hacer dormir a Jessica, el farmacéutico de turno le había indicado que con solo una pastilla sería suficiente para hacerla dormir por toda la noche, pero él prefirió ser precavido por lo que aumentó la dosis a tres pastillas, no fuese a ser que la metiche de su hermana se despertara al medio de la tremenda cogida que él pensaba darle a su madre cuando ella ya estuviera caliente y con ganas de aparearse según le había dicho el veterinario, su verga la había mantenido parada desde que la insana idea de la pastilla se le había metido en mente.
–Que tal hermanita te bebes un whisky con tu hermano chico, Jejeje…, el caliente chamaco ya veía con cara de cordero degollado a su hermana mayor, Jessica también era un verdadero bombón de mujer, una jovial amazona de características muy parecidas a la de su madre pero algo más finita debido a su edad.
–Ja… claro que si… si es la fiesta de compromiso de mamá… sabes? Estoy muy contenta por ella…!, le decía mientras su hermano junto con admirarla de pies a cabeza llenaba dos vasos de alcohol y en donde en uno de estos le había disuelto las pastillas para dormir.
–Si yo también lo estoy…, -le contestó Laureano ahora con los dos vasos aun en sus manos.
–Mmmm… pero se nota que tu no lo has estado pasando muy bien con todo esto… te pusiste algo celoso… no?
–Claro que si…!, acaso que no vez que me ha cambiado por Brad Pitt!?
–Jijijiji…!, No seas bobo, anda bebámonos un trago a la salud de ambos, aunque yo ya estoy bastante mareada.
–Tranquila hermana solo siéntate un rato y bebe…, si es que se te pasan las copas yo te llevo a tu habitación.
Cerca de las 23 horas, ya se retiraban los últimos invitados incluyendo a don Octavio. En el momento en que estos por fin se fueron, una muy enfiestada Mónica daba un último suspiro por todo lo que le estaba ocurriendo últimamente, y tras de dejar a Carlos en la misma puerta de su lujoso automóvil, ella simplemente dio media vuelta e ingreso a su casa cerrando la puerta por dentro.
Desde su ubicación muy cercana a la puerta vio que Laureano llevaba agarrada a Jessica desde la cintura, al parecer a la chica se la habían pasado las copas según veía, pero no la culpo por ello, ella también se sentía algo pasadita de tragos.
Mientras se servía una última copa de champagne y se sentaba en uno de los sillones, se dio a pensar en todos los últimos acontecimientos, hiso un rápido recorrido de todos los años que conocía a Carlos, si bien el hombre no era muy simpático que digamos con sus familiares y amigos en general, estaba segura que a su lado iba a estar bien, además que como ya se dijo el anti patico hombre siempre había estado atento a lo mas mínimo que ella hubo necesitado. Sin embargo sabía que solo estaba a días del viaje que tenía programado con él, por lo que estaba más que claro que se tendrían que acostar.
Pensando en esto cayó en cuenta que desde la muerte de su esposo que ella no mantenía relaciones sexuales  con nadie.
Apenas recordaba haberse tocado en un par de ocasiones, esta situación la ponían muy nerviosa, en eso sintió que debido a tan libidinosos pensamientos su vagina parecía despertar al fin de un largo y lánguido sueño, ya que sintió unas muy ricas sensaciones punzantes justo al medio de su femenina intimidad, y no era porque ahora el tal Carlos la excitara ni nada por el estilo, era simplemente que por la sencilla razón de saber que después de tantos años ella nuevamente compartiría una cama con un macho dispuesto a poseerla a lo animal, ya que recordaba claramente las primeras propuestas que le había hecho el egocéntrico hombre en forma indirecta, esos pensamientos la llevaron a pensar que tal vez ella también quería acostarse con él a pesar de su singular temperamento.
Fue en eso que el hijo de la mujer reaparecía en la sala donde su madre totalmente relajada y con una copa en su manita se daba a pensar en tan íntimas situaciones.
Laureano quien temblaba en nerviosismo por la desequilibrada forma en que estaba actuando, se dio a contemplar a la mujer que pretendía cogerse esta misma noche por celos, por desquite y a la mala.
La vio sentada en el sofá de la casa con su negro vestido ceñido a su cuerpo, estaba con sus blancos muslos uno subido sobre el otro moviéndolo levemente, situación que lo hicieron tragar saliva, ya que una parte de su mente le decía que se arrepintiera y que no hiciera algo que después seria irremediable, que esa atractiva hembra era su madre, la mujer que lo había traído al mundo, no obstante a ello la parte más perversa de su libido le indicaba que simplemente era una puta, que se había reído de él y que ahora estaba dispuesta dejarlo para largarse con un hombre caliente y extremadamente pesado, así que le debía dar los trozos de la tableta si o si.
–Cariño…! Aun estas levantado…, por un momento pensé que también te ibas a ir a la cama al igual como lo hiso tu hermana, iba bastante bebida por lo que vi.
Las palabras de su madre lo sacaban de su enajenado estado de abstracción.
–Ehhh… no aun no quiero irme a la cama…, y tú qué haces!?, pensé que tu novio se quedaría un rato mas…!
–Pues no… tú ya sabes… tendremos 4 días para estar juntos y hablar de nuestras cosas…
Esas simples e inofensivas palabras emitidas por su progenitora fueron como un brutal mazazo en la nuca para el celoso chamaco, la muy puta era ella misma quien le refregaba en la cara que solo estaba a días de ir a revolcarse con uno de sus jefes, por lo que la decisión desde ese momento ya estaba tomada.
–Ahhh…, ok entonces pensé  mal…, –le contesto haciéndose el que la conversación no le afectaba para nada.
–Ven cariño siéntate a mi lado… si quieres bébete una cerveza conmigo…
El muchacho cambio la opción que le ofrecía su madre por un whisky, una vez que se sirvió el vaso, se acerco al sillón y se sentó a su lado, el solo hecho de estar a centímetros de aquellas preciosas piernas enfundadas en medias de color natural pero brillantes, le elevaban el libido a niveles estratosféricos, por lo que tuvo que contenerse de no tomarla a la fuerza en el mismo living de su casa.
–Laureano… tu ya tienes más de 18 años y eres todo un hombre, debes entender que yo necesito rehacer mi vida, y Carlos me ha ofrec…
–Lo entiendo y no te preocupes, -le corto el chamaco de una, ya que no quería seguir escuchando todo eso que le decía Mónica.
–De verdad!?, de verdad lo entiendes…!!??
–Si…!, de verdad que lo entiendo, -le contesto el hijo dándole un trago a su vaso y mirando hacia cualquier parte.
–Gracias cariño… de verdad gracias, -le contesto hembra abrazando a su chamaco, la pobrecita en esos momentos ni se imaginaba que su propio hijo estaba midiendo la situación para ver cuál sería el mejor momento para culearla sin miramientos filiales ni mamadas parecidas, claro que después de darle parte del famoso fármaco solo utilizables para vacas y yeguas. –Quiero que sepas que tu padre siempre será el primer hombre para mí…
–Lo sé… lo sé…!, que tal si aprovechamos este momento para celebrar los dos juntos, ya en un par de días tu estarás mas ocupada con tu novio y ya no tendrás tiempo para nosotros…, -le dijo el aprovechado muchachón para lograr hacer que su madre siguiera bebiendo y así le sería mucho más fácil meterle la pastilla.
–Quieres celebrar conmigo!?, me parece una gran idea mi cielo… claro que celebrare contigo…!
–Un Jack entonces…!?
–Lo que tú quieras hijo… hoy seré solo para ti… así que aprovéchame, jijiji
“Claro que serás solo para mi zorra conche tu madre… te aprovechare tan bien que hasta te daré por el culo por maraca”, eran los pensamientos que imperaban en la mente del insano muchacho mientras llenaba dos vasos, uno con alcohol, y el otro con jugo del mismo color que el trago, obviamente este último era para él.
A sabiendas que su madre estaba a sus espaldas el desnaturalizado hijo saco la tableta de uno de sus bolsillos para echarle una raspada al vaso de su mama, luego una segunda, y hasta una tercera raspadita,  -por si acaso no mas, -se dijo para el mismo y al grado de estar casi ya orinándose producto de los nervios debido a lo que estaba a punto de realizar.
Mónica quien a pesar de que en algún momento pensó en irse a la cama, ahora estimaba que este era un excelente momento para hacer las paces con su retoño regalón, por lo que nunca se imagino que el perverso de su hijo solamente quería calentarla a la fuerza y embriagarla aun más de lo que ya estaba con la única intención de cogérsela bien cogida.
Luego de unos pocos minutos de conversación sin sentido, que a Laureano se le estaban haciendo eternos ya que no veía ningún tipo de cambio de conducta en la segura personalidad de su madre. Ella se había bebido el vaso con el calentón fármaco de tres largos sorbos, mientras él con la verga totalmente parada veía como su manzanita se movía al estar tragándose el líquido con los tres raspados de pastilla.
Mientras el salido chamaco ahora se encontraba nuevamente llenándole el vaso a Mónica cayó en cuenta de la suave música de fondo que ahora al estar todo en el más completo silencio la escuchaban a un volumen muy agradable, así que para darle más emoción al asunto dejo ambos vasos en la mesa, para luego darse vuelta al lugar en donde se encontraba sentada una muy sonriente Mónica para estirarle su mano y decirle.
–Me concedería esta pieza…
Su madre quien se la estaba pasando realmente bien con su hijo ya que al parecer este daba por superado lo traumático que fue cuando ella le dio conocimiento de su noviazgo con don Carlos, simplemente acepto.
Mónica se puso de pie para luego de estirar su vestido darle la mano a Laureano hasta juntar su cuerpo con el de él, para al instante empezar a moverse muy suavecito, al mismo ritmo del lento baile que en esos momentos salía melodiosamente por los parlantes del equipo musical.
–Te vez muy linda así como estas…, le decía el caliente muchachón a la misma vez que paseaba sus temblorosas manos en la estrecha cintura de su madre, sintiendo la suavidad de sus carnes por sobre su vestido negro, y como un poco mas debajo de donde tenía puestas sus manos comenzaba una marcada curva que se ensanchaba, era esta parte el nacimiento de las nalgas de la mujer, y cuando el pendejo ya se decidía a de una buena vez bajarlas y agarrarle el culo en toda potestad este se arrepentía y volvía a subirlas a su espalda.
–Te gusta como bailamos…?, -le consultaba Mónica que no prestaba atención de la forma en que su hijo a veces bajaba sus manos peligrosamente.
–Claro que me gusta, así como estas vestida y como bailas puedes enamorar a cualquiera, -le contesto tragando saliva y ya comenzando a sudar, tenía su verga tan erecta que ya hasta le dolía un poco, además de hacer los tremendos esfuerzos para no apegarse tanto al cuerpo de Mónica para que no se fuera a dar cuenta que la tenia parada a causa de ella.
–No me digas esas cosas… yo no soy así, y tú lo sabes bien.
La pareja siguió bailando lentamente y algo apegados entre uno y el otro, aun no ocurrían novedades.
Luego de que se termino ese baile madre e hijo separaron sus cuerpo de la forma más normal, y fue la hembra quien le daba conocimiento a su hijo que por ahora la juerga llegaba a su término.
–Creo que ya es suficiente cariño, he bebido mucha champagne y tu sabes que yo no estoy acostumbrada a beber, así que me iré a la cama, ya es algo tarde…
–Ok… no hay problema, ya también estoy muy cansado.
El decepcionado muchacho pensó en que el vejete ese que se las daba de veterinario lo había estafado, quizás que mamada le había vendido y el estúpidamente le había creído todo eso de andar calentando vacas y yeguas para que se aparearan solo por instinto. Así que ya algo decepcionado pero aun con pequeñas esperanzas de que un milagro sucediera, lanzo su última opción que le quedaba,
–Mami… quiero pedirte un favor…
–Claro mi rey… solo dime qué quieres…!
–Esta noche podría dormir contigo… así como en los viejos tiempos…?
La hembra le sonrió dulcemente ya que veía la cara de regalón en que su retoño se lo pedía…
–Claro que puedes acostarte conmigo… como en los viejos tiempos amor…, además que mañana no trabajo así que podremos levantarnos a la hora que se nos venga en gana, o podemos quedarnos en cama por todo el día viendo películas, que te parece…?
Dicho y hecho Laureano casi se fue corriendo a su habitación en busca de un pijamas, algo era algo, se decía mientras se desvestía y se lo ponía, ya que si lograba verla con sus cortas camisas de dormir tendría para un mes de pajas por lo menos, pensaba ya dando por hecho que su anterior proyecto había sido un rotundo fracaso.
Cuando Laureano ya estaba metido en la cama de Mónica agarrándose la verga para sentir rico, ya que esta se negaba a bajarse, y estando cubierto hasta más arriba de la mitad de su cuerpo vio que su madre salía del baño, con un interesante vestuario de dormir. Este era blanco brillante, muy parecido a un minivestido, o al que usan las novias en su primera noche de recién casadas, este le llegaba hasta un poquito más arriba de la mitad de sus potentes muslos de ensueño, y se le ajustaba exquisitamente a su cuerpo. El mismo chamaco comprobaba como este al ser de una tela muy parecida a la seda se pegaba deliciosamente a la piel de su madre, formándole un coqueto triangulo en el sector de su vagina, además de marcarle la pequeña ropa interior que se notaba que llevaba puesta, con unos delgados tirantes en sus hombros que le sujetaban unas tetas grandes y que se notaban bien firmes.
La verdad que aquellas femeninas imágenes de mujer alistándose para pasar a la cama con aquel casi normal atuendo para dormir, y ahora con sus castaño-oscuros cabellos enarbolados y sueltos, eran de por si mas que cautivantes.
Una vez que Laureano la vio apagar la luz de la lámpara ubicada en el velador la sintió posar su tibio cuerpo de mujer a un lado del de él, por lo que no se aguanto las ganas de voltear su cuerpo para quedar frente a ella, así que en la forma más natural posible poso su cabeza muy cerca de sus atrayentes chichotas, que se notaban esponjosas y de un tamaño muy tentador, abrazándola del mismo modo en que un nene abraza a su mami, a lo que ella respondió el gesto de la forma más natural y maternal que le nació en ese momento, abrazándolo también y comenzando a hacerle cariño en el pelo.
Lo malo de esta maternal y normal escena entre madre e hijo fue que desde hacían minutos que la hembra progenitora había comenzado a sentirse un poco mareada, situación que la atribuyo a la mezcla de champagne con el único vaso de whisky que había bebido, y en ese momento le daba la razón a su madre cuando en antaño le había explicado que una “chica bien” nunca debía pasarse de copas ya que el alcohol la podría desinhibir y quizás que tipos de cosas le haría hacer.
Pero la preocupación empezó a crecer justo en el momento en que ya llevaba algunos minutos regaloneando al caliente pailón de su hijo, este en aquellos alucinantes momentos no se aguantaba ya las ganas de posar una de sus manos en uno de los muslos de ella.
Por su parte la ya casi infartada hembra escuchaba claramente como en sus oídos retumbaban los acelerados latidos de su corazón.
Y como era que no, si la “Y…bina” ya estaba haciendo el mejor de los efectos en su sistema hormonal, mental y neurálgico, las ganas y deseos por aparearse con cualquier macho de su especie se acercaban a pasos agigantados, claro que ella aun no lo sabía, pero faltaba muy poco para ello.
Laureano se sorprendió cuando su madre de un solo jalón abrió toda la ropa de cama dejándolos a ambos destapados, por lo que en forma desconcertada se dio a preguntar,
–Ehhh… que es lo que pasa mamá…!, porque nos destapas…
–No lo sé cariño…!, es solo que me siento ahogada…!!, necesito algo de aire… por favor ve a abrir la ventana,
–Claro…!, -dijo el expectante muchacho creyendo acertadamente que esa reacción se podría deber al efecto de los raspaditos de pastilla.
Una vez que ya estuvo devuelta en la cama se volvió a acomodar tal cual como lo había estado hace algunos momentos, la hembra por su parte ya sentía como su sistema cardiaco poco a poco bajaba de ritmo, pero si estancándose en forma aceleradamente más de lo normal, lo que la llevo a calmarse un poco, sin embargo sentía que su cara le ardía, la sensación era la misma de cuando ella se ruborizaba por algo pero multiplicado por 10.
Una nerviosa adrenalina la recorrían entera, desde la punta de sus pies hasta el nacimiento de sus cabellos, los cuales sentía que se le erizaban sin haber motivo alguno para ello, luego sintió una extraña sensación en sus chichotas, era algo así como si las sintiera crecer y endurecer al mismo tiempo, causándole algo de dolor en estas.
Pero lo más extraño de todas aquellas reacciones que sentía en su cuerpo eran que de un momento a otro le vinieron unas tremendas sensaciones de cómo querer orinarse ahí mismo en el lecho, pero sabía que eso era casi imposible ya que antes de pasar a la cama y cuando estuvo en el baño había vaciado su vejiga, por lo tanto sabía que estaba vacía.
Los minutos pasaban y Mónica no se daba una explicación lógica a su ansioso estado de ánimo, sentía como su frecuencia cardiaca a veces aumentaba, al igual que su presión arterial, y estando en estas acaloradas disyuntivas fue asaltada por una tremendas ganas de masturbarse que no tenían explicación alguna, de un momento a otro ya quería y necesitaba abrirse de piernas para tocarse la concha, su cuerpo se lo demandaba imperiosamente, pero no podía hacer eso, si su propio hijo estaba abrazado a su cuerpo, se decía, a la vez que buscaba una explicación razonable a la extraña forma en que estaba reaccionando su cuerpo.
Laureano, quien estaba atento a todas las reacciones que estaba evidenciando Mónica en su cuerpo, supo que la pastilla estaba haciendo su trabajo ya que fue testigo presencial del momento en que su progenitora quien respiraba agitadamente, fue levantando uno de sus blancos y soberbios muslos, para una vez de ser ella misma quien se lo acariciaba lo dejaba caer hacia un lado quedándose semi abierta, y ahora paseando una de sus manitas en su bajo vientre, por lo que encontró que sería una excelente estrategia por ahora hacerse el dormido, para medir bien cuál sería el mejor momento para comenzar a cogérsela.
Dos minutos antes de lo anterior, Mónica que por su parte ya estaba más que desesperada, una vez de haber abierto uno de sus muslos en la forma más disimulada que pudo, sentía una tremenda necesidad de abrirse ahora con sus dos piernas y recogerlas para quedarse en la misma posición de cómo si estuviese pariendo, con la diferencia de que ahora necesitaba que le metieran algo para adentro. Aunque las ganas por refregarse cualquier cosa en la zorra eran tremendas, sabía que no podía hacerlo ya que su hijo de 18 años reposaba a un lado de su cuerpo y muy apegado a ella.
Con las fosas nasales semi tapadas recordó que este le había dicho estar cansado, por lo que ya debía estar durmiendo profundamente, así que sin pensarlo mucho y al verlo con sus ojos cerrados se dio a ir abriendo su otro muslo, para una vez hecho esto recogerlos de par en par, lo que hiso que su corto atuendo de dormir se le subiera hasta la altura de su vientre.
En tanto el desquiciado chamaco que se hacia el dormido estaba que vomitaba de autentica calentura, con sus ojos entre cerrados veía los bien formados muslos de su madre completamente abiertos y bien recogidos, y creyó morir de excitación cuando vio que Mónica con la manita que tenia al otro lado de su cuerpo comenzaba a bajarla decididamente hasta su coño para comenzar a masturbarse por encima de la tela de su tanga que era de un material muy parecido al de su coqueta ropa de dormir.
Laureano era testigo de cómo su madre se comenzaba a correr una paja como si estuviese desesperada, la vio como cerraba fuertemente sus ojos, para luego abrirlos y quedarse mirando agitadamente el techo como si estuviese ante una visión apocalíptica, mientras su manita no paraba de hacer rápidos y desquiciantes círculos en la ya mojada tela de su prenda intima, así que ya atreviéndose a dar un paso más para ver qué era lo que pasaba, siempre haciéndose el que dormía acerco su tiesa verga a la mano libre de Mónica, a la misma vez que el mismo se la tomaba y la puso en su verga para que ella se la sintiera impúdicamente.
La hembra en el mismo  momento que sintió como su hijo le ponía su verga en la mano, sin parar de pajearse la zorra se lo quedo mirando aterrada al sentir la dureza caliente que le había puesto su chamaco para que ella se la palpara, pero al verlo supuestamente durmiendo bajo su vista para percatándose que su hijo estaba con el pijamas bajado hasta las rodillas y que era ella sola quien aún se mantenía asida a su verga apretándosela y sin tener ganas de querer soltársela.
Mónica no sabía qué era lo que le estaba pasando, estaba muy caliente y sentía unas tremendas ganas de ponerse a culear con quien fuera, y el único disponible en aquellos diabólicos momentos era su hijo regalón, así que ya no aguantándose más las ganas de aparearse a como dé lugar, sin soltarle la verga a su retoño y no pensando en consecuencias futuras, levanto sus caderas y con su otra mano bajo su pequeña pantaletas hasta terminar retirándoselas con sus pies.
Luego de ponerse de rodillas en la cama y a un lado del cuerpo de Laureano, siguió su breve camisola de dormir lo que fue aun más dificultoso que sus calzones, ya que por ningún motivo pensaba en soltarle la verga a su hijo.
Una vez que con mucho trabajo la logro pasar por su cabeza su femenina ropa de dormir libero la verga de su opresivo apretón para agárrasela con su otra manita, y con la otra retirarse por fin su intima ropa, para después como toda una profesional meter su mano por detrás de su espaldas y destrabar el sujetador, por lo cual sus tetas fueron liberadas casi en el acto, quedando por fin totalmente desnuda y como ella quería.
La hembra con su mente literalmente nublada por unos intensos deseos de lujuria, sin pensar en los nefastos efectos que le causarían lo que ahora estaba decidida a realizar, acomodo el cuerpo de su hijo de espaldas sobre la cama, y tras comprobar que esa tiesa masa de nervios por cada momento que pasaba dejaba salir grandes cantidades de flujos seminales, se dispuso a lo que su cuerpo y vagina le estaban pidiendo a gritos, se lo iba a violar ella a él.
Mónica toda desnuda y arrodillada en la cama acerco con mucha cautela su nariz a la punta del glande, quería olerlo, el fuerte aroma de aquellos varoniles líquidos la atraían y la enloquecían en aquellos febriles momentos, y en un acto de natural y autentico instinto animal saco su lengua para por primera vez en su vida recorrer con esta 21 centímetros de verga, y que para rematarla esta era la de su propio hijo, ni a su difunto marido se la había chupado antes de su fallecimiento.
El asunto fue que se la recorrió desde los testículos hasta la punta del glande, sus rojos labios de descendiente de italiana como lo era ella sorbieron y rodearon tibiamente toda la extensión del morado e hinchado glande, a la misma vez que con sus lengua retiraba todo aquel exquisito aceite medio saldo que lo bañaba, pensó ahora en chupársela, pero el miedo a que el joven se despertara y no alcanzara a probarle la verga con el coño, la hicieron querer ensartarse lo antes posible.
Mónica aun con el sabor a verga salada en su boca, paso una de sus bien delineadas piernotas por sobre el vientre de su muchacho, y a sabiendas de lo que ella necesitaba fue acomodando su cuerpo para la penetración, ya no había nada más que esperar se decía para ella misma, y justo en el momento en que estaba por rozar el glande de la verga de su hijo con sus sedosos pelitos crespos y castaños que adornaban su ardiente vagina, fue encandilada por la luz de la lámpara que estaba en la mesita de noche.
Laureano se había despertado y la había encendido cayó en cuenta la caliente hembra en forma escandalizada, pero la calentura se negaba a abandonarla.
–Mamá… que mierda me vas a hacer…!?, -le grito el astuto chamaco haciéndose el desentendido…
–Cariñoooo… no sé qué es lo que me pasa… pero tengo tantas ganas…, le dijo aun con la verga apuntando a su hoyo vaginal.
–Ganas de que…!?, si se puede saber…!, le exclamo el muchacho empujándola y poniéndose de pie a un lado en la cama.
El muy caliente pendejo la veía desnuda y en toda su majestuosidad, en donde ella sin ninguna gota de pudor se exhibía ante él mostrándole en toda crudeza los encantos femeninos que poseía y que con tanto celo había guardado en sus años de viudez.
–Tengo ganas de hacerlo cariño… yo se que está mal pero necesito que me lo hagan… vamos quieres hacérmelo amor…!? Solo será un ratito…!? Pero por Dios que estoy diciendo…!?, se auto recrimino en forma más que escandalizada.
–Eso es lo que yo no sé…! no sé lo que dices… y que era lo que ibas a hacer cuando me desperté…!?, tu estas enferma, iré a despertar a Jessica para que te llevemos al médico…!
–Nooooo…! no lo hagas…!!, solo ven y acuéstate aquí conmigo… tengo tantas ganas de hacerlo… por favor entiéndelo… ven y si alguna vez me quisiste de verdad como decías tanto ven y métemela por Dios…!!!!
–Pero mamaaa…!! Que cosas me  dices… o sea tu quieres que yo te culie…?, -el muchacho sabia en el estado en que se encontraba su madre por lo tanto tenía claro que ella no estaba para andarlo recriminando en la forma de hablar, y fue la propia respuesta de la excitada mujer la que le daba la razón al chamaco en sus planteamientos.
–Siiiiiiii… quiero que me hagan el amor…!!!
–Pus yo no hare eso contigo… si soy tu propio hijo…!, además que tú tienes novio… así que no pienso hacértelo, y mejor me voy para mi habitación…
–Nooo…!!!, por favor no me dejes así… no te vayas amor…!!!, Mira ven con mami…!!!!
Laureano en el mismo momento de su actuación en que hacía como si de verdad se retiraba girando el pomo de la puerta, fue detenido por Mónica que desnuda como estaba la empujo para atrás y se interpuso entre él y la puerta, para seguir suplicándole.
–Por favor Laureanito… yo sé que esto está mal… pero por cada momento que pasa siento más deseos de que me lo hagan… así que te lo ruego… acostémonos y hagámoslo, -le pedía la enardecida hembra cargando su curvilíneo cuerpo contra la puerta y masturbándose desvergonzadamente ante la calenturienta y teatral mirada de su hijo.
–Mmmm… veo que estas desesperada…!!, jejejeje.
–Si amor estoy más que desesperada… de verdad que necesito que alguien me la meta…!, esto es incorrecto pero me bajaron tantas ganas por Dios!!!!
–Está bien yo te la meteré, pero con tres condiciones, jejejeje
–Solo dilas cariño…!!!, yo te cumplireeee…!!!, le decía la hembra con cara de compungida calentura.
–La primera… tu ya no te casas con tu jefe…!!!
–Lo juro… no me casareee…!!! Solo acostémonos por Dios…!!!! Que ya no me aguantoooo…!!!
–Segundo… iré a buscar mi cámara para grabar mientras culeamos…, no vaya a ser cosa que después que lo hagamos andes diciendo que yo te obligue, jejejeje…
–De acuerdo…! de acuerdo…! graba todo lo que tú quieras…!!!
–Y por ultimo quiero que en todo momento estés pidiendo que te meta la verga por cualquiera de tus hoyos, jejejejeje.
–Ok… nene pero apúrate en ir a buscar la cámara, creo que me muero de calentura… necesito moverme con algo adentro mío, como no lo entiendes…!!??
–Jejejejjej… espérame en la cama y mastúrbate para ver si así te calmas un poquito, jejejeje. –Voy y vuelvo…
Mónica se lanzo como una poseída en la cama para comenzar a masturbarse como una verdadera endemoniada, mientras su aprovechador vástago iba por su cámara digital para grabar todo lo que iba a ocurrir en el dormitorio.
Cuando el desnaturalizado hijo volvió a la habitación con la cámara, su madre estaba montada sobre un cerro de almohadas que ella misma había hecho, en el cual se refregaba la zorra con desesperación.
Mientras el ansioso chamaco la observaba de reojo y ubicaba los trípodes buscando el mejor ángulo que abarcara toda la cama, ella no paraba de moverse como culebra sobre las almohadas, en otras palabras estaba culeándose ella sola pero sin nada que meterse, el chamaco se dio a contemplar por algunos segundos el tremendo y voluptuoso cuerpo que él estaba a punto de tomar.
Laureano una vez que le dio play a la grabación, se saco la ropa de la forma más natural posible, ya que su madre no estaba para llamarle la atención en nada, y al contrario, ella iba a ser quien le iba a cumplir sus más bajos deseos instintivos.
–Bien mamá… deja de culearte esas almohadas y date la vuelta que desde este momento vas a ser mi putita personal, jejejeje
–Lo que tu digas mi amor… que deseas hacerme…!!??
–Ábrete de patas… que te voy a chupar la zorra hasta hartarme, jejejeje…
–Ohhhhhh… si bebe chúpamela todo lo que tú quieras amor…, le iba diciendo Mónica a su hijo mientras se acomodaba de espaldas en la cama y procedía a abrirse de patas todo lo que pudiera.
Laureano ya estando tendido a los pies de la cama con su madre abierta de piernas y ofreciéndole su mas preciado tesoro intimo que desde la muerte de su padre no lo había compartido con nadie, ahora estaba dispuesta a prestárselo a él, dejándose grabar  y todo.
El caliente y salido chamaco le echo una última mirada a la cámara para después simplemente abrir su babeante boca, sacar la lengua lo más afuera que pudo y la fue acercando a los castaños pelitos crespos que su madre tenía en su femenino triangulo intimo.
Mónica sintió la tibia boca de su hijo lamerle toda su hendidura que había estado por años con la faena detenida, y al sentir las primeras penetraciones linguales sintió tan rico que no le quedo más remedio que aferrarse con ambas manitas a las sabanas de la cama empuñándolas con fuerzas, a la misma vez que después de enarcar y casi quebrar su espina dorsal ante las gratificantes sensaciones que la recorrieron cuando su hijo le comió la panocha ahora comenzaba a meneársela para ser ella quien se iba a culear la deliciosa lengua que se le movía en su interior deliciosamente.
–Ayyyyy siiii Laureanito chúpamela así…! Así…!!!, así…!!!!, así…!!!!! Mmmmmm…!!! d… de… de… liciosoooo…!!!!
–Tenia muchas ganas de chuparte el coño mamá…!!, tienes un sabor muy ricooo…!! Srppssss…!!!, -mientras el chamaco le decía esas desvergonzadas palabrotas a la mujer que lo había traído a este mundo, sentía que su verga estaba tan dura como un garrote de esos que usaban los cavernícolas, mientras a ella el único efecto que le causaban las palabras de su hijo era el de casi enloquecerla de excitación.
–Hijoooo…!, por favor ya no me hagas sufrirrrr…! metemelaaaaa…!!
–Dime que deseas la vergaaaa…!, jejejeje, le pedía el chamaco para luego seguir comiéndole la zorra, y sintiendo como ella le movía su pelvis en sus labios.
–Siiii…! deseo la vergaaaa…!!, por favor que alguien me meta una Snifsssss…!!, la hembra ya comenzaba a llorar de calentura y desesperación porque la culearan lo antes posible.
–No está mal pedazo de puta…!, me gusta que hasta llores por que te metan una buena tranca por el coño, pero quiero escucharte decir que deseas culiar conmigo, jejejeje.
–Si Laureano… Snifffss… estoy desesperada por una verga, no sé qué es lo que me pasa, pero quiero coger contigo…!!! Snifffs quiero que me culies tal como lo hacías con tus novias…!
El ya más que caliente y degenerado chamaco trepo por el curvilíneo cuerpo de Mónica, mientras ella totalmente emocionada por fin presentía que ahora si le iban a meter una buena verga,
–Bien mamá…!!; ahora te la voy a meter tanto como me la habías pedido…, lo deseas?
–Si mi amor lo deseo tantoooo…!, métemela de una buena vez y dediquémonos a culear por toda la nocheeee…!!
–Sera un honor mamá…!!, desde hay serás mi putita…!, mi perra caliente…!!, solo vivirás para que nos apareemos…!!, me darás un hijo, porque quiero tener un hermanito…!!, jejejeje, o sea un hermano que también sea mi hijo, jajajaja reía el desquiciado y perverso muchacho, mientras Mónica a quien le quedaban muchas horas por mantenerse en peor estado lujurioso que su hijo le aceptaba todas las estupideces que este le hablaba.
–Si amor yo te daré un hijo que a la misma vez será tu hermanito… te daré todos los chamaquitos que tú quieras… solo métemela yaaaaa…!!!
Laureano montado sobre el cuerpo ofrecido de su madre, metió su mano por entre medio de ambos cuerpos, se agarro la verga que estaba tan dura y caliente como un fierro incandescente y la dirigió a la apretada vagina de su progenitora. (Ya se ha dicho que a la hembra no se la pisaban desde los 23 años).
–Ahí te voy Mónica… vas a recibir la verga…!!!, -el chamaco se concentro y cerro sus ojos, sintió también como los tibios pliegues vaginales de su madre le daban la bienvenida a su joven herramienta, para luego simplemente empujar hacia adentro.
Poco a poco la hembra se fue comiendo la verga de 21 centímetros de su hijo, primero y con algo de dificultad entró el glande, luego y con esfuerzo también por parte de ambos lograron que se deslizara hacia el interior una buena parte del tronco, para finalmente mientras la hembra se esforzaba por abrirse de muslos lo que más le permitieran sus ligamentos, el chamaco con un brutal movimiento de estacamiento terminó por perforarla hasta la misma base de su tranca para terminar quedándose pegados y ondulando despaciosamente sintiendo ambos como se frotaban y enredaban entre ellos los pelos púbicos de cada uno.
Laureano al sentirse al fin literalmente clavado en el soberbio cuerpazo de Mónica se quedo estáticamente enterrado en su vagina, sus ojos vidriosos y con su boca abierta y babeándose sin darse cuenta de ello, sentía como su tranca era abrazada exquisitamente por la zorra de su propia madre que de vez en cuando pero en forma continua para el momento le mandaba una serie de deliciosos apretones vaginales regalándoles a ambos sensaciones gratificantemente indescriptibles.
Por su parte Mónica disfrutó al máximo el incestuoso  y prohibido acople del cual ella era principal protagonista junto a su hijo, además de estar conscientemente sintiendo la gratificante fricción de carnes en el momento en que se la fueron metiendo, hasta que ya sintiéndose profundamente ensartada por la verga de Laureano, y luego de que instintivamente le empezara a contraer el coño como si de verdad quisiera agarrarle la verga de la forma más placentera posible, ya no se pudo aguantar más y le soltó un abundante chorro de líquidos vaginales con los cuales le baño la verga entera.
–Ohhhh…!! Diosssssssss…!!! Me acabo de correrrrrrrrrr…!!! Mmmmmm… q… que… r… ri… ri… cooooo!!!
Una vez de haber gritado esto último la perdida hembra en forma desesperada lo agarro de la cabeza buscando con su boca la de él, hasta que de un momento a otro ya estaban cogiendo y besándose apasionadamente con sus lenguas entrelazadas, desenredándolas y volviéndolas a enredar con lujuriosa impaciencia.
Laureano la penetraba lento pero firme, se movía de atrás y adelante sin parar en ningún momento, y Mónica simplemente se dejaba culear por él, estaba sintiendo exquisito.
Mientras el intenso besuqueo continuaba sin ánimos de parar por parte de ambos, el hijo de la mujer paso sus dos manos por debajo de sus duras y suaves nalgas para que por cada arremetida que le pegaba empujarla hacia arriba y hacia su verga con firmeza.
Entretanto el sonido de la cama que ya crujía se unía al gemido de disfrute que escapaba por entremedio de sus labios unidos, sumados a los chapoteos de la verga por cada vez que se hundía en el caliente coño de la hembra.
Laureano había comenzado a acelerar su mete y saca, haciendo que el vaivén de los sudorosos cuerpos cada vez fuera más morboso, eran madre e hijo culiando de la mejor forma en que lo harían una pareja de recién casados.
Femeninos y sensuales gemidos de autentico placer eran los que salían audiblemente de los labios de la atractiva Mónica, y que se entre mezclaban con resoplidos y jadeos que hacia su hijo quien la ensartaba montado sobre su cuerpo.
A Laureano le faltaban manos para recorrerla, la manoseaba a su total antojo, ahora mientras la taladraba con fuerzas desmedidas también se daba a sobajearle las tetas.
Mientras su madre por cada estocada que él le ponía sus gemidos eran más fuertes aun, hasta que a los pocos minutos ya no eran gemidos sino que eran gritos de éxtasis y calentura de la mas carnal y mundana de la que ustedes se puedan imaginar, al sentirse tan sobada y manoseada por su propio chamaco.
–Así mi amorrrrrr…!!! Así mi vidaaaaa…!!!! Métemela mas fuerteeeee…!!!! Mas fuerteeeee…!!!! Ohhhhh… Mmmmmm…!!!, le gritaba Mónica con sus hermosas piernas bien abiertas y clavándole sus uñas en ambas nalgas del chamaco, empujándolo hacia ella por cada impulso que este mismo le daba con la única finalidad de ayudarlo  a que se la metiera lo más profundo que pudiera.
–Te gusta mamaaaaa…!!!???, -la cara del Laureano mientras le hacia esas infames preguntas era la de un autentico pervertido.
–Si hijoooo…!! Soy tuyaaaa…!!! Soy toda tuyaaaaaa…!!!! Ohhhh… Diosssssssss…!!!!
Mónica quien estaba extrañamente consciente de que todas estas cosas que ella le decía eran totalmente desnaturalizadas e innombrables, y a sabiendas también que estaba siendo grabada, todo esto ni le importaba, es mas el único efecto que lo anterior le producía a ella era el de elevarle el libido a niveles de calentura hasta el momento desconocidos para ella, pero si muy ricos, ella quería estar en esa posición por toda la noche si es que se podía, pero como los efectos de la pastilla eran mas poderosos que su propia voluntad, fue ella quien comenzó a cambiar de posición ya que las ganas de moverse coitalmente eran desesperantes.
Una vez en que la hembra ya estaba ubicada a horcajadas sobre la cintura de Laureano fue una verdadera erupción de lujuria lo que estallo entre madre e hijo al interior de aquella morbosa habitación, ya que esta, siendo cerca de las 1:30 am aun se mantenía con la luz encendida según se podía apreciar desde la calle, claro que ningún automovilista o transeúnte que pasara por al frente de la casa a esas horas se imaginaria lo que ahí estaba ocurriendo.
Mónica con sus ojos cerrados se daba a sentir la verga de su hijo enterrado hasta su misma matriz, solamente se daba a menear la pelvis intentando adivinar cuál sería el diámetro de la circunferencia que en esos momentos la abrían, sus jugos chorreaban por ambos bordes internos de sus muslos, hasta que Laureano a sabiendas que su madre en aquellos momentos no era nada más que una verdadera putita caliente se dio a solicitarle.
–Mónica antes de que me cabalgues como lo estas deseando quiero que te salgas de la cama y te masturbes de pie para yo verte, je…! Que o si no… me correré y hasta ahí no mas llegaremos, tú no quieres eso aun verdad?
–Ohhh… si nene lo que tu digas… pero luego… me la volverás a meter…!?, -el chamaco veía que aquella furcia con cuerpo de Diosa y cabellos castaños tirando para caoba, y que no se cansaba de pedir verga era su propia madre, esto mas lo calentaban y sabía que estaba en condiciones de ponerle por lo menos sus tres cachas en la noche, pero él quería verla haciendo otro tipo de cosas, ya que aun no sabia y no quería saber cuál sería la reacción de Mónica cuando se le pasara el efecto del fármaco que hasta este momento estaba resultando a las mil maravillas.
–Claro que culiaremos hasta bien tarde, si es que no  nos amanecemos, ojala te dejara preñada a la primera, jejejeje…
–Le pondré todo el empeño posible para que eso ocurra hoy mismo mi rey, -le respondía la perdida madre a su diabólico hijo, mientras ella misma se desclavaba de la verga para ubicarse de pie y aun lado de la cama.
–Bien… por ahora solo mastúrbate bien rico al frente de la cama hasta que te corras, jejejeje…!
–Si… amor lo que tu digas…!! Así esta biennnn…!?
Mónica separo sus pies unos 40 centímetros uno del otro, y parada al lado de la cama comenzó a refregarse la vagina para que se hijo la viera como ella lo hacía, primero con una de sus manitas, luego con la otra, y para después con las dos juntas.
–Te gusta hacerte la paja z… zo… zorraaaaa…!!??
–Siiii me g… gustaaaaa… Ahhhh ahhhhh…!, -le contestaba Mónica al caliente de su hijo, mientras que con su cabeza mirando al techo de la habitación solo se daba a auto complacerse tal como se lo habían ordenado.
–Dilo completo quiero escucharte… di que te gusta pajearte la zorra tu solita, jejejeje… -Laureano se la chaqueteaba como un mal nacido semi recostado en la cama viendo la enajenante función masturbatoria que le estaba dando la mujer que lo había traído al mundo.
La hembra no se hacía problemas en hacer y decir todo lo que su hijo le demandaba,
–Siiiiii…!!!, me gusta pajearme la zorraaaaa yo solitaaaaa…!!!! Mmmmmmm…!!!!
–Lo haces rico zorraaaa…!!!, mira hacia la cámara, jejejeje, que cuando se te pase la calentura te obligare a ver el video para que veas tu misma todas las puteadas que harás esta noche, jejejeje.
–No, no,  no, no se me pasara mi vida…!!, no quiero que se me paseeee…!!!, e… es… esto es muy r… ri… ricoooooo…!!!, -dijo eso ultimo mirando a la cámara, para luego la enardecida hembra comenzar a masturbarse más rápidamente al grado que hasta se le desfiguraba la cara por las fuerzas y las ganas que le ponía.
–Jejejeje bueno eso lo veremos , por ahora solo disfruta perraaaa…!!!
Mónica semi flectaba sus poderosas piernas subiendo y bajando su cintura al ritmo que se masturbaba para que su hijo la viera tal como él lo quería,
–Que te imaginas putitaaaa… que te la metennnn!!??
–Siiiii…!, imagino que me están violando…!!! Ohhhhh…!!! Ohhhhhhh…!!!, -le decía y gemia con sinceridad…
–Quiero que te imagines que es el señor Juárez quien te está violando… Je…!
Mónica en un pequeño instante pensó en negarse a lo que su hijo le pedía,  pero el solo hecho de imaginarse a ese repugnante hombre montado sobre su cuerpo tomándola a la fuerza y cosechando todo lo que ella tenía para darle, la idea finalmente le resulto espeluznantemente tentadora y riquísima para su temperamento,
–Ohhhhh siiiiii…!! Señor Juárez no me viole…!!! No me violeeeee!!!, decía eso ultimo pajeandose mas rápidamente aun…, –Por favor no me lo haga que me puede dejar embarazadaaaaa!!!!!
Extrañamente el chamaco veía que su madre al pronunciar aquellas palabras más rápidamente se refregaba la concha haciendo raros movimientos de apareamiento en el aire, mientras Mónica seguía pidiéndole al señor Juárez que no se la violara,
–Ohhhhhh…!! Su vergaaaa…!!! Señor Juaressss su vergaaaa…!!! Está muy r… ri… caaaaa…!!! Ohhhh…!!! Dios me corrrooooooo…!!!!!
Simplemente su sistema nervioso colapso y la hizo estallar en un delicioso orgasmo, y justo en el momento en que su vagina iba a comenzar a soltar sendas cantidades de jugos el chamaco ya no se aguanto más por tanta tentación que le ofrecían y se lanzó como un hambriento a lamerle el coño ya que este estaba botando jugos como si fuese un manantial.
La hembra mientras se estaba yendo cortada, con solo ver a Laureano de rodillas y comiéndole la concha en forma exquisita estando ella de pie y corriéndose como una perra en leva, paso sus dos poderosas piernas por delante de los hombros del chamaco para luego agarrarlo desde la nuca con sus manitas entrelazadas y empujarlo hacia su chorreante hendidura comenzando ella a refregársela en la boca  y por distintas partes de su cara.
La resbalosa almeja de Mónica se paseaba por todo el rostro del chamaco rociándolo eróticamente con los líquidos que ella dejaba salir por su derretida panocha en aquellos mágicos y ardientes momentos, y cuando sentía la lengua del chamaco penetrarla otra vez por esta por esta, le pegaba tres a cuatro clavadas pélvicas, ondulando y refregándosela en la boca de este para ambos lados, su hijo por su parte estaba encantado con todas las puterias que hacia su progenitora.
Hasta que aquella brutal corrida por parte de la hembra menguo. Laureano estuvo lamiéndole la concha tal cual como lo hace un perro en aquellas asquerosas películas zoofilicas.
Una vez que se dio por satisfecho se puso de pie para quedar al frente del desnudo y tembloroso cuerpo de Mónica, para agarrarla desde sus nalgas y contraerla contra su cuerpo besándola con la misma pasión en que lo hace un hombre enamorado, y claro ella aun estaba desesperada por seguir cogiendo así que no decía nada solo se dejaba hacer, a la misma vez que correspondía el beso como una posesa y sintiendo en su suave estomago la dura estaca de carne de su hijo.
El chamaco la llevo caminando desnuda y siempre besándola hasta dejarla atracada contra uno de los muros de la habitación, hasta que su boca se apodero de una de sus tetas, para luego hacer lo mismo con la otra, su madre solamente se daba a mirarlo con una sonrisa y una mirada en las cuales solo predominaban el vicio y la lujuria, esa mujer nada tenía que ver con la cándida hembra que hace algunas horas había dado a conocer su noviazgo a familiares y amigos.
Mientras tanto Laureano le chupaba y mordía los melones en forma exquisita para ella. La hembra por su parte lo agarraba de sus nalgas empujando su cintura hacia ella, su sed de verga aun no estaba saciada ni en la cuarta parte, en eso fue que sintió la mano de su hijo masturbarla deliciosamente.
–Mónica… que rica y mojada la tienes…!
–Te gusta amor…?, le preguntaba con sus bellos ojos cerrados dándose a sentir lo que Laureano le hacía allí abajo.
–Es riquísima, y la tienes toda encharcada… creo que te cogeré así mismo como estamos… Je…!
–Si, amor hagámoslo de pie… y hazme todo lo que quierassssssss…!!!, estoy tan calienteeee…!!! Ohhhh…!!! Ohhhhh…!!!!, -la hembra nuevamente comenzaba a perder los sentidos ante los gratificantes dedos de su hijo metidos en lo más intimo de su persona, a la misma vez que sentía su otra mano acariciarle el  culo, solo con eso la ardiente madre de familia empezó a tener orgasmos múltiples, como nunca antes le había sucedido, fueron varias las acabadas que se sintió en su cuerpo mientras su hijo la masturbaba.
Laureano experimentaba en toda su mano los movimientos pélvicos que hacia Mónica, dándose cuenta en el acto que su hembra nuevamente se iba a comenzar a orgasmear sin ni siquiera tener la verga metida en el coño, por lo que el chamaco se dio a afianzársela con su otra mano abrazándola par la cintura y posar su mano en su cadera mientras que la otra que le mantenía perdida en la zorra ya estaba siendo bañada con líquidos y todo tipo de caldos calientes.
El perverso chamaco al verla con su cara apoyada sobre el muro sacaba su mano chorreante de jugos femeninos y se las llevaba a su boquita para darle a probar de su propia esencia, a lo que ella respondía chupando y lamiéndole los dedos una y otra vez.
Luego de eso el desnaturalizado hijo hiso que su madre levantara uno de sus poderosos muslos y que lo apoyara en el velador que estaba a un lado de ellos, Mónica que entendió al instante que ahora si se la iban a coger de pie fue ella misma quien tomo la verga de su vástago y la apunto en la entrada de su vagina, hasta que nuevamente se la metieron.
El vástago empujaba con fuerzas hacia arriba intentando levantarla con su verga, solo se daba a mirar a su madre con cara de enojado, Face to Face, nariz con nariz, con la hembra con la boca abierta y botando abundantes cantidades de saliva por ambas comisuras de sus labios, su mente era puro placer y ganas de aparearse con su hijo hasta morir, la estaban haciendo gozar mas y mas,
–Te gusta la verga perraaaa!!??, -le consultaba para ver qué tipo de guarrada le contestaba su portento de madre.
–Siiiiiiiii…!, métemela mas fuerte hijo de putaaaaa…!!!, le contestaba a grito limpio la ardiente hembra insultándose inconscientemente a ella misma, por lo que el chamaco le respondía pegándole brutales arremetidas intentando traspasarla y sacarle la verga hasta por la boca si es que eso se podía.
Los jugos vaginales entremezclados con los incestuosos líquidos pre seminales corrían por la brillante pierna de Mónica que estaba apoyada en el suelo formando un asqueroso y llamativo charco al lado de su pie.
–Bien zorraaaa… esto está realmente bueno… es solo que ahora quiero que me mames la verga… luego me la podrás cabalgar todo lo que tú quieras…, -le dijo Laureano a Mónica antes de sacarle la verga, ya que ahora quería sentir esos rojos labios succionarle la verga.
Su madre como una verdadera dependiente de las infames ocurrencias de su hijo bajo en el acto su pierna que había estado levantada, para siempre estando ensartada pegarse ella sola una serie de 10 arremetidas por lo menos, a veces ondulando con sus caderas, o para luego arremeter ella misma con fuerzas de atrás y hacia adelante, y para finalmente ser ella misma quien se la desclavaba despaciosamente echando su brillante culazo hacia atrás hasta que la tranca de Laureano quedo bamboleándose en el aire y estilando los jugos de ambos y de todos tipos.
Mónica con todo su cuerpo desnudo y brillando por la traspiración en forma apasionada y como si realmente quisiera comérselo se dio a besarlo en el pecho que algo de pelos tenia, luego bajo hasta su ombligo lamiendo todo lo que encontraba a su paso, hasta quedar maravillada con la brillosa herramienta con la que la estaban haciendo gozar, la verga de su hijo se mantenía bien parada e inflamada por un tremendo deseo aun no saciado, así que ya no aguantándose más y en forma auténticamente refleja con una de sus manitas se la garro con fuerzas sintiéndola tan dura como poderosa, y con la otra tomo posesión de sus testículos, sentía y estaba segura de tener entre sus manos un objeto de valor incalculable,  la verga de Laureanito estaba palpitando exquisitamente en su manita.
La eufórica hembra veía como los varoniles e incestuosos líquidos pre seminales de su hijo chorreaban verga abajo hasta contaminarla, vio también que la caliente verga tenia las venas muy hinchadas, y mientras ella mas se la apretaba mas líquidos salían de esta, y justo en el momento en que un grueso goterón de esta valiosa esencia amenazaba con chorrear hasta el piso, ella con un felino movimiento de cabeza fue por esos mocos sacando su lengua y recatándolos del abismo por lo que se dio a probarlos y llegando a la conclusión de que ese salado sabor masculino era realmente delicioso, así que ya sin pensársela mas abrió su boca y se puso a chuparle el pico como una verdadera puta a su retoño regalón.
Sin que nadie se lo pidiera con su lengua hacia rápidos movimientos circulares alrededor del glande y del tronco. En los momentos en que sentía su boca llana de líquidos que salían de la verga ella se la retiraba y se daba a nuevamente probarlos degustándolos hasta saciarse de sus sabores, y para luego tragárselos golosamente, para después llenarse de verga nuevamente, apretar sus labios sobre la venosa circunferencia y darse a succionar, chupar y mamar el cipote de su Laureano, quien al notar con excitación las ganas que le ponía su madre para mamarle la verga no se aguanto más al verla de rodillas ante el por lo que la tomo férreamente desde sus cabellos castaños oscuros y empezó a hacer un acelerado movimiento de mete y saca, prácticamente se la estaba cogiendo por la boca, en algún momento la cabeza de su progenitora era solamente una cosa utilizable para él darse placer en la verga, y ella por su parte simplemente se dejaba a la misma vez que con sus dos manitas se masturbaba la panocha como una enajenada.
Hasta que en el momento en que el desencajado muchacho sintió que el orgasmo se le avecinaba, simplemente le saco la verga despiadadamente haciendo que Mónica cayera de espaldas en el piso de la habitación, tosiendo y botando por sus narices copiosas cantidades de babas mezcladas con semen, el enajenado chamaco se apretaba la verga a la misma vez que sacaba fuerzas de continencia para no irse cortado. Una vez logrado el objetivo se dio a seguir diciéndole sus leperadas,
–Eres una puta exquisita Mónica, ninguna de mis noviecitas quiso jamás mamarle la verga, Ja…!!, quien iba a pensar que chupabas la verga así de rico.
Diciéndole esto último tomo fuertemente a su madre desde sus cabellos y en forma brutal la arrastro hasta levantarla y lanzarla sobre el lecho,
–Bien putita… ahora viene la parte que más te gusta a ti por lo que me he dado cuenta, Je…!!! Me vas cabalgar como si fueras una autentica yegua, lo harás de la misma forma en que planeabas hacerlo con ese maricon con el que andabas caliente, je…!
Mónica aun bajo los efectos de los tres raspados de pastilla y siempre sonriendo con cara de viciosa ni le importaba la bestial forma en que su hijo la estaba tratando, solo se dio a montase rápidamente sobre su cuerpo agarrarle la verga y encajársela ella misma de un puro sentón hasta nuevamente hacer que sus suaves pendejitos brillosos y castaños se enredaran con los gruesos pelos negros de su hijo.
–Ya zorraaaa… comienza a menearte… y hazlo bien rico que esta cogidota que nos vamos a pegar será para que no se te olvide nunca mas quien es tu verdadero macho, Ja…!
Mónica ya convertida en una verdadera Diosa del sexo incestuoso comenzó a menearse deliciosamente, mientras Laureano la acariciaba desde el nacimiento de sus nalgas, pasando por sus caderas cintura y tronco, aquella tremenda mujer lo tenía embrujado, y al parecer los efectos del fármaco para calentar yeguas y vacas no pensaban aun desaparecer del sistema hormonal de su madre.
Todo en la habitación crujía y se cimbraba al ritmo de la cogida que se estaban pegando los amantes. La hembra subía y bajaba sus caderas por el deliciosos mástil erecto de su hijo con sus ojos cerrados y mordiéndose fuertemente el labio inferior, mientras este mismo le chupaba sus turgentes tetas tal cual como si quisiera dejárselas desinfladas, se cambiaba una y otra vez las chichotas de su boca, incluso hasta le costaba trabajo agárraselas por lo resbalosas que estaban al estar mojadas por la sudoración corporal.
Y cuando Laureano noto que ya estaba próximo a un enajenante orgasmo, con fuerzas la tomo para ahora nuevamente quedar el encima de ella, comenzando a arremeter con fuerzas desmedidas a la vez que le notificaba,
–Falta poco putaaaa… te llenare el estomago con semennnnnn…!!!
–Si… hasloooooo…!!! Dámelo yaaaaa, rápido que es lo que necesitoooooooooo…!!!
Laureano quien se la afianzo con poderío sentía las tetas de su madre comprimirse contra su pecho, su aliento a hembra en los momentos que ella gemia muy cerca de su cara le llegaba de pleno en sus narices calentándolo aun más de lo que ya estaba, se la metía profundamente para luego de sacarla volver a metérsela con mas energías,   parecía como si realmente se la estuviese violando, se la introducía y se la sacaba sin compasión.
Mientras la misma hembra se la sentía demasiado gruesa, sentía como su hijo le raspaba las paredes vaginales con su parada vergota, al mismo tiempo que este la besaba en la boca, le estaban dando la cogida de su vida, y ella lo demostraba gritando y gimiendo bien fuerte, no le importaba que su hija la escuchara desde su habitación, ella prefería seguir sintiendo como la estaban haciendo gozar.
Pero su hijo seguía con sus embestidas, aumentando la velocidad de la cacha que le estaba pegando, la complaciente hembra ya se sentía desfallecer, un brutal orgasmo se aproximaba con las mismas fuerzas en que lo hace un Tsunami en las playas después de un terremoto.
Laureano vio como su madre tensaba todos los músculos de su cuerpo a la misma vez que con sus ojos en blanco arqueaba su espalda llegando incluso a levantarlo a él que por nada del mundo cejo en dejar de ensartarla con fuerzas, estaba claro su progenitora iba a tener el orgasmo más fuerte y delicioso de la noche, por lo que se dio a comenzar a animarla,
–Así, puta, gózalo… y correteeeeee…!!!, que no tardo en soltarte todos mis mocossss…
–Si, amor, me voy cortadaaaaa… estoy a puntooooo…!!! Dame tu semennnnn…!!!!, inúndame la concha de ti amorrrrrr…!!!!, le gritaba Mónica con sus ojos cerrados y abriéndose de patas lo que más podía, ya que sentía como la verga de Laureano se inflama al interior de su vagina.
–Ahí te voy zorraaaaaaaaa…!!!! Gozaloooooooo…!!!! Arghhhhhhhhhh…!!!!, Aaaaahhhhaaaaaa…!!!! Mamaaaaaaa… me corrooooooooo…!!!!, -después de este bestial grito el chamaco le mando una brutal clavada para quedarse ensartado en ella a la misma vez que comenzaba a soltarle incestuosas chorreadas de semen en las profundidades de sus mares calientemente vaginales, mientras que la exasperada hembra sentía que su cuerpo se desintegraba ante las delicias de un intenso y bestial orgasmo que estaba sintiendo a la par con su hijo.
–Siiiiiiiiii…!!! Mmmmmm…!!!! Mi vidaaaa…!!!! Mi tesorooooo…!!! Diossssss…!!!!, que rico es estooooo…!!!! Me corrrooooooo… me corrooooo…!!!!
Mónica sentía y experimentaba como el semen caliente de Laureano salía a presión desde su caliente manguera de carne y como le llenaba su útero, su matriz y las cavidades de su vagina con unas fuertes chorreadas de espeso y blanco semen, la hembra sentía a cabalidad el calor de leche y como esta salía a raudales de la verga y sin parar, mientras ambos gritaban de gusto y de calentura.
Pasados unos buenos minutos de aquella bestial cogida entre madre e hijo, este ultimo vio que ella con todo su cuerpo mojado seguía haciendo movimientos copulatorios en el aire a la misma vez que se masturbaba ahora más lentamente y como con su otra mano se daba a masajearse las tetas, el chamaco fue único testigo de ver como su madre caía en un profundo sueño con una de sus manitas puesta en su vagina y la otra en una de sus chichotas.
Cuidadosamente este la tapó con la ropa de cama, retiró la cámara de grabar y despues de comprobar que Monica respiraba normalmente, como un verdadero delincuente se escabullo hacia su habitación para encerrase con llave. Se la había culiado.
 
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