herederas3Culeandose a su recatada madre por desquite 3

Sin títuloLaureano después de tan bestial cogidota que le había puesto a su propia madre por el culo, necesitaba urgentemente un vaso de agua, así que desclavándola de una saltó de la cama para ir a la cocina.

Fue cuando al salir de la habitación de su bien ponderada madre se encontró con la situación más inusual y enloquecedora que jamás habría pensado imaginar, Jessica estaba mirándolo apoyada en el muro justo a un lado de la puerta de la habitación de su progenitora, en donde el muchacho claramente en forma espantada caía en cuenta que ella lo había visto y escuchado todo, además de notar que su hermana lo miraba con sus ojos llorosos como si le estuviera preguntando de que se trataba eso que acababa de ocurrir.

Una vez que un desnudo Laureano cayó en cuenta que la buenota de Jessica aun estaba en estado de shock por lo recientemente ocurrido al interior de la recamara de la madre de ambos no se la pensó para hacerle una señal de silencio con su dedo índice en la boca, para inmediatamente después tomarla del brazo y llevársela hasta la misma habitación de la joven que era la que estaba más alejada de la casa intentar de alguna forma hacer que se calmara como así mismo tratar de darle una explicación más o menos convincente, lo que sería muy difícil.

Entre empujones y zarandeos llegaron a la alcoba de la chica, quien entre susurros le iba exigiendo a su hermano que le explicara eso que ella había visto:

–Está bien… está bien, te lo explicaré, pero ya cálmate…, -fue lo primero que le dijo el joven a su hermana cuando ya estuvieron al interior de la habitación.

–Claro que me lo explicaras…!, y no sé cómo quieres que me calme si ni siquiera te has molestado en tapar tu cosa… pendejo desvergonzado…!!!, Solo mirateee…!!!, -Jessica sentía asco al verlo ahí todo desnudo y con se pene aun semi erecto (recordemos que Jessica tiene 20 años, dos más que su hermano).

–Ahhh…!, si, verdad…!!, Jejeje…!!, es que pensé que aun estaba con mamá… bueno tú ya sabes…!!, -le intentaba explicar Laureano descaradamente a su hermana mientras rápidamente tomaba una toalla de ducha de las que usaba la chica a forma personal.

–No…!, yo no lo sé, no sé nada y vamos explícame eso que estaban haciendo… los vi Laureano, los vi a ambos haciendo esas cochinadas…

El impactado rostro de la joven mientras le hablaba a su hermano gradualmente iba cambiando a enojo mezclado con asco, en tanto el desvergonzado muchachón simplemente le contestó como estaba la cosa en esos momentos:

–Ahora no puedo Jessica, mamá esta esperándome en su habitación para seguir haciéndolo… y tú ya sabes muy bien a que me refiero…, -al decir lo ultimo el pervertido de Laureano sentía como le faltaba el aire debido al nerviosismo que lo embargaba al estar por primera vez hablando y reconociendo que él se había acostado con su progenitora, y para rematarla a quien se lo confesaba era a su hermana, la misma con la que tanto habían jugado en su niñez, se habían ido de la mano al colegio, pasado cumpleaños, navidades y así tantas vivencias familiares, pero lo que ahora le reconocía a ella en forma muy descarada es que él literalmente se estaba culeando a la madre de ambos, mandando al tacho de la basura todos aquellos hermosos recuerdos cultivados y arraigados con el tiempo y que habían hecho de ellos tres una familia.

–Pero como dices semejantes estupideces…!!!, -la chica a pesar de haberlo visto todo aun se negaba a creer que eso si estaba sucediendo en su casa, hasta que nuevamente le habló con su rostro marcado para una expresión de impactado asombro, –Laureano…! ella es nuestra madre…!!! No puedes hablar así de ella, y menos seguirle haciendo esoooo…!!!

–Jessica…!, aunque te lo explique no lo entenderás… tú no tienes los ojos de un hombre para mirarla… si lo fueras, a lo mejor así te darías cuenta de lo buena que está…!!!, -el desquiciado chamaco sabia que entre más crudas fueran sus aclaraciones, mas enloquecida dejaría a su hermana, alterada condición en que el esperaba dejarla para seguir maquinando sus maquiavélicos deseos.

–Ohhh por Diossss…!!! Tu estas locooo…!!!!, como puedes hablar así…!!!???, no lo entiendoooo…!!!! Ella… ella nos tuvo a los dos…!!! No se merece eso que le estas haciendooo…!!!

–Y que la defiendes tanto…!!, -le habló de pronto el engendro de hermano, –Tú ya la viste y escuchaste como ella también lo hacía conmigo, no me la estoy violando por si es eso lo que estas pensando…!!!

Hubo un profundo silencio después de lo último dicho por Laureano, y claro, la chica recordaba perfectamente como vio salir a su madre de la misma habitación de Laureano toda desnuda y que fue ella misma quien lo agarró casi a la fuerza para comenzar a besarlo y ponerse a coger de pie con él contra uno de los muros de la casa, y como luego de eso ya estando en la cama ella solita se ponía en 4 patas para que Laureano le hiciera de todo por aquella parte de su cuerpo que supuestamente era para otra cosa, y no para ser lamido y menos hacer el amor por ahí. Hasta que ya casi vencida por la cruda realidad se estiró en su cama y sollozando le daba a conocer a su hermano lo que ella estaba sintiendo.

–Ay no se qué pensar, Sniffssss…!, pero si la vi y la escuché…! esto… esto… Sniffssss… es demencial Laureano… Snifsss…!!, aun no puedo creerlo… Sniffssss, pero en que estaban pensando cuando se pusieron a hacerlooo…?

–Escúchame Jessica, -el hermano menor de la llorona estudiante se sentó ahora en la cama mirando como la joven sollozaba tapándose la cara, lo que aprovechó para darle una rápida miradita a su antojadiza anatomía, sabía que el cuerpo de su hermana, tan curvilíneo y poderoso que el de la misma Mónica muy pronto también le pertenecería, pero por ahora deseaba calmarla, ya tendría tiempo para poco a poco ir haciéndola caer en su juego por lo que por ahora siguió hablándole, –Yo anoche me fui a dormir con ella tal como lo hacíamos siempre y cuando desperté, ella me estaba tocando… y bueno yo soy hombre…

–Pero es tu madre soquete…! como no lo pensaste antes…!?, -le exclamó la chica no dejándolo terminar su explicación, por lo que Laureano ya un poco fastidiado con tanta explicación también se dio a defenderse.

–Y porque no se lo dices a ella también…? Tu misma la escuchaste, ella tiene tanta culpa como yo…

–Claro que se lo diré…!, y tu pedazo de degenerado ni se te ocurra volver a hacérselo de nuevo… te queda claro? Como no piensas que mamá aun puede tener hijos, te imaginas el desastre si llegas dejarla embarazada…? Lo imaginas…?

–Jejeje… pues tendría con ella mi primer hijo-hermano, y a ella le daría su primer nieto-hijo, y tu tendrías un hermano-sobrino, no veo cual sería el problema, si todo quedaría en familia, -le dijo Laureano en forma desequilibrada.

–Laureano…! Tú… tú… estas enfermoooo…!! Como dices esas aberraciones…!!?? Yo… yo misma hablaré con mamaaaá y le diré que ya dejen de acostarseee…

–Bueno… inténtalo, pero verás que es ella quien empieza todo…, y si sigue yo no respondo Jessica, a mi me gustó mucho hacerlo con ella, y si ella quiere más… yo… yo… seguiré haciéndoselo, te guste o no.

El facineroso chamaco desde hace un minuto se había percatado de la notoria y oscura humedad que tenía su hermana en su entrepierna, ya que la chica estaba ahora tendida de lado en su cama y abrazada a un gran oso de peluche que adornaba el lecho, como si de verdad buscara protección en algo o en alguien, aun así ni con el muñeco artificial había bastado para que los salidos ojos de Laureano pusieran atención en tan particular señal de lo que quizás pudo haber sentido su hermana en los momentos en que los observó haciéndolo, o con la tanda de peladeces que ahora mismito él le estaba diciendo, por lo que en el acto puso su plan de acción para ver si llegaba a enguarrecer a su hermana sin necesidad de drogarla como si lo estaba haciendo con Mónica su madre.

–Jessica, mira, haré lo siguiente ahorita iré a la habitación de mamá y le diré que ya esta bueno, que no lo hagamos mas, y me vestiré, ella hará lo mismo, tu solo actúa normal y te darás cuenta que es ella quien empieza.

–No lo creo, yo creo que tú la obligaste…!!

–Pues si estás segura de lo que dices… entonces acepta lo que te estoy diciendo y verás que será ella quien se insinúa peor que una puta, y esto viene de hace tiempo Ehhh, es solo que yo la evitaba, hasta que ya no di mas y simplemente me la cogí, ahora vístete y compruébalo tú misma.

Jessica vio en forma estupefacta como su salido hermano tapado solamente desde su cintura para abajo desaparecía de su habitación. La joven universitaria otra vez caía en un alterado estado de shock por lo perverso de todo aquello. Desde un rato para otro se enteraba de que su propia madre mantenía relaciones tan sexuales como incestuosas con su propio hijo, o sea, con su propio hermano, además que las insanas imágenes de cuando los vio haciéndolo de pie y contra el muro se vinieron a su mente de rompe y porrazo, como así mismo de cuando lo vio lamiéndole el trasero, y para rematarla con su mamá con una cara de viciosa que nunca antes se la había visto ni imaginado.

-Eso… eso era algo enfermo… muy enfermo…!, -se decía la chica intentando no pensar en lo que sintió su panochita cuando a su madre la estaba enculando Laureano, por lo que rápidamente se metió a darse una ducha con agua helada para de una vez por todas dejar de sentir y pensar eso que aunque ella no quisiera le alteraban los sentidos haciéndola experimentar cosas extrañas en su cuerpo, sensaciones corporales que no había advertido ni siquiera la primera vez que lo hizo con su novio.

En tanto en la habitación de la loable matriarca de aquel hogar envilecido otra singular situación se vivía mientras madre e hijo en forma desvergonzada hablaban de la situación.

Mónica totalmente deshinibida le hablaba a Laureano con sus muslos abiertos y acariciándose la panocha como si se estuviera masturbando:

–Pero hijo… yo quiero seguir haciéndolo, tengo muchas ganas…, -la cara de Mónica era irreconocible, si bien los efectos de droga iban bajando ella aun no dejaba de sentir ganas de que le metieran algo.

–Lo siento mamá, Jessica ya se despertó y no podemos permitir que se dé cuenta de lo que nosotros hacemos…, -eso lo decía el salido chamaco solo desde la boca para afuera ya que sus oscuros ojos se estaban devorando aquel estilizado cuerpazo de mujer italiana que se mantenía con sus dos muslos abiertos mostrándole todo, y con ella acariciándose su zona tal cual como si se estuviera masturbando en cámara lenta.

–Solo un ratito más cariño, cierra la puerta con llave y házmelo solo un ratito…, -le insistió la caliente hembra.

–Lo siento pero deberás ir a darte una ducha con agua helada para ver si así te dejas de ser tan puta para tus cosas, -Laureano se calentaba y se emocionaba de hablarte tan vulgarmente a su propia madre, la misma que hasta muy poco había sido recatada y de carácter muy reservado.

–Por favor Laureano no me dejes así…, -le contestaba y rogaba la guarrilla de mujer en que estaba convertida Mónica al menos por ahora.

–Ya termínala zorraaaa…!, ahora báñate y vístete antes que mi hermana nos pille, -Con esa simple frase el chamaco estaba que se corría, le encantaba decirle ordinarieces a su madre, claro que aprovechándose de la condición en que el mismo la tenia obligadamente.

–Lo sé… lo sé cariño… entonces prométeme que para la noche apenas Jessica se vaya para su habitación nosotros nos acostaremos nuevamente.

–No lo sé puta, lo pensaré, y según cómo te portes en el transcurso del día conmigo recién veré si te ganas una buena trabada de verga. –Diciéndole eso ultimo el muy cara de raja y desequilibrado hijo hizo abandono de la habitación de su drogada madre.

El calculador chamaco sabía en el estado en que estaba Mónica, como así mismo tenía muy claro que los efectos del fármaco le duraría por lo menos unas 4 horas más, claro que este iba disminuyendo, por lo que pensaba tenerla haciendo todo tipo de guarrerías solapadas delante de su hermana con la finalidad de que Jessica viera y se diera cuenta que su madre era la caliente y no el.

Una vez que ya lo tres estuvieron bañados y vestidos, al unísono intentaban hacer las cosas normales de la casa de la forma más normal posible.

En su momento Mónica no entendía el porqué intentaba verse lo más apetecible posible para su hijo mientras se arreglaba, lo que si sabía era que si este lo notaba tal vez así se decidiría a ir a cogérsela a cualquier parte de la casa en donde no los viera Jessica.

Su voluptuoso cuerpo lo cubrió con uno de sus mejores vestidos primaverales, este era de color verde oscuro y le llegaba justo al medio de sus muslos, con un sensual escote a la altura de sus senos, en donde mostraba lo preciso para despertarle las ganas a cualquiera.

La hembra estaba tan desatada que no se la pensaba para insistirle a su hijo lo de sus incestuosas intenciones,

–Ya amor ahora Jessica está en la cocina, que tal si nos encerramos a culear en el baño, ella no se dará cuenta de nada, -en aquellos salidos momentos Laureano terminaba su almuerzo, y desde su ubicación en la mesa se daba a responderle.

–Mmmm no lo creo mamá, te imaginas el trauma que le crearemos si ella nos llegara a sorprender?, -el desequilibrado pendejo estaba que se mataba de la risa ya que su hermana estaba parada con un vaso con jugo justo detrás de la silla de donde estaba Mónica haciéndole tan descaradas solicitudes, obviamente la joven lo estaba escuchando todo, en aquellos momentos estaba vestida casualmente con un top blanco sin mucho escote y con unos jeans ajustadísimos que le hacían resaltar las formas de sus caderas, sus muslos y sus piernas.

–No lo hará cariño… solo vamos y hagámoslo, tengo tantas ganas… sabes?, el garaje esta oscuro, ahí nunca nos podrá ver, vamos y hagámoslo tirados en el suelo, o arriba del autooo… o donde tú quieras…

Jessica quien en algún momento y sin los argumentos necesarios había querido creer que su seria madre era víctima de tan perversa situación, se daba cuenta ahora que su hermano no le había mentido, era ella la descarada que ni siquiera se le insinuaba, más bien dicho lo invitaba abiertamente a que se fueran a aparear a cualquier parte de la casa.

–Tan desesperada estas porque te metan una verga!?

Mónica que no se podía mantener quieta en ningún lado debido a su estado, ahora se había parado de la mesa y le hablaba a su hijo tocándose una teta en forma disimulada a la misma vez que le contestaba:

–Si amor estoy desesperada… como no lo entiendes…?

Laureano quien presentía o creía ya saber el estado en que quizás podría sentirse su hermana quiso hacer aun más escandalosa la condición de su madre, y ya casi traspirando corrió su plato y los cubiertos hacia el centro de la mesa, para luego mirando de soslayo hacia su hermana llevar su mano hacia la puntiaguda esquina de madera de la mesa empezando a tocarla con la única intención de que Mónica pusiera atención en ello:

–Mmmm… demuéstrame lo tan desesperada que estas…, -le dijo ahora mirando directamente a los negros ojos italianos de Mónica.

–No… no te entiendo…!, -la mujer se sentía tan excitada que era incapaz de asociar situaciones y sacar sus propias conclusiones.

–Mira aquí en esta punta de la mesa esta durito… no te gustaría refregarte y calmar tus ganas en ella…?, -Mónica ahora que le explicaban iba entendiendo semejante proposición.

–Que dices?, -la hembra estaba sorprendida con lo que le pedía su hijo.

–Que te refriegues la zorra aquí, solo un ratito… hazlo y te prometo que me iré a encerrar contigo en la habitación sin que Jessica se dé cuenta de nada…

–De verdad lo harías… si… si… yo hago eso?, -sus negros ojos ya estaban vidriosos, tal propuesta le sabía exquisita al estar ella drogada.

–Claro que sí, pero solo si te masturbas un buen rato con la punta de la mesa…, demuéstrame con eso las ganas que tienes de coger.

–D…donde esta Jessica ahora…?, -la caliente madre dio vuelta su cuerpo para comprobar que realmente estaban solos, mientras su hijo se daba a calmarla.

–No lo sé, se debe haber ido a su habitación a hablar por teléfono con su novio o a leer sus aburridas revistas de moda, hazlo ya y mastúrbate tranquila, yo vigilo y te aviso si es que se aparece…

–Pero si lo hago… luego de eso nos acostaremos?, -la salida hembra movía los dedos de sus manitas debido a una extraña ansiedad,

–Si mamá luego nos acostaremos…, -y por su parte Laureano ya tenía la verga bien parada por todo lo que estaba ocurriendo en su casa, teniendo claro que el mejor condimento de esta nueva situación era que Jessica después de haberlo increpado ahora otra vez vería con sus propios ojos lo muy puta que era su madre.

–Está bien… lo haré un ratito, pero tu vigila…

Mónica quien en primera instancia puso una de sus delicadas manitas en la misma esquina de mesa que Laureano había estado tocando se dio a sentirla y palparla, estaba tan dura que a los segundos ya la sentía muy rica, y estando ya casi desbordada por todos esos deseos en su cuerpo aun no saciados se apoyó con ambas manos en la superficie de madera y sin pensársela mas acercó y posó su vagina cubierta por su vestido y ropa interior en esta y comenzó a refregarla muy despaciosamente a la misma vez que iba cerrando sus ojos para concentrarse en lo que estaba haciendo.

Laureano desde su silla lateral en donde estaba su madre moviendo sus caderas de reojo miraba hacia donde se había refugiado su hermana y veía como ella en vez de frenar la situación se daba a mirar aquel escándalo con sus ojos casi salidos de sus orbitas oteando con la mitad de su cuerpo asomado desde atrás del muro que daba a la cocina.

En tanto Mónica primero se daba solo a tentar y palpar con su vagina aquella esplendida dureza que nunca había imaginado que existían en la punta de una mesa, la salida hembra hacía tales reconocimientos con todo su cuerpo temblando de una extraña y perversa excitación ya que estaba dispuesta a entregarse en cuerpo y alma a esa dura punta de madera que su mismo hijo le había mostrado además que ya casi lo necesitaba se decía para sí misma la caliente milf quien ya hacía movimientos sugerentemente copulatorios contra la punta de la mesa de su comedor.

Laureano quien ya sabía del desvergonzado estado de su progenitora no se la pensó para en un momento dado en que Mónica echaba sus caderas hacia atrás el rápidamente le subió el vestido para que ella se siguiera refregando la concha en la punta de la mesa solamente protegida por su calzón, este era blanco de los normales y tirando para ser pequeño, la cosa era que el chamaco ya estaba más muy caliente y sintiendo ganas de sacar su verga para masturbarse mirando la desquiciante función que le estaba regalando su madre, mientras Jessica quien veía desde atrás también estaba que vomitaba a causa de miles sensaciones que la tacaban, como el pudor, la aberración, dolor filial, ganas de querer seguir viendo mas y terminar de ver en que acababa todo eso, y lo más preocupante de todo es que aquella excitante perversión que se iba instalando poco a poco en su estomago se negaba a abandonarla.

Ahora era el chamaco quien estaba con los ojos desorbitados ya que mientras le empuñaba el vestido a su madre en la misma altura de su ombligo veía solo a centímetros de su vista como ella contraía su vagina hundiéndose con calzón y todo la punta de la mesa hacia lo mas interior que podía de su vagina.

Las placenteras sensaciones no tardaron en atacar el ardiente temperamento de la suculenta hembra, esa dureza artificial y barnizada con la que se estaba refregando la sentía muy rica, por lo que ella se daba solo a menear marcadamente sus caderotas como si verdaderamente estuviera culeando en forma normal con algún hombre.

Claro que Mónica se daba cuenta que la redondeada esquina de la mesa no le alcanzaba a entrar ni siquiera 5 centímetros, pero si le abría sus pliegues de forma muy agradable, pero ella quería más, las sensaciones que la dura madera le estaba otorgando a su cuerpo eran indescriptiblemente placenteras y ella notaba que estas iban en aumento, por lo que se dio a sentir y gozar meneando rápidamente su cuerpo no importándole la presencia de su hijo, además que sabía que una vez que ella acabara por fin este se la iría a coger a su misma habitación.

Jessica por su parte y aun en su puesto de observación veía tan horrorizada como excitada que su madre abría sus bellas piernas en forma de alicates para arremeter contra la esquina de la mesa, sacudiéndose y contorsionándose en rápidos movimientos coitales, era asombroso ver como ella se meneaba con la planta de sus pies empinándolas y volviéndolas a bajar según regulaba sus movimientos, para la chica lo único importante en esos demenciales momentos era ver como su progenitora disfrutaba al máximo de todo el placer que su cuerpo le estaba otorgando, o en otras palabras quería verla acabar.

A raíz del extremo estado de calentura en el cual se encontraba la bella Mónica, fue ella misma quien junto con aminorar su movimientos de cintura llevo sus manos hacia atrás de su cuerpo y comenzó a bajar el cierre de su vestido ya que ella quería moverse más cómoda y el vestido ya le estaba molestando:

–Que haces mamá…? Jessica podría aparecer en cualquier momento…, -el enfermo mental de Laureano sabía que la situación cada vez se ponía más ardiente, ya que si Jessica hubiese querido poner objeción alguna desde hace rato ya debería haberlo hecho, así que dejó que las cosas continuaran dándose por sí solas, aunque el también quiso hacer su aporte en aquel desnaturalizado escándalo que se estaban montando.

–No me interesa hijo… esto… esto está muy ricoooo…!!, -le decía en el momento justo en que con sus dos manos retiraba su vestido pasándolo por la cabeza, esto lo hizo siempre refregando su vagina contra la punta de la mesa.

Así que el pendejo una vez que vio a su madre solo en ropa interior sin pensársela se puso de pie y mientras miraba de reojo a su hermana, quien estaba con sus ojos vidriosos debido a los enloquecedores momentos que estaba viviendo, rodeó el cuerpo de su sabrosa madre y sencillamente le quitó el sujetador para dejarla con sus chichotas al aire, para luego de esto junto con volver a su asiento maquinar en su lujuriosamente otra situación aun mas enferma que la antes descrita.

Estando Mónica ya casi desnuda y con su cara tan congestionada por el placer volvió a posar sus dos manos en la superficie de la mesa como dándose fuerzas para la forma en que iba a comenzar a refregarse pero fue en ese momento en que su desequilibrado hijo tomó el elástico de su pequeño calzón y lo bajó hasta la parte baja de su caderas, en el acto hizo lo mismo con el otro extremo, los negros bellos íntimos de su madre ya se asomaban, y así continuo bajándoselos hasta que fue la misma Mónica quien entendiendo lo que deseaba su hijo termino por retirarse los calzones de su cuerpo ayudada por unos rápidos movimientos de piernas. Jessica estaba que se meaba producto del nerviosismo y la perversión por lo que ahí estaba sucediendo.

Solo bastaron unos cuantos roces con la redonda esquina de la mesa contra su vagina cuando Mónica ya gozaba como una verdadera endemoniada, por cada minuto que pasaba las curvas de su cuerpo le exigían aún más, por lo que extendiendo sus brazos para aferrase a los bordes de cada lado de la mesa se dio a hacer movimientos coitales aun mas férreos que los anteriores, sus magníficas tetas las tenía aplastadas contra la mesa producto de su propio peso mientras ella solo se daba a empujar hacia adelante con la esquina de la mesa bien incrustada al interior de ella (no eran más de 5 centímetros por cada lado los que la abrían pero quien va a saber la que pasa por la mente de una hembra en tales circunstancias).

–Ohhh!! Por Diossss!!, pero que ricooo!!, -bufaba la perturbada madre de familia delante de sus dos hijos mientras se comía por la concha la punta de la mesa, claro que ella no sabía que su hija también la estaba viendo, el asunto era que ella ya estaba perdida en las delirantes nebulosas de la lujuria.

Fruschsssh…!! Fruschsssh…!!! Fruschsssh…!!!! Fruschsssh…!!!!!, -era el acuoso sonido que se escuchaba en el comedor y que venía del sector donde aquella deliciosa esquina de madera impactaba contra la desecha panocha hecha agua de la caliente mujer que se refregaba ardientemente en ella.

En un momento dado la enajenada hembra empujo su hendidura lo que más pudo contra aquella exquisita punta artificial y de madera para quedarse temblando como si con esto estuviera experimentado el mayor de los placeres, para luego volver a echarse para atrás y empujar con mas fuerzas todavía, y así lo estuvo haciendo por un buen espacio de tiempo, mientras su hijo ya no importándole nada se había ido bajando los pantalones hasta las canillas, y ahora simplemente se masturbaba delante de su madre y de su misma hermana que esta ultima babeando y todo no sabía que mierda hacer ante tanta guarrada que nunca en su vida había imaginado que iba a ver en su propia casa materna, e impulsada siniestramente por esto mismo ya no se aguanto más y con solo dar 5 nerviosos pasos se quedó parada a un lado de donde Laureano se la despescuezaba mirando la reproblable función que le estaba dando su madre.

Con ojos saltones y ahora muy de cerca la chica también veía como su progenitora se masturbaba, o mejor dicho, viendo como su madre literalmente se estaba culeando la mesa en donde ellos compartían a diario el pan nuestro de cada día.

Ambos jóvenes se sorprendían y hasta de a momentos se asustaban de ver como el jaspeado monte de Venus de su madre se refregaba en el ángulo de madera, y como ella, Mónica, no se cansaba de menear y de arremeter contra la mesa sus caderas, y junto con ello también su intimo triangulo de pelitos negros, sedosos, y algo encrespados, por la forma en que se movía ambos chamacos pensaban que esa pobre mujer en cualquier momento aparte de lastimarse también se acalambraría, sin embargo solo la dejaban, en aquella casa y a esas horas era el morbo y la lujuria insana lo que lo envolvía todo.

Pero Mónica a pesar de lo mucho que estaba disfrutando de aquel placentero dolor que le provocaban los duros y recios refriegues de concha ya estaba cansada, su cuerpo sudaba, y como ya se dijo ella lo estaba disfrutando a mil, además que aun le faltaba llegar al orgasmo, por lo que ahora su desequilibrado temperamento la llevó a nuevamente aferrarse a los bordes de la mesa que se abrían a ambos costados de su cuerpo, y comenzó a moverse en aquella punta de la mesa tal cual como si estuviese cabalgando la verga de un hombre, sus movimientos eran más que alucinantes:

–Ahhhh!! Siiiiiiiiiiii!! Ahhhhhhhh!! Que ricooooo!!, -bufaba cuando levantó su vista para mirar como su hijo se masturbaba delante de ella, pero su excitación se acrecentó aun mas cuando cayó en cuenta que junto a Laureano estaba parada su hija, quien solo la miraba fijamente y con una manita puesta en su boca, lo que la volvieron a llevar a chillar en forma aun más desesperada y excitada:

–Ahhh…!! Ahhh…!!! Ahhh…!!! Hijaaaa… me estas mirandoooo…!!! Ricoooooo…!!!! Ricooooooo…!!!!, -eran los desesperados gritos de calentura que salían de los rojos labios de una muy caliente Mónica.

Laureano ni se había imaginado que su propia hermana estaba parada solo un poco más atrás de donde él estaba masturbándose, por lo que rápidamente dedujo que la chica a pesar de sus palabras de aquella mañana ella también quería unirse a la fiesta, por lo que a modo de premio se puso de pie y arrojó al suelo todo lo que estaba sobre la mesa, para en forma automática tomar de un brazo a su mami y con fuerzas desmedidas hacerla tenderse en la mesa.

En un momento la hembra ya estando tendida boca arriba en la misma mesa de su casa no sabía qué era lo que ahora pretendía hacerle su hijo, pero al notar como este volvía a tomar asiento en una de las sillas para luego abrirla de muslos y jalarla hasta que sus nalgas quedaron posadas en la parte de la mesa en donde habitualmente se ponían los alimentos, supo lo que su chamaco pretendía, y esto era que ella con su intima hendidura incluida eran su postre.

Jessica vio en forma enajenada la operación antes descrita, ahora su hermano estaba lamiéndole en forma desesperada la concha a Mónica, y semejante comida era alternada con una serie de jadeos por parte de la mujer y que iban en aumento, la visión de verla sobre la mesa con sus blancos muslos totalmente abiertos y con su cara convertida en la de una verdadera puta extrañamente la animaban a no retirarse y seguir mirando aquella perversa sesión de sexo filial.

Por su parte Mónica se concentraba solamente en el placentero goce sexual que estaba sintiendo en su panocha, su cuerpo brillaba por la transpiración, sus bellas facciones de hembra fina y recatada ahora estaban contraídas dándole el aspecto como si ella fuese una de la más baratas y experimentadas putas de la ciudad.

Sus caderas se meneaban rítmicamente hacia arriba y buscando la boca de su hijo, se la meneaba en forma exquisitamente deliciosa combinando con movimientos ondulatorios.

Mónica no quería reconocerlo, pero ella ya sabía que le encantaba estar dándole esa cruda función incestuosa a su hija, para que aprendiera, se decía en su desequilibrada mente aun atacada por los efectos del medicamento que se le dan a las vacas y a las yeguas para que se calienten, pero que ahora se la habían dado a ella, claro que todos ya sabemos que ella no tiene idea de esto, lo que si sabía era que justo en esos momentos fue atacada por una serie de orgasmos que amenazaban con casi volverla loca de calentura:

–Ahhhh…!!!, Laureanoooooo…!!! Siiiiii…!! Chúpamela biennnn que me corroooo…!!!, lamelaaaaaa…!!! comemelaaaaa…!!!!

–Tu gusta mamaaaaa…!! Srpsssss…!!! Srpssssssss…!!! Srpssssssss…!!!, -era lo que se escuchaba cuando el salido muchacho se daba a sorber con sus labios todos los jugos íntimos que su madre le soltaba de la concha mientras se corría.

–Ahhhh…!! Siiiiiiiiiiiii…!!!! Masssss…!! Massss…!!! Chúpamela biennnnnn…!!! Ohhhh Diosssssssss…!!! Diossssssss…!!! Me bien me corrooooooooo…!!!

La hembra de orígenes italianos estaba como poseída, ahora si reconocía que lo que realmente necesitaba era la verga de su hijo bien adentro de ella, y lo más raro de todo era que el solo hecho de saber que mientras se corría estaba siendo observada por su hija mas se calentaba.

–Mira hijaaaa…!!! mira como se corre tu madreeeeeeee…!!! Ohhhh…!!! Ohhhhh…!!!

La asustada chamaca veía como su progenitora le hablaba mientras se estaba yendo cortada con una cara de ser una verdadera pervertida, a la misma vez que deslizaba su desecha panocha por la mojada cara de su hermano, que este estando ya cansado de tanto lengüetear ahora solo se daba a refregar su rostro ondulatoriamente contra esa prodigiosa y maternal vagina que no se cansaba de expulsar todo tipo de caldos calientes.

En tanto una enajenada Mónica seguía corriéndose en forma desaforada y como nunca en su vida lo había hecho gritando improperios filiales de muy grueso calibre:

–Así hijoooo…!!! Comemelaaaa…!!! Comememlaaaaa…!!!, -le gritaba con su nuca inclinada hacia delante y tomándolo de la cabeza, siempre empujándolo hacia su derretida fisura carnal, mientras seguía profiriéndoles desnaturalizados improperios entre firmes siseos de sus caderas y casi demoniacos: –Así hijooo…!!! Así hijooooo…!!! Cómele la zorra a tu madreeee…!!!, mira que por ahí saliste tú y tu hermanaaaaa…!!!! Ohhhh…!!!! Diosssss…!!!! Diossssss…!!!! Me vuelvo a correrrrrr…!!! Ricooooo…!!! Ricooooooooo…!!!!, -gritaba la desaforada e insana mujer que en estos momentos estaba perdida en un mar de deseos perversos producto de la agresiva calentura que le producía el saberse tomada y probada por su propio hijo, su cuerpo continuaba siendo atacado por oleadas de gozadoras convulsiones que la hacían retorcer y contorsionar la totalidad de los músculos de su curvilíneo cuerpo, a la vez que intentaba atenazar con sus piernas la cabeza de Laureano, pero extrañamente no lo podía lograr ya que sus articulaciones y extremidades estaban siendo dominadas por las extrañas fuerzas del placer.

Mónica una vez que contorsiono todos los músculos de su cuerpo, ahora lentamente los fue relajando hasta quedar toda despaturrada sobre la mesa de su comedor, sus bellos muslos aun se mantenían abiertos y recogidos, pero ya lánguidos, mientras Laureano aun mantenía su cabeza descansando sobre los mojados pelos íntimos de ella.

–Que opinas ahora hermana?, -le consultó Laureano a Jessica desde su posición, el vientre de Mónica subía y bajaba buscando normalizar su respiración.

–La verdad es que no sé qué decir… esto… esto es increíble…

–Bien ya que sabes toda la verdad, ahora me dejaras ir a cogérmela tranquilo a su misma habitación…, Jejeje,

La joven con su corazón latiéndole a mil producto del extraño estado en que se encontraba le contesto guiada solamente por aquella perversidad que ya la dominaba.

–No lo sé Laureano… solo si ella lo quiere… tal como decías, claro…

En aquellos momentos a la joven ahora no le molestaba ver a su hermano con su verga parada mientras le hablaba, por lo que Laureano cada vez en forma más desvergonzada se daba a hablarles y tratarlas como él quería:

–Mamá… ya que acabo de comerte la zorra… ahora quiero cogerte, me das permiso para eso?

–Claro que si nene… todo lo que tú quieras…, -la respuesta de Mónica había sido con su cara puesta hacia un lado de la mesa y con sus ojos cerrados, su respiración ahora era apacible y aun se mantenía con sus bellas completamente abiertas.

Ante los incrédulos ojos de Jessica Laureano sacó de la mesa el casi inerte cuerpo de la progenitora de ambos para llevársela a la habitación en donde se la volvería a coger, la hembra había quedado tan agotada que daba la impresión de que fuera completamente borracha.

Momentos después una estupefacta Jessica escuchaba desde el living de su casa como su madre gritaba y le pedía a Laureano que no parara de meterle la verga, luego escuchaba acuosos sonidos de bocas que chupaban miembros, en donde la chica intentaba adivinar de quien era el que la chupaba algo a quien, para luego volver a escuchar esos rítmicos sonidos que hacía la cama ante los severos movimientos de coito que su estructura soportaba, hasta que ya no pudiendo aguantar mas se fue a su habitación para encerrarse con llave y poder masturbarse con las perversas y crudas imágenes sexuales e incestuosas que le había tocado presenciar aquel día.

Ya era más de las 7 de la tarde y la chica después de haberse masturbado tres veces seguidas sentía como el par de degenerados que tenía por hermano y por madre seguían cogiendo encerrados.

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Siendo cerca de las 6 de la mañana del siguiente día Madre e hijo yacían durmiendo desnudos y tan abrazados como marido y mujer. Habían sido tres tremendas cachas que se habían puesto uno al otro hasta la pasada la media noche en donde estando exhaustos de tanto culear se durmieron sin saber del mundo, siendo la descendiente de italiana la que más empeño puso a tan ardorosa y sexual tarea.

Mónica en forma somnolienta abrió sus ojos para caer en cuenta que ya había amanecido, y cuando se vio en los brazos de Laureano rápidamente se separó de su cuerpo espantada por lo aterrador que había sido todo eso, las imágenes eran nítidas, y no había una sola escena que no recordara claramente y con detalles, pero lo que más la destruían era el recordar cómo se había masturbado con la mesa para después dejar que su ex retoño regalón le lamiera la vagina y todo delante de su hija, –y ahora con qué cara la podría mirar a los ojos?, -se preguntaba, -si con todas las ordinarieces que ella le había gritado, sobre todo esa en donde hacía alusión de que le comieran la concha porque era por ahí de donde habían salido ellos dos, –eso… eso era enajenante y enfermo se decía, ahora con la cara llena de lagrimas por lo bajo en que había dejado a su familia.

Fue en eso que Laureano abrió sus ojos y vio a su madre puesta de rodillas en la cama y tapada solamente con una sabana, el chamaco se había preparado para esta situación así que se dio a actuar tal como lo tenía pensado con anterioridad.

–Que haces ahí mamá, acuéstate y durmamos otro rato que después quiero volver a culearte, -un insano morbo se apoderaba del desquiciado muchacho al darse el lujo de hablarle de esa forma a su propia madre.

–Cállate estupidoooo…!!!, -le contestó la hembra al reaccionar negativamente a la desnaturalizada forma en que le hablaba su hijo, –Te lo dijeee…!! Te dijeee que ya no lo hiciéramos mas, y vol… vol… volviste a hacérmelo…!!!!, -terminó diciéndole en forma indignada.

–Aja…!, te equivocas mami, yo no te lo hice, lo hicimos, además que fuiste tú quien me provocó, o quieres que vaya a buscar a Jessica para que te lo explique, porque ella estuvo ahí en todo momento, incluso nos vio cogiendo en la mañana cuando salimos de mi habitación, sabes? No te entiendo… primero me provocas peor que una puta, y luego me sales con esto…!, quien te entiende mamá…!?.

La enloquecida hembra, entre enrabiada, arrepentida y cientos de sensaciones pavorosas reconocía que había sido ella quien lo provocó, pero no entendía el porqué de su conducta, hasta que una vez de estar sin saber qué cosa responder se quebró, para ponerse a llorar y a decirle:

–Yo… yo… Sniffssss…!, no sé qué es lo que me está pasando, hijoooo… creo… Sniffssss…! creo que estoy enferma…! soy una mala madreeee…! una mala madreeee…!! Sniffssss…!!!

–Naaaa…!, es normal que después que lo hagamos te vengan los remordimientos de conciencia, ven acuéstate conmigo y hablemos, -el desquiciado chamaco aprovechándose del lamentable estado de su atractiva madre le arrebató de una la sabana en que ella cubría sus pudores para luego de echarle una miradita en estado normal (el de ella) para que se diera cuenta. La tomó casi en forma forzosa para que nuevamente se tendieran como marido y mujer para hablar del tema. Es lógico que el chamaco después de todo lo que habían hecho, sus deseos eran poseerla no estando drogada, y que ella aceptara el incesto.

–Pero… pe… pero… Laureano porque haces esto…, si… si… lo podemos hablar de otra forma…, -le dijo finalmente Mónica cuando otra vez se vio desnuda y abrazada al flacuchento cuerpo de su hijo, sus manitas hacían débiles esfuerzos por hacer que ellos se separaran, y no era que ella estuviera confundida ni nada, era que simplemente ya casi no tenía fuerzas después de tan maratónica sesión de sexo desalmado y casi brutal que se había mandado con su hijo.

–Ya no hay vuelta atrás mamá… ya hemos hecho de todo, acaso no lo recuerdas?. Y Jessica al parecer no está en desacuerdo, recuerda que ella estuvo a un lado de la mesa cuando te la estaba chupando.

–E… Es… Esto… Esto es desquiciado, es para mentes enfermas, por favor suéltame…!!, -le exclamó intentando sacar fuerzas para hacer que su hijo se separara de su cuerpo.

–No… no… te soltaré, porque tú eres mi mujer… así que lo mejor es que lo vayas aceptando, jejejeje, -reía el vil chamaco a la vez que mas la apretujaba contra él, el solo hecho de estar con ella en tan escandalosas condiciones sin estar bajo los efectos del narcótico mas lo calentaban.

–No…!, yo no soy tu mujer, soy tu madre por Diossss…!!, Laureano suéltame ahora mismo…!!!, -seguía forcejeando y diciéndole ahora una espantada Mónica a su monstruo de hijo.

–Bueno… entonces eres las dos cosas, jejejeje…, -el chamaco mas la apretaba y contraía sus tetas contra su pecho.

–Laureano te lo ruego…, -insistía entre débiles manotazos de resistencia, desde su posición una espantada Mónica se daba cuenta que su hijo era un verdadero enfermo mental, para luego seguir: –Yo… yo no se lo diré a nadie, y hablaré con Jessica para explicarle que todo fue un err…!, que es esooo!!??, -una dura y caliente protuberancia resbaló tibiamente en su estomago lo que la llevaron detener su tanda de explicaciones, claramente supo en el acto que eso que había sentido era la verga de su hijo y que ya estaba parada, ella ya bien la conocía pero no en estado normal.

–Ahhh… es que con solo sentir tu cuerpo ya se me está parando, me he acostumbrado mucho a ti sabes…?, -el caliente chamaco rápidamente giró su cuerpo para quedar frente a ella en la cama y ahora si con su verga incrustada en la suave piel del vientre de Mónica, ella vio como su insano retoño metía su mano por entre medio de sus cuerpos con claras intenciones de volvérsela a meter.

–Suéltameeee…! suéltame desgraciadoooo…!!! No dejaré que me lo hagas de nuevo…!! Suéltame te digoooo…!!!, -La cara de Mónica era de espanto mientras le gritaba sintiendo en su cuerpo el resbaloso dardo de carne que otra vez le iban a meter, pero con la diferencia que ella hora por nada del mundo quería que eso sucediera.

–Si… si… te lo haré mamá…! tu también ya estas acostumbrada a mi verga ya lo verás…!!, jajajajajajajaaaaaa…!!!!, -Laureano ahora se reía escandalosamente casi sobre la cara de su aterrada madre, y con sus ojos bien abiertos dándole a entender a ella que algo no funcionaba bien en su cabeza.

–Nooo…!! Laureano tu estas locooo…!!!, -le decía entre medio de la lucha de cuerpos, uno arrancando para no ser violado, y el otro intentando tomar posición para un nuevo acto de apareamiento, –No suéltameeee…!!!, hijo por favor piensa en tu padre…!!!, -Mónica intentaba con esto hacerlo entrar en razón.

–El está muerto, y casi ni lo conocí, jajaja, así que no sé de quién me hablas…!!!, -el chico manteniéndola agarrada desde su cintura con su otra mano le paseaba su erecta verga por todo el canal vaginal, en esa misma posición hizo que voltearan los dos juntos quedándose el sobre ella y casi listo para penetrarla.

–Por favor Laureano no me la metas…!!, -una espantada Mónica sabía que Laureano la tenía lista, y si no hacía algo rápido ahora otra vez se la iban a coger pero esta vez con ella oponiendo resistencia.

–Ya cállate mami, y empieza a comportarte como la zorra que eres, jeje…!

–No me hables así mierda que soy tu madreeee…!!!, -aun en aquellas demenciales condiciones la escultural Mónica intentaba darse a respetar con su hijo, siempre lo había hecho, y ahora no estaba bajo los efectos del fármaco veterinario, por lo tanto se comportaba como la recatada madre que siempre había sido.

–Si, pero ya te he cogido por todos lados, así que qué más da que te la meta de nuevo…?

–Suéltame i-m-b-é-c-i-l…! yo no quiero hacerlo c-o-n-t-i-g-o, -seguía rabiando y diciéndole con su voz remarcada la descendiente de italiana por cada vez que lograba sacar la verga de su hijo de su intima hendidura gracias a sus empecinados movimientos de caderas para no dejarse coger.

–Si lo harás putaaaa…!, solo hace unas horas me rogabas por la verga… y ahora haré que lo ruegues nuevamente, jajajaja…!!!, (-yo ya sé que lo dije antes pero es que al chico le encantaba hablarle ordinariamente a su progenitora no estando ella drogada.)

–Nooooooo…! –Mónica sintió con las últimas palabras de su hijo como la verga entraba a ella quedándose incrustada la totalidad de su cabeza y los inicios del tronco, –Laureanoooo…!!! Sácala…!!! Sacalaaa…!!! Noooo…!!!! Soy tu madreeee…!!! No, no pre… presionessss…!!! Soy tu madreeee…!!! Soy tu ma…!!!

Justo en esa última silaba dicha por la quebrada y violada Mónica, sintió como su hijo se la metía hasta el fondo y hasta los testículos, para luego de agasajarla firmemente por tres veces seguidas para que a ella no le quedaran dudas que nuevamente estaban trabados se dio a decirle:

–Ahhhh… que bien me la chupas con el coño mami, a pesar de tu edad siento como si lo estuviera haciendo con una chava, estas bien apretadita sabes?, hace cuantos años que no te cogían hasta ayer?

–Cállate mierdaaaa…!!!, -fue lo único que le contestó la inmovilizada y destruida mujer con ríos de lagrimas en sus ojos por lo insensible y enfermo que era todo lo que le estaba pasando, ella forzadamente mantenía sus bellas piernas abiertas en posición de apareamiento..

–No me hables así, y solo gózalo putaaaaa…!!!

Mónica ya no quiso contestarle más, simplemente relajó su cuerpo y dejó que su hijo se la violara tal como él lo quería. Con su cara girada hacia uno de sus níveos hombros se daba a sentir la incestuosa cogida que le estaban pegando, su cuerpo solo se movía y siseaba en el lecho por la inercia del cuerpo que le arremetía sobre el suyo.

Mientras la incestuosa culeada seguía su rumbo la hembra ahora recibía la verga de su hijo en toda su longitud y grosor con auténticas demostraciones de rechazo, aversión y repugnancia, mientras libraba con él una feroz lucha en la que cada uno desempeñaba un papel muy diferente uno del otro.

El desquiciado hijo enardecido por unas tremendas ganas de hacer que su madre se calentara para que se pusiera a coger con él tal como lo había hecho en las ocasiones anteriores le enterraba su tiesa herramienta de carne en la jugosa ranura que tenía la bella Mónica entre medio de sus piernas, y no era que estuviera jugosa por ella encontrarse caliente ni nada parecido, simplemente que con las tres cachas que le había puesto Laureano en la noche mientras la tenia drogada las tres veces se había corrido al interior de ella, así que ahora teniendo eso a favor suyo intentaba por medio de ansiosas y brutales aserruchadas de ahora en estado normal su candorosa madre se le entregara.

La vejada hembra notando lo animal en que la estaba tratando su propio hijo otra vez lloraba copiosamente al sentirse violada por ese extraño ser que ella misma había traído al mundo por esa parte en donde este mismo se encargaba de usurparla.

El caliente chamaco la mantenía con sus muslos bien abiertos ya que había pasado sus brazos por entre medio de ellos para impedirle a su madre que los cerrara, mientras él se dedicaba a meter y sacar su alargado miembro adentro de su cuerpo en forma desesperada.

Mónica desde abajo y llorando hasta más no poder le veía con asco las facciones de profundo placer que tenía en su cara, y de como este se mantenía con sus ojos cerrados en autentica señal de estar sintiendo al máximo las delicias que le otorgaban a su verga las carnes intimas de su curvilíneo y hermoso cuerpo que ella bien sabía que poseía.

–Nooooo… Laureano por favor ya noooo… sniffssss!!, ya bastaaaa…!!!, -le rogaba la madre después de un rato a su hijo sintiendo como este le seguía metiendo su verga no importándole su estado. Por única respuesta ante sus suplicas fue un rotundo:

–Cállate zorraaaa…!!! Y acostúmbrate a mi vergaaa…!!!

Laureano ahora echado sobre ella y bien agarrado a sus desnudos hombros se la dejaba ir de una y con firmeza lo más profundo que podía, esto se notaba en su cara que tiritaba hacia los lados cuando se sentía enterrado, como también a ratos se la metía y sacaba lentamente intentando sentir al máximo ese gratificante gozo que le proporcionaba su verga al rosarse con las cálidas carnes de la ardiente vagina de su progenitora, ya llevaba unos buenos minutos culeandosela.

Mientras tanto el cuerpo de Mónica quien a duras penas había vencido las sensaciones de repulsión al ver y sentir a su propio hijo encima de su cuerpo metiéndole y horadándola con su verga, y debido a los extraños y desnaturalizados sucesos vividos en las últimas 24 horas su cuerpo estaba comenzando a sentir esas gratificantes sensaciones que anteriormente se habían apoderado de su nuevo ardiente estado emocional.

Totalmente espantada por lo que ya creía que estaba por pasar y mientras la ensartaban, la pobre hembra se daba el tiempo de pensar y concluir que ella por nada del mundo se iba a poner a coger con las mismas ganas que lo había hecho la noche anterior, pero aun así las potentes clavadas de verga que le asestaban en estos momentos ya estaban comenzando a provocar estragos en su delineado cuerpo, ya que en estos mismos momentos sentía la imperiosa necesidad de comenzar a moverse.

–Soy su madre… soy su madre, y él me está violando… no puedooo, no deboooo, Ohhhh Diosss no me hagas esto, -pensaba Mónica para sus adentros, pero ya se daba cuenta de lo que le estaba haciendo Laureano se sentía muy rico y gratificante para cuerpo, pero su mente se negaba a capitular.

Sin embrago la hembra no tuvo la fuerza de voluntad necesaria como para aguantar las ganas de ella también comenzar a moverse y menearse de la misma forma en que la estaba poseyendo su hijo.

En primera instancia la descendiente de italiana se movía muy despacito, claro que aun llorando porque se la estaban beneficiando sexualmente muy en su contra, pero por cada movimiento que ella hacía con sus caderas, las sensaciones se iban notando aún más placenteras, poco a poco la hembra se fue entregando a los placeres de la carne, y luego de haber pasado ya varios minutos en que la incestuosa pareja se movía casi en forma sincronizada hasta daban la impresión de estar apareándose como los animales, o sea, ya estaban sencillamente culeando con todas las de la ley.

Ante las violentas arremetidas que madre e hijo ahora se propinaban, una parte de la mente de Mónica seguía luchando por no ser la mujer de su hijo, además que caía en cuenta en forma escandalizada que lo que ella estaba haciendo en estos momentos con Laureano era estarse literalmente apareando, esto era lo que más la aferraban a no entregarse y ponerse a decir las estupideces que ya dese hace rato tenía ganas de decir.

A pesar de lo anterior la recatada madre ahora también correspondía en un acto de natural y autentico instinto animal por parte de ella y que a pesar de lo desnaturalizado e incestuoso que era todo aquello igual respondía sexualmente a la ardiente fricción que le causaban las firmes estocadas de verga que le ponía su hijo al interior de su vientre.

Sus negros ojos ya estaban perdidos y vidriosos y puestos hacia cualquier punto de la habitación, hasta que estando ya casi desmayada por lo tan rico que estaba sintiendo con fuertes convulsiones atacando diferentes puntos de su cuerpo y con su respiración muy acelerada, se rindió y se sometió a tan vil e incestuosa violación, no importándole en lo más mínimo las probables consecuencias del acto sexual, y para demostrárselo a su hijo le descargó desde su misma intimidad un copioso derrame de su propia esencia natural sobre la afiebrada verga de él que no paraba de tallar fervientemente todo lo que encontraba a su paso en los momentos que se adentraba a sus carnes interiores.

La bella Mónica mientras más pensaba en las nefastas consecuencias de lo que podría pasar con lo que ella estaba haciendo, más se perdía en las confusas nebulosas de un embarazo no deseado, ella estaba clara que Laureano había acabado dentro de ella varias veces, tal como se dijo antes, pero increíblemente para ella y para todos nosotros, la muy zorra deseaba que su hijo otra vez se derramara en su misma matriz, y estas aberraciones en vez de espantarla, más la iban prendiendo, el solo hecho de pensar en aventurase en correr esos riesgos más fuerte se movía y meneaba, por lo que se entregó en cuerpo y al alma a todas esas insanas perversiones que su propia naturaleza lujuriosa iban despertando en ella.

Laureano por su parte estaba en el séptimo cielo, ya que estaba plenamente consciente de que su candorosa madre ya estaba culeando con él tanto como lo había deseado, y sin estar bajos los efectos de la famosa droga, que era lo mejor de todo, por lo que decidió aminorar la velocidad de sus acometidas, por nada del mundo quería correrse tan pronto, esta cacha debía ser de antología se propuso.

El lento y cadencioso mete y saca del inescrupuloso vástago fue provocando el aumento gradual de la calentura y lascivia de aquella Diosa, quien ya estaba casi gozando de su violación, la imperiosa necesidad de seguir moviendo y meneando sus caderas ya la tenían entregada al desnaturalizado ser de su hijo, ya no disimulaba nada, ahora sencillamente estaba dedicada a culear y a que se la culearan.

La madre hacía desquiciantes movimientos ondulatorios con sus caderas, los cuales hicieron que su hijo cayera en un estado de calentura sin precedentes, por lo que este ultimo comenzó a darle una cogida de lo más caliente y brutal con la sola intención de que ella nunca más se le negara a entregarse por las buenas. Le arremetía con fuerzas, empujaba, embestía, y la apuntalaba para luego volver a metérselo hasta las más íntimas profundidades de sus entrañas quedándose enterrado en ella por unos buenos segundos.

Hasta que la hembra ya sin importarle nada le regaló unos leves gemidos entrecortados que acusaron en ella el auténtico y genuino de disfrute que su cuerpo desde hace rato ya estaba sintiendo.

De nuevo su hijo se la estaba culeando tal como lo había hecho antes y con ella gozando como una perra en estado de calentura, ella solo se dedicaba a ondular con su cintura y manteniendo sus poderosos muslos bien abiertos, y el chamaco que ya se sabía ganador no se la pensó para volver a afianzársela sobre su lampiño pecho para comenzar a besarla en la boca.

Sus lenguas se juntaba y enredaban luchando entre sí al interior de ambas bocas, mientras el acto de apareamiento ellos estaba en su mejor momento, con la candorosa madre ensartada hasta las mismas viseras por la verga de su hijo, lo cual ella agradecía moviendo su cuerpo a la par de como la estaban ensartando, ambos continuaban besándose apasionadamente como si ellos estuvieran enamorados (claro que eso no era así ehh), ambos cuerpos se esforzaban en consumar a la perfección el acto sexual, solo se sentían los suspiros de placer que involuntariamente dejaba salir Mónica de sus exquisitos labios rojos en los momentos en que se separaban de los besos, los crujidos y rechinidos que hacía la cama al estarse moviendo al mismo ritmo en que se movían los amantes eran muy morbosos y cochinos.

Ambos no se cansaban de coger, se restregaban en forma desesperada, de pronto un placentero y sonoro gemido por parte de la hembra mostró nuevamente su real estado de calentura ya que una vez más, las seguidas convulsiones de placer recorrieron todo su sistema nervioso haciéndola atenazarse con todas las fuerzas que le permitió su cuerpo a la flacuchenta contextura de su hijo, una vez bien aferrada a él movía su cintura, sus caderas y la zona pélvica con total desesperación, sus ojos fuertemente cerrados daban a demostraban la gran concentración con la que ella estaba culeando, le encantaba que su hijo la ensartara, que se la metiera y de que se la cogiera sin miramientos, hasta que su cuerpo ya no resistió más, para culminar y explotar en otro intenso y sensacional orgasmo, demostrándoselo a Laureano con fuertes bramidos de placer a la misma vez que se abría lo que más podía de piernas para que su hijo tomara y recogiera de su concha toda la preciosa cosecha que él quisiera tomar.

Hasta que el chamaco viendo y sintiendo en su verga la tremenda corrida que se había pegado Mónica decretó que ella ya estaba lista para recibir su merecido semen, claro que él deseaba seguir probándola y cogiéndola en tan delirante de normal estado mental, así que a sabiendas que ella ahora haría todo lo que él le pidiera simplemente se la desclavó para junto con hincarse a un lado de su cuerpo impartirle sus nuevos deseos:

–Chupamelaaaa…!!, Y también lengüetéame las bolas…!!!, -le ordenó mientras se la devoraba con su enfermiza mirada a la misma vez que se pajeaba, y Mónica obediente como una colegiala comenzó a mover sus curvas para ponerse en 4 patas sobre la cama pero ahora con sus rojos labios apuntando hacia la mojada verga de su hijo y tras mirarlo hacia arriba con algo de vergüenza fue abriendo su boca a la misma vez que cerraba sus ojos para comenzar a engullírsela como si de verdad lo hubiese estado desando.

Ahora Mónica se la chupaba a su hijo con deleite y dedicación, ya no sentía ningún tipo de ascos ni remordimientos por encontrarse en tales condiciones con Laureano, en paladar sentía los salados sabores de los líquidos pre seminales del feliz y alienado chamaco, pero ella quería más, así que acomodándose aun mas con las rodillas y sus manos en la perruna posición sobre la cama, se aplicó en esta posición usando solamente su boca para realizar la incestuosa mamada moviendo su cabeza con lengua y labios incluidos como una verdadera enajenada, también se la sacaba de la boca lamiéndole húmedamente los testículos como si de verdad ella fuera una gatita, y tras unos buenos minutos en tal exquisita tarea comprobaba que se los tenía bien ensalivados volvía a metérsela en la boca para seguir chupándosela con aun más dedicación que antes.

Laureano se sentía estar mas allá del séptimo cielo, pero que buena era su madre para chupar la verga se decía, y en evocación de la fiesta de compromiso de ella con el tal Carlos García que solo hace dos noche atrás se había celebrado en su casa sintió que tenía que seguir cogiéndosela hasta lo mas que le permitieran sus fuerzas, por lo que casi arrebatándole la verga de su boca la tomó por debajo de sus brazos para que ella quedara hincada frente a él en donde vio como vistosas muestras de semen mezclado con saliva le adornaban sus labios, y con verga en mano se fue acercando a ella para volver a metérsela, por su parte la desatada Mónica ya captaba a lo que se estaba preparando su hijo, se la iba a volver a culiar pero ahora en esta otra nueva posición.

Laureano tomó a su madre por la cintura, y con ella ya correspondiéndole en todo lo que se le pudiese ocurrir a su hijo. Suavemente se fue acomodando frente a él y poniendo especial cuidado que ambos sexos quedaran frente a frente y a una misma altura, en tanto el ansioso chamaco ya bien ubicado y con la verga ya en la entrada vaginal de su bella progenitora lentamente se la fue metiendo hasta dejársela bien clavada, y para terminar diciéndole:

–Vamos mamá muéveme tú concha ahora que otra vez te tengo ensartada, no sabes cuánto me gustaaaa…!

Mónica quien estaba insanamente caliente por haberse entregado a la demencial situación que estaba viviendo y que sus lagrimas ya desde hace rato se habían secado en su cara se abrazó a las lampiñas espaldas de su hijo y ya no importándole nada lo miró directamente a los ojos para luego posar su frescos labios en los de él, mientras se besaban apasionadamente la hembra tal cual como lo hace un capullo ante los rayos del sol, fue abriéndose de piernas para otra vez rodearlo con ella, para así quedar mas ensartadamente mas cómoda.

Mónica siempre besándose con su hijo con mucho cuidado comenzó a menear sus caderas para que ambos gozaran a plenitud, el desesperado chamaco se la devoraba con toda su boca abierta por donde escurrían gruesos goterones de las babas de ambos, sintiendo en su verga los deliciosos meneos de su madre, como a su vez experimentaba como la vagina se contraía y le exprimía la verga en los momentos en que quedaban completamente trabados.

Los suaves movimientos iniciales de este otro nuevo coito entre madre e hijo lentamente se fueron transformando en salvajes jadeos copulatorios, la hembra italiana estaba firmemente encajada a la verga su hijo mientras se seguían besando, la velocidad de los movimientos de avance y retroceso que hacía Mónica cada vez se iban haciendo más acelerados.

Ahora la incestuosa pareja nuevamente estaban culeando como enajenados, Mónica arremetía contra la verga de Laureano a una velocidad casi desquiciante con su frente pegada a la de él mirándolo fijamente a sus ojos, el chico sentía en sus misma narices las desesperadas exhalaciones que hacía su madre debido a lo fuerte en que meneaba su cuerpo con la única intención de refregarle la concha lo que más pudiera en su verga.

Laureano quien de un momento a otro se había tendido de espaldas para que su hembra lo cabalgara le cooperaba ahora apuntalándola hacia arriba con todas sus fuerzas, la vagina de Mónica resistía impasiblemente los feroces apuntalamientos de los cuales estaba siendo víctima y su dueña quien ahora lo estaba abiertamente galopando de a momentos le correspondía con exquisitos movimientos pélvicos dándole a entender de que ella era su hembra complaciente y entregada.

Los cuerpos de madre e hijo se movían sin darse tregua, mientras pasaban los minutos ellos más fuerte se movían, la culeada que se estaban dando era colosal, y mejor que todas las anteriores, pero lamentablemente Laureano ya estaba casi al borde de una abundante corrida, y justo en el momento en que pensaba concentrarse para dejar salir sus descargas casi con devoción vio como su atractiva progenitora enderezaba su cuerpo para quedarse lo mas ensartada que podía a su verga para inmediatamente verla y sentirla como ella enarcaba su espalda a la misma vez que tensaba todos los músculos de su cuerpo con su cabeza echada para atrás, hasta que sencillamente se abandonó a las feroces descargas eléctricas que este otro nuevo orgasmo tomaba total posesión de su cuerpo:

–Ahhhhhhhhhh…!!! Ohhhhhhhhh…!!! Siiiiiiiiiiiiiiiiiiii…!!!!, -gritaba la descendiente de italiana ahora con sus manos puestas en sus negros cabellos mientras se los revolvía de puro desesperada que estaba mientras se orgasmeaba, sus gritos de placer eran acompañados por una serie de ondulaciones y contorsiones musculares a la altura de sus caderas, en tanto el chamaco teniéndola firmemente agarrada de sus caderas se daba a sentir como su madre otra vez le bañaba deliciosamente la verga con sus calientes fluidos vaginales que le soltaba abundantemente.

Mónica una vez que disfrutó a cabalidad hasta el último de sus demenciales espasmos de autentico placer simplemente se desplomó quedando echada con todo su sedoso pelo revuelto sobre el cuerpo de su hijo y aun clavada a su verga.

Laureano reaccionando que el también estaba por correrse y que ya no lo haría junto con su progenitora, como pudo se la saco de encima para dejarla boca arriba sobre la cama, la hembra automáticamente se abrió de muslo recogiéndolos lo que más podía al pensar que su hijo otra vez se la iba a meter en esa posición, pero las ideas de este eran otras.

–Que bien te corriste puta asquerosaaa… pero ahora te lo vas a tragarrrrr…!!!, -le iba diciendo a la misma vez que de rodillas en la cama se iba acomodando cerca de su cabeza y con su pulsante verga apuntando a los rojos labios de Mónica:

–Abre esa boca de zorra que te gastas, jajajaja…!!!

Mónica que en su estado no estaba para negar nada abrió su boquita lo que mas pudo a la misma vez que sacaba su lengua bien afuera.

Laureano posó una de sus manos en su frente para inmovilizársela para inmediatamente posar su hinchado glande en la esponjosidad de su lengua y sencillamente comenzó a correrse al interior de su boca mirando en todo momento tan descabellada operación,

–Arggghhhhhhhhh… me corrooooooooo…!!!!!, -le gritó en el mismo momento que dejó salir un potente y cuantioso chorro se semen espesamente viscoso y caliente que su madre recibió casi con calentura, los sendos y continuos lecherasos de semen salían expulsados con fuerzas, eran copiosas y espesas.

Laureano con sus ojos salidos para afuera y con su cuerpo contrayéndose por cada expulsión de semen que dejaba salir desde su verga, veía como la boca abierta de su madre poco a poco se iba llenando de sus espermios, la hirviente leche masculina ya invadía toda la boca de la casi italiana, espesos goterones de esta proteínica esencia se filtraban por entre medio de sus blancos dientes para terminar aumentando el volumen acumulado en el improvisto receptáculo bucal en el cual habían sido depositados, y hasta que ya el muchacho no tuvo más que darle a su madre sencillamente le dijo:

–Tragatelooooo…!!!

Mónica solo se dio a cerrar sus ojos como dándose fuerzas a ella misma para hacer lo que su hijo le pedía, hasta que junto con cerrar y apretar fuertemente sus labios se lo fue tragando todo poco a poco y hasta la última gota.

–Jajajajaja… y eso que no querías…!, -se burlaba el insensato chamaco a la misma vez que se bajaba de la cama. –Bien mami, ahora que veo que te estás poniendo más cooperadora necesito que me canceles de inmediato el viaje que tenías programado con tu novio, y luego de eso invitarás al señor Juárez a cenar con nosotros en esa misma fecha.

Mónica con solo escuchar esas extrañas solicitudes que le hacía su desquiciado hijo volvió de una a la realidad, cayendo recién en cuenta que se acababa de comer su semen, y había sido una gran cantidad. Las ganas de vomitar se le vinieron de una, pero lo más siniestro de todo eso era ya creer saber los perversos motivos por los cuales Laureano le ordenaba traer al viejo con cara de roedor a su propia casa, y justo en el momento en que se iba a negar rotundamente a darle en el gusto vio que su hijo simplemente desaparecía de su vista dejándola desnuda y toda culeada en su propia cama, el sabor a semen lo tenia impregnado en su boca y en sus narices.

(Continuará)