JEFAS PORTADA2Pasados unos buenos minutos de aquella bestial cogida entre madre e hijo, este ultimo vio que ella con todo su cuerpo mojado seguía haciendo movimientos copulatorios en el aire a la misma vez que se masturbaba ahora más lentamente y como con su otra mano se daba a masajearse las tetas, el chamaco fue único testigo de ver como su progenitora caía en un profundo sueño con una de sus manitas puesta en su vagina y la otra en una de sus chichotas.

Sin títuloCuidadosamente este la tapó con la ropa de cama, retiró la cámara de grabar y después de comprobar que Mónica respiraba normalmente, como un verdadero delincuente se escabullo hacia su habitación para ir a encerrase en ella. Se la había culiado.

Culeándose a su recatada madre por desquite 2.

Las horas fueron pasando de lo que quedaba de aquella incestuosa noche en que la recatada pero bien ponderada Mónica, una candorosa y curvilínea madre de familia, se había entregado involuntariamente a los deseos sexuales de su desequilibrado hijo.

Digo involuntariamente ya que debemos recordar que a ella, a pesar de haber sido participe de la forma más mundana y viciosa de lo que uno pueda imaginar, la habían drogado administrándole un poderoso fármaco veterinario que se les da a las yeguas y a las vacas para que se calienten al momento de la procreación de su propia especie, el prodigioso fármaco también había funcionado perfectamente en su cuerpo y en la revolución de sus sentidos.

Ya eran cerca de las 8:00 de la mañana y la fresca aurora matutina ya se hacía notar a medias mezclándose con el fuerte olor a sexo que aun predominaba en la habitación en que se había llevado a cabo el incesto entre madre e hijo.

La ya bien descansada mujer lentamente fue despertando de su letargo, sus negros ojos en un principio se dieron a estudiarlo todo, mientras caía en cuenta que ella yacía en su cama totalmente desnuda y con su cuerpo algo pegajoso.

Del mismo modo visualizó el pijama de su hijo aun tirado en el suelo, de la misma forma su camisa de dormir, sus calzones y su brasier.

Fue ahí en donde de golpe lo recordó todo. Rápidamente se sentó en la cama llevando sus dos manos a la cabeza intentando creer que todo lo ocurrido solo hace algunas horas había sido solo una pesadilla, pero los recuerdos en su mente eran tan nítidos que lo de la pesadilla era casi imposible, además que aun tenía la vagina mojada, por lo que lentamente fue descubriendo las ropas de cama para cerciorarse ella misma, y al ver la parte más intima de su cuerpo que aun estaba con restos de semen, un sinnúmero de escandalosos y acusatorios remordimientos de conciencia tomaron poder en su mente.

–Dios…! Dios…!!, pero que hice anoche…!?, me acosté con mi propio hijoooo!!!, -se decía en forma escandalizada mientras rápidamente se ponía de pie con sus dos manos aun agarrándose la cabeza en señal de espanto, para luego ir a su armario y sacar otra camisa de dormir similar a la que estaba tirada en el suelo, claro que esa última para ella ya era más diabólica y perversa ya que era la que ella misma unas horas antes se había retirado sensualmente a la misma vez que se agarraba a la verga de su retoño según lo recordaba.

Estando ya con aquel ligero atuendo y casi al borde del derrame cerebral debido a los miles de infernales pensamientos incestuosos se sentó a los pies de su cama intentando de alguna forma reflexionar en lo que había hecho, y de qué cosa sería lo que iba a pasar ahora en el seno de su familia después de tan vil y horrorosa indiscreción cometida.

En aquel momento con sus ojos llorosos se daba nuevamente a recorrer su habitación mientras que en su mente se dejaban caer una y otra vez las escalofriantes imágenes de lo que la recién pasada noche ahí se habían sucedido, de cuando ella se masturbaba de pie pensando en el señor Juárez, de cómo luego lo hicieron contra el muro, y que hasta en tres oportunidades ella le había chupado la verga y lamido los testículos a su propio hijo, hasta que ya no aguantando mas todos los perjuicios morales con los que estos demenciales recuerdos le atacaban la conciencia simplemente se tapó la cara con sus dos manos sintiendo vergüenza de ella misma y se largó a llorar desconsoladamente con su cuerpo semi inclinado hacia adelante.

En esa posición y mientras lloraba en silencio estuvo pensando y analizando una y otra vez la situación no comprendiendo exactamente cuáles fueron los motivos que la llevaron a mantener relaciones sexuales con Laureano su hijo.

–Desgraciado…!, Sniffssss…!, eres un desgraciadooo…!!, cómo pudiste habérmelo hechoooo…!!!, -se decía para sí misma cuando recordaba a su hijo encima de ella con cara de placer en los momentos que la empalaba firmemente al ritmo de la cogida que le estaba dando.

–Ay Dios…!, si era yo misma quien se lo pedía…, -recordaba luego, a la vez que intentaba de buscar alguna justificación por parte de ella, –Pero como pude haberlo hecho…!?, y ahora con qué cara lo podre mirar…!? Sniffssss…!!! –Pero yo estaba ebriaaa!, -pensó de pronto, –Ebriaaaa…!!! Si…! eso fue…!!!, este mocoso de mierda se aprovechó de mi estado y me cogió estando yo borracha y con mis sentidos nublados, -la doliente mujer no estaba muy segura de sus conclusiones con eso de ella haber estado borracha, ya que recordaba nítidamente y con detalles cada momento de la culeada que le habían puesto, pero eso de que claramente ella misma haya seducido a su hijo no le cuadraba mucho, pero prefería quedarse con esto último que con la idea de haber sido ella quien se lo había violado.

Tras estos últimos planteamientos estuvo por espacio de más de una hora lloriqueando y maldiciéndose por lo ocurrido, pensando en lo que se le venía, y también como podría mirar a los ojos a su futuro marido teniendo en su mente que le había sido infiel con su hijo (con el de ella).

Así que sin atreverse a salir de su habitación, y cuando comprendió que la vida continuaba y que la situación la tenía que afrontar le gustase o no, como una verdadera autómata se dirigió al baño de su habitación para ducharse.

Debajo del agua y de la gran capa de espuma en la que había envuelto su portentoso cuerpo de alguna forma se daba a intentar hacer desaparecer la pecaminosa culpa del incesto cometido, pero por más que hacía durar la ducha enjabonándose y enjuagándose abundantemente una y otra vez estas culpas parecían aumentar.

Luego de secar y peinar su cabello negro bien oscuro y casi azulado, la soberbia y jovial milf se volvió a poner su ligera camisola de dormir y sobre esta una larga bata de levantarse para en el acto proceder a abrir las cortinas de los ventanales de su habitación para ventilarla del pesado olor a cacha en que esta había quedado.

También cambio las sabanas y toda la ropa de cama, prendió velas aromáticas hasta que cuando ya no tuvo nada más que hacer y después de haberlo pensado una y otra vez se dio las fuerzas necesarias para salir de su recamara y afrontar la situación frente a su hijo.

Ya eran cerca de las 11 de la mañana y Mónica tras haber comprobado que su casa estaba en el más completo silencio se dirigió a la habitación de su hija de 20 años, desde el umbral de la puerta de su habitación comprobó que ella seguía durmiendo profundamente por lo que se dijo que este sería el mejor momento de mantener una seria conversación con su hijo, ya que al tener claro que aunque ella había sido quien comenzó con tal desnaturalizada acción de apareamiento en la noche recién pasada, Laureano como su hijo que era no tenia que porque haberle seguido el juego, además que estaba casi segura que este se había aprovechado al haber estado ella algo ebria.

Mónica estuvo más de 15 minutos en el comedor de su casa intentando darse el valor suficiente para irrumpir en la habitación de Laureano y encararlo, pero por cada vez que lo iba a hacer se acobardaba por lo enajenante que sería verlo nuevamente después de lo que habían hecho, además que aun sentía su cuerpo en un ligero estado de excitación, pero no al grado de querer volver a hacerlo, ni loca volvería a cometer tal imprudencia se prometía una y otra vez.

Hasta que por fin tras serenarse y concentrarse en todo lo que tenía para decirle y estando ya a la entrada de la habitación de su hijo lentamente fue girando el pomo y empujando la puerta hacia adentro percatándose que él ya desde hace rato debía haberse levantado.

Lo vio sentado frente al computador encendido y con su página de Face abierta, por lo que dedujo que Laureano claramente estaba chateando con sus amigos, y cuando este por fin minimizó la pantalla y levantó su cara para mirarla fueron los 10 segundos más largos en su vida para Mónica.

Ambos se miraban fijamente a los ojos, cada uno con miles de sensaciones muy distintas uno del otro, hasta que fue la hembra la primera en sentir que se le quemaba la vista, por lo que tuvo que rápidamente llevar su mirada hacia cualquier parte a la misma vez que lo escuchaba hablar:

–Buenos días madre, que tal amaneciste hoy…?

Mónica tras escuchar el habitual tono en su voz, como si entre ellos nunca hubiese pasado nada, nuevamente llevó su acusadora mirada al relajado semblante de su hijo para contestarle con su alma llena de ira y con ganas de ahora si zurrárselo por degenerado y sin vergüenza llamándolo a terreno, el relajado estado en que lo veía más le enervaron los sentidos al grado se sentir ganas hasta de matarlo por desvergonzado, hasta que finalmente lo enfrentó:

–Como crees que amanecí pedazo de idiota…, -le contesto la sulfurada hembra al descarado de su hijo, –Acaso no te acuerdas lo que me hiciste anoche…!?.

Pero el salido chamaco quien se había anticipado a esta reacción de su bella progenitora se dio a poner en acción su acalorada estrategia para confundirla ya que momentos antes se había dado el trabajo de ir a husmear a su habitación cuando sintió movimientos en esta, y claramente la escuchó llorando y reconociendo que ella se lo había pedido, pero en un principio prefirió quedarse callado para que fuera ella quien perdiera la compostura.

–Contéstame pervertido de mierda…!, o acaso crees que no me acuerdo de lo que me hiciste estando yo algo ebria…!?, –Vamos… di algo estúpido…!!!, -le gritaba una enfurecida Mónica al creer verle en su cara que a su vástago poco le importaban las consecuencias morales de lo que ambos habían hecho.

–Claro que me acuerdo mamá…!, -le contestó finalmente el calculador chamaco, –Pero recuerda que fuiste tú quien me lo pidió casi llorando… así… así que no te hagas la mensa…!, -el chico luego de decir lo último hizo correr la silla con ruedas en la cual estaba sentado hacia atrás ya que casi creía saber que su madre, que estaba de los mas buenota, en cualquier momento se le abalanzaría para cachetearlo.

–Estaba ebria Laureano…! y tu bien lo sabes…!! Eso…!! Eso… es violación ante la ley…!!, y puedo hasta meterte preso si hago una denuncia… así que no me vengas con ese tipo de excusas…!!! Ahora quiero que me expliques en que estabas pensando cuando…

Pero Laureano no la dejo terminar, debía confundirla rápidamente antes de que ella se adueñara de la situación.

–Te tengo grabada mamá…!, -le cortó el chamaco para luego decirle como era el asunto bajo su punto de vista, –Acaso no lo recuerdas…!?, así que no me salgas con eso de la violación porque en el video que ya tengo descargado y muy bien respaldado para nada se nota que no estés en tus cabales… si se notaba de lo desesperada que estabas cuando me pedías que no dejara de metértela… también tu sola me refregaste el coño por la cara… de verdad quieres que ese video se haga público…!?.

Estas últimas palabras calaron hondo en la alterada conciencia de Mónica, ya que ella no estaba preparada sicológicamente para que su propio hijo se refiriera a lo que ellos habían hecho con palabras tan directas y crudas, y claro también el muy salido le recordaba que la tenia grabada, esto último fue lo que más le preocupó a nuestra soberbia protagonista.

–O sea… creo que ahora entiendo…!, -le dijo mirándolo otra vez directamente a los ojos, –Serás tan desgraciado como para mas encima atreverte a chantajearme con tu video…!?.

Laureano captaba que con esto era él quien estaba tomando las riendas del asunto, pero tampoco quería espantarla, debía lograr que su madre creyera que ella era quien se adueñaba de la situación.

–Claro que no lo haré…!, anoche te dije que solo lo haría por si se te ocurría decir que no fuiste tú quien lo quería… recuerda que yo estaba durmiendo y eras tú quien tenía mi cosa agarrada cuando me desperté…

Mónica, en esos tensos momentos, como una energúmena daba vueltas en la habitación de su hijo con una de sus manos cerrando y empuñando su bata a la altura de sus senos, por nada del mundo quería mostrarle más de lo debido a Laureano quien no le quitaba la vista de encima, mientras ella pensaba en lo que este le decía, y por mas que no quería reconocerlo debía admitir que el chamaco tenía razón, recordaba claramente haber sido ella misma quien se había calentado primero, y que por culpa de no controlar sus ímpetus sexuales todo desembocó en la incestuosa acción de apareamiento entre ella y él, por lo que al ya no tener más excusas nuevamente se derrumbo sentándose en la cama con sus ojos llenos de lágrimas.

–Laureanooo… que hemos hecho…!? Sniffssss…! Eso… eso que… que hicimos no tiene nombre…!!, es un hecho terrible, algo enfermo… e indecoroso para nuestra familia…!, júrame… júrame que no se lo contaras a nadie…! Sniffssss…!!

–No te preocupes mami, te juro que este será nuestro gran secreto, -le decía el siniestro chamaco desde su escritorio y fijándose que su madre debajo de la bata andaba con muy pocas prendas que la protegieran, su verga desde que ella había ingresado con olor a jabón envolviéndolo todo se le había ido parando a medida que se llevaba a cabo la inusual conversación, y a sabiendas que su hermana aun tenía para largas horas en seguir durmiendo se propuso a nuevamente volver a cogerse a esa tremenda amazona que lloraba por su desdicha sentada en la cama de su habitación.

–Prométeme que nunca más me lo harás… aunque sea yo quien te lo pida…, -Mónica no sabía porque se lo pedía de esa forma, pero al tener en cuenta que había sido ella la culpable de la aberración no le quedaba más opción que hacer que su chamaco también se comprometiera en la causa.

–De verdad tanto te choca haberlo hecho conmigo, que me pides que te prometa no volver a hacértelo!?

Mónica nuevamente llevó sus ojos negros a la cara de su hijo a raíz de tan salida pregunta, creyendo que su hijo con sus dichos este estaba dispuesto a volver a hacérselo…

–Laureano… como me preguntas eso…!?, si eres mi hijo por Dios…!!!, claro que me choca haberlo hecho contigo, es mas…!!!, hasta me da asco recordarlo… me repulsa…!!!, si fui yo quien te trajo a este mundo…!!!

Mónica de pronto cayó en cuenta que Laureano ni siquiera la estaba escuchando, este simplemente estaba más preocupado de mirarle un blanco y reluciente muslo que había quedado descubierto al habérsele corrido la bata que llevaba puesta, por lo que rápidamente se lo volvió a cubrir al ya creer saber en lo que estaba pensando su hijo.

–No me mires de esa forma…!!!, -le exclamó con su carita de hembra descendiente de italiana desfigurada por la aversión al creer saber en lo que estaba pensando su chamaco, –Ni se te ocurra pensar en que lo volveremos a hacer…!!!

–Je…!, estas media paranoica mamá, yo solo pensaba en lo que me estabas pidiendo, y si, también pienso que eso que tú me obligaste a hacer contigo anoche es realmente asqueroso y enfermizo, digno de una mente totalmente desequilibrada, es mas… hasta pienso que tu estas enferma y que deberías ir a ver con urgencia a un siquiatra, claro que no puedes contarle toda tu verdad mira que si lo haces hasta te puedes ir presa por haber seducido a tu propio hijo… quieres que te traiga una botella de soda?, en el refrigerador deben estar heladitas.

El muchachón nuevamente descolocaba a la pobre Mónica recordándole que había sido ella la culpable de todo, por lo que rápidamente a la hembra se le olvido la cara de desquiciado en que el caliente de su hijo la había estado mirando solo hace algunos instantes.

–Laureanoooo…!!, no lo digas así…!! Yo… yo… no quise hacerlo… te lo juro…!!!, he pensado en el asunto y aun no le encuentro lógica…!!!

–Pero así fue… en todo caso ya no te preocupes… te juro que nunca más te lo volveré a hacer…!

–De verdad…!?, nunca más me lo volverás a hacer…!?

–Nunca más… lo juro…!

–Ok…! Ok…! ahora prométeme que jamás se lo contarás a tu hermana…!

–Je…! prometido…!!, -el salido chamaco mientras más se comprometía mas se iba calentando, ya que creía saber que su madre ni se imaginaba que en muy poco tiempo él pensaba cogérselas a las dos juntas y que también pensaba en preñarlas a ambas, ni mencionar que a modo de venganza también la haría culear a ella con don Octavio Juárez, el viejo gordo y fofo con cara de roedor que contrastaba en 1000% con el tal Carlos García su flamante novio, pero todo sería a su debido tiempo, por ahora lo único que deseaba era que ella se empelotara ahí mismo para volver a culearla.

–Gracias Laureano, ya verás que pronto superaremos este desnaturalizado error que hemos cometido…, por favor si fueras tan amable de traerme el agua que me ofreciste.

El caliente y perverso chamaco como un rayo se fue para la cocina, ya que no tendría que insistir en darle algo para beber como la había pensado, así que una vez que ya estuvo en la cocina rápidamente saco del refrigerador la botella de agua mineral para dejarle caer otros tres raspados del fármaco veterinario que traía en sus bolsillos y que tan buenos resultados le había traído, para luego de observarlos disueltos en el agua cerrar la botella de gaseosa y llevársela a su madre.

Mónica quien se sentía con la garganta seca después de haber estado en tan acalorada plática con Laureano de aquel desvergonzado asunto del incesto cometido ni se la pensó en abrir la botella para comenzar a beber su contenido.

–Lo último hijo… quiero que por favor sea esta la última vez que platiquemos de este asunto, o sea, que apenas yo salga de tu habitación esta conversación y lo que ocurrió anoche jamás existió me comprendes?, -le decía a la misma vez que volvía a empinarse la botella de agua mineral bebiendo casi todo su contenido.

–Prometido, nunca más hablaremos de esto…, -Laureano disimuladamente miro la hora, ya que recordaba que en la noche anterior el fármaco había demorado 30 minutos en hacerle efecto, por lo tanto estimaba que ya para el medio día nuevamente la tendría completamente caliente y llorando para que él se la volviera a coger.

Una vez que la ya un poco más tranquilizada madre de familia hubo salido de la habitación tras beberse la botellita de agua mineral se fue directamente a la cocina para preparar algo para el almuerzo y así distraerse de la desventurada pesadilla filial por la que estaba pasando.

En tanto el perverso engendro que ella tenía por hijo rápidamente se había ido a sentar a la mesa del comedor para observar cada reacción que iba a tener el prodigioso cuerpo de su madre al momento que empezara a sufrir los primeros efectos de la poderosa droga veterinaria para calentar vacas y yeguas que inconscientemente otra vez ella había ingerido.

Mónica desde su posición vio que Laureano estaba sentado en la mesa del comedor leyendo una revista deportiva, ahora su sola presencia la incomodaban, incluso sintió las imperiosas ganas de corretearlo y que se desapareciera de su vista, pero a sabiendas de que ambos se acababan de comprometer de darle vuelta a la hoja y aquí no ha pasado nada, quiso actuar de la forma más normal posible, por lo que se dio a hablarle como siempre lo habían hecho:

–Tu hermana aun sigue durmiendo, creo que deberías ir a despertarla,

–No lo creo mamá, anoche ella misma me dijo que hoy se las iba a descansar todas, así que no te preocupes por ella.

Los minutos pasaban y el chamaco ya estaba desesperado por ver la metamorfosis que iba a sufrir Mónica, ya corrían cerca de 20 minutos según le indicaba su reloj, en tanto la mujer no le dio importancia a que nuevamente se le tapaban sus fosas nasales costándole respirar, nunca lo asoció con lo que le había ocurrido la noche anterior, rápidamente los latidos de su corazón se aceleraron al grado de hacer que se le cayeran de las manos unas verduras que se aprontaba a lavar.

Y fue más que tarde cuando en algún momento pensó en salir huyendo del lugar cuando su vagina empezó a palpitar aceleradamente producto del afiebramiento, el asunto es que de un momento a otro se sintió más caliente que nunca y tan llena de vida que sería capaz hasta de culear con un regimiento entero si es que este estuviera disponible, pensó en algún momento.

Mónica con un sinfín de pensamientos lujuriosos que la asaltaron de un momento a otro aun estaba en la cocina sin saber qué hacer con las verduras que había recogido y que aun mantenía en sus manos, estaba sintiendo oleadas de escalofríos y fogosidades que eran un autentico deseo sexual que le estremecían y recorrían su cuerpo de la cabeza hasta los pies, de reojo comenzó a mirar a su hijo que este, según ella veía, seguía inmiscuido en su revista deportiva.

La hembra, olvidándose completamente de la conversación que ellos solo hace menos de una hora habían mantenido, ahora con sus confusos sentidos captaba algo extraño tanto en el ambiente como en su cuerpo, como si este estuviese a punto de descontrolarse hormonalmente hasta explotar de extrañas sensaciones lujuriosas, sentía que por ahora sus auténticas ganas eran de ir hasta el comedor y abordar a su hijo para ponerse a coger con él encima de la mesa hasta quedar muerta de calentura orgásmica, y quedar con su cuerpo totalmente emberdurnado de semen incestuoso, a la misma vez de rosearlo con su vagina y dejarlo a él completamente empapado con sus propios jugos vaginales, tal cual como habían quedado ambos la noche anterior, pero ahora aun mas.

Mientras la hembra se encontraba sumida en un mar de morbosidades, Laureano desde su ubicación la veía como ella extrañamente movía sus muslos dando la impresión que con estos contraía su vagina, por lo que se dio a ponerse en el acto en plan de asalto:

–Mamá… te puedo hacer una pregunta…!?

–Sí cariño, por supuesto que si… que quieres preguntarme?, -le respondió Mónica aun conteniéndose de la tremendas ganas que le habían bajado de ponerse a culear, y la vez deseando que la pregunta de su chamaco fuera en relación con lo que ellos habían hecho en la recién pasada noche.

–Tu aun estás segura de la que hablamos en mi habitación?, -Laureano sabia que esta conversación era decisiva, o se llenaba de gloria, o simplemente lo molían a palos.

–De la conversación que tuvimos…?, -le respondió su madre haciéndose la mensa sin saber ella misma porque lo estaba haciendo.

–Si mamá de la conversación que tuvimos en mi habitación… aun piensas igual…?

Mónica aun tenía la capacidad de razonar a medias, si bien ella extrañamente ya estaba deseando que alguien le metiera algo por su parte intima, aun no era capaz de atreverse a insinuarse con su hijo, aunque la pregunta que este le hacía por alguna enfermiza razón le encantaba, por lo que se dio a contestarle con la verdad, y la verdad era que mas extramente todavía ya no estaba tan segura de lo que habían conversado y del acuerdo en que se comprometieron.

–Es que no se… Laureano creo que estoy algo confundida…, -su respiración ya era entrecortada, y hasta tragar saliva le costaba.

–Je… o sea, ya no estás tan segura de que no volvamos a acostarnos…!?

–Ehhh… acostarnos…!?, -le respondía estúpidamente, en vez de tomar el cucharón de la comida que estaba colgado en el muro y darle a este por la cabeza por tan degeneradas preguntas que le estaba haciendo.

–Sí mamá, acostarnos, como un hombre y una mujer se acuestan, así como nosotros nos acostamos anoche, o me vas a decir que a ti no te gustó lo que hicimos en tu habitación…

Tras las últimas palabras del caliente chamaco un silencio sepulcral inundó todo el lugar, Mónica ya sabía para dónde iba esa conversación, las palabras de su hijo eran claras y precisas y ella ya estaba toda mojada en menos de 3 minutos, aun así quiso negarlo, explicarle de cualquier manera que eso era horroroso, pero no podía porque por lo que recordaba a ella si le había gustado, y la aversión sentida hace muy poco rato esta ya casi ni existía en su mente, incluso hasta ya deseaba ir y acostase nuevamente con su hijo, ahora extrañamente lo deseaba como una mujer desea a un hombre, y no porque sintiera que la amara ni nada parecido solamente quería aparearse con él por instinto, y ojala que este hasta se la preñara si es que se la podía realmente con una mujer como ella. Además que ahora ni siquiera tenía alcohol en su mente, por lo que su nivel de desinhimiento era al natural y al rojo vivo, este solo hecho avivaba la creciente calentura que ya invadía todo su cuerpo.

–Qué me respondes mamá? Te gustó lo que hicimos anoche en tu habitación?, -insistía el chamaco inquisitivamente, a la misma vez que se paraba de la silla y comenzaba a acercarse a la cocina donde aun estaba de pie su madre con unas lechugas en sus manos.

Una vez que este llegó a la cocina estratégicamente se paró detrás de la temblorosa y caliente mujer. Su madre creía sentir la respiración de su chamaco por detrás de sus oídos, y este en un rápido movimiento de manos la dio vuelta y ya la tuvo entre sus brazos y bien tomada de la cintura, sus cuerpos estaban muy cercanos y Laureano ya no aguantándose más de verle sus rojos labios semi abiertos y sus atemorizados ojos negros esperando quien sabe qué cosa le estampó un ardiente y acuoso beso con lengua y harta saliva el cual a los dos segundos fue respondido por Mónica quien lo abrazo y comenzó a besarlo de la forma más sensual, sugerente y mas que provocativa de lo que uno pueda imaginar.

En el transcurrir de aquel incestuoso y húmedo beso con lengua entre madre e hijo, este último fue pegando su cuerpo al de Mónica hasta el punto de sentir como esas duras chichotas que se gastaba ella se apretaban contra su pecho, así que sin esperar reacciones por parte de ella este simplemente comenzó a desatarle la bata de levantar para una vez de haberlo conseguido sencillamente sacársela por detrás de sus hombros y dejarla caer al suelo.

El enardecido chamaco casi se volvió loco al caer en cuenta que su atrayente progenitora solo llevaba puesta otra camisola intima muy similar a la que había usado la noche anterior por lo que su besos se formaron mas enfervorizados que los anteriores, prácticamente se la estaba comiendo mientras seguía comprobando con sus manos que Mónica no llevaba nada puesto por debajo.

En tanto la ya más que caliente hembrota solo se daba a sentir como su hijo la manoseaba por todo su cuerpo, su ligera camisa de noche muy poco la protegían de tan acaloradas manoseadas e inconscientemente era ella sola quien al ritmo de los sobajeos del macho con su húmeda entrepierna buscaba rozar la verga de este.

Mónica en aquel instante y mientras se besaba acaloradamente con su hijo estaba prácticamente desatada producto de los efectos del poderoso fármaco veterinario, ya había perdido todo el control que en algún momento había deseado mantener, y al contrario de esto ahora dejaba fluir todas sus ansias incestuosas y de apareamiento carnal que otra vez albergaba en todo su ser. Sus rojos y sensuales labios como también su fresca lengua se unían a los de su hijo en un beso impresionantemente pasional y con harta lengua, mientras que sentía como su caliente chamaco aprovechándose de la situación se la comenzaba a llevar entre manoseos, punteos y besuqueos a su habitación, fue ahí cuando felizmente la enardecida hembra cayó en cuenta que la conversación llevada a cabo en esa misma habitación a la que la llevaban solo habían sido patrañas de ambos, ya era un hecho, iban a volver a culear.

La pareja rápidamente ya estuvo encerrada en la habitación del chamaco, y a los pocos segundos de haber llegado a esta el corto camisón de la hembra ya había salido volando por los aires hasta caer al suelo quedándose completamente encuerada, y ahora era la misma madre quien estaba bajándoles los pantalones al hijo con los calzoncillos incluidos, quedando la larga verga del caliente muchacho de 18 años bamboleándose tiesamente justo al frente de la cara de Mónica quien ya estaba presta para comenzar a atenderla.

La fabulosa hembra de cuerpo impresionante no lo dudo para tomar esa joven herramienta entre sus manitas y luego de tragar saliva simplemente se la llevo a la boca, y ahí estaba ella, otra vez completamente desnuda y arrodillada mamándole la verga a su hijo mientras se daba a escuchar el bombardeo de peladeces que este le mandaba tal como lo había hecho en la noche anterior:

–Así mamá…!!!, mámamela entera, Uffffff…!!! Si que eres bien zorra a la hora de chupar vergas…!!!, así…!!! Así…!!! Vamos chúpamela más rico…!!! Igual que anoche…!!! Mmmmmm…!!! Mami… que ricoooooo…!!! Ohhhh que lo haces bien…!!!

–Lo hago bien…!?, -le consultó la salida madre a su hijo en un momento que se la sacó de la boca, ya que esas palabras la enorgullecían al ser esta la 2° oportunidad en que mamaba una verga, para luego cerrar sus ojos y volver a llevársela a la boca y chupársela con más ganas todavía.

–Si putaaaa…!!!, lo haces muy bien y yo también ya quiero lamerte la conchaaa…!!!, -se atrevió a decirle Laureano para ver la reacción que tendría su atractiva progenitora.

Por su parte Mónica tras escuchar semejantes palabrotas, estas no siquiera le importaron, y al contrario de esto la calentaron de sobre manera u aun mas, solo se dio a darse el gusto ella sola chupando esa verga como si esta estuviese hecha del caramelo más dulce que existiera en el mundo, la sentía tan rica y caliente que se la chupaba intentando hacerla deshacer con su lengua y en su paladar, mientras pensaba en que su hijo también quería probarle su concha a ella, según le había dicho, ahora se la mamaba ardientemente, la succionaba y se la besaba en forma apasionada mientras lo masturbaba, como si la verga de su hijo fuese solo su juguete de carne y personal, en tanto con su otra manita se daba a masturbarse en forma casi desesperada.

Laureano quien veía como su puta le mamaba la verga con ganas y mientras ella sola se masturbaba, por su parte él del mismo modo también quería probar más y junto con haberse quitado el resto de su ropa lentamente se fue acercando a la cama mientras Mónica lo seguía de rodillas sin querer quitarse la verga de sus rojos labios.

En eso el chamaco simplemente se sentó en el borde de la cama para luego tenderse en esta, y su hembra tal cual como si fuese una adivina no lo dudo para elevar su tremendo cuerpazo y posarse en 4 patas a un lado de su espinillento macho en forma invertida, para luego levantar una de sus piernotas pasándola por sobre su rostro y así casi en el acto bajar sus caderas y posar su sedienta vagina sobre la cara de su hijo.

Ambos habían estado deseando hacer aquel delicioso e incestuoso 69, y Laureano luego de tener aquella diabólica y femenina hendidura de carne solo a centímetros de sus ojos no se hizo esperar y rápidamente hundió su lengua entre medio de los aromáticos pliegues de esta para comenzar a lengüetearla con hambrienta desesperación. De a momentos abría su boca y se la zampaba como si de verdad se la estuviera comiendo, luego le lamía el negro y encrespado triangulo de suaves pelos íntimos, que tenían un olor embriagante y místico.

–Ahhhhhhh… que ricoooooo…!!, -Exclamó la descendiente de italiana cuando sintió como su chamaco le comía el coño y la recorría con su lengua, para luego volver a ser ella quien le comía la verga con sus labios y su boca.

Aquel lujurioso 69 era alucinante, el soberbio y curvilíneo cuerpo de Mónica, blanco y níveo, resaltaba por el flacuchento cuerpo de su imberbe hijo que estaba puesto debajo de ella, este casi ni se veía, solo se vislumbraba el majestoso cuerpo de la ninfa y como su negra y casi azulada cabellera subía y bajaba a la altura de la verga y al ritmo de la mamada, mientras que sus cintura y sus caderas culebreaban y ondulaban como si verdaderamente ella ya estuviese culeando, sus desquiciantes movimientos ondulatorios y de arremetidas que hacía en pleno rostro de su hijo eran netamente instintivos producto de la pastilla ingerida.

Así estuvieron chupándose a la par por espacio de una media hora por lo menos, hasta que al salido y degenerado chamaco le dieron ganas de cogérsela nuevamente por lo que en un rápido movimiento de cuerpos logró ponerla boca arriba para luego y al verla como ella se abría de piernas lo mas que podía mostrándole sin ningún tipo de censura lo que poseía justo al medio de sus muslos casi al instante volver a sumergirse en aquel hipnótico triangulito de pelos bien negros que destacaban hermosamente en comparación de la blancura en la tez de la hembra.

Mónica sintió como aquella lengua nuevamente tomaba por asalto su más intima entrada al interior de su cuerpo, su sensible vagina lo recibió gustosa mientras era lamida y succionada, y ella con sus ojos cerrados solo se daba a disfrutar y a gemir en forma escandalosa, ni siquiera le importaba que su hija los pudiera escuchar, solo se daba a reclamar lo que ella desde hace ya un buen rato ansiaba que le hicieran:

–Ohhh…! Ahhhh…! quiero que me culien…! Uhhhh…!! Mmmm…!!!, quiero que me culiennn…!!!, -exclamaba con sus ojos apretados entre medio de ardientes exhalaciones, y a la misma vez que arremetía con su vagina contra la bocota del engendro de hijo que tenía.

La hembra no se dio cuenta cual fue el momento en que su hijo envalentonado por los desesperados requerimientos sexuales que ella inconscientemente le hacía ya estaba montado sobre ella a un paso de consumar el incestuoso apareamiento que tanto reclamaba, fue que al abrir sus negros ojos se encontró con su lampiño rostro justo arriba de su cara, no sabía cómo, pero sus piernas y sus muslos estaban completamente abiertos y recogidos ofreciéndole en bandeja su intima rajadura de carne.

El chamaco ya estaba casi desesperado por culearla, por lo que tomó su hiniesta verga con su mano para comenzar a pasearla por todo el pequeño bosque triangular de pelos negritos, para luego recorrer los labios vaginales como si estuviese reconociendo terreno antes de tomar posesión de lo que Mónica nuevamente le estaba convidando.

La enardecida y drogada hembra por su parte ya estaba con sus sentidos trastornados de tanta calentura, solo deseaba que ya la perforaran de una buena vez por todas, hasta que finalmente y sin previo aviso casi enloqueció de una dichosa calentura cuando notó que su chamaco por fin se la iba metiendo firmemente y sin ningún tipo de impedimento, y una vez que ya se la tuvo envainada lo vio como este se volvía a acomodar para comenzar a cogérsela firme y rítmicamente.

A la recatada Mónica nuevamente se la estaba culeando su hijo, por lo que ella sintiendo las gratificantes sensaciones de escalofríos que se ramificaban por su cuerpo por cada estocada de carne que le mandaban simplemente comenzó a demostrar su gozo y placer con tímidos gemidos de disfrute femenino, luego mientras la cacha se ponía más escandalosa la hembra manifestaba su ardiente estado con entrecortados resoplidos femeninos y para finalmente y cuando ya se la estaban culeando abiertamente comenzar en forma literal a relinchar de calentura, tal cual como si ella fuese una yegua en plena faena reproductora, ahora iba a ser Mónica quien comenzaría a soltar un bombardeo de peladeces del más grueso calibre mientras jadeaba y apuntalaba firmemente hacia arriba cuando sentía que se la envainaban:

–Así hijoooo…!, así… Mmmm… pruébale la zorra a tu madre…!!! Culiamee…!!! Culiameee!!! Culiameeee!!!, -le gritaba por cada embestida que el chamaco le ponía, –Métemela todaaaa…!!! Así…!!! Hasta el fondooooo…!!!! Así…!!! Así…!!! Mas rapidoooo…!!!! Métemela…!!!! Métemela…!!!! Metemelaaaaa…!!!!

–Te gusta mamá…!, te gusta cómo te culioooo…!!??, -le consultaba Laureano con sus ojos tremendamente abiertos y casi encima de su cara, pero Mónica estaba en otro mundo, aun así se dio a contestarle:

–S… sii…!! Siii…!!! Siiii…!!! Siiiii…!!!! Ohhhh…!!!! Me encantaaaa…!!!!! Dame masssssss…!!!! Mássssss…!!!! Masssssss! métemela más fuerteeeee…!!!! , -la pobre y caliente mujer estaba en llamas según se podía apreciar en aquellos acalorados momentos.

–Jajajaja…!!!, y así me pedias no hacerlo nunca más…!!??, me gustaría que el tal Carlos te viera cogiendo conmigo… así se daría cuenta que solo eres una zorraaaa…!!! Tomaaaaaaaaaaa!!!!!, -le gritó el chamaco dejándole ir una potente clavada de verga que a Mónica le hicieron ver las estrellas al estar imaginándose a ella culeando con su hijo en las misma narices de su prometido.

–Ohhhh…!!! Si hijoooo!!!! Yo soy solo una zorraaa…!!!! Soy solo una zorraaaa…!!!!, tu zorraaaaaaaaa…!!!!, -le contestó entre gemidos y leperadas a la misma vez que cuando un una oportunidad se sintió bien empalada arremeter con su concha hacia arriba y menearla ondulatoriamente siempre pegada a la verga para que su chamaco creyera en la veracidad de sus palabras cuando le admitía que ella era solamente su zorra.

–Siiii…!!! Eres mi putinga…!!! Mi furciaaaa…!!! Y hasta te hare culear con el viejo asqueroso de tu otro jefeeee…!!! Ese que tiene cara de ratonnn…!!! Jajajajaja…!!! También serás la zorra de él todas las veces que yo te lo digaaaa… te queda claro putaaaaa…!!!!

–Mmmm…!!! Ohhhhh…!!!! Ahhhhh…!!!! Mmmmm…!!!!, -gemia de calentura la atractiva madre de familia mientras graficaba en su mente las salidas guarradas que su hijo pretendía que ella hiciera.

–Vamos admítelo putaaaa…!!!, dime que serías capaz de comerte por la zorra la verga de ese viejo asqueroso… Di que también serás su rameraaa…!!! Jajajaja…!!!

Mónica en aquellos afiebrados momentos no estaba para nada de pensamientos recatados ni nada por el estilo, su cuerpo estaba siendo arrasado por unas bestiales ganas de aparearse con quien fuera, por lo que no lo dudo para ponerse a vociferar que ella estaba dispuesta a meterse cualquier verga que estuviese disponible.

–Siiiii…!!! Siiiii…!!! Claro que siiiii…!!! También seré la zorra de señor Juarezzz…!!! Seré su putaaaa…!!! Su furciaaaa…!!!, y solo porque tú me lo pides mi vidaaaa…!!!!, Me comeré por la concha la verga de ese viejo repulsivo… y todas las vergas que estén disponibles… pero no dejes de meterme la tuyaaaa…!!!! Por favor no pares…!!!! Snifsssss…!!!! Es tan ricaaaaa…!!!! Sniffssss…!!!!, -comenzaba a llorar Mónica de puro placer que estaba sintiendo, y moviéndose abrazada y atenazada con sus piernotas al flacuchento cuerpo de su hijo a la misma vez que comprimía su vagina en el momento en que también le exprimía la verga al feliz y salido chamaco.

El acelerado mete y saca de verga que Laureano estaba accionando en la aun apretada vagina de su madre se aceleró estrepitosamente hasta el punto de hacer estremecer todo el cuerpo de Mónica vibrando este por completo, haciéndola gritar de una calentura infinita, la ninfa sin siquiera ser ella consciente estaba orgasmeandose por la zorra una y otra vez mientras se daba a gozar de la firmes metidas de verga que otorgaba su hijo.

Además que ahora las imágenes en su mente ya no eran las de ella cogiendo con Laureano al lado de Carlos su novio, sino que abiertamente se estaba imaginando estar culeando ella sola con el viejo cara de topo del señor Octavio Juárez y por Dios que le gustaba imaginarse a ella abierta de patas mientras ese esperpento se la metía con cara de desesperado, otro orgasmo más fuerte se le vino con aquella celestial imagen en su mente.

(Momentos antes en la habitación de Jessica)

La joven lentamente se fue despertando, y a la misma vez que estando ya sentada en su cama se dio a estirarse y a bostezar.

Jessica se había despertado con una sed tremenda por lo que rápidamente buscó sus zapatillas de levantar para ir por algún refresco al refrigerador de la cocina.

La chica que vestía un bonito conjunto de dormir color rosado brillante, con short y camisa, en forma relajada salió de su habitación en dirección a la cocina, y justo en el momento en que ya casi llegaba a esta le pareció escuchar ruidos extraños que provenían desde la habitación de su hermano.

Solo con agudizar un poco sus oídos comprendió en el acto que el muy sinvergüenza otra vez había metido a su habitación a otra de las salidas pendejas que tenia por novias.

En un momento pensó en no darle importancia al asunto, total, luego lo acusaría con su madre, pero al escuchar el alboroto que tenía al interior de su habitación con una mujer que bramaba escandalosamente mientras se la estaban cogiendo decidió enseguida de ir a darle cuenta de la situación a la jefa de hogar.

Jessica muy mal humorada se percató que ese pelafustán que tenía por hermano se estaba aprovechando de la situación ya que claramente su madre no estaba en la casa, así lo pensó al comprobar que la habitación de Mónica estaba vacía, la chica pensó que con toda seguridad ella había salido a almorzar con su prometido.

Pero ese sinvergüenza no se saldría con la suya, lo esperaría a que terminara de hacer sus cochinadas y lo enfrentaría para dejarlo en vergüenza delante de la putinga que se atrevió a meter en la casa para luego despacharla rápidamente antes de que llegara su mamá de su almuerzo, así que ya estando decidida a esto último fue a sentarse a uno de los sillones para que apenas ellos pararan de estar apareándose ponerlos en su lugar.

La espera de esta otra hermosa criatura de cabellos castaños, ojos color miel, y dueña de un cuerpo tan exuberante y bien moldeado como el de su atractiva progenitora no se hizo esperar, ya que al poco rato de haber iniciado su espera vio que la puerta de la habitación de su hermano se habría, y lo que sus atribulados ojos vieron con horror fue lo que jamás en su vida pensó que iba a presenciar.

En primera instancia casi hasta se alegró de ver que la puerta de la habitación de su hermano menor se habría, al pensar en la cara que pondría Laureano en el momento en que ella lo encarara y lo avergonzara delante de su noviecita de turno, pero su respiración se paralizo de espanto como al mismo tiempo su garganta se secaba, cuando las pupilas de sus ojos se fueron achicando al ver salir de la habitación a su madre completamente desnuda y que en el acto apoyaba su cuerpo en la pared en señal de estar esperando a alguien.

En milésimas de segundos determinó que no entendía nada de lo que allí estaba pasando, era absurdo imaginar que su mamá haya estado manteniendo relaciones sexuales con su novio en la habitación de su hijo, se decía en aquellos rápidos segundos de su vida en que se sucedían aquellos extraños sucesos, y más confundida se quedó cuando vio salir detrás de ella a su propio hermano también completamente desnudo y con la verga tremendamente parada y brillosa por los jugos en que esta estaba bañada.

Pero esto no fue todo para la mas que escandalizada chamaca ya que casi se murió de repulsión al ser testigo de cómo fue su buena madre quien agarraba al chamaco y lo atraía hacia ella para junto con abrazarlo con sus brazos a la altura del cuello comenzar a besarlo a la misma vez que también subía uno de sus poderosos muslos hasta la cadera del imberbe muchacho y para con su pierna alzada empujarlo por detrás haciendo que la compresión de cuerpos fuese aun más completa.

Al borde del ataque cardiaco la enloquecida jovencita vio como su hermano metía su mano por entre medio de ambos cuerpo y como agarraba su verga para apuntarla hacia la entrada de la bella Mónica para proceder casi en el acto a metérsela ahí mismo donde estaban para que una vez de tenérsela bien enchufada comenzar a cogérsela de pie y contra el muro.

Jessica veía como su madre solo cerraba sus ojos y se daba a ser partícipe de la incestuosa relación sexual que mantenía con su propio hijo, mientras que su hermano junto con moverse coitalmente aprovechaba para sobar a sus anchas toda esa pierna levantada, además de recorrer esa curva posterior del muslo que daba paso a toda la curva de la portentosa nalga de la que era su mujer en esos momentos mientras que no paraban de besarse y no percatándose ninguno de los dos que ella lo estaba presenciando todo.

La incrédula chica aun miraba la cogida que se estaban pegando de pie su madre y su hermano, ambos completamente desnudos, para luego ser testigo también de cómo aquellos dos pecadores amantes iniciaban un sexual recorrido entre gemidos y apuntaladas a la habitación de la dueña de casa, hasta verlos desaparecer en esta y que ni siquiera les importó que la puerta quedara entre abierta.

Ya en la habitación de Mónica en forma súbita se detuvo aquel delicioso mete y saca veloz en que habían hecho el acalorado recorrido sin ser conscientes que la hija y hermana los había visto manteniendo relaciones sexuales, ya que ambos daban por hecho que Jessica aun estaba durmiendo.

Fue el chamaco quien habló primero para notificarle a la hembra lo que se le venía ahora:

–Jajajaja… bien putita, ahora quiero que te subas a la cama y te me pongas en 4 patas porque pienso hacerte algo bien rico y que te va gustar un montón, jajajaja…!!!

Mónica quien estaba más caliente que nunca ni se la pensó para arrojarse al lecho y ponerse como su hijo le estaba demandando, el degenerado muchacho ni tonto ni perezoso también se subió a la cama y se ubico detrás de esas formidables nalgotas que estaban brillantes producto del sudor de su dueña, este con ambas manos se abrazó a ellas comenzando a lamerlas y a besarlas a la vez que le propinaba fuertes palmetazos haciéndolas vibrar de lo apretadas y estiradas que estaban, y a Mónica poco le importaba que su hijo la nalgueara de aquella forma, al contrario, esto mas la enardecían.

Laureano luego de nalguearla, lamerla y besuquearla en el trasero, por fin se atrevió a hacer lo que tanto deseaba, con sus dos manos puestas una en cada nalga se dio a comenzar a abrir y cerrar esos dos redondos promontorios de carne culistica, por cada accionar que hacía este mas se las abría inspeccionando el rosado ojetillo que existía ahí al medio, y en un momento dado en que se las mantenía totalmente abiertas fue acercando su voraz y babeante boca abierta justo al medio del anillo posterior de la hembra para de un solo bocado zampárselo y empezar a succionarlo anhelantemente, de a momentos también lo lamía con fruición y con pasión desbordante, a la vez que cuando se separaba de este, con su misma lengua se dedicaba a ensalivar aquel virgen y nunca penetrado agujero anal.

En el momento en que Mónica sintió que su hijo estaba prácticamente lamiéndole el culo, su cara se desfiguró por el intenso placer que esto le causó a su sistema neuronal como hormonal, era la primera vez en su vida que alguien ponía su boca con lengua y todo en aquella prohibida zona de su venerable cuerpazo, pero como aun tenía para rato bajo los efectos de la droga, ya su mente le daba intempestivos avisos de lo que probablemente ahora le practicarían en cierto orificio de su anatomía, y que según ella si es que esto se sucedía le harían sentirse más hembra aun de lo que ya se sentía.

La portentosa mujer entre caliente y asustada, se inquietaba y exasperaba mientras su hijo no paraba de lamerle culo porque ella jamás había practicado el sexo anal, pero ella a la misma vez quería sentirse hembra, que se la culearan de la forma más animal posible, y esta era la perfecta oportunidad para experimentarlo, en eso sus pensamientos se hacían realidad ya que el degenerado chamaco desvergonzadamente le pedía su autorización para partirla por el culo:

–Mamá…! Srppssss…!! Ahora quiero… Srppssss…!! Encularteeee… Srppssss…!!, me prestarías… Srppssss el culo por un ratito… Srppssss…!?, -le preguntó Laureano entre húmedos lametones y chupeteos.

Mónica que estaba en el limbo de la lujuria mas mundana y carnal jamás sentida en sus neuronas no lo dudo en responder afirmativamente, ella estaba caliente, ardiendo de ansiedad sexual, y no le tenía miedo al dolor que seguramente iba a sentir en el momento en que le perforaran su virgen reducto posterior:

–Ohhhhh…!! si mi vidaaaa…!!! házmelo por donde tú quieras…!!! por donde tu quierassssssss…!!!, -le respondió entre bramidos de calentura no temiéndole a consecuencias dolorosas.

Ninguno de los dos degenerados se percató que la jovencita que ellos tenían por hija y por hermana los estaba espiando horrorizada desde un lado de la puerta con su cuerpo apoyado al muro. Jessica al haber estado observando asqueada y ensimismada como su hermano le lamía el culo a su madre, caía en cuenta que este ahora se aprontaba para cogérsela por el ano, por lo que la chamaca tuvo que enderezar su cuerpo y apoyarlo contra la pared para automáticamente llevarse la mano a la boca para no gritar de horror por lo que ahí iba a ocurrir en pocos momentos.

Laureano tan salido como exaltado por su descabellada proeza rápidamente se arrodilló detrás del curvilíneo cuerpo de Mónica con su verga completamente parada, para luego rápidamente posar una mano en su suave cadera y con la otra apuntar sin más a su delicioso y apretado objetivo, lo posó justo a la entrada de su orificio posterior y comenzó a empujar despacio, el cuerpo de su bella progenitora temblaba y tiritaba de pánico y excitación, mientras el chamaco presionaba una y otra vez intentando encajársela.

–Tranquilita mi zorraaaa…!!, si te duele tendrás que aguantarla…!!, jejejeje…!!, -reía nerviosamente y en forma descarada el caliente chamaco mientras ejercía presión en el apretado esfínter de Mónica, el cual debido a las energías del joven violador de un momento a otro cedió y le dio paso al glande, otro esfuerzo por parte de este y el tronco comenzó a abrirse paso, ahora ya derechamente se la estaban enculando.

El enculamiento fue lento, pero el traspirado muchacho no dejó de empujar su verga manteniendo a la hembra firmemente agarrada de sus caderas hasta que ella convertida en toda una amazona la aguantó y terminó por comerse por el culo los 20 centímetros de verga que su hijo le había embutido apretadamente por su conducto posterior.

Mónica en el momento en que se sintió atravesada e invadida analmente se dejó caer con sus hombros al lecho casi desmayada, estaba llena por dentro y la sensación de tener una verga metida su trasero era muy distinta a cuando su hijo se la había metido por la zorra, esas eran sus cavilaciones.

Por su parte Laureano cuando supo que por fin había terminado de partirla por el culo se quedó quieto y con los ojos cerrados sintiendo al máximo como su madre le apretaba la verga con su ano, y ella quien se había convertido en menos de 24 horas en una verdadera Diosa del sexo desenfrenado sintió que en forma paulatina pero rápida la sensación de dolor fue cediendo para dar paso a otra que era netamente de calentura al saberse y sentirse bien trabada por su recién desvirgado ojete posterior.

Laureano de un momento a otro comenzó a moverse hacia atrás y hacia adelante muy lentamente en un cadencioso vaivén que le provocaban sensaciones indescriptibles para su verga, con sus ojos cerrados se daba a preguntarle a su hembra de cómo lo estaba pasando ella:

–Te gusta mamá…!!?? Te gusta cómo te la meto por el culoooo…!?. –le consultó a la misma vez que iba ganado velocidad en la enculada.

–Ohhhhh…!!! cariño claro que siiiiiiiiiii…!!! Me gustaaaa…!!! Me gusta muchooooo…!!!! Daleeee…!!!! Dale más fuerteeeee…!!!!

–Estas sangrando, jejejeje… creo que te lo acabo de romper… segura que quieres mas fuerteeeee…!!??

–Siiiiii…!!! Dale hijoooo…!!! Enculame mas fuerteeeee…!!!! Rómpeme el culo mas todaviaaaaa… hazme sangrar más por el hoyoooooo!!!! Ahhhhh…!!!! Ahhhhh…!!!! Ohhhhhh…!!!! Mmmmmm…!!!!, -gemía Mónica al ritmo del despiadado enculamiento.

Sus buenos minutos ya iban pasando y la tranca de Laureano entraba y salía del orto de Mónica ahora sin impedimentos, se la metía con fuerzas y con lascivia mirándola con cara de enojado, y claro el chamaco mientras se la culeaba estaba concentrado en que era él quien se estaba cogiendo a su bella madre y no el engreído de su novio, ahora se la metía con más odio todavía.

En tanto Mónica por su parte entre gemidos de placer anal se la aguantaba toda mirando como el respaldo de su cama se golpeteaba incesantemente contra la pared en que estaba empotrada su cama, acompañados de resoplidos por parte de su hijo, nuevos quejidos de ella, jadeos de cuerpos que chocaban, los feroces Slapssss…!!! de cuando Laureano la nalgueaba haciéndola vibrar entera, su ano le avisaba que un gigantesco disfrute estaba por desbordarse por todo el conducto de su ano, un nuevo placer renacía en su cuerpo y ella ya quería sumirse en aquellos diabólicos placeres, por lo que comenzó a sincronizadamente echarse para atrás cuando su hijo ya venía de vuelta con su verga, y este al notar cómo se estaba moviendo su hembra no tardó en comenzar a animarla a que culeara como una verdadera zorra:

–Así… putaaaa…!!! así…!!! Gozaloooooooo…!!!, que no tardo en llenarte el culo con mis mocossss… jajajaja…!!!!

–Si mi amorrr…!!!, damelossssssss…!!!, dale a mama por el culo y llénala con tus mocossss…!!! Ohhhhh…!!!! Ohhhhh…!!!!

En aquellos momentos en que los dos estaban por irse cortados la hembra estaba tan mojada que con eso bastaba para que no le doliera tanto, ya que las aserruchadas que le ponía Laureano eran bestiales, la bombeaba como si su vida dependiera de ello, a Mónica le estaban dando la mejor cogida del mundo, de a momentos ella se la sentía tan gratificantemente adentro del culo que no quería que nunca se la sacaran,

–Ohhhhhh…!!! voy a correrme putaaaaa…!!!! Te comerás mis mocossssss por el ortoooooo…!!!!, -gritó de pronto el salido hijo.

–Si mi amorrrr…!!! Cariñoooooo…!!!, dame tu semennnnn…!!!, inúndame el culo con tus mocosssss…!!! Yo también me voy cortadaaaaaaaaa…!!! Wuaaaaaaaa…!!! Wuaaaaaaaaaa…!!! me fuiiii…!!! Laureano me fuiiiiiiiiiiiiiiiii…!!!!

–Si mi zorraaaaaaaaaaaa…!!! mi putaaaaa…!!!, ahí te voy, gozaloooooooo…!!!! Tomaaaaaaaaaaaaa…!!!!

Mónica mientras se sentía bien sujetada de las caderas también sacudía su cuerpo por las descargas eléctricas que le nacían desde lo más profundo de su ano… era un orgasmo avasallador el que estaba sintiendo ya que las mareas de placer se venían una y otra vez en las cuales ella quedaba casi con la mente en blanco solo sintiendo los placeres de la carne, a la misma vez que también sentía como el semen caliente de su hijo salía a presión y la llenaba toda por dentro en el momento en que este estaba eyaculando al interior de su ano, y en cada momento en que ella pensaba que su chamaco ya no tenía nada más que disparar otra inyección de espeso liquido caliente le hacían sentir el calor de su semen en sus entrañas, este salía sin parar según sentía la orgasmeada hembra, hasta que finalmente todo acabo (por ahora), hasta quedarse rendidos y tendidos en la cama, el encima de ella y aun manteniéndola ensartada.

Afuera de la habitación y aun apoyada contra el muro Jessica estaba con sus ojos bañados en lagrimas y con ambas manitas puestas en su estomago, la chica extrañamente frotaba sus rodillas y al igual que sus muslos y una notoria humedad se dejaba ver en la tela rosada de su femenino short de dormir.

(Continuará)