Cuando ella entró por la puerta, no se hubiera esperado semejante recibimiento. El la puso contra la puerta,  fuera transitaban los vecinos que ella veia en esa posicion por la mirilla. El Sujetó sus manos por encima de la cabeza con una sola mano apoyándolas en la puerta y con la otra de un tirón arranco su falda y bajo sus bragas hasta los tacones… se dedicó a amasar abrir y magrear esas nalgas de melocotón tensas y esféricas… azotándolas con ganas… ella, inmovilizada con el culo en pompa se mordía los labios y le dejaba hacer, mientras la luz del rellano la iluminaba la pupila con la que espiaba desde la mirilla mientras gemía y suspiraba. El tanteo la humedad de la vulva un instante y la aprobó separandole las piernas e invadiendole con sus dos dedos para violarla furiosamente el coño… mordiendo su nuca y pronunciando las sucias palabras magicas que la encendían y erizaban sus pezones. Ella le facilitó la operación elevando su grupa de yegua brillante… despues de unos segundos de frenetica introducción, ella le respondió salpicando muslos, chapoteando…gimiendo y encharcando el suelo mientras los dedos firmes continuaban anegándole las entrañas… mientras se corría, la vecina del 2° A se detuvo asaltada por la cercanía del gemido…¡qué zapatos mas ideales llevaba!! pensó ella mientras los espasmos de gusto morían como olas a la orilla mansamente.

  • : Microrrelato sexual para mujeres de un encuentro ocasional