Amanda era una mujer joven que había conseguido todo lo que tenía con esfuerzo y dedicación. A sus 35 años, había conseguido un puesto de directiva en un importante periodico de tirada nacional. Ya llevaba varios años trabajando allí, pero no fue hasta el año anterior que reconocieron sus méritos con ese ascenso.
Desde ese día, su vida había dado un vuelco y había pasado a priorizar su trabajo hasta tal punto que centraba su vida en él. A eso ayudaba que vivía sola. Debido a su trabajo, se fué del pueblo de sus padres y se mudó a vivir sola a Madrid. Esa libertad le ayudó en su momento a poder llevar su vida sin dar explicaciones a nadie, si quería llevar un chico a casa lo hacía con libertad y, además, con bastante frecuencia. A Amanda le gustaba salir a ligar, pensaba que tenía un buen cuerpo y no se equivocaba, morena, 1.80 y una figura estupenda respaldaban ese pensamiento.
Pero todo cambió con el ascenso. El trabajo consumía todo su tiempo y ya no tenía la libertad que poseía antes, pero no le importaba, estaba triunfando y eso la realizaba.
Amanda salió hecha una furia de esa reunión. No podía entender como los directivos podían ser tan cerrados… ¡Tenía la exclusiva del año en sus manos! ¡Y no la dejaban publicarla! No podía creerlo… Y el peor de todos era Gabriel… Desde que la ascendieron, se sentía amenazado por ella, así que siempre se oponía a todo lo que proponía, fuese lo que fuese…
Estaba intentando sacar a la luz un escandalo que había descubierto. Había descubierto que un político del gobierno, estaba gastándo dinero público para irse de putas… ¡Y encima se oponía fuertemente a la prostitución! Iba a ser la noticia del año, pero parece ser, que ese político era un importante inversor del periodico y no la iban a dejar sacar esa información…
Llegó a su despacho encendida y descargó sus reflexiones con su secretaria. Susana siempre había sido una buena compañera y, cuando la ascendieron, la ofreció seguir trabajando con ella como secretaria. El nuevo cargo le había sentado bien, desde entonces empezó a ir más alegre al trabajo, incluso podría decirse que empezó a vestir más sexy demostrando así su confianza en sí misma.
Susana, al ver a su jefa tan estresada y cabreada se le ocurrió una idea.
– Oye Amanda, entre amigas… ¿Cuanto hace que no estás con un hombre? – Preguntó.
– ¿Qué? ¿A que viene eso? – Respondió Amanda, indignada.
– Vamos… Hay confianza… Yo pasé por lo mismo hace tiempo, porque debido al trabajo no tenía tiempo de “echar una canita al aire” y eso me frustraba… ¡Y mirame ahora!
– ¿Que quieres decir?
– No puedes dejar que tu trabajo te consuma por dentro… No es sano… Tienes que adaptar tu vida para tener tiempo para tí.
– Pero es que no tengo tiempo, ¡Y menos para salir a ligar!
– ¡Ahí quería llegar yo! ¿Ves como ahí estaba el problema? Mira, yo conocí gracias a una amiga una red social para contactos sin compromisos. Te evita pasar tiempo en un bar conociendo a los candidatos.
– ¿Una página de contactos? ¡No jodas!
– ¡Pero mírame! Yo estoy mucho mejor desde que hecho un polvete de vez en cuando.
Amanda pensó que era verdad… Su secretaria tenía un aspecto inmejorable…
– Bueno… podría probar…
– ¡Eso es! Esta noche te mando la invitación para que puedas acceder.
– Bueno, ya hemos hablado suficiente de este tema…
Amanda entró a su despacho, pensando que todo esto de la web era una tontería.
Nada más llegar a casa, Amanda, como hacía todos los días, se quitó la ropa y se metió a la bañera a darse un baño relajante. Le encantaba ese momento del día, era el único que tenía para ella. Se ponía música suave, unas velas e intentaba dejar la mente en blanco, aunque cada vez la costaba más.
Mientras se bañaba, no dejaba de darle vueltas a la idea de la página, pero, ¡A ella no le hacía falta entrar en una página de contactos para ligar! Siempre había conseguido a los chicos que había querido… y entrar en una página para ello… Le parecía humillante…
Pero por otro lado… Es verdad que no tenía tiempo para nada… Y ella siempre había tenido una vida sexual bastante activa… Su cuerpo y su humor notaba la falta que le hacía un buen polvo…
Cuando salió del baño, se puso una ligera bata de seda y fue a encender el ordenador. Por probar no perdía nada…
Buscó el e-mail de Susana con la dirección y accedió al link. La recibió una pantalla con mensajes de lo que podría encontrar en la página, anunciaban su discrección, sus altos resultados y resaltaban las opiniones positivas de sus usuarios… ¡Hombre claro! ¡No van a poner en portada las negativas! Una ligera musiquilla de fondo estaba activada. Amanda buscó la opción para desactivarla, pero no la encontró.
Aún esceptica, Amanda comenzó a rellenar los datos de registro. Rellenó su edad, localidad e e-mail y, como alias, eligió Mariposa35. El resto de datos no los vió necesarios y, por supuesto, no subió ninguna foto.
Al ver la sección principal de la página, vió que ya tenía un contacto, “Debe ser el usuario de Susana” pensó, y efectivamente, al ver las fotos lo confirmó. En la página se llamaba Scarlata, pensó que le iba muy bien debido al color pelirrojo de su pelo. Estuvo curioseando sus fotos y se sorprendió de que casi todas eran posando de forma sexy. No había imaginado que Susana fuera así.
Había una sección privada del usuario, pero parece que no la dejaba acceder…
Siguió curioseando la página y vió que había mucha gente registrada, tanto hombres como mujeres. Estuvo viendo muchos perfiles y todos tenían sección privada. ¿El suyo tendría también? No había visto la opción… Cuando quiso darse cuenta era tardísimo. Apagó el ordenador y se fue a dormir, pero esa noche no durmió bien. Tuvo sueños extraños, con la musiquilla de la página que no se le iba de la cabeza y una voz que la hablaba. En esos sueños estaba follando continuamente, pero no era nada que hubiese vivido antes… Durante todo el tiempo era tratada como un objeto, siendo usada para obtener placer y nada más mientras la voz hacía incapié en ese aspecto
…No eres nada, tu placer no importa, sólo eres una boca, un coño, un culo, unas tetas. Tu misión es dar placer, ser usada. Tu opinión no importa… – Le decía la voz
Cuando se despertó, tenía las bragas empapadas.
– ¡Vaya! Parece que al final te registraste, ¿Eh, Mariposa35? – Le dijo Susana nada más verla.
– ¡Sshhh! ¡Nada de hablar de eso aquí! Sólo me he registrado por probar, y no me gustaría que la gente andase cuchicheando…
– Está bien, está bien… Aunque no le veo nada de malo…
El día fue tan malo como el anterior, no tuvo reunión, pero el flujo de e-mails que le llegaron durante el día hacían ver que nadie había cambiado de opinión en el asunto del político. Tenía que hacer algo, ¡No podía dejar pasar esa oportunidad!
Llegó a casa e, igual que todos los días se dió un baño relajante. Cuando salió, nuevamente encendió el ordenador. La musiquilla volvió a abordarla y esta vez ni siquiera intentó desactivarla. Pasó varias horas viendo perfiles pero sin atreverse a contactar con ninguno todavía. Muchos hombres tenían fotos, y le llamaba la atención que la mayoría de ellos eran bastante jóvenes. En muchas de las fotos, al igual que Susana, se mostraban posando y ofreciendo posturas en las que se veían claramente sus músculos. También siguió curioseando perfiles femeninos. Quería ver también el “nivel” de mujeres que accedía a la página. Al igual que los hombres, la mayoría eran mujeres jovenes y practicamente todas tenían fotos exhibiendose. Se imaginó a si misma haciendose fotos sexys frente al espejo igual que el resto, pero deshechó de inmediato la idea. Aún así, un pequeño escalofrío la recorrió la espalda con ese pensamiento.
Nuevamente, se le hizo tarde a la hora de irse a dormir, pero esta vez no fue tan fácil. Ya en la cama, empezó a pensar en cómo sería ir un poco más allá y contactar de verdad con alguno de los hombres que había visto.
…Eres una zorra, necesitas una polla, tu misión es dar placer…
No sabía de donde salía esa voz, pero ese pensamiento hacía que su entrepierna se humedeciese. Imaginarse tener una polla delante de ella después de tanto tiempo, notar su olor y su sabor mientras la recorría con su lengua (…Eso es, tragatelo todo, sólo eres una boca, un coño…), lentamente, desde la base hasta la punta, mirando a los ojos a su imaginario amante mientras se tragaba su tranca una y otra vez. No pudo resistir la calentura y llevó sus manos a su coño, ¡Estaba chorreando! (…Sólo eres un coño, tu placer es ser usada…) Los dedos de su mano derecha entraban en él como un cuchillo caliente en mantequilla, mientras que los de su mano izquierda se entretenían en su clítoris, acariciandolo y jugueteandolo con él.
Sus fantasías avanzaban. Se estaba imaginando a cuatro patas en el borde de la cama, mientras su amante imaginario la penetraba el coño con fuerza (…Tu placer no importa, tu misión es dar placer…). Ella gemía de placer, tanto en el sueño como en su cama, estaba a punto de correrse y aceleraba el ritmo de sus dedos. El placer la consumía (…Su placer es tu placer…), se retocía entre sus sábanas mientras se colocaba ella a cuatro patas, simulando de verdad estar con ese hombre imaginario. La cara pegada a la almohada, el culo en pompa (…Eso es, ofrecete, eres un objeto…) y sus manos entre las piernas masturbando su coño con energía. En esa posición le sobrevino el orgasmo. No se contuvo y soltó un grito de placer que debieron oir en todo el edificio.
Se quedó varios minutos en esa posición, acariciandose todavía, disfrutando de las sensaciones que hacía tanto tiempo que no tenía. Los sueños húmedos la abordaron de nuevo esa noche, al igual que las voces. Al día siguiente, se desperto boca abajo en la cama y desnuda, ni siquiera se había arropado. Las manos le olían a sexo lo que la hizo recordar la noche anterior y ponerse cachonda.
Ya en la oficina, pasó el día con sus pensamientos puestos en la noche anterior. No estaba para nada segura de quedar con nadie de la página, todavía le parecía humillante para ella, una mujer que había conseguido a todos los hombres que deseaba.
Durante el día, se fijó en Susana. No se había dado cuenta realmente de todo lo que había cambiado desde que era su secretaria… Amanda quedó pensativa, si todos sus cambios eran debidos a quedar con hombres a través de la página, a lo mejor sí que debería hacerlo ella también… Necesitaba desfogarse (…Necesitas una polla…), la noche anterior lo demostraba…
Se sorprendió durante el día fantaseando con como sería quedar con un hombre simplemente para follar (…Para ser usada, tu boca no te pertenece, tu coño no te pertenece…), sin más complicaciones. Podría hacer lo que quisiera, comportarse como quisiera… Incluso podía… dejarse usar… ser un objeto (…Eres un objeto…) de placer… Daba lo mismo, no le volvería a ver en la vida.
Esa noche, al llegar a casa, se llevó el portatil al baño, y apoyándolo sobre un soporte para que no se mojara, se metió en la bañera con él. Comenzó a mirar perfiles, mientras tarareaba la pegadiza musiquilla de la página y sin darse cuenta, acabó curioseando el perfil de Susana.
Comenzó a mirar las fotos, desde las más antiguas a las más nuevas y se veía perfectamente el cambio que había dado. De vestir de manera sobria y elegante, a subir fotos con escotes de vertigo y minifaldas enanas (…Ella es un objeto, tu eres un objeto…). Su pelo tambien había cambiado. Antes era castaño ligeramente cobrizo y ahora era mucho más pelirrojo, se lo había cortado y alisado. Tenía que reconocer que le quedaba genial…
Intentó mirar de nuevo el área privada, pero seguía sin poder hacerlo… ¿Cómo se podría ver? Pensando en ello se dió cuenta de la cantidad de visitas que tenía el perfil de Scarlata. ¡Eran muchísimas! Sintió envidia de ella, aún sabiendo que el suyo sólo llevaba un par de días… Seguramente si subiese alguna foto tendría más exito… ¿Exito? ¿Realmente pensaba eso? La página era para lo que era y tener éxito en ella significaba… ¿Con cuántos hombres de la página se habría acostado Susana? Se imaginó a su secretaria de rodillas, con uno de sus amantes, mientras le comía la polla. Amanda comenzó a masturbarse. Sus manos actuaban con frenesí mientras su cabeza proyectaba imagenes de Susana montando al amante imaginario (…Su misión es dar placer, tu mision es dar placer…). El extasis le llegó en el momento en el que veía como el hombre descargaba toda su leche sobre la cara de la chica.
Cuando su cuerpo se recuperó, comenzó a sentirse culpable… ¡Se había masturbado pensando en Susana! No manteniendo relaciones con ella, pero aún así…
Salió de la bañera, se secó y, después de cenar algo ligero, se fue a dormir dándole vueltas a lo que acababa de hacer.
Al día siguiente no podía mirar a Susana a la cara. Estuvo esquivandola durante todo el día… Mientras estaba en su despacho, imagenes de su secretaria siendo follada acudían a su cabeza.
Después de comer, Gabriel entró a su despacho.
– Buenas tardes Amanda. – Saludó.
– Buenas tardes. – Replicó ella, fría.
(…Necesitas una polla, tu boca no te pertenece…) Amanda se quedó unos segundos bloqueda… esa voz en su cabeza la desconcertaba…
– Espero que hayas reconsiderado el tema del político que tratamos el otro día…
(…Debes obedecer, tu misión es dar placer…)
– ¿Reconsiderarlo? ¿Estás de broma? ¡Es un bombazo! No podemos dejar pasar esta oportunidad… ¡Nos pondremos a la cabeza de ventas!
– ¿Pero no ves los daños colaterales que tendríamos? Perderíamos la financiación que nos proporciona y, por si no has visto los números, es bastante alta…
(…Mira su polla, necesitas chuparsela, tu lugar es estar de rodillas ante los hombres…)
– Cla… Claro que los he visto… ¡Pero mi ética profesional me impide mentir por dinero!
– ¿Ética? ¡La única ética que mueve al mundo tiene forma de billetes!… Veo que sigues en tus trece… Bueno, he estado hablando con la junta directiva y no te permitiremos sacar esa información… Así que reconsideralo o…
– ¿O qué? ¿Vienes a mi despacho a amenazarme? ¡Lárgate!. – Amanda comenzó a empujar a Gabriel fuera del despacho y le dió un portazo en las narices.
Se quedó frente a su escritorio, temblando de odio, mientras maldecía a Gabriel y a los directivos. ¿Cómo podían venderse así?
Toc toc.
Amanda se quedó esperando, no quería ver a nadie ahora mismo. La puerta se abrió lentamente.
– ¿Estás bien?. – Preguntó Susana.
– Si.
– He oído la discusión y he pensado…
– ¡No pasa nada! – La cortó Amanda, más dura de lo que quería.
– Yo…
– Ncht… Lo siento, no quería pagarlo contigo… ¡Pero es que éste tío es insoportable! ¿Cómo pueden dejar pasar esta oportunidad? ¡Y encima me amenaza!
Cuando Amanda dijo esto se quedó mirando a Susana y se acordó de repente de lo que pasó la noche anterior. El rubor ascendió por sus mejillas y apartó la mirada, esperando que Susana no se hubiese dado cuenta.
– ¿Que ocurre?. – Preguntó esta.
– N-No es nada, no te preocupes. Llevo un tiempo con demasiada tensión…
– Aaaaah bueno, si sólo es eso yo tengo la solución. Mira, este fin de semana voy a tener una cita con un chico de la página de contactos. Busco otro y te vienes tu también ¿Vale?
– P-Pero…
– ¡No acepto un no por respuesta! Ya esta hablado, el sábado por la mañana te diré la hora y el sitio. ¡Ponte guapa! – Y tras decir esto guiñó un ojo a Amanda y salió por la puerta.
El resto del día lo pasó con la cabeza a punto de estallar, entre la discusión con Gabriel y la perspectiva de la cita del fin de semana no pudo concentrarse en nada. Estuvo pensando en qué se iba a poner, porque vistas las fotos de Susana, ella se iba a poner despampanante, (…Exhíbete, debes estar preparada para tu hombre…) y no podía ser menos que su secretaria… Las imagenes de Susana de rodillas chupandosela al amante imaginario acudieron a su cabeza y un escalofrío recorrió su coño. Entonces pensó que ella se encontraría en la misma situación dentro de un par de días… con un hombre totalmente dispuesto delante suya…
Salió de su despacho directa al servicio, cerró la puerta con pestillo y, levantando su falda, bajó su tanga y comenzó a masturbarse violentamente. ¿Qué la estaba pasando? Ni siquiera se podía controlar… Los gemidos escapaban de su boca a un volumen demasiado alto como para ser discreto.
Cuando estaba a punto de correrse llamaron a la puerta.
– ¿Estás bien? – Era Susana.
– ¡S-Si!
– ¿Seguro? ¿Necesitas hablar?
El pensamiento de tener a Susana al otro lado de la puerta terminó de llevarla al éxtasis y se corrió mordiendo su mano para no emitir ningún sonido.
– ¿Amanda?
– ¡Si! N-No te preocupes, estoy bien… Ya salgo… – Amanda abrió la puerta. – Me ha sentado mal la comida… Creo que voy a irme a casa
– De acuerdo… ¿Seguro que estás bien?. – Susana arrugó la nariz. El cubículo del baño debía oler fuertemente a sexo. Amanda se puso nerviosísima y excusandose se fue a su despacho, recogió sus cosas y se fue a casa.
Cuando llegó a casa, abrió su armario y sacó toda la ropa que podía elegir para ponerse el sábado. Después de revolverla toda y probarse varios modelitos, pensó que no le convencía ninguna. Estaba decidido, mañana se acercaría al centro comercial a comprar algo adecuado.
Esa noche volvió a masturbarse frente al ordenador, ya se estaba convirtiendo en costumbre. Ya sólo con oir la musiquilla de fondo comenzaba a ponerse cachonda…
Estuvo toda la noche buscando perfiles, pensando cual de todos ellos sería “su hombre”, ante cual de todos se abriría de piernas en un par de días… Se imaginaba siendo follada por cada uno de los hombre que veía en la página (…Solo eres un coño, un culo, una boca…). Le vino un orgasmo y luego otro. No se lo podía creer, ¡Parecía una ninfómana!
Casi no durmió esa noche. Despues de meterse en la cama la sobrevinieron sueños en los que montones de hombres la follaban y se corrían sobre ella, y ella lo disfrutaba… Pero esta vez, cada vez que se despertaba, tenía la imperiosa necesidad de masturbarse.
Cuando fué a trabajar al día siguiente, se vistió algo más sexy. Una falda ajustada por encima de la rodilla y una blusa con escote, además de medias y unos tacones más altos de lo que solía llevar. Susana la alabó cuando la vió (…Debes vestir como la zorra que eres…), la felicititó porque se la veía más animada que el día anterior.
Nada más salir del trabajo, Amanda se fué de compras. Arrasó con varias tiendas comprando todo tipo de prendas y todas ellas indicaban que la que la llevase estaba buscando guerra, quería asegurarse de que no quedaba duda… También compró un par de conjuntos de lencería, medias y liguero. Cuando estaba saliendo del centro comercial, se fijó en una tienda a la que nunca había prestado atención. Estaba en un rinconcito y tenía unas fuertes luces rojas, era un Sex Shop…
Nunca había entrado en ninguno y se sentía como si estuviera haciendo algo malo, pero eso la ponía cachonda tambien. Estuvo mirando toda la tienda, sin prisa viendo las pelis porno (…Ellas han aceptado lo que son, ¿Serías capaz de lo que hacen ellas?…), los consoladores, los disfraces…
Cuando llegó al mostrador dejó los productos que había elegido, un par de vibradores y unas bolas chinas. A la hora de pagar coqueteó con el dependiente (…Necesitas una polla, debes obedecer…), que no ocultaba el deseo que le producía ver a una hembra como ella llevándose todos esos cacharros. Salió de la tienda tarareando una musiquilla que no se le iba de la cabeza y fué directamente a casa.
En cuanto llegó, comenzó a probarse modelitos mientras iba encendiendo el ordenador. Se miraba en el espejo y estaba fabulosa. Parecía una loba (…Una loba no, una zorra…) pero extrañamente eso le gustaba… Se quedó mirando frente al espejo, posando, pensando si hacerse alguna foto para la página… Pero no sabía donde tenía la cámara… Daba igual, ahora su prioridad era otra.
Se tumbó en la cama con el PC y comenzó a probar sus juguetitos. Abrió la página de contactos pero la dejó en segundo plano. Esta vez necesitaba algo más directo y comenzó a navegar por páginas porno. Las sensaciones que le producía el vibrador la volvieron loca, corriendose con él varias veces, pero las bolas chinas las dejó para otra ocasión.
La mañana del sábado, ni siquiera salió de casa. Estuvo todo el tiempo frente al PC viendo porno, imaginandose como sería ser una de las chicas de los videos, ser follada brutalmente por un hombre fuerte, recibir su corrida en la cara…
Cuando llegó la noche acudió a donde le había indicado Susana. Había perdido la cuenta de cuantas veces se había corrido ese día, pero seguía estando cachonda…
Cuando vió venir a Susana se quedó con la boca abierta, sabía que iría sexy, ¡Pero no pensaba que lo haría de aquella manera! Llevaba una camisa que por el aspecto era una o dos tallas más pequeña, coletas y una minifalda tableada que no se podía denominar minifalda, cualquier movimiento hacía que se la viera el culo.
Ella se había puesto un vestido provocativo, con la espalda al aire, pero nunca tanto como ella… Sintió celos… (…Eres un objeto, ella es un objeto, te va a quitar a tu hombre…) Seguro que ella satisfacía más a sus futuros compañeros así vestida…
– ¡Hola Mariposa35! ¡Que guapa te has puesto! – La saludó.
– ¿Y tu?… ¿Cómo te has vestido así?
– Bueno… venimos a zorrear un rato ¿no? – Dijo, guiñándola el ojo. – Venga, vamos que nos deben estar esperando.
Agarrando a Amanda por el brazo entró en la recepción del hotel. Allí estaban, dos hombres apuestos y fuertes, hablando entre ellos. Amanda no pudo evitar fijarse en sus entrepiernas… ¿Cual sería el suyo?
Ni siquiera cruzaron más de tres palabras. Se saludaron y se repatieron a las chicas.
Ya en la habitación, el hombre se mostró rudo y decidido, no dejaba a Amanda hacer nada. Sus fuertes manos la despojaron rápidamente del vestido, dejándola en ropa interior y tacones. La puso de rodillas e inmediatamente le puso la polla frente a la cara. (…Necesitas una polla, chúpala, satisface a tu hombre…) Amanda no necesitó más, se lanzó a devorar la verga que la estaban ofreciendo, lamiendo de arriba a abajo, jugueteando con los huevos mientras miraba fijamente a su hombre. El hecho de llevar a la realidad la fantasía que había tenido durante toda la semana la estaba volviendo loca de placer y comenzó a masturbarse mientras se tragaba aquella enorme polla.
La mamada se prolongó durante unos minutos más en los que a Amanda le dió tiempo a correrse. Este hecho no paso desapercibido para su hombre, que la levantó del suelo y la tendió bocaabajo sobre la cama. Le bajó el tanga con una mano y, echándose sobre ella la penetró de golpe. Amanda no podía moverse, tenía todo el peso del hombre sobre ella y sólo podía aguantar sus embestidas. Los gemidos se escapaban sin parar de su boca, pero, cuando estaba a punto de correrse de nuevo, su hombre sacó la polla de repente.
– ¡No! – Gritó Amanda, echándo el culo hacia atrás para evitar la fuga de la polla.
Ese movimiento fue aprovechado por el hombre para apuntar con la polla al culo de la mujer. La punta de la polla había entrado cuando Amanda fue capaz de reaccionar, ¡La iba a dar por el culo!. (…Tu culo no te pertenece, eres una zorra, sólo sirves para dar placer…) Se revolvió como pudo y escapó de debajo del hombre.
– ¿Qué crees que estás haciendo? – Le gritó. (…¿Que crees que estas haciendo tu? No tienes capacidad de elegir…)
– ¿No me vas a dejar que te de por el culo? Puff vaya zorra de mierda… (…Eres una zorra de mierda…) Eres la primera que se niega desde que ingresé en la página… ¡Mierda! Tenía que haber elegido a la otra tía (…Ella es mejor zorra que tú…), seguro que Edu le está reventando el culo a ella…
Amanda se quedó sin palabras, no supo cómo reaccionar ante aquellas palabras… La voz de su cabeza estaba enfurecida. Sintió indignación por lo que el hombre había intentado hacer, pero muy ligeramente. El sentimiento que la embargaba era de fracaso. Susana era mejor zorra que ella… El resto de mujeres de la página eran mejor zorra que ella, ¡Era una fracasada!
– Bueno, yo todavía no me he corrido, a diferencia de tí, así que por lo menos ven aquí y chúpamela hasta que acabe.
Amanda se acercó sin rechistar y, poniendose a cuatro patas sobre la cama comenzó a tragarse de nuevo aquella polla. Cuando su hombre terminó, lo hizo dentro de su boca y Amanda se lo tragó todo, intentando con ello mejorar la la impresión que ese hombre se llevaría de ella.
Una vez acabó, el hombre se vistió y se fue. Ella bajó a la recepción y espero a Susana en uno de los sillones que había allí. Todavía tardó una hora más en bajar.
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