ALIAS:

LA INVASIÓN DE LAS ZAPATILLAS ROJAS 5.

Un consejo: es conveniente, aunque no forzoso leer Cazatesoros: Sydney y las zapatillas rojas y Expedientes X: el regreso de las zapatillas rojas, antes de leer esta historia.
Por Sigma
Bombón despertó al escuchar la suave alarma a lado de su cama, eran las nueve.
– Oh, que temprano -pensó aun adormilada. Estaba acostada boca abajo, sus muñecas con grilletes fijadas al cinto negro a su espalda, sus pies calzados con zapatillas rojas de tacón alto estaban fijados a las esquinas de la cama por medio de suaves cuerdas, de forma que la forzaban a mantener sus piernas abiertas en V.
Le gustaba estar así: vulnerable y disponible para su Señor.
– Mmm… espero que pronto vengan a rescatarme… -pensó justo antes de sentirse confundida mientras tensaba y relajaba un poco sus piernas- ¿Rescatarme? ¿De donde vino esa palabra?
Vestía también una minúscula tanga de color rojo sangre a juego con sus zapatillas de dormir y unas medias de seda blancas con liguero. Los tacones forzando, dominando, sus delicados pies y la sensación de las medias acariciando sus muslos la excitaban incluso mientras dormía. La noche anterior se había despertado al alcanzar un orgasmo entre sueños, últimamente siempre soñaba con actividades muy eróticas en las que era sometida a un amo que disfrutaba su cuerpo sin dudarlo.
– Oooohhh… Que bien se siente -susurró al sentir la caricia de la seda al moverse sobre la cama, pero incapaz de darse placer al estar atada su deseo crecía más y más, sin control.
– Oooohhh… ¿Que no vendrá nadie?… -gimió mientras se retorcía indefensa en la cama- espero que alguien… esté en casa.
Finalmente apareció en la puerta su hermanita Piernas, vistiendo su obligatorio uniforme de doncella erótica.
– Hola Bombón -la saludó con una sonrisa mientras se acercaba- ¿Necesitas ayuda?
-Si… por favor… necesito desahogo…
– Por supuesto Bomboncito -le dijo divertida mientras sacaba del cajón de la cómoda un vibrador plateado- será un placer…
– No… no es lo que… -empezó a decir cuando Piernas simplemente hizo a un lado el delicado elástico de su tanga para introducir de golpe el juguete en su vagina, lo que fue fácil pues estaba terriblemente húmeda.
– ¡Aaaaahhh…! -chilló de sorpresa y placer por el orgasmo mientras arqueaba su espalda.
Se quedó unos minutos disfrutando la sensación, tiempo que la morena aprovechó para limpiar en la habitación.
– ¡Mmm… que bien… que rico se siente! -pensó mareada por el placer. De pronto una cadenciosa música empezó a sonar en las bocinas y el vibrador comenzó danzar en su vagina suavemente, como suaves cosquillas, de forma casi hipnótica.
– Aaahhh… siii… siii… -gimió aun más excitada mientras sus piernas pulsaban siguiendo el ritmo y sus caderas se levantaban y bajaban una y otra vez. Entonces vio a Piernas dirigiéndose a la puerta- ¿Pero a donde vas? ¡Desátame antes!
– Oh, lo siento Bomboncito tengo órdenes de Papito -le dijo aun sonriente- Debo dejarte así.
– No, no lo hagas. Nena llegará en un rato más, si me encuentra así…
– Exactamente, Papito quiere que sus esclavas se pertenezcan entre si y tu te has resistido a Nena demasiado…
– ¡No Piernas! ¡No me hagas esto, te lo suplico! Si me dejas atada así, con la música y con el vibrador a bajo nivel, cuando ella llegue seré una puta en celo, no podré resistirme, haré todo lo que ella quiera…
– Lo siento cariño, son órdenes -dijo mientras salía y dejaba la puerta entreabierta, dejando a Bombón abandonada a su suerte.
Esa noche, tras recuperarse de la  sesión de placer y dominio con Nena, Bombón recibió la orden de presentarse a sus deberes de alcoba con su Rey.
– ¡Oh Dios, es una misión muy importante! No debo fallar… -pensó a la vez excitada y nerviosa como una colegiala mientras se metía al baño. De inmediato se puso su minúsculo bikini azul eléctrico y unas sandalias de tacón alto a juego para ducharse. Se enjabonó sensualmente el cuerpo, casi como si se acariciara, mientras se miraba en el enorme espejo antiempañante del baño.
– Oooohhh… que bien se siente… -pensó con los ojos entrecerrados y sus manos explorándola.
– Que linda vista Bombón…
– ¿Que… -exclamó algo asustada. Era Nena que la observaba recargada en la puerta del baño.
– No Nena, por favor, ya hiciste de mi lo que quisiste esta mañana…
– Y si mal no recuerdo lo disfrutaste tanto como yo, si no es que más…
– ¡Eso fue por que me has estado condicionando a enloquecer de placer con tu toque! -respondió airada y sonrojada la trigueña.
– Soy culpable, pero no te preocupes, Papi me mandó a vestirte y llevarte con él. Tranquila, no te tocaré.

Escuchar eso la tranquilizó. Podría cumplir su misión.

– Pero tu si puedes tocarte -dijo con una sonrisa al apretar el botón de un control en su mano con lo que una melodía rápida empezó a sonar: Hot and cold de Strike.
– Aaahhhh… noooo… -gimió la mujer al empezar a ondular su cuerpo bajo el agua de forma sexy, apoyó sus manos en la pared y empezó a mover las caderas hacia su exclusivo auditorio, dejando que el agua resbalara por todo su cuerpo, acariciándola amorosamente.
– Mmm… muy bien Bombón -le dijo Nena complacida mientras ella se volvía para mirarla de frente y bailaba sobre el suelo antiderrapante de la ducha, abría sus piernas en compás y las levantaba de forma espectacular.
– Nnnnggghh… ¡Basta!… tengo que ver a mi Rey… -dijo al empezar a sentir que de nuevo se excitaba, sus pezones se ponían duros y su vagina se lubricaba.
– ¡Nena! ¡Basta! Ella tiene órdenes…  -resonó la voz de X en las bocinas de la ducha- y tu también…
– Si Papi -dijo la rubia en tono sumiso al apagar la música con el control- Ven Bombón, es hora de vestirte.
Acompañó a su hermana en esclavitud y la ayudó a vestirse: unas pantaletas negras de seda y encaje con adornos de corazones y huecos para un placentero acceso atrás y adelante, un corset de la viuda alegre con los mismos diseños y color, Nena se lo apretó hasta que Bombón apenas podía respirar, dándole la cintura de una diosa del sexo y forzando sus pechos a separarse y levantarse gracias a las medias copas del corset, dejando su escote expuesto, como un dulce o una fruta en un aparador para ser disfrutado por quien le apeteciera.
– Oooooohhh -gimió la trigueña al sentir como Nena apretaba con fuerza las cintas mientras ella trataba de mantenerse en pie agarrada al poste de la cama con ambas manos, confundida sobre si lo que sintió había sido dolor o placer.
En sus piernas llevaba unas medias negras casi transparentes y mantenidas en su lugar por ligas conectadas al borde del corset, en sus pies llevaba zapatillas de charol negro de tacón muy alto y una gruesa cinta cruzando el empeine. Su largo cabello arreglado en un peinado alto para dejar expuesto su esbelto cuello, llamando aun más la atención hacia su delicioso escote.
La rubia pintó los labios de su hermana de un color rojo cereza, de manera que se vieran más gruesos y carnosos, como una fruta jugosa. Sus pestañas habían sido alargadas y una sutil sombra en los parpados le daban a sus ojos un toque de sensualidad casi hipnótica.
Aun llevaba sus obligatorios cinto y gargantilla de metal negro marcándola como esclava y femeninos grilletes en las muñecas.
– ¡Mmm… estoy lista para mi señor…. lista para coger… -pensaba con lujuría Bombón al mirarse al espejo, preparada para sus deberes de alcoba. Casi de forma natural la trigueña empezó a posar tanto para si misma como para Nena que ya estaba desnuda sobre la cama, excepto por sus zapatillas claro, masturbándose con el vibrador mientras disfrutaba el espectáculo. Bombón se inclinaba exhibiendo su escote o arqueaba su espalda parando sus nalgas, mientras deslizaba sus manos con largas uñas rojas por todo su cuerpo, acariciándose, pellizcándose suavemente, finalmente se dio a si misma un sonoro azote en la nalga, lo que hizo explotar a la rubia en un rico orgasmo.
– Ooooohhh… Muy bien… Hermanita…-susurró Nena mientras se humedecía los labios con la lengua.

Bombón salió al pasillo dirigiéndose de inmediato a su señor.

– Oh, maldita Nena, es demasiado dominante, no me gusta… mi único amo es mi señor -pensaba mientras tocaba a la puerta.
– Entra esclava… -fue la respuesta desde el interior.
Dentro estaba X, sentado ante su escritorio, revisando una serie de documentos y estadísticas de la empresa de alta costura Xcorpius. En el interior de la vitrina al fondo del cuarto, estaban las zapatillas rojas originales, pero les faltaban grandes trozos que se usaron para hechizar una buena cantidad de zapatillas y otro tipo de calzado.
Una mascara de esquiar estaba sobre el escritorio y una peluca rubia se encontraba puesta en una cabeza de maniquí.
– Bienvenida Bombón, llegas a tiempo, me hace falta un poco de placer…
– Si mi señor, te pertenezco…
– Así me gusta, ¡En posición esclava!
– Aaaahhhh -gimió de placer la trigueña al arrodillarse, puso sus hombros hacia atrás, sus muslos medio abiertos, sus pies en punta, sus tacones apuntando casi al techo, sus manos sujetando sus tobillos, sometiéndose, su cabeza inclinada en aceptación.
– Muy bien, ahora repasemos tu condicionamiento -dijo mientras oprimía un botón y una lenta melodía empezaba a sonar- ¿Quién eres?
– Soy Bombón… oooohhhh… -casi gruñó de placer mientras sus piernas palpitaban siguiendo el ritmo.
– ¿Qué eres?
– Soy tu esclava… tu odalisca… aaahhh… tu hembra… tu juguete sexual… tu muñeca de placer… aaahhh…
– Muy bien… ¿Cual es tu misión?
– Mi misión es complacerte en todos tus caprichos… oooohhh… tus deseos son órdenes…
– ¿Cuales son tus órdenes?
– Mmm… el placer y la lujuría… pertenecer a mis hermanas… amar mi cuerpo… lucirlo para los demás… lucir mis tetas y mi coñito… Aaaahhh… mostrar mis piernas… estar siempre disponible y lubricada… usar siempre tacones altos… siempre…
– ¿Qué te excita?
– Mi Amo y Señor, me enloquece y excita… Aaaaahh… mis hermanas me excitan… debo masturbarme si estoy sola y me excito… ver mi cuerpo me excita… me gusta mirar mi cuerpo y el de mis hermanas…
– ¿Harás todo lo que te pida?
– Todo… lo que quieras… cuando quieras… oooohhhh… mi cuerpo… mi mente… son tuyos… en la cama y fuera de ella… soy tuya… para siempre… oooohhhh…
– Muy bien Bombón, llegué a pensar que no podría poseerte del todo ¡Ahora mastúrbate para mi!
– ¡Oooohhh… si mi señor…! -dijo la trigueña llena de placer al apretar con más fuerza su tobillo izquierdo mientras su mano derecha se introducía en el hueco frontal de sus pantaletas y empezaba a acariciarse deliciosamente- aaahhh… aaahhh…
– Ahora ya estás lista y justo a tiempo, pues aunque hemos tenido éxito con nuestra exclusiva linea de ropa y calzado necesitamos expandirnos mucho más y para eso tengo nuevas misiones para ti.
– Aaaahhh… si… mi señor… aaaahhh… -gemía mientras sus caderas subía y bajaban siguiendo la música.
– Primero necesitamos llegar a muchas más personas, nos hace falta una patrocinadora por ejemplo, con contactos en el mundo de la moda.
– Si Amo… siiiiii… te escucho…
– En segundo lugar necesitamos un experto en lo sobrenatural pues no he podido duplicar el poder de las zapatillas, he podido imitarlo colocando minúsculos fragmentos de ellas en el calzado de mi elección, pero sólo obtengo ese efecto con los fragmentos de las originales, a este paso pronto no quedará nada de la zapatillas rojas y eso no puedo permitirlo…
– Si mi señor… Aaaaahhhh… ordéname y te complaceré… -casi sollozaba Bombón de la felicidad.
– Sabía que dirías eso Bombón, me complace pero recuerda que en mi presencia no puedes venirte sin mi permiso.
– ¡Oooohhh… por favor Amo… déjame venirme… lo necesito… taaaanto…! -gritó desesperadamente excitada- Nena me torturó… toda la mañana casi sin… dejarme desahogar… aaaahhh…
– Mmm… es verdad… creo que se está volviendo demasiado dominante -dijo con una sonrisa sin dejar de mirar el caliente espectáculo ante sus ojos- eso puede ser peligroso así que en premio a tus avances te daré un arma y te diré un pequeño secreto para vengarte… pero antes ven a mi, entrégate a tu señor… y podrás venirte…
– ¡Si… mi señor! -de un movimiento la trigueña se levantó y de un salto se encontraba sobre el escritorio de X, se le acercó a cuatro patas ronroneando como un gatito, al llegar al borde, con gran elegancia se arrodilló y se inclinó deseando que el mundo entero y sobre todo su señor pudieran asomarse a su apetitoso escote.
– Oooohh… mis pezones… se rozan con el…  terciopelo del corset… están taaaan duros… -pensó por un instante antes de sonreír al descubrir la excitada mirada de X posándose en su reforzado escote, entonces lo animó con voz ronca- siiii… mira mis tetitas… son tuyas… gózalas.
– No tan rápido Bombón… antes baila para mi… baila como lo que eres: mi hembra -dijo excitado el hombre al apretar un botón y una retumbante música empezó a sonar, era rápida y primitiva, salvaje y poderosamente sexual.
– Aaaahhhh… -gruñó al levantarse y comenzar a danzar sobre el escritorio, levantó los brazos al máximo y empezó a mover sus caderas siguiendo el ritmo… atrás y adelante, izquierda y derecha, una y otra vez, sus piernas extendiéndose y encogiéndose, bailando con la mágica habilidad que le daban las zapatillas al borde mismo de escritorio, casi de puntas, parando sus nalgas ante X, como ofreciéndose.
Extendió sus brazos a los lados y flexionó las muñecas hacia arriba con las palmas hacia abajo, luciendo así más femenina al bailar mientras ondulaba su cuerpo y se movía en círculos cada vez más rápido sobre el escritorio, casi de puntas sobre sus tacones, excitándose cada vez más, disfrutando de su propia lujuria mejorada por las zapatillas.
De pronto se detenía y levantaba una pierna bien derecha y tiesa, ofreciéndosela a su amo para su goce, lo que a su vez le daba a ella un inmenso placer cuando su señor le sujetaba la pierna para besar y mordisquear sus tobillos y pantorrillas.
– Aaaaahhh… siiii… -gemía guturalmente con sus rojos labios entreabiertos, sus pupilas dilatadas, sus manos despeinando su cabello mientras bajaba rítmicamente su cuerpo doblando sus rodillas poco a poco- Oooooohhh… que placeeeeer…
– Muy bien Bombón –gruñó evidentemente excitado X mientras liberaba su ya duro miembro del confinamiento de los pantalones- es hora de tomarte… ven a mi…
– Mmm… no mi señor –dijo la trigueña mientras seguía bailando sensualmente- me ordenaste que bailara para ti y eso debo hacer…
– ¿Qué…? –preguntó sonriente el hombre- ¿Cómo te atreves? ¡Ven aquí!
Trató de sujetarla de los tobillos pero con una risita infantil ella lo evadió gracias a la asombrosa agilidad que le otorgaban las zapatillas y se fue al otro lado del escritorio, ahí se puso en cuclillas para comenzar a abrir y cerrar los muslos de forma provocativa sin perder el equilibrio en sus altísimos tacones.
– Te atraparé y te mataré de placer esclava…  -dijo divertido X al lanzarse sobre el gran escritorio tratando de atrapar a su hembra, pero con un encantador y ágil saltito Bombón volvió a esquivar a su captor con una dulce risita, al llegar al otro extremo del escritorio sacó sus senos del corset y sus manos con largas uñas rojas comenzaron a apretarlos y sacudirlos para su amo al ritmo de la música, provocándolo…
– Basta esclava, te entregarás a mi ¡Ahora! –dijo con impaciencia a la vez que se sentaba en la cama y se palmeaba los muslos.
– Nnngghh… aaaaay… -chilló debido al pequeño orgasmo que la golpeó mientras sus piernas la hacían saltar del escritorio a la cama y de ahí en un rápido movimiento se arrodilló con las piernas de su amo entre sus sedosos muslos, viéndolo a los ojos, sujetando su miembro y encargándose ella misma de ser penetrada por su macho- aaaahhh… no es justo…
Siguiendo la música comenzó a subir y bajar, cerrando los ojos y apretando posesiva los hombros de su dueño, mientras este la sujetaba de sus altos tacones para controlarla y hacerla seguir su ritmo, ella no podía, ni quería, resistirse a su voluntad.

– Oooohh… que rico… -susurraba la mujer mientras sus manos se abrazaban de la nuca de X, sus pies de nuevo de punta por el control de los tacones, sus piernas pulsando, sus pezones besados y  pellizcados por él.

– Aaaaahhh… eso es… Bombón… sigue así… -le susurraba al oído su señor con voz entrecortada mientras controlaban el exquisito ritmo al dominar el cuerpo de su esclava por sus tacones y por la música.
Mientras le decía esto soltó los tacones de la mujer para poner sus manos en la cintura de ella, dejándole así más libertad para moverse y elegir su ritmo.
– Nnnnhh… ¿Qué haces?… -preguntó algo decepcionada la trigueña- no sueltes mis zapatillas… me gusta que me controles…
– Lo sé esclava… pero no quiero sólo controlarte… -le respondió a la vez que sacaba algo de una bolsa tras él- te quiero sometida a mi…
Sin dejar de penetrarla le colocó un collarín negro rígido similar a los usados para lesiones de cuello, pero con dos grandes diferencias: estaba bellamente adornado con corazones y forzaba su rostro a mirar hacia arriba, impidiéndole todo movimiento a su cabeza.
Sorprendida, Bombón trató de quitárselo con ambas manos pero a pesar de su apariencia fina era muy resistente.
– Mi señor ¿Que es esto? -balbuceó la mujer algo confundida pero a la vez excitada mientras forcejeaba con el collarín.
Entonces en un rápido movimiento X sujetó las muñecas de su esclava y las llevó a su espalda enganchándolas a la parte de atrás del corset, fijándolas.
– Aaaahhh… -la fuerza del movimiento solamente aumentó su placer.
– Muy bien, casi terminamos… -dijo el hombre al enganchar por medio de una fina pero fuerte cadena las zapatillas al corset, con lo que ya no podía mover sus piernas.
– Oooohh… Mi señor… aaaaahh… ¿Que me haces…? -dijo sin fuerzas, sin aliento, sin poder mirarlo, pero aun más excitada, entonces su macho la sujetó de los tacones y la obligó a moverse más despacio al penetrarla, lentamente, sensualmente, de forma en extremo  placentera por la sensación de estar totalmente vulnerable.
– ¡Aaaaahhh… aaaaahhhh… sigue… sigue…! -gemía con fuerza al ser sometida de esa forma por su amo, prácticamente sin poder moverse, completamente indefensa y dependiente de su señor.
En efecto ya no era una persona, ni siquiera una esclava, se había convertido en un simple pero exquisito objeto de placer para X, y lo peor, por supuesto, es que lo disfrutaba terriblemente…
–  ¡Ooooooohhhh… siiiiii… ! -gritó por el poderoso orgasmo que la golpeó como una explosión. Pero X la obligó a acelerar el ritmo por medio de sus tacones para su propio goce, hasta que Bombón volvió a alcanzar el orgasmo, esta vez  a la par de su señor.
– ¡Aaaaaahhhhh… te amo… mi señor… -gritó de nuevo a la vez que arqueaba su espalda, exhibiendo sus tetas, sus manos se cerraban y abrían en busca de placer, mientras el hombre le daba varias suaves nalgadas que la hicieron vibrar y a sus piernas pulsar a ritmo, a la vez que la salvaje música de tambores terminaba… mientras X se venía profundamente dentro de ella.
– ¡Nnnnnnngggggghhh… ! -gruñó satisfecho de su logro de dominio total sobre la fuerte agente de la CIA- ahora eres mía… para siempre… Bombón…
– Siiiiii… tuya… siempre… -susurró apenas la trigueña al caer desmayada sobre su dueño en la cama, todavía por completo a su merced y sonriendo ampliamente ante tan deliciosa idea.
Nena caminaba molesta por el pasillo hacia la habitación de Bombón vestida todavía con su traje formal del FBI, había tenido una semana difícil eliminando toda evidencia contra Papi, pero al fin tenía un fin de semana completo para descansar, ya quería desahogarse disfrutando de una buena cogida dominando a Piernas o a Bombón.
– Si… eso me relajará. Y pensar que Bombón me acusó con Papi… pero hoy le haré pagar -pensó con una sonrisa.
Finalmente entró sin tocar y la encontró recostada en la cama, vestida sólo con una pequeña bata roja.
– Hola Nena. ¿Como estás? -le dijo con una seguridad que confundió a la rubia. Pero de inmediato se recuperó.
– ¡Silencio zorra! Ahora verás lo que pasa cuando te me opones putita… -dijo al acercarse amenazadora a la cama.
– Oh… no lo creo… -respondió sonriendo mientras levantaba un control y oprimía un botón.
– ¡Aaaaaaahhhh! -gimió de placer Nena al escuchar una sensual melodía en las bocinas, sus pies se habían puesto de puntitas aun con sus tacones bajos del FBI. De inmediato comenzó a bailar poniendo las manos bajo sus senos, levantándolos y apretándolos en una lujuriosa y provocativa exhibición.
– ¿Pero que pasa?… -gruñó mientras bailaba por la habitación dando giros y saltos- No puedes… hacer esto… Papi no…
– Mi señor me otorgó permiso, te has vuelto demasiado dominante, por eso me dio tu control, tengo el encargo de volverte más sumisa para tus hermanas… y te aseguro que será un placer…
– ¡Noooo! -gritó la rubia mientras giraba alrededor de su hermana siguiendo el ritmo.
– Pero antes debo prepararte para jugar… -le dijo al sujetarla de la cintura, guiándola a la cama donde se sentó, ahí Nena se dio la vuelta y empezó a mover sus caderas y glúteos hacia la trigueña, lo que esta aprovechó para sujetar las muñecas de Nena y fijarlas al cinto de metal en su espalda… bajo sus ropas de agente.
– ¿Que? Pero yo no llevo ya esa marca… ¿O si? -se preguntó confundida.
– Exacto hermanita, nuestro señor nos deja siempre nuestra marca de esclavas pero nos hace olvidarlo, eso le divierte…
En ese momento Bombón detuvo la música lo que hizo que la rubia cayera al piso.
– Ahora te pondré el vestuario adecuado…-dijo mientras le mostraba unas prendas.
– ¡No te atrevas!… me las pagarás cuando me libere…
– Para entonces te habrás vuelto demasiado sumisa para enfrentar a tus hermanas, Nena.
– ¡Nooooo! -grito al momento en que un tono musical le puso los ojos en blanco dejándola débil y vulnerable.
Minutos después Nena de nuevo bailaba, esta vez vestida con un coqueto vestido rosa, como de niña pequeña, con encajes y volantes que apenas llegaba a la mitad de sus muslos, en contraste con el infantil vestuario llevaba unas medias rosa de liguero y sus altísimas zapatillas de metal de esclava, sus pies prisioneros del excitante calzado gracias a sus grilletes.
– Ooooohhhh… soy una Nena obediente… ooooohhh… soy una Nena sumisa -gemía tremendamente excitada mientras Bombón le susurraba al oído nuevos comportamientos que la harían más manejable… y mucho más placentera para sus hermanas.
Mientras tanto, un complacido observador disfrutaba el espectáculo en su monitor de seguridad sonriendo ampliamente… Orgulloso de sus logros y los de sus esclavas.
¿FIN?
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