indefensa1Conociendo a Pamela
 
 

Sin títuloTras llegar a la casa y saludar a su primo Pamela va a darse una ducha antes de irse a dormir, en su habitación Sebastián aun se mata a pajas, nunca pensó que ella podía llegar a ser así de ardiente.

Por la mañana Pamela actúa de lo más normal, como si nada hubiera sucedido. Sebastián se levanta temprano y ella le pide que la acompañe hasta el colegio hoy, él acepta de buen agrado y ambos toman el bus, que para variar esta atestado.
“Quédate cerca mió” le dice ella y Sebastián esta a su lado, sin embargo pronto el bus se llena aun más y él se percata de cómo unos tipos tratan de pasarse de listos con su prima. Él observa con atención como le soban el culo entre ambos y le suben un poco su ya corta falda de colegio, Sebastián se excita un poco al ver como manosean a su prima y ella no hace nada por evitarlo, al parecer le gusta al ver la expresión en su rostro. De pronto Pamela se mueve hacia él y se pone delante de Sebastián. “Espero que no te moleste, pero estoy harta que me agarren el culo todos los días” le dice ella.
Sebastián se siente algo incomodo al tenerla ahí, por más que trata no puede evitar quedar encima de ella a causa de los empujones y de pronto le pasa a dar una fuerte punteada en el culo, Sebastián tiene su miembro totalmente erecto y Pamela lo siente con claridad, “solo por ser a ti te lo permito” le dice al oído con una coqueta sonrisa, incluso Pamela se carga un poco hacia él poniendo a su primo aun más nervioso y excitado.
Él la acompaña hasta la entrada del colegio, Sebastián se sorprende por la cantidad de chicos que la saludan, sin duda ella es muy popular. Pamela lo lleva tomado del brazo y las miradas de envidia no se hacen esperar. “¿Pensé que te gustaban más crecidos?” le dice en ese instante una chica a Pamela, es una de sus compañeras de curso y amiga. “¿Y este quien es?” pregunta otra, Pamela les presenta a su primo a sus amigas las cuales lo molestan al ver su aspecto de cabro chico, pero ella lo defiende.
“¿Y dime ustedes ya han tenido sexo?” le pregunta otra, Sebastián se sonroja, como le gustaría que eso fuese verdad. Finalmente ellas lo dejan en paz cuando Pamela se despide de él. “Nos vemos en la tarde” le dice ella y lo despide con un beso.
Sebastián regresa a la casa y se dedica a su rutina, la de ordenar y ayudar en algo mientras los demás están fuera. Tras desocuparse él vuelve a la habitación de Pamela donde, tras revisar su velador, encuentra su diario de vida el cual esta cerrado con un pequeño candado. Sebastián se imagina la clase de secretos que ese diario puede contener y de inmediato se pone manos a la obra para tratar de abrirlo de alguna forma.
Le toma más de una hora poder abrir el dichoso diario, finalmente escondida entre unos libros, encuentra la llave del candado y lo abre. De inmediato deja la llave donde estaba para no ser descubierto, luego se tira encima de la cama de Pamela y comienza a leer los secretos que su prima a escrito ahí.
12 de Enero.
 

Fuimos a la playa con mis viejos, estaba ansiosa por ir pues hacia años que no iba, además quería estrenar el nuevo bikini que me había comprado, mi mama se escandalizo un poco al verlo pero finalmente acepto que lo usara.

Sebastián se adelanta unas páginas buscando algo más interesante.
Nos conocimos a la pasada, él era un estudiante universitario bastante guapo, tendría unos 19 o 20 años, en todo caso era menor que el tipo que me desvirgo, el nombre de este tipo era Diego. En cuanto me miro se me acerco y me invito a salir, quería que lo acompañara a beber con sus amigos pero le dije que no podía, que estaba con mis padres y que no me darían permiso. Ocasionalmente conversábamos a escondidas detrás de las cabañas o cuando yo iba a comprar, pero en cuanto me demoraba un poco mi viejo salía a buscarme o me llamaba por celular.
Finalmente una noche pude salir con él, mis viejos habían ido a una fiesta y volvieron bastante bebidos a la cabaña, así que aproveche mi oportunidad. Me puse una minifalda y peto, me escabullí por la ventana del baño y baje a la playa donde nos encontramos cerca de un kiosco.
Nos tomamos unas cervezas y después caminamos un rato por la playa, me tomaba de las caderas y en ocasiones bajaba sus manos buscando agarrarme el culo. Yo lo dejaba actuar.
Sebastián lee atentamente.
Llegamos cerca de la cabaña que él y sus amigos ocupaban, entonces me abrazo y comenzó a besarme apasionadamente, yo no me resistí ni nada, lo deje hacer lo que quisiera conmigo. Me subió la falda y me agarraba el culo mientras me besaba, metía su lengua en mi boca y yo sentía sus dedos deslizándose entre mis nalgas. Su miembro lo sentía duro y palpitante bajo sus shorts.
Me puso contra la pared de la cabaña, me subió el peto y comenzó a sobar mis tetas, se impresionaba que una chica de mi edad las tuviera así de grandes. Me las chupaba y lamía mis erectos pezones, yo le sobaba su paquete por encima de sus shorts, lo tenía tan duro, me moría de ganas por comenzar a chupársela, pero él estaba en control de la situación.
Rápidamente me subió la falda metió su mano entre mis piernas y me frotaba mi coño, me aparto mi calzón y hundió su rostro entre mis muslos, era increíble sentir su lengua moviéndose en mi sexo, me follaba con sus dedos mientras yo me acariciaba mis tetas, realmente sabia lo que hacia este tipo.
Sebastián esta verga en mano haciéndose una paja mientras lee el diario de vida de su prima.
Me ordeno que me hincara y saco su miembro de sus shorts, lo atrape entre mis manos y él de improviso me la metió en la boca. Casi me atraganta con su verga mientras la mete y la saca de mi boca, pero me las arreglo para atraparla entre mis labios y se la froto con ellos, sabe increíble y siento como derrama un poco de semen dentro.
Me puse encima de una banca y separe mis piernas, Diego se puso encima mió y apunto su verga directo a mi coño, cuando me la comenzó a meter casi me corrí ahí mismo, grande y dura tal como me gustan. Me bombea con todo, siento su miembro moverse dentro de mi, nos besamos y cruzamos nuestras lenguas en cada beso mientras él me penetra, cada acometida que me da me hace delirar, no haber follado antes con él.
 
Me monte sobre él, me empale bien firme en su verga y le comencé a cabalgar encima, le restregaba mis tetas en la cara mientras me dejaba caer una y otra vez sobre su verga. Mientras follabamos sentí que hurgaba mi culo con sus dedos, me besaba o chupaba mis pezones y sentía sus dedos meterse entre mis nalgas, hasta ese momento yo aun era virgen por el culo.
Sebastián esta más interesado que nunca, seguía leyendo y seguía masturbándose.
Quede en cuatro sobre la banca, me sujetaba de las caderas y me daba con todo, bien duro como a mi me gusta, mis pechos no dejaban de moverse al ritmo de cada embestida y al mismo tiempo sentía como me metía un dedo en culo, “te lo voy a partir” me dijo, yo estaba de lo más extasiada. “Prepárate” me dijo al oído, entonces sentí su lengua sobre mi ano, me metía la punta de ella y después sus dedos para abrirme el culo. Yo estaba algo temerosa acerca de esto, pero la sola idea de ser follada por el culo me calentaba de sobre manera.
“Solo relájate” me dice él, entonces me la empezó a meter, la sentía deslizarse entre mis nalgas y como se cargaba sobre mi estrecho ano. Diego me empujaba con más fuerza cada vez, me dolía, pero me gustaba la idea. Él seguía empujando hasta que poco a poco se fue abriendo paso en mi culo, me dolía bastante ahora y yo no dejaba de quejarme, pero él no me dejaba, “solo un poco más, tu culo es muy estrecho” me decía él mientras seguía bombeándome.
Luego de unas cuantas acometidas ya la tenia toda dentro, la sentía palpitar en mi trasero y Diego me daba cada vez con más fuerza, sentía que me iba a partir en dos, pero lo disfrutaba tanto que me aguantaba el dolor. Al cabo de un rato su miembro se deslizaba con toda comodidad, yo deliraba con su miembro bien metido en mi culo y me movía cargándome hacia él para recibirla mejor. “¡Córrete en mi culo, córrete dentro!” le decía yo en medio de mis quejidos mientras me follaba, yo ya no daba más y ambos estábamos por corrernos.
Sebastián ya no da más y siente que también esta por correrse.
De pronto sentí como mi culo se lleno de un espeso y calido semen, nos corrimos juntos y fue increíble y jamás pensé que el sexo anal fuese tan excitante. Tras sacar su verga de mi culo me la puso en la cara para descargar el resto, se la chupe hasta sacarle todo el semen que se escurre por mi boca y mis tetas.
En ese instante el miembro de Sebastián prácticamente explota esparciendo su semen por encima de sus ropas y la cama de Pamela.
Diego quería que me fuera a su cabaña con él y hacer una “fiesta” con otras chicas y chicos, la idea me gustaba pero le dije que no podía, así que me despedí de él y volví a la cabaña antes que mis viejos se dieran cuenta, al día siguiente nos vinimos y no lo volví a ver, pero ocasionalmente me masturbo cuando recuerdo esto.
Sebastián se limpia como puede, se ha corrido como nunca y el desastre que dejo es enorme. Del baño saca una toalla con la cual limpia lo que puede. En ese momento escucha que los sus tíos viene llegando, Sebastián deja el diario escondido bajo la cama dispuesto a seguir leyendo una vez que este solo de nuevo.