Archives for hetero

fetichismo

Relato erótico: “Prostituto por error 5: Betty, una mamá lactante” (POR GOLFO)

Me había tomado una semana de relax cuando recibí la llamada de Johana. Para los que no hayan seguido mi historia, ella es la mujer que me consigue mis clientas. Al contestarle, noté que algo le pasaba y por eso gracias a la confianza que teníamos, le pregunté qué ocurría: -No te lo puedo contar ahora. ¿Te importa que me pase por tu casa a las siete?- Después de colgar, me quedé con la mosca detrás de la oreja al no ser algo habitual en esa pecosa el estar tan tensa.  Dotada con un optimismo natural, esa mujer era además una perfeccionista insoportable, no se quedaba contenta hasta que me obligaba a cumplir a rajatabla sus órdenes. Además se había instalado una especie de juego, donde ella alternaba conmigo los roles de ratón y gato. A veces era yo quien la provocaba y ella huía pero en cambio en otras…
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dominación

Relato erótico: “Soy la puta de don Fernando, mi nuevo jefe.” (POR GOLFO)

Nunca pensé que caería tan bajo. Jamás se me había pasado por la cabeza el entregarme a un hombre de esa forma y menos que a uno que me doblara la edad pero, ahora, sé que difícilmente encontraré en uno más joven lo que él me ha dado. Soy una muñeca en sus manos. Ni yo misma me creo lo que ha pasado. Ese malnacido hace de mí lo que le viene en gana y lo peor es que a mí, me encanta. La culpa es mía y de nadie más. Desde bien cría, había soñado con enrollarme a un ricachón y exprimirle hasta el último euro de su cuenta corriente y por eso, cuando me lo presentaron, creí que él era el salvoconducto que me sacaría de la tan manida clase media. No estoy orgullosa pero tengo que reconocer que en un principio solo me atrajo el color de…
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hetero

Relato erótico: “Mis ex me cambiaron la vida 1” (POR AMORBOSO)

Mis amigos me llaman Jóse (con acento en la ‘”o”), me considero de mediana edad, aunque esta no tenga importancia. Ahora y desde hace bastantes años, vivo en un pueblo abandonado de los Pirineos, en el que soy el único habitante y el cual quiero rehabilitar para que vuelva a recuperar su esplendor de antaño. Estudié ingeniería mecánica con resultados brillantes y estuve trabajando en una gran empresa, que me pagaba un buen salario, hasta hace unos años, cuando tuve la suerte de ganar un pequeño premio a la lotería, con el que hice mis números, añadiendo mis ahorros y calculé que me daba para vivir modestamente hasta mi jubilación dedicándome a lo que más me gusta: la agricultura y la ganadería. Me casé a los 18 años y me separé 6 meses después. Siempre he sido muy exigente y mi esposa no podía soportarlo, por lo que optamos por…
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Relato erótico: “Prostituto por error 3: Ann, la ejecutiva tetona de microsoft” (POR GOLFO)

Con el recuerdo de mis primeras dos clientas en mi mente, me desperecé en la cama del hotel. Ángela y Helen, cada una a su forma, resultaron ser unas parejas estupendas, sobre todo porque ademas de echar un buen polvo dejaron en mi cartera el dinero suficiente para sobrevivir dos meses en Nueva York. Esa mañana había quedado con Johana, la muchacha que contactaba con las mujeres, para ver un apartamento. Según ella no era bueno para el negocio que siguiera viviendo en ese establecimiento porque de allí saldrían la mayoria de nuestra clientela. Por eso al salir de la ducha decidí vestirme elegante, debía de causar una buena impresión a la dueña del piso que íbamos a ver. Para ello, elegí un traje de lino azul y una camisa tipo mao. Al mirarme al espejo, me gustó la combinación y silbando una canción, salí de mi cuarto. Estaba entusiasmado…
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Relato erótico; “Mi obsesión por el culo de la profesora de mi hija” (POR GOLFO)

El culo de la profesora. No había padre que no volteara a ver el culo de esa profesora. Desde que mi hija entrara en la escuela, cada vez que iba a recogerla, no podía dejar de aprovechar la ocasión para echar una mirada a ese primor de trasero. Durante dos años, me había hecho multitud de pajas en su honor. No solo era  grande y duro, lo que en verdad enloquecía a los hombres era su manera de menearlo. Consciente y orgullosa de ser la dueña de semejante monumento, Patricia lo exhibía sin disimulo, vistiendo diminutas minifaldas y todavía más exiguos shorts.  Nadie era inmune. A todos, y yo no podía ser una excepción, se nos hacía agua la boca al disfrutar de la visión de esa morena cuando, con una sonrisa, nos entregaba a nuestros hijos. Era joven, no tenía más que veinticinco años y aun así desprendía una…
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hetero

Relato erótico: “Descubriendo a Lucía (4)” (POR ALFASCORPII)

4 Allí estaba, en el salón de un hombre que había conseguido llevarme a su casa para destruir mi mente masculina follándome tal y como yo inconscientemente había buscado. Y ahora estaba dándose una ducha, seguro de que aquella mujer que acababa de beneficiarse, ya había conseguido lo que quería y se marcharía. Pero yo era esa mujer, y ahora que había descubierto cuánto me podía atraer un hombre y el placer que podía darme, estaba dispuesta a seguir descubriendo hasta dónde podía llegar siendo Lucía. Estaba sedienta de sexo, y aquel tipo iba a gozar de mi sed mucho más de lo que acababa de disfrutar con mi cuerpo dejándose llevar. Cogí mi ajustado vestido, poniéndomelo de nuevo, aunque no me puse la ropa interior. Quería estar lo más sexy posible para que ese camarero que me había seducido deseara follarme más que cualquier otra cosa en el mundo.…
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Relato erótico: “Prostituto por error 2: Helen, enculando a la gordita” (POR GOLFO)

  Capítulo dos: Helen, enculando a la gordita.   Los primero que hice después de irse mi primera clienta fue descansar, esa azafata cuarentona me había dejado agotado y confuso. Nunca me imaginé que me podría ganar la vida como prostituto y menos que me pagaran tanto por hacer algo que hubiera hecho gratis. Os tengo que reconocer que una parte de mí luchaba contra la idea de convertirme en un gígolo, pero el peso de los billetes en mi cartera fue razón suficiente para librarme de todos los prejuicios morales.   Me desperté sobre las doce y tras darme una ducha, decidí salir a visitar museos, no en vano la pintura era mi pasión favorita a la que no me pude dedicar por tener que estudiar una carrera que odiaba. Acababa de salir del MOMA cuando, caminando por la séptima avenida, me topé con una tienda de arte y sin pensármelo dos veces…
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Relato erótico: “Prostituto por error: Ángela, la azafata” (POR GOLFO)

  La jodida vida da alegrías cuando menos te lo esperas. Acababa de terminar con mi novia de entonces, cuando me surgió un viaje a Nueva York. Ese día de otoño no me podía esperar que la casualidad me llevara a conocer una mujer que cambiaría mi existencia. Por el aquel entonces, tenía veintitrés años y aun siendo un puto crio, no veía límites a mi apetito por experimentar sensaciones nuevas. Con la irreflexiva alegría que da la juventud, me monté en ese avión sin ser consciente de cómo ese viaje iba a trastocar mi futuro. Ya en mi asiento tuve que soportar los típicos avisos de seguridad que todas las aerolíneas están obligadas a realizar antes de cada vuelo. Ensimismado en mis problemas, no me percaté en ese momento de la preciosa azafata que, de pie en medio del pasillo, iba mecánicamente desgranando las aburridas instrucciones tantas veces repetidas.…
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Relato erótico:”Gracias al padre 5, estuve con la hija y sus amigas” (POR GOLFO)

  Todo se había desencadenado, desde que Isabel se fue de mi casa, desesperada. Nunca en su vida había sido objeto de una degradación, así. Se sabía en mis manos, no había escapatoria, iba a ser mi esclava, y no podía evitarlo. Me tenía miedo, pero solo pensar en el ir a la cárcel, le aterrorizaba. Con este pensamiento, encendió su coche, dirigiéndose al apartamento de Patricia. Tenía que convencerle, que no había mas remedio que aceptar nuestra oferta. Eran amigas y socias, su destino era común, no podía dejarla en la estacada. Vivía cerca, por lo que solo tardó cinco minutos, en llegar. Preocupada, tocó el timbre. Conocía el edificio, a la perfección, allí mismo habían decidido ser socias durante una cena. Desde que se conocieron, habían congeniado a la perfección, tenían los mismos intereses, los mismos ideales. Sabía que iba a ser difícil convencerla, tenía unos principios muy sólidos,…
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dominación

Relato erótico: “Gracias al padre 4, estuve con la hija y sus amigas” (POR GOLFO)

Nuestra relación mejoraba, día a día. La mujer, joven e inexperta, se había convertido en una Diosa. Mi vida adquirió sentido. Con ella, no existía la monotonía ni el hastío. Decididos a seguir juntos, tomamos posesión del dinero, que había robado su padre, y como habíamos acordado nos lo repartimos a partes iguales. En cambio en menos de tres meses, nos habíamos aburrido de su madre, ya no nos divertía la sumisa en que se había convertido, era mas un estorbo que un entretenimiento, por lo que Lucia me pidió que le consiguiéramos una jubilación de lujo. Como buen yerno, que soy, se la conseguí, se la vendí a un socio por euros. Lo mas gracioso del asunto, es que, Juan, quizás uno de los economistas mas brillantes que conozco, resultó ser un pésimo amo, y en menos de 15 días, ya bebía en los zapatos de Flavia. Así fueron…
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Relato erótico: “Gracias al padre 3, estuve con la hija y con la madre” (POR GOLFO)

Llevábamos viviendo quince días juntos. Cada uno se había adaptado a su papel, Lucia seguía castigando a su madre, por cualquier motivo, su venganza era cruel e inhumana. La obligaba a estar desnuda en la casa, con una collar atado al cuello como única vestimenta, y a dormir en el suelo a los pies de la cama. Yo por mi parte, en mi papel de hombre de la casa, novio, esposo o pareja, me acostaba todas las noches con esa estupenda mujer, pero no podía participar mas que de los castigos a Flavia, pero no hacer uso de esa perra, en la que la estábamos convirtiendo. Me desperté a las tres de la mañana, con ganas de ir al baño. Al levantarme como la mascota fiel, en que se había convertido, la que hasta hace dos semanas era una señora, me siguió a gatas, esperando cualquier recompensa, una caricia, una…
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Relato erótico: “Gracias al padre 2, estuve con la hija y con la madre” (POR GOLFO)

Llegó la hora de la verdad, estaba en juego no solo una enorme cantidad de dinero, sino la posibilidad de tener una preciosidad como mujer. Al abrir la puerta, no dejaba de pensar como iba a plantearle a Lucia, el acuerdo que había llegado con su madre (Yo me quedaba con el 50% del dinero y con ella). Tenía que hacerlo a solas, no quería enfrentarme a dos mujeres histéricas. Lucia entró con inseguridad al piso, quizás esperara que mi reunión con su madre hubiera terminado violentamente, razón no le faltaba, había habido violencia pero al final se había solucionado. -Flavia, quiero hablar con tu hija a solas, puedes volver en media hora- le pedí, ella vió mi sugerencia como una salida, estaba aterrada de la reacción que pudiera tener la muchacha, por lo que cogiendo su bolso, salió hacia la Siéntate, bonita, tengo que explicarte lo que he descubierto-.…
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Relato erótico: “El caballero 2” (POR AMORBOSO)

Pasan los días y caballero y joven siguen buscando caravanas de esclavos. Al poco de salir del castillo, se les unió el antiguo soldado del padre del joven, al que llamaban “Tronco”, muy diestro con la espada y lanza. Más adelante, se les unieron dos soldados más, capturados para cargar y descargar los pesados botines y cuyo destino final era la muerte. A uno lo llamaban “Hércules” , una broma por ser delgado y desgarbado. Sin embargo, tenía una gran agilidad y destreza con la espada. Al tercero, un hombre extremadamente velludo, le llamaban “Pelao”, porque uno de los muchos señores de la zona, le pilló medio desnudo, seduciendo a su hija, pero como la cosa no había llegado a mayores y parece ser que la propia hija estaba muy de acuerdo, se limitó a castigarlo con una depilación integral a la brea y expulsándolo desnudo y pelado. Su arma…
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Relato erótico: “Descubriendo a Lucía (3)” (POR ALFASCORPII)

3 Comencé mi primer día de trabajo como Lucía levantándome a las 6:30 de la mañana y siguiendo todas las rutinas que ella habría seguido. El tema del vestuario fue sencillo, pues uno de los armarios de mi vestidor estaba exclusivamente dedicado a los trajes para el trabajo. Elegí uno negro, de tejido veraniego, formado por una falda que se ajustaba perfectamente a mis caderas y muslos para cubrir hasta las rodillas, una chaqueta entallada y una blusa blanca. Para completar, unos zapatos negros, abiertos, terminados en punta y, por supuesto, con un tacón fino de casi diez centímetros. Al verme en los espejos, estos me devolvieron la imagen de una auténtica ejecutiva, un bellezón que provocaría los suspiros de sus subordinados. El asunto del maquillaje me resultó mucho más sencillo de lo que habría esperado. Lucía apenas se maquillaba, no le hacía falta. Con un simple toque de color…
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