Era una tarde de Noviembre, de esas en el que el cielo está medio nublado y aunque no hace frio del todo ya se empieza a notar la llegada del invierno. Al llegar a casa saludé a mi madre y le hice las fiestas a mi perra que estaba acostada al lado viendo las telenovelas con ella. Tengo 18 años y no soy lo que se dice un adolescente normal y corriente. La verdad que me considero un chico algo antisocial. Quizás mi apariencia física influya en algo, soy algo más bajito que los otros chicos y estoy algo delgado y aunque tengo muchos amigos  y amigas prefiero quedarme en casa a jugar con mis videojuegos y estar con el ordenador que salir de fiesta, y de novia ya ni hablamos, obviamente no tengo. Por lo tanto tengo una relación muy estrecha con mi familia, sobretodo con mi madre, paso…
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