Cuando ella entró por la puerta, no se hubiera esperado semejante recibimiento. El la puso contra la puerta,  fuera transitaban los vecinos que ella veia en esa posicion por la mirilla. El Sujetó sus manos por encima de la cabeza con una sola mano apoyándolas en la puerta y con la otra de un tirón arranco su falda y bajo sus bragas hasta los se dedicó a amasar abrir y magrear esas nalgas de melocotón tensas y esfé azotándolas con ella, inmovilizada con el culo en pompa se mordía los labios y le dejaba hacer, mientras la luz del rellano la iluminaba la pupila con la que espiaba desde la mirilla mientras gemía y suspiraba. El tanteo la humedad de la vulva un instante y la aprobó separandole las piernas e invadiendole con sus dos dedos para violarla furiosamente el coñ mordiendo su nuca y pronunciando las sucias palabras magicas…
Sigue leyendo